<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/tragedia-de-cromanon/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Sat, 09 May 2026 09:43:14 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[A 21 años de la tragedia de Cromañón, Don Osvaldo conmovió con su homenaje a las víctimas con un show a puro rock]]></title><link>https://www.infobae.com/teleshow/2025/12/31/a-21-anos-de-la-tragedia-de-cromanon-don-osvaldo-conmueve-con-su-homenaje-a-las-victimas-con-un-show-a-puro-rock/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/teleshow/2025/12/31/a-21-anos-de-la-tragedia-de-cromanon-don-osvaldo-conmueve-con-su-homenaje-a-las-victimas-con-un-show-a-puro-rock/</guid><dc:creator><![CDATA[Sebastián Volterri]]></dc:creator><description><![CDATA[Entre reclamos de justicia y polémicas, la banda liderada por Patricio Pato Fontanet se presentó en el estadio de All Boys  ]]></description><pubDate>Wed, 31 Dec 2025 14:34:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El martes 30 de diciembre, <b>se cumplió el 21° aniversario del incendio en </b><a href="https://www.infobae.com/tag/republica-de-cromanon/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/republica-de-cromanon/"><b>República Cromañón</b></a>, el hecho más trágico en la historia de la música argentina. Durante un show de <b>Callejeros</b>, el fuego arrasó el lugar y dejó un saldo devastador: <b>194 personas fallecidas y casi 1.500 heridos</b>. ¿Cómo se sobrevive, como generación, a una herida de esa magnitud?</p><p>Veintiún años. Una cifra que parece enorme y, al mismo tiempo, insuficiente para curar. <a href="https://www.infobae.com/tag/tragedia-de-cromanon/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/tragedia-de-cromanon/"><b>La tragedia de Cromañón</b></a> no solo se llevó casi 200 vidas y dejó a miles con secuelas físicas y emocionales. Transformó para siempre la manera en que una generación entera entiende la noche, los recitales, el derecho a la diversión y el reclamo de justicia.</p><p>Después del juicio y el cumplimiento de las condenas, <b>Patricio </b><i><b>Pato </b></i><b>Fontanet</b>—voz inconfundible de Callejeros—<b>volvió a la música en 2010 con CJS (Casi Justicia Social)</b>. El proyecto mutó, y en 2014 adoptó el nombre de <b>Don Osvaldo</b>, un homenaje a Osvaldo Pugliese. Desde entonces, la banda <b>recorrió escenarios de todo el país</b>, llevó su música a Europa y, en 2025, vivió sus presentaciones más significativas en el estadio de <b>All Boys</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XXRPVZAPIRDMTH2G62LZA7QHB4.png?auth=ff8993dd0addea88ac9d14e04349e251e46a445f70771ed319dabedcf49e8f55&smart=true&width=720&height=1280" alt="Pato Fontanet al frente de Don Osvaldo, en el marco de los homenajes a 21 años de la tragedia de Cormañón" height="1280" width="720"/><p>Este nuevo aniversario no pasó inadvertido. <b>Don Osvaldo</b> eligió las redes sociales para difundir un comunicado que subraya, con palabras filosas, la importancia de la memoria y la verdad histórica. “<b>Toda vez que se descanse en el ejercicio de la memoria, volverá el olvido con la indigna misión de ocultar y dañar la verdad histórica</b>”, comienza el texto.</p><p>La banda insiste, casi como un mantra: “<b>Cuanto más lejos nos queda esta fecha, más fuerte debemos recordarla para que las nuevas generaciones tengan el derecho soberano a saber qué pasó y por qué. </b>En eso estamos y en eso seguimos. <b>Por los invisibles, y por los que vendrán</b>”. No es casualidad que cierren con una consigna que los acompaña desde hace años: “<b>La música no mata</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/54CQAJY7DBAFXKWA3MOMBPFHNQ.jpg?auth=06e4d8b775f002e13c6aaf341994155ed525db6d94b89c2d52fdb817915dff77&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El show de Don Osvaldo a los 21 años de la tragedia de Cromañón en el estadio All Boys del barrio porteño de la Paternal (X)" height="1080" width="1920"/><p>En cada palabra, el comunicado reafirma el reclamo de memoria y justicia. Don Osvaldo recuerda a quienes no vivieron aquel diciembre, a los jóvenes que apenas escucharon el eco de la tragedia. “En eso estamos y en eso seguimos”, repite la banda, y en ese “seguimos” late el pulso de quienes no bajan los brazos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6YTQDGIN6RC2VGZ3W7MA7IFWXM.png?auth=e61d39a3bef0e010ca2c5000e3f8fece683ec2cf9c3bc9ef69e8c7d2df3c8f48&smart=true&width=720&height=1018" alt="Don Osvaldo emitió un comunicado en el que continúa pidiendo memoria, verdad y justicia" height="1018" width="720"/><p>Pero <b>el aniversario no fue solo palabras</b>. En paralelo a los actos conmemorativos, el <b>Estadio Malvinas Argentinas</b> de La Paternal <b>se llenó de música y encuentro</b>. En el festival “<b>No nos cuenten Cromañón</b>”, bandas como <b>Ojos Loco</b>, <b>La Chancha Muda</b>, <b>Peligrosos Inocentes</b>, <b>Wayra Iglesias</b>, <b>Cabra da Peste</b> tejieron junto a Don Osvaldo un homenaje colectivo a las víctimas. La organización decidió trasladar el evento al aire libre, buscando mejores condiciones para el público tras años de realizarlo en el Obelisco y después de la enorme convocatoria de la última edición.</p><p>Quienes asistieron no solo escucharon música. <b>“No nos cuenten Cromañón” es un espacio de memoria activa</b>, donde la música se convierte en herramienta colectiva y el recuerdo permanece. <b>A más de dos décadas de la tragedia, el reclamo no se apaga: memoria, verdad y justicia</b>.</p><p>Las reacciones no tardaron en aparecer. Las redes sociales se poblaron de comentarios de todo tipo. Algunos agradecieron y felicitaron la presencia de <b>Don Osvaldo</b> en el homenaje. Otros, en cambio, lanzaron críticas duras: “<b>Es como que Mark Chapman esté en el homenaje de Lennon, coherencia</b>”, escribieron algunos. Otros acusaron: “Homenajean a las propias víctimas que ellos mismos causaron gracias a que incentivaban el uso de pirotecnia en lugares cerrados”. Y hubo quienes señalaron la incomodidad de ciertas familias: “Si las familias de las víctimas (algunas), no los quieren ni ver… es desubicado ir a tocar al homenaje. Oportunismo mal”.</p><p>El aniversario de <b>Cromañón</b> vuelve, cada diciembre, a abrir la herida. La memoria, lejos de apagarse, se convierte en una consigna viva, en un reclamo que atraviesa generaciones. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QZENMLA5UZDCDDVT6MC7ZQTAPE.jpg?auth=37fe6aa7c9d66846a482d7e492680323f1d787aa8c0777d325d208fc25496f30&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Katja Alemann recordó a Omar Chabán a 11 años de su muerte: “Soñé que seguíamos conversando” ]]></title><link>https://www.infobae.com/teleshow/2025/11/17/katia-alemann-recordo-a-omar-chaban-a-11-anos-de-su-muerte-sone-que-seguiamos-conversando/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/teleshow/2025/11/17/katia-alemann-recordo-a-omar-chaban-a-11-anos-de-su-muerte-sone-que-seguiamos-conversando/</guid><dc:creator><![CDATA[Iván Basso]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz le dedicó una publicación al empresario, con quien estuvo casada 16 años y su compañera en sus últimos años en la cárcel tras su condena por la tragedia de Cromañón]]></description><pubDate>Mon, 17 Nov 2025 23:42:36 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AMVS7Q5QQZAEVFML3G3DFXSZ5Y.jpg?auth=87705c18b3ddca8c4c64df561240e0327911bec533e37ca8ffa7e9222226f1e3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Katja Alemann recordó a Omar Chabán a 11 años de su muerte: “Soñé que seguíamos conversando”  (Instagram)" height="1080" width="1920"/><p>Desde las playas de México, a donde viajó por el primer cumpleaños de su nieto, <a href="https://www.infobae.com/tag/katja-alemann/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/katja-alemann/"><b>Katja Alemann</b></a> compartió toda su emoción por un nuevo aniversario, <a href="https://www.infobae.com/2014/11/17/1609342-murio-omar-chaban/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gbraid=0AAAAADmqXxRXG5xvU7HMArzIB5e4WrlAK&amp;gclid=Cj0KCQiArOvIBhDLARIsAPwJXOZGn-EBzwFvM2jrU_2hDPFczIL_TeCUHRhQBHW51-pN1LrWygv9CbQaAqg4EALw_wcB" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/2014/11/17/1609342-murio-omar-chaban/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gbraid=0AAAAADmqXxRXG5xvU7HMArzIB5e4WrlAK&amp;gclid=Cj0KCQiArOvIBhDLARIsAPwJXOZGn-EBzwFvM2jrU_2hDPFczIL_TeCUHRhQBHW51-pN1LrWygv9CbQaAqg4EALw_wcB">a 11 años de la muerte de <b>Omar Chabán</b></a>, el empresario creador de Cemento y recordado por la <b>tragedia de República Cromañón </b>en la que murieron 194 personas. </p><p>La actriz, quien fue su esposa durante 16 años antes de separarse en 2001 y lo acompañó durante sus últimos años de vida que pasó en la cárcel de Marcos Paz y en su último año de prisión domiciliaria, compartió sus sensaciones en una fecha especial: “<b>Hoy hace 11 años te fuiste. Y hoy hace 1 año nació mi nieto Apolo</b>. Es una feliz coincidencia, porque puedo celebrar un nacimiento, en vez de penar una muerte. Ambos dragones”. </p><p>“<b>Soñé hoy que seguíamos conversando. Y yo te decía, ‘pero estás igual’, aunque estés muerto</b>. Me mirabas descreído como siempre. Pero yo te veía ahí, en frente mío, y no entendía cómo no te dabas cuenta. Estás acá, te repetí. Seguimos conversando”, escribió la actriz en sus redes en una publicación que acompañó con una fotografía de Chabán en los años en los que estaban casados. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PAEPHQIEGZGFLDOE2AREBLGSLE.PNG?auth=e928d3177faa7be6b208c0b9f78b318c8007dceaf172eab9145ad3bdd6a1457b&smart=true&width=1124&height=809" alt="“Soñé hoy que seguíamos conversando. Y yo te decía, ‘pero estás igual’, aunque estés muerto", escribió Katja Alemann al recordar a Omar Chabán (Instagram)" height="809" width="1124"/><p>“Al despertar mi hija le había hecho una torta de sandía y frutas a mi nieto Apolo, en su primer cumpleaños. Y celebramos, cantamos, le regalamos juguetes y se comió casi toda la sandía, que le encanta”, expresó. “<b>La vida es eterna. Seguimos existiendo y nos volvemos a encontrar, una y otra vez</b>, todos los que orbitamos en la galaxia común. No existe el tiempo, ni el espacio. Todo es. Así desperté”, manifestó, sensibilizada. </p><p>El recuerdo de Katja sobre las últimas horas de Omar Chabán surgió desde un lugar de intimidad, lejos del estruendo mediático habitual en torno al empresario. En noviembre de 2014, tras la muerte del empresario a los 62 años,<a href="https://www.infobae.com/2014/11/19/1609833-las-palabras-katja-alemann-omar-chaban-te-voy-extranar/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/2014/11/19/1609833-las-palabras-katja-alemann-omar-chaban-te-voy-extranar/"> la actriz publicó en su perfil de Facebook</a> un texto en el que compartió detalles inéditos sobre el tiempo que pasó a su lado en la etapa final de su vida y expresó el vínculo que los unió mucho más allá de lo sentimental.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VPFNIQZYERBLLBFNFES5U5SRZA.PNG?auth=5ad819ae00df3f12f356049761f47c57810a45f0e36d3bb9c69800075b549c4b&smart=true&width=888&height=851" alt="Katja Alemann lo acompañó en el recorrido judicial tras la tragedia de Cromañón y durante la larga enfermedad que derivó en su muerte (Instagram)" height="851" width="888"/><p>En el mensaje, la figura evocó la fortaleza de Chabán durante sus días en terapia intensiva y relató el momento en que lo visitó antes de su fallecimiento: “El domingo, viéndote sufrir en terapia intensiva, te pregunté si sabías lo mucho que te quise. Me miraste asintiendo apenas”. A pesar de la fragilidad provocada por la enfermedad, la actitud de Chabán permaneció fiel a sí misma. Cuando la actriz no pudo contener las lágrimas, él le respondió: “Tranquila, no te des manija”.</p><p>La relación entre ambos, marcada por una historia compartida desde la década del ochenta, fue más allá del amor de pareja. Alemann lo acompañó en el recorrido judicial tras la tragedia de Cromañón y durante la larga enfermedad que derivó en su muerte. “Te voy a extrañar Omar querido, voy a extrañar las intelectualizaciones, las desavenencias, las risas, que hayas sido mi referencia artística en todos mis proyectos, voy a extrañar <i>performear</i> con vos, también voy a extrañar retarte y reprimirte los desopilantes disparates siempre”, escribió la actriz.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UDJKM2Y6E5ERLIAJQTEV3NQE3Y.jpg?auth=cc6f3ec5350c71420579a08b5f63d9a1056acc7f4f62ab97f1423d2ec8d504b5&smart=true&width=992&height=645" alt="El llanto de Chabán en la cárcel" height="645" width="992"/><p>En aquel momento de despedida, Alemann agradeció el acompañamiento recibido: “Gracias al apoyo de todos los amigos que han mostrado su solidaridad en este momento”. La carta, llena de recuerdos y emociones, ofreció un testimonio sobre los lazos y las experiencias irrepetibles que vivió junto a Chabán.</p><p>Los últimos días de <b>Omar Chabán </b>transcurrieron bajo la vigilancia judicial, sometido a <b>arresto domiciliario</b> en virtud de su deteriorado estado de salud. Desde <b>2013</b>, cumplía esta medida alternativa a la prisión efectiva, como parte de la condena que le había sido impuesta por su responsabilidad en la tragedia ocurrida en el boliche <b>Cromañón</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/63L5K7KTB5AB7AIVEJRQ7GGI2I.jpg?auth=50cd2141b2d2bc03517768824ed78d57db35e16f325c8d2e355c765ffa930037&smart=true&width=992&height=645" alt="Chabán, detenido en Marcos Paz" height="645" width="992"/><p>El <b>Hospital Santojanni</b>, en <b>Buenos Aires</b>, fue el escenario donde se produjo el desenlace de su estado clínico. Chabán había desarrollado un linfoma de Hodgkin, <b>un cáncer avanzado</b> que progresó hasta volverse terminal. La enfermedad marcó el tramo final de su vida y precipitó su fallecimiento el <b>17 de noviembre de 2014</b>.</p><p>El avance del linfoma minó de manera irreversible su salud. <b>El cáncer fue señalado como la causa directa de su muerte</b>, indicaron los partes médicos. En lo judicial, Chabán como responsable del local donde tuvo lugar el incendio que provocó una de las mayores tragedias en la historia reciente del país, nunca dejó de estar bajo supervisión legal, aunque la gravedad de su enfermedad le permitió acceder al beneficio de cumplir la pena fuera del establecimiento penitenciario.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AMVS7Q5QQZAEVFML3G3DFXSZ5Y.jpg?auth=87705c18b3ddca8c4c64df561240e0327911bec533e37ca8ffa7e9222226f1e3&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Un sobreviviente de Cromañón deberá ser indemnizado por la negligencia de sus abogados]]></title><link>https://www.infobae.com/judiciales/2025/11/11/un-sobreviviente-de-cromanon-debera-ser-indemnizado-por-la-negligencia-de-sus-abogados/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/judiciales/2025/11/11/un-sobreviviente-de-cromanon-debera-ser-indemnizado-por-la-negligencia-de-sus-abogados/</guid><description><![CDATA[Había demandado a sus letrados luego de que su juicio contra el Estado prescribiera por caducidad de instancia. En un caso por mala praxis profesional, la Cámara Civil elevó la compensación por daño moral, al reconocer el impacto emocional de verse impedido de obtener justicia]]></description><pubDate>Tue, 11 Nov 2025 05:44:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HEMMI6IXHNCQZLE7EFK65JN5YE.jpg?auth=f1bce67d3872a94805136b0eeb7c56d0a3d460d9105845a8f30f212434dd1993&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La Cámara Civil confirmó la responsabilidad profesional de los abogados por la caducidad de instancia en el reclamo de un sobreviviente de la tragedia de 2004 en Buenos Aires. (Télam)" height="1080" width="1920"/><p>Un sobreviviente de la tragedia de Cromañón promovió un juicio por daños y perjuicios frente a la imposibilidad de lograr una reparación en sede judicial. El reclamo original, por responsabilidades derivadas de los hechos del 30 de diciembre de 2004, <b>terminó frustrado debido a la caducidad de instancia y posterior prescripción de la acción</b>. Ante esa situación, el actor inició una nueva demanda contra quienes fueron sus asesores legales durante el anterior proceso.</p><p>En la demanda por responsabilidad profesional, el demandante <b>imputó a sus expatrocinantes la pérdida de la oportunidad de obtener un resarcimiento</b>. Alegó que no se tomaron los recaudos necesarios para evitar la paralización del expediente, hecho que desembocó en la imposibilidad definitiva de tramitar su reclamo de fondo. Conforme surge de la causa, ambos abogados atribuyeron al otro la continuidad del caso, diferenciando sus grados de intervención. Uno de los abogados defendió que solo rubricó el escrito inaugural, mientras que el restante señaló que aclaró a su cliente el riesgo de prescripción y delegó el seguimiento a su colega.</p><p>La caducidad de instancia se dictó antes de la apertura a prueba en el expediente de daños iniciado contra el Estado local, el Estado nacional y un tercero privado, en el fuero en lo Contencioso Administrativo Federal. <b>Aquella inacción en el expediente impidió que el demandante pudiera reclamar nuevamente por vía judicial</b>, ya que la acción había prescripto cuando tomó conocimiento de esa situación. La conducta de los abogados, según planteó el reclamante, frustró la expectativa de obtener una reparación y lo privó de ejercer su derecho de acceso a justicia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IT2U5ZN2PVCW3CBPGCRURT5NI4.jpg?auth=cb5bda5a3c1352fa7943f8131fa8a1ca390ff7fd7194bc39c210cc7f103fc51b&smart=true&width=1920&height=1079" alt="El fallo judicial reconoció la pérdida de chance como daño indemnizable, al frustrarse la posibilidad real de obtener una sentencia favorable por los hechos del 30 de diciembre de 2004. (Nicolás Aboaf)" height="1079" width="1920"/><p>En primera instancia, el magistrado valoró la prueba producida y admitió la demanda de manera parcial. <b>Encontró acreditada la responsabilidad profesional de los abogados</b> por las omisiones procesales que provocaron la caducidad. En ese marco, negó que el resarcimiento debiera corresponder al monto total que podría haberse obtenido en el juicio frustrado. Consideró el daño en términos de pérdida de chance, es decir, la pérdida de una probabilidad de éxito, y fijó una indemnización por dicho concepto.</p><h2>Los detalles de la sentencia</h2><p>La sentencia cuantificó la pérdida de chance en una suma determinada, evaluada conforme valores de la época. El monto concedido r<b>espondió al menor o mayor grado de probabilidad de un resultado favorable</b> en la causa extraviada, sin equipararse nunca al hipotético éxito total del pleito frustrado. Además, el fallo reconoció una suma adicional en concepto de daño moral, considerando la afectación personal, la frustración y el padecimiento psíquico derivados de no poder reclamar una reparación por los perjuicios sufridos como sobreviviente de la tragedia.</p><p>Los demandados apelaron el fallo, negando las imputaciones y cuestionando los rubros indemnizatorios. El impulsor del reclamo, en tanto, sostuvo que los montos otorgados no reparaban adecuadamente el daño padecido, especialmente en lo referido al daño moral y a la pérdida de chance. También se objetó el criterio de intereses fijado en la sentencia originaria, reputado insuficiente ante la depreciación monetaria.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RO7N6G7NVJHVDMEGYAEYEAB6CQ.jpg?auth=3dd501fa6bdb30ad15ac1564eafeb0185ea4cf44972d091645ee5f064416eaa2&smart=true&width=1583&height=890" alt="La sentencia elevó la indemnización por daño moral, considerando la afectación personal y la frustración del acceso a justicia para la víctima de la tragedia." height="890" width="1583"/><p>Sin embargo, uno de los letrados codemandados firmó un acuerdo transaccional con el reclamante. En consecuencia, el recurso de apelación por su parte fue desistido y la acción continuó solo contra el otro profesional. El convenio depositó en cabeza de aquel la obligación de pago de una suma única, ya con sus intereses. Con esto, la discusión se centró en las partidas apeladas exclusivamente por el actor: <b>la cuantía de la indemnización por daño moral</b>, la pérdida de chance e intereses aplicables.</p><p><b>La Cámara Civil confirmó el criterio de la primera instancia </b>en cuanto al análisis de la responsabilidad profesional. Evaluó que el incumplimiento de los deberes del abogado debe resarcirse en los términos de la pérdida de una posibilidad real y fundada de obtener una sentencia favorable. El tribunal explicó que ello implica valorar la potencialidad de la acción frustrada, descartando su carácter meramente conjetural o eventual.</p><p>En particular, los jueces remarcaron que la caducidad decretada <b>había extinguido la posibilidad de emprender un nuevo reclamo</b>, toda vez que la acción ya había prescripto. Si existía aún una vía para reabrir el proceso, la responsabilidad de los abogados se limitaba a los gastos procesales derivados. No fue ese el caso, pues la oportunidad se perdió en forma definitiva. Aun así, la Cámara entendió que los elementos reunidos en el expediente hasta la caducidad no aseguraban un triunfo judicial, ajuste que justificó la prudencia en la cuantía fijada por la pérdida de chance.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3U3G4X3GWFFBRHUYXLDEL3OTQY.jpg?auth=ee2f87b08b64a8e561fff05f3b72f2d16d28127408d311743b7ab31693f2856c&smart=true&width=1200&height=675" alt="El tribunal estableció que la reparación por responsabilidad civil de la abogacía no equivale al monto total del juicio frustrado, sino a la probabilidad de éxito perdida." height="675" width="1200"/><p>Respecto al daño moral, la alzada revisó la suma otorgada en primera instancia por considerarla reducida ante el cuadro especial del caso. <b>Destacó la situación personal de la víctima</b>, quien ya había atravesado un hecho de enorme gravedad social y, a raíz de la actuación profesional, vio obstaculizado el acceso a una reparación judicial. Para el tribunal, el incumplimiento privó al interesado no solo de la chance económica, sino también del reconocimiento subjetivo a una decisión judicial razonada sobre sus padecimientos.</p><p>Por lo tanto, la Cámara resolvió <b>elevar la indemnización por daño moral</b> y confirmar en lo restante la sentencia apelada. Se mantuvo el criterio de fijar la tasa de interés al 8% anual desde la fecha de inicio de la mora hasta la sentencia de primera instancia, para luego aplicar la tasa bancaria activa desde ese momento hasta el pago efectivo, con base en la fecha de cuantificación de los montos indemnizatorios. Simultáneamente, el tribunal se expidió sobre los gastos del proceso, imponiéndolos al demandado vencido en la segunda instancia.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/P2IZZ3ROSRCKZOIWXAHQXK3YTM.jpg?auth=5b2c7bb6a4c880d89f5da05a61b3d795d68b742ffc9c8a75ab2bad4d1f406cf6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Dyn]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Legislatura porteña reconoció proyectos que preservan la memoria de Cromañón]]></title><link>https://www.infobae.com/politica/2025/08/15/legislatura-portena-reconocio-proyectos-que-preservan-la-memoria-de-cromanon/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/politica/2025/08/15/legislatura-portena-reconocio-proyectos-que-preservan-la-memoria-de-cromanon/</guid><description><![CDATA[Sobrevivientes, familiares y referentes de derechos humanos recibieron distinciones por su labor para mantener vivo el reclamo de justicia y reparación a 20 años de la tragedia]]></description><pubDate>Fri, 15 Aug 2025 00:47:26 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LJWUA2ZT4RBFXCA5JUJR7UVFC4.jpg?auth=6ad01253155c5df9d7f5c17e126659c58763d76aeed774558f1c224c35594f6f&smart=true&width=3834&height=2157" alt="El acto destacó proyectos artísticos y comunitarios que contribuyen a la memoria colectiva sobre Cromañón (Maximiliano Vernazza)" height="2157" width="3834"/><p>“Las cenizas siguen ardiendo porque hay memoria, y entre todos tenemos que lograr que permanezca, porque no nos han vencido”. Con estas palabras, <b>Taty Almeida</b>, referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, sintetizó el espíritu de la ceremonia que la <b>Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires</b> dedicó a quienes han sostenido la memoria de la <b>tragedia de Cromañón</b> durante dos décadas. El acto, realizado en el <b>Salón Dorado Hipólito Yrigoyen</b>, reunió a sobrevivientes, familiares, funcionarios y figuras de la cultura para distinguir iniciativas que, desde el arte, la comunicación y la defensa de los derechos humanos, han mantenido vivo el reclamo de justicia y reparación.</p><p>El objetivo central fue el reconocimiento institucional a proyectos impulsados por familiares y sobrevivientes, como el Programa “Estamos ACA”, el encuentro “Cromañón nos pasó a todxs”, el libro “Cromañón. Las cenizas siguen ardiendo” de Luciano Frangi y Facundo Martínez, y la miniserie producida por About Entertainment y Amazon Prime. Estas propuestas, según la Legislatura, han sido distinguidas por su valor testimonial, cultural y comunitario, y por su contribución a la memoria colectiva.</p><p>Durante la ceremonia, la <b>Coordinadora Cromañón</b> entregó distinciones a Matías López y María Rosa Muiños por su dedicación y compromiso con las víctimas, sobrevivientes y familiares. López expresó que “<b>nos convoca una herida que 20 años después sigue abierta porque la tragedia de Cromañón no es un hecho del pasado, es un dolor que nos interpela todos los días. Es presente, es un símbolo de lucha de quienes transformaron el dolor en acción</b>”. Subrayó además que “<b>la memoria es un compromiso vivo que debemos mantener todos los días</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ODUOSGJH3NDN7L6ZSHZLZ7Z2BM.jpeg?auth=387fce397d9b192ccfe1bc043cac3e0079d5f37918507228f3ee8be2615873a0&smart=true&width=1600&height=1067" alt="El libro, la miniserie y el programa 'Estamos ACA' recibieron distinciones por su valor testimonial" height="1067" width="1600"/><p>Por su parte, María Rosa Muiños valoró que “<b>este cuerpo legislativo haya podido reivindicar la lucha de quienes mantienen la memoria de Cromañón. Gracias por mantenerla viva estos 20 años y sepan que ha sido por ustedes que el Estado por primera vez dejó de estar ausente en esta tragedia</b>”.</p><p>El acto contó con la presencia de funcionarios como el Vicepresidente I del Cuerpo Legislativo, Matías López, las diputadas y diputados Claudia Neira, Inés Parry, Aldana Crucitta, Maia Daer, Claudio Romero y Gabriel Solano, así como la Defensora del Pueblo de la Ciudad, María Rosa Muiños, y la coordinadora de Jusbaires, Alejandra García. La concurrencia incluyó a sobrevivientes, familiares y referentes de derechos humanos, en un salón colmado que evidenció la vigencia del reclamo.</p><p>La dinámica del evento incluyó paneles temáticos coordinados por el periodista Nacho Girón. En el primer panel, la diputada Inés Parry, Martín Genauer y Magalí Sosa abordaron la asistencia psicológica y el acompañamiento a las víctimas. Parry entregó la distinción a Genauer, sobreviviente y presidente de la Asociación Civil “Nos pasó a todxs”, así como director del Programa “Estamos A.C.A.”.</p><p>El segundo panel reunió a Claudio Romero, Luciano Frangi, Facundo Martínez Reyes y Alejandra García. Frangi y Martínez Reyes, autores del libro “Cromañón. Las cenizas siguen ardiendo”, recibieron el reconocimiento por una obra que, en palabras de Taty Almeida, “<b>es un libro para que lo lea toda la familia</b>”.</p><p>En el tercer panel, la diputada Aldana Crucitta, la actriz Olivia Nuss, la productora Natacha Cervi y Gonzalo Caneda Díaz, sobreviviente y asesor de la serie, reflexionaron sobre la reconstrucción audiovisual de la tragedia. Crucitta entregó la distinción a Cervi, productora de About Entertainment, por la miniserie “Cromañón”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OKNO6ZWBZJD43LYQOE7BXXJ3CU.jpeg?auth=ca1c4d0dc30b0ccfc0378d81b5e730645d1ea19a4abf6afd24df09aadde6e3d4&smart=true&width=1600&height=1067" alt="Paneles temáticos abordaron la asistencia psicológica, la reconstrucción audiovisual y la labor organizativa" height="1067" width="1600"/><p>El cuarto panel estuvo integrado por la diputada Claudia Neira y Laura Yubero, docente, sobreviviente y presidenta de la Coordinadora Cromañón, junto a otros miembros y sobrevivientes. Neira entregó la distinción a Yubero, en reconocimiento a la labor de la organización.</p><p>El cierre de la jornada incluyó un mini recital de <b>Beto Olguín</b> y <b>Julio Medina</b>, cantante y tecladista de Los Pérez García, banda que había tocado en Cromañón las noches previas a la tragedia.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LJWUA2ZT4RBFXCA5JUJR7UVFC4.jpg?auth=6ad01253155c5df9d7f5c17e126659c58763d76aeed774558f1c224c35594f6f&amp;smart=true&amp;width=3834&amp;height=2157" type="image/jpeg" height="2157" width="3834"><media:description type="plain"><![CDATA[(Maximiliano Vernazza)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maximiliano Vernazza</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Don Osvaldo lanzó una recopilación de sus últimos shows en vivo y volverá a presentarse en CABA ]]></title><link>https://www.infobae.com/teleshow/2025/07/18/don-osvaldo-lanzo-una-recopilacion-de-sus-ultimos-shows-en-vivo-y-volvera-a-presentarse-en-caba/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/teleshow/2025/07/18/don-osvaldo-lanzo-una-recopilacion-de-sus-ultimos-shows-en-vivo-y-volvera-a-presentarse-en-caba/</guid><dc:creator><![CDATA[Marcos Shaw]]></dc:creator><description><![CDATA[La banda presentó “Zona liberada”, un DVD con material audiovisual inédito del grupo. En septiembre harán dos fechas en el estadio de All Boys ]]></description><pubDate>Fri, 18 Jul 2025 21:53:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EKJQ66NNXRFZHAYM5U4UYGIESY.jpg?auth=0c6f0869809818cea4ae9b4bf231fd2bbdc8e66c675b96b050de23b6e41a9ec5&smart=true&width=8083&height=5389" alt="El último recital de Don Osvaldo en el estadio de All Boys, marzo de 2025" height="5389" width="8083"/><p>El 30 de diciembre de 2024 se cumplieron 20 años de la tragedia de Cromañón y el 2025 es, sin dudas, el año en el que <b>Don Osvaldo</b>, la banda de rock -que en voz lidera <b>Patricio Fontanet</b>, ex líder de Callejeros- confirmó su masividad. Con presentaciones en todo el país -estuvieron en grandes ciudades de <b>Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, San Juan, Formosa, Chaco y todavía faltan Catamarca y Ushuaia,</b> entre otras- y dos estadios de All Boys llenos en la ciudad de Buenos Aires, el grupo logró el equilibrio perfecto que amalgama a Don Osvaldo con los seguidores históricos de la mítica banda de Villa Celina y una generación que creció escuchándola, pero no llegó a verla en vivo. </p><p>Ahora, el grupo de rock barrial que nació en 2010 con la disolución de Callejeros y primeramente se llamó Casi Justicia Social <b>(en 2014 cambiarían de nombre en homenaje a Osvaldo Pugliese)</b>, lanzó su primer DVD con material audiovisual inédito que recopila presentaciones en vivo entre 2022 y 2025. Incluye recitales en <b>Baradero, Quilmes, Villa Ballester, Morón, General Rodríguez, Luna Park, La Plata y el estadio de All Boys</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T3FJQP6WUZDQLGUXUA64MBCVYQ.jpg?auth=1404d2304792ecad4cdb3295db717d57cd3db99f60ba528fa8ff82f56df03888&smart=true&width=1920&height=2937" alt="Zona Liberada, el DVD que lanzó Don Osvaldo con material inédito " height="2937" width="1920"/><p>Además, anunció dos nuevos shows en la cancha del club de Floresta para <b>el 12 y 13 de septiembre</b> (entradas agotadas para el segundo día) y una gira internacional que incluirá presentaciones en <b>Chile, Uruguay y España</b> (estarán en <b>Málaga, Madrid, Mallorca, Valencia y Barcelona</b>). </p><p>El DVD oficial de Don Osvaldo, editado por el sello <b>Plaza Independencia Música</b>, contiene 22 temas de la banda y algunos clásicos de Callejeros. También incluye dos bonus track del primer conjunto que lideró Fontanet: <b>Palo borracho y Los invisibles, ambos del disco Sed. </b></p><p>La lista de canciones son: <b>Políticamente correcto; Ciegos; 9 de Julio; Mis latidos; Normal; Rotos y descosidos; Barrilete; O no; Tan perfecto que asusta; Dos secas; Feliz y seguro; Misterios; Algo mejor algo peor; Rehén; Tanto de todo; Vaivén/La llave; Estampita; Flores por Piedad; Acordate; El reto/La ilusión; El nudo; y Suerte.</b> </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WQXVHAV2MBDR5G5W3CE2V5OR5M.jpg?auth=fb2a743ca2a56be353076b686f495c4ec0e5d10b5819cf501feb283b2b1cfe5d&smart=true&width=8161&height=5441" alt="Patricio Fontanet, líder de la banda" height="5441" width="8161"/><p>Las imágenes que se pueden ver corresponden a los últimos tres años de recitales en los que la banda se consolidó y fue creciendo año tras año, sobre todo después de la pandemia en 2020. Ese recorrido <b>incluye la vuelta de Don Osvaldo a la ciudad de Buenos Aires</b>, que formalmente se dio en diciembre de 2022 cuando tocó en el homenaje a las víctimas de Cromañón en el Obelisco, pero que luego dio un paso más con <b>siete Luna Park en 2024 y dos estadios de All Boys</b> con entradas agotadas en marzo de este año. </p><p>En la mayoría de sus shows, <b>Luis Lamas</b>, baterista de la banda y sobreviviente de Cromañón, invita al escenario a representantes de la ONG <b>No Nos Cuenten Cromañón</b>, creada e integrada por sobrevivientes de la tragedia que realizan desde años un trabajo de concientización y ayuda para quienes lo necesiten, sean personas que hayan asistido al fatídico recital o familiares de quienes murieron. Entre otras cosas, tienen <b>un programa de asistencia en salud mental e impulsan un empadronamiento de sobrevivientes para que puedan tener una reparación por parte del Estado.</b> En diciembre de 2024, la Ley de Reparación Integral fue aprobada por la Legislatura porteña y garantiza asistencia de por vida a quienes estén en el padrón, que fue reabierto para quienes quieran inscribirse. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LB46Y357OJF4XOVZJ6CZYLCXMI.webp?auth=3125c3e8bb69fc6bc9aeebf050c85f5a8ab7a292b5a3ed73a0c26543edd66c5d&smart=true&width=321&height=500" alt="El libro Voces, Tiempo, Verdad repasa lo que sucedió antes, durante y después de Cromañón " height="500" width="321"/><p>Además, junto al periodista Bruno Larocca, escribieron el libro <b>Voces, Tiempo, Verdad</b>, que reconstruye todo el proceso que terminó en la tragedia de Cromañón desde la perspectiva de quienes lo sufrieron. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EKJQ66NNXRFZHAYM5U4UYGIESY.jpg?auth=0c6f0869809818cea4ae9b4bf231fd2bbdc8e66c675b96b050de23b6e41a9ec5&amp;smart=true&amp;width=8083&amp;height=5389" type="image/jpeg" height="5389" width="8083"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Javier Rogoski</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Tragedia de Cromañón: aumentan la indemnización que deberá pagar la ciudad de Buenos Aires a un sobreviviente]]></title><link>https://www.infobae.com/judiciales/2025/03/29/tragedia-de-cromanon-aumentan-la-indemnizacion-que-debera-pagar-la-ciudad-de-buenos-aires-a-un-sobreviviente/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/judiciales/2025/03/29/tragedia-de-cromanon-aumentan-la-indemnizacion-que-debera-pagar-la-ciudad-de-buenos-aires-a-un-sobreviviente/</guid><dc:creator><![CDATA[Tomás Martino]]></dc:creator><description><![CDATA[La Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal aumentó el monto de la reparación a la que quedó obligada la Administración porteña por el daño psicológico que dejó en la víctima esa noche del 30 de diciembre de 2004]]></description><pubDate>Sat, 29 Mar 2025 03:54:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2VTWZ5T7DRA5PAGNBQNIS5MKHI.jpg?auth=fea74ec64cc5101da2b4e5842c7c5ac2e0f22b33867f9863085d660bf70c3e84&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""República Cromañón" tras el incendio del 30 de diciembre de 2004 (Télam)" height="1080" width="1920"/><p>En uno de los <a href="https://www.infobae.com/judiciales/2024/12/30/tragedia-de-cromanon-que-paso-con-la-responsabilidad-del-estado/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/judiciales/2024/12/30/tragedia-de-cromanon-que-paso-con-la-responsabilidad-del-estado/">cientos de expedientes</a> que se iniciaron contra la Ciudad de Buenos Aires por daños y perjuicios tras la <a href="https://www.infobae.com/tag/tragedia-de-cromanon/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/tragedia-de-cromanon/"><b>tragedia de Cromañón</b></a>, la <b>Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal </b>confirmó la sentencia que condenó al <b>Gobierno porteño </b>y decidió <b>elevar la indemnización</b> que deberá recibir uno de los sobrevivientes de aquella noche del 30 de diciembre de 2004.</p><p>Se trata del caso de una víctima de apellido Ferreyra y oriundo de Villa Adelina, quien a un día de cumplir 21 años asistió ese día a “<b>República Cromañón</b>” para ver a <a href="https://www.infobae.com/tag/callejeros/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/callejeros/"><b>Callejeros</b></a>, como había hecho las seis veces anteriores que la banda había tocado en ese local ubicado en la calle Bartolomé Mitre 3060-70 del barrio porteño de Once.</p><p>Según la denuncia que presentó Ferreyra el 8 de diciembre de 2005, a la que tuvo acceso <b>Infobae</b>, esa noche llegó al boliche regenteado por <a href="https://www.infobae.com/tag/omar-chaban/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/omar-chaban/"><b>Omar Chabán</b></a><b> </b>cerca de las <b>22:30</b> junto a un grupo de seis amigos. </p><p>“No bien comenzado el show, y como consecuencia de haberse encendido distintos <b>elementos de pirotecnia</b>, entre ellos una ’<b>candela</b>’ que liberó una gran cantidad de pequeñas bolas de fuego que impactaron contra el techo, comenzó a incendiarse la cobertura del techo del local antes referido”, relató en su presentación contra la Administración porteña, entonces en manos de <b>Jorge Telerman</b>, quien reemplazaba al suspendido <a href="https://www.infobae.com/tag/anibal-ibarra/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/anibal-ibarra/"><b>Anibal Ibarra</b></a>, luego removido de su cargo de Jefe de Gobierno.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZKBG4O7HTNELXMPXCRY3RSJZ6E?auth=dcea4a583660a332fc02f95e1708c56fd3595b96654f0367b39c7ba2c280db80&smart=true&width=600&height=360" alt="El show de Callejeros se interrumpió durante el primer tema de la banda en el escenario (DyN)" height="360" width="600"/><p>Además, la víctima recordó: “Inmediatamente se cortó el sonido y se apagaron las luces del lugar y comenzó a invadir la atmósfera <b>un humo negro muy intenso que dificultaba totalmente la respiración</b>. La situación era desesperante por cuanto además de no poderse respirar no existía la más mínima iluminación. <b>La gente comenzó a desesperarse y a empujar en dirección hacia donde se creía estaba la puerta</b>. Yo pude salir del local por mis propios medios sacando del mismo a -una amiga- que quería ingresar nuevamente para buscar a su hermana, quien, en realidad, ya había logrado salir junto con las demás personas antes mencionadas”.</p><p>A su vez, como testigo en primera persona de lo que luego se convertiría en una de las peores tragedias no naturales del país, el joven proveniente de Villa Adelina señaló: “En el exterior del local <b>el desorden era muy grande y no había ningún tipo de atención organizada</b>, de manera que me retiré luego de algún tiempo hacia mi domicilio”.</p><p>Como víctima del <b>incendio de Cromañón</b>, que provocó<b> 194 muertes</b> y lesiones de diversa magnitud en <b>1432 sobrevivientes</b>, Ferreyra comenzó a cobrar un subsidio decretado por el Poder Ejecutivo de la Ciudad, lo que comprobó su legitimidad para invocar los daños y reclamar una reparación económica.