<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/trendy/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Tue, 05 May 2026 20:46:08 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Corea del Sur se enamoró de este postre viral, pero eso fue el mes pasado]]></title><link>https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2026/02/27/corea-del-sur-se-enamoro-de-este-postre-viral-pero-eso-fue-el-mes-pasado/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2026/02/27/corea-del-sur-se-enamoro-de-este-postre-viral-pero-eso-fue-el-mes-pasado/</guid><dc:creator><![CDATA[Yan Zhuang]]></dc:creator><description><![CDATA[Reportajes Especiales - Lifestyle]]></description><pubDate>Fri, 27 Feb 2026 13:15:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WFYECSV66BHN3EEQBHVXNG5YQI.png?auth=4c5614643e176ddff8daeb0445185c663ef0e71a1bcb41a97812f51f8ea7af31&smart=true&width=992&height=558" alt="" height="558" width="992"/><p>Los postres languidecían en la vitrina: marrones y redondos, cada uno del tamaño de un huevo, con un crujiente relleno de pistacho envuelto en una cobertura de cacao y malvavisco.</p><p>El mes pasado, Seong Jeongmin vendía unos 1000 postres en pocas horas. Sin embargo, un reciente domingo por la noche, quedaban decenas de los 250 que había hecho ese día. Unos días antes, había decidido levantar el límite de cuatro por cliente.</p><p>"Ahora, cuando entran los clientes, no lo miran", dijo Seong, de 42 años.</p><p>El auge y caída de las dujjonkus o "galletas chiclosas de Dubai" --que, a pesar del nombre, ni son galletas ni provienen de Dubai-- es emblemático de las modas de postres en Corea del Sur, según los expertos. Las novedades pueden convertirse rápidamente en sensaciones nacionales, pero caen en desgracia con la misma rapidez cuando el mercado se satura y los consumidores pierden interés.</p><p>En 2018-2019, fueron los ttung-carons, o "fatcarons" en inglés, macarons con relleno extra. En 2022, fue el pan de Pokémon, pasteles envueltos en empaques con los personajes de la franquicia japonesa. En 2023-2024, fue el tanghulu, un tentempié callejero chino de trozos de fruta recubiertos de una cáscara dura de caramelo.</p><p>El dujjonku es una variante del chocolate de Dubai, barritas rellenas de crema de pistacho y filo rallado conocido como kataifi que fueron desarrolladas por un chocolatero de Dubai. Se convirtieron en un éxito mundial a mediados o finales de 2024. En Corea del Sur, donde el chocolate de Dubai también era popular, una tienda de postres creó su propia versión en abril, el dujjonku. Su popularidad despegó en la segunda mitad del año, cuando famosos e ídolos del k-pop empezaron a publicarlo en las redes sociales.</p><p>En las últimas semanas, se ha extendido al extranjero, apareciendo en tiendas de Nueva York, Toronto, Sídney e incluso en Dubai.</p><p>La moda del dujjonku arrasó en Corea del Sur durante el invierno. Cafeterías, panaderías e incluso restaurantes de ramen y ensaladas los vendían por decenas o centenares, y algunos fueron criticados por permitir que los clientes compraran uno solamente si adquirían otros productos. Los residentes hicieron fila a temperaturas bajo cero y siguieron el suministro a través de un sitio web que se actualizaba en tiempo real. Tiendas de conveniencia y franquicias, como Starbucks, crearon sus propias versiones.</p><p>Los expertos dicen que varios factores contribuyeron al auge del dujjonku: su textura chiclosa, que atrae el gusto coreano; su aspecto distintivo, que incluye un brillante relleno de pistacho que se compartió ampliamente en las redes sociales; y su implícito origen extranjero, que a menudo atrae una atención desmesurada sobre los alimentos de Corea del Sur.</p><p>El frenesí fue tan intenso que "es difícil encontrar una cafetería que no ofrezca al menos un plato relacionado con las galletas chiclosas de Dubai", dijo Jerry Jisang Han, profesor adjunto de mercadotecnia de la Universidad Sungkyunkwan de Seúl.</p><p>La popularidad alcanzó su punto más alto en enero, según los propietarios de las tiendas y los datos de búsqueda. Este mes, prácticamente ha desaparecido.