<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/realidades/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Fri, 08 May 2026 22:29:10 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[La brecha digital persiste como desafío para el talento senior en Ecuador]]></title><link>https://www.infobae.com/america/agencias/2025/05/11/la-brecha-digital-persiste-como-desafio-para-el-talento-senior-en-ecuador/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/agencias/2025/05/11/la-brecha-digital-persiste-como-desafio-para-el-talento-senior-en-ecuador/</guid><dc:creator><![CDATA[Newsroom Infobae]]></dc:creator><description><![CDATA[El estudio 'Economía Plateada' revela que el talento senior en Ecuador enfrenta barreras laborales y digitales, destacando la necesidad de formación continua y políticas inclusivas que reconozcan su experiencia acumulada]]></description><pubDate>Tue, 13 May 2025 07:00:44 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Quito, 11 may (EFE).- La brecha digital persiste como desaf&#237;o para el talento senior en Ecuador, seg&#250;n el estudio &#39;Econom&#237;a Plateada: perspectivas y futuro laboral&#39;, realizado por las firmas MC Comunicaciones, de Ecuador, y Realidades, de Per&#250;.</p><p>El estudio ofrece una mirada amplia sobre las motivaciones, prioridades y expectativas del talento senior, es decir de personas mayores de 50 a&#241;os.</p><p>El informe busca, principalmente, contribuir a la construcci&#243;n de entornos laborales m&#225;s inclusivos, considerando las necesidades del mencionado grupo etario, cuya principal fortaleza es su &quot;experiencia acumulada&quot;, destac&#243; &#39;MC Comunicaciones&#39; en un comunicado facilitado este domingo a EFE.</p><p>Anota que la discriminaci&#243;n etaria, falta de valoraci&#243;n a la experiencia y la necesidad de formaci&#243;n son las principales similitudes en la percepci&#243;n de este grupo etario en Ecuador y Per&#250;.</p><p>De igual manera, la estabilidad laboral es uno de los factores m&#225;s valorados en ambos mercados, as&#237; como la necesidad de mejorar las pol&#237;ticas laborales y la comunicaci&#243;n interna en t&#233;rminos de inclusi&#243;n y reconocimiento/visibilidad al talento senior.</p><p>Los principales hallazgos del estudio en Ecuador revelan que el talento senior destaca por su &quot;liderazgo, experiencia y adaptabilidad&quot;.</p><p>&quot;Los profesionales mayores de 50 a&#241;os aportan una combinaci&#243;n valiosa de habilidades blandas y conocimiento especializado, posicion&#225;ndose como un recurso estrat&#233;gico para las organizaciones&quot;, se&#241;ala.</p><p>Se valora la estabilidad, pero tambi&#233;n se exploran nuevas formas de trabajo: Si bien muchos priorizan la seguridad econ&#243;mica y la continuidad laboral, tambi&#233;n existe apertura hacia esquemas m&#225;s flexibles, consultor&#237;as o emprendimientos.</p><p>&quot;La brecha digital persiste como un desaf&#237;o central: aunque el talento senior muestra disposici&#243;n al aprendizaje, se identifica una necesidad de reforzar competencias digitales para mantenerse competitivo en el mercado laboral actual&quot;, sostiene.</p><p>El estudio refleja una diferencia en ambos pa&#237;ses en torno a la brecha tecnol&#243;gica, mientras que en Ecuador ha significado la invisibilidad del talento mayor, en Per&#250; ha contribuido a su capacitaci&#243;n continua.</p><p>Otro de los resultados sobre Ecuador se&#241;ala que persisten las barreras estructurales y culturales para su empleabilidad, pues la discriminaci&#243;n por edad y la falta de oportunidades &quot;siguen siendo limitantes clave&quot;.</p><p>&quot;Estas barreras requieren acciones m&#225;s decididas desde las pol&#237;ticas p&#250;blicas y las culturas organizacionales&quot;, subraya.</p><p>Entre las conclusiones del estudio figura que la visibilidad y el reconocimiento de los trabajadores de m&#225;s de 50 a&#241;os, siguen siendo insuficientes, lo que &quot;limita su integraci&#243;n plena en los procesos clave de la organizaci&#243;n&quot;.</p><p>Mercedes C&#243;rdova, directora ejecutiva de &#39;MC Comunicaciones&#39;, enfatiz&#243; en la importancia de generar conversaci&#243;n sobre la llamada &quot;econom&#237;a plateada&quot;, al ser m&#225;s que una tendencia, el futuro para las organizaciones y la comunicaci&#243;n interna.</p><p>&quot;Trabajar en un sector que es econ&#243;micamente activo no depende solo de la parte privada, academia o gobierno, depende netamente de nosotros, como personas, para generar impacto, reputaci&#243;n y sostenibilidad&quot;, subray&#243;. EFE</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[“Cuando preguntan qué es ser abogada penalista respondo ‘defiendo malandros’, es la mejor definición que hay”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/08/26/cuando-preguntan-que-es-ser-abogada-penalista-respondo-defiendo-malandros-es-la-mejor-definicion-que-hay/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/08/26/cuando-preguntan-que-es-ser-abogada-penalista-respondo-defiendo-malandros-es-la-mejor-definicion-que-hay/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[Macarena Curia, popularmente conocida como “la abogada villera” o “la doctora de los humildes”, revela cómo comenzó a trabajar en la Villa 31 y porque prefiere defender a extranjeros. Hace una radiografía de las condiciones degradantes de las cárceles hoy: “El sistema penitenciario es dictatorial; de ahí no se fue la dictadura”.]]></description><pubDate>Mon, 26 Aug 2024 04:59:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Macarena Curia</b>, conocida como “la abogada villera” o “la doctora de los humildes”, lleva más de 10 años dedicándose a defender los derechos de los marginados de las villas, especialmente aquellas de nacionalidad extranjera.</p><p>Lejos de los prejuicios y estigmas, Curia se anima a una charla cruda en <b>Realidades</b> para contar la intimidad de un mundo marginal y clandestino. ¿Cómo llegó a involucrarse en esa comunidad? ¿Qué aprendió de ella? ¿Y por qué, a la hora de elegir a sus clientes, prefiere no trabajar con argentinos?</p><p>“Los argentinos son complicados. El hecho de que te paguen significaría que tenés que servirles; las órdenes te las dan ellos.”</p><p>Sobre el sistema carcelario, afirma que es totalmente dictatorial: “negro de m…”, “vení”, “paraguayo de m…”, y considera que no están preparados para tratar con gente: “Si uno tiene un negocio al público y no sabe tratar con gente, se va a fundir; entonces, el sistema carcelario está fundido.”</p><p>También, recuerda sus primeros días cuando decidió estudiar abogacía en la UBA y vivir en la Capital Federal: “A los 17 años me bajé del Chevallier, en Retiro, y mirando hacia la derecha dije ‘¿qué es eso?’.<b> Yo vi todo colorido porque la villa estaba pintada; no tenía ni idea de lo que era, y resultó siendo mi segunda casa”.</b></p><p>Con una experiencia marcada por la crudeza de la realidad, Curia comparte sus reflexiones y aprendizajes, desafiando las convenciones sociales y revelando las verdades ocultas de una realidad que muchos prefieren ignorar.</p><h2>“Mi corazón está en la Villa 31 porque fue la primera, y lo digo con mucho orgullo”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TIADIZT5N5ENDFTVVV4WSXJAJE.jpg?auth=7816fcbe629495a8f759e9a6fd057fca9364b91ad2173add1efa18860a829f80&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Macarena Curia es conocida como la abogada de los humildes por su trabajo en la villa 31.
Crédito: Candela Teicheira" height="1080" width="1920"/><p><b>— Doctora, ¿cómo la llaman a usted, “la abogada villera” o “la doctora de los humildes”?</b></p><p>— Las dos; confluimos con las dos porque la mayoría de la gente que yo defiendo viven en una villa y son humildes, que no necesariamente la humildad tiene que recaer sobre lo económico, humilde, humilde, de pasados humildes en su amplio espectro.</p><p><b>— ¿Cómo llegó a trabajar con ellos?</b></p><p>— Siendo abogada y penalista uno tiene un abanico para elegir, pero esto es algo que el destino una vez me llevó ahí, a la villa 31, que es la de Retiro. Y digo esto de que tengo un abanico para elegir porque yo podría haber elegido defender gente de otro estrato social, si se quiere. Me llegó de la mano de alguien que tenía antecedentes penales, para solucionárselos, una causa muy chica, y ahí fui conociendo gente. Me iba todos los sábados a caminar la villa, porque es como un pueblo, yo que vengo de un pueblo chiquitito, te puedo decir que se puede asemejar y llama la atención que alguien de afuera entre, sea quien sea, tenga el aspecto que tenga, llama la atención. Preguntaban quién era y decían “es abogada”, y ahí vino el declive de decir “bueno, me van a confiar la libertad a esto, siendo mujer, estando decolorada rubia”, y de esto hace 12 años, que es la edad de mi hijo. Después, obviamente eso se amplió porque uno va generando vínculos, y me fui metiendo a otras villas, mi corazón está en la 31 porque fue la primera y lo digo con mucho orgullo.</p><p><b>— Cuando ingresó por primera vez a la villa 31 ¿qué cosas le impactaron, le sorprendieron?</b></p><p>— Yo creo que <b>lo que más me sigue impactando de aquella época hasta hoy es la cantidad de muertes,</b> la cantidad de muertes rodeadas en un hecho delictivo; en la villa <b>no hay una semana en que no haya una muerte, </b>o por lo menos que yo no me la entere. Lo que me sigue impactando a mí es eso, el hecho de que me digan: “¿viste que mataron a tu cliente, al que defendiste ‘en’, porque tal cosa?”, y con esto no trato de hacer un folklore ni intentar que la sociedad lo entienda, porque uno se dedica a defender a gente que hace cosas que para la sociedad no tendría que hacer.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HCIRPGGFQND6NC6WZPXTTWKYPA.jpg?auth=06dab8e73c0287fb05e45864c96033e740eef38af4e1a1f3bb66dc6b18900bad&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Macarena Curia: "Yo podría haber elegido defender a gente de otro estrato social, si se quiere. Mi profesión ya la tengo, el título ya lo tengo y demás"." height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Por qué cree que la sociedad no entiende que defienda a narcotraficantes?</b></p><p>— Narcotraficantes o lo que es para nosotros el bien jurídico más preciado es la vida, gente que mata a otra, el famoso homicidio o asesinato como se le llama vulgarmente, nunca mi rol fue “mira, entendeme que yo hago tal cosa”; a mí me corre por la sangre esto. Muchos te chicanean con esto de “porque los penalistas ganan mucha plata”, yo no me recibí en la UBA, yo me vine del interior, no me recibí con un título y un cheque, ya te digo: esto, ser mujer y que alguien te confíe la libertad, en lo que es ese ámbito hostil, no es fácil. Y remontando a lo que me preguntabas, vos generás un ámbito, uno genera un ámbito de confianza. Yo entrevisto a un detenido de la misma manera que vos lo estás haciendo conmigo, así quizás con un mate de por medio, depende de dónde esté y demás, y genera un ámbito de confianza, porque la persona se queda en carne y hueso adelante tuyo, que a partir de ese momento sos su voz, sus ojos, su nexo hacia el afuera. Entonces, que te digan que lo mataron y te afecte, no es porque vos te hayas encariñado con la persona, pero generaste un nexo que es irrompible por el tiempo que dura, por lo menos su ámbito de encierro ¿se entiende? Y vos decís “¿cómo que lo mataron?” es como que a la persona la tenés vista, a su familia y los hijos, por lo menos lo que a mí me dispara.</p><p><b>— En alguna ocasión leí declaraciones suyas que decían que su límite era defender argentinos ¿por qué? ¿sigue pensando lo mismo?</b></p><p>— Sí,… a ver, tengo unas causas que son con argentinos y demás, pero vienen recomendados de adentro del pabellón por algún paraguayo o por algún peruano. El destino lo quiso así, en la villa 31 hay una comunidad muy grande de paraguayos y es un abismo defender a unos que defender a otros. No es lo mismo trabajar con argentinos que trabajar con gente de otra nacionalidad, por la cultura, simplemente por la cultura, y a mí me ha generado, con el correr del tiempo, conocer su cultura…</p><p>A ver, el paraguayo tiene una sociedad que es netamente patriarcal, manda el hombre. Yo digo lo que pasa conmigo, conmigo como abogada defensora, yo no sé qué sucederá con colegas que se dedican a defender a estas nacionalidades, el hecho de que venga una mujer y de que ya le hayan dicho: “Es buena, no te va a primerear o a plaguear”, es que es una palabra de la jerga de ellos “con la plata”, porque vale más la palabra que la plata en este ámbito y sobre todo con los paraguayos y con los peruanos…</p><p><b>— ¿Y con los argentinos?</b></p><p>— Y con los argentinos es al revés. El hecho de que te paguen significaría que tenés que servirles, yo estoy prestando un servicio, o sea soy consciente de eso, pero en una causa penal en donde vos cometiste un delito y yo ahora estoy en tu vereda para defenderte somos un equipo, no hay otra forma, yo no elijo otra forma de trabajar. En el paraguayo, por ejemplo, el hecho de que venga una mujer y le diga “bueno, tranquilo, ahora a esto lo voy a manejar yo” y que te digan “sí, tranquilo, está todo bien, yo hice esto, manéjelo tranquila, doctora”, ya te genera un ámbito que te da todavía más ganas de defenderlo.<b> El argentino es al revés, es netamente al revés, el hecho de que te ponga plata es exequible de que la causa la maneja él,</b> yo muchas veces he discutido y he dicho “bueno, defendete sólo, entonces, defendete sólo”, y la vida y el destino, gracias a Dios, me fue llevando a que si defiendo a argentinos la madre es paraguaya. Se hizo así, como un ovillo, porque sé lo que provoca que llegue una mujer a sus vidas y encima a intente sacarlos en libertad, es como un montón para ellos: el padre es el padre y después, cuando ellos tienen mujer, vienen a mandar ellos, ellos a su mujer y a sus hijos.</p><h2>“Cuando me preguntan qué es ser penalista, les digo: defiendo malandros, esa es la mejor definición que hay”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XREH55NEBZF7PHJXNQRESVOQ6I.jpg?auth=1ef46c55199deb9144fbce61d80abe5ce45c923d22a9b9eaa7d1e0496e34d30c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Macarena Curia: "Desde siempre, desde que terminé la secundaria a los 17 años y me vine del pueblo para hacer el CBC en la UBA, nunca me soñé abogada de divorcios".
Crédito: Candela Teicheira" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Hay mucho prejuicio en las villas en relación con la gente que no pertenece a ella?</b></p><p>— No es un prejuicio, es una llamada de atención, está entrando alguien que es de afuera, si vos de repente estás comercializando estupefacientes, se van a preguntar ¿qué está haciendo acá? ¿quién es? se van a encargar de saber quién es, a la villa no es que uno va a hacer un tour. Yo la siento como mi casa, porque yo entro, ya te digo: con mi hijo en la panza, con mi hijo nacido, lo he llevado a cumpleaños ahí adentro, yo lo tomo así, como parte de mi vida, pero si vos no sos de ahí, sí, llamás poderosamente la atención<b>. </b>Es más, las brigadas destinadas a investigar los delitos de estupefacientes, las brigadas antidrogas, hay algo que se llama “agente encubierto” y se visten como si fuera, suponte: una persona consumidora activamente, los que ellos comúnmente en la jerga los llaman “fisuras”, le observan hasta las manos porque a muchos les han sacado la ficha, por decirlo vulgarmente, porque tienen las manos bien cuidadas, o porque tiene todos los dientes. Analizan todo, absolutamente todo, no deja de ser un barrio de emergencia.</p><p><b>— La gente que vive en la villa, generalmente, ¿de qué trabaja?</b></p><p>— Generalmente trabajan afuera de la villa. De la gente con la que yo trato todos tienen el oficio de albañilería, porque atrás de una persona que comete un delito hay un padre y una madre laburadora quizás, una hermana que labura o que estudia. La villa 31, por ejemplo, tiene escuelas adentro o en determinadas arterias, tiene secundarias privadas también, y otras villas, como la Oculta, a la que entro bastante también, la 20 de Barracas también las tiene, pero la mayoría se dedican a trabajos que son legales, por decirlo de alguna forma, que no delinquen, que es a lo que yo estoy destinada a defender, laburan afuera del asentamiento. Salvo que tengan su propio negocio, almacén, kiosco, pero si son trabajos en relación de dependencia, salen.</p><p><b>— ¿Y cómo cree o cómo ve que vive la gente que delinque con gente que va a laburar? ¿cómo conviven esas dos realidades?</b></p><p>— Y conviven porque quizás fueron compañeros de colegio, la mayoría de los que yo defiendo también me podés preguntar por qué siguen eligiendo vivir en una villa si vendiendo estupefacientes se llenan de dinero.</p><p><b>— ¿Y por qué?</b></p><p>— Y porque quizás vivían mucho peor, vivían en la pobreza rotunda cuando se vinieron de Paraguay. Entonces la villa es un lujo mismo, y no como el que uno se puede imaginar, porque quizás uno entra a las casas y es una piecita con las camas, la cocina y un comedor, pero ya es el lujo mismo. Entonces, así se confluyen estas dos realidades del laburante que sale quizás del barrio de emergencia y el de uno de mis chicos que por ahí se levanta a las 12 del mediodía y se va a la zona donde se tiene que colocar para vender estupefacientes o me dice: “mirá, doctora, se me fue la mano y le disparé a tal”.</p><p><b>— La estoy escuchando y me dice que la llama un cliente y le dice “doctora, se me fue la mano, maté a alguien”, a mí me hace un clic la cabeza ¿a usted</b></p><p>— El tema es que yo nací para hacer esto. Te vas fogueando, te vas preparando, horas de vuelo como le diría, pero yo creo que ya nací con esto, a mí no me hace ningún clic<b>, a mí el único clic que me hace en ese momento es decir “bueno ¿dónde estás?”, “bueno, chau, andate, te fuiste ¿qué pasó?”, o sea primero es esto de la preservación,</b> el tema es que, por eso yo vuelvo a repetir, al menos yo trato de que la sociedad lo entienda y más en la Argentina donde vivimos, donde se repudia.</p><h2>“Nunca me soñé abogada de divorcios”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4FFPJVGIVJFQFBGECCCSAUSPFU.jpg?auth=de36bd0b92c50ae1f8f01cbf615a16889baaca2ddd2f56a8968b87ca8fdeb5d4&smart=true&width=1920&height=2277" alt="Villa 31, Retiro." height="2277" width="1920"/><p><b>— ¿En qué momento sintió que esta era su vocación?</b></p><p>— Desde siempre, desde que terminé la secundaria a los 17 años y me vine del pueblo y entré a hacer el CBC en la UBA, nunca me soñé abogada de divorcios. ¿A mí qué me hace un clic? Ir a un juzgado de familia y ver a un chico llorando porque los padres están peleando adentro a ver quién lo tiene más horas, eso a mí me puede llegar a conmover; por eso, yo te digo como decía mi abuela: “zapatero a su zapato”, cada uno está predestinado, hay algo que se llama vocación de oficio y eso no hay con qué darle, yo me sentiría frustrada si fuera abogada hoy de divorcio o laboralista o internacional público, hay un montón de albores para poder hacer adentro del derecho. <b>Yo, cuando me preguntan qué es ser penalista les digo: defiendo malandros, esa es la mejor definición que hay</b>. Y por ahí me preguntan por qué lo hago si sé que hicieron algo malo, y bueno yo creo que sería una desidia defender a un inocente, imaginate, por lo menos en el ámbito de confianza que se genera, vos sabés que está esperando que vos hagas lo mejor por él o por ella, en el ámbito que tiene que estar que es el carcelario.</p><p><b>— Habló de la cárcel ¿cómo están las cárceles hoy en general</b></p><p>— Peor. Las cárceles nunca están mejor, nunca, jamás. Desde lo que vos te puedas llegar a imaginar. El paraguayo no es quejoso en cuanto a lo que le dan de comer o si no hay agua, el peruano tampoco, pero los tratos… <b>el sistema penitenciario es dictatorial, de ahí no se fue la dictadura.</b></p><p><b>— ¿Cómo?</b></p><p>— Claro. Es totalmente dictatorial: “negro de m”, “vení, la…”, “paraguayo de m…”, o sea es así, es altamente dictatorial, pero considero y afirmo que es, como muchas veces suele pasar con el ámbito policial, es la falta de preparación que tienen, no están preparados para tratar con gente. Yo tengo detenidos que son más inteligentes que los propios, te pasan una boleta para ir a verlos con falta de ortografía, pero son dictatoriales.</p><p><b>— Ante ese trato que está contando, como abogada, ¿no puede denunciarlo?</b></p><p>— A mí directamente me dicen “me fajaron, me cagaron a palos porque me dieron la bienvenida. El tema es que el sistema es tan colérico, es tan espiral, que si yo llego a pasar con nombre y apellido al juzgado quién de mano propia ejecutó eso, el juzgado lo pasa así, con una liviandad, con una laxitud total, entonces directamente como abogada me estoy protegiendo, pero les digo: “quedate tranquilo que en este momento vas a estar debajo de mi ala”, y yo llamo a alguien que esté en el pabellón de al lado, a algún muchacho, y le pido que lo mande a pedir, que significa que se vaya de un pabellón al otro, porque lo molieron literalmente a palos, o sea que lo preservás con medios muy carentes. Vos en la cárcel no tenés un solo defendido, tenés uno en el módulo 5, otro en el módulo 7, entonces decís “mandámelo por favor a rescatar porque es un chico, un paraguayo de 22 años, me lo molieron a palos”, me pasó con una femenina la semana pasada, por ejemplo.</p><p><b>— ¿Cuáles son los costos personales que tiene que afrontar por tener a toda esta gente, a sus clientes, bajo su ala? ¿Qué cosas sacrifica de su vida personal o puede separar las cosas?</b></p><p>— Puedo separar las cosas pero a veces es como el dulce de leche, “¿te gusta?”; “sí, me gusta”; “y, pero si te lo comés todo te va a agarrar un ataque al hígado”. Yo amo lo que hago, entonces a veces tengo que modularlo porque si vos me lo decís a modo de sacrificio, no sacrifico nada porque a mí me encanta, eran las dos y media de la mañana y estaba con alguien que lo detuvieron acá, es más estuvo detenido por Humboldt, por esta calle, porque hay una brigada antidrogas de la jurisdicción de Ciudad. Y eran las dos y media de la mañana y si vos me preguntás si fue un sacrificio porque era un viernes, y no.</p><p><b>— Dijo que las cárceles están peor que nunca. Descríbame hechos o imágenes que se le vengan a la cabeza y que crea inadmisibles.</b></p><p>— Gente herida porque se han herido entre ellos, si se quiere; o con enfermedades terminales como puede ser una leucemia; adentro de la cárcel hay absolutamente todo, arrastradas en mantas, lo que ellos le dicen “mono”, los arrastran en mantas y lo llevan hasta la puerta del pabellón que sería la primera intersección de rejas de todas las que pasás para llegar al fondo de un pabellón que lo llevan para que puedan ser atendidos, porque uno pide, en la jerga se dice “doctora, pedime médico. Doctora, pedime sanidad”, se dice adentro de cada penal hay una unidad sanitaria, chiquitita, carente, pero las hay, no los sacan, olvidate. <b>Yo tengo muy arraigado que trabajo con personas, no con un pedazo de carne, entonces en este sentido yo he visto gente morirse por una infección de muela ahí adentro</b>, o sea ¿hay odontólogos? Sí, hay odontólogos, ¿hay médicos clínicos? Sí, hay médicos clínicos, ¿hay ginecólogas en la Unidad 4 de Ezeiza? Sí, hay. He visto pibas desangrarse por embarazos ectópicos que han sido mis clientas. Gente que han entrado por primera vez y yo le he puesto en conocimiento al juez de que entraban embarazadas de pocos meses y lo han perdido porque nadie las trató.</p><p><b>— ¿Qué es lo primero que debiera cambiar en una cárcel hoy?</b></p><p>— Que aprendan a tratar con gente. Pero como tratamos con gente en el coloquial, que aprendan a tratar con gente, esto es lo que hay que cambiar. Si uno tiene un negocio al público y no sabés tratar con gente, te vas a fundir, entonces, el sistema carcelario está fundido.</p><h2>“El sistema penitenciario es dictatorial; de ahí no se fue la dictadura”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SUQNI5MWO5CZFJ346OLOUCBEQQ.jpg?auth=98e0122bf0b181c0329b382c2b95f506fa594b93c79e0cc2735416f335c4c289&smart=true&width=1920&height=1812" alt="Macarena Curia en la Cárcel de Ezeiza." height="1812" width="1920"/><p><b>— El sistema judicial ¿cómo está hoy?</b></p><p>— Colapsado. O sea está completamente colapsado al punto tal que una persona acá, en Argentina, no puede estar un segundo indefensa, entonces si vos caes en este momento acá detenida por el hecho que se te ocurra, por el hecho que sea, en ese momento personal policial o de gendarmería o quién sea que te detenga te tiene que informar que tenés un defensor de oficio que está en turno, esa defensoría de oficio que, si bien son ministerios independientes, el Ministerio de Defensa, el acusatorio, el Poder Judicial y demás, esa defensoría está colapsada de trabajo. Yo me encuentro con cada anécdota, porque el preso ya tocó fondo, o sea no me va a mentir, y al menos me considero con bastante olfato, me dice: “¿Sabés lo que me dijo la defensora?”, “¿qué te dijo?”, “que dijera que fui yo”, y ahí a mí me sale una puteada, que no lo voy a decir acá, pero… es lo que se vive, es lo que se vive.</p><p><b>— ¿Cuáles son los mayores desafíos u obstáculos para usted hoy en su profesión?</b></p><p>— Y obstáculos vuelvo a lo que le pasa a los detenidos, el trato, el trato con la gente. Yo por ejemplo, pero no es que pretendo que yo porque soy una letrada me traten diferente, pero imaginate que si yo cuando voy a una comisaría me dicen “señora, la hora de visita ya terminó, váyase”. Bueno, ahí ya empieza toda una trifulca conmigo, pero si me tratan así a mí que tengo que exhibir una matrícula para acreditar mi personería como abogada, imaginate cómo tratan a la gente que está detenida, esto es de arraigo, es el trato con la gente, lo que vivís. Pero bueno, uno pasa por todo este tipo de cosas quizás, obviamente que después, y ahí está la estigma, porque vos decís: claro, lo vez paraguayo, con ojotas en pleno verano y lo tratás como un negro de mierda y yo te pongo una credencial arriba del escritorio “ay, doctora, disculpe”; no, somos todos iguales. Ahora somos todos iguales “buen día, hola, gracias” a todos.</p><p><b>— ¿Por qué cree que tanta gente del extranjero elige vivir acá en Argentina?</b></p><p>— Lo eligen por pobreza, porque al menos, si yo te tengo que hacer una, sin ser soberbia con lo que digo, una mini estadística de los años que llevo defendiendo gente: todos vienen con el sueño de que en la obra ganás un montón de plata, pero yo la verdad es que no voy a pecar de soberbia y ver qué pasa por la psiquis de ellos cuando ven que en una semana quizás cometiendo determinados hechos delictivos ganan lo mismo que tres meses en una obra, entonces chau, declinan su accionar. Vienen por pobreza.</p><p><b>— ¿La gente que delinque es feliz?</b></p><p>— Te puedo dividir la pregunta entre las dos nacionalidades que yo defiendo. El peruano es mucho más rico en recursos intelectuales, con lo cual creo que es más frívolo para entender y encarnar lo que está viviendo y lo que está haciendo, entonces creo que le genera una sensación de culpa infinitamente mayor que a un paraguayo que quizás dice “no la estoy haciendo tan mal”, porque con eso es feliz mandándole plata a su mamá para que se cure sus enfermedades en Paraguay, porque el sistema de salud es decadente. Es feliz comprándole un asado a todos los amigos que no necesariamente vienen del ámbito delictual un fin de semana, para ellos quizás la felicidad pasa por lugares diferentes que los que pasa para vos, que los que pasa para mí. Quizás para un argentino del ámbito de lo que yo defiendo también, la felicidad pasa por comprarse buena ropa u ostentar, si se quiere. Las dos nacionalidades que defiendo son poco ostentosos, poco ostentosas, al paraguayo por ejemplo le gusta mucho el oro y lo vas a ver luciendo una cadena de oro, pero no es una persona que quiere lookear, como dicen ellos, unas zapatillas de marca o un tapado, no.</p><h2>“Para el cliente argentino, el hecho de que te ponga plata es sinónimo de que la causa la manejan ellos”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KNEG3N4HXBFZVE6DZFDU2VIPJA.jpg?auth=fff425ba1b6632177377a3e853ce4cbd2def2d51d20e86052a84950639eaf8eb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Macarena Curia: “Yo siento que la villa es como mi casa, pero si vos no sos de ahí, llamás poderosamente la atención.”" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Qué cosas aprendió de estas dos nacionalidades a lo largo de los años?</b></p><p>— Un montón. Aprendí que esto de la vocación de oficio era algo que yo traía, porque yo no sé si hoy podría trabajar con gente de otro estrato social. Aprendí de culturas, desde cuando se muere alguien que no tiene nada que ver a un velorio de los que nosotros consuetudinariamente hacemos por ejemplo: un velorio de alguien peruano es con una banda de música que era la que más le gustaba, lo levantan del cajón, le dan de tomar lo que más le gustaba tomar; el paraguayo… gente bailando alrededor, ellos lo despiden con alegría, comen alrededor del féretro, nosotros es todo una cultura del velo negro. El paraguayo es más como nosotros pero los cementerios son como muy festivos, si se quiere, porque le dan estructuras, hacen como casitas con el color que más le gustaba a la persona que falleció y van y comen la comida arriba de la tumba que más le gustaba comer, practican un rezo, que es el famoso rezo de nueve días. Incluso yo me la paso haciendo autorizaciones para salir del país de “tengo el rezo de mi mamá”, o sea de cultura he aprendido de todo, pero sobre todo más que aprender me ha vuelto a reafirmar lo que yo siento a nivel personal de trabajar con gente que quizás viene de un pasado humilde igual que el mío.</p><p><b>— ¿Cómo fue su pasado humilde?</b></p><p>— Yo me crie en un pueblo que se llama Pérez Millán, que es partido de Ramallo, hoy tiene 6000 habitantes, imaginate lo chiquitito que era. Tengo un hermano varón más chico que yo, nunca nos faltó nada pero corríamos la coneja, como quién dice. Acá me bajé en el Chevallier, en Retiro, mirando para la derecha y diciendo “¿qué es eso?”, claro, yo veía todo colorido porque la villa estaba pintada, no tenía ni idea lo que era, resultó siendo mi segunda casa al día de hoy. Me bajé con $ 50 del Chevallier y <b>acá pasé las tres que a nadie le gusta pasar: frío, calor y hambre, con lo cual entrar a una cárcel a mí no me parece… o sea no me impacta</b>, a pesar de que dicen esto de que el ser humano es un bicho de costumbre, no me impacta en el sentido de que sí las pasé, o sea me tocó dormir una noche en una plaza, con lo cual ahí ya te estoy diciendo que nada fue casualidad en mí de que defienda y elija a la gente que yo elijo y que los defienda así de ponerme la diez, de decir: “mientras yo lo defienda no lo vas a tocar, mientras yo lo defienda no le vas a pegar, mientras yo lo defienda ‘paragua de mierda’ no, ahí en la lista de traslado vos tenés el nombre y el apellido, llamalo por el nombre”, y si se quiere, para ser más molesta todavía se lo digo en guaraní que el idioma me lo aprendí.</p><h2>“Muchos te chicanean con esto de ‘porque los penalistas ganan mucha plata’. Yo me vine del interior, no me recibí con un título y un cheque”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7OQRGDWE3RECJAA6LQR5SUPKJI.jpg?auth=dc13c906cffa3c8f12a821865d13658366e1638e8d7795cce7c00c158369d251&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Macarena Curia junto al primer cliente narco que defendió en la Villa 31." height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Se acuerda de ese día que durmió en la plaza?</b></p><p>— Sí, me acuerdo. Dormí en la plaza en la calle que se llama Pasco, era la del Spinetto Shopping, no sé si existe aún pero es zona de Congreso y no tenía plata para pagar una pensión que estaba en el área como del Garrahan, eso es zona Constitución. Tenía un bolso gris con rojo, me acuerdo, y esa era una zona, en aquella época, de mucha oferta sexual de travestis y demás. Yo estaba haciendo el CBC, lo que yo lloré, y ahí aprendí la distancia que había entre haber nacido en un pueblo y venirse a acá, porque entré a una panadería y pedí por favor si no me podían tener el bolso, porque tenía miedo de que me lo robaran y no sé quién sería la señora que atendía la panadería, porque serían como las 8 de la noche, me pidió y me retuvo el documento para cuidarme el bolso, y yo dije “bueno, Macarena acá, bienvenida” y esa noche me tocó ahí. Después, dormí ahí, “dormí” me quedé con el bolso en un banco mientras veía travestis y autos que pasaban, y como a las siete de la mañana llamé a una compañera, que por supuesto me acuerdo el nombre de ella, del CBC y le dije “che Gaby ¿estás en tu casa? ¿puedo ir?” y me dijo “sí, vení”, hasta que me conseguí otra pensión en el Abasto y ahí fui. El tema es que yo tenía 17 años, soy de las que cumplen en junio, entonces me vine menor de edad acá, no podía tener un trabajo porque me pedían que fuera mayor de 18, pero después todo valió la pena, pero no es casualidad que elija defender a estas personas, creo, todos somos producto de una historia ¿no? o al menos así dice mi psicóloga.</p><p><b>— ¿Qué piensa su hijo del trabajo de mamá?</b></p><p>—Pensá que él desde la panza mamó esto, sabe palabras desde la jerga hasta jurídicas, de las que quieras con 12 años, pero deseo que se pueda sentir orgulloso de lo que la madre hace porque el día de mañana también le van a preguntar “ah ¿tu vieja es la que defiende chorros?”, porque esto es como muy común, o sea que sepa que es un trabajo para el que yo me preparé, que no es que me tocó un hada madrina y chau, ya te estoy contando lo que me tocó pasar, y lo que me tocó pasar después, cuando me metí en el ámbito penal que es un ámbito de hombres, de varones.</p><p><b>— ¿Qué fue lo más difícil de estar en este ámbito de hombres?</b></p><p>— El tema es que yo creo que uno ya nace como con un plus. Yo tengo mi carácter y mi forma de envalentonar las cosas… y esto va para los dos ámbitos, va para el ámbito de todo lo jurídico y el ámbito callejero, si no hay respeto se derrumbó todo lo judicial y se derrumbó todo para el delincuente, o sea si yo no tengo respeto en la relación defensa / defendido, se viene todo a pique. <b>En la calle, en lo que hago, en los juzgados es lo mismo, si no hay respeto no hay nada.</b></p><p><b>— Para terminar la entrevista, ¿un deseo o un sueño por cumplir?</b></p><p>— Un deseo es seguir viendo crecer a mi hijo sano y la felicidad que me genera día a día, y seguir haciendo lo que amo, eso ya no es un deseo, eso ya es más una bendición.</p><p><b>— La última, ¿cómo viene el tema de la profesión de los penalistas? ¿hay plata?</b></p><p>— Yo te voy a contestar lo que contesto siempre, porque me dicen lo siguiente, la chicana de siempre “tus manos están manchadas con sangre porque a vos te pagan desde la delincuencia”; “a ver -digo yo- ¿vos trabajás gratis? O sea la Constitución dice que todo trabajo se presume oneroso, el mío también, y yo cobro por eso”.</p><p><i><b>Mirá la entrevista completa:</b></i></p><p><i>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: </i><a href="mailto:realidades@infobae.com"><i>realidades@infobae.com</i></a></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YA46GNAJFJAVJEQKK5JKBHYIPQ.jpg?auth=7c8ce473487c9bb0b5c4276498328c64a24dd7546bf672ce314cd586baf1d6d3&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Mitos y prejuicios de la sexualidad: el tamaño del pene, las presiones sociales y la “ficción” de la pornografía ]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/08/12/mitos-y-prejuicios-de-la-sexualidad-el-tamano-del-pene-las-presiones-sociales-y-la-ficcion-de-la-pornografia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/08/12/mitos-y-prejuicios-de-la-sexualidad-el-tamano-del-pene-las-presiones-sociales-y-la-ficcion-de-la-pornografia/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[Adrián Rosa, médico sexólogo de la UBA, desentraña los lugares comunes más arraigados. “Hay muchos varones que creen tener un pene pequeño y no es así”, explica. Claves para superar estas barreras y disfrutar de una vida sexual a cualquier edad]]></description><pubDate>Mon, 12 Aug 2024 04:49:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En una charla honesta con <b>Realidades</b>, el doctor <b>Adrián Rosa</b>, médico sexólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires, cofundador de la Asociación Sexológica Argentina (ASAR) y discípulo del reconocido doctor<b> Juan Carlos Kusnetzoff,</b> nos invita a reflexionar sobre diversos aspectos de la sexualidad que aún están cargados de tabúes y prejuicios.</p><p>Desde la diferencia entre sexo y sexualidad hasta las presiones sociales y prejuicios que afectan tanto a hombres como a mujeres, Rosa aborda una amplia gama de temas. Además, analiza el impacto negativo de la pornografía y destaca la vital importancia de una educación sexual integral.</p><p>Con un enfoque claro y directo, ofrece valiosos consejos para superar limitaciones y disfrutar de una vida sexual plena a cualquier edad.</p><p>Una charla sin tapujos, ideal para el autoconocimiento y la reflexión. “No hay que fingir lo que uno es; la sexualidad está para disfrutarla, y si la otra persona te exige algo que no podés dar, entonces, no va. No podemos ser lo que no somos en la vida”, asegura.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UQAWQ6PEMZGC7L4FBUGW6ZO6X4.jpg?auth=de04929c3ecdaaa983d30338908d2f5b1c5ddbdd9ebe959fc9e4ef83f5b7ddac&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Dr. Adrián Rosa. Médico UBA. Sexólogo Clínico MN 87036. Cofundador de ASAR, Asociación Sexológica Argentina (Foto: Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>—Doctor, primero que nada, definamos el sexo para usted.</b></p><p>— El sexo es placer y tener sensaciones que llevan a disfrutar y al relax. Es decir, el sexo empieza en el cerebro, y se traslada a todo el cuerpo, con sensaciones placenteras que nos conducen al orgasmo</p><p><b>— ¿Y la sexualidad qué sería?</b></p><p>— Es mucho más abarcativa y es lo que enseñamos. La sexualidad es un beso, una caricia, un abrazo, un mimo, la posibilidad de disfrutar, que puede terminar o no con una penetración.</p><p><b>— ¿Cómo vienen los argentinos hoy de sexo?</b></p><p>— La realidad es que hoy con los problemas económicos, sociales, que estamos atravesando baja el deseo, baja la libido y baja el sexo.</p><p><b>— Hablemos de prejuicios, ¿cuáles son los mayores prejuicios hoy a la hora del sexo?</b></p><p>— Entramos en un tema polémico. En los hombres, el tamaño,<b> el tamaño del pene</b>, esto hace que tenga dudas en ese encuentro si va a ser placentero o no.</p><p><b>— Mencionó el tamaño, ¿hay un tamaño normal del pene?</b></p><p>— En realidad no hay normal o anormal, sí en el caso de que sea un micropene, pero normalmente hablamos de tamaños estándares que son los que están en todas las personas, lo que pasa es que<b> la pornografía lleva a pensar que el tamaño del pene que tiene esa persona es chiquito, y no es así,</b> el disfrute pasa por otras cosas.</p><p><b>— ¿A qué edad uno se da cuenta que tiene un micropene?</b></p><p>— Bueno, la realidad es que a partir del nacimiento y el crecimiento uno va conociendo la evolución. En el adolescente empieza a aumentar los niveles de testosterona, con lo cual ahí se empieza a ver, desde chiquitito se puede ir observando, y después con el paso del tiempo se va encontrando la posibilidad de que aparezca esta condición, pero es bajo. <b>Hablamos de 1 cada 900, 1000 casos.</b></p><p><b>— ¿Y cuál es el mayor dificultad de ese hombre?</b></p><p>— Como sociedad hablamos de tamaño y de cantidad y no hablamos de calidad. La persona que puede tener un micropene puede disfrutar el erotismo, puede disfrutar el placer, puede tener erecciones y eyaculaciones, eso dependiendo el desarrollo, lo que pasa es que por ahí la penetración va a tener algunas diferencias y esto es lo que hay que hablar y trabajar.</p><p><b>— ¿Cómo se habla y cómo se trabaja? ¿y cómo afecta a un hombre esta condición?</b></p><p>— Puede afectar mucho, porque hablamos de un encuentro de un hombre con una mujer en el cual, en este caso, la posibilidad de una penetración si el pene es muy pequeño va a estar restringida, entonces lo que hablamos ahí es del contexto. Y esta persona, tal vez, no va a querer tener un encuentro, se va a encerrar y no va a querer estar con otra persona.</p><p><b>— Si viene un amigo suyo que tiene un micropene o cualquier otra persona y le consulta al respecto ¿qué le sugiere usted? ¿cuáles son los pasos a seguir?</b></p><p>— Bueno, en realidad tenemos un equipo de salud para que la consulta sea interdisciplinaria. Primero, se evalúa si realmente es real que tiene un micropene, porque hay muchos varones que creen que tienen un pene pequeño y no es así, es decir: por la pornografía.</p><h2>“Hay muchos varones que creen tener un pene pequeño y no es así”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XT7LHYO7EFGARPQT4AWPP3QIJQ.jpg?auth=dde6a20a18582cba9bdb3d2a56969195b71f53bb6bdd69257020acfce219eb49&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Adrián Rosa con el Dr. Juan Carlos Kusnetzoff y la Lic. Lucía Báez Romano, sus maestros en la sexología, en una reunión de egresados del Posgrado de Sexología Clínica y Terapia Sexual de la UBA, en Puerto Madero.
" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Qué es micropene? ¿Hay un tamaño?</b></p><p>— La realidad es que las estadísticas dicen que un pene erecto está entre los 13 y 17 centímetros, un poquito más, un poquito menos, esto no es matemática pura; pero un micropene es un pene muy pequeño que cuesta una erección y cuesta una penetración.</p><p><b>— Doctor, imagínese que atiende a un hombre que tiene un micropene ¿qué es lo que usted cree que más le afecta a ese paciente?</b></p><p>— <b>La autoestima.</b> Esa persona se siente con dificultades para relacionarse con otra y a partir de ahí la posibilidad de un encuentro sexual y, como siempre dije, la penetración va a ser mucho más difícil y complicada. Además, también hay que ver si la pareja acepta esas condiciones para poder tener un encuentro sexual.</p><p><b>— En un caso así ¿uno le tiene que contar a la mujer o la pareja antes del encuentro sexual? ¿cómo se maneja este tema? Se lo pregunto más desde lo psicológico ¿es conveniente que se comunique o que se sorprenda en el momento?</b></p><p>— La realidad es que la mujer, en general, se va a dar cuenta porque el tamaño es bastante pequeño y no va a poder penetrarla, sí puede haber disfrute sexual porque la erotización, en el caso de una mujer, pasa por el clítoris, y el clítoris es un órgano que tiene 8 mil terminaciones nerviosas, que a partir de rozar, de acariciar, de besar puede llegar al disfrute. Entonces, cuando hablamos de un micropene, es que se va a dificultar la penetración, el resto de la sexualidad en general se va a poder cumplir, se erotiza diferente en el caso de que esto no se trate, porque también hay alternativas con equipo de cirugías, de urología, de andrología, para ver qué es lo que está pasando.</p><p><b>— ¿Existen cirugías en estos casos? ¿Se puede agrandar el pene?</b></p><p>— A ver, hay mucha publicidad, marketing puro, de agrandamiento peneano que hay que ser muy cuidadoso, porque se promete y a veces se hacen intervenciones no necesarias, en personas que tienen un pene considerado “normal” y que por ahí creen que es pequeño y hacen algo que puede dañar, porque acá tenemos que tener en cuenta que hay circulación y filamentos nerviosos para que ese pene se erecte, si se daña esto puede haber disfunción sexual. Sin embargo, en el caso de que corresponda, se evalúa, si el pene es muy pequeño, qué es lo que está pasando y a partir de ahí se toma la decisión de operar.</p><p><b>— ¿Y cuánto cuesta una operación así, por ejemplo?</b></p><p>— Bueno, a ver, la realidad es que tenés hospitales públicos que son gratuitos, lo que pasa que tenés que buscar un equipo que esté preparado y acondicionado, pero en el ámbito privado por supuesto que son intervenciones caras.</p><p><b>— ¿Existe otro prejuicio que tengan los hombres, además del tamaño del pene?</b></p><p>— El rendimiento. Porque exigimos como dije, cantidad, “¿cuántas veces estuviste?”, y nadie habla de la calidad, entonces estamos corriendo el deseo, el erotismo y estamos yendo nada más a un rendimiento como si fuéramos máquinas, y esto no es así. La cultura machista lleva a que si el pene no se erecta y si el pene no penetra no hay sexo, no hay sexualidad, y no es así.</p><p><b>— ¿Los hombres pueden fingir un orgasmo?</b></p><p>— En la vida todo se puede fingir, lo que pasa es que en este caso hay una disparidad con la mujer, la mujer por ahí tiene más facilidad, tómenlo con cuidado esto, porque el hombre para generar una erección y una eyaculación es bastante notable y a partir de ahí esa eyaculación, generalmente, viene acompañada con el orgasmo, con el placer, puede ser que no disfrute, que no tenga ese orgasmo. En cambio en la mujer es mucho más difícil de lograr, me refiero a la posibilidad con el encuentro, porque la mujer puede estar más preparada para la penetración, aun con sequedad o porque le puede dar dolor e irritación si no está excitada. Y un detalle que no es menor: el hombre logra una erección y excitación en tiempos muchos más rápidos que la mujer, por eso los tiempos no son parejos entre el hombre y la mujer, y esto es algo que se debe conocer para llevar los tiempos a que la mujer logre esa vasocongestión en la zona de la vulva, esa lubricación y preparación para la posibilidad de la penetración.</p><h2>“El órgano más importante en la sexualidad es el cerebro”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J5ZPCNWJKVEDLGYTYYYMKALRHM.jpg?auth=2cbc8d696b3d23bc4cc09239adad6e11d9be189d5f9fd567c2c5c7a76e6e3d3f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="De regreso a la Facultad, mostrando el diploma de egresado del Posgrado de Sexología Clínica y Terapia Sexual, en la Facultad de Medicina de la UBA." height="1080" width="1920"/><p><b>— Además del tamaño y cantidad, ¿hay otro prejuicio?</b></p><p>— Con eso, el hombre, tiene bastante. Después la realidad es que a veces la pornografía deseduca y puede llevar a querer hacer prácticas sexuales que muchas veces no se logran porque la pareja no quiere.</p><p><b>— Varias veces nombró la palabra “pornografía”, ¿cómo afecta la pornografía en el sexo? ¿es peligrosa?</b></p><p>—<b>La pornografía es un desastre, porque la pornografía es ficción</b>. Yo te pregunto: cuando vos vas al cine o ves en Netflix una película y ves a alguien que sale y no respeta las normas de tránsito, cuando vos después salís a la calle, no hacés eso porque sabés que está mal, porque es peligroso. Bueno, cuando alguien ve la pornografía el grave problema es que después muchas personas y, principalmente el adolescente, quiere repetir esas prácticas que vio en el encuentro con su pareja y muchas veces no lo logra, porque la otra persona no quiere eso, y está bien que no quiera, porque tiene que haber consentimiento y aceptación, y esto genera disfunciones sexuales, eyaculaciones rápidas y desencuentros en el encuentro sexual.</p><p><b>— Nombró “eyaculaciones rápidas”, ¿la eyaculación precoz es otro de los prejuicios?</b></p><p>— La realidad es que nosotros en sexualidad la llamamos “eyaculación rápida” en vez de “precoz” para no estigmatizar.</p><p><b>— ¿Cómo para no estigmatizar?</b></p><p>— La realidad es que es un motivo de consulta muy frecuente, de los más habituales, y por ejemplo la adicción a la pornografía puede llegar a generar lo que es la eyaculación rápida.</p><p>Es para no estigmatizar porque nosotros, por ejemplo, en consulta de sexualidad no decimos “paciente”, decimos “consultante”.</p><p><b>— ¿Por qué no dicen “paciente”?</b></p><p>— Y porque la idea es no estigmatizar y ver cuál es la problemática para actuar, puede ser de una persona sola o de pareja, y a partir de ahí trabajamos con diferentes herramientas para empezar a resolver. Por eso decimos que no es un “paciente”, sino un “consultante”.</p><p><b>— ¿Hay muchos estigmas?</b></p><p>— Y la verdad que sí. Te hago una pregunta: agarrá la cartilla de Obra Social ¿cuántos sexólogos o sexólogas tenés? Fijate. Andá a un hospital ¿cuántos sexólogos o sexólogas tenés? No hay. Porque en realidad es una profesión que no está bien vista, en los medios de comunicación mucho no se habla de sexualidad. En las redes sociales se habla mal de sexualidad porque en realidad deseducan. Entonces a partir de ahí ¿quién se anima? Yo tengo un grupo de WhatsApp de amigos, pero ¿quién dice tener un problema sexual? ¿quién dice “no la estoy pasando bien”, “no tengo erecciones”, “no disfruto”? nadie. Son todos super campeones de la sexualidad, del sexo, de la genitalidad. Y en las mujeres también pasa algo parecido, es muy raro que hablemos de problemas de disfunciones sexuales, pero a partir de ahí debería tratarse mucho mejor porque la salud es integral, física, mental y sexual.</p><p><b>— Hablamos de problemas sexuales. ¿Cuáles son los problemas sexuales más frecuentes, hoy, 2024?</b></p><p>— Falta de deseo y de libido, de lo que es la erotización del vínculo. Después disfunciones sexuales, también la eyaculación rápida, principalmente hablamos del hombre. En la mujer hablamos de falta de deseo de la libido, pero también hay sequedad o falta de lubricación vaginal, y también hay que hablar un poco de cómo se ve su autoestima con respecto, por ejemplo, a cáncer y sexualidad, es un tema del cual no se habla. Una mujer operada por cáncer de mama muchas veces puede llegar a quedar con una cicatriz, ¿quién habla de ese reencuentro con su sexualidad, con su cuerpo, ya sea masturbación o ya sea el encuentro sexual con su pareja? Nadie, porque nos callamos, porque nos olvidamos y todos sentimos; entonces si la persona tiene un cáncer, se va a curar y a partir de ahí puede reiniciar su vida plena, inclusive la sexualidad le va a ayudar en la recuperación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WJQPJP3JEFBNHCNEV4YEOGJXHM.jpg?auth=dc7a9d999fd7a0506fe4e7ce0fe2ac15260cf678f1576f4e636331a5d2ee5997&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Adrián Rosa: “¿Quién dice tener un problema sexual? ¿‘No disfruto’? Nadie. Todos son supercampeones de la sexualidad, del sexo, de la genitalidad” (Foto Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>— Hablemos de las mujeres ahora. ¿Cuáles son los mayores prejuicios?</b></p><p>— Bueno, ya empezamos por la estética corporal, por el cuerpo, ¿por qué? porque se vende una imagen de cuerpo perfecto que no existe y a la mujer esto la inhibe mucho, entonces dice “esas celulitis, esa grasita que tengo”. Hay que terminar con esa presión, relajarse más y disfrutar, <b>no hay que fingir lo que uno es, la sexualidad es para disfrutarla y si la otra persona te exige algo que vos no podes dar, chau, no va, porque no podemos ser lo que no somos en la vida, </b>porque nos permite una presión social tan grande que no vas a llegar a un orgasmo.</p><p><b>— Dijo “no hay que fingir lo que uno no es” ¿se finge mucho hoy en el sexo, doctor?</b></p><p>— Y la verdad que sí, principalmente en los primeros encuentros, los más furtivos, en los cuales uno empieza con “conozco a alguien y, claro, quiero hacer algo para maravillar” a ese hombre o esa mujer, quién sea, dos hombres, dos mujeres, quien tenga ese encuentro sexual, porque no hay que hablar solo de relaciones entre hombres y mujeres. Se finge mucho, inclusive sabemos que hay adolescentes que toman medicación para extender lo que es ese encuentro sexual, esa erección, eso no lo aconsejamos y no es recomendable.</p><p><b>— ¿A qué edad se comienza a tomar medicación ? ¿Y de qué medicación estamos hablando?</b></p><p>— Sildenafil y Tadalafilo son las medicaciones.</p><p><b>— ¿Son de venta libre?</b></p><p>— La realidad es que la indicación siempre es profesional y con receta. <b>Hoy medicalizamos la sexualidad, es un grave error, porque si hay un órgano más importante en la sexualidad es el cerebro.</b> Entonces ¿qué es lo que pasa? Hoy todos queremos solucionarlo con cosas mágicas, por ejemplo yo no voy a correr como cuando tenía 20 años, pero sin embargo puedo disfrutar del caminar o correr, la sexualidad lo mismo: tal vez, uno a los 50, 60 o 70 años no tiene el ritmo sexual de cuando tenía 20, pero esto no implica que deje de disfrutar, porque el viejismo que existe en la sociedad lleva a pensar que una persona grande no puede disfrutar. Te hago una pregunta ¿quién le regaló un lubricante sexual a su mamá, a su abuela o a su tía? Para los cumpleaños siempre regalamos chancletas, una salida de baño, un perfume ¿pero quién regala un lubricante sexual? ¿alguien le preguntó si necesita un lubricante sexual? Yo te puedo decir que sí, que lo necesitan. Un juguete sexual que ya no se llama más “juguete sexual”, ¿sabés cómo se llama?</p><p><b>— No.</b></p><p>— Elementos sexuales, ¿sabes por qué? Porque muchas veces se confunde la palabra “juguetes” porque no es para jugar, aunque puede generar placer, pero lo recomendamos nosotros para el reencuentro con el autoerotismo, como sexólogos o sexólogas damos un elemento sexual, para que la gente conozca, que puede permitir el disfrute, puede conocer el cuerpo, llegar al orgasmo, mujeres que por ahí no llegan al orgasmo, y también ¿sabés lo que hay que regalarle a las mujeres?</p><p><b>— ¿Qué?</b></p><p>— Un espejito, pero no para mirarse el pelo, sino para mirarse su vulva. ¿Cuántas mujeres se han mirado su vulva? Ahora que decimos “vulvas rejuvenecimiento”, “vulvas feas” ¿qué es una vulva fea? Las vulvas son todas diferentes, los labios externos e internos, pues ya no llamados labios mayores o menores porque también ese es un cliché de ¿por qué menor o mayor? Porque tienen el tamaño que tienen. Son lindos todos. Entonces obviamente sí hay que mirarse, primero para conocer su cuerpo y después, obviamente, para la consulta médica en el caso que aparezca algún problema, alguna inflamación, algo de control ginecológico.</p><p><b>— Bien, en cuanto a los perjuicios de las mujeres hablamos del cuerpo, la obsesión por el cuerpo perfecto, ¿otro prejuicio más se te venga a la cabeza?</b></p><p>— Y en realidad con las mujeres es también este ritmo, esta presión social de “le agradé”, “le gusté”, “disfruto esta persona con el encuentro sexual”; bueno, esto es algo de las presiones que llevan a una desarmonía a veces en el encuentro sexual.</p><h2>“Los hombres somos los campeones de las erecciones y las eyaculaciones”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NRSY3AFIRNEL3CQB6DBQYBYOMQ.jpg?auth=75745cdb1bc7ebc69bb18b1bff463bed124deed5e5025dd22eb747c4738cbb6d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El equipo de sexólogos realiza "Sexualizarte", un show teatral educativo que rompe con mitos y tabúes de la sexualidad. Instagram: @sexualizarte.teatro." height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Qué pasa, doctor, cuando uno deja de tener ganas de tener sexo?</b></p><p>— Es algo que no es problemático. En este momento, en el cual todo desde las redes sociales, sin sentir el sexo, no tener sexo no es nada grave, a no ser que te afecte a vos o a tu pareja, es decir: si alguien tiene una pareja y a uno de los dos se le apagó el chip hay que ver por qué, y esto puede generar un problema de vínculo en la pareja, pero una persona que está solo o sola y que no tiene ese deseo sexual no es para decir “tenés que ir a consultar”, obviamente si a esa persona le hace un ruidito y dice “algo me está pasando, no estoy bien con esto”, es genial que lo haga y para eso estamos los sexólogos.</p><p><b>— Hablando de tecnología, ¿la tecnología vino para sumar al sexo y a la sexualidad o vino para restar?</b></p><p>— La tecnología en la pandemia permitió seguir disfrutando a la distancia, pero es una bomba de tiempo ¿por qué? porque hoy tenemos el sexting, que es el sexo virtual, hoy tenés aplicaciones de citas, que estamos estudiando mucho. Por ejemplo, las aplicaciones de citas permiten que personas similares, a través de los likes, se vayan contactando ¿qué significa esto? ¿podemos hablar de una semidiscriminación, tal vez? Porque las personas se van eligiendo. Por ejemplo, pongo mi foto y depende de quién me haga like esa aplicación va llevando a personas con un perfil parecido al mío que me busquen, ya de mi cara, mi cuerpo, mi profesión, mis gustos, es decir, hay diferentes niveles en la app que la gente no sabe que existen, pero que por ahí no podemos acceder a un cierto nivel; esto es para tener en cuenta. Las aplicaciones, también, están llevando mucho a la genitalización y al encuentro furtivo ¿y después qué? se finge mucho, porque vos ves fotos o ves algo de la gente y decís “¿era este el de la aplicación o me equivoqué?” o “¿era esta la de la aplicación o me equivoqué?”. <b>Lo que yo recomiendo es que no se finja, somos seres humanos, somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos, disfrutemos libremente y seamos siempre lo que somos</b> tanto en un encuentro reciente como en un encuentro de pareja de larga data, en la cual también habrá que reacondicionar y también habrá que hablar de esto, porque mucha gente está escuchando y dice “yo llevo 30 años casado o juntos o en pareja, y ahora no tengo ganas”, esto puede pasar también.</p><p><b>— ¿Otro prejuicio más que tengan las mujeres?</b></p><p>— Y me parece que ya dijimos bastantes, ¿no?</p><p><b>— ¿Qué pasa con la menopausia?</b></p><p>— Yo siempre digo que en este caso la menopausia es una etapa fisiológica y normal. La mujer tiene esto y el hombre tiene también un cambio ¿qué es lo que le pasa a la mujer? ¿Baja los estrógenos? Sí ¿baja la progesterona? Sí ¿baja la testosterona? También, porque las mujeres también tiene testosterona, menores niveles que el varón, pero tienen. A partir de ahí ¿menos deseos? Sí ¿cambios en la adiposidad? Sí. Esto va a generar menos deseo sexual y también menos lubricación porque va a costar, pero no es que no lo tenga y tal vez como el hombre tiene menos erecciones, la mujer va a tener menos ganas de generar ese encuentro sexual, pero está presente. Y lo que sí hay que hablar es que no tiene que ser sufrida la etapa de la menopausia.</p><p>Y en el caso de los hombres está la andropausia, en donde baja el nivel de testosterona. La naturaleza es sabia: si a la mujer le baja esto, al hombre también le va a bajar, pero no significa que desaparezca, y esto es lo importante saberlo.</p><p><b>— No se habla mucho de la andropausa.</b></p><p>— Tenemos una cultura machista, tenemos desinformación y, como te decía antes, los hombres somos los campeones de las erecciones y las eyaculaciones.</p><p><b>— A veces, en distintas conversaciones, se escucha la frase “yo necesito sexo”, “necesito tener sexo” o “engañé a mi mujer porque no tenía ganas y yo necesitaba sexo”. ¿Realmente se necesita sexo?</b></p><p>— Sí, se necesita. Ahora, el tema es que los hombres somos más visuales, es decir, si vemos algo que nos gusta, que nos erotiza y sí, hay erecciones y eyaculaciones, y podés iniciar ese encuentro. A la mujer, por el contrario, no solamente la erotiza lo visual, es más afectada por lo social, si tiene un problema familiar, un problema económico, lo que fuere, no siente deseo. Ahora, el hombre pudo haber perdido su equipo de fútbol, lo pudieron haber echado del trabajo, puede haber tenido otros problemas, pero generalmente, porque no me gusta hablar de todos, sigue teniendo la necesidad y el deseo de esa erección y de ese encuentro sexual.</p><h2>“No hay que fingir lo que uno es; la sexualidad está para disfrutarla”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LCR4M2FKKBDJ3JEEVUICCLYQOE.jpg?auth=0e002094736601b82137afaa4fdb406900eed1527f9dfb37da11495a5378ce90&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Adrián Rosa: “El órgano más importante en la sexualidad es el cerebro”
(Foto Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>— Hablemos un poco de la salud sexual, ¿cuáles son las cinco reglas más importantes?</b></p><p>— Bueno, primero que siempre que haya consentimiento en cada encuentro; después, el cuidado: el uso del preservativo, ya sea un preservativo común, el preservativo íntimo o interno, mal llamado “preservativo femenino”, porque tiene un nombre de dama, y/o campo de látex para la prevención de infecciones de trasmisión sexual y embarazo no deseado, si corresponde. Después, otra de las reglas es desear ese encuentro, tener ganas de disfrutarlo. Luego, hablar, la sexualidad es comunicación ¿por qué no decimos qué nos gusta? ¿por qué tenemos vergüenza? Entonces hay que respetar, puede haber una mujer que no le guste que le toquen el clítoris y hay que decirlo, y por ahí se excita y tiene un orgasmo si le tocan otra parte del cuerpo, entonces la comunicación es clave.</p><p><b>— Hasta el momento no mencionó el sexo anal, ¿es un tema tabú?</b></p><p>— ¿Tenés tiempo hasta la noche? Primero, hablando de un hombre con una mujer, con el sexo anal hay mucho morbo ¿por qué? porque ¿las fotos, los videos qué muestran? Colas de mujeres, entonces, el hombre tiene un deseo, un atracción hacia esa penetración anal. Ahora, es válido, si hay consentimiento. ¿Qué medidas de cuidado hay que tomar? Primero, usar lubricantes, que la mujer se relaje, que el hombre lo haga de forma gradual y usar preservativos ¿por qué? El preservativo no solamente se usa por una enfermedad de transmisión sexual, sino porque es una zona en donde hay materia fecal, puede salir materia fecal, y puede haber algunas bacterias que pueden generar una infección urinaria por esa penetración. Pero te voy a decir algo con respecto a dos hombres o al hombre ¿querés que te cuente un secreto?</p><p><b>— Devele el secreto…</b></p><p>— Los hombres tenemos la próstata, que es un órgano muy importante, y una penetración de un dedo en el ano puede hacer, haciendo propulsión hacia la parte de adelante, una sensación de placer muy grande. Y esto es para el encuentro entre dos hombres o también una mujer se lo puede hacer al hombre, pero cuidado con esto…</p><p><b>— Interpreto que si la mujer le mete un dedo al hombre no está bien visto…</b></p><p>— Y bueno, eso es la cultura machista, pero hay que animarse a disfrutar, es eso que llamamos <b>la zona P</b> de próstata, pero no está fija en un lugar, es variada.</p><p><b>— Doctor, ¿qué es lo más difícil del sexo?</b></p><p>— Y la realidad es que lo más difícil del sexo es llegar al orgasmo al mismo tiempo.</p><p><b>— ¿Eso es posible?</b></p><p>— Sí… en la sexualidad todo es posible, lo que pasa que a partir de ahí hay que ver si se puede lograr. De la teoría a la práctica, es decir: del ideal a lo real, lo que pasa es que cuando uno empieza una relación esa atracción y ese enamoramiento y dice que sí, y después te das cuenta de que cada uno tiene que tratar el camino del disfrute. Ahora, hay un tema no menor que es la eyaculación rápida, que esto va en contra del disfrute, porque si un hombre eyacula antes de la penetración o apenas penetró no van a dar los tiempos para que su pareja, esa mujer, pueda llegar a disfrutar un orgasmo.</p><p><b>— Esa eyaculación rápida, ¿a qué factores se debe?</b></p><p>— Bueno, como dijimos el órgano principal es el cerebro, con lo cual tenemos que reaprender conductas y acá voy a decir un detalle que es importante conocer: la masturbación, si se hace de forma rápida se puede aprender una conducta que, con el paso del tiempo, sea peligrosa, es decir, puede llevar a la eyaculación rápida cuando se tenga el encuentro sexual ¿por qué? porque mi cerebro ya sabe que si me toco el pene y lo hago rápido, porque me encierro en el baño, porque puede venir algún familiar, puede venir un amigo, lo tengo que hacer rápido, aprendo esa conducta rápida y después la vuelve a la práctica. Entonces, después, hay que entrenar para que cambie esto para empezar a tener lo que es una sexualidad acorde a los tiempos de su pareja.</p><p><b>—¿Cuáles son los problemas que más le llegan?</b></p><p>— Bueno, si hablamos de los hombres, en general, hablamos de eyaculación rápida, hablamos de disfunciones sexuales y hablamos de falta de deseo o de libido, erotismo. Tengamos en cuenta, y esto es un detalle importante, que los problemas orgánicos, en general, tienen un bajo porcentaje, la mayoría se resuelve con la terapia que realizamos nosotros en el consultorio. Para entender esto, y también algunos estudios, no para que la gente se asuste sino para que lo tenga en cuenta, que la disfunción eréctil en el hombre podría, en algunos casos, predecir problemas cardiológicos ¿por qué? porque si hablamos del pene, que tiene los cuerpos cavernosos que se llenan de sangre, que son dos caños muy importantes, que generan la erección, cuando empieza a fallar esto me puede estar anticipando que en la circulación cardíaca, que es mucho más pequeñita, puede estar formándose alguna falla, es decir: algún taponamiento. Sin embargo, no es una regla para todas las personas, no se asusten si alguien tiene una disfunción eréctil que puede obedecer a un montón de factores, dije que lo orgánico es muy bajo, medicación, drogas, alcohol, existen un montón de situaciones que pueden llevar a la disfunción eréctil.</p><p><b>— ¿Hay alguna edad donde el sexo se termina?</b></p><p>— Sí, cuando te morís.</p><p><b>— Gran respuesta.</b></p><p>— Sí, la realidad es que sí. Que alguien se quiera retirar de la sexualidad, del sexo, es válido también, puede ser en cualquier etapa de la vida, pero somos sexuados desde que nacemos.</p><h2>“Cuando morimos, ahí se acaba la sexualidad”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OTSRWWJ24JBSRK5BKQ333VNIY4.jpg?auth=b5b38397ee7430fac11d37b3620abaaee23bb8a8fe12efc1834a92dccafdefbe&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Adrián Rosa: “¿Quién dice tener un problema sexual? ¿‘No disfruto’? Nadie. Todos son supercampeones de la sexualidad, del sexo, de la genitalidad” (Foto Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>— ¿ A qué edad es conveniente comenzar con el sexo?</b></p><p>— ¿Sabes qué es conveniente? Tener una buena Educación Sexual Integral, qué significa esto: una consulta ginecológica para que la mujer sepa de qué manera se va a cuidar y elija, porque hay métodos anticonceptivos acordes a cada persona y es importante el cuidado. Y el varón, ahí tenemos una diferencia, nosotros no tenemos ginecólogos, ¿nosotros a quién vamos?</p><p><b>— ¿A dónde van?</b></p><p>— El clínico muchas veces no se anima y es una falla grave de la medicina, en la medicina no se habla de sexualidad ¿cuántas veces a una mujer le preguntan qué sexualidad tiene? Por ejemplo, en un hospital, alguien le pregunta al paciente ¿tuvo erecciones? ¿tuvo eyaculaciones? ¿tuvo masturbaciones? Nadie. Y esto implica que la persona está bien si tiene un momento placentero, entonces ¿nosotros a dónde vamos? A veces puede guiarte el pediatra, a veces el clínico, a veces el urólogo, sino estamos los sexólogos.</p><p><b>—¿Qué mensaje le gustaría dejarle a los jóvenes adolescentes, de entre 11 a 15 años, y a la gente mayor de 70?</b></p><p>— Bueno, a los jóvenes les digo que no miren pornografía, o si miran sepan que no es eso la realidad, con lo que se van a encontrar y que esa ficción los puede afectar en su práctica cotidiana. No se esfuercen a hacer nada que no quieran, siempre con consentimiento, el “no es no”, es el respeto y el cuidado con el uso de preservativo para prevenir infecciones de trasmisión sexual.</p><p>A las personas más grandes les digo: a las mujeres, que empiecen para regalarles un lubricante sexual, para que empiecen, si están solas, a masturbarse, si quieren, que prueben con un elemento sexual; y si tienen un encuentro con otra persona que sea cuidadoso, cauto, ¿por qué? Porque una mujer que por ahí está retirada de la sexualidad y conoce a un hombre, ojo porque los hombres somos coitocentristas por naturaleza y por sociedad, historia, por un montón de cosas, entonces, si encima tuvo una erección, quiere una penetración, generalmente rápida, y puede llegar a generar un desgarro, una lastimadura, un momento malo para la mujer y que puede lastimarla, entonces cuidado con eso, que sea todo gradual, deseado y elegido.</p><p><b>— Doctor, ¿algo que quiera agregar para finalizar?</b></p><p>— Que es hermoso que se hable de sexualidad en los medios de comunicación en forma responsable. Y que sin dudas, para eso estamos los profesionales de la salud y la sexualidad, que no hay que tener miedo.</p><p><b>— Para finalizar, la última, en una palabra ¿sexo es igual a…?</b></p><p>— Disfrute, placer… Sexo es igual a aprender.</p><p><i><b>Mirá la entrevista completa:</b></i></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QTIRV4M45RA3XGQGORSAAGW26E.jpg?auth=da0237d108b5836e01b2df16cad814a7574a3ae21ccf834fff5909997c3e0cfa&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Un repositor de supermercado chino no puede ganar menos de un millón de pesos”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/08/05/un-repositor-de-supermercado-chino-no-puede-ganar-menos-de-un-millon-de-pesos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/08/05/un-repositor-de-supermercado-chino-no-puede-ganar-menos-de-un-millon-de-pesos/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[Carlos Lin, descendiente de chinos, comparte su sacrificada experiencia de haber crecido en Argentina. El emotivo recuerdo de sus padres, que montaron uno de los primeros supermercados chinos en el país. El rol del fútbol para ayudarlo en la integración cuando era un niño]]></description><pubDate>Mon, 05 Aug 2024 22:04:17 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Carlos Lin</b>, en una charla honesta en <b>Realidades</b>, se pregunta: ¿cuánto sabemos los argentinos sobre la vida de los dueños de supermercados chinos cuando bajan las persianas? Con franqueza, responde a todo.</p><p>Recuerda con melancolía cómo la leche chocolatada llevó a su madre a elegir Argentina como su nuevo hogar, evocando su infancia entre góndolas. A pesar de las dificultades iniciales, logró adaptarse y encontró su lugar en el país. Carlos reflexiona sobre la vida de su comunidad, cuestionando qué tanto conocemos los argentinos acerca de su día a día: ¿qué comen?, ¿cómo piensan?, ¿tienen tiempo para el ocio?, ¿viven solo para trabajar?</p><p>Enfrentando uno de los mayores mitos sobre los supermercados, confiesa la verdad sobre el rumor de que los chinos apagan las heladeras de sus locales. También aborda las dificultades de ser chino en Argentina, y nos revela cuánto dinero necesitan para vivir, explicando <b>por qué un repositor de supermercado no puede ganar menos de un millón de pesos.</b></p><p>Finalmente, destaca el valor de la palabra y el potencial del turismo como un mercado por explotar: “El turista chino ama el fin del mundo; el simple hecho del título ‘fin del mundo’ hace que muchos gasten 15 mil dólares en un viaje a la Antártida. Hay chinos con capacidad adquisitiva para gastar hasta 50 mil dólares en cada visita”, asegura.</p><p>Un mundo desconocido, donde las exigencias, el sacrificio y el amor no encuentran traducción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T2XHHH5N65H2XMLAMOIGNDKHUU.jpg?auth=41f5e768f0a1a4054cea6938e2cd8ad6e19eca764cdaf2955240a50c03c315f6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Carlos Lin: "El supermercado chino es muy sacrificado, laburás es de 8 a 22, vivís para trabajar" (Foto: Candela Teicheira)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cómo es el mundo chino en Argentina? Yo solo conozco al chino del supermercado de mi barrio.</b></p><p>—Una pregunta que me solía hacer era: ¿cuánto saben los argentinos del supermercado cuando bajan las persianas? Nada. ¿Qué comen? ¿cómo piensan? ¿cómo se divierten? ¿existe algún momento lúdico para ellos? Vos los ves trabajando siempre, de lunes a lunes, feriados, desde la mañana hasta la noche, pero nada más.</p><p><b>—”El chino” siempre está abierto.</b></p><p>— Siempre. Es muy sacrificado.</p><p><b>— Vamos a hablar de tu experiencia. ¿Naciste en Argentina?</b></p><p>— No, yo vine a los dos años a la Argentina. Soy boliviano de Santa Cruz de la Sierra. Mis abuelos salieron de China y se fueron a la isla de Taiwán, del 48 al 49. En Taiwán nacen papá, mamá y toda la familia y de allí, en el año 79, viajaron para Sudamérica, porque estaban sufriendo una crisis económica como la del 2001 en Argentina, y la oportunidad estaba allí. Podrían haber venido a Argentina, a Brasil o a Bolivia, pero como mi abuelo tenía grandes amigos que habían ido a Santa Cruz de la Sierra, la parte rica en ese entonces de Bolivia, buscaron la oportunidad allí. Yo llegué a la Argentina en el 82, en plena Guerra de Malvinas.</p><p><b>— ¿Y por qué decidieron, finalmente, venir a la Argentina?</b></p><p>— Me trajeron por la leche chocolatada. A mi mamá le encantaba la leche chocolatada en Taiwán pero era carísima, no había leche, pero, mi abuelo, que trabajaba bien, una vez por mes traía leche chocolatada a casa. Cuando mamá llegó a Bolivia vio leche chocolatada, pero no era del todo higiénica, venía en bolsita de nylon. Cuando llegó a la Argentina, invitada por su mejor amiga que sí había venido a vivir a Buenos Aires, la llevó al supermercado para llenar la heladera, y cuando mi mamá entró al supermercado vio una fila de leche chocolatada envasada y con tapita, era La Vascongada, entonces lo llama a mi papá, que estaba en Bolivia trabajando y le dijo: “Creo que Argentina es un mejor lugar para nuestros hijos”, y acá estoy.</p><h2>“Mis padres me trajeron a la Argentina por la leche chocolatada”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RV7IWS7RAJH6XFAPLURNUQS3HE.jpg?auth=d300b19a5ec70ecce0d8f0216b518cb420d4ecdf10b56c8ebed0aa1c36eb74a6&smart=true&width=1920&height=1330" alt="Recién llegados a la Argentina en Plaza de Mayo. Papá, Lin Chan Shan (Enrique), su hermano Pablo Lin (Yun Chun) y Carlos Lin. " height="1330" width="1920"/><p><b>—¿Y cómo fue crecer en Argentina?</b></p><p>—Al principio difícil, muy difícil, yo sufría, no es un país que discrimina, pero sufría la diferencia, pero como lo sufre el anteojudo, el gordo, viste que te dicen: alto, flaco, bueno yo era “el chino”, y por ahí “el chino” en una época donde no había muchos chinos y yo lo sentía despectivo. Me han dicho “chino cochino” y yo me enojaba. Empecé a crecer y la genética permitió que mi hermano y yo jugáramos bien a la pelota, entonces, como éramos habilidosos en el colegio,<b> el fútbol nos salvó de la integración</b>. Sin embargo, a mis primos que no jugaban bien el fútbol y eran más del Family Game, de los jueguitos, les costó más.</p><p>Igual, si en Argentina te juntás entre chinos no la pasás tan bien, porque quedás afuera de la conversación, esa es la integración más difícil.</p><p>Hoy, pensá que una cajera de supermercado, un fiambrero, tiene una integración difícil pero porque tampoco entiende el idioma, ¿vos viste alguna vez a alguien que trabaje en un supermercado chino veranear en Mar del Plata? ¿viste alguna vez, en cualquier restaurante, chinos y argentinos comiendo todos juntos en una misma mesa?</p><p><b>—Cuando tus padres se instalaron en el país, ¿cómo comenzaron? ¿de qué trabajaban?</b></p><p>—Mi papá, por suerte, sabía hacer bijouterie. Entre el 83 y el 89 tuvo una pequeña fábrica de bijouterie en Saavedra, armó una fábrica de aritos y los vendía en el barrio de Once. Pero en el año 89, cuando abren las fronteras los propios aritos chinos vuelcan el negocio de mi viejo, o sea, se funde. Ya por suerte había comprado la casa fuera del barrio, en la calle Tronador.</p><p><b>—Y mamá ¿qué hacía?</b></p><p>—Mientras papá fabricaba aritos, mamá cuidaba a dos hijos. Yo tenía unos tres o cuatro años en esa época y Pablito, mi hermano, tenía un año. Sin embargo, no nos llamábamos Carlitos y Pablito… El tema fue que mamá nos llevaba a comer enfrente de la estación Saavedra y un mozo llamado Carlos, siempre le preguntaba a mamá cómo nos llamábamos. Ella le decía: “Wen Chen y Yun Chun”. Al segundo día lo mismo “Wen Chen y Yun Chun”. Tercer día se cansó y dijo basta, “a partir de ahora vos sos Carlitos y vos Pablito”.</p><p>Además, mamá se tomaba el colectivo 76, que iba hasta Chacarita, se tomaba el subte B y en Once bajaba y vendía los aritos. Un sacrificio para ella, porque no hablaba el idioma y tenía que vender, <b>y yo escuchaba esa dificultad, por eso hablo tan bien español. Por ella. Yo hablaba por papá y mamá.</b></p><p><b>— Me impactó eso de que hablabas por mamá y papá. ¿Te acordás en qué momento tuviste que alzar la voz y hablar por ellos?</b></p><p>— Sí, a los 8 años. Si lo cuento me puedo emocionar. Se trató de una dificultad de mi vieja vendiendo los aritos. Cuando los vendía yo ya entendía español, entonces, en un ida y vuelta yo entendí que la estaban cagando, porque ella bajaba 10 bloques de aritos y esta gente le estaba pagando 7, entonces tuve que hablar por ella. Tenía 8 años, me acuerdo perfecto, ante esa situación me vi obligado a saltar por ella. Después, ya compraron el supermercado.</p><p>De hecho,<b> uno de los primeros diez supermercados de Argentina lo tuvieron mi papá y mi mamá</b> en Franklin y Valentín Virasoro, casi Díaz Vélez, año 89. Una familia se fue, se habían separado, y mamá era muy amiga de la señora cajera, entonces le vendieron el fondo de comercio y Enrique, mi viejo, y mi vieja, compraron eso, les quedaron 200 dólares y arrancaron.</p><p><b>—¿Y le fue bien?</b></p><p>—Sí, y sin idioma. Yo empecé a estudiar en un buen colegio y gracias a ese buen colegio, que era lo único que nos podían dejar, como siempre nos decían: “No le vamos a dejar más nada que buena educación”, me hice comunicador, me hice locutor. Empecé a hablar de manera más profesional, salté en el medio de muchos temas o conflictos del supermercado por mi viejo o por mi vieja, siempre me supe defender bien con la palabra…</p><p><b>— La palabra salva, ¿no?</b></p><p>— El arte de la palabra. Por eso siempre le agradezco a <b>Juan Alberto Badía</b>, porque él me enseñó la palabra y hoy hablo por muchos chinos. Dentro de dos meses vamos a construir una radio en la entrada del barrio chino.</p><h2>“A mí y a mi hermano, el fútbol nos salvó de la integración”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IPDBUHS3YVFINBQ4FAKH3B4TSY.jpg?auth=38117d1f248bc24b5f4ac351c47783ff25f390aa7f469a28e73f70d432da7ae9&smart=true&width=1920&height=2003" alt="Mamá Lin Meng Yu (Lucy) y Carlitos Lin, con un año, en el local de ropa oriental que abrieron al llegar al país." height="2003" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo es trabajar en un supermercado chino? ¿cuántos supermercados hay?</b></p><p>— Miles. Hubo 10 mil supermercados en Argentina, en la mejor época se hablaba de 15 mil. Ahora podemos hablar de entre 6 mil y 8 mil.</p><p>En estos 25 años que te estoy contando rápido abren tantos supermercados, primero, porque era fácil de trabajar, yo puedo venir hoy y llegar a la Argentina de China porque un tío tiene un super y mañana estoy trabajando sin saber el idioma, porque repongo la góndola, porque si tengo que hablar un empleado argentino que sabe le idioma lo va a resolver, porque si estoy en la caja solamente tengo que saber números, un código de barra o el precio. Pero también es muy sacrificado, porque el laburo es de 8 a 22, y así se genera que viven para trabajar.</p><p><b>—¿Y qué hacen cuando no trabajan?</b></p><p>—Vuelven a China para vacacionar, porque allá tienen a su papá, a su mamá, a veces tienen un hijo que volvió a estudiar, no desarrollan la vida social plena en la Argentina, estoy hablando en general, y eso nadie lo ve.</p><p><b>—¿Cómo se crían hijos en una situación tan sacrificada?</b></p><p>—Una mamá china que está atendiendo una caja que de última es empleada, no es dueña todavía de otro chino que está hace más tiempo, tiene un hijo con su marido, con alguien que conoció acá, otro chino, y<b> ese hijo nace y no lo puede cuidar la mamá o se cría entre las góndolas como lo hice yo, ¿pero entre las góndolas cómo se cría un hijo? </b>Por ejemplo, mi hermana, que nació en el 90, Susi, está en París ahora con su hija. Pero ella se crio en una cuna al lado de la caja donde trabajaba mi vieja en este famoso supermercado, “Lucy”, de Franklin 738 en Caballito, pero otros chinos después prefirieron que no se críe así, sino que vuelvan con los abuelos a China y aprendan la cultura, sepan el idioma. Decían que los colegios eran más rigurosos, entonces hubo una etapa, y creo que actualmente también, donde nacen los bebés y se los llevan, y la madre se queda sin el hijo, durísimo, lo sufre. Igual hay que entender que es cultural eso, sienten que no es lo mismo criarse a la deriva en una góndola en un supermercado a que lo haga una abuela que quedó allá.</p><p><b>— ¿Qué es lo que más les cuesta en la adaptación?</b></p><p>— Bueno, todo. ¿Sabes qué es todo? Desde la comida. Un chino no te come una milanesa a la napolitana, un pollo con papas fritas, ya desde la comida hay una lejanía. Desde la idiosincrasia, usos y costumbres, no vivimos como vive un argentino.</p><p>Muchos están acá de paso, piensan: “Estamos en Argentina, podemos ganar plata sin saber el idioma y más rápido que si estuviésemos en China”, porque en China la competencia es feroz. Estamos hablando de chinos que estando en China serían pobres, ¿por qué pobres? Porque no tienen la capacidad de formación académica o ágil como para hacer negocios al nivel que China te exige, entonces viniendo a Argentina pueden ganar el dinero que en China no.</p><p><b>— Argentina es para trabajar.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Y vivir?</b></p><p>— Voy a ser terminante,<b> la Argentina es para facturar,</b> ¿y vivir? Lo eligen después de un tiempo, los que terminan mimetizándose. Puede pasar que un chino se case con una argentina, porque también existe esa mezcla de culturas, aunque no sea la más común, pero por ejemplo es mi caso. De hecho, la comunidad china me mira a mí como argentino, yo para los chinos soy argentino, y para el argentino soy chino. Elegí Argentina por mi mujer…</p><p><b>Es que en realidad el chino tiene una máxima: “Donde hay una necesidad, hay un negocio”</b>. Necesidades aparecen todo el tiempo en todos lados, el chino ve el negocio acá. Pero ahí se generan cosas insólitas y termina faltando siempre la verdadera comunicación, es ahí donde está mi valor. Te termino con este ejemplo: un multimillonario chino, multimillonario, importador, en el 2001 me dijo: “Mi hijo puede venir y pedirme una Ferrari o un paquete de caramelos y los dos se los compro por igual, me cuesta lo mismo, pero solamente hay algo que no le puedo comprar: la palabra, mi hijo no tiene la palabra que tenés vos, esa palabra yo no la puedo comprar”. Básicamente, enseñó que la palabra que yo tenía era multimillonaria.</p><p><b>—¿Cómo se llama tu mujer?</b></p><p>—Irma Pereyra.</p><p><b>—Quiero saber cómo te conquistó Irma.</b></p><p>— Nos conocimos en Mar del Plata de vacaciones, ella es de Banfield… Lo primero que pensé fue en papá y mamá, o sea, si bien no eran ortodoxos, querían que yo me case con otra oriental porque lo que se moría ahí era la comunicación. Papá decía: “Si vos estás con una argentina yo ¿cómo hago con la otra familia? ¿cómo me comunico? Es todo más difícil, en el casamiento van a querer bailar y no sabemos bailar”, cosas así.</p><h2>“Yo hablaba por papá y mamá”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IHJZLYITINHMBL6MOXT3ZD74EU.jpg?auth=801f9110fb20a3ebde254c47c741d69a737aabfab6448b1ac77bae5221541966&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Carlos junto a su esposa, Irma Pereyra." height="1440" width="1920"/><p><b>— Cuando con Irma se pusieron de novios, ¿cómo le planteaste todo esto?</b></p><p>— Vamos a empezar por el principio. <b>Ser chinito en Argentina, tener 16, 17, 18 años y levantarte a una argentina era difícil, tenías que ser el Brad Pitt de los chinos,</b> como me decía un amigo. Era imposible, no te daban bola…</p><p><b>— ¿Por chino?</b></p><p>— Sí, porque era raro ¿cómo una argentina va a estar con un chino? Yo iba al colegio La Salle, y cuando iba a los boliches de Costanera era muy difícil para mí hacer el encare que todos mis compañeros hacían, mucho rubiecito de ojos celestes…</p><p><b>— Ahí sí sentías discriminación.</b></p><p>— No discriminación, pero distancia. Yo me sentía menos. Era un proceso interno por el que estaba pasando, porque no era ni chino ni argentino. Como decía Facundo Cabral: “No soy de aquí ni soy de allá”, era un quilombo el tema de la identidad hasta que lo definí, creo que lo tengo definido.</p><p><b>— ¿Este tema se tocó o afectó a la relación de pareja?</b></p><p>— Con mi mujer lo hablamos mucho. Porque ella varias veces iba al super con mis hijos y la china decía “un bebé chino, mamá argentina”. Era chocante, no parecía la mamá de ese hijo, estoy hablando en la generalidad, porque en el mundo existe esto.</p><p><b>— ¿Qué es lo más difícil hoy de ser chino en Argentina?</b></p><p>— Me pongo ya como un paisano, la señora<b> </b>Chen Meiqin tiene un bodegón, Cisne blanco, en el barrio chino, y lo más difícil para ella es la comunicación. Muchas veces te ven chino y te quieren cobrar más, tenés guita o te va bien, no entendés, pero literal: un turista chino viene a Argentina, va al aeropuerto, si no fuese porque el sistema está buenísimo ahora que por una aplicación sabés cuánto te cobran, le cobraban el triple. Trabajadores de empresas chinas multinacionales, conozco todas, acá se suben a un taxi y los pasean por todo Buenos Aires para llegar a destino y si bien la otra calificada, académica, sube y no entiende Buenos Aires, llegó recién, un viaje de 3 mil pesos se lo cobran 10 mil y lo pagan. Igual ahí hay un poco de chino, que es más tranquilo, no te entra al choque, eso a mí me enerva.</p><p>Hay mucho prejuicio todavía sobre China, muchísimo.</p><p><b>— ¿Por ejemplo?</b></p><p>— Por ejemplo, voy a partir de una base muy graciosa. ¿<b>Te acordás que decían que el chino del supermercado cortaba la cadena de frío? Eso es un prejuicio, porque es imposible que hagan eso porque si no te caería mal el yogurt o la leche, y ¿quién te va a volver a comprar? ¿para ahorrar cuánta plata de electricidad? nunca sucedió.</b> Lo que pasó fue que un termostato de una heladera había fallado, entonces, el chino lo regulaba a ojo, pero a la noche se congelaba y él lo apagaba.</p><p>Otro prejuicio: el tema de la limpieza, el aseo. Uno siente que ya te juzgan antes de conocerte. Ayer le reclamaba a chicos de entre 19 y 27 años, hijos de papás que habían venido de la inmigración de los 90, que salgan a hablar, les dije: “Ustedes tienen que salir a hablar, tiene que tomar la palabra, hablan perfecto, nacieron en Argentina, hablen y reivindiquen a papá y a mamá, que la rompieron toda trabajando desde las 5 de la mañana hasta las 10 de la noche fabricando tofu”, que es el pan de soja chino en el Barrio Chino. Hoy ellos no tienen ningún problema económico, sin embargo a los chicos chinos hay que ayudarlos y enseñarles a tomar la palabra.</p><p><b>— ¿Cómo crecieron tus hijos y cómo creés que te ven?</b></p><p>—Mis hijos no tuvieron el conflicto de la identidad, ellos son argentinos, tienen un papá que es chino, tienen sangre china y a mí hijo por ahí le dicen “chino” y lo acepta, pero no debatimos eso. Vivimos en armonía y en paz porque, no sé si en general, pero ellos no tienen la distinción que yo tuve cuando era chico, ellos están totalmente integrados.</p><p>Ellos ven como que papá tiene un trabajo y hace muchas cosas de China. Hago de todo, yo te recibo al dueño de una empresa de televisores muy conocidos que son sponsors de Var, tanto en la Eurocopa como en la Copa América o en el fútbol argentino, a un magnate de ese nivel que viene en avión privado de Beijing para acá, así como hablo con la señora del bodegón que cocina el chau fan en el Barrio Chino. <b>Mi mundo gira en torno a una China que necesita todo.</b></p><h2>“No es lo mismo criarse a la deriva en una góndola a que te críe una abuela que vive en China”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TDUXMDYGMZFLNM5YMH7FXO6NOI.jpg?auth=d1347b4af06e9d94ad228f23b3f475f0ab3912e7b126b1b91bc15fc7ca5e90f9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Cumpleaños familiar: Tiziana (9), Valen (5), Bianca (2), Irma Pereyra y Carlos Lin." height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Qué no se bancan los chinos de los argentinos?</b></p><p>— La super confianza. A veces son muy confianzudos. El tocar es una cosa, después lo aceptan, porque la distancia social del chino no es la misma que la del argentino. Pero muchas veces el chino es demasiado desconfiado. <b>Los que hacen negocios con los chinos: bánquense la desconfianza,</b> porque por ahí el límite es extremo, pero una vez que atravesás esa desconfianza y lográs la confianza, se tapa los ojos y te da las llaves de su casa.</p><p><b>—¿Qué consejos le darías a un chino que acaba de bajarse del avión en Argentina?</b></p><p>— El primer consejo que les doy es el tema de la seguridad, hay algo que te preguntan siempre: ¿cómo es la seguridad acá? Segundo, ¿qué es lo que tengo que conocer de Buenos Aires? Aunque ya vienen sabiendo de Caminito, lo típico, uno empieza a contarle otros lugares de Buenos Aires y que exploren la gastronomía, que recorran los barrios que no son los típicos.</p><p>Se espera que vengan a la Argentina, aproximadamente, 70 mil chinos para recuperar lo que había antes de cuarentena. Porque con los vuelos directos se puede quintuplicar al turista chino en Argentina, porque aman el fin del mundo, ese hecho del título “fin del mundo”, ahora<b> </b>muchos chinos gastan 15 mil dólares para un viajecito a la Antártida, aman Iguazú, maravilla del mundo.<b> Esos chinos tienen una capacidad adquisitiva para gastarse 50 mil dólares por viaje, hay muchísimos, a ese mercado hay que apuntar.</b></p><p>El quinto viaje de todo chino es Sudamérica, van a Brasil, vienen a Argentina, hay que estar recibiendo ese caudal de turismo, por eso, para cualquier chino con ánimos de hacer negocios el turismo es lo que se viene. Fuertísimo.</p><p><b>—Si te encontrás con un chino que hace 25 años trabaja en Argentina, ¿qué creés que necesitan o quieren hoy?</b></p><p>— Muchos chinitos que están hace 20 o 30 años acá me preguntan: “¿Qué puedo conocer de la Argentina que no conozca?”. Tienen mucha plata, pueden viajar donde deseen, pero así y todo quieren seguir descubriendo a la Argentina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UFJP7HZ4WVGLZE2BDM6EKNGNM4.jpg?auth=e103a90fe0d8f4c9cdf86819908530c96e81f9c118fce30d7158306b7317aed9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Carlos Lin: "Un chino no te come una milanesa a la napolitana ni un pollo con papas fritas. No vivimos como vive un argentino" (Foto: Candela Teicheira)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Cuánto factura un supermercado chino, promedio?</b></p><p>— Vamos a hablar en términos de dólares. A pesar de que el dólar sube y baja y a pesar de que siempre es fluctuante en la Argentina, el chino se queda porque gana más que en China, 5000 dólares tienen que ganar…</p><p><b>— ¿Cinco mil dólares por mes?</b></p><p>— Si, por mes, porque sino no es negocio estar en la Argentina. De 5000 para arriba.</p><p><b>—¿Cómo hace para facturar 5000 dólares por mes?</b></p><p>—Hay algunos que lo hacen por día en Argentina. Un supermercado chino no puede facturar de ganancia menos que eso. Me atrevo a decir generalidades, no conozco lo que facturan, pero no creo que ninguno baje de 5000 como mínimo de ganancia, sacando todos los gastos, el que menos ganas es un profesional.</p><p>Yo soy locutor, ¿cuánto ganaría un locutor?, por eso no soy locutor en un medio, aunque me encantaría,<b> siempre soñé con presentar música en una radio, pero no lo hago porque no sería la ecuación que yo, con mi condición de chino, podría hacer, tengo que ganar más.</b></p><p><b>— El ingreso mínimo de un chino, ¿de cuánto sería?</b></p><p>— El chino siempre tiene que girar a China, a su familia, en dólares, entonces vos no estás hablando de menos de 2 o 3 millones de pesos por mes, pero estamos fuera de la ecuación lógica de un sueldo normal argentino.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4DVT6OI7ORGE3AT6OLBRTIH6HM.jpg?auth=0a4552745574f9c9c8376cbcb26c069dd711127587e83ef63d13a1527e3dd2af&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La Ruta del Año Nuevo Chino en la entrada del Chinatown porteño." height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Pero cuál es el sueldo mínimo de un chino hoy?</b></p><p>—Esa respuesta no se puede responder de una manera taxativa porque no hay un mínimo, no hay un convenio, todos son comerciantes. Entonces, no hay un ingreso para un comerciante fijo.</p><p><b>Un repositor de un supermercado chino, no puede ganar menos de un millón de pesos por mes.</b> Ahora, ese no va a ser repositor toda la vida, a los dos años, se ahorró los 12 millones por año, en tres años 36 millones y eso se usa para otro supermercado chino con otro chino que ahorró también. Es otra forma de pensar la economía, son dueños rápido.<b> </b>Vos estás 15 años ganando un sueldo en Argentina y no llegás a nada, con todo respeto: es otra forma de pensar la evolución económica, es una inquietud para ganar más.</p><p><b>— Si una argentino quiere trabajar con chinos, ¿cuáles son los requisitos para hacerlo?</b></p><p>— Primero, ser totalmente decente, o sea trabajar, respetar a ese chino. Como te dije, vos tenés que ganarte la confianza del patrón, ese patrón va a ser muy bueno con vos y mucho más flexible cuando confíe, porque el chino necesita alguien que le ayude a resolver problemas. Si vos lo lográs, el chino no le tiene miedo al sueldo. De hecho, hay una frase china que dice: “No hay que tenerle miedo al sueldo, porque alguien puede preguntar ‘¿cuánto pretende usted ganar?’ y yo respondería ‘6 millones de pesos por mes’. Perfecto, vamos a ver cuánto usted me rinde a mí como empresa”. Si tu trabajo le rinde a la empresa 20 millones, te pagará los 6 millones sin problema.</p><h2>“Muchos chinos gastan 15 000 dólares para un viajecito a la Antártida”<b>.</b></h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U26HLWQTUBGBRHSGNDTH5GR2BU.jpg?auth=abc96887196902506988d8716a60eda9cc149eea65be52c781ebd76cfa2b45e7&smart=true&width=1920&height=2405" alt="Carlos junto a su familia." height="2405" width="1920"/><p><b>— Siento que la palabra a vos te salvó, te guio, te potenció, ¿con qué palabra te definís o qué palabra te gustaría decirle a la gente que te está escuchando, viendo esta nota?</b></p><p>— Una palabra china que usamos para saludar o para despedir es “Xinkú”.</p><p><b>— ¿Qué significa “Xinkú”?</b></p><p>— Sacrificio, sacrificio. ¿Qué significa? Sin miedo al esfuerzo, sin miedo al trabajo, ir adelante contra viento y marea, eso es la garantía del éxito.</p><p><b>—Tu mayor sacrificio ¿cuál fue?</b></p><p>— Mi mayor sacrificio fue siendo muy chico ayudar y respetar a papá y a mamá, pero no es un sacrificio, es lo que más me costó siendo chico, sin embargo, es una obligación, y ahí me llevás a otra palabra china, <b>“Xiáoshún”</b>; es una palabra que no existe en español. Se dice “Xiáoshún<b>”</b> hacia los padres y no significa respeto, pero habla de respeto; y no es admiración, pero también es admiración; no es amor, pero es amor, respeto, admiración. Cuando ponés en Google la palabra “Xiáoshún”, la traducción es: amor filial. ¿Cuántas veces en español vos vas por la calle y utilizás la palabra “amor filial”? Nunca, y sin embargo los chinos lo dicen todos los días, porque todos los días te comunicás con tu papá, con tu mamá, estés donde estés; tengas 44 años, las decisiones importantes las tomás con papá y mamá, y se las decís, porque nosotros toda la vida, hasta el último día, hacemos el “<b>Xiáoshún</b>”.</p><h2>“Sin miedo al esfuerzo, sin miedo al trabajo, ir adelante contra viento y marea, eso es la garantía del éxito”.</h2><p><i><b>Mirá la entrevista completa:</b></i></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZTFTXOZFSNF4ZA2ERZCCAJYHJ4.jpg?auth=8c2bcc3ab9a8bc23b2258608a525b4af6621af7e11a620c605899af6b9ff7b96&amp;smart=true&amp;width=1921&amp;height=1081" type="image/jpeg" height="1081" width="1921"/></item><item><title><![CDATA[“Ser gordo no es tu culpa, es el resultado de lo que vos sos por todas las cosas que te pasaron”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/07/29/ser-gordo-no-es-tu-culpa-es-el-resultado-de-lo-que-vos-sos-por-todas-las-cosas-que-te-pasaron/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/07/29/ser-gordo-no-es-tu-culpa-es-el-resultado-de-lo-que-vos-sos-por-todas-las-cosas-que-te-pasaron/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[Carolina Álvarez comparte el profundo impacto que tuvieron los abusos y las violaciones en su vida. Multifacética, actualmente trabaja como actriz y creadora de contenido en redes sociales, enfrentando el desafío de la exposición pública y el hate debido a su peso]]></description><pubDate>Mon, 29 Jul 2024 06:59:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Luego de haber padecido abusos intrafamiliares en su infancia y violaciones en su adolescencia, Carolina se autodefine como “una sobreviviente”. En una charla honesta en <b>Realidades</b>, cuenta cómo aprendió a vivir con esas traumáticas experiencias y seguir adelante. Hacer terapia, confiesa, fue crucial para su recuperación, y hoy vive de su trabajo como actriz y de crear contenido para distintas redes sociales y para OnlyFans.</p><p>“Fue difícil reconectar con los hombres. A mí me costó mucho volver a aprender a quererlos”, afirma. Con 20 kilos menos, hoy se encuentra focalizada en la actuación y en pleno cambio a una vida saludable, disfrutando del proceso.</p><p>Reflexionando sobre su camino y sus aprendizajes, Carolina sostiene: “El <i>body positive</i> es una mentira y ser gordo no es tu culpa”, asegura. <b>“Ser gordo es el resultado de lo que vos sos por todas las cosas que te pasaron”</b>, asegura.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YHEDB6HNJVHYLFFTE2C5QZL3Q4.jpg?auth=11b26932d4e494877802f7f5db8df2096e92deef4f08943803f159ae80c917a1&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Carolina Alvarez: "Soy una persona que habita un cuerpo gordo, soy una mujer, soy una sobreviviente."

(Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>— Las personas que consumimos redes te conocemos, pero para los que no te conocen ¿quién sos?</b></p><p>— Soy una actriz, soy una persona que habita un cuerpo gordo, soy una mujer, soy una sobreviviente.</p><p><b>— ¿A qué sobreviviste?</b></p><p>— Al abuso intrafamiliar y a varias violaciones, también. Fui abusada por una persona de mi círculo, desde los 4 años más o menos hasta los 6 y después por otra desde los 6 hasta los 13, 14.</p><p><b>— ¿Y las violaciones a qué edad fueron?</b></p><p>— Una a los 18 y otra a los 20.</p><p><b>— ¿Y cómo se sigue después de eso?</b></p><p>— Mucha terapia. Seguí porque tuve también una mamá muy fuerte, una mamá que me defendía ante todo, y cuando se enteró me alejó lo más que pudo de estas personas, una de las cuales era mi papá.</p><p><b>— ¿Vos le contaste los abusos a tu madre?</b></p><p>— Sí. La primera vez se enteró porque mi papá me amenazaba, me decía que la iba a matar si yo le contaba y yo de chiquita lo hablé...</p><p><b>— ¿Y cómo siguió tu vida en la adolescencia?</b></p><p>—Fue difícil volver a reconectar. A mí me costó mucho volver a conectar con los hombres, quererlos, aprender a quererlos, a ser amiga de ellos, poder generar un vínculo con un hombre me costó mucho.</p><p>Y sigo también porque soy muy fuerte, sigo porque aprendí a ser una sobreviviente, aprendí a vivir con lo que me pasó, sigo porque la vida me enseñó que a veces te da estos golpes pero hay que seguir, hay muchas cosas lindas por las que vale la pena vivir y que no todas las realidades son así, que lo que a mí me pasó fue algo que pasó y que no tiene por qué marcarme el resto de mi vida.</p><p><b>— Sos una sobreviviente. ¿Cómo es tu presente hoy? ¿De qué trabajás?</b></p><p>— Hoy soy actriz, tengo varios trabajos, soy multifacética… Actualmente, estoy trabajando como creadora de contenido, trabajo para la página Azul, para “OnlyFans”, trabajo con Facebook también, monetizo a veces por mes, y laburo con las redes sociales, cuando me contratan de una marca para hacer publicidad, esas cosas.</p><p><b>— ¿Cómo nació la Carolina actriz? ¿cómo llegaron las redes?</b></p><p>— Bueno, mucho tuvo que ver con el boom que tuve en redes. Yo decidí jugármela por la actuación, dije “esto es lo que quiero hacer toda mi vida, yo no quiero estar en un call center, tener 40 años y seguir laburando de eso”, no porque esté mal, sino porque no era lo que quería para mí. <b>Yo vivía de un laburo que no me gustaba, haciendo trabajos de oficina que no me gustaban, y elegí cambiarlo por lo que siempre soñé, actuar</b>, yo hoy hago lo que amo, no viviré tirando manteca al techo pero vivo de la actuación.</p><p><b>— ¿Cómo dejaste el call center?</b></p><p>— Bueno, fue así: me echaron del call center por reducción de personal y yo dije “voy a guardar toda la plata que tengo, la voy a separar por mes, y con esa plata me voy a dedicar a enfocarme en la actuación”. A los dos meses me salió un trabajo para hacer dos cortos, salen los cortos y se hicieron re conocidos.</p><h2>“Aprendí a ser una sobreviviente, aprendí a vivir con lo que me pasó.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6PJWQBF4ZRBRJEOJ2IMYQILH5M.jpg?auth=b3cd3c2f5ed2b0bea9fc99433317d2e2d8acfed5e817d97bdb97add9280d44c7&smart=true&width=1920&height=1290" alt="Carolina Alvarez: "Hoy estoy contenta, enfocándome en lo que a mí me gusta: la actuación y alejándome un poco de la creación de contenidos"" height="1290" width="1920"/><p><b>— Hablemos de la exposición. ¿Cómo te llevás con la mirada de la gente? ¿cómo son las redes?</b></p><p>— Las redes son fuertes, son intensas, tenés que estar muy preparado psicológicamente para poder afrontarlas. Yo recibo mucho hate, muchísimo hate, por el simple hecho de ser gorda, es como que la gente está empecinada en decirme “gorda, gorda, gorda, gorda”, como si yo no me mereciera cosas, o invalidarme porque soy gorda, y no es así. Pero después hay gente muy linda, hay gente que te dice cosas como: “por vos me animé a ponerme una remera que me gustaba”, “por vos empecé a…”. Yo ahora estoy en un tratamiento que tiene que ver con el proceso de bajar de peso y mucha gente se copó con mi tratamiento, y me sigue cuando voy al gimnasio y me dan ánimo o me dicen: “Caro, por vos empecé a ir al gimnasio de nuevo”, porque yo grabo cuando tengo un ataque de pánico antes de ir al gimnasio, me grabo en el gimnasio y cosas así, y la gente reacciona, como que absorbe todo eso que vos les das.</p><p><b>— Dijiste que hay que ser muy fuerte para estar en redes, ¿qué es lo que más te molesta de las redes, además del hate?</b></p><p>— Me jode cuando amenazan, tipo “ojalá que te violen” o “deberías agradecer si alguien te viola”, esos mensajes me los han mandado. O me pone nerviosa cuando me dicen “te vi en tal lado, sos una gorda no sé qué” y opinan sobre mí porque pueden, porque es gratis, cosas despectivas. Pero después la verdad “joderme”, que uno dice “que me joda”, y no, son gente que habla porque el aire es gratis y porque pueden.</p><p><b>— ¿Cómo es ser gordo hoy en Argentina?</b></p><p>— Es difícil. Imaginate que<b> </b>la ley de talles quedó en la nada, cuesta encontrar ropa para vestirnos, la discriminación que hay es muy alta, el argentino está muy acostumbrado a pisotear al otro, está muy acostumbrado a decir “che, gorda” de forma despectiva, no es fácil.</p><p><b>— Actualmente estás realizando algún tratamiento…</b></p><p>— Sí, es un balón que va en el estómago, se llama “Proyecto Embrión” y no es con operación… Tiene el tamaño como de un tampón y vos te lo tragás, queda con una partecita, un hilito afuera de la garganta, y por ese hilo lo llenan con un líquido, te hacen una radiografía para ver que esté todo bien, tiran de ese hilo, si está todo bien, y queda cerrado automáticamente tu estómago. Entonces, vos tenés un balón que está ocupando espacio en tu estómago que te da la sensación de saciedad.</p><p><b>— ¿Cuándo decidiste hacer el tratamiento?</b></p><p>— Cuando junté la plata para operarme y me di cuenta de que no quería operarme.</p><p><b>— ¿Por qué no querías operarte?</b></p><p>— Porque la mayoría de la gente que conozco que se operó, se hizo el baipás gástrico, falleció, toma pastillas de por vida, lastimó un órgano que estaba sano… no quería operarme, no quería pasar por cirugía. Y esto es una opción que me ayuda, tengo todo el equipo interdisciplinario a mi favor, entonces dije: “Me lo hago acá”. Ya bajé 15 kilos con el balón, y 5 con ayuda de mi nutricionista, diabetóloga.</p><h2>“La ley de talles quedó en la nada.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YGNVEJG3MRBDFPGCUABG2EP4NA.jpg?auth=90ccbfb0762c6523563bb4c91924dd76382bcce9bbf62acec04fa85080c21e10&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Carolina Alvarez: "Las redes son fuertes, tenés que estar muy preparado psicológicamente para poder afrontarlas"" height="1080" width="1920"/><p><b>— Cuando la balanza marca 15 kilos menos, ¿cambia tu vida?</b></p><p>— Obvio, te cambia la vida, sí. Yo, por ejemplo, tenía atracones casi todos los días o todas las semanas, ahora si me llego a dar un atracón es una vez cada tanto y porque tuve un ataque, una crisis, y sé diferenciarla, sé tratarla y sé manejarla, tengo las herramientas necesarias que me dio la terapia para poder tratarla.</p><p><b>— ¿De qué herramientas hablamos que antes no conocías?</b></p><p>— Ser consciente. Antes comía sin pensar, comía cualquier cosa, no me importaba la calidad de mis alimentos. Ahora me preocupa qué es lo que voy a comer, no porque a un gordo no le preocupe lo que va a comer, sino que en mi caso era esto. En mi caso yo, por ejemplo, toda mi familia cercana falleció, con lo cual me costaba mucho sentarme a comer la cena, entonces ese momento lo quería pasar rapidísimo, deglutía, deglutía, no pensaba, me llenaba de alimentos, me iba a dormir con la panza llena y no lo saboreaba, no lo disfrutaba. Hoy, gracias al tratamiento, me siento, lo romantizo, disfruto lo que como, soy consciente, me enseñó a poder conectar con la comida de una forma sana, de una forma linda.</p><p><b>— Esto sentís que es para siempre.</b></p><p>— Vos imagínate que el gordo, yo por lo menos, tenía una adicción a la comida, era una adicción, cuesta mucho eso y todo el proceso que yo vengo haciendo me llevó, no sólo a poder controlarme, sino a poder disfrutarlo, gozarlo.</p><p><b>— Es importante la palabra “proceso”, porque uno cree que si no bajás 10 kilos de un día para el otro, fracasaste. En este proceso, ¿qué cosas de la Carolina anterior ves como malas?</b></p><p>— Bueno, Carolina se golpeaba mucho, se echaba la culpa de todo.</p><p><b>— ¿Por ejemplo? ¿qué culpa?</b></p><p>— Pensaba “ser gorda es mi culpa”, y <b>ser gordo no es tu culpa, ser gordo es el resultado de lo que vos sos por todas las cosas que te pasaron.</b> Yo capaz que comía porque había sido abusada y no, hay que aprender a separar las cosas. Yo capaz que comía porque no encontraba ropa y no encontrar ropa me hacía comer.</p><h2>“Hoy en las redes no digo que sí a nada que tenga que ver con mi cuerpo, como hacía antes.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CWCCSQCGVRCGVJTITHLHPF772U.jpg?auth=763c437a36108699c9a7c8d5e029099e5877b6342db6c7c11ebd709fe3cf650a&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Carolina Alvarez: "Soy una persona que habita un cuerpo gordo, soy una mujer, soy una sobreviviente."
(Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>— ¿Cómo sigue tu vida ahora, en este proceso de cambio? ¿cuál es tu sueño? ¿qué te gustaría hacer?</b></p><p>— Mi plan es seguir laburando de actriz, actuar, ahora tengo una obra que se viene, estoy super contenta, y también voy a estar grabando ficción dentro de poco, pero no puedo decir mucho. Contenta, enfocándome en lo que a mí me gusta: la actuación, el teatro, todas esas cosas, quizás alejándome de esto de la creación de contenidos un poco.</p><p>Enfocada más en lo que yo estudié, en lo que me especialicé, enfocada en lo que quiero hacer para el resto de mi vida.</p><p><b>— ¿Te imaginás como mamá en algún momento?</b></p><p>— Qué pregunta. Puede ser ¿por qué no? si soy consciente y tengo los medios para poder traer una persona al mundo, sí, me imagino.</p><p><b>— ¿De qué vivís hoy?</b></p><p>— Hoy vivo de OnlyFans, Facebook y todo lo que tenga que entre por redes, que sea para una marca que quiere que le haga fotos, publicidad en las historias, vivo de esas tres cosas.</p><p><b>— ¿A qué cosas decís que no en las redes?</b></p><p>— En donde sea maltratada o destratada y no digo que sí a nada que tenga que ver con mi cuerpo, como hacía antes.</p><p><b>— Hablando de los cuerpos, dicen que de los cuerpos no se habla, ¿eso es una frase hecha, eso existe o es un slogan? ¿cómo manejás esa frase en tu vida?</b></p><p>— No, de los cuerpos no se habla pero sí hay que hablar de corporalidades diferentes. Sí decir: “che, yo soy gorda, tengo estas problemáticas”; “Yo soy flaca, tengo estas problemáticas”, porque son diferentes, vos no tenés los mismos privilegios que yo tengo, yo no tengo los mismos privilegios que vos tenés, ya de por sí por cómo estás vestida…</p><p><b>— Vos también estás vestida.</b></p><p>— Sí, pero yo ¿sabés lo que recorrí para tener ropa de mi talle? Vos vas a cualquier local y conseguís, vos vas al colectivo, te subís al bondi y entrás en el asiento, yo no; eso es un privilegio.</p><p><b>— No debiera serlo, pero es así.</b></p><p>— Que es una diferencia, como el <i>body positive</i>, que es una mentira.</p><p><b>— ¿Por qué es una mentira?</b></p><p>— Porque el <i>body positive</i> te dice a vos que tenés que quererte todo el tiempo, y amarte cómo sos. <b>Nadie se ama como es totalmente. Hay cosas de vos que no te van a gustar nunca y eso está bien</b>. El tema es cómo llevamos eso. Capaz que a vos no te gustan tus orejas ¿por qué yo te tengo que venir a decir que sí o sí te tienen que gustar tus orejas? A vos no te gustan y no te van a gustar nunca y punto, es un tema tuyo, y si lo querés cambiar, te felicito, está bien, y si no lo querés cambiar también está bien.</p><h2>“El body positive es una mentira”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4D7HF4XN6RCZRMRXM2YV2RRAIA.jpg?auth=136c800e2f27777c4a6aa11b2d91d1178f064f2df2f3bc3391b260017ffdd0f8&smart=true&width=1920&height=2403" alt="Carolina Alvarez: "Yo vivía de un laburo que no me gustaba, haciendo trabajos de oficina que no me gustaban, y elegí cambiarlo por lo que siempre soñé: actuar"" height="2403" width="1920"/><p><b>— ¿Hay algo que quieras decirle a la sociedad o a estos haters que te critican en las redes?</b></p><p>— Qué pesado, sos un pesado, dejame en paz, ¿qué te jode? Sí, soy gorda ¿y? ¿cuál hay? ¿qué tiene? ¿qué te molesta? Yo vivo mi vida ¿o vos me pagás la comida? ¿vos me pagás lo que como? No. Yo no te debo nada ni vos me debés nada.</p><p><b>— ¿Qué le dirías a una nena que está viendo esta entrevista, una mujer grande, que sufrió un abuso de niña o que está habitando un cuerpo gordo y que le cuesta un poco seguir sin la culpa, sin la mirada del otro?</b></p><p>— Bueno, les diría dos cosas diferentes. A las personas que sufrieron abusos y violaciones o abuso de cualquier tipo les diría que se aprende a vivir con eso, que no es el fin del mundo, que podés salir adelante, que hay muchas herramientas que podés usar.</p><p>Y a la nena o a la mujer que le cuesta su cuerpo le diría que este es el cuerpo que tenés ahora y es tu templo, no importa cómo esté, <b>este es el cuerpo que tenés ahora y es tu templo, cuidalo lo más que puedas, pero no por los demás, cuidalo porque es lo que tenés y lo que sos, no importa si pesás 300 kilos o 40.</b> Fijate qué es lo que comés, fijate qué es lo que ingresa a tu cuerpo. Le diría que, lo voy a decir lo más chabacano posible, que no le dé bola a los demás, que los demás van a hablar porque pueden y el aire es gratis y la gente es medio pelotuda a veces.</p><p><b>— Para finalizar, ¿qué es lo más complicado de este proceso de cambio de vida saludable?</b></p><p>— Es lindo. Te vas enamorando del proceso. A veces es medio cliché decir: “enamorate del proceso”, pero al final existe, es verdad.</p><p><b>Mirá la entrevista completa:</b></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZNRNUHEGEJCQNEV4FLOZGQSQBY.jpg?auth=7408b23da84fef929141a1f5264d58021b2ec5c3d4d46e47c88529a058c47908&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Si vas a una guardia infartada te atienden enseguida, pero si vas con pensamientos suicidas, te dan una pastilla y te mandan a tu casa”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/07/22/si-vas-a-una-guardia-infartada-te-atienden-enseguida-pero-si-vas-con-pensamientos-suicidas-te-dan-una-pastilla-y-te-mandan-a-tu-casa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/07/22/si-vas-a-una-guardia-infartada-te-atienden-enseguida-pero-si-vas-con-pensamientos-suicidas-te-dan-una-pastilla-y-te-mandan-a-tu-casa/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[Ariana Villarreal comparte el profundo impacto que tuvo el suicidio de su hermano en su vida y en su familia. Hoy, a través de sus redes sociales, brinda apoyo a otras personas y lucha  por mejores servicios de salud mental y la eliminación de estigmas. “El suicidio es sufrimiento, todo lo demás son prejuicios”, asegura]]></description><pubDate>Mon, 22 Jul 2024 05:00:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En una charla honesta en Realidades, <b>Ariana Villarreal </b>cuenta en primera persona cómo el suicidio de su hermano impactó en su vida y en la de su familia. La falta de diálogo y la desinformación en general profundizaron su dolor y la llevaron a padecer una severa depresión.</p><p>Luego de cinco años, logró superar la experiencia traumática de lo ocurrido con su hermano y se recibió de Licenciada en Acompañamiento Terapéutico para ayudar a los demás. Se autodefine como <b>“una superviviente hablando de suicidio y salud mental responsablemente”</b> y asegura que lo más difícil en el proceso del duelo fue que nadie, incluyendo a los médicos, le explicaron cómo continuar: “Nadie te dice que vas a sentir culpa, que vas a sentir bronca, negación, <b>solo te dan una pastillita y te mandan a tu casa</b>”.</p><p>Sobre los mitos del suicidio, asegura que el más importante a derribar es el “no hablar del tema; no incita al suicidio, todo lo contrario: previene”.</p><p>Además, dio cifras escalofriantes: “Cada dos horas y media se suicida una persona en nuestro país, son 3955 personas al año que mueren por suicidio en Argentina”, advierte con preocupación.</p><p>Una charla sin eufemismos que describe la necesidad imperiosa de priorizar a la salud mental. Del suicidio sí se habla.</p><p><br/></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P4HJTLQLJNDJNN2D536D5L3TTE.jpg?auth=6f29a047253d12312e09dea76cb10bd78c5710fc63116a8dc3eca1052afb725b&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Ariana Villarreal: "Llegué a decir que mi hermano había tenido un accidente para no tener que decir que mi hermano había muerto por suicidio, porque tenía miedo al juzgamiento social" (Foto: Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>—¿Cómo impactó la muerte de tu hermano en vos y en tú familia?</b></p><p>—La muerte por suicidio es un hecho muy abrupto, es traumático y es inesperado, a partir de eso, todo lo que pasa es muy doloroso porque en nuestra familia no se habló del suicidio de mi hermano. Por ejemplo, vos hacés el duelo de manera interna y vas tratando de procesar todo lo que te va pasando, pero de manera individual, porque el suicidio tiene un componente, primero, de culpa y después el tema social, porque no se habla del tema. Cuánto menos se habla del tema menos vas a contar qué fue lo que te pasó y menos vas a poder hacer un duelo sano con todo lo que eso implica.</p><p><b>—¿Te acordás del día que Mati murió? ¿Cómo fue? ¿Cómo te enteraste?</b></p><p>—Sucede que Mati había tenido un primer intento de suicidio unos seis meses antes y estuvo internado dos meses en una clínica psiquiátrica. Después de ese tiempo, él parecía estar bien; continuó con su tratamiento psicológico y psiquiátrico. Sin embargo, el día de su cumpleaños, yo me levanté y lo saludé por WhatsApp, como se saluda a un hermano cuando cumple años. Lo felicité y le dije un montón de cosas hermosas. Él me respondió: “Gracias, estoy cansado”.</p><p>Ese día, Mati estaba yendo a su trabajo, ya que había empezado hacía dos días, y yo también iba camino al mío. Fue un proceso muy rápido, de media hora, veinte minutos, durante los cuales Mati dejó de responderme los mensajes. El último mensaje que nos mandó al grupo con mi hermana fue: “Gracias por ser mis hermanas, las amo”. <b>Supe que algo no estaba bien</b>. En ese lapso de media hora, veinte minutos, me llamaron del hospital Fernández para decirme que mi hermano había tenido un accidente y que tenía que ir para allá.</p><p>Yo le decía a la persona del otro lado: “Por favor, decime que mi hermano está vivo”, pero no me podían decir nada. Corrí hacia el hospital, al mismo tiempo que mi papá y mi hermana también lo hicieron, y cuando llegué, nadie tuvo que decirme nada.<b> Mi hermano había muerto por suicidio. No fue necesario que me lo dijeran porque ya había una historia detrás,</b> y al ver a mi papá y a mi hermana en el estado en que estaban, supe lo que había pasado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WPKXBG72UBALVKITJZN5BGLLYA.jpg?auth=4392d97c310025adbc6d262c19597de060baa9f28d1e76e9c0bfdaffbfb63362&smart=true&width=1920&height=2495" alt="Ariana y Matías en su último “fin de año” juntos, 9 meses antes de su suicidio." height="2495" width="1920"/><p><b>— Llegaste al hospital y… ¿cómo te lo comunicaron los médicos? y ¿cómo se sigue después de esa noticia?</b></p><p>— No me dijeron nada. Yo siempre lo cuento: me dieron una pastilla y después me fui a mi casa y empezamos a organizar el velatorio y demás. Nadie me dijo específicamente “esto fue un suicidio, te va a pasar esto, el duelo por suicidio es de esta manera”, <b>me dieron una pastilla y me mandaron a mi casa, eso fue todo.</b></p><p>En el medio del proceso me descompuse, estuve muy mal, mi papá también, fue todo una situación muy confusa, mucho dolor, mucha angustia.</p><p><b>—Y después de eso ¿cómo se sigue?</b></p><p>— En ese momento no se siguió, mi vida se puso en pausa, yo estuve los siguientes dos años muy mal, estuve en una depresión muy profunda, bajé como 15 kilos, no comía, no dormía, si dormía tenía pesadillas todas las noches. <b>Yo me tragaba el dolor porque no había con quién hablarlo</b>, porque al no poder hablar sobre suicidio a nivel social, menos hace 9 años atrás, a quién le decía “¿qué hago con esto que me está pasando?, perdí a mi hermano ¿cómo se sigue con esto?” Nadie me explicó nada, estaba sola. Fui tragando, fui metiendo hacia adentro todo lo que me pasaba.</p><p><b>— ¿Con la familia tampoco se hablaba?</b></p><p>— No, no se habló. Mi papá hizo su duelo de manera individual, mi hermana también, yo el mío, sus amigos, su entorno, pero a nivel colectivo no se habló del tema, “no se habla de eso porque es peligroso”.</p><p><b>— ¿Por qué creés que no se hablaba del tema? y ¿qué sería lo peligroso?</b></p><p>— Es que no es peligroso, es dolor y falta información. Lo que pasa es que a lo largo de nuestra vida, te habrá pasado, a mí me pasó, en el colegio, a mí nadie me enseñó de salud mental, yo no tuve una materia en la que se hablara de salud mental, a mí nadie me explicó cuando éramos chiquitos o adolescentes qué es el suicidio, qué es la ansiedad, qué es la depresión, nadie me explicó nada, entonces si vos no tenés una sociedad a la que le expliques qué es el suicidio, cuáles son los factores de riesgo, la información de la cantidad de suicidios que hay en el país. Si no le explicás a la sociedad que se puede hablar del tema, que no es mala palabra, que no incita al suicidio, todo lo contrario: previene. Si vos no lo hacés, qué hace la sociedad si vos no tenés información, juzga o lo inventa y ahí van surgiendo los mitos, los tabúes y toda la desinformación que hay al respecto.</p><p><b>—Contaste que tu hermano tuvo un primer intento de suicidio, y finalmente murió por uno. Desde tu experiencia, ¿cómo definís al suicidio?</b></p><p>— El suicidio técnicamente es el acto que comete una persona que decide dejar de vivir. Yo le agrego que es decidir dejar de vivir con dolor, porque la persona tiene un dolor adentro, un sufrimiento tan grande, es tan enorme que no podemos dimensionarlo y deciden ponerle fin a su vida para poder arrancárselo del cuerpo. Las personas que a mí me escriben y me hablan me dicen: “Ari, yo no me quiero morir, quiero dejar de sufrir”. Esa frase es recurrente entre las personas que me escriben y que tuvieron pensamientos suicidas.</p><h2>“El suicidio es multicausal, no hay una única causa, no es un acto impulsivo”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7B37SUFMGRBQ3H6MEQIK3D6UJQ.jpg?auth=5bd75b18d8140b3d8016d1585f06097c93ba3e8006623aae25b1dcae3563c509&smart=true&width=1920&height=1796" alt="Matías y Ariana, 3 y 5 años respectivamente por ir al jardín.	" height="1796" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo siguió tu vida desde el primer intento de suicidio de Matías?</b></p><p>— Desde el primer intento de suicidio de Mati hasta el suicidio concreto, Mati estuvo internado dos meses y cuando salió yo estaba todo el tiempo pendiente de él, le mandaba un mensaje y si no me contestaba yo ya estaba preocupada. Pero tampoco pude hablar del tema con él, yo sabía que no se podía hablar del tema, entonces era una cuestión que estaba latente pero no se hablaba, entonces intentaba acompañar desde otro lugar.</p><p>Hace 9 años atrás estaba esto de que hablar del suicidio incita a hacerlo, entonces yo no sabía que se podía hablar del tema, ahora yo sé que se puede hablar y que hablando prevenís, porque así ayudás a poner en palabras lo que les está pasando, pero eso lo sé ahora, <b>tuvo que morirse mi hermano para poder yo después estudiar, aprender, interiorizarme en el tema y hacer lo que hago para poder entender que sí se puede hablar del tema.</b></p><p>Los profesionales con los que él estuvo en la clínica internado, nunca me vinieron a decir: “Mirá que podés hablar con él de lo que le pasa, acompáñenlo desde este lugar”, entonces, si no te dicen nada ¿qué hacés? Te dedicás a estar, pero desde otro lugar, no lo ayudás de manera puntual con lo que a él le está pasando.</p><p><b>—Tuviste depresión durante dos años, ¿cómo lograste recuperarte y cómo nació la cuenta de Instagram en donde acompañás a muchas personas a transitar el mismo dolor que vos transitaste?</b></p><p>— Bueno, yo estuve estos dos años con depresión, con pesadillas todos los días, no quería comer, no podía acostarme a dormir porque si me dormía era soñar pesadillas todo el tiempo, la culpa me estaba matando, y era muy doloroso por no poder hablar con nadie lo que a mí me estaba pasando, no tener un acompañamiento de algún profesional. Un día que toqué fondo y llorando le pedí a él que por favor me saque de esa situación, no podía seguir de la manera en la que estaba, me estaba destruyendo. Pedí ayuda a un psicólogo y a un psiquiatra, dicho sea de paso: dos meses tardaron en darme el turno para empezar. Cuando empecé con un psiquiatra y con un psicólogo, ahí comencé a procesar el duelo. También empecé a estudiar, primero me recibí de técnica en acompañamiento terapéutico, después hice la licenciatura y me fui especializando en el tema y en el proceso.</p><p>Lo que a mí me pasó fue que leí la historia de una mamá que perdió a su hija por suicidio, que se llama Jess, y empezó a escribir de lo que le estaba pasando con respecto a su duelo, como mamá; entonces yo dije: yo quiero hacer lo mismo pero desde mi lugar de hermana, que no es el mismo que el de una mamá, y ahí es dónde tímidamente abrí mi cuenta, porque no sabía cómo empezar a hablar, pero sí sabía que necesitaba hacerlo. Nunca me imaginé que iba a tener la repercusión que tiene y todo lo que está ayudando a que la gente pueda hablar del tema.</p><p><b>— En este proceso de aprendizaje, de estudio, de preparación, ¿qué aprendiste y qué, hoy a la distancia, decís “esto tendría que haber sabido cuando pasó lo de Mati”? ¿Qué es lo que hay que saber y hacer?</b></p><p>— Que se puede hablar del tema, que es necesario, que cuando vos hablás de suicidio generás un espacio seguro para que los demás, que lo están contemplando, puedan poner en palabras su dolor. Si vos no hablás del tema, lo mantenés oculto, generás mitos, estigmas y hay desinformación, y el que está pensando en morirse ¿con quién lo habla? ¿a quién le dice “me está pasando esto” si no hay una sociedad que lo escuche, que no lo juzgue, que no minimice su dolor? Por lo general, está esto de “no, pero si tenés esto, tenés lo otro”, la gente va mucho a fijarse a lo que se tiene y no lo que te está pasando, pero principalmente es eso: que se puede hablar del tema.</p><p><b>— ¿Cuál es el mayor mito?</b></p><p>— El de que hablar de suicidio incita a hacerlo, y es todo lo contrario; antes se creía que si vos hablabas iba a haber una repitencia, iba a haber gente que iba a suicidarse de manera colectiva, pero es todo lo contrario.</p><p><b>— Cuando llegaste al hospital Fernández, por ejemplo, ¿qué te tendrían que haber dicho los médicos? ¿cómo sería el accionar correcto ante una situación así?</b></p><p>— Yo creo que lo primero que hay que hacer es explicarle a la familia qué es un suicidio,<b> </b>que te digan que<b> </b>el suicidio es multicausal, que no hay una única causa, porque si a vos te explican que la persona que se quita la vida tiene un historial atrás, no es porque se peleó con tal, fue y se suicidó, no es un acto impulsivo. Si a vos te explican lo que es el suicidio vas a poder entenderlo desde otro lugar; que te hablen y te digan lo que te va a pasar, que te digan: mirá, vas a sentir culpa, vas a sentir enojo, vas a sentir bronca, te vas a enojar con la persona, te vas a enojar con vos mismo, vas a buscar culpables.</p><h2>“Cuando vos hablás de suicidio generás un espacio seguro para que los demás, que lo están contemplando, puedan poner en palabras su dolor”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YDIIG3GUH5BZBKH2WHENRGMVV4.jpg?auth=c78cb3cfb3f7a91aae88881517c08c1429eeaa99eca93732b71bd790f23327bf&smart=true&width=1920&height=1067" alt="A Matías le gustaba escalar, decía que era lo más parecido a volar.
(la foto es durante una competencia de palestra, tenía 22 años)" height="1067" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo ves hoy a las instituciones médicas, a las prepagas, a los centros médicos, accionar sobre este tema?</b></p><p>— La gente que me escribe me dice que te dan turnos de acá a seis meses. Y<b> si yo voy a una guardia con un infarto a mí me atienden enseguida, pero si yo voy a una guardia y digo que tengo pensamientos suicidas probablemente me den una pastilla y me manden a mi casa.</b> Entonces, eso hay que cambiarlo, tiene que ser una urgencia, no tiene que ser “te doy un turno para psiquiatría de acá a seis meses”. ¿Cómo esperás seis meses cuando estás atravesando una situación así? Yo creo que también están desbordados por todo lo que está pasando, pero falta mucho más ahí por lograr.</p><p><b>— Hablaste de culpa. ¿Cuál fue la mayor culpa que sentiste y cuándo te sacaste la mochila de la culpa?</b></p><p>— Lo que pasa es que la culpa que vos sentís es por vos, por lo que vos creés que no ayudaste lo suficiente a esa persona y también la culpa que te impone o te asigna la sociedad. Desde tu lugar sabés las cosas que viviste, en mi caso con mi hermano, entonces pensás que no lo ayudaste lo suficiente en tal o cual cosa, que podrías haber estado más atento, que podrías haber hecho “x” cosa, y empezás a culparte vos. Ahí entra en juego la culpa social, porque la misma sociedad te hace sentir: ¿dónde estaba la familia? ¿por qué lo dejaron solo si tuvo un intento de suicidio? ¿cómo lo van a dejar solo? ¿y cómo no van a estar 24/7 con esa persona?</p><p><b>— Después de la muerte de Mati, ¿cómo te enfrentaste al trabajo, a la sociedad?</b></p><p>— En el momento, apenas pasó, era mentir, llegué a decir que mi hermano había tenido un accidente para no tener que decir que mi hermano había muerto por suicidio, porque tenía miedo al juzgamiento social, pero después fue un proceso largo, que no fue lineal, donde pedí ayuda, empecé un tratamiento terapéutico, empecé a estudiar, abrí la cuenta y ahí es dónde empecé a sanar un montón de cosas pero, es mi caso en particular, fue un proceso muy largo.</p><p><b>— ¿Qué recibías de la sociedad? ¿Qué se recibe del otro lado?</b></p><p>— En la cuenta, los que a mí me escriben mucho o casi todos los días, son personas que perdieron seres queridos, que me dicen que les pasó exactamente lo mismo que a mí, o que están atravesando intentos de suicidio y lo que se percibe del otro lado es que recién ahora se está hablando de esto, pero que falta aún más para abordar al tema. No se habla colectivamente de suicidios, solamente se toca el tema cuando lamentablemente se suicida una persona famosa. Falta un montón de información al respecto. Y, por lo general, a los que nos pasó somos los que nos involucramos y hacemos esta red de ayuda.</p><h2>“El suicidio es sufrimiento, todo lo demás son prejuicios.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IJ22Q7KAWBDRVBIJQ7PIKYSDBU.jpg?auth=82f694303dd71a9aa54d3a4021905e26c029183723ed2a9392e73fd97c305f5d&smart=true&width=1920&height=2559" alt="Ariana en la marcha que realizan frente al Congreso de la Nación todos los 10 de septiembre (día Mundial para la prevención del suicidio)." height="2559" width="1920"/><p><b>— ¿Es verdad esto de que “hasta que no te pase a vos, no te involucrás”?</b></p><p>— Y puede ser. A mí me pasó que si no hubiese pasado lo de Mati, probablemente no lo hubiese hecho, no lo sé.</p><p><b>— Y en esta preparación, en este estudio, ¿qué número hoy nos tendría que alertar o tendríamos que tener en cuenta?</b></p><p>— Es importante saber que,<b> </b>en Argentina, se suicida una persona cada dos horas y media.<b> </b>Son entre 10 y 11 personas por día, es decir, 3955 personas al año mueren por suicidio en Argentina. Este número es de 2022; todavía faltan los datos de 2023.</p><p>Una cosa que también nos impacta es que el 80% de los suicidios son varones. Desde los últimos seis años hasta ahora, en América Latina, el 80% de los suicidios son varones. Además, el 50% de los suicidios en nuestro país son de personas entre 15 y 34 años, es decir, personas muy jóvenes.</p><p><b>— ¿A qué atribuís el alto número de varones, conociendo el contexto?</b></p><p>— Porque socialmente hablando el varón no puede mostrarse vulnerable, está mal visto que el varón llore, está mal visto que el varón exprese sus emociones o por lo menos lo estaba hasta hace un tiempo atrás. El varón se traga mucho lo que le pasa y ahí es donde se perjudica, porque si vos sos varón tenés que ser fuerte, tenés que ser el sostén de familia, tenés una responsabilidad muy grande y esa carga que ellos tienen hace que no puedan pedir ayuda, porque si sos varón y pedís ayuda está mal visto.</p><p><b>— ¿En qué momento sentiste que te reconstruías, que volvías a estar entera?</b></p><p>— Creo que fue cuando abrí la cuenta, porque<b> </b>cuando hice la primera publicación y conté quién era y qué era lo que yo hacía, recibí tanto amor y tanto entendimiento que me hizo sentir que no estaba sola en lo que me estaba pasando.<b> El hablar de lo que me había pasado y sentir que había gente que se identificaba con lo que a mí me había pasado, fue cuando dije “entonces esto ayuda”</b>. Es ahí donde empecé a sanar, estaba transformando tanto dolor, tantos años de dolor en ayuda.</p><p><b>— Estar en contacto con gente que está en pleno dolor, calculo implica mucha responsabilidad, ¿cómo hacés?</b></p><p>— Yo lo que trato de hacer es escuchar, orientar, sostener e indicarles que yo no soy la profesional que los puede ayudar, pero los oriento y les pregunto de dónde son, a dónde pueden llamar, trato de decirles que pidan ayuda, que hablen con algún amigo, algún familiar, yo lo que hago es de puente, y los oriento a los números de atención que hay en nuestro país o si ellos tienen Obra Social les indico cómo hacer. Trato de escuchar, contener y orientar.</p><p><b>— ¿Qué es lo más difícil o lo que más te costó afrontar a vos o a tu familia después de la muerte de Mati?</b></p><p>— Y toda la parte judicial es tremenda, no sé si sabés, pero cuando alguien muere por suicidio se abre una causa penal, ¿por qué? Porque tienen que confirmar que haya sido suicidio y no haya sido un accidente o un homicidio, y hay un manoseo de la parte judicial que es tremenda, porque tenés que hacer un montón de trámites y vos no podés disponer del cuerpo de tu ser querido. Por ejemplo, tenés que dejarlo cinco años por las dudas, hasta que la justicia disponga cerrar la causa penal.</p><p><b>— Durante estos cinco años, ¿el cuerpo dónde queda?</b></p><p>—En el cementerio, o sea, si vos instantáneamente, cuando ocurre la muerte, querés cremarlo, o sea la voluntad de la persona no la podés cumplir, porque tenés que cumplir la voluntad judicial, policial o judicial.</p><h2>“En Argentina, se suicidan entre 10 y 11 personas por día”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RQNZXP5KIZEHXBQIHHMLMT2A44.jpg?auth=3a7c1fec1388795cbad406fdffe4a81691818a86119606167e78b36434692709&smart=true&width=2048&height=1362" alt="Ariana Villarreal: "Cuando hice la primera publicación y conté quién era y qué era lo que yo hacía, recibí tanto amor y entendimiento que me hizo sentir que no estaba sola en lo que me estaba pasando".
(Foto: Candela Teicheira)" height="1362" width="2048"/><p><b>— ¿Además de lo judicial, hay otra cosa que te haya sorprendido?</b></p><p>— Sí, la creencia que hay de que quien se suicida se va al infierno porque su alma queda en pena sin trascender. ¿De dónde sacaste esa información? Si nadie sabe qué hay después de la muerte, ¿por qué decís eso e instalás en la sociedad que el que se suicida se va al infierno o que el que se suicida queda su alma en pena sin trascender? Es muy doloroso, porque vos no querés eso para tu ser querido, vos querés que descanse en paz.</p><p><b>— ¿Cómo ves a la sociedad hoy? ¿Está preparada o le falta información todavía?</b></p><p>— Le cuesta, pero sí está preparada, porque hay cada vez más casos, hay cada vez más personas que están atravesando algún problema de salud mental, entonces saben que se necesita hablar de esto, y también por miedo a que les pase algo a sus seres queridos, entonces se está hablando más del tema. Yo creo que me “amigué” con lo social desde que empecé a hacer lo de la cuenta y me empezó a escribir tanta gente, y también siento que ayudé a cambiar la forma en que algunas personas tenían de ver al suicidio.</p><p><b>— ¿Qué formas tenían de ver al suicidio y que no eran correctas?</b></p><p>— Eso de juzgar a la persona.</p><p><b>— ¿Por ejemplo?</b></p><p>— Se dice y se cree que el que se suicida es un egoísta, es un valiente, es una mala persona o es un cobarde, y eso no es así, el suicidio es sufrimiento, el suicidio es dolor, todo lo demás que uno pueda llegar a decir es juzgar, eso está mal.</p><p><b>— Hace 9 años pasó lo de Mati, ¿cómo está hoy la familia?</b></p><p>— Está mucho mejor, el tema fue depurando de a poco, ahora que yo abrí esta cuenta, al principio ellos no entendían lo que yo quería hacer, ellos me decían “pero estás todo el tiempo hablando del tema”, “ya está”, como si quisieran que terminara el asunto ahí y yo decía “no, a mí hablar me hace bien y encima estoy ayudando a otras personas”, y a medida que la cuenta fue creciendo ellos se dieron cuenta de hacia dónde iba. Hoy en día mi hermana me felicita, me agradece, ella no me sigue porque no puede ver publicaciones sobre Mati, porque no lo puede procesar de la misma manera que yo. Mientras que mi papá, de hace un tiempo hasta acá, sí se involucra, sí escribe cosas, sí le cuenta a la gente aleatoriamente “mi hija está haciendo tal cosa” y él está pudiendo hablar de su dolor, años después, pero lo está pudiendo hacer y eso es maravilloso.</p><p><b>— ¿Qué mensaje te gustaría dejarle a la gente que está pasando o que pasó lo que pasaste vos?</b></p><p>— Para las personas que perdieron un ser querido por suicidio, que sepan que no fue su culpa, que no se machaquen la cabeza pensando, y pensando, y pensando, y pensando y buscando culpables y tratando de encontrar una razón porque la verdad última se la lleva la persona. Vos nunca vas a terminar de saber qué le pasó. Lo que sí sabemos y sí tenemos certeza es que el suicidio es sufrimiento y vaya a saber uno desde cuánto tiempo hace que venía arrastrando ese suicidio y ese dolor, esa angustia que tenía en su cuerpo, como para ponerle fin a su vida.</p><p><i><b>Mirá la entrevista completa:</b></i></p><p><i>En el Centro de Asistencia al Suicida de Buenos Aires atienden a cualquier persona en crisis en las líneas gratuitas #135 desde el celular en Buenos Aires y GBA o al (54-11) 5275-1135 desde todo el país (o 0800 345 1435).</i></p><p><i>Línea telefónica nacional y gratuita para la orientación y apoyo en la urgencia de salud mental: 0800 999 0091. Atiende las 24hs los 365 días del año, gratis y para todo el país.</i></p><p><i>Línea de información y orientación sobre salud mental sólo para CABA: Salud Mental BA: 0800 333 1665 las 24hs.</i></p><p><i>Por último, la cuenta de Instagram para poder comunicarte con Ariana Villareal es @un_puntoycoma.</i></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XEDDGK45PVBBVGKBBLRD2TTEKM.jpg?auth=fe8b14c7fd77678b8ee1daacf282124d9a831cae93b8587ffbb8d9a4af190fdd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Se hizo comunicadora social al transitar la enfermedad de su madre: “Todo cambió cuando supe que le quedaban 6 meses de vida”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/07/15/se-hizo-comunicadora-social-al-transitar-la-enfermedad-de-su-madre-todo-cambio-cuando-supe-que-le-quedaban-6-meses-de-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/07/15/se-hizo-comunicadora-social-al-transitar-la-enfermedad-de-su-madre-todo-cambio-cuando-supe-que-le-quedaban-6-meses-de-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[Paula Torres es una comunicadora comprometida con la solidaridad desde hace más de 25 años. Para ella, esto implica empatía activa y va más allá del apoyo económico. “En el Chaco salteño hay chicos que comen una vez a la semana”, advierte]]></description><pubDate>Mon, 15 Jul 2024 12:32:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En una charla honesta en <b>Realidades</b>, la comunicadora social cuenta cómo la enfermedad de su madre impactó profundamente su vida: “A mis 13 años, mi madre tuvo cáncer, una palabra que nunca había oído nombrar. Pasar por una enfermedad como esa a una edad tan temprana te hace pensar diferente”, recuerda conmovida.</p><p>Habló sobre sus inicios en el mundo de las ONG y sus primeros pasos en los medios. Además, Paula recordó cómo su primer especial sobre COAS fue nominado a un Martín Fierro, hecho que consolidó su decisión de dedicarse para siempre a mostrar la realidad social.</p><p>Le preocupa la situación de los niños en Argentina, especialmente en regiones como el Chaco Salteño: “Que en nuestro país se siga diciendo que se puede llegar a cubrir el alimento para 400 millones de personas debería darnos vergüenza”, asegura.</p><p>Sobre la importancia de las noticias solidarias en los medios, asegura que no sintió destrato, pero sí poca prioridad y recuerda una anécdota que lo confirma.</p><p>Para Paula, la solidaridad es mucho más que una ayuda económica; es un hábito. <b>“Es el don que tenemos, la obligación de donar”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PFG4ZWEO7FF7XB7YZZA6WDFWEM.jpg?auth=480c5913a81555e1d28a49946ce3b8a298ad8f15053106363d500f055b5969ee&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Paula Torres: "Me enojan las personas que tienen capacidad de decisión y no deciden".