</p><p>“Desde el 30 de diciembre de 2004, (...) he padecido graves trastornos en mi personalidad con <b>ataques de pánico</b>, <b>angustia, depresión y una sensación constante de estar en peligro</b>. Padezco también una <b>fobia creciente a estar en lugares cerrados</b>, faltos de ventilación o mal iluminados. El dolor producido por la <b>muerte de amigos y conocidos</b> se ha sumado también a esa sensación constante de estar en peligro de muerte”, precisó en la denuncia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DGHXBQPWNJCU7FDLCDCLZ3E5RM.jpg?auth=50fb3d0dfbff122b378e763e7cc73060a2ae8a0448d163c51510ed5e02047769&smart=true&width=2658&height=1495" alt="La fatídica noche dejó un saldo de 194 muertes y más de mil heridos" height="1495" width="2658"/><p>Y remató: “<b>Mi vida ha cambiado totalmente, el desgano, la depresión</b> y el no encontrar sentido en la mayor parte de las cosas cotidianas son frecuentes en mí. En resumen, (...) l<b>os terribles sucesos de ‘Cromañón’ </b>me han causado una afectación en los sentimientos y en mi salud psíquica que deben ser reparados".</p><p>El caso quedó radicado en el Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal N° 12, encabezado por la jueza <b>Macarena Marra Giménez</b>. En tanto, antes de iniciar el periodo de prueba, la parte demandada pidió citar en calidad de terceros al <b>Estado Nacional</b> y a Elio Delgado, Daniel Cardell, Juan Carbone, <a href="https://www.infobae.com/tag/patricio-fontanet/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/patricio-fontanet/"><b>Patricio Santos Fontanet</b></a>, Christian Torrejón, Eduardo Vazquez y Diego Marcelo Argañaraz, integrantes y manager, respectivamente, del <b>grupo de rock</b> proveniente de Villa Celina.</p><p>Uno de los elementos más importantes que tuvo en cuenta la jueza de primera instancia a la hora de dictar su sentencia en agosto de 2024 fue la <b>pericia médica</b> elaborada por <b>un psiquiatra y médico legista</b>, que presentó un informe del examen al que sometió al denunciante. “La evaluación de <b>la</b> <b>Ideación </b>permite confirmar que dicha función superior está claramente ocupada por <b>contenidos desvalorizativos</b>, <b>minusvalizantes</b>, <b>incapacitantes y fóbicos</b>, respecto de permanecer <b>en lugares cerrados</b> <b>especialmente multitudinarios</b>. En dichas circunstancias no puede reprimir la aparición de ideas claramente vinculadas con los hechos y consecuencias que generaron estos autos en su vida actual”, afirmó el perito.</p><p>Luego completó: “El actor padece en la actualidad un franco <b>Síndrome Depresivo Reactivo</b> crónico con componentes fóbicos y contrafóbicos, lo que en terminología actual sería equivalente al denominado cuadro de <b>Reacción Vivencial Anormal Postraumática</b> Grado II, que implica daño psíquico en terminología médico forense”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HSJAPDLQHNFZ5FZW3BW643OHBA.jpg?auth=e0361a605e0b5cd9bcd47ccdd9543180306e8a9093806c612ae0af0492b943cd&smart=true&width=3008&height=2000" alt="La mayoría de los fallecimientos se produjeron por asfixia, según determinó la Justicia" height="2000" width="3008"/><p>La resolución de primera instancia condenó al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a indemnizar por poco más de 2 millones de pesos -a valores del 30 de diciembre de 2004- en virtud de los <b>daños moral y psíquico y de los gastos en tratamiento psicológico y medicación</b>. Para eso, hizo hincapié en las responsabilidades que se les endilgaron a los Estados porteño y nacional en los <b>distintos antecedentes judiciales</b>, donde quedaron en evidencia “los incumplimientos atribuibles a los agentes de ambos órdenes de Gobierno”, que derivaron en una <b>falta de servicio público</b> “por no efectuar los controles que hubieran permitido <b>resguardar la vida y la integridad física</b> dentro del local”.</p><p>“A resultas de los razonamientos precedentes se <b>desprende la responsabilidad</b> que le cabe al GCBA y al Estado Nacional por los hechos dañosos del 30 de diciembre de 2004 en el local ’<b>República Cromañón</b>’ en los términos del art. 1112 del C.C. (<b>falta de servicio</b>), sin perjuicio de la índole <b>dolosa o culposa</b> de los delitos por los cuales fueron condenados los funcionarios públicos (...) <b>en sede penal</b>, pues a tal fin, ha de tenerse por demostrado que concurren individualmente los <b>presupuestos de responsabilidad</b>, al verificarse omisiones imputables a ambos niveles de gobierno con idoneidad suficiente para atribuirles los daños por los que se reclama", remarcó la jueza Marra Giménez en su fallo.</p><p>Esa sentencia fue apelada por las dos partes del proceso, llevando las actuaciones hasta la Sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal, conformada por<b> José Luis López Castineira, María Claudia Caputi y Luis María Márquez</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3U3G4X3GWFFBRHUYXLDEL3OTQY.jpg?auth=ee2f87b08b64a8e561fff05f3b72f2d16d28127408d311743b7ab31693f2856c&smart=true&width=1200&height=675" alt="Icónica imágen de la tragedia de Cromañón" height="675" width="1200"/><p>Los jueces se expidieron esta semana en una resolución a la que accedió este medio. En ella decidieron por unanimidad hacer lugar parcialmente a la apelación del sobreviviente y, en consecuencia, incrementar los <b>montos indemnizatorios </b>de primera instancia, considerados “insuficientes” para reparar las afecciones de índole psicológico y moral. </p><p>Con todo, el Gobierno de la Ciudad quedó obligado a indemnizar al denunciante con poco más de 5.700.000 pesos. El Estado Nacional y los músicos no resultaron condenados porque no fueron llevados al proceso en calidad de denunciados sino como terceros, lo que valida a la Administración porteña en un eventual reclamo contra ellos a través de una “<b>acción de repetición</b>”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DGHXBQPWNJCU7FDLCDCLZ3E5RM.jpg?auth=50fb3d0dfbff122b378e763e7cc73060a2ae8a0448d163c51510ed5e02047769&amp;smart=true&amp;width=2658&amp;height=1495" type="image/jpeg" height="1495" width="2658"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Picasa</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Prohibiciones, la cárcel y la muerte: cómo siguió la vida de los Callejeros después del 30 de diciembre de 2004]]></title><link>https://www.infobae.com/teleshow/2024/12/29/prohibiciones-la-carcel-y-la-muerte-como-siguio-la-vida-de-los-callejeros-despues-del-30-de-diciembre-de-2004/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/teleshow/2024/12/29/prohibiciones-la-carcel-y-la-muerte-como-siguio-la-vida-de-los-callejeros-despues-del-30-de-diciembre-de-2004/</guid><description><![CDATA[Luego del trágico incendio ocurrido en Cromañón, Patricio Santos Fontanet, Christian Torrejón, Eduardo Vázquez, Maximiliano Djerfy, Elio Delgado y Juan Alberto Carbone continuaron un recorrido signado por aquella fatalidad]]></description><pubDate>Sat, 22 Feb 2025 00:50:21 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EHOZCC47KNEOBKOPO7I3GAP25M.jpg?auth=1006f2e7b9be9a5f98ec2f0629ada25c47c58fac84b0fb23df84082ed49df3a1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Callejeros en su show de regreso a los escenarios tras la masacre de Cromañón. Ocurrió el 21 de septiembre de 2006, casi dos años después del incendio que se cobró 194 vidas" height="1080" width="1920"/><p>Este lunes se cumple el vigésimo aniversario de la masacre de <b>Cromañón</b>, aquel infame incendio que se produjo durante el primer minuto de un show de <a href="https://www.infobae.com/tag/callejeros/" target="_blank"><b>Callejeros </b></a>en el boliche de Once que regenteaba <b>Omar Chabán</b>. Es hasta el momento la mayor tragedia no natural en Argentina, la cual dejó un triste saldo de 194 muertos, miles de heridos e incontables secuelas tanto en los sobrevivientes de aquella noche como en las familias de las víctimas e, incluso, en el desarrollo de la cultura rock de la Argentina.</p><p>Aquella noche el grupo estaba conformado por <b>Patricio </b><i><b>Pato </b></i><b>Santos Fontanet, Christian </b><i><b>Dios </b></i><b>Torrejón, Eduardo </b><i><b>Cabeza </b></i><b>Vázquez, Maximiliano Djerfy, Elio Delgado</b> y <b>Juan Alberto </b><i><b>Juancho </b></i><b>Carbone</b>. Si bien todos ellos lograron salir del lugar, perdieron a varios seres queridos: <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2024/11/13/cromanon-la-serie-mientras-callejeros-no-autorizo-el-uso-de-su-musica-un-tema-popularizado-por-la-renga-se-volvio-el-alma-del-guion/" target="_blank"><b>Mariana Sillota</b>, la novia de Fontanet en aquel momento, murió tras una agonía de un par de días</a>; también falleció <b>Dilva Lucía Paz</b>, la madre de Vázquez; Djerfy lloró a cinco familiares: su papá, su tía, su tío, su ahijada y su prima; <b>Diego Argañaráz</b>, manager del grupo, lamentó el deceso de su mujer, <b>Romina Branzini</b>, y también de algunos de sus primos hermanos.</p><p>“En este momento lo que nos planteamos no es si seguimos tocando o no. Queremos que se aclaren las cosas, que se hagan cargo los verdaderos responsables. <b>Callejeros va y toca en el lugar, no es el dueño del lugar ni es el coproductor del lugar</b>”, se había defendido Fontanet en declaraciones a Radio 10 en febrero de 2005, a 54 días de ocurrido el incendio.</p><p>A partir de ese momento, las vidas de todos ellos parecen haber quedado en pausa ahí, pese a que luego volvieron a tocar juntos, grabaron dos discos más, se disolvieron, le dieron forma a otros proyectos e, incluso, formaron familias. Al margen de lo musical, todos (los músicos, el manager y también el escenógrafo de la banda, <b>Daniel Cardell</b>)<b> fueron procesados por la Justicia argentina después de Cromañón, acusados de estrago doloso seguido de muerte y cohecho activo</b>.</p><p>El juicio oral, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal 24, comenzó en agosto de 2008 y, un año más tarde todos, salvo Argañaráz, fueron absueltos de la causa penal. Sin embargo, en abril de 2011 la Cámara Federal de Casación Penal revisó la sentencia y condenó a todos los miembros del grupo <b>como partícipes necesarios</b>, quedando detenidos el 21 de diciembre de 2012. Pocos meses antes, el 5 de octubre de 2012, nació <b>Homero</b>, el hijo que Santos Fontanet tuvo con Estefanía Miguel, su pareja en aquel entonces.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QR4KRNLHLFAB7G47K7GYMNAHFI.jpg?auth=9cd4de4e00ce2f2c1a41e56bb745883e47fa592aba491a672bad86f613aa4600&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Patricio Santos Fontanet al frente de Don Osvaldo, el proyecto que formó tras la disolución de Callejeros (Foto: Mario Sar)" height="1080" width="1920"/><p>Los músicos fueron liberados en agosto de 2014 porque la <b>Corte Suprema de Justicia </b>aceptó tratar sus casos.<b> </b>Pero en abril de 2016<b> </b>un fallo de Casación y la Corte dejaron<b> </b>firmes las condenas y<b> </b>los imputados volvieron a ser detenidos: a Santos Fontanet le dieron siete años de prisión, mientras que al resto de los integrantes del grupo, cinco. Todos estuvieron presos en el penal de Ezeiza.</p><p>En 2017 obtuvieron la libertad condicional Elio Delgado, Christian Torrejón y Juancho Carbone. A Djerfy, en tanto, se le otorgó prisión domiciliaria. “Mi condena fue de 5 años, 60 meses de los cuales hice 20 en prisión. Hice un año y 8 meses en Ezeiza, desde el 20 de diciembre del 2012 y salimos el 6 de agosto de 2014. Tuvimos veinte meses en libertad y el 6 de abril de 2016 volvimos a cumplir en penal. Estuve seis meses en Marcos Paz y después me dieron la domiciliaria y terminé acá en mi casa”, resumió el guitarrista en diálogo con el programa radial <i>Vomitando</i> (Radio Zónica) en diciembre de 2017.</p><p>Fontanet consiguió la excarcelación en mayo de 2018 tras cumplir más de la mitad de la pena en el pabellón del Programa Interministerial de Salud Mental del penal de Ezeiza. Antes habían salido Cardell y Argañaraz, quienes habían recibido tres y cinco años respectivamente.</p><p>En medio de todas estas idas y vueltas judiciales, <b>el 10 de febrero de 2010 el baterista Eduardo Vázquez cometió el femicidio de su esposa</b> <b>Wanda Taddei</b>, motivo por el cual recibió prisión perpetua. Al día de hoy, sigue preso en Ezeiza y o último que se supo de él fue que a mediados de 2020 se casó en la cárcel con <b>Albana María Luján Maglio</b>, otra detenida en el mismo complejo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GSQ5FSJHJZCNXOT4S4U4Y3ITOM.jpg?auth=0b2279ce0cc5048cef41113ad01028db694397c1fb6d207d9bde8648cfa98416&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Eduardo Vázquez, baterista de Callejeros, cumple una condena de prisión perpetua tras cometer el femicidio de Wanda Taddei, su mujer (Télam)" height="1080" width="1920"/><p>En paralelo a los asuntos con la Justicia, la música del grupo continuó su marcha aunque a los tumbos. Si bien la intención de Callejeros era volver a los escenarios, rápidamente encontraron resistencia en algunos de los familiares de las víctimas de Cromañón y sobrevivientes de la masacre. Lo primero que lograron hacer fue reactivar su discografía con <i><b>Señales</b></i>, su cuarto álbum de estudio, sucesor de <i>Rocanroles sin Destino</i>, el disco que habían querido presentar en la infame noche del 30 de diciembre de 2004. Este trabajo, que cuenta con canciones como “9 de julio” y “Frente al río”, vio la luz en mayo de 2006.</p><p>Después de una serie de prohibiciones y de cantar de improviso unas canciones en medio de un show de <b>Jóvenes Pordioseros</b>, lograron volver a presentarse el 21 de septiembre de 2006 en el estadio Chateau Carreras (hoy Mario Kempes) de la ciudad de Córdoba. “Muchísimas gracias a toda la gente que está cerca nuestro y nos ayuda para que todo esto continúe. <b>A los demás, chúpenla. Chúpenla por caretas</b>”, expresó Fontanet antes de la última canción que cantó aquella tarde. Casi un mes más tarde, tocaron en la ciudad de La Rioja.</p><p>Entre principios de 2007 y agosto de 2009, Callejeros dio unos veinte shows; todos en el interior del país, haciendo base en provincias como Córdoba, Santa Fe y Neuquén. Pero ninguno en la Ciudad de Buenos Aires ni en el conurbano bonaerense, donde la resistencia hacia la banda era mucho mayor. En el medio de este período, en julio de 2008 y poco antes de que comenzara el juicio, editaron <i><b>Disco Escultura</b></i>, su último álbum de estudio. Tanto en el arte de tapa como en muchas de las canciones de este trabajo hacen referencia a su situación judicial.</p><p>Fue en este período, además, en que se dio un quiebre entre los músicos. Por caso, Djerfy no quería que la banda se presentara mientras el juicio oral estuviera en curso. Pero como la cosa siguió, él decidió irse de la banda a comienzos de 2009. “Salieron las miserias de cada uno, tuvimos que afrontar un juicio y un montón de cosas que nunca habíamos vivido, todo eso hizo que la banda se rompiera. Yo lo comparo mucho con un aborto. <b>Cuando una pareja pasa por un aborto después es muy raro que sigan juntos, y eso pasó con Callejeros</b>”, declaró el guitarrista poco tiempo después de dejar la banda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HMCC7BDKYJFEZOR2MJWDLDBQHI?auth=641edb22bee3995a27b6b67b39cb45ca4f19aa0335b2e3bc52b2759e66b82283&smart=true&width=600&height=450" alt="Patricio Santos Fontanet y Christian Torrejón, el único miembro original de Callejeros que siguió haciendo música con el cantante (NA)" height="450" width="600"/><p>El domingo 31 de enero de 2010, se presentaron en Mar del Plata en lo que fue su primer recital después de la primera sentencia. Este fue el último show de Callejeros del que participaron Eduardo Vázquez y Elio Delgado, quien también había decidido dejar el grupo. Si bien los tres que abandonaron el proyecto fueron reemplazados de inmediato, la banda duró apenas dos recitales más, siendo el último el 10 de julio en la ciudad de Córdoba.</p><p>Santos Fontanet siguió su historia musical en compañía de Christian Torrejón. Primero se reagruparon como <b>Casi Justicia Social</b> (abreviado a <b>CJS</b>, tal eran las siglas de Callejeros), aunque en 2014 el proyecto pasó a llamarse <b>Don Osvaldo</b>, en homenaje a <b>Pugliese</b>, ícono del tango y <i>antimufa </i>por excelencia. Con esta banda, de la que también forman parte los músicos Luis Lamas, Álvaro Puentes, Gastón Videla, Juan Julio Falcone, Gabriel Gerez, Leopoldo Janin y Enzo Sánchez, editaron tres álbumes: <i><b>Casi justicia social</b></i> (2015), <i><b>Casi Justicia Social II</b></i> (2019) y <i><b>Flor de Ceibo</b></i> (2022).</p><p>Al irse del grupo, Djerfy formó el proyecto <b>Esas Cosas</b>, mientras que Delgado le dio forma a <b>El Hito</b>. En 2014, ambos se juntaron con Juancho Carbone y, a fines de 2014, conformaron un grupo llamado <b>Nuestra Raza</b>. “Las circunstancias en las que estuvimos detenidos se pueden dividir en dos: los primeros 20 meses como procesados y el resto de tiempo como condenados, una vez que nos confirmaron la pena. <b>Durante ese proceso de dos partes, cuando estuvimos libres esperando la condena, formamos Nuestra Raza en una fiesta de petroleros realizada en el Chocón, provincia de Neuquén</b>. Allá nos llamaron para tocar temas de Callejeros pero decidimos formar algo nuevo. Los temas del disco, en su mayoría, surgieron en el penal”, contó Delgado en diálogo con La Voz del Interior en septiembre de 2019.</p><p>Sin embargo, <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2021/03/13/murio-maximiliano-djerfy-ex-guitarrista-de-la-banda-callejeros/#:~:text=sufrir%20un%20infarto-,Maximiliano%20Djerfy%2C%20ex%20guitarrista%20de%20la%20banda%20Callejeros%2C%20muri%C3%B3%20este,jugaba%20un%20partido%20de%20f%C3%BAtbol." target="_blank">la marcha de este grupo se vio frenada por la súbita muerte de Djerfy, ocurrida en marzo de 2021 luego de un infarto</a>. El guitarrista tenía 46 años y sufrió una descompensación mientras jugaba un partido de fútbol. “El fallecimiento de Maxi nos pegó muy fuerte, pero por suerte seguimos acá, todos juntos con la familia. Fue todo muy de repente y eso nos dejó a todos muy shockeados”, expresó Delgado poco tiempo después de que muriera su compañero. Con esta muerte y la deserción de Carbone -quien actualmente tiene un proyecto solista de tangos-, Delgado reformuló el grupo con exmúsicos de <b>Gardelitos </b>y lo bautizó <b>Cantinela</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7ZXIUHMRAFHM3BNBN7VT7MPJDQ.jpg?auth=729b90296a82f108e92ca5eead415aa88339c185887f403ca656f66693de5168&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Luis Lamas, el Papa Francisco, Pato Fontanet y Juano Falcone, en la audiencia privada en el Vaticano (Gentileza Roberto Carles)" height="1080" width="1920"/><p>Con todo, es Fontanet a través de Don Osvaldo quien mantiene vivo el espíritu de Callejeros. Si bien el grupo se presentó de manera informal en homenajes a las víctimas de Cromañón, realizados anualmente cada 30 de diciembre, <b>recién este año pudieron tocar por primera vez en la Ciudad de Buenos Aires a través de una serie de siete shows en el estadio Luna Park</b>. Poco afecto a dar declaraciones públicas y cada vez más cerrado hacia su pequeño núcleo personal, en estos veinte años al cantante apenas se lo vio en sus shows y alguna que otra vez como invitado de otro artista. Por fuera de lo música, <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/05/el-papa-francisco-recibio-en-el-vaticano-a-pato-fontanet-el-cantante-de-callejeros/" target="_blank">la última noticia sobre su persona trascendió hace veintinco días cuando tuvo un encuentro con el Papa Francisco</a>.</p><p>Tras una gira por España, el cantante fue hacia el Vaticano junto a Luis Lamas y Juano Falcone para tener una audiencia privada con el Sumo Pontífice, a fin de entregarle en mano un ejemplar del libro <i>Voces Tiempo Verdad</i>, impulsado por la organización <b>Nos Cuenten Cromañón</b>. “Francisco se mostró muy conmovido por la lucha que vienen sosteniendo los sobrevivientes durante casi 20 años”, publicaron desde la ONG en sus redes sociales.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EHOZCC47KNEOBKOPO7I3GAP25M.jpg?auth=1006f2e7b9be9a5f98ec2f0629ada25c47c58fac84b0fb23df84082ed49df3a1&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Cromañón, crónica de una noche atroz: del inicio del show de Callejeros a los intentos desesperados por salir del boliche]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/30/cromanon-cronica-de-una-noche-atroz-del-inicio-del-show-de-callejeros-a-los-intentos-desesperados-por-salir-del-boliche/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/30/cromanon-cronica-de-una-noche-atroz-del-inicio-del-show-de-callejeros-a-los-intentos-desesperados-por-salir-del-boliche/</guid><dc:creator><![CDATA[Matías Bauso]]></dc:creator><description><![CDATA[El 30 de diciembre del 2004, hoy hace 20 años, se produjo el incendio del local de Once que causó 194 muertos y más de 1.400 heridos. El promedio de edad de la víctimas fue de 22 años. Cómo se produjo el humo negro mortal. y todas las fallas de seguridad que lo convirtieron en una cámara de gas. Las condenas a los responsables]]></description><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 18:32:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R3Q4G5U77FEF3H3Z3ROTJFTJEU?auth=6f441df0d880bed1bb55382f677629d9ea156cc1979a15c74c0032d97672d5e0&smart=true&width=1583&height=890" alt="Incendio en el boliche Cromañón durante un recital del grupo de rock Callejeros, que dejó un saldo de 194 muertos (Gustavo Castaing)" height="890" width="1583"/><p>“¿Se van a portar bien?” La multitud rugió. Algunos contestaron que sí, otros que no. Todo a los gritos. Repitió la pregunta. “¿Se van a portar bien?”. Era una pregunta retórica, una especie de saludo. La batería arrancó. Abajo miles de jóvenes saltaban<i>. A pensar, a reaccionar, a relajar, a despotricar/ A decir estupideces</i>. Eran las 22.50 del penúltimo día del año. <b>30 de diciembre de 2004. </b><i>A ser idiota por naturaleza/ Y caer siempre ante la vaga certeza/ De que en esta tierra todo se paga.</i> Callejeros empieza su último concierto del año, la tercera noche consecutiva en República de Cromañón, el reducto rockero que había inaugurado Omar Chabán ese año. Más de 3.500 personas saltan al ritmo de la música, cantan, gritan, transpiran. <i>A consumirme, a incendiarme, a reír sin preocuparme/ Hoy vine hasta acá</i>. La banda abrió la noche con <i>Distinto</i>, un tema del álbum que habían sacado pocos meses antes; detrás de ellos un telón, una gran bandera, con la ilustración de la tapa de CD. Alguien –un chico, un adolescente, un joven: nunca se sabrá- enciende una especie de bengala. <b>La candela tres tiros voló hacia el techo. </b>La masacre está a punto de perpetrarse.</p><p>Tal vez sea una construcción posterior, tal vez sea un modo de encontrar explicación a lo que sucedió o de darle un orden al desastre. Lo cierto es que varios de los sobrevivientes dicen recordar, haber visto, el momento exacto en que<b> la candela entró en contacto con la media sombra</b>, como el fuego se esparció sobre el techo. Una bolita ígnea que alcanzó la media sombra y corrió sobre ella, como si fuera la pelota de un pinball, rasgándola, haciendo crecer la masa ígnea, llegando hasta los paneles que cubrían el techo. Las llamas naranjas iluminaron a la multitud. Y el techo se empezó a desgajar sobre sus cabezas. Ya fueron más los que vieron qué sucedía. Comenzaron las corridas incómodas, imposibles en el lugar rebalsado. Se cortó la música, los integrantes de Callejeros descubrieron el fuego, algunos salieron por detrás del escenario, otros buscaban con los ojos a sus familiares que estaban en el vip, en la planta alta del lugar. Abajo se había desatado una estampida. Todos empezaban a buscar la salida. De pronto se cortó la luz. Todo quedó oscuro. Fue como si la falta de luz aguzara el oído.</p><h2>Cromañón, la crónica del horror</h2><p>Ahora la <b>banda de sonido, lo que se escuchaba era insoportable.</b> Gritos, aullidos, llamados a seres queridos, quejidos, ruegos, ruidos de cuerpos chocando entre sí. No se veía nada. Al fondo la luz de la que venía de la calle era tenue porque entraba por una de las pocas puertas abiertas. No había luces de emergencia (ni siquiera quedaba el recurso de los celulares: no venían con linterna en esa época). Un cartel rojo dirigió a muchos hacia una salida pero esas puertas estaban cerradas. Muchos fueron los que empujaron y empujaron pero sólo pudieron separar unos centímetros una hoja de la otra, apenas para que pasara un hilo de luz. Esas puertas que debían funcionar como amplia salida de emergencia estaban cerradas con candado y por si eso no alcanzara, atadas con unos alambres para asegurar que no se abrieran, para que nadie se colara a la sala por allí. Pero impidiendo que nadie saliera por allí. Los que estaban en la planta alta, en los palcos y el vip, estaban atrapados: allí no había salida hacia el exterior. Debían bajar a tientas, al embudo por el cuál intentaban salir más de tres mil personas. Algunos se lanzaron desde más de 4 metros de altura.</p><p>Lo que la oscuridad no permitía ver, lo que sólo se intuía por el olor, las toses, la dificultad para respirar, era el humo espeso, negro y tóxico que se desprendía de los materiales del techo. Unos pocos intentaron apagar el fuego. Descubrieron que la mayoría de los matafuegos no funcionaban. Las llamas se fueron extinguiendo, se apagaron por la intervención de estos valientes y por causas naturales. Pero el principal agente asesino de esa noche ya se había desatado: <b>ese humo negro, envenenado, que así como tiznaba las caras y las manos, ennegrecía por dentro los pulmones y los sellaba.</b></p><p>Un aviso de incendio en un boliche de Once llegó al cuartel de bomberos más cercano. Los efectivos salieron raudos más por oficio que por creer que la situación era grave, pensaron que se trataría de una intervención de rutina: una máquina que se había incendiado, un tacho de basura en llamas. Al llegar a la calle Bartolomé Mitre se dieron cuenta de que la situación era atípica. Una multitud merodeaba, entre perdida y frenética, por los alrededores del local. Había olor a quemado y una nube negra y ominosa se escapaba por las puertas vaivén. Los chicos salían como escupidos, con dificultades para respirar, en cuero, descalzos. La vereda estaba tapizada de cuerpos. Era difícil saber si estaban vivos o muertos. Muchos apenas salían, volvían a ingresar al lugar para rescatar a otros, a buscar a un ser querido que se separó de su mano en medio de la oscuridad. Algunos bomberos vieron ese doble portón ancho que debía oficiar como salida de emergencia apenas separadas las hojas entre sí, por esa pequeña brecha salían brazos desesperados, clamando por ayuda, se veía alguna cara aplastada por la estampida contra el marco. Por ese estrecho resquicio salía también el humo negro. Después de mucho trabajo y de mucha fuerza, los bomberos lograron abrir la puerta. Muchos chicos cayeron hacia la calle. <b>Fueron aplastados por los que podían correr todavía.</b></p><p>Adentro algunos intentaban llegar a la salida, otros ya habían caído desvanecidos. Muchos cargaban al primero con el que se tropezaban para sacarlo a la calle. Afuera el sonido de las sirenas de las ambulancias y las autobombas que no paraban de llegar. No importaba cuántas fueran, a esa altura varios se habían dado cuenta de que no alcanzarían.</p><p><b>Afuera, en la calle, el caos se multiplicaba.</b> Había vecinos que ayudaban, médicos que arribaban espontáneamente a dar una mano, gente que ofrecía sus autos particulares para trasladar a las víctimas, otros que acercaban agua. Algunos de los que habían logrado sobrevivir lloraban sobre el cadáver de una pareja, de un hermano, de un amigo. Otros buscaban desesperados reconocer una cara entre los que eran subidos a una ambulancia o estaban tirados contra las persianas metálicas de un negocio cerrado. Omar Chabán merodeaba por el lugar, sin atinar a hacer nada. No podía concebir lo que estaba sucediendo en su boliche: tal vez por su cabeza pasaban las imágenes de todas las licencias que se había tomado en la preparación del local, de todas las coimas pagadas. Algunos de los músicos habían salido por la puerta de atrás del escenario, la que conectaba con el hotel vecino y seguían lo que sucedía desde sus habitaciones. Dicen que otros, entraban y salían del local sacando gente, buscando a sus familiares.</p><p>Mientras tanto llegó el móvil de Crónica TV y el país se empezaba a enterar de lo que estaba ocurriendo. Esas primeras imágenes, parciales y nerviosas, algo desenfocadas –y los <i>graphs</i> que actualizaban el número de víctimas y lo siguieron haciendo durante días- mostraban que la catástrofe era mucho peor de lo que cualquiera pudiera imaginar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U7G47YX2MFHUDIRRDJ4X4G3PEE.jpg?auth=f80697d16fb138caca202233ca67acf51418381366be7b2a0f6eb4f69b39e896&smart=true&width=3008&height=2000" alt="La cifra de muertos aumentaba a medida que pasaba la noche del 30 de diciembre" height="2000" width="3008"/><p>También, cuando la noticia circuló, empezaron a llegar desde distintas partes de la ciudad y del Gran Buenos Aires <b>los padres desesperados buscando a sus hijos.</b> En el camino trataban de acordarse cómo iban vestidos sus hijos cuando salieron de la casa para intentar descubrir un color de pantalón, unas zapatillas, el dibujo de una remera que les diera esperanzas. Muchos empezarían una recorrida atroz por guardias y morgues que en algunos casos llevó diez días. No sólo fue complicado identificar algunos cadáveres, sino también a varios de los convalecientes. Con las guardias y los servicios de emergencia colapsados por la magnitud del siniestro los heridos fueron trasladados a hospitales no sólo de Capital Federal sino también del Conurbano. En total ingresaron pacientes desde Cromañón en 24 hospitales públicos y 11 clínicas privadas. En algunos hospitales pegaron en la entrada dos listas, las de vivos y muertos. Los padres se enfrentaban a esos papeles en la pared con el mayor temor que los atravesó en sus vidas. Algunos de los que al principio estaban en la lista de vivos pasaban, por desgracia, a la otra pocos días después.</p><p>Los bomberos estuvieron sacando cuerpos y buscando sobrevivientes desde las 11 de la noche hasta las cuatro de la mañana.</p><h2>La desesperada búsqueda de víctimas y sobrevivientes</h2><p>Dentro del boliche y en la guardia de los hospitales el sonido se uniformó: lo que se escuchaba principalmente era, de manera asordinada, los celulares sonando en el bolsillo de los chicos; eran los padres llamándolos para saber si estaban bien ante la circulación de las noticias. Llamados que sus hijos no pudieron atender.</p><p><b>Durante las primeras horas rigió el caos.</b> Demasiada gente, demasiado dolor. Se mezclaban los profesionales con los voluntarios (y los voluntaristas), los aturdidos, los familiares preocupados, los periodistas y los curiosos. Había desorden y desesperación. Los especialistas no pudieron hacer rápido un cordón para alejar a los que no debían estar. Los ánimos no permitían que hubiera una acción represiva para realizarlo.</p><p><b>Las fotos de esos momentos son desoladoras. </b>Los chicos cargando en sus hombros a otros, las caras teñidas de negro. Una madre mirando las caras de los que están en el piso. Las filas de cadáveres y un policía tapando sus caras con bolsas como de consorcio. Un bombero exhausto apoyada contra una autobomba, como buscando una explicación. Y todos, todos, los que estaban dentro del boliche, los que llegaron a asistir, los familiares, todos todos todos, con las miradas vacías, perdidas. Están aturdidos, aterrados, desesperados, partidos al medio, destrozados. Demasiado horror.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DWGE7TYNQNEFRIWOAN57YE6N6I.jpg?auth=6f47f19d10c49eb9e03794bd70eb49ff3227d98a03532189af3d5b01341e31a7&smart=true&width=3008&height=2000" alt="Durante las primeras horas rigió el caos. Demasiada gente, demasiado dolor. Se mezclaban los profesionales con los voluntarios" height="2000" width="3008"/><p><b>Fueron 194 muertos y más de 1400 heridos.</b> Una cifra espeluznante. Hubo muchas más muertes. Decenas de suicidios en los años posteriores y muchos padres que enfermaron, que el dolor se les hizo imposible de resistir.</p><p>A la mañana siguiente la ciudad estaba aplastada. Pocas veces el ánimo luctuoso fue tan masivo. Aún sin cifras claras, sin conocer las causas específicas, la magnitud del desastre quedó clara desde el principio. Con el agravante de que la mayoría de esos muertos eran jóvenes, muy jóvenes. El promedio de edad de los que murieron fue de 22 años. <b>El más chico fue un bebe de 10 meses. Sólo 27 de los 194 superaban los 30 años de edad.</b></p><p>Tuvieron que pasar varios días para comprender no sólo la mecánica del momento en que se desató el incendio sino la sumatoria de causas que provocaron la masacre. Corrupción, ineptitud, negligencia. Ausencia absoluta de una política de cuidados.</p><p><b>El aforo autorizado del local era de 1035 personas.</b> No sé sabe con exactitud cuánta gente había ingresado esa noche en Cromañón. Se calcula que más de 3500, algunos sostienen que pueden haber habido 4.000. Se habían puesto a la venta 3.550 tickets. Y hay constancias de que se habían vendido 3.100. A eso hay que sumarle los invitados, los familiares de la banda, los (muchos) colados. Había, en definitiva, el triple o el cuádruple de la gente que estaba permitida.</p><h2>Cromañón, una trampa mortal</h2><p>La habilitación del local estaba vencida y no era para un sitio en el que tuvieran lugar recitales multitudinarios sino para un local bailable Clase C: antes había funcionado una bailanta llamada El Reventón. Se comprobaron el pago de coimas a inspectores y funcionarios de la Ciudad para que el boliche siguiera en funcionamiento. También a la policía para que hiciera la vista gorda con todas estas irregularidades, con la laxitud del cacheo, con la cantidad de gente ingresante, la venta de alcohol, el ingreso de menores, con la clausura ilegal de las puertas de emergencia y demás.</p><p><b>Había 15 matafuegos en el lugar pero sólo 4 estaban cargados y funcionaban correctamente.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZWXXM62YP5HMTEHEHG7LMWW4HU?auth=813e025d5d5b6119e5bcf5c2c93b4f823d14bed4625b75bd20ac8e61db8d56ef&smart=true&width=600&height=360" alt="Las zapatillas de lona como símbolo para recordar a las víctimas de Cromañón" height="360" width="600"/><p>Cromañón no contaba con las salidas de emergencia adecuadas y las puertas que debían funcionar como las principales salidas de emergencia tenían puesto candado y el abridor de adentro del local estaba atado con alambres para inutilizarlo: cerraron esas puertas a cal y canto para que nadie se colara por allí.</p><p>El cacheo del público también fracasó: está claro que hubo <b>gente que ingresó con pirotecnia.</b></p><p><b>La media sombra que colgaba sobre los asistentes no era ignífuga</b>, cómo debió haber sido (pese a que en el juicio Chabán mintió que sí), sino de poliuretano, un material muy inflamable. Pegadas al hormigón del cielorraso había planchas de espuma de poliuretano, de color beige y 2,5 centímetros de espesor, como las que se usan en la fabricación de colchones, a base de isocianato y polioxipropileno. Sobre éstas se había colocado guata blanca, de 6 centímetros de espesor, una resina poliéster de la familia del <i><b>polietileno tereftalato</b></i>. La media sombra, al quemarse, desprendió dióxido de carbono, monóxido de carbono y acroleína. El poliuretano expulsó cianuro de hidrógeno (ácido cianhídrico), dióxido de carbono, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y vapores de isocianato. Y la guata exhaló dióxido de carbono y monóxido de carbono.</p><p>La mayoría de las víctimas murió por la inhalación de esos gases tóxicos, venenosos, desprendidos del incendio de esos materiales que nunca debieron estar ahí. El boliche de Once se convirtió en una enorme, macabra, cámara de gas.</p><p>Durante las primeras horas, luego de escaparse del lugar, Chabán dudaba de la cifra de muertes, le parecía inverosímil la cantidad que se manejaba (a pesar de que a esa altura era inferior a la que resultó finalmente). Él no había visto tanto fuego, había visto que hasta se había extinguido bastante rápido. No comprendía, no sabía, todavía de esos gases venenosos que intoxicaron, anularon los pulmones de las víctimas.</p><p><b>La obturación de las salidas</b>, las puertas cerradas o colocadas de manera inversa –que se abrían para adentro-, todas medidas realizadas con el fin de que no entrara gente sin entrada, sin importar que ante un siniestro eso imposibilitara que los que estaban dentro pudieran salir, aumentó exponencialmente el número de víctimas. Una evacuación más veloz, con vías de escape más amplias y adecuadas hubiera salvado muchísimas vidas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AJJFPVN2RJHPDEYUAX4XJ5UUD4?auth=2b9b5c9bbd0e0543174f65b007e07e34433a82d22e08f18052f399aabeab8ef4&smart=true&width=600&height=360" alt="Pato Fontanet, cantante de Callejeros, llega a Tribunales para una jornada del juicio (Télam)" height="360" width="600"/><h2>La responsabilidad de Callejeros</h2><p>Cuando se hablaba del rock en vivo, de los rituales de esas bandas barriales que llegaban a la masividad, estaban incluidas las banderas y, en especial, la pirotecnia. Las bengalas eran parte de la <b>“experiencia Callejeros”;</b> ellos fomentaban su utilización, era parte de la épica de una banda que durante 2004, con la publicación de su tercer disco, habían logrado el salto que estaban deseando desde hacía una década. Ese año quintuplicaron su público, el camino hacia la masividad parecía inevitable. La banda de Villa Celina empezó el año tocando para unos pocas miles de personas y lo cerró con un Obras, un Excursionistas para 18.000 y los tres Cromañón consecutivos (de estas presentaciones los músicos se llevaban el 70% de lo recaudado: Chabán era famoso por honrar esos acuerdos y por eso querido por los músicos).</p><p>En Cromañón había habido dos incidentes por el uso de la pirotecnia en ese lugar cerrado. Una evacuación ante un susto en mayo en un show de Jóvenes Pordioseros y otro pequeño foco en una presentación de la 25,<b> tan sólo 5 días antes, en Navidad.</b></p><p>La noche del 30 de diciembre mientras se presentaba Ojos Locos, la banda soporte, alguien lanzó una bengala. Chabán desde la consola le habló enojado al público. Los retó y les dijo que “no sean pelotudos, vamos a terminar como en Paraguay, si alguien prende algo nos morimos todos”, en referencia al incendio de un supermercado que había dejado cientos de muertos. Otro incidente similar se dio minutos después en medio de un pogo a la espera de la entrada de Callejeros. Chabán puso Ji Ji Ji de los Redondos y la muchedumbre empezó a saltar, unánime. Desde allí alguien lanzó una candela. Y otra vez se produjo la intervención del gerenciador desde un micrófono. Fue abucheado por buena parte del público.</p><p>Un año después de Cromañón, el<b> Indio Solari en la Rolling Stone dijo que a él le “costaba todavía renegar del folklore de las bengalas y las banderas del rock”.</b></p><p>Los familiares de las víctimas se opusieron a que al episodio se lo catalogara como “la Tragedia de Cromañón”. Para ellos se trató de una masacre. Consiguieron que oficialmente se la llamara así, en una demostración más de una tendencia como sociedad de dominar la manera en que se denominan las cosas, de imponer terminología.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2JFYWFN4FVCE7PM6CERTCNAF34?auth=ea98a752599aa9f6c2b3fc9a70001f4baa470e0567fd6d97890e198b3ff0a338&smart=true&width=1170&height=658" alt="Omar Chabán en el banquillo de los acusados (Télam)" height="658" width="1170"/><h2>Las condenas a los responsables</h2><p>Fueron condenados judicialmente <b>Omar Chabán</b>, su jefe de seguridad, el propietario del local, la banda, su manager y varios funcionarios del gobierno de la ciudad de las áreas de control y habilitaciones y funcionarios policiales.</p><p><b>Aníbal Ibarra,</b> jefe de gobierno, no fue juzgado en sede judicial pero fue destituido a través de un juicio político.</p><p>Omar Chabán murió en un hospital público en 2014 mientras cumplía su condena. Los sentenciados se encuentran desde hace varios años en libertad. El único que permanece en prisión es Eduardo Vázquez, el baterista de la banda pero por el femicidio de su novia Wanda Taddei, a la que prendió fuego.