<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/universidad-de-wisconsin/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Wed, 13 May 2026 01:55:19 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Cómo usar la evidencia científica para comunicar y liderar con impacto]]></title><link>https://www.infobae.com/opinion/2026/02/25/como-usar-la-evidencia-cientifica-para-comunicar-y-liderar-con-impacto/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/opinion/2026/02/25/como-usar-la-evidencia-cientifica-para-comunicar-y-liderar-con-impacto/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Jasper, Florencia Bondorevsky]]></dc:creator><description><![CDATA[Una comprensión profunda de los hallazgos neurocientíficos permite a quienes dirigen equipos mejorar la toma de decisiones y optimizar los procesos internos, promoviendo estilos de dirección más eficaces y adaptativos en las organizaciones actuales]]></description><pubDate>Wed, 25 Feb 2026 14:55:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RXDWRNKAXBDBXLLLIS74SMJBH4.jpg?auth=dc14515ec49b8d98e5355438ab61a9501247ad1b482678788c33bbd307502f2e&smart=true&width=1456&height=816" alt="La buena noticia es que el cerebro puede entrenarse (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="816" width="1456"/><p>Una de las maneras más efectivas de mejorar nuestra comunicación y nuestro liderazgo es comprender qué dice la ciencia sobre cómo funciona el cerebro humano y cómo se generan los comportamientos. No para aplicar recetas rápidas, sino para entender el porqué de ciertas herramientas que, bien usadas, funcionan mejor que otras. Cuando hablamos de <b>ciencia</b>, nos referimos especialmente a la <b>neurociencia</b> y a las <b>ciencias del comportamiento</b>, disciplinas que nos ayudan a tomar mejores decisiones y a liderar con mayor conciencia.</p><p>Un primer punto clave es asumir que nuestro cerebro está profundamente condicionado por miles de años de evolución. Frente a lo nuevo o incierto —territorio habitual del liderazgo y la comunicación— activa automáticamente mecanismos de supervivencia como la lucha, la huida o el congelamiento. En ese estado, el cerebro libera cortisol y adrenalina, prioriza el riesgo por sobre la oportunidad y se enfoca más en las carencias que en el crecimiento.</p><p>La neurocientífica <b>Tara Swart</b>, profesora del <b>MIT</b>, explica que el 95% del funcionamiento cerebral es inconsciente y solo un 5% consciente. Pero es precisamente en ese pequeño margen donde podemos intervenir, entrenando la corteza prefrontal a través de prácticas como la meditación, el mindfulness o la respiración consciente. Desde allí es posible tomar decisiones más calmas y performar mejor. Un ejemplo reciente es el de la patinadora olímpica <b>Ayleen Liu</b>, quien volvió a competir tras dos años de inactividad y logró la primera medalla de oro para <b>EEUU</b> en su disciplina, apoyándose en el propósito, el disfrute y el estado de <i>flow</i>.</p><p>La buena noticia es que el cerebro puede entrenarse. Podemos salir del modo automático y fortalecer una forma de liderazgo más enfocada, productiva y capaz de atravesar la dificultad sin perder claridad ni perspectiva de futuro.</p><p>Además, el cerebro no distingue del todo entre lo real y lo imaginado. Lo comprobamos cuando una película nos genera miedo o emoción, aun sabiendo que es ficción. Esta misma lógica opera a favor: la <b>neuroplasticidad</b> existe a cualquier edad. La visualización positiva, la respiración consciente y los pensamientos repetidos fortalecen conexiones neuronales de manera similar a las experiencias reales. Por eso, <b>entrenar escenarios futuros o dejar de contarnos historias catastróficas no es ingenuidad: es una estrategia mental eficaz.