</p><p>Un domingo reciente en Mangwon, un barrio popular entre las generaciones jóvenes por su proliferación de cafés de estética, bares y tiendas vintage, los postres se apilaban por decenas en muchas tiendas. Dueños de tiendas como Seong, quien es copropietario de una pastelería llamada Dangaodang, dijeron que las ventas habían caído en picado desde principios de febrero.</p><p>"Creo que ya se ha acabado", dijo. "Los coreanos se desenamoran de las cosas muy rápidamente".</p><p>Los datos de Naver, el motor de búsqueda más popular del país, cuentan una historia similar. Tras alcanzar su cúspide a mediados de enero, las búsquedas del postre cayeron a la mitad en unos 17 días.</p><p>Una vez que un producto empieza a ganar popularidad, los surcoreanos suelen sentirse presionados a sumarse rápidamente a la tendencia debido a las normas colectivistas del país, dijo Han, el profesor de mercadotecnia. Esto puede provocar el crecimiento explosivo de una tendencia.</p><p>Pero como la tendencia, más que cualquier atributo intrínseco del producto, es el atractivo principal, el interés puede decaer bruscamente una vez que se acaba la novedad, dijo Lee Yongjae, crítico gastronómico residente en Seúl. Esa dinámica puede generar dudas sobre hasta qué punto el atractivo del postre tenía que ver con el sabor.</p><p>"No te importa su aspecto ni su sabor. Lo único que quieres es estar en la fila", dijo Lee.</p><p>Lee no es fanático. "La cubierta exterior es como correosa y el relleno es muy arenoso y duro", dijo, y añadió que el postre no era especialmente atractivo a la vista. No obstante, dijo que la textura era popular entre los coreanos, a quienes les gustan los alimentos densos, chiclosos y pastosos.</p><p>Para algunos coreanos, como Park Minji, de 24 años, el precio del postre también es un factor disuasorio. Los dujjonkus cuestan entre 4 y 7 dólares cada uno (entre 6000 y 10000 wones), un precio relativamente alto para los estándares coreanos. Park, que estaba de compras con una amiga en Mangwon el domingo, dijo que compró una en enero. Le intrigó su popularidad y le gustó su sabor, pero no tanto como para comprar otro.</p><p>"Una vez está bien", dijo.</p><p>El rápido ciclo de las tendencias puede ser un reto para los negocios. Cuando el tanghulu, el aperitivo callejero chino, se hizo popular en Corea del Sur en 2023 y 2024, se abrieron nuevas tiendas especializadas por todo el país. Cuando la tendencia pasó de moda, muchas cerraron.</p><p>"Estos negocios suelen reconocer que es probable que la tendencia sea efímera", dijo Han, "y su objetivo es aprovechar la oportunidad y luego vender el negocio o cerrar la tienda antes del final del ciclo". Añadió que la estrategia conlleva un riesgo significativo.</p><p>Las cafeterías y tiendas de postres existentes también sienten la presión de adelantarse a las tendencias cambiantes.</p><p>Elly Moon, copropietaria de Kelly Green, una pastelería de Mangwon, dijo que solo vende entre 10 y 15 dujjonkus al día, menos de la mitad de lo que vendía a mediados de enero.</p><p>Moon dijo que está experimentando con nuevos postres con sabor a pistacho, en parte para agotar las existencias restantes y porque cree que los clientes siguen interesados en los productos con sabor a pistacho.</p><p>"Es difícil, no solo para nosotros, sino para todos", dijo. "Tenemos que seguir desarrollando otros postres o inventando cosas nuevas".</p><p>Yan Zhuang
 es reportera en la oficina del Times en Seúl y cubre noticias de último momento.