</p><p>Una gestión gubernamental inepta y negligente, una mamushka de sobornos de funcionarios y policías, un empresario voraz y algo despreocupado, una banda que hablaba de autogestión, sin el profesionalismo para manejar su crecimiento exponencial y que olvidó –junto a Chabán- lo más básico del cuidado a su público, a los asistentes, y parte de un público que se sentía inmortal que enciende y lanza un artefacto pirotécnico en un lugar cerrado, techado. Matafuegos inútiles, media sombras inflamables, protecciones en el techo que desprenden gases de una enorme toxicidad, una capacidad que triplicaba el aforo original, puertas de salida y de emergencia cerradas herméticamente, con candado.</p><p>Una masacre. <b>Un desastre con 194 jóvenes muertos,</b> asesinados, una noche de fin de año en la que habían ido a escuchar rock, a ver a la banda de su calle.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/R3Q4G5U77FEF3H3Z3ROTJFTJEU?auth=6f441df0d880bed1bb55382f677629d9ea156cc1979a15c74c0032d97672d5e0&amp;smart=true&amp;width=1583&amp;height=890" type="image/jpeg" height="890" width="1583"><media:description type="plain"><![CDATA[Incendio en el boliche Cromañón durante un recital del grupo de rock Callejeros, que dejó un saldo de 194 muertos y 300 heridos. Autor:&nbsp;Gustavo Castaing  162]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Omar Chabán, ¿chivo expiatorio o gran culpable?: a quién acusaba por Cromañón]]></title><link>https://www.infobae.com/judiciales/2024/12/30/omar-chaban-chivo-expiatorio-o-gran-culpable-a-quien-acusaba-por-cromanon-y-por-que-no-se-queria-morir/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/judiciales/2024/12/30/omar-chaban-chivo-expiatorio-o-gran-culpable-a-quien-acusaba-por-cromanon-y-por-que-no-se-queria-morir/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia Blanco]]></dc:creator><description><![CDATA[El gerenciador de Cromañón recibió la condena más alta por la muerte de 194 personas en diciembre del 2004. De referente del under y promotor de bandas de rock a responsable público de la masacre que enlutó a la Argentina hace 20 años]]></description><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 12:36:18 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2JFYWFN4FVCE7PM6CERTCNAF34?auth=ea98a752599aa9f6c2b3fc9a70001f4baa470e0567fd6d97890e198b3ff0a338&smart=true&width=1170&height=658" alt="Omar Chaban, en el juicio oral en el que terminó condenado (Télam) " height="658" width="1170"/><p>Habían pasado unos minutos de las 22.30 y había terminado de tocar Ojos Locos. <b>Omar Emir Chabán</b> se acercó a la cabina de sonido, tomó un micrófono y se dirigió al público: “<b>No sean pelotudos. No tiren bengalas. Si alguien prende algo nos morimos todos”.</b> Había más de 6 mil personas en el boliche. Callejeros subió al escenario. El público rugió. “¿Entendieron, les quedó claro a todos... Se van a portar bien?”, lanzó Pato Fontanet. Por las dudas volvió a preguntar. “¿Se van a portar bien?”. El público contestó. “Buenas noches, Cromañón”. El show comenzó. Los acordes sonaron. Dos minutos y medio después, una de las bengalas tocó la media sombra del techo. A partir ahí, todo fue una pesadilla. 194 personas murieron. Y ya nada volvió a ser igual en el mundo del rock.</p><p><b>Nunca se pudo saber con certeza quién lanzó esa bengala que desató la tragedia.</b> Pero la Justicia busco desentrañar la cadena de culpables de lo ocurrido. La condena más alta recayó sobre Chabán. “<b>Me convertí en una especie de talismán del mal, en el gran responsable de todo”,</b> afirmó ante los jueces antes de su sentencia. No declaró una sino muchas veces. En cada aparición, volvía a repasar los movimientos de aquella noche, la seguridad del local, la imputación sobre el que generó el desastre lanzando esa candela. <b>Era a ellos a los que el dueño de Cromañon acusó por la masacre.</b></p><p>“Jamás fumé, nunca tomé ni siquiera una cerveza, ¿cómo se explica que de un día para otro me volviera loco y alentara el incendio y las casi 200 muertes? Todas las personas que estamos acusadas aquí somos buena gente, Raúl Villarreal, que por lo que cobraba miren en lo que está metido, los chicos de Callejeros, los funcionarios, todos estamos en esta<b> orgía de dolor”</b>, decía.</p><p>Sin embargo, más allá de sus palabras, la imagen de Chabán se convirtió en la cara del gran culpable. Para esa altura, ya era un personaje público fácilmente identificable. “<b>A mí me gusta creerme que soy importante. Por eso no caigo bien: soy un poco fanfa”</b>, confió en una entrevista para el libro Noche tras noche. Hijo de árabes (su padre era de Yabroud, Siria, el mismo pueblo de la familia de <b>Carlos Menem</b>) y educado en un colegio alemán de Villa Ballester, Chabán fue el artífice de los lugares que cobijaron a la cultura de los ‘80: <b>café Einstein, Cemento, Die Schule.</b> Sus bigotes, sus polleras, su <i>performance</i>, su exposición... Le gustaba la excentricidad. “¿Quién es usted?”, le preguntaron en una nota en 1998. “<b>La potencia del fracaso; soy un genio, pero derrotado</b>”.</p><p>En 2004, decidió abrir Cromañón. “La zona es medio fulera pero después de ver el lugar, que es como un gran estadio cuadrado, hablé con los dueños para alquilárselos por tres años”, le dijo al diario <i>La Nación</i> cuando lo estaba por inaugurar. <b>“Ciertos grupos me decían que les quedaba chico (Cemento). Con este lugar no creo que puedan decir lo mismo...”.</b> En el corazón de Once, a metros de la terminal, ese boliche se convertiría en el sello de la tragedia en la noche del 30 de diciembre de 2004.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3WNQR2GYD5FYZLEHL52BAFXOQQ?auth=3e80c1ddc73d7e8b1dad27ea301aa6b03d48d40d9e4b3fce60b52712f5535385&smart=true&width=391&height=314" alt="Omar Chaban en una entrevista para la Revista Hombre " height="314" width="391"/><p>“En determinado momento y a poco de que comenzara a tocar el grupo ¨Callejeros¨, a la hora señalada, uno o algunos de los asistentes habrían encendido elementos de pirotecnia cuyas chispas habrían alcanzado aquellos materiales combustibles, más precisamente los que se hallaban en el techo del local, provocándose de esa manera un incendio. Al percatarse los asistentes de esa circunstancia y teniendo en cuenta el espeso y tóxico humo que resultaba del mismo, comenzaron a pugnar por salir del local, <b>evacuación que se vio seriamente retardada a raíz de que la única puerta de emergencia se encontraba inhabilitada, </b>como así también en razón de que de las 6 puertas de doble hoja por las que se accedía al local (por la calle Bartolomé Mitre 3066 y 3070) no todas habrían estado abiertas, lo cual impidió una correcta y veloz evacuación del local”, repasó la sentencia que reconstruyó los hechos. <b>Los bomberos lograron abrir una puerta de emergencia. Otros asistentes salieron por el acceso del hotel contiguo.</b> Pero muchos no lograron salir. Y otros, salieron y volvieron a entrar para rescatar a sus amigos <b>sin darse cuenta del veneno que respiraban.</b></p><p>“Mientras acontecían los sucesos, el imputado Chabán habría proferido la frase <b>‘yo les avisé que esto podría pasar, ahora jódanse’</b>, para luego huir del lugar sin prestar ningún tipo de colaboración”, señalaron dos testigos. De inmediato, la jueza de la causa, <b>María Angélica Crotto</b>, ordenó una seguidilla de allanamientos. La prensa reportaba que estaba prófugo. Lo encontraron sobre el final de la tarde de aquel día fatídico. <b>Estaba arrumbado en el baño de un departamento de su propiedad</b>. Tenía un cepillo de dientes y pasta dental. No llevaba dinero ni pasaportes. Quedó inmediatamente preso. Más tarde aseguró que estaba en shock. <b>Que pensaba suicidarse.</b></p><p>En febrero del 2005, la jueza Crotto ordenó el procesamiento con prisión preventiva de Chabán por el delito de <b>“homicidio simple en concurso real en 192 casos (más tarde se sumarían los otros dos fallecidos).</b> “Las 192 muertes no han sido por obra del azar ni de la casualidad, sino por las omisiones y acciones del propio Chabán. Mientras cientos de personas luchaban por salir con vida del local a su cargo,<b> Chabán se limitó a retirarse del lugar normalmente y con una actitud tranquila”</b>, dijo la jueza. Pero advirtió que no era el único responsable y dictó el secreto de sumario.</p><h2>La polémica sobre su excarcelación y el terror a quedar libre</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6WW3DQZ6LJB5PIGDBCGEU4E3L4?auth=2277479c2ddda3ee2a4f56c01e64b457a8e362378853b8bb772af01ec6aebe10&smart=true&width=391&height=314" alt="  Incidentes con la policía tras la decisión de liberar a Chabán " height="314" width="391"/><p>Era mayo del 2005 y en la sociedad había un fuerte debate sobre la falta de respuestas judiciales y la sensación de impunidad. La discusión jurídica ponía en foco la prisión preventiva. La <b>Corte Suprema </b>hizo lugar al fallo “Verbitsky, Horacio s/ Habeas Corpus” en donde se estableció que gran parte de la <b>crisis penitenciaria</b> en la provincia de Buenos Aires era la culpa de los miles de acusados que estaban presos sin ir a juicio. El tribunal exhortó a los poderes legislativo y ejecutivo a adecuar esas reglas de la prisión preventiva a los estándares constitucionales e internacionales. A la semana, fue liberada la ex ministra de Medio Ambiente del menemismo <b>María Julia Alsogaray</b>, tras pasar dos años presa y cuando crecía otra investigación que ella disparó: la de sobresueldos. “Queda sensación espantosa de <b>impunidad perversa</b>”, llegó a decir el entonces jefe de Gabinete de Néstor Kirchner <b>Alberto Fernández.</b></p><p>Dos días después, el 13 de mayo de 2005, la Sala V de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional <b>decidió dejar en libertad al empresario Omar Chabán.</b> Los camaristas <b>Gustavo Bruzzone y María Laura Garrigos de Rébori </b>sostuvieron que no existía prueba concreta en el caso de que el imputado pudiera fugarse o entorpecer la investigación. <b>Consideraron el “encierro” como una “medida excepcional” y, por recomendación, “restrictiva”, y sostuvieron que nunca había estado prófugo porque no se había dictado su captura. </b>El juez <b>Rodolfo Pociello Argerich </b>firmó en disidencia, en sintonía con el juez de instrucción Marcelo Lucini.</p><p>De inmediato, una movilización llegó hasta el Palacio de Tribunales. Un padre buscaba pegarle a quien se pareciera a un empleado judicial.<b> Otro que perdió a su hijo de 17 años llegó con un bidón de nafta par “prender fuego todo”. </b>Dos hombres se abalanzaron contra la policía que respondió con palazos y carros hidrantes. De tribunales, algunos familiares marcharon hacia la jefatura de Gobierno porteño donde también hubo choques y enfrentamientos.</p><p>Los discursos políticos no calmaban el enojo de las víctimas. Néstor Kirchner calificó el fallo como “<b>un cachetazo vergonzante”</b>, el ministro del Interior <b>Aníbal Fernández </b>sostuvo que “los poderosos tienen un Código Penal propio” y la entonces senadora <b>Cristina Fernández </b>reclamó una “justicia inteligente”. Desde el Ejecutivo se le dio la orden al Procurador Esteban Righi de apelar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5S4DLFFNFJDYFFM3WFIKQF6QG4?auth=fe3f2efa0a06e291bf6701b73515ed1bb129d08e5b76d2d54f4bfb1356f7cb29&smart=true&width=391&height=314" alt="La televisión registró algunos de los incidentes" height="314" width="391"/><p>Fue tal la indignación social que se generó que el abogado de Chabán, <b>Pedro D’Attoli,</b> <b>le recomendó a su cliente no pagar la fianza de 500 mil pesos que se le había impuesto</b>. Tenía miedo por su vida. Y tampoco confiaba que el ministro del Interior pudiera garantizar su seguridad. En una piecita de la unidad penal de Marcos Paz, el abogado le describió al creador de Cromañón el “caos y la virulencia en la sociedad” que había provocado la noticia de su libertad. No lo dejaron ni leer los diarios ni escuchar las radios. Aun así estaba angustiado, con fiebre. <b>“Está en un horno del horror: dice que se encuentra a la muerte dando vueltas”</b>, explicó su abogado a la prensa. “Me pidió que les diga a todos que él no es el enemigo público número uno: que nunca emitió cheques sin fondo y que promovió a muchos jóvenes del rock”.</p><p>Mientras a los jueces Bruzzone y Garrigós los denunciaban en el Consejo de la Magistratura <b>(“hicimos lo que debíamos hacer y es lo que vamos a seguir haciendo”</b>, dijo entonces la jueza), en silencio los abogados de Chabán presentaron una serie de propiedades para cubrir la fianza. Eran tres departamentos. Un mes después de la orden dada por la Cámara del Crimen, <b>Chaban pensó que podía salir tranquilo, sin llamar la atención.</b> No fue así.</p><p>El operativo se hizo con el mayor nivel de discrecionalidad. Con un chaleco antibala, Chaban fue introducido en un auto que siguieron varios móviles y hasta un helicóptero. Se lanzó un operativo distracción para engañar a la prensa. <b>El auto en el que iba a Chabán estuvo dando vueltas por la Capital y el conurbano hasta que a las 6 de la tarde, cuando finalmente se lo entregaron a sus familiares bajo un puente</b>. “Era un riesgo muy grande incluso para el SPF. Podía pasarle cualquier cosa”, recordaron ante <b>Infobae </b>algunos testigos de aquel operativo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/24LCDSQZ7NA2TO46TTWA5Z5F6I?auth=c3301b46e23f05d3c0f6fcbc058ce7e7c35eada476575c527458ac719090502e&smart=true&width=391&height=314" alt="Omar Chabán desde el departamento de su madre (Gente)" height="314" width="391"/><p>Pero aún así algo falló. Vivió unos días tranquilo en la casa de su madre, en un quinto piso en el corazón de la localidad bonaerense de San Martin. La noticia se filtró. Cuando Chaban caminó los pocos metros hasta la casa de su madre, algunos familiares buscaron interceptarlo y golpearlo. “<b>Si Chabán vive acá, les vamos a quemar el edificio</b>”, gritó el padre de una de las víctimas ante los medios. Había marchas alrededor de la manzana, bombas de estruendo durante la noche, basura en la puerta del edificio. “<b>Había que entrar al edificio en medio de los huevos que nos tiraban</b>”, recordó en diálogo con este medio un amigo de toda la vida del empresario. El escrache no se detenía. La madre de Chabán defendía la inocencia de su hijo. “<b>Mi hijo no es ningún asesino. Fue un accidente</b>”, decía.</p><p>Tal como lo contó hace unos años <b>Infobae</b>, la revista <i>Gente </i>consiguió una grúa de altura (pluma) para retratar la imagen de Chabán, que ya no salía de su casa. Lo captó lavando una taza en la bacha de la cocina. Cuando levantó la vista, click. Los huevos en el frente del edificio continuaban. Incluso, dicen en el entorno de Chabán, algunos de esos huevos los compraba un medio de comunicación para que no faltaran el escrache. Un juez penal llegó a convocar a los abogados para saber qué iban a hacer. Hasta el ministro de Seguridad bonaerense, <b>León Arslanián</b>, decía que tenía que irse a alojar a la sede de la Capital Federal, donde ocurrieron los hechos.</p><p>El 21 de junio de 2005, Chabán se fue de madrugada de la casa de su madre. Los rumores dicen que iba disfrazado de policía. Sus abogados le habían conseguido vivir en una modesta <b>casa de una isla en el Delta </b>para preservar su seguridad y que no hubiera vecinos para molestar. No leía diarios ni escuchaba radios, no veía televisión. <b>Pero los familiares se enteraron también rápido</b>. Constaba en la causa. Algunos llegaron con un bote remando. En una oportunidad, el padre y los hermanos de unas de las víctimas apedrearon la casa, rompieron vidrios, le gritaron “asesino”. Otra vez, en cambio, Chabán terminó invitándolo a un padre a tomar un café y conversar. Por esos días, un alto funcionario del Gobierno llamó a un jefe de la Prefectura para decirle que, según una versión, Chabán se había escapado a Uruguay por el río. “<b>Estoy comiendo acá con él. ¿Quiere que le pase?”,</b> le contestó el uniformado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KE47Y6P4AFG5HDKVHSCWVEQWAU?auth=5a8b8a9d1302e46b564fa4837d96f4b5d3bb851ff273c2431d7f6d739a93ae10&smart=true&width=391&height=314" alt="  Chabán nuevamente detenido" height="314" width="391"/><p>La estadía de Chabán en el Delta duró unos meses. Tras 166 días de libertad, la Cámara de Casación Penal anuló el fallo que lo había excarcelado y ordenó devolverlo a una celda. Y <b>así fue que volvió a prisión y estuvo dos años tras las rejas.</b> Al cumplir el tiempo de la prisión preventiva sin condena, la defensa volvió a pedir la libertad. El Tribunal Oral Criminal 24 se la denegó y dijo que siguiera un año más detenido. Casación confirmó la decisión, pero solo por seis meses. Medio año después, la defensa insistió con su salida. Se firmó la excarcelación pero, a diferencia de las veces anteriores, <b>su domicilio fue un secreto entre la defensa, los jueces y el secretario del tribunal.</b></p><p>Casi no había voces públicas defendiéndolo, a diferencia de lo que ocurría con Callejeros. Muchos menos aún los que lo visitaban en prisión. Su ex pareja y amiga de toda su vida, Katja Alemann, fue una de ellas. En la cárcel pedía que le llevaran tomates, zanahorias o manzanas. Pero también tarjetas telefónicas y lápices de colores. Pintaba y leía. Ya no se tiraba el I-Ching como había hecho hasta antes de la tragedia. “<b>Tengo mucho cagazo de lo que pueda salir ahí</b>”, le dijo a un periodista que lo entrevistó.</p><p>Para 2009 llegó el juicio. Chabán no era el único en el banquillo. Estaban Callejeros y su manager, el entorno de Chabán, los policías acusados de cobrar coimas, funcionarios porteños. Fueron semanas de escuchar a los sobrevivientes contar cómo aquel boliche se había transformado en un infierno.<b> A Chabán le dieron 20 años de cárcel.</b> En ese momento tembló, contó después. Estrago doloso calificado por muerte. En ese juicio, <b>a los Callejeros los absolvieron.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KGHMOLAFFVC6TLYWMLND2A2YLQ?auth=ce9db91f9c81bf91421e4db51fe3c0527980ea911bddca0ccadffaf0641821fd&smart=true&width=600&height=360" alt="El gerenciador de Cromañón durante la sentencia (Télam)" height="360" width="600"/><p>“<b>Los tres pendejos que quemaron el lugar son los responsables</b>. Me parece una hijaputéz que no digan quiénes fueron, porque lo saben. Hay un pacto de silencio, porque yo soy el capitalista hijo de puta, entonces les robé la plata a ellos. Entonces yo soy el único hijo de puta”, decía Chabán. A <b>los padres, sin embargo, siempre les pidió perdon. Decía que él debió haber muerto aquel día.</b></p><p>Apelaciones mediante, hubo un cambio de calificación. <b>El incendio no podía interpretarse como intencional (con dolo) y los Callejeros no podían quedar absueltos.</b> Pero se agregó el delito de cohecho para Chabán, a quien le terminaron fijando la pena en <b>once años y nueve meses.</b> Recién cuando a la defensa le denegaron el recurso extraordinario ante la Corte Suprema, <b>Chabán debió volver por tercera vez a prisión. </b>En la tarde del 20 de diciembre de 2012, Chabán se presentó solo en tribunales y quedó detenido.</p><p>Chaban insistía en que <b>“lo que pasó en Cromañón es culpa colectiva”</b>. En una de sus últimas entrevistas que le hizo el periodista Pablo Plotkin para la revista <i>Rolling Stone</i>, Chaban afirmó: “Acá había una ideología de la bengala, una cosa viril y machista. Yo acepto mi responsabilidad en Cromañón, Callejeros también, pero <b>el público es responsable con nosotros. No penalmente, pero sí a nivel social. ¿Por qué nunca nadie habla de ellos?”</b></p><p>Para esa altura, el empresario ya no estaba bien de salud. <b>Entró directamente a enfermería y nunca pasó a una celda.</b> Los médicos confirmaron que tenía la <b>enfermedad de Hodgkin</b>, un cáncer que ataca al sistema inmunológico y deja al cuerpo sin defensas. <b>“Un día entro y lo veo a Omar tirado, casi desnudo, retorciéndose y pasando la lengua por el suelo. Los tipos no hacían más que mirarlo.</b> Les digo: ‘¿¡Pero ustedes son bestias?! ¿Por qué no llaman a una enfermera?’ ‘No podemos tocarlo’, me dicen ellos. ‘Sólo hacemos nuestro trabajo’”, relató Yamil, hermano de Chabán, que trabajaba en la barra de Cromañon esa noche, logró salir, estuvo imputado y fue sobreseído.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/25YUYEGLQBDWNPO4KJHT3GELDU?auth=9dbeb4641ef41858ba4229e6877104285da5500180e8041001224355f48d57bf&smart=true&width=1170&height=658" alt="Omar Chabán durante su internación (Perfil)" height="658" width="1170"/><p>Una decisión extraordinaria le permitió una prisión domiciliaria a mediados de 2013 en una vivienda otra vez secreta, para poder seguir su tratamiento. Necesitaba permanentes internaciones y un trasplante de médula.</p><p>Estaba cada vez más flaco. Ya no quería comer. Solo veía películas en televisión. <b>Llegó a pesar 50 kilos</b>. Tenía miedo de que lo lincharan y lo mataran. <b>Tenía mucha bronca porque Callejeros estaba en libertad y él no</b>. “Mi miedo no era ficticio. De hecho pasó. Estuve preso. Hoy ya sé cómo es. Entiendo bien lo que pasa y ya no siento nada. Incluso yo estoy de acuerdo con lo que dicen. <b>Yo creo que soy culpable. De verdad soy culpable</b>. Pero estoy en desacuerdo con que no se acepte que todos son culpables a la vez. Cuando se acepte eso socialmente, entonces yo voy a estar completamente de acuerdo. Sólo eso quiero”, dijo tras el fallo de la Corte Suprema.</p><p>Necesitaba continuas transfusiones. Varios rockeros fueron a donar. No los dejaban porque estaban todos tatuados. Murió el 17 de noviembre de 2014 en el Hospital Santojanni. Tenia 62 años. En su agonía, le decía a sus amigos que <b>quería vivir para poder cumplir su condena</b>, según le confió a <b>Infobae</b> el abogado <b>Albino “Joe” Stefanolo.</b> Todas las noches soñaba con la noche de aquel 30 de diciembre. “En Cromañón, en las muertes. <b>Por más que trate de evitarlo, el inconsciente me gana. Es una obsesión”</b>, dijo en un reportaje.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FBLR3QK36NCULOMFEQAZHJEOU4?auth=2bd0b8927848e445296980513594d72a16a6d7fd0ca7786cb02da338bef784eb&smart=true&width=1170&height=659" alt="Todas las noches soñaba con la noche de aquel 30 de diciembre. “En Cromañón, en las muertes. Por más que trate de evitarlo, el inconsciente me gana. Es una obsesión”, dijo en un reportaje (DYN)" height="659" width="1170"/><p>“Estaba muerto en vida. La sociedad pide condenar en la plaza a un culpable. Ahora, podrá descansar en paz”, dijo en aquel momento su amigo, el empresario musical <b>Pablo Baldini</b>.</p><p>“QEPD OMAR; te recordaremos con afecto aquellos que te conocimos”, tuiteó <b>Andrés Calamaro.</b></p><p>La actriz <b>Verónica Llinás</b> escribió: “Lamento mucho todo lo que pasó con Omar Chabán. Creo que, más allá de cualquier error que haya cometido, no merecía este destino”.</p><p><b>Iván Noble</b>, ex cantante de Los Caballeros de la Quema, dijo: “Chabán fue responsable. Ni hablar de los funcionarios. Pero los que fuimos parte del rock en los 90 contribuimos al Planeta de los Simios. Todos”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/A5ZFERZUZ5ESLBUD2G3PLZO3WY?auth=8700fd3a55e33b56413969e4ed26806ad88d65a670794f0777b17ed99944445c&amp;smart=true&amp;width=600&amp;height=450" type="image/jpeg" height="450" width="600"><media:description type="plain"><![CDATA[ Télam 162]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Sobrevivió a Cromañón por un gesto de amor de su novio muerto en el incendio y superó un cáncer cuando estaba embarazada]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/30/sobrevivio-a-cromanon-por-un-gesto-de-amor-de-su-novio-muerto-en-el-incendio-y-supero-un-cancer-cuando-estaba-embarazada/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/30/sobrevivio-a-cromanon-por-un-gesto-de-amor-de-su-novio-muerto-en-el-incendio-y-supero-un-cancer-cuando-estaba-embarazada/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariano Jasovich]]></dc:creator><description><![CDATA[Fabiana Puebla había ido con su pareja José Cantale a ver a Callejeros el 30 de diciembre del 2004 al boliche de Once. Cómo fueron los minutos previos al comienzo del recital trágico. Las secuelas que dejó el humo tóxico le causaron una leucemia en el 2018, mientras esperaba su segundo hijo]]></description><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 12:02:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AHN7P3MJJJASTCEQEGQET4KPCQ.jpg?auth=f39977a198a7297acdbcd3dc9320ae81bea22aeb0aa8e6cb832497ba56aecabd&smart=true&width=1920&height=1863" alt="Fabiana Puebla en el santuario de Cromañón con una foto de su novio de ese momento José Cantale" height="1863" width="1920"/><p><b>Fabiana Puebla había llegado temprano a la puerta de Cromañón</b> ese 30 de diciembre del 2004. En ese momento, la fecha no decía nada. Sólo que se acercaba fin de año y que era el último recital de la serie de tres de Callejeros en ese espacio regenteado por Omar Chabán. Fabiana llegó a eso de las 20 horas junto a su pareja José Cantale. En ese momento había poca gente en los alrededores del boliche de Once, ubicado a escasos metros de la estación de tren. A 20 años de la tragedia, Fabiana que en ese entonces tenía 26 años, accedió a charlar con Infobae. Durante la nota ella preferirá hablar de una “masacre”. En su poema “Esperando que la aspirina”, Fabián Casas escribe: “Me pregunto en qué momento/los dinosaurios sintieron/que algo andaba mal”. Ese presentimiento de una inminente irrupción de la tragedia es lo que se escucha en el relato de lo que Fabiana vivió esa noche. En el momento en que Chabán los reta antes del show o cuando José mira la media sombra que un rato después producirá el fuego tóxico.</p><p>Hace 20 años, Fabiana y José esperaban entusiasmados el inicio del show de Callejeros. Hace dos décadas, el incendio del boliche de Once causó 194 muertos<b> y al menos 17 de los sobrevivientes se suicidaron en estos años</b>.</p><p>Fabiana era una joven roquera de esos principios del siglo XXI. “Era mucho de ir a ver a <b>Divididos, Los Redondos y La Renga. Mi banda favorita siempre fue Las Pelotas</b>, pero de la época de Alejandro Sokol (murió en el 2009) - cuenta Puebla-. A Callejeros lo conocía desde 1998. Nos cruzábamos con Pato Fontanet en los bares de San Telmo y también lo veíamos cuando iban a repartir volantes a las puertas de los recitales grandes. Íbamos a sus primeros shows de 15 o 20 personas. Muchas veces nos regalaban las entradas”.</p><p>Los novios pasaban gran parte de su tiempo entre los recitales de rock e ir a<b> la cancha a ver a River. </b>“Desde la década del 90 y después del 2001, los jóvenes nos refugiamos en el rock. Teníamos en cuenta las letras y estábamos identificados con esas bandas”, sostiene la chica. La pareja convivía en una casa que se habían construido en el barrio San José, Temperley, en el mismo terreno en el que estaba la casa de los padres de José.</p><h2>El relato del horror</h2><p>A José no le gustaba Callejeros, hasta que escuchó un <b>CD en el 2003.</b> Por eso, al año siguiente decidió acompañar a Fabiana a Cromañón para el cierre del año. “Entramos cerca de las 20. Quería ocupar el lugar de siempre arriba en un balcón. No me gustaban estar apretada entre la gente y el humo de las bengalas no me dejaba respirar bien. Tenía puesto un pantalón de bambula rojo muy suelto, que todavía lo guardo. Entonces en la puerta no me revisaron”, recuerda Puebla. A José si le hicieron sacar las zapatillas y chequearon que no llevara bengalas o algún elemento de pirotecnia bajo la plantilla. “Eso me resultó raro, nunca antes habían hecho ese tipo de operativo”, resalta Fabiana.</p><p>Ya ubicados en el balcón frente al escenario, empieza la espera para el arranque del <b>show de Callejeros. </b>Fabiana se cruzó con un amigo que trabajaba en la iluminación de Cromañón. Charlaron unos minutos, mientras Chabán pasaba música. “Hacía mucho calor. Todas las paredes del lugar estaban mojadas. Fui hasta el baño, pero me volví porque no había agua”. Empieza a sonar <b>Ji ji ji de Los Redondos.</b> Los pibes hacen pogo cerca del escenario. Saben que se acerca el momento del inicio del show. Alguien lanza un tres tiros que explotan cerca de la media sombra del techo.</p><p>En ese momento, Chabán lanza una advertencia desde el escenario. “Son todos unos pelotudos. Acá hay más de 6.000 personas”. El responsable del boliche advierte que puede pasar “lo de Paraguay”. Hacía referencia al incendio del supermercado Ycuá Bolaños ocurrido en agosto de ese mismo año que causó 396 muertos. “Cuando lo escuché le dije a José ´qué dice este tipo, está llamando a la desgracia´”. <b>José mira el techo de Cromañón y se pone en alerta.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LYYY5UVB2VA4JNGVVXOQXCM4HY.jpg?auth=c3fefedae9c821d311c549b13f3d598d95c85815d6c28eac6d8db7c90d064410&smart=true&width=1920&height=1889" alt="Fabiana conserva la entrada de la noche en la que se incendió Cromañón" height="1889" width="1920"/><p>Poco después de la tragedia circuló un video de lo que fue el<b> inicio del show de Callejeros</b> esa noche. Son apenas tres minutos de una grabación casera en la que se escucha poco y todo está borroso. Fontanet pregunta varias veces si “se van a portar bien”. El público abajo ruge. El recital arranca con Distinto. “A consumirme, a incendiarme, a reír sin preocuparme. Hoy vine hasta acá. A tapar mi ingenuidad con un poco más que sal. Me quiero quedar”, canta el líder de la banda. A los pocos segundos se ve la primera bengala cerca del escenario. “Escuché un tres tiros y después alguien del público encendió una candela. Eran como bolitas de luz que iban a pegar al techo -recuerda Fabiana, que cada vez se le hace más difícil seguir con su relato-. El techo se prendió en un segundo y empezó a caer como un humo negro”.</p><p>Para ese momento la banda había dejado de tocar y <b>el saxofonista Juan Carbone</b> apunta con su mano al techo. “Se prendió la luz por un instante. Enseguida quedó todo oscuro. Ahí se empiezan a escuchar gritos”, cuenta Fabiana y sus ojos se humedecen. Hace fuerza para no llorar y recuerda que lo primero que hizo José fue sacarse la remera y ponerla sobre su boca para que no respire el humo negro que se desprendía del techo del boliche. Tomados de la mano, José le pedía que fueran al baño que se refugiaran allí hasta que todo pasara. Fabiana se negó. Allí vieron chicos que se tiraban hacia abajo del balcón. “Vimos muchas cosas que mejor no contar por respeto a los familiares de las víctimas y para no agregarle morbo a lo que ya fue un horror”, sostiene.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CC73JU22VJBCPHWOYYHG7E44D4.jpg?auth=65642c73462af2a3ce3cb866aacdd2f6b48b171b44f48f48380c31a4d7defd77&smart=true&width=1920&height=2880" alt="Fabiana y José durante unas vacaciones en San Bernardo" height="2880" width="1920"/><h2>Cómo sobrevivir a Cromañón</h2><p>“Creo que sobreviví por ese gesto de José de ponerme en forma muy rápida <b>la remera en la boca</b> para que pueda respirar mejor”, admite Fabiana. La pareja se tomó de la mano, pero enseguida la marea humana los separó. “Lo último que vi de José fue su espalda que se alejaba”, cuenta. En ese momento, la chica se paralizó. No podía moverse. Todo era oscuridad, gritos y el humo negro que caía del techo y la ahogaba. Fabiana se dijo que tenía que salir de ahí. “No podía hacerlo eso a mi mamá y tampoco a José que yo sabía que me estaba buscando, como siempre cuando había algún problema y nos perdíamos en un recital”, explica.</p><p>Fabiana estaba paralizada. No podía moverse de ese lugar en el que había visto por última vez a José. Se deslizó hasta llegar a la pared y de ahí empezó a bajar sentada por la escalera de Cromañón. Ya en la planta baja, volvió a quedar paralizada. “Vi una luz que me daba en la cara. Y dos chicos que me levantaron de los pies y me arrastraron afuera. <b>Me desperté en la esquina de Cromañón”, relata la chica.</b></p><p>La mamá de Fabiana fue la primera en llegar a la zona del boliche. Enseguida, Fabiana fue internada. Esa noche en la sala del hospital había una radio prendida y los sobrevivientes escuchaban a los locutores como informaban la cantidad de muertos. “Primero fueron 10, 50 y así iba subiendo”, recuerda. Al otro día, llega a la sala su hermana con los ojos llorosos. “Yo sabía que era por José. Presentía que estaba muerto”, cuenta. Al joven lo había reconocido el papá de Fabiana en el Hospital de Clínicas durante esa noche tras el incendio. “Lo conoció por los tatuajes”, explica. Enseguida, <b>Fabiana se arrancó el suero y se escapó del hospital. </b>“Llegué a mi casa y lo primero que hice fue bañarme - relata Puebla-. Empiezan a llegar todos los amigos de mi novio. Yo no podía parar de llorar”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7V7IVEKVGJB5FN5TN7KAQVE7FE.jpg?auth=a4c88b1c36434457d2ffc19f4044a1c71c537d5a0ef94ed843d3de2fc70befe1&smart=true&width=1920&height=1467" alt="Fabiana con su hijo más chico durante una jornada para recordar lo que ocurrió en Cromañón" height="1467" width="1920"/><p>Fabiana levantó fiebre y volvió a ser internada en el Hospital Gandulfo. Se volvió a ir para ir al velorio y entierro de su novio. Pero la fiebre seguía. Terminó en el centro de salud Melo de Lanús. “Llamaban al Clínicas para seguir el protocolo del tratamiento”, recuerda. Pasó 20 días internada, hasta que se recuperó. “Enseguida salí a luchar por la causa Cromañón”, sostiene.</p><h2>Las secuelas de Cromañón</h2><p>La mujer no pudo volver a escuchar Callejeros. “Son responsables por lo que pasó. No es que organizaron el show para matar a su público. Pero sabían de la capacidad de Cromañón y participaron de las ventas de entradas -sostiene Fabiana-. De joven yo seguía a las bandas por sus letras, además de la música. No coinciden esos versos con las acciones de la banda posterior a la masacre del 30 de diciembre del 2004″. Puebla recuerda unos shows anteriores en Cemento en los que Callejeros hizo dos turnos ante la gran cantidad de público que se había acercado <b>al local de Chabán de Constitución.</b> “¿Por qué no hicieron algo parecido en las recitales de Cromañón?”, se pregunta la sobreviviente.</p><p>Los médicos le habían advertido a Fabiana y al resto de los sobrevivientes de las secuelas en el cuerpo de aspirar el humo negro de Cromañón. En 2018, durante su segundo embarazo, <b>Puebla sufrió de leucemia mieloide aguda,</b> un tipo de cáncer de la sangre. “Tenía el 75% del cuerpo tomado por la enfermedad. Mi bebé tuvo que nacer antes para poder iniciar el tratamiento”, recuerda la mujer. Ya recuperada, Fabiana siguió adelante. Cromañón le dejaba otra herida en su cuerpo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VE4TSBFNVBDE3OE7BCWZLM5U74.jpeg?auth=c82f8929e3e2ac264a950f4692fd9829366442f90f58f2e9a94d1c532dae2b9c&smart=true&width=960&height=640" alt="Fabiana y su actual pareja, Eduardo, también sobreviviente de Cromañón" height="640" width="960"/><p>Fabiana está en pareja con Eduardo, otro sobreviviente de Cromañón. “Es muy difícil desde afuera entender lo que vivimos ahí dentro. Muchos te dicen, pero ya pasaron 20 años. Para mí sigue estando todo a flor de piel, como si hubiera sido hace muy poco”, sostiene la mujer.</p><p>En su hombro derecho, Puebla tiene un tatuaje de un par de zapatillas de lona, como las que usaba hace 20 años junto a las iniciales de su novio de ese momento. J.C., por José Cantale. “Este año fue muy complejo por los 20 años de Cromañón. Casi que viví todo el tiempo en ese recuerdo”, explica Fabiana e intenta hacer fuerza para no llorar. Como muchos sobrevivientes,<b> vieron la serie de ficción de Amazon Prime sobre el tema.</b> “Los primeros capítulos los vi con amigas también sobrevivientes. No nos parecía real como pintaron a la juventud de esa época. Los siguientes episodios mejoró cómo contaron la historia de los días previos y de lo que pasó esa noche. Cada vez que me ponía a mirar me lloraba todo, fue muy duro” .</p><p>Fabiana trabaja para lograr la expropiación del local de Once para convertirlo en un espacio de memoria. Cromañón sigue presente en su vida en todo momento. “En los recitales me quedó atrás. Trato de ubicar las puertas de salida cada vez que voy a un cine o bar”, sostiene la sobreviviente de la masacre. En tanto, con sus amigas que pasaron por lo mismo decidieron tatuarse una frase de la canción de Las Pelotas, Cómo se curan las heridas. Quizás como una forma de buscar alguna respuesta en el rock. <b>“Estás perdida hasta los pies”, tiene escrito en su piel Fabiana.</b></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/F7H64BVID5EORAODFABW6R5YGM.jpg?auth=c21072f461364fbbd8b599d8cc5275e6cffc0b50ddc0895e41113a7a4480185e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fabiana  Puebla sobreviviente de Cromañón]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Callejeros, del debut en la puerta de una peluquería a su noche trágica: qué hizo cada músico cuando se quemó Cromañón]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/30/callejeros-del-debut-en-la-puerta-de-una-peluqueria-a-su-noche-tragica-que-hizo-cada-musico-cuando-se-quemo-cromanon/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/30/callejeros-del-debut-en-la-puerta-de-una-peluqueria-a-su-noche-tragica-que-hizo-cada-musico-cuando-se-quemo-cromanon/</guid><dc:creator><![CDATA[Hugo Martin]]></dc:creator><description><![CDATA[La banda de Villa Celina dio sus primeros pasos en 1992. Ensayaban en una habitación a medio terminar del padre del bajista, Christian Torrejón. Con el liderazgo de Patricio Santos Fontanet, editaron tres discos. Ese ascenso se frenó bruscamente en el boliche de Once. El minuto a minuto de la banda en la noche del 30 de diciembre de 2004]]></description><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 11:53:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OAAPY4HX7RFVXF2ABYPQMDZK2I.jpg?auth=dd8662c043696f108dc048a49b69b19958b3b44675444bc101f43e45156f0a61&smart=true&width=1733&height=1031" alt="Callejeros en sus comienzos: recital en la costa (Banderazos Callejeros)" height="1031" width="1733"/><p>Cuánto más fáciles e inocentes fueron las cosas treinta y dos años atrás, cuando <b>Patricio Santos Fontanet</b>, que era de Tapiales, se juntó para tocar con un grupo de pibes de Villa Celina y hacer rock. Entre esos estaba, también, su amigo Christian Torrejón, con quien se conocían desde siempre y venía de intentar lo mismo en Viejo Smoking.<b> Se llamaron, al principio, Gatos Callejeros.</b> Luego, por su amor por la banda Creedence Clearwater Revival y algunos cambios en la formación, se rebautizaron Río Verde, como una canción de la agrupación norteamericana. Tocaban, además los inoxidable temas de John Fogerty, covers de Los Beatles, los Rolling Stones, Chuck Berry. Esa era la música que les gustaba.</p><p>Ensayaban en la calle Barros Pazos al 1100, en Villa Celina. Tenían, a su disposición, una habitación en un chalet a medio terminar, propiedad de Eleazar Torrejón, el padre de Christian –o Dios, como lo llaman los fans-, justo al lado de ElectroStar, el negocio de electrónica de la familia. El barrio comenzó a agitarse al ritmo de esos pibes. Y como sucede en los barrios, lejos de quejarse por el volumen, los apoyaban.</p><p>Enfrente estaba el kiosco de Adrián, donde cruzaban en los descansos a comprar alguna gaseosa (casi siempre de pomelo) o se quedaban a jugar al metegol que había en la vereda. En la misma cuadra estaba otro negocio que frecuentaban: la peluquería Eskrúpulos, de Juan José Biso, que le cortaba el pelo a Christian y a Fontanet desde que tenían 14 años.<b> El primer recital que dieron fue en la puerta de su local, y él les prestó un reflector.</b></p><p><b>Llegó así 1997, ya con el nombre definitivo de Callejeros</b> y un line up con Fontanet en voz, Christian en bajo, Eduardo Vázquez en batería, y Gustavo Varela y Guillermo Le Voci en guitarras. Los dos últimos marcharon en el 2000 y el 2001, respectivamente. En su lugar ingresaron Maximiliano Djerfy y Elio Delgado. Con la nueva formación tocaron en la Federación Gaucha de Mataderos y en el Marquee, un boliche que estaba en Scalabrini Ortíz y era para 500 personas. En el 2001 también se sumó, en saxo, Juancho Carbone. Era más experimentado, ya había tocado en Viejas Locas, la banda de Pity Álvarez.