</b></p><p>Investigaciones como las de <b>Richard Davidson</b>, en la <b>Universidad de Wisconsin</b>, muestran que ocho semanas de entrenamiento en mindfulness producen cambios medibles en el cerebro. Lo que parece intangible —más foco, más escucha, más calma— tiene un correlato físico. En la práctica, esto implica que un líder puede regular su química cerebral antes de una negociación difícil o que un ejercicio cotidiano de gratitud ayuda a reducir el cortisol y a generar oxitocina, la hormona de la confianza.</p><h2>Comunicar desde la conciencia </h2><p>Entrenar el cerebro no alcanza si no se transforma también la forma de comunicar. Las <b>organizaciones</b> funcionan a través de conversaciones: presentar ideas, coordinar equipos, aprobar o rechazar proyectos. Liderar es, en gran parte, comunicar.</p><p>Cuando los líderes comunican desde la supervivencia, transmiten ansiedad. Cuando lo hacen desde la conciencia, generan coherencia y dirección. La <b>neurociencia</b> muestra que las personas buscan pertenencia y propósito como la forma más alta de la seguridad. Aquí el <b>storytelling</b> se vuelve una herramienta estratégica: <b>las historias son el formato natural del cerebro para procesar información con emoción.</b> Activan múltiples áreas cerebrales y generan adhesión, confianza y sentido.</p><p>El encuadre también importa. Un desafío presentado como oportunidad, una metáfora o una experiencia personal tienen mucho más impacto que una consigna técnica. Algunas historias, además, liberan oxitocina, favoreciendo la empatía y la cooperación. Mientras el cortisol aísla, la oxitocina conecta.</p><h2>Hacia un nuevo liderazgo </h2><p>El desafío del liderazgo contemporáneo no es solo organizar tareas, sino pasar del cortisol a la oxitocina, de la reacción a la construcción. No se trata de fórmulas mágicas, sino de un trabajo sostenido que combine autogestión emocional, <b>neurociencia</b> y comunicación estratégica.</p><p>En un contexto de crisis, fatiga laboral y cambios acelerados, las <b>organizaciones</b> necesitan líderes capaces de generar sentido y cultura. No héroes solitarios, sino sherpas para aventuras transformadoras: comunicadores conscientes que regulan sus emociones y construyen relatos que orientan, inspiran y sostienen el propósito colectivo.</p><p><b>Mariana Jasper</b>, consultora en <b>Estrategia</b> y <b>StorytellingFlorencia Bondorevsky</b>, experta en <b>Neurociencia del Bienestar</b></p><p><i><b>Jasper es consultora en Estrategia y Storytelling y Bondorevsky es experta en Neurociencia del Bienestar</b></i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RXDWRNKAXBDBXLLLIS74SMJBH4.jpg?auth=dc14515ec49b8d98e5355438ab61a9501247ad1b482678788c33bbd307502f2e&amp;smart=true&amp;width=1456&amp;height=816" type="image/jpeg" height="816" width="1456"><media:description type="plain"><![CDATA[La buena noticia es que el cerebro puede entrenarse (Imagen Ilustrativa Infobae)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Una pionera, un Nobel y una vida truncada: la historia de Amelia Frank, la física olvidada de la cuántica]]></title><link>https://www.infobae.com/historias/2025/12/29/una-pionera-un-nobel-y-una-vida-truncada-la-historia-de-amelia-frank-la-fisica-olvidada-de-la-cuantica/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/historias/2025/12/29/una-pionera-un-nobel-y-una-vida-truncada-la-historia-de-amelia-frank-la-fisica-olvidada-de-la-cuantica/</guid><dc:creator><![CDATA[Nicolás Sturtz]]></dc:creator><description><![CDATA[Su investigación fue clave para entender el magnetismo cuántico y fue reconocida en el discurso de un Premio Nobel. La precariedad, los prejuicios y una muerte temprana la dejaron fuera de los libros de historia, pero su aporte sigue vigente en la ciencia]]></description><pubDate>Mon, 29 Dec 2025 08:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/252TXKPQZNDETJREUW4RTQWDIE.png?auth=2b7280e9d54e603c1e143fc6cf1911dd47fea10b67e47d0a955ed8fc5a5f1561&smart=true&width=1408&height=768" alt="Amelia