Futurista y ecológica, la nueva Kombi de los hippies del siglo XXI

El Volkswagen I.D. Buzz Concept fue presentado en el Salón de Detroit
El Volkswagen I.D. Buzz Concept fue presentado en el Salón de Detroit

Nació otro hijo de la sustentabilidad. Teñido de oportunismo, marketing y de gloria póstuma, Volkswagen lanzó una -nueva- reinterpretación de su más legendario pasado: el I.D. Buzz Concept no es más que un prototipo moderno de la mítica Transporter de 1950. Es la concepción de un concept car que homenajea al Volkswagen T1, seis generaciones de un vehículo con fuerte contenido cultural, impregnada en el imaginario colectivo del hippismo de los '60 como la camioneta ícono del movimiento pacifista. Hoy, envuelta, en futurismo y tecnología.

Una cuestión de imagen. Un ejemplo más del neo-retro, una intención declarada en usufructuar el éxito pasado en un modelo innovador que haga reminiscencia con la épica de su antecesor. Volkswagen presentó su segundo eléctrico de la nueva generación en el Salón del Automóvil de Detroit. Aunque el arresto de Oliver Schmidt, responsable de la firma bávara ante los organismos de emisiones contaminantes en 2014 y 2015, e imputado en la causa que investiga el "dieselgate", el fraude en las emisiones contaminantes, conspiró con la divulgación de sus ideales.

Autonomía, electricidad y capacidad hasta ocho personas con asientos modulares
Autonomía, electricidad y capacidad hasta ocho personas con asientos modulares

El lanzamiento fue opacado. Los periodistas preguntaron más por la detención de Schmidt que por la reinterpretación de este concept. Quizá porque es el cuarto prototipo de Volkswagen que busca encarnar el mito del T1: del Microbus de 2001 al Bulli de 2011, del Budd-e de 2016 al I.D. Buzz Concept de 2017. La premisa de la compañía es disponer de una gama completa de autos eléctricos para 2020 y vender para 2025 un millón de SUV, deportivos, sedanes y urbanos en todo el mundo.

Mantiene el ADN de la Kombi que supo ser símbolo de liberación y sensibilidad para los hippies, formas redondeadas, acabado bitono, mismo frente coronado con el círculo de VW, grandes superficies acristaladas, el moderno se contagió directamente del clásico. Con 4,94 metros de largo y una distancia entre ejes de 3,3 metros, garantiza una destacada habitabilidad para sus ocho pasajeros. Comodidad, asientos que giran 180 grados, y lo que necesita todo auto para ser "del futuro" e inteligente: autonomía en la conducción y eléctricidad en la motorización.

Del ayer al mañana, la evolución de un buque insignia de Volkswagen
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Para moverlo, la mecánica presume de un propulsor 100% eléctrico, con dos motores, uno en cada eje, que erogan 369 CV, aceleran de 0 a 100 kilómetros por hora en cinco segundos y no viajan más que a 160 kilómetros por hora por restricción electrónica. La autonomía teórica será de hasta 600 kilómetros, según el modo de uso. En una carga rápida de una toma de 120 kW, podría recuperar el 80% de la capacidad en apenas media hora.

En su interior, el futurismo gobierna. Carece de un tablero convencional y todos los comandos y funciones se concentran en una enorme pantalla táctil ubicada entre los asientos delanteros. El sistema puede proyectar esta información en el parabrisas con realidad aumentada. El volante desaparece, la butaca del conductor gira y la inteligencia artificial se encarga de viajar a destino. A Woodstock o a donde sea.

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