(Matías Arbotto)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Quién es Paula Torres?</b></p><p>— Soy una persona absolutamente común que me dedico hace muchísimos años, más de 25 años, a comunicar noticias solidarias, esas noticias que no salen en otros lugares, y darles un espacio especial y destacado.</p><p><b>— ¿Qué es la solidaridad?</b></p><p>— La solidaridad es eso de ponerte en el lugar del otro, también se mezcla un poquito con la empatía, pero la solidaridad es eso de ponerte en acción a partir de lo que necesita el otro, y la otra persona es la receptora de esa solidaridad. Puede ser que la asociamos siempre con el recurso económico, con la plata que obviamente se necesita, pero ser solidario es mucho más que eso: es poder dar un consejo, poder escuchar, poder decirle “te dono mi tiempo”. El valor del tiempo no está calculado ni contemplado en la solidaridad, está esa asociación directa con la plata y el recurso económico que es una parte, pero después es una actitud en la vida, es un hábito, es un entrenamiento, como hay personas que se entrenan en el deporte, que se entrenan en el arte, el ser solidario empieza a ser un hábito en tu vida una vez que lo descubrís y es un camino de ida sin retorno; una vez que lo tomás no hay vuelta atrás.</p><p><b>—Ser solidario ¿se nace o se hace?</b></p><p>— Se hace. Se hace solidario. Podés tener la inquietud y esa semillita solidaria, pero una vez que empezás a descubrir realidades diferentes en las que te podés involucrar, te despierta la solidaridad.</p><p><b>—Paula, ¿cuándo nació en vos la solidaridad? ¿Cuándo dijiste “esto me interpela”?</b></p><p>— Cuando mamá se enfermó yo tenía 13 años en ese momento, hace muchos años atrás. No se hablaba del diagnóstico de cáncer, ella empieza su enfermedad con un cáncer de pecho y a partir de acompañarla a ella en el proceso de la enfermedad, <b>me cambió la forma de pensar, de sentir, de vivir, dije “acá hay otro camino por andar”.</b> Si bien en ese momento era chica, mi mamá tuvo 10 años de sobrevida y en esos 10 años no estuvo tirada en una cama, pero siempre como con la sentencia de que podía estar poco tiempo y que podía yo acompañarla, así que se ve que eso a mí me marcó y me dejó una huella muy grande, que ante su partida yo ya había cambiado mi manera de vivir.</p><p><b>— ¿A qué edad y cómo te enteraste de que mamá tenía cáncer?</b></p><p>— Tenía 13 años y mirando una vidriera con mi papá, me dijo que quería tomar algo y hablar conmigo, y ahí fue cuando me dijo que mamá iba a tener una operación muy grave, porque en ese momento, no se hablaba, no se verbalizaba la palabra “cáncer”; te estoy hablando de hace treinta y pico de años atrás, pero felizmente eso cambió cien por ciento.</p><p><b>— ¿Y cómo se vivió, o cómo se vive, tener una mamá con fecha de vencimiento?</b></p><p>— Eso es fuerte. Sabés que tenés un tiempo con ella y decís: ¿qué quiero hacer en este tiempo? Cuando me lo dijeron a los 13 años, me faltaba terminar todo el colegio. Ella siempre tuvo etapas muy buenas de sobrevida y acompañándome, pero siendo una madre distinta. Me hacía responsable de cosas que en otras amigas yo veía diferente, por ejemplo, me hacía firmar mis propias notificaciones del colegio, porque decía “esa es tu responsabilidad, hacelo vos, es un tema tuyo”. <b>Y más tarde me fui dando cuenta de que ella me estaba preparando.</b></p><p>Llegó el final del colegio, elegí estudiar Derecho y ella, en mi cuarto año, cuando se le vuelve a manifestar otro episodio de tumor en la cabeza, <b>un médico me dijo: ”Son seis meses de vida”. Entonces, me dije: “¿Qué hago yo acá, frente a un libro en vez de disfrutarla a ella o estar más con ella?”</b>. Y me di de baja, dije que después iba a retomar, a ella le dije que necesitaba un tiempo porque no hablaba con ella el tema de su enfermedad.</p><h2>“La solidaridad es una actitud en la vida. Una vez que la descubrís, es un camino de ida sin retorno.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FZALAUI6K5AB5K5UCOCJUXHRV4.jpg?auth=d5c859bac6456c21dbe4714ea91ec06fb06782203cb3572bb9061a6d8a6eac39&smart=true&width=970&height=970" alt="Paula presente en la Exposición de Asdra, Asociación Síndrome de Down." height="970" width="970"/><p><b>— Durante todo ese tiempo ¿nunca se habló de la palabra “cáncer”?</b></p><p>— No, la primera vez sí que había sido un cáncer de mama, pero ya la segunda vuelta no, había algo en la cabeza, pero había que ver si era un tumor benigno o no, porque era el miedo a decir: cuánto más va a resistir psicológicamente otra vez lo mismo, y se tapó, se tapó.</p><p><b>— ¿Y cómo se manejaba las familia y el entorno? Y dijiste que tenías una mamá distinta, ¿en qué hechos vos veías que tu mamá era diferente?</b></p><p>— En todo. Aparecía una fiesta y decía “ay, mamá, tengo una fiesta ¿qué me pongo? ¿qué hago con el pelo?” y mamá aparecía con mucha firmeza y te abría el placard del ropero y te decía “¿no te parece que tenés como para elegir y poder decidir? Y lo que importa no es lo que te vas a poner, es cómo lo vas a pasar, si te vas a divertir, enfocalo por otro lado”, pero me daba ese mensaje tan formal, y vos ibas a la casa de una amiga y la mamá estaba super involucrada, que le compraba las cosas, que probate este aro, que te llevo a la peluquería, era una cosa como “hacete cargo”.</p><p><b>— ¿Qué recuerdos tenés de mamá, Paula?</b></p><p>— Tengo un recuerdo de mamá con mucho carácter, firme, mucha dulzura y mucha ternura. Ella decía como que estábamos de paso, y eso también me quedó a mí, vos pensás que vas a estar acá en el planeta Tierra de por vida y a mí me impresiona un poco cuando las personas proyectan tanto, hacen tantos planes a largo plazo. Planificar está bueno, pero no tanto, hay que vivir más en el aquí y ahora, hoy que se habla tanto de esto, en el aquí y ahora, la zona de confort, parecen frases hechas pero es estar más en el presente con un proyecto a futuro, pero no de acá a la eternidad porque estamos de paso y dejar una linda huella. A mí eso me impresionó de ella. Hay una frase de la Madre Teresa de Calcuta que dice: <b>“Que nadie se aleje de vos sin sentirse mejor y ser un poco más feliz”.</b></p><p><b>— Dijiste que un médico un día vino y te dijo “a tu mamá le quedan seis meses de vida”. ¿Cómo es afrontar esa situación? y ¿cómo nació la solidaridad en Paula en acciones?</b></p><p>— Cuando este médico oncólogo que no fue el neurocirujano, el doctor <b>Jorge Salvat</b> que la opera, sino el oncólogo, me miró y me dijo exactamente: “A tu mamá le quedan seis meses de vida”. Yo no me acuerdo cómo salí de ese lugar, no lo podía creer, yo no había ido a preguntar cuánto tiempo tenía de vida, yo quería saber cómo era el proceso de acompañamiento a una persona que estaba con cáncer, porque en ese momento no se hablaba de nada. Antes de salir del consultorio le dije: “Usted no tiene la última palabra, ¿cómo va a decir eso?”.</p><p><b>—¿Y cómo fue continuar el día con esa información?</b></p><p>— Me fui a la casa de la madre de mi mejor amiga, <b>Cristina Salvatori</b>. Cuando me vio la cara al entrar, justo estaba hablando por teléfono y cortó, y yo ahí me largué a llorar y ella me dijo: “Así no podés volver a tu casa. Yo mañana te llevo al<b> Padre Mario Pantaleo</b>, hay que llevarle una foto de tu mamá. Nos vamos a las seis de la mañana, pero hoy no volvés a tu casa”, y ella misma la llamó a mamá y le dijo: “Hoy Paula se queda conmigo, sabés que la quiero como a una hija”. A la mañana siguiente nos fuimos a verlo al Padre Mario Pantaleo, una historia fuertísima para mí. Nos encerramos en un cuartito, ella, el Padre Mario y yo, y él vino con un péndulo, yo tenía una foto de mamá, que estaba al lado de su hermana muy parecida, y él me dijo: “Es ella, tiene un tumor en la cabeza”, no estaba el diagnostico final todavía, dijo que iban a tener que operarla, que todos algún día íbamos a partir, pero lo más fuerte fue que me garantizó que no iba a sufrir y me pidió que la lleve. Yo pensaba: “A ella no la puedo traer acá, porque se va a dar cuenta”, porque era el padre que estaba asociado a toda la sanación, pero yo iba todas las semanas con la foto, y mamá murió sin sufrir.</p><h2>“En algunos medios, era la noticia solidaria, el pronóstico del tiempo y la despedida; te quedabas siempre afuera”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UIQVKNW4KZAIFAHDLHWSFHDNVI.jpeg?auth=3a6d49e2bc7bdc822e172905f49008403db81d486ce01b4aeefec06c48f3b554&smart=true&width=1080&height=714" alt="Paula Torres concientiza sobre la realidad del país en Radio Maria y en FM Amadeus." height="714" width="1080"/><p><b>— Cuando volviste a tu casa ese día, ¿cómo fue ver a mamá?</b></p><p>— Con esa información y mis otras dos hermanas, que no sabían nada todavía, hasta no tener el resultado final de la parte médica, el día que les iban a dar el resultado me dijeron: “¿Querés venir?” “No, yo me quedo con mamá”. Cuando entraron a casa, me dijeron: “Queremos hablar con vos”. “No necesito hablar nada”, respondí, ya había hablado con el Padre Mario Pantaleo y ya lo sabía. Entonces, <b>verla a mamá fue entrar en una relación distinta, no te digo la mamá de mi mamá, pero la voy a disfrutar, lo que hubiese que hacer la iba a disfrutar.</b></p><p>Yo ya no iba a la facultad. A mamá le pareció una locura que yo no fuera más, entonces le dije que estaba mal por un exnovio. Pero yo quería estar con ella, y estuve. Fueron meses, fue como vivir en una película, como que se terminaba la vida, y sentía que la tenía que aprovechar, le preguntaba todo: si había sido feliz, si se había enamorado, qué pasó cuando se enteró de que estaba embarazada. <b>Le pregunté todo, no me quedó nada pendiente, fue lo único que me dejó la enfermedad de mamá: el no quedarme sin respuestas. </b>Lo sé todo.</p><p><b>— En este contexto con una mamá enferma de cáncer, ¿cómo se vive y qué, vos hoy a la distancia habiéndolo vivido, te gustaría que la gente sepa que es lo que hay que hacer y lo que no?</b></p><p>— La época cambió y hoy a casi nadie se le oculta cuando hay un diagnóstico, el diagnóstico está y se vive, y siempre digo: ponerte a disposición de la otra persona, porque lo que vos creés que es ayudarla, por ahí no lo estás haciendo. Hay que preguntarle: “¿Qué te gustaría hacer? ¿querés que te acompañe en esto? ¿tenés algo pensado?”. Y siempre digo, y esto me marcó a mí para la vida solidaria, que uno en el ánimo de querer ayudar hace cosas que a lo mejor no hacen falta…</p><p><b>— ¿Por ejemplo?</b></p><p>— Por ejemplo; Fundación Alfarcito en los cerros de Salta. La gente dona ropa de fiesta y zapatos con tacos. No sirve en ese contexto porque es un contexto de cerro, un ámbito rural, entonces digo: ponerte a disposición de lo que el otro necesita, “¿qué necesitás y en qué te puedo ayudar?”.</p><h2>“Me enojan las personas que tienen capacidad de decisión y no deciden.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DUHMQR5CMZG5PHZUEGTKJLZ7HU.jpg?auth=f4eb94b644defa30f70a3ae7a8fccf747a664aa68281c7fc0595316afb0da2c6&smart=true&width=1920&height=1662" alt="Cena de COAS junto a Mirtha Legrand." height="1662" width="1920"/><p><b>— ¿Qué sentías que necesitaba tu mamá en ese momento?</b></p><p>— Necesitaba tranquilidad, respetarle sus tiempos, que si quería acostarse a dormir no es “vamos, vamos, salgamos un rato”. Básicamente, ponerte en segundo plano y ser respetuosa de eso.</p><p><b>— Mirándolo ahora, ¿sentís que te sirvió que el médico te dé ese diagnóstico o hubieras preferido no saberlo y enterarte como tus hermanas?</b></p><p>— Me sirvió, me sirvió, fue un baldazo, fue como que el mundo se termina, que se te viene este techo encima, porque yo tenía 22 años y ¿cómo eso se va a terminar? Alguien que te diga algo tan crudo y al día siguiente de tratar de procesar, yo no trataba de pensar todo el tiempo en las fechas pero veía que los meses pasaban y que los plazos se cumplían.</p><p><b>— Muere tu mami, ¿y?</b></p><p>— Muere mamá y yo ya miraba los libros de la facultad, había que volver, pero yo no era la misma persona, no me interesaba más la carrera de Derecho que estaba cursando, entonces, dije “quiero ayudar”, pero no sabía cómo. Entonces, el que había sido médico clínico de mamá, en ese momento, me dijo que en el hospital se necesitaban calefactores para los pacientes con HIV, que de eso tampoco se hablaba, era cuando no existía toda la medicación que existe. Ahí lo ayudé solidariamente y después el doctor <b>Jorge Salbat</b>, famoso neurocirujano, fue el que me presentó al doctor <b>Pedro Simón Zini</b> que era ya el señor de la televisión, ya se había retirado de <b>Telefe</b>, y tenía una señal de cable educativa, y me llevó a trabajar con él…</p><p><b>— ¿Cómo surgió ese encuentro?</b></p><p>— Ya Jorge sabía que yo tenía un espíritu con ganas de ayudar y cómo canalizar esa ayuda, y él me dijo “¿qué te gustaría hacer?” y le contesté: “Ayudar desde algún lugar, ayudar”, y me dijo: “Bueno, se puede ayudar también a través de la comunicación y de la pantalla que tenemos, de la señal. ¿Conocés a COAS?”. Y ahí me enteré de que COAS era la Cooperadora de Acción Social, una ONG con una trayectoria y transparencia que este año cerró las puertas, después de más de 40 años. Era un grupo de señoras y mujeres que ayudaban a los hospitales, pero lo único que se veía era estas señoras en las revistas de moda, vestidas, producidas para la gala, para recaudar fondos.</p><p><b>— Cuando te preguntó si las conocías, ¿cuál fue tu respuesta?</b></p><p>— Sí, las veo en las revistas cuando voy a la peluquería, entonces me dijo “no, no las estás conociendo, la vamos a llamar a la presidente de COAS y le vamos a decir que vos las vas a acompañar durante un año a todos los hospitales”, sorpresa, a todos los hospitales. Y durante un año pasamos por todos los hospitales, la semana del cáncer, etc., y era como que llegaban unos ángeles a esos hospitales. Cómo las recibían los médicos, los directores médicos… y yo iba con la cámara, tenía libertad de cámara, lo que significaba que me decían: “Mañana hay que estar a tal hora” y estábamos, y después material, material, material, y dije: “Tengo mucho material de COAS ¿qué hago?”.</p><p><b>— A todo esto ¿vos habías hecho alguna entrevista alguna vez?</b></p><p>— No, no había hecho entrevistas, pero esto era como que todavía era fuera de cámara, ponías el micrófono. Hasta que me pidieron hacer un especial, con guion, locutor, musicalizador, todo. Y ahí me aboqué con todo un equipo de buenas voluntades, y nos nominan a un Martin Fierro, hasta me pareció hasta que era fácil, no lo ganamos pero dije “yo por acá quiero ir” y quiero mostrar realidades sociales y realidades humanitarias que nunca se ven, sólo se ve la foto a veces de chiquitos que tienen necesidad alimenticia, pero hay un submundo de realidad social.</p><h2>“En el Chaco salteño hay chicos que comen una vez a la semana”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UFFZ3UMD5NENDHUEJNHMKPHTAI.jpg?auth=46a8c31ab71b4b5a97f17f911f13b13683eaadb75bb08472ac2c9279132cfd93&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Paula Torres: "Me impresiona un poco cuando las personas proyectan tanto y hacen tantos planes a largo plazo. Hay que vivir más en el aquí y ahora" (Foto Matías Arbotto)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Hoy con tu experiencia, ¿qué prioridad sentís que tiene la solidaridad en la comunicación?</b></p><p>— En la comunicación avanzó muchísimo porque ya, no sólo más allá del respeto por todos los grandes medios, están las redes sociales, aparecen personas que pueden llegar a ser amplificadoras de mensajes también. Hoy es mucho más natural que en esa época, y la generación joven en algo se involucra, o en el medio ambiente o en la niñez. Yo veo una generación muy proactiva, te prestan atención, pero mi generación “ay, no, llegó la noticia solidaria, con un corazón rosa de bondad”; no, es acción pura.</p><p><b>— ¿Te sentiste alguna vez la figurita rosa?</b></p><p>— Sí, sí. “Ahí viene la noticia solidaria”. Vos acordate que en algunos medios era la noticia solidaria, el pronóstico del tiempo y la despedida, entonces te quedabas siempre afuera, muchas veces, no siempre, pero el 80% o el 70% te quedabas afuera.</p><p><b>— ¿Alguna vez te quedaste afuera?</b></p><p>— No, no sentí destrato, pero entendí cómo funcionaba el sistema y tengo un caso concreto.</p><p><b>— ¿Qué caso?</b></p><p>— Un caso concreto de una nota que era impresionante, que estaba en los medios gráficos, que ya había salido, había conseguido el testimonio, tenía todo. Al medio día había salido como apertura en el noticiero... había sido título... y en el momento en el que estaba ahí en el noticiero, <b>Susana Giménez</b> estaba con algún problema afectivo y me dijeron<b> “buen día”, me saludaron y nos fuimos al móvil a la casa de Susana. Y los últimos tres, cuatro minutos, que corresponderían a esa nota, salió Jazmín, el perrito, con la cuidadora y todo el recorrido de Jazmín, y después dijeron: “Hasta mañana Paula”. </b>Entonces, si hablaba un presidente, lo entendía; si pasaba una noticia de actualidad, lo entendía; pero si estaba antes Jazmín, me di cuenta de que iba a tener que tener paciencia para poder contar las noticias.</p><p><b>— Y hoy la prioridad social en la Argentina ¿cuál es?</b></p><p>— Y para mí siempre fue la niñez, porque somos nosotros, los adultos, los responsables de la vida de los chicos, de proteger sus derechos, garantizarles las condiciones de vida, de alimentación, de salud. Somos nosotros los adultos los responsables de ello y que en nuestro país se siga diciendo que la producción alimenticia puede llegar a cubrir alimento para 400 millones de personas, nos tendría que dar vergüenza decir eso, porque no podemos llegar a alimentar a los 46, 47, 48 millones, quisiera tener el dato exacto de los que somos, pero no podemos decir eso.</p><p><b>— ¿Por qué creés que los adultos no reaccionan ante esto?</b></p><p>— Porque siempre está adjudicándose a que le corresponde a un gobierno o al otro gobierno, y vos como ser humano, como persona ¿dónde te ponés? Hay un momento en la vida que tenemos que estar en la cancha, y cuando somos más grandes no tenemos que ir a la tribuna, <b>es el momento de estar en la cancha y si cada uno se hace cargo de, teóricamente, la vida de un niño, dejemos de buscar culpables y señalar, involúcrate, hace algo. </b>Si una familia dice “yo me voy a ocupar del alimento de tal niño”, como una acción, y a veces decimos que no es sólo lo económico, sino que soy la madrina, en el grupo de trabajo, hay mil maneras de ayudar, pero siempre estamos levantando a quién le correspondería hacerse cargo, todos.</p><h2>“Acompañar a mi mamá con su diagnóstico de cáncer, me cambió la forma de vivir.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KEC6RM2GOJCANFTLDM6M5AQDYE.jpg?auth=ab6ff37dbf544680ac147de8fb4649619a75c80a0d0697ee4cd2d9f600d33a49&smart=true&width=1920&height=1862" alt="Paula junto a su madre Rita y su hermana María Jose." height="1862" width="1920"/><p><b>— ¿Qué es lo más urgente de Argentina hoy?</b></p><p>— Yo de temas políticos desconozco, el tema es solucionar la alimentación de los chicos, el otro día me llegó la información de una organización y súper chequeado <b>en el Chaco Salteño hay chicos que comen una vez a la semana</b>, después está el mate cocido, el té, las galletitas.</p><p><b>— ¿Una vez a la semana?</b></p><p>— Una vez a la semana y ves las fotos y no tenés capacidad ni de ver, ni de escuchar. Te conmueve hasta lo más íntimo. ¿Y ellos qué tienen? No tienen ninguna culpa, somos nosotros los que tenemos que reaccionar, somos nosotros los que nos tenemos que hacer cargo.</p><h2>“Que en nuestro país se siga diciendo que se puede llegar a cubrir el alimento para 400 millones de personas debería darnos vergüenza”<b>.</b></h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LNYGAN5U4NBY5HBUDY6QBZVPX4.jpeg?auth=c90f3b2ec91d461cb2016bc395be34209ba3987272ce92e45e4ab364728e57f1&smart=true&width=1440&height=1440" alt="Paula de niña junto a su padre, José María Torres." height="1440" width="1440"/><p><b>— ¿Qué es lo que más te duele de esta realidad?</b></p><p>— En lo personal, ver que es un país maravilloso, con un potencial humano de talento y capacidad, buscado por el mundo. <b>No pensar que a las próximas generaciones no les estamos brindando el desarrollo cognitivo e intelectual que merecen tener por la falta de alimentación misma me duele.</b> Esto lo aprendimos con el doctor Abel Albino: los dos primeros años de vida, los primeros mil días, son fundamentales en la vida de cualquier niño. No garantizarles eso porque estamos de brazos cruzados me quita el sueño.</p><p><b>— ¿Cómo fue tu vida al margen de la solidaridad? ¿y qué pensás que diría mamá hoy viendo a esta Paula tan solidaria?</b></p><p>— Mirá no formé mi propia familia, no soy madre, no tengo hijos, tengo sobrinos, ahora tengo sobrinos nietos y ellos creo que me perciben tal cual soy y que siempre estoy un poquito más en el afuera que en mi propia familia, porque en mi propia familia digo “bueno, están todos bien, llega Navidad y todos tiene regalos”, entonces les empiezo a pedir a mis sobrinos más grandes “¿y si regalamos a tal chico?”. A ellos siempre les gusta participar de mi actividad y sí creo que me pude organizar en este camino de visitar, de conocer, estuve en todas, desde temas de adicción, ir a la cárcel todos los años, salir de las Unidades Penales y ver lo que es el valor de la libertad, pasé por tantos escenarios que no me imaginé que existía mi vida, que si hubiese tenido una familia propia con hijos no me hubiese podido dedicar decididamente, porque sería una irresponsabilidad, entonces la misión de cada uno es importantísima y dentro de cada uno, la misión que tiene, la puede compartir, porque<b> el ser solidario no es el ir a hacer algo que te cueste sacrificio, eso es un concepto antiguo:</b> “Ay, no, anda al comedor a cocinar” ¿y si no es tu habilidad cocinar y no es tu talento por qué tenés que ir a hacer algo que a vos te cueste tanto? Por eso ahí sale la frase que a mí me marca, me identifica, que es<b> “doná tu don, doná tu don en la vida”, si un peluquero sabe cortar el pelo, que vaya a cortar el pelo, si sos abogado poné al servicio tu estudio, un rato, un tiempo lo tenemos todos.</b></p><p><b>— ¿Qué es lo que más la enoja a Paula Torres?</b></p><p>— La injusticia, me enoja la injusticia. Me enoja la información desinformada, me enoja cuando por decir algo lo decís sin fundamento, sin investigación, sin dónde sostenerte, me enoja. Me enoja la inercia. Me enojan las personas que tienen capacidad de decisión y no deciden.</p><p><b>— Si pudieras agradecerle a alguien, ¿a quién le agradecerías hoy?</b></p><p>— Hay muchos maestros y maestras que no podría dejar fuera de la lista, pero más allá de los que estamos en la tierra, yo le agradezco a Dios. Profundamente le agradezco a Dios porque siento que siempre me sostuvo, que nunca me soltó y que tuve vivencias de su presencia que son personales, íntimas, como que decía el otro día: “¿Cómo definís enamorarte? ¿qué es el amor?”; bueno, la vivencia y la experiencia de Dios como que siempre está presente, yo la siento.</p><p><b>— ¿Cuándo descubriste esa presencia de Dios en tu vida?</b></p><p>— Bueno, descubrí a Dios cuando yo le pedía por mamá, que se salvara, que quería tenerla y un día me di cuenta de que no avanzaba nada, así que fui y le pedí que se la llevara y esa noche, me acuerdo dónde: en la capilla del sanatorio, recé y lloré y le pedí, y ese día partió y sentí como paz, como si me acompañaran en el dolor, pero es un tema de fe y de experiencia, no porque yo sea la que conoce mejor el Evangelio, la que puedo dar una clase y ser catequista, no, es la vivencia de que hay alguien superior que te contiene y que está.</p><p><b>— ¿Te gustaría dejarles un mensaje a las familias donde hay un miembro que esté transitando cáncer?</b></p><p>— Sí, el mensaje es: primero, <b>compartir lo que te está pasando en la vida. </b>Hoy existen asociaciones y grupos que están con los brazos abiertos para darte una mano en cualquier situación adversa. Buscar ayuda es fundamental. Hay momentos en que cuesta mucho la aceptación, ya sea de una situación, una enfermedad o un diagnóstico. Recibir la noticia de que una persona murió repentinamente sin pasar por una enfermedad también requiere un proceso de aceptación. Si no podés con eso sola, buscá ayuda, ya sea profesional o espiritual. Levantá la mano antes de que te gane una enfermedad como la depresión. Así como hay alguien que te ayuda, vos podés ayudar, compartir ese don y tener presente que en la vida todos necesitamos oportunidades.</p><h2>“Doná tu don, doná tu don en la vida”. Un rato, un tiempo, lo tenemos todos.”</h2><p><b>Mirá la entrevista completa:</b></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/W57Z33QCGVBZ3OY6ESHZ6ET4GQ.jpg?auth=6ee0340e5ef48abf69438a97791055516e8bd35605e7f5b4abf9a9ca4fc5e628&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Fue campeón de TC Pista y quedó ciego tras un hecho de inseguridad: “Con amor perdoné hasta a los que me dispararon” ]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/07/08/fue-campeon-de-tc-pista-y-quedo-ciego-tras-un-hecho-de-inseguridad-con-amor-perdone-hasta-a-los-que-me-dispararon/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/07/08/fue-campeon-de-tc-pista-y-quedo-ciego-tras-un-hecho-de-inseguridad-con-amor-perdone-hasta-a-los-que-me-dispararon/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[Roberto Rivas es un ex piloto de carreras que perdió la vista hace 24 años tras quedar atrapado en un tiroteo. En una charla honesta con Realidades, cuenta cómo, luego de un arduo proceso de aceptación, logró adaptarse a su nueva vida]]></description><pubDate>Mon, 08 Jul 2024 05:45:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En una charla a puro optimismo con <b>Realidades</b>, cuenta su historia de superación y cuál es el nuevo sueño que lo motiva. Ya sin la urgencia de los primeros años, no pierde la esperanza de volver a ver y sueña con el día en que pueda correr nuevamente en un auto de carreras.</p><p>“La gente, muchas veces, se sorprende por cómo estoy tan contento de vivir esta vida ciego, y yo digo ‘pero ¿cómo no voy a estar contento si la puedo contar? Puedo vivir’”, afirma convencido. Rememora los primeros días de su nueva vida y los mayores obstáculos que debió afrontar y que sigue afrontando.</p><p>Le preocupa la falta de inclusión y que nadie piense en los ciegos. Sin eufemismos y sin resentimientos, Roberto ganó la carrera menos esperada: la de los prejuicios propios y ajenos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZZRRXQAENBBSZKFODVPXQGGDPQ.jpg?auth=e6c9ba864339ffc587ec401cb160769cd14fb3cef1014438967d66fc7fed09cf&smart=true&width=1920&height=1272" alt="Roberto Rivas: "Elegí la vida así como me toca, con un sentido menos, no me quedé mal en una cama"." height="1272" width="1920"/><p><b>— ¿Quién sos?</b></p><p>— Hace 24 años perdí la vista. Yo antes corría en autos de carrera, corría en turismo de carretera, salí campeón en el año 98 y hacía un deporte de alto riesgo, porque se anda muy fuerte, casi a 300 kilómetros por hora. Sin embargo, <b>perdí la vista por un hecho de inseguridad, quedé en el medio de un tiroteo, me entraron perdigones por la cara y estuve 15 días en terapia intensiva</b>, todos los días rezaban para que despierte, hasta que un día desperté con mucho riesgo de haber quedado cuadripléjico. Pero lo único que perdí fue la vista, y a partir de ahí me cambió la vida, ya está, se terminó la etapa de piloto.</p><p><b>— ¿Cómo y dónde fue el tiroteo? ¿Qué te acordás de ese momento terrible?</b></p><p>— Me acuerdo todo porque yo iba con dos personas de seguridad al banco a depositar plata e iba mirando para abajo, medio como contando la plata, y de repente escucho el tiroteo, impresionante, y siento como una explosión en mi cara. Todo se puso negro y después las estrellitas blancas, y ahí dije: “Algo pasó”. Me acuerdo de que caminé hasta la punta del auto, llegué hasta el pastito que estaba en la vereda y ahí quedé.</p><p><b>— En ese trayecto terrible que estás contando, ¿te vino algo a la cabeza?</b></p><p>— Yo ese día me sentí muy raro. Una semana antes le había dicho a mi vieja: “Ma, me siento raro” y me había acompañado a lo de una señora que creo que me había hecho reiki, pero ese día me seguía sintiendo raro. Calculá que yo corría en turismo carretera, siempre estaba corriendo, si no era en esa categoría era en otra, y justo ese fin de semana quedé libre, no tenía carrera porque si hubiese tenido no me pasaba. Las cosas de la vida, de correr tanto riesgo con los autos me viene a pasar por un hecho de inseguridad.<b> </b>La gente, muchas veces, se sorprende por cómo estoy tan contento de vivir esta vida ciego, y yo digo: pero, ¿cómo no voy a estar contento si la puedo contar? Puedo vivir. A ver, ¿qué preferís? ¿no vivir más o quedarte en esta vida ciego? Ni qué hablar, olvidate que<b> </b>elegí la vida así como me toca, con un sentido menos, pero disfruto de la vida a pleno, y no me quedé mal en una cama.</p><p><b>— ¿Cómo reaccionaste cuando te enteraste de la noticia de que no ibas a ver más?</b></p><p>— Yo creía que se cicatrizaba la herida e iba a volver a ver. Lo que menos entendí es que cuando llegué a mi casa, había quinientas personas festejándome, yo no entendía qué festejaban; claro, estaban festejando que había sobrevivido. Yo pensaba en viajar a Miami, ver al mejor neuro oftalmólogo, visitar acá en la Argentina a todos los oftalmólogos.</p><p><b>— ¿Tenías esperanza?</b></p><p>— Sí, sin dudas. El tema es que a mí me había tocado el nervio óptico y ese nervio no se regenera, igual sigo teniendo fe en que en algún momento la vaya a recuperar. Hoy no tengo apuro, en ese momento sí estaba apurado.</p><p><b>— Te molesta que la gente te diga por ejemplo: ”Roberto después te veo”, ¿cómo manejás el tema del lenguaje? ¿se dice “ciego” o “no vidente”?</b></p><p>— Los dos, cualquiera de los dos, a mí no me molesta ninguno, los dos son lo mismo, ciego o no vidente, pero está todo bien, no tengo problema, hasta yo mismo digo: “Che, a las cinco nos vemos”. Claro y qué carajo nos vamos a ver si no veo, pero<b> veo con otros sentidos, no te veo con los ojos, te veo con el corazón, con el tacto, con el olfato, es increíble la imaginación que tenemos, estamos continuamente imaginando.</b></p><h2>“Agarré el bastoncito como cualquier ciego y, llorando, salí a la calle”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XIC626MCU5FE5CK3ZFKG7EGHUY.jpg?auth=6800b30de38cbf10b8c561e3eb3a736a1674e71e046172220e64300d0196d8a0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Roberto, cuando corría en Turismo Carretera" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo fueron los primeros días con tu nueva realidad? ¿Cómo fue la transición de tu vida como piloto a perder la vista, ¿qué fue lo que más te impactó?</b></p><p>— A ver, cuando estaba en el hospital, lo primero que dije fue: “Llamá a Walter Alifraco, las publicidades”, porque ese año justo fue la última fecha del Turismo Carretera y no lo pude correr, y al año siguiente yo iba a salir campeón del TC, yo estaba pronosticando ya el futuro, estaba fantástico…Y de repente perdí la vista y no lo quería creer, me costaba, pero bueno, fueron pasando los años y sí tuve días, yo a veces me hago el valiente de que no pasa nada, pero pasé muchas noches llorando, pensaba en que me antes me despertaba a la mañana y veía el solcito que me entraba por la ventana, pero en ese momento veía todo negro. Aparte me sentía un pelotudo, porque no podía hacer nada, de todo dependía de alguien que me lleve al baño, que me lleve al trabajo, que me lleve a un auto, no podía hacer solo nada, y ahí es donde empezaban a venir todos mis amigos y me decían: “Che, sabés que hay una chica ciega que estudia, que trabaja, que se cocina, que se lava la ropa”; dale, ¿me estás cargando? Si yo no puedo hacer tres metros solo para ir al baño y vos me estás diciendo que hace todo eso, es imposible. Hoy, para que vos me entiendas, hago todo lo que hacía esa chica, me manejo solo en mi casa, vivo solo, un fenómeno.</p><p><b>— ¿Cuál fue el chip que cambiaste?</b></p><p>— La aceptación. Me acepté. Un día mirándome al espejo, por más que no me veía, llorando me dije:<b>”Dale, boludo, tenés que salir a la calle como salen todos los ciegos, agarrá el bastón, salí a la calle y enfrentá la vida, enfrentá la realidad</b> y vamos. ¿Tenés miedo a salir con el bastón y antes doblabas un curvón a 280?”. Y ¿sabés por qué no salía?</p><p><b>— ¿Por qué?</b></p><p>— Por vergüenza. Vergüenza de andar con el bastón, que la gente te señale y diga “pobre pibito”, hasta ese día que me miré al espejo. Llorando salí a la calle, agarré el bastoncito como cualquier ciego y salí. Espectacular. O sea, llorando volví después a casa, llorando, porque no lo quería aceptar, pero estas son las cartas que me tocan para jugar.</p><p><b>— ¿Qué era lo que más te dolía o no te gustaba afrontar al salir con el bastón a la calle? ¿la mirada de la gente? ¿la crítica de la gente? ¿los prejuicios?</b></p><p>— A mí me sirvió mucho el aprendizaje de todo lo que me pasó. Cuántas cosas dejamos de hacer por lo que digan los demás. A vos te encanta el pantalón rojo con una camisa amarilla, te vuelve loca, pero quizás no te lo ponés porque decís: “No, voy a parecer un personaje, me van a mirar todos, me da vergüenza”. Muchas cosas dejamos de hacer por la vergüenza. Ese día a mí no me importó nada y dije: <b>“Si todos los ciegos salen con un bastón yo tengo que salir con el bastón a la calle a enfrentar la vida, a vivir esta vida que es hermosa y a disfrutarla”</b>.</p><h2>“Todos los días estar en la calle es adrenalina pura.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HTYQ2U4SS5GQZGGNJSRTNDU2DE.jpg?auth=a1e553c72315bbc02936ff630d92d9435e8af8b90bfa08f9c3bf7c6849ef4615&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Roberto, cuando corría en Turismo Carretera, año 1999, tenía 24 años." height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo es vivir hoy siendo ciego? ¿Cómo es salir a la calle?</b></p><p>— Dificilísimo. Es difícil. Se puede, todo fantástico, divino, pero no hay educación. ¿Sabés lo que falta en la Argentina? Inclusión, cuando hacen las cosas que digan: me voy a poner dos segunditos en el lugar de un ciego, a ver cómo podría hacer acá un ciego, una persona en silla de ruedas para cruzar esta calle; yo te puedo asegurar que nadie lo piensa, olvidate. Si vos me vieras cómo cruzo la calle… tengo que andar esquivando los árboles en las veredas todas rotas, pozos, zanja, todo un desastre. Y pienso: esto no lo pudo haber hecho una persona que pensó en una persona ciega, porque si no es imposible que lo hagan así. Todos los días estar en la calle es adrenalina pura.</p><p><b>— ¿Con qué otros obstáculos convivís?</b></p><p>— Me encuentro con un montón de cosas. El otro día iba caminando y había dos hermosas macetas en la línea municipal en la vereda, divinas, quedaban fantásticas las macetas, ¿sabés cómo me las tragué? Como un campeón, porque yo voy con el bastón, pero las macetas no tenían que estar ahí, en una hice así y me pegó una paralítica en la pierna, no sabía si llorar o reírme, y yo digo: pero esta persona que puso las macetas en la puerta de la casa ¿no pensó dos segunditos en que puede venir un ciego y se las lleva puestas? Otra cosa, los autos que están mal estacionados, un ciego se los lleva puesto mal, alguien que esté en silla de ruedas lo mismo.</p><p><b>— ¿Cómo sentís que actúa la gente, la sociedad, los vecinos?</b></p><p>— La gente es divina. Yo a veces me sorprendo, armo unos líos. A veces estoy esperando para cruzar y capaz que frenan los autos, se bajan para ayudarme. El otro día me pasó que una persona me quería ayudar y apareció otra persona para ayudarme, y se arman unos líos barbaros para ayudarme, hay mucha gente linda, pero poca enseñanza, porque no saben cómo manejar a un ciego. El otro día, por ejemplo, me asusté bastante, venía con el bastón, yo pensando en mi tenis, porque el profe me había dicho “preparate, corré, frená, pegá”, y de repente siento que estoy llegando a la esquina y una señora me dice: “¿Te ayudo a cruzar?”, me cagué en las patas. En realidad, lo que hay que hacer es tocarlo, tocarle el hombro y preguntarle.</p><p>Igual hay dos tipos de ciegos: el que saluda a todo el mundo, porque es el ciego nuevo y el que no saluda a nadie porque es ciego viejo. Esto es porque, a mí me pasaba también, cuando apenas salía con el bastón escuchaba a cualquiera que decía “hola”, y yo saludaba, me hacía cargo de todo, a todo el mundo saludaba; pero no, no era para mí. Ahora ya no saludo más a nadie porque me cansé de levantar el brazo y saludar a todo el mundo cuando no era para mí.</p><p>Y te digo que falta un poquito la educación, porque cuando estuve en España noté que la educación vial es increíble, paraban todos los autos cuando llegaba a la esquina, no hay una sola bocina, un silencio absoluto, cruzaba la calle y una vez que cruzás arrancaban de vuelta los autos. Las veredas están todas lisitas, están marcadas, vas con el bastón por una línea y vas andando, podés hacer kilómetros que no pasa nada, yo acá, donde vivo, por lo menos en Lanús, te podes imaginar las veredas cómo están.</p><p><b>— En este proceso de aceptación, de volver a hacer otro tipo de vida, con otras costumbres, ¿cómo se lleva el tema familiar?</b></p><p>— El familiar es difícil porque obviamente para mi vieja y mi viejo era difícil tener un hijo que haya quedado ciego, aparte no es que yo antes usaba anteojos y por una enfermedad perdí la vista, que eso te lo podés esperar. De un día para el otro quedé ciego, imagino yo que para una madre, un padre, debe ser difícil.</p><p>A doce años de yo quedar ciego falleció mi mamá y me agarró impotencia por no poder ir solo a verla al hospital, a la clínica, para ver cómo estaba, dependía de alguien que me llevase. Un poco fue esa la decisión que tomé en agarrar el bastón y jugarla como ciego y que no me importe más nada.</p><p>Hoy soy dueño de mis tiempos, yo estoy en casa, me quiero ir a tomar un cafecito, agarro el bastón, salgo a la calle y listo, no dependo más de nadie.</p><p>Me encantaría que la ciudad esté más acomodada para que una persona ciega se maneje como cualquier otro. Pero bueno, la vida continua, el golpe de mi vieja fue terrible, pero así como fue eso feo, cuando nació mi hija, yo ya estaba ciego cuando nació Pili… y ese minuto cuando nace digo: “La puta madre, no la puedo ver a Pili” y la empecé a tocar, le tocaba los deditos chiquititos, la carita, una hermosura y ahí me dije: “No importa, no la puedo ver pero la puedo tocar, la olfateo”, la agarraba a upa, me la comía a besos, una hermosura. Creo que mi hija fue un motor que me enciende todos los días, porque yo quiero que ella tenga un padre campeón, quiero que tenga un padre valiente.</p><p><b>— ¿Cómo es ser papá ciego?</b></p><p>— Yo me separo de la mamá de Pili cuando ella tenía dos añitos. Así que, prácticamente, desde los dos años o tres años que salgo solo con Pili con el bastón. Es más, tenemos anécdotas terribles, cosas que nos han pasado, no me olvido más: una vez me subí al bondi, yo más o menos me acuerdo el recorrido y le hago ver referencias, carteles, estación de servicio, qué calle estamos, qué altura, para no perderme y en una yo digo: “Acá nos tenemos que bajar, vamos Piluchi”, me agarro de sus hombritos y ella me lleva y con tal mala suerte que voy con la mano izquierda para agarrarme del caño del colectivo y le meto el dedo en la nariz al que estaba sentado. Lo que me he reído con Pili de cosas que nos han pasado, increíble, pero desde chiquita ella sabe que el papá no ve, entonces tiene que hacer como un doble trabajo en saber las calles, nos manejamos espectacular.</p><h2>“Cuántas cosas dejamos de hacer por lo que digan los demás.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NMMPPGCDLRCI3OM3ZSMQ5C2RXY.jpg?auth=1c8170708c78577b673e948316e21ee6689426bd210e6253b1f61c44cd1462bd&smart=true&width=1920&height=2394" alt="Roberto junto a su hija Milagros: “Mi hija fue un motor que me enciende todos los días. Yo quiero que ella tenga un padre campeón, un padre valiente”." height="2394" width="1920"/><p><b>— Cuando veías, ¿eras tan optimista como ahora?</b></p><p>— Siempre, siempre fui muy positivo. Antes quizás no disfrutaba la vida como la disfruto ahora.</p><p><b>— ¿De qué no disfrutabas?</b></p><p>— Yo antes estaba a 300 kilómetros por hora, corría en auto, promotora, noche, joda, publicidad…Todo joda, pero linda joda, a full, a tres gambas a fondo, y capaz que veía en los bosques de Palermo a gente ahí tomando mate y pensaba en qué lindo que tienen tiempo para eso, y yo no tenía esos tiempos. Hoy soy el dueño de mis tiempos, hoy me sobra el tiempo, hoy disfruto, yo me pongo a tomar mate en mi casa en el pastito, siento el olor al pasto, escucho los pajaritos, disfruto de la naturaleza, disfruto de la vida, disfruto el minuto a minuto y capaz que antes no lo hacía, porque estaba a full y capaz que no vivía la vida.</p><p><b>— ¿Cómo sería tu vida hoy si mañana, con ese optimismo y esa esperanza, volvés a ver?</b></p><p>— Olvidate. Lo primero que hago es subirme a un auto de carrera…</p><p><b>— ¿Cómo? ¿De verdad eso es lo primero que harías?</b></p><p>— Primero la agarro a Pili, la veo, me la como a besos y le digo: “Seguime, vamos”. Vamos al autódromo, llamo a <b>Hugo Mazzacane</b>, le pido que saque el auto, me subo y corro. Hace poco me subí a un auto de carrera y lo manejé estando ciego… En algo los argentinos somos número uno, por primera vez en el mundo un ciego manejó un auto de carrera.</p><p><b>— Te gusta mucho el peligro.</b></p><p>— Me encanta, me encantan los desafíos. ¿sabés lo que fue para mí, después de 15 años que no manejaba un auto, subirme y acelerarlo? Me volví loco, el olor a nafta, a aceite, me encanta. Y me encantan todos los desafíos, yo no me limito por haber quedado ciego. El otro día me tiré en paracaídas, no sabés la sensación que tuve cuando estaba arriba del avioncito, abren la puerta y dije: “¿Qué carajos estoy haciendo?”. Y me tiré y no sabés lo que fue, 35 segundos de caída libre, sentía el vientito a fondo, creo que bajamos a 160 millas, algo de eso, y después, cuando salió el paracaídas, me dio una sensación divina.</p><p><b>— Además de la adrenalina, ¿qué es hoy lo que más te gusta hacer?</b></p><p>— Hoy <b>el desafío que tengo es salir campeón del mundo de tenis para ciegos.</b> Ahora en septiembre me voy a Italia, que está el torneo mundial de tenis para ciegos.</p><p>Cuando realmente reconocí que había quedado ciego dije: “Tengo que hacer un deporte, en auto no puedo correr más, en moto tampoco, ¿qué hacemos? tenis ¿cómo carajo será?”.</p><p><b>— ¿Cuál es la técnica de los ciegos con la pelotita?</b></p><p>— Cuando la pelotita pica emite sonido, y a nosotros nos permiten hasta tres piques, en alguna de esas tres le tenés que pegar, agarré eso y me encantó, me cambió la vida, hoy soy un tenista, soy un loco hermoso. Me encanta el tenis y ahora viajo a Italia para el torneo mundial, no hay nada más lindo que ponerte la camiseta, no sabés qué hermoso desafío. Estoy entrenando desde hace un año para una semanita de torneo nada más, quiero cumplir ese objetivo que tengo de salir campeón del mundo.</p><h2>“Si hoy tengo ganas de hacer algo, no espero nada para mañana, porque mañana puede ser tarde.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SNXMHL6LEFHQPDKXRHV6LCS5PU.jpg?auth=62c4eb9a98ac674efb6a06c0719764f6336960ae257d9cb2c92214c4ca1e1b96&smart=true&width=1920&height=2386" alt="Roberto Rivas: "Hoy soy un tenista. Ahora viajo a Italia para el torneo mundial. No hay nada más lindo que ponerte la camiseta argentina"." height="2386" width="1920"/><p><b>— ¿Cuál es la imagen que más recordás? ¿Cuál es la imagen que tenés en la cabeza?</b></p><p>— Qué pregunta que hiciste, me encantó. Actualmente tengo 49 años, cuando tuve el accidente, tenía 24 años. Yo me imagino físicamente como cuando tenía 24 años, seguramente tengo cara de viejo, pero a mí me quedó ese recuerdo de cuando tenía 24 años, es más yo saludo a amigos de toda la vida y me los imagino todavía con esa carita de 24 años, y estoy seguro de que están todos hechos mierda con cara de viejo, pero yo todavía sigo con esa imagen.</p><p><b>— Te saco de tu optimismo. ¿Qué es lo peor de ser ciego?</b></p><p>— Lo peor de ser ciego es que nadie pensó en una persona ciega, en el manejarse todos los días en la calle, eso es una cosa de locos.</p><p>Por suerte, la tecnología ayuda y en esto hay que felicitar a <b>Apple, IPhone</b>, un fenómeno, tiene un sistema, totalmente adaptado, vos le deslizás el dedo y te lee todo lo que está en la pantalla…</p><p><b>— ¿Qué otras cosas, como el teléfono, están buenas?</b></p><p>— Me faltaría un bastón parecido al GPS, como el que usan los que manejan los autos, viste que el GPS te dice “a 200 metros doble a la izquierda, calle tal o a 300 metros está la estación de servicio o el auto te dice que te está consumiendo 7 litros a los 100 kilómetros”, te da toda esa info, bueno el ciego precisa esa información. Por ejemplo, voy caminando y que me avise: “Guarda que a 10 metros tenés una reja que sobresale, estás llegando a la esquina”.</p><p><b>— Te falta información.</b></p><p>— Información. Y si querés que no me hable, que vibre, algo que te pongas y te vibre. Por ejemplo, si me estoy acercando a la pared, y te vas a chocar, viste como cuando estacionás marcha atrás que se siente el “pi, pi, pi, pi”; bueno, lo mismo, vas caminando, “pi, pi”, y al ciego lo ubicás.</p><h2>“Yo no me limito por haber quedado ciego.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N3FT7ST22ZGJ3G6AC4MS22JW3A.jpg?auth=09087cb33273629f9b150494dfa6ad7d4ae239cf60f954266a173c2e55cecf6c&smart=true&width=1920&height=2882" alt="Roberto Rivas en la plenitud de su etapa como piloto." height="2882" width="1920"/><p><b>— ¿Qué fue lo que más te costó en la adaptación a la vida de ciego?</b></p><p>— Es jodido encarar una mina. Mirá, yo estoy con vos, estamos tomando algo y te digo: “Che, estás divina”, vos no me digas nada, y capaz que estás sonriendo como diciendo “Vení, cómeme la boca” y yo no te veo, y vos no me contestás, entonces yo pienso que no hay onda, pero vos capaz que me estás poniendo la mejor cara de divina, hermosa, y yo nunca me enteré. Entonces es muy jodido atacar, porque un ciego no sabe qué cara está poniendo la otra persona, qué es lo que está haciendo, hay otras personas que son más directas, te tocan, te agarran y te dicen: “Vamos”.</p><p>En un boliche olvidate con la música a fondo, no hay peor cosa para un ciego que eso, sos ciego y con la música a fondo quedás sordo, no podés hablar con una mina ni loco ahí.</p><p>Pero hay un montón de cosas que son complicadas, cocinarse por ejemplo, es medio complicado. Yo me cocino todo fantástico, a veces me quemo, cosas que me pasan, pero acepto que quedé ciego y son las reglas que me toca jugar, me tendré que quemar.</p><p><b>— ¿Qué le dirías a la gente que queda ciega y que no se puede aceptar tan fácilmente?</b></p><p>— Es difícil, porque <b>cuando yo apenas quedé ciego me decían un montón de cosas que no quería ni siquiera escucharlas</b>. Hoy doy muchas charlas de motivación y es donde aconsejo disfrutar la vida, lo que no está más no está más, yo no puedo ir para atrás y recuperar la vista. Entonces ¿qué nos toca? jugar con estas cartas y vamos para adelante con lo que tenemos<b>.</b> Cuánta gente perdió a la mamá, al papá, un hijo, un hermano, el trabajo, un juicio, un montón de quilombos, entonces nos tenemos que adaptar a lo que tenemos.</p><p>Hoy disfruto el minuto a minuto de la vida y no dejo nada para mañana, antes yo decía “el año que viene salgo campeón”, el año que viene no existió más, quedé ciego y no pude correr más, entonces, hoy tengo ganas de hacer algo, voy y lo hago, no espero nada para mañana, mañana puede ser tarde.</p><p>Hoy es la vida y lo que aprendí es siempre poner una sonrisa, a todo reírme, yo antes lloraba, me caía, me golpeaba, venía con una bronca ¿y qué lográs con esa bronca? No logras nada, entonces hoy me río de todo y ese es el secreto de la vida: reírse.</p><h2>“Un día llorando dije ‘dale, boludo, tenés que salir a la calle, como salen todos los ciegos, y enfrentá la realidad´”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KHBGT4PJZVD3LKESY5KI7BDCZI.jpg?auth=8aea86a5feb7d8d8a8eb60c831e1f6f20d95dbbbf6c42ed1067e36e906b7ffdf&smart=true&width=1920&height=1272" alt="Roberto Rivas: "Si hoy tengo ganas de hacer algo, no espero nada para mañana, porque mañana puede ser tarde."" height="1272" width="1920"/><p><b>— Para terminar, si pudieras escribir una palabra grande en el cielo y que todos la puedan leer ¿qué palabra sería?</b></p><p>— Amor. El amor es todo. Perdón, te amo, gracias. <b>Hasta los que me tiraron a mí: perdón, te amo, gracias</b>. Son esas tres palabras fundamentales: perdón, te amo, gracias.</p><p><i><b>Mirá la entrevista completa:</b></i></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5LEUQTMQLJH7HJPQ7IBZGWJ33E.jpg?auth=a939580ec8c4d18eab2367a2ccbd4f80becc5fdfe5c9b36e7821d05e7bce116a&amp;smart=true&amp;width=1921&amp;height=1081" type="image/jpeg" height="1081" width="1921"/></item><item><title><![CDATA[Salió adelante tras sufrir trastornos alimenticios: “La recuperación más grande es hacer el duelo por ese cuerpo ideal que nunca va a llegar”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/07/01/salio-adelante-tras-sufrir-trastornos-alimenticios-la-recuperacion-mas-grande-es-hacer-el-duelo-por-ese-cuerpo-ideal-que-nunca-va-a-llegar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/07/01/salio-adelante-tras-sufrir-trastornos-alimenticios-la-recuperacion-mas-grande-es-hacer-el-duelo-por-ese-cuerpo-ideal-que-nunca-va-a-llegar/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[Vivió su infancia en un country y estudió en un colegio privado. Asegura que se trató de un mundo elitista, que propiciaba la discriminación. “Decían que si ponés una bomba en la villa 31 se solucionan todos los problemas del país”, recuerda con estupor. “Entrar a la UBA me explotó el cerebro”, dice]]></description><pubDate>Mon, 01 Jul 2024 05:21:06 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Chiara Elena Barile </b>es psicóloga, creadora del podcast “El closet de la salud mental” y en la actualidad acompaña a sus pacientes a sanar el vínculo con el cuerpo y la comida.</p><p>En una charla honesta con Realidades, Chiara habla de la necesidad de duelar al cuerpo ideal y relata sin eufemismos la intimidad de vivir en un country: “No había diversidad de ningún tipo, y la superficialidad está muy a flor de piel, no sos Chiara, no sos tu creatividad, sos tu imagen, sos lo que te ponés, sos lo que te vestís, sos el cuerpo que tenés”.</p><p>El recuerdo de su primera dieta, un libro de escuela y sus noches más oscuras saltando la soga sin pisar el suelo.</p><p>¿Cómo es vivir entre ricos? ¿Por qué nunca se sintió parte de esa élite? ¿Qué aprendió de ese universo de prejuicios y restricciones? ¿Cómo logró recuperarse?</p><p>El lado B de un mundo de grises y sombras.</p><p>Conocé la historia de Chiara.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BYYSC2A2FNAATB5TH7664CVIV4.jpg?auth=5ddf9840dbaf1bb0c994c034a0414183b19578c973241b27cba6e24880b0c7a5&smart=true&width=1920&height=1272" alt="Chiara Barile: "Cuando entré a la UBA me explotó completamente el cerebro."