<b> Ese mismo año editaron su primer álbum, Sed.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PAZ54NNNY5EOVEZB2BEPJ6SZZY.jpg?auth=6c4a2bdfc83a97d5608b633e96491eda245a8db7ebe4ed078e3a0d477dbbb324&smart=true&width=608&height=566" alt="Pato Fontanet, con pelo largo, al frente de Callejeros en los inicios de la banda de Villa Celina (@callejeroscjs__)" height="566" width="608"/><p><b>Dos años después de su disco debut salió a la venta Presión, y tuvieron su primer hit: “Una nueva noche fría”, de alta rotación en las radios. </b>Callejeros creció hasta más allá de los sueños de sus integrantes. Antes de su tercera placa, <b>Rocanroles sin destino</b>, que vio la luz en octubre de 2004, habían llenado por dos noches el estadio de Obras Sanitarias, donde los vieron diez mil personas, y la cancha de Excursionistas, en la que reunieron a 15 mil. Por esa época pudieron dejar sus trabajos:<b> Torrejón, por ejemplo, hacía service de ascensores.</b> Ya no llevaban ellos sus instrumentos, tenían plomos. Diego Argañaraz, su manager, ya no recorría boliches para negociar una fecha. Las ofertas llegaban a él.</p><p>En la provincia de Córdoba, donde primero trabajaron con un grupo de chicos llamados La Mosca y luego con José Palazzo, también tuvieron un gran éxito: juntaron 10 mil almas para la presentación del flamante disco. La banda ya había suscrito un contrato con la productora Pelo Music, quien además de “Rocanroles…” reeditó sus dos primeros trabajos.</p><p><b>Ese crecimiento imparable chocó contra Cromañón.</b></p><p>La noche del 30 de diciembre de 2004 sería la última de la serie de tres conciertos que planeaban hacer junto a <b>Omar Chabán</b>, con quien solían trabajar cuando tocaban en Capital Federal. El plan consistía en presentar, uno detrás del otro, los tres discos editados hasta ese momento por la banda. <b>El 28 fue el turno de Sed, el 29 le tocó a Presión, y cerrarían ese jueves 30 con los temas de Rocanroles sin destino.</b></p><p>Aún antes que subieran al escenario, desde que comenzó la velada, Cromañon vibraba con cierta tensión. Las luces de los fuegos de artificio arrojados por el público en el ámbito cerrado del boliche durante el show de Ojos Locos, la banda soporte, presagiaban el oscuro final. El horror, esta vez, no se quedaría en amagues como otras tantas noches. Habló Chabán para alertar sobre el riesgo, y recibió un coro de chiflidos e insultos. Lo hizo en forma brutal, sin medias tintas: <b>“Loco, déjense de joder que hoy somos seis mil personas y no queremos que pase lo de Paraguay”</b>, en referencia al incendio del shopping Ycuá Bolaños de Asunción, la capital de ese país, donde murieron 396 personas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SILYI5UXENAT5PGSQGQJRLTJOQ.jpg?auth=0834d5d73e79b0abfdc52de3df1f6b0f032b28ca45ee1ed87c70257a16883961&smart=true&width=418&height=433" alt="Pato Fontanet y Christian Torrejón, el bajista de Callejeros. Hoy continúan tocando juntos en Don Osvaldo (@callejeroscjs__)" height="433" width="418"/><p>El efecto fue contrario. Fontanet tomó la posta para alertar. Tenía cierto ascendiente sobre esa masa. Pero no fue suficiente, o no lo tomaron en serio, o creyeron que era un guiño, una ironía más, como usaba en las entrevistas para referirse a la pirotecnia. Ese ritual llameante, que había comenzado en las canchas de fútbol, se había trasladado al rock casi al unísono con los cantos de las hinchadas de ese deporte. <b>Eran parte de la cultura juvenil: no había recital sin bengalas. </b>Las bandas las incluían en sus videos clips y las fotos de las carátulas de sus discos. Las revistas y suplementos dedicados a la movida rockera adoraban ese toque colorido. Pocos advirtieron seriamente su peligrosidad. Esa noche, Fontanet lo intentó: él es asmático, le molestaba el humo que producían, llevaba un broncodilatador a cada uno de sus shows. <b>“Rescátense un poco porque se prende fuego el lugar… ¿Entendieron? ¿Les quedó claro a todos? ¿Si? ¿Se van a rescatar, se van a poner las pilas? ¡Vamos! ¡Rescátense! Tenemos que hacer el show, loco”</b>, bramó.</p><p>Cristian Cires, alias Lombriz, un muchacho flaco, de pelo largo y cara filosa que había alcanzado una modesta fama como reidor en el programa Mar del Fondo, de TyC Sports, era amigo de Chabán y Raúl Villarreal, su mano derecha. Los conocía a ambos de Cemento –un boliche de la calle Estados Unidos al 1200, nave insignia de Chabán, emblema del rock barrial argentino-, y con el tiempo, se había convertido en una suerte de presentador de la banda, a la que llegó a través de Carbone y Diego Argañaraz, el manager de la agrupación. Había arribado a Cromañón, en Bartolomé Mitre 3060 antes que Ojos Locos, y se dirigió a los camarines. Allí, para la ocasión, se vistió con una galera y un moño. Regresó al hotel Central Park, corazón del predio donde se ubicaba Cromañón -cuyo dueño era Levy-, y desde ese lugar ingresó al local, con Fontanet a su lado. Después de que el cantante hizo su advertencia, subió al escenario. Como si se tratara de una pelea de box, con una elegancia impostada, Lombriz tomó el micrófono y gritó: “Buenas noches, Cromañón, Bienvenidos a la última velada del año. Gracias a este hermoso y distinguido público, esta fiesta es posible. ¡Damos comienzo al show… con ustedes y para ustedes, Callejeros!”</p><p>Nuevamente Fontanet se apoderó del centro de la escena. Ya los músicos estaban sobre el escenario, haciendo los últimos ajustes a sus instrumentos.</p><p>“¿Se van a portar bien?”, gritó el cantante. Desde la multitud sudorosa llegaron los “no” mezclados con los mayoritarios “si”. Como un conductor de tevé arengando a su público, insistió más fuerte: “¿¡Se van a portar bien!?”. La respuesta fue similar, pero el volumen más alto. Vázquez ensayó el comienzo del tema, y se detuvo. “¿Estamos en condiciones de comenzar estimado baterola?”, preguntó Fontanet, estirando la “a” final. Y, dirigiéndose al público, recordó por qué estaban allí: el plan de las tres fechas consecutivas consistía en presentar, uno detrás del otro, los tres discos editados hasta ese momento por la banda. El 28 fue el turno de Sed, el 29 le tocó a Presión, y cerrarían ese jueves 30 con los temas de Rocanroles sin destino. Dijo Pato: “Terminaba con Ilusión la cosa, ¿así habíamos quedado ayer no? bueno la historia del 2003 es mucho más reciente así que vamooos…” Ilusión es el track número 14 de la segunda placa, el que la cierra. Entonces, con un break de batería, el rock atronó Cromañón. <b>Y sonó Distinto. La fiesta duró apenas un minuto y cincuenta y ocho segundos.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FEKZPQVZBBCE7NIEQQEFDWGR3I.jpg?auth=358cb79c63c0821e15378173ad2d554aa2be45f43c508ffaca117a6c46264e77&smart=true&width=440&height=448" alt="Un afiche de un concierto gratuito en el barrio de Villa Celina en 1999 (@callejerosnof)" height="448" width="440"/><p><i>“A pensar, a reaccionar, a relajar, a despotricar,</i></p><p><i>A decir estupideces.</i></p><p><i>A olvidarme de olvidar, a recordar lo que vendrá”</i>,</p><p>En ese instante se encendió la primera bengala.</p><p><i>“A arriesgar una y mil veces”.</i></p><p>Allí <b>se escuchó el estruendo de un petardo. </b>La canción continuó…</p><p><i>“A molestar, a ladrarte,</i></p><p><i>A ser el preso de la celda estéreo de tu alma”</i>,</p><p>Se oyó un segundo artefacto de pirotecnia.</p><p><i>“… rincón eterno de las palabras.</i></p><p><i>A ser idiota por naturaleza, y caer siempre ante la vaga certeza,</i></p><p><i>De que en esta tierra todo se paga”.</i></p><p><b>La tercera explosión tuvo lugar.</b></p><p><i>“A consumirme, a incendiarme, a reír sin preocuparme, hoy vine hasta acá.</i></p><p><i>A tapar mi ingenuidad, con un poco más que sal me quiero quedar.</i></p><p><i>A tocar, a manosear, a querer más que un nada más, a desnudarte una vida de veces.</i></p><p><i>A hablar mal del qué dirán, a ver temblar la seguridad…”,</i></p><p><b>Un cuarto disparo retumbó.</b></p><p><i>“… a ser distinto a lo que parece.</i></p><p><i>A terminar con el cuento más oscuro, a derribar los muros de mi mente, a ser un poco menos conciente.</i></p><p><i>A acabar con mis pensamientos decentes…”</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F3MJJ2JJAZENZGCZ5PBE3AMBBA.jpg?auth=3612722aa2958e6c040b78943739beae32eb1a347c3b4bd8322762fb0fb85601&smart=true&width=1080&height=744" alt="Vázquez en la batería durante un concierto en la costa. Es el único que permanece preso de la banda, por el femicidio de su pareja, Wanda Taddei" height="744" width="1080"/><p><b>Justo en ese párrafo, Carbone señaló el techo. La estrofa quedó inconclusa. </b>La música se apagó como quien baja la palanca de una central eléctrica. Por un instante, el mundo se detuvo. Quedó suspendido como un equilibrista que trastabilla sobre su cable: o cae hacia donde lo espera un colchón; o se estrella contra el suelo. En este caso, la noche se despedazó en miles de partes. <b>El silencio de las guitarras, el bajo y la batería dieron paso a la melodía desafinada de los alaridos. </b>Un coro atonal, horrorizado, apenas roto por algunas órdenes sueltas, dichas al vacío: “¡Saquen a la gente!”… “¡Che, la puerta, cheee!”…</p><p>Minutos antes, <b>nadie podía suponer que la fiesta rockera de Callejeros tendría un lado B tan espantoso.</b> Sin embargo, la investigación judicial dio paso a una certeza: el público podía ser inocente y no conocer los riesgos a los que se sometían, con la excepción, probablemente, de quienes portaban pirotecnia. Pero muchos sabían, debían saber (los organizadores, los inspectores municipales, la policía, el poder político que los guiaba en primer lugar), que era perfectamente posible que algo así sucediera. Y que sólo la buena fortuna había sido responsable de que una masacre de semejante magnitud no se hubiera producido antes.</p><p>En los momentos previos al show, Carbone había depositado su celular sobre una estantería que había en la entrada de los camarines. Como algunos de los integrantes de Callejeros tenían habitaciones en el hotel, habían dejado el mismo para ser utilizado principalmente por Ojos Locos. <b>El saxofonista fue el primero en notar cómo se diseminaba el fuego por el techo.</b> No bien lo hizo, quiso advertirle a la gente que saliera por el escenario, pero el micrófono no funcionaba. <b>Chabán ya había cortado el sonido.</b> Caminó por las tablas y vio como el cuadrado encendido caía a dos metros de distancia y hacía un ruido “como a brasas”. Tomó a Fontanet para salir hacia los camarines, pero éste se zafó de sus manos.</p><p><b>El cantante, en medio del caos que se iniciaba, saltó desde el escenario, sorteó la valla ubicada frente a él para que los chicos no subieran al mismo, e intentó apagar el panel que se incendiaba. Luego lo vieron entrar y salir varias veces para ayudar a rescatar gente. Intentó buscar a su novia, Mariana Sirota, y a su mamá, Susana. Terminó, en cambio, salvando de la muerte a otros. Entró y salió de Cromañón hasta que no pudo más.</b> Su madre, Susana, con quemaduras en el 60 por ciento del cuerpo, resultó afortunada: se salvó. <b>Su novia, de 21 años, peleó once días por su vida, pero murió en el Sanatorio de la Trinidad. </b>Dicen que Fontanet terminó en la plaza, junto a cientos de sobrevivientes, exhausto. Luego fue trasladado al hospital Francés.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ESW7RYUZ5ZAY5K4IRBSH5K35PA.jpg?auth=a39d317bae4320c18c7fea4c248d4b2bcfdc3232670cc6f007714c66ca174292&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Callejeros en la noche del 30 de diciembre de 2004 en Cromañón: la banda no llegó a completar un tema cuando se desató la masacre" height="1080" width="1920"/><p>Carbone, mientras tanto, corrió por el estacionamiento, arrojó el saxo en la recepción del hotel, salió a la calle y volvió a ingresar por donde lo hacía el público. Vio como alguien blandía un matafuego y arrojaba su contenido a la cara de otra persona. Lolo Bussi, quien ejercía el rol de seguridad de Callejeros, increpó a este sujeto. <b>El músico se dedicó a levantar a la gente que se desmayaba apenas salía por la puerta principal, y a llevarla hasta las ambulancias que comenzaban a llegar por Bartolomé Mitre y Jean Jaures.</b> “La primera chica era flaquita –contó Carbone-. Cuando llegué se desvaneció, le dije a dos pibes, ‘¡loco, levántenla!’, y me respondieron, ‘Juancho, mirá’, y tenían las manos como quemadas. Volví, subí a un muchacho a un colectivo… Era un caos”. Ingresó, esta vez, por el estacionamiento. <b>Encontró a quienes intentaban abrir el portón de doble hoja. Apareció un bombero con una barreta… “¡Vamos, somos veinte, lo tenemos que abrir!”,</b> escuchó…</p><p>El escenógrafo Cardell, que había llegado temprano a bordo de su Fiat Spazio azul y lo había estacionado en el garaje del hotel Central Park, observaba desde la escalera del escenario en el momento del impacto ígneo sobre la media sombra. En la habitación 317 había dejado una cámara fotográfica, una mochila azul y blanca, y en los camarines un bolso negro Black &amp; Decker con elementos para trabajar en la escenografía, que colgaba detrás de la batería: un cerebro de colores, como la portada del último trabajo de la banda. <b>En realidad, Cardell buscaba con la mirada a su novia, que estaba en el Vip,</b> en el sector izquierdo de la bandeja superior del local, cuando comenzó el caos.</p><p>Cromañón era un rectángulo de 30,62 por 34 metros en su parte más ancha, paralelo a la calle Bartolomé Mitre, encajado en el centro de la manzana, a 21 metros de la acera. Tenía dos escaleras de tipo imperial. Cada una constaba en dos hileras de escalones que, en el medio, se fundían en una escalera perpendicular. Una estaba a pocos pasos de la entrada, y llevaba al Vip; y la otra, colocada en forma simétrica atravesando el salón, en el sector que daba a los baños de caballeros y de damas, uno junto al otro. <b>Al principio, el Vip también poseía baños, pero habían sido tapiados por orden de Rafael Levy, el verdadero dueño del lugar, para ser destinados a oficinas del hotel lindero.</b></p><p>Cardell pidió que corrieran la valla y salió para el garaje, seguido por varios chicos que intentaban escapar por allí. Llegó al hotel, y vio que algunos salían por detrás de la conserjería.<b> Avisó allí del fuego, y luego, dando un rodeo, se acercó al portón de doble hoja. Vio a Argañaraz y Carbone, junto a otras personas del público, forcejeando para abrirlo. Quedó en estado de shock</b>. Quiso regresar al camarín, pero no pudo porque el humo había invadido cada rincón del boliche.</p><p>Como sus compañeros, Vázquez, el baterista, chequeó sonido a las cinco de la tarde, luego subió a su habitación del tercer piso del hotel y bajó para cenar aproximadamente a las ocho de la noche. Hizo un ejercicio de relajación y respiración, y entró al local. Dejó una bolsa con varias remeras, unas zapatillas blancas con vivos rojos y azules, parches de batería y palillos en el camarín. Cuando se sentó a la batería miró a su derecha.<b> Su madre, Dilva, estaba en el Vip.</b> Así narró el momento del incendio: “… Soy una persona de sacarme fácilmente, calentón, de carácter podrido, visceral. Trataba de observar detrás de esas bengalas a ver quién las había prendido, pero para mirarlos con bronca como diciéndoles ‘boludo’, algo… <b>Más atrás, en el fondo, vi un chispazo en el techo, como algo eléctrico. Quedó como una pequeña llamita, como una vela, un encendedor en el techo, encendido. Me calentó mucho. Me paré de la batería. Nunca paré una canción así… Le pegué al tambor y a un platillo en simultáneo. Volaron al carajo los palillos. Agarré mi riñonera y me bajé del escenario”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DGHXBQPWNJCU7FDLCDCLZ3E5RM.jpg?auth=50fb3d0dfbff122b378e763e7cc73060a2ae8a0448d163c51510ed5e02047769&smart=true&width=2658&height=1495" alt="El espanto de la noche de Cromañón en la que murieron 194 personas" height="1495" width="2658"/><p>Elio Delgado estaba muy concentrado en su guitarra, y apenas divisó que Vázquez abandonaba el escenario, pensó que “estaba limado”, según le refirió a éste dos días después. Habría sido, así, el último en darse cuenta que el techo se quemaba. Vázquez, en su salida hacia el estacionamiento, se cruzó con Lombriz, que se asomaba desde el camarín, adonde había ido a quitarse el moño y la galera. Al baterista le agarraron palpitaciones. <b>“Me quedé solo. Pensé que ya iban a venir a decirme ‘tranquilizate, ya lo apagaron, no pasa nada…’. Pero no venía nadie, y empezó a salir gente gritando ‘¡se prende fuego!’, gente con la cara negra, con la remera rota. De adentro salían gritos que no había escuchado nunca, ni en las películas de terror”</b>.</p><p>El humo comenzaba a inundar también el garaje del hotel. Vio –dijo el baterista- a una persona que se llevaba un platillo suyo, pero no reaccionó hasta que alguien lo zamarreó. Entonces fue hacia la puerta, donde Delgado, entretanto, había rescatado a su novia, que escupía una sustancia negruzca. <b>“La subimos como pudimos, creo que al segundo piso, donde estábamos. La metimos a la ducha, con ropa y todo, y la piba se ahogaba y se ahogaba.</b> La apantallaba con dos toallones. En la riñonera tenía la llave de mi pieza, fui a buscar el celular - relató Vázquez. “Me tiré debajo de una cama y me tapé los oídos. Yo no sabía lo que era un ataque de pánico, pero me agarró como un tembleque muy fuerte y no podía parar de llorar”. Cristian Torrejón, el bajista, lo encontró así, refirió.</p><p>El relato de una ex novia suya, Laura Fernández, difiere en forma sustancial. Ella, también sobreviviente de Cromañón, dice que subió por la puerta del hotel para ver cómo estaba, y <b>lo encontró en su habitación del tercer piso, pero junto al manager de Callejeros, Diego Argañaraz, y a su madre, llorando. </b>La primera pregunta que según ella le hizo Vázquez, fue:<b> “No me digas que hubo algún muerto...”.</b></p><p>A la madre de Vázquez la encontró su hija, Dilva Lorena, que esa noche llegó tarde al recital “por cuestiones laborales”. Con la ayuda de varias personas, la introdujeron en una ambulancia del SAME. En su narración, señaló que “iba atrás, con dos heridos más y yo, sin oxígeno ni atención médica alguna”. Y amplió que, además del chofer, los acompañaba alguien que “dijo no ser médica”. <b>Llegaron al hospital Ramos Mejía, y desde entonces hasta las seis de la madrugada del 31 no tuvo más novedades de su madre. A esa hora, un médico de quien no precisó la identidad le comunicó que había fallecido.</b></p><p>El guitarrista<b> Maxi Djerfy</b>, por su parte, <b>ingresó al boliche y rescató entre diez y quince personas</b>, arrastrándolas hacia la salida. Hasta que, debajo de la escalera, <b>percibió de repente una figura familiar. Era su propio padre, Jorge, </b>el mismo a quien había saludado momentos antes del show desde el escenario hacia el Vip. Estaba a punto de desfallecer, y sólo atinó a decirle “necesito aire”. Lo llevó hasta la salida y lo introdujo en una ambulancia. Momentos después, en la plaza, vio a un primo suyo que intentaba infructuosamente reanimar a su tío Osvaldo. <b>“Fue el primer muerto que vi… -dijo luego Djerfy-. Había nueve personas de mi familia allí. Mi primo golpeaba las paredes, y en eso me doy vuelta y veo que la primera de la fila de muertos que había en la calle era mi ahijada Belén”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NK4TEWXVFJEE3B6LZIPWIWEZRI?auth=fe434434d4c92d09f70bd7ad332b723b8ab212018b0cb69cae8abec390d67ef3&smart=true&width=600&height=360" alt="En primer plano, Patricio Santos Fontanet durante la lectura del fallo por la causa judicial. Los músicos de Callejeros terminaron todos presos (Télam)" height="360" width="600"/><p>En medio del caos, Sergio Fernando Piñeiro –encargado de la iluminación del recital- batallaba por huir. Él relató que el fuego se propagó en forma veloz: “Primero cayó lluvia sobre la gente, y luego cayeron los colchones” de guata y goma espuma que cubrían el techo para acustizarlo. <b>El fuego y el humo hacían imposible respirar, y buscó una salida. Pero volvió sobre sus pasos, pensó que lo mejor era apagar el fuego y halló un matafuego. Intentó usarlo, pero no funcionaba</b>. Se quitó entonces la remera y comenzó a golpear las pequeñas llamas que había alrededor de la consola de luces. Vio cómo todos se chocaban unos contra otros, desesperados, intentando escapar de esa locura. Él mismo quiso hacerlo, pero la cantidad de cuerpos que se agolpaban allí se lo impidió. Entonces, conocedor del boliche, buscó el escenario y la salida de los músicos. En el camino hacia allí, se cortó la luz. Regresó, entonces, a la puerta principal, hasta que se desvaneció.</p><p>El 30 de diciembre marcó una bisagra para Callejeros. <b>Muchos de sus familiares y amigos murieron: Mariana Sirota, la novia de Patricio Fontanet; Dilva Lucía Paz, la madre de Eduardo Vázquez; Romina Tamara Mangiarotti Branzini, Bárbara Daniela Yanni y Darío Sebastián Yanni, mujer y primos de Diego Argañaraz; José Djerfy, Carol Becker y Alicia y María Belén Santanocito, tío, prima, tía y ahijada de Maxi Djerfy (además de Pablo Torba, novio de Becker); y Edgardo Horacio Conte, hermano de Daniel Conte, el percusionista eventual que tenía esa noche la banda.</b></p><p>“Perdí familia, perdí amigos, perdí hermanos, seres muy queridos y amados en esa noche. Llegué al escenario convencido de que todo estaba en condiciones e íbamos a pasar una noche inolvidable. Y a los quince minutos estaba entrando y saliendo del lugar, sacando gente y buscando a mi novia y a mi mamá. <b>Mi novia falleció, mi mamá se quemó el 40 por ciento del cuerpo. ¡Cómo voy a exponer a mis seres queridos, a mi mismo, al público, a toda la gente que yo quería a semejante desastre! </b>Nunca supe, hasta después del hecho, que la puerta alternativa estaba cerrada. Me enteré de lo que sucedió en el recital de La 25 después de la tragedia. Nos duele la vida después de Cromañón, nos sacaron el alma. Lloramos a cada una de las víctimas y no podemos entender ni creer que alguien nos acuse, como si nosotros hubiésemos sabido que todo esto iba a pasar… No éramos ni socios ni organizadores con Chabán. Nosotros tocamos, somos los músicos, los artistas… Este es mi oficio y todo el alcance que tengo en un show, antes y después de Cromañón.”.<b> Así lo escribió y así leyó Patricio Rogelio Santos Fontanet su alegato en el juicio oral por la masacre de Cromañón.</b></p><p>Ya era el 2009, y frente a él estaban sus compañeros de Callejeros, los jueces del TOC 24, los abogados, Chabán, padres de víctimas… Un músico en el banquillo de los acusados, tratando de explicar lo inexplicable: si él tenía que ver con la muerte de 194 personas que lo habían ido a ver a República Cromañón el 30 de diciembre del 2004.</p><p><b>Todos los miembros de Callejeros fueron presos.</b> Todos, excepto Vázquez y Djerfy, están en libertad. Vázquez, porque continúa tras las rejas por el femicidio de su pareja. Djerfy, porque murió en 2021.</p><p>Pero esas son otras historias.</p><p><br/></p><p><i>Con extractos e información del libro Cromañón: Rock, corrupción y 194 muertos (Leamos). Link para descargar: </i><a href="http://bajalibros.com/?externalId=9789877993936" target="_blank"><i>http://bajalibros.com/?externalId=9789877993936</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/OAAPY4HX7RFVXF2ABYPQMDZK2I.jpg?auth=dd8662c043696f108dc048a49b69b19958b3b44675444bc101f43e45156f0a61&amp;smart=true&amp;width=1733&amp;height=1031" type="image/jpeg" height="1031" width="1733"/></item><item><title><![CDATA[Las pericias completas de Cromañón: la causa de las 194 muertes, lo que no funcionó y cómo se podría haber evitado]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/30/las-pericias-completas-de-cromanon-la-causa-de-las-194-muertes-lo-que-no-funciono-y-como-se-podria-haber-evitado/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/30/las-pericias-completas-de-cromanon-la-causa-de-las-194-muertes-lo-que-no-funciono-y-como-se-podria-haber-evitado/</guid><dc:creator><![CDATA[Hugo Martin]]></dc:creator><description><![CDATA[El 30 de diciembre de 2004, en el boliche de Once, la masacre fue el resultado de varios factores, aunque uno sobresalió por sobre los demás. Todo lo que se pudo haber previsto para que a pesar de la irresponsabilidad de lanzar bengalas no se produjera el horror. Qué dijeron las pericias]]></description><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 11:48:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BNCMYN7XV5EHTN53V6VQCGOXIQ.jpg?auth=3f8140e793ffbc0fee14070416e3f2cc771fb2b0360261d81937d157baf771cb&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Así quedó el escenario donde tocó Callejeros después de la tragedia del 30 de diciembre de 2004" height="1440" width="1920"/><p>Cuando el 30 de diciembre de 2004 comenzó a incendiarse la media sombra sobre las más de tres mil personas que se hacinaban frente al escenario de Cromañón, nada funcionó en materia de seguridad. De los quince matafuegos que había en el boliche de Once, trece eran a base de polvo químico seco, uno a base de agua y el restante a base de anhídrido carbónico. Ninguno de ellos tenía tarjeta de identificación. Los del primer tipo –la mayoría- poseían cargas que iban de los 4946 gramos de polvo, hasta los 181 gramos, cuando la capacidad total es de 5 kilogramos de material extintor. Según las normas IRAM, deben expulsar un 85 por ciento de esa carga para actuar correctamente. <b>Sólo cuatro estaban en condiciones de hacerlo. Los nueve restantes no servían.</b> El que era a base de agua tenía un desperfecto, por lo tanto, era inútil. Y el que era a base de anhídrido carbónico, cuando fue sometido a pruebas, perdió su masa extintora en cuatro segundos, cuando las normas IRAM indican que lo correcto es que ese tiempo no sea inferior a los ocho segundos. <b>Es decir, de quince matafuegos, sólo funcionaban cuatro.</b></p><p>Por cosas como esta, <b>la noche del recital de Callejeros terminó en forma trágica, con la muerte de 194 personas.</b></p><p>Lo que parecía idílico, en Cromañón mutaba en tétrico. Al mirar hacia arriba, se veía cómo de la media sombra pendían lucecitas que semejaban estrellas. Un cielo nocturno, sin nubes, maravilloso. Esa ilusión escondía el hacha que decapitó cientos de sueños.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MCAPVTN2XJG3XN45TWPXEZNGQA.jpg?auth=bf1a85a5a0a4a9f0396c372aaeaaa938bac242891a15e7bb8a9c4df0092480f5&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Las escaleras tipo imperial que tenía Cromañón y los restos del tizne que dejó el incendio luego de la actuación de los bomberos" height="1440" width="1920"/><p>Pegado al hormigón del techo se encontraban las planchas de espuma de poliuretano, de color beige y 2,5 centímetros de espesor, similar a la que se usan en la fabricación de colchones, a base de isocianato y polioxipropileno. Sobre ésta se había colocado la guata blanca, de 6 centímetros de espesor, una resina poliéster de la familia del polietilentereftalato. Y por debajo, <b>la media sombra en red, cuyo material es el polietileno, muy inflamable.</b></p><p>La media sombra, al quemarse, desprendió dióxido de carbono, monóxido de carbono y acroleína. El poliuretano, por su parte, expulsó cianuro de hidrógeno (ácido cianhídrico), dióxido de carbono, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y vapores de isocianato. Y la guata exhaló dióxido de carbono y monóxido de carbono. Es decir,<b> el principal causante de la muerte de los chicos de Cromañón fue el poliuretano, la goma espuma que estaba pegada al cielorraso como forma de insonorizar al boliche, que se quemó en una superficie total de 177 metros cuadrados.</b></p><p>Pero no todas las placas de poliuretano son iguales: <b>para no ser tóxicas, muchas llevan el agregado de óxido de cobre, </b>que disminuye la producción del letal ácido cianhídrico. Los análisis de los paneles indicaron que <b>carecían de ese metal.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IWTOQ7RWXVHFNN6SNHFSBKOX5U.jpg?auth=519bdc498cac7af14b936ed140d480dc7ddde9690344d78f99d533fa4d591ec8&smart=true&width=1920&height=1440" alt="El cielorraso de Cromañon, quemado" height="1440" width="1920"/><p>Según la pericia del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), “si no hubiera estado colocada la media sombra, y la bengala o fuego de artificio hubiera impactado en el centro de un cuadrado de espuma de poliuretano de 177 metros cúbicos de superficie, <b>éste hubiera tardado aproximadamente 13 minutos en incendiarse. </b>Como en el local estaba colocada la media sombra, ésta se incendió y propagó el fuego en múltiples focos a la espuma de poliuretano. Por ello<b> el tiempo real de propagación del fuego afectando la espuma de poliuretano podría haber sido considerablemente menor que el calculado”</b>.</p><p>Hubo una falla más que se agregó al espanto: <b>de los cuatro extractores de aire del lugar, sólo dos funcionaban.</b> Luego se supo que habían sido anulados para que el ruido que hacían al girar no se filtrara hacia el hotel Central Park, lindero al boliche y propiedad, también, de Rafael Levy. Es decir, <b>el humo no fue expulsado fuera del recinto. En medio de la oscuridad, llenó el ambiente hasta pocos centímetros sobre el piso.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BQJERD5R7ZGSDMGNZHGNQCDXIY.jpg?auth=2a8f04885063bff1726a8f7c9bf9e997d58a3f3f424c4eeba8a40178a8aa74b5&smart=true&width=1920&height=1440" alt="El ingreso al salón principal y las zapatillas que quedaron tiradas en el intento de escapar de quienes había ido a disfrutar el show de Callejeros en Cromañon" height="1440" width="1920"/><p>Las autopsias revelaron que <b>todos los cadáveres poseían indicios de la presencia de monóxido de carbono en sangre: </b>la mayoría, entre un veinte y un treinta por ciento. Este gas, quedó establecido por las periocias, se halló en una concentración de 4350 partes por millón (ppm), sólo calculando lo desprendido por la goma espuma, y sin contar lo que pudo haber resultado del incendio de la media sombra. Según estudios, <b>una concentración superior a los 4000 ppm resulta fatal en menos de una hora.</b> Ese gas causa asfixia al combinarse con la hemoglobina de la sangre, que da como resultado carboxihemoglobina. Esta sustancia reemplaza a la oxihemoglobina, encargada de transportar al oxígeno en la sangre, y reduce la disponibilidad de ese gas vital.</p><p><b>Sin embargo, lo que fundamentalmente provocó el coma y la muerte de los chicos fue el ácido cianhídrico. Es letal para los seres vivos ya que inhibe el uso de oxígeno por las células vivas de los tejidos corporales.</b> La conclusión de los expertos del INTI, que analizaron los elementos que entraron en combustión, fue que la concentración de ácido cianhídrico dentro del local, contando a los presentes (que ocupaban una quinta parte del volumen total del mismo, que es –según calculó la División Siniestros de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal Argentina- de 6880 metros cúbicos) fue de <b>225 ppm</b> (partes de ácido cianhídrico por un millón de partes de aire). <b>Un total de cinco miligramos de cianuro por cada gramo de espuma de poliestireno, hasta llegar a la escalofriante cifra de 1,45 kilogramos liberados en el boliche.</b></p><p>Son valores peligrosos y que, en pruebas de laboratorio hechas con ratas, se indicaron como letales <b>si se hallan entre 150 y 200 ppm.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GNIR4D6FP5CTJBZVBLKANSZZBE.jpg?auth=72335718d320b409c1fbab7b5bb0fead9f86a1b7dbb83d3c18dd5ca71a9083a1&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Las escaleras del boliche de Once con los calzados y las marcas de las manos en la baranda" height="1440" width="1920"/><p><b>El umbral toxicológico al que responde un ser humano es de 10 ppm; </b>si la concentración es de 20 a 40 ppm, después de varias horas de exposición se sienten leves síntomas; la máxima concentración en aire que puede ser inhalado durante una hora sin perturbaciones serias se da entre 50 y 60 ppm; entre 120 y 150 ppm se torna peligroso si uno se expone entre 30 minutos y una hora. Y si es de 300 ppm o más, se vuelve fatal rápidamente.</p><p>Según el INTI, <b>los 177 metros de espuma de poliuretano se quemaron en menos de 13 minutos</b>. Con la concentración de 225 ppm que calcularon, para quienes quedaron atrapados o entraron varias veces para rescatar gente resultó mortal.</p><p>No obstante,<b> aún con la toxicidad del humo que los chicos respiraron, de no haberse conjugado otras irregularidades, un gran porcentaje de ellos se hubiera salvado.</b></p><p>El informe pericial fue contundente. <b>“En el expediente obran planos de habilitación que son de carácter esquemático y que no se corresponden con la construcción realizada</b> en cuanto a sus medidas, ubicaciones de vanos, columnas, espesores de muros, etc.”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RB3RXV5FJVG3RCYAEJM3TWNTDE.jpg?auth=6ebdd4461e824efdf3bf0a785640fbdec2d843f7071febcc884e5d2425426e29&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Los bomberos debieron hacer agujeros en la pared para alcanzar algunos sectores de Cromañon" height="1440" width="1920"/><p>Por ejemplo, en los planos no aparece una puerta del entrepiso, que tenía un cartel con la leyenda “chicos”, pero carecía de cerradura y picaporte. <b>Para ingresar al boliche por ese sector luego del siniestro, los bomberos debieron hacer un boquete en la pared</b>. Este agujero daba al VIP, y se hizo desde un baño que anteriormente pertenecía al local y fue tapiado, por orden de Levy, para añadirlo a las oficinas del hotel. Como ésta, los peritos detallaron varias otras puertas que no existían en el plano que les había provisto, y que <b>comunicaban con dependencias del hotel Central Park, lo que era antirreglamentario para que un local de Clase “C” resultara habilitado.</b></p><p>El plano de habilitación –según el expediente 42.855/97- aseguraba que el ancho del pasillo principal de acceso al vestíbulo del boliche era de 6,51 metros, cuando según las pericias, en su parte más angosta (que es la que se debe utilizar para tal fin) <b>era de 5,51 metros, un metro menos.</b></p><p>Desde la calle se accedía mediante dos portones, de dos hojas cada uno, con barral antipánico en uno de ellos. <b>Ambos abrían hacia adentro, en sentido inverso al flujo de salida de gente.</b> En caso de emergencia, como esa noche, hizo más difícil el escape.</p><p>El pasillo de la salida de emergencia hacia la calle, según el plano, tiene tres metros, pero los peritos midieron 2,90 metros, <b>que en el acceso a la línea municipal se reduce a 2,62</b>. Y concluía en una cortina enrollable.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OYCBWEHOPJCODIML5WXTAOJWCY.jpg?auth=112232b6bed9b3af884f9bb8ff318b73578c5a59622ec177f97315660afdc844&smart=true&width=1920&height=1639" alt="Plano de la planta baja de Cromañon. Cuando los peritos verificaron, las medidas no coincidían con los planos de habilitación" height="1639" width="1920"/><p>El ancho de cada una de las seis puertas que comunican el vestíbulo con el interior era, según el aprobado por los bomberos, de 1,50 metros. En el papel oficial se consigna que el total da 9,50 metros, lo que es inexacto con un simple cálculo: 6 por 1,50 da 9. Pero no es todo:<b> los peritos midieron las puertas, y tenían 1,26 metros en promedio.</b> El Código de Edificación obliga que “el ancho libre de una puerta de salida exigida no será inferior a 1,50 metros”. Entonces, <b>de 9,50 metros que decía el plano aprobado, la medición real lo redujo a 7,56. </b>Además, las doce hojas baten sobre la que se encuentra al lado, haciendo aún más pequeño el espacio por donde pasar. Desde allí, hasta la calle, había que transitar todavía 17 metros. Esas puertas carecían de barrales antipánico ni cierra puertas, pero en cambio poseían pasadores que impidieron su normal apertura desde el vestíbulo en el momento de la tragedia. Además, <b>sólo dos estaban abiertas.</b></p><p>La superficie cubierta que calcularon los expertos comisionados por la jueza María Angélica Crotto fue de 1840 metros cuadrados. Contrastadas con los planos y la documentación, llegó otra sorpresa, tan desagradable como las anteriores. En el expediente original (10294/97) se indicaba un total de 1619,05 metros cuadrados, que superaba los 1500 que indica la Ley, y por lo tanto fueron rechazados. Según el informe pericial, en la solicitud de habilitación correspondiente al expediente 42855/97 <b>“la superficie figura enmendada con corrector y luego colocado encima, 1447,50 m2, casualmente menor que el máximo permitido”.</b></p><p>El local, además, tenía conexión con otros edificios linderos. Por ejemplo, desde el vestíbulo se podía llegar al hall del hotel Central Park a través de un ambiente intermedio. Una puerta recubierta por material acústico estaba ubicada en el paso del escenario hacia el camarín, los baños de éstos y algunos depósitos y el garaje aledaño.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XFPXNZEA7ZFKHHVDLMBO6B4KZY.jpg?auth=5737a14f0e1e0c1e5c336adf2b8a7826e9e206801df7ca83fedf6e3e6e1d0106&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Restos que quedaron en el boliche luego de la masacre que cobró la vida de 194 personas" height="1440" width="1920"/><p>A través del portón que debía ser la salida alternativa se llegaba al pasillo de la entrada de vehículos que da a Bartolomé Mitre 3046. Desde allí se podía llegar al hall del hotel y a una cabina de control. <b>Ese portón de doble hoja no figuraba como salida de emergencia, sino como una salida alternativa. Supuestamente, tenía una activación electromecánica que no existía y fue declarada en el expediente de habilitación.</b> Medía cinco metros de ancho por 3,60 de altura. Pero en el momento del siniestro, cuando más se lo necesitó, estaba <b>cerrado por un candado, un cerrojo con pasador y alambres.</b></p><p>A metros de allí existían otro portón de seguridad contra incendios, de color rojo, que daba al garaje, la confitería, el bar y restaurante, las canchas de papi fútbol y la salida que daba a Jean Jaures. Esas vías de comunicación entre Cromañón y otras dependencias del hotel deberían haber impedido su habilitación, <b>ya que el Código que rige a los boliches clase C señala: “No contarán con comunicación de ninguna naturaleza con otros locales”.</b></p><p>Pero más allá de eso, y aunque Cromañón no debería haber existido jamás en estas condiciones irregulares, <b>todavía los chicos habrían podido salvarse con sólo una simple precaución: que todas las puertas de salida (las seis del vestíbulo al salón principal; la de emergencia contigua a los portones que daban sobre Bartolomé Mitre; y el enorme portón que comunicaba al salón con el acceso al garaje) hubiesen estado abiertas.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7VU274L3HNCRDIPULMX3FWEZJM.jpg?auth=7a4c76dcd2cb2d5de72058a2e5cdb91889a5a4ae9ac5afa5e1254e7cd8cec691&smart=true&width=1920&height=1440" alt="La batería de Callejeros y la escenografía quedaron intactas durante años" height="1440" width="1920"/><p>Pero no fue así: sólo dos de las puertas más pequeñas fueron la vía de escape para los chicos. Otros sí pudieron huir por puertas que no figuraban en los planos, como las que usaron los músicos por detrás del camarín. Según calcularon los peritos, <b>por los únicos 2,52 metros de las puertas abiertas hacia el vestíbulo, podrían haber salido sin consecuencias sólo 252 personas, cuando en realidad lo hicieron entre 2800 y 3000. </b>Este número de asistentes lo hizo –sostuvieron- en poco más de 18 minutos. <b>Si la cantidad de personas dentro de Cromañón hubieran sido las 1031 para las que fue habilitado, y las seis puertas hubieran estado abiertas, el tiempo de evacuación se habría reducido a 2,14 minutos.</b> Aún con dos puertas, el escape total habría durado 6,44 minutos.</p><p>Pero no.</p><p>El informe pericial concluye: “Al iniciarse el fuego, y percibir las emanaciones, con la luz cortada, al intentar evacuar por las dos puertas de 1,26 metros –las otras cuatro y la ‘Salida Alternativa’ que dan directamente al salón (a diferencia de la ‘Salida de Emergencia’) estaban cerradas-, <b>se produce el aglutinamiento de personas en dichas puertas, mientras eran afectados por los gases tóxicos durante los 18 o más minutos que demoró la evacuación, tiempo en el cual… por los 13 minutos o menos en que se produjo la concentración fatal y letal de los tóxicos, la diferencia de tiempo trajo aparejada la muerte del número ya conocido de personas…”.