Frank realizó aportes fundamentales al magnetismo cuántico, aunque su nombre permanece ausente en los registros históricos de la física (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="768" width="1408"/><p>En <b>1977</b>, durante su discurso de aceptación del <a href="https://www.infobae.com/tag/nobel/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/nobel/"><b>Premio Nobel de Física</b></a>, <b>John H. Van Vleck</b> sorprendió al auditorio: <b>“Miss Frank y yo hicimos los cálculos relevantes”</b>. Así reconocía la labor de <b>Amelia Frank</b>, una física estadounidense cuyas investigaciones fueron fundamentales para el desarrollo de la <a href="https://www.infobae.com/tag/fisica-cuantica/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/fisica-cuantica/"><b>física cuántica</b></a><b> del magnetismo</b>. Sin embargo, su nombre permanece <b>casi ausente </b>en los registros históricos.</p><p>Según <i>The Conversation</i>, aunque sus publicaciones científicas recibieron atención en su época, la figura de Frank suele aparecer en la literatura especializada solo como la esposa de <b>Eugene Wigner</b>, también galardonado con el Nobel en <b>1963</b>.</p><p><b>Amelia Z. Frank</b> nació en <b>1906</b> en <b>Adrian, Michigan</b>. Era hija de un propietario de un depósito de chatarra. Los periódicos locales la describían como una adolescente brillante, con independencia intelectual. </p><p>En <b>Goucher College</b>, una institución femenina de prestigio, integró el club de física. En su último año, expuso sobre el <b>efecto Compton</b>, fenómeno que describe la interacción de la luz con partículas cargadas. Su presentación fue destacada por su rigor técnico y su capacidad para captar la atención del público.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PPAYOOLTNJGHXCTLZRJPD5WZGY.png?auth=06d3ee2616773cd82dbc33b689d6c4d3144cbf1e5b14b98c6786f575ae191315&smart=true&width=1408&height=768" alt="Las publicaciones científicas de Amelia Frank fueron clave en el desarrollo de la física cuántica del magnetismo y citadas en Physical Review (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="768" width="1408"/><p>Nueve meses después de su exposición, <b>Arthur Compton</b> recibiría el Nobel por sus investigaciones en ese campo. Ese episodio muestra cómo Frank seguía de cerca los avances más disruptivos de la física cuántica.</p><p>Mientras muchos de sus contemporáneos optaban por continuar sus estudios en Europa, Frank eligió la Universidad de Wisconsin. Allí conoció a Van Vleck, que acababa de incorporarse al claustro docente.</p><p>Su llegada a <b>Madison</b> en <b>1928</b> la situó en el <b>epicentro estadounidense de la innovación cuántica</b>. En ese momento, la mecánica cuántica permitía describir partículas y átomos aislados, pero el comportamiento de los materiales sólidos seguía siendo un enigma. El <b>magnetismo</b>, imposible de explicar desde la física clásica, se presentaba como el terreno ideal para poner a prueba las nuevas teorías.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RCR6FUU725EXLII7S5IBLNC7IY.png?auth=fe9aab2fdcdf3fe81f17f3bb0a19603a3d82b74a80accce17fdd4e3d19756a26&smart=true&width=1408&height=768" alt="Frank enfrentó barreras de género y religión en la academia, lo que limitó su acceso a oportunidades laborales durante la Gran Depresión (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="768" width="1408"/><p>Bajo la supervisión de Van Vleck, Frank centró su investigación en los <b>elementos de tierras raras</b>, en particular el <b>samario</b>. El magnetismo en estos materiales es intenso y las explicaciones existentes resultaban insuficientes.</p><p> Su tesis, publicada parcialmente en 1932 en <i>Physical Review</i>, demostró que era necesario introducir correcciones cuánticas para interpretar los datos experimentales. Uno de los gráficos de ese trabajo, etiquetado como “V.V. &amp; F.”, fue incluido por Van Vleck en su conferencia Nobel.