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WFYECSV66BHN3EEQBHVXNG5YQI.png?auth=4c5614643e176ddff8daeb0445185c663ef0e71a1bcb41a97812f51f8ea7af31&amp;smart=true&amp;width=992&amp;height=558" type="image/png" height="558" width="992"/></item><item><title><![CDATA[Dueña de la marca Trendy habría estado detrás de las disculpas públicas de Luisa Postres: “No sabe lo que se le avecina”]]></title><link>https://www.infobae.com/colombia/2025/10/08/duena-de-la-marca-trendy-habria-estado-detras-de-las-disculpas-publicas-de-luisa-postres-no-sabe-lo-que-se-le-avecina/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/colombia/2025/10/08/duena-de-la-marca-trendy-habria-estado-detras-de-las-disculpas-publicas-de-luisa-postres-no-sabe-lo-que-se-le-avecina/</guid><dc:creator><![CDATA[Paula Naranjo]]></dc:creator><description><![CDATA[Camila Orrego aclaró que no es amiga de la también empresaria, y expresó su inconformidad por la actitud tomada tras la polémica por la oferta laboral]]></description><pubDate>Wed, 08 Oct 2025 00:59:12 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Camila Orrego, reconocida por ser la creadora de la marca de maquillaje Trendy, se refirió sobre la controversia ocasionada por la oferta laboral publicada en redes sociales por Luisa Lafaurie, conocida por su empresa Luisa Postres; además de ser la hija de la senadora del Centro Democrático María Fernanda Cabal.</p><p>Orrego relató que la propia Lafaurie la contactó para solicitarle un consejo respecto a la crisis reputacional que enfrentaba tras la publicación, pero cuestionó públicamente que sus recomendaciones no fueran seguidas y, por el contrario, <b>el tema se utilizara como motivo de burla por parte de la empresaria.</b></p><p><b>Ahora puede seguirnos en</b><a href="https://www.facebook.com/infobaecolombia" target="_blank" rel="noopener"><i><b> Facebook</b></i></a><b> y en nuestro</b><a href="https://whatsapp.com/channel/0029Va4oNEALikgEL4Y8mb2K" target="_blank" rel="noopener"><i><b> WhatsApp Channel</b></i></a></p><p>La empresaria expresó su opinión ante la manera en que la marca de Luisa Postres manejó la controversia. </p><p>“Ya mucho se ha hablado del video de Luisa Postres, pero a mí lo que me ha indignado realmente es cómo la marca se ha tomado esto como un chiste [...] No entiendo qué le ven de chistoso, qué risa hacer memes, qué risa hacer el código funa para el 10%, qué risa andar comentando desde la cuenta corporativa en los otros videos”, afirmó Orrego, criticando el tono e intervenciones digitales posteriores a la polémica.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GIQJIKACCFG7ZOELZIGS574TNY.png?auth=40b658049d4eb08d3669ad8731f5d80678c3cfac2184f717ed2464ff50abf568&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Camila Orrego reveló que habló con Luisa Lafaurie poco después de que estallara la polémica por la vacante de empleo - crédito Fotomontaje Infobae (Luisa Postres/Tiktok- Camila Orrego/Instagram)" height="1080" width="1920"/><p>Lo que llamó la atención fue que Orrego reveló que Lafaurie la buscó directamente poco después de que estallará el debate en redes, solicitando asesoría sobre cómo enfrentar la situación: “No la conozco, no me conoce, no somos amigas, no sé de dónde consiguió mi número personal y ese video duró dos días publicado hasta que la polémica ya empezó y la gente a hablar del tema, <b>pero ese video yo lo vi dos días público en su feed. Apenas yo lo vi, dije: ‘Esa muchacha no sabe lo que se avecina’</b>”.</p><p>Según Orrego, la recomendación fue sencilla: disculparse si verdaderamente sentía que había cometido un error. No obstante, recalcó que percibió en Lafaurie una postura pasivo-agresiva, una tendencia a trivializar el conflicto y a responder en tono de burla a los cuestionamientos en internet.</p><p>“Yo la escuché genuinamente preocupada, genuinamente queriendo hacer algo, pero hizo todo lo contrario, tomarse todo como un chiste.<b> Si ella quiere publicar lo que yo le dije, que lo publique, no tengo ningún inconveniente. Yo le dije como: ‘Pide perdón si sientes que es perdón</b>’“, agregó en un video publicado en su Tiktok. </p><p>Un día después de la publicación del video de Camila Orrego, y tras la escalada de críticas por la actitud de Lafaurie, esta hizo pública una disculpa. La empresaria admitió: “La embarré, y vengo a dar la cara, y pedir perdón. En las últimas dos semanas he emitido una serie de comunicaciones que están lejos de enorgullecerme y tengo que pedir perdón. Primero, pedir perdón por lanzar una convocatoria donde no tenía claridad en qué era lo que estaba buscando”. </p><p>Lafaurie reconoció también que su reacción ante los comentarios fue inapropiada y menospreció oficios que consideró igualmente dignos y valiosos: “Fui soberbia y grosera”.