<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/personajes/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Sun, 10 May 2026 03:19:18 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Pablo Echarri íntimo: cuando nació su amor con Nancy, la charla pendiente con su papá y el pacto con su familia ante una provocación]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/03/pablo-echarri-intimo-cuando-nacio-su-amor-con-nancy-la-charla-pendiente-con-su-papa-y-el-pacto-con-su-familia-ante-una-provocacion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/03/pablo-echarri-intimo-cuando-nacio-su-amor-con-nancy-la-charla-pendiente-con-su-papa-y-el-pacto-con-su-familia-ante-una-provocacion/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor y productor reconstruye en esta entrevista el momento en el que comenzó su romance con Nancy Dupláa, su compañera de elenco por entonces y con quien hoy acumula 25 años de relación. El recuerdo del secuestro de su papá que despertó en él un estrés postraumático, las noches con Diego Maradona y la ideología política que lo obligó a acordar un método con su familia ante un eventual intento de escrache]]></description><pubDate>Sun, 03 May 2026 05:20:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En la vida de <b>Pablo Echarri</b> conviven dos tiempos. El del presente intenso —las funciones de <i><b>Maldita felicidad</b></i><b> </b>en el Teatro Metropolitan y el estreno del documental que produjo sobre la vida de <b>China Zorrilla</b>— y otro más reflexivo, desde donde revisa lo vivido. Se mueve entre ambos: activo, pero menos urgido.</p><p>Desde ese lugar, habla sin esquivar. Sobre el éxito, la exposición y los límites frente a la agresión. Pero también sobre lo que no se ve. <b>“Yo quedé medio mal de la cabeza”, dice al recordar el secuestro de su padre</b>, un episodio que dejó marcas en su forma de vivir el miedo y de pensar la protección de su familia.</p><p>En ese mapa también aparece el origen de su historia con<b> Nancy Dupláa</b>, hace más de dos décadas. “Fui manipulando nuestro encuentro”, recuerda en diálogo con <b>Infobae</b>, y todo lo que vino después: el paso del tiempo, los cambios y la construcción de una vida en común.</p><p>Entre lo íntimo y lo público, Echarri traza una línea que ordena la conversación. Después de haber probado el vértigo del éxito —al que define como “un impostor”—, hoy pone el foco en algo más difícil de sostener: la capacidad de reconocer y cuidar los momentos de felicidad.</p><p><b>—¿Cuántos años llevan juntos con Nancy?</b></p><p>—24, 25 años. Un montón de tiempo. Yo soy fan desde antes. Ya la seguía por la <i>tele</i>. Cuando irrumpió en <i>Montaña Rusa</i> fue muy fuerte.<b> </b></p><p><b>—¿Ya te gustaba?</b></p><p>—Sí, me gustaba. Me parecía una gran actriz, preciosa, con un desenvolvimiento impresionante. Y además tenía algo muy familiar para mí, en su forma de hablar, en su manera de moverse.<b> </b></p><p><b>—¿Es cierto que manipulaste algo para terminar trabajando juntos?</b></p><p>—Una vez, en la primera película que hicimos, <i>El desvío</i>, convencí al director, Horacio Maldonado, de que faltaba una escena entre nosotros.</p><p><b>—¡Contame todo!</b></p><p>—Estábamos filmando con Gastón Pauls, Nancy, Fede D’Elía, Magalí Moro y yo. Ellos hacían de pareja separada y la historia seguía a cuatro amigos que se escapaban de la ciudad, encontraban un bolso con más de un millón de dólares y se veían envueltos en un secuestro. Un thriller que, para lo simple que era, funcionó muy bien. Entonces le propuse a Horacio sumar una escena en la que mi personaje y el de Nancy tuvieran un pasado en común, un pequeño acercamiento que ella rechazaba. Yo decía que era para darle más carnadura a la historia… aunque en realidad fue más cara dura que otra cosa. Pero funcionó: conseguimos ese momento. Hasta ahí llegué.<b> </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PRU4MV75TJAENAQVMAZRJDRGOM.jpg?auth=4561ff30cab222dc200066bfe2f75f14b8806b70fa6b6d248fc3c889703b7627&smart=true&width=1868&height=1051" alt=""Se puede decir que fui 'empujando' nuestro encuentro", recuerda Pablo Echarri sobre el inicio de su su amor con Nancy Dupláa." height="1051" width="1868"/><p><b>—Pero después dio pie a otras charlas, seguramente ¿no?</b></p><p>—Claro, eso abrió otras puertas. De a poco me fui acercando. Y la siguiente vez que coincidimos más fue en <i>Los buscas de siempre</i>. Ahí también tuve algo que ver. Con el tiempo, <b>se puede decir que fui “empujando” nuestro encuentro</b>. No soy manipulador, pero cuando algo me interesa, hago lo posible para que suceda.</p><p><b>—Sabés lo que querés.</b></p><p>—Puede ser. Pero con el amor pasan cosas raras. No es solo algo racional. Había algo muy fuerte que me salía naturalmente, y después yo lo convertía en palabras o en pequeñas estrategias. Recuerdo que la productora Patricia Weber me llamó cuando estaban armando un nuevo elenco para <i>Montaña Rusa</i>. Yo estaba muy bien en Canal 9, pero fui igual a conocer los estudios. Tenía un objetivo bastante claro: <b>cruzarme con ella</b>. Y pasó. Nos encontramos en la puerta. Esos momentos quedan grabados. Después hubo varios encuentros más, como pequeñas señales que se iban acumulando. Hasta que en un momento estuvo cerca… y ahí no solté más.</p><p><b>—Y no importó nada.</b></p><p>—Nada, no importó nada.</p><p><b>—Es lindo volver a esos momentos previos, ese pibe caminando los pasillos de Canal 13 queriendo cruzársela, mirá en qué terminó todo, el destino hizo lo suyo.</b></p><p>—Sí, es hermoso. En lo personal, en lo amoroso, en lo familiar. Pero también tiene que ver con la vida en general. Uno se mueve a partir de deseos, de ideas, de cómo imagina su futuro. Y en ese camino va tomando decisiones pequeñas que abren otras puertas, otros escenarios. <b>Cuando empecé con ella sentí algo muy fuerte, un deseo muy profundo. </b>Pero también había otra cosa:<b> por primera vez me fijaba en una mujer que se parecía a mí</b>. Siempre había creído que había que buscar lo opuesto, alguien muy distinto, como si la construcción de pareja dependiera de esa diferencia.</p><p><b>—¿Tus relaciones anteriores eran así?</b></p><p>—Sí, la mayoría eran muy distintas a mí. Y yo pensaba que tenía que ser así, había como una búsqueda.</p><p><b>—Los opuestos se complementan.</b></p><p>—Claro, debo haberlo escuchado mil veces. Pero con Nancy encontré otra cosa. Fue un encuentro con una par. Funcionaba el humor, lo cotidiano, el disfrute de estar juntos en lo simple. Eso era lo que hacía todo más fácil, más divertido.</p><p><b>—Estuvo Luca Martin acá y me dijo algo que me impactó: que cuando nació había revistas que comparaban sus caras para ver si podía ser tu hijo.</b></p><p>—Sí, las revistas del corazón ficcionalizan mucho para hacer más atractivas las historias. Pero alcanza con poner una foto de Luca al lado de una mía para ver que no tenemos nada en común<b>.</b></p><p><b>—Hay amor, pero no genética.</b></p><p>—Claro. Es un vínculo que se construye. Incluso podríamos hablar de una relación padre-hijo desde el rol, aunque no lo sea biológicamente. Pero lo más importante es él: Luca es pura luz. Desde chico lo fue. Inteligente, gracioso, con una personalidad increíble.</p><p><b>—Por supuesto tiene a su papá pero entre ustedes hay mucho amor, ¿qué te pasa a partir de su crecimiento cuando alguien lo cuestiona o aparecen cosas mediáticas? </b></p><p>—Salto por él. No lo pienso. Después, en privado, hablamos lo que haya que hablar, hasta donde él quiera también, porque ya es grande y tiene su propia mirada. Pero <b>lo primero es bancarlo. Es lo mismo que hago con mi familia y mis amigos</b>. Y también me da mucha alegría verlo hoy. Pasó de comunicar en redes o hacer alguna participación en radio con su papá a meterse de lleno en el día a día, en programas como <i>Bendita</i>.</p><p><b>—Y también en </b><i><b>Sex</b></i><b>.</b></p><p>—Sí, claro. Ahí muestra un perfil maravilloso, que disfruta mucho y es muy lindo verlo. Aparte le da unas amistades bárbaras porque es un mundo libre, lúdico. Pero <b>lo que más valoro es cómo se la banca</b>. Cómo se planta, cómo va puliendo su pensamiento y punto de vista hacia la vida, el mundo y más particularmente, la Argentina. Tiene una visión muy clara, y creo que también es parte del entorno en el que creció, nuestra familia, la del padre, donde hay una mirada muy definida sobre lo que nos rodea.</p><p><b>—Ese momento de su nacimiento, esas tapas de revista, tanta exposición, ¿fue difícil o el amor podía con todo?</b></p><p>—Ni lo pensás. <b>Comparado con lo que obtenés de estar con la persona que amás</b> y deseás al lado, todo precio es bajo, por más alto que sea. Las guardias, las persecuciones, las mentiras, las ficciones que se arman alrededor de la familia, las manipulaciones, son duras, pero todo eso es mucho más grande. Nunca se te cruza dejar todo por vivir más tranquilo. Te vas adaptando. Con el tiempo, además, uno desdramatiza. Nuestra generación fue muy intensa con la exposición: buscábamos la popularidad y después sufríamos la pérdida del anonimato. Es una contradicción fuerte.</p><p><b>—La vida privada.</b></p><p>—Exacto. Pero con los años lo entendés de otra manera. Hubo un momento en el que no podías ir a cualquier lado porque se juntaba mucha gente. Un restaurante, un paseo, se volvía complicado. Yo, por ejemplo, dejé de ir a Mar del Plata un tiempo. Después pensé: “Qué tonto”. Tardé en darme cuenta de que ese miedo o esa incomodidad ya no tenían sentido. Por suerte, con el tiempo, esas cosas se acomodan.</p><p><b>—En ese momento los dos eran furor, una pareja muy expuesta, con historias previas también muy conocidas. ¿Sentías que todo iba a estallar?</b></p><p>—Las cosas se fueron dando de manera bastante paulatina. Pero sí, hacia el final de <i>Los buscas de siempre</i> yo pensaba que podía ser una relación compleja por cómo había empezado. Más allá de que las historias anteriores ya estaban cerradas, había algo en ese origen que la volvía delicada.</p><p><b>—Sí, porque además había una panza…</b></p><p>—Claro. Y en ese contexto, en algún momento pensé que tal vez lo mejor era tomar distancia. Justo coincidió con una película que fui a hacer a España. <b>Me fui a Madrid con la idea de quedarme a vivir allá</b>.</p><p><b>—No sabía esto.</b></p><p>—No sé si lo conté alguna vez. Pero sentía que se abría una puerta con el cine español. Ya no era una producción argentina filmada afuera, era otra cosa. Tenía como referencia a Leonardo Sbaraglia, que después de <i>Plata quemada</i> se había instalado en Madrid. Y entendía que, si quería hacer ese camino, tenía que estar ahí. </p><p><b>—Y te fuiste a hacer la peli.</b></p><p>—Sí. Me fui a hacer la película pensando en quedarme. Pero a los quince días me di cuenta de que me quería volver corriendo.<b> </b>Toda mi vida estaba acá. Y además, <b>ya estaba profundamente enamorado de ella</b>.</p><p><b>—Eso quería escuchar: decime que volviste enamorado que me muero de amor.</b></p><p>—Bueno, en realidad pasó algo antes. Yo llegué a Madrid y a los pocos días me enfermé. Estuve con una especie de virus, pero tenía mucho que ver con la soledad, con esa sensación de estar dividido. La cabeza me decía una cosa, el cuerpo otra. Y cuando uno está así, tironeado, el cuerpo lo expresa. Recuerdo que a las dos semanas le declaré mi amor, sin vueltas. Y <b>ella se tomó un avión y vino a verme un fin de semana. Ahí se terminó de sellar todo</b>. A partir de ese momento, ya no había dudas. Esa idea de instalarme en Europa se desarmó por completo. Nos dimos cuenta de que había algo ahí que iba a durar.</p><p><b>—Y volvieron.</b></p><p>—Volvimos y empezamos a construir. Era un momento en el que los dos teníamos esa necesidad.</p><p><b>—¿Se fueron a vivir juntos enseguida?</b></p><p>—Sí, muy rápido. Cada uno tenía su casa, pero compartíamos todo el tiempo. Y al poco tiempo ya me fui a vivir con ella.</p><p><b>—¿Quién era más celoso?</b></p><p>—Ella.</p><p><b>—¿Y ahora?</b></p><p>—Hoy entendemos que los celos son un sentimiento bastante nocivo y en nuestro trabajo es importante correrse de eso, porque si no termina afectando.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UDN3E7D5HFARJPNGQTPNGRGY6Q.jpg?auth=2f89283af1c11d74d150c8cb2b432b73c123e0f9d164c02361b479f5b9e737ba&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Pablo Echarri protagoniza Maldit felicidad junto a Paola Krum, Ines Palombo y Carlos Portaluppi." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Alguna vez dijiste “soy un conquistador”?</b></p><p>—Yo de joven era muy bobo, muy tonto. Creo que lo dije, un título de una revista. Se ve que me veía así en esa época. Pero en realidad yo entré a este mundo con bastante claridad de lo que quería y con herramientas que traía de antes, de mis épocas de Avellaneda, cuando atendía negocios en Wilde.</p><p><b>—Había un manipulador de la belleza también.</b></p><p>—Sí, un seductor. Aprendí a vincularme con la gente, a caer bien, a generar confianza. Yo trabajaba en un local en Wilde, en un barrio, en una calle de unas diez cuadras donde todos nos conocíamos. Todo se construía con una estrategia sostenida en el tiempo, una especie de manipulación amable, si se quiere. Y cuando empecé en la tele me di cuenta de que esas herramientas me sirvieron mucho para abrirme camino.</p><p><b>—No renegaste del galán entonces.</b></p><p>—No, pero creo que en algún momento me pasé de rosca. Me sobregiré con eso del seductor. Nuestro oficio es muy particular: hacíamos novelas, trabajábamos con compañeras muy lindas, todo alrededor era agradable, atractivo. <b>Cuando conocí a Nancy entendí que eso tenía que cambiar</b>. Que esas herramientas habían sido parte de una etapa, pero que no podían convivir con una pareja real, con un proyecto de vida. Había que ordenar eso, sin dejar de ser amable, pero con otra conciencia.</p><p><b>—¿Te acomodaste solo o te acomodó ella?</b></p><p>—Un poco de todo. Ella hizo su parte, sin duda, y yo también siempre fui bastante perceptivo. Pero cuando tenés claro lo que amás, lo que querés cuidar, las decisiones se vuelven más simples. Ese “conquistador” era incompatible con ese padre de familia, con esa pareja. Entonces el tipo se fue acomodando solo, dejó de hacerse el tonto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GCIEARCCT5BZJCAWB4WDIJ6XXI.jpg?auth=25d632aab23f6fac84a400fc563af6ff0a17488cad5752d3f2ea9c9b11a2ab6e&smart=true&width=780&height=516" alt="El secuestro de su padre fue uno de los momentos más dificiles de la vida de Pablo Echarri." height="516" width="780"/><p><b>—¿Es verdad que estudiaste plomería?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Hoy te das maña?</b></p><p>—No mucho. Después estudié construcciones, maestro mayor de obra, así que tengo una idea general. Sé usar herramientas, pero prefiero llamar a alguien que lo haga mejor. Soy un virginiano medio extremo, muy perfeccionista y termino tardando demasiado.</p><p><b>—Nosotros hablamos alguna vez del secuestro de tu papá. ¿Pudiste hablarlo con él?</b></p><p>—Poco. Tiene que ver también con cómo eran los vínculos en esa época. Y papá murió joven, a los 73 años.</p><p><b>—A los siete años del secuestro, ¿no?</b></p><p>—Sí, en 2009. Creo que si hubiera vivido más, habríamos hablado mucho más. Yo mismo hubiera tenido más necesidad de volver sobre eso, de entender, de reconstruir. Lo que sí recuerdo es <b>una charla muy profunda el día que volvió, en la cocina de su casa</b>. Hablamos de lo que había pasado, pero desde un lugar bastante descriptivo, con datos concretos. Estábamos viviendo dos realidades completamente distintas: él venía de siete días de cautiverio, con un nivel de estrés enorme, y yo estaba del otro lado, atravesando otra incertidumbre. Creo que en algún momento él percibió que no corría peligro, porque fue bien tratado: con la comida, con sus medicaciones. Incluso generó un vínculo con uno de los chicos que lo cuidaba, algo cercano a lo que se conoce como <b>síndrome de Estocolmo</b>. En situaciones de tanta tensión emocional, cuando alguien te cuida, pueden generarse vínculos muy fuertes.</p><p><b>—Sí, está descripto.</b></p><p>—Claro, tiene nombre. Y cuando salió, entero, sano y salvo, creo que empezó a vivir ese episodio como un punto de quiebre. No fue una tragedia, pero sí un drama profundo que además tomó dimensión pública. Dejó de ser solo “mi papá” para convertirse en alguien atravesado por un hecho que lo exponía. Y ahí apareció una etapa distinta, con cierta intensidad emocional. Tal vez lo procesó hacia adentro. Murió joven y creo que, en parte, tuvo que ver con lo que vivió. Pero <b>yo quedé medio mal de la cabeza, hice otro recorrido dentro de mi casa</b>.<b> </b></p><p><b>—El estrés postraumático lo tuviste vos.</b></p><p>—Sí. Porque esa sensación que él tuvo en algún momento —de que no iba a pasar lo peor— yo nunca la tuve. Durante esos días, en mi cabeza estaba todo el tiempo la posibilidad de su muerte. Y eso me dejó mal. <b>Tuve años complicados</b>.</p><p><b>—Pensaba en lo difícil que es volver a esos lugares de dolor. A mí me pasó con mi abuela: nunca le pregunté por Auschwitz y hoy me arrepiento. </b></p><p>—Sí. También es generacional. Nuestros padres, y más aún nuestros abuelos, no se detenían en el dolor. No lo elaboraban como lo hacemos hoy. Nosotros tenemos más herramientas, más apertura, incluso el psicoanálisis como posibilidad de revisar y transformar algo de eso. Antes no: al dolor se lo tapaba con silencio. Por eso no hablábamos. Después del secuestro yo intenté traerlos a vivir conmigo, a un departamento en Recoleta. Sentía que algo así podía volver a pasar, no me lo podía sacar de la cabeza. Estaban asustados, claro, y hubo una discusión. Nunca conté esto, pero de alguna manera los empujé a mudarse. Vinieron, estuvieron unos quince días… y mi viejo salió corriendo.<b> </b></p><p><b>—Faltaba el barrio.</b></p><p>—Claro. Yo le insistía: “Papá, tenés que venirte. El barrio está muy bravo”. El 2001 había dejado un escenario durísimo: más pobreza, más desigualdad y un aumento fuerte de la delincuencia, sobre todo de los secuestros extorsivos, que empezaban a volverse frecuentes. El corralito también influyó: mucha gente guardaba lo poco que tenía en su casa. Yo logré traerlo por un tiempo, pero a los quince días se volvió. Y después pasó el secuestro. Era una discusión que teníamos seguido. Él me decía: “<b>¿A dónde querés que vaya si este es mi barrio?</b>”. Salía y se hablaba a los gritos con los vecinos de una cuadra a la otra. Y cuando pasó lo que pasó, ya no hubo mucho más que decir. Con el tiempo me quedó una sensación de arrepentimiento, porque ese era su lugar. Fue un desarraigo.<b> </b></p><p><b>—Pero vos necesitabas tenerlo seguro.</b></p><p>—Sí. Pensaba en ellos, pero también pensaba en mí. Igual lo tuve cerca, lo disfruté mucho. Y ese fue el destino.</p><p><b>—Dijiste que te afectó mucho. ¿Se volvió todo muy oscuro?</b></p><p>—Un poco. Me costaba salir a la calle. Ahí se mezcló la popularidad con la inseguridad, con cierta paranoia. Ya no era solo por mí: era por Nancy, por los chicos. La necesidad de protegerlos. Fue un momento difícil, que después fui trabajando.</p><p><b>—¿Necesitaste medicación?</b></p><p>—No. Me habría venido bien. Pero no era una época donde eso estuviera tan a mano. Hoy probablemente hubiera sido distinto. </p><p><b>—¿Cómo hiciste para salir?</b></p><p>—Tomamos decisiones. Una fue mudarnos en la ciudad, vivir más abiertos. También probamos alquilando en un barrio cerrado por seguridad, pero no duramos nada. Sentíamos que nos estábamos perdiendo algo de quiénes éramos. Y dijimos: si vamos a salir de esto, tiene que ser viviendo a la calle. Igual había cosas que se te metían en la cabeza: ganas de poner rejas en todos lados, incluso en los patios. Era irracional, pero en ese contexto parecía lógico. Veníamos de años donde la gente cambiaba el auto por uno más discreto, donde te seguían por la calle, te cruzaban el auto.</p><p><b>—Habían secuestrado a tu viejo, yo creo que no salgo de mi casa nunca más.</b></p><p>—Claro. Pensás en todo. En tus hijos, en lo que podría pasar. Son pensamientos que brotan solos.</p><p><b>—¿Se calmaron con el tiempo?</b></p><p>—Sí. Cuando comprobás que estás a salvo, algo baja. Y agradezco no haber puesto rejas en todos lados. Tengo un patio interno donde pensaba: “¿Y si alguien se descuelga?”.¿Quién se va a descolgar, <i>El Hombre Araña</i>? En ese momento imaginaba escenarios que no tenían sentido.</p><p><b>—¿Alguna vez pensaste en contar esa historia en una serie o película?</b></p><p>—Hubo una posibilidad. Trabajamos algo con gente de Kuarzo, con Hernán Kweller y Mariano Hueter. <b>Primero como documental, después como ficción, pero no avanzó. </b>A veces los proyectos no terminan de cuajar. Tal vez en algún momento pueda hacerse. Los textos y el material están. Igual nunca tuve una intención muy fuerte de reflotarlo: cuando lo hablamos es porque la propuesta viene de afuera.</p><p><b>—Pero ahora estás en modo documental...</b></p><p>—Sí, pero te digo algo: estoy un poco harto de la producción audiovisual (risas).<b> </b></p><p><b>—¿En serio?</b></p><p>—Es mucho trabajo. Tuve experiencias hermosas: <i>El elegido</i>, <i>La leona</i>, <i>Mi amor, mi amor</i>. También cine, como <i>Al final del túnel</i>, con Leonardo Sbaraglia, en coproducción con España. Todo eso fue muy enriquecedor, pero producir es muy demandante. En un momento sentí la necesidad de diversificar, de que la actuación no fuera lo único. Y ahí también te das cuenta de lo que implica sostener ese ritmo en el tiempo. Este último proyecto, el documental <i>El último viaje a China</i>, que amo profundamente, se estrenó en el BAFICI y llega a los cines el 7 de mayo.<b> </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5W4SLFZLGFGC3BYLLLMP4J6TDM.jpg?auth=3fa8865365cf044bc264f0e2228f0797a8b05e5d6354c429772f47b103b262b6&smart=true&width=1440&height=810" alt="Pablo Echarri junto a Diego Maradona en La noche del 10." height="810" width="1440"/><p><b>—¿Por qué la China?</b></p><p>—El proyecto me llegó. Había una idea de una productora uruguaya, junto con EUDEBA (Editorial de la Universidad de Buenos Aires), de hacer algo por los cien años del nacimiento de China Zorrilla. Yo había abierto mi productora hacía unos tres años, después de mi experiencia anterior con <i>El Árbol</i>, y estaba armando mi propio camino. A través de mi amiga Cecilia Diez me acercaron la propuesta: buscaban una pata argentina, no solo financiera sino también artística. Era pensar qué contar de la China, cómo, quién lo iba a hacer. Y cuando me lo dijeron, me volví loco. Yo la amaba profundamente, aunque nunca trabajé con ella. La admiraba por lo que era como artista y como persona.<b> </b></p><p><b>—¿Se conocieron personalmente?</b></p><p>—Sí, nos conocimos. Ella venía al teatro a verme y yo también fui a verla. La última vez que nos cruzamos fue en el cumpleaños de Lito Cruz. Estuvimos un buen rato charlando con Nancy, disfrutando de su calidez y su inteligencia. Siempre digo algo: <b>la China me generaba lo mismo que Diego Maradona. La veías y la querías abrazar</b>. Y además te prestaba atención, estaba a gusto de estar con vos. Con Diego pasaba algo parecido: cuando conectaba, se entregaba por completo, era incluso más cholulo que uno.</p><p><b>—No conozco tus encuentros con Diego, tal vez debería…</b></p><p>—No, mejor que no (risas). Nos cruzamos algunas veces, sobre todo en mi juventud, en la noche.</p><p><b>—¿Te fuiste de joda con Diego?</b></p><p>—Sí, algunas veces. Pero cosas que quedan en mi corazón y en mi retina.</p><p><b>—¿Qué te pasa con el juicio que se está viviendo?</b></p><p>—Me dio mucha pena cómo se dio ese juicio fallido, sobre todo por el dolor de la familia. Ojalá esta nueva instancia traiga justicia y tranquilidad a todos sus hijos e hijas, pero en especial a Claudia y a las chicas, a Dalma y Yanina a las que amo profundamente.</p><p><b>—¿Tenés vínculo?</b></p><p>—Sí, tenemos un buen vínculo de siempre. Aun queriendo profundamente a Diego, siempre estuve del lado de Claudia, de Dalma y de Gianinna.</p><p><b>—Quiero haber sido mosca para estar en esas noches de gira con Diego.</b></p><p>—No, ni las moscas volaban (risas). </p><p><b>—Hay recuerdos que no se pueden contar.</b></p><p>—Recuerdos que no voy a olvidar. Nos divertimos mucho en una época muy intensa. Un gran personaje.</p><p><b>—¿Iba a tu bar, al Quinto Stone?</b></p><p>—Sí, vino algunas veces. Era una época en la que Diego Maradona se movía mucho con Guillermo Coppola también, y nos cruzábamos seguido. Hay fotos de esas noches dando vueltas. A Diego lo amaba todo el mundo: músicos, actores, todos. Donde aparecía, todos queríamos estar cerca, abrazarlo, decir “estuve con Diego”. Para nosotros era eso: estar con el más grande. Imaginate lo que era decirle a mis amigos de Dominico que estuve con Diego.</p><p><b>—¿Sos igual de cholulo con Messi que con Maradona?</b></p><p>—No, generacionalmente Messi me queda más lejos. Diego me quedó ahí, pegado. Y también valoro cosas de él que trascendieron lo deportivo. Messi logró una consistencia y unos números extraordinarios, incluso superiores en muchos aspectos. Pero lo que Diego representó para este país, para un sector de la sociedad, fue algo mucho más profundo. No fue solo el Mundial del 86 o el Juvenil: fue lo que encarnaba como figura. Por eso sigue estando en murales, en fotos, en la memoria colectiva.</p><p><b>—¿Podés enojarte o cuestionar lo que hizo mal?</b></p><p>—Sí, en su momento dolía verlo mal, sobre todo en el final, cuando tenía reacciones ásperas, incluso con gente que yo quiero, con su familia. Eso me dolía. Pero siempre hubo comprensión. Por su origen, por lo que vivió, por lo que le tocó ser. Era un héroe profundamente humano y necesitaba esa comprensión.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZJXV4CGFNNGJHKD7CLUGU2H6HI.jpg?auth=10dabfe556867a5b1fc1633d69fd15a9e597017cc6135b0e21db7a6829e53287&smart=true&width=5892&height=3924" alt="Pablo Echarri junto a Tatiana Schapiro en los estudios de Infobae (Maximiliano Luna)" height="3924" width="5892"/><p><b>—¿Qué respondés cuando te dicen que no sos tan “nac &amp; pop” si te vas a Estados Unidos a comprar un iPhone? </b></p><p>—Que es una pelotudez clasista. Una mirada muy pobre. Me río, pero también me da un poco de tristeza. Muchos de los que te lo dicen no tienen ni dónde caerse muertos. Yo hace más de 30 años que soy responsable inscripto, trabajo, aporto en este país y tuve una carrera muy privilegiada. Gasto mi dinero en lo que quiero y donde quiero. Así que me cago muy de risa de toda esa gente.</p><p><b>—¿Te reís de verdad?</b></p><p>—Sí. Y si alguien se pone prepotente, no me lo banco. No acepto aprietes.</p><p><b>—¿Lo que se escribe en redes te lo dicen en la cara también?</b></p><p>—Muy poco. Y, curiosamente, las expresiones de desagrado suelen venir de mujeres de entre 50 y 70 años. Supongo que sienten que no voy a reaccionar de forma violenta. Igual las enfrento. Creo que los tipos no me encaran porque tienen miedo de comerse un tortazo, cosa que me parece muy bien por otra parte, que no se acerquen.</p><p><b>—¿Hoy darías un tortazo?</b></p><p>—Si alguien me violenta y atraviesa mi espacio, o intenta amedrentarme a mí o a mi familia, estoy dispuesto a cualquier cosa. </p><p><b>—Bueno, antes lo dijiste: si hay que salir a bancar, primero se sale.</b></p><p>—No tengas duda. Es visceral, instintivo. Hay un límite, un metro cuadrado simbólico que todos respetamos. Nadie puede avanzar sobre el otro con intención de violentarlo, lo conozca o no. Cuando alguien cruza esa línea, ya sea hombres o mujeres, para mí es una agresión. Y si alguien viene a agredirme, reacciono.</p><p><b>—Hablé con Nancy cuando apareció ese video en el aeropuerto, tiempo después. ¿Hay miedo en esas situaciones?</b></p><p>—No, miedo no, nos provoca otra cosa. Enfrentamos estas situaciones. Hay gente que agacha la cabeza para que pase rápido. Nosotros hacemos todo lo contrario, provocamos un momento. inversamente proporcional al inicial. Es una decisión que tomamos en familia.</p><p><b>—¿Lo hablaron con los chicos?</b></p><p>—Sí, les dije claro <b>que si alguien viene a violentarnos, la bancamos, prendemos los teléfonos y vamos para adelante</b>, nunca para atrás. Y eso provoca en el afuera una reacción muy concreta que es de profundo temor y de darse cuenta de que ya no tienen las riendas. </p><p><b>—Hay algo de la impunidad de las redes.</b></p><p>—Claro. La idea de “yo filmo, yo expongo, y de mí no se sabe nada”. Pero hoy todos tenemos un teléfono y con las redes esta lógica se da vuelta rápido. Fijate lo que pasó en ese aeropuerto en Panamá. Una pareja vino a insultar con tonterias, con enormes muestras de ignorancia, filmando. <b>Cuando nosotros también filmamos, esas caras anónimas pasaron a tener nombre y apellido</b>. Después apareció quiénes eran, su historia, y terminaron pidiendo disculpas. </p><p><b>—Quien termina publicando el video es él.</b></p><p>—Sí. Él hizo un descargo en sus redes con un video largo, pidiendo disculpas y contando que lo viralizaba porque su hijo, como había ganado Milei, había dicho que se iba a ir del país. Mirá vos qué mezcla, ¿no? Tal vez esa persona y yo ahora estaríamos un poco más cerca.</p><p><b>—¿Y luego subiste el que grabaron ustedes también?</b></p><p>—Cuando me entero le pregunto a Nancy si tenía el video, porque yo se ve que de los nervios en ese momento no filmé, no apreté el botón porque soy un viejo choto con estas cosas. Y Nancy lo tenía, entonces lo publico en Twitter. A las seis horas mi cuñado me cuenta que le escribió por Instagram uno que vivía enfrente de la casa de esta gente para hacer un scaner de su vida: que era una pareja tucumana, que la mujer era profesora de pilates, que él estaba en la lista de una senadora radical y era profesor de taekwondo, que tenía una causa judicial por violentar a alguien que tuvo algo con su esposa. Digo, tenga cuidado señora, señor, utilice el teléfono con mucha responsabilidad porque nosotros estamos hace 30 años caminando este camino y tenemos muchas herramientas para soportar esto. Pero cuando alguien que no está acostumbrado queda expuesto, el golpe es fuerte. La pérdida del anonimato es brutal. Esa persona terminó pidiendo disculpas, porque no había dimensionado lo que podía pasar, decía que su abuelo era peronista, que sus amigos peronistas no lo querían saludar, estaba muy preocupado el señor porque su vida se había trastocado. Entonces digo vivamos todos en paz. Cada uno con sus ideas, pero sin violencia.</p><p><b>—Qué fuerte haber preparado a los chicos para eso...</b></p><p>—Es lo que les toca. Tienen una vida maravillosa, extraordinaria, diferente a otras, pero también estas particularidades. Se habla, se naturaliza. No les gusta, claro, a nadie le gusta una agresión. Pero están más curtidos, porque nosotros no retrocedemos, no nos da ninguna vergüenza como a mucha gente, al contrario, nos activa otra parte de nuestra psiquis que es: acá no te metas.</p><p><b>—¿Hay algo que el público piense de vos que es completamente falso?</b></p><p>—Sí, <b>esa idea conservadora gorila de vincularme con la corrupción. Es completamente falsa</b>. Que intenten ponerme el mote de ladrón es una estupidez basada en la repetición. No es desconocimiento: es repetir algo que supuestamente hiere. Y además lo saben: saben que es falso.</p><p><b>—No apuntaba a eso, pensaba en los que te siguen, en los que te quieren. ¿Hay algo que ellos puedan construir de vos que no tiene nada que ver con quién sos?</b></p><p>—Sí. El que cree que soy un ganador o un conquistador se equivoca profundamente.</p><p><b>—Ya está guardado, señores.</b></p><p>—Sí. Además, en el fondo soy bastante conservador, sobre todo en lo vincular. Nunca fui un <i>bon vivant</i>, ni siquiera en los momentos en los que podría haberlo sido. Conozco compañeros que supieron usufructuar mucho más la fama o su imagen. Yo siempre fui bastante más medido. <b>Siempre fui menos que mi reputación</b>, como dice el Indio Solari.</p><p><b>—Pero te quedaste donde quisiste.</b></p><p>—Exacto.</p><p><b>—Contame de </b><i><b>Maldita felicidad</b></i><b>, tu obra en cartelera.</b></p><p>—En <i>Maldita felicidad</i> interpreto a un escritor que, después de publicar un bestseller a los cincuenta y pico, decide traicionar a sus editores —los personajes de Paola Krum y Carlos Portaluppi— para irse con una editorial más grande. Pero esa misma noche queda atrapado en una conversación sobre la felicidad, un tema que lo desarma porque arrastra una vida bastante infeliz. Ahí aparece un personaje, el de Inés Palombo, que es feliz sin tener “nada” en términos tradicionales. Y eso dispara la pregunta: ¿qué es realmente la felicidad? ¿El éxito o esos pequeños momentos cotidianos y la capacidad de hacerlos durar?</p><p><b>—¿En cuál de las dos estás, el éxito rotundo o los pequeños momentos?</b></p><p>—Los pequeños momentos.</p><p><b>—Que duren. </b></p><p>—Sí, claro. Aunque hoy tengo más herramientas para disfrutar también de un buen momento de éxito, de un suceso artístico o comercial. Porque también me acostumbré a fracasar.</p><p><b>—¿Y lo podés sostener?</b></p><p>—Sí. El fracaso no está tan mal. Si ajustás la expectativa, cuando algo sale mejor de lo esperado, lo disfrutás mucho más.<b> </b>El éxito es un impostor: te da una dosis muy intensa de algo que sube rápido… y baja igual de rápido.</p><p><b>—¿Qué días están en el teatro?</b></p><p>—Estamos de jueves a domingo en el Teatro Metropolitan, en Corrientes 1343.</p><p><b>—Qué linda que está Corrientes, hay una oferta cultural hermosa.</b></p><p>—Amo Corrientes. La transformación al hacerla peatonal fue muy discutida en su momento, pero yo nunca la critiqué más allá de las diferencias ideológicas y políticas porque donde hay una peatonal, hay gente caminando, y eso cambia todo. Cuando era chico iba mucho porque mi tía vivía en Corrientes entre Talcahuano y Libertad, tenía una tintorería en la Galería del Óptico. Yo vivía en Villa Dominico y cuando ella me invitaba a dormir a su casa, me tomaba el 10, caminaba solo por Corrientes y sentía que estaba en Disney.</p><p><b>—Te sentías gigante.</b></p><p>—Claro, era inmenso. Hoy la veo más hermosa que nunca; por sus teatros, sus restaurantes, sus pizzerías, sus librerías, la enorme propuesta teatral que hay en el on, off en las calles adyacentes, pero también por los artistas callejeros que son de lo más lindo y pintoresco. Y son una de las cosas más hermosas que nos diferencia con el resto del mundo.</p><p>—<b>¿Sos un tipo feliz hoy?</b></p><p>—Sí. Tengo momentos sostenidos de felicidad. Y esa es la gran diferencia que noto entre el Pablo joven y el de ahora. Siento que aprendí a reconocerlos, a valorarlos y a sostenerlos un poco más. Porque, en definitiva, la felicidad también es eso: lograr que esos pequeños momentos, duren.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CQHHCEFQ4JC25LQIMDI7ZXLF6E.jpg?auth=ffb30fc4c7c87d59399345aa28018352126611eb0064d94f2a19bb1781af8f1c&amp;smart=true&amp;width=5508&amp;height=3708" type="image/jpeg" height="3708" width="5508"><media:description type="plain"><![CDATA[Maximiliano Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lo nuevo de Fortnite: personajes que hablan contigo y reaccionan al juego]]></title><link>https://www.infobae.com/tecno/2026/04/21/lo-nuevo-de-fortnite-personajes-que-hablan-contigo-y-reaccionan-al-juego/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/tecno/2026/04/21/lo-nuevo-de-fortnite-personajes-que-hablan-contigo-y-reaccionan-al-juego/</guid><dc:creator><![CDATA[Isabela Durán San Juan]]></dc:creator><description><![CDATA[El juego de Epic Game permite que estos personajes no jugadores interactúen de forma espontánea por voz gracias a la inteligencia artificial]]></description><pubDate>Tue, 21 Apr 2026 17:32:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AFIYUAUV7TRWQAHZ4ETUK6LXDY.jpg?auth=2eb62f21e996644805facb1d44b9ed7da7981f1fcbd94fe8b6c6908f5f224afb&smart=true&width=5115&height=3410" alt="Fortnite permite a los usuarios crear personajes personalizados que hablan mediante inteligencia artificial. REUTERS/Benoit Tessier/File Photo" height="3410" width="5115"/><p><a href="https://www.infobae.com/tecno/2026/03/26/tu-artista-favorita-en-fortnite-el-paso-a-paso-para-usar-ia-y-crear-skins-realistas-de-estrellas-de-k-pop/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tecno/2026/03/26/tu-artista-favorita-en-fortnite-el-paso-a-paso-para-usar-ia-y-crear-skins-realistas-de-estrellas-de-k-pop/"><b>Fortnite </b></a><b>ahora permite a los usuarios </b><a href="https://www.infobae.com/tecno/2026/03/24/perdida-de-usuarios-de-fortnite-provoca-que-epic-games-despida-a-mas-de-1000-empleados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tecno/2026/03/24/perdida-de-usuarios-de-fortnite-provoca-que-epic-games-despida-a-mas-de-1000-empleados/"><b>crear personajes personalizados </b></a><b>que pueden mantener diálogos por voz</b> gracias a la inteligencia artificial. </p><p>Aunque se trata de PNJ (personajes no jugadores), es decir, figuras del videojuego que no están bajo el control directo de los jugadores, la novedad radica en que estos personajes pueden interactuar de forma espontánea.</p><p>Según Fortnite, antes era necesario crear árboles de diálogo rígidos para que los personajes de las islas hablaran. Con el nuevo sistema Conversaciones, un PNJ se transforma en un personaje impulsado por IA, capaz de dialogar e interactuar con los jugadores, asignar misiones o actuar como narrador. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BUMI4I3UEJHQ5EXXMLY7XLOFZI.jpg?auth=c1e0588153770ac7af3c8331908ed1e7f1db0cd34f444a747ed499937cf99bd1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El sistema Conversaciones convierte un PNJ en un personaje con IA capaz de dialogar, asignar misiones o narrar. (Fortnite)" height="1080" width="1920"/><p>El usuario puede definir la personalidad del personaje con instrucciones simples (cómo piensa, qué sabe y cómo se comporta) y elegir una voz acorde con su identidad.</p><p>Estos personajes con inteligencia artificial pueden:</p><ul><li>Recordar eventos previos de la partida y adaptar su comportamiento en tiempo real.</li><li>Responder de manera contextual a las acciones del jugador y comunicarse por voz.</li><li>Activar eventos dentro del juego.</li></ul><p>“Al igual que con cualquier función experimental, puedes probarla, enviarnos tus comentarios y ver qué tenemos previsto, pero la publicación de proyectos que utilicen Conversaciones aún no está disponible“, explica Fortnite. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2KACYFEK3FFT5LY2AVHKQKMAHM.jpg?auth=ee5121aef0bb5c214124dbf061da9ca9e4a44c67eab4d793e1696ad5b1e3d47e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Los personajes jugables, como las guerreras kpop, no son PNJ. (Fortnite)" height="1080" width="1920"/><h2>Cómo crear personajes con voz en Fortnite</h2><p><b>Para crear un personaje que hable en Fortnite, los usuarios deben acceder al modo de creación dentro del juego, conocido como Fortnite Creative.</b> Allí, pueden utilizar las herramientas del editor para diseñar sus propias islas y personajes.</p><p>Dentro de Fortnite Creative, los usuarios deben:</p><ol><li>Ingresar al editor de su isla personalizada.</li><li>Añadir un&nbsp;PNJ&nbsp;(personaje no jugador) desde la galería de elementos disponibles.</li><li>Configurar el comportamiento del PNJ usando el componente&nbsp;Scene Graph&nbsp;y la&nbsp;API de Verse, herramientas que permiten definir cómo responde el personaje, qué sabe y cómo interactúa por voz con los jugadores.</li><li>Personalizar los diálogos y acciones del personaje mediante el sistema&nbsp;Conversaciones, eligiendo una voz y estableciendo instrucciones sobre personalidad, conocimiento y comportamiento.</li></ol><p>De este modo, los usuarios pueden crear personajes interactivos y dinámicos que reaccionan y hablan en función de la experiencia de juego.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GEP64EGDJFDOTD2OPLAT4Y4KRE.png?auth=dfa5ae594f2233b15238cc39ac0bdaad190cb2fc49635b9ca2d6a081a661f3b7&smart=true&width=1622&height=905" alt="Para crear un personaje que hable en Fortnite, hay que entrar al modo Fortnite Creative. (Epic Games)" height="905" width="1622"/><h2>Qué reglas seguir al momento de crear un personaje con voz en Fortnite</h2><p>Al crear un personaje con voz en Fortnite debes seguir ciertas reglas clave:</p><ul><li>No se permite diseñar personajes que ofrezcan consejos médicos o de salud mental.</li><li>No está permitido crear identidades que actúen como citas, parejas sentimentales o cualquier tipo de compañía íntima, ni simular estos roles.</li><li>No debes intentar evadir ni vulnerar los sistemas de seguridad del juego, incluyendo la creación de personajes diseñados para sortear las restricciones de contenido.</li></ul><h2>Epic Games despide a más de 1.000 empleados</h2><p>Epic Games enfrenta una de las mayores crisis de su historia tras anunciar el despido de más de 1.000 empleados debido a la caída de usuarios e ingresos en Fortnite. <b>La medida, que afecta a distintas áreas de la empresa, fue confirmada en un comunicado oficial difundido este martes.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VWK77ZEPU5FKFBE4WUL4GCTCUM.JPG?auth=6c498107b3e7e3cd33d49c30d74adfa8e0d28bdcf116e087283378195297f79c&smart=true&width=3500&height=2300" alt="Epic Games atraviesa una de sus mayores crisis tras despedir a más de 1.000 empleados por la caída de usuarios e ingresos en Fortnite. REUTERS/Brendan McDermid/Illustration/File Photo" height="2300" width="3500"/><p>El director ejecutivo, Tim Sweeney, explicó que, aunque Fortnite sigue siendo uno de los juegos más exitosos del mundo, la compañía ha tenido dificultades para mantener la innovación y el atractivo que exigen los jugadores en cada actualización. </p><p><b>Según la consultora especializada Newzoo, el tiempo de juego en Fortnite disminuyó un 29% durante 2025.</b> Aunque el título genera 1,7 veces más ingresos por hora que el promedio del sector, este rendimiento no logró compensar la caída en el interés. </p><p>En marzo, Epic Games intentó anticiparse a la tendencia aumentando el precio de su moneda premium, una medida poco habitual en la estrategia de la compañía. No obstante, esta medida fue criticada por varios jugadores en redes sociales.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AFIYUAUV7TRWQAHZ4ETUK6LXDY.jpg?auth=2eb62f21e996644805facb1d44b9ed7da7981f1fcbd94fe8b6c6908f5f224afb&amp;smart=true&amp;width=5115&amp;height=3410" type="image/jpeg" height="3410" width="5115"><media:description type="plain"><![CDATA[FILE PHOTO: The Fortnite logo is seen at the Paris Games Week (PGW), a trade fair for video games in Paris, France, October 25, 2018. REUTERS/Benoit Tessier/File Photo]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Benoit Tessier</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Eugenia Tobal: “Más allá de que los 50 ya no son los de antes, yo me autopercibo de 35 años”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/12/eugenia-tobal-mas-alla-de-que-los-50-ya-no-son-los-de-antes-yo-me-autopercibo-de-35-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/12/eugenia-tobal-mas-alla-de-que-los-50-ya-no-son-los-de-antes-yo-me-autopercibo-de-35-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La reconocida actriz argentina dice que las cinco décadas de vida le sentaron bien: "Se me acomodaron las prioridades y trabajo muchísimo para tener la cabeza en paz". Tuvo a su única hija a los 44 años y perdió a su madre dos meses después del parto. La crianza, la maternidad, el libro y la actuación en la voz de una mujer que asegura que es valioso hoy "poder decidir cuándo, cómo y si uno quiere ser mamá"]]></description><pubDate>Sun, 12 Apr 2026 05:42:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Hay cosas de esa etapa que no me acuerdo”, dice <b>Eugenia Tobal.</b> No es olvido: es la forma que encontró su memoria para procesar un tiempo tan intenso como contradictorio. En pocos meses, su vida cambió para siempre: <b>nació su hija Ema y murió su madre</b>, dos experiencias que se entrelazaron en una misma historia atravesada por el amor, la despedida y la transformación.</p><p>Hoy, ese recorrido íntimo convive con un presente más liviano arriba del escenario. Con <i><b>El chat de mamis</b></i>, la actriz volvió al teatro en el Multitabaris con <b>una comedia que se mete de lleno en el universo de la crianza</b>, ese territorio tan cotidiano como caótico. “Es el mal necesario el chat de mamis”, dice entre risas, sobre ese espacio donde se cruzan dudas, mandatos y pequeñas obsesiones compartidas.</p><p>Pero detrás del humor hay una historia más profunda. “Mi mamá fue el motivo por el cual me animé a escribirlo”, cuenta sobre su libro, nacido de aquellas conversaciones en el hospital. Entre charlas y silencios, <b>madre e hija pusieron en palabras ese “lado B” de la maternidad del que poco se habla</b>. Escribir fue, también, una forma de dejar registro y de acompañar un duelo.</p><p>“Escribí un libro que a mi mamá le hubiese gustado leer”, dice. Y aunque ella no llegó a verlo, su presencia sigue viva en lo cotidiano: en los recuerdos, en los gestos, en la música y en la forma en que Tobal transita su rol de madre.</p><p>A los 50 años, con una hija de seis, la actriz habla desde un lugar distinto. Más calmo, más consciente. <b>“La cabeza está mucho más en paz</b>”, asegura. Fue madre a los 44, después de un camino largo, y eso resignificó muchas cosas: “Necesito darle calidad de madre a Ema”.</p><p>También se permite abrir conversaciones que durante años quedaron en silencio, como la menopausia y los cambios del cuerpo. “Hay que hacerse cargo de que el cuerpo cambia y aceptarse”, plantea. Y lo dice sin solemnidad, pero con convicción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2C42AKOTI5EQ3MRJYF42N7F5P4.jpg?auth=1c9568f018f0b6280777c03d0ca30e0fa7ea6b8f1a931fb6d9e47a4d63bc3074&smart=true&width=1920&height=2388" alt="Eugenia Tobal junto a Ema" height="2388" width="1920"/><p>Entre la risa del teatro y la intensidad de la vida, Tobal parece haber encontrado un equilibrio propio. “Estoy feliz, estoy tranquila. Encontré la paz conmigo”, dice en esta charla con <i><b>Infobae</b></i>. Y en el centro de todo aparece Ema: “Tengo una hija que me hace ser mejor persona todos los días”</p><p><b>—¿En qué año nació Ema?</b></p><p>—En diciembre de 2019.</p><p><b>—¿Y tu mamá?</b></p><p>—Falleció el 12 de febrero de 2020. Fue todo muy seguido porque al toque nos guardaron por la pandemia.</p><p><b>—¿Tu mamá te incentivó a escribir el libro?</b></p><p>—Mi mamá fue el motivo por el cual me animé a escribirlo. Teníamos charlas muy lindas en el hospital, durante sus internaciones. Hablábamos de la maternidad, del lado B, de esas cosas que no te dicen. Nos reíamos mucho y ella me decía: “Vos tenés que escribirlo así como lo hablamos, que es muy gracioso”. Entonces lo hice un poco en honor a ella y para que queden registrados esos momentos. No es un libro sobre mi mamá, pero acompaña ese proceso. Por suerte pudo estar en el parto y, aunque ya estaba deteriorada, lo vivió. También era especial porque, si bien ya era abuela por mis hermanos, conmigo vio por primera vez una ecografía. Fue muy importante que me acompañara en la maternidad.</p><p><b>—¿La pudo conocer a Ema?</b></p><p>—Sí, dos meses estuvieron juntas y Ema la tiene muy presente. También por lo que uno habla. La abuela Beba es para ella.</p><p><b>—No llegó a ver el libro, pero qué orgullo sentiría, ¿no?</b></p><p>—No, pero en la presentación dije que escribí un libro que a mi mamá le hubiese gustado leer. Era muy lectora y tenía el hábito de anotar frases muy bonitas que leía y después nos las escribía a nosotros. Y yo ahora hago eso también.</p><p><b>—¿La sentís a tu mamá?</b></p><p>—Sí, todo el tiempo. En recuerdos, en lugares, en canciones. Se hace sentir, siempre está ahí.</p><p><b>—Contaste cómo te acompañó en tu embarazo, que vio las ecografías...</b></p><p>—Sí, no todas, lamentablemente, pero al menos las dos primeras. Después ya su estado físico no se lo permitió.</p><p><b>—¿Te acompañó en todo el proceso de ser mamá?</b></p><p>—Siempre. Estuvo en todo, incluso cuando decidí congelar óvulos.</p><p><b>—¿Cómo fue esa decisión?</b></p><p>—Después de perder un embarazo, a los 37 decidí hacerlo. Necesitaba sanar algunas cosillas, no estaba en pareja y quería tener esa posibilidad. Mi ginecóloga me dijo que era como un seguro del auto: no pensás que vas a chocar, lo tenés como resguardo, por si lo necesitás. Fue muy inteligente su respuesta.</p><p><b>—¿Lo volviste a hacer después?</b></p><p>—Sí, a los 40. Pero no usé ninguno. Después conocí a Fran, que éramos amigos, y decidimos intentarlo juntos. Y en el transcurso de los dos años que estuvimos de novios yo no quedaba y me hice los estudios de trombofilia.</p><p><b>—¿Cuándo apareció el diagnóstico de trombofilia?</b></p><p>—Después de cambiar de obstetra. Me hice un estudio que nunca me habían pedido y ahí salió. Con tratamiento, Ema llegó en el quinto intento.</p><p><b>—¿Quedan óvulos todavía?</b></p><p>—Quedan dos.</p><p><b>—Todavía está el seguro del auto ahí guardado...</b></p><p>—Fui madre a los 44 y hoy, con 50, siento que necesito darle calidad de madre a Ema. <b>Más allá de que los 50 no son los de antes y que me autopercibo de 35</b> (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5DJYJN6BDNBEXJS4Y362L4J7GY.jpg?auth=21949ce9ad7856532312d0ac837b23d7e8441da5f4208e2bcbc596b4989bb238&smart=true&width=1920&height=2400" alt=""Me imagino siempre cómo hubiesen sido ellas entre ellas", reflexiona Eugenia Tobal sobre la muerte de su mamá." height="2400" width="1920"/><p><b>—No son los 50 que nosotras vimos de chicas.</b></p><p>—Ni loca. Cuando cumplí los 50 dije: “wow, qué bueno que está esto”. Me sentaron súper bien, se acomodaron las prioridades y trabajo muchísimo para tener la cabeza mucho más en paz.</p><p><b>—¿Siempre supiste que ibas a ser mamá?</b></p><p>—Sí, pero yo no era <i>Susanita</i>. Postergué mi maternidad hasta los 36 cuando me sucedió y podría haber sido antes. Y, sin embargo, viajé, estudié, trabajé, hice todo lo que necesitaba hacer hasta que, bueno, surgió el momento. Sí sabía que iba a ser mamá.</p><p><b>—No estaba esa posición, que es recontra válida, de “che, me parece que no quiero”.</b></p><p>—No. La idea de la maternidad yo la tenía muy clara con la madre que tenía. Entonces, al tener una mamá tan presente, tan compañera, tan copada como la mía, sabía que iba a estar buenísima. </p><p><b>—Ahora, esa pérdida del embarazo debe haber generado ciertas incertidumbres, ciertos temores.</b></p><p>—Lo que pasa es que, cuando te ocurre a una edad en la que empezás a sentir el quiebre del reloj biológico, aparece un nivel de desesperación distinto. Por eso también en el libro hablo de la criocongelación, porque está bueno que quienes tienen la posibilidad se animen. Está bien postergar la maternidad si así lo desean. La mujer puede elegir cualquier camino en su vida con respecto a este tema: ser madre, no serlo, postergarlo, hacerlo más joven o más grande. Obviamente, también hay un límite ligado a la salud. En mi caso, a los 44 ya era una mamá de riesgo, aun estando completamente sana. Más allá de la trombofilia, me pinché la panza literalmente hasta el último día de embarazo, como muchas mujeres que atravesaron ese proceso. Pero <b>hoy es valioso poder decidir cuándo, cómo y si uno quiere ser madre</b>.</p><p><b>—Me interesa hablar de esto porque hay una seguridad que nos da la la ciencia: esto lo puedo posponer y que haya congelado óvulos tampoco quiere decir que voy a querer tener hijos el día de mañana.</b></p><p>—No, obvio. Y también es cierto que, si uno entiende cómo funciona el cuerpo de la mujer, sabemos que tenemos una cantidad de óvulos limitada. Y también pasa que hay chicas que han querido y, a lo mejor, no tienen la cantidad necesaria. Yo lo recomiendo porque lo hice, a mí me dio resultado y pude gracias a eso. </p><p><b>—En ese momento que apareció el deseo, la fantasía de ser mamá sola, ¿lo llegaste a hablar con tu mamá?</b></p><p>—Sí, claro. Y me dijo: “no vas a estar sola, no estás sola”. Estábamos la familia, mis hermanos, mis cuñadas, mis amigos. Mirá lo que es la vida, ¿no? Que de golpe uno planea o imagina su vida de una forma y después te sacude y te dice que no. Pero creo que también eso es parte del aprendizaje y de la sabiduría que uno va adquiriendo con los años: entender que no podemos manejar todo y que tampoco tenemos la certeza de cómo va a ser todo solo porque lo decidimos. La vida tiene esas sorpresas y esas adversidades que hay que atravesar.</p><p><b>—¿Y esta mamá que sos hoy se parece a la que vos fantaseabas?</b></p><p>—No fantaseaba cómo iba a ser como mamá, sí sabía que iba a ser madre. Tal vez me imaginaba un poco más hincha con algunas cosas y, sin embargo, no lo soy. Haber vivido con mis hermanos el tiazgo te hace media experta en algunas cosas, y en el libro lo cuento también. Romeo me enseñó muchísimo a ser mamá. Es mi perro y, aunque parezca una estupidez, es real que cuando uno tiene al cuidado de uno una vida también es parte del proceso de aprendizaje.</p><p><b>—¿Y los miedos?</b></p><p>—Los miedos se potencian muchísimo. Pero hay que aprender a manejarlos para que no se le transmitan a la criatura. Eso también es parte de cómo trato de educar a Ema, para que tenga un apego seguro. Es muy pegada a nosotros, sobre todo a mí. Tiene algo muy particular que siento que viene de todo lo que vivimos: el embarazo, lo que pasó con mi mamá. Yo creo mucho en esas conexiones. Siento que todo eso está en su ADN y que el vínculo que tenemos es… Voy a llorar, la puta madre. Es parte también de este trío que hemos formado con mamá.</p><p><b>—¿La ves a tu mamá en ella?</b></p><p>—Sí, se parece mucho físicamente también.</p><p><b>—Wow.</b></p><p>—Sí. Me imagino siempre cómo hubiesen sido ellas entre ellas, viste. Que <b>es la parte que más me duele, que no hayan podido disfrutarse</b>. Pero, bueno, es parte de la vida. Tengo una suegra re copada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SVV6C5G7GZGZJIITUTLVH3KACI.jpg?auth=00c0e8399571a04aba73fcc1bf66e52f15fa24ba40b6ec4958c988dd9945b277&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Eugenia Tobal con Tatiana Schapiro en Infobae (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Hija de 6 años. Momento de primaria.