</p><p>Tras obtener el doctorado, Frank continuó en la Universidad de Wisconsin como tutora y prosiguió sus investigaciones. En 1935 publicó un artículo sobre la <b>teoría del campo cristalino</b>. Allí describió cómo los <b>niveles de energía del samario</b> se modifican por la influencia de los átomos vecinos.</p><p>Colegas y profesores la consideraban una académica prometedora y su producción científica era sólida. A pesar de su talento, enfrentó dificultades económicas. Frank debía sostener a su hermana menor, estudiante de química, durante la <b>Gran Depresión</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FVKHHCQYT5H3LJWMUBZXBQ7NCY.png?auth=4a643e37306b98c7458c7c2fc855ba1ef02a381fe12d028adcfbc02b47f04f0d&smart=true&width=1408&height=768" alt="Su tesis doctoral introdujo correcciones cuánticas necesarias para interpretar el comportamiento magnético de elementos como el samario (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="768" width="1408"/><p>En una carta inédita de 1935 dirigida a Van Vleck y hallada por <i>The Conversation</i> en los archivos del <b>American Institute of Physics</b>, <b>Frank</b> relató: “Nuestra situación financiera era tan mala que sugerí a varias personas que estaría interesada en mecanografiar […] así que he dado clases, he sido tutora, he mecanografiado y cocinado, pero no he terminado mi artículo”.</p><p>Van Vleck intentó ayudarla a conseguir un puesto, pero las oportunidades escaseaban. La condición de Frank como <b>mujer judía </b>agravaba las barreras de acceso en la academia de la época.</p><p>Finalmente, Frank abandonó la física y renunció a su puesto en la universidad hacia octubre de 1936. Cuando Van Vleck le preguntó los motivos, ella le confesó que había iniciado una relación con un nuevo colega, <b>Eugene Wigner</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NI7HO5ZPGFAFPOOQZGATJ4YEHI.png?auth=a2e2440e37947b0597192f525a995593e827caf4bb476e29a02e76d2c8cfbb10&smart=true&width=1408&height=768" alt="Tras casarse con el Nobel Eugene Wigner, Amelia Frank vio truncada su vida y legado científico por una enfermedad fulminante a los 31 años (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="768" width="1408"/><p>La pareja se casó poco antes de Navidad. Wigner expresó en sus memorias el asombro que sentía por el amor hacia ella. La felicidad no se extendió: pocas semanas después de la boda, Frank enfermó gravemente.</p><p>Wigner atribuyó la dolencia a un problema cardíaco, aunque otras fuentes mencionan un posible cáncer. Tras varios meses hospitalizada, Frank regresó a la casa de sus padres en Michigan. Falleció el <b>16 de agosto de 1937</b>, a los 31 años.</p><p>La muerte prematura explica en parte la escasa visibilidad de su legado. Durante su carrera, Frank mantuvo vínculos con otras mujeres pioneras, como <b>Mary Bunting</b>, su compañera de piso en Wisconsin, quien más tarde presidió el <b>Radcliffe College</b> y lideró su integración con <b>Harvard</b>.</p><p>La ambición y el talento de Frank la llevaron a la vanguardia del conocimiento científico. El apoyo de Van Vleck permitió que su trabajo quedara plasmado en la historia de la física cuántica. Su biografía, recuperada por <i>The Conversation</i>, expone tanto los logros como las dificultades de una generación de científicas que abrieron camino sin reconocimiento duradero.