</p><p>La situación se originó el 29 de septiembre, cuando Luisa Postres publicó un video convocando a un community manager. En el anuncio admitió no tener claridad sobre el perfil requerido y enumeró responsabilidades que fueron catalogadas como “excesivas y poco realistas” por usuarios en redes sociales. El asunto adquirió mayor dimensión cuando, ante diversas críticas, Lafaurie se describió como “todera” y justificó la multiplicidad de tareas, para luego sugerir que quienes solo cumplían con lo pactado podían aspirar a ser “cajeras del Oxxo”. <b>Estas declaraciones fueron consideradas despectivas y potenciaron la polémica en plataformas digitales.</b></p><p>En medio de las críticas, Lafaurie intentó restarles importancia, agradeciendo la difusión de la vacante y resaltando la alta cantidad de postulaciones. No obstante, la controversia no disminuyó y generó debates públicos sobre las condiciones laborales y el rol de los emprendedores en Colombia. Tras su disculpa, el escepticismo persistió entre usuarios en redes sociales, quienes pusieron en entredicho la sinceridad del arrepentimiento manifestado por la empresaria.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GIQJIKACCFG7ZOELZIGS574TNY.png?auth=40b658049d4eb08d3669ad8731f5d80678c3cfac2184f717ed2464ff50abf568&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Camila Orrego reveló que habló con Luisa Lafaurie poco después de que estallara la polémica por la vacante de empleo - crédito Fotomontaje Infobae (Luisa Postres/Tiktok- Camila Orrego/Instagram)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Miami y su 'obsesión' por el pádel]]></title><link>https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2025/09/09/miami-y-su-obsesion-por-el-padel/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2025/09/09/miami-y-su-obsesion-por-el-padel/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia Mazzei]]></dc:creator><description><![CDATA[Reportajes Especiales - Business]]></description><pubDate>Tue, 09 Sep 2025 17:15:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CPBV3U2WA5A4POBTLERGNSCJUU.jpg?auth=55ddd4406e6568a33aeef39be37378e5422ba379d550582cd64d54340e2d16e5&smart=true&width=6000&height=4000" alt="" height="4000" width="6000"/><p>(Across the Country)</p><p>MIAMI - Al menos una vez a la semana, María Mercedes Ortega, agente inmobiliaria de 32 años y propietaria de un spa, se pone un conjunto elegante y hace una cita con sus amigas. No para ir a bares o discotecas, diversiones que dice haber dejado atrás a los 20 años, sino para jugar al pádel, el deporte de moda en Miami.</p><p>Sí, es un ejercicio satisfactorio: "Es estupendo para las piernas", dijo. Pero, igual de importante que eso, Ortega opina que el pádel es "una actividad social de muy alto nivel".</p><p>En la ciudad, muchas de las personas adineradas y que optan por actividades inclinadas al bienestar han desarrollado un fervor por el pádel, el deporte de raqueta que es más fácil que el tenis, más difícil que el pickleball y más exclusivo que ambos. Las pistas de pádel cubiertas y al aire libre, con sus características paredes de cristal, proliferan en almacenes, parques y antiguos estacionamientos. Hay pistas en el Ritz-Carlton de Key Biscayne, y planes para construir algunas en el techo de un garaje de Miami Beach. Un desarrollo de 2000 millones de dólares que se está construyendo en el centro de la ciudad presume de que incluirá el mayor club de pádel del país.</p><p>El pádel nació en México y se popularizó en España y Argentina. Con sus raíces hispanas y su caché internacional, ha demostrado ser perfecto para Miami, una ciudad más afín en su lengua y cultura a Latinoamérica y Europa que al resto de Estados Unidos. La mayoría de las veces, los jugadores que abarrotan las pistas de pádel del sur de Florida hablan espanglish entre sí.