</b></p><p>El licenciado en criminalística<b> Eduardo Frigerio</b>, que trabajó en las pericias, concluyó: “La tragedia ocurrió por una conjunción de factores: sobrepoblación en el lugar, lo que dificulta la salida. Planos de habilitación mentirosos y mal aprobados. El entrepiso superaba los 200 metros, y debía tener salida directa a la calle, algo de lo que carecía. Un elemento de insonorización inadecuado, deben ser ignífugas y tener tratamiento de cobre, y aquí no había. El salón tenía, originalmente, cuatro extractores grandes. Dos los habían retirado y estaban tapiados. Yo creo que <b>si hubiesen estado funcionando, hubiesen evacuado los humos</b> y las consecuencias habrían sido menores”.</p><p><br/></p><p><i>Con extractos e información del libro Cromañón: Rock, corrupción y 194 muertos (Leamos). Link para descargar: </i><a href="http://bajalibros.com/?externalId=9789877993936" target="_blank"><i>http://bajalibros.com/?externalId=9789877993936</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BNCMYN7XV5EHTN53V6VQCGOXIQ.jpg?auth=3f8140e793ffbc0fee14070416e3f2cc771fb2b0360261d81937d157baf771cb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1440" type="image/jpeg" height="1440" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Así quedó el escenario donde tocó Callejeros después de la tragedia del 30 de diciembre de 2004]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El caso Cromañón: cronología de un expediente que duró doce años en la Justicia ]]></title><link>https://www.infobae.com/judiciales/2024/12/30/el-caso-cromanon-cronologia-de-un-expediente-que-duro-doce-anos-en-la-justicia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/judiciales/2024/12/30/el-caso-cromanon-cronologia-de-un-expediente-que-duro-doce-anos-en-la-justicia/</guid><description><![CDATA[El hecho ocurrió en diciembre de 2004. Las condenas quedaron firmes recién en 2016]]></description><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 06:20:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R34ZPRT5L5EEJE7GG4Z3SZQQUM?auth=ca037433eff33deaabc69198504c0372ae24d65a69c87a061094fee29a6791c4&smart=true&width=600&height=360" alt="El juicio de Cromañón comenzó en 2008" height="360" width="600"/><p>La masacre de Cromañón ocurrió hace 20 años. Durante más de una década la causa tramitó en la Justicia. Buscaron dar con los responsables. Avanzaron y retrocedieron. <b>Las condenas quedaron firmes en 2016 por decisión de la Corte Suprema de Justicia.</b></p><p>Aquí un repaso cronológico de las principales decisiones:</p><p><b>30 de diciembre de 2004:</b> Ocurre el incendio de República Cromañón mientras daba un recital la banda de rock Callejeros.</p><p><b>Enero de 2005:</b> La jueza de instrucción María Angélica Crotto dictó el procesamiento de Emir Omar Chabán, acusado de homicidio simple con dolo eventual de 192 muertes (las confirmadas hasta ese momento).</p><p><b>Febrero de 2005:</b> Crotto pidió licencia por enfermedad y fue reemplazada por el juez de instrucción Julio Marcelo Lucini, quien tres semanas después ordenó la detención de Diego Argañaraz (manager de Callejeros), Raúl Villarreal (coordinador general del boliche) y Lorenzo Bussi (encargado de seguridad de la banda). Argañaraz y Bussi fueron procesados por homicidio culposo, mientras que la figura para Villarreal fue de homicidio con dolo eventual; fue señalado como “mano derecha” de Chabán.</p><p><b>Abril de 2005: </b>Fueron procesados por cohecho pasivo los comisarios Miguel Ángel Belay y Gabriel Sevald y el subcomisario Carlos Díaz. También se procesó a los agentes Oscar Sosa y Cristian Villegas por incumplimiento de los deberes de funcionario público.</p><p><b>Mayo de 2005: </b>Lucini procesó por homicidio culposo agravado al ex secretario de Seguridad porteño, Juan Carlos López, y a funcionarios de distintas áreas de control del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras que el ex subsecretario de la misma cartera, Enrique Carelli, y el ex director general de Servicios de Seguridad Privada, Vicente Rizzo, fueron procesados por incumplimiento de los deberes de funcionario público. El 13 de ese mes, la Sala V de la Cámara del Crimen excarceló a Chabán hasta el juicio oral.</p><p><b>Junio de 2005:</b> Los integrantes de Callejeros Patricio Santos Fontanet, Elio Delgado, Maximiliano Djerfy, Christian Torrejón, Eduardo Vázquez, Juancho Carbone, y el escenógrafo Daniel Cardell fueron procesados por homicidio culposo agravado. El 14 de ese mes, Chabán dejó la cárcel de Marcos Paz y se fue a vivir a la casa de su madre en la localidad bonaerense de San Martín pero una semana después, como consecuencia de disturbios ocasionados por familiares de las víctimas, se trasladó a una casa en una isla del delta del Tigre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JDTJSACY2VF3DC5VJPTXKXPEEQ.jpg?auth=8b53f7f4c072a71fb9d0caf2a8ad460c2a83814aa6857a13923d3e0b63d7dc68&smart=true&width=3520&height=1980" alt="En el boliche se creó un santuario pidiendo justicia (Maximiliano Vernazza)" height="1980" width="3520"/><p><b>Julio de 2005: </b>la Sala III de la Cámara de Casación anuló la excarcelación de Chabán y Lucini decidió que vuelva a la unidad penal de Marcos Paz.</p><p><b>Septiembre de 2005: </b>El fiscal Sansone pidió indagar al jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra por su presunta responsabilidad en la muerte de 194 personas, pero eso jamás sucedería. Días después la Sala V de la Cámara del Crimen cambió la carátula del expediente contra Chabán y Villarreal a estrago culposo y dictó la falta de mérito para Bussi.</p><p><b>Octubre de 2005:</b> fue procesado Roberto Calderini, titular del área de Habilitaciones por negociaciones incompatibles con la función pública.</p><p><b>Diciembre de 2005:</b> Lucini también imputó a los integrantes de Callejeros por estrago doloso seguido de muerte. Días más tarde, el fiscal fue ascendido a camarista y reemplazado por Néstor Costabel.</p><p><b>Marzo de 2006:</b> Fue destituido Aníbal Ibarra por decisión de la sala juzgadora de la Legislatura porteña.</p><p><b>Agosto de 2006:</b> Sobreseyeron a Ibarra de los delitos de homicidio culposo e incumplimiento de los deberes de funcionario público por los que había sido denunciado. La jueza María Angélica Crotto, que había vuelto en abril de su licencia, elevó a juicio oral a Omar Chabán, Raúl Villarreal, los integrantes de Callejeros junto al manager y al escenógrafo del grupo y a cinco integrantes de la Policía Federal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VCVGAPD2UZCN5OSVGZNCLTJHHA?auth=9218f470a3c556d9e0a5bd74b83ccdc9bb347b2fe573d6e913cb4fcc564dd2f3&smart=true&width=600&height=360" alt="Omar Chaban (NA)" height="360" width="600"/><p><b>Septiembre de 2006:</b> Sumado a la acusación por estrago doloso, los integrantes de Callejeros, su mánager y el escenógrafo fueron procesados por cohecho activo como partícipes secundarios.</p><p><b>Octubre de 2006:</b> Las causas por incumplimiento de los deberes de funcionario público contra Fabiana Fiszbin, Ana María Fernández y Gustavo Torres fue elevada a juicio oral.</p><p><b>Agosto de 2007:</b> la Sala III de la Cámara de Casación Penal confirmó el sobreseimiento del exjefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra. A fines de ese mes, la causa pasó a manos del juez Alberto Baños ya que Crotto, enferma de cáncer, abandonó el expediente.</p><p><b>Septiembre de 2007: </b>Baños procesó a los integrantes de Callejeros como partícipes secundarios de cohecho activo, por darle coimas a la Policía para que el local no fuera inspeccionado. </p><p><b>Diciembre de 2007:</b> Chabán volvió a ser beneficiado con la excarcelación.</p><p><b>Mayo de 2008: </b>Rafael Levy, sospechado de ser el dueño del local, fue procesado bajo los mismos cargos que Chabán: estrago doloso.</p><p><b>Julio de 2008: </b>La Sala V de la Cámara del Crimen revocó la decisión de Baños y sobresee a Levy.</p><p><b>Agosto de 2008:</b> El 19 de ese mes comenzó el juicio oral. Omar Chabán y Raúl Villarreal fueron acusados de estrago doloso seguido de muerte y cohecho activo, al igual que los integrantes de Callejeros, el escenógrafo Daniel Cardell y el mánager Diego Argañaraz. Los ex integrantes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fueron acusados por incumplimiento de los deberes de funcionario público, mientras que dos oficiales de la Policía Federal Argentina (Carlos Rubén Díaz y Miguel Ángel Belay) fueron imputados por estrago doloso seguido de muerte y cohecho pasivo, e incumplimiento de los deberes de funcionario público y cohecho pasivo, respectivamente.</p><p><b>Agosto de 2009: </b>Por fallo unánime, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 24 condenó a Omar Chabán a 20 años de prisión por los delitos de incendio doloso calificado y cohecho activo; a Diego Argañaraz, a 18 años de prisión por los delitos de incendio doloso calificado y cohecho activo; al subcomisario Carlos Díaz a 18 años de prisión por los delitos de incendio doloso calificado y cohecho pasivo; a Raúl Villarreal a un año de prisión en suspenso por considerarlo partícipe secundario del delito de cohecho activo; a Fabiana Fiszbin y Ana María Fernández a dos años por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Los integrantes de Callejeros, el comisario Miguel Belay y el funcionario Gustavo Torres fueron absueltos. El tribunal señaló que tanto Chabán como Argañaraz estaban a cargo de la organización del recital en República Cromañón, excluyendo de la responsabilidad a los músicos y a su escenógrafo, y también a Villarreal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TZ7EUZG6SVEE7JZUQDDRURLNVM.jpg?auth=7b9015955d00e5f270a3cc0b4e2e70b08393ebc29355e83c0db6161c2ed59d4c&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Patricio Fontanet (Télam)" height="1079" width="1920"/><p><b>Abril de 2011:</b> La Sala III de la Cámara de Casación atenuó la calificación del delito impuesto a Omar Chabán, y por lo tanto su pena, al convertir el incendio doloso en culposo, y también achacó esa misma figura a los integrantes de Callejeros, al considerar que no se trató de un acto intencional, sino de negligencia. Además, los tres funcionarios porteños recibieron condenas por omisión de los deberes de funcionario público.</p><p><b>Octubre de 2012:</b> La Sala IV de Casación Penal confirmó las condenas dictadas por la sala III de ese mismo tribunal. Las penas fueron de diez años y nueve meses a Omar Chabán; cinco años a Argañaraz; siete años para el cantante Patricio Santos Fontanet; seis para el baterista Eduardo Arturo Vázquez, y cinco años para los restantes músicos de la banda, Christian Torrejón, Juan Carbone, Maximiliano Djerfy y Elio Delgado. El escenógrafo del grupo, Horacio Cardell fue sentenciado a seis años de prisión, mientras que Raúl Villarreal recibió una pena de seis años, todos ellos por los delitos de incendio culposo seguido de muerte y cohecho. También fueron condenados el subcomisario Carlos Díaz, a ocho años de prisión e inhabilitación especial por los delitos de incendio culposo seguido de muerte y cohecho, la ex subsecretaria de Control Comunal Fabiana Fiszbin, cuatro años de prisión, el ex director general de Fiscalización y Control Gustavo Torres, a cuatro años, y la ex directora general adjunta de la misma dirección, Ana María Fernández, a tres años y seis meses de prisión, por el delito de omisión de deberes de funcionario público en concurso ideal con incendio culposo seguido de muerte. El caso de Eduardo Vázquez fue particular: ya estaba condenado desde junio de ese año a 18 años de prisión por el asesinato de su mujer, Wanda Taddei.</p><p><b>20 de diciembre de 2012:</b> Casación desestimó recursos extraordinarios presentados por las defensas de los imputados y dispuso el cumplimiento de las condenas. Todos fueron detenidos. Fontanet, en primera instancia, fue trasladado a una clínica psiquiátrica en Córdoba. Luego, junto a sus compañeros de banda, fue recluido en el pabellón psiquiátrico de la unidad penal de máxima seguridad de Ezeiza.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2VTWZ5T7DRA5PAGNBQNIS5MKHI.jpg?auth=fea74ec64cc5101da2b4e5842c7c5ac2e0f22b33867f9863085d660bf70c3e84&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Cromañón despupes de la tragedia (Télam)" height="1080" width="1920"/><p><b>Agosto de 2013: </b>El Tribunal Oral 24 le concedió a Omar Chabán el beneficio de la prisión domiciliaria por su grave estado de salud. El empresario fue trasladado al Hospital Santojanni con un cáncer en el sistema linfático. Moriría 15 meses más tarde.</p><p><b>Septiembre de 2013:</b> Vázquez fue condenado a perpetua por la Cámara de Casación.</p><p><b>Diciembre de 2013:</b> El procurador fiscal ante la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Casal, mantuvo el recurso del fiscal Raúl Pleé para que se retomase la hipótesis del estrago doloso y, subsidiariamente, que se garantice el derecho de los imputados a la revisión de la condena impuesta.</p><p><b>Agosto de 2014:</b> La Corte Suprema de Justicia ordenó que las condenas a los integrantes de Callejeros fuesen revisadas por Casación, pero por una sala distinta a la que emitió las condenas.</p><p><b>Septiembre de 2015:</b> La Cámara Federal de Casación Penal confirmó las condenas contra los ex funcionarios, integrantes de Callejeros y el resto de los imputados al rechazar los recursos de apelación presentados por sus defensas.</p><p><b>Marzo de 2016:</b> En una serie de dictámenes, el procurador fiscal Casal estableció que eran inadmisibles los recursos extraordinarios de los imputados por las condenas recibidas. Así, desestimó lo presentado por las defensas de Fontanet, Torrejón, Djerfy, Cardell, Vásquez, Carbone, Delgado, Villarreal, Fizsbin, Fernández y Torres.</p><p><b>Abril de 2016:</b> en sintonía con los dictámenes de Casal, la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó por inadmisibles los recursos extraordinarios presentados por los imputados en la causa, dejando de esta manera firmes las condenas establecidas por la Cámara Federal de Casación Penal.</p><p><b>Mayo de 2018: </b>El Juzgado de Ejecución Penal N°1 concedió la libertad condicional de Fontanet y quedó en libertad.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/R34ZPRT5L5EEJE7GG4Z3SZQQUM?auth=ca037433eff33deaabc69198504c0372ae24d65a69c87a061094fee29a6791c4&amp;smart=true&amp;width=600&amp;height=360" type="image/jpeg" height="360" width="600"><media:description type="plain"><![CDATA[  162]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cómo Cromañón se transformó en “una cámara de gas del nazismo”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/30/como-cromanon-se-transformo-en-una-camara-de-gas-del-nazismo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/30/como-cromanon-se-transformo-en-una-camara-de-gas-del-nazismo/</guid><description><![CDATA[Así lo definió uno de los peritos que declaró en el juicio oral. El techo desprendió monóxido de carbono y ácido cianhídrico. La temperatura, la falta de oxígeno, el exceso de gente y la salida de emergencia clausurada, los otros factores]]></description><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 06:20:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HSOWVQ7RX5B37KNQKLEME4J22Q.jpg?auth=77a11846344968105020ae572056e5af5c09df2800c4612f8e0c75d40a4bb732&smart=true&width=1156&height=520" alt="193 de las 194 víctimas de Cromañón murieron por la inhalación de los gases tóxicos" height="520" width="1156"/><p><b>Una cámara de gas del nazismo</b>. Así definió el perito oficial de la Corte Suprema de Justicia de la Nación <b>Osvaldo Raffo</b> a Cromañón. Monóxido de carbono y ácido cianhídrico que rápidamente se expandieron por el lugar después de desprenderse de la guata del techo. Los gases que no tenían espacio para evacuarse por la gran cantidad de gente que había y que no podía salir porque la salida de emergencia estaba cerrada con un candado. <b>Ni un incendio, ni una avalancha. En Cromañón las muertes se produjeron por los gases tóxicos.</b></p><p><b>“El ácido cianhídrico es un veneno que mata con mucha rapidez porque ataca a las células y se absorbe tanto a través de las vías respiratorias como por la piel. Alcanza con recordar que a las personas que los nazis mandaban a las cámaras de gas,</b> se las desnudaba y les daban un baño caliente para que absorbieran más rápido el gas”, dijo Raffo cuando declaró en septiembre de 2008 como testigo ante el Tribunal Oral Criminal 24. Sus dichos aparecen volcados en el veredicto de los jueces.</p><p>La secuencia de lo que ocurrió en Cromañón es el lanzamiento de una candela que prendió la media sombra que cubría el techo. Luego alcanzó a la guata y a la espuma de poliuretano. Todos elementos combustibles. Eso generó “el desarrollo de un foco ígneo, cuyo proceso combustivo derivó en la formación de una atmósfera nociva para la salud de todas las personas que estaban en el lugar”, señalaron los jueces <b>Marcelo Alvero, Cecilia Maiza y Rául Llanos</b> en su sentencia de 2009.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2VTWZ5T7DRA5PAGNBQNIS5MKHI.jpg?auth=fea74ec64cc5101da2b4e5842c7c5ac2e0f22b33867f9863085d660bf70c3e84&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El boliche Cromañón después de la tragedia (Télam)" height="1080" width="1920"/><p>La combustión generó un humo denso y oscuro que se esparció por todo el local de arriba hacia abajo. “Al estar el establecimiento colmado de gente, en cantidad excesivamente superior a la permitida, y con sus salidas en parte obstruidas y en algún caso ´clausurada´, y tomando en consideración que al instante de iniciarse el incendio se cortó la luz de la parte interior del local, denotan el peligro al que se vieron expuestas las personas”, describieron los jueces. </p><p><b>Uno de los peritos que declaró en el juicio sostuvo que los gases tóxicos no tardaron más de 13 o 14 minutos en descender hasta donde estaba el público. </b></p><p>“Ya en este punto es posible afirmar que la gran cantidad de víctimas se produjeron como consecuencia del proceso ígneo que <b>provocó una atmósfera con concentraciones de gases tóxicos desprendidos de la combustión</b>, lo que implicó una consecuencia grave y fatal en las personas en un período breve de tiempo”, señalaron los magistrados.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XEBZXECOB5ESBLWNBFBDKBZO74.jpg?auth=b7774f0ec84bbb01b408d48ffc2b997f37eea955e87ea5c2208592cf88425e8e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Osvaldo Raffo" height="1080" width="1920"/><p><b>Las autopsias concluyeron que de las 194 víctimas fatales, 193 fallecieron por el síndrome lesivo por inhalación de humo.</b> Eso es la respiración de gases tóxicos, la alta temperatura que había en el ambiente y la falta de oxígeno.<b> Solo uno murió por compresión. </b></p><p>“Para los forenses fue un factor determinante el que se tratara de un lugar cerrado, dado que aquí el nivel de oxígeno se desplaza por la presencia de humo.<b> Esa carencia de oxígeno técnicamente se denomina anoxia</b>; cuando el nivel desciende a un 15% las personas se hallan en peligro y cuando baja aún más hasta un 5% se produce el deceso”, sostuvieron los jueces y señalaron que Raffo -quien falleció en 2019- sostuvo en su declaración que <b>“la vida media de una persona severamente intoxicada con monóxido de carbono es corta”.</b></p><p>El techo de Cromañón fue una trampa mortal. No tenía las condiciones adecuadas y a pesar de eso funcionaba. Pero más lo fue que el local tenía exceso de gente y la puerta de emergencia cerrada con candados. <b>Si en el lugar hubiese habido la cantidad de gente permitida y su salida de emergencia habilitada, nada habría ocurrido.</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2VTWZ5T7DRA5PAGNBQNIS5MKHI.jpg?auth=fea74ec64cc5101da2b4e5842c7c5ac2e0f22b33867f9863085d660bf70c3e84&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cromañón (Télam)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tragedia de Cromañón: qué pasó con la responsabilidad del Estado]]></title><link>https://www.infobae.com/judiciales/2024/12/30/tragedia-de-cromanon-que-paso-con-la-responsabilidad-del-estado/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/judiciales/2024/12/30/tragedia-de-cromanon-que-paso-con-la-responsabilidad-del-estado/</guid><description><![CDATA[No solo la banda Callejeros y los dueños del boliche quedaron bajo sospecha por lo sucedido el 30 de diciembre de 2004. Hubo más juicios. Los reclamos por las indemnizaciones]]></description><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 06:20:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CEYC7D4BWRHFNNGRFLABJC2VSU.jpg?auth=9965ff7cc1ca492053bdb507e2427cc4a5613c9ec93184648188a02f4262d52a&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Postal de la misa que se realizó a 15 años de la tragedia (Nicolás Stulberg)" height="1280" width="1920"/><p>La sospecha sobre la responsabilidad del Estado estuvo presente en los cuatro juicios que se llevaron adelante. <b>En tres de ellos fueron condenados desde funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires hasta bomberos e inspectores.</b> Los ejes centrales fueron las coimas y la omisión de los deberes de funcionario público. Pero hubo otras cientos de causas que estuvieron lejos de los tribunales penales:<b> las demandas por daños y perjuicios que buscaban reparar el daño ocasionado</b>. Muchos de los padres de aquellos jóvenes que sufrieron la tragedia de Cromañón murieron sin ser indemnizados.</p><p>“Al estar el establecimiento colmado de gente, en cantidad excesivamente superior a la permitida, y con sus salidas en parte obstruidas y en algún caso ‘clausurada’, y tomando en consideración que al instante de iniciarse el incendio se cortó la luz de la parte interior del local, <b>denotan el peligro al que se vieron expuestas las personas”</b>, estableció en uno de sus fallos el Tribunal Oral en lo Criminal N°24 que llevó adelante el juicio oral por la muerte de 194 personas y las heridas que sufrieron otras 1400.</p><h2>El juicio “Bomberos”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RY5UAAPASRCMHLGQYRFQMXSCWI.JPG?auth=5075783b51cfd9474f5b72ba06c9858a08e7d270e56f38d5e8a7d71c4b66eb49&smart=true&width=2728&height=1814" alt="(Marcelo Bartolomé)" height="1814" width="2728"/><p>El 27 de diciembre de 2007, los jueces Marcelo Alvero, María Cecilia Maiza y Raúl Horacio Llanos <b>condenaron a tres integrantes de la Superintendencia de Bomberos por recibir coimas por parte de dos empresarios.</b> La causa fue un desprendimiento del expediente principal que investigaba la tragedia. En una declaración indagatoria, la subsecretaria de Control Comunal Fabiana Fizsbin (que luego terminaría condenada también) aseguró que los bomberos cobraban coimas <b>para habilitar boliches.</b></p><p>De acuerdo a un informe citado en el fallo condenatorio, para junio de 2003 alrededor de un <b>70% de los locales de baile de la Ciudad no poseía instalaciones contra incendios</b> y un 20% nunca había actualizado el certificado que otorgaba la Superintendencia de Bomberos.</p><p>En la condena se indicó que los empresarios Rubén Fuertes y Luis Alberto Perucca le otorgaban ciertas sumas de dinero a <b>Alberto Corbellini</b> (jefe de la división de Prevención de Incendios de Bomberos de la Policía Federal), a <b>Marcelo Nodar y a Marcelo Fabián Esmok</b>. A cambio, <b>se aseguraban la obtención del certificado de la Superintendencia Federal de Bomberos</b>, además de la tramitación “más ágil y cómoda para sus intereses, evitando el cumplimiento de las formalidades que eran regla de acuerdo al instructivo de la División Prevención”.</p><p>Corbellini y Nodar fueron condenados a<b> cuatro años de prisión por cohecho pasivo</b>, mientras que a Esmok le dieron una pena de <b>dos años y seis meses de prisión</b>. A los tres le fijaron una inhabilitación especial perpetua para ocupar cargos públicos. Tanto Nodar como Corbellini ya cumplieron con su pena.</p><h2>Funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires </h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4SFYTCFNE5H3LHVQRINAZFWBBE?auth=2d63ad980216881ece3c1a75af8834ec955f26f8e3ca66d76ab0510bac68c2a4&smart=true&width=391&height=314" alt="Otros tiempos. Aníbal Ibarra en una conferencia de prensa por el caso Cromañon " height="314" width="391"/><p>En diciembre de 2004, <b>Fabiana Fiszbin </b>estaba a cargo de la Subsecretaría de Control Comunal, mientras que<b> Gustavo Juan Torres </b>ocupaba la Dirección General de Fiscalización y Control. La Dirección General Adjunta estaba a cargo de<b> Ana María Fernández. </b>Los tres, junto con el por entonces subcomisario<b> Carlos Rubén Díaz,</b> fueron juzgados en el debate donde estaban como imputados también Omar Chabán y los músicos de Callejeros.</p><p>El Tribunal consideró en ese fallo que Fiszbin “debía ejercer, controlar y coordinar el poder de policía en materia de salubridad, seguridad e higiene en el ejido de la Ciudad de Buenos Aires”. Fernández, por su parte, tenía como responsabilidad ejercer el poder de policía en materia de habilitaciones y permisos. “Ambas imputadas <b>tenían un deber de control y lo incumplieron notablemente</b>”, marcaron los jueces. Torres fue absuelto en ese juicio. Cuando la causa llegó a Casación, los magistrados Eduardo Riggi, Liliana Catucci y Mariano Borinsky lo incluyeron como responsable.</p><p><b>“Resulta indiscutible que Fiszbin, Torres y Fernández eran, desde la órbita de la administración pública, los responsables de evitar que, a raíz de las extensas irregularidades e incumplimientos en materia de seguridad, se desencadenara un hecho como el que aquí ocurrió.</b> Y no lo hicieron, ya que <b>en ningún momento se ocuparon de inspeccionar el local ‘Cromañón’, lo que por supuesto podían y debían realizar de oficio</b>, ya que sus funciones así lo indicaban, pero ni siquiera se ocuparon de hacerlo luego de la denuncia efectuada por el Defensor del Pueblo Adjunto, Atilio Alimena, que motivó la formación de la actuación nro. 631 en el área de la Secretaría”, sostuvo Casación. Así,<b> le fijaron a Fiszbin una condena de 4 años, a Torres 3 años y 9 meses y a Fernández, 3 años y 6 meses</b>. Cuando la sala de Casación integrada por Juan Carlos Gemignani, Gustavo Hornos y Pedro David revisaron el fallo de sus colegas, le fijaron finalmente <b>una pena de 2 años y 10 meses a Fernández.</b></p><p>Con respecto al subcomisario Díaz, la pena que tuvo que cumplir por su responsabilidad en el incendio fue de ocho años de prisión. “Bastaba una sola orden del Subcomisario Díaz para que se activen los mecanismos institucionales para proceder a la clausura de “República Cromañon”. Sin embargo, <b>guiado por el cobro de sobornos omitió denunciar el local y permitió que siguiera funcionando durante varios meses”</b>, marcaron en el Máximo Tribunal penal.</p><h2>El inspector</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GWUXR45D5VA2PNUVYSJ5T2OX5I.jpg?auth=64a2522c7311ad53b162d45646001bdeebbb1569ec6e63a268e9ec3a9ae96b5b&smart=true&width=1200&height=799" alt="El inspector Roberto Calderini (Télam)" height="799" width="1200"/><p>”Falsedad ideológica en documento público en concurso ideal con cohecho” fue el delito por el que condenaron al inspector del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, <b>Roberto Calderini</b>, en el que fue el último de los juicios relacionados con la tragedia de Cromañón.</p><p>En 1997, Calderini aprobó la habilitación del local donde luego funcionaría el boliche “Cromañon”, a pesar de que tres meses antes había destacado varias irregularidades que no fueron corregidas en el inmueble. En ese momento, cuando se inspeccionó el local, la superficie era mucho mayor que la declarada, faltaban salidas de emergencias y había puertas que se conectaban con otros inmuebles, pese a que esto estaba prohibido para los locales de baile “clase c”. Tanto el fiscal de juicio Fabián Céliz como el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 señalaron que las deficiencias en los controles en 1997 se ven volcadas en el 2004, aunque aclararon que no podían endilgarle una responsabilidad directa en lo ocurrido.</p><h2>La situación de Aníbal Ibarra</h2><p>La jueza María Angélica Crotto sobreseyó al ex jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por considerar, en agosto de 2006, que <b>los hechos que se le imputaban no eran delictivos.</b> En esa resolución, había marcado que dentro de las funciones que Ibarra tenía <b>no estaba la de controlar de forma personal el funcionamiento de los locales bailables</b>. Un mes después, la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional coincidió con esa argumentación.</p><p>En septiembre de 2007, la Cámara de Casación compartió ese criterio. Luego, se investigó su posible responsabilidad en un <b>accionar negligente en el rescate y atención a las víctimas</b>. Tres años después, esa posibilidad se diluyó: “Los funcionarios actuaron en la medida de las posibilidades que las características de la tragedia les permitió”, sostuvo Casación.</p><h2>Las indemnizaciones</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TPXW2LRSX5DLVE4LUAKRRYEUII?auth=8c096fe9ad25be89fc345091a47a600815d92876bb4bc0361dbceb5c61bcbe72&smart=true&width=600&height=360" alt="José Iglesias, abogado y padre de uno de los fallecidos (NA)" height="360" width="600"/><p>En 2020, familiares de víctimas y sobrevivientes <b>denunciaron al Estado</b> ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que los <b>gobiernos nacional y porteño</b>, en los expedientes donde ya fueron condenados, anticipen el costo de los tratamientos psicológicos y para “resguardar el valor adquisitivo del crédito de las indemnizaciones que deben pagar”.</p><p>“En los procesos de daños y perjuicios se han peritado [sic] psicológica y psiquiátricamente tanto a sobrevivientes como a familiares de las personas fallecidas. En todos los casos se comprobó, entre otros aspectos, un daño psicológico evidenciado en situaciones traumáticas crónicas, que causan una discapacidad y que, en la mayoría de las comprobaciones de los profesionales, se estimaron en un 35 % de su capacidad, aconsejándose en todos los casos el seguimiento del tratamiento profesional respectivo”, se sostuvo en los fundamentos de las denuncias que impulsaron los abogados <b>Federico Jiménez Herrera y José Iglesias</b>, padre de una víctima.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IEVYS5TO3ZATPNJMNCQ4LBVJQY.jpg?auth=161507f87369fbe4a59dd4a50be4a8959c0eb8cbd2fa3e7e4557296fde3df64f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1280" type="image/jpeg" height="1280" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Nuevo aniversario de la Tragedia de Cromañon]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Los secretos del juicio de Cromañón: la confesión que nunca llegó, el blindex que nadie quería y el rol de los sobrevivientes]]></title><link>https://www.infobae.com/judiciales/2024/12/30/los-secretos-del-juicio-de-cromanon-la-confesion-que-nunca-llego-el-blindex-que-nadie-queria-y-el-rol-de-los-sobrevivientes/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/judiciales/2024/12/30/los-secretos-del-juicio-de-cromanon-la-confesion-que-nunca-llego-el-blindex-que-nadie-queria-y-el-rol-de-los-sobrevivientes/</guid><dc:creator><![CDATA[Martín Angulo]]></dc:creator><description><![CDATA[En los 20 años que se cumplen de la tragedia, uno de ellos fue central: en el que se realizó el juicio oral a Omar Chabán y a los músicos de Callejeros. Lo que nunca se contó de lo que pasó en esas audiencias ]]></description><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 06:16:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NO4QFOMJMVHNLFVF7PPHASWZQA?auth=8faa6403333fc3962278890a6f448b40340e77aee852b414d67fbb4e3a9fa127&smart=true&width=600&height=360" alt="Los jueces en una de las audiencias del juicio oral (Foto: Charly Diaz Azcué)" height="360" width="600"/><p>Duró exactamente un año. Declararon 345 testigos. Hubo momentos de tensión y de violencia. Y de angustia y de llantos por volver al lugar donde fueron asesinadas 194 personas y hubo más de 1.400 heridas. Hubo un grupo de rock en ascenso en el medio de la polémica, ¿culpables o inocentes? <b>Todo eso pasó en el juicio oral por la tragedia de Cromañón, de la que se cumplen 20 años, que tuvo algunos secretos nunca contados o poco conocidos. </b></p><p>Fue un juicio que inauguró <i>la etapa moderna de los procesos orales</i>: una resolución que marcó pautas de publicidad y de cómo se iba a realizar que luego tomó la Corte Suprema de Justicia de la Nación; una escenificación de Cromañón a través de una maqueta en 3D; el trabajo permanente de un equipo de psicólogos para asistir a los sobrevivientes que declararon como testigos; y el desafió de llevar adelante un juicio que iba a tener todas las miradas.</p><p>El camino no fue fácil. Después de casi dos años de investigación, el gerenciador de Cromañón, <b>Omar Chabán</b>, los músicos de Callejeros y otros acusados fueron enviados a juicio oral. La causa quedó a cargo del Tribunal Oral Criminal 24. Sus tres jueces eran <b>Raúl Llanos, Marcelo Alvero y María Cecilia Maiza</b>. Pero Llanos era el único titular. Alvero y Maiza eran subrogantes. Ellos estaban propuestos para integrar otros tribunales orales y estaban allí como suplentes. Eso presentaba una preocupación: <b>podían ser objetados y el juicio corría riesgos.</b> Por eso pidieron formalmente ser designados como titulares en el 24. <b>“Sino, no empezamos el juicio”</b>, se plantaron. Esa decisión llegó una semana antes del inicio del proceso por gestiones judiciales ante el gobierno nacional de entonces, a cargo de <b>Cristina Kirchner</b>.</p><p>El proceso tenía otra dificultad central. No había en el Poder Judicial una sala de audiencias que albergue a todas las personas que iban a participar: 15 acusados con sus abogados, el fiscal <b>Jorge López Lecube</b> y su equipo, los querellantes que representan a las víctimas, los periodistas y el público que se sabía que iba a ser mucho y que estaba dividido entre los que querían que los músicos de Callejeros sean absueltos y los que buscaban que sean condenados. </p><p>El tribunal recorrió fábricas, clubes, cuarteles militares y todo lugar que pueda ser apto. Pero por distintos motivos ninguno lo era. La justicia contaba con salas pequeñas para juicios de pocos acusados y de escasa duración. La solución llegó desde la Corte Suprema de Justicia de la Nación que le cedió al tribunal la sala de Derechos Humanos. <b>La histórica sala de la planta baja del Palacio de Tribunales en la que se hizo el juicio a las juntas militares de la última dictadura.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EGZGABY6FNFA7KOT6OMTF5WZIU?auth=3d5d24f0fb3c50bb6b41286f75913a8fdf46b573ec5a333f137cdd79691956d6&smart=true&width=600&height=233" alt="El blindex que separó a los familiares de las partes del juicio oral (Foto: Télam)" height="233" width="600"/><p>El lugar requería modificaciones. Se instalaron escritorios con un cableado para poder enchufar las computadoras y una pantalla gigante en la que a través de una maqueta virtual <b>-nunca se había hecho eso en un juicio oral-</b> se recreó Cromañón para que los sobrevivientes puedan mostrar con un puntero laser cómo fueron los hechos.</p><p><b>Pero había algo más que marcó una diferencia</b>. La Corte Suprema quería instalar en la sala un <b>blindex que separe al público de los acusados</b>. El motivo eran los antecedentes violentos de <b>algunos padres que había insultado y perseguido en la calle a los jueces de la Cámara del Crimen que habían liberado a Chabán</b>. También hubo disturbios en sesiones del Consejo de la Magistratura. Inclusive en una marcha a tribunales un padre llevó un bidón de nafta.</p><p>Los jueces del tribunal oral no querían el blindex. Creían que dificultaría la visión y que esa barrera podía traer más tensiones de las que ya había. La entonces jueza de la Corte Suprema <b>Carmen Argibay </b>-ya fallecida- los citó a una reunión y les dijo: <b>“El blindex se pone y después me lo van a agradecer”</b>. Un año después iba a tener razón. </p><p><b>19 de agosto de 2008 fue la fecha elegida.</b> Ese día comenzó el juicio oral. La audiencia tuvo un operativo especial de seguridad, como lo iban a tener todas. Por un sector del Palacio de Tribunales ingresaron los familiares de las víctimas que se ubicaron detrás del blindex. <b>“Era raro estar con ese vidrio, parecía que estabas en una pecera”</b>, recuerda uno de los protagonistas. Las familias de los acusados lo hicieron por otro y les tocó la bandeja superior de la sala. La prensa en uno de los laterales. Delante del blindex los imputados con sus abogados, la Fiscalía y los abogados querellantes que representaban a las víctimas, entre ellos <b>José Iglesias y Alberto Urcullu</b>, padres de <b>Pedro</b>, de 19 años, y <b>María Sol,</b> de 21, dos de las 194 víctimas. </p><p>Los tres jueces ingresaron a la sala. <b>Todos se pusieron de pie y en lo más alto quedaron las fotos de los fallecidos sostenidas por sus madres, sus padres, sus hermanas.</b> Empezaba el juicio y todo lo que había pasado la noche del 30 de diciembre de 2004 iba a ser contado por los sobrevivientes que volverían a vivir lo ocurrido. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3HWPYV3AIBAUNBPFYJ4AW43LMM?auth=12ec014445cf31c2bd8593af051fd6c1a6e710869673bb2eaf17da0dc6f282ec&smart=true&width=600&height=360" alt="Los familiares llevaron los fotos de los fallecidos a todas las audiencias (Foto: Charly Diaz Azcué)" height="360" width="600"/><p>Sus testimonios iban a ser centrales. <b>Había sobrevivientes con miedo a declarar.</b> Como ese momento podía ser traumático y revictimizante se les dio un trato especial. Podían recorrer la sala antes de su declaración para que supieran cómo era el lugar, donde se iban a sentar, donde iban a estar el resto de las partes. Además, el juez que ese día presidía la sesión charlaba con cada uno para contarles qué implicaba su testimonio, para ayudarlos y calmarlos, <b>para decirles que podían tomarse una pausa o inclusive no declarar y que no iban a permitir que ninguna parte los hostigara con preguntas indebidas. </b></p><p>El juicio contó con un equipo especial de psicólogos de la <b>Oficina de Asistencia a la Víctima que aportó la Procuración General de la Nación.</b> Estaban todas las audiencias para asistir a los sobrevivientes. Declararon jóvenes, hombres y mujeres que perdieron a familiares. También amigos que llevaban la carga de haberse salvado, que sentían la culpa de poder estar ahí.</p><p>Hubo testimonios que impactaron. <b>Uno de ellos fue el de una mujer de unos 40 años que fue a declarar con la misma ropa que había ido al recital.</b> Estaba quemada y rota. Le dijeron que no era necesario que la use, que podía no hacerle bien. <b>“Dejeme por favor, necesito estar así”,</b> le dijo al juez que la recibió.</p><p>Hubo otros casos particulares como el de un testigo falso. <b>Viajó desde Chubut pagado por la gobernación con un testimonio esperado porque había dicho que vio cómo familiares de los Callejeros entraban bengalas al boliche.</b> Pero se contradijo en el horario del show, en la primera canción que tocó el grupo y dijo que había salido por un lugar que no tenía salida. Al final del juicio se le inició una causa por falso testimonio.</p><p><b>“Lloramos varias veces”,</b> recuerdan 20 años después los protagonistas del juicio . Las declaraciones de los sobrevientes que lograron salir porque los sacó alguien que murió por entrar a ayudar, la desesperación de padres y madres por no tener más a sus hijos, la declaración de los bomberos que contaron cómo caían los cuerpos cuando abrieron la salida de emergencia que estaba cerrado con candado y cadena. </p><p>Entre tanto dolor había que descomprimir. Y lo hizo el fiscal López Lecube. Uno de los sobrevivientes citados a declarar se llamaba <b>Bruno Díaz</b>, el nombre del personaje de Batman. En complicidad con el abogado querellante <b>Patricio Poplavsky,</b> le dijo que le iba a decir “joven Díaz”, que era como en la serie el mayordomo Alfred le decía a Batman. <b>“Joven Díaz”,</b> dijo el fiscal para introducir una pregunta y así cumplir con el chiste interno para liberar tensiones. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FVWOCWYI7RDTNNXRYYKSWNOJII?auth=116f563fadbb5fe15b5c83291a2a17fadc412f8d61d7e4ecb970980e3c865740&smart=true&width=600&height=360" alt="Omar Chabán y Raúl Villarreal (Foto: NA)" height="360" width="600"/><p><b>El gran protagonista del juicio fue Chabán.</b> El gerenciador de Cromañón fue el único de los acusados que estuvo presente en todas las audiencias. Llegaba dos horas antes para evitar cruzarse con los familiares y varias veces se lo vio dibujando. Nunca tuvo actitudes provocativas. Histriónico, un referente del rock y de la cultura <i>under</i>, <b>Chabán declaró cinco veces ante el tribunal</b>. Dijo que nunca quiso provocar lo que ocurrió. Vivió un solo cruce con los jueces. <b>Fue cuando pidió que se reproduzca el audio de esa noche en la que le advertía al público que no tiren bengalas porque iban a morir todos como había pasado días antes en un shopping en Paraguay.</b> Chabán pedía que lo repitieran varias veces hasta que los jueces le dijeron, en términos duros, que ya era suficiente. </p><p>Por su parte, los músicos de Callejeros llegaban juntos y así se sentaban en la sala. No fueron a todas las audiencias e iban acompañados de sus familiares, algunos de ellos víctimas de lo ocurrido. Era el caso del guitarrista <b>Maximiliano Djerfy</b>. <b>“Esa noche fueron siete integrantes de mi familia y volvieron sólo dos. Uno de ellos pudo hacerlo porque lo saqué yo y es mi viejo”,</b> contó años después en una entrevista. Djerfy falleció en 2021 de un infarto.</p><p>Los Callejeros tuvieron una estrategia en común en la causa: <b>que las decisiones se tomaban en conjunto y que la noche de la tragedia fueron a cumplir su rol de músicos.</b> Ellos no organizaron el recital, no sabían de seguridad ni de controles, ni de habilitaciones o planillas municipales. Solo fueron a tocar. <b>Pero uno de ellos no estaba convencido de esa postura</b>. De hecho, en algunas oportunidades analizó dar su versión en el juicio y se lo hizo saber de manera extraoficial al tribunal. ¿Cuál era? <b>Que en rigor las decisiones las tomaban dos de los integrantes -dónde y cuándo tocar- y que el resto las acataba.</b> Pero nunca lo hizo. Podría haberlo exculpado a él y a otros integrantes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UG7U7S3ODBDEVPTNPZNMOEVU3A?auth=9d7b468c0c416c902f0ddc12d87632a194ae48fb9478826e707fc24c6ed17867&smart=true&width=600&height=360" alt="Dos de los músicos de Callejeros al ingresar a una de las audiencas del juicio con las vallas de fondo (Foto: Nicolás Stulberg)" height="360" width="600"/><p>Un testimonio clave fue el del perito oficial de la Corte Suprema de Justicia de la Nación <b>Osvaldo Raffo</b>. <b>“Una cámara de gas del nazismo”</b>, describió a Cromañón al analizar lo que había ocurrido. La media sombra y la guata del techo que se incendiaron con la candela prendida por el público desprendieron monóxido de carbono y ácido cianhídrico que se esparcieron por todo el lugar. Es un veneno que mata rápido y eso hizo. <b>En Cromañón las muertes no fueron por un incendio o por una avalancha. 193 de las 194 víctimas murieron por síndrome lesivo por inhalación de humo. Respirar gases tóxicos.</b> Si la salida de emergencia hubiese estado abierta o si se respetaba la cantidad de gente permitida todos ellos estarían vivos. </p><p>El juicio se hizo tres veces por semana y exactamente un año después se dio el veredicto. Fue a las 15 horas del 19 de agosto de 2009 con un fuerte operativo de seguridad. <b>Parecía el de un partido de fútbol. Entradas separadas para los familiares y los acusados.</b> Y lo mismo afuera del Palacio de Tribunales. En un sector, los seguidores de Callejeros; del otro, los que reclamaban su condena.<b> Y en el medio carros hidrantes y muchos policías.</b> Esa división que generaba la banda se vio reflejada en el juicio. De los cuatro grupos de abogados querellantes que representaban a los familiares, dos pidieron condenas y las dos restantes las absoluciones de los músicos. </p><p>Los tres jueces ingresaron a la sala. Todos se pusieron de pie y en lo más alto, otra vez, las fotos de los fallecidos. Silencio y mucha tensión. La sala estaba llena. <b>“Lo que más queremos es que esta audiencia transcurra en paz”</b>, dijo el juez Alvero, que le pidió especialmente a sus colegas leer el veredicto. <b>Duró nueve minutos. </b>Chabán recibió una pena de 20 años de prisión; <b>Diego Argañaraz</b>, manager de Callejeros, y el ex subcomisario <b>Carlos Díaz </b>fueron condenados a 18 años por estrago doloso y coimas; las ex funcionarias del gobierno de la ciudad <b>Fabiana Fiszbin y Ana María Fernández</b> recibieron una pena de dos años; y un año para<b> Raúl Villarreal,</b> jefe de seguridad del boliche.</p><p>Las condenas se escuchan en silencio. Los familiares se abrazaban y lloraban. Todo cambió cuando el tribunal leyó la absolución de <b>Patricio Fontanet</b>, el cantante de Callejeros, y el resto de la banda por el beneficio de la duda; del ex comisario <b>Miguel Belay</b> y del ex funcionario <b>Gustavo Torres</b>. </p><p><b>“Noooooo”,</b> se escuchó del público. Luego llegaron insultos y gritos. Algunos se levantaron y apoyaron las fotos de sus familiares sobre el blindez. <b>Hasta que todo se desbordó cuando algunos quisieron trepar el vidrio,</b> que así justificó su presencia y evitó un incidente mayor. </p><p>Desde la parte alta de la sala, donde estaban los familiares de los acusados, se arrojaron volantes que pedían la absolución de Callejeros y que cayeron sobre los que lloraban a sus seres queridos. La provocación exaltó más los ánimos. <b>La audiencia se suspendió y la Policía desalojó la sala.</b></p><p>Luego se retomó con la lectura de una síntesis de los fundamentos de la decisión, pero ya poco importaba. Ahora había incidentes y corridas. Hasta piedrazos al tribunal que obligó a los jueces y al personal a resguardarse debajo de los escritorios. <b>El tribunal y la Fiscalía pudieron salir, con custodia, cerca de las 10 de la noche.</b></p><p>El juicio había terminado pero la causa no. <b>El veredicto fue revisado por la Cámara Federal de Casación Penal que condenó a Callejeros, pero modificó el delito de estrago doloso a culposo, que tiene una pena menor</b>. Así, las condenas fueron de diez años y nueve meses para Chabán, ocho para Díaz, siete para Fontanet, seis para Villarreal, para el baterista<b> Eduardo Vázquez</b> -luego condenado a perpetua para prender fuego y matar a su pareja- y para el escenógrafo<b> Horacio Cardell</b>; cinco para el resto de los músicos y el manager Argañaraz; y entre cuatro años y tres años y seis meses para los ex funcionarios. </p><p><b>Ese fallo fue confirmado por la Corte Suprema en 2016 y quedó firme.</b> Los condenados fueron a la cárcel y en noviembre de 2014 Chabán murió en prisión domiciliaria por un cáncer linfático conocido como linfoma de Hodgkin.</p><p>Fue el juicio más importante por Cromañón. Pero hubo otros tres en los que fueron condenados bomberos, inspectores municipales y <b>Rafael Levy</b>, el dueño del predio en el que funcionaba Cromañón.</p><p><b>Todas las causas ya están cerradas</b>. Cromañón es un capítulo terminado para la justicia. De hecho, las llaves del predio le fueron devueltas a Levy. Los familiares le reclamaron que las pertenencias de los chicos que todavía estaban en el lugar le sean devueltas. <b>Levy nunca lo hizo y denunciaron que se las llevó a un destino que reclaman conocer.</b> Y todavía está pendiente que se lleve a cabo la ley aprobada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para expropiar Cromañón y que sea un lugar de recuerdo y memoria. </p><p>El juicio oral duró un año, pero la causa se inició con la tragedia misma. Como testigo de todo lo vivido todavía queda en la sala de audiencias del tribunal un pizarrón blanco con anotaciones de la causa. <b>Para los familiares todo sigue vivo. Y duele igual de fuerte que la noche del 30 de diciembre de 2004. </b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EGZGABY6FNFA7KOT6OMTF5WZIU?auth=3d5d24f0fb3c50bb6b41286f75913a8fdf46b573ec5a333f137cdd79691956d6&amp;smart=true&amp;width=600&amp;height=233" type="image/jpeg" height="233" width="600"><media:description type="plain"><![CDATA[El blindex que separó a los familiares de las partes del juicio oral (Foto: Télam)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Las fotos inéditas de Callejeros tocando en Cromañón un día antes de la tragedia]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/29/las-fotos-ineditas-de-callejeros-tocando-en-cromanon-un-dia-antes-de-la-tragedia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/29/las-fotos-ineditas-de-callejeros-tocando-en-cromanon-un-dia-antes-de-la-tragedia/</guid><dc:creator><![CDATA[Hugo Martin]]></dc:creator><description><![CDATA[El 29 de diciembre, hace hoy 20 años, la banda de Villa Celina se presentó en el boliche de Once para la segunda de las tres fechas programadas. Las imágenes que tomó la cámara de Soledad Teijeiro muestran a los músicos sobre el escenario y a parte del público]]></description><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 03:33:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M6QRU5YCXZB6JK72WS73H5FBL4.jpeg?auth=151d8d6ecb9630218c534af1f55cd401a805d4500ce0d0229d665518335f89b1&smart=true&width=2796&height=1936" alt="Callejeros en Cromañón el 29 de diciembre de 2004, una noche antes de la tragedia (Crédito: Donación de Soledad Teijeiro para el Archivo Histórico de la Asociación Civil El Camino es Cultural)" height="1936" width="2796"/><p>El plan que <b>Callejeros</b> había trazado para fin de año era la celebración de su hasta ahí exitosa carrera. Esa trayectoria parecía angelada: el grupo de amigos que comenzó tocando en una habitación de la casa del bajista, <b>Christian Torrejón</b>, había trepado en popularidad con la velocidad de un rayo.</p><p>La idea de la banda de Villa Celina, liderada por su cantante <b>Patricio Santos Fontanet</b>, era presentar, en tres días sucesivos y en ese orden, la lista de temas de sus trabajos discográficos:<b> el 28 de diciembre tocarían Sed, el 29 Presión y el 30 Rocanroles sin destino. </b>De éste último no pudieron ni siquiera completar un tema.</p><p><b>Cromañón fue el lugar elegido.</b> Ya les quedaba chico, pero una suerte de lealtad o agradecimiento con <b>Omar Chabán</b>, el gerenciador del boliche, los llevó a tocar allí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HZYBBMUB5JCGZJMH7RSOKL22BQ.jpeg?auth=af72191962488bbbc8ec7f8997631f0d496123c3aeab40579b165cff3f7000fd&smart=true&width=1376&height=971" alt="Patricio Fontanet en escena el 29 de diciembre de 2004, la noche previa a la tragedia (Crédito: Donación de Soledad Teijeiro para el Archivo Histórico de la Asociación Civil El Camino es Cultural)" height="971" width="1376"/><p>También tomaron la decisión que las bandas soporte, los teloneros, fuesen distintos en los tres días: <b>el 28 tocaron Los Pérez García, el 29 Los Garfios, y el 30 Ojos Locos.</b></p><p>Sobre el escenario, un telón con un cerebro que contiene un planisferio, similar al arte de tapa de Rocanroles sin destino, en el que había trabajado<b> Daniel Cardell</b>, el escenógrafo de la banda, recibió a más de tres mil fanáticos de la banda en cada noche. Entre quienes estuvieron el 29 de diciembre, un día antes que se desatara la masacre que cobró 194 vidas, estaba <b>Soledad Teijeiro</b>, la autora de las fotos que ilustran esta nota y donó, hace pocos días, al <b>Archivo Histórico de la Asociación Civil El Camino es Cultural</b>, que aglutina a muchos de los sobrevivientes de Cromañón.</p><p>Soledad tenía 16 años en 2004. Hoy, trabaja como gastronómica. Estudió italiano y en 2020 arrancó con la carrera de Terapia Ocupacional. Le gustaba Callejeros: “Había empezado a escuchar rock un tiempo antes de Cromañón. Llegué a Callejeros porque me gustó la tipografía. Me bajé unos temas en Ares y me atrapó, sobre todo por las letras. Mi primer recital de rock fue uno de ellos ese mismo año en Obras. Después fui a otro en los 2km. por el Sida donde tocaron junto a Dancing Mood y Kapanga, en Excursionistas. Para Cromañón tenía entrada para los tres días, pero el 27 de diciembre llegué tarde a casa de una fiesta de egresados y no me dejaron ir al primero”.</p><p>Soledad no era fotógrafa, pero llevó una cámara de rollo. “De hecho, mi altura no me ayudaba, así que las que mejor se ven, una chica que conocí esa noche se ofreció, se subió a caballito de un chico y sacó con mi cámara”, cuenta. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2Q6YMHC3UFBF7N4XCRLVYDEVZY.jpeg?auth=b5a99c75fae1102be0b24d520d07ff9166e9388c424d32b6bd16c5b6896a26bb&smart=true&width=1362&height=961" alt="Una imagen desde el costado derecho del escenario. Se lo puede ver a Fontanet recortado sobre una luz (Crédito: Donación de Soledad Teijeiro para el Archivo Histórico de la Asociación Civil El Camino es Cultural)" height="961" width="1362"/><p>La noche del 29, el calor era insoportable. 30 grados afuera, quién podría saber adentro a cuánto ascendía la temperatura. Entre el público, abigarrado en un espacio donde —según la habilitación— debían haber 1031 personas, y desde el primer tema,<b> se encendieron bengalas, se dispararon las pequeñas bolitas de colores. </b>Era un ritual que cierto tipo de tribus rockeras habían adoptado desde el fútbol, así como los cantos de las hinchadas o la división entre “barras” que seguían a las bandas.</p><p><b>En las fotos que tomó la cámara de Teijeiro, ya ajadas</b> por los 20 años en que las tuvo en su poder sin mostrar, se puede ver a Patricio Santos Fontanet con una remera negra con un dibujo en blanco, a Christian Torrejón con su bajo negro y una remera colorada, a Juancho Carbone soplando su saxo y a Elio Delgado, al costado izquierdo, con una remera similar a Torrejón. Detrás de la batería se atisba a Eduardo Vázquez. “Es difícil plasmar para mi las sensaciones que despiertan estos días. Atesoré esas fotos durante 20 años hasta que al ver que la Asociación Civil El Camino es Cultural realizaba un archivo histórico, entendí que la memoria se construye en forma colectiva y se las compartí”.</p><p><b>El 29, la lista de 29 temas salió completa: </b>tocaron Tres, Cristal, Ahogados, Parte menor, Lejos del cielo, Morir, Tiempo perdido, Tratando de olvidar, Fantasía y realidad, El duente del árbol, Una nueva noche fría, Sed, No volvieron, Ancho, Rocanroles sin destino, Callejero de Boedo, Prohibido, Sí me cansé, La llave, La cuadra, Ojalá, Puñales, Sonando, Imposible, No somos nadie, Armar, Se que no sé, Vicioso e Ilusión.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NMXDK45YFNGVLJ4FGZ3UL6VQJA.jpeg?auth=088fdf83efd94b5af6c5cd6424318646dfefb2ef3025691507a95f1c2c8243eb&smart=true&width=1334&height=958" alt="Parte del público y del escenario el 29 de diciembre de 2004 en Cromañón (Crédito: Donación de Soledad Teijeiro al Archivo Histórico de la Asociación Civil El Camino es Cultural)" height="958" width="1334"/><p><b>Esa vez, por fortuna, no sucedió nada.</b> Al día siguiente, la masacre. Soledad fue al recital del 30 de diciembre. Cuando se desató el infierno, cuenta, “me desmayé y me desperté afuera. Nunca supe quién me sacó”. </p><p>En Cromañón, las alarmas ya habían sonado. Y no una sola vez. <b>El 1° de mayo de 2004 tocó allí la banda Sexto Sentido. A causa de la pirotecnia, la media sombra se prendió fuego</b>, pero fue extinguido con una manguera a pesar que estaba con pinchaduras. Muchos chicos escaparon por el enorme portón que daba al hotel Central Park y regresaron para continuar el recital. Pero debido a eso, el dueño del complejo, <b>Rafael Levy</b>, ordenó que lo cerraran, que quedara clausurado. Por eso, muchos chicos que intentaron salir por ahí el 30 de diciembre de 2004 no pudieron escapar del horror.</p><p><b>Cinco días antes del fatídico 30 de diciembre, durante un recital de La 25, una bengala impactó la media sombra, ésta se quemó y comenzó a derramar gotas incandescentes sobre el público.</b> Esa vez, según le relató a la Justicia uno de los empleados que tenía Cromañón, Luciano Gonzalo Otarola, se trepó a la baranda del primero piso e intentó accionar varios matafuegos que no funcionaron. El incipiente incendió fue apagado con vasos de cerveza de medio litro cada uno y el público los arrojó hasta apagarlo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DJY7UZFXRBBGFFNTAF4UESNO2E.png?auth=7df3885c0303d02185d2b41e366527b29c97b86a849018502dbc625f5cd7ca09&smart=true&width=1920&height=2389" alt="La lista de temas que Callejeros tocó el 29 de diciembre en Cromañon (crédito: @callejerosnof)" height="2389" width="1920"/><p>En Cromañón, la tragedia estaba latente. Bajo el cielorraso, y <b>aún desde antes que Omar Chabán se hiciera cargo del día a día del boliche, se extendía una media sombra</b> que sostenía unas lucecitas titilantes, simulando un cielo estrellado. Este material, de polietileno, fue el que desprendió dióxido de carbono, monóxido de carbono y acroleína. Según la<b> pericia del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial)</b> “si no hubiera estado colocada la media sombra, y la bengala o fuego de artificio hubiera impactado en el centro de un cuadrado de espuma de poliuretano de 177 metros cúbicos de superficie, éste hubiera tardado aproximadamente 13 minutos en incendiarse. <b>Como en el local estaba colocada la media sombra, ésta se incendió y propagó el fuego en múltiples focos a la espuma de poliuretano”</b>. De no estar, como el impacto en los paneles hubiera sido más directo, no se habría propagado tan velozmente.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/M6QRU5YCXZB6JK72WS73H5FBL4.jpeg?auth=151d8d6ecb9630218c534af1f55cd401a805d4500ce0d0229d665518335f89b1&amp;smart=true&amp;width=2796&amp;height=1936" type="image/jpeg" height="1936" width="2796"><media:description type="plain"><![CDATA[Callejeros en Cromañón el 29 de diciembre de 2004, una noche antes de la tragedia (Crédito: Donación de Soledad Teijeiro para el Archivo Histórico de la Asociación Civil El Camino es Cultural)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Sobrevivió a Cromañón y trabaja como fotógrafo en recitales: “En el bondi me siento en el pasillo por si hay que salir rápido”]]></title><link>https://www.infobae.com/historias/2024/12/28/sobrevivio-a-cromanon-y-trabaja-como-fotografo-en-recitales-en-el-bondi-me-siento-en-el-pasillo-por-si-hay-que-salir-rapido/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/historias/2024/12/28/sobrevivio-a-cromanon-y-trabaja-como-fotografo-en-recitales-en-el-bondi-me-siento-en-el-pasillo-por-si-hay-que-salir-rapido/</guid><dc:creator><![CDATA[Julieta Roffo]]></dc:creator><description><![CDATA[Hace veinte años, fue a ver a Callejeros con sus amigos y su papá al boliche de Once. Allí murieron 194 personas, y al menos 17 se quitaron la vida desde aquella noche. Hubo 21 condenados por la Justicia]]></description><pubDate>Mon, 30 Dec 2024 02:50:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HTWMPQLIFRGQ7PYGJW7LSYYP7E.jpg?auth=3eafdcd7dbffeceec621ab00eef51c6cd017d670c60fa24e3ae1e97cec3987c4&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Un santuario recuerda a las víctimas fatales a metros de la Plaza Miserere, donde se produjo la tragedia hace dos décadas. (Nicolas Stulberg)" height="1280" width="1920"/><p>Ahora que Julieta, su hija mayor, tiene exactamente 15 años, <b>Facundo “Irish” Suárez </b>entiende como nunca antes a su papá, que el <b>30 de diciembre de 2004</b>, en la esquina de Bartolomé Mitre y Jean Jaures, le pidió a la encargada de un edificio que le enjuagara la cara sucia de humo negro a su hijo y lo agarró del brazo para alejarlo lo más rápido posible de <b>República de Cromañón</b>.</p><p>Los dos habían ido a ver a<b> Callejeros</b> a ese escenario de<b> Once</b>. Los dos acababan de convertirse en sobrevivientes de esa<b> tragedia</b> en la que hace veinte años <b>murieron 194 personas y tras la cual al menos 17 de esos sobrevivientes se suicidaron </b>a lo largo de las últimas dos décadas. Los dos habían visto el techo de Cromañón prenderse fuego en apenas segundos. No lo sabían, pero estaban encerrados en la noche que partió en dos la historia de la vida nocturna en la Argentina.</p><p>“Me parte al medio pensar en que mi hija tiene los mismos 15 años que tenía yo esa noche. Eso es lo que más me pega de estos veinte años que se cumplen, la sola idea de lo intolerable que sería para mí que le pase algo así a mi hija”, reflexiona Facundo, que sobrevivió al recital más trágico del rock argentino y desde hace más de diez años <b>trabaja como fotógrafo en recitales</b>.</p><p>“No fui mucho a terapia después de lo que pasó, elegí no sobreanalizarlo. No creo haber pagado con salud mental lo que nos pasó en Cromañón, pero sí con todo lo vinculado al disfrute en un show. <b>Ya no me gusta ir a pararme en una conglomeración de gente</b>, tal vez sí me di cuenta de que en medio de un show, estando como público, estaba atento a por dónde se podía salir, si la gente estaba toda bien”, describe Facundo en conversación con <b>Infobae</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ONR7NBVIP5BWXDK5BZ4543CMR4.jpg?auth=3a2bdd9fb24d7392c681c42b5cfe4a205c54f24cb32c3821dfe79b41b016e465&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Facundo "Irish" Suárez tenía 15 años el 30 de diciembre de 2004. Tocaba el bajo en una banda que había formado con amigos." height="1080" width="1920"/><p>“Ya es muy raro que vaya a un show como público; desde hace muchos años que voy casi exclusivamente como fotógrafo. Disfruto mucho, porque veo música en vivo, que es de las mejores cosas de la vida, y <b>estoy concentrado en trabajar, entonces la cabeza no se me va</b> para ningún lado más que a las fotos”, dice Suárez, autodidacta de pura cepa. Empezó a practicar “tocando todas las perillas” y haciendo retratos de su hija más grande y, en 2013, mandó un mail para que lo acreditaran para hacer fotos en un show de <b>Las Pastillas del Abuelo</b> en el Luna Park. Ahora es el fotógrafo de las presentaciones en vivo de artistas como <b>Dillom </b>y<b> Wos</b>, e hizo fotos en los shows que reunieron a <b>Los Piojos</b> tras quince años separados.</p><h2>Un padre, un hijo y un mismo peligro</h2><p>“Yo fui con mis amigos, mi viejo fue por su lado. A los dos nos gusta Callejeros hasta hoy, habíamos ido al show en Excursionistas ese mismo mes. Mi vieja vivía en Pompeya, mi viejo en Belgrano, y yo estaba mucho en la casa de mis abuelos, en Boedo. Llegué desde ahí por mi lado, caminando con mis amigos”, reconstruye Facundo.</p><p>Por aquellos años, cursaba la escuela secundaria en el Instituto Nueva Pompeya y tocaba el bajo en una banda de amigos que no tenía nombre pero tenía sede: una especie de salita improvisada en la casa de sus abuelos, que después de un rato de ensayo perdían la paciencia.</p><p>Había empezado a ir a los shows de Callejeros a los 12 ó 13 años y los seguía de cerca: era compañero de colegio del hermano de <b>Elio Delgado</b>, guitarrista de la banda forjada en<b> Villa Celina</b>. “Yo había ido a los shows en Cromañón del 28 y el 29 de diciembre, los dos recitales que hubo antes de que pasara todo”, cuenta.</p><p>“Todo” es una<b> cadena de irresponsabilidades</b> que desencadenaron la tragedia. Alguien prendió una <b>bengala </b>en un lugar cerrado. Eso encendió rápidamente una <b>media sombra</b> que cubría el techo y allí el fuego se expandió en apenas segundos. El poliuretano quemado formó una nube negra y, sobre todo, altamente tóxica.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VKBEAYWICJFMNEN4UCZ7SUXZDU?auth=3412fa736cb7a0ee0aed02951cf41e35bb04561e46923fd5a97a5480fbdab99d&smart=true&width=600&height=390" alt="Chabán, que manejaba Cromañón y Cemento, murió en prisión domiciliaria. Estuvo prófugo apenas se produjo la tragedia." height="390" width="600"/><p>Cromañón era gerenciado por<b> Omar Chabán</b>, histórico empresario de la noche porteña y quien estaba al frente del emblemático<b> Cemento</b>, en Constitución. El local de Once estaba habilitado como discoteca pero no como un lugar para llevar a cabo recitales. Además, <b>la habilitación otorgada era para 1.031 espectadores y no para las alrededor de 4.500 que había allí </b>esa noche, según consta en la causa judicial que investigó la tragedia.</p><p>La nube tóxica expandiéndose a toda velocidad y la temperatura subiendo -las pericias determinaron que en algunos sectores de Cromañón llegó a los 400º- desencadenaron <b>estampidas </b>para huir lo antes posible de ese infierno. Pero de las seis <b>puertas de emergencia, cuatro estaban deliberadamente inhabilitadas</b>. Morir les quedaba más cerca, aplastados en la estampida o asfixiados, a quienes intentaban salvar sus vidas o las de amigos o desconocidos.</p><p>“Mi viejo fue para arriba, a esa especie de balcón que tenía Cromañón, y yo me quedé en la planta abajo pero de la mitad para atrás. Empecé a ver que prendían candelas y me daba pánico que una rebotara en el techo y me cayera y me quemara, por eso me quedé más tranqui atrás”, se acuerda Facundo. También se acuerda de que, a diferencia de otras noches, esa vez les hicieron sacar las zapatillas al entrar para revisarlas: “Por eso muchas zapatillas quedaron flojas y a muchos se les salieron en medio de la huida”. Las zapatillas colgando se volvieron un símbolo de la masacre que atravesó a toda una generación.</p><p>“Tiraron una candela, bajó, dos, bajó, y la tercera ya no bajó y se prendió todo el techo de una. Por unos segundos estuve tranquilo, pensando que se iba a apagar y que el show iba a seguir. Pero empezaron como a ‘nevar’ bolas negras de ese plástico hirviendo que quemaba, y entramos en pánico. Empezó la estampida”, cuenta Facundo. La tragedia estaba en marcha.</p><h2>Escapar para sobrevivir</h2><p>“En Cromañón una valla separaba el sector de la entrada de la parte del campo. Esa valla hacía tope con la cabina de sonido, así que para salir tenías como que meterte más adentro del lugar para después irte para afuera. Lo último que vi antes de que se cortara la luz fue la puerta por la que tenía que salir.<b> No había luces de emergencia </b>y por suerte no llegué a ver la puerta de emergencia, porque la que tenía más cerca era una de las que estaba cerrada con candado”, cuenta el fotógrafo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T3HP5UECDJCORPEB22TKUQCTJA.jpg?auth=790cc8c703137f7016793616252d8e6ab49fe665e84d62a6a6121e5dadb36337&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Facundo y su papá son sobrevivientes de la tragedia. Apenas después, volvieron a ir juntos a un show: el Gesell Rock." height="1080" width="1920"/><p>“Todas las puertas se abrían para adentro y mientras tanto respirabas un<b> humo tóxico </b>que te quemaba por dentro. Sentías la estampida venir, te tiraba para adelante, para atrás. No querías aplastar a nadie ni que te aplastaran”, suma Facundo, que se acuerda a la perfección de cómo se sentía tener un cuerpo enteramente apoyado sobre las piernas. “Cuando llegabas al piso, lo único que podías hacer era<b> estirar la mano y rogar que alguien te viera </b>y te sacara”.</p><p>Facundo salió de Cromañón por la puerta que había entrado y volvió a entrar por una más chiquita. Buscaba a Daniel, su papá, y mientras tanto cargaba a gente desmayada y la sacaba del local. No se acuerda bien, pero cree que entró dos o tres veces a sacar gente mientras intentaba encontrar (vivo) a su padre.</p><p>Sí se acuerda del chico que, ocho o diez años más grande que él, le dijo que ya no entrara más. Que el humo le había teñido la cara, y eso quería decir que ya lo había respirado mucho. Que se quedara a salvo afuera. Y de que, ya sobre Bartolomé Mitre, encontró a Daniel, o Daniel lo encontró a él, y que se abrazaron, y su papá le dijo que había bajado unos minutos antes de que empezara el incendio porque el clima en ese balcón se había puesto un poco espeso, y que la primera estampida lo había puesto en la calle.</p><p>“Me agarró fuerte y me llevó lo más lejos que pudo, lo más rápido que pudo. Y ahora, que tengo una hija de la misma edad que yo tenía en ese momento, lo entiendo como nunca”, cuenta Facundo. Todos sus amigos se salvaron esa noche, pero no todos sus conocidos. Algunos pasaron meses internados hasta recuperarse, otros murieron dentro de Cromañón. Con algunos de los conocidos, y también de los desconocidos, que sobrevivieron Facundo se reunió prácticamente a diario desde poco tiempo después de la tragedia y por algunos años.</p><h2>La vida después del infierno</h2><p>“Me hizo muy bien poder hablar de lo que nos había pasado con pibes como yo, de mi edad o un poco más grandes. Mi viejo salió enseguida, por suerte no pasó por lo peor. Así que pude hablar mejor con otras personas que habían salido y vuelto a entrar, o quienes fueron sacados. Pero dejé de ir después de un tiempo porque, <b>en un momento, necesité conectar con otra cosa y no sentir que volvía a entrar a Cromañón permanentemente</b>”, dice.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PNQ433P4Q5G7VEZWG44M4ICTHA.jpg?auth=7046f54e4219822f08c056bddc76e22924f54b1438ee910f2cfd2eb895273ce5&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Facundo es un fotógrafo autodidacta. Desde hace once años trabaja en shows musicales: encontró su forma favorita de volver a estar frente a un escenario." height="1080" width="1920"/><p>Este lunes, en el acto que se llevará a cabo por los veinte años de la tragedia, Facundo será el coordinador de los fotógrafos. “Creo que, a esta altura, <b>el mayor acto de justicia posible es que no se repita una tragedia así</b>. Y cuidado, porque hay quienes no vivieron esa masacre y por ahí van a un show y prenden una bengala. Pasó en febrero en un show en Niceto”, reflexiona.</p><p>“Yo no tengo dudas de que <b>el máximo responsable fue el Estado</b>, que daba por habilitado un lugar que claramente no estaba en condiciones. Por supuesto creo que a Chabán le cabe también una gran responsabilidad, sobre todo porque después se dio a la fuga y por las condiciones en las que estábamos. E incluso a Callejeros le cabe una parte, pero la máxima responsabilidad es del Estado”, sostiene Suárez.</p><p>La tragedia de Cromañón implicó la<b> destitución por juicio político a Aníbal Ibarra</b>, entonces jefe de Gobierno porteño, la condena a Chabán, que murió cumpliendo prisión domiciliaria, y a los integrantes de Callejeros, que ya cumplieron sus años en la cárcel por la causa. Además, se condenó a integrantes de la Superintendencia Federal de Bomberos de la Policía Federal, al mánager de Callejeros, a la mano derecha de Chabán y a integrantes del área de Fiscalización y Control y de Control Comunal del Gobierno de la Ciudad.</p><p>“A los 15 años te creés un poco inmortal, y además mi generación venía de diciembre de 2001, que había volado todo por los aires. Yo si alquilo un salón de fiestas para el cumpleaños de uno de mis hijos, asumo que está en condiciones, y lo mismo pienso cuando saco la entrada para un show. Pero en Cromañón estaba todo mal, y yo el trabajo que me tomo más a pecho después de lo que pasé es el de generar la conciencia que pueda desde mi lugar para que jamás vuelva a pasar algo así”, dice Facundo.</p><p>No se dio cuenta enseguida de que podría haberse muerto ese 30 de diciembre de hace dos décadas. Pero empezó a cruzarse con las fotos de la masacre que se publicaban en los diarios y en la televisión. “Y entonces te das cuenta de que te podría haber tocado a vos y de que le tocó a un pibe de tu misma edad, y ahí aparece la <b>culpa del sobreviviente</b>, que es tremenda pero que nos pasó a muchos. Eso cuesta tiempo sacarlo, y es durísimo; hay que aprender a vivir con eso”, cuenta, y la voz se le apesadumbra.</p><h2>Volver a ver música</h2><p>“Yo nunca dejé de ir a shows. Ese mismo enero fui al Gesell Rock, también vino mi viejo. Diría que nunca le tuve miedo al show, tal vez porque volví enseguida. Pero sí creo eso que dije sobre el disfrute, que siento que una parte de eso la perdí para siempre, por lo menos siendo público. Tal vez por eso <b>me busqué otra manera de poder estar en un show y disfrutarlo</b>”, reflexiona Facundo, que también es fotógrafo del canal de streaming Gelatina.</p><p>Fue padre joven. Cuando él tenía 20 años nació Julieta, y después vinieron Mateo, que hoy tiene 11, y Lola, de 9. “Hay algo de haber sido padre joven que sí creo que tiene que ver con lo que pasó en Cromañón, porque te diría que lo decidí y que tuvo que ver con tener alguien por quien levantarme, alguien en quién pensar todos los días. No por cargar a los chicos con eso, sino por encontrarle otro sentido, un sentido mucho más lindo, a la vida”, dice.</p><p>Su hija más grande ya va a recitales con sus amigos. “Yo me ocupo de decirle cómo tiene que cuidarse y hago todo lo que está a mi alcance para no transmitirle mis miedos, que son enormes ahora que la que va a los shows es ella. Pero hace poco me dijo que a ella también le daba miedo que a mí me pasara algo en un show, trabajando. Me preguntó por dónde se sale si estás adelante de todo, y le expliqué que detrás del escenario hay muchísimas salidas y no es para nada peligroso”, cuenta “Irish”, que construyó un apodo basado en su aspecto de pelirrojo irlandés.</p><p>A sus hijos les contó lo que había pasado en Cromañón de a poco, a medida que le fueron preguntando. “Lo primero que pasó fue que Juli, en unas Fiestas, me preguntó por qué me asustaban tanto los fuegos artificiales, por qué me metía en la casa en vez de ir a mirar, y le empecé a contar. Siempre hasta donde ellos quieren saber”, explica Facundo, que también es fotógrafo en el Teatro 25 de Mayo, parte del complejo teatral de la Ciudad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T4ES6VIKBZF6LLHPGZVEU7NAWM.jpg?auth=1394cfea95a95fe2c0ee5253ba561e9cca6241df7daf9ef11730664ccefc5e50&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Entre otros artistas, Facundo "Irish" Suárez retrata a artistas como Dillom en sus shows en vivo. Esta es una de sus fotografías." height="1080" width="1920"/><p>Su vida cambió para siempre ese 30 de diciembre de 2004 en el que <b>algunos se convirtieron en víctimas fatales y otros, en sobrevivientes</b>. Empezó a darse cuenta viendo las fotos del infierno que había vivido y terminó de darse cuenta la primera vez que fue al cine después de la tragedia. “Saqué pasillo y hasta hoy sigo sacando pasillo. Y <b>en el bondi siempre me siento en pasillo también, por si hay que salir rápido</b>. Pienso en estar lo menos obstaculizado posible en caso de que haya que escapar”, cuenta. Como si deslizara un dato anecdótico y no la dimensión de una alarma que se encendió hace veinte años y todavía hace ruido.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DBB7M4WMGBA6BGEXDBUGIDJ7AY.png?auth=a71ef1001ed134c18c64fda6c810121b6b4a2b96a70e29e00d7bab78f137ac9e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Rock, corrupción y 194 muertos”: el libro definitivo sobre Cromañón]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2024/12/29/rock-corrupcion-y-194-muertos-el-libro-definitivo-sobre-cromanon/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2024/12/29/rock-corrupcion-y-194-muertos-el-libro-definitivo-sobre-cromanon/</guid><dc:creator><![CDATA[Belén Marinone]]></dc:creator><description><![CDATA[Con relatos inéditos, el libro de Hugo Martin analiza cómo la negligencia y la corrupción desencadenaron el desastre más grande de la historia del rock argentino. Se puede leer gratis en formato digital]]></description><pubDate>Sun, 29 Dec 2024 04:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H5ZGAGLA4FCQLESIL7RNZ7DDEM.png?auth=955151b7dcc3030ab7341c8201af4a9cb333de79c5c697c6e1fc2c4c0304b9bd&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Hugo Martin y una investigación que fue hasta el fondo." height="1080" width="1920"/><p>Hace 20 años, una tragedia sin precedentes en la ciudad de Buenos Aires se cobró la vida de 194 jóvenes. El 30 de diciembre de 2004, cuando la banda de rock <b>Callejeros</b> tocaba el primero de sus temas en el boliche <b>Cromañón</b>, una candela disparada por el público se incrustó en la media sombra que colgaba bajo el cielorraso.</p><p>A partir de ese momento, el espanto se apoderó de la noche. El periodista y escritor <b>Hugo Martin </b>investigó desde el minuto cero la trama que hizo posible semejante horror. Hace diez años publicó el libro donde quedó demostrado que <b>nadie fue inocente</b>: políticos, funcionarios, policías, músicos y empresarios tejieron la red que mató a los chicos. Por eso él lo llama “masacre”.</p><p>El autor, en una entrevista de <b>Infobae</b>, señaló con claridad las principales causas: “Yo digo que fue una <b>masacre</b> y no una tragedia, porque se conjugaron muchos factores para que sucediera. Una tragedia puede ser algo fortuito, accidental. Acá todo se fue concatenando para que <b>Cromañon</b> se prendiera fuego: la aprobación de los planos y la habilitación como boliche clase C que nunca debió existir, los controles de la Ciudad, las coimas a la policía para que hicieran la vista gorda, la falta de salidas de emergencia, la media sombra y el techo que emanó ácido cianhídrico, los nueve matafuegos que no andaban...”</p><p>Hoy, el libro —que se basa en la investigación judicial y tiene <b>una entrevista a Patricio Fontanet,</b> el líder de <b>Callejeros</b>— regresa con las historias de sobrevivientes <b>que quedaron afuera de la primera edición</b>, el relato de lo que sucedió en estos diez años con los protagonistas, las novedades que acontecieron en la causa judicial los últimos diez años, qué sucedió con <b>Cromañón</b> luego que le entregaron las llaves a la empresa del dueño que tenía en 2004.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U7G47YX2MFHUDIRRDJ4X4G3PEE.jpg?auth=f80697d16fb138caca202233ca67acf51418381366be7b2a0f6eb4f69b39e896&smart=true&width=3008&height=2000" alt="El horror, en Cromañón, hace 20 años." height="2000" width="3008"/><p>A continuación, un breve extracto de <i><b>Rock, corrupción y 194 muertos</b></i>, que edita <b>Leamos</b>, en el que se relata —a través de  testimonios que los sobrevivientes hicieron a la Justicia— cómo afrontaron el momento posterior a que el boliche de Once comenzara a incendiarse.</p><h2>Escapar de una trampa mortal</h2><p>El <b>drama no discriminó</b>. Cada uno de quienes pugnaba por escapar del incendio tuvo que luchar por su vida a brazo partido. La mayor parte lo consiguió. Otros no corrieron la misma suerte. También los que escaparon tienen una visión particular de los hechos. Un relato propio que no es homogéneo, aunque la brutalidad de los sucesos reitere ciertos patrones de esa noche funesta.</p><p>En medio del caos, <b>Sergio Fernando Piñeiro</b> –encargado de la iluminación del recital- batallaba por huir. Él relató que el fuego se propagó en forma veloz: “<b>Primero cayó lluvia sobre la gente, y luego cayeron los colchones</b> de guata y goma espuma que cubrían el techo para acustizarlo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GHUK76FJSZAORKDT6IPSTPHRBE.JPG?auth=61f6eeff87f536068fcc843d490e347de768b9bef33ff440de0d4aff65ec11fa&smart=true&width=1920&height=1079" alt="El periodista Hugo Martin dice que en Cromañón hubo una masacre." height="1079" width="1920"/><p>El <b>fuego</b> y el <b>humo</b> hacían imposible respirar, y buscó una salida. Pero volvió sobre sus pasos, pensó que lo mejor era apagar el fuego y halló un matafuego. Intentó usarlo, pero no funcionaba. Se quitó entonces la remera y comenzó a golpear las llamas que había alrededor de la consola de luces. Vio cómo <b>todos se chocaban unos contra otros, desesperados, intentando escapar de esa locura</b>. Él mismo quiso hacerlo, pero la cantidad de cuerpos que se agolpaban allí se lo impidió. Entonces, conocedor del boliche, buscó el escenario y la salida de los músicos. En el camino hacia allí, se cortó la luz. Regresó, entonces, a la puerta principal, hasta que se desvaneció.