</b></p><p>—Mucho cambio, el chat de mamis, algo que no siempre estuvo.</p><p><b>—¿Lo pusiste vos el nombre para la obra?</b></p><p>—No, es una idea de Corbo, el productor. La tiene hace mucho tiempo, le rondaba en la cabeza y decía: “esto es una obra, esto es una obra”. Y no se equivocó.</p><p><b>—¿Quién sos en esta obra?</b></p><p>—Becky.</p><p><b>—¿Cómo es Becky mamá?</b></p><p>—Becky es todo lo contrario a Eugenia. Es una new rich, una mamá “rosa”, digamos. Los personajes también se definen por colores en la obra, que tiene una puesta muy linda del director. Becky es esa mamá que tiene mucho tiempo, pero no necesariamente una vida plena. De alguna manera, tiene una intimidad bastante vacía y vuelca todo eso en su hija, India. La obra habla, en el fondo, de lo que somos como padres y de cómo los hijos reflejan eso que somos. En el chat de papis y mamis se empieza a ver quién es quién.</p><p><b>—Hay todo tipo de madres.</b></p><p>—Sí, y en realidad todas somos un poco de todo. La obra también muestra eso: cómo cada una tiene algo de las otras. Hay un papá también, es una obra para padres en general. Incluso quien no tiene hijos o no está en un chat se siente interpelado, porque habla de vínculos.</p><p><b>—Para adultos, para chicos no.</b></p><p>—Ema la vio y se mató de risa. La semana pasada vino mi sobrina de 16 con amigas y salieron felices.</p><p><b>—Me encantó. Además, necesitamos reírnos.</b></p><p>—Es una gran comedia, con mucha identificación. Está buenísima. Estamos en el Multitabaris.</p><p><b>—Te vi hacer de todo, Euge: actuando, dirigiendo, escribiendo, conduciendo. ¿Con qué rol te llevás mejor?</b></p><p>—Produje también. Yo creo que somos un todo. Para mí, sería perder la oportunidad que nos da la vida no probar, no explorar. Tal vez no soy buena en todo, pero lo intento.</p><p><b>—O tal vez no la pasás bien en todo.</b></p><p>—Puede ser, pero lo intento igual. Soy curiosa. Hago cosas, pruebo. Le coso disfraces a Ema, por ejemplo.</p><p><b>—Te vi en un reality de cocina, ¿te podríamos ver en uno de música? </b></p><p>—Me encantaría ser jurado. Me emociona mucho. Soy muy fan de <i>La Voz</i>, sobre todo de las versiones de afuera porque me gusta ver otro tipo de personajes.</p><p><b>—¿El talento o la historia detrás?</b></p><p>—La historia. Me emociona mucho pensar en los padres, en el orgullo que sienten. Estoy re grande ya (risas).</p><p><b>—Sos de Luzuriaga, mamá maestra, ¿qué queda de esa nena?</b></p><p>—Todo. El barrio, todo. Quiero decir que fui de Luzuriaga antes que Nico Occhiato (risas), </p><p><b>—Bueno, tenés tu propio podcast. Ahí en algún momento hablaste de menopausia.</b></p><p>—Sí. Es un tema del que hay que hablar. Ahora, viste, que está cada vez más abierto: nuestro podcast con Nana, hay un unipersonal del tema, otros espacios donde se está hablando.</p><p><b>—Hablar de menopausia también es aceptar el paso del tiempo.</b></p><p>—Sí, y hay que hacerse cargo de que el cuerpo cambia y aceptarlo. Hay mujeres a las que les pega mal. A mí me está yendo bastante bien porque me ocupé: fui al médico, me suplementando, trato de acompañar el proceso hormonal, también porque hay un ser humano en casa que me tiene que aguantar con todo lo que viene, los humores, la falta de deseo, etc.</p><p><b>—Cuántas veces dijiste “bueno, es la menopausia”, no sé, ni idea.</b></p><p>—De hace un tiempo a esta parte, siempre (risas).</p><p><b>—¿Usás la carta “es la menopausia” en discusiones?</b></p><p>—Todo el tiempo (risas). Le paso links a mi pareja para que entienda que no me pasa solo a mí.</p><p><b>—Por eso festejo que hablemos. ¿Recordás a tu mamá en esa etapa?</b></p><p>—Sí, los sofocos, los calores. Me acuerdo mucho de eso. Lamentablemente no se lo puedo preguntar, pero tal vez había otras cosas que yo no tenía idea que le estaban pasando a mi mamá y era eso.</p><p><b>—Claro, tal vez tu mamá nunca te habló del deseo.</b></p><p>—No. Ni de la locura que tal vez le agarraba.</p><p><b>—Ni de la niebla mental.</b></p><p>—Sí, estoy ahí (risas). Voy de un ambiente a otro y me olvido a qué fui y te estoy hablando de un trayecto del baño a la cocina, ponele. Igual cuando me pasa digo: “Ay, menos mal que lo estoy tomando con humor”. Y acordarse de que también existe la andropausia (risas).<b> </b>No somos solas. </p><p><b>—No vengan a hacerse los jóvenes.</b></p><p>—Claro, porque también hay que estar preparados.</p><p><b>—Euge si te parece juguemos un poquito, te quiero conocer más, ¿qué olor te lleva a tu infancia?</b></p><p>—El jazmín. En la tapa del libro está emulado, tiene un olor que a mi mamá le gustaba mucho. Aparte es un olor penetrante.</p><p><b>—¿Qué cosa te prohibieron de chica e igual hiciste?</b></p><p>—En casa nos repetían mucho, sobre todo mi papá, pero también mi mamá: “no quemen etapas”. Hoy, de grande, digo qué sabios que fueron. Qué bien que estuvo.</p><p><b>—Pero en el momento uno piensa otra cosa…</b></p><p>—Claro, cuando sos más joven… Igual, nosotros tres fuimos bastante tranquilos. Pero, qué sé yo, a mi papá no le gustaba que usara minifaldas o cierta ropa, y alguna vez…</p><p><b>—La adolescencia puede ser complicada.</b></p><p>—Sí, pero también era otra época y nuestros padres eran otros padres. Yo agradezco haber crecido con esos valores: normas, límites, principios. No soy la mamá “amiga” que le permite todo. Si hay algo que marcar, lo marco. Siempre con amor y respeto, pero los límites tienen que estar. No es gritar ni levantar la mano, es acompañar y poner un marco. Creo que hoy estamos bastante lejos de lo que éramos nosotros a esa edad. Yo ni loca me escapaba de casa para cambiarme. No existía. Una vez creo que dije una mala palabra, no sé si lo puteé a mi abuelo, no me acuerdo, la cagada a pedos que me hicieron no me la olvido más.</p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche?</b></p><p>—¿Sexo? Igual menopausia. No.</p><p><b>—Mantengamos la imagen, te lo pido por favor.</b></p><p>—Con hijos, en el momento que se puede.</p><p><b>—Agradecé.</b></p><p>—Claro, con hijos, donde haya el hueco.</p><p><b>—Viene tu yo del futuro. ¿Qué le preguntás?</b></p><p>—Qué linda pregunta. Pero lo siento tan incierto… Estoy muy enfocada en vivir el presente, me cuesta proyectarme y también trato de no quedarme en el pasado. Tal vez le preguntaría: “¿lo que viene es lindo?”.</p><p><b>—¿Estás feliz hoy?</b></p><p>—Sí, estoy feliz. Estoy tranquila. Encontré la paz conmigo. Tengo una hija que me hace ser mejor persona todos los días. Amo ser su mamá. Me llena de orgullo y siento que estoy siendo una mejor versión de mí cada día.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UHZBX7IEEVFSNAOHDOLVJX4SLE.jpg?auth=6a38d299376316704b4e2389320f5a76bec24202a8ec63bee589992feba51ea5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fotógrafo: Adrian Escandar]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Creció entre músicos, se enamoró de un actor y eligió su propio camino: Margarita Páez íntima]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/05/crecio-entre-musicos-se-enamoro-de-un-actor-y-eligio-su-propio-camino-margarita-paez-intima/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/05/crecio-entre-musicos-se-enamoro-de-un-actor-y-eligio-su-propio-camino-margarita-paez-intima/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[A los 21 años, la hija de Fito Páez y Romina Ricci reafirma su decisión de convertirse en actriz: hace poco filmó una película y protagoniza “Un ritual de paso”, obra que reestrenó en el espacio teatral El Grito. Aunque toca el piano desde chica, asegura que su verdadera pasión es la actuación. Desde hace dos años está en pareja con el actor Balthazar Murillo, su compañero en escena]]></description><pubDate>Sun, 05 Apr 2026 05:22:23 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Margarita Páez</b> creció en una casa donde la música y el arte eran parte de la vida cotidiana. Hija de <b>Fito Páez</b> y de la actriz <b>Romina Ricci</b>, durante años vio de cerca los escenarios, los ensayos y las giras, pero no fue hasta después de terminar el colegio cuando decidió probar su propio camino. “Me anoté en teatro y ahí surgió todo. A partir de ahí no paré”, cuenta hoy, a los 21 años, mientras transita sus primeros pasos profesionales con la convicción de quien sabe que eligió el lugar correcto.</p><p>Aunque el piano la acompaña desde los cinco años —y la música fue siempre un idioma natural en su casa—, la actuación terminó ocupando el centro de su deseo. “Tomo todo como herramientas para actuar”, explica. De hecho, dice que con el piano todavía siente más pudor que con el escenario. “<b>Me encanta tocar, pero no sé si me dedicaría a la música</b>. La actuación me apasiona más”, admite.</p><p>Actualmente protagoniza <i>Un ritual de paso</i>, la obra que reestrenó en el espacio teatral El Grito y que vuelve a escena con funciones los lunes. Allí <b>comparte elenco con el actor Balthazar Murillo, quien además es su pareja desde hace dos años</b>. Se conocieron en el cumpleaños de su madre y, entre “miradita y miradita”, empezó una relación que hoy combina vida personal y escenario.</p><p>La familia sigue siendo un eje central en su vida. Habla con admiración de sus padres y de la forma en que la acompañan en su formación. <b>“Para los demás son Fito y Romina, pero para mí son mis papás”</b>, dice. Y agrega: “Los admiro muchísimo”. Lejos de sentir el peso del apellido, lo asume con naturalidad, aunque advierte: “Quiero hacer mi propio camino”.</p><p>Mientras continúa estudiando actuación, música e idiomas, también empieza a sumar proyectos. Hace poco filmó una película que se estrenará este año y sueña con expandir su carrera más allá del país. “Mi sueño es poder vivir de la actuación y si es posible, hacerlo en distintos escenarios del mundo”, resume en una charla sincera con <i><b>Infobae</b></i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QGTQSXQ2LBFYXMUGS2PFYCUN5U.jpg?auth=b6f44df3ce98b4a2d73e3d6b5c8a2f17697e05f3a40339dac60199fe5c7a7543&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Margarita es hija de Fito Paez y Romina Ricci" height="1440" width="1920"/><p><b>—</b><i><b>Un ritual de paso</b></i><b>, en El Grito. ¿Cómo están con eso?</b></p><p>—Muy bien. Estamos muy contentos de reestrenar la obra. La hicimos el año pasado y ahora volvemos dos meses, todos los lunes.</p><p><b>—¿Cómo anda la actriz?</b></p><p>—Bien, contenta. Con muchas cosas.</p><p><b>—Para quienes no sepan: sos hija de Fito Páez y de Romina Ricci. ¿Cuándo dejó de ser el trabajo de mamá y papá y se volvió un deseo propio?</b></p><p>—Cuando terminé el colegio no sabía bien qué iba a hacer. Me anoté en teatro y ahí surgió todo. Desde entonces no paré.</p><p><b>—El piano ya lo tocabas</b></p><p><b>.</b>—Sí, desde los cinco años.</p><p><b>—¿Te enseñó tu papá?</b></p><p>—No. Siempre tocamos juntos, pero nunca se sentó a enseñarme. Era más un juego. Después estudié con Violeta de Gainza, que había sido profesora de mi papá.</p><p><b>—¿Cómo conviven la música y el teatro?</b></p><p>—Tomo todo como herramientas para actuar. Me encanta tocar el piano, pero no sé si me dedicaría a la música. Lo hago más para mí.</p><p><b>—Terminás el secundario y aparece el teatro.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y te enamorás?</b></p><p>—Mal. Muchísimo.</p><p><b>—¿Qué consejo te dio tu mamá?</b></p><p>—Siempre me dice que haga todo. Que todo sirve y que hay que aprender.</p><p><b>—¿Tu papá quería que fueras por el lado de la música?</b></p><p>—No. A los dos les daba igual lo que hiciera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WIW6J5MAJNCOZN4YC7C7G5PAXM.JPG?auth=4eaabcef35be1056169d09c693aff6267cea406c3dc4d2d07106c9c632faf40b&smart=true&width=1920&height=2880" alt="Margarita Paez es una de las protagonistas de "Un ritual de paso" junto a Lala Rossi, 
Ana Kowalczuk y  Balthazar Murillo (Kevin Melgar Prensa)" height="2880" width="1920"/><p><b>—¿Cuánto de Páez y cuánto de Ricci hay en vos?</b></p><p>—Creo que cincuenta y cincuenta. De los dos heredé la pasión por lo artístico.</p><p><b>—No había muchas chances de que fueras contadora.</b></p><p>—(Risas) Ojalá hubiera estudiado medicina.</p><p><b>—Estás a tiempo.</b></p><p>—Sí, pero no me dan ganas.</p><p><b>—¿Por qué ese “ojalá”?</b></p><p>—Porque la actuación es un camino hermoso, pero muy incierto. Y eso da miedo.</p><p><b>—¿Cómo convivís con ese miedo?</b>—Intento disfrutar y asumir lo que toca.</p><p><b>—¿Esta obra es tu primer trabajo profesional?</b></p><p>—No. La primera fue <i>Alrededor del mundo</i>, en el Cultural San Martín. Estuvimos tres meses con funciones agotadas y fue una locura. Después la hicimos en el Astros.</p><p><b>—Pero no ibas a castings de chica.</b></p><p>—No. Mi mamá quería que terminara el colegio antes de empezar. Igual a los 14 hice una película con ella.</p><p><b>—¿Cómo fue tu adolescencia?</b></p><p>—Muy tranquila.</p><p><b>—¿Nunca rebeldías?</b></p><p>—Una vez mentí sobre dónde estaba y mi mamá se asustó mucho. Tenía 17. Me retaron y nunca más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LZFG5RZJIJHGBEI7OHTHWYJSCU.jpg?auth=7bed585076072e309b5e03a67d17a5e1b1ddc1469d29df3da986a972648ef023&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Margarita Paez: "Somos muy pegotes con mi papá."" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿En qué momento le dijiste a tus padres “ya estoy grande”?</b></p><p>—No sé si lo dije alguna vez. Creo que ellos mismos se van dando cuenta de que uno crece. Obviamente hay cruces, pero son mis papás.</p><p><b>—¿En qué dirías que sos brava?</b></p><p>—Te juro que soy bastante tranquila. No me gusta el conflicto. Si me mando una cagada, pido perdón y trato de hablarlo.</p><p><b>—¿Podés bajar cuando te enojás?</b></p><p>—Sí, soy muy sensible, pero bajo. No me quedo aferrada a mi posición.</p><p><b>—¿Cuál fue el mejor consejo que te dio tu papá?</b></p><p>—Siempre me dice que haga todo desde el amor. Ese es como nuestro lema: <b>el camino del amor</b>.</p><p><b>—El apellido: ¿pesa?</b></p><p>—Soy quien soy y tengo el apellido de mis papás. Para los demás son “Fito y Romina”, pero para mí son mis papás. Los admiro muchísimo.</p><p><b>—¿Querés superarlos?</b></p><p>—No, ni en pedo. <b>Quiero hacer mi camino</b>.</p><p><b>—¿Por dónde pasa hoy tu sueño?</b></p><p>—Por hacer lo que me apasiona toda la vida.</p><p><b>—¿Vivís sola?</b>—Sí.</p><p><b>—¿Te organizás bien? ¿Cocinás?</b></p><p>—Sí, todo sola. Me sale muy bien la tarta de calabaza, queso y cebolla.</p><p><b>—¿Hace cuánto estás de novia?</b></p><p>—Dos años.</p><p><b>—¿A quién fue más difícil presentárselo?</b></p><p>—A mi papá, porque nunca le había presentado a nadie.</p><p><b>—¿Cómo reaccionó?</b>—Re bien. Se llevaron bárbaro.</p><p><b>—Tu papá te escribió una canción hermosa. ¿Te sigue emocionando?</b></p><p>—Muchísimo. Hace dos años la tocó en Vélez y yo no sabía que lo iba a hacer. Fue muy lindo.</p><p><b>—¿Qué te genera?</b></p><p>—Amor. Somos muy pegotes con mi papá.</p><p><b>—¿Hay alguna canción suya que no te guste?</b>—Ninguna. Soy muy fan.</p><p><b>—¿Cuál fue el primer disco que te compraste de un artista que sigas?</b></p><p>—A los siete u ocho años, uno de Lady Gaga. Escuchaba de todo: desde <i>Clics modernos</i> hasta <i>Violetta</i>. También Katy Perry y Justin Bieber. A Spinetta lo descubrí más de grande, no lo tenía tanto de chica. A Charly sí, tal vez eso lo heredé más de mis papás.</p><p><b>—¿Conociste a Charly?</b></p><p>—Sí. <b>Es hermoso, lo más lindo que hay</b>. No tengo ahora un contacto fijo, pero a veces nos mandamos mensajes a través de mi papá. Tiene una energía especial. Lo conocí de chiquita.</p><p><b>—¿Cómo fue? ¿En la casa de tu papá?</b></p><p>—No me acuerdo bien. Hay fotos mías de chica en shows o pruebas de sonido, pero no tengo el recuerdo exacto de la primera vez que lo vi. Sí tengo el recuerdo de una vez que fui a su casa: me acuerdo que estaba todo pintado. Pero no sé si lo soñé… (risas).</p><p><b>—¿Tu casa era una casa con mucha música?</b></p><p>—Sí, todo el tiempo. Siempre. Mucho piano.</p><p><b>—¿Cómo sos como hermana?</b></p><p>—Supongo que buena. Me llevo bien con todos. Los amo mucho. Y también hay algo de una hermandad común: <b>somos todos hermanos, más allá de por dónde venga cada uno</b>.</p><p><b>—Por el lado de tu papá tenés a Martín, y por el lado de tu mamá a Valentina y a Betania.</b></p><p>—Sí, Entre todos tenemos buen vínculo. Con <i>Beta</i> soy muy pegote y desde chica fui su escudo protector si la retaban. Más que nada porque Valentina vive afuera y nos vemos cada muerte de obispo.</p><p><b>—La actuación es una profesión inestable. ¿Te preocupa?</b></p><p>—Es algo que uno acepta. Un actor no puede quedarse esperando: hay que hacer cosas.</p><p><b>—¿Hoy te mantenés sola?</b></p><p>—No. Estoy estudiando mucho. Hace poco filmé una película que al parecer se va a estrenar este año, para una plataforma, y ahora estoy con el teatro.</p><p><b>—¿Tus papás te ayudan?</b>—Sí, mientras estudie me bancan.</p><p><b>—¿Cómo vivís los castings?</b></p><p>—A veces mejor, a veces peor. Pero trato de tomarlos como aprendizaje.</p><p><b>—¿Duele el rechazo?</b></p><p>—Sí, pero me dura un día.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YUGPA2DCFZCMFOVJ4B7ZFBEPFU.jpg?auth=ea18f2c8dd80fb5c548a601f80187deccde8a8b7136c2b2e107119d4d967b2f7&smart=true&width=1920&height=1024" alt="Margarita Paez: "Mi mamá siempre me dice que haga todo. Que todo sirve y que hay que aprender."" height="1024" width="1920"/><p><b>—¿Te sentís más cómoda actuando o tocando el piano?</b>—Actuando.</p><p><b>—¿Por qué?</b>—Porque me apasiona más. Con el piano soy muy vergonzosa.</p><p><b>—¿Qué dice tu papá cuando te escucha tocar?</b>—Dice que toco mejor que él y me da bronca.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque no es verdad.</p><p><b>—Es un papá que te quiere.</b></p><p>—Sí, muchísimo.</p><p><b>—¿Te consintieron mucho de chica?</b></p><p>—Sí, totalmente. Los dos. Son muy amorosos y siempre me dieron todo el amor que tenían para dar.</p><p><b>—¿Entre ellos hoy tienen buen vínculo?</b>—Sí, se llevan bien.</p><p><b>—¿Alguna vez te dio vergüenza ser hija de gente famosa?</b>—Nunca.</p><p><b>—¿Y cuando alguno de los es cuestionado por algo, tu papá por su posición política o aparecen noticias que son fuertes. Te angustia o no pasa nada? </b>—No me afecta. El vínculo que tenemos es muy fuerte. También pienso que cuando alguien dice algo públicamente sabe lo que está haciendo. Mi papá es grande, tiene mucha más experiencia que yo. Hay que respetar eso.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con las redes sociales?</b></p><p>—Bien. Tengo momentos en los que estoy más y momentos en los que menos. Trato de usarlas más para trabajar.</p><p><b>—¿Y los comentarios?</b></p><p>—No soy muy de leerlos. Tampoco tengo <i>haters</i> ni nada de eso. No soy tan conocida en redes como para eso.</p><p><b>—Baja un extraterrestre y te pregunta quién sos. ¿Qué le decís?</b>—Que soy actriz, que <b>estoy feliz con el camino que estoy haciendo</b> y que tengo gente muy linda alrededor.</p><p><b>—¿Quiénes forman ese círculo? Además de tu familia y tu novio.</b></p><p>—Ellos, básicamente. Y algunas amigas. Tengo una amiga muy cercana que vive en Madrid, que es como mi hermana. Siempre me acompaña en todo.</p><p><b>—¿Quién es tu fan número uno?</b></p><p>—Mi novio.</p><p><b>—¿Y también el que te dice las cosas cuando algo no le gusta?</b></p><p>—Sí, también él.</p><p><b>—¿Te bancás esas críticas?</b></p><p>—A veces sí, a veces no. Pero es un problema mío. Mi primera reacción puede ser “uh…”, pero después lo pienso y digo: “Bueno, tenías razón”.</p><p><b>—Tu novio también es actor y trabajan juntos en la obra.</b>—Sí, <b>Balthazar Murillo</b>.</p><p><b>—¿Cómo se conocieron?</b>—En el cumpleaños de mi mamá. Mi mamá festejó con Bárbara Lombardo. Y Barbie estaba haciendo <i>La 1-11-14</i>, donde Balthi hacía de su hijo. Entonces vino con gente del rodaje.</p><p><b>—¿Quién encaró a quién?</b></p><p>—Él a mí. Fue medio miradita, miradita… y se acercó.</p><p><b>—Tenés un perfil bastante tranquilo.</b></p><p>—Sí. Creo que es más bien mi forma de ser. También por cómo me criaron. La exposición es inevitable porque soy actriz y porque soy “hija de”. Pero trato de cuidarme porque no me gusta el puterío.</p><p><b>—Podemos inventar un escándalo ahora mismo si querés.</b></p><p>—Dale.</p><p><b>—Te invento un romance con Charly.</b></p><p>—Eso es real.</p><p><b>—¿Cómo que es real?</b></p><p>—(Risas) No, pero siempre digo <b>que si hubiéramos vivido en la misma época habríamos sido pareja</b>.</p><p><b>—¿En serio le dijiste eso o me lo estás inventando para armar un escándalo?</b></p><p>—No, te lo juro.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque lo sé. Lo sé. Una noche que fue como amor total y lo sé. </p><p><b>—¿Se lo dijiste a tu papá?</b></p><p>—Sí, se muere de risa.</p><p><b>—¿Y tu mamá?</b></p><p>—No sé si se lo conté… se está enterando ahora.</p><p><b>—Otro escándalo: ¿te gusta más la música de Charly que la de tu papá?</b></p><p>—No, me gustan las dos. Igual mi papá si le digo eso creo que diría: “A mí también”.</p><p><b>—¿Fito es tu músico más escuchado?</b></p><p>—En <i>Spotify</i> me salió como el más escuchado.</p><p><b>—¿Quiénes más aparecieron?</b></p><p>—Los Beatles, Michael Jackson… y Charly, probablemente.</p><p><b>—Bastante clásica.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Pero sería lógico que en algún momento te canses de escuchar a tu papá.</b></p><p>—Es que yo lo empecé a escuchar en serio hace relativamente poco. Antes conocía más los shows.</p><p><b>—¿Con qué disco entraste?</b></p><p>—Con <i>La, La, La</i>.</p><p><b>—¿Alguna vez dijiste que tus papás se dedicaban a otra cosa para que no te pregunten por ellos?</b></p><p>—No. Pero sí me pasó de hacerme la desentendida.</p><p><b>—¿En qué situación?</b></p><p>—Una vez un fotógrafo me empezó a hablar mal de mi papá. Decía que su música era malísima comparada con Charly o Spinetta. Y yo asentía: “Sí, tenés razón”.</p><p><b>—¿Nunca le dijiste quién eras?</b></p><p>—No.</p><p><b>—Se está enterando ahora.</b></p><p>—(Risas) Espero que no vea esto.</p><p><b>—¿Te duele cuando lo critican?</b></p><p>—No. Me da risa, porque no se compara con la cantidad de gente que lo quiere.</p><p><b>—¿Te interesa la política?</b></p><p>—No demasiado. Tampoco estoy muy informada. Es algo que debería trabajar.</p><p><b>—¿Cómo sigue el año?</b></p><p>—Seguimos con <i>Ritual</i>. Y sigo estudiando.</p><p><b>—¿Qué estudiás además de teatro?</b></p><p>—Piano, inglés, canto… y quiero empezar guitarra. También me interesa dirección de arte, el lado más cinematográfico.</p><p><b>—¿Cómo es el post función?</b></p><p>—Siempre vamos a comer. Invitamos amigos, se arma como una descarga después de la adrenalina.</p><p><b>—¿Cuando estás con amigos tocás el piano?</b></p><p>—No. Me da mucha vergüenza, porque yo no toco improvisando. No sé leer partitura: toco todo de memoria. Entonces tengo piezas muy concretas aprendidas.</p><p><b>—¿Qué soñás?</b></p><p>—Poder vivir de la actuación.</p><p><b>—¿En Argentina?</b></p><p>—Y en todos lados. Me encantaría ir a España, a Francia. Fui a un colegio francés y hablo francés, así que me gustaría estudiar allá.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CN6OZCGZ4JGKDP6C5DCB2Q65FQ.jpg?auth=c93a8f5390130007e06d87de64f1ff87573aebed377185a02e70d5f6bc082431&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1277" type="image/jpeg" height="1277" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cristian Gastón Taylor]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Julieta Nair Calvo: “No quiero dejar de ser quien soy para encajar”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/29/julieta-nair-calvo-me-baje-chatgpt-para-preguntar-como-proponer-casamiento/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/29/julieta-nair-calvo-me-baje-chatgpt-para-preguntar-como-proponer-casamiento/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla íntima con Infobae, la actriz y cantante que acaba de estrenar “Annie” en el Teatro Broadway contó cómo recurrió a la inteligencia artificial para planear una propuesta de casamiento y la sorprendente sincronicidad que marcó su historia de amor. Además, habló de su fanatismo por la maternidad y de la ilusión de hacer esta obra para que su hijo la vea desde la platea]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 17:22:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Actúa desde los cuatro años, pero hoy su papel más desafiante no está en un escenario sino en su casa, entre mochilas del jardín, ensayos, colecho y canciones de Michael Jackson en el living. </p><p>Acaba de estrenar <i><b>Annie</b></i><b> </b>en el Teatro Broadway, uno de los musicales más emblemáticos del mundo, y la fecha no podría ser más simbólica: ese mismo día cumplió años su hijo mayor.</p><p>En medio de un 2026 que la encuentra planeando mudanza y casamiento, <b>Julieta Nair Calvo</b> habla sin maquillaje sobre maternidad, culpa, deseo, pantallas, teta “full”, presión social y la sincronicidad que marcó su historia de amor. <b>“Soy fanática de la maternidad”</b>, dice. Pero también admite que erosiona la pareja: “Es un laburazo. Hay que entender que <b>estamos haciendo lo que podemos</b>”.</p><p>Volver al teatro después de ser mamá tiene otra dimensión. “Una de las razones por las que decidí hacer <i>Annie</i> fue pensar en estar en el escenario y que mi hijo venga a verme. Me da una ilusión enorme”, confiesa.</p><p>En esta charla íntima con <i><b>Infobae</b></i>, se ríe, se emociona y deja una definición que la atraviesa en todos sus roles: <b>“No quiero dejar de ser quien soy para encajar”</b>. </p><p><b>—Arranquemos hablando de maternidad.</b></p><p>—Mis solcitos. Nino va a cumplir cuatro e Isabella cumplió uno en enero. Son dos cachorritos bebés en mi casa. Soy fanática de la maternidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TKOBAC6A45D7ZE24RH6IVRFY5I.jpg?auth=a87ca5292b0d29d3f6307a0f1748ffa2f855a636bd8dc76810e5498e281cfba8&smart=true&width=1920&height=1919" alt="Julieta Nair Calvo con Isa y Nino." height="1919" width="1920"/><p><b>—¿Nunca querés huir?</b></p><p>—No. Bueno… hace poco nos fuimos por primera vez solos con <i>Rolo</i>, mi futuro marido, a San Martín de los Andes. Fue mi regalo por sus 40. Dejamos a los chicos con los abuelos —que son un lujo— y me fui llorando a Aeroparque.</p><p><b>—¿Cuándo bajó la angustia?</b></p><p>—Apenas me subí al auto. (Risas). “Chau chicos, chau, chau”. Encima salieron al balcón a saludar, felices, los abuelos también. Después la pasamos hermoso, pero me cuesta despegarme.</p><p><b>—¿Cómo eras de chica?</b></p><p>—Pispireta. Yo decía que quería “estar adentro de la tele”. Hablaba sola y tenía dos amigas imaginarias: <i>Paspin</i> y <i>Yaznu</i>. Me aprendía monólogos de Disney frente al espejo. Una vez mi mamá pensó que estaba poseída porque recitaba el de la mala de <i>Blancanieves</i>. Me lo sé de memoria. Practicaba mil veces hasta que me gustara.</p><p><b>—Había vocación clara.</b></p><p>—Sí. Siempre digo que <b>fui muy afortunada de descubrir tan chica lo que quería hacer</b>. La primera publicidad la hice a los cuatro años.</p><p><b>—¿Y cómo siguió?</b></p><p>—Seguí con publicidades. Estudiaba danza jazz en Quilmes y hacía teatro en la Biblioteca de Bernal, todo como hobby, pero me fascinaba. A los 13 entré en el reality <i>Generación Pop</i>, de Canal 13, que conducía Reina Reech. Fui al casting con amigas, era en el Parque de la Costa en la época de Bandana y Mambrú. No había redes: todo era la tele, así que era un experiencia increíble estar ahí. Fui pasando etapas hasta quedar seleccionada. Formamos una banda, hicimos teatro dos años en el Teatro Astral y un programa en vivo. Yo iba a la escuela a la mañana y una combi del canal me pasaba a buscar por Quilmes para grabar. Tenía 14 años.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2TUI2VEWX5DT5KD5DKLYLJDFZQ.jpg?auth=47cbd8e53350a716a14a7233438bd17265272db81b066787014e8f29839848d0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Julieta Nair Calvo acaba de estrenar Annie en el teatro Brodway" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Era una elección cien por ciento tuya o había necesidad económica?</b>—No, lo hacía feliz. Mis papás me guardaban la plata. Me pagué mi propio pasaje a Disney cuando hicimos un viaje familiar; si quería un peluche, me lo compraba. Y después vino el corralito.</p><p><b>—¿Perdiste todo?</b></p><p>—Casi todo. Algo se recuperó en pesos. Hoy digo: “era un departamento”. (Risas).</p><p><b>—¿Toda la plata de todas las publicidades que habías hecho desde los cuatro años te quedaron en el corralito?</b></p><p>—Sí. Casi toda, porque no había usado mucho y mis viejos tampoco tocaron nada. </p><p><b>—¿Recuperaste algo o no se recuperó nada?</b></p><p>—Un poco, en pesos. Hubo que hacer juicio de amparo, un lío. Yo era chica, tendría 16 años. No entendía bien lo que pasaba y como no usaba ese dinero no me angustié tanto. Hoy sí: hago la cuenta y me quiero matar. Era un departamento. ¿Qué pasó con eso? Devuélvanme mi plata. (Risas). Pero bueno…</p><p><b>—Lo disfrutabas igual.</b></p><p>—Absolutamente. Hacía la tarea en los cortes. Compartía con chicos que amaban lo mismo que yo. Mis amigos del colegio no tenían ese deseo y ahí sí lo encontraba.</p><p><b>—En tu familia siempre apoyaron.</b></p><p>—Siempre. Y lo agradezco cada vez que puedo. Tal vez hubiese tardado mucho más en ser quien soy sin ese apoyo.</p><p><b>—Tuviste una formación muy completa que hoy se ve en </b><i><b>Annie,</b></i><b> todos dicen que es alucinante lo que hacés.</b></p><p>—Es alucinante. Se me cae la baba. La escenografía de Tato Fernández con Mariano Demaría y Nico Vázquez al mando es impresionante. Muy Broadway de verdad. Y mirá que hice musicales y veo mucho teatro, pero esto es mandíbula al piso. Y las nenas… son tres elencos de diez, treinta en total porque tienen que rotar. Amo trabajar con chicos talentosos. No tiene competencia eso.</p><p><b>—No son las mismas condiciones de trabajo que cuando vos eras chica.</b>—Gracias a Dios, no. Ellas no pueden trabajar tantas horas, entonces rotan. Hay tres <i>Annies</i>. Las tres son maravillosas y distintas entre sí. </p><p><b>—¿Cómo conviven la profesional y la mamá?</b></p><p>—Son dos amores que van en paralelo. No podría existir uno sin el otro. <b>No imagino mi vida sin mis hijos ni sin ser actriz, por eso trato de que convivan</b>. Tengo un compañerazo que me acompaña incluso cuando es difícil. Cuando Nino tenía tres meses me fui a Uruguay a hacer <i>Piel de Judas</i> con Susana y él vino conmigo para cuidar al bebé. Estaba aprendiendo a poner el cochecito en el auto y ya estaba trabajando. Fue un torbellino y él dijo: “Vamos”. Eso no me lo olvido más.</p><p><b>—¿Hubo culpas?</b></p><p>—A veces sí. Tengo que decir la verdad. A veces me da cosa porque son muchas horas afuera y yo todavía estoy dando la teta. <b>Soy muy fanática de dar la teta, me encanta</b>. Me parece el alimento perfecto, más allá de que Isa ya come. A Nino le di hasta los dos años y medio. Dejé porque ya estaba bastante embarazada y por las contracciones tuvimos que cortar, pero hubiera seguido.</p><p><b>—¿Teta full? ¿No es lactancia mixta?</b></p><p>—Full teta. Isa no toma mamadera, ese es el tema.</p><p><b>—¿Y cuando te fuiste con Rolo?</b></p><p>—Me llevé el sacaleche. Permanentemente sacándome leche estuve. Soy una vaca lechera. (Risas). Ella estuvo con comida esos días y, si hacía falta, mi mamá le daba un poquito de fórmula con cucharita a la noche. Pero cuando volví, se prendió perfecto. El cuerpo humano es una maravilla.</p><p><b>—¿Te dio culpa irte?</b></p><p>—Un poco sí. Pero también hice todo un trabajo con mi puericultora, Paola de los Santos. Le dije: “Pao, me voy dos días, ¿se me corta la leche?”. Me dijo: “No, llevate el sacaleche y listo”. Y así fue.</p><p><b>—Mientras una lo disfruta, es hermoso.</b></p><p>—Exacto. Hablo desde mi experiencia. A mí me dio muchísimo placer. Tuve mastitis, sí, no fue todo color de rosa. Pero la conexión, mirarlos a los ojos mientras toman, saber que les estás haciendo un bien, para mí es ideal. Ahora, entiendo perfecto a las que no quieren o no pueden. Cada familia sabe lo suyo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3O6JFYGNMFA3DJTS7EN47HRUZY.jpg?auth=c7dfa889351e896abcfeee6436a35bccbba753b9f794aa57b7b402ea2039686b&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Julieta Nair Calvo: "No imagino mi vida sin mis hijos ni sin ser actriz, por eso trato de que convivan"" height="4024" width="6048"/><p><b>—Cuando Nino tenía dos años y medio, seguías dándole y estabas embarazada, ¿aparecía la mirada de afuera?</b></p><p>—Siempre está la mirada juzgona. Hay un meme buenísimo: “Hagas lo que hagas, te van a mirar”. Si trabajás, mal. Si no trabajás, mal. Si das teta mucho tiempo, mal. Si dejás antes, mal. Está en uno decidir a quién escuchar y hacer lo que uno siente. Tengo una compañera que tiene una nena de cuatro años y a la noche le sigue dando a veces teta y me decía que no lo cuenta porque la nena es grande y la van a juzgar. </p><p><b>—¿Te dio culpa sacársela cuando estabas embarazada?</b></p><p>—No lo sufrí tanto la verdad porque sabía que venía otra. Creo que por ahí con Isa me va a costar más.</p><p><b>—¿Colecho?</b></p><p>—Sí, hacemos colecho y me cuesta mucho desprenderme. Nino ya está en su habitación, hace poco. Isa duerme con nosotros, es muy bebé.</p><p><b>—¿Duerme toda la noche?</b></p><p>—¿Qué es esa utopía que acabás de decir? (Risas). A veces sí, pocas. Y lo festejamos como un mundial. Pero es random. Tenemos la habitación arriba y la de él abajo, la escalera es un tema.</p><p><b>—¿Cómo es Rolo como papá?</b></p><p>—El mejor. Me enamora verlo papá. Se ocupa, le encanta jugar con los chicos. Me recuerda mucho a mi papá, que también era así, tengo que ir a terapia. Pero es una imagen que me hace bien, se lo digo siempre, me enamora verlo en ese rol.</p><p><b>—¿Se pudieron reencontrar como pareja con una beba tan chiquita?</b></p><p>—Es un laburazo, lo hablamos mucho. También hablamos de la presión social: “Hay que tener intimidad tantas veces por semana”. ¿En qué momento? (Risas). Para mí intimidad también es charlar, reírnos, mirar diez minutos de una serie antes de que me duerma.</p><p><b>—El primer año no odiarse ya es un montón.</b></p><p>—Total. Identificar presiones externas y entender que estamos haciendo lo que podemos, porque los dos seguimos trabajando, los dos chicos, la vida.</p><p><b>—Si le pregunto a él en qué momento sos insoportable, ¿qué me va a decir?</b></p><p>—Seguro en varios. Soy medio hincha con el orden. No soy la reina del orden, pero en mi desorden me encuentro. No sé si hay una cosa masculina o qué, pero abro debate, porque para mí es algo generalizado: se van a hacer un café y dejan la leche afuera de la heladera y se van a mirar la tele. “Después la guardo”, te dicen y no, guardala cuando te serviste. O el cajón, saca la media y lo deja abierto. ¡Cerrá el cajón! </p><p><b>—¿Cómo se conocieron?</b></p><p>—Nos presentó Gimena Accardi hace más de ocho años. Yo estaba haciendo <i>Mi hermano es un clon</i>. Ella me decía que era perfecto para mí, que me iba a encantar. Entonces fuimos varios del elenco a un bar que era suyo, <i>Uptown</i>. Yo fui jurando ya modo cita, pensando nos vemos y por ahí nos alejamos nosotros, vamos a tomar algo.</p><p><b>—O sea, estaba claro que se iban a conocer ustedes.</b></p><p>—Para mí sí, pero él vino en modo anfitrión, se acercó a la mesa, preguntó si estaba todo bien, que pidamos lo que queramos, se retiró y no volvió. Yo fui toda montada y creí que no le había gustado. Después me escribió. A la semana salimos solos a cenar y no nos separamos más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RG2JWMOPFNBXPNQVBFSFUKMMAQ.jpg?auth=b6a34019b86a3fd7b16e8612242a83ebc5b53551eae4408fc5b160dd982e4322&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Julieta Nair Calvo con Tatiana Schapiro en Infobae" height="4024" width="6048"/><p><b>—¿La versión de él?</b></p><p>—Que fue estrategia para no parecer el baboso que se acerca a la famosa. (Risas).</p><p><b>—¿Te rompieron el corazón de adolescente?</b></p><p>—Una vez lloré fuerte. Con música, obvio. (Risas).</p><p><b>—¿Con qué?</b></p><p>—Cristian Castro, Luis Miguel y frente al espejo, chequeando cómo lloraba. Soy actriz.</p><p><b>—¿Tu hijo va al jardín o todavía no?</b></p><p>—Sí, desde sala de dos.</p><p><b>—¿Y cómo te llevás con esa apertura al mundo? </b></p><p>—No, con el jardín la verdad que tenemos una experiencia linda. Lo que cuento siempre en redes es que que usa anteojos desde que tiene dos años. Vi que un ojito se le iba para adentro. Después se refregaba mucho como si tuviera sueño. Saqué turno urgente y los estudios dieron que tenía muchísima hipermetropía y estrabismo, así que le indicaron anteojos permanentes y parche de oclusión.</p><p><b>—Se te parte el corazón.</b></p><p>—Totalmente. Pero le dimos naturalidad. Él dice que con anteojos es “Súper Nino”. El parche lo entendió perfecto: “es para curar el ojito”. Ahora ya estamos por sacárselo y el otro día me dijo “dejámelo todo el día así se cura”. Me fui a llorar al baño. También tuve que hablar con las <i>seños</i> y pedir ayuda porque sus compañeros le sacaban los anteojos pensando que era un accesorio, tipo te saco un sombrero, y él no sabía cómo defenderse. Me decía: “No sé por qué me sacan los anteojos. O me los tocan, no veo” Te matan esas cosas. Y aparte que entienda perfectamente para qué es y que colabore con la causa. Con una inteligencia emocional que me superó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TLSA5CJX2BENPCXN57LH3IAMTQ.jpg?auth=cdd1589acdd652799821fa2464d1be26c44425f04ec1f306343a0c6d35125d06&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Julieta Nair Calvo: “Una de las razones por las que decidí hacer Annie fue pensar en estar en el escenario y que mi hijo venga a verme." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Me contás esa propuesta de casamiento?</b></p><p>—Sí, y después te cuento una yapa que tiene que ver con la <b>sincronicidad que tenemos con Rolo</b>. Entre nosotros nunca, salvo alguna que otra vez en joda, surgió la de charlar del casamiento, entonces pensé para sus 40: “saco los pasajes para irnos de viaje a San Martín de los Andes solos y se lo propongo, es una linda demostración de amor”. Entonces averigüé joyerías y con ChatGPT consulté cómo es cuando propone una mujer. ¿Se compran dos anillos? ¿Cómo es la formalidad? Bueno, la IA me decía: “podés comprar dos o podés comprar uno, se lo das a él, después él uno a vos”. Decidí comprar dos, qué sé yo.</p><p><b>—El ChatGPT asesor de propuesta matrimonial me parece una cosa espectacular.</b></p><p>—Y aparte, la primera vez que lo usé en mi vida fue para eso. Me lo bajé solo para preguntar eso porque no le quería decir a nadie. De hecho busqué en joyerías con la ventana oculta para que no viera, no sé cómo se dice.</p><p><b>—Ventana de incógnito.</b></p><p>—Eso. Buscaba joyerías ahí como para ver qué onda, los tamaños, porque él no tiene anillos. ¿Cómo le saco el tamaño? Dormido, pensaba. Bueno, cuestión que él cumple 40, hace un festejo y me avisa que va a decir unas palabras, agradecer a todos. Me sorprendió cero porque a él le encanta hablar, es muy buen orador, genera emoción, clima. Y yo de hecho, sin sospechar nada, preparé unas palabras para decirle a él. Cuestión que cacha el micrófono, bueno, gracias a todos, no sé, habría sesenta personas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZDQYF2OFANFXLCVYKAWU6HQQC4.jpg?auth=9ba9a15f8a70633ebf1c794a4f8a13243581723eb4678826bc1006615bbddd7c&smart=true&width=1920&height=2391" alt="Julieta Nair Calvo: "Rolo es el mejor, me enamora verlo papá"" height="2391" width="1920"/><p><b>—¿Dónde estaban?</b></p><p>—En un lugar en Pilar que alquilamos, tipo playita, o sea pies descalzos. Muy relajado todo, alguna gente en malla, atardecer. Y empezó a agradecer a su familia, sus amigos y empezó a decir cosas de mi que me encantaban, pero me daban mucha vergüenza. Y en un momento dice “por eso que quiero compartir la vida con vos” y saca la cajita, hace todo de película, se arrodilla, yo muda. La tenía a Isa encima, casi se me cae, vino una amiga mía a sacármela de los brazos. Aparte mientras tanto pensaba “Hijo de puta, me ganó de mano” (Risas). Obvio que sí, quiero. Aplauso, medalla y beso. Anillito divino. Locura total, sincronicidad del amor. Digo, más allá de la papeleta que va a suceder, hay algo lindo de energías encontrándose en el amor. </p><p><b>—Felicitaciones, recontra felicitaciones. ¿Tenemos fecha?</b></p><p>—Seguramente sea el año que viene. Nosotros tenemos mucha familia afuera también. Tengo familia que vive en Málaga. Su hermano vive en Florencia. Otros amigos viven en Alemania. Tenemos que coordinar un poco el mundo para coincidir finalmente acá en Buenos Aires y hacer una fiesta con nuestros seres queridos.</p><p><b>—¿Qué soñás de ese encuentro y de ese festejo?</b></p><p>—Sueño que sea lo más genuino posible y lo más nosotros, lo más real. No queremos imponer nada y ni entrar en un caballo, queremos que sea el reflejo de nuestro amor verdadero.</p><p><b>—¿Los chicos qué rol van tener en el casamiento? ¿Entran con vos de la manito?</b></p><p>—Van a estar. Son parte de todo. Nino ahora está fanático de <i>Annie</i>. El otro día vino a un ensayo, se sabe las canciones. Ya me salió artista (risas).</p><p><b>—¿Te gusta este mundo para él?</b></p><p>—Me gusta que le guste. Está fanático de este mundillo. <b>Desde bebé es una locura lo que tiene con Michael Jackson</b>. Te juro que todos los días de mi vida, en algún momento, me dice: “Mami, hay show”. Yo tengo que dejar lo que esté haciendo, sentarme en el sillón —que es donde va el público— y él arma el escenario en el living. “Acá es el escenario, acá mi camarín”, me dice. Tiene sombreros, vestuario; para sus dos años mis amigas le regalaron el traje de Michael y obviamente hizo show en su cumpleaños. Hace show en todos los cumpleaños, en los 70 de su abuela, en los 40 del padre. Se sabe las canciones: “¿Me ponés <i>Dirty Diana</i>? ¿Me ponés <i>Smooth Criminal</i>?”. Es un fanatismo real.</p><p><b>—¿Y en tu casa eran fans?</b></p><p>—No, para nada. Nos gusta, pero no somos fanáticos extremos. De hecho, nosotros casi no le poníamos tele. Con el primer hijo sos muy “pantallas no”. Pero un día quedó un video de Michael en YouTube y él, que ni miraba la tele, se dio vuelta y se quedó hipnotizado. Probamos: poníamos Michael y se quedaba; cambiábamos y perdía interés. Después empezó a reconocer la música. Una vez escuchó Bruno Mars en la radio y preguntó: “¿Esto es Michael?”. Tiene algo muy fuerte con la música. Tiene cinco o seis sombreros para sus shows. En cada reunión pide que la gente se siente a un costado y él sale, baila, se tira al piso. Le encanta. El otro día lo llevé a un ensayo de <i>Annie</i> y enloqueció. Se quiso aprender las canciones, se hizo amigo de todas las nenas en un minuto. Es un colorado de anteojos adorable. Es luz. Siempre me pregunta cuándo lo llevo de nuevo. Y te digo algo: una de las razones por las que decidí volver al teatro con esta obra fue pensar en eso. En estar en el escenario y que él venga a verme. Me da una ilusión enorme.</p><p><b>—¿Y cómo estás hoy con el tema pantallas? Hay mucha presión con eso.</b></p><p>—Con Isa nada, no mira. Con Nino fue distinto. Cuando empezó a usar el parche por el ojo, al principio se enojaba. La indicación fue distraerlo quince minutos para que se acostumbrara, entonces ahí negociamos: un poquito de tele, diez minutos de Michael. No celular, pero sí algo en pantalla como recurso puntual. Fue una herramienta, no algo libre todo el día.</p><p><b>—Una negociación.</b></p><p>—Sí. Nada de celular, pero sí un poco de pantalla porque fue indicación del oftalmólogo: tele lejos, algo grande, no el teléfono en la mano. Diez minutos, él se distrae, se olvida del parche y después: “Amor, apagamos y vamos a dibujar”. Y listo. Hacemos los ejercicios, pintamos. Ahora empezó también con las películas, a entender las historias.</p><p><b>—¿Relajaste un poco con eso? Con el primero una quiere hacer todo perfecto.</b></p><p>—Relajás porque sino, no podés vivir. En algún momento te tenés que bañar, lavar los platos…</p><p><b>—No sé por qué pensás que es tan importante bañarse. Está sobrevalorado.</b></p><p>—(Risas). Bueno, un ratito y una peli. Tratamos de elegir qué ven también.</p><p><b>—Juli, preguntas random para conocerte.</b></p><p>—Ay, pánico. A ver.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BJHLTGZAJVFURJ7ZGRZ5V6H4Y4.jpg?auth=aa05e5e1737c19eedfbff48b7d8717aab5103b9be33d3cc2ff63ad262300536c&smart=true&width=1920&height=2560" alt=""En un momento dice 'por eso que quiero compartir la vida con vos' saca la cajita y se arrodilla, la tenía a Isa encima, casi se me cae", recuerda Julieta sobre la propuesta de casamiento" height="2560" width="1920"/><p><b>—La peor cita de tu vida.</b></p><p>—Con un futbolista. No voy a decir el nombre porque ni me lo acuerdo, y es verdad. Chateábamos, él jugaba afuera y vino a la Argentina. Me pasó a buscar en un remís y la cena fue una entrevista mía hacia él porque no hablaba. “¿Bien el vuelo?” “Sí”. “¿Te recibieron bien?” “Sí”. Yo remándola para evitar silencios incómodos. Y después empezó a bardearme, que agarraba mal los palitos del sushi… Yo pensaba como en <i>The Office</i>, mirando a cámara: ¿qué estoy haciendo con mi vida? Encima, cuando se bajó del auto, se le cayó el celular y se le rompió todo. Karma.</p><p><b>—¿Lo conociste por Instagram?</b></p><p>—Sí, cuando recién empezaba a usarse. Mensajito va, mensajito viene. Yo tampoco esperaba que fuera el amor de mi vida, pero al menos que hablara.</p><p><b>—¿Primera alarma o posponés?</b></p><p>—Pospongo una o dos veces. Antes me levantaba con la primera. Me encanta la mañana, pero ahora negocio un poquito más.</p><p><b>—¿Te tirás las cartas?</b></p><p>—Sí, a veces. En pandemia hice cursos. Siempre me gustó el tarot. Me atiendo hace años con una astróloga que adoro y ese mundo me resuena. No es que me condicione, pero me da herramientas. Igual, para mí es más fácil tirarle las cartas a otro que a mí misma. Me pienso demasiado.</p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche?</b></p><p>—(Risas). Hace un par de años te decía a la mañana. Hoy, en cualquier momento que se pueda está bien. Y agradezcan.</p><p><b>—¿A qué famoso bloquearías de WhatsApp?</b></p><p>—A nadie, soy yo la intensa. Mando audios larguísimos y aviso antes: “Preparate un mate, te mando un podcast”.</p><p><b>—Si vas a un karaoke, ¿qué cantás?</b></p><p>—Shakira siempre aparece. Algún dueto, algo de Disney. Y Luis Miguel o Cristian Castro, que son para cantar a los gritos.</p><p><b>—Lo más loco que hiciste por amor.</b></p><p>—Volar a Nueva York por dos días para ver a alguien. Una relación a distancia, mucha ilusión. Me gusta un poco esa adrenalina. Fue intenso, pero lo hice.</p><p><b>—Si pudieras robarle un talento a alguien, ¿cuál sería y a quién?</b></p><p>—La capacidad de contar anécdotas con rapidez y gracia. Escuché a Moldavsky el otro día y pensaba: qué don para hilar historias, acordarse de nombres. Yo me olvido de todo. Eso me parece un talento enorme.</p><p><b>—Se viene un 2026 movido.</b></p><p>—Sí. Mudanza, casamiento, y <i>Annie</i>. Es un musical histórico, para toda la familia, que habla de esperanza, de familia, de ilusión. Me emociona pensar en estar en el escenario y que él esté en la platea mirándome.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z5W6M26JNVHPHIXYDNSF3IKZJM.jpg?auth=23884db69ce2ce546461f56d3d2a4def2cbef36c61a04e176f4b472347000879&amp;smart=true&amp;width=6048&amp;height=4024" type="image/jpeg" height="4024" width="6048"/></item><item><title><![CDATA[“Escuché el golpe y supe que algo no estaba bien; ese ruido fue distinto”: Muni, el accidente de su hijo y una culpa que permanece]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/22/escuche-el-golpe-y-supe-que-algo-no-estaba-bien-ese-ruido-fue-distinto-muni-el-accidente-de-su-hijo-y-una-culpa-que-permanece/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/22/escuche-el-golpe-y-supe-que-algo-no-estaba-bien-ese-ruido-fue-distinto-muni-el-accidente-de-su-hijo-y-una-culpa-que-permanece/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz y creadora de contenidos infantiles cuenta el drama que atravesó con su hijo Vicente, de apenas diez meses: se cayó del cambiador en su habitación y se fracturó el cráneo. El niño estuvo tres días internados, se recupera bien y usa un casco protector, pero su mamá aún está afectada por el susto. "Si pudiera dar un consejo sería que dejen la culpa de lado. Yo todavía no puedo, pero ojalá otras sí”, asegura]]></description><pubDate>Sun, 22 Mar 2026 04:22:17 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Escuché el golpe y supe que algo no estaba bien. Hay ruidos y ruidos, y ese fue distinto”. La escena quedó grabada en la memoria de <b>Muni Seligmann</b>. Su hijo <b>Vicente</b> <b>tenía apenas diez meses cuando sufrió un accidente doméstico </b>que terminó con un diagnóstico que la dejó en shock: <b>fractura de cráneo</b>.</p><p>“Lo primero que preguntaba era <b>cómo se cayó. Nadie sabía</b>. Es un segundo en el que miraste para otro lado, agarraste algo… y pasó”, recuerda. Vicente estaba en el cambiador con un familiar cuando ocurrió la caída.</p><p>El bebé quedó internado en observación y hoy se recupera bien, pero la experiencia dejó una marca profunda. “Cuando bajó la adrenalina apareció todo: el miedo, el llanto, la angustia. Ahí entendí realmente lo que había pasado”, dice.</p><p>Días después decidió contar la historia en sus redes sociales. “Los accidentes domésticos tienen algo de tabú. No se cuentan. Y yo pensé: esto pasa, ¿por qué no decirlo?”, explica.</p><p>La respuesta fue inmediata: miles de mensajes de madres con relatos similares. “El 80% me contó algo que también les había pasado. Todos los mensajes estaban atravesados por lo mismo: la culpa”.</p><p>En esta charla íntima con <b>Infobae</b>, la actriz y creadora de contenidos infantiles habla del accidente, de la maternidad real y de la presión que sienten muchas mujeres al criar. “Si pudiera dar un consejo sería que dejen la culpa de lado. Yo todavía no puedo, pero ojalá otras sí”, asegura.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ADMPD34ZPNGCJEKJRTRPTYBPHA.jpg?auth=1112bfe1b9c0908a42ddf425fdc1164ef95a9e58813e0852bc69c308a4b7b442&smart=true&width=1080&height=810" alt="Muni junto a su marido Nicolás Maynark y sus hijos Carmela y Vicente (@soymuni)" height="810" width="1080"/><p><b>—¿Cómo está hoy Vicente?</b></p><p>—Está muy bien. Yo le puse un casquito que es por precaución, pero más que nada por tranquilidad mía. No es algo estrictamente necesario. Él está perfecto. Nosotros estamos bien, aunque todavía estamos sensibles. Cada vez que lo miramos lloramos juntos.</p><p><b>—¿Qué fue lo que pasó?</b></p><p>—Fue un accidente doméstico. Mi hijo estaba en su habitación, en el cambiador, con un familiar. Yo estaba en la cocina y escuché un estruendo. Las madres tenemos un oído especial para ciertas cosas. Inmediatamente escuché su llanto y corrí. Lo primero que preguntaba era cómo se había caído. Nadie sabía bien qué había pasado. Lo calmé, lo puse al pecho —todavía le doy teta— y cuando le toqué la cabeza sentí un chichón. Ahí dijimos: “vámonos al hospital”.</p><p><b>—¿Cómo fue ese momento?</b></p><p>—Llamamos a su pediatra y fuimos directo a verla. Le hicieron una radiografía y después nos dijeron que había que hacer una tomografía. Cuando llegaron los resultados nos dijeron que tenía una fractura de cráneo. Fue un shock.</p><p><b>—¿Cómo reaccionaste?</b></p><p>—Ante las emergencias soy muy resolutiva, no sé si fui bombero en otra época. Me pongo en modo acción. Mi marido se desesperó más. Yo hablé con la pediatra, pregunté qué había que hacer y traté de mantener la calma. Pero fue una catarata de cosas: “tiene una fractura de cráneo, tiene que quedarse internado”, en el lugar no tenían internación, teníamos que hacer el traslado en ambulancia.</p><p><b>—Vicente tenía casi diez meses en ese momento.</b></p><p>—Sí, casi diez meses cuando pasó. Hoy tiene diez meses y medio. Fue hace muy poquito.</p><p><b>—Estaba con una persona que vos preferís no decir quién es, pero que es de tu extrema confianza. </b></p><p>—Total. Es familia. </p><p>—<b>¿Te enojaste con esa persona?</b></p><p>—No, entiendo que fue un accidente. Lo primero que pensé fue lo mal que debía estar esa persona. Ya cargaba con suficiente dolor como para agregarle más.</p><p><b>—¿Qué recordás de ese momento?</b></p><p>—El sonido del golpe y el recorrido hasta la habitación. No me daban las piernas. Eso todavía lo tengo muy latente.</p><p><b>—¿Apareció la culpa?</b></p><p>—Sí, aparece automáticamente. Las mujeres cargamos con algo que dice “es tu responsabilidad”. Aunque haya otra persona, aunque sea un familiar, uno piensa: “¿por qué no estaba yo ahí?”. Le estaba cocinando a mi hija, estaba maternando también. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/74K5AU3PGFCXTFCP3K7BPOEAHE.jpg?auth=9a14c14ddd6ea67af9d2d3d3b06a3b892658614e39e158fb2f0aa96bb15c2bc4&smart=true&width=1080&height=827" alt="Hoy Carmela tiene 4 años y Vicente 10 meses (@soymuni)" height="827" width="1080"/><p><b>—Carmela tiene cuatro años. </b></p><p>—Sí, y ella tiene otras demandas, obviamente. Pero decís “ay, si lo hubiera tenido conmigo no hubiera pasado”. Pero son cosas que realmente pasan. Por eso lo conté en las redes sociales, tengo un público femenino, trabajo para chicos hace mil millones de años, soy mamá y sé que son cosas que pasan. Me llegó una catarata de mensajes de personas que les pasaron cosas más o menos fuertes, siendo o no responsables. Fue como que se abrió una puerta. Es un tema tabú, pero las cosas pasan.</p><p><b>—¿Pudiste entender que te podría haber pasado a vos también?</b></p><p>—Sí. Entiendo que son accidentes. Lo primero que pienso es: “qué feo que te pase”. Porque cuando pasa algo así, la persona ya siente una carga y una responsabilidad enormes. Entonces me parece injusto que alguien de afuera venga a agregarle más peso. Para mí es muy importante cuidar eso, sobre todo en momentos así, porque los vínculos también se construyen en esas situaciones. <b>Sé que quien estaba ahí la pasó muy mal, que le duele de verdad</b>. Cualquier persona preferiría cortarse un brazo antes que ver lastimado a un nene.