Parte de la colección que perteneció a Bruce Weiner, el ex propietario del McLaren F1 que aparece en primer plano
Parte de la colección que perteneció a Bruce Weiner, el ex propietario del McLaren F1 que aparece en primer plano

Bruce Weiner es un respetado coleccionista de autos. Adquirió por pasión vehículos históricos, transversales a la cronología de la industria. Fundó "The Bruce Weiner Microcar Museum", un museo de microautos que subastó en 2013 tras 22 años de exposición. Weiner es un coleccionista pero no es un acaparador. Además de desprenderse de más de 200 unidades en miniatura, se deshizo -un año después de haberlo comprado- de un McLaren F1 por el que había pagado 1,2 millones de dólares.

Aunque hoy esté arrepentido de haberlo vendido (una unidad en estado impecable cuesta quince millones de dólares), recuerda con no tanta nostalgia los meses que tuvo posesión del legendario deportivo británico. El McLaren F1 es, primero, un auto de carrera. Después se convirtió en un modelo homologado para circular en pista. Su nombre es una declaración de principios. No es un deportivo de calle con prestaciones semejantes a un Fórmula 1, es al revés: un bólido de circuito adaptado para mezclarse en el tránsito urbano.

Para pintarlo de naranja, la unidad debió haber sido desmantelada para trabajar la pintura pieza por pieza durante seis meses
Para pintarlo de naranja, la unidad debió haber sido desmantelada para trabajar la pintura pieza por pieza durante seis meses

Esa característica vulnera su sentido operativo y multiplica los gastos de mantenimiento. En una entrevista, Bruce Weiner reveló cuánto le costó sostener la utilidad del deportivo. Afirmó que para dejar en óptimo estado de conservación, la inversión puede alcanzar 50 mil dólares por año. Haber civilizado un auto de carrera tiene sus consecuencias. La célula de combustible debe cambiarse cada cinco años sin que sea determinante el nivel de uso: su precio asciende a 110 mil dólares. El extintor fue diseñado a medida para permanecer en un espacio específico. Cuesta 800 dólares y se reemplaza de forma cotidiana. El embrague también tiene una vida útil precaria: lo que suceda primero de cuatro mil kilómetros recorridos o tres años de vencimiento.

Reparar el caucho de los neumáticos tiene un valor de siete mil dólares, pero el set completo del cambio de neumáticos cuesta 50 mil. La razón: un auto de carreras debe balancearse en pista en sincronización con la suspensión, como un auténtico Fórmula 1. El gasto real se compone por al alquiler del circuito profesional (dos mil dólares), la contratación del piloto de prueba (mil dólares), el traslado del auto a la pista (mil dólares), la remuneración de los mecánicos (dos mil dólares), la ambulancia de seguridad (mil dólares), el seguro de la unidad (cinco mil dólares), y gastos varios.

El McLaren F1 fue presentado en 1992 y era capaz de acelerar a 391 kilómetros por hora
El McLaren F1 fue presentado en 1992 y era capaz de acelerar a 391 kilómetros por hora

Weiner confirmó que el propietario anterior le presentó un informe que documentaba todo el proceso de pintado del deportivo McLaren. La unidad era plateada y a cambio de 300 mil dólares se vistió de un color Volcano Orange. Para su rejuvenecimiento estético, debió ser enviado a Reino Unido o a dos talleres especializados en Estados Unidos. El automóvil fue desarmado pieza por pieza para pintarlo en un proceso que demandó seis meses.

Eso sí, la primera revisión era gratuita. La automotriz británica enviaba un mecánico hacia el domicilio del propietario para que evaluara el perfecto estado de la unidad. Del McLaren F1 se construyeron apenas 64 unidades de 1992 a 1998. Fue una obra maestra del célebre diseñador Gordon Murray. Aceleraba a casi 400 kilómetros por hora y presumía de una calidad avanzada a su época. Por eso, mantenerlo vivo exigía un cuidado y una inversión descabellada.

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