Según un informe, el girasol fue uno de los cultivos que mejor resistió la sequía

La Asociación Argentina del Girasol explicó que el rendimiento fue superior que el año pasado, incluso a pesar de la histórica falta de agua. Se perdió poco más del 4% de la superficie plantada

El cultivo tuvo una mejor performance respecto de los demás durante la última campaña afectada por la sequía.
El cultivo tuvo una mejor performance respecto de los demás durante la última campaña afectada por la sequía.

Aunque los productores todavía están sufriendo las secuelas que dejó la última sequía, lo peor parece haber quedado atrás. Al analizar los números que dejó la pasada campaña, aparecen algunas enseñanzas: a partir de un informe elaborado por Jorge Ingaramo, asesor económico de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), se desprende la ventaja y conveniencia de incluir dentro del portfolio de cultivos, al girasol, que en términos comparativos tuvo una actuación superior a la soja, tanto en rendimiento como en superficie perdida.

Variedad de cultivos

“El propósito de este informe es demostrarle al productor lo que significa tener un portfolio variado de cultivos en su esquema anual, y particularmente incluir el girasol”, explicó Guillermo Pozzi, presidente de ASAGIR

Según comentó, no es sólo una cuestión de la última cosecha, sino que ha sido probado en muchas condiciones. Pozzi, fue preciso: "Cuando la situación de soja y maíz se encuentra fuertemente afectada por la condición de sequía provocado por este año Niña, el girasol en cierta medida es sensible a la sequía, pero mucho menor que el resto y  tuvo una campaña que se ubica en promedio, hacia las mejores".

Esto queda demostrado a partir de datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, los cuales demuestran que el rendimiento medio nacional para el girasol fue de 20,7 qq/ha, habiéndose registrado una pérdida solo de 60.000 hectáreas. Resaltan que "se trata de apenas un 3,4% del total implantado contra el 4,5% exhibido para el caso de la soja en buena parte del Norte y Centro-Sur del país, donde ambos cultivos son relevantes (se excluye del análisis la región núcleo y centro del país donde el girasol no es competitivo)".

En el estudio de ASAGIR, Ingaramo compara lo acontecido en las tres últimas campañas (del 2015 al 2017), donde la media de superficie perdida de girasol fue del 4,3%, mientras que la sufrida por el cultivo de soja alcanzó al 6,3% de lo sembrado.

Por su parte, el ingeniero Pozzi, aclaró: "Todo depende de la zona, no pretendemos que el productor siembre girasol en zonas que son netamente maiceras o sojeras y no girasoleras", y resaltó: "En girasol tiene amplia adaptabilidad a diferentes condiciones ambientales".

Marca la diferencia en la cosecha

Desde ASAGIR sugieren al productor que tenga un portfolio variado de cultivos en su esquema agrícola anual, incluyendo el girasol.
Desde ASAGIR sugieren al productor que tenga un portfolio variado de cultivos en su esquema agrícola anual, incluyendo el girasol.

A su vez, en el estudio de ASAGIR, resaltan que los rendimientos obtenidos durante la sequía fueron superiores a los cosechados durante el trienio anterior en al menos cuatro de las regiones girasoleras. Por el contrario, para el caso de la soja los rendimientos fueron para abajo en todas las regiones que comparte superficie con el girasol y particularmente significativas en todo el territorio nacional donde se especula que hasta el momento las pérdidas alcanzarían el 26,7%.

A las graves consecuencias que trajo la sequía, se sumaron además las constantes lluvias que se produjeron a partir de mediados de abril que dificultaron enormemente la cosecha de la oleaginosa. Aquí el girasol también ha demostrado su ventaja comparativa, ya que desde ASAGIR, indicaron que durante la última campaña, la siembra de girasol se inició en principio con humedad en los suelos de la mayor parte de las regiones.

“Pese a la fuerte sequía que azotó a gran parte del territorio nacional, el girasol obtuvo una mejor performance a la hora de la cosecha gracias a la mejor resistencia del cultivo al estrés hídrico”, subrayaron

Presencia nacional e internacional

Analizando la situación del girasol pasado, presente y futuro, comparada con el año 1996, el área de girasol era el doble que lo de ahora. Al ser consultado sobre este cambio, Pozzi comentó: "Después el esquema fue cambiando no necesariamente por una cuestión climática tan notable, sino probablemente un cambio económico, se vivieron situaciones donde las retenciones complicaban los cultivos menores y eso fue causando una reducción de girasol".

Para Pozzi, lo importante es que en zonas, en las cuales, no es un cultivo de presencia normal, que también se lo considere en la medida que las posibilidades permitan el cultivo y ejemplificó: "Actualmente, el girasol está creciendo en regiones como la Cuenca del Salado, que era históricamente triguera, y hoy el girasol está tomando un crecimiento notable", enfatizó.

En otro orden, el girasol también fue perdiendo presencia en el mercado internacional: en los años 90, Argentina era el primer exportador de aceite de girasol. Al respecto, Pozzi explicó que la demanda de aceite de girasol crece vegetativamente a un 3% o 4% anual, y es considerado dentro de los aceites de uso convencional como uno de los de mayor calidad.

Hacia adelante, el ingeniero consideró que las posibilidades para el girasol de Argentina a futuro son de crecimiento, y argumentó: "Como la demanda crece regularmente, Ucrania (oferente) no puede crecer en su capacidad de producción, porque la frontera agrícola de ese país ya fue alcanzada y lo único, que pueden hacer es expansión de la tecnología que ya ha avanzado mucho".

Para el titular de ASAGIR, no hay muchos países que sean productores y con capacidad de exportación de girasol, por lo cual, alguien va a tener que abastecer el mercado en caso de que Ucrania no pueda y Argentina es el primer candidato, es un proceso que va a llevar probablemente diez años.