</p><p><b>—¿Se pudo perdonar ya?</b></p><p>—Todavía no y no creo que lo haga. No le pasó nada igual a mi hijo, por suerte está bien, esto va a ser anecdótico y se le va a soldar solo. No sé cómo hubiera sido con un desenlace distinto.</p><p><b>—¿Cómo fue la tomografía?</b></p><p>—Difícil. Tenía que estar dormido para que salga bien así que intenté dormirlo con la teta, fueron varios intentos hasta que se pudo hacer. Es muy duro ver a un bebé tan chiquito pasando por estudios así.</p><p><b>—¿Cómo recibiste el diagnóstico?</b></p><p>—¿Viste que hay personas con tacto y personas con menos tacto? Me tocó justo la que no tenía mucho tacto. La médica fue bastante directa: “fractura de cráneo, tiene que quedar internado, llamen a la ambulancia, tiene que estar en observación para ver qué pasa porque el cuadro puede empeorar”. <b>En ese momento imaginás lo peor</b>. Uno piensa fractura como algo abierto. Después la pediatra me explicó mejor: que era algo interno, que no había desplazamiento y probablemente se iba a soldar solo. Nos vino a buscar la ambulancia, saludé a mi marido y me fui con él.</p><p><b>—Es muy desesperante para el otro.</b></p><p>—Nunca me había subido a una ambulancia. Qué mareo la verdad (risas). Él pobre estaba preocupado mandándome mensajes todo el tiempo. Y llegamos a la Fundación Hospitalaria que no conocía pero es excelente, nos dieron un panorama un poco más claro y nos quedamos internados, me quedé yo con él.</p><p><b>—Es el pollito.</b></p><p>—Es mi pollo. Me quedo yo. Mi hija esa primera noche –parece comedia–se quedó a dormir en la casa de Diego Topa. (Risas). </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A237ALGSEZAJ3ER2BUTB7D3MUQ.png?auth=b4e89d25138acdcbf5f134bce7feb74105397c00239afa85d5dcca5164c306b0&smart=true&width=432&height=519" alt="Muni: "Le puse un casquito que es por precaución, pero más que nada por tranquilidad mía"" height="519" width="432"/><p><b>—¿Estaba Diego cuando pasó?</b></p><p>—Sí, estaba en casa. Nosotros salimos corriendo y él se llevó a mi hija a su casa a jugar con la suya. Ellas dicen que son primas, entonces estaba de fiesta en la casa del tío, porque aparte fue la primera vez que se quedaba a dormir en casa de otra persona. Y al día siguiente ya se quedó con mi marido. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo estuvo internado?</b></p><p>—Varios días, es duro porque pensás que es solo una noche, pero pasan los días, el alta no llega y aparecen el miedo y las dudas: no era tan simple al final. Justo mi marido, que viaja mucho por trabajo, tenía que irse y viajó una semana. Después nos arrepentimos, porque uno piensa que ya se terminó, y no.</p><p><b>—Una vez que baja la adrenalina aparece otra cosa. </b></p><p>—Sí, te dan el alta y te dicen que está todo bien. Durante la urgencia estás en modo acción, pero cuando baja la adrenalina aparece todo: <b>el miedo, el llanto, la angustia.</b> Y a él le pasó lo mismo, pero a distancia. </p><p><b>—¿Los miedos aparecieron cuando pasó o recién cuando recibiste el diagnóstico? ¿Nunca pensaste que tu bebé se podía morir?</b></p><p>—No. Mi cabeza funciona así: me repito que eso no va a pasar. Si no, no podría sostener la situación. Fueron tres días encerrados ahí y entrás en un modo automático: tengo que sacar esto adelante y mantenerme firme para poder sostener a mi hijo.</p><p><b>—No dejar ni que entre la fantasía, ¿no?</b></p><p>—No. En mi cabeza esa posibilidad estaba completamente cerrada. Sabía que ahora había que esperar entre tres y seis meses para que la fractura se soldara sola y cuidar muchas cosas. Pero cuando pasó todo, ahí sí aparecieron los miedos y el llanto.</p><p><b>—¿Cómo lo vivieron como pareja?</b></p><p>—Cuando mi marido volvió nos mirábamos, <b>veíamos a Vicente y nos largábamos a llorar</b>. Todavía nos pasa.</p><p><b>—¿Cómo se lo explicaron a Carmela?</b></p><p>—Como ella había estado cuando ocurrió, la llevamos a la clínica para que viera a su hermanito. Le contamos que se había lastimado la cabeza y que los médicos tenían que cuidarlo. Lo entendió bien.</p><p><b>—¿Cómo se decidió el tema del casquito?</b></p><p>—Fue medio entre amigos. Tengo varios médicos cerca y todos me decían: “Ponéle algo”. Empezamos a buscar y no había mucho. Cuando nos dieron el alta, mi marido viajó y yo me quedé con mi mamá. Ella no vive en Buenos Aires, pero vino y se quedó diez días conmigo. Fue muy de volver a ser hija: “mamá, ayudame”.</p><p><b>—Claro, mamá cuidame a mí.</b></p><p>—Tal cual. Me acompañó a la neurocirujana y ahí me dijeron que el casquito en realidad no era necesario. “Si a vos te da tranquilidad, dejáselo”, me explicó. Tenía que ser algo blando porque la zona estaba inflamada. También me recomendaron acondicionar la casa. Pedí ayuda en grupos de mamás —que a veces cansan, pero en momentos así agradecés que existan— y una me prestó un corralito gigante. Armamos ese espacio para que pudiera seguir moviéndose ahí, porque sino lo tenía todo el tiempo a upa. Pasa de ser un bebé que gatea por toda la casa a estar a upa por miedo.</p><p><b>—Se me abren mil frentes con eso que decís. Porque una pone trabas de seguridad, puertas…</b></p><p>—Y pasa igual. Uno toma todas las precauciones posibles, pero los accidentes pasan. En casa de pronto todo era “¡cuidado!”. Estábamos muy nerviosos los dos hasta que entendimos que nos quedan meses por delante y tenemos que aprender a manejar esto.</p><p><b>—¿Sentís que cambió la mamá que sos?</b></p><p>—Sí, cambió. Siempre fui muy del movimiento libre, de que los chicos exploren. Pero ahora estoy mucho más temerosa, más vulnerable que antes.</p><p><b>—¿Con Carmela también?</b></p><p>—Sí. Los quiero tener pegados a mí todo el tiempo. Y también me sensibiliza mucho verlos juntos, el vínculo que tienen.</p><p><b>—¿Por qué decidiste contarlo en las redes?</b></p><p>—Porque soy comunicadora y la mayoría de las personas que me siguen en Instagram son madres. Sentí que tenía que hablarlo de madre a madre. Además, en redes siempre me muestro muy real. No podría comunicar o vender algo distinto sin contar qué pasó, como si nada. Desde ese lugar también sentí un compromiso. Muchos me dijeron: “¿Estás segura? Te van a dar con todo”. Y yo pensaba: tal vez sí, pero estas cosas pasan.</p><p><b>—¿Y pasó? ¿Te dieron con todo?</b></p><p>—No quise leer todo porque sabía que en ese momento me podía afectar. Pero el 90% de los comentarios fueron empáticos y muchísimos contaban experiencias parecidas. A casi todos les había pasado algo. También hubo algunos que me juzgaron porque, cuando mi marido volvió de viaje y mi mamá estaba en casa, yo me fui cinco días con amigas.</p><p><b>—¿Te cuestionaron por eso?</b></p><p>—Sí. Muchos decían: “¿Cómo te vas de viaje?”. Fue lo primero que yo misma dudé. Pero hablé con la neurocirujana y me dijo: “Vos andá tranquila, no va a pasar nada. Va a estar el papá y otras personas cuidándolo”. Así que me fui. El primer día estaba un poco angustiada, pero al segundo ya estaba fantástica (risas).</p><p><b>—Ahí aparece algo fuerte: la culpa, la carga mental, los opinólogos de las redes. Pero las mamás también necesitamos estar bien para poder cuidar.</b></p><p>—Total. Además era la primera vez que me iba y ya tenía esa carga encima. Me costó mucho tomar la decisión. Mi marido fue el primero que me empujó: me dijo “andá, yo me encargo de todo”. Y mis amigas también insistieron mucho. Pero siempre aparece esa mirada sobre la madre: “¿cómo te vas a ir?”. Si hubiera sido el padre, probablemente nadie lo hubiera cuestionado.</p><p><b>—¿Les respondés a esos comentarios?</b></p><p>—Antes respondía. Ahora no. A veces borro, a veces bloqueo si veo algo muy agresivo. Mi marido dice que si la gente tuviera que pagar por cada comentario, comentaría mucho menos (risas). Las madres hacemos todo desde el amor y la buena voluntad, pero cargamos con muchísima culpa. Y es fuerte, porque ni siquiera fue un accidente que me pasó a mí directamente, pero igual todo cae sobre la madre.</p><p><b>—Desde lo racional lo tenés muy claro. ¿Pudiste soltar un poco esa culpa?</b></p><p>—No, culpa tengo igual. Pero también pienso que la vida tiene que seguir. Mis hijos ya no están pegados a mí con el cordón umbilical. Aun así aparece en cada microsegundo. Me voy a bañar y, aunque los estén cuidando, siento que tengo que avisarles o explicarles por qué me voy.</p><p><b>—Es muy difícil.</b></p><p>—Sí, a veces es una tortura vivir así. Hay como un deber constante de hacerlo todo perfecto y además disfrutarlo siempre.</p><p><b>—En tu caso también está el tema del juego, que es muy parte de tu trabajo.</b></p><p>—Sí, a mí el juego me sale naturalmente. Es el lugar desde donde mejor puedo conectar con los chicos y enseñarles cosas. Por eso todo lo que hago lo paso por el juego. Pero la gente piensa que en mi casa soy una conductora infantil todo el tiempo, y no: soy una madre como cualquier otra.</p><p><b>—Todos quieren tener a Muni en su casa.</b></p><p>—¡Tal cual! “Vení a cuidarme a los chicos”, me dicen. Pero no. Lo que sí disfruto mucho es jugar con ellos. Y también intento que el contenido infantil sea disfrutable para los adultos. Porque a veces estás escuchando algo para chicos y pensás: “por favor, que termine”. A mí también me pasa. Por eso intento hacerlo de otra manera, con música y humor, para que lo disfruten todos.</p><p><b>—Ahí aparece ese encuentro entre la mamá, la mujer y la profesional que sos.</b></p><p>—Sí, totalmente. Y costó un montón. <b>De chica tenía muy instalada esa idea de que o sos profesional o sos mamá</b>. Es un cuento bastante instalado socialmente: si sos buena profesional, sos mala madre; y si sos buena madre, no podés desarrollarte profesionalmente. Al menos en mi generación eso estaba muy presente y a mí me llevó tiempo reconciliar esas partes.</p><p><b>—¿Tu mamá también trabajaba?</b></p><p>—Sí. Era una madre divorciada con tres hijos, hacía malabares. Trabajaba y además era muy lúdica. Era maestra jardinera. Con el tiempo también empezás a reconocerte en cómo te criaron.</p><p><b>—Lograste compatibilizar a la mujer, a la profesional y a la mamá de una forma muy linda.</b></p><p>—Yo creo que sí.</p><p><b>—¿A vos siempre te gustaron los chicos o fue algo que apareció después?</b></p><p>—No fue una búsqueda. Se dio. Lo que sí siempre fui una persona muy lúdica. Me gusta jugar, divertirme. Y con el tiempo entendí que ese era el lugar desde donde mejor conectaba con los chicos. Hoy, siendo mamá, lo veo todavía más claro: todo entra a través del juego.</p><p><b>—Viste que hay algunos mitos, no vamos a nombrar a nadie, de alguna conductora o conductor infantil que en realidad no se bancaban a los pibes. ¿Te pasó? </b></p><p>—En mi caso era al revés. Yo arranqué trabajando con Cris Morena, quería actuar, bailar, hacer todo. Después empecé en una empresa estadounidense que hacía shows de Disney y ahí conocí a Diego Topa. Disfrutaba muchísimo esos espectáculos, aunque al principio no entendía bien por qué. Hasta que me di cuenta: era porque yo también me sentía como una niña más. Y cuando conocí a Topa pensé: claro, encontré a otro niño grande.</p><p><b>—Hoy querés tenerlos cerquita a tus hijos, pero también sabés que no los vas a poder proteger de todo.</b></p><p>—Sí, eso lo sé, pero con ese tema no puedo (risas). No me lo puedo ni imaginar. El otro día mi hija se fue una cuadra y media adelante con su bicicleta, con las rueditas, y yo empecé a acelerar cada vez más para alcanzarla. Y me dije: “tranquila”. Pero verla alejarse me generó algo muy fuerte. Pensé: yo no estoy preparada para esto. No sé cómo voy a hacer.</p><p><b>—Pero vos entendés que Vicente un día se va a trepar a un árbol.</b></p><p>—Lo sé. Lo recontra sé. Es un nene muy tranquilo, pero sé que va a pasar. Y ahí voy a estar yo, con mis miedos, tratando de sostenerme para no frenarlo todo el tiempo.</p><p><b>—Me gusta esa idea de la “distancia de rescate”.</b></p><p>—Sí. Estar cerca. Voy a seguir estando ahí, seguro. Y también para jugar. Lo que más quiero es que, cuando crezcan, tengan ganas de volver a casa y jugar conmigo.</p><p><b>—Qué lindo.</b></p><p>—De verdad. Que digan: “vamos a ver a mamá, que nos vamos a reír un rato con la vieja”. Eso me encantaría. Al final uno va construyendo todo eso con el tiempo.</p><p><b>—¿Qué les dirías a las mamás que están viendo esto y sienten que estas cosas también pueden pasar?</b></p><p>—Que sí, que pasan. Y que, si pueden, dejen de lado la culpa. Yo todavía no puedo (risas). Pero para mí es clave rodearse de gente que te sostenga, que te acompañe y que te recuerde que lo estás haciendo bien. Y también disfrutar a los chicos, porque todo pasa muy rápido.</p><p><b>—Cerrás los ojos y…</b></p><p>—Y ya crecieron. A mí se me está pasando volando.</p><p><b>—Son re bebés.</b></p><p>—Sí, pero igual. Vicente tiene diez meses y ya no es un recién nacido. Todo me da nostalgia.</p><p><b>—¿Cómo fue el parto?</b></p><p>—Fue natural. Yo quería que fuera sin anestesia. El de Carmela también. Tengo una parte medio…</p><p><b>—¿Medio hippie?</b></p><p>—Sí, la hippie (risas). Me gusta prepararme con aceites, aromas, todo ese lado más natural. Con Carmela me preparé muchísimo.</p><p><b>—¿En hospital, en sanatorio o en tu casa?</b></p><p>—En sanatorio. En algún momento dudé, pero después dije: “pará”. Ahí me habló mi parte más alemana (risas). Pensé: si llega a pasar algo y no llego a tiempo a una clínica, no me lo voy a perdonar nunca. Ese fue mi quiebre. Entiendo que es algo muy personal y respeto todas las decisiones. Hay mujeres que eligen cesárea, otras quieren parir en su casa, otras en posiciones distintas. Me parece perfecto. Pero en mi caso necesitaba esa tranquilidad.</p><p><b>—Lo mismo pasa con la lactancia. La que quiere dar, la que no quiere, la que hace lactancia mixta…</b></p><p>—Total. Cada una tiene que hacer lo que le funcione. Yo amo darle la teta a Vicente, pero a la noche le doy mamadera. Eso apareció porque cuando nació tenía el frenillo corto y hubo que hacerle una frenectomía. Bajaba mucho de peso y no tomaba bien. En un momento pensé en sacarle la mamadera nocturna y mi pediatra me preguntó: “¿Qué te resuelve más a vos hoy?”. Y la verdad era eso, darle una mamadera a la noche para poder también acostar a mi hija. A veces lo hace mi marido, a veces yo. Y ahí me di cuenta de que muchas veces actuamos desde el mandato.</p><p><b>—Que las exigencias del afuera no se vuelvan propias.</b></p><p>—Exacto. Y lo más difícil es detectar si esa exigencia viene de afuera o de adentro. A veces uno hace algo porque “es así”, pero ¿quién lo dijo?</p><p><b>—¿Cómo andás con la carga mental?</b></p><p>—Por ejemplo, irme de viaje con amigas también fue una forma de soltar un poco.</p><p><b>—¿Pudiste desconectar?</b></p><p>—Sí. No preguntaba qué comieron ni qué hicieron. Y en eso tengo un marido que me emociona cuando hablo de él, porque siempre empuja para adelante. Me dice: “Que no se haga a tu manera no significa que esté mal. Soltá”. Y tiene razón. A veces también nos creemos imprescindibles, que si no lo hacemos nosotras nadie lo va a hacer bien. Pero cuando le das espacio al otro, aparece su forma de hacerlo. Y funciona.</p><p><b>—Y además él te acompaña</b>.</p><p>—Sí. Él viaja mucho por trabajo, pero cuando está, estamos a la par. Y siempre es el primero que me dice: “no dejes tu trabajo, andá por lo que querés que yo te cubro”. Y me da un poco de cosa contarlo como si fuera “guau, qué hombre”, porque en realidad así debería ser.</p><p><b>—Así tiene que ser.</b></p><p>—Exacto. Un compañero.</p><p><b>—Necesito tu canal de YouTube.</b></p><p>—Es @soymuni. Estoy muy orgullosa del contenido que hacemos. Ahora estamos lanzando canciones clásicas en castellano y en inglés. Me di cuenta de que mi hija volvía del colegio cantando en inglés y pensé: bueno, vamos a jugar también con eso. Es contenido muy cuidado, pensado para este momento en el que necesitamos recuperar cosas simples: jugar, imaginar, crear mundos. Y algo que para mí es clave es que los adultos también lo puedan disfrutar.</p><p><b>—Eso es importante.</b></p><p>—Sí, porque si no el adulto termina padeciendo el contenido infantil. A mí me escriben padres que me dicen: “me hiciste reír en tal parte”. Hay un código ahí. Lo que más quiero rescatar es eso: compartir momentos con los chicos. Hoy todo está muy segmentado, cada uno con su pantalla. Y la idea es volver a tener un contenido que se pueda ver juntos.</p><p><b>—También pasaba eso del código en los shows con Diego Topa.</b></p><p>—Claro. Nosotros siempre hablamos también a los padres desde el escenario.</p><p><b>—Son como un matrimonio laboral.</b></p><p>—Tal cual (risas). Después de tantos años ya nos conocemos así. Tenemos un humor muy compartido y siempre nos estamos chicaneando arriba y abajo del escenario.</p><p><b>—Lo estás haciendo re bien.</b></p><p>—Ay, sos una linda.</p><p><b>—¿Sabés que lo estás haciendo bien?</b></p><p>—A veces me cuesta creérmelo, pero me lo tengo que repetir. Gracias por decírmelo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/J5NEB4QPB5HO3K5SLPN7MOOGR4.jpg?auth=768ca3164925f2443c586f8a9dfc506d9ba75a3f7b3af4598b8a69c7641340eb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer de cabello rubio, vestida con una camisa a rayas y joyas discretas, sonríe a la cámara en un entorno interior moderno con iluminación azulada y reflejos.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Beltrán Briones: “Lo más importante que te da el colegio son los contactos, quién fue tu compañerito”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/15/beltran-briones-lo-mas-importante-que-te-da-el-colegio-son-los-contactos-quien-fue-tu-companerito/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/15/beltran-briones-lo-mas-importante-que-te-da-el-colegio-son-los-contactos-quien-fue-tu-companerito/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El desarrollador inmobiliario que es furor en las redes sociales explica por qué el conocimiento adquirido en los establecimientos educativos le parece secundario: "Vivimos en un mundo de contactos". La infancia, las oportunidades, la ciudad de Buenos Aires, los millonarios según Beltrá Briones y una recomendación para los adolescentes en edad escolar: "Que se pongan a leer libros ya" ]]></description><pubDate>Sun, 15 Mar 2026 05:07:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Se identifica como un desarrollador inmobiliario. “Pasa que mucha gente no sabe lo que es un desarrollador inmobiliario”, dice e ilustra: “Lo que hago es compro tierra, hago edificios y luego vendo esos edificios”. Simple. Es el <b>Beltrán Briones</b> que se ve en las redes. El otro es el Beltrán novio de su novia, hijo de sus padres, amigo de sus amigos de toda la vida. Pero “desarrollador inmobiliario” es la respuesta relámpago. Lo otro es un desprendimiento de su trabajo: influencer, instagramer, tiktoker, y ahora autor. </p><p>A los 26 años, mientras su conteo de seguidores crece por encima de los dos millones, acaba de lanzar el libro <i><b>El método Briones</b></i>. ¿Por qué? Argumenta dos razones: las charlas son finitas -“en un salón entran solo 300 personas, grafica”- y los libros no; lo digital desaparece, el libro es inmortal. En él, enseña “cómo promocionar y vender cualquier cosa”, según la propia confesión del subtítulo. No se refiere exclusivamente a su metié, el negocio inmobiliario, la venta de inmuebles: las recomendaciones van desde productos, servicios, lo que sea. </p><p>Marketing, dinero, interacciones, marca propia, el éxito, la vergüenza, las oportunidades, la honestidad: una pequeña ventana de El método Briones según Beltrán Briones. Su infancia y su experiencia en Sudáfrica, el colegio, los contactos, la política, Javier Milei, lo que haría si fuese jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, los barrios porteños, los barrios populares y cuánto necesita una persona para considerarse alguien millonario.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G6BXJYGC4NHKDFYVRPTA77BH2E.jpg?auth=b1a1157c092681fdf6518d26893a61b728920f8fbfc2a17c77f7427766f5310c&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Belntrán Briones: "El jefe de Gobierno que saque la Villa 31 va a ser electo presidente" .(Gaston Taylor)" height="4024" width="6048"/><p><b>—¿Cuándo entendiste que vos eras tu propia marca?</b></p><p>—Tardé. Tardé. La verdad que yo antes hablaba mucho en redes sociales pero a través de la marca de la empresa. Y después empecé a hablar a través de mi marca personal, que yo no sabía lo que era una marca personal. Y me di cuenta de que el mismo video subido desde mi marca personal, desde mi perfil personal, generaba muchos más prospectos, mucha más interacción, mucha más gente me hablaba cuando era el mismo contenido. La gente está reacia a interactuar con una empresa pero está dispuesta a interactuar con un individuo. Me di cuenta, ponele, en enero de 2025.</p><p><b>—¿Sabés cómo convierten las visualizaciones en una venta?</b></p><p>—Sí, perfectamente. Por la cantidad de visualizaciones que tengo hoy sé cuántas ventas voy a tener en tres semanas más o menos, a ojo. Cantidad de visualizaciones equivale a un porcentaje de prospectos. Prospecto siendo una persona que te habla interesada en comprarte. De la cantidad de prospectos sé qué porcentaje se transforma en visita. Y de la cantidad de visitas sé qué porcentaje se transforma a reserva. Y del total de reservas sé qué porcentaje se transforma en ventas. </p><p><b>—¿Un millón de visualizaciones en qué se transforma? </b></p><p>—Depende el video pero pueden ser dos, tres, cuatro ventas. Definitivamente. De departamentos, que es un ticket alto ¿no?</p><p><b>—¿Cómo fue tu infancia?</b></p><p>—Una maravilla. La verdad que yo lo he dicho en alguna que otra ocasión, yo no creo en la suerte pero definitivamente yo tuve suerte. Toda la vida con mamá y papá, felices. Me mandaron a los mejores colegios. Toda la vida jugué al rugby, fútbol, tenis, natación, grupo de amigos bárbaro. La verdad que si yo tuviese que decir del 1 al 10 mi infancia fue un 10/10.</p><p><b>—Siempre cómodo económicamente.</b></p><p>—Totalmente. Los mejores colegios. La mejor educación. La verdad que un 10. </p><p><b>—¿Cuándo entendiste que eso era un privilegio? </b></p><p>—Yo a los 9 años me fui a vivir a Sudáfrica. Me fui a vivir cuatro años a Sudáfrica. Y Sudáfrica es uno de los países con mayor desigualdad de riqueza. El 2% tiene mucho, particularmente por el apartheid. Los blancos tienen mucho dinero y los negros tienen muy poco dinero. Y yo iba a la casa de mis amigos y era una locura, pileta, tenis, cancha de pádel, mansiones. Y yo era normal, no era mis amiguitos con los que yo interactuaba. Y luego en un momento me hice amigo de un chico que estaba subvencionado en el colegio y fui a su casa y su casa era una villa. Bongy se llamaba el chico. Y vino a mi casa a jugar entonces lo llevamos a su casa, mi papá lo llevó, yo lo acompañé en el auto, y lo tiramos en el medio de una villa en Sudáfrica. Y no tenía papá y tenía familiares con sida: en las villas, tres de cada cuatro hombres tienen sida. Y ahí dije “¿qué onda esto, papá? ¿qué hace este pibe acá?”. Me dice “mirá -me explica-, hay gente que vive en estas condiciones, en Sudáfrica hay una desigualdad enorme”. “Yo vivo mejor que el 99% de esta gente, qué locura”. Y en el colegio había varios chicos en estas condiciones que también vivían en villas o en barrios muy, muy humildes y me ha tocado ir de chico, 9, 10 años, a sus casas y dije “ah ok, no todo el mundo vive igual”.</p><p><b>—¿Por qué se habían ido?</b></p><p>—Papá laburaba en un banco. El banco era sudafricano. Entonces le ofrecieron ir a laburar allá y se fue expatriado cuatro años.</p><p><b>—¿En algún momento empezaste a sentir la diferencia de oportunidades respecto a la educación, a los vínculos familiares? </b></p><p>—Sí, definitivamente. Conozco historias de chicos que los papás se separan y es un trauma. O que los papás se llevan mal. O que se re cagan a puteadas. Son cosas que yo no viví la verdad. Y lo noto y me di cuenta. También el tema de las oportunidades hay que saber tomarlas. Porque imaginate en el ambiente en el que me crie, los colegios a los que fui, casi todos mis compañeritos tenían padres con dinero, un entorno familiar muy bueno, plata, educación, oportunidades. Y yo sinceramente lo que noté es que mucha gente no toma las oportunidades que la vida le da. Es como que hay amigos que digo che boludo, tu viejo tiene una empresa de la concha de la lora, está espectacular, está dispuesto a laburar con vos, ponete a laburar con tu papá, ponete de cadete. Me dice no, no, por un tema de ego yo quiero crear algo propio. Le digo boludo, ponete a laburar con él, te va a enseñar todo, te va a mostrar la caja, te va a mostrar la contabilidad. Entonces yo creo que, digamos, el entorno con el que yo me fui criando tuvieron oportunidades muy similares a las mismas y muchos no las supieron aprovechar. Y yo le digo a la gente joven si tenés una oportunidad agarrala. Si tenés un contacto usalo. Si en vez de tirar CV conocés a alguien que te puede dar una mano para empezar a laburar hacelo. Yo también me di cuenta de eso rápido. Todos tenemos oportunidades.</p><p><b>—¿Todos? </b></p><p>—Sí, todos. En algún momento una puerta se te abre pero hay gente que dice “yo no me lo merezco, no quiero, no quiero molestar o no quiero quedar mal”. Hay gente que por vergüenza no pide. “Che, ¿me podés dar una mano?”. “No, me da cosa pedir una mano”. En ese sentido tenés que ser descarado. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/L5SZDNVCANFDZKWFZ3CTU6NYDM.jpg?auth=5ef0d41a30bb11b4159681e8ed37e2a56060353dd7494037d90d64bec9e2c652&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Beltrán Briones con Tatiana Schapiro en Infobae (Gaston Taylor)" height="4024" width="6048"/><p><b>—¿El deseo por dónde pasaba en tu adolescencia mientras ibas creciendo?</b></p><p>—Por las mujeres (risas), por el rugby, por el fútbol. Y en un momento me empezó a interesar el tema de los negocios ¿no? Empecé a leer libros de negocios. Empecé a decir “che, qué onda una empresa, qué onda crear algo, qué onda construir algo”. Me empezó a picar el bichito a los 15, 16 años. Empecé a leer libros. Con los libros se me despertó el interés. </p><p><b>—¿Pero tenía que ver con armar una empresa o con tener mucha plata?</b></p><p>—No, armar una empresa. <b>Si tenés las necesidades básicas cubiertas, nadie trabaja por la plata. Trabajás por el goce de crear</b>. Lo divertido de encarar un proyecto, sentir miedo, avanzar. Lo divertido de negociar una compra. Lo divertido de cerrar una venta. Lo divertido de promocionar un proyecto y venderlo. Yo trabajo por la adrenalina y por la sensación de juego que trabajar me da. Ganas más, ganas menos, no importa. La verdad que no pasa por ahí. La plata por ahí es como un score card, una tarjetita de puntos. Pero yo no conozco ningún desarrollador, ningún empresario, que lo único que lo mueva es la guita.</p><p><b>—¿Cuál fue el mayor festejo hasta ahora, la operación que más alegría te dio?</b></p><p>—Cuando abrí la desarrolladora propia. Yo estaba en una desarrolladora y me abrí, creé el Grupo Briones. Con papá la abrimos. Y no tuve hijos aun pero tengo una sensación: <b>es como un hijo. Lo amo, lo cuido, lo quiero, pienso todo el día en la empresa</b>. Cualquiera que haga algo malo “no, no, por favor, mi bebé”. Yo creo que el momento así en mi carrera fue la empresa nueva, que ya estamos con seis edificios en construcción, que creció rápido, que ya se disparó. Ese fue como el mayor orgullo.</p><p><b>—¿Hay algo de la búsqueda de generar orgullo en tu papá? </b></p><p>—No trabajo para hacerlo orgulloso pero yo sé que él está orgulloso de mí y yo a él lo admiro mucho. Él es mi gran mentor. Él me introdujo en el rubro. Me enseñó muchísimo de finanzas, de ventas, de administración, de impuestos, de todo. Yo digo que yo soy un producto de mamá y papá. Yo soy, con lo bueno y con lo malo, un producto de su educación. Yo creo que la gente que más incidencia tuvo en mi forma de ser, en mis valores y en mi capacidad intelectual fueron mis papás. Por los libros que me recomendaban, por los colegios a los que me mandaban, por las cosas por las cuales me cagaban a pedos, por las cosas que me dejaban hacer y las cosas que no me dejaban hacer. Estoy muy agradecido con mis viejos. </p><p><b>—¿El hate en las redes te sirve?</b></p><p>—Mira, hay que saber llevarlo. Tampoco hay que caer en la boludez de provoco a todo el mundo y todo el mundo me odia porque te podés pasar. Pero sí, yo cuando veo que las interacciones caen, las consultas caen… Agito un poquito el avispero con algún tema candente que sé que va a prender y lo hago a propósito. Y ahí se prenden en llamas todas las redes. Al día siguiente explota Twitter, explota TikTok, explota Instagram, explota Facebook, para bien o para mal pero a los dos días de que sucede ese gran incidente tengo mucha gente entrando a mi perfil, revisando lo que hago, “gente, saqué un nuevo proyecto a la venta en Núñez. ¿Están interesados?”. Y toda esa gente ve mi nuevo proyecto a la venta en Núñez. Entonces lo sé usar. Después está el lado emotivo, que creo que uno tiene que estar blindado, y yo creo que a mucha gente el hate la afecta y la afecta mucho. Y yo creo que la razón por la cual a la gente la afecta el hate es porque cuando te dan un halago, cuando te felicitan, cuando te validan, te encanta. Te encanta que te pongan genio, ídolo, crack. Entonces si te gusta lo que un tercero opina de vos te va a molestar lo que un tercero cuando te putea opina de vos. Entonces yo no pongo mi felicidad o mi buen humor o mi bienestar en la opinión o en manos de un tercero. Si me odia todo el mundo y yo estoy orgulloso de mí mismo vamos para adelante. Entonces yo creo que ese es el problema, pretender que un tercero a través de sus comentarios te ponga de buen humor y si logran eso ya te ponés en efecto del otro. </p><p><b>—¿Cómo hace un joven que está en su primero o segundo trabajo para pensar en comprarse una propiedad?</b></p><p>—No puede ni pensarlo. Sin un crédito hipotecario es totalmente imposible. Para que te des una idea el precio promedio de escritura de la Ciudad de Buenos Aires ronda los 150.000 dólares. ¿Cómo ahorras 150.000 dólares con un sueldo de 2.000 dólares? Es imposible. Y 2.000 dólares en un buen sueldo. Es imposible ahorrar 150.000 dólares. La única forma que tiene un joven de comprarse una propiedad es a través de un crédito hipotecario. No se están entregando créditos hipotecarios.</p><p><b>—¿Tenés fe en la política? </b></p><p>—Sí, yo creo que hay gente que está ahí para bien, para ayudar, y hay gente que no, que es una forma de lucrar.</p><p><b>—Se te nota como falto de confianza y sin embargo hay mucha gente que te imagina en política. </b></p><p>—No sé por qué pasa eso pero no tengo ningún interés. No, no, no. Igual no es que todos los políticos son malos eh. Hay gente que yo creo que genuinamente va y quiere ayudar y da una mano y hay gente que no, que no tiene ideología. Que solo dice y hace lo que le da la encuesta. Que creo que Larreta fue el gran ejemplo de esto. El típico que quería caer bien a todo el mundo. Encuestaba todo el tiempo. Hacía focus groups todo el tiempo. Decía yo soy swiftie, amo a Taylor Swift. Después decía yo soy liberal. Después decía voy a subir impuestos. Después decía voy a bajar impuestos. Y el que intenta caerle bien a todo el mundo, en mi experiencia, no le cae bien a nadie. Y yo creo que en la política hay mucho de eso, de a ver qué me da la encuesta, ay, tengo que ser más liberal ahora. Y de la nada es Milton Friedman el tipo. Bueno, yo creo que eso no funciona. Y veo mucho eso en la política y muchos otros que son mucho más genuinos. </p><p><b>—¿Te imaginás trabajando en política en la Ciudad de Buenos Aires? ¿Te imaginás como candidato en algún momento? </b></p><p>—No, para nada. No tengo ningún interés. </p><p><b>—Mirá que queda el archivo.</b></p><p>—Bueno (risas).</p><p><b>—Todos o mucha gente te imagina. Pero no, no va por ahí hoy. Te va demasiado bien en el sector privado. </b></p><p>—Es que el sector privado es muy lindo. Mismo cuando me junto con políticos la vibra, la onda de los tipos es baja. Es mala. Es fea. Rosca, que el puterío, que te convenzo, que te debo, que el favor. Vos te juntás en una mesa con emprendedores, con empresarios, todos buena onda, “che tengo un proveedor”, “ah mirá, tengo el flaco que me hizo la página web”, “uh mirá, te doy una mano con esto”. Es otra vibra el sector privado. </p><p><b>—En una época tener un millón de dólares era ser millonario. ¿Hoy cuánto hay que tener para ser millonario?</b></p><p>—Por definición es un millón, pero con la inflación que hemos tenido un millón hoy no es lo mismo que un millón en los 80. Estamos de acuerdo. Yo creo que el monto para vivir de la concha de la lora, nivel millonario como te lo imaginás en los 70, creo que <b>el monto deben ser veinte palos. Ajustado por inflación</b>. Porque la gente se olvida, del 2017 a 2025 la inflación en dólares fue del 30% a nivel mundial. El dólar tiene mucha inflación. Entonces un millón de dólares en el 2017 no es lo mismo que un millón de dólares en el 2025. Pasa que nosotros tenemos tanta inflación en pesos que nos olvidamos.</p><p><b>—¿Estás muy lejos? </b></p><p>—Sí, pero soy joven. Hay tiempo (risas).</p><p><b>—¿Hay un número objetivo? </b></p><p>—No, no pasa por ahí. Igual, a ver, me preguntás y soñar es gratis. 20.000 millones de dólares. Para que te des una idea, Galperín se estima que tiene 10.000 millones. </p><p><b>—Querés duplicarlo.</b></p><p>—Estoy bien, sí. </p><p><b>—¿Cuándo festejaste? </b></p><p>—Mi primer sueldo lo festejé. Después cuando me hicieron socio de la primera desarrolladora lo festejé. Dejé de tener sueldo al ser socio. Y después cuando se creó la empresa nueva y, obviamente, como presidente de la sociedad y demás lo festejé.</p><p><b>—¿Ese primer sueldo dónde estabas trabajando? </b></p><p>—En una desarrolladora. Mi viejo era uno de los socios pero había varios, no era de la familia.</p><p><b>—¿Cuántos años tenías?</b></p><p>—Yo tenía 20, creo.</p><p><b>—¿Y en qué lo usaste? </b></p><p>—Lo primero que me compré con mi primer sueldo fue el carnet de River que me hice socio y tenía que comprar el carnet y que me lo envíen a mi casa. Ese fue mi primer pago me acuerdo. </p><p><b>—¿Invertís tu plata en tus propios proyectos? </b></p><p>—Sí. Y de hecho es un flor de speech de ventas. Porque yo te digo “che Tati, te quiero vender este departamento acá”. “Mmm, no estoy segura”. “Para que te des una idea el departamento de al lado yo soy el dueño, título personal”. Entonces no es que de la boca para afuera. A mí hay una frase en inglés que me encanta que es <i>put your money where the mouth is</i>: poné tu plata donde está tu boca. Entonces yo digo hay que invertir acá, hay que invertir acá, hay que invertir acá, che Beltrán ¿y vos qué haces con tu plata? Yo la invierto ahí. Estoy invertido. Y me ayuda hasta espiritualmente a vender. Y vender con más furor y con más énfasis. Porque digo no es que soy un careta, un hipócrita, mis ahorros si algo sale mal están ahí.</p><p><b>—¿En qué negocio chocaste, en cuál te fue mal?</b></p><p>—Me acuerdo una vez un edificio que hicimos en Núñez que lo vendí a un precio determinado y no me aprobaban el inicio de obra, eventualmente me lo aprobaron un año y medio después, entonces empezamos a construir el edificio, luego subió muchísimo el costo de construcción y un edificio que era para ganar siete palos salimos empatados. Y bueno, es durísimo. Pero decí que salimos empatados, te pudo haber salido mucho peor. Y hablé con desarrolladores que me dijeron “pendejo, festejá que saliste empatado”. Para mí fue un fracaso total. Pero tampoco me voy a ahogar en mis lágrimas.</p><p><b>—“Pendejo festejá“. ¿Cómo es moverte en un ámbito en donde los empresarios en general mínimo te doblan en edad? </b></p><p>—La verdad que me han tratado muy bien y yo creo que es muy justo el trato que yo recibo. Cuando digo una pelotudez me tratan de pelotudo y cuando digo algo que es correcto me dicen tenés razón pendejo. Los inversores, imaginate, entre 50 y 60 años. Los proveedores entre 40 y 50. Nuestros compradores entre 40 y 50, 60. Me triplican en edad a veces. Pero realmente han sido muy justos conmigo. Muy justos. Cuando yo digo una boludez, yo sé que a veces digo boludeces, me dicen “che, acá dijiste una boludez”. Tenés razón. </p><p><b>—¿Cómo ves hoy el tema habitacional en Buenos Aires?</b></p><p>—Lo que ha pasado con las villas es una vergüenza. Digamos, han usurpado terrenos de forma ilegal. Hay gente que le han regalado títulos de propiedad por tierra que nunca pagó y se les subsidian los servicios y no pagan ABL. Entonces es como totalmente injusto. Y por otro lado tenés un laburante que trabajó toda su vida, pagó impuestos y se tiene que romper el lomo y paga un alquiler y vive más o menos. Y por otro lado tenés un tipo que usurpó, que muchos son inmigrantes ilegales, que tienen una casa. Entonces desde ese punto de vista mi opinión es totalmente injusto lo que está pasando. Ese es el primer punto. Después hay una crisis habitacional en la Argentina, faltan alrededor de tres, cuatro millones de viviendas. Hay que construir más.<b> El gran problema de por qué nos faltan casas es porque no hay financiación. Y el gran problema de por qué no hay financiación es por el descalabro macroeconómico</b>, la hiperinflación en la cual hemos vivido los últimos veinte años. Pero bueno, todo se remonta a un problema monetario por el cual no hay financiación, por el cual no hay obra, por el cual el déficit habitacional. Y no hay financiación ni para la construcción ni para la compra. Entonces yo que soy desarrollador trabajo para un millón de personas que son más o menos los que pagan Ganancias, los que tienen guita. Yo construyo edificios para el mismo millón de personas siempre. Y todos los desarrolladores trabajamos para la misma gente. El de clase media, media-baja o baja no tiene ninguna chance de comprarse una propiedad en la Argentina actual porque no hay crédito.</p><p><b>—¿Cómo hace un adolescente joven que está en su primero o segundo trabajo para pensar en comprarse una propiedad?</b></p><p>—No puede ni pensarlo. Sin un crédito hipotecario es totalmente imposible. Para que te des una idea el precio promedio de escritura de la Ciudad de Buenos Aires ronda los 150.000 dólares. ¿Cómo ahorrás 150.000 dólares con un sueldo de 2.000 dólares? Es imposible. Y 2.000 dólares en un buen sueldo. Es imposible ahorrar 150.000 dólares. La única forma que tiene un joven de comprarse una propiedad es a través de un crédito hipotecario. No se están entregando créditos hipotecarios.</p><p><b>—Vuelvo a los barrios y las villas de emergencia.</b></p><p>—La Villa 31 es muy grande. Es muy visible. Por el acceso de la Illia se ve perfectamente. Y es una de las zonas más caras de toda la Ciudad. Entonces es la que más mueve la aguja en el debate. Yo <b>personalmente pienso que casi todos los políticos no tienen ideología</b>. Hacen lo que creen que les va a dar votos. Y es lo que está sucediendo. Ahora lo tenés a Jorge Macri hablando de las villas, en contra de los asentamientos, en contra de regalar títulos. Se generó mucho interés en la Ciudad de golpe por el tema de las villas. ¿Por qué? Porque ponés el tema en agenda. Hay mucha gente a favor de que se haga al respecto. Dice uy, si hago al respecto por ahí me gano votos. Es mi manotazo de ahogado para ser reelecto. Y de la nada hay interés. Entonces yo siempre digo, los políticos no tienen ideología, lo único que tienen son ganas de ser reelectos y con tal de ser reelectos van a hacer lo que ellos creen que el electorado quiere.</p><p><b>—¿Vos planteás que la solución tiene que venir de la mano de los privados?</b></p><p>—Es que me parece que es injusto que la gente siga destinando sus impuestos a urbanizar las villas. Para que te des una idea, con Larreta se estima que se gastaron entre 500.000 y 1.000 millones de dólares de los impuestos de los bonaerenses en urbanizar la 31 nomás. 1.000 millones de dólares de impuestos que pagamos todos para urbanizar la Villa 31. Es una vergüenza. Con 1.000 millones de dólares, yo lo dije medio en joda, medio en serio, les hago un mini Nordelta ¿ok? Es una fortuna de guita en urbanizar una villa que está llena de narcotráfico, llena de ilegales, llena de crimen.</p><p><b>—¿Cómo establecés la negociación con la gente que vive ahí?</b></p><p>—Ahí es donde entra la parte de si querés el poder jurídico. ¿Tenés escritura? No. ¿Y qué me estás reclamando? No tenés escritura. No, pero te juro que yo vivo acá. No tenés escritura querido, afuera. ¿Tenés título de propiedad? No. ¿Y qué me estás reclamando? Yo te estoy ofreciendo esto, tomalo o te vamos a tener que desalojar. Si no tenés un título de propiedad. Ahora, los que tienen título de propiedad porque equívocamente se les dio con esos te tenés que sentar a negociar y ellos tienen un título que dice esta tierra es mía. Yo respeto la propiedad privada. Ahora, el que no querido lo lamento, yo te estoy ofreciendo esto agarralo. Por eso, genuinamente pienso que<b> el jefe de Gobierno que saque la Villa 31, de alguna manera diplomática, políticamente bien comunicado, va a ser electo presidente</b>.</p><p><b>—Te cambio de zona. ¿Núñez tiene tu corazón? </b></p><p>—(Risas). Sí, Núñez y Saavedra me vuelven loco. </p><p><b>—¿Vivís ahí?</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Dónde vivís? </b></p><p>—Muy cerca de la oficina, por Recoleta. </p><p><b>—¿Es un buen lugar para invertir hoy Recoleta?</b></p><p>—No, es un gran lugar para alquilar. Tenés departamentos grandes, edificios muy antiguos, muchos sin cocheras, pero realmente si los departamentos son tan grandes hoy por hoy la tasa de natalidad estamos en 1,1, ya no existen esas familias grandes, edificios antiguos que los jóvenes no quieren vivir, entonces si vos no te molesta vivir en un edificio antiguo para mí está regalado el precio del alquiler. De hecho históricamente, la Ciudad de Buenos Aires tiene un precio promedio de venta que siempre el barrio que mejor reflejaba el precio promedio de venta de la Ciudad de Buenos Aires fue Almagro. Hoy el barrio que mejor representa el precio promedio de la Ciudad de Buenos Aires es Recoleta. Recoleta hoy tiene un precio de venta promedio.</p><p><b>—¿De cuánto es hoy?</b></p><p>—Hoy es de alrededor de 2.450 el metro. Cuando antes Recoleta era número 1. Era Puerto Madero, Recoleta.</p><p><b>—¿Puerto Madero para invertir? </b></p><p>—Muy mala opción desde mi punto de vista. El precio promedio en Puerto Madero hoy es de 7.000 dólares el metro. Siguen habiendo construcciones. El Alvear Tower, que es la torre más alta de la Argentina, 52, 54 pisos, la mitad de las unidades vacías. Está sobre ofertado y Puerto Madero estaba muy bien ubicado cuando los porteños trabajábamos en el microcentro. Ahora que los porteños están cada vez yéndose para zona Norte, que se van a Bajo Belgrano, que se van a Núñez, que se van a Vicente López, que se van a zona Norte y que está muy instaurado el home office vivir en Puerto Madero estás como medio lejos de todo, siete lucas el metro y un poco sobre ofertado. No lo veo como una gran opción.</p><p><b>—¿Mejor barrio para invertir hoy?</b></p><p>—Saavedra desde mi punto de vista. Bueno, bonito, barato. Muy buen acceso a zona Norte. Zonas aun residenciales. Mucho por construirse. Lo veo muy bien.</p><p><b>—¿Barrio para salir hoy?</b></p><p>—Retiro residencial. Retiro residencial está muy castigado. De alguna manera si se hace mi propuesta de la villa eso recupera como no sabés qué, pero mucha gente en la calle. Muy sucio. Mucha inseguridad. A la noche en Retiro es muy bravo. Y te digo Retiro por no decirte, Monserrat, Barracas, San Telmo, Balvanera, San Nicolás. Muy picante a la noche. Muy oscuro. Mucha inseguridad. Poca gente en la calle. Esa zona se vio muy, muy castigada. En particular post pandemia.</p><p><b>—¿Qué se puede hacer con el microcentro post pandemia? </b></p><p>—Yo creo que incentivo fiscales. Por ejemplo, que se use el pago de Ingresos Brutos para comprarte un proyecto en microcentro. Que los que desarrollen en microcentro no paguen Ganancias, aunque eso es a nivel Nación. Sería un quilombo que te lo aprueben. Beneficios fiscales. Yo creo mucho en el incentivo financiero para el privado para recuperar zonas. De hecho Trump hacía eso. Había zonas castigadas de Manhattan y decía “esta zona es una porquería. Si vos a mí, ciudad de Nueva York, me das un beneficio fiscal por construirte acá yo te construyo acá una torre de lujo y te levanto el barrio”. Y le decían que sí. Entonces el tipo construía, le daban permisos especiales, pagaba menos impuestos y levantaba ciertas zonas.</p><p><b>—¿Los countries? </b></p><p>—También un poco sobre ofertados. Hubo un éxodo en pandemia. La gente huía de la ciudad porque querían el verde, el jardín, la pileta. Lo que está pasando ahora es que las Universidades están volviendo a la presencialidad cuando antes era modalidad online. Los trabajos están volviendo a la presencialidad cuando antes era modalidad online. Entonces el tráfico que tenés en la Panamericana o los distintos accesos a la Ciudad se saturan. A la mañana y a la tarde/noche se saturan las autopistas que entran y salen de la Ciudad. Entonces como se saturan mucha gente está empezando a analizar volver a Capital, al centro. De hecho me pasa que mucha gente tiene una casa de country y me dice te compro un dos ambientes en Capital para hacer base. Mi hijo estudia, duerme acá, yo si puedo me quedo acá porque sí, es un quilombo. </p><p><b>—En algún momento hablaste del criar hijos en un country. ¿Te imaginás criando hijos en un country?</b></p><p>—No creo. No creo. Yo creo que hay muchas comodidades y esta fantasía de quiero criar a mi hijo con el verde. La realidad es que yo conozco a muchísima gente que vive en countries y el verde no lo usan nunca. Terminan encerrándose en el playroom los chicos a jugar con el iPad. En mi experiencia. El country es un gran producto, por algo se vende, por algo es demandado. Esta es mi opinión. Pero además la niñez está por ahí buena en un country, la adolescencia es un parto. Porque a los 16 años vos vivís en un country, tu hijo quiere salir, sos remisero. Y si no sos remisero y le das el auto chupan y después manejan en pedo. Es un quilombo la adolescencia para los chicos de country. Conozco miles de personas que viven en countries, en la adolescencia es re picante. Acá en Capital se toma un Uber, se toma un taxi, va en colectivo. Tiene movilidad propia. </p><p><b>—¿Y la burbuja del country?</b></p><p>—Es la burbuja del country. Nadie le pide plata en la calle. Nunca le intentan robar. Después vienen acá a Capital y están así en la avenida Corrientes usando el teléfono y vos decís este pibe vivió en un country toda su vida. Nunca se tomó un subte. No tiene una SUBE. Hay costos. Por otro lado sus amigos por ahí son millonarios que el día de mañana le abren una puerta. Todo tiene su costo y su beneficio. Tampoco voy a romantizar el peligro. <b>Tampoco voy a romantizar “ay, me robaron en Plaza Italia así que yo soy un verdadero porteño”</b>. No.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5W25E35UGNERXGYWD6AOTYDHVA.jpg?auth=92bf2ed7e1df4b685d65d27e209f4037213b79f04ad09b023d27dfc3f93e0b04&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Beltrán Briones presentó su primer libro "El método Briones" (Gaston Taylor)" height="4024" width="6048"/><p><b>—¿Cuán importantes son los contactos?</b></p><p>—10/10. Si me decís una cosa que te den contactos. Más que la inteligencia, más que la capacidad. Después tenés que saber usar los contactos pero es fundamental.</p><p><b>—Vos decías que tuviste una buena educación. No sé a qué escuela fuiste, ¿pero sentís que adquiriste más conocimientos o contactos?</b></p><p>—Mucho más contactos. Yo creo que lo más valioso de un colegio son los chicos con los que tu hijo va a estar y compartir tiempo. <b>Lo más valioso son los contactos</b>. Amigos, padres de amigos, primos de amigos. Mi novia la conocí porque era la mejor amiga de la prima de mi mejor amigo. Mi grupo de amigos incorporamos gente que era amigo de un amigo que terminamos haciendo negocios. Un par trabajan conmigo, un par de mis amigos de toda la vida. La gente que yo contrato son amigos de amigos. Los proveedores con los que yo laburo son referidos de otros. Los clientes que me compran vienen referidos por otra persona.<b> Es un mundo de contactos. </b></p><p><b>—Es fuerte lo que decís porque eso también muestra cómo el que no accede a esos contactos, parte ya diez metros atrás, ¿no?</b></p><p>—Totalmente. Totalmente. Pero es la verdad, no te voy a mentir. Los contactos son fundamentales. Saber a quién llamar. Tenés un problema con tu página web, a quién llamas. Querés hacer marketing digital ¿tenés un contacto? Che, tengo un quilombo contable ¿tenés un contador? Che, tengo una duda con la escritura ¿tenés un escribano? Che, me llegó una carta documento y no sé qué tengo que contestar ¿tenés un abogado de confianza? </p><p><b>—Hay una agenda a la que es muy interesante acceder, me quedo con esto.</b></p><p>—Es <b>lo más importante de un colegio</b>. Y lo mismo de la Universidad y mucha gente que hace MBA afuera, másters afuera, <b>te dicen lo más importante del máster es quién es tu compañerito. </b></p><p><b>—¿Lo entendiste de chico?</b></p><p>—No, lo entendí de grande. Cuando empecé a trabajar lo entendí. Cuando empecé a trabajar empecé a entender ah mirá, trabajamos con este pibe porque conoce a tal. Ah mirá, este nos compra porque conoce a uno que nos compró hace un par de años. Ah mirá, este llegó porque otro le habló de nosotros. La famosa difusión boca en boca. El boca en boca es oro. </p><p><b>—¿Cuál fue la decisión más polémica que tuviste que tomar éticamente? </b></p><p>—Lo más difícil de la vida del empresario casi siempre es el tema de la gente. Cuando alguien ya no va. O cuando ya no está para ser parte o cuando no podés pagar más o cuando tenés demasiada gente. Creo que eso es lo más duro. No sé si hay un dilema ético pero es como decís “no tengo ganas de hacer esto”. Si fuese por mí emplearía a gente y los tendría a todos bien pagos. Después decís no es rentable el negocio, no podés hacer eso. Siempre hay un dilema ahí.</p><p><b>—Igual alguna vez yo tenía, decime si esto es correcto, pero alguna vez dijiste no hay nada más sano que echar un empleado.</b></p><p>—Sí, sí. Se armó, uf.</p><p><b>—¿Era de esos días que querías salir a provocar?</b></p><p>—(Risas). Ni siquiera. Era una charla en una Universidad y bueno, quedó el clip. Sí, ahí hablo de que las empresas muchas veces se estancan. La gente se estanca y baja la productividad. Y que los despidos suelen espabilar al resto de la compañía, al resto de la gente. Cuando Elon Musk compró TikTok echó al 70% de los empleados. Facebook lo hizo hace poco. WeWork lo hacía todo el tiempo, todo el tiempo. Las empresas muy grandes lo hacen. Obviamente es una frase no muy feliz ¿no? Pero definitivamente es algo que es cierto. El resto se espabila. Sacás a la manzana podrida. Te aumenta mucho la productividad. </p><p><b>—¿Te cuesta despedir gente en lo personal? </b></p><p>—Sí, sí, es una situación de mierda. Sí. </p><p><b>—¿Qué le decís a un pibe que está hoy en la secundaria? ¿Qué haga qué con su vida?</b></p><p>—Que se ponga a leer. En la secundaria tenés mucho tiempo al pedo. <b>Que se ponga a leer ya libros. Ya que se ponga a leer</b>. Después lo otro si puede conseguir un laburo part time si es mayor, o sea, si estás en quinto año un laburito part time. Para mí laburando aprendés una banda. Cobrando un sueldo que te cobran impuestos, que pagás esto, que te cobran Ingresos Brutos, que la plata en la cuenta. Ponete a leer, ponete a trabajar, ponete a estudiar, pero intentá seguir trabajando. Para mí con el trabajo te da calle, te enseña cómo se maneja el mundo real, te explican cómo cobrar un cheque, entendés que es un puto recibo de sueldo. Y para mí tenés que ser autodidacta. La educación formal está bien pero la gente que prospera es autodidacta. Todos los días lee un poquito. Yo leo todos los días un poco. Todos los días un poquito. Pero un poquito cinco páginas por ahí, no tengo mucho tiempo. Cinco páginas. Y eso compuesto a lo largo del tiempo vas a empezar a sacarle mucha ventaja a la competencia.</p><p><b>—¿Nunca te dio vergüenza grabarte? </b></p><p>—No. Pero ese es el punto para mí con qué objetivo lo hacés. Si vos lo hacés para hacerte famoso y para que te alaben y para que te digan crack y después no te sale te da vergüenza. Si vos lo hacés para vender, con un objetivo comercial, y el objetivo comercial sale es como que decís che, me funcionó. Creo que tiene mucho que ver.</p><p><b>—Pero a la vez acá me dijiste en el método Briones que “me tengo que mostrar bien”. No en cuanto al contenido, en cuanto a tus éxitos. </b></p><p>—Tenés que dar a conocer tus éxitos, sí. Pero ahí también yo peleo un poco contra este concepto de humildad. Porque está muy bien ser humilde pero la verdad que a veces es como que pecamos de humildes. Porque por ahí vos la rompiste, le hiciste una nota espectacular al presidente de la Nación. Yo te digo Tati, mostráselo a todo el mundo. Le hiciste una nota tremenda a un empresario que nunca da notas y fue una nota espectacular que a todo el mundo le encantó. Contáselo a todo el mundo. Y esta cosa de que mis logros hablen por sí mismos. Yo tengo que ser humilde. Yo tengo que ser pefil bajo. Yo digo mira, si tenés logros dalos a conocer. Perfil bajo puede ser Messi que es el número 1 indiscutido. Entregás un edificio, contáselo a todo el mundo. Hacés algo bueno, contáselo a todos el mundo. Hiciste un laburo bueno en el trabajo, asegurate que todo el mundo lo sepa. ¿Vos sabés cuánta gente hay que trabaja en una empresa que hace un buen laburo y después el jefe le cuenta al jefe del jefe que lo hizo él y nunca le dan crédito al que lo laburó en serio?