Los cordobeses de Cambiemos se ilusionan con desplazar a un gobernador que aparece hoy casi como aliado, Juan Schiaretti. En ese camino electoral se quedaron con las ganas de nacionalizar el triunfo en Marcos Juárez con una presencia de la Casa Rosada.

Una semana atrás las encuestas daban a favor de la reelección de Pedro Dellarossa entre 6 y 7 puntos. Por eso el resultado del domingo los sorprendió: ganó por poco más del 52%, 16 puntos sobre el segundo, Eduardo Foresi.

Cuna de la alianza gobernante (allí la UCR, la Coalición Cívica y el PRO tuvieron su primer triunfo hace cuatro años), el resultado se presentaba como simbólico en una zona agrícola que ahora se ve golpeada por el cambio en las retenciones que Mauricio Macri no quería hacer pero decidió para subir la recaudación. Aun con ese anuncio, Dellarossa ganó.

A caballito de lo que palpitaron durante el domingo, algunos dirigentes confesaron esperar al menos una presencia nacional que potenciara el resultado en la mediterránea, a Marcos Peña o a Rogelio Frigerio, pedían y comentaban mientras recibían los primeros números ilusionados con el jefe de Gabinete (que prefiere ahora mantener un perfil bajo tras la embestida de algunos sectores contra su figura) y con el ministro del Interior.

Mario Negri, jefe del interbloque de Cambiemos en Diputados; Ramón Mestre, flamante titular de la UCR provincial e intendente; y los diputados nacionales Héctor 'la Coneja' Baldassi y Diego Mestre, junto a legisladores provinciales, se trasladaron hasta la ciudad y festejaron a coro más allá de las diferencias y posibles competencias entre todos ellos.

"La mayoría de los cordobeses quiere un cambio el año que viene", repetían mientras se sacaban fotos, vivaban al ganador, cruzaban llamados con el gobierno nacional que los dejó festejar entre ellos y escuchaban el mensaje que vía Whatsapp envió el Presidente al intendente reelecto.