</p><p>En la escalera, como parte de la seguridad de <b>Cromañón</b>, estaba <b>Juan Manuel Ledesma</b>. Esa noche perdió a su mujer, Griselda, y a su pequeña hija de diez meses, Mailén. Más adelante contaremos esa historia. Por ahora, digamos que vio en el instante que comenzó el horror, cuando todavía no había navegado su odisea personal. Narró cómo <b>un muchacho joven tiró una bengala de luces de colores hacia arriba</b>. “Bolas de luces, como un fuego de colores”, graficó Ledesma. Precisó –como atestiguaron otros- que una de esas bolas quedó enganchada en la media sombra que adornaba el techo, puesta allí para que no se viera la goma espuma y la guata, colocadas para amortiguar el ruido. En un instante, explicó, agarró ese material “como si fuese nafta… se prendió todo de golpe”.</p><p>La gente, contó, se alborotó y comenzó a correr, si es que se podía en esa orgía de muerte, donde no había espacio para nadie. Algunos se arrojaban desde los balcones del Vip, ubicado a cuatro metros de altura en el sector izquierdo del salón, o desde el lado opuesto, donde estaban los baños, y caían sobre el proscenio o sobre los que empujaban en la pista hacia las salidas: “Todo se oscureció y el humo era tremendo. Se desesperaban para salir hacia la puerta”.</p><p>Cerca del escenario, se habían ubicado Federico Antón y Diana Tedeschi. Él, como los otros que estaban sobre las vallas que dividían al público del sector destinado a los músicos, comenzó a toser. Saltó hacia el escenario. Una chica lo tomó del brazo y, con angustia, le pidió <b>ayuda</b>. La levantó hacia donde estaba él y le pidió que se tapara la boca, porque no se podía respirar. En ese momento se cortó la luz. Y en esa penumbra de horror, se acostó en el piso, rendido. Volvió en sí cuando sintió que unas manos salvadoras lo llevaban hacia la calle.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D27XVVYOAREQTG4AASDKAKAFYE?auth=c909ebc97adf5fa22ea7adb8d6c72e646c6bdf1a3d62ecedc498f23e114bfc46&smart=true&width=600&height=360" alt="Patricio Fontanet, el líder de Callejeros." height="360" width="600"/><p>En el sector donde había tomado fuego la media sombra se hallaba Leandro Adrián González. Vio, desde el palco, como las chispas habían rebotado, iniciado el fuego en la tela y había comenzado a caer “como una lluvia de plástico prendido”. Presuroso, se quitó la remera y la colocó sobre su boca –como hicieron muchos- para paliar los efectos del humo. Buscó bajar por las escaleras, porque el gas negro comenzaba a descender como una niebla mortal. En ese instante, la marea de gente se le vino encima, y en vilo, sin poder apoyar los pies en el piso, apareció en el fondo del baño de las mujeres. Allí, como pudo, abrió la canilla para mojar la remera, pero no salía agua. Pretendió huir de la trampa en que se había convertido el baño, pero no lo logró: eran demasiados los que buscaban refugio allí. Se arrodilló, se tapó la cara y se mantuvo inmóvil por unos pocos minutos, mientras a su alrededor la gente comenzaba a desvanecerse. Ya estaba todo oscuro, y cuando intentaba abrir los ojos, el humo se los quemaba. Muy despacio comenzó a caminar. En la multitud, un pie se le atascó. Allí perdió a su amiga Patricia. Hasta que se empezó a <b>ahogar</b>…</p><p>“Rajemos”, le dijo Néstor Facundo Paz a su amigo Mario cuando vieron el fuego. Hasta ese momento, circulaban entre la parte delantera del salón y los corredores que balconeaban desde el primer piso. Desde ese lugar decidieron bajar nuevamente, y se ubicaron en cerca del escenario nuevamente, en la parte derecha del salón, la más alejada a la entrada principal. Allí presenciaron el show de<b> Ojos Locos</b>. No bien terminó, empezaron a encenderse las bengalas. Néstor no entendía nada. A él y a su amigo los habían cacheado al ingresar, precisamente para evitar que hicieran estallar pirotecnia. Escuchó a <b>Chabán</b> gritar “Loco, déjense de joder que hoy somos seis mil personas y no queremos que pase lo de Paraguay”, en referencia al incendio del shopping Ycuá Bolaños de Asunción, la capital de ese país, donde murieron 396 personas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YUYG57EGTJC2TK4DRPGIJZEBCY.jpg?auth=b3fd8ef1d4775f4c57e1ae6c9419b22a621d327acaebe6dcaa867b3391cb16ae&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Homenajes a los muertos en Cromañón. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p>Cuando oyó gritos, vio el incendio y le pidió huir a su amigo, cayó al piso en medio de la oscuridad. No podía respirar bien y el miedo a morir se apoderó de él. Allí se separó de su amigo, Mario. Como pudo, se incorporó, comenzó a empujar y fue empujado por una ola de personas, en medio de gritos de terror. Así, a tientas, consiguió escabullirse por la misma puerta que había entrado, dolorido, pero a salvo.</p><p>Victoria Ramos había llegado con un grupo de seis amigos desde Ituzaingó. Al entrar<b> le hicieron sacar las zapatillas</b> para revisarlas. Cuando se desató el incendio estaba junto al escenario. De repente, la música cesó, y ella se dio vuelta. Vio que en medio del salón hacían una ronda, que había fuego y que caía un trozo de la media sombra. Empezó a gritar y a querer escapar de allí. Se tropezó y cayó dos veces. La segunda, otras personas se precipitaron sobre ella. La aplastaron. Se cortó la luz. “Cada vez podía respirar menos, pero escuchaba a la gente que pedía ayuda”. No podía escapar, estaba aprisionada. Se desvaneció, y despertó cuando unos chicos la levantaron para ayudarla a salir. Tenía las piernas dormidas y la llevaron a una ambulancia.</p><p>A Juliana, entonces la novia de Nicolás Manuel Barani, le gustaba mucho <b>Callejeros</b>. Por eso, él la acompañó la noche del 30 de diciembre, como lo había hecho dos días antes, en la primera de las tres fechas que tocaría la banda de Villa Celina. Su primo, Sebastián, debutaba como espectador. Nicolás recordó que, por la revisación a la que fueron sometidos, entraron con las zapatillas en la mano. El lugar ya estaba lleno. En una de las tres barras del boliche, la del nivel inferior, tomaron unas cervezas. Juliana se dirigió al frente del escenario, y él y su primo decidieron mirar desde arriba. En la barra del piso superior pidieron otra cerveza y, justo cuando estaba por comenzar a tocar Callejeros, caminaron hacia el baño, ubicado a la derecha del escenario (mirando de frente al mismo) al final del corredor del balcón. Estando ahí empezó a sonar la música. Cuando salieron, el fuego se había desatado. Nicolás quiso bajar, pero su primo dijo “No, mejor entremos”, y regresaron al baño. “Empezó a entrar humo, inmediatamente se cortó la luz y la gente entraba enloquecida”, recordó. No se podía mover, abrumado entre los gritos de los desesperados. “¡Me ahogo! ¡Quiero salir!”, se oía. Se acurrucó bajo los lavabos, hasta que se desmayó. Nunca supo quién lo sacó de ahí. Luego, en el hospital Fernández, le contaron que el <b>SAME</b> lo trasladó. Y que despertó del coma recién el 4 de enero. El 12 de ese mes le dieron el alta. Todo ese tiempo, su novia permaneció junto a él. Recién en esos días que estuvo en terapia intensiva se enteró de la magnitud de la tragedia. Y que Sebastián, su primo, había muerto.</p><p>Fue su novio de entonces, Cristian, quien le compró a Noemí del Carmen Salto su ticket para ir a ver a <b>Callejeros</b> en el local de Locuras de Once. Era un negocio de ropa vinculado al rock, principalmente al rock barrial, donde también comercializan entradas. A las 19.10 ya estaba frente a Cromañón junto a su amigo Walter. Hizo la fila de las mujeres, contra el paredón de Bartolomé Mitre, mientras que su acompañante formó parte de la hilera junto al cordón de la vereda. A las ocho de la noche entraron. Una mujer con una remera negra y la inscripción <b>Callejeros</b> en amarillo la revisó: le palpó el cuerpo, el pelo, le hizo quitar las zapatillas y las plantillas de las mismas para comprobar que no llevaba pirotecnia. Al ingresar, se dirigió hacia la planta alta. También escuchó a <b>Chabán</b> advertir del riesgo, aunque supo quién era mucho después. Apareció en escena la banda, y oyó a Fontanet pidiendo buen comportamiento. Los acordes de “Distinto” la llevaron al éxtasis. Revoleó su remera, giró su cabeza y observó, en la planta baja, a un chico que, sobre sus hombros, llevaba a otro. Y precisó que ese chico levantó un tubo, apuntó al techo y desde allí salieron tres bolitas de colores. La tercera, de color verde, quedó enganchada en la media sombra. El fuego empezó a arder.</p><p>—Mirá —codeó a Walter.</p><p>—Vamos —ordenó él.</p><p>—No, pará, ya se va a apagar —respondió ella.</p><p>—Miqui, vamos, esto se va a prender fuego —insistió su amigo.</p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/H5ZGAGLA4FCQLESIL7RNZ7DDEM.png?auth=955151b7dcc3030ab7341c8201af4a9cb333de79c5c697c6e1fc2c4c0304b9bd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[El crudo relato del primer bombero que llegó a Cromañón y abrió con la fuerza de sus manos el portón que atrapaba a la gente]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/29/el-crudo-relato-del-primer-bombero-que-llego-a-cromanon-y-abrio-con-la-fuerza-de-sus-manos-el-porton-que-atrapaba-a-la-gente/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/29/el-crudo-relato-del-primer-bombero-que-llego-a-cromanon-y-abrio-con-la-fuerza-de-sus-manos-el-porton-que-atrapaba-a-la-gente/</guid><dc:creator><![CDATA[Cinthia Ruth]]></dc:creator><description><![CDATA[La noche del incendio del boliche, Darío Salgado, de 24 años, era el oficial a cargo del Cuartel I de Bomberos de la Policía Federal, que fue enviado al boliche de Once]]></description><pubDate>Sun, 29 Dec 2024 03:46:23 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TTBWC2JHVZD5JIYHQZDQCP5QSQ.jpg?auth=ca8dc97e0be726c43b38a6f943fed8b27392957c600d9d208d20d82eb7462590&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Darío Salgado fue el primer bombero en arribar a Cromañón la trágica noche del 30 de diciembre de 2004" height="1080" width="1920"/><p>Cuando el 30 de diciembre de 2004, la central de bomberos recibió un llamado que alertaba sobre un incendio dentro del boliche Cromañón, en el barrio porteño de Once, el operativo fue asignado al <b>Cuartel I de Bomberos de la Policía Federal, </b>que era el que estaba más cerca del lugar.</p><p><b>“Pensamos en algo menor: un cesto de basura o un sillón en llamas. Jamás imaginamos lo que nos esperaba</b>”, recordó el bombero Darío Salgado a <b>Infobae, </b>que con 24 años era el oficial a cargo del destacamento aquella desgraciada jornada de hace dos décadas.</p><p>En ese preciso momento, cerca de las 23, La banda <i>Callejeros</i> tocaba frente a una multitud enardecida, y lo que era una noche de festejo se transformó en <b>un infierno en cuestión de segundos.</b> Una bengala encendida por alguien del público impactó en la media sombra que cubría el techo discoteca y se prendió fuego, liberando una humareda negra y tóxica que se <b>cobró la vida de 194 personas.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IIHLKXRIY5G6TG6Z67N6OCDFAU.jpg?auth=b567cb135c1cb18a2969eb6dfb451cb529ffa4d4a3ee214303ec29dd3a22c8f3&smart=true&width=1200&height=1600" alt=" “Había que sacarlos una y otra vez. No entendían que estaban en peligro”, dijo Salgado sobre las personas que evacuaban del boliche y regresaban a buscar amigos o familiares" height="1600" width="1200"/><p>Al llegar, Salgado y su equipo se encontraron con una muchedumbre desbordada. “A paso de hombre, con la sirena abriendo camino, logramos llegar a la puerta. <b>Nuestra dotación fue la primera en llegar </b>y lo primero que vi fue a miles de personas peregrinando por la calle y la vereda. Era un caos”, relató. <b>Pero todavía faltaba lo peor.</b></p><p>“Me encuentro con un portón del tamaño de la salida de un vehículo, que estaba cerrado con pequeño vaivén, un aire de luz entre hoja y hoja. Por ese agujero se veía que las barras antipánico estaban atadas con alambre y <b>unos dos metros aproximadamente de brazos que salían pidiendo auxilio desde adentro”. </b>Así describió el bombero el primer cuadro de situación con el que se enfrentó.</p><p>“Lo que se veía no era el fuego, sino una gran cantidad de humo, que estaba contenido por las puertas que estaban semicerradas. Era como una olla a presión de toda la combustión que se había producido. La gente adentro sin poder respirar y asomando sus manos para pedir ayuda”, explicó Salgado, que fue el encargado de liderar la apertura del portón.</p><p>Primero probó con las herramientas que tenía en la autobomba, pero no dio resultado. Luego, a pura fuerza y ayudado por sus compañeros y personas que se acercaron voluntariamente ayudar, lograron abrirlo. <b>“Pudimos abrir a mano una de las hojas del portón y ahí es donde cae la gente. Algunos empiezan a salir por sus propios medios, </b>pero otro no. Comenzamos a hacer el salvamento. Era una cantidad de personas que no terminaba nunca. <b>Estuvimos desde las 23 hasta las 4 de la madrugada sacando personas”</b>, detalló.</p><p>El escenario al que se enfrentaron fue apocalíptico: <b>jóvenes desmayados por el calor, víctimas aplastadas en avalanchas humanas</b>, y otros que tras ser rescatadas regresaban al boliche buscando a familiares o amigos. “<b>Había que sacarlos una y otra vez</b>. No entendían que estaban en peligro”, contó Salgado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WSS6CBJMCVHYBLCVZJQBQ3Q36Q.jpg?auth=68cc1fff6ff6ca7b4ae5af95028074f3f538de8500ab217a80ada7fce9ad75e6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El bombero Darío Salgado en otro de los rescates en los que participó en su carrera" height="1080" width="1920"/><p>Adentro, el fuego ya se había autoextinguido, pero el humo era irrespirable. Con linternas y máscaras, los bomberos buscaron sobrevivientes entre parlantes, vallas y cuerpos apilados. Mientras, las calles alrededor del boliche se llenaban de personas que corrían, tosían y gritaban. Ambulancias, patrulleros y bomberos de otros cuarteles llegaban mientras el humo se elevaba como un presagio de muerte, y de las heridas físicas y emocionales que nunca sanarían por completo.</p><p>Entre las víctimas había adolescentes, familias enteras y niños. Uno de los descubrimientos más impactantes fue en el primer piso: una zona decorada como una “plaza blanda”, destinada a pequeños. “Había chicos que no debían estar ahí. Muchos ya habían sido sacados por mis compañeros”, relató Salgado.</p><p>Afuera, los sonidos de los teléfonos celulares inundaban las calles. Muchos familiares llamaban sin saber que sus hijos, hermanos o amigos ya no responderían. “<b>Sacábamos a las personas,</b> <b>las llevábamos hasta la esquina y los subíamos a las ambulancias,</b> a las camionetas de la Guardia de Infantería y también a los autos particulares que se acercaron a colaborar de manera voluntaria. También había vecinos que se presentaban y nos decían que eran médicos y se ponían a asistir a los heridos en la calle”, recordó a 20 años de la tragedia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/74MEFDOJUVBGXBDUIRN3ZPPYE4.jpg?auth=b720104cd32441dbec2c8eafe008ea7e65419c9a863c331394afc2a87beed773&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Salgado recuerda que la noche del 30 de diciembre de 2004, cuando sonó la alarma del cuartel, jamás imaginó que se encontraría con una tragedia de la magnitud que tuvo la de Cromañón" height="1080" width="1920"/><p>Una vez que sacaron a todas las personas que estaban dentro de Cromañón, el escenario final fue desolador: <b>“Veíamos zapatillas esparcidas por el suelo y los celulares sonando con sus luces encendidas”</b>.</p><p>Para quienes estuvieron trabajando en el boliche esa noche, las cicatrices son profundas. Salgado confesó que el incendio marcó un antes y un después tanto en su carrera como en su vida personal. “Ese recuerdo nunca me abandona”, admitió. “Cuando uno es joven, cree que puede con todo, pero después de lo que viví esa noche, entendí que hay cosas que te cambian para siempre”, agregó.</p><p>Al reflexionar sobre el aniversario número 20 de la tragedia, Salgado aseguró que “la historia hubiese sido totalmente diferente si las puertas hubieran estado abiertas y la salida de emergencia correctamente señalizada para que la gente pudiera irse”. Para él “podría haber sido un Cromañón diferente, no de esa magnitud”.</p><p>Después de ese incendio, Salgado fue transferido al Aeropuerto de Ezeiza, donde el trabajo “era más tranquilo”. Allí se desempeñó durante un año y luego volvió a las calles para seguir haciendo carrera. Pasó por los destacamentos de Palermo, Palermo, Villa Crespo y Barracas hasta que llegó a ser oficial jefe. Desde 2023 ocupa el cargo de <b>Jefe de la Oficina de Transporte Forense de los Bomberos de la Ciudad.</b></p><p>De la época de Cromañón, Salgado contó que se sigue viendo con el bombero Juan Manuel López, que era el encargado de las comunicaciones y de redactar los informes. “Él también fue uno de los sobrevivientes del incendio de Iron Mountain. Me conoce desde que tenía 13 años porque fuimos compañeros en los Bomberos Voluntarios de Quilmes. Hoy seguimos siendo amigos y también familia”, señaló.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PTICYYDDIVFNNMT4MNMO7EHXWY.jpg?auth=d75407877ec6a26558e65ae74dfc7d400ed5cd70a5f1ed98220ea5d72fce4f77&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Salgado junto a su mujer y sus dos hijas Mía y Emma, tiempo atrás en el cuartel. Hoy las menores tienen 12 y 9 años, respectivamente" height="1080" width="1920"/><p>A los 44 años, Salgado vive en la localidad bonaerense de Ranelagh, tiene dos hijas (Mía, de 12 años y Emma, de 9) y se encuentra felizmente en pareja con quien fue su novia del secundario, que se preocupó al enterarse de que él había sido asignado al incendio de Cromañón y no pegó un ojo en toda la noche hasta recibir el llamado en el que le dijo que estaba fuera de peligro.</p><p>“Sabemos que con el<b> </b>libro se pueden mejorar un montón de cosas, pero en ese momento se hizo todo lo que estaba a nuestro alcance. <b>Hubo compañeros que estaba de franco y vinieron a colaborar.</b> Eso fue impresionante. <b>Estoy orgulloso de todas las vidas que salvamos esa noche</b>”, concluyó.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TTBWC2JHVZD5JIYHQZDQCP5QSQ.jpg?auth=ca8dc97e0be726c43b38a6f943fed8b27392957c600d9d208d20d82eb7462590&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El crudo relato del primer bombero que llegó a Cromañón y abrió con la fuerza de sus manos el portón donde estaba atrapada la gente]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cuatro sobrevivientes cuentan el horror de Cromañón por dentro y definen a Callejeros, Chabán, Ibarra y la Justicia]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/29/cuatro-sobrevivientes-cuentan-el-horror-de-cromanon-por-dentro-y-definen-a-callejeros-chaban-ibarra-y-la-justicia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/29/cuatro-sobrevivientes-cuentan-el-horror-de-cromanon-por-dentro-y-definen-a-callejeros-chaban-ibarra-y-la-justicia/</guid><dc:creator><![CDATA[Hugo Martin]]></dc:creator><description><![CDATA[Carla Ricciotti, Osvaldo Gómez, Nicolás Pappolla y Gonzalo Zamudio estuvieron la noche del 30 de diciembre de 2004 en el boliche de Once. Convocados por Infobae, contaron cómo escaparon del infierno y qué piensan sobre los principales responsables de la muerte de 194 personas y aquellos que los debían juzgar]]></description><pubDate>Sun, 29 Dec 2024 03:41:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Los cuatro estuvieron el 30 de diciembre de 2004 en <b>Cromañón</b>. Los cuatro sobrevivieron al horror, cada uno de una forma diferente. Osvaldo, Nicolás y Gonzalo escaparon de los gases letales que esparcieron la inconsciencia, la desidia y la corrupción. Carla fue rescatada, inconsciente. Pasaron 20 años y en ellos, los recuerdos de la masacre del boliche de Once continúan. Son indelebles. Lo serán para siempre.</p><p><b>Infobae</b> reunió a<b> Osvaldo “Ova” Gómez</b>, músico; a <b>Nicolás Pappolla </b>y <b>Gonzalo Zamudio</b>, ambos integrantes de la Asociación Civil El Camino Cultural —que reúne a sobrevivientes de Cromañón—; y a <b>Carla Ricciotti</b>, periodista de LN +. Contaron cómo se salvaron de morir esa noche calurosa, algo que ya no pueden hacer las 194 víctimas. Y definieron a cuatro de los responsables de la masacre: Callejeros, Omar Chabán, Aníbal Ibarra y la Justicia. Estuvieron de acuerdo y también polemizaron. Aquí está su testimonio:</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NJOPGAEZL5BL5NAZOEG2Z3XKG4.jpg?auth=3d860d872cdce3281c7bcc9df51336e830db2ceb8d57304e1fb474aca33a68d8&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Nicolás Pappolla (Fotos: Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p>Nicolás, el más verborrágico de los cuatro, contó que llegó desde el barrio de Agronomía, y que “había logrado convencer a mis papás de llevar a mi hermano, que era más chico, tenía 15 años. <b>Fuimos todos contentos, a ver una banda que nos gustaba, que nos hacía felices</b>, a cerrar el fin de año. Callejeros estaba en un ascenso meteórico..”.</p><p>Gonzalo relata que fue con tres amigos: “Vivía a diez cuadras de Cromañón. Llegué temprano, caminando. No sé si ya había empezado Ojos Locos (la banda soporte de Callejeros). En el intervalo, o cuando estaba por terminar Ojos locos fui al baño, volví y quedé ubicado un poco a la izquierda, de frente al escenario, delante de la escalera. <b>Me acuerdo de Chabán. diciéndonos que nos íbamos a morir como en Paraguay, que había como 6000 personas, que si pasaba algo no salía nadie “.</b></p><p>Osvaldo era de Villa Celina, la patria chica de Callejeros. Conocía a los músicos y al manager, Diego Argañaraz. “Mi relación con ellos era del barrio, <b>era la banda del barrio que estaba creciendo, nuestro orgullo. </b>Entramos sobre el final, en el intervalo de Ojos Locos y Callejeros. Nos quedamos en la parte de atrás. Cuando pasó todo esto yo estaba de espaldas. No vi nada. Y se apagó la luz y la gente empezó a querer salir. Yo me quedo quieto”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S6SUWCL6AJCHLFXFE5IFGASUNA.jpg?auth=075c0f8bbd7a400b4e0be0d5f1c0709674387a9aec67454b13247e2e1e74f969&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Carla Ricciotti " height="1152" width="2048"/><p>Carla no era fanática de la banda, pero le gustaba. Vivía en Once junto a Luis, su novio. Ella recuerda cuando la media sombra comenzó a arder, y luego la guata a desprender el ácido cianhídrico que mató a las víctimas: “Me acuerdo sentir la explosión y ver el techo que se empezaba a abrir, pero no fuego. Y enseguida se cortó la luz. Le dije a mi novio que fuéramos para el baño, porque era irrespirable. Nunca había sentido esa sensación, ese olor y por suerte nunca más lo volví a sentir. <b>Nos agarramos de la mano, hicimos tres pasos y me dijo ‘no, no puedo más’. Y se cayó. Me agaché y lo tanteé, había quedado como sentado, como en la esquinita de dos paredes. Lo abracé y me desmayé también.</b> Eso es todo lo que recuerdo de Cromañón”.</p><p>Cuando empezó el show, Gonzalo fue hacia adelante. Dice que el lugar estuvo “matado” los tres días (28, 29 y 30 de diciembre), es decir, que no entraba nadie más a Cromañón. “Me quedé ahí, al costadito, y al rato vi justo la candela que se prendía. Empecé a ver como se abría (la media sombra) y se cortó la luz.<b> El embudo de gente que empezó a salir me sacó.</b> Salí pensando que era una boludez, que ‘bueno, ahora lo apagan y volvemos’”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EXMPN7DFX5C67DQPVXXO2HCA7A.jpg?auth=7788a97d775bccaf449f3374343c5f436598b654d265d1b831cfddc312563be3&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Gonzalo Zamudio " height="1152" width="2048"/><p>Nicolás también pudo salir por sus propios medios. Para él, de aquella noche le quedó la solidaridad entre quienes intentaban escaparle a la muerte: “Todos los que estuvimos y todas las que estuvieron ahí,<b> intentamos salir dándonos la mano los unos a los otros. </b>Me parece que eso creo que es el mejor mensaje que podemos transmitir al explicar cómo salimos de ahí. Entramos siendo pibes felices, con sueños, con proyectos, con un montón de cosas y salimos, quienes gracias a Dios pudimos salir de ahí, siendo lo que pudimos”.</p><p>La marea humana también arrastró a Osvaldo fuera del rectángulo de Cromañón: había más de tres mil personas en un lugar habilitado (mal habilitado) para 1031. “Nos fuimos para la esquina, donde iban todos para liberar la salida. Muchos corrían asustados. Cuando caímos en lo que sucedía, que mucha gente no salía, vimos pasar a un amigo del barrio que había perdido al hijo, y empezamos a decir ‘loco, hay que entrar’”. Ova, junto a su hermano Roberto, <b>regresó al interior del boliche “un montón de veces” para rescatar gente.</b> “De ahí nos habremos ido tipo cuatro, cuatro y media de la mañana. Sacamos a un chico del barrio, al Bore, cuando lo llevamos hasta la esquina ya habían llegado las ambulancias. Había pasado un buen rato. <b>El personal de la ambulancia lo tocó y dijo que estaba sin vida. Eso nos terminó la noche, por así decirlo. Nos dio un mazazo”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y67QFII7UFBXBF7SYSABDA7LGY.jpg?auth=2a8d510da2425ce34f1154f04b55ff9ff417c2ceb1c53845a934350cfbb32a22&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Osvaldo "Ova" Gómez " height="1152" width="2048"/><p>Gonzalo también se fue de Once a las cuatro de la mañana. Cuando llegó a su casa, su mamá baldeaba la vereda. Hace énfasis en quienes entraron una y otra vez a rescatar gente que había quedado atrapada. “Me parece que es importante contar que<b> el 40% de los pibes fallecidos fueron los que volvieron a entrar. </b>Habla sobre lo que era el rock, la cultura de la gente que seguía no sólo a Callejeros, si no a toda esa movida. Son las cosas con las que hay que quedarse”.</p><p>Osvaldo llegó a Villa Celina y fue al único lugar del barrio donde sabía que todos los que llegaban desde Once iban a ir:<b> la sala de ensayo de Callejeros, sobre la calle Barros Pazos.</b> “De ahí salíamos siempre, en micros, en auto o nos juntábamos diez pibes y nos íbamos a tomar el bondi hasta donde sea. Volvimos, les informamos lo que habíamos visto, lo que había pasado con Gastón García, con el Bore y ahí estaba el hermano, Gustavo... Después de eso fuimos para casa”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M2RCVUVNZZEIDHVQ2352SIFW3I.jpg?auth=52d9ebcc8bac328b6b024a0ceceb84499ccf9cde547711e4cf78475ed05a4654&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Los cuatro sobrevivientes de Cromañón en el estudio de Infobae " height="1152" width="2048"/><p>A Carla la rescató uno de esos chicos que volvieron a ingresar. Despertó recién el 13 de enero en el Hospital Fiorito de Avellaneda, toda intubada. “No entendía nada. No sabía dónde estaba. No me acordaba de nada. Pasaron varios días hasta que me contaron lo que había pasado. Me dieron de alta el 19, con traqueostomía y todo”.<b> Recién entonces supo que Luis, su novio, había muerto allí en Cromañón.</b> “Nunca supe quién nos sacó. Como estábamos en el primer piso, siempre pensé ‘hasta que llegaron hasta ahí, si entraron por abajo, tardaron un montón, con todas las trabas que había, la gente y los cuerpos’. Y empezaron a sacar a los que estaban abajo, hasta que descubrieron que había un primer piso con más gente. Y si entraron por el techo de al lado, donde hicieron un boquete, habrán tardado un montón también. Así que no sé, no fue, no me tocó, no era mi día”</p><p>En esa época, Carla trabajaba en Crónica TV. Ese canal fue el primero en llegar. Ella se había desmayado casi de inmediato. Cuando salió del coma y le dieron el alta, les pidió a sus compañeros que le mostraran el material en crudo que habían grabado esa noche. “Sufro por cosas que no viví. Verlo fue terrible”. Afuera la esperaba algo más: <b>“La madre de mi novio esperaba que despertara del coma para preguntarme si él había sufrido.</b> Imaginate para una madre no saber cómo murió el hijo. Le dije que no, porque se desmayó enseguida”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PF7KMU2VMZAUXBZI5SZKUQJK3M.jpg?auth=6a3f56b3765148db87f57bf9cccc0c5bdb497eb4aa773c2b908497f4d04c6ba2&smart=true&width=2048&height=1152" alt="La foto de Callejeros " height="1152" width="2048"/><h2>Callejeros</h2><p>La banda de Villa Celina, que no pudo terminar ni siquiera el primer tema esa noche, cuyos integrantes perdieron familiares que estaban entre el público y fueron presos, tuvieron su vuelta el 21 de septiembre de 2016. Esa fue la fotografía elegida para que los definan:</p><p><b>Carla Ricciotti:</b> “Veo un grupo de personas que quizá no sabían en dónde se estaban metiendo, o no les importaba. No preguntaron. No se ocuparon demasiado en chequear las medidas de seguridad. Fue hace 20 años. No sé si todos los demás grupos lo hacían. Quizás bandas más grandes sí. Vendieron más entradas de las que estaban permitidas.<b> Las bengalas no las entraba cualquiera. No sé, siempre se dijo que las había entrado la banda. Las entraron, sí, seguramente en connivencia con alguien de la puerta o de seguridad, porque a mí me me hicieron sacar hasta las zapatillas, me revisaron la riñonera, todo. </b>O sea, cualquiera no podía entrar con bengalas. Te sacaban si tenías un encendedor. Y también veo que si fueron culpables de algo por omisión o por negligencia, o desidia, o por ignorancia, o por lo que fuera, lo pagaron carísimo, con familiares muertos”</p><p><b>Nicolás Pappolla:</b> “A mí, puntualmente esta foto me trae a la cabeza haber cerrado una etapa. Yo estuve en Córdoba, en el Chateau. Fui con todos mis amigos, me acompañó mi mamá también. Yo necesitaba ese recital. Desde el punto de vista musical, para mí, de las mejores bandas que que me tocó escuchar. Lindos recuerdos. Me quedo con eso. <b>Creo sí que tienen su cuota de responsabilidad en lo que sucedió, pero no creo para nada que sean los principales culpables”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RF45QJF2BBAQLNLVE5JBZ2RPG4?auth=f948bbc16b0d7b8d9fa05e3418c6293c8bb4797d345b223156244c7490aab106&smart=true&width=600&height=360" alt=" Así quedó el interior de Cromañón luego de la masacre (Charly Dí­az Azcué)" height="360" width="600"/><p><b>Osvaldo “Ova” Gómez:</b> “Yo veo un recital muy emotivo, algo que tenía que cerrar. Los chicos de Celina y los que fuimos en micro nos pasamos casi todo el show llorando. <b>Callejeros, si los miro así, son una banda de amigos del barrio, que cada uno tocaba un instrumento y llegaron donde llegaron. Después pasó lo que pasó. </b>Eso ya es un tema mucho más amplio, pero en sí, amigos del barrio que nos conocemos hace mucho, que hoy por hoy puedo escribirme con algunos de ellos. De chicos crecimos viendo a estos pibes, fuimos felices viendolos y nos tocó esta vuelta, esta jugada chota de la vida”.</p><p><b>Nicolás Zamudio:</b> “También diría un grupo de amigos, pero también veo sobrevivientes. Algo que pasó muy poco, es que <b>jamás fueron tratados como sobrevivientes</b>.En general, siempre fuimos nosotros los que los vimos con esos ojos. Después creo que algún grado de responsabilidad habrán tenido”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LSWAEANJSJEDHAHPCKV2AIBCVI.jpg?auth=f011c775570887e4d44ad74253d962a9f8fcf1b80ff79bfcf7331d405befb99e&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Omar Chabán " height="1152" width="2048"/><h2>Omar Chabán</h2><p>Era el manager de Cromañón, el que recibía órdenes directamente del dueño del predio, Rafael Levy. Un personaje de la década del ‘80 que se reinventó varias veces, creó lugares emblemáticos para el rock y el under como el Café Einstein y Cemento. <b>Cromañón marcó su final como empresario. </b>Estuvo preso y murió en diciembre de 2014.</p><p><b>Nicolás Pappolla: “De los privados, considero que es el mayor responsable</b>, porque, entre otras cosas, fue una decisión de él haber puesto un candado en la puerta de emergencia de seguridad, no haber colocado los aislantes ignífugos que hubiesen evitado la cuestión del monóxido y demás. Creo también que<b> no deja de ser una figura que me parece que dio un aporte, más que a la cultura, a la contracultura. </b>Cemento era un espacio donde algo sucedía, ¿viste? Y que eso no se pudo volver a recuperar”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BAZPNBU35NHK3B2264ERJQ6P54?auth=e424d41d76aeb73d8225e55f9044799e4854a7e2cdffe6de3ec0683f61e386cf&smart=true&width=600&height=360" alt="Restos de una noche trágica en Cromañón (Charly Dí­az Azcué)" height="360" width="600"/><p><b>Osvaldo “Ova” Gómez:</b> “Si bien alguno lo puede apuntar con el dedo, creo que <b>hoy no hay un Omar Chabán en la cultura musical. Fue una persona que ayudó a muchísimas bandas</b>, que tuvo esto que le pasó, que no fue poco, fue uno de los responsables más grandes. Si bien creo que todos tenemos un poco de responsabilidad, él, entre otras, fue la persona que podía haber evitado esto”.</p><p><b>Carla Ricciotti: </b>“A mí me causa un rechazo grande verle la cara, esa cara de angustia que tenía siempre. Pero no puedo separar lo que hizo para ayudar o promocionar a que crecieran bandas desde el under con lo que pasó esa noche. <b>No me parece que promover la cultura o promover una banda sea más importante que cuidar la vida de nadie. Y por ambición, porque no le importaba”.</b></p><p><b>Gonzalo Zamudio: </b>“A mí ya no me genera nada. Creo que <b>reconocer su aporte al rock, a la cultura en general, es válido y necesario. También creo que no alcanza. Una cosa no quita la otra”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AOKUJNU5JVEUFAGDWXGA5K432I.jpg?auth=fcaef9eb11a7e1c0a9b1ac7a8a64c7728f8a319a85959839e6d8f15edaf4896e&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Aníbal Ibarra " height="1152" width="2048"/><h2>Aníbal Ibarra</h2><p>Era el jefe de gobierno porteño. Luego de la masacre, fue destituido de su cargo con un juicio político de la Legislatura. Sin embargo, dos veces, en 2011 y 2015, fue votado como legislador de la Ciudad de Buenos Aires.</p><p><b>Osvaldo “Ova” Gómez: </b>“Lejos<b> es el principal responsable de todo</b>. O sea, por lo menos el que más grado tiene, el que también más lo podía haber evitado”</p><p>Nicolás Papolla: <b>“Es uno de los que mayor rechazo me genera por varias cuestiones. Lo primero que hizo este señor, cuando las familias estaban buscando a sus hijos en los hospitales, nosotros estábamos buscando a nuestros amigos o yendo a las morgues y demás, se juntó con los empresarios de la noche.</b> Nos enteramos que cerca del 70% de los bares y boliches no estaban en condiciones. Entonces, dejemos de nombrar a Cromañón como una tragedia, como si fuese algo inevitable y <b>empecemos a decir que Cromañón fue una masacre con responsables concretos</b>, porque se pudo haber evitado, porque si los funcionarios de este señor hubiesen hecho bien su trabajo, la noche del 30 de diciembre de 2004 Cromañón tendría que haber tenido una faja de clausura”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3U3G4X3GWFFBRHUYXLDEL3OTQY.jpg?auth=ee2f87b08b64a8e561fff05f3b72f2d16d28127408d311743b7ab31693f2856c&smart=true&width=1200&height=675" alt="Zapatillas halladas adentro de Cromañón. Luego se convertirían en un símbolo de la tragedia para recordar a las víctimas " height="675" width="1200"/><p><b>Gonzalo Zamudio:</b> <b>“Es inexplicable como este tipo haya sido sobreseído,</b> porque si vos me decís que atravesó el juicio y después pasó... !Sobreseído! No se entiende la verdad. O sí, sí se entiende perfecto,¿no? Es irónico. Pero eso es increíble, era la cabeza del estado... pagó muy poco él y la política en general”.</p><p><b>Carla Ricciotti:</b> “Además, <b>lo primero que hizo fue victimizarse, esconderse bajo el ala de Cristina, que lo apañó en ese momento y se fue al Sur también y nunca dijo nada. </b>Y lo mantuvieron en el entorno del poder. De hecho, bueno, era el cuñado de Alberto Fernández”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KKDPT3Q5K5BY3D64ND7YX46LZM.jpg?auth=9f1514ede29f2b0f3f42c907d2d37c3ec25345005322b1c6c71a5fdee2f048c9&smart=true&width=2048&height=1152" alt="El Palacio de Tribunales " height="1152" width="2048"/><h2>La Justicia</h2><p><b>Osvaldo “Ova” Gómez:</b> <b>“No siento que hubo justicia,</b> sobre porque había políticos y funcionarios públicos en el medio. Es muy difícil pelear contra eso, pedir justicia en esos temas”.</p><p><b>Gonzalo Zamudio: </b>“Yo no sé si 20 años después, que estén presos o no juega como una variable relevante. Sí, me parece que lo más relevante y<b> donde la justicia más falló es en juzgar al Estado.</b> No lo juzgó, decidió que no era responsable”</p><p><b>Nicolás Pappolla:</b> “Una justicia lenta, que no solo nos pasa a nosotros, pasa en líneas generales: 20 años para tener una sentencia en una demanda civil. El otro día nos contó una compañera que le salió una demanda civil a una sobreviviente. <b>Este año, 20 años después, cobró 500 mil pesos, menos el 30 por ciento que le tenía que dar el abogado, fueron 350 mil pesos por la demanda civil”</b></p><p><b>Carla Ricciotti:</b> “Para mí <b>no hubo justicia, porque asaron 20 años y no hay nadie preso. </b>No se pagaron los juicios civiles. El gobierno de la Ciudad, que es el único que puede pagar, lo sigue apelando. Y a los pocos que les pagaron, que no deben ser más de diez, quince personas, les han pagado una miseria. Es como burlarse en la cara de del sobreviviente que te estén dando eso”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/37D5FKRB2FF6PIFF2PNH5GLPFY.jpg?auth=d360fb7990a16e764e845b140a4e3c0c0ffa99636af7625bd67a7c8f2ef844ac&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela Teicheira</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Cromañón, el documental: a 20 años de la noche en que Argentina no durmió]]></title><link>https://www.infobae.com/docs/2024/12/29/cromanon-el-documental-a-20-anos-de-la-noche-en-que-argentina-no-durmio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/docs/2024/12/29/cromanon-el-documental-a-20-anos-de-la-noche-en-que-argentina-no-durmio/</guid><description><![CDATA[Con entrevistas a familiares de víctimas, abogados, el juez y el fiscal de la causa, más material inédito del juicio en el que aparecen Patricio Fontanet y Omar Chabán, entre otros, Infobae repasa el proceso judicial de la masacre que sacudió a Buenos Aires el 30 de diciembre del 2004]]></description><pubDate>Sun, 29 Dec 2024 03:41:31 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El 30 de diciembre del 2004 la Argentina no durmió. Las noticias que llegaban de un incendio en el boliche <b>República de Cromañón</b>, donde el cada vez más consolidado grupo <b>Callejeros</b> cerraba el año con su tercera fecha consecutiva <b>-tocaron también el 28 y 29-</b> para presentar su disco <i>Rocanroles Sin Destino</i>, paralizó los hogares de la ciudad de Buenos Aires, pero el horror y el desconcierto se esparció a medida que pasaban las horas y la tragedia se profundizaba.</p><p>Irregularidades, negligencia, descuidos, corrupción y una cultura del rock que a partir de ese día cambió para siempre fueron un cocktail mortal para las casi 4 mil personas que esa noche estaban en un <b>lugar habilitado para menos de dos mil. </b></p><p>A 20 años de la masacre, <b>Infobae</b> recopiló en este documental los testimonios de <b>Marcelo Alvero</b>, juez del Tribunal Oral que llevó adelante el juicio; <b>Jorge López Lecube</b>, fiscal a cargo de la investigación; <b>Analía Fangano</b>, abogada de Callejeros; <b>“Joe” Stetefanolo</b>, defensor de Raúl Villarreal (mano derecha de Omar Chabán); y <b>Nilda Gómez e Isabel Rodas</b>, madres de víctimas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ESNGVQROINBYRD6HEQYPO47WH4?auth=f01d244312f61c524e03e51f9ebca1dee52ea9b0c7f199019a0cdcad93c63e44&smart=true&width=1583&height=890" alt="Patricio Fontanet, líder de Callejeros, durante el juicio (Nicolás Stulberg)" height="890" width="1583"/><p>También se incluye material inédito del juicio en el que se juzgó las responsabilidades de <b>Omar Chabán</b> y los integrantes de Callejeros, con el testimonio del ex gerenciador de Cromañón y de <b>Patricio Fontanet</b>, líder de la banda. </p><p>En ese proceso, <b>Chabán recibió una pena de 20 años de prisión</b>; Diego Argañaraz, manager de Callejeros, y el ex subcomisario Carlos Díaz fueron condenados a 18 años por estrago doloso y coimas; las ex funcionarias del gobierno de la ciudad Fabiana Fiszbin y Ana María Fernández recibieron una pena de dos años; y un año para Raúl Villarreal, jefe de seguridad del boliche. <b>Pero Fontanet y el resto del grupo fueron absueltos por el beneficio de la duda. </b></p><p>Ante la apelación, el veredicto fue revisado por la Cámara Federal de Casación Penal que <b>condenó a Callejeros</b>, pero modificó el delito de estrago doloso a culposo, que tiene una pena menor. Así, las condenas fueron de <b>diez años y nueve meses para Chabán, ocho para Díaz, siete para Fontanet</b>, seis para Villarreal, para el baterista Eduardo Vázquez -luego condenado a perpetua para prender fuego y matar a su pareja- y para el escenógrafo Horacio Cardell; cinco para el resto de los músicos y el manager Argañaraz; y entre cuatro años y tres años y seis meses para los ex funcionarios. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VCVGAPD2UZCN5OSVGZNCLTJHHA?auth=9218f470a3c556d9e0a5bd74b83ccdc9bb347b2fe573d6e913cb4fcc564dd2f3&smart=true&width=600&height=360" alt="Omar Chabán (NA)" height="360" width="600"/><p>Ese fallo fue confirmado por la Corte Suprema en 2016 y quedó firme. Antes, <b>en noviembre de 2014, Chabán murió en prisión domiciliaria a causa de un linfoma de Hodgkin.</b></p><p>El documental es guiado por los periodistas Martín Angulo y Patricia Blanco, de la sección Judiciales de <b>Infobae</b>, quienes cubrieron el proceso del expediente a lo largo de los años.</p><p><i>Idea: Marcos Shaw</i></p><p><i>Guión y edición: Nicolás Spalek y Leo Aquiba</i></p><p><i>Entrevistas: Patricia Blanco, Martín Angulo y Hugo Martín</i></p><p><i>Video: Gastón Taylor</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5NS6V4EWEJCD3KM2MGC7Z5O3XU.jpg?auth=2a9b0420e80508b094ec3f1d3742fe68aaa76d17b9222f0881b869a89d025e5f&amp;smart=true&amp;width=1201&amp;height=401" type="image/jpeg" height="401" width="1201"/></item><item><title><![CDATA[El papa Francisco recibió en el Vaticano a “Pato” Fontanet, el cantante de Callejeros]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/05/el-papa-francisco-recibio-en-el-vaticano-a-pato-fontanet-el-cantante-de-callejeros/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/05/el-papa-francisco-recibio-en-el-vaticano-a-pato-fontanet-el-cantante-de-callejeros/</guid><description><![CDATA[El sumo pontífice recibió un libro que recuerda a las víctimas de la tragedia de Cromañón. También estuvieron en la reunión otros músicos de la banda actual del intérprete]]></description><pubDate>Thu, 05 Dec 2024 13:55:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7ZXIUHMRAFHM3BNBN7VT7MPJDQ.jpg?auth=729b90296a82f108e92ca5eead415aa88339c185887f403ca656f66693de5168&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Luis Lamas, el Papa Francisco, Pato Fontanet y Juano Falcone, en la audiencia privada en el Vaticano (Gentileza Roberto Carles)" height="1080" width="1920"/><p>El cierre de la gira en España del grupo de rock <b>Don Osvaldo</b>, liderado por el cantante <a href="https://www.infobae.com/tag/pato-fontanet/" target="_blank"><b>Patricio Santos “Pato” Fontanet</b></a>, tuvo el último martes una escala cumbre en el Vaticano. Allí, el ex vocalista de<a href="https://www.infobae.com/tag/callejeros/" target="_blank"><b> Callejeros</b></a>, junto al baterista Luis Lamas y el percusionista Juano Falcone, tuvieron una<b> audiencia privada con el </b><a href="https://www.infobae.com/tag/papa-francisco/" target="_blank"><b>Papa Francisco</b></a> en la Casa de Santa Marta para entregarle en mano un ejemplar del libro <i>Voces Tiempo Verdad</i>, que recuerda la <a href="https://www.infobae.com/tag/tragedia-de-cromanon/" target="_blank">tragedia de <b>Cromañón</b></a><b> </b>ocurrida el 30 de diciembre de 2004 en la discoteca de Once.</p><p>El encuentro fue gestionado, según la organización <b>No Nos Cuenten Cromañón (NNCC)</b>,<b> </b>por la relación cordial que Lamas mantiene con <b>Roberto Carles</b>, ex embajador argentino en Italia y Secretario Letrado de la Procuración General de la Nación. “<b>Francisco se mostró muy conmovido por la lucha que vienen sosteniendo los sobrevivientes durante casi 20 años</b>”, posteó en IG la ONG conformada en 2007 y surgida “por la necesidad de mostrar una postura distinta con respecto a las responsabilidades de lo ocurrido, frente a la criminalización de la juventud que se mostraba en los medios de comunicación”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OXDID6WB3FDCVNKZAFUMB5VKQE.jpg?auth=e6aa57bd02a05d551a76d15abf7b4103b0a45bc3555103796d4e5804aa51ea91&smart=true&width=1920&height=1433" alt="El posteo con la visita de los músicos al Papa Francisco (IG @nonoscuenten.nncc)" height="1433" width="1920"/><p>”Mientras pasaba las páginas, Francisco nos dijo que el libro era muy importante para <b>ejercitar la memoria</b>, y contar lo que verdaderamente pasó en Cromañón”, expresó Lamas desde Roma. “Cuando llegó al final, volvió a una foto de <a href="https://www.infobae.com/tag/estela-de-carlotto/" target="_blank"><b>Estela de Carlotto</b></a><b> </b>en un acto de NNCC y se refirió a la presidenta de Abuelas con palabras de reconocimiento por su compromiso y la veracidad que aporta su presencia”, agregó sobre esta obra que la semana próxima recibirá un reconocimiento de la <b>Unesco </b>y será declarada, el martes próximo, de<b> interés cultural </b>por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.</p><p>Durante la reunión, que según consignaron los organizadores “duró más de una hora”, Francisco contó que <b>recordaba los hospitales que recorrió la noche del 30 de diciembre de 2004</b>, las misas que ofreció para familiares y sobrevivientes (de los que siempre estuvo cerca cuando era Arzobispo de Buenos Aires) y de las <b>agresiones que recibió en la Catedral por interesarse por los músicos de Callejeros</b>.</p><p>“Estaba muy interesado por conocer todas las actividades que realiza NNCC, las charlas en los colegios, el acto de los 30 de diciembre en el Obelisco y que el libro haya sido presentado en toda la Argentina -precisamente en 42 ciudades del país- para mantener viva la memoria”, detalló Lamas. “<b>Francisco sigue de cerca y con cierta preocupación todas las cuestiones a nivel social que están pasando en Argentina</b>”, agregó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4SJQESXXMVCRVIUFY4ORJ7N7JU.jpg?auth=f05886ebe31c5b23e4eec215376deaf7e9ced96c70a954feea54773406a561e3&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Foto de archivo de un recital de Don Osvaldo en 2021" height="1079" width="1920"/><p>Antes de despedirse -según reza el comunicado- el Papa saludó con un beso y un abrazo afectuoso a los músicos y volvió a manifestar su compromiso y afinidad por la lucha que vienen sosteniendo los sobrevivientes, a los que también les envió un mensaje: “<b>Les pido que nunca pierdan la ilusión</b>”, enfatizó el Santo Padre.</p><p>Vale recordar que NNCC está conformada por sobrevivientes, familiares y amigos de víctimas de la tragedia de Cromañón y realiza diversas actividades, tales como charlas en establecimientos educativos e intervenciones culturales. Además, están a cargo de la organización del <b>acto de aniversario</b> y cuentan con un<b> programa de asistencia psicológica</b> propio y luchamos por el bienestar de todos los y las sobrevivientes.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7ZXIUHMRAFHM3BNBN7VT7MPJDQ.jpg?auth=729b90296a82f108e92ca5eead415aa88339c185887f403ca656f66693de5168&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Omar Chabán, a 10 años de su muerte: de ser el rey del under porteño a su condena por las 194 víctimas de Cromañon]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/11/17/omar-chaban-a-10-anos-de-su-muerte-de-ser-el-rey-del-under-porteno-a-su-condena-por-las-194-victimas-de-cromanon/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/11/17/omar-chaban-a-10-anos-de-su-muerte-de-ser-el-rey-del-under-porteno-a-su-condena-por-las-194-victimas-de-cromanon/</guid><dc:creator><![CDATA[Hugo Martin]]></dc:creator><description><![CDATA[El performer y gerenciador del boliche de Once murió por un cáncer linfático el 17 de noviembre de 2014, Su padre sirio. La infancia en un colegio alemán. Los lugares emblemáticos para el rock que creó, como el Bar Einstein y Cemento. Las anécdotas de sus boliches. La llegada de Cromañón. Su desidia por la seguridad. La tragedia del 30 de diciembre. Su huida del lugar. Cómo lo encontró la policía. La cárcel, la enfermedad y el final]]></description><pubDate>Sun, 17 Nov 2024 12:46:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3WNQR2GYD5FYZLEHL52BAFXOQQ?auth=3e80c1ddc73d7e8b1dad27ea301aa6b03d48d40d9e4b3fce60b52712f5535385&smart=true&width=391&height=314" alt="Omar Chabán" height="314" width="391"/><p>El 30 de diciembre de 2004, horas antes de que la tragedia convirtiera su vida en un infierno y la de 194 chicos en un cadalso, <b>Omar Emir Chabán</b> pasó por un restaurante para reservar una mesa donde celebrar el Año Nuevo al día siguiente. La noche era especial: en <b>República Cromañón</b>, el boliche de Once que regenteaba, tocaría por última vez en el año <b>Callejeros</b>, la banda que había impulsado en el último tiempo.</p><p>Minutos antes de que la banda comenzara su breve show, Chabán observaba todo desde la zona de sonido, en su papel de anfitrión. La pirotecnia y el uso de bengalas comenzó antes que Callejeros comenzara a tocar. Según los testimonios de varios sobrevivientes, Chabán advirtió por los parlantes: “Paren porque nos vamos a morir todos, nos vamos a prender fuego”... <b>“No sean boludos, no tiren bengalas porque va a pasar lo mismo que en el shopping de Paraguay”</b> (por <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2024/08/01/a-20-anos-del-incendio-del-shopping-ycua-bolanos-327-muertos-y-la-historia-de-un-rescate-heroico-entre-las-llamas/" target="_blank">la tragedia del Ycuá Bolaños,</a> donde murieron 327 personas)... “Déjense de joder con la pirotecnia, son todos unos hijos de puta, unos pelotudos”. Recibió como respuesta un abucheo, una rechifla.</p><p>Cuando una bengala impactó sobre la media sombra e inició el desastre, el lugar se convirtió en una trampa mortal. Hubo testigos que vieron a Chabán con un matafuegos, a los gritos. Él juró que cuando previó el tsunami de humo tóxico se le vendría encima, se arrojó sobre la consola ubicada en el primer piso, frente al escenario, cortó el sonido y buscó una manguera. La encontró desenrollada y le gritó a alguien que intentaba mover la llave del agua. Fue en el momento exacto, señaló, cuando sintió una explosión que cortó la luz. <b>“En ese instante me sentí morir”</b>, admitió. Pero no murió aquel 30 de diciembre de 2004, si no <b>el 17 de noviembre de 2014, hace exactamente diez años.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WUL4RDOISNDVZPFZKCTXLI5GZM?auth=c28a060c73c8ee641d50a365fe54d0bdd72d50176ed1b21810e1bf81f43ae8f6&smart=true&width=600&height=390" alt=" Chabán, detenido en Marcos Paz" height="390" width="600"/><p>Luego, en la oscuridad, como un zombie,<a href="https://www.infobae.com/sociedad/2020/12/30/tragedia-de-cromanon-que-hicieron-chaban-y-callejeros-cuando-se-incendio-el-boliche-y-que-mato-a-las-194-victimas/" target="_blank"> salió por una de las dos puertas vaivén de la entrada</a> y se dirigió, por la salida de Bartolomé Mitre 3060, hacia el ingreso del garaje del hotel Central Park, el edificio contiguo. En la puerta alternativa de emergencia —que él indicó cerrar por orden de Rafael Levy, el verdadero dueño de Cromañón— vio a Diego Argañaraz, el jefe de seguridad de Callejeros que intentaba abrirla, y le señaló hacia dónde debía hacerlo. Maximiliano Djerfy, uno de los dos guitarristas de la banda, que estaba en el lugar esforzándose por desbloquear esa salida, también vio allí a Chabán. <b>Lo describió como paralizado.</b></p><p>“Caminaba y tenía una gran opresión en el corazón. Me movía como un autómata. Entré al lugar tres veces. En una me dirigí cerca del kiosco y saqué a tres chicos. Pasando la escalera no se podía respirar. Hice dos metros y no podía pasar. Estuve shockeado y paralizado. En un momento, a las doce y cinco de la noche, llamé a Cemento. Y luego volví a entrar. Toda esa sensación de que un gran peso se me vino arriba del cuerpo”, relató luego Chabán. Ya en la calle, la figura del empresario se desdibujó entre el horror. <b>Hubo testigos que lo vieron caminar aturdido por Plaza Once.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TJI4LWET6NFYBNPMZTXBEPI2FI?auth=b51ee3774815fb8486165f553f8a0c660e88e0b844fb4fa675a0d5dfe10eda5e&smart=true&width=391&height=314" alt="Chabán fue uno de los principales impulsores de las bandas under del rock" height="314" width="391"/><p><b>Fue detenido el 31 de enero en un local de la calle Salta</b>. La policía llegó a él por una serie de allanamientos que comenzaron en cuatro direcciones de las calles Montevideo, Luis Viale, Rodriguez Peña y Rivadavia (donde vivía) y Estados Unidos 1228/56, la sede de Cemento. En las requisas a esos lugares se halló una factura de servicio público a nombre de Omar Emir Chabán, con domicilio en la calle Rivadavia al 1300. El<b> fiscal Juan Manuel Sansone</b> dispuso el allanamiento y el arresto del empresario. El 31, a las tres menos cuarto de la tarde, la policía llegó al mencionado inmueble. Al mismo tiempo, la minuciosa revisación del departamento de Montevideo al 300 se secuestró un boleto de compraventa firmado en el año 2001 a favor de Chabán, donde figuraba la dirección de la calle Salta al 600. <b>A las 17.30, la patrulla policial que arribó al lugar encontró a Chabán.</b> No ofreció resistencia. El informe señaló que estaba “correctamente vestido y evidenciando adecuados cuidados en su vestimenta e higiene personal”.</p><p>Sansone entendió que Chabán intentó huir desde el primer momento: “El encausado en estudio eligió para refugiarse un domicilio que no era el que habitaba usualmente, y en el que fue localizado por la fortuita circunstancia de encontrarse un antiguo documento que permitió conocer su relación con esa propiedad. Sin duda alguna, el nombrado no contaba con ese riesgo -el hallazgo del aludido documento- cuando tomó la decisión de dirigirse a ese lugar”.</p><p>El sueño había terminado.</p><h2>Los comienzos</h2><p>El 31 de marzo de 1952 llegó al mundo el primer hijo de Ezzedin Chaban y Angelica Halouma Hadid, el matrimonio entre un sirio y una mendocina. Su padre tenía una personalidad magnética, era políglota y <b>dueño de un bazar llamado Nasser, porque admiraba al general nacionalista egipcio, </b>así como a Perón. La pareja tuvo dos hijos más: Yamil y Fátima. A su hijo mayor le transmitió una mezcla de pensamiento rígido y vena artística: Ezzedin tocaba el violín y el laúd, y su hogar era un hervidero de debates políticos.</p><p>De niño, Omar estudió en el Hölters Schule, un colegio alemán donde, siendo un niño de raíces árabes y cabello oscuro, aprendió a lidiar con un sentimiento de exclusión que nunca lo abandonó. En cierta oportunidad contó que cursar allí le dejó “resentimiento… I<b>ba a un colegio alemán, era árabe y me sentía inferior porque no era rubio”</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T36RRYKTVFHIFC4NTV2HP7MPJ4?auth=93abd4744786e5c53946930ef64d28191be355baa0344cd82cb20f64659389a8&smart=true&width=391&height=314" alt="Provocador y transgresor, Chabán se convirtió en un símbolo del under porteño" height="314" width="391"/><p>Pese a su ascendencia y esa experiencia, <b>Omar Chaban era germanófilo,</b> admirador de la disciplina alemana, colectividad de gran arraigo en la localidad de Ballester. Alguna vez confesó que su ideología política fue siempre “de derecha”.</p><p>Fue un adolescente rebelde y creativo, que se destacaba por pequeñas transgresiones. Cuando un preceptor le ordenó que se cortara el pelo, ya que le gustaba dejarlo más largo de lo permitido, <b>se rapó la cabeza a cero como protesta. </b>A los veinte años, seducido por la bohemia porteña, se distanció del bazar familiar —que continuó atendiendo su hermana Fátima— y se sumergió en la noche porteña. Frecuentaba lugares como el Instituto Di Tella, el epicentro de la vanguardia artística. Era una época de noches largas y trenes de regreso al amanecer.</p><p>En 1979 hizo un viaje iniciático a Europa. Más precisamente a Berlín Occidental, pero el deslumbramiento inicial chocó con una realidad hostil.<b> En un pub, intentó cantar una baguala y lo expulsaron.</b> Fue una humillación, lloró amargamente y regresó a la Argentina, frustrado pero con la cabeza llena de ideas. La dictadura militar endurecía sus garras, pero Chabán encontró refugio en la transgresión creativa. <b>Abrió el Bar Einstein en 1982 en sociedad con Sergio Aisentein y Helmut Ziegerun.</b> Fue un espacio donde el rock y las performances eran moneda corriente. Surgieron colaboraciones con bandas que se convertirían en leyendas, como Sumo y Los Twist. Por esa época <b>comenzó a salir con la actriz Katja Alemann</b>, de actitud transgresora, familia adinerada y ascendencia germana: su medio hermano Juan había sido secretario de Hacienda de José Alfredo Martínez de Hoz, y el hermano de éste, Roberto, ministro de Economía de Leopoldo Fortunato Galtieri y, en la década del ‘60, de Arturo Frondizi. Luca Prodan, en el primer disco de Sumo, Corpiños en la noche, le dedicó un tema a Aisentein y Chabán por la ambición por la plata que tenían: <b>“¡Sergio, Omar, quiero dinero!”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ODZ4XRJUQZATHPDY6ZHBFYQYNI?auth=5934186919b6a291d80803e1e62e7fbea00d59e237cdf6af42849b827054b0d8&smart=true&width=600&height=390" alt="El llanto de Chabán en la cárcel" height="390" width="600"/><p>En 1985, Cemento tomó la posta, sobre la calle Estados Unidos en Balvanera, y se volvió un emblema rockero. La inauguración de Cemento, el 28 de junio de 1985, mostró la esencia de Omar Chabán. Aquella noche, una feroz tormenta se abatió sobre Buenos Aires. El salón, todavía fresco de obras y con la argamasa húmeda, comenzó a transformarse en un lodazal cuando el agua se filtró por el techo a través de agujeros sin cubrir. <b>Chabán, empapado y desesperado, subió al techo bajo la lluvia, para intentar en vano tapar las goteras.</b> A modo de anécdota, contó: “Cemento tardó dos años en abrirse. Se retrasó porque no soldaron bien las vigas y el techo se cayó. El día de la inauguración fue un caos porque se inundó. El personal que tenía atendiendo la barra era gente que había quedado de la obra. Se acercaron a pedir un ‘destornillador’ y le dieron la herramienta, en vez del trago”. Con los años, esa precariedad se convertiría en su sombra. <b>Alguna vez le preguntaron si él iría a un lugar como Cemento, y respondió: “No”.</b></p><p>Más que el rock, lo que Chabán amaba eran las representaciones teatrales que tenían lugar los miércoles. Por el escenario pasaban Batato Barea, que podía recitar un poema, orinar en público o echarse a dormir; la bailarina contemporánea Ana Itelman; o Katja Alemann ingresando en una carroza tirada por caballos y con su pelo rojo simulando una antorcha. A veces, Chabán recibía al público en la puerta vestido de mujer. O con smoking. Y también, <b>circular por el lugar en bicicleta, desnudo, </b>cuando había poca gente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ACSG2KL3YZHOBAVHJWF2UEXM5Y?auth=ca393c1f56f764f8b000bde914f055625931bd22a61357db4dacce90531f4d8e&smart=true&width=600&height=360" alt="Su terror al ser escrachado por los familiares de las víctimas de Cromañon en un traslado a San Martin (Enrique García Medina)" height="360" width="600"/><p>Los años siguientes consolidaron a Chabán como el mentor del rock under. En 1987 se separó de Katja Alemann, aunque ella nunca lo abandonó ni en los peores momentos. Pero nadie vio, o nadie quiso ver, que su pasión por descubrir nuevas figuras escondía <b>cierta desidia por la seguridad </b>de los lugares que administraba.</p><p>La apertura de República Cromañón en 2004 fue para Chabán una renovación en su carrera. Aunque parezca insólito, <b>llegó allí por un aviso en el diario Clarín</b> donde los antiguos gerentes convocaban a quienes quisieran hacerse cargo del lugar. Ahí se sostenía que la capacidad era de cinco mil personas. Se presentaron Chabán y un grupo musical peruano. Luego de varias reuniones entre el propietario, Rafael Levy, y Chabán, acordaron que el performer aportaría su conocimiento del negocio y Levy el local. Entre ellos nunca hubo nada firmado.</p><p>Chabán contaba por qué había bautizado así al lugar: “República, por los ideales de la Revolución Francesa; Cromañón porque el rock sale de los sótanos, como Los Beatles y The Cavern. Estoy contento con el lugar. <b>Es un espacio ganado a la bailanta”</b>. Anteriormente, el boliche se llamaba El Reventón. El 12 de abril de 2004, Callejeros inauguró Cromañón.</p><p>Como sea, allí Chabán incurrió en irregularidades que desembocaron en la tragedia. Según declararon en la justicia varios empleados, al organigrama de Cromañón lo encabezaba Omar Chabán, luego su hermano Yamil, debajo de éste Raúl Villarreal –una especie de mano derecha de ambos- y por último Mario Díaz, quien muchas veces oficiaba de encargado de seguridad del boliche, <b>excepto cuando las bandas traían su propia seguridad, como sucedió con Callejeros. </b>Otra empleada, Ana María Sandoval, quien se encargaba de la limpieza, fue quien suministró a los investigadores el panfleto que conectó a Chabán con el subcomisario Carlos Rubén Díaz, donde según la Justicia<b> se probaron las coimas que le pagaba</b> por hacer la vista gorda, en cuanto a la seguridad del boliche, por parte de la policía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2JFYWFN4FVCE7PM6CERTCNAF34?auth=ea98a752599aa9f6c2b3fc9a70001f4baa470e0567fd6d97890e198b3ff0a338&smart=true&width=1170&height=658" alt="La angustia de Chabán en Tribunales (Télam)" height="658" width="1170"/><h2>La cárcel</h2><p>El primer amanecer de 2005 encontró a Chabán recluido en un subsuelo de la Superintendencia de Investigaciones Generales en Mataderos, al otro lado de la General Paz, de Villa Celina, patria chica de Callejeros. <b>En esas primeras horas, Chabán lloró en forma incesante.</b></p><p>El informe psicológico inicial describió al empresario como<b> un hombre en crisis, sin signos de remordimiento aparente, </b>pero con una obsesión manifiesta por la muerte y un discurso teñido de fatalismo. Se hablaba allí de la necesidad de vigilancia, para evitar un posible suicidio.</p><p>Durante los primeros días, pocos amigos se acercaron. Raúl Villarreal, su mano derecha, fue uno de ellos. Lo encontró mal de ánimo, sin comer más que ensaladas y pollo mientras<b> leía La Biblia (una de sus ideas era impulsar el rock cristiano en Cromañón) libros de Dante Alighieri, Antonin Artaud y Bioy Casares.</b></p><p>El 17 de enero lo trasladaron a la prisión de Marcos Paz bajo un fuerte operativo policial que incluyo helicópteros. Su mundo quedó formado por un reducido espacio, una ventana diminuta, tres estantes para objetos personales, y una cama al lado de un inodoro. Allí,<b> Chabán comenzó a leer la causa judicial hasta la obsesión</b>, practicaba Tai Chi y pintaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KOOLNGHJ7FAFBO46HXJO2KRZLI?auth=681ba966bed981798d6ac41b223881187c734a5a12c33e4f502377a19aad9cf6&smart=true&width=600&height=360" alt="Chabán con la barba crecida, en su celda" height="360" width="600"/><p>Cuando el 13 de mayo se permitió su excarcelación bajo fianza, que garantizó su hermana Fátima, los familiares de las víctimas de Cromañón comenzaron a escracharlo. En un operativo de poca seguridad lo llevaron hasta la calle Carlos Pellegrini al 200, en San Martín, donde Angélica, su madre, tenía un departamento. Al ingresar, tropezó y cayó al suelo. <b>La turba que lo acechaba casi lo lincha. </b>Hay una fotografía que lo muestra con cara de terror. Esa noche, con su madre y su hermana, cenó empanadas. Luego llamó a todos los amigos que lo visitaron en la cárcel. También fue la primera vez, desde que conoció una celda, que apagó la luz para dormir.</p><p>En San Martín, acosado por los familiares, no estuvo demasiado tiempo. Arrojaban piedras al departamento y hasta contrataron una grúa para alcanzar el piso donde se hallaba. De allí fue trasladado a una casa llamada Papillón, en el Tigre. A los dos días, los dueños lo expulsaron. Pasó a la isla Don Mariano, en el Delta del Tigre, custodiado siempre por la Prefectura y en ocasiones vistiendo un chaleco antibalas.</p><p>En la isla, junto a un puñado de amigos leales como Guillermo Silva y el ex comisario Rodolfo Campisi, Chabán ocupaba su tiempo cocinando pizzas, leyendo y esbozando su propia versión de la tragedia. Sin embargo, <b>el 24 de noviembre de 2005, un veredicto de la Cámara de Casación Penal revocó su excarcelación. </b>Se enteró de la orden de detención llegó mientras desayunaba por un llamado telefónico de Campisi. El gerenciador de Cromañón insultó al aire y quedó pálido después de oír sus palabras, luego confirmadas por su abogado, Pedro D’Attoli.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OGW4EITABFACRAVNMIRWRFVN5E?auth=f66932fb2932a4cf8387774c1876c6285f449aa0db02feee54ab4fd9a4cb07f7&smart=true&width=600&height=400" alt="Regresando de su libertad condicional en el Tigre, cuando le informaron que debía volver a la cárcel" height="400" width="600"/><p>Regresó a Marcos Paz. Pero <b>en esta segunda etapa en la cárcel, comenzó a deteriorarse</b>. Cuando llegó el 2008, con el juicio oral ya próximo, Chabán repetía que solo deseaba volver con su madre. Cuando tuvo lugar su alegato, habló de las puertas de emergencia, de la pirotecnia, de una culpa compartida, y pronunció su deseo más sincero: “Soy inocente, pero he pedido perdón infinitamente”.</p><h2>La condena final</h2><p>En 2009, la sentencia judicial fue contundente:<b> 20 años de prisión por incendio doloso calificado y cohecho.</b> Apeló con la esperanza de revertir el fallo, y eso le permitió permanecer en libertad hasta que la decisión fuera definitiva. En 2012, cuando el camino judicial se agotó y la condena quedó firme, <b>Chabán regresó al Complejo Penitenciario II de Marcos Paz.</b></p><p>La prisión lo encontró muy delgado y enfermo. Los primeros síntomas de su enfermedad fueron confundidos con las secuelas de un encierro prolongado.<b> Tenía fiebre alta, pérdida de peso y cansancio extremo.</b> El primer diagnóstico fue erróneo: tuberculosis biliar, una enfermedad común en las cárceles. Los picos de fiebre que tenía superaban los 40 grados. Por fin, en agosto de 2013, un hemograma mostró la verdad: padecía la <b>enfermedad de Hodgkin en estadio IV, un tipo de cáncer linfático. Y en su etapa más avanzada.</b></p><p>Chabán luchó contra esa enfermedad, no se dejó vencer así nomás. Le hicieron quimioterapia y transfusiones de sangre. <b>En 2014 le concedieron la prisión domiciliaria. </b>Regresó a su departamento de Rodríguez Peña y Rivadavia. Allí tenía sus libros y sus discos. Miraba programas de televisión como ShowMatch y Los Ocho Escalones cuando lo conducía Gerardo Sofovich. Buscaba con desesperación alejarse de los fantasmas de aquel 30 de diciembre. En una nota que brindó a la revista Gente señaló:<b> “Hubiera preferido morir en Cromañón”.</b></p><p>El 26 de septiembre de 2014, su estado de salud lo llevó a una nueva internación, esta vez al CEMIC. Una mejora circunstancial lo devolvió a su casa. Pero en los primeros días de noviembre recayó y fue trasladado al hospital Santojanni. <b>Murió a las 12.30 del 17 de noviembre de 2014</b>, en terapia intensiva. Tenía 62 años.</p><p><br/></p><p><i>Fuente: libro “Cromañón, la República del dolor y la impunidad: corrupción, rock y 194 muertos”, escrito por el autor de esta nota</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3WNQR2GYD5FYZLEHL52BAFXOQQ?auth=3e80c1ddc73d7e8b1dad27ea301aa6b03d48d40d9e4b3fce60b52712f5535385&amp;smart=true&amp;width=391&amp;height=314" type="image/jpeg" height="314" width="391"><media:description type="plain"><![CDATA[  162]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La trastienda de la serie de Cromañón: cómo se grabó la escena del incendio y el diálogo con los sobrevivientes]]></title><link>https://www.infobae.com/teleshow/2024/11/13/la-trastienda-de-la-serie-de-cromanon-como-se-grabo-la-escena-del-incendio-y-el-dialogo-con-los-sobrevivientes/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/teleshow/2024/11/13/la-trastienda-de-la-serie-de-cromanon-como-se-grabo-la-escena-del-incendio-y-el-dialogo-con-los-sobrevivientes/</guid><dc:creator><![CDATA[Martina Cortés]]></dc:creator><description><![CDATA[Los actores Olivia Nuss y José Giménez recordaron cómo recrearon la escena de la tragedia y relataron la ayuda que recibieron por parte de los jóvenes presentes en el lugar]]></description><pubDate>Wed, 13 Nov 2024 20:38:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La<a href="https://www.infobae.com/tag/tragedia-de-cromanon/" target="_blank"><b> tragedia de Cromañón</b></a>, ocurrida el 30 de diciembre de 2004 durante un recital de <a href="https://www.infobae.com/tag/callejeros/" target="_blank"><b>Callejeros</b></a>, dejó una huella imborrable en la sociedad argentina al cobrarse la vida de 194 personas. A casi dos décadas del trágico acontecimiento, el tema volvió a estar en conversación <a href="https://www.infobae.com/que-puedo-ver/2024/11/08/cromanon-en-prime-video-la-serie-que-revive-la-tragedia-y-sus-secuelas-20-anos-despues/" target="_blank">con el estreno de la serie en Prime Video</a> que explora los eventos previos, el momento del incendio y las consecuencias que aún impactan en la memoria colectiva. En el programa <i>Rumis </i>(La Casa Streaming), conducido por <a href="https://www.infobae.com/tag/lizardo-ponce/" target="_blank"><b>Lizardo Ponce</b></a><b> </b>y <a href="https://www.infobae.com/tag/leandro-saifir/" target="_blank"><b>Leandro Saifir</b></a>, dos de los protagonistas de la tira, <a href="https://www.infobae.com/tag/olivia-nuss/" target="_blank"><b>Olivia Nuss </b></a>y <b>José Giménez</b>, compartieron detalles sobre el desafío de interpretar esta historia y la importancia de contarla.</p><p>Al inicio del ciclo, José destacó la solidaridad que marcó a muchas de las víctimas de esa fatídica noche. “<b>El 40 por ciento de la gente falleció por volver a buscar a un amigo o, simplemente, para ayudar a alguien que no conocía</b>”, recordó. Por su parte, Olivia Nuss expresó su emoción con la serie, que ya está disponible para el público: “<b>Fue muy emocionante que la gente la pueda ver. Es una historia que se contó con un montón de verdades instaladas, pero que eran mentiras</b>”. A su vez, los actores destacaron la importancia de llevar una adaptación verídica de los hechos ocurridos. En ese sentido, Giménez comentó: “<b>Siempre supimos la responsabilidad que conlleva contar esta historia</b>. Sabíamos que era un tema sensible y que todos estábamos de acuerdo cómo se tenía que contar, pero no sabíamos cómo iba a repercutir en el público.<b> Estoy muy tranquilo, y orgulloso de este relato que tenía que ser contado</b> y cómo se hizo gracias a los guionistas, el equipo, a los sobrevivientes…”.</p><p>Una de las partes más impactantes de la serie fue el momento del incendio en el boliche donde tocó la banda, que según cuentan, fue especialmente intenso para el equipo. “<b>Casi un mes nos llevó la grabación de ese capítulo. Fue un desgaste físico y emocional, es imposible no emocionarse</b>”, confesó José sobre la complejidad de filmar esas escenas tan dolorosas. “<b>Apareció la consciencia a raíz de Cromañón</b>”, agregó, señalando el impacto que tuvo en la sociedad y cómo influenció su trabajo en este proyecto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PA6JZCNYYNHCFDRBBS65RY73UY.jpg?auth=055ac6fde1172e3aaf901573651eb422d32fce179cc34100a4f2cc0dc92079e1&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Nos tocó contar una historia de ocho chicos. Luego, hay otras cuatro mil que narrar", explicó Giménez (Amazon Prime Video)" height="1080" width="1920"/><p>Por su parte, <b>Nuss compartió que las conversaciones con los sobrevivientes</b> fueron fundamentales para entender la magnitud de lo que sucedió. “<b>Aprendimos mucho con sus relatos</b>. Nos dijeron que se salvaron entre ellos y, además, gracias a los vecinos del barrio porque el sistema estaba colapsado”, recordó en alusión a la información que le brindaron. En paralelo, su compañero explicó cómo decidieron llevar a cabo esta representación del incidente. “En la serie hay un grupo de amigos ficcionalizados. Nos tocó contar una historia de ocho chicos. Luego, <b>hay otras cuatro mil que narrar</b>”, detalló Giménez, refiriéndose a las muchas personas cuyas vidas cambiaron para siempre esa noche.</p><p>Sosteniendo esa misma línea, la joven, quien interpreta al personaje de Malena, acotó: “<b>Un hallazgo de la serie es ir a lo particular para que la gente pueda empatizar</b>. Es empezar a ponerle cara y ojos a esa gente”. Sobre el proceso de acercarse a personas que habían vivido el incendio en el lugar. Olivia explicó: “<b>Fue duro, a veces uno no sabía cuánto preguntar y ellos eran tan generosos</b>. Ellos nos dijeron: ‘Acá consulten lo que sea’. <b>Tuvieron ese coraje porque sabían que se necesitaba c</b></p><p>Tras las palabras de su compañera, José realizó una profunda reflexión sobre la serie. “La historia necesitaba de ellos y, además, hay mucha gente que no sabe qué fue Cromañón. Y, las personas que creen saberlo, que duden porque hubo un montón de información que se instaló en la boca de los medios y la de las personas. <b>Se instalaron mentiras. Entonces, me parece un gran momento revisar esta historia porque es necesario</b>”, cerró Giménez, destacando la importancia del proyecto que se estrenó hace días.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ASJ7Z2EU3NGBXCPLZ5BM43AWU4.jpg?auth=2f1d87d2b93814119fcbd431993671510d747638f13a534853949471b3a5ee1c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Giselle de Survivor Expedición Robinson compartió cómo sobrevivió en Cromañón: “Sentís culpa de estar viva”]]></title><link>https://www.infobae.com/teleshow/2024/07/19/giselle-de-survivor-expedicion-robinson-compartio-como-sobrevivio-en-cromanon-sentis-culpa-de-estar-viva/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/teleshow/2024/07/19/giselle-de-survivor-expedicion-robinson-compartio-como-sobrevivio-en-cromanon-sentis-culpa-de-estar-viva/</guid><dc:creator><![CDATA[Redacción Teleshow]]></dc:creator><description><![CDATA[La croupier de 42 años se quebró al recordar la trágica jornada del 30 de diciembre de 2004 en la discoteca del barrio de Once]]></description><pubDate>Fri, 19 Jul 2024 11:46:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En el episodio del miércoles de<a href="https://www.infobae.com/tag/survivor-expedicion-robinson/" target="_blank"> <b>Survivor</b> <b>Expedición Robinson</b></a> se vivió<a href="https://www.infobae.com/teleshow/2024/07/18/el-conmovedor-abrazo-de-dos-participantes-de-survivor-expedicion-robinson-al-enterarse-de-una-coincidencia-que-marco-sus-vidas/" target="_blank"> un momento emotivo </a>cuando <b>Giselle Margonari</b>, integrante del Campamento Sur, compartió que es una sobreviviente de la<a href="https://www.infobae.com/tag/tragedia-de-cromanon/" target="_blank"> tragedia de <b>Cromañón</b></a> ocurrida en 2004. Durante la emisión, reveló que se enteró que <b>Martín Lobo</b>, un competidor del <b>Campamento Norte</b> y bombero retirado, fue uno de los rescatistas el día del trágico incendio en la discoteca.</p><p>Este incidente devastador que marcó a toda una generación, y la conexión entre estos dos participantes, resaltó la magnitud del evento. La participante expresó su gratitud y emoción al conocer a alguien que participó activamente en las labores de rescate durante aquel fatídico día. Por otro lado, Lobo, quien trabajó por años como bombero, también se mostró conmovido al conocer la historia de Margonari y recordó los difíciles momentos vividos durante la operación de rescate. Esta coincidencia inesperada dentro del ciclo dejó a todos los presentes y a los televidentes profundamente conmovidos.</p><p>Pasadas las horas de ese emotivo momento, uno de los participantes que habló fue Francisco, quien aseguró que “claramente Giselle está conmovida, es una tragedia, un trauma fuertísimo, y el bombero la verdad que es un tipazo. Haber estado ahí salvando personas y que haya una persona que estuvo a punto de morir y que estemos todos compitiendo y se hayan dado un abrazo, para mí fue lindo, representa algo que nos pasó a todos como sociedad argentina, que todos lo sufrimos, todos lo vivimos y fue algo muy representativo”.</p><p>Giselle, entonces, se juntó con sus compañeros de equipo y recordó las instancias de lo ocurrido esa noche: “Estábamos adelante de todo, empieza el recital y en el primer tema es que sucede todo”, comenzó su relato, para recordar incluso la del tema interpretado por <b>Pato Fontanet</b>, líder de Callejeros, quien comenzó el show entonando <i>Distinto</i>, que reza: “a consumirme, a incendiarme, a reír sin preocuparme hoy vine hasta acá”.</p><p>“Fue increíble, fue justo el primer tema y el último, no hubo tiempo para nada”, aseguró a sus compañeros, quienes atentamente a escuchaban. <b>”Fue un infierno en vida lo que viví, fue muy fuerte</b>”, expresó sobre lo ocurrido las últimas horas del 30 de diciembre de 2004. “<b>Estaba adelante de todo en el escenario</b>”, recordó, para luego continuar: “Cuando se desató esto traté de salir como pude. La gente se me venía encima y la última parte<b> yo no podía ni siquiera respirar </b>y tenía mucha gente agarrándome los pies, las piernas y a lo último por suerte pude salir. Fue lo más fuerte que me tocó vivir en mi vida”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZRD2D3676NAKFO7IHLPJ7555IU.jpg?auth=f26cae4db52a6058ae1b0aea812402590b356f13da203ab72972ade73f37f07b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Familiares de victimas de República de Cromañón recordando a las víctimas" height="1080" width="1920"/><p>Sobre la forma en que logró salir, explicó: “Nos empezamos a correr todos para el costado, estaba repleto de gente, y caía todo esto caliente al piso”, en referencia a la media sombra que había comenzado a arder tras prender en ese espacio cerrado una bengala de tipo tres tiros. “<b>Ya no había lugar ni para respirar </b>porque estaba explotado, no entraba ni un alfiler. Cruzamos por donde estaba el fuego, que me cayó y quemaba, y la última parte fue la peor, porque ya había gente en el piso, había una puerta falsa que tenía cemento, y empecé a caminar y de repente se abrió el camino”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DQPMRGTNCBBH5M34EELZFZQPPI.jpg?auth=70df0ea5c0758934be9f4bd5c66b7542bdd39f27420240f5cf1080d210204935&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El abrazo de dos participantes de Survivor: ella es sobreviviente de Cromañón y él fue bombero rescatista ese día
" height="1080" width="1920"/><p>“Después te pasa algo terrible, sentís como que la muerte te va a perseguir, como que era tu momento y no te llegó, y sentís como una culpa de estar vivo, ‘¿por qué murió esta o la otra chica y todos los que tenía al lado?’, yo sigo viva y es como que le esquivé a la muerte. Pero yo sentía que mi destino era ese, se te cruzan un montón de imágenes en la cabeza, de tu familia, amigos, de todo”, se quebró en su relato.</p><p>Tras lo sucedido, reconoció que “me siento fuerte porque pude sobrevivir a eso y yo soy una persona de por sí fuerte”, a la vez que expresó sobre su participación en el ciclo: “Viajar tan lejos, no saber a dónde voy, dejar a mi nena, no sé si me quedo sin trabajo, yo creo que más que esto no me puedo arriesgar”. A presentarse ante el público, afirmó: “Tengo 42 años, soy de Núñez, trabajo de croupier, jugás contra mí y siempre gano.<b> Mi familia somos mi nena, Ambarcita, que tiene 9 años, y yo</b>”.</p><p><b>Expedición Robinson</b> ha sido conocido por sus desafíos extremos y la capacidad de los participantes para sobrevivir en condiciones adversas. Sin embargo, momentos como estos muestran el lado humano de los competidores y logran conectar a la audiencia de una manera más profunda.</p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y36ZPYYVDRGFDJRR77OXILOI2Q.jpg?auth=9aedd64508e9d241630bc2f094b84958e1245651ac45e28ce01c487273b2b57e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item></channel></rss>