</p><p><b>—Tenemos que ser nuestro propio director de marketing y de publicidad. </b></p><p>—Totalmente. Ahora, <b>regla número 1 del marketing: no mentir</b>. Las mentiras tienen patas cortas. Pero sí dar a conocer todas las cosas buenas que hacés. El otro día me llegó una alfombra, la subí por escaleras porque no entraba en el ascensor. La subí, la tiré en mi casa, la puse, puse la mesa, puse el sillón, la puse perfecta. Le mandé una foto a mi novia, le mandé una foto de yo todo chivado con la alfombra acá. Cosa que “che Ana, lo hice yo”. “Ay amor, te amo, gracias por ocuparte”. Tenés que dar a conocer las cosas buenas que hacés. Cuando un inversor gana plata, che, ganaste tanto con nosotros. Fijate.</p><p><b>—Te dejo ser jefe de Gobierno por un día. ¿Cuáles son las tres medidas que tomás? </b></p><p>—Como desarrollador inmobiliario, intentar <b>acelerar la aprobación de los planos para las obras</b>. Que la obra mueve mucho PBI. Realmente da mucho trabajo. Mucho. A la mano de obra, a la gente que lo vende, a los que venden el lote, a los proveedores de materiales. Entonces intentaría acelerar eso. Creo que eso te mueve mucho la aguja económica de la Ciudad. Segundo punto, es que si solo estoy por un día me metería en un quilombo bárbaro pero sí <b>intentaría hacer algo con las villas</b>. </p><p><b>—Estás un día, firmás el decreto.</b></p><p>—Me voy en helicóptero. Sí, sí, firmo el decreto de que si no tenés título de propiedad no podés estar y firmo el decreto que digo si los privados le pagan a la gente que está ocupando y la gente se va, yo le doy esas tierras al privado. </p><p><b>—Te queda un decreto para firmar. </b></p><p>—Me queda un decreto. Probablemente algo relacionado a la educación. Intentaría <b>concientizar sobre los daños nocivos de la droga en los chicos</b>. Para mí las drogas, son veneno. Que a los 13 años taller intensivo de cinco días de qué te hace la marihuana, qué te hace la cocaína, qué te hace la heroína, qué te hace esto. Todo un taller de concientización porque para mí la mejor forma de que no se droguen es que nunca lo prueben. </p><p><b>—Hace un ratito me dijiste hay algunos políticos en los que creo. ¿Quiénes? </b></p><p>—<b>Javier Milei me parece un fenómeno</b>. Federico Sturzenegger me parece un fenómeno. Adorni como vocero me parece… de hecho es el primer vocero que sé que es el vocero en la historia. El vocero siempre fue intrascendente. Patricia Bullrich en seguridad me parece que mucho coraje. Mucho coraje. Donald Trump en Estados Unidos, fenomenal. Mucho coraje.</p><p><b>—¿Hablaste con Milei alguna vez?</b></p><p>—No. No. </p><p><b>—¿Estás si te llama para charlar? </b></p><p>—Encantado, es el presidente de la Nación. Encantado, sí.</p><p><b>—Te dejo entonces ser presidente por un día. ¿Qué hacés? </b></p><p>—No, me parece que el camino que está tomando este gobierno es muy sensato. Intentar terminar de quitar el cepo. <b>Si bien quitaron el cepo todavía para empresas no está. Para mí el cepo es un gran problema.</b> Intentar bajar impuestos, pero para bajar impuestos tenés que bajar gasto público, esa es la otra cara. Entonces tenés que reducir los servicios que da el Estado para poder reducir los impuestos. Creo que el programa de desregulación de Sturzenegger es fantástico. Y después hay varias cosas, pero uno que para mí lo que termina de regular una República es el Poder Judicial. Limpiar el Poder Judicial. Si te mandás una cagada tenés que ir preso. El político vive con impunidad porque el Poder Judicial no está funcionando como debería. Entonces realmente limpiar el Poder Judicial y que sea un poder independiente y que si alguien se manda una cagada que vaya preso y eso va a sentar un precedente fantástico para futuros políticos. </p><p><b>—¿Va a ser un buen año para Argentina? </b></p><p>—Muy buen año. Tengo mucha fe en la Argentina. Pero de acá a 10 años eh, no el año que viene. Tengo mucha fe en la Argentina. <b>Yo creo que la Argentina es un gigante que estaba dormido</b>. La Argentina tiene todo para prosperar, capital humano, recursos naturales.</p><p><b>—¿Cómo sigue el año? </b></p><p>—Mira, ahora el foco está en Grupo Briones, en la empresa. Seguir creciéndola. Seguir comprando lotes. Seguir expandiéndonos. </p><p><b>—Hoy seis. </b></p><p>—Sí, hoy seis edificios en construcción. </p><p><b>—¿Cuántos metros son eso en total? </b></p><p>—En este caso en particular son casi 30.000 metros. Pero puede ser más, puede ser menos, dependiendo el tamaño de los lotes. Y después lo otro es estoy promocionando mi librito como un loco. Que además mucha gente joven me lo está comprando y eso me gusta mucho. Muchos pendejos me mandaban es el primer libro que leo en mi vida. Una locura. </p><p><b>—¿Por qué escribiste un libro? </b></p><p>—Por la demanda que había. Hay varios motivos. Uno: mucha gente dice “che Beltrán ¿das capacitaciones? Che Beltrán ¿cuándo das una charla?“. Y las charlas son finitas, en un salón entran 300 personas. Un libro es infinito. Después lo otro: hay cierto prestigio en escribir un libro. Tanto video, tanto video que “che, lo quiero poner por escrito, que quede”. Para mí un libro es inmortal. Lo digital desaparece: se cae Instagram, se cae Facebook, se cae YouTube y desaparece. Y la verdad que principalmente para ayudar a la gente. De hecho hablé con la editorial, les dije pongámoslo lo más barato posible el libro. Me dijeron “no boludo, pero si vendés bien vas a ganar guita”. No es para ganar guita. Pónganlo lo más barato posible. Pónganlo al costo les pedí. Me dijeron no Beltrán, al costo no. Pero lo saqué muy barato también con ese objetivo, para que la gente lo lea y le sirva.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/G6BXJYGC4NHKDFYVRPTA77BH2E.jpg?auth=b1a1157c092681fdf6518d26893a61b728920f8fbfc2a17c77f7427766f5310c&amp;smart=true&amp;width=6048&amp;height=4024" type="image/jpeg" height="4024" width="6048"><media:description type="plain"><![CDATA[Belntrán Briones: "El jefe de Gobierno que saque la Villa 31 va a ser electo presidente" .(Gaston Taylor)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Flor Torrente y el dolor por la muerte de su padre: “Ahí dije, ‘no va a conocer a mis hijos’, y fue arrancar y no parar”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/01/flor-torrente-y-el-dolor-por-la-muerte-de-su-padre-ahi-dije-no-va-a-conocer-a-mis-hijos-y-fue-arrancar-y-no-parar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/01/flor-torrente-y-el-dolor-por-la-muerte-de-su-padre-ahi-dije-no-va-a-conocer-a-mis-hijos-y-fue-arrancar-y-no-parar/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La pérdida repentina de su padre significó para la actriz un golpe muy difícil de asimilar. Tras el shock inicial, comenzó un duelo profundo que aún la atraviesa. Mientras aprende a convivir con la ausencia, se enfoca en una etapa que define como bisagra y de renovación personal: regresó a la escena porteña con la comedia “Mi amiga y yo”, junto a Sebastián Presta]]></description><pubDate>Sun, 01 Mar 2026 05:22:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Fue un año muy difícil</b>”, dice<b> Florencia Torrente</b> sin rodeos. La voz se le quiebra apenas cuando recuerda el momento exacto en el que entendió que su papá no iba a conocer a sus hijos. <b>“Yo lo único que decía es: no pasó. Como que mi cerebro no registraba esa situación”</b>, confiesa. La negación, el shock y ese instante íntimo —sentada en el piso, cuando todos ya se habían ido— marcaron el comienzo de un duelo profundo, inesperado y devastador.</p><p>La muerte repentina de su padre, Rubén, la enfrentó a un dolor para el que nadie está preparado. <b>“Ahí dije: ‘mi papá no va a conocer a mis hijos’, y fue arrancar y no parar”</b>, recuerda. Habla de un cuerpo que seguía funcionando mientras la mente se resistía a aceptar la pérdida, de decisiones que hubo que tomar en automático y de la crudeza de atravesar todo en la vía pública, con la exposición que eso implica. <b>“Se murió jugando al fútbol”</b>, revela.</p><p>Hoy, a los 37 años, Flor atraviesa otro proceso de transformación: personal, artística y emocional. Teatro, música, proyectos nuevos y una marca propia que también busca reinventarse conviven con una introspección inevitable. <b>“Es un año para liberarme de mandatos y sacar a la luz todas esas cosas que tengo ganas de hacer y que vengo guardando hace años”</b>, dice. El duelo la obligó a frenar, a escucharse y a entender que el entusiasmo no siempre llega de afuera.</p><p>Criada entre sets, flashes y una exposición temprana, la hija de <b>Araceli González</b> aprendió desde chica a construirse puertas adentro. “Yo necesitaba irme a un lugar donde nadie supiera quién era”, recuerda sobre su decisión de irse del país a los 18 años. Hoy esa búsqueda continua, pero desde otro lugar: más consciente, más liviano, con herramientas que la sostienen cuando la tristeza aparece. “Aceptar que somos todo eso es lo más lindo: cuando lo entendés, el dolor pierde peso”, reflexiona en una charla íntima con <b>Infobae</b>.</p><p>Los viernes y sábados, Flor sube al escenario de la calle Corrientes con <i><b>Mi amiga y yo</b></i>, una obra que no solo la devolvió al trabajo, sino también al deseo. Entre risas, canciones y emoción compartida con el público, ensaya algo más profundo: <b>volver a habitarse</b>, sin apuro, sin exigencias, y con la certeza de que —aun en medio del dolor— siempre es posible reinventarse.</p><p><b>—¿Cómo estás hoy?</b></p><p>—Estoy en un momento muy introspectivo. <b>Fue un año muy difícil</b>. Creo que siempre tenemos una cuota de tristeza que nos acompaña, que va al lado tuyo, y de pronto aparece: <i>llanto, angustia. </i>Y decís: “<i>ok, aguantemos, sigamos”.</i></p><p><b>—¿Esa tristeza tiene que ver con la muerte de tu papá?</b></p><p>—Sí. <b>Fue una muerte repentina</b>, muy shockeante, porque nadie lo esperaba. <b>Estaba jugando al fútbol</b>. Un tipo joven, deportista, saludable.</p><p><b>—¿Quién te lo dijo a vos?</b></p><p><b>—</b>Fabi (Mazzei), porque mi mamá no podía. Ellos estaban en un cumpleaños al que yo no había ido. Yo estaba en casa con mi novio, cocinando, y me había quedado sin batería en el celular. Suena el teléfono de él, tarde, once o doce de la noche. Me dice: “Te está llamando tu mamá”. Pensé que no se podía comunicar conmigo. Cuando voy a enchufar el teléfono vuelve a sonar: era Fabi. Atiende, corta y me dice: <b>“Están viniendo para acá”</b>. Yo pensé que me iban a dar una sorpresa. Agarro mi celular y tenía un montón de llamadas perdidas de ellos, de amigos, de la mamá de mi hermanito. Ahí llegó él y me lo dijo.</p><p><b>—No sabía que tenías un hermano por parte de tu papá.</b></p><p>—Sí, Vicente. Tiene 11. Es hermoso.</p><p><b>—¿Qué te pasó con eso?</b></p><p>—Siempre tuve muy buen vínculo con mis hermanos. Cuando nació Vicente yo vivía en el mismo complejo que mi papá, acompañé todo el proceso. Hay mucha diferencia de edad y, aunque es mi hermano y Nati es una mamaza,<b> </b>en algún punto lo materno un poco. Compartimos mucho y ahora, más aún.</p><p><b>—Es doloroso para todos, a cualquier edad.</b></p><p>—Totalmente. Uno se convierte en un niño. Yo lo negaba. Mi cerebro no registraba la situación: “¿Qué, mi papá? Si lo vi el sábado”. Y después viene todo lo que sigue: resolver, decidir, hacer trámites que ni sabés cómo se llaman.</p><p><b>—Claro, tenés que decidir un montón de cosas.</b></p><p>—Sí. Y además fue en la vía pública, con todo lo que eso implica. Mi mamá y Fabi estuvieron hasta las tres de la mañana en casa. Yo no había llorado. Llamaba a personas, hablaba con amigos de mi papá, con Nati. Y cuando se fueron todos, me senté en la alfombra y dije: <b>“Ah, mi papá no va a conocer a mis hijos”</b>. Ahí fue arrancar y no parar, porque no estaba en mi radar esto, yo sentía que tenía papá para rato. El primer año es terrible. Cada cumpleaños, Navidad, Año Nuevo… son golpes constantes.</p><p> <b>—¿En qué te apoyaste para atravesarlo?</b></p><p>—En los hábitos. Pensé: qué importantes son los buenos hábitos. Esa noche me acosté y sentí tensión en todo el cuerpo. Me acordé de algo que mi mamá siempre decía: aunque estés mal, levantate, bañate, comé. Me obligué a hacer pequeños movimientos. Al otro día me dolía todo menos el cuello. Y dije: “qué bueno”. Eso habla del hábito que construí. Las herramientas de salvataje me ayudan: caminar, respirar, meditar. A veces no alcanzan, pero están.</p><p><b>—¿Esas herramientas aparecieron con los ataques de pánico y los trastornos alimentarios?</b></p><p>—En realidad no tuve trastornos alimentarios. <b>Tuve</b> <b>anorexia nerviosa</b>, pero no porque me viera de cierta manera física. Tenía una angustia muy grande y eso hacía que no pudiera comer.</p><p><b>—¿Con qué tenía que ver esa angustia? </b></p><p>—Con desafíos de la vida. Cosas que te marcan: el fallecimiento de mi abuela fue muy fuerte, el primer desamor.</p><p><b>—¿Nicolás Cabré fue el primer desamor?</b></p><p>—No, fue mi primera pareja, no mi primer desamor. Pero no lo digo por alguien en particular. Una separación, una muerte, son situaciones que te atraviesan para siempre. Después, depende de uno qué hacer con eso y cómo construirse desde ahí. </p><p>—<b>¿Irte a vivir afuera a los 18 años fue una forma de preservarte?</b></p><p>—Fue una forma de encontrarme. <b>Necesitaba irme a un lugar donde nadie supiera quién era</b>, ni quién era mi familia ni qué hacía. Necesitaba caminar por la calle y que nadie me mire.</p><p><b>—¿Tu mamá estuvo de acuerdo con que te fueras?</b></p><p>—Siempre me dio el espacio para que yo haga lo que quiera, pero obviamente tenía miedo. Era chica.</p><p>—<b>¿En ese momento seguías atravesando la anorexia?</b></p><p>—Sí, pero tenía que ver con algo personal, una angustia muy grande ligada a una situación familiar, a crecer. La comida no era un problema, en mi casa la alimentación sana siempre fue importante: nos sentamos a la mesa, dejamos los celulares y charlamos. Un almuerzo puede durar horas.</p><p><b>—¿Afuera pudiste sanar un poco? ¿Lograste encontrarte con la que querías ser?</b></p><p>—Es una búsqueda eterna, pero sí fue un bálsamo. Me fui a estudiar pintura, dibujo, música. Siempre pensé: “<i>¿cómo voy a elegir una sola cosa si me gustan cien?”.</i></p><p>—<b>Ahí también apareció el costado emprendedor.</b></p><p>—Sí, armé una cápsula de carteras con una diseñadora que hoy es amiga mía. Me metí de lleno: iba todos los días a la oficina, dibujaba, hasta aprendí la estructura técnica del producto. Siempre digo que cuando hacés algo con responsabilidad, respeto y amor, no puede salir mal.</p><p>—<b>¿Cómo fue la adolescencia siendo hija de Araceli?</b></p><p>—La adolescencia ya es difícil de por sí. Es un proceso hormonal, una revolución total Hoy, a los 37, puedo mirarlo con más comprensión. Y si además es expuesta, tiene un desafío mayor.</p><p><b>—Y tener una mamá que es un ícono, una bomba sexy. ¿Pudo correrse como figura y darte lugar?</b></p><p>—Cien por ciento. Para mí era mi mamá. Obvio que sé que es hermosa, pero yo no la veía como una bomba sexy. Ella es al revés: capaz estamos charlando algo de la vida en un lugar público y se pone re histriónica, y le digo: <i>“</i>Má, te olvidás de que la gente nos está mirando”. De chica no quería acompañarla al supermercado porque cada dos minutos nos frenaban. A ella le encanta ir. Con mi mamá siempre fuimos muy cercanas también en edad. <b>No existía esa distancia</b> en la que uno se rebela contra los padres. Tampoco fui una chica de salir mucho o tomar alcohol. Me interesaban otras cosas.</p><p>—<b>¿Siempre estuvieron claros los roles?</b></p><p>—Sí, mamá es mamá, no es amiga. Obvio que charlamos y tenemos confianza, pero su rol siempre estuvo muy claro. Con Toto le pasa lo mismo.</p><p><b>—¿Era brava? </b></p><p>—Es brava, como todos, pero es una mujer que tiene muy claros sus ideales y muy clara su forma de vida. Y eso lo transmite a su familia.</p><p>—<b>¿Qué sentiste cuando la viste llorar en televisión hace poco?</b></p><p>—Uno tiene que pensar mucho lo que dice, porque esto se replica en todos lados. <b>Nada de lo que ella dijo me fue ajeno.</b> No me sorprende que llore: nadie puede disociarse de sus emociones. Cada historia es personal y hay heridas que el resto no conoce. <b>Yo vi a una mujer siendo cien por ciento sincera, y me parece fantástico</b>.</p><p>—<b>¿Qué le dijiste después?</b></p><p>—Que me parecía bien que diga lo que siente, siempre que no perjudique a nadie. Pero yo sabía lo que venía después: <b>críticas, mentiras, inventos</b>, y eso es lo que duele. Muchas personas conocen la verdadera historia, pero vende más mentir.</p><p><b>—Y hay algo de esa pareja con Adrián Suar que todavía sigue despertando mucho interés.</b></p><p>—Porque quedó en la historia, pero también es parte del pasado.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo viviste con él?</b></p><p>—Muchos años. De mis <b>3 a mis 17</b>, más o menos.</p><p>—Es mucho tiempo, vos por supuesto tenés a tu papá, pero existió un ejercicio de la paternidad. </p><p>—Totalmente.</p><p><b>—¿Viviste un duelo con esa separación?</b></p><p>—Sí. Mi mamá se separó dos veces. Con mi papá yo era muy chiquita, esa fue mi normalidad. Fue dura la separación era una persona importante en mi vida. No fue fácil, tampoco fue lineal entre ellos, fue una transición con subidas y bajadas.</p><p><b>—Tuviste una charla con él. </b></p><p>—Sí, pero hace cien millones de años. </p><p>—<b>¿Te quedaste enojada?</b></p><p>—Es difícil porque de cualquier cosa que diga se van a agarrar. <b>No fue lo que esperaba</b>, pero el enojo vino por otras cosas.</p><p>—<b>Era un segundo papá.</b></p><p>—Ese rol se construye, aunque el padre esté presente. Mi papá fue muy presente siempre, pero la convivencia genera algo más.</p><p>—<b>¿Hoy se cruzan y se saludan?</b></p><p>—Sí, aunque no nos cruzamos nunca. Pero viví con él 14 años, ¿cómo no lo voy a saludar?</p><p>—<b>Siempre mantuviste muy limpio el vínculo con tus hermanos.</b></p><p>—Re, porque son personas diferentes al resto. Me molesta cuando les dicen hermanastros. No importa de qué madre o padre salieron: son mis hermanos para toda la vida.</p><p><b>—¿Te llegaron a felicitar cuando se corrió el rumor de que iban a ser tíos? </b></p><p>—Fue un delirio. Las mujeres menstruamos, nos inflamamos, tenemos procesos hormonales. Me parecía absurdo tener que explicar algo tan básico. Y más viniendo de mujeres.</p><p><b>—¿Te dolió?</b></p><p>—No, estaba de vacaciones, desconectada del celular. Pero hay que frenar con preguntar “¿estás embarazada?”. Nunca sabés qué está atravesando el otro.</p><p><b>—Vos siempre hablás de manifestación y contás que te resulta.</b></p><p>—Te cuento algo: una semana antes de estrenar la obra <i>Pequeños grandes momentos </i>falleció papá y en el texto había monólogos de padres. <b>Fue desgarrador y reconstructivo a la vez</b>. Muy duro de hacer, pero el arte tiene esa magia de transformar.</p><p>—<b>Ahí aparece </b><i><b>Mi amiga y yo</b></i><b>.</b></p><p>—Sí. Fui a ver la obra después de un año atravesada por el duelo. Aunque una parte de mí quería trabajar, la otra no podía. <b>Me sentía disociada</b>. Leía textos y no quería hacer ninguno. Mi terapeuta me dijo algo clave: “El entusiasmo no viene de afuera, viene de adentro. Cuando estés lista, algo te va a entusiasmar”. Entonces decidí ir a ver esta obra sin juzgar, con otra disposición. En ese momento mi personaje lo hacía Josefina Scaglione. </p><p>—<b>Y se conecta con tu propia historia.</b></p><p>—Claro. Mi personaje escribe canciones que nunca muestra. <b>Yo hago eso hace años</b>. Tengo canciones guardadas en una nube esperando que deje de ser tan exigente conmigo misma. Sentí que esta obra era una forma de cocrear y finalmente soltar todo eso. Entonces no solamente es un espacio donde la paso bien, me rio, me divierto, canto, toco la guitarra, bailamos, disfrutamos, la gente conecta un montón, sino que para mí es un ejercicio en el que todos los días digo: “ok, este año”. </p><p>—<b>2026 es un año bisagra.</b></p><p>—Sí. De liberarme de mandatos, de hacer lo que tengo ganas. Todos tenemos, por más que trabajemos en no ponernos etiquetas y ponernos en un espacio físico hay algo que siempre está diciendo: “Uy, tenés que hacer esto”. “Uy, deberías, a esta edad deberías hacer tal cosa”. “Vos ya a esta altura de la vida deberías tener”. Siempre está eso en la cabeza dando vueltas y uno tiene que volver a enfocarse y decir: “Ok, no, qué pesada mi cabeza, bueno me la saco un ratito y vuelvo”. Y así constantemente. Pero es un año para sacar a la luz todas esas cosas que tengo ganas de hacer y que vengo guardando hace años. </p><p>—<b>¿La música está ahí?</b></p><p><b>—</b>Cien por ciento.</p><p><b>—¿Esa presión de la que tanto hablás también tiene que ver con la maternidad?</b></p><p>—Me encantaría ser madre y va a suceder cuándo y cómo tenga que suceder. Eso sí, no será este año. No siento una presión pero lógicamente tengo claro que tengo un reloj biológico y que más allá de eso me encantaría ser madre. </p><p><b>—Te lo escuché y también me quedé cuando estábamos hablando de tu papá y me dijiste que la primera conciencia del dolor tuvo que ver con che, no va a conocer a sus nietos. </b></p><p>—Es que yo sé que voy a tener hijos. Y siempre digo que me encantaría, sin juzgar ningún método de nada, cada uno es dueño de hacer lo que quiera. Obviamente hace un par de años, ahora ya no tanto porque es cuando sos un poquito más joven, todas mis amigas empezaron a hablar de congelar óvulos, nada, de todo este tema. De que muchas estaban en pareja, otras no. Otras que quieren ser madres, otras que no saben. Pero tener esa posibilidad. Y<b> </b>yo siempre tuve claro que no quería eso. No quería exponerme a eso. No quería exponer mi cuerpo a eso. Que no significa que esté mal o bien, es mi deseo, es mi cuerpo y es lo que yo tengo ganas de hacer conmigo. Siempre pensé en esto como de va a suceder en el momento que tenga que suceder de alguna manera u otra. Porque ser madre no significa solamente que el hijo nazca de ti, una puede ser madre de un perro, de una persona, de quien sea. De un hermano. Va a suceder de la manera que sea. Me encantaría sí, no es este año.</p><p><b>—¿Con Santi?</b></p><p>—Con él fue la primera vez que tuve la certeza de decir “es con esta persona”. Y eso es por su forma de vida, por su familia, por cómo es él, por cómo me acompañó en el proceso de mi papá. Porque nosotros apenas estábamos saliendo y, de algún modo, el que vivamos juntos tuvo que ver con eso. </p><p><b>—¿No estaban viviendo juntos en ese momento todavía?</b></p><p>—Se coqueteaba, pero no. O sea, no ciento por ciento. Él es una persona que no solo me acompaña, me contiene, me escucha. Está pendiente de lo que necesito.</p><p><b>—¿Cómo se construye intimidad siendo tan pública? </b></p><p>—Al principio no hacía visible la relación porque se pierde la mística y la magia de un montón de cosas, no se le da tiempo a la construcción de la pareja. Lo de mi papá también se supo mucho después porque para mí era importante poder transitar ese momento sin tener que decirle nada a nadie. </p><p><b>—¿Te imaginas en un streaming?</b></p><p>—Sí, un podcast me gustaría más. Lo estoy trabajando. Me gustaría hablar con personas sobre la vida. </p><p><b>—¿Hoy estás liviana llevando la vida? </b></p><p>—Por momentos sí, por momentos no. Capaz veo una paloma y lloro. Y después me río. Aceptar que somos todo eso es lo más lindo.</p><p><b>—La empresaria con Helicia sigue ahí a full.</b></p><p>—Sí, un poco depende de que nos elijan también. Estamos en un momento del comercio en indumentaria, accesorios, donde se abrió algo muy abruptamente, que me parece bien que suceda, pero el tema es que a las empresas más chicas de la Argentina no se las ayuda mucho. </p><p><b>—Es difícil para las Pymes.</b></p><p>—Es difícil sostener porque todo es muy caro. Entonces, este mes cumplimos 14 años y fue el último cumpleaños de Helicia tal como la conocemos. Entendimos que la fórmula que hasta ahora funcionó, ya no funciona, entonces para no hundirnos como un montón de marcas que perdimos estos últimos dos años tiene que renacer, transformarse y reformarse. Así que estamos en ese proceso. </p><p><b>—No se termina la marca. </b></p><p>—Helicia somos nosotras, Florencia y Agustina, que la sacamos a la vida y a la luz. Necesita reciclar la energía para poder volver a producir otras cosas. Entonces, para eso, necesitamos que la gente nos elija. </p><p><b>—¿Te enoja cuando un ministro (Luis Caputo) dice que se viste con marcas de afuera?</b></p><p>—Me parece que fue un poco desatinada la forma. Vos podés vestirte con lo que quieras, pero no podés quitarle mérito a cualquier cosa que se haga en el país. Me parece que uno puede elegir lo que quiere, pero acá tenemos mucha gente muy creativa, muy talentosa y que se le saque mérito a eso no me parece bueno. Es desatinado. Somos muchos los que trabajamos de esto y le ponemos tiempo y amor, nosotras producimos todo en nuestro país y si no lo podemos sostener, hay un montón de personas que dejan de tener trabajo. Además, se pierde nuestra identidad, porque podés comprar lo que quieras en cualquier parte del mundo, pero nada va a ser con lo que hacemos acá. </p><p><b>—Para este 2026 mucho teatro. ¿Cómo se están llevando Con Presta? </b></p><p>—La verdad que muy bien. Somos cuatro sobre el escenario junto a Sabrina Lara y Rodrigo Raffetto, que son dos actores maravillosos.</p><p><b>—En la historia, ustedes son dos amigos y él se separa. </b></p><p>—Somos <i>Santiago</i> y <i>Valeria</i>, amigos de toda la vida. Santiago se separa después de diez años, pero siempre estuvo enamorado de Valeria y se va a su casa a vivir su casa y pasa de todo. Es una obra muy divertida y la gente participa activamente.</p><p><b>—¿Viernes y sábados?</b></p><p>—Viernes y sábados en el Teatro Astros, a las 21 horas.</p><p><b>—Y nos vamos a reír, que nos hace falta.</b></p><p>—Sí, a todos. Vayan a reírse, a divertirse, a distenderse, a pasarla bien. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MGW5NIUF4ZG6JIA54XCNCMNTRI.jpg?auth=d608ca8e15a8769e859a1d0d2858ad7f7d09f736896fbc20dc44f6084dcb1c4b&amp;smart=true&amp;width=6192&amp;height=4128" type="image/jpeg" height="4128" width="6192"><media:description type="plain"><![CDATA[Maximiliano Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Graco Sendel se despide con miedo de Doménica Montero tras la llegada de un nuevo personaje: “Dejamos la vara muy alta”]]></title><link>https://www.infobae.com/mexico/2026/02/25/graco-sendel-se-despide-con-miedo-de-domenica-montero-tras-la-llegada-de-un-nuevo-personaje-dejamos-la-vara-muy-alta/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/mexico/2026/02/25/graco-sendel-se-despide-con-miedo-de-domenica-montero-tras-la-llegada-de-un-nuevo-personaje-dejamos-la-vara-muy-alta/</guid><dc:creator><![CDATA[Jazmín González]]></dc:creator><description><![CDATA[El hijo de Sergio Sendel deja atrás su rol de “Pedro” y se prepara para su primer papel antagónico, desatando expectativaS entre quienes lo siguen]]></description><pubDate>Wed, 25 Feb 2026 02:51:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EGUU4BY74BAHRIHL5GOZ37MPQM.jpg?auth=848ccafd96249fc72e5c23cb4f634e057dd53d72cbfb9bd0a6aa186a17ff0fcf&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Actualmente, Graco Sendel destaca por su papel de Pedro en la telenovela Doménica Montero, conquistando la pantalla de Las Estrellas y plataformas digitales. (Instagram/ @gracosendel)" height="1080" width="1920"/><p><b>Graco Sendel</b>, hijo del actor <b>Sergio Sendel,</b> está en el centro de la conversación televisiva tras su exitoso paso por<i> </i><i><b>Doménica Montero</b></i>., telenovela que actualmente se transmite en horario estelar por el canal de<i><b> La Estrellas. </b></i></p><p>Sin embargo, ahora el actor enfrenta un momento decisivo, pues debe superar el miedo a <a href="https://www.infobae.com/mexico/2026/02/19/graco-sendel-reaparece-con-nuevo-personaje-en-el-renacer-de-la-luna-tras-exito-en-domenica-montero/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/mexico/2026/02/19/graco-sendel-reaparece-con-nuevo-personaje-en-el-renacer-de-la-luna-tras-exito-en-domenica-montero/">dejar atrás la imagen de Pedro y lanzarse a un nuevo reto profesional en <i><b>El Renacer de la Luna</b></i></a>{, donde asumirá por primera vez <b>el papel de villano. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YLHOUJPABVG6JBFQLJDUX3TYHQ.jpg?auth=11eebd3a57eb6d05ed7f37736fc123d2329e802aa548b095b67853db7e0de7d3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El salto de Graco Sendel a El Renacer de la Luna representa un reto profesional al interpretar por primera vez un villano en televisión.
(RS / Televisa)" height="1080" width="1920"/><h2>El miedo de Sergio Sendel a dejar el personaje de Pedro atrás</h2><p>El inesperado giro en su carrera artística no solo representa un cambio actoral, sino que también exige una transformación física que ha generado debate y curiosidad entre los seguidores. </p><p>“A mí, lo que me da miedo es que la gente diga ‘no, yo quiero ver a Pedro’, pero no, hay que cambiarle. <b>Sí hay nervios, porque sé que va a existir esto</b>”, dijo sobre el vértigo que le provoca la transición.</p><p>Por otra parte, al referirse a la reacción del público, reconoció: “<b>Dejamos la vara muy alta con ‘Pedro</b>’, entonces existe esta inquietud”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T47SH7QOJJHHFCNVJJOB75WM2I.PNG?auth=3a252f87758fa421d982c755a0375eff0ee951ae88a2c1d566bd3ad58bd60446&smart=true&width=1174&height=870" alt="La transformación física de Graco Sendel para su nuevo personaje genera debate entre seguidores y aumenta la expectativa sobre su actuación.
(Captura de pantalla)" height="870" width="1174"/><h2>El salto al estrellato de Pedro a la construcción de una identidad propia</h2><p>El fenómeno Pedro marcó un antes y un después en la carrera de <b>Graco Sendel</b>. Su interpretación en la telenovela no solo conquistó la pantalla en <b>México</b> y <b>Estados Unidos</b>, sino que también generó eco en plataformas digitales como <i><b>ViX</b></i>.</p><p>Fragmentos de sus escenas circularon ampliamente en redes sociales, lo que reforzó la imagen del <b>joven actor</b> como uno de los talentos que seguirán presentes en los <b>melodramas mexicanos</b>.</p><p>Sin embargo, la <b>viralidad y el cariño del público</b> han incrementado la presión para que su próximo papel esté a la altura de las expectativas de los televidentes. </p><p>“Esperemos seguir por ese camino, yo tengo algo de ‘Pedro’ siempre, espero seguir por el camino de <b>que la gente me siga queriendo</b>, me siga viendo, igual cuando haga este personaje y, aunque sea malo, que me sigan queriendo”, mencionó para <i>Las Estrellas</i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7QDFTAAMJ5BV3HCDWFP6QVUYRM.jpg?auth=cfe6d69b294dc159827db8812332919f57ebbe54c05715dc8bc06c7c98803a8c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La confirmación de Graco Sendel en la próxima telenovela de José Alberto Castro consolida su proyección a largo plazo en la televisión mexicana.
(ViX)" height="1080" width="1920"/><h2>Trayectoria, desafíos y la industria televisiva</h2><p>Nacido el 30 de mayo en <b>Ciudad de México</b>, Graco Sendel, cuyo nombre completo es <b>Sergio Graco Santaella Paleta,</b> es hijo del reconocido actor <b>Sergio Sendel</b>, reconocido por sus papeles de villano. </p><p>A sus <b>27 años</b>, ha sabido equilibrar la herencia familiar con la búsqueda de un sello propio, combinando experiencia en el reality <i><b>Reto 2 Elementos: La Liga Extrema</b></i> y estudios en <b>Creación y Desarrollo de Empresas</b>.</p><p>La industria televisiva ha comenzado a apostar por su proyección a largo plazo, como queda demostrado con su confirmación en el elenco de una próxima telenovela producida por <b>José Alberto Castro; </b>sin embargo, no pierde de vista protagonizar un melodrama. </p><p>“Todos me dicen <b>‘¿cuándo vas a ser protagonista?’</b>, yo digo ‘cuando me hablen, cuando me echen una llamada’”, expresó entre bromas. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EGUU4BY74BAHRIHL5GOZ37MPQM.jpg?auth=848ccafd96249fc72e5c23cb4f634e057dd53d72cbfb9bd0a6aa186a17ff0fcf&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Actualmente, Graco Sendel destaca por su papel de Pedro en la telenovela Doménica Montero, conquistando la pantalla de Las Estrellas y plataformas digitales. (Instagram/ @gracosendel)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Gonzalo Aziz: el día que conoció a Sabina, su pasión por las motos y el motivo por el que “jamás” abriría una cuenta en Tinder]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/15/gonzalo-aziz-el-dia-que-conocio-a-sabina-su-pasion-por-las-motos-y-el-motivo-por-el-que-jamas-abriria-una-cuenta-en-tinder/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/15/gonzalo-aziz-el-dia-que-conocio-a-sabina-su-pasion-por-las-motos-y-el-motivo-por-el-que-jamas-abriria-una-cuenta-en-tinder/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El periodista al frente de “La Tarde de Infobae”, recorre en esta entrevista su historia personal, desde su vocación musical postergada hasta sus aventuras en moto por la Argentina. También, cuenta que su máximo deseo es formar una familia aunque nadie lo encontrará en una app de citas]]></description><pubDate>Sun, 15 Feb 2026 04:53:16 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Mucho antes de convertirse en uno de los analistas políticos más reconocidos de la televisión argentina, <b>Gonzalo Aziz</b> era un chico de Adrogué que encontraba su refugio en el piano y la guitarra. “Viví en una casa con muchos amigos”, recuerda el hijo único de una familia de clase media, sostenida por dos padres con vocación de servicio: un papá, ingeniero, que le enseñó a tocar sus primeros acordes a los nueve años; y una mamá educadora y directora de escuela, que marcó a fuego su sensibilidad y su forma de mirar al otro.</p><p>Durante años soñó con ser músico profesional. Los tests vocacionales en la secundaria le daban “99,9 % música”. Sin embargo, el temor de sus padres ante la incertidumbre de esa carrera y una conversación clave con una psicopedagoga del colegio, lo llevaron a anotarse en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. <b>“Lo tuyo es comunicar. No importa qué, comunicar”</b>, le recomendó la especialista. Allí descubrió una pasión inesperada por el periodismo y, más tarde, por la política. Ese recorrido lo llevó también por una maestría en Política en la Universidad Austral y un posgrado en Ciencias Políticas en la Complutense de Madrid.</p><p>Hoy, tras 23 años en la señal de noticias TN Aziz desembarcó en<b> Infobae en vivo</b>, en lo que él define como “el mejor momento de su vida profesional”. Al frente de<i> </i><i><b>La Tarde de Infobae</b></i>, de 18 a 21 y acompañado por <b>Diego Iglesias</b>, <b>Malena de los Ríos</b>,<b> Matías Barbería, Gustavo Grabia</b> y un equipo de expertos en política, economía y policiales, aportará lecturas especializadas y miradas diversas sobre la agenda del día. </p><p>De traje y corbata en pantalla, pero con alma de músico y alas de motoquero –un legado de su tío-, repasa el camino que lo trajo a este presente que considera bisagra: la infancia en la parroquia de barrio, su primera banda de rock, el día que tocó con los músicos de Joaquín Sabina en Madrid, la libertad que le dan los viajes sobre dos ruedas, el cable a tierra que representa su familia y el deseo cada vez más latente de enamorarse y de formar la suya propia. Pero advierte: “Jamás me van a ver en Tinder”.</p><p><b>—¿Entendiste que querías ser periodista cuándo? </b></p><p>—Uf, te tengo que contar una historia larga pero lo voy a hacer corto. Toco el piano y la guitarra desde los nueve años y mi sueño siempre fue ser músico. Los tests vocacionales de la secundaria daban 99,9 % música. Hasta que un día se lo dije a mi viejo que es el que me enseñó a tocar la guitarra y me dijo: “¿Músico?” </p><p><b>—Él es ingeniero.</b></p><p>—Mi papá es ingeniero. Y mi mamá es educadora, es directora general de escuela. Y ahí como que el susto de mis viejos en esa época, en ese momento de nuestra historia, me generó cierto temor a mí también, así que hablé con la psicopedagoga del colegio al que iba y me dijo que estudiara comunicación que lo mío es comunicar. No importa qué, comunicar. Así que me fui a la UBA y me anoté y ahí <b>empezó una pasión desconocida para mí por el periodismo y después por la política</b>, que hoy me tiene en este lugar súper feliz.</p><p><b>—Hiciste Ciencias de la Comunicación en la UBA.</b></p><p>—Sí. Y después hice una maestría en Política en la Universidad Austral. Y un posgrado en Ciencias Políticas en la Universidad Complutense, en Madrid.</p><p><b>—Decidiste que te gustaba estudiar además.</b></p><p>—Sí, me encanta. Porque <b>además</b> creo que los que hablamos de política o de economía tenemos una responsabilidad con la gente que nos ve. Porque a veces nos escuchan, nos ven o nos leen, y no digo que determinamos su conducta, pero de repente, <b>si</b> <b>confían en vos, quizás toman una decisión de inversión o de vida</b> —o de lo que sea— porque vos estás diciendo: “che, al país le pasa tal cosa”. Entonces, la mejor manera que tengo de ser responsable con ese compromiso que nuestras audiencias ponen sobre nosotros es estudiando. <b>Decir:</b> “mirá, hice lo mejor que pude”.</p><p><b>—¿Cómo era esa infancia, cómo era esa casa?</b></p><p>—En Adrogué. Una familia de clase media que se hizo muy de abajo. Mi mamá era directora de la escuela a la que yo iba en la primaria. Cuando pasé a la secundaria, mi vieja dijo: no voy a ser la directora de la escuela a la que va mi hijo porque es una tragedia para él. Así que se puso un jardín de infantes que hoy es un tremendo colegio de avanzada para la Argentina, en el cual mi papá, ingeniero, ya trabaja desde hace mucho tiempo. Una casa con muchos amigos, con mucha familia.</p><p><b>—¿Hijo único? </b></p><p>—Hijo único, lamentablemente no por deseo sino porque la vida así lo quiso. Pero <b>con</b> una familia y una casa súper social.</p><p><b>—¿Muy mimado?</b></p><p>—Te diría que sí. A ver, yo creo que<b> esa es la única manera en que se cría </b>un hijo: lo amás. </p><p><b>—Me dijiste antes de empezar que tenés ganas de ser papá.</b></p><p>—Sí, <b>me encantaría ser padre</b>. Soy muy familiero, muy amiguero. Me encanta el grupo, estar en grupo. No me gusta estar solo. </p><p><b>—La vida de club.</b></p><p>—La vida de club, de parroquia en Adrogué también, Acción Católica. De campamento a Bariloche. </p><p><b>—¿Era una familia religiosa?</b></p><p>—Mis viejos no, pero yo me sumé a la parroquia porque era una institución del barrio donde se jugaba a la pelota, donde tenía mi grupito de rock. Había fiestas. Mi primera novia. Todo pasaba por ahí. Y creo —aunque te sorprenda— que los análisis políticos que hago hoy están muy nutridos por esa experiencia de vida. Yo siempre levanto la bandera del diálogo y de la comprensión del otro diferente.</p><p><b>—Bueno, escribiste un libro hablando del tema, ¿no?</b>—Sí, pero digo: eso se lo debo también a mis papás, a mis tíos, a mis primos, que todo el tiempo en casa respetaron las opiniones ajenas. No se cancela a nadie. Uno <b>mama</b> lo que después vuelca como comunicador.</p><p><b>—¿El vínculo con la religión continuó?</b>—No. Creo en Dios, tengo fe, pero no voy a misa ni nada. <b>Aun así,</b> soy una persona de mucha fe.</p><p><b>—¿Y el amor por las motos cuándo apareció?</b></p><p>—El amor por las motos se lo debo a mi tío César, que falleció hace unos años: era el hermano de mi mamá y le encantaba viajar en moto por el mundo. Y tardé mucho en animarme porque siempre recibí comentarios que, sin mala intención, te dicen que la carrocería sos vos; que voy a esperar el día en que me llamen para avisarme que —viste—. Y digo, un día aprendí que también cruzando la calle te puede pasar algo y que vale la pena a veces tomar algún riesgo para disfrutar. Y viajar en moto es hermoso.</p><p><b>—¿Qué aventuras encontraste ahí?</b></p><p>—Muchísimas, porque primero cuando <b>andás</b> en moto tenés una sensación de libertad que es espectacular. Te sentís mucho más joven, más vivo, y <b>adonde</b> llegás la gente que te recibe es increíble. Caés en moto y te aparecen un montón de personas que te quieren conocer porque intuyen que sos de una manera particular. Y después porque es espectacular sentir físicamente el vínculo con el entorno. Vos abrís el casco —con el casco puesto, lógicamente— y ves un lago, ves un mar, ves una montaña. Recorrí toda la Argentina, todo Chile, toda España, el sur de Francia, todo el Reino Unido y el sur de Italia en moto. En cada lugar <b>encontrás</b> gente que se copa con tu historia de que andes en moto. Y <b>también</b> muchos que me veían en la tele y decían: “pero si vos hablás de política”. ¿Y qué, no se puede acaso?</p><p><b>—Es que te imagino cantando con la banda de rock y recorriendo el mundo en moto y no es el que veo en la </b><i><b>tele</b></i><b>. Cuidaste mucho tu intimidad</b></p><p>—La cuidé mucho, primero porque no soy una persona a la que le guste hablar <b>exacerbadamente</b> de su vida privada en los medios de comunicación. No quiero ser noticia yo.. Y en segundo lugar, porque quizás <b>tuve mucho autoprejuicio de creer que si yo mostraba eso iba a perder la sobriedad que un analista político debe tener</b>. Después me di cuenta de que, de repente, el año pasado haciendo un programa de streaming me encontraba tocando el piano con <i>Cruzando el Charco</i> o con César “Banana” Pueyrredón, o con Sandra Mihanovich o con Kapanga, y todos me decían: “pero yo te veo a la noche en la televisión hablando y acá estás de remera”. Y creo que terminé dándome cuenta <b>de</b> que mucho de lo que digo cuando hablo de política está muy nutrido por el arte. Yo creo en el arte como factor de la política. Me encantan los artistas que hablan de política, que dan su posición. Los admiro.</p><p><b>—Y eso también lo trasladás a tu imagen: siempre estás impecable.</b></p><p>—Cuando decidí pasar de ser periodista a analista político lo primero que hice fue hacer una maestría en política porque pensé en nutrirme mucho. Después también me di cuenta de que la estética es muy importante. Los grandes analistas británicos o norteamericanos andan de traje y corbata, y me encanta, les tengo tanta admiración que elegí seguir esa escuela.</p><p><b>—Pero también disfrutaste sentarte a tocar con César “Banana” Pueyrredón.</b></p><p>—Exactamente, sí. Claro que sí. </p><p><b>—¿No estamos en un momento en el que podemos separar el contenido del envase?</b>—Mirá, yo tengo un tema con eso. Creo que las formas dicen mucho también. Hice toda mi carrera en la televisión tradicional, en el canal tradicional de noticias de la Argentina. Con lo cual nací, viví y creo que moriré trabajando de saco y corbata desde el día uno que entré a TN. <b>Llegué como pasante de traje y corbata</b>. Un pibe. “¿Y vos qué hacés vestido así, si sos un pasante?”, me dijeron. Y pensé que el día que me llegara la oportunidad de estar en cámara estaría listo para eso. Y se me reían todos.</p><p><b>—Y para hacer esa trayectoria, ¿fueron más importantes los sí o los no que te dijeron?</b>—Los no. Estoy en un momento de mi vida en el que me encantaría encontrarme con las personas que me dijeron que no para darles las gracias. Tengo una persona en mente que claramente no voy a nombrar, pero fue una autoridad muy importante del canal en el que yo trabajaba, que fue muy dura conmigo en su momento y a la que le estoy profundamente agradecido, porque todos sus no son los que me llevaron a hacer otras cosas que me trajeron hasta acá.</p><p><b>—¿Y vos cuántos no te encontraste diciendo? </b></p><p>—Muchos, porque soy súper exigente para trabajar. Pero lo hago con respeto y con amor, no lo hago con ánimo de jorobar a nadie. </p><p><b>—El año pasado te vi pasándola bien: en el streaming, en </b><i><b>Los 8 Escalones</b></i><b>. ¿Ese siempre fuiste vos o algo en este crecimiento te permitió descontracturar? </b></p><p>—Creo que llegó en el momento en el que decidí que mi vida personal es lo más importante que tengo.</p><p><b>—¿Y cómo llegaste a esa conclusión?</b>—Y, primero por el paso de los años. Porque vas viendo todas las decisiones erróneas, equivocadas que tomaste y no digo que te vayas arrepintiendo, pero vas aprendiendo. Y segundo, porque también te vas dando cuenta de que, como decía mi tío, te comiste la mitad de la pizza y te queda la otra mitad nada más. Entonces, <a href="" target="_blank" rel="">si no ponés a tu vida personal por encima de todo, no vas a ser un gran profesional. Está lleno de profesionales que desde lo técnico son muy buenos en los medios de comunicación. No sé si hay tanta gente plena en su vida personal.</a> Y creo que eso afecta mucho.</p><p><b>—¿Vos hoy sos pleno en tu vida personal?</b>—Sí, sí. En un punto, sí. <b>Me falta lo más importante, que es formar una familia, que es mi máximo deseo</b>.</p><p><b>—¿Tenés ganas de enamorarte?</b>—Sí, claro que sí. Te repito: soy súper familiero y soy súper equipero. Donde voy armo equipo y para mí la conformación de la pareja no es la sociedad de dos individuos, sino el equipo de dos personas, de dos seres humanos.</p><p><b>—Vos siempre fuiste muy reservado con tu vida, entonces no sé si estás hace mucho soltero, si estuviste en pareja y te separaste.</b></p><p>—Estoy soltero, sí. Y hace mucho tiempo que no tengo una pareja estable. Pero soy una persona que ama estar en pareja, que le gusta hacer familia.</p><p><b>—Hay ganas de eso. Está bueno. </b></p><p>—Sí, totalmente. Sí.</p><p><b>—¿Te puedo ver en Tinder o en una aplicación?</b></p><p>—No, jamás. Nunca tuve eso. Creo que también <b>esto</b> está muy ligado al rol profesional que uno ocupa: estamos muy expuestos los que trabajamos en esto y, sobre todo, los que hablamos de política, a la malicia de un montón de gente que puede aprovechar esas herramientas para querer hacernos daño.</p><p><b>—¿Mandando mensajito por redes sociales?</b></p><p>—Tampoco. </p><p><b>—Es re difícil, se acota un montón en este momento del mundo... </b></p><p>—Cuando digo mensajito podés mandar, pero siempre lo mismo que diría tomando algo, un café en un bar. </p><p><b>—Pero a alguien que ya conocés o a alguien que te presentaron. No le vas a escribir a una desconocida.</b></p><p>—No, ni loco. No. No. Ni loco. </p><p><b>—Sigue siendo un señor de traje y corbata.</b></p><p>—De traje y corbata, sí, pero también porque es el tipo de pareja que a mí me interesa construir. Respeto a todos pero digo, a mí <b>me interesa construir vieja escuela</b>. </p><p><b>—¿Por dónde pasa el placer hoy, el disfrute fuera del trabajo?</b></p><p>—Por estar con la gente que quiero y por viajar. Y por la música. Esas son las tres cosas que a mí me hacen feliz. Me hace muy feliz estar con mis amigos, con mi familia, con mis viejos, con mis tíos, con mis primos. Soy muy de volver a Adrogué que es el lugar donde nací y donde viví hasta hace seis años y disfrutar de un asado, estar al aire libre en una pileta, de tocar la guitarra con mis amigos, de tomar un vino. Eso me hace muy feliz. Me hace muy feliz ir a Villa La Angostura que es mi lugar en el mundo, donde mis papás pasan gran parte de sus días. Y estar en familia ahí en ese lugar tan hermoso. Y me hace muy feliz también viajar. Disfruto mucho viajar por el mundo, sobre todo volver a España que es un país que amo.</p><p><b>—Me contabas que es un lugar que te enamoró cuando estudiaste.</b></p><p>—Sí, cuando estudié ahí. Yo soy muy fanático de <b>Joaquín Sabina</b> a punto tal que viajé especialmente a España para ver su último concierto. El último de su vida. Y tuve la fortuna de sentarme en un palco al lado de personas como Jorge Drexler y llorar y disfrutar, pero Sabina es para mí la manera de contar Madrid. Yo voy a Madrid, me pongo los auriculares y camino por El Retiro o por el Paseo de Recoletos. </p><p><b>—¿Me odiaste cuando te conté que lo entrevisté acá o lo entrevistaste alguna vez? </b></p><p>—Sí, te odié. Nunca lo entrevisté. Una sola vez el Bebe Contepomi me permitió acompañarlo a una entrevista. El Bebe es muy amigo de Sabina. Y cuando terminó la entrevista me hace pasar, me sienta con ellos y Sabina —que había escrito el disco <i>Alivio de luto</i>— me pregunta: “¿y qué te ha parecido mi último disco?”. Y el Bebe me mira y me dice: “decí la verdad, no le mientas”. Entonces lo miro a Sabina y le digo: no me gustó. Es el disco en el que Sabina escribe por primera vez sus canciones sin estar atravesado por el consumo de nada. Entonces las canciones —y esto no es apología de nada, por favor— eran canciones mucho más planas desde lo poético y no había ninguna canción de amor profundo en ese disco, y eso es lo que Sabina mejor hace. Entonces <b>tuvimos un debate con Sabina sobre ese disco</b> y fue maravilloso. Y te voy a contar una anécdota mucho más fuerte. Cuando viví en España, en plena pandemia, en mayo de 2021, Pedro Sánchez toma la decisión de reabrir el turismo intercomunitario y de permitir que hubiera —con algunas excepciones— espectáculos en las ciudades. Primer concierto en Madrid, en el Teatro Alcalá. La banda de Joaquín Sabina sin Sabina, que por un tema de salud y de edad no podía participar del concierto. Entonces voy con un amigo —yo viviendo en Madrid—, sale la banda y quien era en ese momento su bajista, Pancho Varona, dice: “vamos a invitar a tres personas a que nos acompañen. Lo único que les pedimos, por favor, es que sean personas que sepan de música, que hayan estudiado música, porque esto tiene que seguir siendo un concierto”. Y pasé y <b>canté</b> <b>“Peces de ciudad”</b>, que para mí es el himno de mi corazón, en Madrid, en el Teatro Alcalá, con la banda de Joaquín Sabina.</p><p><b>—¿El trabajo se disfruta?</b></p><p>—Yo lo disfruto mucho, porque amo este país y porque creo que el trabajo de los analistas políticos es —o, en su defecto, debe ser— colaborativo con el país en el que uno vive. Uno analiza la política para que haya gente que escucha o ve lo que uno dice, y <b>eso</b> colabora con las decisiones que otras personas toman.</p><p><b>—¿Y cuando un presidente te picantea un poco en las redes qué pasa?</b>—Bueno, me ha pasado con Milei hace un año y pico. No está bueno. No está bueno porque hay una relación de poder clara entre un presidente y un analista político. El presidente es el presidente y vos sos un trabajador que trabaja de analista político. Que te podés equivocar una y mil veces, pero es duro discutir con un presidente. Pero me parece que uno tiene que bancarla en ese momento. <b>En todo caso,</b> si se equivocó, pedir disculpas, y si no, sostener la postura y la posición.</p><p><b>—No es solo un presidente, es todo un aparato atrás en las redes muy fuerte.</b>—Sí, en este caso sí. Hay todo un aparato de redes sociales que, afortunadamente, ahora bajó un poco el copete, pero cuando me pasó a mí —que también le pasó a Jazmín Bullorini, le pasó a Manu Jove; yo fui el primero de ese grupo— había una artillería digital disparándote, diciendo cualquier barbaridad de vos, y es tremendo porque muchos de los hombres y mujeres que trabajan en el gobierno vienen de la política de mucho antes; a muchos los conozco, gente con la que compartí la Facultad, por ejemplo. Fui compañero de maestría de uno de los últimos ministros de Milei, también de funcionarios del gobierno de Alberto, de Cristina, de Macri. Hemos compartido cumpleaños, cosas de la vida personal… y decirles: “che, ¿cómo podés permitir que se haga esto? ¿Cómo no le dijiste a este que está destrozando mi reputación en las redes sociales que me conocés, que sabés que esto es mentira?”.</p><p><b>—¿Cómo lo viviste vos personalmente en ese momento? ¿Se responde? ¿No se responde?</b></p><p>—Mirá, lo primero que hacés es cometer todos los errores, porque nadie sabe cómo resolver ese tipo de situaciones hasta que no te toca vivirlas. Es tremendo eso. A mí me pasó: de las peleas que tuve con Milei, la más dura de todas fue por un comentario gracioso que hicimos con Diego Sehinkman —con un dato real, aparte, eh; no fue inventado— sobre un viaje de Milei a Estados Unidos.</p><p><b>—La foto con Trump.</b></p><p>—La foto con Trump. Que todos los que estudiamos ciencia política sabemos esto: en Estados Unidos el lobby es legal y está lleno de consultoras que a los políticos que visitan Estados Unidos les proveen el servicio de relacionamiento, foto, reunión, etc. Y al momento en que yo hice ese comentario la foto con Trump no estaba. Y la persona que a mí me cuenta que la foto no estaba. Es una persona que conozco desde hace 15 años, que trabaja hoy en el seno de este gobierno. Me lo contó con mucho respeto. Me decía: “mirá, vos me conocés a mí, ya sabés cómo trabajé en otros gobiernos, cómo trabajo ahora. Si no tenemos la foto, lo voy a parar al presidente y se sacará una selfie con Trump, pero la foto me la traigo”. Y yo conté eso cómicamente un viernes a la noche, como para contar un poco la cocina de la política. Cero sentimiento malicioso hacia el presidente. De hecho, si vos ves todo lo que yo venía diciendo de ese viaje, eran todos halagos a un viaje que había sido exitoso. Entonces, que después se haga un recorte sobre veinte segundos de un programa de una hora y media y aparezcan un montón de comentarios ya no sobre tus habilidades profesionales sino sobre cómo sos como ser humano, es tremendo. <b>Lo hablé hasta con el propio presidente ese día</b> y me dio mucha pena que él no haya podido entender en ese momento que lo que se hizo fue sin maldad.</p><p><b>—¿Cómo quedó el vínculo? </b></p><p>—Quedó un vínculo de respeto, pero era una persona con la que hablábamos —aun con todas las diferencias, porque yo tengo muchas críticas por el gobierno— con mucho respeto. Hasta ese momento veníamos hablando bastante; de hecho, él me pidió un día que quería leer mi libro y se lo llevé, me hizo una devolución. Después de ese acontecimiento la relación fue muy tirante y <b>hoy casi no hablamos</b>.</p><p><b>—¿Uno se asusta en ese momento?</b></p><p><b>—La pasás </b>mal porque sentís que es el Estado contra vos. Te lo juro —y no me estoy victimizando, ya pasó mucho tiempo y ya lo superé—. Pero yo estaba con mi familia en Miramar tomando mate sentado en la arena, en una playa, y de repente empecé a recibir llamados telefónicos que fueron súper intimidantes, con un montón de comentarios de los cuales costaba mucho reponerse. Pero bueno, yo estaba muy tranquilo con lo que estaba haciendo.