</p><p>Como muchos miamenses, el pádel "emigró aquí", comentó Javier Colberg, un agente inmobiliario de 39 años de Puerto Rico, quien jugaba una mañana reciente en el Wynwood Padel Club, al norte del centro de la ciudad.</p><p>El auge mundial del pádel comenzó durante la pandemia del coronavirus. Gran parte de Estados Unidos se estaba aficionando al pickleball, pero Miami era un poco diferente.</p><p>Justin Mandel, quien jugaba con Colberg y otros dos a las 7 de la mañana para combatir el calor, se trasladó a Miami Beach desde Nueva York durante la pandemia. Cuando un amigo le dijo que debería probar el pádel, no dudó en hacerlo, dijo, porque en Miami "todo el mundo sigue al pie de la letra lo que dicta la moda" .</p><p>El pádel era mejor ejercicio que el pickleball y no agravaba su codo de tenista. El formato de dobles de este deporte le ayudó a crear un círculo de amigos. Ahora juega dos o tres veces por semana.</p><p>"Ha sido lo que más ha cambiado nuestras vidas", afirmó Mandel, de 40 años, director de una empresa de selección de personal. "Es toda una obsesión para la gente, y no parece que vaya a desaparecer".</p><p>Sergio Montaner, banquero de inversiones y emprendedor propietario del club de Wynwood, dijo que el negocio tenía dificultades antes de la pandemia. Pero una vez que la gente no pudo viajar a causa del virus, se vio obligada a buscar nuevas salidas atléticas y sociales, dijo.</p><p>"Miami es una ciudad donde mucha gente no tiene familia", dijo Montaner, de nacionalidad española. "El pádel es el mejor lugar para conocer gente".</p><p>Practicar este deporte es caro. Una tarde reciente, reservar una pista cubierta en Reserve Miami at SoLé Mia, quizá el club más caro de la ciudad, costaba 264 dólares, mientras que reservar una al aire libre costaba 168 dólares. El precio suele dividirse entre cuatro jugadores.</p><p>Hace poco, Ultra Padel Club, en el barrio Little Haiti de Miami, invitó a los solteros a jugar un torneo los viernes por la noche, en el que formarían equipos con otros jugadores solteros. "Ponte guapo", aconsejaba el club en Instagram.</p><p>El club de Wynwood tiene un escenario con música en vivo y una cafetería interior para que los jugadores se entretengan tomando cortados y croquetas. Ortega se sentó en una mesa una mañana reciente con dos amigas suyas, todas vestidas de blanco. Les encanta hacerse fotos en la pista, lo que lleva a su entrenador a bromear diciendo que deberían llegar media hora antes para posar. A veces, lo hacen.</p><p>"Cuando publico sobre pádel en mi Instagram, todo el mundo me dice: 'Dios, pero que bella eres, quiero una cita contigo'", dijo Ortega.</p><p>Estefanía Inurritegui, una gestora de eventos de 30 años que vive en Key Biscayne, participaba en una clínica en el club de Wynwood una mañana de verano. Su novio la había motivado a jugar.</p><p>"Ahora hay tantos sitios nuevos", dijo Inurritegui, que es peruana.</p><p>Quizá demasiados, dijo Montaner. Mencionó que al ver un terreno disponible, muchos inversionistas solo piensan en convertirlo en una pista de pádel. Pero comentó que el costo de los inmuebles es tan elevado en Miami, que "las rentas pueden ahogar" a los negocios incipientes.</p><p>"Si no eres capaz de crear una comunidad (en lugar de solo instalar unas pistas en un estacionamiento), entonces puede que no tenga éxito", explicó Montaner, quien va a abrir otro club en el suburbio miamense de West Kendall.</p><p>Una de las claves del crecimiento de este deporte ha sido conseguir que los estadounidenses jueguen y vean que es rentable invertir en pistas, dijo Marcos Del Pilar, consultor de pádel de Orlando, fundador de una liga y expresidente de la Asociación de Pádel de Estados Unidos.</p><p>"Ya no es un deporte latino", dijo Del Pilar, quien nació en España.</p><p>Wayne Boich, empresario de la industria energética e inmobiliaria de Ohio, es uno de los responsables de la difusión del pádel en Miami. Le gustó tanto este deporte después de jugar por primera vez en Europa en 2013, que cambió los planos de la casa que estaba construyendo en Miami Beach para incluir una pista de pádel en lugar de tenis. Invitó a sus amigos a jugar y a ver exhibiciones profesionales.