" height="1272" width="1920"/><p><b>— ¿Qué es “El closet de la salud mental”?</b></p><p>— Es un podcast que nace con la intención de poder charlar de lo que todavía no se habla. Hoy en día se habla un montón de salud mental, pero parece que faltan un montón de temas, hay mucho tabú y el podcast busca valorar las historias de cada quien y darle un lugar en este mundo.</p><p><b>— Haciendo honor al nombre de tu podcast, ¿cuál fue tu closet? ¿de qué closet tuviste que salir?</b></p><p>— La paradoja de “El closet de la salud mental” es que yo lo creé con la intención de visibilizar otras historias, y en el proceso me fui dando cuenta de que había algo de mi historia que quería compartir, con lo cual yo también tenía que salir de un closet.</p><p><b>— ¿Y de qué closet saliste y cómo saliste?</b></p><p>— Cuando fui adolescente sufrí de trastornos de conducta alimentaria, de anorexia y de bulimia. Yo trabajo y acompaño a mujeres para que sanen el vínculo con su cuerpo y su relación con la comida, pero nunca había hablado de mi historia, que la atravesé durante la adolescencia y que nunca más la saqué a luz. Y en este proceso de contar otras historias, hablando con mi psicóloga, ella me preguntó “¿y qué pasa con vos?” y yo de pronto me puse a llorar y dije: “Creo que tengo que hablar un poco del tema”, así que para mí fue un proceso re intenso también.</p><p><b>— ¿Cuál es tu historia?</b></p><p>— Bueno, para mí fue re desafiante, de hecho yo grabé el episodio y quedó archivado durante meses, no sabía si compartirlo o no. Un poco mi historia nace en el colegio; yo viví muchos años en un barrio cerrado, un country, un mundo un poco de ricos, iba a un colegio de ricos, a un colegio bilingüe, sin yo sentirme tan parte de eso y <b>un poco como que ahí, en el colegio, empezaron los problemas.</b></p><p><b>— ¿Por qué no te sentías parte de eso y qué problemas empezaron?</b></p><p>— Yo nunca me sentí parte del colegio porque no tenía la misma clase que mis compañeros del colegio, nosotros, con muchos desafíos, becas, lográbamos sostener esa educación, pero vivía en un entorno de chicos y chicas que venían realmente de otras realidades, de mucha plata, un estilo de vida muy diferente y un poco mi sensación, ahora que lo veo de grande, es que todas aspirábamos ahí a ser flacas. Estaba el mandato que existe en el mundo, en Argentina, pero lo que pasaba ahí era que <b>todas las chicas no teníamos otro ideal en nuestra cabeza que ser flacas y no teníamos otro modelo que copiar.</b> Las que eran flacas querían ser más flacas, las que no eran flacas soñaban con ser flacas y nos pasábamos entre nosotras tips, estrategias o formas de poder ser flacas.</p><p><b>— ¿De qué clase social te considerabas?</b></p><p>— Nosotros éramos clase media, media alta ponele, y vivíamos en un entorno de chicas y chicos que accedían a un montón de ropa, yo no tenía la ropa que tenían ellos o no tenía la posibilidad de hacer las salidas que hacían ellos o los viajes que hacían ellos, y como que había un entorno muy marcado por la delgadez.</p><p>Nosotros íbamos todos al colegio bilingüe y después íbamos a bailar con chicos que también eran de otros countries y de otros lugares, y <b>nos movíamos como en pequeñas burbujas, pasábamos de una burbuja a la otra</b> en donde siempre se reproducía como la misma idea, que insisto: está en todo el mundo, pero en el lugar donde yo vivía estaba como mucho más exacerbado. En el barrio salían a caminar las mujeres hiper mega delgadas, que salían a hacer ejercicio y los modelos de las mujeres que aparecían eran todas super flacas, no había diversidad de ningún tipo, ni desde la orientación sexual ni de nada, pero en términos de corporalidades tampoco, la que no era flaca estaba guardada en su casa, no salía, no se mostraba, no se vinculaba de la misma manera.</p><p><b>— ¿Cómo eran tus días? Crecer en un colegio de alta sociedad con esos parámetros y con esa no diversidad…</b></p><p>— Para mí fue todo un proceso muy intenso. Tengo el recuerdo de una vez que me vi en el espejo, tenía como 14 años, y recuerdo que algo empezó a no gustarme, no me acuerdo exactamente qué fue lo que dije pero pensé: “Necesito empezar a hacer dieta” y ahí se abrió un mundo de problemas y de un montón de cuestiones, que tenían que ver con perseguir ese modelo ideal, y el problema que yo tenía ahí dentro era que todas estábamos en la misma, yo empecé a tener conductas re desordenadas en la alimentación, pero que entre todas las empujábamos, salíamos a bailar y nos emborrachábamos hasta vomitar porque el alcohol engordaba, unas lógicas absurdas, o no comíamos antes de tomar…</p><p>Yo tengo este recuerdo de decir “algo no me gusta” y decir “empiezo dieta”.</p><p><b>— ¿Y?</b></p><p>— Y empecé un montón de dietas y la primera siempre es como muy restrictiva, es como muy efectiva entre comillas. La primera vez que uno hace dieta, por lo general, adelgaza y el problema es que después eso yo ya no lo podía sostener y ahí empecé a entrar en más problemas.</p><h2>“Si en el country se roba algo, siempre se culpa a la persona que es visitante, a la persona que trabaja adentro”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UAB4BBNHUZCZFMCOHYYCFP2JYY.jpg?auth=84ca0f2d9845151084fbb2769451280f7eaaf7beed09064bf3323ef964cfcf08&smart=true&width=1920&height=2400" alt="Chiara Barile: "Nos movíamos en círculos, como pequeñas burbujas, pasábamos de una burbuja a la otra, en donde siempre aspirábamos a ser flacas."" height="2400" width="1920"/><p><b>— Paralelamente a esto ¿tu familia notaba el cambio? ¿cómo es tu familia? ¿tenés antecedentes?</b></p><p>— En mi casa no sé si se notó tanto el cambio en principio, yo tengo una hermana que es muy flaca, como de naturaleza, biológicamente flaca, y cuando yo estaba en mis peores años estaba muy parecida a ella y eso creo que dificultó que mis padres se dieran cuenta. Al mismo tiempo yo venía de una historia de muchas tías, de abuelas, con muchos temas en relación a la comida, en relación a la alimentación, entonces creo que tenía un poco que ver con mi historia personal y con el mundo en el que estaba inmersa.</p><p><b>— ¿Cuál es tu historia personal?</b></p><p>— Bueno, mi abuela era un poco particular. Ella, cuando era chica, <b>nos clasificaba entre las nietas gordas y las nietas flacas</b>, y yo estaba, cuando era más chica, como para lo que ella eran las nietas gordas y te lo hacía saber. Mis papás eran de Córdoba y todos los años viajábamos a Córdoba para Navidad, y para mí era re difícil encontrarme con ella porque siempre me devolvía lo que yo no quería ser, <b>“la nieta gorda”</b>, y me tenía que poner a dieta.</p><p><b>— ¿Cómo te lo hacía saber?</b></p><p>— Me decía a mí directamente “estás más rellenita”, era un ser muy especial, pero hacía regalos en función de las nietas que quería y las que no, y a las que no quería éramos las nietas gordas.</p><p><b>— Por ejemplo, ¿cuál era el regalo para una nieta flaca y para una nieta gorda?</b></p><p>— Y yo me acuerdo que en su momento me había regalado unas medias de hombre y yo me enojé, además yo era nena, eran unas medias de hombre que me quedaban enormes, como que ni siquiera había intentado pegar en nada, y a las nietas flacas no recuerdo qué regalos les hacía pero les hacía otros regalos, mucho más pensados.</p><p><b>— Te vuelvo al colegio, al country, a la vida de ricos, ¿qué cosas, hoy a la distancia, decís “esto no era normal” y vos lo naturalizabas?</b></p><p>— Hay muchas cosas de ese mundo que no eran muy normales, más allá de las delgadez, para mí el hecho de que en un country haya una entrada para los propietarios y una entrada para los visitantes, y que, por lo general, a las personas que trabajan adentro de los country les revisan el bolso, <b>si se roban algo siempre se culpa a la persona que es visitante, a la persona que trabaja adentro</b>. Eso a mí me hacía bastante ruido, por lo general, en las afueras de los countries se instalan villas o barrios en la periferia, que son la mano de obra de las personas que viven dentro y yo, particularmente, por mi mamá, tenía mucho contacto con las personas que estaban afuera. Ella ayudaba a los que vivían afuera del barrio, les daba apoyo escolar y hacían colectas, entonces yo conocía este mundo. Y, por otro lado, pasaba esto: vos veías en el barrio que las mujeres que circulaban eran las mamás que se juntaban entre ellas a caminar, que eran todas super flacas y que se ponían un conjunto super fit y super a tono. Y después, desde ahí hasta el colegio esto: nos compartíamos dietas, nos compartíamos estrategias o típica, la que era más gorda y bajaba de peso la felicitaba todo el mundo.</p><p><b>— ¿Qué fue lo peor que hiciste durante el tiempo de vivir esa realidad? ¿Cuáles fueron tus horas más oscuras?</b></p><p>— Bueno, empezó esta dieta que te comentaba antes, controlaba todo lo que comía.</p><p><b>— ¿Qué comías?</b></p><p>— Ensalada, no comía ningún dulce, no comía carbohidratos, empecé así y después empecé a tener periodos de atracón que se me disparaban porque estaba muerta de hambre, esa es la realidad, de hecho me acuerdo que yo anotaba todo lo que comía y de pronto, cuando en el algún momento se me iba todo de las manos, empezaba a comer más. Paulatinamente empecé a entrar en un ciclo de mucha restricción y después de atracón, mucha restricción y atracón…</p><p><b>— Durante todos esos ciclos de atracones y restricciones, ¿lo compartías o comentabas con alguien?</b></p><p>— Leí un libro que circulaba en el colegio que contaba la historia de una chica que había sufrido anorexia y bulimia, y ese libro fue mi escuela, fue donde aprendí todo.</p><p><b>— ¿Era tu manual?</b></p><p>— Era el manual. Yo empecé con la anorexia, empecé a restringirme y después cuando se me estallaba el atracón empezaba a vomitar, y un poco todo eso lo aprendí en ese libro.</p><p><b>— Hago un paréntesis. Me alerta escuchar eso. ¿Hoy volverías a leer ese libro?</b></p><p>— Es un libro que es complejo. No me interesa hablar de la autora, por eso tampoco me gusta decir el nombre porque me parece que tenía que ver con esa época, había otra información, creo que hoy esperaría que ese libro no pudiera ser publicado, o al menos no de esa forma. Es un libro que no habla nunca de la recuperación, como que todo el proceso es aprender a cómo vomitar o a cómo reproducir ciertas conductas. Yo hoy no se lo recomendaría a mi hija, intentaría que no pudiera circular o que tal vez circulara de otra forma, como con otro lenguaje.</p><h2>“Cuando entré a la UBA me explotó completamente el cerebro”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z44MRGYIXFELTPW2OMWLXFNKUU.jpg?auth=344040a5583cedd5d9f9864132229e41753f14cbf6bf794b204530445ddf45b8&smart=true&width=1920&height=2882" alt="Chiara junto a su hija Renata." height="2882" width="1920"/><p><b>— Hablaste de recuperación. ¿Estás recuperada hoy?</b></p><p>— Hoy sí, pero me llevó muchos años.</p><p><b>— ¿Cuándo te diste cuenta de que estabas enferma?</b></p><p>— Recuerdo una noche muy oscura en mi casa, después de haber vomitado, me acuerdo de estar tirada en el baño super angustiada, como el momento más oscuro de mi vida y decir <b>“hasta acá llegué”</b>. De hecho, en mi escuela pasaba que había muchas compañeras que habían sido internadas por tener trastornos de la conducta alimentaria.</p><p><b>—¿Era normal la internación por esos trastornos?</b></p><p>— Sí, se internaron compañeras de otros grados también.</p><p><b>— ¿Y cómo vivías ese tema tanto vos como tus compañeras? ¿qué hacían?</b></p><p>— Esto, como que había un “qué mal”; pero no había conciencia sobre lo que pasaba en la clase para que eso pudiera ser posible, no es que venían y nos daban una charla, era como un problema de ella, un problema aislado vivido de forma individual.</p><p><b>— Vuelvo a preguntarte, cuando te enterabas que a una compañera tuya la internaban, vos, padeciendo la misma enfermedad, ¿qué sentías?</b></p><p>— A mí me pasó esa noche, recuerdo patente estar en mi casa, estar en el baño de mi casa muy angustiada, y empecé a pensar en eso “no quiero que me internen, no quiero llegar a ese punto” y al mismo tiempo decir “no puedo más”, y esa fue la posibilidad de decir “no quiero que me internen” y al mismo tiempo reconocer que necesitaba ayuda. Lo primero que hice fue ir a vivir con mi mejor amiga en ese momento, que la adoro un montón, me acuerdo que un día de llanto, de decirle “necesito contarte algo”, de llorar, llorar, llorar, llorar, y ella fue la que me ayudó a pedir ayuda psicológica por primera vez. En ese momento había sólo teléfono de línea y ella llamaba a mi casa y decía: “Hola, ¿pediste turno con la psicóloga?”. Y a partir de que ella me insistió varias veces yo pedí un turno con la psicóloga y ahí puedo decirte que fue el primer paso en mi recuperación, pero que me llevó varios años.</p><p><b>— ¿Qué es lo que más cuesta a la hora de comunicar o pedir ayuda?</b></p><p>— A mí lo que me pasó es que fui a la psicóloga primero, mi primera experiencia con la psicóloga no fue muy buena pero tuve otras mucho mejores. Me acuerdo de llorar, llorar y llorar, y no poder hacer más que llorar en las sesiones. Lo que me pasó con esta primera experiencia es que ella enseguida me quiso internar, y lo que yo decía era: “No puedo creer, después de todo lo que sufrí, de haber pedido ayuda para no llegar a estar internada, que lo primero que quiere hacer esta psicóloga es internarme”. Al final un poco mi papá me ayudó, me escuchó, dijo: “No, no te vas a internar, vamos a charlar con la psicóloga”. Esto no quiere decir que esté en contra o a favor de la internación, yo en ese momento no quería eso, y ella me hizo firmar un consentimiento y me derivó a una psiquiatra. Entonces, mi primer tratamiento fue con la psicóloga y luego con la psiquiatra algunos meses, pero tampoco quería la medicación, yo sabía que tenía un problema, pero lo quería trabajar, lo quería resolver, no quería estar medicada, así que ella me acompañó en ese proceso. Insisto: no porque la medicación esté mal sino por cómo yo lo quería vivir o yo quería atravesar ese proceso de sanación, y ahí empecé con ella.</p><p><b>— En proceso de sanción, de rehabilitación ¿qué es lo que más te costó? y ¿cómo la familia recibió la noticia?</b></p><p>— Era difícil, siempre es difícil acompañar a alguien que está sufriendo, yo lo cuento con mucha liviandad ahora porque lo tengo mucho más resuelto. Es muy difícil, es complejo, yo lo que sugiero es que hay que escuchar, hay que acompañar. Mis papás no sé si tenían las herramientas, era otra época, no había la información que hay ahora. Para mis hermanos, también, para ellos era, no sé si una carga, pero era medio un bajón que tu hermana esté sufriendo todo esto. Yo era un quilombo, disparaba para todos lados, además esta falta de comida y de sueño te dispara el mal humor. Ellos no fueron mi red para recuperarme, yo me apoyé mucho en mi terapia y después en amigas.</p><h2>“Mi abuela era muy particular, nos clasificaba entre las nietas gordas y las nietas flacas”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z7FOTQFBJJCWZJF6DRG2ZUKARY.jpg?auth=8da29ecada623c8330c852712b2114e20b2cd02b9b0ac85c0c7fa59246d6250a&smart=true&width=1920&height=2860" alt="Chiara a los 16 años, en plena lucha contra su enfermedad.
" height="2860" width="1920"/><p><b>— ¿Cuáles fueron tus primeras señales de recuperación?</b></p><p>— Yo tuve varias. Las primeras señales que empecé a ver fue poder alimentarme bien, poder comer las comidas básicas, lo indispensable; después, un poco lo que a mí me sirvió fue alejarme del mundo en el que crecí, después pude volver pero necesité un tiempo de salir de esa burbuja. De hecho, un paso clave en <b>mi proceso de recuperación fue entrar a la universidad, empecé a estudiar en la UBA y cuando entré me explotó completamente el cerebro</b> y pude entender que mucho de lo que yo estaba viviendo no tenía que ver sólo con mi historia sino haber sido parte de ese mundo. Después, volví y me reencontré, y tengo amigas todavía que vivieron ahí o iban a mi colegio, pero necesité un poco verlo desde afuera y conocer la diversidad.</p><p><b>— Escuchándote, creo que en tu caso vivir en un country fue más peligroso que seguro.</b></p><p>— Sí, depende. A veces pasa esto: lo que tiene la vida en el country es que, efectivamente, si en el mundo está este ideal de belleza, en el country se profundiza mucho más porque no tenés otro modelo, a lo que aspirás es a ser flaca pero todo el mundo aspira a ser flaca. Cuando yo estudiaba en la UBA no estaban todas las pibas contando calorías, no están todas las pibas pensando en qué comieron, qué dejaron de comer, no están todas tan preocupadas por el cuerpo, mientras que en el mundo que yo habitaba sí. Y lo que tiene es esto, como que empiezan a circular un montón de conductas que están naturalizadas, ni hablar del vínculo con el alcohol, un montón de nosotras tomábamos hasta vomitar, literal, era como que si ibas a tomar, teníamos que tomar hasta vomitar porque el alcohol engorda y esas cosas las aprendés en ese mundo sin tener contacto con otras realidades que te enseñen algo diferente.</p><p><b>— ¿Qué otras cosas hoy son peligrosas o no tan bellas de vivir en un country?</b></p><p>— No estoy en contra de la vida en el country… pero bueno, primero, aparece la superficialidad, está muy a flor de piel, no sos Chiara, no sos tu creatividad, sos tu imagen, sos lo que te ponés, sos lo que te vestís, sos el cuerpo que tenés y eso es lo más importante.</p><p><b>— Si hoy volvieras a vivir en un country, ¿pensás que puede ser distinta la realidad?</b></p><p>— Y puede que sea una de las problemáticas.<b> Lo que me parece que es grave es que no haya mucha conciencia de cómo crecen los chicos y chicas en ese ambiente</b>. Mis viejos fueron ahí buscando seguridad porque en los alrededores había robos y qué sé yo, pero no hay mucha conciencia de lo que aprendemos en ese mundo, vos te criás en un lugar en donde, para mí, ahora que lo veo, es re loco, había una entrada del dueño y una entrada del visitante, y a la empleada que trabaja en una casa la revisan cuando sale. Era moneda corriente en el colegio escuchar que si te faltaba algo era porque te había robado la empleada, esos son prejuicios que vas adquiriendo.</p><p><b>— ¿Podrías ampliar más sobre los prejuicios?</b></p><p>— Por ejemplo, los countries siempre están como amurallados, entonces siempre está esta idea de que afuera está el peligro, afuera está el ladrón. Me acuerdo que en el colegio decían que había que poner una bomba en la Villa 31 y se resolvían los problemas del país, tremendo.</p><p><b>— ¿Eso se dice en los countries?</b></p><p>— Pero claro. Pensá que <b>todos los días de tu vida te levantás, salís de una muralla, te vas a un colegio que también está amurallado, después te juntás con gente que vive en el mismo lugar y es difícil pensar diferente,</b> y vos salís y te criás con la idea de que afuera está lo peligroso, que adentro está lo seguro, entonces todo lo que pasa afuera de tu country es peligroso y en ese peligro aparecen todos los otros, está el chorro, está el villero, todo lo que es diferente a uno se vuelve peligroso.</p><p><b>— ¿Algo más que te parezca peligroso o te espante?</b></p><p>— No todo me espanta. Hay cosas buenas, mi primera infancia fue muy linda. Cosas que me espantan y que me conflictúen un poco, esto: el valor del dinero, yo me acuerdo que en el colegio de mi hermano se iban de viaje de egresados y mostraban sus tarjetas de crédito, mostraban billetes como el valor de la plata por encima de absolutamente todo, tengo esas imágenes muy claras como algo raro. Después otras cosas, por ejemplo, me acuerdo que incluso hablando de vuelta del cuerpo, si había un chico que de pronto se besaba y chapaba con una chica que no era flaca, ahí lo burlaban a toda la semana refiriéndose a que él se había dado un beso con una chica que no era flaca. Y nosotras, las chicas, teníamos miedo de ser esa gorda. Imaginate que el pibe era el hazmerreir de toda la clase y nosotras teníamos miedo de ser esa gorda, por eso estaba tan instalada la idea entre nosotras de poder ser todas flacas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G7DOGQE7OZHWHHM5GYBYLKBDXY.jpg?auth=97d9227afff3aede57a40e60bf9b3c9373dbac8db8a5e0880c5f14f699e160c4&smart=true&width=1920&height=1272" alt="Chiara es creadora de: “El closet de la salud mental”, un podcast que nace con la intención de poder charlar de lo que todavía no se habla." height="1272" width="1920"/><p><b>— ¿Te acordás de las peores horas de tu vida?</b></p><p>— Las noches eran las más difíciles, se me acumulaba toda la angustia, venía de todo el día de haber intentado controlar la comida, contar calorías, llegaba la noche y me agarraba mucha angustia, si de día había comido mucho a la noche compensaba o vomitaba o hacía mucho deporte en mi casa. Esto es tremendo, no lo hagan en sus casas: yo había aprendido a saltar la soga sin hacer ruido.</p><p><b>— ¿Cómo es eso?</b></p><p>— Claro, sin que la soga tocara el piso. Yo saltaba la soga y lograba saltar alto y pasar la soga alta para que no tocara el piso y que no hiciera ruido. Y eso era tremendo, podía estar bastante tiempo.</p><p><b>— ¿Cuánto tiempo?</b></p><p>— Estaba una hora o más saltando a la soga, como una forma de compensar lo que había comido.</p><p><b>— ¿Qué aprendiste de esto? ¿qué mensaje podemos darle a las chicas o chicos que están padeciendo lo que vos padeciste?</b></p><p>— Sí,<b> </b>la recuperación es larga pero es posible,<b> </b>a mí me llevó muchos años también porque yo ya estando recuperada iba a nutricionistas que seguían haciendo foco en consultas restrictivas. Yo me formé en alimentación intuitiva y hay un montón de nutricionistas que trabajan con ese enfoque que está buenísimo, pero hay poca visibilización del tema y tal vez hay alguien que se está recuperando y vos hacés que cuente lo que come, y eso le puede gatillar alguna conducta de desorden alimentario. De hecho, <b>el momento clave para mí fue el embarazo, fue la primera vez en mi vida en donde solté todo tipo de control,</b> la pasé bárbaro, comí todo lo que tenía ganas de comer y cuando pasó el embarazo dije: “No quiero volver a hacer una dieta nunca más en mi vida”. También dije: “No quiero que la comida vuelva ser un problema en mi vida”.</p><p><b>— Le pregunto a la Chiara adulta, ¿qué mensaje te gustaría dejarle a otras Chiara adolescentes o a otras personas que están sufriendo hoy lo que vos padeciste?</b></p><p>— Creo que uno de los grandes problemas en la sociedad, y en el trastorno de la conducta alimentaria obviamente es más fuerte, es que siempre buscamos un ideal que no existe. Es como que <b>perseguimos una zanahoria que cada vez se corre un poco más,</b> como que vos decís “quiero bajar 5 kilos”, bajás esos 5 kilos “y ahora quiero tonificar esto” y tonificás eso, entonces es una zanahoria que es inalcanzable, que te devuelve una insatisfacción constante. Y yo estaba en ese loop, bajaba un poco y quería bajar otro poco; mejoraba esto, quería mejorar lo otro; y creo que el desafío más grande de la recuperación es hacer ese duelo por ese cuerpo ideal que nunca vas a tener. Para mí es como decir: “Bueno,<b> aceptá tu cuerpo como es y dejá de soñar con ese cuerpo que nunca va a llegar, porque está pensado para que siempre le falte algo más”.</b></p><h2>“La recuperación es larga pero es posible”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LF2REZJ7SBF4JIWCUU5YOD34YI.jpg?auth=1e6d029e16864bcb991df36c87c541f5fc028e0ab0d9425979739bbeb592dca5&smart=true&width=1920&height=2400" alt="Chiara Barile: "En el embarazo, fue la primera vez en mi vida en donde solté todo tipo de control, y cuando termino fui mamá dije: “No quiero volver a hacer una dieta nunca más en mi vida”" height="2400" width="1920"/><p><b>— ¿ Vos duelaste tu cuerpo?</b></p><p>— Sí, yo creo que todas tenemos que hacer el duelo por el cuerpo ideal. Me parece que el cuerpo ideal se instala en la sociedad o en estos espacios donde yo vivía, pero es un cuerpo ideal que no existe, porque justamente es ideal, es una fantasía a la que todas aspiramos y como siempre aspiramos a eso, siempre estamos haciendo algo nuevo para llegar, pero la realidad es que nunca vamos a llegar, podemos pasar toda la vida girando en esa rueda o hacer el duelo y asumir que ese nunca va a ser tu cuerpo pero poder, a partir de ahí, empezar a aceptar tu cuerpo tal cual es.</p><p><b>— ¿Un mensaje que te gustaría dejar?</b></p><p>— Primero esto: que si hay alguna chica que esté atravesando alguna situación con el cuerpo, con su alimentación, que sepa que hay otra realidad posible, que hay otra realidad de disfrute donde podemos conectar con la comida, donde la comida se vuelve un placer, que no es necesario que todo sea tan complicado en relación a ese tema e incluso que la comida no tiene que ocupar tanto espacio en nuestra mente, y si hay chicas que llegan a estar viviendo en countries: hay más mundo, hay una realidad por fuera que está buena.</p><p><b>— ¿Country o facultad UBA?</b></p><p>— Más UBA, pero pueden ser los dos, country con UBA.</p><p><i><b>Mirá la entrevista completa:</b></i></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/6JOZTKTUZFGRVPU52BECKEJZNU.jpg?auth=d54620acfd70f2728981c29cc708b03694e05d7bc05d6033513147616da81e0d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[De dormir en una plaza a ser representante de artistas: “Con dos platos de comida al día me sentía Bill Gates” ]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/06/24/de-dormir-en-una-plaza-a-ser-representante-de-artistas-con-dos-platos-de-comida-al-dia-me-sentia-bill-gates/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/06/24/de-dormir-en-una-plaza-a-ser-representante-de-artistas-con-dos-platos-de-comida-al-dia-me-sentia-bill-gates/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[Hace 20 años Pablo Cerrutti dormía en la calle, pero su resiliencia y amabilidad torcieron su destino. De cuidar autos y limpiar vidrios a destacarse en el marketing y las relaciones públicas, trabajando con más de 300 figuras del espectáculo]]></description><pubDate>Mon, 24 Jun 2024 05:10:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hace 20 años <b>Pablo Cerrutti</b> <b>dormía en una plaza</b>, llegó a vivir allí por diversas circunstancias, pero el hecho de pensar distinto lo salvó.</p><p>Hoy es agente de prensa, relacionista público y creativo publicitario<b>.</b></p><p>En su haber representó a más de 300 figuras del espectáculo y del <i>show business</i>, como Cacho Castaña, Beyonce, José Luis Perales, Patricia Sosa, Gerardo Sofovich, Paulina Rubio, Wanda Nara, y en la actualidad, a Valeria Lynch.</p><p>Se considera un hombre de suerte. Leyendo diarios y asistiendo a eventos culturales gratuitos encontró la clave de su resiliencia.</p><p>Nunca dudó en buscar un trabajo estable y vivir un día por semana en una pensión le sirvió para no caerse del sistema.</p><p>En una charla honesta en Realidades, Pablo cuenta cómo eran sus noches durmiendo en una plaza, qué cosas le daban miedo y cómo logró salir de allí: <b>“Cuando tenía hambre me iba a dormir para no padecerla”,</b> recuerda, y que <b>“solo era visible para dar miedo”.</b></p><p>Aprendió a transformar todo lo negativo en positivo.</p><p>Confiesa que a él todo le llegó tarde, por eso duerme poco: “Hoy no hay prácticamente ningún sueño que pueda superar mi vida real, por lo tanto no quiero perderme nada”.</p><p>Para Cerrutti, la vida se divide entre extras y protagonistas: “Estamos los que hacemos y están los que hablan de lo que hacemos. Yo creo que lo que me salvó en mi vida es el hecho de pensar diferente”.</p><p>Conocé la historia de un hombre apurado por vivir.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LVLF7VV5MNFKBKA3DSD7K7YMBI.jpg?auth=b8f3740e50f7a104a2fb544d1c4ac3dba54ea14ec1f5316518ead7e424ddd0c0&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Pablo Cerrutti: "Tuve la enorme fortuna de no tener un segundo de debilidad, esos que a uno le cambian la vida para siempre" (foto Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><b>—¿Quién es Pablo Cerruti?</b></p><p>—Soy agente de prensa, relacionista público y me dedico a generar carreras, a contribuir también a que mejoren las existentes, y soy creativo publicitario, básicamente, también.</p><p><b>— ¿Cuántos años tenés?</b></p><p>— Estoy cerca de los 60, estoy en 58.</p><p><b>— ¿Y cuándo comenzaste siendo relacionista público?</b></p><p>—Hace 20 años por ahí, <b>vivía en una plaza</b>, literalmente. Así que hay un punto de quiebre, un punto de inflexión en mi vida muy importante que me llevó a esta profesión que tengo.</p><p><b>— ¿Cómo llegaste a vivir en una plaza?</b></p><p>— Yo ya había elegido una plaza... Ya era orgulloso y pretencioso porque vivía en una plaza en Barrio Norte, la plaza es la que está el teatro Coliseo, hay un banco semicircular, frente al teatro, ese era el punto que había elegido y llegué a vivir ahí por distintas circunstancias. De chico, de adolescente me refiero, perdí a mis padres, perdí a mi papá de un cáncer de páncreas, que se lo llevó en tres meses y a mi mamá en un accidente automovilístico, y <b>me crie como pude.</b></p><p>Fui atravesando distintas etapas. Tengo segundo año de secundario, no tengo formación académica, pero me ha ido muy bien en la vida, en base a laburo digo, trabajo todos los días para tener suerte, pero también la tuve porque hay mucha gente que trabaja mucho, hace grandes esfuerzos, lo hace dignamente y no consigue un resultado similar.</p><h2>“Hace 20 años vivía en una plaza, literalmente.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6YVZ3Y7STNGJRHFCPIJJRVQ6QM.jpg?auth=c072916f265a43d2bc770a937ac3235e0daf7b55ad9fc817b6fa6936a4cb96cd&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Pablo Cerrutti durante una entrevista en la Plaza Libertad donde vivió y durmió una gran parte de su vida." height="1081" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo llegaste a vivir en la plaza y cómo se logra salir de allí?</b></p><p>— Atravesé, tal como te había dicho con antelación, lo que tiene que ver con distintos momentos, obviamente uno va perdiendo amigos a medida que uno cae, y además uno también provoca cansancio sobre la gente, que es lógico que ocurra, entonces en un momento dado dije: “Esto no puede ser, no puedo estar molestando más a nadie, <b>tengo que solucionar mi vida desde fondo, tengo que curar el enfermo en lugar de maquillarlo” </b>y me parecía que tenía que tomar las riendas de mi vida, asumir la responsabilidad y enfrentarla como adulto.</p><p>Quiero aclarar que nunca me pasó esto de tener la necesidad o sentir que yo tenía algún derecho para pedir, por ejemplo, un plan o cosas por el estilo, nunca jamás, nunca corté una calle, nunca tiré una piedra, nunca reclamé nada, a mí me parecía que tenía que salir adelante por la mía, respeto a todo el mundo, pero esta es mi postura. La cuestión es que cuidaba autos ahí en la plaza, no a la manera que después se hizo que, era como una especie de, entre comillas, apriete o…</p><p><b>—Trapito.</b></p><p>—Sí, como trapito, pero <b>nunca exigí nada, de hecho creo que fue un gran negocio ser amable</b>, porque me pasó que un día estaciona un hombre con un auto espectacular con una estrella adelante, un convertible y entonces le digo: “Qué lindo su coche”, siempre fui igual, nunca tuve envidia, nunca me pasó eso de sentir algo desde ese lado, entonces le digo “se lo cuido”, y el hombre me sacó medio corriendo, le dije mientras se iba: “No se preocupe, no me tiene que dar nada, señor, se lo voy a cuidar igual” y se frenó, se dio vuelta y yo digo: “Uy, esto va a ser un problema”, pero no, metió la mano en el bolsillo y me dijo “Disculpame”, y me dio un dinero, él empezó a venir con asiduidad y empezamos a entablar un diálogo. Con el transcurrir de los días me dice: “Voy a abrir un restaurante en el Soho”, pero antes de llegar a este punto, que es el punto de quiebre total, hasta antes de todo eso yo lo que hacía era esto,<b> mi vida era esta: cuidaba autos y una vez que finalizaba me iba a comer un pancho a un kiosco que está a una cuadra</b>, Galería Rustique concretamente, todavía el kiosco está, por supuesto no está la misma gente pero todavía el kiosco está, y me dejaban sacar un vasito de plástico de la máquina de café, tomar agua de la canilla del baño, comía un pancho por día, que era para lo que me daba, podía comer un poco más pero quería juntar cada dos o tres días un dinero para poder ir a una pensión, porque para mí la pensión no era solamente lo que tiene que ver con la cama, con la seguridad, no pasar frío o no estar a la intemperie por el tema de condiciones climáticas adversas, también me importaba mucho el tema del teléfono de la pensión. La dueña de la pensión obviamente conocía mi situación, y para mí el tema del teléfono era clave, porque salía a buscar trabajo habitualmente. <b>Yo creía que iba a poder conseguir un trabajo formal y poder entrar a un mundo de formalidad, por supuesto cuando me veo así a la distancia yo digo “claro, se me notaba”,</b> yo creía que no, cuando iba a la pensión me duchaba siete y ocho veces por día como si eso fuese compensatorio, de ahí me ha quedado esto de ducharme dos veces diarias y el de tener tantos cuidados en mi vida actual.</p><p>Iba al kiosco, comía y caminaba todo por avenida Santa Fe, no del lado de las vidrieras ni de los restaurantes, sino del lado del cordón de la vereda a ver si había una moneda en las paradas de los colectivos, en aquel momento no había SUBE, todo funcionaba distinto, había teléfonos públicos donde a veces quedaba alguna monedita y demás, pero esperaba las doce de la noche del día siguiente para pedir los diarios del día anterior. En esos bares, por supuesto, no me dejaban entrar, pero al otro día leía todos los diarios, de punta a punta, siempre me interesaron todos los temas y aprovechaba también para ir a los espectáculos gratuitos que había, al centro de exposiciones, al Centro Cultural Recoleta, a varias cosas de ese tipo, también iba a ver las funciones gratuitas del Teatro Colón…</p><p><b>— Cuando decís “se me notaba”, ¿te dejaban entrar a esos lugares tranquilamente?</b></p><p>—Cuando pasaba por una pensión y me emprolijaba, y estaba lo mejor posible. Pero la cuestión es que he visto grandes obras allí, del séptimo piso, lo que se llama “Paraíso” que uno acaricia a Soldi, las pinturas de Soldi, pero que de paraíso tiene poco. La cuestión es que iba a ver las funciones gratuitas, iba a exposiciones y a todo cuanto evento cultural yo pudiera absorber.</p><p><b>— No te quedabas en la plaza tirado.</b></p><p>— La plaza, para mí, era para dormir. El banco ese de plaza era para dormir básicamente, y cuidar ahí en la zona, ahí mismo. Después, también, limpié con un balde y detergente, nunca me gustó esto de la gente que se te tira arriba del auto para… yo no quería hacer eso, tirarme arribe del auto con detergente y obligar al otro a que me diera dinero de esa forma. Entonces, lo que hacía era limpiar los vidrios pero en galerías, y de esa manera además fui recuperándome.</p><p>Ahora, quiero hacer un insert, algo importante, un día en la pensión, la dueña me dice: “Pablo, te llamaron para una segunda entrevista en Musimundo”, y lo que parece algo tan simple como eso, es una complicación porque tengo que tomarme un colectivo, uno tiene que decidir entre comer y no, pasar calor, llegar transpirado, es un tema; la cuestión es que paso a la segunda entrevista y me atiende una mujer de recursos humanos, había básicamente que tener dos requisitos: secundario completo y ser menor de 30 años, yo tenía 36 años en ese momento y el secundario incompleto, no mentí, dije la verdad, y lo que me pasó fue que me dice: “<b>Te veo calificado para el puesto, pero lamentablemente no logré convencer a la gente de Musimundo con el tema de los requisitos, yo estoy segura de que te va a ir muy bien igual en la vida”</b>. Me fui de ahí llorando, pensando que había perdido la oportunidad de mi vida, pero ahí aprendí que la vida tiene muchas sensaciones térmicas, <b>a veces cuando creemos que estamos ganando estamos perdiendo y viceversa</b>, entonces me pasó que al perder esa enorme oportunidad aparece esto otro del señor del auto que me dice que va a abrir el restaurante en Palermo Soho.</p><p><b>— La opción B, digamos.</b></p><p>— Sí. Me dice <b>“¿querés venir a cuidar autos al restaurante? No vas a ser mi empleado, pero yo te puedo dar un plato de comida, uno al mediodía y uno a la noche y nada más”, yo me sentía Bill Gates. </b>Tenía comida y todo lo que ganaba era para la pensión. La cuestión es que este restaurante trabaja como trabajan los grandes restaurantes con turismo, que siempre hay ómnibus con turistas, eso no es obra de la casualidad, hay una estructura de marketing montada a tal efecto, tiene que ver con marketing gastronómico, un mundo de comisiones. Uno cuando se va de vacaciones está preso de dos personas: del conserje y del taxista. Este restaurante trabajaba con dos cosas: marketing gastronómico y famosos y prensa, y ya del lado de adentro me <b>empecé a relacionar con los famosos y la prensa</b>, entre los que conocí al amigo Tartu, a Tartúfoli, que un día me dice: “Pablo, venite a la mesa con nosotros”. Fui y había ahí otra gente, estaba en ese momento en revista “Pronto” y también trabajaba en “AM” en Telefe, y me dice: “Pablo, acá vienen famosos, hacete fotos con los famosos que yo te publico en la revista” y entonces empecé a salir ahí en revistas.</p><h2>“Nunca exigí nada, de hecho creo que fue un gran negocio ser amable.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2GFCZQXSUNFJVGE532KRZMW4TQ.jpg?auth=8cede47b503ae08334a5c40338d60592db72c05f98be803a3f0a82c5358be8e1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pablo Cerrutti: "Nunca me pasó, tengo esta ventaja, de sentir ni depresión ni nada por el estilo a pesar de tanta adversidad."