</p><p><b>—Hablábamos hace un ratito de tu formación y de la responsabilidad con la que te tomás el trabajo de comunicar; ¿Cómo ves hoy lo que está pasando en cuanto a la comunicación?</b>—Yo estoy a favor de que se amplifiquen las fuentes de trabajo para todos nosotros. Eso no puede ser una cosa completamente desregulada. Voy a tratar de explicarme porque es un tema muy sensible, porque siempre estamos al borde de que algún comentario pueda hacerme pasar a mí como una persona que quiere recortar la libertad de expresión. Nada más lejos de mí que eso. Todos tenemos derecho a decir lo que queremos. Ahora bien, los periodistas no podemos no tener ninguna consecuencia si lesionamos a alguien. Voy a poner un ejemplo. Ponele que yo me voy después de esta entrevista y digo públicamente, alegremente, que vos a mí me pediste plata para hacer esta entrevista. Hago pelota tu reputación. ¿Por qué yo no tengo ningún tipo de consecuencia por hacerte mal si lo hice a propósito? </p><p>Entonces mi pregunta es esta: ¿los periodistas no deberíamos ratificar profesionalmente nuestro trabajo para decir “che, si me equivoco en algo que hago, me equivoco desde la buena fe y habiéndome preparado”? ¿Por qué te quiero decir esto? Porque si un arquitecto hace mal un balcón y una persona se cae y se lesiona, el arquitecto paga una consecuencia. Nosotros tenemos un arma muy fuerte que es la comunicación: podemos levantar o destruir a un montón de gente con nuestros comentarios. Entonces, yo creo que tiene que existir —sin afectar la libertad de expresión— alguna herramienta, algún mecanismo o lo que sea que garantice que nuestro trabajo se hace con responsabilidad, sin mala fe, y que si hiciésemos algo con mala fe y con saña eso no pueda ser gratuito para nosotros.</p><p><b>—El tema es que hoy eso lo planteás en cuanto a periodistas, pero hoy hay muchas personas ocupando roles de comunicación que no son periodistas.</b>—Yo creo que <b>hay que discutir si el periodismo no merece ser colegiado</b>. Las profesiones que tienen un impacto en terceros —la medicina, la arquitectura, la ingeniería, etcétera— están colegiadas porque es un mecanismo que permite <b>ratificar</b> la capacidad y la calidad profesional de la persona que hace un determinado trabajo para ver si puede hacerlo o no hacerlo, con formación, con capacidad, con trayectoria. Nosotros también tenemos un montón de aristas de nuestra actividad profesional que impactan sobre terceros. ¿Por qué lo puede hacer cualquiera? ¿Da lo mismo que lo haga una persona que se preparó que alguien que no se preparó? No sé, yo al menos planteo la discusión. No es que quiera autorreferenciarme, pero decidí hacer un máster en política porque en un momento me di cuenta de que era una especie de ser superior que se paraba en un estudio de televisión a opinar sobre el presupuesto, a opinar sobre el decreto, a opinar sobre… Y pensaba: <b>si yo en mi vida había visto</b> <b>un presupuesto por dentro</b>. Y no digo el dossier que le entregan a un periodista; nunca vi cómo se hace un presupuesto. Digo: ¿acaso los periodistas políticos no tenemos que saber cuál es la diferencia entre un decreto de necesidad y urgencia y un decreto reglamentario? ¿La confección de un presupuesto? ¿Cómo es el trabajo en comisión? ¿Cómo se redacta una ley? ¿Qué diferencia hay entre un decreto y una resolución de un ministerio? Estaba opinando de muchas cosas que nunca había estudiado. Y fui y me anoté en una maestría en política pública, donde estudian la mayor parte de los ministros. Y tenía de compañeros a ministros, diputados, senadores. Y de repente un examen era: confección de un presupuesto. Y me encontré a mí mismo redactando un presupuesto. O: analice este decreto reglamentario y diferéncielo de un DNU. Y claro, está buenísimo eso porque, una vez terminado ese período de formación, volví a la televisión con el conocimiento del caso.</p><p><b>—Ahora, Gonza, ¿vos llegás a tus 23 años a TN como pasante ya sabiendo que te interesaba la política y que era por ahí, o podía haber sido policiales, espectáculos?</b></p><p>—Hoy, con el diario del lunes, te digo que hubo una señal previa. En la Universidad de Buenos Aires trabajé, cuando fui alumno, como ayudante de cátedra en la materia Historia Política Argentina. Ahí ya despierto un interés por la política que después, cuando arranca mi época de cronista, se da por esta circunstancia de la vida: en el año 2008 ocurre la 125, me mandan a hacer los móviles durante más de un mes a la ruta, a San Pedro y la Ruta 9, todo el corredor hasta Rosario, y al regreso, cuando Cobos convence a Cristina de mandar una ley al Congreso para discutir las retenciones, el canal me dice: “che, pibe, ¿te interesa ir a cubrir el tratamiento de la ley?”. Y fui como quien no quiere la cosa y <b>me quedé en el Congreso como acreditado parlamentario durante 14 años</b>.</p><p><b>—¿Y nunca quisiste pasar del otro lado? </b></p><p>—Me lo planteé muchas veces. Lo que pasa es que, primero, hoy no encuentro ningún espacio político que me contenga en cuanto a mis intereses o a mis maneras de ver la Argentina. Yo creo mucho en el valor de la coherencia, entonces me encuentro con el hecho de que, si te metés en política, tenés que tragarte muchos sapos. Y pienso: me imagino a mí trabajando en determinado espacio político con <b>alguien</b> que yo, como periodista, vi robando y que me digan “no podés tocarlo”. No, paso. Entonces prefiero colaborar con lo público desde mi rol de analista político, haciendo buenos análisis de la realidad, tratando de compartir mis opiniones. Y, bueno, colaborar.</p><p><b>—¿Te ofrecieron lo que conocemos como sobres?</b></p><p>—Sí, <b>mil veces</b>. A ver, no te dicen “un sobre”, pero te dicen: “che, me interesa…”. No. La verdad que, primero, no va con mis valores. Y segundo, me parece que es muy de gil aceptarlos, además de ser una persona deshonesta, ¿no?. Pero ponele que sos deshonesto y además sos un gil, porque acá todos nos enteramos de todo. Y gran parte de nuestro valor profesional pasa por nuestra reputación.</p><p><b>—¿Te das cuenta cuando un colega tuyo sí acepta?</b></p><p>—Sí. Recontra. A mí no me molesta el periodismo militante aunque no lo comparto. Para mí no podés ser periodista y militante. Ahora, ponele que lo hacen de corazón: lo respeto. No lo comparto. Pero el que hoy lo ves militando para determinado político y hace tres días militaba para otro —que pasa un montón— deja muy en evidencia que lo está haciendo por otro interés.</p><p><b>—Eso enoja.</b></p><p>—Sí, claro, porque además la gente nos juzga a todos después. O aparece un Milei de la vida hablando de periodistas ensobrados. ¿Qué tiene que ver este conmigo? Nada. Y te da bronca, claro que sí.</p><p><b>—¿Con quién charlaste la decisión de irte de </b><i><b>TN</b></i><b>?</b></p><p>—Con mi papá, que es la persona con la que hablo <b>de </b>todo. Mi viejo es un tipo inteligentísimo, es brillante; es un tipo de una inteligencia superior. Y mamá es corazón puro, es una gran educadora, muy formada a nivel universitario. Pero a mi mamá siempre le gana el corazón. Mi vieja se levanta todos los días con ganas de vivir: es un corazón caminando. Mi viejo es un tipo muy sabio. Hablo con él de las cosas. Y aunque no lo creas, esta vez lo hablé con él y con un profesor de la maestría, que es una persona muy conocida públicamente —por eso preservo su nombre—. Son las dos personas que me aconsejaron. Mi papá es la persona con la que discuto todo, a la que le pido los mejores consejos para todo lo que tengo que hacer en mi vida. Y además es un tipazo. Si me decís cómo me gustaría cerrar esta entrevista, hablando de quién, yo te digo: <b>a mí la vida me regaló los mejores papás que te pueda regalar la vida</b>. Tengo un papá y una mamá que son un mil, que siempre me acompañaron en todo, que siempre me respaldaron en todo. Y yo te puedo decir con total certeza que soy esto que ves en gran parte por mi papá, por mi mamá y por mi familia. </p><p><b>—Me quedo con eso entonces. ¿Lo vas a traer un día al programa?</b></p><p>—Feliz. Me pasó ahora que estuve en el Sur, que lo fui a ver, que un día lo pesqué mientras me estaba cambiando para ir al lago con él y con una familia amiga, y lo escuchaba a mi viejo: “no, no, porque Gonzalo empieza en Infobae… y además, no, el excelente trato que le están dando…”. Y hablaba con un amor y con un orgullo de papá que ve que su hijo es feliz haciendo lo que hace; con un orgullo que imagino que él como papá debe mirar a mi vieja y decir: “Pato, lo logramos, ¿viste?”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MERJKLVMJZGC3ICVPDITZFK3CM.jpg?auth=37cf7e8343ab0e5a5bf31d99c591d0d73a62e29d9322ed4af19bc0e0f7dd04f0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Gonzalo Aziz]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Yo mataría porque me hubiera tocado a mí”: Nacho Girón y la historia de su hermana Guadalupe]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/08/yo-mataria-porque-me-hubiera-tocado-a-mi-nacho-giron-y-la-historia-de-su-hermana-guadalupe/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/08/yo-mataria-porque-me-hubiera-tocado-a-mi-nacho-giron-y-la-historia-de-su-hermana-guadalupe/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El periodista que mañana estrena “Infobae al amanecer”, la primera mañana informativa de “Infobae en vivo”, junto a Belén Escobar y Luciana Rubinska, repasó su camino desde la radio a los 11 años hasta las coberturas de guerra. Habló del costo físico y emocional de su oficio, de su obsesión por agendarlo casi todo y del vínculo con su hermana, cuya discapacidad moldeó su mirada sobre la vida, el trabajo y la política pública]]></description><pubDate>Sun, 08 Feb 2026 03:51:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay personas para las que el periodismo no es un trabajo sino una condición. No se apaga con las vacaciones ni se suspende cuando el cuerpo pide freno. <b>Ignacio “Nacho” Girón</b> lo explica sin romantizarlo: “a veces la sufro”. Cuenta que se levanta de madrugada, mira el celular casi por reflejo y, si hay una noticia fuerte, ya no hay vuelta atrás. “Automáticamente te pones a hacer cosas, a trabajar”. Esa necesidad de estar, de no correrse del acontecimiento, no la puede explicar del todo. “Es inexplicable”, dice. “Sobre todo si tenés la pasión como yo tan, tan, tan de chico”.</p><p>Esa pasión no vino heredada ni allanada. “Increíblemente nací periodista”, afirma, aunque en su familia no había antecedentes en los medios. Sí había diarios todos los días y radio prendida de fondo. Y una insistencia temprana: a los once años llamó a una radio del dial, pidió conocerla, volvió a llamar y siguió insistiendo hasta que lo dejaron ir. Cuando le mostraron el lugar y le señalaron la salida, respondió sin dudar: “No, no, quiero hablar”. Lo metieron a un estudio y pidió presentar un tema. “Con ustedes, Pinocho”, dijo, pisando la canción. “Nací para esto”, recuerda hoy, todavía conmovido.</p><p>Mucho antes de convertirse en una de las voces referentes del periodismo político fue cronista de rock, entrevistador obsesivo y buscador serial de oportunidades. “Tenía un solo objetivo en la vida: entrevistar a <b>Charly García</b>”. Lo persiguió durante años hasta lograrlo una madrugada cualquiera. Al terminar esa nota, tomó una decisión definitiva: “dije basta para mí. Ahora paso al otro periodismo”. El de la política, lo social, los conflictos y las guerras. “Me gusta contar todo lo humano que pasa detrás de la palabra guerra”, explica, después de haber estado en fronteras narco, zonas de tiroteos y barrios donde “me vi negro” y pensó que no volvía.</p><p>Mañana, esa trayectoria desemboca en un nuevo desafío: el estreno <b>de Infobae al amanecer</b>, la primera mañana informativa de<b> Infobae en vivo</b>, que Girón conduce junto a <b>Belén Escobar</b> y <b>Luciana Rubinska</b>. Dos horas para “que te enteres de todo lo que te tenés que enterar pero que pases un buen momento”. Con un equipo nuevo, con miradas que se cruzan y con la misma pasión de siempre. “Yo sigo siendo ese pibe que llamó a los 11 años a Radio Panda”, dice. Y cada vez que escuchan “tres, dos, uno, aire”, confiesa, “me sigo poniendo nervioso y me sigo poniendo contento incluso en los días que puteo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4BZFGSD2E5A6ZACN5YEOZ2P4S4.jpg?auth=8e5ba1609d93746cf820344af2ef2345293bf8f3ee9843bda6aef87a2ba8c16e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Nacho Girón junto Luciana Rubinska y Belén Escobar conducen 'Infobae al Amanecer' de lunes a viernes a las 7 AM por YouTube y FM 97.1" height="1080" width="1920"/><p><b>—Y hay algo de la adrenalina de eso que te gusta. </b></p><p>—Sí. A veces la sufro. De hecho en estos 40 he tenido algún patatús de salud. Es difícil explicarle al que está del otro lado que <b>es una profesión de vida entera</b>. Hace poquito me levanté a las tres y pico de la mañana a ir al baño cual señor y para qué toqué el celular y veo caída de Nicolás Maduro en Venezuela. Y automáticamente te pones a hacer cosas, a trabajar ¿no?</p><p><b>—Hay algo del cuerpo cuando uno ve eso que pide. </b></p><p>—Sí, querés estar. Es raro porque después cuando estoy de vacaciones digo necesitaba descansar y a veces está bien tomar un poco de oxígeno y de distancia con la realidad pero después también alguna vez me pasó en una vacación algo importantísimo a nivel mundial o de Argentina que pasaba y hay una parte de mí que aunque está descansando dice quiero estar ahí. Es inexplicable. Sobre todo si tenés la pasión como yo tan, tan, tan de chico.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que el periodismo era tu camino? </b></p><p>—Increíblemente nací periodista. No tengo periodistas o no tenía periodistas en mi familia, mi hermana <b>Agustina Girón</b> también trabaja en los medios, es mi hermana más chica, pero fui el primero de los Girón de toda la generación, al menos que yo reconstruí, periodista. Siempre supe que iba a hacer periodismo.</p><p><b>—¿Tenés alguna imagen de esa vocación desde chico? </b></p><p>—Tengo una foto de tres años leyendo un diario al revés. Estoy sentado en un banquito, soy un nene, le robo el diario a mi familia y “lo leo”, no sabía leer, desde ahí toco un diario y me gusta.</p><p><b>—¿Cómo era tu familia en la infancia? </b></p><p>—Todos laburantes. Mi viejo dedicado al comercio internacional en un banco. Mi mamá antropóloga. Ninguno periodista. Sí es verdad mucha conexión con leer los diarios, todos los días llegaba el diario a mi casa que el fin de semana se llenaba de diarios. Esa fue una buena influencia.</p><p><b>—Había mucha cultura </b></p><p>—Sí. Por lo social y por el contacto humano, la gente y demás. Y después mucha radio prendida todo el tiempo en mi casa de fondo. Yo empecé a escuchar mi propia radio que era la 107.9, la última del dial, Radio Panda. Y dije así loquito como era a mis 11 años: “Yo quiero trabajar en esa radio”.</p><p><b>—¿Cómo lograste entrar siendo tan chico? </b></p><p>—Llamé. Llamé. Llamé. Llamé. Y me dijeron bueno, vení a conocer la radio. Mi abuela, que ya no está entre nosotros, me llevó. Primero descubrí un lugar que dije esta es mi casa. Nací para esto. No conforme con que me mostraron la radio, me dijeron: “Bueno, ahí está la salida”, y dije: “No, no, quiero hablar”. Y se ve que les entré con simpatía... Me emociona un poco porque es el inicio de todo. Me hicieron entrar a un estudio y pedí presentar un tema. Pedí el tema “Pinocho”, un tema de nenes. Tuve la suerte de que justo entré al tema, lo pisé como se dice en la jerga, le hablé encima y lo presenté: “Con ustedes Pinocho”, justo cuando arrancaba la canción.</p><p><b>—¿Y después te quedaste? </b></p><p>—Me quedé laburando un tiempo, todo lo que podía un nene de 11 años que vivía en Caballito y tenía que ir a laburar a Martínez. Y <b>mi primer sueldo fueron 50 pesos/dólares en tarjetas de Sacoa.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4OXH76W6AJFMRJZIVHJ3U54IQQ.jpeg?auth=335aaa3b37ee9ae580183236cdef3f8ff0825998c72f71ff835fd5a033a78946&smart=true&width=604&height=453" alt="Desde muy pequeño el mundo de Nacho Girón estuvo rodeado de diarios y radios." height="453" width="604"/><p><b>—Esa filosofía, esa forma de hay que llamar gente, hay que pedir, hay que ofrecer, ¿la mantuviste en el tiempo? </b></p><p>—La hice hoy. Sí. Yo siempre destaco en nuestro ambiente y en la política también que es a lo que me dedico ahora está la rosca mala y la rosca buena. Para mí hay una rosca mala, esa persona medio trepa, medio que quiere la cosa non sancta. Y después está el que dice che, yo soy Tati, la rompo, quiero trabajar en la… Y lo pide, lo busca, pide un café. Está perfecto. Me parece que está bien si vos tenés algo honesto para ofrecer y apasionado. </p><p><b>—Nunca se te cayeron los anillos.</b></p><p>—Yo al menos pensé no teniendo un apellido famoso en los medios al menos cuando nací, siempre siendo un remador, que <b>las oportunidades las tiene que buscar uno</b>. Después hay veces que tenés un golpe de suerte. También me han llamado alguna vez. Pero la verdad de los laburos más importantes que he tenido siempre fue una construcción de ir conociendo e ir mostrando lo que vos hacés y después cuando te dan la oportunidad hacerlo bien ¿no? Porque no vaya a ser cosa que al final sabés marcar los números telefónicos pero después cuando te mandan al aire arruinás la canción de “Pinocho” ¿no?</p><p><b>—Antes del periodista político existió un periodista de rock. </b></p><p>—A mí siempre me gustó la actualidad política, no sé fue lucidez o ese regalo de la vida de poder decir hasta que me dedique a eso que es serio voy a hacer un poco de periodismo de lo que es mi hobby o de lo que más me puede divertir y más o menos entre los 17 y los veintipico de años hice periodismo de rock en revistas Chiquititas primero, para mí la mejor paga era la entrada gratis a recitales. Después me contrataron del suplemento Sí de Clarín. Llegué a escribir en la Rolling Stone y tuve un programa de rock en la tele. Y se fue dando, tenía un solo objetivo en la vida que por suerte lo logré. Dije el día que logre esto me retiro del periodismo de rock.</p><p><b>—¿Cuál era ese objetivo? </b></p><p>—Entrevistar a Charly García. Y lo busqué, lo busqué, lo busqué, vos ya me conoces, puedo insistir bastante, soy bastante intenso, y un día me llama a las dos de la mañana una de las quinientas personas que había contactado y me dice: “¿Todavía estás con ganas de entrevistar a Charly”? Eran las doce de la noche de un día cualquiera. Yo vivía con mis viejos. Obvio, es el sueño de mi vida. Bueno, vení. Apurate porque está ahora. Yo llamando a un amigo de la Facultad ¿tenés una cámara? No era tan fácil, viste, como ahora con los celulares. Estamos hablando de 2006, 2007, y me voy a Coronel Díaz y Santa Fe a entrevistar a mi ídolo con un miedo. Por nuestro laburo conocemos famosos, gente poderosa, gente buena, mala, <b>nunca fui con tanto miedo porque se me podía caer el ídolo del pedestal</b>. Si me putea, si va mal, si no me responde, si me pega.</p><p><b>—¿Y cómo fue? </b></p><p>—Espectacular. Te juro por Dios, por mi familia, por lo que más quiero, que terminó esa nota e internamente <b>cuando bajaba del ascensor de lo de Charly dije basta para mí</b>. Ahora paso al otro periodismo que yo sabía que era el que me gusta que es la actualidad política social.</p><p><b>—No pensé que lo tenías tan claro, creí que había sido una decantación. A veces en este camino uno empieza por un lado y de repente… </b></p><p>—Mi familia tenía siempre un diario en la mano en el desayuno y yo por ahí tenía 13 años y leía la sección de política o los editoriales sin entender la mitad de las cosas, pero sabía que eso me gustaba junto con lo social porque ahora lo hago menos, ahora hago más política, pero durante mucha parte de mi carrera también me dediqué a ir a conflictos bélicos, guerras. <b>Intenté que me mataran de todas las maneras posibles, </b>o mis jefes y nunca lo lograron, acá estamos (risas). Vamos a tocar madera.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que ibas a vivir de esto? </b></p><p>—Esa es jodida eh, tengo mucha empatía con los que están estudiando porque amo esta profesión, me sale del estómago, y cuando me dicen: “Che, ¿pero está bueno?” Sí, está bueno. “¿Voy a poder vivir de esto? ¿Se vive bien?” Y bueno, con mucho esfuerzo. Entonces yo creo que en el fondo supe que iba a poder vivir de esto toda la vida, no sé si iba a poder vivir bien. Eso lo entendí con el tiempo y la seguimos remando con mucha pasión hace unos años la cantidad de horas que trabajaba, el sacrificio corporal, mental, psíquico, de perder parejas, de perder amigos, o desencontrarte con tu familia, o ir a una guerra y poder no volver. Por eso te dije, un componente pasional siempre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YVBEYRXXBRBYZA4F37SDRPXFMU.jpg?auth=7461d6adcfe9b520ac3196bee0a176f0188f82acf05858d5f5bc084025857277&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Cuando logró entrevistar a Charly Garcia, su ídolo, Nacho sintió que era momento de abandonar el periodismo de Rock y volcarse al político y social." height="1080" width="1920"/><p><b>—Dijiste que tuviste un patatús</b>. </p><p>—Varios. Pero por ahí el más importante laburando en noticiero. Es mucha la exigencia. Yo soy exigente conmigo mismo. Terminás un noticiero hoy, le digo al que no se dedica a esto, y a la media hora yendo a tu casa ya estás pensando en el de mañana. Siempre estás en deuda. Y yo era más joven y tenía mucha energía y en general duermo poco y rindo bien y me pasé, me pasé, me pasé, y en un momento <b>estoy caminando por la calle y siento un pip en el oído</b>. Como que automáticamente se me cierra el oído. De hecho es un pip que me duró como un año. Y me preocupé porque se me empezó como a quedar dura un poco la cara. Llamo al doctor Daniel López Rosetti, amigo de la casa y en su momento compañero de Telefé Noticias. Me dijo: “No sé si es grave o no a nivel telefónico pero por lo que me contás andate ya a una guardia y pedile que te apliquen tal cosa para deshincharlo”. Cuestión, cuando después voy a un médico especialista <b>me dijeron vos tuviste un ACV de oído</b>. Lo voy a explicar sin lenguaje médico. Esa misma energía que se te fue al oído se te podría haber ido a la cabeza y tenés un ACV tradicional. Y me quedé sordo de un oído unos días y gracias al doc y a rápidamente un tratamiento de deshincharme y hacer algunas cuestiones me dijeron: “Mirá, sos del 10% que la puede contar bien y que sigue escuchando perfecto del oído”. Y la zafé. También tuve algún ataque de pánico, de ansiedad y demás, de los que por ahí te ponen en el camino correcto y decir: “Che, se puede rendir igual pero sin matarte ¿no?”</p><p><b>—¿Y lograste después de eso cuidarte un poco más a vos mismo? porque a veces ese aprendizaje dura un ratito.</b></p><p>—Cuando una vez me dijeron: “es un ataque de pánico, es una sensación interna, tu corazón está bien” lo sobré un poco y seguí viviendo muy estresado. La del oído, que yo la sentí, <b>me acuerdo todavía patente la sensación de quedarme sordo y que un médico te diga por ahí no escuchás nunca más en tu vida</b>, me puso un poco en la senda de trabajemos sobre esto. Está claro que mi trabajo, el tuyo, de acá al final de nuestros días va a ser estresante. Qué podemos hacer para matizarlo. Hago deporte y lo mantengo. Hice un curso de meditación y con recaídas trato de hacerlo. A veces no me sale. Pero <b>siento que estoy más sano</b>. Hay edad para todo también. Un viejo jefe mío que quiero mucho en Telefé me dijo cuando pasó eso: “Llegó el final del Nacho que está en la primera línea de batalla tirando tiros para todos lados, ahora tenés que ser un sniper. Tenés que ser un francotirador y elegir la bala dónde la ponés”. Me pareció un buen consejo.</p><p><b>—Hablemos de las guerras. </b></p><p>—Me encantan las guerras. Perdón, sonó feo. Es raro.</p><p><b>—Te encanta ir a cubrir la guerra. </b></p><p>—Sí, eso. Tengo una vocación. Ahora por ahí estoy más en los estudios, en un trabajo algo más tradicional, pero durante muchos años fui a toda Latinoamérica, a la frontera narco entre México y Estados Unidos, Pedro Juan Caballero en Paraguay, la Franja de Gaza. Lo que se te ocurra. Y <b>me gusta contar todo lo humano que pasa detrás de la palabra guerra </b>que creo que la mayoría se la imagina de una manera diferente a la que es. No me da miedo exponerme. He hecho locuras, tratando obviamente siempre de cuidar el equipo. <b>Pasé situaciones muy heavies de sentir que no volvía</b>. Literal.</p><p><b>—Contame. </b></p><p>—La más grave fue en Venezuela en Caracas en la época en que Juan Guaidó había asumido como una suerte de presidente encargado, como un segundo presidente en paralelo a Nicolás Maduro, fui ahí, yo soy medio mandado. Y subí a un barrio como le dicen ellos muy, muy, muy peligroso que se llama Petare. Doblé mal en una esquina y <b>me agarraron seis personas, con ametralladoras y granadas en las manos</b>. Yo nunca había visto una granada en mi vida. Nos apuntaron y <b>estuvieron a punto de liquidarnos con granadas en las manos que en cualquier momento la soltaban, la tiraban y explotábamos</b> todos. No sé con qué lucidez pude rápidamente hablar en el argentino más porteño que me salió. “Medio internacional de Argentina, venimos a denunciar”, no sé qué les inventé y bueno nos amenazaron bastante, no nos pegaron. Nos mandan a un rincón y dije listo, acá nos liquidan. Yo me vi negro. Me acuerdo palpable el miedo en el estómago, se me puso dura la panza, los chicos cara de pánico, tenían hijos, pidiendo por sus familias. Nos pusieron mirando a una pared y nos dijeron: “No se den vuelta por dos minutos”. Fue difícil. Y nos dejaron. Por qué no sé, <b>pero gasté una de las siete vidas seguro</b>. Subimos al auto y salimos corriendo, obviamente no volvimos nunca más. Esa fue una heavy. Después estuve en medio de tiroteos en Paraguay, de policías persiguiendo narcos y nos empezaron a disparar. Me gusta, no sé, estoy medio loco.</p><p>Final del formulario</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WTTP4BJZQFH3DGLQM75PAFFIDM.jpeg?auth=6419219da944864887ed26d6c579e0aec1823fc74d7c63be287b0e1cb3f04c35&smart=true&width=1200&height=1600" alt="Nacho junto a Manuela con quien convive." height="1600" width="1200"/><p><b>—Me contaron que sos un obsesivo. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Que hay mucho método y colores que indican distintas cosas</b></p><p>—Tengo siete colores en la agenda del celular. Todo se agenda. Mis amigos se ríen porque una vez estábamos haciendo algo en un asado y alguien agarra mi celular por error y le salta la alarma que dice “Elongar pie”. Yo me anoté que tenía que elongar el pie porque me había hecho un esguince entonces tipo el médico me dijo elongalo tres veces por día y yo puse elongar pie</p><p><b>—¿Hay un color para actividades con pareja? </b></p><p>—Sí, hoy le agendé algo. Nos pedimos permiso obviamente. Pero acabo de agendar un asado en casa el fin de semana. Ojo, hay dos tipos de actividades, ésta es compartida, es para hacer juntos, y a veces pongo también: Nacho sale a cenar con los amigos. Entonces yo lo dejo avisado en el calendario cosa que vos también te puedas…</p><p><b>—Ah, hay un calendario compartido además. </b></p><p>—Sí, hay un calendario compartido.</p><p><b>—¿El sexo se agenda? </b></p><p>—No se agenda. No, no. Hay que dejar lugar a la espontaneidad ¿no? Si no ya sería…</p><p><b>—Es un montón, pero qué se yo agendaste elongar pie.</b></p><p>—Sí es verdad, cuando haces tantas cosas como nosotros, la organización hace al éxito y te permite tener algunos lugares libres viste.</p><p><b>—¿Cómo es el vínculo con tus hermanas? ¿Son tres ustedes? </b></p><p>—Somos tres. Yo soy el hijo mayor. Agustina tiene cuatro años menos que yo y es periodista. Y después está Guada que tiene ocho años menos que yo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PFOSAY2OVFESHHQ6JT3GCAQ4NY.jpeg?auth=d44198aec20f186b1af19dec8d1354d069339709e96acef9fe3dbe8b1da5010b&smart=true&width=4160&height=3120" alt="Nacho, Agustina y Guadalupe Girón." height="3120" width="4160"/><p><b>—Alguna vez hablaste de Guada en la radio y de la discapacidad. ¿Cómo lo vivís eso? </b></p><p>—Guada nació con epilepsia y un retraso madurativo. Es como el gran regalo de nuestra vida y de nuestra familia porque <b>cuando era chiquita, bebé, dijeron no sobrevive, no sobrevive, no sobrevive. Un día de chiquitos la fuimos a saludar, a despedirnos. Y siguió</b> y les dijeron a mis viejos, que son unos genios, che mira, Guada sobrevivió pero no va a poder ir al jardín. Fue al jardín. No va a hacer la primaria. Fue a la primaria. No va a poder hacer la secundaria. Fue a la secundaria, con ayuda, con cosas, con otros tiempos. Yo <b>pienso mucho en ella en los momentos en los que me quejo por boludeces</b>, que es bastante seguido. A veces pienso che, la vida te dio todo esto. <b>Yo mataría porque me hubiera tocado a mí</b> por ejemplo.<b> Te cambio todo lo que tengo para que la discapacidad me hubiera tocado a mí y no a ella</b>. Y no puedo. Entonces es como dura la sensación. Pero a la vez te enseña muchas cosas y es una genia y labura, y avanzó muchísimo más.</p><p><b>—¿En qué labura? </b></p><p>—Trabaja ahora en un área de la Justicia que entró a través de una pasantía de uno de los lugares donde estudió, la Universidad Católica Argentina, y fue quedando. Hace las cosas a su tiempo y va y ahora por ejemplo con el correr de los años se mueve sola y viaja en subte. Todo cuesta más.</p><p><b>—Por supuesto. </b></p><p>—Por eso para mí fue un tema tan sensible todo lo que pasó en estos últimos años con respecto a la discapacidad. No lo entiendo. Me enoja mucho. Entiendo que <b>hay que auditar todo, para mí una auditoría no sobra nunca.</b> Y hay pensiones truchas recontra. Y debe haber algún discapacitado trucho recontra. Pero es la excepción, no la regla. Entonces encarajinarte tan así con personas que tienen una vida muy difícil Tati, porque les cuesta que los contraten. Si a nosotros nos cuesta conseguir laburo.</p><p><b>—A mí me interesa hablar de esto con vos justamente porque hay familias que no acceden a las terapias y que no pueden acompañar de la misma forma.</b></p><p>—No, no, olvidate. Mi familia por suerte se pudo dedicar y hasta pagar eso remándola mucho.</p><p><b>—Guadalupe está como está y puede estar trabajando porque pudo tener acompañamiento en su desarrollo. </b></p><p>—Totalmente. Y muchísimos, infinitos médicos, infinitos estudios, infinitas ambulancias llamadas a la madrugada cuando tenía crisis de epilepsia. Infinitas cosas que llevan a esta realidad hoy buena. Pero con mucho esfuerzo. <b>Hay un cupo, no de Milei, de toda la vida, de 4% según la Ley de Discapacidad que debería cumplirse</b> por ejemplo en el Estado para darle laburo a las personas con discapacidad. <b>No llegamos ni al 1% de eso</b>. Hay lugares del Estado que no tienen una persona. Porque lejos de ser como piensa todo el mundo, yo tengo la suerte, la fortuna de tener a Guada como hermana, <b>piensan que tener una persona con discapacidad laburando es una carga</b> y que vos tenés que estar todo el tiempo atrás de ellos. Y todo lo contrario, en los lugares donde ha estado Guada esos lugares mejoraron. Son mejores lugares.</p><p><b>—¿Te encontraste teniendo que defender a tu hermana en alguna situación? </b></p><p>—Sí, sí. Hay gente que no podés creer lo mala que es. Te digo el ejemplo que más me dolió en la vida, y parece una pavada, no lo es. Guada en un momento no manejaba bien el cambio, la guita. Y una persona que le vendía pebetes en un lugar le cagaba el vuelto.</p><p><b>—¿Qué hiciste? </b></p><p>—Nada porque me frenaron. Mi familia. Me dijeron es un pobre tipo, deja, no lo vemos más. Pero ahí te das cuenta que <b>hay gente dispuesta a pasarle por encima a una persona con discapacidad.</b> Por suerte a mí me criaron y somos todos así en los valores de ante todo ser buena persona. Hay algo cristiano ahí de poner la otra mejilla. Puedo entender cualquier cosa pero no podés robarle plata a una persona con discapacidad.</p><p><b>—Me interesaba que habláramos de esto primero porque sé lo que querés a tus dos hermanas, y segundo por lo que está pasando con la discapacidad en nuestro país. </b></p><p>—Mira, cuando salga esto el gobierno va a estar todavía incumpliendo. Se votó una ley. Se vetó. Después insistió el Congreso. Todo legal y todo democrático. Y todavía la están incumpliendo o actualizando la plata que tienen que ganar los proveedores de servicios a las personas con discapacidad por debajo de la inflación. Puedo destacar un montón de cosas buenas de cualquier gobierno, incluso de este, no tengo ninguna animosidad. No tengo problemas en poder hablar sobre todo con el que pienso distinto. Esa arista me parece inentendible y <b>me encantaría poder un día tomar un café si no es una nota con Javier Milei y explicarle una realidad</b> que me parece que como mínimo si quiero pensar bien está desconociendo y si la conoce está siendo muy cruel.</p><p><b>—¿Es un capricho? </b></p><p>—Me parece que sí. Muchas veces el gobierno este tiene el vicio de mirar mucho los números y no lo humano. Sobre todo con algunas cuestiones, hay tantos lugares para enojarte. Tantos lugares donde podés pasar el colador y sacar un montón de curros en general, no solo en esta gestión, ¿te vas a meter con la discapacidad? Y de vuelta, mete 355 auditorías y limpia todo lo que tengas que limpiar pero no pongas mientras tanto en pausa el sistema que a un chiquito con discapacidad en un barrio vulnerable de cualquier lugar de Argentina, no mis viejos que lo pudieron hacer o yo que hoy lo puedo hacer, lo estás dejando sin su tratamiento para estar mejor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OXOJXCDKLVGRLBYLT4MC2WWH7Q.jpg?auth=c9ed9dc5ad1c7ce074970c9286bd6be85cdf852261c817ef615c41df6cb66773&smart=true&width=5916&height=3840" alt="Nacho Girón junto a Tatiana Schapiro en Infobae" height="3840" width="5916"/><p><b>—¿Cómo es que te cruce el presidente en redes sociales? </b></p><p>—Una experiencia medio indescriptible. Yo he tenido desde que laburo para acá, desde Néstor Kirchner para acá vínculo, nota, buena onda y aporreos con prácticamente todos. Cada uno tiene su metié. Me cruzó dos veces Javier Milei, a quien conocí un montón y entrevisté un montón de veces, yo creo que injustamente. Yo publiqué una información que automáticamente abajo corregí, esto es de tal y tal manera. Y, nada, me agarró como ejemplo en esa época donde agarraba a un montón de casos para decirme mentiroso, operador, no sé qué. Y yo le respondí con altura, no me enganché. Sí te admito que entrar a Twitter y ver una cloaca interminable solo porque el presidente había señalado ahí es un poco fuerte. Pero me parece que en este trabajo si vos tenés la tranquilidad, como tengo sinceramente y con total humildad, de irme a dormir todas las noches recontra tranquilo, y no es que digo que no hay malos periodistas, el periodismo tiene que hacer un mea culpa de todo lo que hace, ahora, sinceramente yo me voy a dormir recontra tranquilo. Entonces es una anécdota más de un día más.</p><p><b>—¿No asusta? </b></p><p>—Sí, al principio asusta. Porque es tanta la vorágine, en la alta y muy masiva de Milei, y también tenés muestras de solidaridad. Pero yo aprendí de pendejo que no sos un genio cuando te dicen genio y no sos un boludo cuando te dicen boludo. Y menos que menos un mentiroso. Por eso yo me enojé y lo whatsapeé a Milei y la seguí hasta donde pude. Le respondí públicamente y después le puse Javier, señor presidente, mira, tal cosa. No te la voy a…</p><p><b>—¿Y te respondió? </b></p><p>—Sí, sí. Y nos carajeamos un rato.</p><p><b>—Pero el canal de comunicación sigue abierto. </b></p><p>—Son gajes del oficio con la política. A mí me parece que <b>el periodismo político tiene que molestar. Si no molesta algo está haciendo mal</b>. Ahora, me peleé un lunes y yo el martes lo hubiera entrevistado sin ningún tipo de animosidad extra. Le hubiese hecho las preguntas que le tiene que hacer un periodista sobre los temas de actualidad de ese día. No es que: Ah, ahora te voy a hacer mierda. No, no funciona así. No hay que ser así.</p><p><b>—Te ofrecen mañana ir a cubrir Venezuela con toda la transición que está ocurriendo o una vuelta de Charly. </b></p><p>—(Risas) Que difícil. Que mala que sos. ¿Qué significa una vuelta de Charly? ¿Puedo estar con él un ratito ahí charlando, todo?</p><p><b>—Podés ir a un camarín un rato, sí. </b></p><p>—Delcy Rodríguez te mando un beso pero… Me voy con Charly. Me voy con Charly, sí. </p><p><b>—¿Cómo sigue el año? De siete a nueve por supuesto en Infobae en vivo. </b></p><p>—Con el compromiso de hacerte un buen resumen y entretenido, que estamos trabajando para eso. Que en esas dos horas te enteres de todo lo que te tenés que enterar pero que pases un buen momento. El equipo es súper lindo atrás y adelante de cámara. Creo que vamos a tener algunas contraposiciones en el equipo que van a ser enriquecedoras. Así que la idea es acompañarte de la mejor manera en el nuevo día. Me gusta que haya sangre fresca en los medios. Somos parte de una “nueva generación” que está bueno que vaya teniendo más lugar porque <b>venimos pidiendo pista</b>. Venimos trabajando bien, con honestidad, con perseverancia</p><p><b>—Con mucha pasión. </b></p><p>—Con pasión. Yo sigo siendo ese pibe que llamó a los 11 años a Radio Panda y pidió un programa y con esa misma emoción que recién recordaba cuando te contaba la anécdota miro esta redacción y me acuerdo de esa Radio Panda y sigo sintiendo esa cosita en la panza. Lo hago ya de toda la vida y de memoria y cada vez que dicen tres, dos, uno, aire, me sigo poniendo nervioso y me sigo poniendo contento incluso en los días que puteo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CKMCER4MXVHDRK24DEXD2BDGM4.jpg?auth=965189b24bdc8491543158bb8095871bdeb35d5dbff94575a4271f10d85dedfa&amp;smart=true&amp;width=5712&amp;height=4044" type="image/jpeg" height="4044" width="5712"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maximiliano Luna</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[50 años de la boda entre Julio Iglesias e Isabel Preysler]]></title><link>https://www.infobae.com/america/agencias/2026/01/20/50-anos-de-la-boda-entre-julio-iglesias-e-isabel-preysler/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/agencias/2026/01/20/50-anos-de-la-boda-entre-julio-iglesias-e-isabel-preysler/</guid><dc:creator><![CDATA[Newsroom Infobae]]></dc:creator><description></description><pubDate>Thu, 22 Jan 2026 03:17:36 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TWMKDP5OYZAZ7C6M33YHF3SR6E.jpg?auth=9935310698e5051aa01f3b7e817bea639a395fe0309d7f102946de9f8358e82f&smart=true&width=4016&height=3085" alt="" height="3085" width="4016"/><p>Madrid, 20 ene (EFE).- Hace cincuenta a&#241;os, el cantante Julio Iglesias, de 27 a&#241;os, se casaba con una casi desconocida joven de 19 a&#241;os, Isabel Preysler, en Illescas (Toledo). Tuvieron tres hijos (Ch&#225;beli, Julio Jos&#233; y Enrique) y se separaron en 1978 pero a&#250;n mantienen una gran amistad.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TWMKDP5OYZAZ7C6M33YHF3SR6E.jpg?auth=9935310698e5051aa01f3b7e817bea639a395fe0309d7f102946de9f8358e82f&amp;smart=true&amp;width=4016&amp;height=3085" type="image/jpeg" height="3085" width="4016"/></item><item><title><![CDATA[Felipe Fort: “Quiero ser padre soltero a los 27 años, hacer lo mismo que hizo Ricky”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/01/11/felipe-fort-quiero-ser-padre-soltero-a-los-27-anos-hacer-lo-mismo-que-hizo-ricky/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/01/11/felipe-fort-quiero-ser-padre-soltero-a-los-27-anos-hacer-lo-mismo-que-hizo-ricky/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El joven empresario de 21 años le dice “Ricky” a su papá, Ricardo Fort. Hoy, enfocado en sus proyectos, dice que está alejado de la fábrica de su familia y que quiere construir su propio legado. También reconoce que es más fácil hacerlo desde su posición de privilegio. El recuerdo de su padre y de Gustavo Martínez, la relación con su hermana, las personas imprescindibles en su vida y el trabajo introspectivo que lo condujo a una evolución personal]]></description><pubDate>Sun, 11 Jan 2026 05:31:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Quiero mostrar la realidad de mi vida. Ricky mostraba autos, viajes excesivamente caros con un montón de gente. Yo quiero mostrar lo que soy: un tipo tranquilo que se levanta a las 10 de la mañana; desayuna en su casa, agarra el auto y va a la oficina; está un rato, charla. Después se junta con amigos. Hago lo que cualquier persona de 21 años haría. Y no más que eso”.</p><p><b>Felipe Fort</b> no busca parecerse a Ricardo Fort, pero tampoco se esfuerza por diferenciarse. No evita la comparación —incluso acepta el juego de encontrar aspectos en común—, pero tampoco la promueve. Y esta idea no parece surgir de una negación a la recordada figura del Comandante —a quien no llama papá, sino Ricky—, sino de un objetivo tan simple como saludable: Felipe quiere ser él mismo. Y nadie más.</p><p>De esta manera se mostrará en la entrevista con <i><b>Infobae</b></i>, donde se permitirá exponer su vulnerabilidad: así como dice que se encuentran en “un buen momento”, hablará de los episodios más oscuros de su vida. Y mencionará la tristeza: “No puedo estar peor de lo que estuve en mi vida, en su momento”. Pero también exhibirá una evolución personal respecto a aquel adolescente que tiempo atrás ostentaba el lujo.</p><p><b>“Es fácil hacer plata con plata; lo difícil es hacer plata sin plata”,</b> dice Felipe, quien dirige sus propios proyectos empresariales, alejado de sus tíos y, quizás, hasta decepcionado. Son ellos quienes dirigen la fábrica Felfort que fundó su abuelo: su papá lo bautizó Felipe en su honor, pese a la conflictiva relación que mantuvieron.</p><p>Pero Feli hablará de mucho más: el suicidio de Gustavo Martínez, el rol que aún conserva su exniñera Marisa López, el vínculo con su hermana, Marta Fort. También el amor, la soledad y la cercanía con Dios. La verdadera importancia del dinero. Y los sueños de ser padre pronto, del mismo modo que lo hizo Ricardo: a través de la subrogación de vientre.</p><p>Al fin, Felipe Fort hablará de sí mismo. Porque aunque diga que es un joven más, no hay otro como él. Allí está su riqueza.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SIRQGB6VABGTLF24QJEOB6S2GI.jpg?auth=46a2306b887ae4931679c87e06c6e289bb82e7a2da5aa0013f4a17cb8d146208&smart=true&width=1920&height=1447" alt="Felipe Fort: "Mi sueño, es que el nombre Fort quede en una cantidad de empresas distintas"(@felipe_fort_)" height="1447" width="1920"/><p><b>—Feli, si tenés que elegir tres momentos que marcaron tu vida, que definen un poco quién sos, ¿cuáles serían?</b></p><p>—El fallecimiento de Ricky. El fallecimiento de Gustavo. Y el tercer momento no sé si es algo específico, sino las distintas cosas que me pasan en la vida, en general. </p><p><b>—¿Por qué decís “la muerte de Ricky” y no “la muerte de mi papá”?</b></p><p>—Ah, no sé. Lo llamo de las dos maneras: a veces Ricky, a veces “mi papá”.</p><p><b>—¿Te parecés a él?</b></p><p>—Creo que sí, en un punto.</p><p><b>—¿En qué sentís que sí?</b></p><p>—Quizás un poco en lo caprichoso. [Mi hermana] Marta es más parecida a él en el carácter; yo soy más tranquilo. Pero sí me parezco en que soy muy perfeccionista, tanto físicamente, al verme al espejo, como en todo lo que hago. Quiero buscar lo mejor.</p><p><b>—¿Cómo es un día tuyo?</b></p><p>—En un día normal tengo reuniones: me junto con mis socios o ideamos cosas, trabajamos, etcétera. Tengo ganas de sacar unos productos para la piel. Después, unos productos comestibles. </p><p><b>—¿Dentro de la empresa familiar o por fuera?</b></p><p>—No, por fuera.</p><p><b>—¿Comestibles, de qué rubro?</b></p><p>—Primero teníamos pensado sacar algo más para nutrición, proteínas, esas cosas. Pero estamos con un poco de todo, la verdad. Por el momento no hay mucho que pueda contar. </p><p><b>—Hay un empresario, ahí.</b></p><p>—Sí. Intento (risas). Hay un equipo detrás, no estoy solo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IKOXFLI2KVEFJKWVNBGT5ANUIM.jpg?auth=953413fbac531a97fa6bfd8b9df78c607c934cf523132e1abf3bb8fe4f12cd90&smart=true&width=1920&height=2400" alt="Felipe Fort:“Es fácil hacer plata con plata; lo difícil es hacer plata sin plata” (@felipe_fort_)" height="2400" width="1920"/><p><b>—En estos proyectos te podés meter de varias maneras: poniendo el nombre, la imagen y la marca Fort, o diciendo “Bueno, esta es mi empresa”, y armar un proyecto propio. ¿En cuál de las dos te ubicás mejor?</b></p><p>—Mi gran idea, <b>mi sueño, es que el nombre Fort quede en una cantidad de empresas distintas, y que cada una se especialice en un área para que sea lo mejor</b>. O sea, si hago una marca de ropa, que sea con la mejor calidad al menor precio posible. Lo mismo con las proteínas, las cremas, lo que sea. ¿Querés vivir en un edificio Fort? Que sea lo último de lo último. Obviamente, vamos de a poco.</p><p><b>—¿De dónde creés que viene esa curiosidad? Porque, si querías, tenías la posibilidad de quedarte administrando tu porcentaje de las empresas de la familia.</b></p><p>—Sí. Eso de querer crear viene más de mi viejo. Él era más artista; a mí me gusta actuar y todo eso, pero me gusta más lo empresarial porque te mantiene la cabeza ocupada todo el tiempo. Tenés que pensar cosas. Y te lo puede decir César: yo <b>estoy todo el tiempo pensando cosas nuevas</b>. </p><p><b>—Estás hablando de César Carozza, el abogado de la familia que los ha acompañado siempre.</b></p><p>—Siempre, siempre, siempre.</p><p><b>—Es como un tío.</b></p><p>—Es como un padre. Olvidate que sí. Siempre presente.</p><p><b>—¿Te reta?</b></p><p>—Mucho (risas).</p><p><b>—¿Quiénes te han retado en la vida? </b></p><p>—¡Qué buena pregunta! César, Marisa (López). </p><p><b>—¿Tu papá te retaba?</b></p><p>—Por suerte no me retaba mucho. Sí me acuerdo una historia muy interesante. Él le tenía fobia a las serpientes y habíamos comprado una serpiente de goma. La dejamos en el piso, en la casa, y se asustó tanto que fue una de las pocas veces que me retó mucho. Gritaba. </p><p><b>—¿Gustavo te retaba?</b></p><p>—Gustavo retaba, sí. Pero también tranqui. Más que nada por el colegio: si nos iba mal, iba a charlar con los profesores y esas cosas.</p><p><b>—¿Y Marisa?</b></p><p>—Marisa reta. Reta en serio (risas). Pero la amamos. </p><p><b>—Marisa ha sido la de los límites.</b></p><p>—Sí, Marisa es la de los límites.</p><p><b>—¿Y quién era el que estaba cuando de noche había una pesadilla?</b></p><p>—Gustavo, que era el que vivía con nosotros cuando Ricky no estaba. Una vez me levanté asustado porque había tenido una pesadilla y me sentía solo. Fui al cuarto de Gustavo y lo abracé. Me desbloqueaste ese recuerdo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G6NJDR3GLNGJHIMQRFSYEMZS2I.jpg?auth=411cbf79cd8d4fb5021455a86b4892aa41e501f0453289b2b53950695eb2be5a&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Felipe Fort: "Imagino ser padre soltero, hacer lo mismo que hizo Ricky" (@felipe_fort_)" height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Cómo te enteraste que con tu hermana nacieron por subrogación de vientre?</b></p><p>—Con mi hermana lo sabemos desde siempre. Fue natural. O sea, siempre fueron abiertamente honestos en cómo pasó: (mi papá) me dijo que quería ser padre, que fue a Los Ángeles, que alquiló un vientre, pagó un óvulo y todo eso.</p><p><b>—Era una época distinta. ¿Te encontraste teniéndole que explicar a alguien que vos no tenías mamá y no porque había muerto?</b></p><p>—A los compañeros, a los amigos. Me preguntaban sobre mis padres y entonces tenía que explicar no tengo madre, pero no es que se murió. Al principio la gente dice: “Uy, perdón”. “No, no, perdón nada. No se murió ni nada. Solamente, nací sin madre”. Conozco gente nueva que no me conoce, de otros países o lo que sea, y cuando cuento que tengo un padre, nada más: “¿Y tu madre?”. “No, no, es que no tengo directamente. No nació. Nací sin madre”.</p><p><b>—¿En algún momento quisiste averiguar quién fue la gestante, quién donó el óvulo?</b></p><p>—Sé quién fue la gestante; no sé quién fue la donante de óvulo y no sé si hay registro de eso en algún lado.</p><p><b>—¿Con la gestante te contactaste? </b></p><p>—No, no. Pero convivió con mi padre, entonces tengo imágenes y me han contado cosas, todo.</p><p><b>—Nunca fue un tema para ustedes.</b></p><p>—No, nunca.</p><p><b>—Tu viejo fue muy avanzado en ese sentido. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Y también muy criticado por algunos.</b></p><p>—Sí, lo vi. Y también vi que los que lo criticaron, después hicieron lo mismo.</p><p><b>—¿Quiénes?</b></p><p>—Ah, no sé... (risas). El que le quepa la bota, que se la ponga.</p><p><b>—¿Te enoja cuando ves algo de las críticas que, en algún momento, recibió tu papá?</b></p><p>—No, porque ¿sabés de qué me he dado cuenta? Mucha gente que lo ha criticado en vida, ahora pasa por una situación lamentable en sus vidas. No es por ser malo ni nada, pero siento que el karma existe. <b>Mi viejo no era malo: él abrazaba la idea de ser bueno con todo el mundo.</b> Y veo que gente que realmente lo mataba en la televisión, hoy en día está en una situación que no es favorable para ellos. El karma.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SJO5B4VTB5EDPILX4O4OWZGS64.jpg?auth=9f72d4dd756580a4c8740c1cd25bb988059c73223528fea5a156926a85e69802&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Martita, Ricardo y Felipe Fort (Instagram)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Cuando lo conocimos a tu papá, él quería ser famoso. ¿A vos alguna vez te interesó ser famoso?</b></p><p>—No. <b>Me interesa ser conocido, no famoso</b>. Y ser conocido para darle algo a la gente: un mensaje de apoyo de que todo va a estar bien, de que todo pasa, de que nada es tan grave.</p><p><b>—Con los dos hechos que mencionabas antes, las muertes de tu papá y de Gustavo, ¿tuviste que crecer muy de golpe? </b></p><p>—Sí. Si hoy me pasa algo grave, <b>no puedo dejar de pensar que ya viví lo más grave que me podría haber pasado</b>. Entonces, en un punto me deja tranquilo.</p><p><b>—Habrá sido muy doloroso estar en tu casa con un amigo y enterarte lo que pasó con Gustavo.</b></p><p>—Pasé por muchas etapas: la del enojo, la de no aceptarlo. Hoy es como que ya lo tengo bastante aceptado. Bueno, bastante no: lo tengo 100% aceptado. </p><p><b>—¿Te enojaste mucho con él? </b></p><p>—Sí, sí. Me enojé mucho.</p><p><b>—¿Lo viviste como un abandono? </b></p><p>—Lo viví como… Él le tenía mucho miedo al Alzheimer, que su madre lo tuvo. Esa noche fui a su cuarto repetidas veces a abrazarlo y a decirle que lo quería mucho. Y después me dolía el hecho de haber ido a estar con él y que aun así haya tomado esa decisión.</p><p><b>—¿Entendés que Gustavo estaba enfermo y que vos no podías hacer nada distinto?</b></p><p>—Sí. De hecho, antes de que pase lo que pasó, escuché que se acercaba a mi cuarto y se quedó esperando afuera, un tiempo. Yo me estaba cambiando, después de bañarme, y estaba esperando que entre a ver qué me decía. Escucho que se va, y ahí ya no lo escucho más. Dije: “Qué raro, me quería decir algo y al final, no”. Después me enteré lo que pasó. </p><p><b>—¿Ya pudiste amigarte con Gustavo y recuperar todo lo lindo?</b></p><p>—Sí, sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3OGI6PXLPNBVTLA36MLIX6TZLI.jpg?auth=ab7b31fff7ff787b513f58a8c086e2492a0eb123e5be64f554f5162f1015ddbb&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Felipe Fort: "Mi hermana es la persona más importante de mi vida" (@felipe_fort_)" height="1440" width="1920"/><p><b>—Tú hermana, ¿quién es para vos?</b></p><p>—La persona más importante de mi vida.</p><p><b>—¿Cuánto se pelean?</b></p><p>—Mucho (risas).</p><p><b>—¿Y por qué se pelean? </b></p><p>—Porque tenemos visiones distintas de las cosas. Ella está mucho con sus temas, modelando, en las redes sociales, y yo le quiero dar una opinión personal pero no lo permite. Es tajante.</p><p><b>—Y... si no lo pidió, no lo pidió.</b></p><p>—No, obvio. Está en todo su derecho de no escucharme. Pero es como mi viejo.</p><p><b>—¿Es igual a tu papá?</b></p><p>—Igual.</p><p><b>—¿Es más parecida a tu papá que vos? </b></p><p>—En la manera de enojarse, sí. </p><p><b>—Los dos viven solos. ¿Vos te ocupás de las cosas de tu casa o se ocupa Marisa?</b></p><p>—Sí, me ocupo. Marisa también me ayuda un poco, pero como ella se divide entre la casa de mi hermana y la mía, el desayuno me lo hago solo. Sí me deja comida porque cocinar me cuesta bastante.</p><p><b>—A Marisa la seguís eligiendo en tu entorno.</b></p><p>—Es una madre para mí. Ella siempre estuvo ahí, para cubrir cosas. Cuando me pasa algo, levanto el teléfono y es a ella a la que llamo. Y siempre está. Es la que se banca cagarme a puteadas cuando tiene que hacerlo. Es la que se banca todo, como estresarse por mis problemas y solucionármelos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KH2C3YC7SBFSVCYKI3CTY2EMUM.jpg?auth=006f0eacca67396f416f6a5dcaead14cdd93c3e9f6470b3cad03d176ac86bab8&smart=true&width=1920&height=1245" alt="Felipe Fort con Tatiana Schapiro en infobae (Maxi Luna)" height="1245" width="1920"/><p><b>—¿Andás noviando, te separaste? </b></p><p>—Me separé, después de siete meses.</p><p><b>—¿Y cómo estás?</b></p><p>—Bien, tranquilo.</p><p><b>—¿Estás con ganas de volver a enamorarte?</b></p><p>—Siempre estoy abierto a todo. El amor es hermoso.</p><p><b>—¿Cómo es la cita ideal, Feli?</b></p><p>—Ir a cenar a un restaurante, una copa de vino. Después puede ser mirar una película, una serie. Hablar de la vida, pero hablar en serio: cosas profundas, historias de cada uno, cómo somos, etcétera. No sé, muy simple: podría ser ir a la plaza.</p><p><b>—¿La primera cita tiene que terminar con sexo?</b></p><p>—No necesariamente.</p><p><b>—¿Quién paga la primera cita? </b></p><p>—Yo, obvio. La primera... y todas (risas).</p><p><b>—¿Te bancás estar sin plata? </b></p><p>—Sí, me banco estar sin plata.</p><p><b>—¿Pasaste por esa situación en algún momento? </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cómo fue? ¿Por qué?</b></p><p>—Y... por problemas familiares, esas cosas. O me puedo gastar mucho un mes y al mes siguiente estoy como cortina. </p><p><b>—¿Te han cortado la tarjeta?