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/252TXKPQZNDETJREUW4RTQWDIE.png?auth=2b7280e9d54e603c1e143fc6cf1911dd47fea10b67e47d0a955ed8fc5a5f1561&amp;smart=true&amp;width=1408&amp;height=768" type="image/png" height="768" width="1408"><media:description type="plain"><![CDATA[Su investigación fue clave para entender el magnetismo cuántico y fue reconocida en el discurso de un Premio Nobel. La precariedad, los prejuicios y una muerte temprana la dejaron fuera de los libros de historia, pero su aporte sigue vigente en la ciencia]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Repetir en voz alta o gritar el nombre de un objeto ayudaría a encontrarlo más rápido]]></title><link>https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2025/04/18/repetir-en-voz-alta-o-gritar-el-nombre-de-un-objeto-ayudaria-a-encontrarlo-mas-rapido/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2025/04/18/repetir-en-voz-alta-o-gritar-el-nombre-de-un-objeto-ayudaria-a-encontrarlo-mas-rapido/</guid><dc:creator><![CDATA[Nazareno Rosen]]></dc:creator><description><![CDATA[Un estudio muestra que verbalizar el nombre de un objeto activa mecanismos cerebrales que facilitan su localización en entornos cargados de estímulos]]></description><pubDate>Fri, 18 Apr 2025 17:32:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LIU2IIPKB5DVPD5HT23DEIXOVM.jpg?auth=d596d072b4fec39b949032c18772253ab6278c04a02c97f33a126351708b19a2&smart=true&width=1456&height=816" alt="Al repetir el nombre de un objeto, el cerebro se enfoca en las características visuales asociadas a ese término - (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="816" width="1456"/><p><b>Un reciente estudio llevado a cabo por la </b><a href="https://www.infobae.com/tag/universidad-de-wisconsin-madison/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/universidad-de-wisconsin-madison/"><i><b>Universidad de Wisconsin</b></i></a><b> ha revelado que pronunciar en voz alta el nombre de un objeto que se está buscando puede ser una estrategia efectiva para encontrarlo con mayor rapidez</b>. Según los investigadores, esta práctica activa representaciones mentales específicas en el cerebro, lo que mejora la percepción visual y facilita el reconocimiento del objeto en el entorno. Este fenómeno, conocido como “<b>autoetiquetado verbal</b>”, destaca el papel del lenguaje hablado no solo como medio de comunicación, sino también como una herramienta cognitiva que organiza y dirige la atención. </p><p><b>De acuerdo con los hallazgos del estudio, al repetir palabras como “llaves” o “celular” mientras se busca el objeto, el cerebro genera una referencia mental que refuerza la conexión entre el término pronunciado y el objeto físico.</b> Este proceso permite que la mente enfoque su atención en la tarea específica, reduciendo distracciones y optimizando la búsqueda. Además, el acto de verbalizar activa la memoria auditiva, lo que contribuye a una mejor retención y recuperación de la información.</p><h2>El impacto del autoetiquetado verbal en la atención y la memoria</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ST5V2HATRFBQLGACAOIZHPOIA4.jpg?auth=3a944d0f6a11398fb3c4255199651efd14b456de8ffff7fb91ab99c1d0ae6528&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Al pronunciar el nombre de un objeto, se genera una representación mental más clara de lo que se busca (Freepik)" height="1080" width="1920"/><p><b>El concepto de “autoetiquetado verbal” se basa en la capacidad del lenguaje hablado para influir en los procesos cognitivos.</b> Según el estudio de la <b>Universidad de Wisconsin</b>, al pronunciar el nombre de un objeto, se genera una representación mental más clara de lo que se busca, lo que facilita su identificación en el entorno. Este mecanismo no solo mejora la percepción visual, sino que también refuerza la memoria asociativa, ayudando a recordar posibles ubicaciones del objeto.</p><p>El medio ambiente también juega un papel importante en este proceso. Al activar la memoria auditiva mediante la repetición en voz alta, el cerebro utiliza información multisensorial para mejorar la capacidad de localizar el objeto. Este enfoque multisensorial permite que los datos se retengan de manera más eficiente, aumentando las probabilidades de éxito en la búsqueda.