Exiliada en Polonia, la bielorrusa Tsimanouskaya subasta su medalla de los Juegos Europeos, obtiene 21.000 dólares y el comprador la dona a un museo

La atleta, que se negó regresar a Minsk desde Tokio, espera competir por Polonia en París 2024, aunque quizás enfrente un proceso difícil al reducirse el ciclo olímpico a tres años y a la probable posición de la Federación Bielorrusa.

Foto de archivo de bielorrusa Krystsina Tsimanouskaya, quien abandonó los Juegos Olímpicos, durante conferencia de prensa en Polonia. 5 de agosto de 2021.
REUTERS/Darek Golik
Foto de archivo de bielorrusa Krystsina Tsimanouskaya, quien abandonó los Juegos Olímpicos, durante conferencia de prensa en Polonia. 5 de agosto de 2021. REUTERS/Darek Golik

En el escaso mes y medio que la bielorrusa Krystsina Tsimanouskaya lleva refugiada en Polonia, cada día le ofrece una historia diferente.

En el más reciente capítulo de su aventura como exiliada, la bielorrusa ofreció en subasta su medalla de plata como parte del relevo 4x100 metros, conquistada en los Juegos Europeos de Minsk 2019.

La presea acaba de ser comprada en 21.000 dólares por una persona que se mudó de Kiev, Ucrania, a Estados Unidos hace 30 años y que se hace llamar Evgeny, de acuerdo al sitio belsat.eu.

Evgeny, después de hablar con la deportista, decidió donar la medalla a un llamado “Museo de Bielorrusia Libre”, que exhibirá la presea en exposiciones itinerantes por Polonia, informó una entidad conocida como Fundación Bielorrusa de Solidaridad Deportiva, que asocia especialmente a deportistas sancionados

“Quería conocer personalmente y hablar con la persona que, habiéndola comprado, decidió apoyarme a mí y a todos los deportistas reprimidos”, dijo Tsimanouskaya

Evgeny aclaró en el sitio Pikabu que no estaba involcrado en política, no era bielorruso, ni atleta, ni coleccionista, y que solo se trató de una acción de solidaridad con personas que como él y su familia un día se encontraron en un país extranjero donde hubo personas que les ayudaron “sin esperar nada a cambio”.

El comprador espera que “la donación llegue a quienes realmente la necesitan”.

La medalla se vendió en eBay, sitio líder destinado a la subasta y comercio electrónico de productos a través de internet.

El 4 de agosto, Tsimanouskaya llegó a Polonia desde Tokio precedida por una gran campaña mediática internacional tras negarse a regresar a su país.

Según sus propias declaraciones, tras un conflicto con los responsables del atletismo y los jefes de su delegación en los Juegos Olímpicos, debió ser devuelta a Bielorrusia en contra de su voluntad. Ella ya había difundido el litigio en las redes sociales lo que, en su opinión, destapó el malestar del gobierno.

En el aeropuerto de Narita no montó el avión a Minsk y solicitó la ayuda de la la policía japonesa y el COI. Polonia le concedió visa humanitaria mientras el COI iniciaba una investigación y expulsaba de la Villa Olímpica a dos entrenadores bielorrusos.

En los últimos meses el organismo olimpico internacional ya había adoptado varias medidas contra el Comité Olímpico Nacional encabezado por Alexander Lukashenko, a su vez presidente de esa ex república soviética desde 1994.

Lukashenko debió dejar la presidencia del CON y en su lugar entró su hijo, lo que tampoco fue bien visto por el COI.

De acuerdo al medio alemán “Welt am Sonntag”, Tsimanouskaya, de 24 años, ya ha presentado los documentos necesarios para obtener la ciudadanía polaca.

La corredora vive en Varsovia con su marido, que logró salir de Bielorrusia a través de Ucrania, y ambos están en un lugar muy vigilado con seis guardaespaldas, según ella.

Tsimanouskaya ha comentado que quiere comenzar a correr por Polonia lo antes posible. La velocista espera poder participar en los Juegos Olímpicos de París 2024.

Por el momento, esta ilusión parece compleja, ya que la Federación Internacional de Atletismo exige que deberán pasar al menos tres años para que un atleta pueda actuar internacionalmente por su nuevo país.

Un acuerdo entre las partes involucradas no parece probable si del consentimiento de la Federación o del Comité Olímpico de Bielorrusia se trata. Algunos expertos han comenzado a especular sobre “circunstancias políticas” del caso que podrían ser atenuantes para la Tsimanouskaya.

El régimen de Lukashenko, a través de sus medios oficiales, no se ha reservado fuertes ataques contra la deportista a la que acusa de protagonizar una “vergonzosa farsa”, y también contra el COI.

A los once dias de haber llegado a Polonia, Tsimanouskaya participó en su primera competencia. Lo hizo en el Memorial de Wiesław Maniak, en Szczecin.

Corrió en 100 y 200 metros y ocupó las terceras posiciones, pruebas ganadas por una de las mejores corredoras locales, Pia Skrzyszowska.

En 2015, terminó sexta en la carrera de 100 metros en el Campeonato de Europa Juvenil en Eskilstuna. Dos años después, en esa distancia y misma categoría fue plata.

En 2019 ganó la carrera de 200 metros en la Universiada de Nápoles. También ha participado en los campeonatos europeos y mundiales de mayores, tanto al aire libre como bajo techo.

La bielorrusa ha sido aceptada por Orlen Sports Group, que atiende a los mejores atletas polacos, lo que le facilitará continuar su carrera deportiva, una decisión que llegó luego de su reunión con Piotr Gliński, ministro de Cultura, Patrimonio Nacional y Deportes.

En el encuentro se tomó la decisión de que la atleta estaría bajo el cuidado de la Asociación Polaca de Atletismo y que recibiría una beca deportiva más ayuda financiera de patrocinadores.