</b></p><p>—Sí, porque a veces gasto mucho.</p><p><b>—¿Y quién toma esa decisión? </b></p><p>—Marisa (risas). Pero es algo que entiendo. Sé que es lo mejor para mí.</p><p><b>—¿Cuál es el gusto más extravagante que te diste? </b></p><p>—Me encanta gastar plata en ropa. El auto. Y después, nada más.</p><p><b>—¿Te gusta invertir?</b></p><p>—Sí, me encanta. Igual, es fácil hacer plata con plata; lo difícil es hacer plata sin plata.</p><p><b>—¿Entendés esa posición de privilegio en la que naciste?</b></p><p>—Sí, totalmente. De hecho, agradezco todo el tiempo por eso.</p><p><b>—¿Cómo es el vínculo con tus tíos y con la empresa?</b></p><p>—Y... últimamente, ahí andamos. </p><p><b>—¿Qué pasó?</b></p><p>—En términos empresariales: un quilombo. Pero no me metí. Tampoco pienso meterme. Estoy en otra, en lo mío. Que hagan lo que quieran. Si quieren sacar o no un marrón más grande que lo hagan, a mí ya no me interesa. Lo único por lo que me quería meter en la fábrica era para seguir el legado de mi viejo, pero veo que no voy a poder. Ya no me interesa.</p><p><b>—¿Algo de eso te dolió? </b></p><p>—Sí, mucho, mucho.</p><p><b>—¿Por qué? </b></p><p>—Eduardo (Fort) me ha dicho en la cara que cuando mi viejo estaba vivo, la fábrica no vendía más chocolates, ni nada de eso. Y yo sé que eso es mentira.</p><p><b>—¿Pero por qué no vendía?</b></p><p>—Eso es lo que dice él; yo creo todo lo contrario: Ricky era una publicidad constante para la empresa. De hecho, él fue el que trajo las barritas de cereal. Eso me dolió mucho. Muchísimo.</p><p><b>—Porque va más allá de lo económico.</b></p><p>—Totalmente. Tiene que ver con mi historia.</p><p><b>—Y con alguien que tampoco está para defenderse. </b></p><p>—Sí, obvio.</p><p><b>—Es decir que en las empresas de la familia, ¿vos y tu hermana recibirán dividendos pero no están participando de la mesa de decisiones?</b></p><p>—Yo no participo. No. </p><p><b>—¿Pero sí recibís lo que tenés que recibir?</b></p><p>—Sí, sí.</p><p><b>—Más allá de la fábrica, ¿económicamente tu papá les dejó algo?</b></p><p>—La fábrica y un Rolls-Royce (risas). </p><p><b>—¿Manejás el Rolls-Royce?</b></p><p>—Cada tanto. No es un auto para usar todos los días, sino en una ocasión especial.</p><p><b>—Pero a la vez, no lo quisiste vender. </b></p><p>—Sí lo quise vender.</p><p><b>—¿Y qué pasó? </b></p><p>—Mi hermana no quiso. Después cambié de opinión. Ella tenía razón.</p><p><b>—¿Siempre sentiste la presencia de tu papá? ¿Nunca sentiste la falta de tu viejo?</b></p><p>—No, nunca. Sí, se iba de viaje y todo, pero yo sabía que siempre volvía. Yo ya estaba acostumbrado a eso: se iba, volvía, se iba... Entonces, no había problema. Lo extrañaba, obvio, pero siempre estaba ahí, presente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YDIBU6LG3RDOVLHSEGF6XPHJHE.jpg?auth=74e2f4df8edb6030bf03edbaef49479633e898b9a227e4fa1dd516607c285683&smart=true&width=1920&height=1383" alt="Felipe Fort: "Tengo una vocecita en mi cabeza con la que hablo" (Maxi Luna)" height="1383" width="1920"/><p><b>—Dijiste recién que las cosas pasan, y qué es lo importante de la vida. No cualquier pibe de 21 años tiene esto tan a flor de piel. ¿Qué pasó para que tengas esta sensibilidad? </b></p><p>—Cuando alguien me pregunta cómo estoy y siempre digo “bien”, porque no puedo estar peor de lo que estuve en mi vida, en su momento.</p><p><b>—¿Te deprimiste mucho? </b></p><p>—No soy una persona que se deprime, pero sí me pongo triste. No me entra en la cabeza abandonar, estar mal, rendirme. Sí me doy mi espacio para estar mal, sí lloro, sí me pongo como el orto. Pero siempre termino estando bien.</p><p><b>—Armando tus propios proyectos, ¿sentís que continuás el legado de tu papá?</b></p><p>—Lo de la proteína tiene que ver con eso. Es el <i>speech</i> del legado de la perfección: él quería ser perfecto, estar siempre musculoso, ser hermoso para todo el mundo. Y perfeccionista, sí.</p><p><b>—¿Ese perfeccionismo en vos, viene de ahí?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y no te agota?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y podés bajar la guardia un poco?</b></p><p>—Sí. De hecho, hoy estoy con la guardia tranquila. </p><p><b>—¿Cuándo estás en pareja, podés relajar un poco?</b></p><p>—Depende con qué pareja, pero generalmente sí. El tema es que a mí también me gusta mucho estar solo. Pienso mucho mejor solo, hago introspección.</p><p><b>—¿Te cuidás con el alcohol, con las drogas?</b></p><p>—Sí, sí, con todo. No tomo alcohol.</p><p><b>—¿Y drogas?</b></p><p>—No, nada. Las drogas te llevan a un lugar en que no es efectivo nada de lo que hacés. Uno puede creer que sí: “Me drogo y hago mil cosas a la vez”. Sí, al principio quizás, ponele. ¿Y después, qué? Después no te hace el mismo efecto y vas a otras cosas.</p><p><b>—¿Mirás televisión?</b></p><p>—No. De hecho, tengo una sola tele en casa y está rota. </p><p><b>—¿Y </b><i><b>streaming</b></i><b>?</b></p><p>—Tampoco. No veo nada. Veo Twitter, y ahí me aparecen las cosas del <i>streaming</i>. También veo TikTok y mucho YouTube.</p><p><b>—¿Qué depara el 2026, Feli?</b></p><p>—Mostrarme original, como realmente soy. Si alguien se fija en mi Instagram y va dos años atrás, eran todos autos, boludeces, viajes. Eso va a cambiar. Ya no va más.</p><p><b>—¿Hay un Felipe más terrenal? </b></p><p>—Más terrenal, sí. 100%. Quiero dar un mensaje a la gente de que estar tranquilo es lo que a uno lo hace feliz, al fin y al cabo. Cualquier auto te va a llevar al destino. Entonces, no es el auto; obviamente: manejás un auto mejor, qué lindo. Pero te tomás un taxi y llegás igual. No es la manera en la que llegás; es que llegues, directamente. Hay gente que me escribe en Instagram preguntándome qué se siente ser quien soy o tener el dinero que tengo. Y yo soy igual a todo el mundo. O sea, no soy más feliz por tener plata. Para nada. De hecho, he sufrido mucho más por tenerla que por…</p><p><b>—¿Por qué sentís que la plata te trajo dolor? </b></p><p>—Es un estrés constante, todo el tiempo. La gente se obsesiona con eso. Hay cosas más importantes, como las relaciones humanas, por ejemplo. El estar bien con uno mismo, internamente. No me hace más feliz comprarme un auto: me hace más feliz saber quién soy, entender quién soy, qué me gusta, qué no, con quién me gusta estar, a quién me gusta besar, etcétera. Siento que hay una mejoría constante en mí, que hoy no soy lo que fui ayer. Estoy evolucionando, constantemente.</p><p><b>—¿Ese laburo introspectivo lo hacés vos solo?</b></p><p>—Solo, solo.</p><p><b>—¿No hay ninguna terapia?</b></p><p>—Fui a terapia varias veces, pero siento que me escucho mejor. Es como que <b>tengo una vocecita en mi cabeza con la que hablo.</b> Y hablo solo con esa voz: me va cagando a pedos cuando me equivoco, me va enseñando.</p><p><b>—¿Alguna vez le pusiste cara a esa voz? </b></p><p>—Sí: Ricky, Jesús. Creo mucho en Dios. Muchísimo. <b>Siento que Dios me escucha mucho. Y le pido mucho, pero no cosas materiales: le digo que me dé sabiduría, que me dé felicidad</b>, que me ayude a entender las situaciones, que me ayude a sobrepasarlas. O le hablo de mi viejo, y él está. </p><p><b>—Te emocionás. ¿Por qué?</b></p><p>—Porque <b>siento que conectarme con Dios es una manera de estar más cerca de mi viejo.</b> Ricky creía mucho en San Benito y tenía crucifijos y a Jesús en todos lados.</p><p><b>—¿Tu hermana también es tan creyente? </b></p><p>—No sé. La verdad que nunca lo hablé con ella. </p><p><b>—¿Tienen charlas profundas o todavía están más en la época de pelearse? </b></p><p>—Todavía estamos en la época de pelearnos (risas). Lamentablemente.</p><p><b>—¿Cuál fue el mayor tiempo que pasaron sin hablarse? </b></p><p>—No mucho. Semanas.</p><p><b>—¿Quién afloja primero?</b></p><p>—Yo. A veces, ella.</p><p><b>—¿Sos cuida con ella?</b></p><p>—Sí y no. No soy celoso; soy cuida. Si le pasa algo, ahí voy a estar.</p><p><b>—¿Te imaginás algún día como papá?</b></p><p>—Sí. En cinco añitos, seis. Y ser padre soltero: hacer lo mismo que hizo Ricky. Es lo más probable.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Si quiero tener un hijo con una madre, tengo que encontrar a la persona perfecta. Si la encuentro, y así Dios quiera que se dé, lo haría con una pareja. Pero sino, sería padre soltero.</p><p><b>—¿Es algo que pensás seriamente? </b></p><p>—Desde siempre.</p><p><b>—¿Te imaginás con dos hijos, igual que fue Ricky con vos?</b></p><p>—Sí, obvio. 100%. El tema es que Ricky no quería tener una mujer a su lado, o un hombre, porque sentía que quería que sean de él.</p><p><b>—¿Tenía que ver con eso o tenía que ver con su sexualidad?</b></p><p>—Ambas, ambas. Sí, completamente: tenía más que ver con su sexualidad. Pero yo, si encuentro a una persona que me encantaría que sea la madre de mis hijos, obvio que sí. Pero llegado el caso, si tengo 27 años y no estoy con nadie por equis razón o lo que sea, sería padre soltero. Y me gustaría tener un varoncito. Me enfoco tanto en el varón porque quiero recuperar esa relación padre-hijo. Quiero vivir esa experiencia.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GWBDSZZZTVEBRCGMEGEFFTUFPY.jpg?auth=01fdca5fd099f854a5203252fc846e17b06908a770c9504f1a6a9b4181a448d4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1378" type="image/jpeg" height="1378" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Maxi Luna)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Analía Franchín y su vida con TOC: “Es muy complicado y doloroso, te hace sufrir mucho”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/01/04/analia-franchin-y-el-impacto-del-toc-en-su-vida-cuando-se-me-moria-un-animal-lo-enterraba-y-lo-desenterraba/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/01/04/analia-franchin-y-el-impacto-del-toc-en-su-vida-cuando-se-me-moria-un-animal-lo-enterraba-y-lo-desenterraba/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La integrante del programa “A la Barbarossa” asegura que no podría dejar de trabajar aun cuando hoy tiene la posibilidad de no hacerlo. Casada desde 2009 con Sebastián Ezkenazi, relata cómo quedó embarazada contra todo pronóstico y las dificultades cotidianas de convivir con un trastorno obsesivo compulsivo que fue diagnosticado en la juventud, pero que comenzó a manifestarse en su infancia]]></description><pubDate>Sun, 04 Jan 2026 16:07:50 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>¿Por dónde comenzar la entrevista con <b>Analía Franchín</b>? ¿Qué priorizar? Podría ser la historia de su embarazo, que para su médico, no tiene una explicación científica posible. Quizás habría que ir por su transtorno obsesivo-compulsivo (TOC), que afectó -y seguirá afectando- su vida. ¿Y la tarde en la que salvó a su mamá, quien había intentado quitarse la vida tomando todas las pastillas recetadas para su depresión?</p><p>Esa Analía era una nena de apenas 12 años. Pero también podría ser la Analía adulta que acompañó a su hermana hasta la muerte, sin juzgarla por sus adicciones. Y es que Franchín tiene mucho para contar porque a sus 52 años, mucho ha vivido.</p><p>La integrante de <i>A la Barbarossa</i>, por Telefe, dice que no podría estar sin trabajar, aun cuando -por la situación económica del empresario Sebastián Ezkenazi, con quien se casó en 2009- tiene la posibilidad de no hacerlo. “Trabajo desde muy chiquita, desde los 15. Me encanta tener mi ingreso de guita. No sé si podría quedarme en mi casa viendo revistas. Lo único que me da bronca es que en la tele los feriados los trabajás igual, pero no me quejo”, dice.</p><p><b>—¿Y ahí no te plantás con un “quiero reglas distintas porque puedo”?</b></p><p>—No. La regla distinta la tengo en que me tomo casi dos meses de vacaciones en el verano. Me bancan y me soportan. Por supuesto, no cobro.</p><p><b>—¿La plata que ganás trabajando es tuya y solo tuya?</b></p><p>—La plata que gano trabajando es de los dos, pero bueno, siempre voy a estar por debajo (risas).</p><p><b>—Sería un mal negocio si la tuya es solo tuya y la de él, solo de él.</b></p><p>—No. Igual, me impongo cosas. Por ejemplo, me gusta comprarle ropa a mi hijo con mi plata, o pagar el comedor del colegio. O sea, sentir que yo también colaboro, que mi marido no va a pagar todo solamente porque tiene más plata. Me gusta sentir que tengo esa responsabilidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KQVREIYYVBBRLFFMIW5L6OYCFU.jpg?auth=c6f9b1f2dc753a0eb929a9a662be33c294686cfe0f28ab05c4d2f6d32f0febf3&smart=true&width=1920&height=2348" alt="Analía Franchín: "fui madre por un deseo enorme" (@analiafranchin)" height="2348" width="1920"/><p><b>—¿Cómo sos como mamá?</b></p><p>—Primero, <b>fui madre por un deseo enorme.</b> Tuve un problema de salud, dos intervenciones quirúrgicas, y mi ginecólogo me dijo que no había ninguna posibilidad de quedar embarazada naturalmente. Fui a ver a un especialista en fertilización y me dijo lo mismo. Esa noche, después de llorar cuatro horas, quedé embarazada. ¿Cómo? Nadie sabe (risas). El deseo que yo tenía era tan grande... Sufro de trastorno obsesivo-compulsivo y hago un gran esfuerzo para no trasladárselo a mi hijo. De todos modos, soy una madre obsesiva. Estoy muchísimo mejor porque hago una gran terapia, pero siento que estuve tan encima de él que, en algunas situaciones, le anulé hasta habilidades. Es que yo ya estaba primero, ¿entendés? Si él iba a toser, yo ya estaba ahí, con el vaso de agua… </p><p><b>—Vamos por partes.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—En esas dos intervenciones, ¿estuviste en una situación de riesgo?</b></p><p>—La primera vez fue una conización de cuello de útero. Al año festejamos porque la enfermedad no volvía, y otra vez me sale un carcinoma in situ y no sabíamos hasta dónde abarcaba. Entré al quirófano sin saber si me iban a vaciar y no podría tener hijos. “Vamos a ver hasta dónde están los bordes libres. Sino, hay que vaciarte”, me dijeron.</p><p><b>—Con los bordes libres, después de eso no había que hacer nada más.</b></p><p>—Sí, pero me quedaba sin el cuello del útero, que es el camino que tienen los espermatozoides para poder llegar a fecundar el óvulo. De hecho, cuando voy al especialista, me hacen una prueba y era como la Panamericana descontrolada: (el espermatozoide) iba para cualquier lado, pero no llegaba nunca. Tuve controles durante el embarazo para ver si había que hacer un cerclaje porque, al casi no tener casi cuello de útero, era de riesgo. Y salió todo bien. </p><p><b>—¿Cómo fue cuando te enteraste que estabas embarazada?</b></p><p>—No lo podía creer... Tuve un atraso y pensé que podía ser el estrés, la angustia. Además, no era tan pendeja, ya tenía 37 años. Estaba nominada en el Martín Fierro como conductora de radio y ya tenía mi vestido listo: cuando me lo voy a poner, no me abrochaba. Sentía más busto. “Capaz engordé en estos días”, pensé. Al día siguiente me hice el Evatest: me dio positivo y me quedé muda. “Esto no puede ser”, dije. Me lo volví a hacer... y sí. Al día de hoy mi médico, el doctor Fiorello, me dice: “Yo te llevaría a un congreso porque no lo puedo entender...”.</p><p><b>—Tenía que ser.</b></p><p>—Tenía que ser. Durante muchos años estuve en pareja y tener un hijo no era mi prioridad. Cuando empecé mi relación con Sebastián, teniendo tres hijos, y llevándolos al colegio, al doctor, ayudándolos a hacer la tarea, dije: “Ahora quiero el mío” (risas). <b>Después pasé un embarazo muy problemático no desde lo físico sino desde lo mental, porque tuve que dejar la medicación</b> (para el TOC).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FNFH7NFE3JCW7BQOMNUBSKYFJQ.jpg?auth=667570ace7f076dcc61b58d1ade92ec220160253e96f40f53a3a8471110cecda&smart=true&width=1920&height=2115" alt="Analía Franchín: "Pasé un embarazo muy problemático desde lo mental" (@analiafranchin)" height="2115" width="1920"/><p><b>—¿En ese momento ya estabas con medicación?</b></p><p>—Sí, desde hacía muchos años. Las veces que intenté dejarla, porque uno dice: “Estoy espléndida, me siento bárbara, lo dejo”, los bajones fueron tremendos.</p><p><b>—¿Qué es lo que provoca la medicación? </b></p><p>—Primero hay que entender cómo trabaja el trastorno obsesivo-compulsivo. </p><p><b>—Claro, porque uno piensa en la cosa divertida de…</b></p><p>—En la obra de teatro (<i>Toc Toc</i>). Perdón a los actores, pero cuando la fui a ver salí tan indignada... Es como una caricatura de una enfermedad: la gente cree que el TOC es solamente el que se lava mucho las manos o no pisa la raya. Y no. El trastorno obsesivo-compulsivo es muy complicado, jodido y doloroso: te hace sufrir mucho mucho mucho. Yo sufrí los dos tipos de trastorno obsesivo. Uno es el de la acción: tengo que hacer sí o sí una cosa porque sino, algo va a pasar. Lo que más bronca te da es que sos reconsciente de que no va a pasar nada, que eso que estás haciendo no tiene ningún sentido, pero no podés vivir si no lo hacés. Y está el trastorno del pensamiento, que es el más cruel. Por ejemplo, mi papá estaba internado muriéndose del corazón y el TOC me decía: “Ojalá te mueras”. Entonces, te querés arrancar la cabeza. Como que tenés dos cerebros: uno funciona perfectamente y el otro es el del pensamiento intrusivo. La cabeza me hacía así (gesticula).</p><p><b>—Es insoportable.</b></p><p>—Es insoportable. </p><p><b>—¿Se siente como una voz?</b></p><p>—Permanente. Es un pensamiento, todo el tiempo. Y no es algo que te lo extirpan y no lo tenés más: acá no te podés decapitar. Es muy tremendo. </p><p><b>—En tu caso, ¿dieron fácil con el diagnóstico?</b></p><p>—Me lo diagnosticaron a los veintipico y empezaron a ver un poco mi historia: se me había desarrollado en la infancia y mis papás no lo detectaron. Por ejemplo, me soplaba mucho los ojos, tiraba besos al cielo, no podía ver patentes que terminaran con el número 2. <b>Cuando se me moría un animal, lo enterraba y lo desenterraba</b>. Había un montón de situaciones que después se fueron potenciando, pero no los hicieron sospechar que yo sufría de esto.</p><p><b>—¿Desenterraste un animal porque algo en la cabeza te decía que había que hacerlo?</b></p><p>—Sí. Dos animales: un hámster y un perro. Yo tenía ocho, nueve años, y había enterrado al hámster con una foto mía y entonces, tenía que sacarla. Después, pobrecito, no podía volver a meter al hámster muerto, entonces lo escondí en una caja en el techo de mi casa, entonces iba todos los días a estar un ratito con él: lo besaba, lo abrazaba, lo cuidaba y lo protegía; le hablaba. Te imaginarás: el hámster ya estaba azul, podrido... Hasta que mis papás me descubrieron y me lo tiraron a la basura. No los juzgo, hicieron lo que pudieron, pero si mi hijo pasara por una situación similar le haría entender, con una ceremonia, con una despedida, que va a estar mejor en otro lugar. </p><p><b>—Vaya a saber si tus papás pensaron que lo ibas a volver a desenterrar, ¿no?</b></p><p>—Claro. Es muy probable que hayan pensado eso. De más grande, tuve dos momentos largos con un TOC muy muy severo, de no poder salir de mi casa, de despertarme a las cuatro, cinco de la mañana con las pupilas dilatadas del nivel de ansiedad y de pánico. Si vos tenés diabetes o presión, te tienen que medicar de por vida. Bueno, yo tengo este problema de salud mental, y me tengo que medicar de por vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OEOQ2IY7DBCF5BFMC5ICWSO2IY.jpg?auth=93309f7b23de48a1d732e786d7881abcfaeba4ae317047f68d39b078fbcd172b&smart=true&width=5916&height=4044" alt="Analía Franchín: "En mi familia claramente hay una cuestión hereditaria de salud mental"(Maximiliano Luna)" height="4044" width="5916"/><p><b>—¿Te sentís bien con la medicación?</b></p><p>—Mi psiquiatra me va a odiar, pero siento que con esta dosis mínima lo manejo, me permite llevar una vida. La tomo sí o sí todos los días y me siento bien. Hay acciones que sé que voy a repetir toda la vida, pero tengo el pensamiento más controlado y me hace bien, porque eso me destruía.</p><p><b>—¿Y durante el embarazo?</b></p><p>—Lo pasé muy muy muy mal en el embarazo. Hubo días que tuve que tener un psiquiatra sentado en la punta de la cama: me tenía que prometer que una vez que yo pariera iba a empezar otra vez a tomar la medicación, que me quedara tranquila, que iba a estar bien. Igual, los últimos quince días fueron tan difíciles que me tuvieron que volver a medicar, medio como un rescate, porque el médico estaba realmente preocupado de que no llegara bien a término con el embarazo.</p><p><b>—¿Cuántos años tiene Benicio, tu hijo?</b></p><p>—Va a cumplir quince.</p><p><b>—¿Trajo alguna novia?</b></p><p>—Todavía no. Está muy tranqui. No pegó ese golpe. Pero yo, creo que en eso voy a estar muy…</p><p><b>—¿Suegra canchera?</b></p><p>—Sí, prefiero suegra canchera y tenerla controlada que… (risas). Ahí salió la palabra control, ¿viste? Prefiero eso a que se me lo lleve y no controlar nada. Obviamente, quiero apoyarlo en todo, como toda madre.</p><p><b>—¿Y con los hijos de Sebastián?</b></p><p>—Aprendí mucho a ser madre ahí. No me siento tan grande, pero también aprendo con mis nietos. Ocho nietos... Los chicos siguieron al padre y arrancaron temprano (risas).</p><h2>Una Franchín distinta<b> </b></h2><p>Analía dice que no se arrepiente de nada, tanto en su vida como en su carrera. Pero que ya no haría ciertas cosas. “Cuando trabajaba en <i>Intrusos </i>te contaba el amorío de una y el del otro, no me importaba nada. Y <b>hoy me parece que es completamente cancelable contar quién se acuesta quién</b>, sobre todo si hay familias detrás", advierte.</p><p>“Ya sabemos cómo es el juego: muchas veces los famosos se prestan para que se cuente su historia de amor y le pasan la data a alguien para que diga el chimento. Eso me parece fantástico porque hay un consenso. Después, si hay una familia detrás y vos vas a salir a contar que uno le fue infiel al otro... ¿Qué necesidad?”.</p><p><b>—Qué bueno poder mirar para atrás y decir: “Esto que hice no estuvo bueno”.</b></p><p>—¡Sí, obvio! Me veo todo el tiempo para atrás. No reniego de mi pasado porque me convierte en quien soy hoy. Amo todo mi pasado: lo bueno, lo malo, y todo lo volvería a hacer tal cual lo hice. Y aprendería. Hubo una situación que me marcó mucho: la muerte de una amiguita de mi hijo. Por supuesto, no me voy a comparar con los padres, de ninguna manera, pero fue un hachazo en la cabeza, un sacudón enorme. Empecé a ver la vida de otra manera.</p><p><b>—¿Cuándo fue?</b></p><p>—Hace cinco años.</p><p><b>—Antes de la muerte de tu hermana, Sandra. </b></p><p>—Sí. Entonces, aprendí: trato de no hacerle daño a nadie y si me equivoco, pido disculpas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PQVBEW45HVF5NFXWKVBBWBN7IM.jpg?auth=66fe592861ac7fbc8ce563736960831a553f98b200332046dfcf03013df95112&smart=true&width=6048&height=4044" alt="Analía Franchín: "Hoy me parece que es completamente cancelable contar quién se acuesta quién" (Maximiliano Luna)" height="4044" width="6048"/><p><b>—Acompañaste durante años la enfermedad de tu hermana.</b></p><p>—Sí, y no solamente la de mi hermana: <b>en mi familia claramente hay una cuestión hereditaria de salud mental</b>. Atravesé una infancia con una mamá con muchísimos problemas de salud mental, llegando a hacer lo que intentan las personas que ya no tienen más salida. La descubrí yo, <b>a los 12 años: mi mamá estaba casi muerta y la salvé. </b>Intuición, netamente. Una tarde estaba viendo una película con mis hermanas y a la noche venían a comer mis tíos. “Qué raro que mi mamá esté ahora durmiendo la siesta”, dije. Yo la acompañaba al psiquiatra todas las semanas y sabía que sufría de depresión. Además, mi hermana ya estaba con un problema severo de adicción, entonces era como una combinación letal. Voy, la miro a mi mamá y digo: “Está respirando”. Sigo mirando la película. A los diez minutos vuelvo y veo que no está bien. Prendí todas las luces y ahí vi el blíster de pastillas vacío. Entré en una desesperación... Corrí, vinieron los vecinos, la cacheteábamos y no se despertaba. Yo sentía que mi mamá se me moría. Vino la ambulancia y se la llevaron. Hoy pienso cómo uno va naturalizando cosas: estábamos tan acostumbrados en casa a las alteraciones de salud mental que a la noche, el asado se hizo igual. No lo estoy juzgando a mi papá: estábamos acostumbrados a que mi hermana llegara en cualquier estado, con alucinaciones tremendas; a que mi mamá tuviera estos bajones tan atroces. Entonces, pude acompañar mucho a mi hermana porque desde el primer día no la juzgué. Mis papás estaban enojados con su situación, como que ella había elegido drogarse. Y no, <b>nadie elige drogarse. La adicción es una enfermedad</b>, pero sé que es muy difícil entenderlo.</p><p><b>—Nadie elige drogarse, ni deprimirse: no es un tema de voluntad.</b></p><p>—Por supuesto. Entonces, por favor: no juzguemos. Lo que me pasó con mi hermana es que ella había sufrido desde muy chiquita porque su papá biológico la abandonó: la arrastró una cuadra con un auto, estuvo internada. Desde ahí quedó mal, suspendida en esos cinco años que su papá la abandonó. Una vez estuvo presa en Ezeiza y yo la iba a ver: “Decime un día de tu vida que recuerdes como feliz”, le dije. Y no pudo recordar ninguno. Entonces le dije: “Lo único que te prometo es que hasta el día que te mueras te voy a sostener la mano en la situación en la que sea”. Y se la sostuve hasta el día que se murió, sin juzgarla. </p><p><b>—¿Ana, vos sanaste todo eso?</b></p><p>—Yo sano permanentemente. Con el tema de mi mamá, con el de mi hermana, desde muy chiquita entendí lo que pasaba en mi casa y asumí un rol de adulta. Y en el proceso me fui sanando porque no lo fui escondiendo, metiéndolo debajo de la alfombra, tapándolo. Siempre fui muy expresiva, muy de contarlo. Obviamente: me duele, sufro, la pienso mucho a mi hermana. Ahora mi mamá no está bien de salud, se derrumbó muchísimo con mi hermana: cada tanto le manda un mensaje a su celular. Todo eso, yo lo fui sanando. No me quedan cosas pendientes. Es algo que le critico mucho a mi mamá: ella tuvo una vida muy extrema, de cicatrices en el cuerpo, y siempre dice “Pero yo tuve...”. “Bueno, tuviste. Ya está. ¿Cómo resolvermos eso, cómo lo trabajamos para sacar algo mejor?”, le digo.</p><p><b>—No quedarte con esas cicatrices.</b></p><p>—Claro. Las tengo, pero que no sean un ancla para mi vida actual.</p><p><b>—¿Le hablás a tu hermana?</b></p><p>—Sí, le hablo. También a mi papá. ¿Sabés qué me pasa? La vi en un momento en que se dio cuenta de que se iba. Yo la llevaba al hospital, la traía, la subía, la bajaba, la ponía, la iba a ver. Ya tenía tanto dolor en el cuerpo porque, pobrecita, los tiempos que estuvo en la 1-11-14 se expuso a todo para conseguir su dosis: situaciones de violación, quemaduras con cigarrillos. A los 15 años la vi a mi hermana tirada en una zanja. Después vi todo lo que le hacían: le ponían vía, catéter, y nada le dolía. Pero le vi algo en la mirada, como que se dio cuenta, y eso fue lo que más triste me dejó. Yo prefería que ella se muriera en un estado de inconsciencia, sin ver el daño que se había hecho en su vida, como diciendo: “¡Puta, cómo desperdicié la vida!”. Eso a mí me redolió. Pero bueno, no fueron elecciones. </p><p><b>—No pudo.</b></p><p>—No pudo.</p><p><b>—Y hay un punto en el que uno tampoco puede más. Ni hablar con esta Ley de Salud Mental, que te deja absolutamente desamparado. </b></p><p>—El otro día le escribí a la mamá de Chano: “Te apoyo en cualquier movimiento que hagas para cambiar esta Ley de Salud Mental”. La he visto a mi hermana un año y medio antes de morir en una situación que no podés creer el estado físico, mental... Con una cuchilla, totalmente ida: no sabía dónde estaba, con mi mamá al lado. Llamé al SAME, y estaban atados de manos. Porque yo le decía: “Sandrita, ¿querés venirte a internar?”. “No quiero, no quiero”, me decía. ¿Y sabés lo que me dijo la psiquiatra del SAME? “Si no se clava la cuchilla, no puedo hacer nada”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CVOHKLLEHBGDTD7QUVQUQHHYSY.jpg?auth=4efd58200fe0bdaba1791bbf6b20750d735860189a04006004f489d1b499be83&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Analía Franchín con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Los premios Franchín</h2><p>Dueña de una versatilidad absoluta Analía pasa de la charla profunda y reflexiva al tono liviano que le permitió reírse a lo largo de los años de algunos de los momentos más bizarros de la TV.</p><p><b>—¿Viste que ahora tenemos un Martín Fierro para un montón de cosas?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Te quiero proponer acá hacer los </b><i><b>Premios Franchín</b></i><b>.</b></p><p>—Me encanta. </p><p><b>—¿Mejor panelista de televisión?</b></p><p>—Pía Shaw.</p><p><b>—¿Mejor conductor o conductora de televisión?</b></p><p>—Santiago del Moro. </p><p><b>—Sos la madrina de su hija Santa.</b></p><p>—Sí. No sabés lo que es... ¡Te volvés loca! Es bravísima, salió a la madrina. No entendés el carácter que tiene. Lo lleva como quiere. </p><p><b>—¿Santiago no es así?</b></p><p>—No. Santiago es muy ansioso pero tiene buen carácter. Pero Santa se llevó puesto todo, olvidate.</p><p><b>—¿Mejor programa de streaming?</b></p><p>—No consumo mucho streaming, cuando tengo tiempo a la noche prefiero poner una serie, pero me parece que es algo que vino para quedarse total. Algunas veces lo vi a Ángel: me gusta lo que hace en <i>Bondi</i>, saca una parte muy diferente a lo que hace en <i>LAM</i>. Me gusta mucho cuando hace las entrevistas. </p><p><b>—¿Momento televisivo que te dio vergüenza ajena?</b></p><p>—Uff, hay tantos. Dejame pensar... Bueno, la pelea de Mauro Viale con (Alberto) Samid me dio mucha vergüenza. Y seguramente, algunos episodios míos en televisión también...</p><p><b>—¿Sí?</b></p><p>—Sí, obvio. Hicimos un programa con Silvina Luna y Monchi Balestra en <i>Canal 9 </i>que duró nada más que 15 días. Ese es el momento más bizarro. “¿De qué va el programa?”, preguntaba. “Quedate tranquila que va a ser un programón”. El primer día me pasan la rutina antes de salir: me tenía que subir a una moto con un pollo crudo que después, le pasaban algo de fuego y quedaba cocido. Me puse a llorar antes de salir al aire... Estábamos con Silvina Luna, mi amor, que en paz descanse, y yo le decía: “Boluda, no podemos salir a hacer este programa”. Y salimos. Me subí a la moto en el estacionamiento de <i>Canal 9</i>, que es enorme, y pasé con el pollo crudo, me cambiaron rápido el pollo, y aparecí con el pollo cocido. El nivel de vergüenza ajena y propia que sentí no te puedo decir... Tremendo, tremendo.</p><p><b>—Vamos a buscar ese video.</b></p><p>—Es muy probable que lo encuentres (risas).</p><p><b>—Es maravilloso. </b></p><p>—Tremendo. </p><p><b>—¿Peor panelista de televisión?</b></p><p>—Tengo el nombre pero no lo diría, no jugaría con el trabajo de alguien.</p><p><b>—¿Hombre o mujer?</b></p><p>—Hombre.</p><p><b>—¿Peor compañero que tuviste?</b></p><p>—En algún momento Nancy (Pazos) fue una peor compañera, pero después la vida nos dio tantos años juntas que ya pegamos la vuelta y hoy no es una mala compañera.</p><p><b>—Hoy es un juego televisivo.</b></p><p>—No, no es un juego. Cada una mantiene su postura, pero estamos más grandes y no nos agredimos. (Viviana) Canosa en un momento fue muy mala compañera, pero era una tele muy competitiva donde todos querían estar en el piso de <i>Intrusos </i>y entonces había mala onda. Pero no tengo un recuerdo de decir: “Uff, qué tremendo”.</p><p><b>—¿Pelea que más disfrutaste? </b></p><p>—¿Mía?</p><p><b>—Tuya o de otros. </b></p><p>—Estoy en un momento en el que no disfruto de las peleas. Nunca las disfruté. Tendría que pensar en una pelea…</p><p><b>—¿Wanda e Icardi?</b></p><p>—Me hincharon las pelotas. Perdón... Me recontra aburrieron. Siento que terminamos creando monstruos que después, hay que seguir alimentándolos.</p><p><b>—¿Con Diego Brancatelli en el programa, nunca te peleaste?</b></p><p>—Sí, muchas. Pero lo que siempre intento es no ir al golpe bajo: no suma, no representa un compañerismo, no es de lealtad. Vos podés exponer tus ideas sin golpear debajo de la cintura. Y en ese sentido creo que con Branca hemos debatido mil veces y ninguno pegó abajo de la cintura. </p><p><b>—¿Cuando hay temas que le duelen a una persona, preferís evitarlos?</b></p><p>—Sí, totalmente. Cuando trabajaba en <i>Intrusos </i>te contaba el amorío de una y el del otro, no me importaba nada. Y hoy me parece que es completamente cancelable contar quién se acuesta quién, sobre todo si hay familias detrás. Ya sabemos cómo es el juego: muchas veces los famosos se prestan para que se cuente su historia de amor y le pasan la data a alguien para que diga el chimento. Eso me parece fantástico porque hay un consenso. Después, si hay una familia detrás y vos vas a salir a contar que uno le fue infiel al otro... ¿Qué necesidad?</p><p><b>—¿Te googleás a vos misma? </b></p><p>—No, no me googleo. No reniego ni nada, pero a veces hay datos erróneos, cosas fake, y no me quiero hacer malasangre.</p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche? </b></p><p>—Cuando tenemos ganas. No le pongo horario.</p><p><b>—¿Cómo andas de ganas?</b></p><p>—Bien. Muy bien. Pero empezar a atravesar la menopausia no fue fácil, eh. Y obviamente, estoy en manos de un profesional que me compensa porque sino, pobre, era un embole para mi marido.</p><p><b>—¿A qué famoso bloquearías de WhatsApp?</b></p><p>—No suelo bloquear gente. Los archivo (risas). Antes, doy la cara: “No me hinches más”.</p><p><b>—La peor cita de tu vida.</b></p><p>—Hace muchos años. Tendría 20, 22 años. Le había puesto una expectativa genial y llegamos a un hotel. “Voy al baño”, me dijo. Y fue tremendo porque estaba descompuesto y yo no pude lidiar con el olor. No pudimos hacer nada. Me bloqueé, me anulé. Y se dio cuenta, claramente. Seca a punto pasa de uva. Nunca más lo vi.</p><p><b>—En ese momento te bajó la menopausia.</b></p><p>—Olvidate (risas).</p><p><b>—¿Terapias alternativas?</b></p><p>—Todas. Todas. Todas las que se te ocurran, dianética, reiki, constelación. Voy a probar la biodecodificación. Acupuntura. Flores de Bach. Piedras. Todo. Todo. Todo lo que se te ocurra. Mi marido una vez me descubrió: vino una amiga y me dijo: “<b>Che, tengo una reflexóloga que a través de los pies te lee tus ancestros</b>”. Yo estaba embarazada, accedía a todo con tal de estar más tranquila porque no tomaba la medicación. Me iba contando y me iba haciendo en los dedos no sé qué, la verdad que mi familia era mi bisabuela que se había muerto quemada viva en una silla de ruedas. Todo siempre muy trash viste, muy trash. Mi tío que creo que la mató a mi abuela posta que creo que la envenenó. Todo siempre era muy así. Entonces me dijo: “Mirá, voy a hacer una cosa, yo te voy a prestar unos muñequitos que son así, tipo vudú, que los vas a poner abajo de la almohada todas las noches una semana y le vas a decir ancestros por favor libérenme la cabeza, váyanse, no me molesten. Nunca se los presto a nadie”. Le dije: “No, yo no puedo ir a mi cuarto con una bolsa abajo de la almohada, mi marido ve estos bichos va a flashear cualquiera”. “Bueno, entonces dejalos abajo de la cama, que no los vea”. Bueno. Listo. “Y después la bolsita la quemás”. </p><p><b>—¿Entonces?</b></p><p>—Bueno. Yo me despierto un día en el campo con un ataque, voladura de cabeza total, total, y cazo los muñequitos enojadísima con los ancestros y les digo yo a ustedes los voy a hacer cagar fuego. Era otoño porque estaban las hojas, viste, quemándose y qué sé yo. Mi marido se había ido a correr entonces yo me fui por el otro lado que sabía que él no iba a correr y en un momento me caza así agachada en el fuego diciéndole: “¡Váyanse! ¡Déjenme! ¡Libérenme!” Y se para al lado y me dice: “Anita, qué estás haciendo”. “¡Quemando los ancestros!” No bueno, bueno. Mi marido ha desarrollado una paciencia enorme conmigo. Fui mala con la señora porque la verdad no me animé a decirle que había quemado los muñequitos, se los tenía que devolver. </p><p><b>—¿Hay placeres culposos? </b></p><p>—Sí, pero mi psicóloga se encarga de decirme que la culpa es un sentimiento inventado por uno.</p><p><b>—¿Si vas a un karaoke qué canción cantas sí o sí?</b></p><p>—Alguna de Fito. Y Raffaella Carrá, obvio.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3YBGKKQW3NFFNNHL6LEMFWBWTM.jpeg?auth=b4c04b69aaa561946ca3c7eb67c259417b4d08601564468302d817737303a0ce&amp;smart=true&amp;width=1600&amp;height=900" type="image/jpeg" height="900" width="1600"/></item><item><title><![CDATA[Guillermina Valdés: “Me postergué como mujer por mi propia inseguridad”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/28/guillermina-valdes-me-postergue-como-mujer-por-mi-propia-inseguridad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/28/guillermina-valdes-me-postergue-como-mujer-por-mi-propia-inseguridad/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz y comunicadora reflexiona sobre sus relaciones con Sebastián Ortega y con Marcelo Tinelli. “Me enamoré de dos personas muy importantes, con familias muy importantes: había algo en mí que quería esconderse”, considera. Sus maternidades, sus hijos, la historia de su hermano muerto y su crecimiento personal: “Me embarré bastante, me hice cargo de mis demonios”]]></description><pubDate>Sun, 28 Dec 2025 04:51:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A sus 48 años, <b>Guillermina Valdés</b> sabe que es muy distinta a todas aquellas que fue, pero casi igual. A la niña que fue “más cuidadora que hija” de sus padres. A la adolescente que regresó demasiado pronto de un viaje a Nueva York, tan solo porque extrañaba a su novio. A la esposa de <b>Sebastián Ortega</b>; a la mamá jovencísima de tres niños. A la mujer de 27 años que descubrió un secreto familiar atroz: tuvo un hermano que murió a su lado, cuando ella también era un bebé. A la pareja de <b>Marcelo Tinelli</b>; a la madre que se redescrubre con el pequeño <b>Lorenzo</b>.</p><p>Todas esas Guillermina hacen quien es hoy. Y la de este presente se diferenciará de quien será mañana. Porque Valdés no cambia: evoluciona. Aunque aclare que existe todo un trabajo detrás, que no culmina. “Me hice cargo de mis demonios”, reconoce.</p><p>Por eso no resulta casual que al hablar de <i>El divorcio del año</i> -la obra de Mariela Asensio y José María Muscari que significa su regreso al teatro luego de tres años-, cuenta que la sorprende en “un momento personal de mucha transformación”.</p><p>“Es muy actual. Trata temas trascendentales en la sociedad, que no son solo vinculares, de pareja, de madre e hija, sino que también tiene la mirada puesta sobre las redes, la comunicación, los medios. Habla de la salud mental, y es una gran responsabilidad para mí”, dice, sobre la pieza con la que sube al escenario del Multiteatro junto a Fabián Vena, Juan Palomino, Ernestina Pais y Rocío Igarzábal.</p><p>En esta charla con <b>Infobae</b>, Guillermina se prestará al diálogo franco, sin concesiones. De ese modo, confesará el “único lema” que tiene. “No toco hombres que estén en pareja -advierte-. Es el único lema que tengo. No critico a las que lo hagan, pero no me gusta, no me erotiza. No está bueno. Intento no hacerle a los demás lo que no me gustaría que me hagan a mí. El otro día, en el gimnasio, vino uno que me gustaba y dije: ‘Ay qué lindo’. Y de repente va a agarrar la kettlebell (mancuerna) y veo que tiene un anillo. Dije: ‘No, te fuiste chabón. ¡Salí de acá!’”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VLTHWWVVKNBORMDXPCTGP5ZRAU.jpg?auth=6e952cb5830e6ec509f8602ae72fbcb1d2232899363cd281f3dd4bd43d997636&smart=true&width=1920&height=1351" alt="Guillermina nació cuando su mamá tenía 16 años." height="1351" width="1920"/><p><b>—No es por ahí.</b></p><p>—O sé prolijo: sacate el anillo y después, si me entero, te mando a cagar. Perdón, ¿no? Pero todo mal hacés, todo mal... Como <i>Evangelina </i>le dice a <i>Valentino</i>, el personaje de Fabián.</p><p><b>—¿</b><i><b>Evangelina </b></i><b>se llama tu personaje?</b></p><p>—<i>Evangelina</i>. Muscari es hermoso, es hermoso...</p><p><b>—Te puso en el lugar de tu exsuegra, Evangelina Salazar.</b></p><p>—Sí, le dije. Y me dijo: “No, esto estaba escrito antes de que yo te llamara”.</p><p>Además del teatro, Guillermina se entusiasma con el proyecto de convertir en una serie o una película el libro autobiográfico que ya tiene escrito. Todavía no trascendió ningún fragmento del contenido. Pero puede que algunos tramos salgan a la luz a lo largo de este reportaje. Y entonces, comienza: "<i>El divorcio del año</i> me tiene conmovida. Siento una responsabilidad que a veces, en el proceso, se transforma en angustia".</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque el personaje, y lo que transita, es un poco angustiante, más allá del vínculo, que es un divorcio y tal, lo que le pasa, cómo lo vive. Hace lo que puede, y puede poco.</p><p><b>—¿Se encuentra en algo con la Guillermina de alguna de las dos separaciones? </b></p><p>—Sí. Cuando uno trabaja en un escenario intenta acercarse a una emoción real, y tiene que ver con el sufrimiento, la frustración, cualquier tipo de dolor. Y uno tiene que hacer el link en esos momentos de verdad y de hondura que vivió. En ese aspecto, ahí está un poco la angustia, porque tenés que pasar por ese lugar, más allá de que esta mujer sea totalmente diferente (a mí).</p><p><b>—A ella le encanta el quilombo.</b></p><p>—Le encanta: si no hay conflicto, lo busca. Está harta, pone bombas por todos lados, comparte absolutamente todo de su vida desde que su hija nació. </p><p><b>—Vos ubicás que en nuestra farándula hay mucho de eso, ¿no?</b></p><p>—Sí. Es esta especie de reality que veo en los medios, pero yo no estoy haciendo ningún personaje de esos en particular.</p><p><b>—No sos Wanda.</b></p><p>—No, no, no. No soy. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HGR7KC4QKRCBFBMTZCAJLQJFW4.jpg?auth=d9bcfba2c1c47c5be26d1ef653d217c6eb64ce650eee0c47695dd1650426a499&smart=true&width=1920&height=2084" alt="Guillermina Valdés: "Era muy chica cuando empecé con el papá de mis primeros tres hijos"" height="2084" width="1920"/><p><b>—Hablaste de salud mental, de cómo aparece en la obra y de la responsabilidad al abordarla. ¿Por dónde te toca la salud mental?</b></p><p>—Qué buena pregunta. <b>No sé si uno es tan consciente de cuándo está sano mentalmente.</b> En la pandemia tuvimos una oportunidad de conectarnos a través de la falta y de la ausencia, de la posibilidad de estar con un otro, abrazar, tocar, vincularte de una manera carnal, real. Terminó la pandemia y dijimos: “Ahora volvemos a lo que tanto anhelamos”. Y siento que no aprendimos nada. Me incluyo. Tenemos a alguien sentado al lado y no lo miramos, estamos con el celular. Si entendemos la salud mental como el estado de estar en tu ser, en vos, y poder vincularte sanamente con un otro, sin miedo, sin fobia, es muy complejo hablar de la salud mental hoy. Yo no soy muy simple tampoco en mi mente, soy bastante compleja, con lo cual podríamos estar horas debatiendo a qué le llamamos salud mental. </p><p><b>—¿Vos, cómo te encontrás con tu salud mental hoy?</b></p><p>—Muy estable. Trabajé mucho. </p><p><b>—Hay un equilibrio.</b></p><p>—Sí. Y la pasé muy mal. Pero no lo hablo desde el lugar de la victimización. <b>En mí, el juego de la culpabilidad y la victimización caducó hace mucho tiempo.</b> Todos estamos en un lugar que elegimos estar, y en un punto, aunque nos duela y querramos culpar a otros, tenemos que transitar y pasar por esa experiencia. Y si no lo entendemos, vamos a volver a repetir esa experiencia. En este afán de búsqueda, en donde la productividad es el valor que la sociedad nos pone, es muy difícil volver a reconocer lo simple: ¿y el valor de los vínculos, y mi hijo que está al lado, y esta persona que amo? Es muy complejo volver a reconocer lo simple cuando estamos bombardeados por información y por modelos.</p><p><b>—¿Vos sentís que fuiste muy rebuscada en algún momento?</b></p><p>—Sí, quizás muchas veces hacerme demasiado problema por las cosas. Y darle mucho valor a un otro. En este último tiempo estoy entendiendo que el valor me lo doy yo misma, más allá de donde labure o lo que haga.</p><p><b>—Hay algo de la mirada del otro todo el tiempo, que es muy subjetivo, y uno tiene que estar muy entero para sostenerlo.</b></p><p>—Total. Y poder decir: “¿La verdad? No me importa. Vas a decir una <i>verdura</i>, esa no soy yo, estás diciendo algo que no es". Me enojo, pero ¿qué valor le doy y cuánto tiempo me dura ese enojo? Hice una nota con Ángel (de Brito) y me decía: “Nunca levantaste el teléfono y me dijiste ‘Che, no digas eso’”. Y había cosas que estaban lejanas a la realidad, no porque él mintiera, sino porque le llegaba una información que no era. Eso también porque yo no llamaba, pero me quedaba mal. </p><p><b>—Más allá de Ángel, porque no debe haber sido el único, por supuesto, ¿qué pasaba con eso? ¿Enojaba, dolía?</b></p><p>—Dolía.</p><p><b>—¿Te preocupaba por tus seres queridos? </b></p><p>—Sí. Obvio que te enoja cuando dicen cuando editorializan una situación donde vos decís: “Yo no tengo problema con esa persona”, y titulan: “Guillermina habla sobre la guerra con esa persona”. Entonces, a veces es leer y decir “okey, esto es un juego”. ¿Qué tiene mi personaje en <i>El divorcio del año</i>? Sabe jugar, hasta que las cosas le empiezan a salir mal, se empieza a separar, el matrimonio se le empieza a romper, todo lo que empieza a suceder en esa cáscara que se empieza a derretir. Ella colapsa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MA5PH4IG4FADRIMGL7DICAICIQ.webp?auth=fdfedbb1431442d641c053dc3180cf9affbe18d2239a56e6818b9eb10c18c9d4&smart=true&width=1920&height=2262" alt="Guillermina Valdés: "Me enamoré de dos personas muy importantes, con familias muy importantes: había algo en mí que quería esconderse."" height="2262" width="1920"/><p><b>—Pasaste por dos separaciones que fueron muy públicas. ¿Qué Guillermina eras en un momento y cuál eras en el otro?</b></p><p>—Claramente, eran dos diferentes. Era muy chica cuando empecé con el papá de mis primeros tres hijos (Sebastián Ortega): tenía 20 años y Dante nació cuando tenía 23. Estaba creciendo, madurando, entendiendo y a la vez, formando una familia: a los 27 años ya tenía tres hijos. Hay algo difuso ahí, en el sentido de sí estar conectada con mis hijos, con mis ocupaciones, pero la persona, Guillermina, no estaba ahí, sino que estaba en función de un montón de cosas que la requerían.</p><p><b>—¿Sentís que ahí te perdiste un poco?</b></p><p>—Sí, re. Pero creo que <b>fue necesario para hoy entender dónde quiero ir</b>. Cuando veo que mis hijos la pifian y uno quiere corregir, decís: “No, hay que dejarlos porque yo también me equivoqué”. Y por equivocarme, hay algo que tiene que ver con el entendimiento. ¿Qué hacés con eso? ¿Vas a seguir echándole la culpa al otro, vas a seguir equivocándote? Y no hablo por una pareja, hablo en general.</p><p><b>—Hacerse cargo.</b></p><p>—Sí. Fueron dos momentos muy diferentes.</p><p><b>—En ese primer momento eras muy chiquita, mamá de tres. ¿Te sentías feliz o había un padecimiento?</b></p><p>—El grado de conciencia de las personas cambia, entonces, uno puede sentir que es feliz. Por eso, muchas veces no está bueno cuando la gente te dice: “¿Te separaste? Pero vos estabas tan bien...”. ¿Qué sabés cómo estaba yo? O estaba bien, pero en un momento uno cambia y empieza a entender que hay una situación que ya no te representa, que estás haciendo fuerza para que funcione, que estás lidiando con algo cuando las cosas tienen que darse de manera natural. Por más que los vínculos se construyen, tenés que sentir que hay algo que está vivo. </p><p><b>—¿Algo había muerto ahí?</b></p><p>—En todos los vínculos que te vas, algo se murió, claro. Lo que pasa es que a veces uno se da cuenta antes que el otro. Es imposible que en un vínculo solo uno esté mal, solo uno se quiera separar. No puede ser, porque es de a dos.</p><p><b>—¿Hay un buen vínculo con el papá de tus tres chicos más grandes?</b></p><p>—Sí, nos llevamos muy bien. <b>Me llevo bien con Sebastián. Me llevo bien con Marcelo (Tinelli). Me llevo bien.</b> Siempre fue mi intención por lo menos intentar tener un buen vínculo.</p><p><b>—A veces cuesta, sobre todo en las primeras épocas.</b></p><p>—Cuesta un montón. A veces no se puede. Pero intentarlo para mí es síntoma de sanidad. Tu hijo es el 50% de esa persona, con lo cual, hacerle la guerra a esa persona me parece muy tóxico. Por más que hay veces que no es fácil. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6D47HCEIRJAFVITBTMEYQIBOVE.jpg?auth=4355f0bf1dd9ea561b83736e9096e56b6c6a03f4aa6524149071ce59041f5aac&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Guillermina Valdés: "Me encanta tener hijos grandes"" height="1920" width="1920"/><p><b>—La separación de Marcelo te agarró más plantada en la vida. </b></p><p>—Sí, sí. El otro día me emocioné porque, en un punto, <b>él me fue mostrando de a poco mi propio valor, me fue acompañando.</b> Entonces, más allá de que no compartimos miradas, ideas, valores, y de que somos muy diferentes, transitamos un momento de amor y esas diferencias muchas veces se licúan. Pero después de un tiempo se vio que tenemos miradas de la vida totalmente diferentes. Con él empecé a valorar una parte mía que tenía que ver, incluso, con mi parte profesional. Desde el vínculo, no desde otro lugar de apoyo, porque nunca lo tuve, pude empezar a entender qué quería. </p><p><b>—A permitirte el deseo.</b></p><p>—Sí. Uno se separa, vienen los dardos, los quilombos, las opiniones del afuera, que fue por esto, que fue por lo otro, la mierda, perdón que lo diga así. Y después, cuando pasa todo ese maremoto, uno se conecta con lo que trajo esa persona a tu vida: así como yo le debo haber llevado cosas a él, a mí me trajo algo de valoración. Entonces, me emocionó el hecho de reconocerlo cuando estaba hablando con alguien. Fue muy loco. Me pasó ahí.</p><p><b>—Fueron cuatro maternidades muy diferentes también: hay como dos épocas de la vida. </b></p><p>—Sí, total. Me encanta tener hijos grandes porque es como: “Ah, ¿qué hacés hoy? Bueno, vamos a comer”. Tengo un vínculo totalmente diferente al que tengo con Lorenzo, que tiene 11 años y es más un niño. Es otra madre.</p><p><b>—Con los primeros tres, ¿la mujer quedó muy postergada?</b></p><p>—Sí, pero por mi propia inseguridad. Me enamoré de dos personas muy importantes, con familias muy importantes: <b>había algo en mí que quería esconderse</b>.</p><p><b>—Se lo responsabilizó mucho a Sebastián en su momento. ¿Él no tuvo que ver con te quedaras en tu casa?</b></p><p>—Las dinámicas se dan de a dos. Si esta Guillermina se encuentra en una situación hoy, tiene otros recursos. Pero no creo que haya responsables. </p><p><b>—De los chicos, el que vive con vos hoy es Lorenzo.</b></p><p>—Lorenzo y Helena. Pero Helena se va a vivir a Madrid porque está estudiando psicología.</p><p><b>—¿Cómo estás con eso?</b></p><p>—Ay, recontenta, porque quiero que crezca. Yo me fui a su edad a Nueva York y me volví al toque porque extrañaba a mi novio. Siempre hice esas pelotudeces, qué sé yo. Y yo le digo a ella: “Andá, quedate, disfrutá, crecé en lo tuyo”. Es una capa en lo que hace, va a ser una gran psicóloga. Vamos a hacer Zoom todos los días porque nos queremos y hablamos mucho.</p><p><b>—¿Y qué aprendés de Dante?</b></p><p>—Es un gran artista y me enseña a romper estructuras. No quiero hablar mucho porque justamente…</p><p><b>—No les gusta.</b></p><p>—No les gusta, y quiero ser consciente de no exponer a mis hijos, no por algo malo, sino más bien porque no quiero que estén en los portales. Mejor no.</p><p><b>—Yo solo quiero saber qué aprendiste de cada uno. De Dante, a romper estructuras. ¿Y de Paloma?</b></p><p>—Paloma tiene una mirada muy sensible en la vida. Ella hace dirección: fue asistente de su tío Luis. Y tiene una mirada muy sutil de las cosas. Entonces, hay algo ahí que tamizó un poco mi manera de percibir. Y Lolo me trae una cuestión lúdica que me renueva. Cuando mis hijos eran chicos yo no disfruté el juego porque estaba muy preocupada porque “esto es lo que hay que hacer”. Con Lolo ya sé lo que es importante, el valor que tiene un resfrío, el valor que tiene que falte al colegio. Hoy las prioridades cambiaron: sé que va a crecer, sé que no va a querer jugar más, no sé si me va a querer abrazar en la adolescencia porque los chicos empiezan con “no, mamá, no me des un beso”, y ahora viene y me abraza y me da un beso. Entonces eso me trae esa frescura.</p><p><b>—Tiene dos padres muy públicos en un momento de redes sociales. ¿Cómo lo manejás?</b></p><p>—Él no tiene redes sociales, nada. Y yo trato de no mostrarlo. A veces lo hacía: su papá lo mostraba, entonces yo ponía alguna fotito de cumpleaños, de algún viaje.</p><p><b>—¿Todavía no vino a decirte: “Mamá, leí tal cosa”?</b></p><p>—No, Lolo no. De hecho, cuando hubo un tema público con su papá, lo que hice fue no prender la tele en mi casa y esperé a que pasara un poco. Aparte, con mis hijos la pasé muy mal cuando empecé a estar con Marcelo: los medios se pusieron como bastante <i>heavies</i>.</p><p><b>—¿Les diste muchas explicaciones en ese momento?</b></p><p>—No lo necesitaban. Sabían perfectamente quién era su mamá. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GV7DUK6I7ND3XIGZ3HXACO3URM.webp?auth=7d366fb4f997f39f3f5e3ce35c2a28d23a9a82bbe9cbc07ce8206a5b92fa46f0&smart=true&width=1920&height=1452" alt="Guillermina Valdés: "Lolo viene y me abraza y me da un beso. Entonces eso me trae esa frescura"" height="1452" width="1920"/><p><b>—¿Quién de los cuatro es el más parecido a vos de chica?</b></p><p>—Helena, sin dudas. Hele es diez veces mejor versión que yo, porque aparte, vio todos los golpazos que se pegó la mamá. De hecho, ahora está en una cuestión un poco vincular ahí, y como se está por ir de viaje, le digo: “Mirá que cuando yo me fui a trabajar a los 19 a Nueva York, volví. Todo bien con esto, pero si tenés algo que a vos te hace bien, que te convoca, que es tu propósito, seguilo”. Yo se lo digo.</p><p><b>—También sabés que ella va a hacer su camino.</b></p><p>—Ella va a hacer su camino, pero a mí nadie me lo dijo. Entonces, hay una diferencia. </p><p><b>—¿Cómo fue el vínculo con tus papás?