</p><p>Con el tiempo, vio una oportunidad de negocio y fundó Reserve Padel, una red de clubes de alto nivel en Miami y Nueva York, en 2022. También es propietario de una empresa que construye pistas para clientes de todo el país. El año pasado, Boich llegó a un acuerdo con el jugador de pádel número 1 del mundo, el español Arturo Coello, para que se trasladara a Miami.</p><p>"Ya sea pádel, pickleball o tenis, dijo, ahora hay una generación de gente que tiende más a la salud y el bienestar, como todos sabemos, y a la comunidad".</p><p>El club local más reciente de Boich, Reserve Miami at SoLé Mia, forma parte de una enorme urbanización de condominios y negocios en el norte de Miami. Sus pistas cubiertas tienen techos altos, aislamiento acústico y un potente sistema de aire acondicionado. El club también dispone de piscinas de inmersión en agua fría, un bar repleto de licores y artículos de tocador Diptyque en su vestidor exclusivo para socios; en Reserve, las membresías varían según el club y empiezan en 500 dólares al mes.</p><p>Algunos socios pasan el día en el club, atendiendo llamadas y enviando correos electrónicos entre partido y partido, dijo Jack Corbett, su director deportivo. Otros han montado un estudio para grabar un pódcast sobre, adivinen qué, el pádel.</p><p>"Juegan  hasta que les decimos que es hora de cerrar", dijo Corbett.</p><p>Hacer que el pádel sea más accesible es "en extremo importante para la popularidad general de este deporte", reconoció Boich.</p><p>Al menos tres parques públicos tienen pistas de pádel en el condado de Miami-Dade. También se llenan de fanáticos a partir de las 5:30 de la tarde (y también cobran mucho, aunque menos que los clubes privados).</p><p>Una tarde reciente, cinco amigos acudieron al Centro de Tenis Ives Estates, un parque público del norte del condado de Miami-Dade. Gustavo Spadavecchia, de 57 años, se estaba recuperando de una lesión de rodilla; los otros cuatro pensaron que uno de ellos podría ocupar su lugar en la pista si necesitaba un descanso.</p><p>Su mujer, Rossana Spadavecchia, de 58 años, compitió una vez en un campeonato mundial de pádel. Andrea Comolli, otra amiga del grupo, dijo que sus hijos, que ahora son adultos, compitieron una vez en un campeonato mundial junior en México. Por aquel entonces, recuerda Comolli, nadie en el colegio de sus hijos sabía lo que era el pádel.</p><p>Comolli, de 50 años, su marido y otras dos parejas fueron copropietarios de un club de pádel en el sur de Florida durante unos años, con la esperanza de recrear la experiencia de su Argentina natal. Las familias hacían ejercicio, jugaban a las cartas y pasaban el rato en su club, a menudo hasta altas horas de la noche y acompañados de un asado tradicional.</p><p>Pero la pandemia obligó a cerrar el club cubierto durante un largo periodo, y las parejas lo vendieron. Gustavo Spadavecchia, con la rodilla convaleciente, dijo que seguía disfrutando de jugar por la noche y luego reunirse con los amigos para cenar tarde.</p><p>"Mi familia de Nueva Jersey viene de visita y no entienden por qué salimos hasta tan tarde un miércoles por la noche", dijo riendo. "Miami no es como otras partes de Estados Unidos".</p><p>María Mercedes Ortega, la segunda mujer sentada de izquierda a derecha, toma un refresco con sus amigos en el Wynwood Padel Club, al norte del centro de Miami, el 30 de julio de 2025. (Scott McIntyre/The New York Times)</p><p>Javier Colberg, un agente inmobiliario puertorriqueño de 39 años, juega una ronda en el Wynwood Padel Club, al norte del centro de Miami, el 30 de julio de 2025. (Scott McIntyre/The New York Times)</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CPBV3U2WA5A4POBTLERGNSCJUU.jpg?auth=55ddd4406e6568a33aeef39be37378e5422ba379d550582cd64d54340e2d16e5&amp;smart=true&amp;width=6000&amp;height=4000" type="image/jpeg" height="4000" width="6000"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">SCOTT MCINTYRE</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Es el fin de los utensilios de cocina en Instagram?]]