(foto Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Ahí nació Pablo Cerrutti.</b></p><p>— Ahí empecé a salir despacito con algunos famosos. La cuestión es que en paralelo me iba muy bien con la parte de marketing, al punto tal que creció mi negocio…</p><p><b>— ¿Vos dónde dormías en ese momento?</b></p><p>— Ahí ya estaba en la pensión. Pero al año, ya estaba alquilando un departamento.</p><p><b>— Te vuelvo un poco para atrás... Cuando dormías en la plaza ¿te acordás cómo fue esa primera vez?</b></p><p>— Tengo una ventaja, una enorme ventaja: he borrado de mi vida las cosas negativas, por ejemplo: tengo fechas que no recuerdo, creo que debe ser un mecanismo de defensa.</p><p><b>— ¿No te acordás de nada de esas noches? ¿Qué te acordás de la gente?</b></p><p>— Tantas cosas…</p><p><b>— Pablo durmiendo en la plaza, amaneciendo en la plaza, la gente alrededor… ¿qué te daba miedo? ¿qué te angustiaba?</b></p><p>— En ese momento no sentía miedo. Más bien me preocupaba por el otro. A mí me pasaba, por ejemplo, que yo tengo la suerte de no haberme tenido que deconstruir, cuando estaba en situación de calle ahí en la plaza y veía venir una mujer a la madrugada caminando, yo sabía que al toparse conmigo, con contacto visual, se podía asustar. Entonces, lo que hacía era: me incorporaba, me paraba, sin mirarla, cruzaba en sentido opuesto, pegaba la vuelta a la esquina y me quedaba ahí haciendo tiempo para que no sintiera miedo.</p><p><b>— Mucha gente dice que las personas en situación de calle, tal vez mueran en la calle, o no salen de la calle, y vos pudiste salir ¿cómo?</b></p><p>— Sí, claro. Yo creo que lo que me salvó fue la voluntad, que es la misma que tengo para un montón de cosas, para bajar 20 kilos como hice en su momento, porque obviamente tuve un exceso, como me faltó tanto la comida… yo pesaba 69 kilos, no tenía fuerza ni para abrir una puerta, pasaba por abajo, entonces obviamente hubo un desquite en ese sentido y me excedí de peso y después en dos meses bajé 20 kilos. Entonces tengo esa fuerza de voluntad que es para todo, y también el hecho de pensar distinto, yo creo que lo que a mí me ha salvado en la vida es el hecho de pensar diferente, por ejemplo desde chico decidí que el futbol no me tenía que gustar, porque carecía de todo tipo de condición para ese deporte. <b>Me parece que la vida se divide entre extras y protagonistas, estamos los que hacemos y están los que hablan de lo que hacemos.</b> Si ya hubiera elegido la carrera de futbolista hubiera sido manager, vendido publicidad en la cancha o hubiese tenido los derechos de televisación. Pero me parecía que eran más los momentos que uno está triste y amargado que contento y festejando, me parecía que era externalizar mi felicidad en terceros que nada tenía que ver con mi vida real, por lo tanto me iba a estar distrayendo. Esta forma de pensar siempre distinto me ha salvado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VL55BF3X4ZBS5GSVBPP6HO7YGQ.jpg?auth=43ec4c9edae0e247c5a8ab6d1f80fda560211a7e8d3ef31b27f8298b1620c450&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Pablo Cerrutti en el programa de Mirtha Legrand, acompañando a Valeria Lynch, artista a quien representa." height="1920" width="1920"/><p><b>— Cuando estabas en situación de calle o durmiendo en la calle ¿tenías trato con otra gente en situación de calle o te mantenías apartado…?</b></p><p>— Poca, muy poca.</p><p><b>— ¿Por qué?</b></p><p>— Porque no me sentía reflejado. Yo, por ejemplo, hasta el día de hoy nunca probé una cerveza, nunca probé algo con alcohol, no probé un cigarrillo, y veía todo eso que pasaba…</p><p><b>— Y ¿qué veías vos?</b></p><p>— Y nada, era muy duro todo…</p><p><b>— Vos estabas mano a mano con la gente que vive en situación de calle ¿cómo es vivir en esa situación?</b></p><p>— Hay de todo, pero <b>hay una guerra ahí afuera, tremenda, una lucha de pobres contra pobres,</b> que realmente es muy difícil. A uno le puede pasar cualquier cosa por un par de zapatillas que no valen nada, pero en ese momento es como un tesoro, entonces es muy difícil. Además, en aquel momento no era como ahora, hoy hay refugios, es otra cosa, en aquel momento era bastante más complejo, era muy difícil la situación. Pero yo decía que no quería probar nada, no porque me pusiera en ningún peldaño de superioridad, sino porque <b>tuve la enorme fortuna de no tener un segundo de debilidad, que te puede cambiar la vida para siempre,</b> esto me parece realmente importante para remarcarlo.</p><p>Yo decía lo único que tengo es a mí mismo, ya demasiado castigado con el envase que vine al mundo, tengo que preservar el contenido, tengo que mantenerme bien, no quiero tapar la realidad, quiero solucionar el tema de fondo de verdad, y eso fue lo que hice.</p><p><b>— Un día me comentaste que a vos todo te llegó tarde.</b></p><p>— Todo me llegó tarde, sí. Por eso digo que tengo 20 años y que estoy en un envase de 60 porque me llegó realmente todo tarde, pero me llegó, es importantísimo, veo la parte positiva de esto, si yo pude salir creo que cualquier persona en mi idéntica situación también puede, porque sin formación académica pude salir adelante con trabajo, dignamente. Fijate qué loco es esto, me han pasado cosas mágicas, porque cuando yo ya estaba trabajando, ya llevaba varios años, 2012, 2013 por ahí, no recuerdo bien la fecha, me suena el teléfono y me llaman de una importante productora y me dicen: “Pablo vamos a hacer un evento que se va a llamar ‘Las elegidas’ en el Teatro Colón”, iban a estar María Marta Serra Lima, María Graña, Lucía Galán, Julia Zenko, Fabiana Cantilo, después vino Elena Roger, he trabajado con 300 figuras, pero en ese momento me dijeron: “Pablo vamos a hacer este evento ¿nos pasás un presupuesto?”, paso un presupuesto, me lo aprueban y entonces decido hacer el evento. Hago el lanzamiento, teníamos ahí las diez figuras, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, lanzo la conferencia en donde había 70 medios acreditados y demás, y en un momento dado miro hacia arriba y veo lo que era el paraíso desde donde yo veía a las grandes figuras, y esta vez el protagonista era yo.</p><p><b>La vida tiene esas vueltas, estaba totalmente de la vereda de enfrente. Me ha pasado esto muchas veces eso de estar arriba del escenario, y darme cuenta de que esa vez el protagonista era yo.</b> Estas cosas pueden suceder, suceden, la gente que cree que no hay salida y todo lo demás, pero es verdad que sí, que se puede, es un tema de parar la pelota, ponerse creativos y confiar en que realmente hay salida.</p><p>Tengo esta ventaja de no haber sentido ni depresión ni nada por el estilo a pesar de tanta adversidad.</p><h2>“Me parece que la vida se divide entre extras y protagonistas. Estamos los que hacemos y están los que hablan de lo que hacemos.”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HVB4O2K2BZB5NB5ROPSV6YTJBQ.jpg?auth=e1edaf5629085bfea6ae933e378fdd5a4e617ffed1058e19205b8b38b1d2e756&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Pablo Cerrutti en el Teatro Colón, en la realización del evento "Las Elegidas"." height="1280" width="1920"/><p><b>— ¿Qué es lo que sentís que más te faltó?</b></p><p>— Amor. Eso sí que me faltó. Pero también forma parte de la vida y ahora estoy rodeado de amor, en todo sentido, en lo profesional, es fantástico, es un montón extraordinario de mi vida. Además, no estoy haciendo una declaración jurada de bienes, que se entienda, pero compré un semipiso de 140 metros cuadrados el 29 de febrero, francés, precioso, y de hecho me lo está restaurando una de las personas que restauró el Colón, tengo obreros en este momento en eso. Si yo pude hacer eso viniendo de dónde vengo, es un milagro, de verdad que se puede, no se encierren, hablo para los míos, para la gente que atravesó lo mismo que yo. <b>Cuando yo tenía hambre me iba a dormir para no padecerla, para no padecer el hambre, por eso duermo poco, porque hoy en día no hay prácticamente ningún sueño que pueda superar mi vida real,</b> por lo tanto no me quiero perder nada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YXOORPPXJNCCJLFF4DJBEEN6V4.jpg?auth=81ee9b0ce6a2422ea9f286ea771773183d749703c98492acac7e1d00241cae29&smart=true&width=1920&height=3413" alt="Pablo junto a Wanda Nara: “Empecé a relacionarme, hice Wanda, Nazarena, primero rompimos la tele con ellas, arruinamos los medios, son dos grandes amigas.
" height="3413" width="1920"/><p><b>— Estás al filo de los 60, no importa la edad. Si yo ahora te regalo una caja con todas las cosas que perdiste en tu vida y podés abrir la caja y recuperar una sola cosa, ¿qué sería?</b></p><p>— Engloba varias, pero la familia. Es así. Esa pérdida es dolorosa, pero obviamente después el tiempo cicatriza, queda la cicatriz pero se va el dolor, ese tan profundo, pero estoy acostumbrado a salir adelante siempre, es así.</p><p><b>— Ahora vamos un poco más a lo frívolo, Pablo Cerrutti. Te manejás con muchas estrellas, celebrities, más de 300, ¿qué es lo más insoportable de los famosos?</b></p><p><b>Contanos la verdad, lo que no se ve.</b></p><p>— Tengo la fortuna de trabajar con buena gente. A mí me pasaba que al principio por supuesto agarraba todo tipo de trabajos, hoy en día puedo elegir y de hecho lo hago, por eso todas las reuniones que hago incluso con artistas emergentes, con gente que está empezando, lo primero que pido es una reunión presencial, porque me importa esto, y cuando estoy en el medio de saber qué es lo que necesita mi cliente y cuál es la necesidad que yo le puedo cubrir, el subtítulo es “¿puedo trabajar con esta persona? ¿voy a estar cómodo trabajando con esta persona? ¿esta persona se va a sentir a gusto trabajando conmigo?” eso me importa. Esta doble vía.</p><p><b>— ¿Y qué es lo que más te piden?</b></p><p>— Facturar, ¿conocés a alguien que no? Básicamente, cuando me vienen a ver, en términos generales, vienen ya con un sueño, es magnífico esto, el hecho de que te plantean determinado objetivo y vos a través de determinadas acciones de prensa sabés que lo podés lograr, lo podés guiar. Y cuando ese objetivo llega estás haciendo feliz a esa persona, es maravilloso. Por eso digo que pasa que uno recibe amor desde ese lugar también, independientemente del negocio, por supuesto, porque no soy hippie…</p><p><b>— Te veo ahora así impecable, cerrá los ojos y ve al Pablo de hace 20 años en la plaza, una palabra que defina este cambio.</b></p><p>— Soy otro. Con los valores, pero con el paso del tiempo y además uno que cree a veces que se las sabe todas, no… la vida es frágil, <b>cuando te creés que te las sabés todas te pega un bife con la mano abierta y te acomoda las ideas. </b>Por supuesto que a medida que corre el tiempo uno adquiere determinados conocimientos y se equivoca cada vez menos, entonces al hacer esos goles en la vida, también te vas formando, te vas haciendo más fuerte, vas sabiendo lo que querés, formás carácter, sos otra persona.</p><p>Yo no hablaba, era mudo, era muy tímido, soy, creo que sigo teniendo en el fondo un dejo de timidez, pero me sobrepongo, eso sí, pero cuando veo el contraste es increíble. No me imaginé nunca que, por empezar, yo no sabía que sabía sobre esta profesión, no me lo imaginé nunca. La vez que Tartu me dijo: “¿Conocés la fiesta de la revista?” y le digo “No tengo ni idea qué tengo que hacer, pero aprendo rápido”, y lo hice y salió tan bien que me dice :”¿No me hacés la del programa?”, y lo hice y salió muy bien, y empecé a relacionarme, hice <b>Wanda Nara</b>,<b> Nazarena Vélez</b> , primero rompimos la tele con ellas, arruinamos los medios, lo digo risueñamente, son dos grandes amigas, pero después empecé a hacer otras cosas; con Marta Sánchez, con quien tengo una relación extraordinaria, con el flamenco mundial, tantísima gente con la que, además, entablamos una relación de amistad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LW5Q33RU3NDBXIRZ4PWE7LWKYU.jpg?auth=b9300c287c667653e86a575ab44a3fb182f443926ac5225264e476b2c0563e28&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pablo Cerrutti: "Trabajo todos los días para tener suerte, pero también la tuve porque hay mucha gente que trabaja mucho, hace grandes esfuerzos, lo hace dignamente y no consigue un resultado similar" (foto Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Reconfortante conocer tu resiliencia. Si lo tuvieras a Tartu enfrente, ¿qué le dirías?</b></p><p>— Lo quiero mucho. Tartu, además, adquirió los derechos del Martín Fierro de cable en un momento dado junto con Mariano Peluffo<b> </b>y me dieron la responsabilidad de armarlo, armé un Martín Fierro completo, de punta a punta, imaginate lo que es Tartu. Es desigual el amor, yo lo quiero mucho, mucho, mucho, mucho, y no sé si es recíproco, pero yo le voy a estar agradecido siempre. Hay mucha gente a la cual le tengo que agradecer, por supuesto. Pero fue un empujoncito. Y yo ahí descubrí que en ese momento cuando ya me iba muy bien con el marketing del restaurante, porque con eso comía, pero<b> </b>cuando descubrí esto, descubrí que con esto vivía y hay una enorme diferencia,<b> cuando vos descubrís cuál es tu vocación. Este es el sentido de mi vida</b>, esta es mi vocación, así que imaginate lo que tengo para decirle a Tartu.</p><h2>“Compré un semipiso de 140 metros cuadrados, si yo pude hacer eso viniendo de dónde vengo, es un milagro, de verdad que se puede”.</h2><p><i><b>Mira la entrevista completa:</b></i></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IRKTKBBECRAAJL4EKGZDUL5OJM.jpg?auth=4f8d03175cf0a99b6a5e5d78a77f5b2c14730f070719f1407ce4383715197f41&amp;smart=true&amp;width=1921&amp;height=1081" type="image/jpeg" height="1081" width="1921"/></item><item><title><![CDATA[Lele Cristóbal, el chef más innovador de la Argentina: “Hoy Buenos Aires está más caro que muchos lugares de Europa”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/06/17/lele-cristobal-el-chef-mas-innovador-de-la-argentina-hoy-buenos-aires-esta-mas-caro-que-muchos-lugares-de-europa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/06/17/lele-cristobal-el-chef-mas-innovador-de-la-argentina-hoy-buenos-aires-esta-mas-caro-que-muchos-lugares-de-europa/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla honesta con Realidades, el reconocido cocinero y dueño del emblemático “Café San Juan”, recuerda sus primeros pasos en la cocina como lavaplatos hasta convertirse en un exitoso empresario gastronómico. Comprometido, destaca la importancia de trabajar en equipo, el poder de la comida y el valor de la honestidad: “El éxito es tener un buen equipo; hoy sigo teniendo a mi primer empleado”]]></description><pubDate>Mon, 17 Jun 2024 17:11:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Para<b> Lele Cristóbal</b> ser cocinero es un estilo de vida. Descubrió su amor por la cocina jugando, influenciado por su abuelo húngaro durante su niñez. A los ocho años hizo su primer asado y su pasión se encendió. A los diecisiete comenzó su carrera profesional en un restaurante italiano en Puerto Madero y, al año siguiente, estaba en Milán, aprendiendo y desarrollándose en cocinas de alta calidad.</p><p>Sorpresivamente, una propuesta muy especial lo hizo regresar al país y su vida se resignificó.</p><p>Hoy lo enloquece llegar a todos lados con el éxito de las “paradas sangucheras”: “Venía viajando bastante y viendo que en la ruta no pasaba nada, no te comés un choripán como antes, no frenás ni hay parrillitas al costado de la ruta”.</p><p>En el país, ya son 60 paradas donde los viajantes pueden detenerse y disfrutar de seis variedades de sándwiches hechos al momento y dos nuevos para comer calientes.</p><p>En la entrevista, repasa los secretos de un mundo culinario lleno de sabores, historias y responsabilidades: su experiencia en la pandemia, el desafío de emprender e innovar en tiempos de crisis, y la sensatez a la hora de fijar los precios.</p><p>¿Cómo creó el emblemático Café San Juan? ¿Cuál es su mayor miedo? ¿Qué le cocinaría a Messi y al presidente? ¿Cuáles son los platos del futuro?</p><p>Una charla sin desperdicios con el hacedor de placeres al plato y al paso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SZIF7RVFTBEC7IS75SEQOFYQM4.jpg?auth=75b978bbe09b722b310763e1e6008cf25b6687c54c7a845833b146bac72833e2&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Lele Cristóbal: "Hay que ser muy equilibrado con los precios, si te zarpás no come nadie, si quedás muy barato no ganás plata".
(Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Para los que no te conocen, ¿quién sos?</b></p><p>—Yo soy<b> Lele Cristóbal,</b> me llamo Leandro en realidad. Soy cocinero y soy el dueño de “Café San Juan”.</p><p><b>—¿Por qué Lele?</b></p><p>—Mi hermano me decía así de chiquito. No le salía Leandro y me clavó Lele, y me quedó.</p><p><b>—Lele Cocinero.</b></p><p>—Cocinero.</p><p><b>—¿Qué significa para vos ser cocinero?</b></p><p>—Es un estilo de vida. Los cocineros le damos amor a la gente en forma de comida, porque vos pensá que estás todo el tiempo cocinando para los demás y después vos te terminás comiendo un pancho a la madrugada.</p><p><b>—¿Cuándo descubriste que ibas a ser cocinero? ¿Cuándo inició este estilo de vida?</b></p><p>—De chico. Yo era el nieto varón más grande y vivíamos en frente de la casa de mis abuelos. Mi abuelo era húngaro y le gustaba cazar y cocinar, entonces, como mis primas no lo acompañaban en los asados a mí me llevaba a todos lados a comer con él; me llevaba al club cuando jugaba a la baraja, me llevaba a los asados con los amigos, cuando cocinaba o venía de cazar me agarraba y lo acompañaba, yo era una pulga chiquitita.</p><p><b>—¿Tenés algún recuerdo de cuándo agarraste una sartén, una olla, por primera vez?</b></p><p>—Sí, mi vieja laburaba, mi viejo también, nos cuidaba mi abuela, así que no nos dejaban tocar el fuego, pero, yo soy de Quilmes, en el barrio se hace asado y tocabas, no es como ahora que no te dejan hacer nada, <b>yo creo que mi primer asado lo hice a los ocho años</b>. Un asado de pescado. Me acuerdo de que mi abuelo iba a pescar y había traído unas corvinas y él hizo el asado para el almuerzo familiar, y me dejó una para que practique yo. En esa época estaba “La isla de Gilligan”, ¿y te acordás que hacían el pescado, que lo ensartaban y lo daban vuelta? Mi abuelo me decía “eso nunca va a suceder porque cuando el pescado se va a cocinar se te va a desenganchar, si lo querés hacer lo vamos a hacer pero a la parrilla” y me enseñaron a hacer la corvina a la parrilla, con el cuero para abajo, sin sacarle las escamas. Ahí ya me fascinaba.</p><p><b>—¿Cuándo dijiste “me voy a dedicar a esto”?</b></p><p>—Una vez me agarró mi mamá de la oreja y me dijo <b>“o te ponés a laburar o te vas de casa”</b>, tenía como 17, había terminado la secundaria recién, la estaba terminando. Y me había tatuado, cosas de adolescentes, me había pintado todo un brazo y me dijo: “Eso es por estar mucho tiempo al pedo, vos tenés que ir a laburar”. Ahí me consiguió una entrevista para lavaplatos en el año 93, 94, creo que fue, en un restaurante italiano en Puerto Madero, ni bien abría Puerto Madero.</p><p><b>—¿Qué te acordás de ese tiempo de lavaplatos?</b></p><p>— Estaba buenísimo. Era un restaurante italiano, top, en ese momento en Buenos Aires, era como la apertura de Puerto Madero. Y nada, yo era re pendejo y los tanos me decían “¿mañana podés venir a tal hora?”, y <b>yo decía a todo que sí, me encantaba, a la semana ya no lavaba más platos, estaba como ayudante de cocina y al año estaba en Milán,</b> fue todo así, una carrera rápida.</p><p><b>—De lavaplatos a dueño de “San Juan”, ¿cuáles fueron los hechos bisagra en este crecimiento?</b></p><p>— Primero, trabajé ahí en Puerto Madero un año, después me fui a París, que una amiga estaba casada con un cocinero, un parisino, pero el idioma era medio complicado y un amigo me dice “vamos a Italia, yo tengo unas amigas”, y yo tenía una carta de recomendación de los tanos…</p><h2>“Creo que tener un buen equipo hace la diferencia, hacer las cosas bien, no cagar a nadie”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SGUO7OWDERD2HLE35HBDNSURWA.jpg?auth=e85e6aee8d0f94429083fe16e656dfd6f566846e109e9306dc81204293c4aba5&smart=true&width=1920&height=2393" alt="Lele en plena preparación de los especiales del día. Un clásico que siempre prepara Cristóbal con los productos fresco que recibe." height="2393" width="1920"/><p><b>—¿Siempre todo muy relajado o con la responsabilidad de conseguir un laburo?</b></p><p>— No, era pendejo, No teníamos nada, ni plata, nada, teníamos tiempo nada más y yo ya estaba re enganchado con la cocina y quería aprender, pensá que en un año hice una carrera bastante rápida ahí en el restaurante este y los tanos me dijeron: “Andate a Italia a aprender, no estudies, vos tenés que viajar y cocinar”. En Italia me quedé como un año y medio, después volví al mismo restaurante, hice un par de temporadas más ahí, después creo que me fui a Las Leñas como chef de cocina junior, ahí me llevé a todos mis amigos, nos divertimos fuerte, esa temporada estuvo buenísima, después volví y empecé a trabajar ahí en otra parte de Puerto Madero con Katrine, ella era noruega, en un restaurante zarpado, laburé bastante con ella, después antes del corralito me fui a España, viví cinco años en España…</p><p><b>—Una gran experiencia por el mundo.</b></p><p>—Sí, sí, y después de eso, me acuerdo de que estaba en España y fue en el 2003, 2004, 2005 por ahí, después de que asume Kirchner creo, mi vieja me dice:”Volvete que yo tengo una guita, vos también, abramos algo juntos”.</p><p><b>—¿Qué hacía mamá en Buenos Aires?</b></p><p>— Y mi mamá trabajaba en relación de dependencia, era encargada de un lugar de estos para gente rica y me dice: “Venite y abrimos algo juntos y nos independizamos” y aparte, nada, “venite para acá”.</p><p><b>—Mamá te extrañaba.</b></p><p>—Sí, todos somos como bastante familieros, siempre nos fuimos de viaje, tuvimos la posibilidad de vivir afuera pero los amigos, el barrio, tomar mate, comer asado, siempre tiró más eso que cualquier otra cosa.</p><p><b>—Cuando mamá te hizo la propuesta, ¿no lo dudaste?</b></p><p>—Ni lo dudé. Dije “me voy” y ahí empezamos, mi vieja vivía en Recoleta, buscamos alrededor de la casa de ella, después se estaba por poner de moda Palermo, caminamos por Palermo y a mí no me gustaron ninguno de estos lugares y apareció San Telmo en el mapa, y un día me fui a caminar por San Telmo. El empedrado, el mercado de San Telmo, me hacía acordar mucho, yo vivía cerca de la boquería en Barcelona, y San Telmo me dio toda esa onda y dije: “acá hay que estar”. Justo pasé por un local vacío, averigüé quién era el dueño, le conté que tenía un proyecto, me dijo: “Bueno, yo te lo alquilo, barato, te dejo todo lo que hay adentro” y volví y le dije a mi vieja: “Encontré el local”. Y arrancamos, hoy hace de eso 21 años.</p><p><b>—Desde ese día que arrancaste, pasaron 21 años, ¿qué creés que fue clave para que vos puedas continuar y tener el éxito actual?</b></p><p>— Ir a trabajar todos los días.</p><p>Cuando nosotros arrancamos lo único que queríamos era abrir un restaurancito honesto, vender comida rica y que los baños estén limpitos, la cocina esté limpita, era como un restaurante mini, muy lindo. Y<b> yo creo que el éxito es un buen equipo, la familia. Hoy sigo teniendo mi primer empleado,</b> Chechu, hoy es el jefe de cocina que me maneja todos los negocios y es el mismo que labura conmigo hace 21 años, y así tengo un montón, de 16 años, de 17 años, creo que hoy tener un buen equipo es la diferencia, hacer las cosas bien, no cagar a nadie.</p><p><b>—Todo esto que estás enumerando, ¿cuesta hacerlo?</b></p><p>—Sí, un montón, pero hay que estar. Para tener un buen equipo tenés que tener un buen líder, tenés que estar ahí, ser el ejemplo, llegar temprano, irte tarde.</p><p><b>—¿Qué te hubiera gustado saber a vos antes de iniciar este camino o qué te gustaría que sepa la gente que quiere abrir un restaurante?</b></p><p>— A mí me gustó el camino, está bueno recorrerlo, aprender, equivocarte y a trabajar de más y después,en algún momento, poder aflojar, creo que esa sabiduría te la da el tiempo.</p><p><b>—¿Cuál fue el momento clave de “San Juan”? ¿Cuándo te diste cuenta de que ibas creciendo y que podías ir por más?</b></p><p>—Mirá, después de 10 años, como a los dos o tres años de haber abierto el restaurante. Igual, también está la suerte, porque yo soy agradecido a la suerte también, no sólo de ir a trabajar, el hacer las cosas bien, yo me dedicaba a la cocina y mi mamá se dedicaba a los números y a la caja, yo siempre pude hacer la parte creativa y no meterme en los quilombos de ir al banco, de los empleados, como que eso siempre lo tenemos bien separado, yo la cocina y ella el salón y los números. Eso mismo, después, lo hicimos con mi mujer, con la que trabajamos un montón juntos, pero uno hace una cosa y el otro hace lo otro.</p><p><b>— ¿Cómo apareció tu mujer?</b></p><p>— Abrí un día el restaurante y “zac”, una clienta.</p><p><b>— ¿Y cómo la descubriste…?</b></p><p>— Y porque es un restaurante con la cocina a la vista.</p><p><b>— ¿Te acordás qué pidió ese día?</b></p><p>— Me acuerdo de que estaba de jogging, venía con una amiga.</p><p>Bueno desde ese día que estamos juntos, hace un montón.</p><p><b>— ¿Y cómo se involucró ahora?</b></p><p>— Empezó a darme una mano de a poco. Como te decía de la suerte: nosotros, el día que abrimos la puerta, como a la semana, nos hicieron una nota ahí en <i>Página/12</i>, no había redes sociales, era todo diario, era otra cosa, y <b>vinieron de </b><i><b>Página/12</b></i><b>, nos hicieron una nota, salió un domingo, de ese domingo en adelante el restaurante estuvo siempre lleno</b> y como a los dos años hice un programa de tele que se llamaba “Café San Juan”, que era como un reality de un pibe joven que tenía un restaurante e hicimos como cinco temporadas, era para <b>Fox Life</b>, así que todo empezó a escalar de una manera bastante rápida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SLMDIIXLCJFPJCIIYWSHOAMFK4.jpg?auth=739fcc85624ec2949610c9c91ca6fa8482a96fbca7caaa86f55c4218c5891e19&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Su primer trabajo en Bice. Año 1994" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿En algún momento tuviste miedo a tanta responsabilidad?</b></p><p>— No, yo le metía con todo y medio que empecé a hacer lo que realmente me gustaba, que era cocinar. Yo soy fanático del interior del país, entonces, al tener la posibilidad de tener un programa de tele decía que había que ir al interior y mostrar un poco la gastronomía del interior e ir a rescatar el producto. Tanto que veinte años después se puso de moda el productor, eso nosotros lo hacíamos hace 18 años atrás, ir a buscar el ajo, el tomate, a un pescador, juntar berberechos en el Madryn y empecé a agarrarle el gustito a eso y dije “bueno, esto va a crecer”. Ahí me abrí, después de 10 años, otro restaurante donde estoy ahora más tiempo, “La cantina”, que es más grande, arriba le hice una planta para procesar, por ejemplo, mariscos, pescados, hago conservas y estoy todo el día laburando.</p><p><b>— Mencionaste el factor suerte, ¿en qué otras cosas pensás que tuviste suerte?</b></p><p>—Y creo que soy un chabón suertudo desde el principio, desde ese día estar ahí y que me hagan una nota a tener suerte de haber podido trabajar con mis viejos y no tener un socio que no conocés, tener una buena familia, tener un montón de amigos que son los mismos desde chiquito.</p><p><b>—Lele, ¿cómo es entrar a tu cocina? ¿cuál es el protocolo de tu cocina?</b></p><p>— Llegás… Ponele hay gente que ya está limpiando el restaurante a las cinco y media de la mañana, baldean la vereda, después repasan todo el salón, a las 9 más o menos llega el encargado, prende la cafetera, empiezan a llegar los pibes, hay vestuarios, se cambian, yo tengo una planta arriba en donde hago la panificación para los dos restaurantes, los postres también, y hay veces que yo llego temprano, hay veces que llego tarde, hay veces que no llego, hacemos eventos. Así es...</p><p><b>Después llegó la parada sanguchera, que eso es lo que hoy me vuelve loco, hoy estoy alucinado</b>. Estoy flasheado con eso porque fue una idea mia.</p><p>Venía viajando bastante y venía viendo que en la ruta no pasaba nada, no te comés un choripán como antes, sólo hay estaciones de servicio, así que nos juntamos con la gente de<b> AXION energy, </b>y les dije: “Mirá, yo tengo una idea que se llama ‘La parada sanguchera’, se la desarrollé, la pusimos a funcionar y la verdad que es zarpado”. Hay un montón de gente que nunca pudo llegar a Buenos Aires a comer nada y de repente les abrís una sanguchería con tu cara y vas y la inauguras, es emocionante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VUA4BNZMDNABTIOFTPFB5KDXNI.jpg?auth=b42fe1b38266ff1d96fdb48fd7564fc266cc7de25607937becc7e9e9252786a1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ojo de bife al sartén con chimichurri, papas salteadas con chori colorado y morrones. " height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Con qué te encontrás, en cada provincia, en las distintas “paradas sangucheras”?</b></p><p>—Gente agradecida, como que te dice “gracias, qué buena onda que llegaste hasta acá y al fin te podemos conocer o al fin podemos comer algo tuyo”. Las sangucherías estas tienen un fiambre, un queso y una conserva adentro de cada sanguche, entonces, aparte de vender sanguches vendemos las conservas, llevamos un rico aceite y hay gente que no la puede creer porque se lleva un frasco de berenjenas hecho por vos. Son pequeñas alegrías que me di el gusto de hacer ahora de grande, ya sin mirar tanto, ya con los restaurantes funcionando y medio acomodados, como que le podés dedicar tiempo a otras cosas.</p><p><b>— Hablemos de plata, ¿cómo hacés hoy con el tema de los precios, a la hora de poner un precio a cada plato o a cada sánguche?</b></p><p>— Qué difícil. Mirá, yo lo hago igual que lo hice toda la vida, hago el costo, digo: a ver, cuánto vale hoy un bife de chorizo y no sé, vale 200 lucas y bueno, de 200 lucas que es un bife así ¿cuántos churrascos salen? Tantos, dividido la plata, me cuesta la materia prima esto, más la papa, más el aceite y ahí le ponés tu ganancia: este es el precio. Yo creo que en algún momento se dejó de hacer ese ejercicio y los precios se fueron, <b>hoy te cuesta más caro comer en Buenos Aires que comer en Madrid.</b></p><p><b>— Increíble.</b></p><p>— <b>Hoy Buenos Aires está más caro que muchos lugares de Europa.</b> Yo creo que hay que volver a hacer los costos como se hacían antes y realmente poner lo que cada uno… igual hacé lo que quieras, es un país libre, yo lo hago de esa manera y de hecho hoy “La cantina” tiene un promedio super bueno de precio, hoy comer en “La cantina” debe estar 20 lucas por persona.</p><p><b>— Sinceramente, yo perdí el ejercicio de calcular precios.</b></p><p>— Es lo que dan los números cuando salís a comprar, si vos me preguntás cómo pongo los precios, sabiendo de mercadería, sabiendo lo que pagás de gas, lo que pagás de luz, lo que gastás de empleados, estamos super metidos adentro del negocio todo el día. Y ese número es muy finito porque si no te quedás sin clientes, si te zarpás no come nadie, si quedás muy barato no ganás plata, tiene que ser un equilibrio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J6ZW3B4V7ZH3NOGPC4SEN752LQ.jpg?auth=c7cf756d8abb219890acade982a326f84399e945c848f78e89b5abaa0ee339b0&smart=true&width=1920&height=2175" alt="Lele junto a su esposa, Cecilia Ergueta, en una de las 60 “Paradas Sangucheras”, con 40 paradas más planeadas para instalar en 2024, un espacio gastronómico en la red de estaciones AXION energy" height="2175" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo ves a la gente cuando se sienta y ve la lista de precios? ¿pide la lista de precios? ¿pide y después se asusta?</b></p><p>— No, hoy tenés de todo. Por lo general el que viene a comer a nuestros restaurantes sabe que son restaurantes que no los va a matar, que son abundantes y que tiene buena mercadería, pero igual hay gente que se sorprende y a lo mejor comparten un plato entre dos y tenés también a alguien que dice “qué barato que está”…</p><p><b>— Ese que dice barato debe ser extranjero.</b></p><p>— No, no, extranjero hay poco dando vuelta por Buenos Aires. Estamos en San Telmo que es una zona turística y sin embargo no explota de turismo, pero hay un par de brasileros dando vueltas, algún gringo y obviamente para ellos también está bien de precios.</p><p><b>— ¿Cómo hacés para ir a comer a un restaurante que no sea el tuyo? ¿Qué es lo que elegís? ¿Cómo hacés el casting para ir a comer?</b></p><p>— Yo soy re salidor. Esto de cumplir 50 y tratar de cambiar un poco, hay veces que a la noche salgo a comer, le digo a mi mujer “vamos a tal lado”, y voy por lo general son aperturas, lugares nuevos que abren y me gusta ir a ver qué pasa, estoy al tanto de qué pasa en Buenos Aires.</p><p><b>— ¿Qué valor le das a la comida hoy?</b></p><p>— Y es un valor, hoy y siempre me dediqué a eso: a comer, para mi es re importante, en mi casa cocino todas las noches, si no salgo a comer afuera, y trato de buscar, si es época de tomate, de conseguir un súper tomate, ahora que estamos en invierno, no sé, repollitos de Bruselas, comer de temporada, comer productos los más sanos posible. Si voy a comer pollo trato de que sea orgánico, si voy a comer verdura que sea de estación, si voy a buscar un vinagre trato de que sea un buen vinagre, buena sal, uso buen aceite.</p><p><b>—Dijiste “sano”, ¿existe la comida saludable?</b></p><p>—Sí, re. Todo lo que no sea super tratado de una fábrica es saludable, si vos te cocinás en tu casa ¿un puchero es saludable o no?</p><p><b>—Sí.</b></p><p>—Sí, claro, es comida, comida, comida honesta.</p><p><b>—¿Cómo hacés, escuchando que te encanta cocinar y comer, con el tema de la imagen y la salud?</b></p><p>—Sí, por salud y por imagen todos nos tratamos de cuidar.</p><p><b>—¿Cómo lo hacés?</b></p><p>—Nada, salgo a caminar un rato todas las mañanas, hay que moverse. Pero después como con todo.</p><h2>“Hoy te cuesta más caro comer en Buenos Aires que comer en Madrid”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DYJ26RH26REDLD2EC3AS4WUPA4.jpg?auth=b6aa44578ca33c0c3d9a787e6f46b8a5146d618c79d9eb1879ce0b3805300530&smart=true&width=1920&height=2575" alt="Lele Cristóbal en París, año 1995.
" height="2575" width="1920"/><p><b>—¿Cuál fue tu plato consagración?</b></p><p>—A mí me gustó siempre la comida de mercado y en “Café San Juan” teníamos un mix que hoy sigue siendo imbatible, el poder tener un pato, poder tener una perdiz, poder tener un pulpo, poder tener una liebre, cosas que no comés en muchos lugares. La carne de caza me encanta. Ahora empezó la temporada y ya estamos buscando liebres.</p><p>También estoy muy marcado por la comida italiana. Yo arranqué en un restaurante italiano y las pastas están buenísimas, acá hacemos todas las pastas caseras, tenemos una máquina italiana que hace todas las pastas con las formitas, así que si querés comer buenas pastas, en nuestra cantina, es zarpada.</p><p><b>—Si cierro los ojos y entro a tu cantina, a tu restaurante, ¿qué palabras escucharía?</b></p><p>— Siempre hay música, siempre hay olor a café.</p><p><b>—¿Qué música?</b></p><p>—Y según el que ponga, ahí hay un cable que baja y cada uno se enchufa.</p><p><b>—Y vos, ¿qué música pondrías?</b></p><p>—Cuando arrancamos en “Café San Juan” estaba la FM Tango a la mañana y me gusta escucharme un tanguito, un reggae a la noche, cuando estoy, trato de que suene reggae todo el tiempo porque me parece que acompaña al que está comiendo, un poquito más amable.</p><p><b>—¿Cómo es la vida del celular en la cocina?</b></p><p>—Y el celular está ahí, hoy ya no podés no estar con el celular, antes no, antes se los tiraba, y hoy ya está, llegan en horario, se cambian, cada uno tiene un puesto… hay celular en la cocina.</p><p><b>—De todas las personas que trabajan en el restaurante, ¿cuál es el puesto que no puede fallar o que te arruina el día si falta?</b></p><p>— Son todos importantes, pero todos te dirían el que lava platos, porque si no viene el que lava platos no hay sartenes, no hay platos, es importantísimo, si te falta un cocinero también es importantísimo.</p><p><b>—¿Y qué hacés si te falta el lavaplatos o un cocinero?</b></p><p>—Siempre nos sobra uno. Siempre hay, en el equipo no están las piezas justas, siempre hay dos de más porque a lo mejor uno va a otro restaurante o yo le di un evento a la tarde y voy y me llevo a tres, hacemos aparte otros laburos y sino me pongo a lavar los platos yo.</p><p><b>— ¿Qué pasa si un cliente tuyo te dice “este plato no me gusta, está frío, cambiamelo”?</b></p><p>— Antes era re calentón…antes de pendejo, me re calentaba.</p><p><b>— ¿Qué te calentaba?</b></p><p>— Me peleaba al toque. Ahora no, ahora digo “sí, cambiaselo”. ¿Qué quiere? No le gustó, está salado. Decile que no se preocupe, le hacemos uno nuevo y chau.</p><p><b>—¿Y ese cambio de chip?</b></p><p>— Cumplí los 50 y todo empieza a ser diferente, no me voy a estresar con este que no le gusta, se lo cambio. Antes no, antes sí me peleaba ahora ya no.</p><p><b>—¿Qué es lo que más te hace feliz hoy, además de cocinar?</b></p><p>— Básicamente mi vida gira alrededor del trabajo, por suerte tengo una super mujer que me acompaña, trabajo con ella, viajo con ella, hago eventos con ella, o sea que esa parte hoy es la mejor.</p><p><b>—Dijiste “viajo”, ¿cuál es el menú o el plato del futuro?</b></p><p>— Vos fijate qué loco, porque<b> las tendencias del futuro son las que hacíamos antes, las de hace 20 años, los menús sin desperdicio que hacía mi abuela</b>, no tiraba nada, usaba la acelga y con el tallo te hacía las milanesas. El de compartir me gusta mucho, hoy es una tendencia esa de ir a comer y no comerte un plato entero sino comer platitos, viste que está de moda ir a comer y vas con tres amigos y ponés en el medio un montón de cosas y vas comiendo, vas charlando.</p><p><b>—¿Cuál es tu plato preferido?</b></p><p>—¿Mi favorito? Una tira de asado con papas fritas y ensalada mixta.</p><p><b>—¿Hoy te considerás un empresario o un cocinero con muchos locales?</b></p><p>— Sigo siendo cocinero, sí tengo un montón de kiosquitos por todos lados, a todos los atiendo. Creo que lo más difícil de ser Lele hoy es cumplir con todos de una manera ok, el restaurante me necesita y a lo mejor no es una visita de dos horas, voy y me como ocho horas de laburo.</p><p><b>—¿Tuviste algún accidente vos o algún empleado tuyo en alguno de los restaurantes?</b></p><p>— No, por suerte no, tengo poco quilombo.</p><p><b>—Bien, toquemos madera. ¿Cuál es la diferencia entre cocinero y chef?</b></p><p>— Y el chef en un restaurante es el jefe, es el que está al mando, el que dirige la batuta. Y el cocinero es el que está en un puesto cocinando.</p><p><b>— ¿En la actualidad ocupás algún puesto?</b></p><p>— No. Desde la pandemia que lo abandoné. <b>En la pandemia laburé un montón. Ahí tuve miedo</b>, porque éramos una pila de empleados con todo cerrado y ahí te das cuenta de que no sos nada, te fundís en tres, dos, uno, y que tenés, a lo mejor, 50 familias para hacerte cargo.</p><p><b>—¿Y?</b></p><p>— Y nada, siempre hay que pagar todo, y hay que poner la cara y ser el líder en las buenas y en las malas. La pandemia sí me asustó, pero trabajamos una cantidad de horas.</p><p><b>—Cuando decís “miedo” explicame con palabras o algún hecho qué te dio miedo, además de dejar a las familias sin laburo.</b></p><p>— El miedo siempre es no poder cumplirle a tu equipo, porque al fin y al cabo es eso lo único, como dueño del restaurante, como cocinero, como chef, como líder, como te guste llamarlo, el miedo que tenés es a no poder cumplirle a tu gente, imaginate 50 personas todos parados, sin poder moverse y hay que pagar, hay que ayudar. Esa creo que fue la peor de todas. Y cuando terminó la pandemia, esa plaza que siempre ocupaba dije “no laburo más”, se arreglan, hoy vengo, mañana no sé y si me voy de viaje me fui de viaje, como que salí un poco de la operación. Salí de eso, de ser cocinero y de tener una plaza, yo a las ocho tenía que estar ahí porque había que abrir el restaurante y alguien tenía que cocinar eso y era yo.</p><p><b>— Delegaste.</b></p><p>— Después de la pandemia dije “ya cumplí, nos salvamos, el barco está en orden, chau”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T2JSR7ENSBGGBB3WCPDTGNZNUY.jpg?auth=a8aab3cbc1410c9e7b015f8d718ce74cdb41f748910d08fd24a2e746468b8c7a&smart=true&width=4160&height=6240" alt="Lele Cristóbal: "Cuando terminó la pandemia, dije 'no laburo más', se arreglan, hoy vengo, mañana no sé, como que salí un poco de la operación"." height="6240" width="4160"/><p><b>— ¿A quién te gustaría cocinarle o darle un plato que digas “con la excusa del plato, voy y lo conozco”?</b></p><p>— Y a Messi me gustaría, sí.</p><p><b>— Si tuvieras que cocinarle a Messi, ¿qué plato le servirías?</b></p><p>— Polenta con albóndigas, le daría comida casera, comida de casa.</p><p><b>— ¿A Milei, al presidente? ¿Qué le cocinarías?</b></p><p>— Sería un perfil que no le saco la ficha todavía.</p><p><b>— Pero sin sacarle la ficha, a un presidente, por el cargo no por la persona que lo está ejerciendo ¿qué le cocinarías?</b></p><p>— Y según dónde sea.</p><p><b>— En Olivos.</b></p><p>— En Olivos. Un pastel de papa, porque es toda gente que viaja por todos lados y de restaurantes buenos están empachados. Cada comida tiene un cuentito para contar, entonces si yo tuviera que cocinar en Olivos, según a quién recibiríamos, le haría un menú, una buena empanada, no un menú patrio, sino para sacarle comida reconfortante, viste que hay platos de comida que te hacen sentir bien ¿no te pasa? Que te sentás y empezás a comer y pasa algo, para mí eso es re importante. Y a lo mejor ves un plato y es muy lindo y está lleno de cosas y no dice nada.</p><p><b>— ¿Y esos platos que son mini porciones? ¿te gustan o no?</b></p><p>— Sí, igual me copa todo, me gusta. No es lo que consumo yo, a lo mejor no es lo que serviría yo en una mesa. Me parece que siempre hay algo para contar y hay diferentes tipos de comida,<b> una comida puede cambiar el diálogo de una mesa</b>.</p><p><b>— ¿Te pasó?</b></p><p>— Me pasa todo el tiempo.</p><p><b>— ¿Por ejemplo?</b></p><p>— Viste como un mate cambia una reunión. Llegamos y nos ponemos a charlar y a lo mejor el café se termina, pero es una reunión y estamos tomando un matecito y te cebo y pasa otra cosa, y con la comida pasa lo mismo.</p><h2>“Las tendencias del futuro son las que hacíamos hace 20 años, los menús sin desperdicio que hacía mi abuela”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VXDTUFGWHFATLI6Y4QOAN4KRME.jpg?auth=227f0eb81ffb165e714cb7e2c6354e6ccc520dc040cea0b71cb84d17e4076b22&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Lele Cristóbal:  "Una comida puede cambiar el diálogo de una mesa".
(Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><b>— ¿Qué plato le harías a tu mamá hoy?</b></p><p>—A mi mamá le encantaba comer y sabía mucho. Y a lo mejor le haría un cordero, alcauciles, un cordero a la cacerola con alcauciles, con papas, algo así medio mediterráneo fino de olla.</p><p><b>—¿Y a tu abuelo?</b></p><p>—A mi abuelo y, sin duda, le haría unas perdices en escabeche, iría por ese lado. O algún fiambre casero, así medio alemán o alguna panceta. Mi abuelo hacía una que estaba buenísima, hervía la panceta fresca y después la pasaba por ajo, por pimentón y la envolvía en papel madera y la tenía en la heladera, y después te la cortaba, era un fiambre que estaba re bueno. Algún escabeche. Sí, algún guiso de conejo, me iría por ese lado.</p><p><b>—Para terminar, si pudieras escribir una palabra sola en el cielo, para que todos lean ¿qué sería?</b></p><p>— Amor.</p><p><i><b>Mirá la entrevista completa:</b></i></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/J3XJ2DK33VGPFEYXYNRBNMR42Y.jpg?auth=8d6931dbadd105a6c36da795c3239a279e6ed5f580b2217844451448e0306bba&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[El duro relato de la Negra Azul, violada por su abuelo: “Nunca te curás, aprendés a sobrevivir con eso”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/06/10/el-duro-relato-de-la-negra-azul-violada-por-su-abuelo-nunca-te-curas-aprendes-a-sobrevivir-con-eso/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/06/10/el-duro-relato-de-la-negra-azul-violada-por-su-abuelo-nunca-te-curas-aprendes-a-sobrevivir-con-eso/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[De niña sufrió abusos sexuales intrafamiliares que  pusieron en pausa su infancia. Fue atleta de alto rendimiento y trabajadora sexual. Hoy canta ganándole al pasado, a los prejuicios y a la marginalidad]]></description><pubDate>Mon, 10 Jun 2024 08:59:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>De la mano de Leader Music, <b>“La Negra Azul”</b> hace su debut discográfico con: “No te confundas”, una canción testimonial con la colaboración especial de Sara Hebe.</p><p><b>Azul Lescano </b>es artista, cantante y compositora de cumbia RKT, nacida en Lomas de Zamora.</p><p>En el 2021 comenzó a publicar sus primeras canciones autoproducidas y en 2023 lanzó su primer corte “Ke Villa Loma”.</p><p>Sus letras son crudas y cargadas de crítica social. La historia de Azul cuenta la lucha contra el abuso sexual y la desigualdad y se refiere además al deporte de élite.</p><p>Hoy en día, sigue dándoles pelea a estos temas, pero a través de un micrófono, contando verdades y manteniéndose fiel a su estilo: “Para mí no es un insulto ser negra, sí, soy negrísima y orgullosa. Y villera tampoco me parece un insulto, si te parezco villera voy a ser la más villera y la que más te moleste”.</p><p>En una charla honesta en Realidades, Azul cuenta cómo un sueño que muchos creen incumplible.</p><p><b>Se puede volver del infierno, y La Negra Azul no es excepción.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OBD67Q7P7ZA2NGWJ2TG5K2QHUQ.jpg?auth=ad6f33f878e01db176dade389ce6ab821473739cf75fd34c756cb67d055cda29&smart=true&width=1920&height=1931" alt="La Negra Azul y Sara Hebe, juntas en “No Te Confundas”, una fusión única en el género RKT. 
" height="1931" width="1920"/><p><b>—¿Cómo comenzó tu elección por la música?</b></p><p>—Yo empecé con una canción, en realidad, “El quilombo”, que la escribí para un evento, yo no tenía pensado hacer música y vivir de la música, era una realidad muy lejana, esta canción la había hecho para un evento antirracista que había armado mi abuela en el teatro de Lomas de Zamora. Hice una canción de RKT, que más que nada habla sobre el tema antirracista y arranqué con esa canción, la subí a YouTube, y tuvo mucha repercusión. Empecé a subir más cosas a Instagram, a subir recortes, adelantos de canciones que tenía escritas pero partecitas, y así empezó a tener cada vez más repercusión. Primero en Tik Tok, después cuando grabé un video, que fue un video con gente del barrio que me segundeó, con una cámara prestada de un celu y todo así, lo subimos a Tik Tok y se hizo viral y ahí empecé a crecer mucho más en redes.</p><p><b>— ¿Cuándo decidiste poner el foco en este universo de la música? ¿Y por qué?</b></p><p>— Sinceramente, cuando apareció el Fanta, mi manager. En ese momento, venía laburando sola con mi hermano, grabábamos las canciones en mi casa, con un micrófono y una computadora del Estado. Y el Fanta un día me habló para que empecemos a trabajar y enfocarme en la música totalmente, no lo había visto posible antes de que aparezca él.</p><p><b>— Hoy, la música ¿es una vocación o es una oportunidad para salir de dónde estabas? Que no es lo mismo.</b></p><p>— No, para mí es una vocación. Siempre fui artista, no es algo que lo hago ahora por y para llegar a tal cosa solamente, me fui dando cuenta de que siempre había estado eso en mí.</p><p><b>—Desde que cantaste “El quilombo” en el teatro en Lomas de Zamora, hasta hoy, ¿qué cosas cambiaron en tu vida?</b></p><p>— Ese día que canté la canción me temblaba la mano. Antes de cantar la canción recité una poesía también, y me temblaba la mano mal, estaba muy nerviosa, apenas podía respirar. <b>Cambiaron muchas cosas: mi actitud, todo, todo.</b></p><p><b>—¿Qué es lo más difícil hoy de hacer música?</b></p><p>—¿Lo más difícil? Mantenerse. Además, yo sigo teniendo mi alquiler en Lomas de Zamora, yo me banco sola, el día a día es muy difícil, y crear contenidos. Pero creo que también la manera en que yo lo fui sobrellevando da el ejemplo de que justamente se puede también con un celu, porque el celular con el que grabé los videos que se hicieron más virales es el más truchito. Entonces, creo que mostrar ese lado… que también no es necesario que tengas sí o sí el último IPhone, porque a veces uno espera como el sueño de la música, uno lo idealiza tanto, y espera a tener tal cosa para arrancar o tener el mejor celular o si no es una canción 100 % con los mejores productores no la saco. Yo empecé a sacar todo, con pistas de YouTube, hacía las canciones directamente, como para mostrar algo, después cuando las cosas se vayan dando a una mejor calidad genial, pero mientras tanto fue como que nunca me quedé.</p><p><b>—¿Qué encontramos en tu nuevo tema “No te confundas”? ¿Qué querés comunicar?</b></p><p>— “No te confundas” es una canción que escribí hace dos años más o menos, y es bastante agresiva, yo la marco primero como agresiva pero en un sentido de protesta, de <b>una protesta necesaria ante tantas injusticias que se viven por ser mujer, por ser negra y por ser de barrio,</b> es como que en mis canciones lo que más trato de marcar es eso, trato de hacer un RKT, porque aunque ese género se va siempre para el lado de la joda y todo eso, siempre quiero tratar de mantener igual ese estilo, pero tratando de darle una connotación más de protesta, más política.</p><p><b>—¿El RKT es el género que más te identifica?</b></p><p>—Para mí el lugar de la música es muy amplio, antes que RKT también soy cumbiera 100 %, y me encantaría variar el estilo, porque yo, más allá de escuchar cumbia, RKT, también me gusta mucho el rock nacional, tanto como la cumbia. Mi familia me crio siempre con mucha música y todos con un estilo distinto, mi papá, mi mamá, mis hermanos …</p><p><b>— ¿Qué escuchaban en casa?</b></p><p>—<b>Silvio Rodríguez,</b> por mis abuelos y mis padres, que siempre lo escucharon. Me quedó el recuerdo de mis abuelos cantando juntos canciones de Silvio. Después, ya más rock nacional de parte de mi mamá, más pop, más<b> Miranda</b>, yo fanática de Miranda. Mi papá más yanki, más rock, pero más estadounidense. Mis hermanos escuchaban otras cosas, mi hermano era mucho del reggaetón, por eso también esta fusión de cumbia y reggaetón. Yo siempre fui más cumbiera y mi hermano era por ahí 100 % del reggaetón, creo que de ahí viene todo.</p><p><b>—¿Cómo vive la familia tu presente?</b></p><p>—Yo la flasheo mucho con las criaturas de mi familia más que nada, con mi hermanita, tengo una hermanita de siete años, y tengo dos sobrinos más también, tengo sobrinos también de parte de mis primas que lo viven de una manera tan inocente que me da mucha ternura porque para ellos, no sé, soy super famosa. Y mis padres también, super orgullosos. Es un camino que lo vengo marcando hace un montón y está claro que yo voy por ahí.</p><p><b>—Conozco tu historia familiar, porque la contaste en otras entrevistas, y me encanta verte tan entera, ¿cómo se hace para salir adelante?</b></p><p>—<b>Yo pasé muchos años de depresión. </b>Yo siento que la alegría que comparto hoy en día en redes, porque mucha gente me ve bailando cumbia y siempre estoy con una sonrisa, pero porque realmente disfruto grabar, es algo que también hacía de chica bailar, copiar coreos o lo que sea, buscando también escapatoria. Yo con el tiempo me di cuenta de que todo eso siempre fue como una escapatoria de todo lo que viví.</p><h2>“No te confundas” es una canción bastante agresiva, pero en un sentido de protesta, una protesta necesaria ante tantas injusticias</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SS6GRINPO5HEHCKSG2I5UV2MBU.jpg?auth=36a6f9bc4b73251f727cfb012c37500d3c40acc4cab82b6484add016997a056d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Durante mucho tiempo Azul miraba sus fotos de chica y pensaba que nunca tendría que haber nacido, porque esta vida fue tan cruel con su infancia que la convirtió en una niña adulta a muy temprana edad. " height="1080" width="1920"/><p><b>—Para los que no conocen tu historia, ¿qué te pasó?</b></p><p>—A mis cuatro o cinco años vivíamos en la villa Azul, allá en Wilde, y convivíamos con mis abuelos de parte materna. <b>Mi abuelo abusaba de mí, y todo el período que estuve ahí fui abusada por él</b>, pero en la infancia era como que reprimía el recuerdo, yo recordaba claramente todo lo que había pasado, de que era constante, no había sido sólo una vez, pero yo lo tenía como que me culpaba a mí misma, yo decía “no, yo no puedo pensar eso de mí abuelo”, yo me sentía mala por estar pensando esas cosas que eran imposibles de que vayan a pasar, porque en la inocencia tu cabeza no quiere ser capaz de creer que eso es real, porque vos lo tenés como una figura que te tenía que cuidar, que la amás aparte, porque aunque yo tenía el recuerdo de esas cosas yo lo amaba, yo pensaba que no era capaz de hacer algo así. Es muy loco cómo sucede a veces en la cabeza cuando pasan estas cosas. Y cuando me empezó a caer la ficha de lo que había pasado y lo hablé por primera vez…</p><p><b>—¿Cuándo y cómo lo hablaste?</b></p><p>—En 2011, cuando cumplí 11 años, se lo conté a una amiguita que tenía, que era mi mejor amiga… Me acuerdo de que volvíamos del colegio y le dije, <b>ya lo venía pensando hace mucho pero no sabía cómo ponerlo en palabras, y le dije así de una: “Mi abuelo me violó”,</b> porque no sabía cómo decirle que era un abuso, no sabía lo que era un abuso directamente, como que no sabía la diferencia. Y después lo pude hablar con mi mamá, a las dos semanas que lo pude contar a mi compañera, y mi mamá me creyó, me acompañó, fui al psicólogo, estuve bien acompañada en ese sentido con el proceso, pero yo me ocultaba un montón, por dentro estaba todos los días que me quería morir, yo buscaba de todas las maneras posibles terminar con mi vida.</p><p><b>— ¿Terminar con tu vida?</b></p><p>— Sí, <b>yo me quería suicidar. Me cortaba los brazos, me autoflagelaba</b>, buscaba siempre maneras, ya en ese momento viajaba sola así que si iba cerca de un tren o lo que sea también pensaba en esas cosas.</p><p>Contarlo fue empezar a procesarlo realmente. En la infancia yo fingí demencia prácticamente, y cantaba y bailaba, pero en un momento me agarraban convulsiones, todo el cuerpo te habla.</p><p><b>—¿Cómo actuó tu familia ante la noticia?</b></p><p>—Ya por suerte él falleció cuando yo tenía 17 años, más o menos. Y ya no había más nada que hacer.</p><p><b>—¿Qué te dijo tu mamá, por ejemplo?</b></p><p>— Me creyó al instante, me abrazó, obviamente lo sufrió y lo padeció conmigo también porque imaginate enterarte de algo así es muy fuerte.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2GCUYFID3JGI7H2T4WNVVDYDHM.jpg?auth=600a9f8b42588367e7fd2488750896f709466c26fc251b68117dab408be028a9&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Azul, de chica, cuando sus escapes favoritos era poner una canción e imaginar que la estaba cantando en un escenario frente a muchas personas. Cuando solo era un juego y un sueño imposible para ella.
" height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Se puede recuperar de eso?</b></p><p>—No, yo creo que a mí lo que me pasa es que yo soy consciente de ese recuerdo, justamente cómo te decía, en el momento en el que me cae la ficha de todo lo que había pasado empecé a buscar ayuda por todos lados. Aparte de que iba al psicólogo buscaba ayuda por todas partes en el sentido de que en internet buscaba testimonios de gente que le había pasado algo así, como que traté siempre de informarme para saber bien qué me había pasado, era muy chiquita para comprenderlo. Y<b> me fui dando cuenta de eso: de lo importante que es hablarlo y lo importante que es contarlo, por eso no tengo problemas en estar contándolo ahora.</b> En ese momento, yo busqué gente que lo cuente y me costó encontrar en YouTube y en medios así, buscaba esa contención, porque a veces no sabés si son sentimientos compartidos o angustias compartidas con otras personas.</p><p><b>—Si hay alguna Azul ahora en la web buscando algún testimonio que le ayude a comprender o a aliviar, ¿qué te gustaría decirle?</b></p><p>—Que se aguante un poquito más, yo me diría a mí misma eso, porque en algún momento, no es que pasa, porque tampoco quiero dar ese mensaje de que todo pasa. No, yo nunca me voy a recuperar, ese dolor pasó y estuvo, y sufrí y me deprimí muchísimo tiempo pero justamente hoy en día sonrío más que nunca, hoy en día bailo con más alegría que nunca, hoy en día grabo, disfruto de mi trabajo, de la filmación, de venir acá también, todo esto lo vivo con tanta intensidad que está recompensando todos esos años de depresión y todo lo malo, aunque es algo que igual siempre va a estar ahí, la marca no se va a borrar. <b>Por más que pase el tiempo vos aprendés a sobrevivir con eso, no te curás, no llega un momento mágico donde decís “ya no duele más”.</b></p><p><b>—¿Cómo reaccionó tu abuela? ¿la esposa de tu abuelo?</b></p><p>—Lo cubría. Ella sabía. Hoy en día está viva y la sigo viendo, no te digo que la pude perdonar porque algo así no es que se pueda perdonar, pero nada, ya está. Ella finge demencia. Y yo no pienso plantearle algo a ella, no, ya está.</p><p><b>—Hablemos de la sociedad. Naciste en una villa, ¿padeciste mucha discriminación? y ¿qué es ser villero?</b></p><p>—Mirá, para mí ser villero es haber nacido también en parte en una villa o criarte en una villa o vivir en una villa, gran parte tiene que ver con eso. También hoy en día me atacan un montón con eso, me dicen el típico comentario: “Negra, villera de mierda”. Pero para mí no es un insulto. Negra, sí, soy negrísima y orgullosa. Y villera tampoco me parece un insulto, si te parezco villera voy a ser la más villera y la que más te moleste entonces.<b> Siempre lucho contra eso, contra esa connotación negativa que le dan al ser villero, al ser negra.</b> Pero también me han llegado un montón de mensajes de chicas que me dicen que ahora se sienten orgullosas de ser negras, que les daba vergüenza porque en el colegio siempre les hicieron bullying con ese tema. Para mí eso es lo más importante, mientras haya chicas que se sientan identificadas y hoy en día puedan decir: “Yo me siento orgullosa”. Al final del día es lo que sos, no tenés por qué sentirte mal por lo que sos, pero la sociedad y la vida te hacen sentir mal con lo que sos a veces.</p><p><b>—Hablaste del Fanta, de tu representante, ¿cómo es la relación con él?</b></p><p>—Yo con él me siento muy tranquila desde que empezamos a laburar. El primer día que lo conocí vino con la cámara, me dijo: “Quiero hacer esto con vos, tenemos que arrancar por acá, ir por esto”, y ya hicimos unas fotos ese día, grabamos unas entrevistas ese día, fue como todo así y a mí me emocionó mucho eso porque yo venía de nada, de hacer todo sola.</p><p><b>—Ahora que estás siendo más conocida, ¿cómo se maneja la gente de tu alrededor? ¿cómo te das cuenta de que este quiere estar con vos por quién sos o por interés?</b></p><p>—Se dio vuelta mucha gente. Pero para mí fue sin sentido porque yo no cambié, sí en la manera de manejarme con la gente, tuve que aprender un montón de cosas en el camino, pero nunca dejé de ser yo y siento que mucha gente dejó de ser esa gente por querer aparentar algo que no y yo no sigo ese hilo, la verdad que no. Yo estoy en otra, no me engancho.</p><h2>“En la infancia yo fingí demencia, cantaba y bailaba, pero en un momento me agarraban convulsiones, todo el cuerpo te habla”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P4P6CEHQ6BECXB3SFQUHLL6RCA.jpg?auth=01843021a3975afbb136ef984fbc5d4e0b4eb6035e282c0b0a5ab7672b0e7fa1&smart=true&width=1920&height=1003" alt="En algún momento Azul padeció su historia, pero hoy orgullosa la cuenta frente a una cámara." height="1003" width="1920"/><p><b>—Dijiste que tuviste que aprender muchas cosas, ¿qué fue lo que más te costó aprender?</b></p><p>—Bueno, eso de soltar a esa gente que atrasa o que justamente te tiene así, como que no te deja avanzar, van pasando cosas en mi contexto que se supone que una piba como yo no llega…</p><p><b>—No llega ¿por qué?</b></p><p>—Y por el contexto justamente, por el barrio. Primero, tenés menos posibilidades, tenés menos herramientas por lo que te decía del celular, que no quiere decir que salga mejor o peor, puede pasar igual, como pasó acá en este caso, yo con un celular así nomás igual pude hacerlo o quizás con un IPhone no hacía mucha diferencia.</p><p><b>—¿Cuál fue la clave por la que creés que sí pudiste?</b></p><p>—¿La clave? No hay una clave para mí. Tampoco es una cuestión de azar o de suerte porque creo que todo lo que está pasando es porque venimos laburando un montón. Yo no paré un segundo, y aposté y arriesgué muchas cosas de mi vida que las volvería a hacer por seguir este camino, porque en un momento tenés que estar cien por ciento metida en esto.</p><p><b>—Mencionaste muchas veces la palabra “depresión”. ¿Podés definir qué es la depresión?</b></p><p>— Me di cuenta cuando salí de la depresión, que la tuve. Cuando ya no estuve ahí. Cuántos años habían pasado de mi vida con la cabeza que yo, literalmente todos los días, era el último día,<b> todos los días era como: “Ya está, hoy lo hago, hoy se termina, hoy ya no puedo más”, y fue muchísimo tiempo así</b>. Y vivía igual a la par de eso, porque hice un montón de cosas en el momento, fui deportista de alto rendimiento, un gran descargo para toda esta situación, pero a la par yo me quería morir.</p><p><b>—Huías de vos.</b></p><p>—Claro. De alguna manera huía de mí, sí, nunca lo había visto así, pero sí y de todo lo que estaba pasando. Y eso que yo hacía entrenamiento de velocidad, todo muy explosivo, tenés que estar fuerte y rápida.</p><p><b>—¿Y qué pasó?</b></p><p>—Y empezó la pandemia y ahí no quise entrenar más. También había tenido conflictos con el que había sido mi entrenador, después seguí entrenando con otra entrenadora que con ella sí me sentí bien, pero ya no pude seguir. Y cuando empezó la pandemia no entrené más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2QPZBIKIEBFBNOC3L5PFZZT4BI.jpg?auth=b15d62eb4bf64a82a37e6cca460edf8bd1372cf03d2ac9aeb03e1e36c03602a6&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Azul consagrándose campeona del Metropolitano U20. 
#atletismo #velocidad #200mts #LomasdeZamora
" height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Cómo te sentís hoy cumpliendo y tangibilizando tu sueño de niña? Porque hoy lo estás haciendo.</b></p><p>— Sí, estoy muy contenta. A veces me emociono justamente por eso. Primero, llorar lo tengo totalmente naturalizado porque ya he llorado tanto de manera triste, que hoy en día estoy tan emocionada, lloro un montón, pero de alegría, estoy en mi casa y de repente con todo lo que va surgiendo y con todas las cosas lindas lloro. Aparte todo el amor, la cantidad de mensajes de cosas lindas que me dicen.<b> Lo que más me emociona es eso de que si me animo hay otras chicas que se animan o hay otras personas que se animan y hay otra gente a la que le motiva esto, que esté sirviendo para algo,</b> que no es porque sí nomás, que no es hacer música porque yo tenga ganas de tener plata, jamás fue mi sueño ese. Para mí esto ya es un montón lo que estoy viviendo, y ya llegar a gente que le impacte lo que digo, lo que pienso o que se siente identificada, para mí es una banda.</p><p><b>—Hablaste de trabajo. ¿Fuiste o sos trabajadora sexual?</b></p><p>—Sigo vendiendo contenido todavía.</p><p><b>—¿Cómo es ese universo y cómo te iniciaste en él?</b></p><p>—Yo empecé con encuentros. A mí me costaba mucho hablar de este tema porque me daba vergüenza en su momento por cómo me atacaron también por este tema, porque en un principio, más en ese tiempo, yo empecé en 2019, ya tenía 18 años, y en ese momento era lo peor y me sentí muy atacada.</p><p>Empecé primero con encuentros y después seguí con contenido y lo del contenido, no es como ahora que quizás hay muchas más chicas, era más oculto, vos te tenías que poner otro nombre, estábamos todas en Twitter, era otra cosa y nadie lo decía tan abiertamente como se puede decir hoy en día, yo siento que eso cambió muchísimo. En ese momento no se podía decir abierto “yo vendo contenido ¿y qué?”. Pero a mí, en ese momento se me hizo muy difícil ese tema de poder contarlo así como si nada.</p><p><b>— ¿Por qué lo continuas haciendo? ¿por una cuestión económica?</b></p><p>— Sí, sí, total.</p><p><b>— ¿No te da miedo?</b></p><p>— No, no, yo siempre lo tomé como que pasar me puede pasar cualquier cosa en cualquier lado…Para mí nunca fue un inconveniente, más que lo que la gente me atacó o cómo lo vio la gente en mí, de mi alrededor, de mi entorno, que lo que lo padecí yo.</p><p><b>— ¿Tu familia se enteró?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Y qué te dijeron?</b></p><p>— Y fue chocante. Pensaron cualquier cosa, hasta que con el tiempo comprendieron que yo lo hacía por mi cuenta, que yo ponía mis condiciones, que solamente se trataba de mí.</p><p><b>—¿Hay muchos prejuicios?</b></p><p>—Hay muchísimos prejuicios con ese mundo, mucho, mucho. En un momento pensaron que yo estaba en la esquina en Constitución, que tampoco habría problemas si lo quisiera hacer, pero no era así como yo me manejaba. Yo acordaba un encuentro con una persona, hablábamos, yo ya mandaba mis condiciones, cómo iban a ser las cosas y por suerte a mí siempre me respetaron ese tema, y nunca tuve un inconveniente, jamás, con ningún cliente. Sí, después con lo de las redes es un tema porque ya está todo expuesto en todos lados y obviamente sabés que puede pasar cualquier cosa con tu contenido y que se va a filtrar.</p><h2>“Soy trabajadora sexual desde los 18 años, y en ese momento era lo peor, y me sentí muy atacada”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6EDUKFMCS5CANGEYCDKC4ZFCDA.jpg?auth=e1a6ce71480a28f2a4c6efa029edd14f09072a062184927de1b933a6c653f67b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La Negra Azul: “Esta vida fue tan cruel con mi infancia que me convirtió en una niña adulta a muy temprana edad”. " height="1080" width="1920"/><p><b>—Tenés una energía muy positiva así que, dentro de tres años, cuando seas muy famosa, espero que sigas igual.</b></p><p>—Tres años me parece demasiado. Si en tres años todavía no soy famosa me cansé. Ya estamos, estamos más cerca.</p><p><b>—¿Cuántos años cumplís este año ?</b></p><p>—24</p><p><b>—En esta próxima celebración ¿qué vas a pedir cuando soples las velitas?</b></p><p>—Sabés que tengo un tema con eso porque<b> </b>toda mi infancia pedía ser feliz y es muy loco porque cuando crecí y me acordaba de eso, de que yo pedía eso, me di cuenta de que tendría que haber pedido la última muñeca Barbie o lo que sea, cualquier otra cosa, pero no, yo pedía ser feliz porque realmente no me sentía feliz, pero estos últimos años no pedí nada. Además, no se pueden contar los deseos del cumpleaños…</p><p><b>— Los pasados sí.</b></p><p>— Bueno, no pedí nada, con este momento estoy conforme. Y si bien no era tampoco el mejor momento, todavía estaba progresando, todavía me estaba costando un montón todo, igual ya me sentía mucho más tranquila y estaba cumpliéndole un montón de cosas a mi niña interior, a mi infancia, entonces eso me tiene totalmente conforme. Para mí con eso ya estoy re ganada.</p><p><b>—Y la última pregunta para finalizar. Te regalo una caja con todas las cosas que perdiste en tu vida y por un momento podés abrirla y recuperar una, ¿cuál sería?</b></p><p>—<b>Que perdí… la infancia. </b>Sí, me gustaría haber vivido un montón de cosas que hoy veo que mi hermanita, que la veo con la edad que yo tuve cuando me pasaron las cosas que me pasaron, y digo: la libertad con la que se maneja ella, la inocencia, ese brillo y sentir que no tuve eso que faltó. Toda la infancia me sentí como una niña adulta, como alguien que ya sabía un montón de cosas de la vida que todavía no había que saber, entonces eso: la infancia, el poder jugar tan libre.</p><h2>“No tenés por qué sentirte mal por lo que sos, pero la sociedad y la vida te hacen sentir mal por serlo”.</h2><p><i><b>Mirá la entrevista completa:</b></i></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank">realidades@infobae.com</a></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MYL7C4T77JCQLGVDTO2XV7TDME.jpg?auth=77707b03836d3aea9a6a79b37fcb8a3bb7759135f84531af2440d2a82ae37d6a&amp;smart=true&amp;width=1921&amp;height=1081" type="image/jpeg" height="1081" width="1921"/></item><item><title><![CDATA[Ser obeso en Argentina: “Cuando ocupo más de un asiento en el colectivo me miran con asco”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/06/03/ser-obeso-en-argentina-cuando-ocupo-mas-de-un-asiento-en-el-colectivo-me-miran-con-asco/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/06/03/ser-obeso-en-argentina-cuando-ocupo-mas-de-un-asiento-en-el-colectivo-me-miran-con-asco/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[Gladys es docente y sufre de obesidad. Cuenta cómo padece la discriminación social y lo difícil que es bajar de peso en un mundo tan complejo. Sin embargo, no se rinde y está buscando ayuda para mejorar su calidad de vida]]></description><pubDate>Mon, 03 Jun 2024 04:42:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Gladys Noemí Da Ros</b> sueña con volver a ser la mujer independiente que fue cuando ejercía la docencia en escuelas de la provincia de Buenos Aires. Un accidente y un drástico cambio de actividades modificaron su rutina, en especial su plan de alimentación, y allí empezó su pesadilla.</p><p>En una charla honesta en <b>Realidades</b>, relata cómo es vivir con sobrepeso y con la mirada de una sociedad carente de empatía: “Los obesos no somos extraterrestres, somos personas enfermas que queremos salir adelante, y por ciertas cosas de nuestras vidas a veces nos cuesta. Eso es lo que no entiende la sociedad”.</p><p>Con angustia, describe situaciones y obstáculos diarios que debe superar debido a su enfermedad. Además, cuenta qué es lo que más le duele hoy.</p><p>Un testimonio real en tiempos de superficialidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X2TOBCSEF5DEXO7A26PHODNTKU.jpg?auth=02831d54077750f0080122156c651c4c5eb1a23fa5c9c0ab1570e03125415cac&smart=true&width=1920&height=1272" alt="Gladys Da Ros: "Tengo ganas de ser un poquito lo que era antes, porque a mí no me gusta ser cómo soy en este momento" (Foto Maximiliano Luna)" height="1272" width="1920"/><p><b>— Gladys, ¿quién sos?</b></p><p>— Yo soy Gladys, soy profesora de artes plásticas de escuelas primarias y secundarias. Soy una persona muy independiente, siempre lo fui, tenía una vida muy sana, pero decidí cambiar un día de trabajo, empezar mi labor docente en escuelas en provincia, y ahí empezó todo mi caos. ¿Por qué digo esto? Porque empecé a hacer un desorden alimenticio, empecé con las comidas de los comedores, no tenía horarios, no podía comer una comida más sana y los lugares eran muy distantes, estaba todo el día en la calle y comía lo que podía. Ahí empecé a aumentar de peso y eso me llevó a muchas cosas que hoy no puedo hacer.</p><p><b>— ¿Cuántos años tenías en ese momento?</b></p><p>— Alrededor de 30 años.</p><p><b>— ¿A los 30 años empezaste a tener trastornos alimenticios?</b></p><p>— Sí. Fue de a poco. Fui aumentando de a poco de peso, hasta llegar a vivir con mucho sobrepeso, y me empezó a incomodar hasta hacer ciertas tareas cotidianas. Por ejemplo, yo quiero salir a pasear a mi mascota y en este momento no puedo, me quiero poner una linda ropa y tengo que comprarme la ropa que puedo encontrar, porque los talles son distantes, me ocasionó toda una angustia y un problema realmente.</p><p><b>— En esa época, donde tu vida comenzó a modificarse, ¿pediste ayuda?</b></p><p>— Hice muchas dietas por mi cuenta, con médicos, con nutricionistas, pero subía, bajaba, subía, bajaba, y nunca lo pude mantener porque sola siento que no puedo hacerlo, necesito una guía, un profesional que me ayude, que me acompañe.</p><p><b>— Cuando te atendías con esos profesionales, ¿dónde creías que fallabas? ¿qué te angustiaba en ese momento? ¿creés saber la causa por la cual no podías?</b></p><p>— No podía por muchas causas. Una de ellas: un día a la salida de la escuela tuve un accidente laboral donde me lastimo el menisco y estuve dos años y medio con ART. La ART me dictamina que no puedo dar más clases y eso a mí me ocasionó una tristeza tremenda, porque el hecho de estar en la escuela para mí era un cable a tierra. Yo le brindaba a los chicos mis conocimientos desde el corazón y el hecho de no poder estar ejerciendo como profesora era para mí un problema tremendo. Me cambiaron las funciones, ¿qué es un cambio de funciones en la docencia? Es hacer tareas administrativas, sin poder ser profesora, sin poder ser lo que a mí me gustaba y sumado a eso, paralelamente, fallece mi mamá, que era mi sostén, y ahí se me vino todo el mundo abajo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C24RU5JROREOPDL4KLU74QED3U.jpg?auth=f207f6059d0ee507472bf9547db246ea6953cd7be3699b3ac1e2eaa2d2d6380a&smart=true&width=1920&height=1418" alt="Gladys después de un acto escolar, en la escuela primaria N 40 en Gonzalez Catán. Año 2011." height="1418" width="1920"/><p><b>— Eras docente y por un accidente te cambiaron de tareas… ¿qué paso con tu vida? ¿cómo seguiste?</b></p><p>— Y para mí fue difícil seguir, porque sentí que todo se me derrumbaba, entonces me agarré más de la alimentación, de la mala alimentación.</p><p><b>— ¿Te refugiaste en la comida?</b></p><p>— Exactamente. Y ahí subí más de peso y a raíz de eso se me sumaron enfermedades, como tiroidismo, presión alta, diabetes tipo 2, sin insulina, que hace dos años me la dictaminaron, y tengo un problema linfático. A eso se suma que estoy con un problema económico que, quizás, no puedo comprarme la medicación que necesito, que me recetan los profesionales.</p><p><b>— ¿Con quién vivís? ¿cómo es tu vida? ¿quién te ayuda?</b></p><p>— Yo vivo en pareja y<b> mi vida es monótona, antes yo era independiente y ahora dependo de una persona,</b> por ejemplo si voy a subir al colectivo no puedo, tengo que depender de alguien que me lleve y me traiga, ya sea mi pareja o un remise, porque sola no me puedo manejar y a mí todo eso me hace mal, porque siempre hice y deshice las cosas yo misma y siento que no soy yo misma con este sobrepeso. Me imposibilita hacer muchas cosas, y quiero salir adelante, y no puedo sola. Yo quiero tener una mejor calidad de vida, quiero cambiar, pero siento que sola no puedo hacerlo</p><p><b>— Cuando decís “no puedo sola” ¿qué creés que necesitás? ¿qué es lo que te falta hoy más allá de lo económico?</b></p><p>— Un tratamiento con profesionales que me guíen, con un psicólogo, con un nutricionista, con un deportólogo o con especialistas que me ayuden a salir de este momento.</p><p><b>— ¿Cómo es un día tuyo, Gladys?</b></p><p>— Yo me levanto, me pego un baño, me voy a la escuela cómo puedo, hay veces que tengo ganas de salir, hay veces que no, porque el hecho de bañarme ya es un problema, me ocasiona ciertas dificultades y las tareas cotidianas también. Me voy a la escuela, vengo de la escuela, me organizo un poco en casa, acomodo y sigo con las tareas de mi casa, ya sea si necesito hacer algo para la escuela o miro televisión o hago la comida, yo me cocino.</p><p><b>— ¿Qué cocinás?</b></p><p>— Ahora trato de cocinar comidas con pocas calorías, pero a veces, <b>como la situación económica no es buena uno come lo que puede y a lo que llega a fin de mes.</b> Trato de cuidarme lo más posible, pero igualmente me cuesta bajar de peso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H6IPHIYX3NGSXKLQ74WKV37XOY.jpg?auth=4170e24aa1b08a3b18a50ed7d792dc6f7b4dedaf94d63c08c6fa0b421320150b&smart=true&width=1920&height=1283" alt="Gladys Da Ros: "Hice muchas dietas por mi cuenta, con médicos, con nutricionistas, pero subía, bajaba, subía, bajaba, y nunca lo pude mantener" (Foto Maximiliano Luna)" height="1283" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo es vivir con obesidad en esta sociedad? ¿cómo es vivir con esta enfermedad?</b></p><p>—<b> La sociedad discrimina mucho al obeso, a la persona que tiene sobrepeso, como que parece que somos de otro planeta</b>.<b> </b>Sin ir más lejos, hoy había pedido un remise y a último momento me lo cancelaron, yo calculo que por el tema de la obesidad, y así te puedo enumerar muchas cosas.</p><p><b>— ¿Por ejemplo?</b></p><p>— Una se quiere comprar ropa y se compra la ropa que puede, no la ropa que le gusta. A mí me gustaría comprarme ropa moderna y hay talles que no tienen. Quiero ir al cine y por ahí la butaca del cine es chiquita, una no llega a poder sentarse. Salir a caminar también se me dificulta por mis rodillas y mi problema circulatorio.</p><p><b>— ¿Cómo ves a la sociedad y al tema de la imagen hoy?</b></p><p>— La imagen hoy está más liberal, más suelta, pero igualmente la gente discrimina mucho al obeso, es como que no tenemos un lugar en este mundo; es lo que yo siento por lo que me hacen sentir los demás. Por ejemplo, cuando yo podía viajar en colectivo me sentaba y ocupaba un poquito más de un asiento, y ya la otra persona no se sentaba al lado mío, <b>me miraba con cara de asco y se iba a otro lado</b>. A mí eso me hacía sentir mal porque parecía que éramos extraterrestres y nosotros,<b> los obesos, no somos extraterrestres, somos personas enfermas que por ciertas situaciones de nuestras vidas a veces nos cuesta salir adelante</b> y eso es lo que no entiende la sociedad.</p><p><b>— ¿Qué te gustaría decirles a esas personas que discriminan?</b></p><p>— Que se pongan en el lugar del otro. Que miren con los ojos del obeso, del gordo en cierta forma, no con los ojos de la persona flaca. Porque el obeso llega a estar obeso por un montón de cosas que le van pasando, no porque quiere. En mi caso fueron disgustos, fueron desilusiones, fueron cosas que se fueron sumando y a raíz de eso se me sumaban enfermedades. Yo quiero volver a ser lo que era antes, quiero volver a ser la Gladys dinámica, la Gladys que hacía deporte, la Gladys que salía, que se divertía, que salía a bailar, que ahora no lo hago. Me estoy privando de muchas cosas de las que a mí me gustan hacer, eso es lo que no entiende la gente, no entienden al obeso.</p><p><b>— Generalmente, se atribuye mucho el éxito o fracaso de un tratamiento a la voluntad del paciente, ¿cómo opinás sobre el tema de la voluntad? ¿qué pasa con tu voluntad ?¿por qué pensás que no podés terminar una dieta, entre comillas, con éxito?</b></p><p>— Yo tengo voluntad. Empiezo, hago la dieta pero después me termino zafando, si alguien no me controla y me dice “mirá, tenés que hacer esto, tenés que hacer lo otro”, yo sola me termino desviando y termino empezando a acumular alimentos que no tendría que comer, empiezo bien y después empiezo a zafarme, por eso no bajo; subo, bajo y estoy así y no avanzo.</p><h2>“La gente discrimina mucho al obeso, es como si no tuviéramos un lugar en este mundo”.</h2><p><b>— ¿Cómo fue tu infancia, Gladys?</b></p><p>— Maravillosa. Mi mamá siempre me acompañó y al ser única hija siempre fui muy mimada, ojo: no me daban todos los gustos porque no se podía, pero en la medida que ellos podían me brindaban lo mejor. Mi papá era deportista y siempre me inculcó el deporte, iba a natación, hacía talleres de arte, siempre hice lo que me gustó y siempre me acompañaron. Muy linda mi infancia.</p><p><b>— ¿Qué significa para vos la comida?</b></p><p>— La comida, no sé cómo decirte…</p><p><b>— ¿Te alivia comer?</b></p><p>— No soy de tener atracones, no soy de aliarme a la comida, como lo que no debo comer, por eso estoy con sobrepeso.</p><p><b>— Te pregunto, con todo respeto, ¿por qué pensás que, sabiendo que no debés, lo comés igual?</b></p><p>— No sé. La verdad que no sé.</p><p><b>— Si tuvieras un médico, un especialista de nutrición enfrente tuyo ¿qué te gustaría preguntarle?</b></p><p>— Cómo debo hacer para seguir adelante y no caer en comer cosas que no debo. Necesito tener una vida más sana, más limitada y quiero volver a ser un poquito lo que era antes, quizás no cuando tenía 30 años porque ahora tengo otra edad, 57.</p><p><b>— ¿Qué es lo que más te duele hoy, Gladys?</b></p><p>— Tener el sobrepeso este y tener las enfermedades que tengo, estar tan medicada como estoy, porque yo siempre fui antimedicamento, siempre con un tecito me arreglaba y ahora tomo muchas pastillas por día.<b> Me gustaría agarrar el manojo de pastillas y tirarlas a la basura</b> y decir: “Yo me curé, yo estoy sana, yo puedo salir adelante con alimentos saludables, con gimnasia, con actividad física, no tomando todas estas cosas”.</p><p><b>— ¿Qué es lo peor de ser gordo?</b></p><p>— No poder ser uno mismo. No poder hacer las cosas que a uno le gustan hacer.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XXOJEWPFCBEZRJVSJVTOEGIPWA.jpg?auth=a535816f738ee794c1900e3968b2e0bae142c5433d63f31c9fed165cf3d7dbac&smart=true&width=1920&height=1366" alt="Gladys con sus alumnos en un campamento en San Antonio de Areco. Año 2000." height="1366" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo maneja tu pareja el tema de tu enfermedad? ¿Cómo tiene que hacer una persona que acompaña a un obeso? ¿Y qué necesitás de las personas que te acompañan?</b></p><p>— Y yo necesitaría que él siga una dieta balanceada para que él también tenga una vida sana, porque él también tiene un poquito de sobrepeso, pero él come su comida y yo preparo la mía. Él, por ejemplo, frutas y verduras no come y a mí me gustaría que él me siga a mí en mi alimentación, pero bueno, eso es la decisión de él, yo a él no lo puedo obligar a que se sume a mi enfermedad. Yo me preparo mi comida como quien dice “saludable”, pero así y todo me cuesta un montón, no sé, quizás sea la edad también.</p><h2>“El obeso llega a estar obeso por un montón de cosas que le van pasando, no porque quiere”.</h2><p><b>— ¿Qué le dirías a las personas que sufren obesidad, que no pueden salir como vos o que no pueden encontrar una salida o una ayuda?</b></p><p>— Que no se dejen estar, que cuando empiezan a tener unos kilos de más busquen ayuda, que traten de salir adelante cuando tienen poquito sobrepeso, que es más fácil de salir, porque vivir con obesidad no es vida.</p><p><b>— ¿Qué cosas te dan vergüenza?</b></p><p>— Un poco mi presencia, pero siempre fui muy suelta, no poderme sentar en un lugar normal, o no poder ir a hacerme un estudio… cuando me operaron de la rodilla tenía que hacerme la resonancia y había un límite de peso, o sea, <b>el tomógrafo marcaba un límite de peso.</b></p><p><b>— ¿Cuál es el límite de peso?</b></p><p>— 110 kilos, yo en ese momento tenía 130 kilos, y <b>mentí porque sino no me hacían el estudio</b>. Yo nunca me había hecho ese estudio y cuando subo al tomógrafo, me preparan todo, y ese estudio hace ruidos, yo no lo sabía, <b>yo pensé que lo estaba rompiendo por el sobrepeso ¿entendés?</b> Me sentía angustiada porque pensé: “Yo mentí en mi sobrepeso y estoy rompiendo el tomógrafo”, y no, eran normales esos ruidos, esas cosas a uno no le tienen que pasar, no tiene que mentir para hacerse un estudio. Eso es lo que me gustaría cambiar estando flaca, poder hacerme un estudio sin estar fingiendo mi peso.</p><h2>“Me da vergüenza no poder sentarme en un lugar normal o hacerme un estudio”.</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2VTQKGW6KFBTXDRZP3MIQISV54.jpg?auth=5ffbb0040ed76e090afe355bcd4a9c9628d7b35cbb9da28e21046d2d6aab1c69&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gladys Noemí Da Ros: "Varias veces me sentí que me podía llegar a morir; por eso no quiero estar así"" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Estás buscando un nutricionista?</b></p><p>— No, no estoy buscando en este momento, porque siempre fui a nutricionistas y no me dieron resultado, yo necesitaría algo más completo, que me encaminen más. Quizás con una psicóloga, con un deportólogo, o sea, que mi tratamiento sea un combo, no solamente guiado por un simple nutricionista, porque termino derrumbando todo. Alguien que me diga qué actividad física puedo hacer, porque el nutricionista te dice “vos tenés que caminar”, pero yo no puedo caminar, por mi rodilla camino dos cuadras y ya no puedo más. Necesitaría a un especialista que me diga: “Bueno, tu rodilla no puede hacer eso, pero podés hacer tal y tal ejercicio, para bajar de peso o podés hacer tal ejercicio como para que sea aeróbico y que no te dañe la rodilla”.</p><p><b>— ¿Alguna vez pensaste que con la obesidad podías llegar a morirte o pasarte algo grave?</b></p><p>— Sí, me agarran muchas angustias. Muchas veces hago actividad en mi casa, por ejemplo, el simple hecho de limpiar, y me empieza a agarrar taquicardia, y eso me da miedo.<b> Varias veces sentí que me podía llegar a morir, sí, por eso no quiero estar así.</b></p><p><b>— ¿En algún momento pensaste en la maternidad?</b></p><p>— Sí. Yo quise ser mamá, pero siempre me dediqué a los chicos. Cuando tenía una edad justa para ser mamá, quizás 25, 30 años, estaba enfocada en mi escuela, a mis alumnos, a lo que más me gustaba hacer que era enseñar. Y me dediqué tanto a la escuela que es como que se me pasaron los años. A mi pareja la conocí hace 15 años y ya tenía más de 40 años, ya era más difícil tener un bebé. Para mí mis chicos fueron mis alumnos. Era como su segunda mamá. Siempre traté de llegar al corazón de ellos, por eso mi relación con ellos siempre fue excelente, es el día de hoy que ellos tienen 40 años y me siguen hablando por WhatsApp o llamándome por teléfono y eso para mí es gratificante.</p><p><b>— ¿Hay algo que te arrepientas de no haber hecho?</b></p><p>— Sí, me equivoqué en seguir tanto tiempo con sobrepeso, tendría que haber frenado cuando empecé a aumentar de peso, y ahí empezar a hacer tratamientos y bajar, pero estaba tan acelerada con mi profesorado, con mi licenciatura, con la escuela, que era lo más lindo que tenía en ese momento, que no me di cuenta.</p><p><b>—¿Se aprende algo de todo esto?</b></p><p>— Que uno, a pesar de que la gente te discrimine y te trate de, no sé si humillar, trate de agredir por la posición o el sobrepeso que uno tiene, uno siempre tiene que ser uno mismo, tiene que tratar de salir adelante, en el sentido de que no te tiene que llegar esa discriminación, uno tiene que mentalizarse y que esas personas que te discriminan dejarlas a un lado y seguir con lo que uno piensa y llegar a la meta que uno quiere. Dejarlas de lado sin que te destruyan la vida, porque si las dejás te van a destruir más todavía, porque uno está triste por muchas cosas que le pasan, entonces si vos las sumás a tus cargas cotidianas, a los momentos de tu vida que fueron difíciles, ya no vas a poder salir. En mi caso trato de dejar esas agresiones de lado y ser yo misma, mentalizarme y tratar de salir yo o buscar la forma de salir adelante.</p><p><b>— De esas humillaciones o agresiones ¿te acordás la peor?</b></p><p>— “Gorda, dejá los postres”.</p><p><b>— ¿Eso te dicen?</b></p><p>— Y, a veces te gritan, sí, a veces te dicen esas cosas. “¿Querés bajar de peso? dejá los postres”, y no es dejar los postres, es hacer una dieta equilibrada, a veces no se trata de dejar un postre o no comer un pedacito de pan, es comer lo que uno tiene que comer con una alimentación sana.</p><h2>“A pesar de que la gente te discrimine y te trate de humillar, uno siempre tiene que ser uno mismo y salir adelante.”</h2><p><i><b>Mirá la entrevista completa:</b></i></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/NN5TL35KWZDJTPT22UPUIDLHGQ.jpg?auth=c8f5d03e1e2a7362723c604cea9abee0fc6a42a442e760bc9e56f44e44bbe4bf&amp;smart=true&amp;width=1921&amp;height=1081" type="image/jpeg" height="1081" width="1921"/></item><item><title><![CDATA[La primera piloto trans cuenta cómo es vivir en el clóset y por qué decidió salir: “Acepté que tenía que ser una mujer”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/05/27/la-primera-piloto-trans-cuenta-como-es-vivir-en-el-closet-y-por-que-decidio-salir-acepte-que-tenia-que-ser-una-mujer/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/05/27/la-primera-piloto-trans-cuenta-como-es-vivir-en-el-closet-y-por-que-decidio-salir-acepte-que-tenia-que-ser-una-mujer/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla honesta en Realidades, la primera capitana transgénero de Argentina relata cómo es su vida hoy a un año del “vuelo de la dignidad”. Casada y con tres hijas, asegura: “El género es una etiqueta, la realidad absoluta es quien somos por dentro”]]></description><pubDate>Mon, 27 May 2024 04:24:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hace un año, <b>Traniela Carle Camplieto</b> cambió la historia al convertirse en la primera piloto trans de la aviación argentina.</p><p>Con una vasta experiencia en el sector, inició su carrera hace 33 años. Los primeros años fueron en la aviación general y militar, y desde hace 25 años trabaja en la aviación comercial, de línea aérea.</p><p>Casada y con tres hijas, hoy se define orgullosamente una mujer transgénero, diversa y natural, respetando la biología original y el género adoptado.</p><p>Recuerda sus años en los que, en la intimidad, era una mujer, mientras que en la vida pública se desenvolvía como un hombre, y afima: <b>“Se puede disfrutar estando en el clóset o puede ser una tortura”.</b></p><p>A Traniela se le agotó el tiempo de ser hombre, ojalá que a la sociedad se le agote el tiempo de los prejuicios.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GY5G5G3CY5AQBL4KHIJ3ZDIKFQ.jpg?auth=55a54cde8c2612991c9a927a25923589b48509764cbb72bb0bdf77e5180dfb65&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Traniela: "Me había hecho una película de un montón de cosas negativas, sin embargo, eso nunca pasó".