</p><h2>Factores psicológicos que contribuyen a la eficacia de esta técnica</h2><p><b>El estudio también señala que repetir o incluso gritar el nombre de un objeto puede tener beneficios adicionales relacionados con factores psicológicos.</b> Uno de ellos es la capacidad de reducir el estrés y la ansiedad que suelen surgir al no encontrar algo importante. Al verbalizar el nombre del objeto, las personas pueden experimentar una sensación de control y calma, lo que les permite concentrarse mejor en la tarea.</p><p>Otro aspecto destacado es el <b>efecto de la verbalización en la cognición</b>. Al poner en palabras lo que se busca, se crea una representación mental más detallada del objeto y de las acciones necesarias para localizarlo. Este proceso no solo mejora la atención, sino que también fomenta un enfoque más estructurado y eficiente durante la búsqueda.</p><p>Durante el experimento, <b>Daniel Swigley y Gary Lupyan</b>, del departamento de Psicología de la Universidad de Wisconsin-Madison en Estados Unidos, dieron a las <b>20 personas</b> que participaron de este ensayo <b>el nombre de una serie de objetos</b> como ‘pan’ o ‘leche’ que debían encontrar en un supermercado manteniendo un silencio absoluto. Más tarde, realizaron la misma prueba pero ahora permitiendo a los participantes repetir el nombre del objeto que tenían que encontrar en voz alta. Los resultados mostraron que <b>la búsqueda era más efectiva cuando los participantes decían el nombre del producto</b>, <b>ya que pensar en voz alta activa la memoria y ayuda a organizar la mente para conseguir ese objetivo</b>. Es decir que, el <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2012.00054/full" target="_blank" rel="" title="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2012.00054/full"><i>estudio</i></a> ha demostrado que pensar en voz alta activa una serie de canales sensoriales que generan ciertas emociones, por lo que acciones como<b> leer en voz alta tus metas o tareas te estimula para conseguirlas</b>.</p><h2>La relación entre el lenguaje y la percepción visual</h2><p><b>El estudio de la Universidad de Wisconsin subraya cómo el lenguaje hablado puede influir directamente en la percepción visual</b>. Al repetir el nombre de un objeto, el cerebro se enfoca en las características visuales asociadas a ese término, lo que facilita su identificación en un entorno lleno de estímulos. Este fenómeno demuestra que el lenguaje no solo es una herramienta de comunicación, sino también un medio para organizar y priorizar la información sensorial.</p><p>Además, la investigación destaca que este proceso no se limita a la búsqueda de objetos físicos. La repetición verbal también puede ser útil para recordar información importante, como nombres, fechas o tareas pendientes. Al reforzar la conexión entre el lenguaje y la memoria, esta técnica puede ser aplicada en una variedad de contextos cotidianos.</p><h2>Un enfoque práctico para mejorar la búsqueda de objetos</h2><p>En resumen, el estudio de la <b>Universidad de Wisconsin</b> ofrece una explicación científica sobre por qué repetir en voz alta el nombre de un objeto puede ser una estrategia efectiva para encontrarlo más rápido. Al activar representaciones mentales específicas, mejorar la percepción visual y reducir el estrés, esta técnica combina elementos cognitivos y psicológicos para optimizar la búsqueda.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LIU2IIPKB5DVPD5HT23DEIXOVM.jpg?auth=d596d072b4fec39b949032c18772253ab6278c04a02c97f33a126351708b19a2&amp;smart=true&amp;width=1456&amp;height=816" type="image/jpeg" height="816" width="1456"><media:description type="plain"><![CDATA[Mujer concentrada mirando la pantalla de su celular, aparentemente reflexionando sobre un mensaje - (Imagen Ilustrativa Infobae)]]></media:description></media:content></item></channel></rss>