></title><link>https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2024/05/28/es-el-fin-de-los-utensilios-de-cocina-en-instagram/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2024/05/28/es-el-fin-de-los-utensilios-de-cocina-en-instagram/</guid><dc:creator><![CDATA[Ella Quittner]]></dc:creator><description><![CDATA[The New York Times: Edición Español]]></description><pubDate>Tue, 28 May 2024 19:00:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XDTQ7WDTJBGJVJ6HEWA5VWAYMY.jpg?auth=6b3e4569cfc8578553179444fb4cd1a80c0dd1530bb4135f47ac75f9be4af016&smart=true&width=3333&height=5000" alt="" height="5000" width="3333"/><p>Justo unos meses después de que la pandemia mandó a los estadounidenses a encerrarse entre cuatro paredes, Mia Graber recibió como regalo de su marido una sartén antiadherente con una tapa del color de un pino abeto, completa con una cestilla para cocinar al vapor y una espátula de madera en el mango.</p><p>"Inmediatamente pensé: 'Ah, esta es la sartén que he estado viendo en todo Instagram'", contó Graber, de 33 años, quien sin duda estaba emocionada. Se trataba de la sartén Always de Our Place, que, por aquel entonces, costaba 145 dólares y prometía "hacer el trabajo de ocho piezas de batería de cocina tradicional".</p><p>Para decepción de Graber, no fue así. Los huevos estrellados se pegaban a la superficie antiadherente, la sartén no se podía meter en el horno y, con el tiempo, el revestimiento interior de cerámica empezó a desescamarse. Poco después de recibirla, solo la usaba para cocinar al vapor y empezó a acumular polvo.</p><p>El mes pasado, Graber puso la sartén a la venta en Facebook Marketplace por 50 dólares. Después de que algunas consultas quedaran en nada, Graber, directora de comunicación en Mill Valley, California, la donó a la tienda Goodwill de su barrio.</p><p>La sartén Always de Graber forma parte de una ola de productos de cocina de venta directa al consumidor que aparecen en mercados digitales de segunda mano o en comunidades Buy Nothing, o que se desechan por completo.</p><p>En el último mes, más de una docena de sartenes Always (y una tapa sola) estaban disponibles en Facebook Marketplace en un radio de 160 kilómetros de Echo Park, en Los Ángeles, y casi dos docenas aparecieron en un radio de 160 kilómetros del barrio neoyorquino de Brooklyn. En Austin, Texas, casi 10 artículos de Caraway, otra empresa de utensilios de cocina que fabrica ollas y sartenes antiadherentes en tonos alegres, se podían comprar con grandes descuentos.</p><p>En el East Village de Manhattan, una olla de hierro fundido de la empresa Great Jones, cuyo precio de venta al público es de 180 dólares, se vendía "en perfecto estado" con un descuento de más del 25 por ciento, y había otras dos disponibles en las inmediaciones. Había un molde para pan de Great Jones en Nueva Jersey, otras dos ollas de hierro en el sur de California y una sartén de Great Jones en Maryland.</p><p>Aunque no es precisamente raro ver utensilios de cocina usados en ventas de garaje o tiendas de segunda mano, sí que llama la atención que estos productos hayan salido al mercado en los últimos cinco años, a menudo con largas listas de espera bajo una supertormenta de mercadotecnia aspiracional y color pastel.</p><p>"Veíamos siempre la misma fotografía de una mano bien manicurada con esmalte de uñas de J. Hannah sosteniendo un plato", dijo Jo Ledda, una dietista de 33 años que codició la sartén Always después de verla en todas sus redes sociales. Ledda, que recibió una sartén Always como regalo en 2021, dijo que perdió su capacidad antiadherente en el primer mes de uso. Al final, la tiró.</p><p>Tosin Odugbemi Hoskins compró las ollas y sartenes antiadherentes de Caraway en 2021 en el color "crema" después de ver a influentes promocionándolas. "Alistaron a un ejército de personas para que te dijeran que era la mejor sartén del mundo", relató. Al cabo de unos seis meses, el revestimiento antiadherente de cerámica empezó a deteriorarse.