</b></p><p>—De mucho cuidado de mi parte. Eran muy chicos, vivieron muchas cosas, y yo era una niña un poco no niña, donde había un cuidado extra porque la situación era muy frágil. Y lo súper entiendo: yo no sé si hubiese podido hacer todo lo que hizo mi madre. Pero tuvieron muchas situaciones muy complejas siendo adolescentes, no solo tenerme a mí. Sí te puedo decir que <b>como hija, fui más cuidadora que hija. </b></p><p><b>—¿Y te enojó en algún momento eso?</b></p><p>—Sí. Pobre mi mamá: me la recontra agarré con ella. Siempre le digo: “Mamá, no te enojes, porque tus hijos van a ir al psicólogo e igual van a hablar mal de vos”. O sea, es lógico…</p><p><b>—Para quien no sepa, digamos tu mamá tenía 16 años cuando vos naciste.</b></p><p>—Sí. Y mi papá tenía 18. Fue difícil. Mi vieja iba fajada al colegio de monjas. Yo le digo: “Mamá, sos una ídola porque pudiste decirle a tus padres ‘okey, la tengo, sigo adelante’”. Después vienen todas las cuestiones que uno le diría que quizás no fue necesario, como sostener una relación tantos años: “No estabas condicionada por tenerme a mí”. O a vivir un montón de situaciones que podría no haber elegido. Pero a veces las personas no pueden elegir.</p><p><b>—¿Tu mamá se quedó tiempo de más?</b></p><p>—Sí. Pero bueno, cada uno hace lo que puede. Y además, muchas veces no tenés una formación como mujer para tomar decisiones. Tenemos que ser más buenos, menos exigentes, pero no dormirnos. El trabajo interno es muy importante.</p><p><b>—Eso no quita que uno pueda enojarse con sus padres.</b></p><p>—Obvio.</p><p><b>—Y que a veces sea necesario.</b></p><p>—Total. Pobre mi vieja, que es un amor, pero yo estaba enojadísima. <b>Hace unos siete años empecé a enojarme, a entender que en general, mis elecciones de vida habían estado muy condicionadas por mi historia</b>, que me llevó a vivir esto y a sufrir esto. Hay un dicho de los terapeutas: matar a tus propios padres, en tu cabeza. Y lo tendría que haber hecho con mi vieja. Y lo van a hacer mis hijos: en algún momento me van a liquidar a mí para poder transformar una historia y vivir otra.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TJF35AFJZBGSLAL5REUK5Y3FGY.jpg?auth=65dc82f39e40ac95e80662cb7044f2ba09d3d425dccfb46b5256f853a3616eec&smart=true&width=5652&height=4020" alt="Guillermina Valdés: "Me enteré que tuve un hermanito, Facundo, que falleció de muerte súbita al lado mío" (Maximiliano Luna)" height="4020" width="5652"/><p><b>—Te enteraste de grande que tuviste un hermano que había muerto.</b></p><p>—Me enteré a los veintipico de años. Estaba hablando con mi abuela y me dice: “Vos eras tan celosa que no podíamos alzar a tu hermano”. Y yo digo: “Pero abuela, yo tengo una hermana”. Ahí <b>me enteré que tuve un hermanito, Facundo, que falleció de muerte súbita al lado mío</b>. Un dolor tan grande que a mí me hubiese gustado haberla acompañado a mi vieja desde la conciencia a transitar ese dolor. Pero no fue así. En ese momento mis abuelos lo taparon, mi vieja habrá entrado en un estado particular; conmigo se hizo lo que pudo, porque estuve un tiempo con mis abuelos. Me marcó el no saber que eso había sucedido, porque como sucedió al lado mío, yo tenía una sensación rara. Eso me liberó bastante de un montón de carga de culpa de por qué uno vive y el otro, no. <b>“¿Dormir es un lugar seguro? ¿Mi insomnio, no puede tener que ver con que puedo estar durmiendo y puede pasar algo, morir alguien?</b>“, un montón de cosas que yo tenía guardadas. Por eso está bueno traerlo. Si eso lo dejás guardadito en un cajoncito, todas las decisiones de tu vida van a estar teñidas por ese hecho que no pudo ser puesto en palabras.</p><p><b>—¿Qué edad tenías cuando murió tu hermano?</b></p><p>—Dos años. Por eso el recuerdo no está. Hay algo ahí, pero no hay.</p><p><b>—Hay algo en el inconsciente.</b></p><p>—Muy, muy, muy. Sí, lo estoy trabajando. Es fuerte.</p><p><b>—¿Algo de esto tuvo que ver con el enojo con tu mamá o fue por otro lado?</b></p><p>—Sí, sí, fue un poco por eso. Es como negarme: hay una parte de la historia donde uno no puede trabajarla, amasarla, buscar. Bueno, <b>acá hay un dolor, una sensación de un peso, algo en este hombro que yo tenía, que se me fue</b>. Y la culpabilidad, sobre todo. Eso fue para mí como mucha mucha culpa. </p><p><b>—¿Culpa de qué, si tenías dos años?</b></p><p>—Bueno, pero está en el inconsciente. Después uno lo va sanando. Pero si no tenés el material para trabajar...</p><p><b>—¿Andás enamorada?</b></p><p>—No, no.</p><p><b>—¿Chongueando un poquito?</b></p><p>—Ahora ni siquiera. </p><p><b>—¿Hay mensajito por Instagram?</b></p><p>—Esas cositas: fueguitos. Te ponen en “mejores amigos” para que los veas, y deben tener 16 mejores amigos a ver quién pica. El fueguito... Es todo muy predecible, todo muy impersonal.</p><p><b>—¿Te puedo encontrar en una app de citas?</b></p><p>—No, no. Es que tampoco tengo la necesidad de estar con alguien. ¿Para qué, si hoy estoy bien? La persona que venga, ya sea a ser una pareja o un vínculo más liviano, llegará.</p><p><b>—¿Estás para vínculos livianos ahora?</b></p><p>—Estoy para el formato que venga que esté bien. Si da para eso, livianito, ese encuentro y nada más, bien. Yo ya no me quedo en lugares en donde no se puede construir, porque lo intenté, y te das cuenta de que a veces la energía no está para eso. Y está bueno saberlo.</p><p><b>—¿Dónde lo intentaste?</b></p><p>—Bueno, en el medio, desde que me separé hasta hoy, tuve encuentros.</p><p><b>—Joaquín Furriel.</b></p><p>—Con él somos muy diferentes, entonces ahí sí era difícil construir. Así como te digo que con Marcelo éramos muy diferentes, con Joaquín también, pero otro, que no tiene nada que ver uno con el otro. Y donde siento que no hay una semilla para sembrar y regar, no tiene mucho sentido. Te estoy hablando justo de lo vincular, del encuentro genuino con un otro. Él tenía una vida donde viajaba, con el foco puesto en su carrera y quizás, en otro tipo de vínculos, y yo me estaba separando, enquilombada. Y dije: “Esto no tiene mucho (sentido)”. Pero a él no le gusta hablar mucho de la vida privada, así que mejor vamos a cambiar de tema. Pero tengo cosas lindas para decir de él. Energéticamente, me dejó esa cuestión de hacer foco. Fue un gran maestro en eso.</p><p><b>—Hay una gran evolución tuya de con qué te vas quedando en cada situación.</b></p><p>—Uno tiene que aprender a quedarse y decir: “Bueno, esto no funciona”. ¿Me hubiese gustado? Sí, pero no tiene nada que ver.</p><p><b>—¿Volverías a convivir?</b></p><p>—Sí.<b> Me encanta la vida en pareja</b>. Eso no quiere decir que transe con cualquier cuestión. Pero sí, me gusta, soy buena en eso, te lo tengo que decir: me gusta el encuentro con el otro, enriquecerte con un otro, levantarte con alguien que te abra la cabeza, que te ayude a pensar, que te ponga en duda un poco y que jaquee tu paradigma de vida. Eso es un buen vínculo. En donde hay algo ahí que te transforma.</p><p><b>—¿Te preguntaste alguna vez si te enamorarías de una mujer? </b></p><p>—Creo que no. Mis hijas me dicen que soy muy <i>paqui</i>, soy muy hetero. No sé, me gusta mucho el hombre, me gusta el olor. No sé, es eso. </p><p><b>—Qué plantada se te ve, nosotras no hablamos antes, pero se te nota en un gran momento. </b></p><p>—Ay, gracias. ¿Decís? Me costó un montón, eh. No nací así, chicos. No me crie así. </p><p><b>—Pero se nota que hay un laburo enorme.</b></p><p>—Sí. Estoy con mucho dejar el cuerpo. <b>Me embarré bastante, me hice cargo de mis demonios</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PDIZV3B6NFDJJOGMAG27WYKRWI.jpg?auth=693241afcb24d9a1ac9fb01c73931b83857aaeb3cc8a7a75def5d9e9ce73371b&amp;smart=true&amp;width=5868&amp;height=3996" type="image/jpeg" height="3996" width="5868"><media:description type="plain"><![CDATA[(Maximiliano Luna)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maximiliano Luna</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Violeta Urtizberea y el debate de la carga moral de la maternidad: “Si yo fuese el padre, tendría tres hijos más”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/21/violeta-urtizberea-y-el-debate-de-la-carga-moral-de-la-maternidad-si-yo-fuese-el-padre-tendria-tres-hijos-mas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/21/violeta-urtizberea-y-el-debate-de-la-carga-moral-de-la-maternidad-si-yo-fuese-el-padre-tendria-tres-hijos-mas/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz es mamá de Lina, de cinco años, y reflexiona sobre la presunta superioridad moral que esgrime un grupo de mujeres en relación a los cánones de maternidad ideal. "¿Por qué nosotras nos estamos haciendo eso a nosotras mismas? Es una locura", sostiene. Su vinculación con la fama, con el amor, con los celos y el hate en las redes]]></description><pubDate>Sun, 21 Dec 2025 10:26:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>—Baja un extraterrestre a la Tierra y le tenés que explicar quién sos. ¿Qué le decís?</b></p><p>—Soy una actriz argentina. A ver, ¿qué más? Estoy en pareja hace ya casi 11 años, tengo una hija de seis. Primero dije actriz, ¿no? Bueno, al extraterrestre capaz le interesa más eso que si soy mamá. La maternidad me atraviesa por completo y nada tendría sentido si no existiera Lila, pero tampoco si no fuese actriz.</p><p>Sincera, <b>Violeta Urtizberea</b> pide disculpas: advierte que le cuesta responder algunas preguntas. Sin embargo, a lo largo del reportaje con <b>Infobae</b> aportará reflexiones muy interesantes y además, se dejará ver. Casi sin querer, irá aportando pistas sobre su propia personalidad hasta lograr -si esto fuera posible- armar un rompecabezas sobre quién es, aun cuando la conocemos desde siempre: tenía apenas 10 años cuando arrancó con <i>Magazine For Fai</i>, junto a su papá, <b>Mex Urtizberea</b>. </p><p>De este modo, Violeta asegura ser “bastante opuesta” a <i>Lu Pedemonte</i>, su personaje en <i><b>Envidiosa</b></i><b>, </b>protagonizada por <b>Griselda Siciliani</b>. “Tengo una vocación muy marcada: para mí es muy importante salir, trabajar, hacer mi historia, tener una vida aparte de mi casa. Y ella no es así: no sé si le importa lo laboral. Pero también la admiro en un montón de cosas: es buena amiga; si la necesitás, va a estar ahí. Y esa seguridad, decir lo que piensa; yo no digo tanto lo que pienso”.</p><p>Mamá de Lila y pareja del músico <b>Juan Ingaramo</b>, Urtizberea siente que el éxito de la serie de Netflix la remite a aquellos sucesos del prime time, como <i>Graduados</i>, <i>Viudas e hijos del rock and roll</i> y <i>Las Estrellas</i>, entre otras ficciones que también la encontraron en un rol importante. “Volví a vivir un poco lo que se vivía en la tele de antes: todo el mundo te reconoce por la calle y te habla de la serie”, destaca.</p><p>Además del streaming, Urtizberea sube al escenario del Picadero para interpretar la obra <i><b>Quiero decir te amo</b></i>, que seguirá en el verano. Pronto tendrá que desdoblarse, porque Ingaramo se instalará en Mar del Plata para hacer temporada con el musical <i>Pretty Woman</i>.<i> </i>“Supongo que iré y volveré. No sé cómo nos vamos a organizar porque tampoco la quiero traer a Lila si ella está feliz en la playa”, especula.</p><p>Violeta explica que es muy temerosa, por herencia paterna. “Hay algo de estar alerta que es muy Urtizberea, como cagones. Lila dice: ‘Mi mamá es muy miedosa’. Yo me imagino lo peor todo el tiempo, tengo pensamientos medio oscuros. Soy bastante pesimista”, confiesa, quien también se define como obsesiva, dramática y muy sensible.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GAREMUKVLZASXAO4YE7FRN3HCE.jpg?auth=dc1fcc3d906f65b30fb77ecebdf0b6452fec0ef8608935d6d5241b1b88bf85e9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La actriz destaca el debate sobre la carga moral de la maternidad y las diferencias de roles entre madres y padres" height="1080" width="1920"/><p>“Eso de pensar en positivo: ‘Pensalo que lo vas a lograr’, a mí me funciona pésimo... Siempre que pienso que va a pasar, no pasa. Y me quedo con una sensación de frustración”, lamenta, aunque de inmediato aclara: “Soy regozadora de la vida y tampoco espero mucho: con lo que, hay está perfecto. No tengo grandes expectativas”. </p><p>En tal caso, será que muchos de sus sueños, Violeta ya los ha cumplido.</p><p><b>—¿Podemos elegir tres momentos que marcaron tu vida? Fundacionales: para bien, para mal, de lo que vos quieras.</b></p><p>—¡Uy, qué difícil! El nacimiento de mi hija. Después, cuando lo conocí a Juan.</p><p><b>—¿Cómo se conocieron?</b></p><p>—Invité a un amigo a ver una obra de teatro en la que yo actuaba, y él lo acompañó. Lo vi en la salida y me llamó la atención porque es muy guapo. “¿De dónde lo sacaste a éste? ¡Qué lindo que es!”, le dije a mi amigo. “Ay, él me dijo lo mismo de vos”, me respondió. Y quedó, porque cada uno estaba en una vida distinta.</p><p><b>—¿Vos estabas en pareja?</b></p><p>—Yo estaba en pareja. Solamente dije: “¡Qué lindo!”. Después me separé y mi amigo le contó. Esto es real: parece que estoy diciendo las cosas como para quedar prolija, pero es así la historia. Juan me escribió. Yo estaba triste, no era que cualquier cosa me iba a venir bien. Me dijo de ir a tomar el té, le dije que invitemos a mi amigo, y él como: “Uh...”. Pero bueno, yo me acababa de separar, no estaba para una (cita) a solas. Al final hicimos un asadito con un grupo de amigos y después nos quedamos solos.</p><p><b>—Y no se separaron nunca más.</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Y se casaron?</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿No querés?</b></p><p>—No. </p><p><b>—Hay algo que atraviesa esta temporada de </b><i><b>Envidiosa</b></i><b>: tiene que ver con las redes, con el afuera, mostrar mucho. ¿Cómo te llevas con eso? </b></p><p>—Vivo mucho de mi Instagram porque tengo la suerte de que me llaman marcas y entonces tengo que mantenerlo vivo. Por suerte, Juan es muy cuidadoso de su privacidad. Me acuerdo de que cuando empezaron las historias de Instagram uno no entendía bien y era como: “¡Ay, te despertaste! ¡Hola!”. Yo lo filmaba y él me decía: “Sacá el celular. ¿Estás loca? Ni loco salgo con todos los pelos parados, desayunando. ¿Qué es esto?”. Le parecía obsceno. Él es músico y guarda un poco más el misterio de su vida personal. Y fue bueno porque quizás, yo hubiese mostrado más de lo que debería. </p><p><b>—¿Qué es lo más bizarro que te ofrecieron hacer en las redes?</b></p><p>—De todo. Pero esas cosas de invertir plata, no sé: estar hablando de plata en un país que es pobre... No voy a estar diciendo: “Apostá tu plata”. Horrible. Nunca hice eso. Bueno, hace unos años hice una publicidad de hongos vaginales. En otro momento quizás hubiese dicho: “Huy, no sé”, pero cuando me lo ofrecieron dije: “¿Por qué no?”. Es mucho menos ético vender una crema que te saca una arruga, y no te la saca, que algo que de verdad te cura (risas). Pero claro, es más elegante hablar de las arrugas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D5CA73HEGVHB5JU6JC6FYJWN7I.jpg?auth=6fa0de4b1cd51ad4060ebf37cbd9bbda786b0da263faefb46c5b15ab78c0c64a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La maternidad implica una responsabilidad emocional y social que, según Urtizberea, recae principalmente en las mujeres." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Te acordás en qué usaste la primera plata que ganaste como actriz, de muy chica?</b></p><p>—Sí, seguro. Me compré ropa, esas cosas. Siempre fui muy hedonista. Mis papás no tenían plata cuando yo era chica: mi viejo era profesor de música y mi mamá era actriz. Todo era muy hippie y muy con lo que había. No sobraba nada. </p><p><b>—¿Y esa plata que vos ganabas de chiquita, ellos te la separaban o se usaba?</b></p><p>—Es que era muy poca, poca de verdad. Hacíamos el <i>For Fai </i>en Cablín y nos pagaban algo súper simbólico, no eran los sueldos de la televisión. Entonces, si me la sacaban era una maldad (risas).</p><p><b>—¿Cuántos años tenías en </b><i><b>Magazine For Fai</b></i><b>?</b></p><p>—Lo hice de mis 10 años a mis 14.</p><p><b>—Y si hoy viene Lila y te dice que quiere hacer lo mismo, ¿qué le decís?</b></p><p>—Re pienso en eso porque veo que le gusta. A priori no quiero, la verdad. No la quiero exponer, no tanto al público sino al trabajo y lo que implica: que te llamen, que no te llamen; haber estado bien, o no; que después veas la película y te cortaron todas tus partes. El otro día veía que en <i>MasterChef </i>llevaban a los chicos y capaz decían cosas en Twitter, y yo pensaba: “¡La puta! Claro, si vos mostrás a tu hijo también das...”. Obviamente, vos lo mostrás porque es lo más lindo que tenés, nunca pensás que la gente va a decir cosas feas. Pero sí, es ese juego.</p><p><b>—Me quedo en el universo maternidad. ¿Qué te pasó a vos con la llegada de Lila?</b></p><p>—Me pasa todos los días algo nuevo. Ahora tiene seis años y cada vez se pone mejor. Capaz después, en la adolescencia, puede ser que se pone más crítico. El bebito es hermoso, es divino, es un cachorro, pero tiene su lado B, ¿viste?</p><p><b>—¿Te pasaron las contradicciones de la maternidad? ¿Quisiste huir de tu casa? </b></p><p>—Seguro. Para mí la peor (etapa) fue al año y medio, que caminan y los tenés que estar persiguiendo, y estás agachado por todos lados no escuchando ninguna conversación. Tus amigas te hablan y vos todo el tiempo diciendo: “Pará, pará...”. Como que la cabeza te explota. Esa es mi sensación: de agobio.</p><p><b>—¿La teta cómo fue?</b></p><p>—Por suerte, esa me salió bien. Después, otras no: terminé en cesárea. Pero hay una cosa, que tenemos en una conversación con Pilar (Gamboa) en la serie: las propias mujeres te exigen algo con respecto a ser como una leona, una buena madre. Me acuerdo perfecto cuando yo estuve pujando ocho horas, con diez de dilatación, todo, y no bajaba porque la cabeza de Lila era más grande…</p><p><b>—Había que terminar en una cesárea, iba a suceder. </b></p><p>—Claro. Y le terminé diciendo a la obstetra: “Vamos a cesárea”. No podía más. Y ella me dice: “¿Estás segura?”. “Sí, sí”. Y te juro por mi vida que se me venían como mujeres a mi cabeza diciéndome: “Hummmm, no aguantaste, hubieses esperado más. Yo lo tuve a las 24 horas de estar pujando”. Como algo de decepcionar a ese grupo de mujeres. Porque a los hombres no les importa, no tienen ni idea. Está bien: que ni opinen porque no pasan por esa experiencia. ¿Pero por qué nosotras nos estamos haciendo eso a nosotras mismas? Es una locura. Es como que el mundo avanzó, pero siento que ahora hay un retroceso.</p><p><b>—Es insoportable la de las opinólogas de maternidades ajenas, ¿no?</b></p><p>—¿Por qué parir sin anestesia es mejor? ¿Por qué dar la teta hasta los cinco años es mejor? ¿Por qué cosas que te terminan haciendo a vos más esclava de la situación, pasar por más dolor? Que cada uno viva su experiencia y me parece fabuloso. Yo no me meto para nada en la crianza ajena ni en cómo paren las demás, ni la teta, ni lo que sea; no te metas con la mía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UYZT47GBABHK7I5RR24GTCED6Q.jpg?auth=20c8d8926cd7aaaeea1eedb516e75d7717812e188d77ef2c8f194a331834104a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La actriz señala que la sociedad juzga de manera distinta a madres y padres en cuanto a la dedicación familiar" height="1080" width="1920"/><p><b>—No sos más mamá por dar la teta, por dar una mamadera. Algo de eso decís en esa escena de </b><i><b>Envidiosa</b></i><b>, junto a Pilar Gamboa.</b></p><p>—Exacto. Porque hay una superioridad moral en eso de: “Ah, yo me desangré, estuve 38 horas pujando”. Bueno, yo quise ir a cesárea directo, por ejemplo. ¿Y? <b>Juan muchas veces me dice: “Tengamos más hijos”. Y le digo: “Si yo fuese el padre, también tendría más, obvio</b>. <b>Tengo tres más</b>. Pero…” (risas).</p><p><b>—Me parece una gran respuesta.</b></p><p>—Sería re lindo ser el padre. </p><p><b>—¿En esa respuesta estás o de vez en cuando la pensás?</b></p><p>—No me queda mucho, dejame pensar (risas). Pero no, no cerré las puertas. </p><p><b>—Si le pregunto a Juan en qué momento te quiere echar de tu casa, ¿qué me va a decir? ¿En qué momento sos insoportable?</b></p><p>—Y... en muchos. Soy bastante obsesiva: se me viene el mundo abajo por cualquier cosa. Él es más como tranqui: “Bajá un cambio. Dejá que eso esté apoyado ahí, no pasa nada”. Igual, lo cotidiano es lo más complejo de una pareja. Después de unos años todo lo demás, que pareciera ser un montón, como los celos, ya no pasa por ahí.</p><p><b>—¿Sos celosa?</b></p><p>—Sí, pero lo normal.</p><p><b>—¿Te encontraste revisando celulares?</b></p><p>—Me encontré con muchas ganas de revisar y como mucho, habré hecho eso. Cada vez que quiero revisar, que ganas no me faltan, por supuesto, digo: “Y si encuentro, ¿me voy a cagar el cuento?”. Hasta ahora tengo la sensación de que esto es así y que nadie hace nada. No importa, después evaluamos si es grave o no es grave. Pero mi historia es así: nosotros tenemos una relación cerrada y por lo menos, mantenemos la pantomima de que eso es así.</p><p><b>—Mentime y que no me entere, mentime bien.</b></p><p>—Sí. Exacto: mentime bien. Y sé cuidadoso: que tampoco se entere todo el mundo menos yo. Esas cosas tratemos de cuidarlas. Pero después, entro (al celular) y veo toda una conversación: ¿qué hago con eso? Me estoy castigando a mí misma porque la voy a pasar pésimo, se me va a venir el castillo de naipes abajo. Después evaluamos si eso da para separarse o no, pero es un mal trago que lo voy a pasar nada más para decir: “Ah, ¿viste?”. No, gracias.<b> Las cosas que no quiero ver, mejor no las veo</b>.</p><p><b>—¿Lila cómo es?</b></p><p>—¡Ah, qué decirte! No quiero llorar y esas cosas (sonríe). Lila es híper sensible. Eso me hace acordar mucho a mí: “Ay, pobre chica”, digo. O sea, muy nostálgica. Cambiamos la heladera y dice: “¿La heladera anterior dónde está? La extraño”. A ese nivel. Siempre está extrañando a alguien y dándole pena algo. Y en eso me siento muy identificada. Pero después, es una niña refeliz. Es muy de la familia.<b> Hay que pedir un deseo y dice: “Que la familia esté unida”. Yo le digo a Juan: “No nos separemos porque esta chica se muere”</b> (risas).</p><p><b>—¿Cómo se lleva Lila con tener papás famosos?</b></p><p>—Bien. Aparte, nosotros somos famosos pero tampoco generamos una histeria, una locura con la que no se pueda vivir. A veces, si llegamos a un lugar y nadie me dice nada, (Lila) dice: “Ella es Violeta Urtizberea, es actriz. ¿No la viste en la serie? ¿Por qué no la reconocés?”. Yo le digo: “Lila, por favor, callate”. Lo hace a propósito, pero la quiero asesinar (risas).</p><p><b>—Bueno, vos sabés lo que es ser hija de artistas. </b></p><p>—Sí, pero la fama de mi papá fue muy paulatina. Cuando yo tenía la edad de Lila mi papá no era famoso, o hacía <i>Cha Cha Cha</i>, que era un programa chiquito, que sí generaba “¡Eh, genio!” y no sé qué, pero no había una cosa de que estaba a las nueve de la noche. Y después, sí: hoy día mi papá es refamoso.</p><p><b>—Trabajar de lo que a uno le gusta es un lugar de mucho privilegio.</b></p><p>—Sin dudas. </p><p><b>—Pero no deja de ser muy cruel en otras cuestiones: la actuación es un trabajo que tiene mucho de la mirada subjetiva.</b></p><p>—Sí, absolutamente. Todo el mundo opina sobre tu trabajo, sobre tu físico, sobre tu voz. La gente me dice muchas cosas de la voz.</p><p><b>—¿Qué te dicen de la voz?</b></p><p>—Que tengo una voz insoportable. </p><p><b>—¿Y qué les respondés?</b></p><p>—No sé. No respondo nada.</p><p><b>—¿Eso te lo dicen en las redes? </b></p><p>—Sí. Pero hay cosas mucho peores. La gente escribe cosas que vos decís: “¿Cómo te atreves a poner esto?”. Hay límites. En todo caso, mi voz, ¿qué me importa? Fue gracioso: ahora me la escucho y digo “Ah, mirá, es verdad, es particular”. En el colegio nunca me hicieron bullying por la voz, entonces, fue una sorpresa: “Ah, mirá, tengo una voz rara. Sí, es un poco nasal”. En el arte, la particularidad tamnbién está buena. Si tuviera una voz igual que cualquiera...</p><p><b>—Ante esos comentarios, ¿bloqueás, respondés, no hacés nada?</b></p><p>—He bloqueado, sí. Se ponen reagresivos. Por ejemplo, con todo lo del pañuelo verde. A veces es cualquier cosa, como me da risa. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KGTKTVVUZZBUNMNJQSIVZE3WRE.jpg?auth=8eb6c219c6d1353791b2e07d0bbf4377d3bd851ea6003512ec1b38d38479c55f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El testimonio de Violeta Urtizberea visibiliza las expectativas culturales sobre la mujer y la crianza de los hijos" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Te arrepentiste de alguna militancia?</b></p><p>—No, porque la que milité a fondo fue la del pañuelo verde. El feminismo lo recontra milito desde que a los 18 años leí <i>El segundo sexo</i>, de Simone de Beauvoir, y me cambió la cabeza. Después, trato de no militar personas, partidos políticos, porque ahí yo ya no quiero poner mi cara, mi carrera, para alguien a quien realmente no tengo ni corno idea después qué hace en su intimidad: si es corrupto, si no es corrupto. O sea, yo puedo creer, confiar, sentirme representada por ciertas personas; pero después, militarlas personalmente, no. </p><p><b>—La militancia tiene que ver con una causa, no con un partido. </b></p><p>—Exacto, sí.</p><p><b>—¿Qué mundo querés para Lila?</b></p><p>—Un mundo más amoroso. O sea, yo me preocupo porque Lila sea buena persona. Muchas veces me veo en situaciones en las que tuvo algún problema con otro niño y me vuelvo loca explicándole a Lila: “No se puede opinar del cuerpo del otro, no hagas un comentario que lo vaya a hacer sentir mal”. Y me preocupa que veo mucho una cosa muy de los padres, de defender a su hijo: “Con mi hijo no se metan”. Incluso, siento que los maestros están padeciendo un montón eso: “Retaste a mi hijo”; “Y sí, amiga, estoy siete horas por día con tu hijo...”. Al maestro se lo respeta, a mí me educaron así. Y yo la educo así a Lila.</p><p><b>—¿Qué rol ocupabás en la estructura escolar?</b></p><p>—Ahí, en la media: nunca fui ni la líder ni la bullyneada. Siempre pasé medio desapercibida. Quizás era graciosa; con eso zafaba.</p><p><b>—¿Fuiste brava en la adolescencia?</b></p><p>—Sí. Fui muy brava pero con mambos de drama extremo. Todo era terrible. </p><p><b>—¿Llorabas frente al espejo?</b></p><p>—¡Uff! Horas. Mis padres, pobres, supongo que en algún momento habrán tenido miedo: “¿Y esta chica cómo va a terminar?”. Todo era, muy dramático.</p><p><b>—¿Y qué te rescató en ese momento? </b></p><p>—La terapia. Mis amigas. Mi primer novio. El amor me re rescató. Sentirme querida. Y la actuación, sin lugar a dudas. Yo estudio teatro desde los nueve años, y era el único lugar donde era feliz. Y cuando empecé a actuar, empecé a canalizar todo ese dramatismo.</p><p><i>Fotos: Adrián Escandar</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XYSHWYIIF5G5ZDYZDDLCGJ4ZTU.jpg?auth=d585659f634d36394788615e23b6d3697bb5933547b5cbb1598d60052dff1ff0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Valeria Gastaldi: “Yo voy a tener el bebé, vos si querés después podés participar”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/07/valeria-gastaldi-yo-voy-a-tener-el-bebe-vos-si-queres-despues-podes-participar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/07/valeria-gastaldi-yo-voy-a-tener-el-bebe-vos-si-queres-despues-podes-participar/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Dividida entre Miami y Buenos Aires y atravesada por un largo duelo, la cantante apuesta a una etapa luminosa: vuelve con nueva música, enfrenta las tormentas internas de Bandana y revisa una de las decisiones más importantes de su vida: iniciar sola el camino de la maternidad, el primer paso de la gran familia que hoy construye junto al padre de sus hijos]]></description><pubDate>Sun, 07 Dec 2025 13:00:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Está a mitad de camino. Entre la Miami que eligió para vivir y la Buenos Aires que la reconquista cada vez que vuelve. Entre el dolor que no supera pero aprendió a cargar, y la felicidad que supo construir. Entre la alegría por su etapa como cantante solista y la frustración por las <b>tormentas</b> -como las definirá- que pusieron en duda la celebración por los 25 años de <b>Bandana</b>. Así se encuentra <b>Valeria Gastaldi</b>, en varios dilemas. Pero con una sonrisa. Y dispuesta a superar cualquier contratiempo. Ya lo hizo antes en su vida. Varias veces. </p><p>Acaba de lanzar <b>“Inoportuno”</b>, una canción pop que marca su regreso, o más bien su “renovación”, como la define. “Estuve triste y apagada los últimos años -confiesa-. Y quiero compartir con la gente canciones más alegres. Eso soy yo también. No soy solo nostalgia y tristeza”.</p><p><b>—¿Estás más alegre?</b></p><p>—Sí. “Inoportuno” es <i>pum </i>para arriba, es para bailar. Tiene un poco de nostalgia porque yo soy nostálgica: soy argentina al 100%. Pero también tiene alegría, frescura.</p><p><b>—La vas a presentar el 18 de diciembre, en Café Berlín.</b></p><p>—Me llegan mensajes muy lindos de la gente: “Quiero escucharte cantar”. Y siempre me dicen que vuelva Bandana, pero que también vuelvan mis shows. Te digo la verdad: fue un poco vertiginoso estar en la vuelta de Bandana y en la vuelta de Valeria Gastaldi. Pero a veces las cosas hay que hacerlas al mismo tiempo.</p><p>Cuando a principios de los 2000 participó de <i>Popstars</i>, el reality en el que terminó formando el grupo Bandana junto a Lourdes Fernández, Virginia da Cunha, Lissa Vera e Ivonne Guzmán, Valeria tenía apenas 17 años, casi la misma edad del mayor de sus tres hijos.</p><p>“Uno va cambiando”, dice, todavía sorprendida por el paso del tiempo. También por todo lo que pasó en este cuarto de siglo: el furor de la fama, la muerte de su papá, Marcos Gastaldi, la maternidad, la mudanza a los Estados Undios. Y todavía más asombrada por lo que ocurrió en estas semanas, con el reencuentro de Bandana y el anuncio de una gira, con el drama personal de Lourdes, con la intempestiva renuncia de Lissa que puso en jaque los planes. Y de nuevo a mitad de camino, esta vez entre la expectativa y la realidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OBW53O3EU5HSDD6ACNVUHPYFEE.jpg?auth=86cfac206abd143663b5559e838f519cbaeef0c8630007e700597d51f8039a64&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Valeria Gastaldi celebra su regreso a la música con el lanzamiento de 'Inoportuno', una canción pop que marca su renovación artística." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cómo te sentiste con el reencuentro de Bandana en el escenario?</b></p><p>—Fue muy lindo. Arriba del escenario siempre sucede la magia: todo fluyó como si nunca hubiese pasado ningún conflicto. El sello que tiene Bandana es tan fuerte que se banca cualquier tipo de tormenta. Eso no quiere decir que a uno le agraden esas tormentas, porque no debería ser así, en un reencuentro que es todo felicidad. Pero hay cosas que superan las individualidades y hay que adaptarse a los conflictos y los problemas de otros.<b> Nunca hubiese elegido, en los días previos a un show, estar en problemáticas inexistentes cuando todo estaba planificado para que no existieran</b>. Pero cuando no es solo la energía de uno la que lleva a cabo las cosas, pueden pasar este tipo de desencuentros.</p><p><b>—¿Cuál es el plan ahora?</b></p><p>—Seguir con el plan original. <b>Lissa no está con ganas de hacer la celebración de los 25 años, pero estamos reformulando todo y vamos a festejar igual</b>. Pronto habrá novedades, con invitadas especiales que van a sorprender mucho. Y para nosotros, el Rex es volver a casa. Para la gente va a ser muy emotivo recordar la primera vez que vieron a Bandana ahí. Así que seguimos con el mismo nivel de expectativa. Y por ahí más, por lo que se demoró.</p><p><b>—¿Qué pasó con Lissa?</b></p><p>—Nunca pudimos entender bien lo que pasó. Los primeros días ella estaba muy mal, pero nunca nos dio explicaciones. El último día entró al ensayo y nos dijo: “Cuando pase el show del domingo voy a hablar con ustedes y les voy a contar bien”. Pero nunca supimos cuál fue el problema que tuvo para no poder asistir a los compromisos que ya estaban pactados desde hace mucho tiempo. Nunca recibimos esa explicación. Algún día lo sabremos.</p><p><b>—¿Cómo está hoy el vínculo entre las cuatro?</b></p><p>—Los días de ensayo, dos días de rueda de prensa, algunas comidas y cenas que hicimos para conectar, para reír, para tener conversaciones de qué estaba pasando y hacernos el aguante: todo eso fue lo que hicimos con Virginia y Lourdes en la semana de trabajo, con momentos muy especiales, muy lindos. Lamentablemente, Lissa no participó. Pero más allá de los conflictos y las tormentas que había alrededor, nosotras (con Virginia y Lourdes) supimos aprovechar el encuentro. Tuvimos charlas muy lindas y una sensación de equipo muy fuerte.</p><p><b>—¿Cómo sigue Lourdes?</b></p><p>—Todo lo que le sucedió tuvo una escala mediática que a Lourdes la afectó muchísimo. Pero <b>tuvo mucho valor y la fortaleza para cumplir con todo lo pactado</b>: estar ahí temprano, maquillada, peinada, sonriente, bailando, aprovechando el momento de reencontrarse con sus compañeras. Le puso mucha garra naturalmente, como es ella.</p><p><b>—¿Lo de Lissa tuvo que ver con el vínculo con Lourdes o fue algo general con la banda?</b></p><p>—(Lissa) dijo que estaba muy estresada por todo lo que fue el caso de Lourdes. <b>Nos dijo que iba a hablar después del show y nunca lo hizo</b>. Creo que todos los planes que empezaron a surgir con Bandana<b> le generaban más agobio que alegría</b>, parece que esa es la clave de todo.</p><p><b>—Pero lo que viene, ¿se va a hacer esté Lissa o no?</b></p><p>—Tenemos un compromiso con la gente y las que estamos vamos a cumplir con los shows, como ya lo teníamos planeado. Las otras cosas, no sé. <b>Más que una celebración de los 25 años, parece la despedida definitiva</b>. Íbamos a anunciar los shows de marzo y Lissa dijo: “No quiero hacer los shows”. Estuvimos en shock, hasta que nos recompusimos y dijimos: “¿Por qué detenernos, si la gente los estaba esperando? Hagámoslo”. Entonces, los vamos a hacer igual.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5ZG5CW4M2JG3XJ3YVZOTHVEJ4U.jpg?auth=f1fd9d9977664605d5ee33a02bb3bc1608d41e72da06dddb1bee38ca8783827d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Valeria Gastaldi se presenta el 18 de Diciembre en Cafe Berlín." height="1080" width="1920"/><p><b>—La última vez que nosotras hablamos vivías en Argentina y en estos años también debiste enfrentar la muerte de tu papá.</b></p><p>—Sí. Mirá, se me viene ya la emoción... El haber cambiado de ciudad no te hace alejarte del duelo para nada: <b>el duelo te persigue para todos lados</b>. Pero no estás todo el tiempo recorriendo los lugares que te hacen acordar a esa persona, entonces, fue como más leve. Y me di cuenta de que el duelo de un padre es mucho más largo de lo que uno piensa.</p><p><b>—Aparte, un padre con una enfermedad muy difícil y muy triste.</b></p><p>—Muy difícil, muy triste. Todos lo sufrimos mucho.</p><p><b>—¿Te pudiste despedir?</b></p><p>—No. O sea, me pasé tres años despidiéndome, pero me sale esa contestación. El otro día, en el programa de Mirtha (Legrand), Mariana Arias contaba que ella no pudo despedir a la mamá (por la pandemia). “Ay, y yo a mi papá”, (pensé). Por eso me sale esa respuesta. Eso me marcó. Vas cuidando a tu ser querido, que está transitando un momento tan duro, y no agarrarle la mano la última semana de su vida fue insólito.</p><p><b>—¿Le pudiste decir antes todo lo que querías decirle?</b></p><p>—Sí. Varios años. Lo cuidé un montón. Todos en la familia lo cuidamos un montón. Pero decís: “Ay, estaba solo”. Uno piensa esas cosas. </p><p><b>—¿Y hoy, lo sentís?</b></p><p>—Sí, sí, lo siento muy cerca.</p><p><b>—¿Dónde lo encontrás?</b></p><p>—Le pedía muchas señales en todo lo que fue la mudanza a Estados Unidos con un bebé de seis meses. Pero yo estaba tan triste por su pérdida que no aparecía tanto. <b>Cuando empecé a estar mejor, empecé a sentir su presencia</b>. Empecé a soñar con él feliz. Y cuando le pido señales, aparece.</p><p><b>—¿Cómo aparecen esas señales?</b></p><p>—Pido: “Mandame una señal”, y aparece una de esas canciones que él ponía en casa a todo lo que da, desde que yo era chiquita. O a veces aparece un pajarito, que es siempre el mismo: “¿Será?”, digo. No sé, me imagino yo.</p><p><b>—¿Por qué fue la mudanza a otro país?</b></p><p>—Fue un poco esto que hablamos de la pandemia: el dolor de ver ciertas cosas, esto de los privilegios de pocos, que a muchos nos dolió mucho. Para los que perdimos familiares, la fiesta de Olivos fue muy dolorosa. Y me empezó a dar como un enojo. Nos quedamos todos en casa y no sé qué, pero esta cosa de unos sí y otros no...</p><p><b>—¿Te enojaste con el país o con quienes nos gobernaban?</b></p><p>—Con quienes nos gobernaban. Amo al país, vengo bastante. Miro las calles, los bares, los restaurantes, y lo amo.</p><p><b>—Estás instalada en Miami. ¿Ustedes ya tenían un lugar?</b></p><p>—No. Armamos todo de cero. Mi marido tiene una empresa que produce shows en Argentina, en México y en Estados Unidos, pero su base es acá. Así que nos movimos para allá; su socio y su mujer también se movieron. El año pasado dije: “Bueno, vuelvo”, y empecé a desarrollar mi carrera solista de nuevo en México. Fue muy lindo.</p><p><b>—Te tomaste un par de años.</b></p><p>—Varios años, un poco por esto: el duelo, el bebé, que me trajo mucha alegría. Pero extrañaba mucho volver a trabajar acá.</p><p><b>—¿Extrañabas cantar?</b></p><p>—Sí. Y cantar contenta. Porque <b>durante mucho tiempo canté triste</b>.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Por el duelo que estaba viviendo. O estoy: siento que sigo en eso, pero llevándolo mejor. Me gusta estar entera para mí, para los chicos: quiero que vean que mamá puede estar triste, pero no estar tirada, vencida en una cama. No me gusta eso.</p><p><b>—¿Viste con tus hijos </b><i><b>Popstars</b></i><b>?</b></p><p>—No, ¿sabés que no? Hay muchas cosas de mí que ellos no han visto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YXPXHLKQAFBBJAUBGZXA5DPORA.jpg?auth=2af254c33d10c1ccf4d40dc8b6d9247c0f943a4faa5fa7d2dece56effb66e1dd&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Valeria junto a Santino, Manuel y Lorenzo." height="1920" width="1920"/><p><b>—¿No saben cómo surgió Bandana? ¿Saben lo que fue, lo que es? ¿No saben ese reality, casting, que fue un furor absoluto?</b></p><p>—No, no, me causa gracia porque es espectacular la pregunta. No se los mostré.</p><p><b>—¿Cuántos años tienen tus hijos?</b></p><p>—Santino va a cumplir 16. Manuel 10 y Lorenzo, cuatro. </p><p><b>—¿Te imaginabas en algún momento esta mamá que sos hoy?</b></p><p>—La verdad que no. </p><p><b>—¿Soñabas una familia? </b></p><p>—Tampoco. De chica yo también era muy <i>Susanita</i>, y de un día para el otro fue: “No, esto no es para mí”. Me fui a estudiar comedia musical a Nueva York, volví. Fui al casting de Bandana con el recorte del diario en la mano, que me había dado mi prima Justina. Así era en ese momento: (el anuncio del casting) lo vi en el diario, estaba en la tele. Fui a Ferro. Y empezó todo ese proceso que fue largo, nos metimos como en una burbuja: perdés noción de la realidad porque estás metido ahí. Arranqué a trabajar y no paré nunca. Entonces, el sueño de Susanita estaba lejos, lejos, lejos... </p><p><b>—¿Te ayudó alguien a quedar en ese casting?</b></p><p>—No. De hecho, me lo hicieron más difícil. En un momento éramos 15 y me viene a visitar un día mi papá con Marcela (Tinayre). Para todo el mundo fue una revolución: “Es Marcela Tinayre”, decía la gente. Con Juana (Viale) de chicas primero jugábamos y después, empezamos con nuestras primeras salidas, nuestras aventuras, éramos amigas-hermanas. Mi contacto más cercano a la tele en mi vida eran ellos, pero en ese momento fue: “Ah, es de la tele...”. Así que no, fue duro. Ese día entró Gustavo Yankelevich y dijo, enojado: “Adonde yo estoy, estas cosas no existen. No hay acomodos, no hay arreglos, no hay nada”. Ahí me sentí muy bien, súper respaldada. Yo lloraba, era chiquita. Me decían que yo estaba acomodada porque era de la tele, y yo no era de la tele.</p><p><b>—¿Quiénes decía eso? ¿Tus compañeras?</b></p><p>—Sí. Mi papá era del mundo financiero y mi mamá, del marketing. Nada que ver. Y era gracioso porque Lourdes y Lissa me defendían y todavía no me conocían.</p><p><b>—¿Tuviste otros momentos en los que hayas tenido que justificar, explicar o que haya pesado en algo ser hija de tu papá?</b></p><p>—No, no. Pasó cosas duras. Él fue como la carnada de momentos políticos porque era el que venía bien en ese momento. Ahora, como adulta, veo que van rotando otros y digo: “Ay, a papá le pasó esto”. Sigue pasando hoy, que van cambiando los de turno, que sirven para tapar otras cosas.</p><p><b>—¿Estás hablando del tema del banco?</b></p><p>—Sí, el tema del banco.</p><p><b>—¿Cómo lo viviste vos? ¿Qué edad tenías?</b></p><p>—Creo que 14. Ahora entiendo todo el contexto político, pero desde muy chiquita lo veía salir a trabajar, trabajar y trabajar. Arrancó de cero, siendo cadete, y con su inteligencia fue progresando. Como hija, no veía toda la parte oscura de cuando eligieron qué bancos sí, qué bancos no. Yo lo veía como que a mi papá se le había derrumbado el trabajo y la construcción de muchos años. Fue duro. </p><p><b>—Y estaba siendo absolutamente cuestionado y con el enojo de muchísima gente.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Lo hablaste con él?</b></p><p>—Sí, mil veces. Pobre, le marcó la vida. <b>Creo que ese fue uno de los grandes motivos de su enfermedad</b>. Él era un tipo de muy buenos valores y eso, le pesó: el no recuperarse. Hay gente que puede transitar ciertas cosas y pararse y seguir, pero él, no. <b>Aunque después lo vimos feliz en muchos momentos, él se apagó de recibir reclamos</b>. Doy fe de que con su propio patrimonio fue saldando deudas, porque nosotros no continuamos con la misma vida.</p><p><b>—A la vez, fue todo muy público. ¿Qué te preservó en ese momento, qué te cuidó a vos?</b></p><p>—Mi mamá, muchísimo. Nos protegió a todos. Cuando todo se vino abajo, ella fue de fierro. Y yo lo aprendí eso. Y mi papá se esforzó mucho por tratar de darnos lo mismo que siempre nos había dado a nivel económico, y nosotros lo único que queríamos no era lo económico sino verlo bien a él.</p><p><b>—Es fuerte lo que decís: ¿pensás que todo esto fue el motivo de la enfermedad de tu papá?</b></p><p>—Estoy segura.</p><p><b>—¿Lo hablaste con él alguna vez?</b></p><p>—Sí, porque él mismo lo repetía. Estaba como en este loop: “Porque me cagaron, porque no sé qué, porque di todo...”. Dio todo, hasta su patrimonio, no le quedaba más para dar, pero después te siguen juzgando. Nadie dice: “Ah sí, vendió su casa de tal lado para devolverle a tal”.</p><p><b>—¿Con Marcela lo hablaste? </b></p><p>—Sí, un montón. Al día de hoy tratamos de no recordar eso. Estamos siempre en momentos muy lindos: ella me viene a visitar muchísimo y nos encontramos en planes muy lindos, en los que brindamos por él.</p><p><b>—¿Es abuela de tus hijos Marcela? </b></p><p>—Es una abuela increíble de los hijos de Juana. Siempre se lo pondero. Es muy cariñosa. No le diría abuela porque ella tiene sus nietos y mis hijos tienen a mi mamá, que es muy presente. Pero a Marcela la tienen muy incorporada en sus vidas. Si bien ellos saben que no es la abuela, le dicen <i>Mima</i>, de corazón. Y ella es muy amorosa con ellos y no trata de ocupar el lugar de la abuela pero sí de un familiar para los chicos.</p><p><b>—En un momento guardaste a </b><i><b>Susanita </b></i><b>y dijiste: “Esto no”. ¿Pero en ningún momento estaba la “yo no voy a tener hijos”? </b></p><p>—Nunca lo dije, pero me pasó que cuando llegó Santino a mi vida fue mágico, pero no fue de la manera “1 +1 es 2”.</p><p><b>—¿A qué te referís?</b></p><p>—Yo no estaba en pareja con Facundo, el papá de Santino, que es el papá de mis otros hijos también, y claro, los dos dijimos: “No nos conocemos”.</p><p><b>—¿Ustedes no estaban juntos?</b></p><p>—No. Nos conocimos y fue como una cosa así, muy fuerte.</p><p><b>—¿Cómo se conocieron?</b></p><p>—Por unos amigos nuestros: ella es muy amiga mía y él, es muy amigo de él. Y ella me pidió si yo podía cantar en su casamiento y a él le pidieron si podía tocar. Ahí nos conocimos.</p><p><b>—¿Y al cuánto tiempo de eso te enteraste que estabas embarazada?</b></p><p>—Al toque. Fue todo muy vertiginoso.</p><p><b>—¿Dudaste en algún momento continuar con el embarazo?</b></p><p>—No. Siempre supe que Santino había llegado a mi vida y que lo iba a tener. Él nunca me dijo “no continúes”, pero fue: “¿Y esto?”. Ahí le dije: “Estemos en contacto pero no somos pareja, no nada. Yo voy a tener el bebé, vos si querés después podés participar. Si no querés participar, no”. Y por varios meses cada uno tomó su camino.</p><p><b>—¿Y vos le ibas contando? </b></p><p>—Al principio, sí. Después dejamos de hablar y nos volvimos a ver cuando yo tenía una panza así, de siete meses.</p><p><b>—¿Cómo fue contarle a tu mamá y a tu papá? </b></p><p>—Fue terrible. Primero le conté a mi papá y tuvo muchos días de shock, pero estaba contento con que iba a tener su primer nieto. Cuando le dije a mi mamá, fue: “¿Qué?”. Me miraba. “¿Y quién es?”. Le digo: “Tal”. “Pero no lo conocemos”, me dice ella. “Y yo tampoco”, le decía (risas).</p><p><b>—Pero no dudaste nunca.</b></p><p>—No. Dije: “Me lo voy a quedar, es mi bebé”. Lo sentí. Además, un día soñé que se llamaba Santino. Aunque es feo decirlo para Facundo, viví todo el embarazo sola. Yo no estaba con él, pero estuve muy acompañada de gente muy querida.</p><p><b>—El parto, el posparto, ¿todo estuvo bien? Porque es muy difícil.</b></p><p>—Un familiar mío es obstetra y todos tenemos nuestros hijos con él, pero yo me sentía un sapo de otro pozo. Elegí otro médico y yo me atendía en otro lado, lejos de la familia, porque <b>me sentía juzgada. Después me di cuenta, madurando, que nada que ver, que todos me acompañaban y me abrazaban</b>. Pero uno se arma, ¿viste? La situación era muy fuerte. Y vivir una maternidad, un embarazo sola, es todo un súper desafío. </p><p><b>—Y cuando Facundo volvió, ¿qué dijo? ¿“Yo estoy, soy el papá“?</b></p><p>—Sí. De hecho fue una lucha porque yo le quería poner mi apellido: sentía que él era solo mío . Y él le quería poner su apellido. “Pero es mi hijo, no es tu hijo”, le decía. “Sí, es mi hijo”, me respondía. Al final cedí y tiene su apellido también.</p><p><b>—¿Estuvo en el parto?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y te pudo acompañar? </b></p><p>—Sí, divino. Me venían a visitar un montón de personas que yo no conocía, que ahora las amo: sus hermanas, sus hermanos, su mamá. A todos los quiero mucho, pero en ese momento yo no los conocía.</p><p><b>—¿De ahí se van a vivir juntos o cada uno a su casa?</b></p><p>—No, no, cada uno a su casa. Yo a mi casa con Santino y él, a la de él.</p><p><b>—¿Quién más estaba en tu casa con Santino?</b></p><p>—No, nadie más.</p><p><b>—¿Pero quién se ocupaba de que vos puedas dormir?</b></p><p>—Tuve enfermera un tiempito. Y tuve a mi Vero amada, que vio nacer a mis otros hijos. No me la llevé todavía, pero ya va a venir. Es como de la familia. Ella me dio una mano: venía todas las mañanas y lo agarraba a mi bebito, que era una cosita así.</p><p><b>—Y en algún momento te enamoraste.</b></p><p>—Sí. <b>Me llevó tiempo enamorarme</b> en serio.</p><p><b>—¿Y él? </b></p><p>—También. No fue de un día para el otro. Si bien la conexión fue muy fuerte, el amor real vino mucho tiempo después, unos ocho meses después del nacimiento de Santino. Después vino un tiempo a mi casa y después ya sí nos mudamos a una casa de los dos. Fue una revolución todo eso en mi vida. Hoy yo lo miro me rio y digo: “Fue de inconsciente. ¿Cómo hice eso? No entiendo”.</p><p><b>—Qué diferencia esa maternidad con la de el de hoy que tiene 4 ¿no? </b></p><p>—No, es otro mundo directamente. Te digo que yo miro para atrás y me veo fui madre soltera por varios meses y digo: “¡Guau!, ¿cómo hice eso?”. Pero ni me lo cuestioné, eh. Yo, seguía.</p><p><b>—Santino lo sabe.</b></p><p>—Lo sabe ahora. A veces, cuando me enojo con él, cuando me empiezo a poner mal, cuando él está en modo adolescente, le digo: “Éramos vos y yo solos”. Ahí se debe acordar, lo debe sentir.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EWOSTXZMCBBX5MTJHFMAY7WYUE.jpg?auth=647c4e9e9bd00c245a9195a73e31e907200da2571e1a82295bcc8d39630d4003&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[El amor, el trabajo, el dinero y la cárcel, según Moria Casán: “Soy la mujer más sabia del planeta, estoy ascendida”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/16/el-amor-el-trabajo-el-dinero-y-la-carcel-segun-moria-casan-soy-la-mujer-mas-sabia-del-planeta-estoy-ascendida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/16/el-amor-el-trabajo-el-dinero-y-la-carcel-segun-moria-casan-soy-la-mujer-mas-sabia-del-planeta-estoy-ascendida/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La diva argentina dice adorar la mujer que es hoy a los 79 años. Es actriz, es presentadora, es vedette, es empresaria y tiene presencia en el teatro, en un programa en la televisión y en una serie. Cuenta que nunca hizo un casting en su vida y se identifica como una "mujer hornero". La relación con su pareja, la convivencia, sus días en una prisión paraguaya y las explicaciones de sus frases más famosas]]></description><pubDate>Sun, 16 Nov 2025 11:08:02 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo reconocer a una diva? Alcanza con la presentación, porque se trata de una categoría que tiene nombre pero no apellido: cuando no hace falta que el <b>Moria</b> vaya acompañado por <b>Casán</b>, listo. Estamos en presencia de una diva.</p><p>En este caso, de una que brilla sobre las tablas, con la obra <i>Cuestión de género </i>(de miércoles a domingos en el Metropolitan). Que además irradia carisma en la pantalla chica en <i>La mañana con Moria</i>, (su programa de El Trece). Y que pronto tendrá su propia biopic, <i>La One </i>(a estrenarse en Netflix). Teatro, televisión y streaming: para la Casán, no existen límites ni barreras. Ella trasciende, como lo explica desde su nombre, justamente.</p><p>“Moria es el templo bíblico más fuerte que hay en Jerusalén. Mi madre me lo querría haber puesto, pero no se lo permitieron. Y lo agarré yo. Soy Ana María Casanova en el registro, pero soy Moria. Cuando vos habitás otro nombre, te transformás. Trascendés”, asegura. </p><p>Entonces, se entusiasma hablando de la obra que con protagoniza junto a Jorge Marrale, Paula Kohan y Ariel Pérez De María, con dirección del “gran” -como lo define- Nelson Valente. “Se trata de que un hombre que, por una enfermedad, se da cuenta de que su mujer no es su mujer. Hay que contar una verdad no conocida y ahí la familia se empieza a desestructurar”.</p><p>"<i>Cuestión de género </i>visibiliza algo muy importante como es la transición, el cambio de género. ¿Cuánta gente hay en transición, que no está cómoda con su yo, que necesita modificar, habitar otro cuerpo que es el que no tuvo genéticamente? Es una obra muy visceral, muy emocional. Yo interpreto a <i>Jade</i>, la protagónica, la mujer trans", cuenta Moria.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IUJQ6GRTRVFWZB4EOCXHOZQFXI.jpg?auth=4c3dfeb982aa0103e5405cc65ef24a1a5eaa1bc39739f5579d0dad170b716fe5&smart=true&width=1920&height=1338" alt="Moria Casan: "Soy una mujer hornero: me he construido con barro"" height="1338" width="1920"/><p><b>—Hay un gran secreto que tiene </b><i><b>Jade</b></i><b>, que se revela ante esta familia. ¿Vos sos una mujer de secretos o en estos años contaste todo?</b></p><p>—A ustedes les conté todo: han sido mis analistas. Yo no me conocía. <b>Soy una mujer hornero: me he construido con barro, literal</b>. A los 6 años mi madre me metía a tomar sol con una bombachita y una capotita, entonces yo me pintaba de barro la cara para tener la piel divina y me quedaba así (evita gesticular), para no agrietarme. Después del barro me ponía una leche de almendras. O sea, barro y leche, ¿me entendés? Lo mío es todo sensorial: seguí con el barro y seguí con la leche (risas).</p><p><b>—Y con los años, fuiste contando todo.</b></p><p>—Sí. A los periodistas, porque nunca jamás en mi vida hice análisis. Entonces, lo único que hacía era pensar y pensar. Y lloraba mucho, pero no de tristeza sino porque pensaba: “¿Dónde meto tanta emoción y tanta creatividad?”. Y bailaba frente al espejo.</p><p><b>—¿En algún momento pudiste meter todo eso en algún lugar y encontrarte bien con vos?</b></p><p>—Sí, con el arte: cuando empecé a tocar el piano. Mi padre era milico y además, era músico: estaba en la banda del Colegio Militar. Mi madre era ama de casa y estaba dedicada a mí. Mi padre no me quería mandar a baile hasta que me decidí, y mi madre y mi tía Catalina me llevaron a escondidas al Club Unión Argentina de Ciudadela. A través de la creatividad, de poder expresarme, de la danza, que es tan libre, empecé a encontrarme. Ahí, mi niña empezó a estar en eje. Pero después, enseguida que entro al teatro empiezo a hacer notas y les empiezo a contar a los periodistas cosas que no les había contado a nadie, ni siquiera a mi madre. </p><p><b>—Ahora se viene la ficción. Hay que hacer un trabajo muy profundo para hacer una serie de tu vida.</b></p><p>—Sí, muy profundo. ¿Cómo hacés para hacer algo onírico de algo tan real? Hay algo mío que es mágico, que llegó al teatro sin saber:<b> nunca hice un casting en mi vida</b>. En la tele y en el cine, igual. Pero detrás de esa magia hay una vida con momentos muy duros, que tampoco la quiero romantizar. </p><p><b>—¿Esos momentos duros van a estar en la serie?</b></p><p>—Van a estar, sí.</p><p><b>—Las parejas también. ¿Y Paraguay, está?</b></p><p>—Va a estar Paraguay. Pero no todas las parejas: van a estar los que han sido importantes. </p><p><b>—¿Qué período de tu vida abarca la serie?</b></p><p>—Desde los 70, cuando comienzo (en el ambiente artístico), y después, los 80. Una (Moria) la hace mi hija (Sofía Gala); la otra la hace (Griselda) Siciliani. Es muy loco que mi hija me haga a mí; fue la última que contrataron. Y que otra persona me haga a mí, también. Que semejantes actrices...</p><p><b>—¿Te llevás bien con esta mujer que sos hoy?</b></p><p>—Sí, adoro.