Por una menor producción de soja del país, las empresas procesadoras aumentaron sus importaciones. Hoy, después de 20 años, ingresó el primer barco con soja procedente de Estados Unidos. (Reuters)
Por una menor producción de soja del país, las empresas procesadoras aumentaron sus importaciones. Hoy, después de 20 años, ingresó el primer barco con soja procedente de Estados Unidos. (Reuters)

La fuerte caída de la producción de soja en la campaña 2017/2018 por las condiciones climáticas adversas, primero con una fuerte sequía que se extendió por casi 5 meses y luego por abundantes precipitaciones, derivó en una situación muy particular: las industrias que procesan la materia prima para obtener aceite y harina, tuvieron que aumentar sus importaciones de oleaginosa.

En los últimos meses, empresas nacionales cerraron contratos de compra con Estados Unidos, algo que no sucedía desde hace 20 años, y que se sumarán a otras operaciones de compra que habitualmente Argentina realiza a países como Paraguay (es el país donde se compra la mayor cantidad de toneladas), Bolivia y Brasil.

Los analistas del mercado de granos sostienen que la industria tendrá la necesidad de comprar en el exterior unos 6 millones de toneladas, para compensar lo que no puede aportar la producción local.

En ese marco, este jueves se produjo en Rosario el ingreso del primer barco que transporta soja desde los Estados Unidos. Son unas 29.310 toneladas de porotos de soja, los cuales serán descargados en la terminal de la empresa nacional Vicentín, en el puerto de San Lorenzo.

Cierre de campaña nacional

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires en su informe semanal que publica los días jueves, dio por finalizada la campaña de soja 2017/2018, con una cosecha total de 36 millones de toneladas, registrándose una caída del 37,4% en relación a la campaña anterior y una baja del 35,1% si se compara con las últimas cinco campañas.

El rendimiento nacional fue de 21,4 quintales por hectárea, un 33% menor que el ciclo anterior. Pese a los problemas que le genera al productor una baja de la cosecha y muchas veces se lo cuestionó de especular en la búsqueda de un mejor precio y tipo de cambio, es de destacar que el nivel de ventas por parte del productor no se detuvo y fue mayor que la campaña 2016/2017: hasta el momento se ha comercializado el 68% de la producción total, cuando a esta misma fecha del año pasado era del 45%.

Finalmente, el informe de la bolsa de cereales porteña sostiene que por la sequía se perdieron 18 millones de toneladas de la oleaginosa, lo que significa 4.200 millones de dólares en pérdidas económicas y por la caída en las exportaciones, dejaron de ingresar al país 4.800 millones de dólares.