 
" height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Quién es Traniela?</b></p><p>—Yo soy Traniela, soy la primera capitana transgénero de Latinoamérica, de Argentina y la primera en cruzar el océano Atlántico.</p><p><b>—¿Qué es transgénero?</b></p><p>—Una mujer transgénero es una mujer que se acepta a sí misma como tal y, a partir de ahí, puede iniciar una o varias de las tres posibles transiciones: la registral, la transición hormonal y la transición quirúrgica.</p><p><b>—¿En tu caso que transición realizaste?</b></p><p>— La transición registral es el cambio de documentación. Siendo un hombre CIS, como lo era yo, y aceptándome como mujer, decidí hacer la transición registral, que implica cambiar la documentación para reflejar mi identidad de género femenina.</p><p><b>— ¿Cuándo decidís hacer eso?</b></p><p>— Eso lo decido un año antes, dije <b>“bueno, primero le voy a decir a mi mujer”</b>, porque estoy casada con una mujer CIS género, después le digo a mis hijas y después aviso en el trabajo. Una vez que tuve el cambio registral en la partida de nacimiento, lo conté en el trabajo a través de un correo oficial a la compañía, les dije que a partir de tal fecha tenía la partida de nacimiento de mujer e iba a empezar a trabajar como mujer.</p><p><b>—¿Cuándo decidiste hacer ese plan y comentárselo a tu familia? ¿En qué momento de tu intimidad dijiste “lo tengo que hacer”? ¿Cómo fue ese proceso interno? ¿Te acordás?</b></p><p>— Sí. Primero vivía una experiencia que es ser una mujer bigénero, es decir, por momentos era mujer y por momentos era hombre, lo vivía con total felicidad, no tenía ningún problema de ser una o la otra. En la intimidad era una mujer, pero para ir a trabajar o para desenvolverme en la vida pública, era un hombre.</p><p><b>—¿Tu familia sabía eso?</b></p><p>—No, no lo sabían. Primero se enteraron de que yo tenía esta dualidad de género y a partir de ese momento empecé a elaborar un plan para poder salir del todo. Eso sucedió una vez en la ciudad de Nueva York, cuando yo estaba de posta. La posta es el tiempo que permanecemos los tripulantes esperando para volver. Hicimos el vuelo de ida, permanecí dos días en Nueva York y después tuve que hacer el vuelo de regreso. En esa posta, yo dije <b>“estoy cansada de ser un hombre y quiero ser por completo una mujer”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UPDCMN7XMJDDDMO6RSLQMBXXS4.jpg?auth=21e7f761b2021119a1ceeb5ad9295f06877c9b1dc34dfd66c66f73618e381bc1&smart=true&width=1920&height=1986" alt="Traniela junto a sus compañeros de tripulación. Actualmente es capitana de un A330. " height="1986" width="1920"/><p><b>—¿Qué te cansaba de ser un hombre?</b></p><p>— Se agotó el tiempo de ser hombre. Había cumplido con todo y a partir de ahí dije “tengo ganas de visibilizarme como mujer, ayudar al colectivo, ayudar a las minorías y empezar a disfrutar de ser una mujer”, porque yo ya sabía cómo era, entonces dije “ahora quiero trasladar esta felicidad que me da a mí en lo privado a la vida pública”.</p><p><b>—Volviste de ese vuelo de Nueva York, ¿y qué pasó?</b></p><p>— Volví de ese vuelo de Nueva York y empecé el plan para salir, dije “bueno, tengo que comprarme ropa adecuada para salir“, porque mi ropa no era la adecuada. Tuve que avisarle a mi familia, avisarles a mis compañeros, a mis amigos, todo eso me llevó un año.</p><p><b>—¿Qué era lo más difícil de realizar o armar del plan?</b></p><p>—No es que era difícil. <b>Empecé a tener miedo, miedo de perder la familia, perder la relación con mis hijas, perder el trabajo, </b>era una posibilidad. Tenía miedo de que no me dejaran ingresar a los Estados Unidos, que me dijeran “no, tu documento dice una cosa y vos parecés otra”. Me había hecho una película de un montón de cosas negativas, sin embargo, eso nunca pasó.</p><p><b>—¿Cuándo y cómo se lo contaste a tu familia?</b></p><p>— Se lo conté a mi esposa, ella fue la primera persona que se enteró de todas.</p><p><b>—¿Cómo se lo contás?</b></p><p>—Bueno, ese día le dije “te tengo que contar algo”, y se asombró. Entonces, le conté que, en mi intimidad, yo me vestía de mujer y le mostré fotos. No es que le super agradó, pero le empezó a gustar. Digamos que lo aceptó. A partir de ahí, dije “ahora me tengo que lavar la ropa”, ya que tenía la ropa toda en un bollito y escondida. Lavé la ropa y pude empezar a vestirme de mujer con dignidad,<b> le di dignidad a Traniela.</b> Alguien que estaba en lo oscuro, en la oscuridad, en lo oculto.</p><p><b>—Cuando lo contaste finalmente, ¿qué sentiste? ¿Cómo fue?</b></p><p>—Sentí un gran alivio, más allá de que existía la posibilidad de perder el matrimonio, de perder la relación que tenía con mi esposa.</p><p><b>—¿Y tus hijas?</b></p><p>—Después les conté a mis hijas.</p><p>Seleccioné cómo y a quién contarle de acuerdo con lo que iba sintiendo. Primero le conté a una de mis hijas, pensando que ella lo aceptaría un poco mejor o le daría una importancia más natural. Ella me dijo: “Gracias por contarme”. Obviamente, le chocó porque no es algo fácil, pero me agradeció que se lo hubiera contado. Después se lo conté a mi otra hija, a quien pensaba que le costaría más aceptar, pero también lo aceptó muy bien. ¿Qué quiero decir con esto? Cuando uno está por salir del clóset, siente un montón de prejuicios sobre las demás personas. Sin embargo, esas personas pueden no tener problema en que uno sea transgénero o tenga una orientación sexual diferente a la que los demás piensan. Simplemente, se va dando con naturalidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ACCVAMHVBFHM3M3HI4X2CRDNCQ.jpg?auth=b68664e2acec17dd55d1ed602e1a510687f705f35e3883faa8b1272b8541a141&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Traniela: "Cuando uno está por salir del clóset, siente un montón de prejuicios sobre las demás personas."" height="1280" width="1920"/><p><b>— Mencionaste clóset, ¿cómo es vivir adentro del clóset?</b></p><p>— Eso es un poco relativo, ¿por qué te digo relativo? Porque puede modificarse a lo largo del tiempo, <b>se puede disfrutar o puede ser una tortura.</b></p><p><b>—¿En tu caso?</b></p><p>— En mi caso, yo lo disfrutaba hasta que llegó un día que no lo disfruté más y ahí es cuando acepté que yo tenía que ser una mujer en la vida pública.</p><p><b>—¿Qué era lo que no disfrutabas más?</b></p><p>—La dignidad que no tenía Traniela. La dignidad que no tenía la mujer que yo era.</p><p><b>—Y ahora afuera del clóset, ¿la descubriste?</b></p><p>— Sí, descubrí un montón de cosas.<b> </b>Descubrí que puedo ser feliz, que soy más feliz que siendo un hombre. En la última parte, en la parte final de mi género masculino, ya no era tan feliz porque estaba ganando esa identidad femenina.</p><h2>“Se puede disfrutar estando en el clóset o puede ser una tortura”</h2><p><b>— Cuando se lo contaste a tu esposa y a tus hijas, lo aceptaron. Pero ¿cómo sigue el entorno? ¿Cómo hizo Traniela con el resto de la sociedad?</b></p><p>— Bueno, le cuento a mi mujer, le cuento a mis hijas y le cuento a mi mamá. A mi mamá primero le chocó, <b>me dijo “no vengas vestido de mina”</b>. Fue muy gracioso porque yo también medio que acompañé a las demás personas a tratar de adaptarse, hasta que finalmente dije “mirá, te voy a pasar a buscar, ya estoy vestida de mi género y vamos a dar una vuelta sin entrar en el edificio”, porque el problema de ella era que yo entrara y las vecinas le dijeran “¿qué pasó con tu hijo Daniel?,¿qué está pasando?”. Los cuestionamientos de los vecinos. Entonces ella bajó, fuimos a dar una vuelta en la camioneta y ahí ella se dio cuenta de que yo era la misma persona, hablaba igual que antes, me conducía de la misma forma, nada más que tenía un atuendo correspondiente al género que yo quería ser. Y después de ese encuentro, al próximo fin de semana, me dijo “bueno, vení como quieras, pero vení a mi casa, como antes”, entonces yo empecé a ir ya como Traniela.</p><p><b>—¿Cuándo realmente te sentiste liberada de la mirada ajena?</b></p><p>— Eso fue con el tiempo. Al principio, me sentía muy observada, no me preocupaba, no me hacía mal, no me angustiaba, pero tenía como una confrontación, como que confrontaba un poco con las personas, hasta que dije “bueno, que piensen lo que quieran y ya está”. Al principio, pasó casi un año desde que le conté a mi familia hasta que salí a la calle como Traniela. <b>Durante ese año, estuve preparando todo para salir, desde la ropa hasta cómo quería presentarme, qué tipo de mujer quería ser y cómo quería desenvolverme en la sociedad.</b> No fue algo repentino; lo planifiqué cuidadosamente, considerando cómo sería esa persona, dándole vida a Traniela. Aunque seguía siendo la misma persona, entendía que el impacto que tendría en la sociedad sería diferente.</p><p><b>—¿Qué fue lo que más te costó o lo más difícil de armar de Traniela?</b></p><p>— Nada. En realidad, es una construcción. Uno va poniendo un ladrillo sobre otro hasta que hace un muro y después hace una casa con el techo y todo, esto es lo mismo. Primero, ladrillo por ladrillo, sin que se caiga, hasta que después aparece todo.</p><p><b>—¿Cuál fue el ladrillo que más te costó colocar?</b></p><p>—Bueno, quizás las expectativas, esperé cosas y recibí otras. Por ejemplo, amigos que se distanciaron y después volvieron, con el tiempo, eso por ahí choca y duele un poco, la falta de comprensión. Pero lo demás no, no me pasó nada en el trabajo, tuve una aceptación muy buena, y en la familia y en las amistades también.</p><p><b>— En el trabajo eras Daniel y un día te presentaste como Traniela, ¿cómo fue?</b></p><p>— Ya con la partida de nacimiento, el DNI y el pasaporte, mandé un correo electrónico diciendo: “A partir de ahora soy una mujer transgénero y me voy a desempeñar como mujer. Mi nombre es tal”.</p><p><b>—¿Vos no habías hablado con nadie antes?</b></p><p>— No.</p><p><b>— Mandaste el mail, ¿y?</b></p><p>—Y esperé. No hubo respuesta por unas horas hasta que me escribieron un mail muy bueno que aún conservo. Allí, mi jefe me decía “cualquier cosa que necesites, contá con nosotros”. Después, la parte de género de la compañía y mi gremio también se ofrecieron a ayudarme en todo lo que podían. Además, me invitaron a participar en la secretaría de género del gremio y de la compañía, así que ayudé y acompañé a otras personas de diversas identidades de género.</p><p><b>—¿Y el día de subirte al avión como Traniela?</b></p><p>— Bueno, todo eso ocurrió durante un período de vacaciones que para nosotros dura 35 días. Al finalizar ese período, tenía programado un primer vuelo a Iguazú, seguido de un vuelo a Miami. Por lo tanto, necesitaba tener toda la documentación lista, especialmente para el vuelo a Miami, ya que requería la visa de Estados Unidos para ingresar. Todo debía estar con mi nombre nuevo, sin contradicciones en los nombres. Llegó el día en que tenía toda esa documentación lista, y realicé el vuelo. En el primer vuelo, toda la tripulación ya me estaba esperando, ya que sabían quién era yo, dado que en una página web se publica el rol de toda la tripulación, junto con las funciones de cada uno.</p><p><b>— ¿Cómo es manejar un avión?</b></p><p>— Manejar un avión es lo más lindo que te puede pasar en la vida. Es algo que yo siempre desee desde muy chica. Ya en la primaria tenía la vocación de volar, entonces mis padres me anotaron en una escuela técnica aeronáutica, el Instituto Nacional de Aviación Civil, que todavía sigue estando, en la ex VII Brigada, hoy es el BAM Morón. A partir de ahí, empecé a tener contacto con los aviones. Alrededor de los 15 años, ya sentía que quería ser piloto, entonces primero lo conversé con mi familia y me dijeron “fijate, no sé si vamos a poder”. Pero cuando tenía 17 me llevaron a la Escuela de Planeadores que está ubicada en Cañuelas, en el aeródromo de Cañuelas, que es un aeródromo público, y ahí hice mi vuelo de bautismo en planeador. Al cumplir 18 años, comencé a volar en avión después de obtener la licencia de piloto de planeadores. Fue entonces cuando inicié mi carrera como piloto de aviones. También debo mencionar que conseguí un buen trabajo apenas terminé la secundaria, lo que me permitió pagar las horas de vuelo iniciales con ese sueldo. Además, recibí ayuda de mi familia. Posteriormente, ingresé al Ejército argentino como piloto a los casi 21 años. A partir de entonces, empecé a volar aviones militares, completé una instrucción militar de seis meses y me gradué como subteniente. Luego, comencé a pilotar aviones del Ejército, transportando tropas y personal militar. Más tarde, recibí una gran oportunidad cuando hubo un llamado de Aerolíneas Argentinas. A los 23 años, rendí el examen de ingreso y aprobé. A los 24 años, comencé a volar para Aerolíneas Argentinas. Fue una carrera meteórica.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DON5N2WNXNBCRKASCH7J2RALSI.jpg?auth=02601656edbcd89283c5b33a98a35ab4c3331b744f34fb28ed7417bf86784d6f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Traniela: "Manejar un avión es lo más lindo que te puede pasar en la vida." " height="1080" width="1920"/><p><b>— Hablando de vuelos, ¿cómo sobrevuela el tema de los prejuicios en general hoy?</b></p><p>— Bueno, la sociedad argentina y latinoamericana es un poco prejuiciosa respecto a las identidades trans y a las diversidades en general. Tenemos un poco de prejuicio todavía, pero de a poco se va deconstruyendo. La visibilización de las identidades es un buen aporte para que esto se deconstruya y se desnaturalice.</p><p><b>—¿Tuviste algún problema con algún pasajero?</b></p><p>— Mi vínculo con los pasajeros es magnífico, todos los días, todos los vuelos. Recibo gente que tiene ganas de saludarme, sacarse fotos conmigo. Hay gente que solamente me quiere dar un abrazo, eso es muy emocionante. Al aterrizar, antes de bajarnos, me dicen ”tenés una fila de pasajeras y pasajeros que se quieren sacar una foto con vos y algunos te quieren dar un abrazo”…</p><p><b>— Te emocionás al contarlo</b></p><p>— Sí, me emociona un poco.</p><p><b>— ¿Por qué te emociona?</b></p><p>— Porque es como un recibimiento a esta identidad, pero creo que no solo transmite algo bueno para las personas trans, sino que también transmite fuerza a la gente en general para salir de sus clósets, de sus roperos, como digo yo; de poder hacer un esfuerzo para modificar su vida, de cumplir con sus sueños, con lo que tanto quieren.</p><h2>“Mi vínculo con los pasajeros es magnífico; hay gente que solamente me quiere dar un abrazo, eso es muy emocionante”.</h2><p><b>— ¿Ya está cumplido tu sueño o falta algo más? ¿En qué proceso estás vos de tu transición?</b></p><p>— Como siempre digo, dentro de la mujer trans existe la mujer transgénero, que es una mujer que está viajando en su identidad, está viajando en sus transiciones, que puede cumplimentarlas todas o no, depende de cómo se va sintiendo. Estancarse en algún momento o estacionarse en alguna transición y estar conforme, y a los dos años seguir adelante con más transiciones. De eso se trata ser una mujer transgénero. Y yo estoy muy conforme. Me voy a hacer algunas operaciones, alguna transición quirúrgica en el rostro y nada más. Ya cambié mi nombre, la transición registral la cumplimenté toda y la transición hormonal está en proceso.</p><p><b>—¿Y cómo es ese proceso?</b></p><p>— Bueno, hay que recurrir a un médico. A un especialista en género y diversidad para que nos recomiende qué hormona tomar de acuerdo con la edad, porque hay distintos productos. Por ejemplo, a partir de los 40 hay que ponerse gel y no tantos comprimidos, es esperar un poco a que haga efecto.</p><p><b>— ¿Esos procesos son muy costosos? ¿Hay tratamientos gratis?</b></p><p>— En realidad, es gratis porque está previsto en la Ley de Identidad de Género. Esto significa que todo lo que necesites para estar conforme con tu identidad debe ser gratis, provisto por el Estado, en un hospital público, o por las Obras Sociales y las prepagas, en una institución privada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GFGPCDJDXBBXVG2OHWAHOH7XKU.jpg?auth=66e6315d3fd98f5126c79123eb4af1eab612450a9cc214ab771b63c30ee34f16&smart=true&width=1920&height=2051" alt="Traniela: "Me había hecho una película de un montón de cosas negativas, sin embargo, eso nunca pasó."" height="2051" width="1920"/><p><b>— No hablamos de tu papá…</b></p><p>— Mi papá falleció hace seis años.</p><p><b>—¿No conoció a Traniela?</b></p><p>— No, nunca supo, pero seguramente ya lo sabe.</p><p><b>— ¿Y cómo pensás que te vería hoy papá?</b></p><p>— Le hubiera chocado, hubiera necesitado un proceso, pero me hubiera aceptado muy bien.</p><p><b>— Y como papá o mamá, ¿cómo sos?</b></p><p>— Yo no soy mamá. Yo sigo siendo… una padre, como digo yo.</p><p>Lo que pasa conmigo es que yo siempre fui padre, entonces, <b>el padre o la padre, como digo yo, no tiene género, es una posición social dentro de un vínculo con sus hijos.</b> Es un sentimiento parental, por lo tanto, no puedo cambiarme yo y decir “ahora soy mamá de golpe”…</p><p><b>—¿Cómo sos como papá?</b></p><p>— ¿Cómo soy como papá?, el mismo que antes o la misma que antes, nada más que ahora soy “la” y antes era “él”.</p><p>La imagen paternal es la misma, cambió el atuendo nada más, pero la presencia en la casa es la misma que antes, no es que cambió.</p><p><b>— ¿Y tus hijas cómo te dicen? ¿Te dicen “Traniela” o te dicen “papá”?</b></p><p>— Me siguen diciendo papá, y yo lo acepto con mucho cariño.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AHRVPVVUEJF4BHFRVDCZSX5WNQ.jpg?auth=38ff5818f3b108a8c0bd7565642e44222789365d47c04115cb1d3ba1e538673a&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Traniela: "Fui preparando a Traniela para salir a la calle, darle vida a esa persona. Aunque seguía siendo la misma, entendía que el impacto que tendría en la sociedad sería diferente."" height="1280" width="1920"/><h2>“Yo no soy mamá. Yo sigo siendo... una padre<b>”</b></h2><p><b>—¿Cómo te manejás con las palabras, con los pronombres? Porque a veces la gente no sabe cómo expresarse. ¿Cómo hay que hablarles?</b></p><p>— En realidad, hay que preguntarle a la persona: “¿Cómo te gustaría que te llamen?”. Sobre todo, cuando hay dudas o algo en su identidad que no es habitual. Eso es lo primero.</p><p>Hay que llamar a las personas por cómo se identifican, no por lo que piensa quien observa. Entonces, si me preguntan “¿cómo te gustaría que te llamen?”. Bueno, yo soy Traniela y mi pronombre es “ella”.</p><p>Si te equivocás, no pasa absolutamente nada. Ahora, si lo hacés a propósito para molestarme de alguna manera…</p><p><b>—¿Vos te das cuenta cuando te lo hacen a propósito?</b></p><p>— Sí, sí, te das cuenta. Porque enseguida la persona se retracta, te dicen “uy, perdoname, sos ella”, entonces, le digo “no te hagas problema si se te escapa, no hay problema”. Ahora, cuando te dicen de “él” a propósito, eso puede llegar a ser una discriminación.</p><p><b>—¿Te pasó alguna vez?</b></p><p>— Sí, me pasa en las redes.</p><p><b>— ¿Cómo te manejás con las redes?</b></p><p>— Mi relación con lo virtual es un poco explosiva…</p><p><b>— ¿Sos brava en las redes?</b></p><p>— Era, pero ahora ya como que “bueno, decí lo que quieras, ya no me importa”. Al principio, confrontaba un poco en las redes. Te aclaro que en la calle nunca tuve un problema, la gente siempre me trató de mujer, sobre todo en Argentina, en otros países a veces me preguntan, pero por respeto, esto de preguntar, “¿cómo querés que te diga?”. En el primer mundo, en los países desarrollados, donde este tema lleva mucho tiempo siendo discutido, te preguntan: “¿Cómo preferís que te diga?”. Porque podría ser que prefiera “él”, que siga siendo “él”. Hay muchos casos en los que se prefiere “él”, e incluso hay personas no binarias. Sin embargo, ese tema merece su propia conversación.</p><p><b>— ¿Qué aprendiste de tu gran decisión de vida, de ser Traniela?</b></p><p>— Aprendí mucho de mí misma, de lo que me pasó y de la respuesta que tengo de las personas. Aprendí que el género es algo fluido, es una realidad abstracta y es una etiqueta, que a mí me gusta esa y a vos te puede gustar otra y a otra persona le puede gustar otra, es una etiqueta. <b>Pero la realidad absoluta es quiénes somos por dentro, que eso no va a cambiar nunca.</b></p><p><b>— ¿Hay algo que querés que sepamos de Traniela? ¿Qué hobbies tenés? ¿Cómo te manejas con tu imagen?</b></p><p>— Bueno, eso ya era de Daniel, fui un hombre fisicoculturista. Daniel era un hombre fisicoculturista que participó en cuatro campeonatos en la provincia de Buenos Aires y en Capital, y de ahí se desprende Traniela, de ese cuidado, de ese trabajo del cuerpo y de la mente también, porque la mente tiene que estar preparada para trabajar todo ese cuerpo, es una disciplina muy grande y, a partir de ahí, se desarrolla Traniela.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CV4TKLVJLZEHDDEAZBP3AOD2HI.jpg?auth=e1cd6093dad15a4066f8ab81d15f78d97e98a861577835ea3b50beed86df9167&smart=true&width=1920&height=2140" alt="Traniela, antes de su trasformación, cuando era Daniel, en plena competencia de fisicoculturismo." height="2140" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo es tu rutina, tu dieta?</b></p><p>— Traniela practica el ayuno intermitente. Entre las 9 y las 13 horas, desayuno durante ese lapso, consumo entre 1.500 y 1.800 calorías. Luego, no como más hasta el día siguiente. Lo que ingiero es abundante y se basa principalmente en proteínas y carbohidratos naturales, como arroz, avena y café.</p><p>Aprovecho para contar que también estoy trabajando para todas aquellas personas que tienen curiosidad por la aviación, que tienen miedo, fobia y ayudar a los pasajeros a que disfruten del vuelo. Todos los jueves doy un programa, desde mis redes, en donde hablo de los distintos motivos que pueden causar miedo, cómo afrontar una turbulencia, qué es una turbulencia y demás ruidos que hace el avión en movimiento que pueden ser incómodos para el pasajero.</p><p><b>— ¿Cuál fue la mayor turbulencia de tu vida?</b></p><p>— Y quizás esta, no sé. Para mí la vida es un desafío desde muy chica, entonces disfruto un poco cuando hay turbulencia.</p><p><b>— ¿Cómo está hoy el universo de las diversidades en Argentina?</b></p><p>— Está saliendo del clóset.</p><p><b>— ¿Falta mucho todavía?</b></p><p>— Sí, porque el argentino, la argentina, necesita salir de toda esa máscara estereotipada que tiene en todo aspecto, no solamente en el aspecto social de las diversidades, sino en todo aspecto. Yo que veo distintas sociedades en el mundo, estamos agarrados del “qué dirán” y de los relatos. Copiamos cosas que nos dicen y las repetimos y por ahí estamos repitiendo algo que es una mentira o algo muy viejo. Entonces, lo seguimos repitiendo como loros y lo trasladamos a las amistades, a los grupos sociales y en realidad no, no hay que pensar en todo eso, hay que decir “¿vos cómo te sentís?”, “yo me siento así”, esa es tu única verdad, cómo te sentís vos y yo que te veo de afuera tengo que respetar tu sentimiento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VT47HTPXXRD7HJXCT2XXGSAK3E.jpg?auth=b73d24e1942624a7d254346f974479fa6396b7e40ecabe61e51a232e5367c83d&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Traniela: "Por momentos era mujer y por momentos era hombre; lo vivía con total felicidad"
" height="1280" width="1920"/><p><b>— Si pudieras escribir algo en el cielo, ¿qué sería?</b></p><p>— Lo primero que se me ocurre es “Traniela”, que significa un desafío.</p><p><i><b>Mirá la entrevista completa:</b></i></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/OVK35RMPI5DUHLX6TAXOAYK4TM.jpg?auth=8912dedfdf314f066fb497148f7e25ee60b46592c188ab5a79f7785fb8a61787&amp;smart=true&amp;width=1921&amp;height=1081" type="image/jpeg" height="1081" width="1921"/></item><item><title><![CDATA[Vivió hostigada por sus cambios físicos y se hizo especialista en trastornos de alimentación para ayudar a los demás]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/05/13/vivio-hostigada-por-sus-cambios-fisicos-y-se-hizo-especialista-en-trastornos-de-alimentacion-para-ayudar-a-los-demas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/05/13/vivio-hostigada-por-sus-cambios-fisicos-y-se-hizo-especialista-en-trastornos-de-alimentacion-para-ayudar-a-los-demas/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariana Dahbar]]></dc:creator><description><![CDATA[En una conversación sincera en Realidades, Mara Fernández relató cómo debió abandonar un sueño por otro, cuál es el poder que tienen las palabras y por qué decidió convertirse en psicóloga para abordar problemáticas como la imagen corporal. Preocupada, advierte que muchas chicas dicen la misma frase: “Es como estar muerta en vida”]]></description><pubDate>Mon, 13 May 2024 04:48:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Mara entrenaba para cumplir su gran sueño de ser bailarina, pero en su adolescencia su cuerpo comenzó a experimentar cambios físicos y en su entorno escuchaba “es la época del pollito con ensalada”, incluyendo las exigencias naturalizadas del mundo del ballet.</p><p>Después de ser diagnosticada con hipotiroidismo, alteraciones hormonales compatibles con el síndrome de Cushing y, más tarde, una lesión en la cabeza, Mara asegura que gracias al apoyo de su familia logró salir adelante y darle un nuevo significado a su vida.</p><p>En una charla honesta en Realidades, cuenta cómo es abandonar un sueño por otro, y por qué decidió especializarse en los trastornos de la alimentación: <b>“Es por acá, yo tengo que amigarme con esa nena que sufrió esas heridas de la autoestima, ese desprecio, esa mirada de ‘mirá qué linda que es, qué carita’, y que no, el cuerpo no da”.</b></p><p>Con preocupación, advierte que no todos los profesionales comprenden la gravedad de la situación, y que una de cada tres mujeres de entre 10 y 24 años en Argentina se siente insatisfecha con su cuerpo y va a desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ORIVA6TH3BAVFHE7OAXJVDS6YI.jpg?auth=08d2265ae154d5c0c23411575757d82c3344e604fd38be019ee1f9a3ec2fd7ec&smart=true&width=1920&height=1080" alt="De bailarina a especialista en trastornos de la conducta alimentaria, Mara: "Llegué a ponerme el famoso papel film porque decían que ayudaba a adelgazar".
" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Quién es Mara Fernández?</b></p><p>— Soy licenciada en psicología, especialista en trastornos de la conducta alimentaria e imagen corporal y cuando era chica quería ser bailarina.</p><p><b>— ¿Y qué pasó con la bailarina?</b></p><p>— Y… mi sueño se vio truncado. En la pubertad y la adolescencia, mi cuerpo no era el hegemónico o estereotipado de las bailarinas, entonces no daba el target, como le dicen, para estar en una compañía.</p><p>Estudié desde los 9 años, hice el profesorado de danzas, de tap, danzas clásicas, danza jazz, flamenco, incluso hasta bailé tango.</p><p>La carrera de profesorado la completé a los 18 años, o sea, rendí todos los exámenes, todos aprobados, pero no podía ser bailarina. Mi cuerpo no era atractivo, era demasiado grandota para ser bailarina.</p><p><b>— ¿Y cómo desististe de tu sueño? ¿Cuándo decidiste abandonar ese camino?</b></p><p>— Es como que uno no se da cuenta hasta que vas notando las frases o las actitudes. Cuando a vos te empiezan a decir <b>“es la época del pollito con ensalada”</b>, que hay que hacer dieta, hay que bajar de peso, o cuando te empiezan a medir por el tema de los trajes para las exhibiciones y te dicen “uy, acá hay diferencia de centímetros de un año al otro” o “mirá, al lado de tus compañeras vos vas más atrás para disimular”, ahí te empezás a dar cuenta de que tu imagen en el espejo no es la aceptada.</p><p><b>— ¿Y cómo te manejabas con eso tan chiquita?</b></p><p>— En realidad, al principio me reía, me causaba gracia, lo veía como un juego. Gracias a Dios, no era vulnerable como para despertar un trastorno de la conducta alimentaria; no voy a mentir, me sentía insatisfecha como la gran mayoría de todos nosotros e hice dieta, pero nunca desarrollé un trastorno gracias a que tuve una familia contenedora que me permitió de alguna manera no caer. <b>Hasta llegué a ponerme el famoso papel film porque decían que eso te ayudaba a adelgazar, a perder grasa. </b>Todo eso que ahora vemos en las redes, que lo presentan como verdad absoluta, les digo que no, es mentira.</p><p><b>— ¿Cómo se sigue renunciando a un sueño?</b></p><p>— Cuando comencé a madurar, empecé a darme cuenta de que esa realidad no sería posible, que eso es un idilio, que queda en la fantasía. Empezás a buscar otro proyecto de vida, otro objetivo que te mantenga de pie. Siempre fui demasiado empática, creo que tengo exceso de empatía, me lo dijeron varias veces, y tenía la necesidad de escuchar a los demás y poder ayudar, por eso decidí estudiar psicología. Cuando estaba terminando la carrera, hice una pasantía en una institución que se dedica a la lucha contra la anorexia y la bulimia, después hice la residencia y años más tarde me empecé a dar cuenta de que en todas las reuniones, sobre todo en esas donde había mujeres, siempre estaba el tema del cuerpo muy presente.<b> </b>Todas se sentían insatisfechas, todas estaban haciendo una dieta, todas se sentían culpables por comer, avergonzadas, o pensaban cuántas horas debían pasar en el gimnasio o haciendo actividad física después. Incluso hablaban de ayunos, todo sin recomendación médica, simplemente porque algún vecino, alguna amiga, algún colega se lo había recomendado.</p><p><b>— ¿Entonces?</b></p><p>— Y ahí fue cuando me dije “es por acá, yo tengo que empezar a revertir, amigarme con esa nena que sufrió de alguna forma esas heridas de la autoestima, ese desprecio, esa mirada de ‘mirá qué linda que es, qué carita’, y que no, el cuerpo no da”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MXCTZ5KTHNDRLBE4MWR2O7MZNU.jpg?auth=b8b1803fe1e7e55a051b3fc9112c1009b7346e89d1c47b83eedd66837c3e56f0&smart=true&width=1920&height=3413" alt="Mara, con 18 kilos menos, recibiendo su título de psicóloga. Año 2004." height="3413" width="1920"/><p><b>— ¿Te dolía mucho ese desprecio, hoy mirándolo de lejos?</b></p><p>— Sí. Me angustié muchas veces porque uno empieza con esto de las relaciones interpersonales, las experiencias con la pareja y, en mi caso, te empezaban a gustar los chicos y ese chico no te miraba a vos, miraba justamente a mis compañeras de danzas.</p><p><b>— Y en este transcurrir, en este cambio de propósito, ¿cómo ves hoy el tema de la alimentación y de la imagen en Argentina? ¿Avanzamos?, ¿retrocedimos?</b></p><p>— Avanzamos en el tema de que no podemos hablar ni opinar sobre el cuerpo ajeno, de empezar a hablar que la alimentación es energía, es un componente esencial de nuestras vidas, que no es un enemigo, que la comida no está ahí para juzgarnos ni criticarnos, sino que tenemos que amigarnos y llevar una alimentación saludable, pero no solamente de comida.<b> Siempre digo que la nutrición no se trata solo de la comida, se trata de vínculos, vínculos sanos, actividades placenteras, un buen descanso, todo eso es una alimentación saludable</b>. Entonces, en ese punto avanzamos; sin embargo, por otro lado, comienzan a surgir una gran cantidad de consejos relacionados con los medios y las redes, donde muchas personas prefieren confiar en esa pseudo verdad, que carece de respaldo científico y profesional, en lugar de confiar en alguien que estudia, se dedica y se especializa en el tema. Es ahí donde se produce el retroceso. Además, esto de los comentarios. La gente utiliza mucho las redes para hacer comentarios de odio, toda la frustración propia la proyecta detrás de la pantalla, es como que se siente más fuerte, como que se pusiera el traje de superhéroe -“acá yo puedo decir lo que quiera”-, como que no hay filtro, como no hay alguien que lo castigue de alguna forma, en las redes todo está permitido.</p><h2>“Nadie tiene que sentirse culpable porque nadie elige tener un trastorno de la conducta alimentaria”</h2><p><b>— ¿Qué faltaría hoy en las redes o en los medios?</b></p><p>— Que se empiece a limitar un poco más. Yo entiendo que la belleza es una situación económica y financiera, muy movida por la industria. Mueve muchísimo dinero, la industria de las cirugías, la industria de la estética, de la moda, de los productos estos que parecen que son pseudo mágicos como para llegar a tener el cuerpo estereotipado, porque <b>somos una sociedad que tenemos metido el chip en la cabeza, eso de “si sos delgada y bella, vas a tener éxito y felicidad”.</b> Entonces vas a ser lo que sea por lograr ese cuerpo que te tratan de imponer, y obviamente que el paradigma viene desde todo lo que es la industria, desde la sociedad, de toda la gente que quiere que de alguna manera compremos ese producto, entonces siempre va a haber algo que refute lo que uno hace, lo que uno predica.</p><p><b>— ¿Qué es y cómo nació “Hablar sana”?</b></p><p>— “Hablar sana” comenzó como una manera de comunicarme con todas las personas que no tuvieron acceso a un tratamiento, a una psicoterapia acá en Capital. Escuché varias veces la frase: <b>“Dios atiende en Capital”.</b></p><p><b>— ¿Esa frase es verdad?</b></p><p>— De alguna manera sí, porque en las provincias, sobre todo en algunos pueblos, la gente no tiene acceso a un tratamiento psicoterapéutico o sanitario o de rehabilitación, especialmente en lo que respecta a los trastornos de la conducta alimentaria, no es posible. La mayoría estamos todos acá, residimos todos en Capital, y muchas personas no pueden acceder a eso, porque eso implica que se muden de sus casas, que tengan la posibilidad económica de sostener un hogar, sostener el tratamiento, los viáticos, todo acá en Buenos Aires.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JQN6VGTFTFABLOLXSK5UPIM2QE.jpg?auth=8f0312d3590497f0cb1763be8f72db5e151ef8e6a8168103b312a6676a5e04e3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Mara, a los 18 años, de vacaciones en La Habana. Año 2000." height="1080" width="1920"/><p><b>— En nuestro país, ¿adónde están los centros especializados en nutrición, en trastornos de la alimentación?</b></p><p>— Acá en Capital Federal. Algunos de ellos son: “Nutrición Ag”; “Fundación La Casita”; “ALUBA”; “Centro CEDA”. Hay un montón de centros, pero la mayoría están acá, en el AMBA, como le dicen ahora; por ejemplo, en la provincia de Mendoza o en algunos lugares empezaron…</p><p><b>— Pero, por ejemplo, si en la provincia de Santa Fe, en Tucumán, en Santa Cruz, una persona tiene un familiar con algún trastorno de alimentación, ¿adónde puede acudir?</b></p><p>— Son derivados a Capital.</p><p><b>— ¿Es la única solución?</b></p><p>— Sí, porque no tienen los recursos profesionales. No todo el mundo se especializa en trastornos de la conducta alimentaria. No todos los profesionales entienden la gravedad de la situación, no todos tienen la información adecuada sobre qué es un trastorno de la conducta alimentaria y cuándo hay que actuar, que cuánto más rápido intervengas, mejor es el pronóstico y mejor va a ser el diagnóstico. Entonces la gente no sabe que, por ejemplo,<b> la anorexia es una de las primeras causas de muerte en la adolescencia,</b> o que <b>una de cada tres mujeres de entre 10 y 24 años en Argentina se siente insatisfecha con su cuerpo y va a desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6OSMRWMFQ5FP3FWTVFSRB6G3HY.jpg?auth=865f29b28a78b4e97f2affa50c70c525e516ce761757e390e8f5b1c67b0c06df&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Hablar sana” fue declarado de Interés para la Promoción de los Derechos de las Mujeres y Diversidades." height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo se advierte que alguien de la familia o cercano tiene un trastorno de la alimentación? ¿Cómo se advierte ese trastorno?</b></p><p>— En principio, son personas que empiezan a tener rechazo por la comida, empiezan a comer menos, empiezan siempre con alguna dieta, dicen “hoy voy a dejar de comer esto”, y como está muy naturalizado el tema de “comer saludable”, entre comillas, porque eso no es comer saludable, nadie lo va percibiendo, pero después son personas que no solamente tienen esto de la comida, empiezan a tener ideas de vergüenza, de culpa por su cuerpo, empiezan a dejar de ir a fiestas, a reuniones sociales, se empiezan a aislar, se las empieza a ver deprimidas, con poca energía, o son personas que destinan muchas horas de su día en el gimnasio y empiezan también a consumir esos suplementos que no son recetados por un médico, normalmente alguien del gimnasio o alguien se lo recomienda, o empiezan a saltearse comidas. Muchas veces empiezan a mentir, dicen “ya comí en la casa de…”, y si están “en la casa de”, “no, yo ya comí en mi casa”, y es mentira.</p><p><b>— ¿Se puede salir de ese lugar y cómo?</b></p><p>— Primero, hay que hacer una consulta con un profesional especializado, hay que tener en cuenta que es un tratamiento largo, <b>hay que tener paciencia, nadie tiene que sentirse culpable porque nadie elige tener un trastorno de la conducta alimentaria, es una prisión.</b></p><p>Las chicas, hablo en género femenino porque estadísticamente son las que más lo padecen, <b>relatan como que están muertas, es como estar muertas en vida. </b>Su única preocupación es el cuerpo y la comida, no pueden disfrutar absolutamente de nada, no pueden descansar, realmente es una cárcel el trastorno.</p><p><b>— ¿Qué le dirías a una persona que tiene o siente lo que acabás de enumerar, que se siente en una prisión?</b></p><p>— Que no es un bicho raro, que no es la única persona a la que le pasa, que cuanto más rápido busque ayuda, más fácil va a salir de esa esclavitud, de esas cadenas, y que no tenemos que ser todos iguales. En la selva tenemos cebras, tenemos elefantes, tenemos monos, son diferentes especies peros todos animales. Bueno, esto es igual. Somos todos diferentes, pero somos personas, y en la diversidad está la originalidad. Cuánto más diferentes seamos y más cosas tengamos para aportar, más enriquecemos a la comunidad.</p><h2>“Las chicas relatan que es estar como muertas en vida”.</h2><p><b>— ¿Qué le dirías a los padres de chicos, más que nada adolescentes?</b></p><p>— Que no los juzguen. Que ningún chico o chica elige esto. Que para desarrollar un trastorno hay cuatro factores que lo predisponen, que es el genético, el psicológico, el familiar y el social.</p><p>Tienen que estar los cuatro para que se desarrolle lo que se llama la “tormenta perfecta”.</p><p><b>— ¿Y qué es la “tormenta perfecta”?</b></p><p>— Porque vos no te levantás de la noche a la mañana y decís ”hoy voy a dejar de comer, hoy no me quiero”, es algo que se fue gestando. Alguien de la familia tuvo o tiene un trastorno de la conducta alimentaria o insatisfacción con su cuerpo, ese sería el factor neurobiológico. Psicológicamente, un trastorno de personalidad, bullying, baja autoestima, personas sumamente autoexigentes, personas que tienen rasgos obsesivos que son hiperperfeccionistas, que no toleran la frustración. En el ámbito familiar, influye qué representa la comida y el cuerpo en la familia, qué valor se le da al momento de sentarnos a comer, si cada uno come por separado o cada uno come distinto, y si mientras estamos compartiendo la mesa empezamos a hablar de dietas y a decir cosas como “¿no estás comiendo un poco de más?, ¿no deberías cambiar la porción?”, eso de alguna manera también influye<b>. Y el factor social, que normalmente es el detonante de la bomba,</b> porque los medios, las redes, todo el tiempo la comparación, de mostrar que las personas que tienen determinados cuerpos tienen una mejor vida, que son felices, que la pasan bárbaro, eso hace que, sobre todo cuando sos adolescente y estás en esa época de querer ser alguien, de búsqueda de identidad, veas eso como el objetivo final de tu vida.</p><p><b>— ¿Qué te hubiera gustado saber antes de que tu sueño se vea frustrado?</b></p><p>— Que no naturalicen los comentarios sobre los cuerpos, de ninguna forma. Hay que poner un límite. A veces pensamos que al decirle a alguien “qué delgado que está” le estamos haciendo un bien, pero en realidad, puede ser lo contrario, ya que desconocemos lo que está pasando en la vida de esa persona. Quizás le estoy diciendo “qué delgado que estás, qué bien te veo”, y la persona automáticamente, si tiene un trastorno, dice “voy a continuar lo que estoy haciendo porque me está dando resultado”. O, por el contrario, si alguien le dice “te veo más rozagante, te veo más rellenita”, voy a volver a lo que estaba haciendo porque aumenté de peso. Entonces, cada persona lucha su propia batalla y ese comentario que yo le hice sobre su cuerpo, sobre su vestimenta, sobre su peinado, o sobre cómo se muestra, le puede afectar muy negativamente a su autoestima. Yo desconozco si la persona que está atravesando estos cambios corporales está atravesando una enfermedad oncológica o una enfermedad metabólica o si está atravesando un duelo, desconozco qué está batallando.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KQQJJWW5IRECTCFVW3KMYNRO2Y.jpg?auth=429c0d409ed529409a2f46f6c47f3d221ee7a8b476b2f57c22e6dcb600d0a5d0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Mara Fernández: "Tenemos metido el chip en la cabeza de que si sos delgada y bella, vas a tener éxito y felicidad"." height="1080" width="1920"/><p><b>— Sobre tu consigna “Hablar sana”, ¿cuáles fueron las palabras que más marcaron tu vida? ¿Y qué palabras fueron las que más te costaron para sanar?</b></p><p>— “Tenés el mismo cuerpo que tu abuela y tus tías”, porque yo veía que mis tías estaban siempre, de alguna manera, renegando, especialmente sobre la parte de las caderas, y decían que mi cuerpo era igual al de mi abuela paterna, con lo cual ya me veía que iba a tener la misma lucha, eso de alguna manera me marcó. Hoy lo veo de otra forma. Parecerme a mi abuela tiene que ver con una mujer valiente, luchadora, que sola tuvo doce partos y se vino con siete hijos a la Argentina a buscar una mejor vida, pero en ese momento me marcó. O esto de “mirá que si seguís engordando no te va a mirar nadie”.</p><p><b>— ¿Quién te decía eso?</b></p><p>— Eso lo escuchabas. Una vez me acuerdo de que yo no era de usar minifaldas porque era más fácil tapar mis piernas ya que era la parte más voluptuosa de mi cuerpo y <b>un día fui con un vestidito al cumpleaños de una compañera, tenía 14 años, y un compañero me dijo “ah, pero tenés más piernas que Chamot”.</b> Chamot era unl jugador de la selección nacional en ese momento, y que a una chica le dijeran que tenía piernas de jugador de fútbol en ese tiempo sonaba mal, hoy quizás quieren tener las piernas más voluptuosas o marcadas, pero en esa época, en la época de los noventa, donde se nos metía en la cabeza que debías tener cuerpo como el de <b>Kate Moss</b> de la moda unisex, donde a todos nos tenía que entrar el pantalón en la cadera, que te dijeran eso no estaba bueno.</p><h2>“El amor no está en lo físico, el amor está en quién sos”.</h2><p><b>— ¿Qué sentías cuando escuchabas esos comentarios?</b></p><p>— Y… obviamente que me sentí dañada. Me acuerdo de que dije “no me pongo una pollera nunca más”, me acuerdo de que iba a bailar en pantalón.</p><p><b>— ¿Qué es para vos hoy la felicidad?</b></p><p>— Mi familia, mis hijos, mi mamá, mi marido y mi sobrino nieto, es como ese solcito que me da fuerza, el poder llevar mi mensaje a tanta gente que quizás padeció el bullying o se lastimó mucho de chica o al día de hoy, siendo adultos, se siguen castigando por no poder sentirse amadas. Que el amor no está en lo físico, que el amor está en quién sos.</p><p><b>¿Por qué mucha gente pone en el peso o en la imagen la felicidad, doctora?</b></p><p>— Porque así evade otros temas. Porque mientras yo me preocupo por el número de la balanza y me preocupo por lo que voy a comer y me preocupo por la estética, dejo de preocuparme por lo que realmente me lastima.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EPLB7F6QUJF5DMIHL3WBOPQHNU.jpg?auth=417e4af1980174c5ffa8140e65b52e098968885263f4ed04850d74341bca352a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Mara Fernández: "Empecemos a ser más empáticos. Aquellas palabras que no le diríamos a la persona que más queremos, no nos las digamos a nosotros".
" height="1080" width="1920"/><p><b>— Un mensaje que quieras dejar para aquellas personas que estén luchando en silencio.</b></p><p>— Que empecemos a ser más empáticos. Que dejemos de destilar tanto odio, tanto rechazo, tanta violencia, que alguna vez pongamos freno a la violencia en todas sus aristas: la psicológica, la simbólica, la física, que tratemos de ser más complacientes con nosotros mismos. Que aquellas palabras que no le diríamos a la persona que más queremos, a nuestros mejores amigos, no nos las digamos a nosotros.</p><p><i><b>Mirá la entrevista completa:</b></i></p><p>* Realidades es un programa de entrevistas que intenta visibilizar problemáticas que comúnmente se ocultan por miedo al rechazo, vergüenza y prejuicios, contadas por sus propios protagonistas. Escribimos y contamos tu historia a: <a href="mailto:realidades@infobae.com">realidades@infobae.com</a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GTBLYDKITZCFBJ33GBVW4V7YKY.jpg?auth=62a1e343e45ad2537202a286f9e204ad3fc073f240450e6b97abd9cf4a47808d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item></channel></rss>