</p><p>"Era todo un baile", dijo sobre el juego de cuatro piezas. "Tenía uno si quería hacer un filete, y otro solo para pescado o huevo". Ella le daba lata a su novio --un chef-- cuando él quería usar uno. En abril, Odugbemi Hoskins puso finalmente el juego completo a la venta por 50 dólares en Facebook Marketplace desde su casa de Millbrook, Nueva York.</p><p>Durante la pandemia, cuando las empresas de venta directa al consumidor estaban más preparadas que nunca para satisfacer a los compradores exactamente donde estaban --en casa frente a sus pantallas--, las baterías de cocina de empresas emergentes que adoptan la llamada estética milénial se pusieron de moda más rápido que una salsa de cerezas Jubilee. Por ejemplo, las ventas mensuales directas al consumidor de Caraway aumentaron un 390 por ciento de enero a mayo de 2020, cuando los consumidores estaban en gran medida confinados en casa.</p><p>La exclusividad fue a menudo parte del discurso. Un anuncio de 2020 describía la sartén Always de Our Place como una batería de cocina "favorita de culto, éxito de ventas y que induce a las listas de espera". (Las limitaciones de la cadena de suministro durante la pandemia fueron en parte responsables de las listas de espera). La idea de que una vida estéticamente agradable estaba a solo una sartén de distancia era de vital importancia.</p><p>"El verdadero objetivo era transformar los productos físicos en personajes y amigos", explicó Sierra Tishgart, fundadora y directora ejecutiva de Great Jones. "No es solo una sartén", comentó refiriéndose a las brillantes sartenes antiadherentes de color caramelo de la empresa, disponibles por 40 dólares. "Es la bandeja santa".</p><p>Los consumidores se creyeron la idea. "La sartén Always parecía que acortaba el camino hacia la edad adulta", afirmó Ledda, que en aquel momento se sentía intimidada por marcas tradicionales como Staub, All-Clad y Le Creuset. También compró la "bandeja santa", o Holy Sheet, de Great Jones en color "mora azul". Mientras "intentaba quitarle la suciedad constantemente, como si fuese  Sísifo, fue cuando se desprendió la pintura", dijo. La tiró.</p><p>Algunos clientes insatisfechos describieron una desconexión entre la visión y la realidad. "Se llaman sartenes Always ['siempre' en inglés]", dijo Katie Mui, de 34 años, que donó su sartén Always de edición limitada para el Año Nuevo Lunar después de que el interior se chamuscara y sus intentos de limpieza resultaran inútiles.</p><p>Pero ninguna batería de cocina es indestructible. Los revestimientos cerámicos antiadherentes --fabricados con mezclas a base de arena y comercializados como más seguros que el teflón-- no están diseñados para soportar temperaturas muy altas ni para durar eternamente.</p><p>Algunos de los consumidores que se deshicieron de sus utensilios de cocina de venta directa al consumidor de la época de la pandemia han optado por marcas tradicionales. Después de donar su sartén Always, Mui volvió a Le Creuset, la batería de cocina que siempre había tenido, y Odugbemi Hoskins hace poco compró un juego de sartenes de hierro fundido de Smithey Ironware.</p><p>"Comercializan como artículo de lujo lo que habría sido un producto de Target, pero no es de lujo. Esa ha sido mi curva de crecimiento como mujer joven. Eso de pensar: 'Voy a comprar esto y convertirme en una chica de moda'... ya lo superé un poco", afirmó Odugbemi Hoskins.</p><p>Después de casi un mes en Facebook Marketplace, su juego de sartenes Caraway se vendió la semana pasada por 40 dólares. "Espero que les encante su nuevo hogar", expresó.</p><p>Las ollas y sartenes de venta directa al consumidor, que en su día estuvieron de moda, se venden en los mercados de segunda mano con grandes descuentos o acaban en la basura. (Shawn Michael Jones/The New York Times)</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XDTQ7WDTJBGJVJ6HEWA5VWAYMY.jpg?auth=6b3e4569cfc8578553179444fb4cd1a80c0dd1530bb4135f47ac75f9be4af016&amp;smart=true&amp;width=3333&amp;height=5000" type="image/jpeg" height="5000" width="3333"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">SHAWN MICHAEL JONES</media:credit></media:content></item></channel></rss>