<b> Soy la más sabia del planeta. No hay más sabiduría que la mía. Estoy ascendida</b>. Desde hace más de seis años estoy estudiando Cábala, y eso me permitió encontrar las herramientas que nunca busqué para mi bienestar emocional, porque siempre me las conseguí sola. Me han pasado cosas terribles: me cagaron financiera, económicamente. A todos los que me hicieron daño a mí, sin tener el más mínimo ápice de venganza, directamente los borro.</p><p><b>—¿Y perdonás?</b></p><p>—No perdono ni disculpo: no tengo el poder de perdonar. Los saco de mi mente y con eso, ya me limpio yo. No pienso en el otro como para perdonarlo. </p><p><b>—¿Te estafaron con mucha plata? </b></p><p>—Me estafaron con mucha plata, sí. Varios ceros a la derecha. Pero cuando me enteré, no me puse a llorar: <b>no me voy a volver loca por un papel verde boludo que tiene la imagen de un gordo ahí, deforme</b>. No quiero, no quiero, no quiero... Y no me voy a hacer daño por un papel. Le di la sensación del cero a la izquierda, no del cero a la derecha.</p><p><b>—¿Era una situación laboral o personal?</b></p><p>—Contadores, gente que estaba al lado mío. No, no, muy duro.</p><p><b>—¿Pudiste denunciar a alguno de ellos?</b></p><p>—Ah, sí, tuve algunos juicios. Sí, obvio, obvio. </p><p><b>—¿Y pudiste recuperar algo?</b></p><p>—Poco. Pero no importa, porque nunca me dejaron en la calle. Tampoco pienso porque, en esa cosa de querer recuperar, se te va la vida: con los abogados, “te digo”, “me digo”, “le dije”... No, no. Fuera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TMA4NAQVJRED3IAARESO72UJ64.JPG?auth=60a4326c2777b3e3c768e8a9a71db773818387820665e645f74d06ad0f2fdadd&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Moria Casan protagoniza "Cuestión de género" junto a Jorge Marrale (Foto: RS FOTOS)" height="1280" width="1920"/><p><b>—Ahora estás trabajando un montón: la obra, el programa en El Trece, la serie. ¿Por qué tanto?</b></p><p>—Porque siempre fue así. Esta es la vez que menos trabajo. Cuando estuve embarazada de Sofía, hacía cine, teatro, radio y televisión.</p><p><b>—¿Y lo seguís disfrutando?</b></p><p>—Siempre. Todo tiene una característica lúdica, de juego. Nunca hice nada con un sacrificio. Y no me canso porque administro muy bien mi energía y tengo mucha salud.</p><p><b>—Pero hacés teatro a la noche y tele a la mañana.</b></p><p>—Sí, pero no pasa nada. El teatro ya no tiene el horario de antes: a la noche termino a las nueve.</p><p><b>—Pero estás en tu casa a las 11. </b></p><p>—A las 10; a las 11, como mucho. Pero si me acuesto a la una y me levanto a las seis y media, estoy perfecta. No duermo más.</p><p><b>—¿La plata te importa?</b></p><p>—Sí, me importa, pero no me vuelve loca. Pude haber tenido mucho más dinero, puedo tener más dinero, pero no. Conozco a gente que le agarra como una avaricia espiritual. Quiero utilizar el dinero, no que el dinero me utilice a mí. Después, soy una auditora de mi propia guita.</p><p><b>—¿Aprendiste de esas situaciones?</b></p><p>—Claro. Aprendés a controlar: no te dejo pasar nada. </p><p><b>—¿Y aprendiste a invertir?</b></p><p>—No soy muy de invertir, pero sí, estoy aprendiendo. Tengo todo bien armonizado, pero no me vuelve loca. Estoy en otra cosa: estoy en pasarla bien. Cuando vos decretés prosperidad, la tenés. </p><p><b>—¿A Sofía la ayudás económicamente?</b></p><p>—Sí, todo el tiempo. Le dije que no quiero que gaste nada. Aunque ella tenga algunas cosas, le digo: “Te ayudo porque te quiero ayudar, porque te lo merecés, y no quiero nada, porque algunos errores no tenés por qué pagarlos vos. Entonces, yo te doy la buena vida”. Ella trabaja como loca, y obviamente, paga cosas de sus hijos y se paga cosas, pero le digo: “Despreocupate”.</p><p><b>—¿A qué te referís con algunos errores? </b></p><p>—Y... algunos errores que me equivoqué, porque podríamos tener el triple de plata que tengo por errores míos, que no le presté atención. </p><p><b>—No son cosas de Sofía. </b></p><p>—No, no, para nada. A ella le hubiese gustado seguir Matemáticas o Economía. Y es buena con la plata.</p><p><b>—Te vuelve loca Sofía. </b></p><p>—Sí, divina.</p><p><b>—Y los chicos también. </b></p><p>—Sí, los chicos también. No puedo creer que Helena tenga 17 y Dante, 10 para 11. A veces pienso: “¿En qué momento esta chica, que tenía cuatro años, tiene 17?”.</p><p><b>—¿Ya tiene alguna idea sobre lo que quiere hacer?</b></p><p>—Se interesa mucho en la política y en el cine: quiere ser productora, estar en el back. Va al Pellegrini.</p><p><b>—¿Milita?</b></p><p>—Milita, milita.</p><p><b>—¿Dónde milita?</b></p><p>—Está muy amiga de (su pareja, Fernando <i>El Pato</i>) Galmarini: cualquier cosa, lo llama a él. El otro día Galmarini le dijo: “Te quiero llevar a la CGT para que conozcas”; “¡Sí, dale, vamos!”. Y milita un poco en el colegio, charlan con los amigos, pero no es que se dedica a eso. Es una personalidad fuerte. Helena es divina. Tiene muchos amigos y la pasa bomba.</p><p><b>—Se te cae la beba con una Helena adolescente con intereses artísticos y a la vez, con militancia.</b></p><p>—Sí, con una militancia personal, que todavía no está militando en ningún lado. Está militando su vida, está teniendo ideas potentes. Y tiene un énfasis que parece siempre una directora, como mandando. Es brava Helenita, y divina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZAUCTWI4SFBKVPNI4U4HKWAPQE.jpg?auth=7698101f94612abf44b5d236d17f43c5f6fd42fd0df1660d027701fd245005c2&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Moria Casan junto a Tatiana Schapiro en Infobae" height="1280" width="1920"/><p><b>—A veces la militancia no tiene que ver con un espacio, con un partido, sino con otras causas. Hace muy poquito estuvo acá Soledad Silveyra y hablamos de la eutanasia. ¿Tenés una posición al respecto?</b></p><p>—No me atrevería a matar por piedad. No, no me atrevería... Ahora, si es una decisión de alguien para tener una muerte digna y podés asistirlo... Pero depende del que lo diga.</p><p><b>—¿Pero que alguien con una enfermedad terminal pueda decidir hasta cuándo, estás de acuerdo?</b></p><p>—Sí, pero yo no sé si a alguien con una enfermedad terminal le da la cabeza para decidir hasta cuándo... No sé, qué sé yo. Pero hay que respetar, absolutamente. Uno es dueño de su cuerpo y de su alma, y de hacer lo que quiera. Incluso, le tengo mucho respeto al suicidio. Un tío mío, el hermano de mi padre, se suicidó y en una carta nos dijo: “No busquen culpables porque no hay. No busquen ustedes, no tengan resaca de cosa rara: ‘¿Qué no habré hecho, qué me pasó?’. No, no. Tampoco yo soy culpable de nada. No tengo deudas, no tengo enfermedades, no tengo mal de amores, duelo, nada, nada. Pero no me interesa vivir”. Así que también <b>respeto a quien decide no estar más en este mundo. Yo respeto a la gente que hace lo que siente</b>. </p><p><b>—¿Mo, es cierto que una vez, sin querer, casi te comés una vela? </b></p><p>—Me había fumado un porrito y estaba en la casa de mi hija. Había unas velas con forma de chocolate, las agarré. (Sofía) me dijo: “Mamá, te comiste la vela”. Pero no me acuerdo si estaba con ella o se lo comenté: “Me acabo de comer una vela” (risas). Por supuesto, la dejé enseguida porque me di cuenta de que no era un chocolate. </p><p><b>—¿Seguís fumando de vez en cuando?</b></p><p>—Y... de vez en cuando, sí.</p><p><b>—¿Qué te pasa con eso, cómo te sentís? </b></p><p>—Nada. Mirá, yo no quiero tener dependencia de nada porque quiero depender de mí, y si tuviera dependencia de cualquier cosa, no sería yo. Nada de tener que llamar a alguien para que me consiga un porro. Me muero... Como soy tan dealer de todos, dealer económico, dealer afectiva, dealer de todo, menos de estas cosas, no me gustaría tener un dealer de sustancias.</p><p><b>—¿Nunca se volvió un problema?</b></p><p>—Jamás. Al contrario.</p><p><b>—¿Ninguna sustancia?</b></p><p>—Ninguna sustancia. Nada, nada. Chocolate de vez en cuando, o champancito.</p><p><b>—Vamos a decir que te estamos desvistiendo lentamente, Moria: te sacamos el collar, las cosas que hacían ruido, para que no estorben durante la entrevista.</b></p><p>—Es como un coito interruptus, pero vamos a tener el mejor.</p><p><b>—¿Sos fácil para desnudarte?</b></p><p>—Sí. Es lo primero que hago cuando llego al teatro: desnudarme y ponerme una bata. En cualquier lado me desnudo. Cuando llego a mi casa llego, me doy un baño y me desnudo.</p><p><b>—¿Con el </b><i><b>Pato</b></i><b>?</b></p><p>—Con el <i>Pato</i> es cuando más vestida estoy.</p><p><b>—¿Sí?</b></p><p>—Sí, porque se asusta (risas). </p><p><b>—¿De qué se asusta?</b></p><p>—No sé, se asusta. No, con él estoy siempre vestidita porque el chabón es tan conservador que cuando de pronto algún día le digo: “Te hago un striptease”, se caga de risa. Yo tengo un cuarto pero duermo con él, en el suyo. Pero como él siempre tiene frío y yo siempre tengo calor...</p><p><b>—¿En tu casa o en la suya?</b></p><p>—Casi siempre me quedo en su casa; él se queda muy poco en mi casa. Es la primera vez que me quedo en la casa de un señor, porque todos se quedaban en la mía. Entonces yo tengo mi cuarto, obvio, todo divino, pero cuando hace calor y prendo el aire, él me dice: “Negra, tengo frío”. Entonces apago el aire e inmediatamente me voy al otro cuarto y pongo el aire en 19, con una frazadita, y duermo divina. “¿Y por qué te fuiste, mi amor?”; “Porque vos tenés frío y yo tengo calor”. Es tan especial ese hombre. No se parece a nadie.</p><p><b>—¿Qué pasa si le pedís a él que te haga un strip? </b></p><p>—No, no, él es muy conservador. Él es una cosa rara. Cuando me voy a dormir con él, algunas veces primero me tengo que duchar. “Gordo, esperame un poco”, le digo. Llego y está dormido. Y digo: “Voy a revisar”. <b>Tiene un Viagra que nunca toma y tiene un Somit que siempre toma, entonces, el boludo se duerme</b> (risas).</p><p><b>—¿Le caíste disfrazada alguna vez?</b></p><p>—No, se muere. Con él tengo una cosa que es tan especial... Y no hace ruido: cada tanto lo miro cuando está en la cama porque parece que se murió. </p><p><b>—No...</b></p><p>—Te lo juro, porque duerme así, ni respira. Voy y le hago así, y me quedo (risas). Es muy raro. Siempre me dice que le encanta mi cara, pero un día me dijo: “¿Qué te pusiste en el balero?”. ¡Ay, por favor! Qué te pusiste en el balero... ¡Me había puesto divina! Es un aparato, no hay manera de tener una cosa lógica porque habla medio alvesre y medio como un tango, y es un cajetilla rarísimo, un sanisidrense que te habla alvesre. Sin embargo, <b>es el hombre de pareja más pareja que he tenido</b>. Salvo (Humberto) Poidomani, mi otro marido, que nos conocimos y nos casamos. Es un artista plástico, divino; con ese tengo mucha onda de otra cosa. También tengo otro nivel intelectual con Galmarini: tenemos nuestros momentos de lectura, cada uno lee lo suyo y después conversamos sobre lo que leemos.</p><p><b>—Son muy parejos los dos: es la primera vez que vos vas a otra casa.</b></p><p>—Obvio, a una casa que tiene todo. </p><p><b>—Y que no tenés que sostener vos.</b></p><p>—Claro. Ahí no aporto nada; al contrario. </p><p><b>—Y no sos la madre. </b></p><p>—No: ni la madre, ni la hermana, ni la tía ni la enfermera. La otra vez hizo un reportaje y dijo: “Tenés que ver la forma de entreverarnos en la catrera”. Si me estás escuchando: no podemos entreverarnos en la catrera, baby, porque cada vez que llego estás dormido. No tengo ganas de despertarte y hacerte un striptease. Te pongo un anuario de Playboy, qué sé yo. Tampoco se calienta. Se calienta con Perón. Le tengo que poner la imagen de Perón y puede ser que ahí tenga erección, aunque sea capilar. </p><p><b>—¿Vos te calentás con vos misma, viéndote? </b></p><p>—Y... yo tengo un gran ego. Me gusto mucho, sí. Pero calentarme, no. <b>Me autogestiono, sí: lo que más hago es autosex. Tengo todos mis aparatitos</b>. </p><p><b>—¿También en la casa de Galmarini?</b></p><p>—Obvio. Lo único que le digo es: “Comprá baterías y pilas porque a mí se me terminan y no tengo tiempo de ir a buscarlas”. Me muero.</p><p><b>—¿Moria, hay nuevas divas? </b></p><p>—No, para nada.</p><p><b>—¿No ves a nadie con pasta de diva? </b></p><p>—No, porque diva es una cosa que le ponen a alguien que tiene cierta notoriedad por algo. Pero estelaridad, no. No encuentro a nadie que tenga estelaridad. Y eso va más allá de tener presencia y ser famosa. Muy poca gente tiene estelaridad, esa cosa de llamar la atención sin saber que es esa persona.</p><p><b>—¿Te divierte algo de lo que pasa con los escándalos mediáticos hoy? </b></p><p>—Sí. Pero me divirtió un ratito y después, ya me harté. Me parece ver las mismas historias mediáticas desde hace un año, y estar consumiendo eso, es también la nueva vida.</p><p><b>—¿Estamos hablando de Wanda?</b></p><p>—Sí, de todo ese terceto. Lo de Wanda, Icardi y la China es notable: no puedo creer que hace más de un año que se sigue y se sigue y se sigue y se sigue... Me supera, me excede. Yo no consumo. Al principio sí, era divertido, pero después ya no. Ya no me divierte. Además me parece hasta humillante seguir consumiendo eso.</p><p><b>—¿Empatizas más con alguna de las dos partes?</b></p><p>—En el caso de Wanda e Icardi, creo que la que más sufre es ella: no puede soltar, es su gran dolor. Lo presiento como mujer, por más que tenga billetes para regalar y snobea mucho con sus carteras. El ataque de snob que tiene, ya te supera.</p><p><b>—¿Son buenas las carteras?</b></p><p>—Para mí son todas de Senegal. Además, tener todo el tiempo una cartera como escudo me parece lo máximo de la snobeada berreta.</p><p><b>—¿Te gusta tener cosas de marca?</b></p><p>—No. Tengo cosas buenas, pero mezclo con cosas falopa. </p><p><b>—Y te bancas decirlo. </b></p><p>—Pero obvio. Mira si me voy a gastar 25.000, 50.000 dólares en una Birkin. ¡¿Qué?! Puedo hacerlo, pero no. Tengo tres o cuatro marcas, y después, todo lo demás es regalo. Y si puedo, me voy a Los Ángeles y me compro todas cosas chinas de 10, 15, 20 dólares. Lo máximo que puedo gastar en un zapato son 2500 dólares en una rebaja, que me traje el último de Versace. ¿A cuánto lo conseguimos? 500, 600.</p><p><b>—Pero son gustos que te das. Te bancás decir: “Yo compro trucho y está perfecto”.</b></p><p>—¡Pero por favor! Además, <b>cuando vos sos tan verdadera, lo trucho se hace verdadero</b>. Ahora, cuando tenés que demostrar que tenés una cartera verdadera... No te digo porque seas una trucha, pero me parece una snobeada pasada de rosca. Yo viajaba en turista, pero desde el momento en que me invitaron a viajar en primera, nunca más: siempre viajé en primera aunque el pasaje sea cuatro, cinco veces (más caro). Y después, tuve aviones privados cada vez que me iban a buscar a la cárcel. </p><p><b>—¿Por qué tomabas avión privado? </b></p><p>—Me lo ponían mis abogados.</p><p><b>—¿Te acordás tu primer día en la cárcel? </b></p><p>—Sí. Primero me mandaron a una comisaría y dormí ahí, en la parte de secretaría. Mandé a pedir una estufa porque estaba un poco fresco pero estaba perfecta. Al otro día me mandaron al monasterio este, el Gran Pastor, que no era como una cárcel: era como un departamento y había secciones. No daba una sensación de cárcel.</p><p><b>—¿Nunca te asustaste en esos días?</b></p><p>—Jamás. Jamás lloré, jamás estuve asustada. Jamás nada.</p><p><b>—¿No tenías miedo de que eso durara?</b></p><p>—Cero. Pero cero. Ahí meditaba y manejé todo yo. Una fortaleza increíble porque como no había hecho nada, no tenía miedo de nada. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo estuviste detenida?</b></p><p>—Nueve días. Y te juro: me quería quedar porque llegaba la Navidad. Con las chicas habíamos armado todo para la Nochebuena. Les hice comprar aire acondicionados para todos.</p><p><b>—Ahí eras una rockstar.</b></p><p>—Una rockstar total. Y entonces, me mimaban y la pasaba divino. Me quise quedar para Navidad, pero me vine a casa para el 24. </p><p><b>—¿Quedaste en contacto con alguna de ellas? </b></p><p>—Sí, claro. <b>Dos se van a casar ahora y quieren que yo sea la madrina</b>. Se conocieron en la cárcel y se enamoraron. Después, una de las que estaba conmigo murió. Otra, sé que tuvo un hijo con uno de los guardias. No, no, las historias... Impresionantes.</p><p><b>—Vamos a hablar de algunas de tus frases Moria. “El decorado se calla”. ¿Cómo surgió?</b></p><p>—A Tinelli, cualquiera le gritaba cualquier cosa (en el programa): entraba uno y le gritaban “Te queremos”; después, a otro lo silbaban. Y digo: “¿Qué es esto? Falta que les tiren galletitas, es un zoológico. No mi amor, el decorado se calla”. Todas las frases me las invento yo. Pero porque tengo esa impronta de que entré al teatro de revistas y tenía la respuesta rápida.</p><p><b>—“Si querés llorar, llorá“.</b></p><p>—Cuando empecé a hacer los talk show, yo quería decirles a las personas que me venían a contar su vida que se relajen: “Si querés contarlo, contalo. Si querés descansar, descansá. Si querés reír, reí. Si querés llorar, llorá”.</p><p><b>—¿Eran reales todos los casos?</b></p><p>—Nunca pregunté. Mejor no saber. A mí me das el pan y yo te lo meto en el horno, lo tengo que vender.</p><p><b>—“¿Quiénes son?“.</b></p><p>—Son los de afuera, los que no me interesa lo que me digan. Así me moví en la vida, siempre. Más allá de los haters y de los likes, que no me importan nada.</p><p><b>—¿Nada duele?</b></p><p>—Nada duele porque no me lo puedo permitir. ¿Toda la vida para construirme, y me va a deconstruir un hate o un like, mi amor? Estando en esto, no le podés gustar a todo el mundo. Un día, en un móvil de los tantos que hice para <i>Intrusos</i>, como todo el mundo me criticaba dije: “¿Quiénes son los que critican, una farándula decadente que da vergüenza hasta de aspecto?”.</p><p><b>—“No era jamón, era japaleta”.</b></p><p>—Ah, eso fue brutal. Hice un móvil para <i>Infama</i>, con Santiago del Moro. Habíamos ido a un restaurante de Mar del Plata, había que promocionarlo después de un estreno, y la dueña era una pesada que no nos había esperado con comida, pero quería que hiciera una nota en el banner. Digo: “La dueña es una pesada, los bocaditos no eran de jamón, era japaleta, todo berreta. Y en vez de champagne, sidra caliente”. Después hicieron un disco con eso. Y el restaurante, cerró (risas). Primero se habrá llenado, porque después de la publicidad que le hicimos... Una frase nueva que tengo, que me encanta, es “cara de frasco”. ¿Viste esas caras, que todavía no te terminaste de desarrollar? (Risas).</p><p><b>—¿A quién se la dijiste? </b></p><p>—(Risas) Se la dije a Suar en la película que hice con él, hace poco, que hice de su madre. </p><p><b>—Todavía no estrenó.</b></p><p>—Pero no importa, en un momento: “Cara de frasco” (risas). Pero no por él, sino como un comentario que a él le agarró un ataque de risa. Cara de frasco... ¿Viste que te imaginás un feto? (Risas). Pero no a él: era una situación, había algo que pasaba.</p><p><b>—Mo, antes de despedirte, te quiero preguntar cómo estás viendo el país. </b></p><p>—Mira, yo me flexibilizo y adapto a las circunstancias, siempre. Así que estoy viendo con buena actitud, absolutamente positiva. Y siempre me adaptaré a todas las circunstancias, como lo he hecho toda mi vida. No reniego contra lo establecido, aunque yo no sea del establishment. No reniego contra lo que ocurre, lo que sucede. Y como buena democrática, si no ganás en algo que vos pensás, hay que apoyar.</p><p><b>—¿Podés identificar cosas buenas que están sucediendo?</b></p><p>—Sí. Me parece que se están acomodando muchas cosas. Y te vuelvo a decir: no quiero tener porosidad ni para la crítica, ni para el odio, ni para la venganza. No me tengo que vengar de nada ni hacer nada porque yo atravesé todos los gobiernos y sigo. Soy <i>casanística</i>. Y creo en mí y creo en mi país, esté quien esté. Es un país de grandes oportunidades, con una riqueza inconmensurable, y me flexibilizo y adapto, que es una señal de inteligencia. ¿Para qué voy a pelear contra lo que está? Mejor que todas esas cosas, esas reservas, me las guarde para mí.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7F4WNTJIE5DPTDYMX5LABZHGGI.jpg?auth=8ea3c9d59bd4ce6ffab3908e123f6a79754383cbb8f4b759b29cc80b418a8b4e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1361" type="image/jpeg" height="1361" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Luz Gaggi: “Vivo el amor como se tiene que vivir y coincido con gente que lo vive como yo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/09/luz-gaggi-vivo-el-amor-como-se-tiene-que-vivir-y-coincido-con-gente-que-lo-vive-como-yo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/09/luz-gaggi-vivo-el-amor-como-se-tiene-que-vivir-y-coincido-con-gente-que-lo-vive-como-yo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La cantante confiesa que nunca vivió una relación de noviazgo formal y fomenta vínculos amorosos plenos de libertad. Así como habla del amor, también se refiere al "hate" que abunda en las redes sociales. La vida de una artista que antes del éxito aprendió a caminar dos veces, que convirtió la vulnerabilidad en arte y que desde los 17 años transformó al escenario en su refugio]]></description><pubDate>Sun, 09 Nov 2025 10:48:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Todas sus letras tienen una dedicatoria porque <b>Luz Gaggi</b> no lo dice, lo canta. “En las canciones aparece mi parte más dramática y me encanta. Ahí soy drama, más llanto, más tristeza. Y hago del lamento un cuadro”, se describe.</p><p>Porque la mujer que cortó más de un vínculo amoroso con un simple mensaje de texto (“Che, me parece que no vamos a hablar más”, ha escrito), es también la artista que entona: <i>Ya estoy pensando en irme de aquí, me vestí de blanco para ti, las flores que me compraste siguen ahí, pero yo ya me fui, ¿qué se siente dormir sin mí esta noche de abril?</i>.</p><p>El fragmento corresponde a su último corte, <i>Avión a Madrid</i>, que pronto tendrá sucesor, aunque Gaggi no quiera adelantar nada, ni siquiera el nombre de esa canción. Apenas desliza que es la contracara de ese tema. Porque para Luz, el amor inspira del mismo modo que el desamor. Y es que al fin, para ella todo se trata de sentir.</p><p>Esta joven platense que alcanzó notoriedad con el reality <i><b>La Voz Argentina </b></i>y fue telonera del show de Paul McCartney en River, solo dirá que el año próximo sacará otro álbum, después del exitoso <i>Altar</i>, que llegó a presentar en el Teatro Coliseo con entradas agotadas.</p><p>A lo largo de la entrevista con <b>Infobae</b>, se la nota entusiasmada: aún le quedan algunos temas por grabar con el productor Cachorro López, el mismo que trabajó con Diego Torres, Los Abuelos de la Nada, Julieta Venegas, Vicentico y tantos más. “Cachorro es una gran escuela, una experiencia increíble. Me acuerdo estar del otro lado de la <i>pecera</i> (del estudio) y decirle a Cachorro: ‘Estoy temblando. Teneme paciencia porque tengo muchos nervios’“, revela Luz, y cuenta que propuso unas líneas para que <i>Avión a Madrid</i> adquiera su esencia definitiva.</p><p><b>—¿Qué verso es tuyo? </b></p><p>—“Abrí la ventana, dejé salir el humo”. Quería poner una imagen ahí, en la canción.</p><p><b>—Hay un renacer en esa frase, un empezar de nuevo.</b></p><p>—Re. Con cierta nostalgia también, como abandonar la casa. Y obviamente, en todos mis temas está siempre el reproche.</p><p><b>—¿Por qué ese reproche? </b></p><p>—Siento que hay algo ahí, como oculto. Algo que no se dice tanto, pero se redice: esto de echarle un poco la culpa al otro. Hasta mi tema más romántico tiene esa cuota de “¿Qué hacés? ¿Y por qué?”. Y en mi vida personal, me echo mucho la responsabilidad a mí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DNSPLXHASRAGXKHBAYPA6CCQ5Y.jpg?auth=4f20b33a54efec42e86235944a23614afb1b2e43c20584d5b5f64bc23774b25c&smart=true&width=1920&height=1081" alt="La artista platense cuenta cómo su experiencia con una grave enfermedad en la infancia marcó su vida y su música." height="1081" width="1920"/><p><b>—¿Sos de cuestionarte, de enojarte con vos misma?</b></p><p>—No sé si me enojo, pero sí: me cuestiono mucho.</p><p><b>—¿Vinculado a la música o a todo? </b></p><p>—A todo (risas). Es parte de crecer. </p><p><b>—¿Que grandes enojos tuviste con vos? </b></p><p>—Dejame pensar... Se mezcla mucho con lo que hablábamos recién: el ser y no ser. <b>Quiero ser yo misma, pero no sé si le va a gustar a la gente que sea yo misma; entonces, no puedo ser yo misma.</b> Y es como: “¡Qué bronca, loco! Porque sé que yo misma puedo llegar a hacer algo bien”. Te empezás a cuestionar y eso termina en un nudo gigante que no llega a nada, pero es la cuestión constante. Y me enojo conmigo misma por esto, por decir: “Loco, mi esencia capaz no funciona”. Y después decís: “¡Qué raro este pensamiento!”. Pero bueno, pasa.</p><p><b>—La pelea entre quién es uno y quién cree que tiene que ser para los demás. </b></p><p>—Claro. Pero eso va más allá de la música: en mi vida personal, también. La pelea entre quién soy y quién tengo que ser para sobrevivir y no quedarme sola. Y de repente, hay gente que realmente te ama por lo que sos.</p><p><b>—¿Pasaste grandes dolores por eso? </b></p><p>—Sí. Es algo que me planteo muy seguido. </p><p><b>—¿Hay gente que te haya decepcionado por no quererte como sos?</b></p><p>—No. Soy más yo, es más interno. </p><p><b>—No hablo de la artista, sino de la persona: ¿qué cosa tuya te cuesta mostrar?</b></p><p>—Mi parte calma.</p><p><b>—¿Y la más vulnerable? </b></p><p>—También. De hecho, este disco muestra mucho esa parte como más tierna. Todo lo vulnerable. Mi parte más cursi. ¿Sabés que mi padre me dice cursi?</p><p><b>—¿Y te gusta que te lo diga? </b></p><p>—Me encanta. </p><p><b>—¿Cómo fue esa infancia?</b></p><p>—Relinda. Tuve una gran infancia, por suerte: correr con amigos, jugar a la mancha, a las escondidas. Familia clase media normal, con mis viejos súper laburadores. Y con mis dos hermanas: yo soy la mayor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VMCZFTJCHRG7HLB734Y5SPXQTQ.jpg?auth=d5df532d67f7237b1d715c5003a4e93134a95f8445e760b5061e10887d245505&smart=true&width=1920&height=1081" alt="La colaboración de Luz Gaggi con el productor Cachorro López aporta una nueva esencia a su último sencillo Avión a Madrid." height="1081" width="1920"/><p><b>—Abriste camino.</b></p><p>—Sí. Espero ser un gran ejemplo para ellas.</p><p><b>—Si tenés que elegir tres momentos de tu historia que definen quien sos hoy, ¿con cuáles te quedás?</b></p><p>—Te podría decir el accidente que tuve cuando era más piba, a los 10, 11 años. Fue hace siglos, pero digo: “¡Ay, formó parte de mi historia, qué bueno!”. El otro es cuando me recuperé de eso, seis años después, que ahí dije: “Tengo que vivir mi vida al máximo porque no me queda otra”. Y el tercero es cuando de repente me encontré en un escenario cantando mis canciones y con la gente, como sonriendo. “¡Guau!, llegué”, dije.</p><p><b>—A los 11 todo cambió.</b></p><p>—Sí. Se terminó lo que estaba jugando: “Ahora, es esto, hay que estar acá. Y después, muchos años después, te vas a recuperar” (pensé).</p><p><b>—¿Cómo fue? </b></p><p>—No sabría decirte el punto de partida porque <b>mi caso fue rarísimo</b>, no pasa muy seguido. Había empezado a sentir dolores corriendo con amigos, algo en la cadera. Mamá me dijo la típica que todo el mundo piensa: “Ya se te va a pasar. Estás creciendo, los huesos se están fortaleciendo”. Y no se pasó. Y pasó a ser algo cada día un poquito más grave. Y terminó como tenía que terminar: caminando muy mal, con un palo, como podía. Hasta que me resbalé en el baño. ¡<i>Bum</i>! Empecé a gritar con desesperación: “¡¡Mamá!!”. Ahí empezó la gran traba, la gran aventura: Semana Santa en un hospital.</p><p><b>—¿Ahí, qué te dijeron?</b></p><p>—<i>Uff</i>, estoy recordando esto, que fue fuerte...</p><p><b>—¿Querés que salgamos de ahí? </b></p><p>—No, no, no. Lo puedo contar. Hace mucho que no me meto de lleno y es como rememorar imágenes... <b>Me dijeron: “Te tenemos que hacer un salvataje”</b>, como una operación rápida, tratar de que estuviera lo más parado posible todo lo que estaba pasando. Me pusieron unos clavos, estuve en camilla bastante tiempo. Suero, medio dormida. Estaba internada en La Plata y justo ese fin de semana fue la mayor inundación en la ciudad. Se juntó todo. Después estuve en dos hospitales más y más tarde en mi casa, en la cama, sin poder bañarme. Y la parte interna fue rara.</p><p><b>—Había que entender que ahí empezaba una realidad distinta. </b></p><p>—Sí. Y no lo entendí hasta que salí de ahí, como cinco años después.</p><p><b>—Siento rechiquita, con 11 años, ¿cuánto entendiste que iba a durar esa situación?</b></p><p>—Para mí, iba a ser para siempre. Era arrancar una vida sin poder caminar. “Ya está, es esta”, dije. Mis padres estaban con más miedo que yo. Era todo bastante dolor.</p><p><b>—¿Cuál era el diagnóstico? </b></p><p>—<b>Epifisiólisis de tercer grado</b>. Redifícil. Y yo, a los 11 años, sabiendo lo que era una epifisiólisis... Un garrón (risas). Pero también recuerdo con mucha nostalgia y emoción a esa Luz: fue una etapa bien jodida, no tenía un horizonte, no proyectaba una vida. Era vivir el día a día y ver cómo hacía para seguir.</p><p><b>—Primero fue silla de ruedas.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cómo aprendiste a usar la silla de ruedas?</b></p><p>—¡Qué tema! Tratábamos de hacerlo lo más divertido posible. Después, lo empecé a mechar mucho con las muletas. “Esto es un poco más zafable, no es tan grave”, dije. </p><p><b>—¿Y había algo de la mirada del afuera que jodía?</b></p><p>—Sí. De hecho, <b>la mirada del afuera fue pésima</b>, una de las cosas que más me afectaron. Un señor que no conocía me preguntaba: “¿Qué te pasó?”. ¡Qué te importa! ¿Estás loco? No sé quién sos. Tengo 12 años... Había una cuestión con la curiosidad. Y yo tenía como enojo, tipo: “No me mires”. Si me pasara de vuelta, volvería a tener los mismos sentimientos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M4HGX6L6Z5F6ZGEYTJNT2DRNKM.jpg?auth=687f2c687ea30c7ad6b066b29c15c6c81eb618dbdea6bd3cd7fa7bcb12081cff&smart=true&width=1281&height=1920" alt="La lucha de Luz Gaggi por la autoaceptación y la autenticidad se refleja en sus letras y en su vida personal. Fotos: Adrián Escandar" height="1920" width="1281"/><p><b>—¿Y en el colegio?</b></p><p>—La parte más jodida venía cuando tus propios compañeros te observaban. Y yo no salía a los recreos, me tenía que quedar en el salón. Me perdí un montón de cosas en ese tiempo que mis compañeros ya habían vivido y yo no. Era un bajón. Pero la verdad que tuve amigos que reestuvieron.</p><p><b>—¿En esa adolescencia, hubo un novio? </b></p><p>—No. <b>Estaba sumergida en una tristeza muy profunda</b> como para tener novio. Fueron años difíciles.</p><p><b>—¿Cuándo empezó a aparecer la perspectiva de poder volver a caminar por tus propios medios?</b></p><p>—Como tres años después. Me sacaron las muletas antes, porque yo tenía urgencia de que me las saquen, y mi cadera se empezó a necrosar. Terminé estando muy muy muy mal. Una de mis piernas estaba mucho más corta que la otra, mi cuerpo ya había adquirido una forma para acomodarse a que yo camine o lo que sea. Y cuando me pusieron la prótesis, ahí fue como: “Listo, ahora sí”.</p><p><b>—¿Cuántas operaciones pasaste, Luz? </b></p><p>—Cuatro. Y esa última, con la prótesis, marcó el fin de una era. Cuando salí, toda anestesiada, con 1500 drogas encima, medio somnolienta, le dije a mi mamá: “Destapame y mirame las piernas”. No me olvido más: tenía las piernas a la misma altura... Fue un momento de alegría. Después vino el doctor y me hizo pararme: yo sentía las piernas tocando el piso y fue una emoción gigante. Y fue aprender a caminar de vuelta, realmente. Observar cómo la gente corría para ver los movimientos que hacía, cómo la gente caminaba para ver qué tan canchera podía caminar. “Soy un bebé, pero me encanta esta parte”, decía. Fue increíble.</p><p><b>—¿Qué edad tenías?</b></p><p>—15 o 16 años.</p><p><b>—Era aprender a caminar, pero también era lo que se terminaba en ese momento.</b></p><p>—Sí. La pena de todo. Y un poco la vergüenza. Era sanar la historia. Pero sanarlo de verdad, iba a ser tiempo después: contar la historia sin llorar. Es la que viví. Y después, lo recordás con cariño.</p><p><b>—Además de volver a caminar, ¿ahí también aparecieron nuevos sueños? </b></p><p>—Sí. En realidad, ahí aparecieron los sueños.</p><p><b>—¿Hasta ese momento no te permitías soñar? </b></p><p>—Es que era muy lejano. También empezaron los proyectos.</p><p><b>—¿Cuáles eran esos proyectos? </b></p><p>—Al principio eran proyectos boludones: estar con mis amigos, vestirme como yo quería, que me guste alguien y permitirme que me guste, decírselo y no tener vergüenza. Y era como: “¿Sabés qué? Si no te gusto, no importa” (risas). Mis padres en ese momento me dijeron: “Luz, sé libre” (risas). Empecé a salir de fiesta, conocí a otro grupo de amigos, nos íbamos a la plaza. También empezó un mundo de rebeldía, de escaparme porque podía. Me debía las travesuras.</p><p><b>—¿Cuándo llegó el primer amor? </b></p><p>—A los 16, 17. Fue como flecha. Pero no prosperó.</p><p><b>—¿Le escribiste canciones?</b></p><p>—Sí. Le habré dedicado una, dos canciones. Pero no lo sabe y no creo que lo sepa.</p><p><b>—Te estás enterando mi cielo. </b></p><p>—(Risas) Sí, tal cual.</p><p><b>—Como tercer momento me dijiste: “Estar parada en un escenario”.</b></p><p>—Sí. Fue cuando empezamos a salir a tocar en bares con mi bandita de City Bell. Eran bares y escenarios chiquititos, pero tenía 17 años y entraba a cantar y era como: “Sí, soy yo”. Y la gente ya no me miraba como raro. De hecho hacían (gesticula) y yo: “Ay, me puedo acostumbrar a esto” (risas).</p><p><b>—Todavía había algo que estaba sanando.</b></p><p>—Recontra. Hasta el día de hoy siento que hay como un dejo, como una sombrita que no me interrumpe ni me molesta, pero que sigue estando. Es parte de mí. Es como lo que te queda, la semillita de todo ese árbol, y tenés que resolverlo con amor y mucha terapia.</p><p><b>—¿Adónde? ¿En la autoestima?</b></p><p>—En la autoestima. En esto: “Si no soy un circo, si no estoy todo el tiempo así, no me va a querer nadie”. Y de repente es como: “Che, tranquila, no tenés que ser un circo, tenés que ser vos”. De hecho, si no lo sos, la gente va a amar un frasco. Y eso no dura. </p><p><b>—Después de esos escenarios con tu banda de City Bell, viene </b><i><b>La Voz</b></i><b>. ¿Cómo fue eso? </b></p><p>—Me metí muy de caradura. Subirme a ese escenario, sentir los nervios de cantar en la tevé... Y se fue dando.</p><p><b>—Y se empezaron a abrir más puertas.</b></p><p>—Sí. Y ahí empezó a agarrarme el <i>cuiqui </i>de decir: “¿Qué hago con todo esto?”. </p><p><b>—¿En qué momento entendiste que ibas a vivir de la música?</b></p><p>—Cuando terminó <i>La Voz</i> y a los tres días yo ya estaba en un estudio: “Claro, esto es serio. Me tengo que poner las pilas”, dije.</p><p><b>—¿Hoy, cantar, estar en el escenario, te sigue dando felicidad? </b></p><p>—Sí. Es un: “Estoy en casa. Y me siento tranquila”. Es el lugar donde más puedo ser yo y mostrar todo. Cuando canto mis canciones puedo desnudarme y que la gente diga: “Me desnudo con vos”. Y entonces nos emocionamos, lloramos y reímos, y sentimos todo.</p><p><b>—Recibís muchos mensajes lindos. ¿Pero qué pasa con los que no son lindos? ¿Qué pasa con el hate? </b></p><p>—La otra cara del amor... A veces digo: “Uff, qué paja recibir este comentario. ¿Por qué?”. O me enojo, y digo: “No, estoy entrando en una que cualquiera...”. He llegado a puntos en los que llamo a un amigo, a mi madre o a mi padre, y digo: “No puedo creer, soy un fracaso”. Y mi mamá: “Luz, ¿te podés tranquilizar?”. Al estar en un programa te llega un exceso de amor hermoso, pero con ese amor te llega un exceso de caca, un exceso de hate.</p><p><b>—¿El hate por dónde pasa, por dónde te pegan?</b></p><p>—Si los comentarios son por el canto, bueno, estoy aprendiendo. Si son corporales, es lo más básico: “Buscate algo más nuevo...”. Pero capaz hay cosas muy puntuales, y es como: “Ay, me descubrieron. Tocaron el punto”.</p><p><b>—¿Bloqueás?</b></p><p>—No, no bloqueo. A veces borro porque digo: “Me estás contaminando la foto”. Pero sí, estamos en una era donde hay mucha boludez, donde muy poca gente hace introspección.</p><p><b>—¿Andás enamorada hoy?</b></p><p>—(Risas) No sé qué responder. Bueno, a veces sí, a veces no.</p><p><b>—Andás chongueando.</b></p><p>—Puede ser. O puede ser que no... O sea, <b>vivo el amor como se tiene que vivir y coincido con gente que vive el amor como yo</b>.</p><p><b>—¿Y cómo se tiene que vivir el amor?</b></p><p>—Intensamente. Todo fuego. Amor en el aire. Romantizar la vida. Todo.</p><p><b>—¿Y también con mucha libertad?</b></p><p>—Sí, re. Aguante la libertad en el amor.</p><p><b>—No voy a preguntar más porque tengo miedo. </b></p><p>—“Hola pá, hola má” (risas). No. Soy muy tranqui, pero tuve mi época en la que era más… Ahora estoy muchísimo más tranquila que hace dos años. Pero nunca estuve en una relación completamente así, como asentada, como novio, novia; marido, mujer.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SCGU4WISLNHJ3AKU6GI36XTHB4.jpg?auth=f8417c56b803fe0dc2ba075a228bcd10e06a8c1e085a2a62600fd74b129bd134&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fotografía: Adrián Escandar]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Soledad Silveyra: “Soy pro eutanasia no por mí, sino por mis hijos, y ya estoy averiguando todo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/02/soledad-silveyra-soy-pro-eutanasia-no-por-mi-sino-por-mis-hijos-y-ya-estoy-averiguando-todo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/02/soledad-silveyra-soy-pro-eutanasia-no-por-mi-sino-por-mis-hijos-y-ya-estoy-averiguando-todo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz y conductora de 73 años desea que sus últimos años de vida no signifiquen una carga para su familia. Por eso trabaja. "Para mí sigue siendo una necesidad", confiesa. Por eso actúa en la obra "¿Quién es quién?" junto a Luis Brandoni y hará temporada en Mar del Plata. Su militancia por la ley de eutanasia, su romance a los setente años y qué siente que le falta cuando se mira al espejo]]></description><pubDate>Sun, 02 Nov 2025 05:14:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Soledad Silveyra tiene una amiga que está mal de la cadera y necesita de la ayuda de seis personas para vivir. Sabe lo que sufre esa familia. Sabe lo que cuesta un buen geriátrico. Ya averiguó. Sabe que le gustaría que sonara la canción <i>Brindis </i>de La Sole en su entierro. Tiene 73 años y aunque reconoce que puede mantenerse sin ingresos, al menos, seis meses, elige trabajar. Trabaja porque no sabe vivir de otra forma, porque a los doce años debió involucrarse en el mercado laboral para ayudar económicamente en su casa. Y trabaja, confiesa, para ahorrar, para cuidar su futuro, para que su vejez no sea un incordio, un peso, una carga para su familia. </p><p>Habla de la eutanasia y está a favor de su legalización. Habla del amor y de su noviazgo a los setenta años. Habla del trabajo y de la obra <i>¿Quién es quién?</i> que protagoniza junto a Luis Brandoni y que se mantendrá en el teatro Liceo hasta el 30 de noviembre de miércoles a domingos antes de comenzar la temporada de verano en el Atlas de Mar del Plata. Habla de política, de Javier Milei y del feminismo. Habla del talento que quiso tener, habla del recuerdo que quiere dejar y habla, principalmente, del disfrute. </p><p><b>—¿Se sigue disfrutando el escenario?</b></p><p>—Muchísimo. Muchísimo. Muchísimo. Primero que es lo único que estoy haciendo, entonces eso me da una tranquilidad. Llego tranquila, no tan cansada. Excepto la prensa que hay que hacer. Pero sí, la verdad que lo disfruto. Y al final levanto la mano de Beto y le hago a los espectadores como diciendo bravo, y paf, se para todo el teatro. </p><p><b>—Esos codazos que ustedes querían que sucedan, suceden.</b></p><p>—Suceden. Suceden. Sí, sí. Muchos suceden. Yo creo que es el éxito de la obra, la identificación. </p><p><b>—¿Hoy el trabajo es una elección o es una necesidad?</b></p><p>—Para mí sigue siendo una necesidad. Mis hijos me dicen “vieja, deja de llorar”. No, no es dejar de llorar, es pensar en la vejez. <b>Yo soy pro eutanasia</b>, perdónenme aquellos que no, me lo perdonan, pero traten… y sí, ya estoy averiguando todo eh. Todo, todo, todo.</p><p><b>—Quiero que hablemos de eso muy seriamente. Acabo de hacer una nota sobre el tema. </b></p><p>—Ay, qué horror. Yo estoy atravesando un momento con una amiga mía que está muy mal, muy mal, y ahora se rompió la cadera. Una vez que te rompés la cadera la cosa se complica. Y la hija ya está dada vuelta, entendés, no se puede dejarle eso a los hijos. <b>No es por mí, es por mis hijos que lo quiero hacer</b>. No soportaría que mis hijos tengan que atravesar todo lo que está atravesando la hija de mi amiga. No lo soportaría. Así que bueno… ahora parece que la vamos a tener en Uruguay, así que tengo que averiguar. </p><p><b>—En Uruguay está reglamentada. En realidad lo que tenemos es lograr que se debata en la Argentina. Es un derecho que se tiene que debatir.</b></p><p>—Es que es un derecho que lo tendríamos que tener, claro que sí. Creo que es absolutamente necesario</p><p><b>—Yo me acuerdo de haber charlado con vos hace muchos años en un teatro sobre este tema. Siempre fue un tema que vos tuviste muy claro.</b></p><p>—Sí, absolutamente. Absolutamente. Y te lo vuelvo a repetir, no es por mí sino por mis hijos. No quiero que mis hijos vivan eso. Mis nietas, mis nietos. No. Los otros días yo les decía a las chicas “bueno, yo quiero que me pongan la música de la Sole, <i>Brindis</i>”. Que cuenta un poco en esa canción lo que es la vida de una artista dando vueltas por el país. Siempre un colchón distinto, una almohada distinta, un hotel distinto, un teatro distinto. Y quiero eso, quiero eso y que mis nietas la canten y entonces Clarita me dice “ah claro, Tatita, vos te vas a estar muriendo y nosotros vamos a estar ‘se muere Tatita, se muere Tatita’. No hace falta eso”. </p><p><b>—Tiene un punto.</b></p><p>—Tiene un punto. Claro. Le digo “no, creo que lo lindo es despedirme con una sonrisa”.</p><p><b>—Honrar la vida.</b></p><p>—Honrar la vida, exactamente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O62OXO5WSJHHRBFH2N5Y2WJNHU.jpg?auth=88a68b9b9591f1a3552b855463ab6b5a1fbe0ad948680841b04397f1dbc21d4c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Soledad Silveyra: "Es muy lindo el amor a los 70. Se lo recomiendo a todas. Es muy lindo volver a sentir" (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Ahora, cuando vos me decís que trabajás por necesidad, ¿tiene que ver con esto, con estar ahorrando para esto? </b></p><p>—Y sí. Porque 60 años de laburo tengo y no tengo una… bueno, según con los ojos que se mire al lado de tantos ciudadanos que la están pasando mal ¿no? Por supuesto. Pero sí, porque si tenés que tener seis señoras que te cuiden como tiene mi amiga es una fortuna. Hoy un geriátrico bueno está en once millones de pesos. Es una fortuna, ¿se dan cuenta? ¿Y cuánto tiempo me van a tener ahí? No, no, no. No me parece ético, por otro lado, tanta plata. A las señoras hay que pagarles y es una fortuna. </p><p><b>—De chica también empezaste a trabajar por necesidad. </b></p><p>—A los 12 empecé. A los 15 volví a comprar todos los muebles de mi casa. Viví laburando. </p><p><b>—Por eso también cuando uno dice que hoy en este momento, con este recorrido, con tantos éxitos, una figura como vos trabaja por necesidad es fuerte.</b></p><p>—Bueno, por necesidad es demasiado. <b>Por necesidad del futuro, para cubrirme el futuro</b>. Para no tener que vender mi casa, por ejemplo, y que mis hijos puedan heredar algo mío, me gustaría dejarles ese departamento. Pero después tengo que ser muy precavida porque lo que se gasta por mes, lo que son las expensas, lo que son las cuentas de toda esta clase media que vive más o menos bien, son muy altas hoy en día ¿no? </p><p><b>—Ya que estamos profundas con el tema de la eutanasia, otro gran tema en la Argentina tiene que ver con la salud mental. </b></p><p>—Fundamental. Fundamental. </p><p><b>—Y vos tenés en tu historia mucho de eso, ¿qué mirada tenés de todo lo que está pasando?</b></p><p>—Se tiene que tratar y es fundamental porque si vos ves a una persona que está mal y no la podés internar me parece una locura, ¿te das cuenta? Así que creo que sí, que se tiene que trabajar la ley. Obviamente que hay muchas cosas que hacer que tal vez en este momento son prioridades… no sé, el Garrahan, los discapacitados. Señor presidente, por favor ponga ahí algo porque es absolutamente necesario. Veo a las madres desesperadas. Los otros días pensaba en Valentina Bassi que la veía y digo “ay mi amor querido”, una actriz que no nos conocemos mucho pero que siempre me cayó muy bien. Y la veo ahí a Lola, a tantas madres actrices. Y vos decís “guau, no puede ser.” Cuando uno los ve que los conoce “decís guau, qué coraje ¿no? Qué fuerza”. </p><p><b>—Vos la entrevistaste a Cristina en su momento. ¿Si hoy tuvieras la posibilidad de entrevistar a Milei qué le preguntarías?</b></p><p>—Le preguntaría si va a seguir tan prolijito como empezó estos dos días. Creo que el lenguaje, el respeto, hay que recuperarlo. Lo vi bien estos dos días.</p><p><b>—En el post elecciones...</b></p><p>—Sí, post haber ganado, que todos quedamos impresionadísimos porque no lo vio venir nadie. Que aproveche de verdad esta situación para convocar, para llegar a los 130 que necesita y si puede más, pero creo que tenemos derecho los argentinos de vivir bajo un manto de respeto ¿no? Eso me parece fundamental. </p><p><b>—¿Te gusta algo de Milei?</b></p><p>—Me parece bien que haya bajado la inflación. No me divierte nada no saber qué nos va a pedir Estados Unidos. Creo que esas son cosas que habría que ver. No soy una nacionalista así férrea pero quiero saber qué vamos a tener que dar ¿no? Los otros días lo escuchaba a Kicillof y es todo muy lindo lo que dice pero de dónde sacás la plata, cómo lo hacemos. Esas son las cosas que me gustaría preguntar. Porque no entiendo cómo se puede tener un buen salario, tener a la gente bien. ¿Y de dónde sale la plata esa? ¿Dónde está? ¿Dónde la tenemos? Es un momento del país en el que <b>creo que por sobre todas las cosas hay que ser muy respetuosos y muy cuidadosos de lo que se dice</b>.</p><p><b>—¿Si tuvieras que elegir tres momentos que marcaron tu vida cuáles serían?</b></p><p>—La infancia sin lugar a dudas. Esa adolescente que no podía ir a bailar, que no podía hacer la vida de sus amigas, que tuvo que dejar de estudiar. Y eso creo que ahí <b>me formó un carácter</b>: “vamos Silveyra, hay que lucharla”. Hay que lucharla y hay que lucharla y hay que lucharla. Y creo que esa fue la adolescencia. Hice todo muy rápido yo. A los 18 me caso. A los 19 fui madre. Tuve un matrimonio maravilloso durante siete años, ocho años, al noveno nos separamos. Pero siempre fue un referente José (María Jaramillo) para mí y para sus hijos ni que hablar ¿no? Gran padre. Lo quiero. Lo quiero profundamente.</p><p><b>—La infancia tuvo que ver con esa etapa de cuidar a tu mamá. </b></p><p>—Sí, sobre todo la abuela cuidaba a mi mamá. Yo estaba atenta para correr, para hacer. Pero bueno, estaba trabajando. Yo trabajé mucho en ese momento. Hoy le decía a Lucila (San Gregorio), que vino temprano para estar bien para vos, “tengo que comprar flores blancas y prenderle la vela a mamá”. No sé por qué ahora se me dio por prenderle una vela a mamá. Así que ahora cuando salga de acá me voy a comprar un ramito de jazmines.</p><p><b>—Vos amaste profundamente a tu mamá.</b></p><p>—Sí, la amé. La amé pero bueno, era consciente de todos los momentos que me hizo pasar. Fijate que yo por ejemplo era menor de edad cuando me casé en esa época, no éramos mayores de edad a la edad que se es ahora. Con 18 años yo necesitaba que mamá viniera a firmar ante el juez. Y no la encontrábamos, estábamos en el Juzgado y mamá no aparecía, no aparecía. Y todos buscándola a mamá por los distintos hoteles de Buenos Aires hasta que la encontramos y se atrasó el casamiento una hora y media porque mamá no aparecía.</p><p><b>—No aparecía mamá.</b></p><p>—No aparecía mamá para firmar. Yo creo que el perdón… salud mental ¿no? Salud mental. El perdón yo creo que es una de las cosas que más nos tranquiliza el alma.</p><p><b>—¿Costó perdonarla? </b></p><p>—Me costó, sí. Me costó sobre todo porque ella se va a La Rioja, al último monte arriba de Anillaco a vivir. Se lo lleva a mi hermano, no me avisa nada. Se lo lleva a mi hermano, a mi abuela, le venden la casa a mi abuela. Eso me dio mucha bronca. Mi perra. Mi perra Chala. La perra de mis hijos. Y eso me dolió muchísimo. Me duele la mentira. No soporto la mentira. </p><p><b>—¿Con tu hermano también te enojaste en ese momento?</b></p><p>—Con mi hermano me enojé pero con mi hermano lo entendía porque ya lo quería sacar de acá y bueno, lo podía entender a mi hermano. A mi hermano siempre lo amé. Siempre. Siempre. </p><p><b>—¿Fue muy difícil su partida?</b></p><p>—Fue muy difícil. La Piccio (Ana María), a quien amo, me dijo un día <b>“vos no perdiste un hermano, vos perdiste un hijo. Por eso te cuesta tanto recuperarte</b>”. Me costó recuperarme. Fue una lucha larga y la verdad que sí, lo amo. Pero bueno, hoy tengo a mis dos sobrinos, a Mateo y a María, que son como mis hijos. Y tengo cuatro sobrinas nietas, que las vivo como nietas, ¿no? Me siento que un poco ocupo el lugar de Máximo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N5R2HVSZEBCNBFGGIKNZUWXFZM.jpg?auth=27b8b5e5468c8856432278641e9c42ab0ba8a85a79eb753ead07323735e058c6&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Soledad Silveyra con Tatiana Schapiro en Infobae (Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><b>—Yo te pedí tres momentos: me hablaste de la infancia, de esa adolescencia trabajando. ¿El tercero?</b></p><p>—El tercer momento creo que fue cuando me separé de José. Fue un momento difícil. Sabía que mis hijos me lo iban a echar en cara. Pero siguió forjando esa cosa mía de ser y de <b>estar en el lugar que quiero y cuando quiero </b>¿no? Tengo una independencia tal vez demasiado fuerte.</p><p><b>—Hubo algo de la libertad ahí que era “soy esta, quiero esto”.</b></p><p>—Quiero esto, sí. Pero creo que ahí también. Después hubo fracasos o éxitos o buenos trabajos o malos trabajos, pero no hubo nada que me cambiara así radicalmente. </p><p><b>—¿Y el romance hoy?</b></p><p>—El romance hoy bien, tranquilos. </p><p><b>—¿Hace cuánto no se ven ahora?</b></p><p>—Estuvo veinte días. Y ahora se tuvo que volver a Buzios porque están arreglando la posada. Y bueno, después veremos. Yo qué sé, no sé.<b> Es muy lindo el amor a los 70. Se lo recomiendo a todas. Es muy lindo volver a sentir</b>. Yo hacía mucho tiempo que no le veía la cara a Dios como decía la abuela y fue muy lindo volver a sentir. Muy, muy lindo.</p><p><b>—¿15 años hacía?</b></p><p>—Sí, no me acuerdo si 15 o 13. No me acuerdo. Pero sí.</p><p><b>—Miedo a la primera vez después de tanto tiempo.</b></p><p>—No sé si miedo, era una niña. Era una niña nerviosa. Lo llamaba a mi hermano Juan Eduardo y le decía Juan, “¿qué hago?”. Tardaba mucho en decidirme. Recién a la novena o a la décima noche consiguió que yo me quedara a dormir en la posada, porque yo estaba en la casa de una amiga mía, en La Casita Azul, un lugar mágico que hay ahí.</p><p><b>—¿Cómo se conocieron?</b></p><p>—Ahí. Todos saben que yo soy muy desvolada y que pierdo todo. Desastre. Cosa que tendría que aprender a corregir, pero creo que ya es muy tarde. Entonces llamaron a tres amigos de ellos de Buzios y les dijeron “si a Solita le pasa algo les pedimos por favor que si pueden dar una mano”. Llego la primera noche, me pierdo por supuesto, porque me había recomendado tanto las llaves mi amiga que me olvidé el teléfono. Salí así. Y me pierdo. Entonces tuve que volver por toda la costa buscando a ver si encontraba el nombre de la posada de él. La encuentro, empiezo a subir y llego agotada, con el pelo un desastre y pregunto por José. Y me dicen “el señor se fue a dormir”. Bueno, me quedé a comer, que se come muy bien en su restaurante. Y a la mañana siguiente me llama y me invita a almorzar. Así que me salió muy barato Buzios porque almorcé y dormí gratis diez días. </p><p><b>—Y te viniste con un novio.</b></p><p>—Y me vine con un novio, sí. Que no sabíamos bien qué iba a pasar ¿no? Pero <b>fue muy linda esa noche del reestreno</b> (risas). </p><p><b>—¿Estabas nerviosa?</b></p><p>—Estaba muy nerviosa pero nerviosa como una niña ¿me entendés? No como una mujer madura ya. No, nerviosa como… Me dejé la camisa. Era como que no podía…</p><p><b>—¿Qué diferencia sentís en el amor a esta altura de la vida?</b></p><p>—Bueno, yo siempre fui una mujer -por eso siempre me fue mal- muy posesiva con el hombre. Muy celosa. Y esto de haber sido abuela evidentemente me cambió, porque ahora confío, estoy bien. Y creo que lo más lindo es esto que te decía:<b> el volver a sentir. El sentir una caricia. El sentir una mirada. El sentir que te miran con amor</b>. Eso me pareció muy conmovedor.</p><p><b>—¿Pensabas que no iba a volver a suceder eso?</b></p><p>—No, ni loca. No quería saber nada. No, no, no. </p><p><b>—Tuviste que hacer un espacio ahí para permitirte que eso pase.</b></p><p>—No, evidentemente con el último amor sufrí mucho y dije no: si estar enamorada es esta cosa posesiva que no puedo abandonar no, pobre hombre. Y pobre mí ¿no? Pero bueno, se dio distinto ahora.</p><p><b>—Bueno, me encanta que estés contenta. Argentina te quiere mucho. </b></p><p>—Yo me siento la verdad que muy querida. Lo siento en la calle. Yo vivo en un barrio que salgo con los ruleros a la calle donde no se acostumbra, salgo con mis rulitos, y nada, la verdad la paso muy bien. La calle es como mi casa viste. Adoro la calle.</p><p><b>—Vamos a jugar un poquito Soli.</b></p><p>—A ver, ¿a qué querés jugar?</p><p><b>—¿Te levantás con la primera alarma o pospones? </b></p><p>—No (risas). Puede sonar cuarenta veces la alarma y después bueno… la responsabilidad. Me pongo catorce. Catorce (risas).</p><p><b>—¿Cómo catorce alarmas? Explicame. </b></p><p>—11:05, 11:07, 11:08, 11:09; 11:10. Me cuesta la mañana. Después respondo. </p><p><b>—¿Te tirás las cartas?</b></p><p>—No. Soy lo menos esotérico que hay en el mundo.</p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche?</b></p><p>—Cuando venga. La mañana es linda eh. Y la tarde también es muy linda. </p><p><b>—¿Qué es lo más loco que hiciste por amor?</b></p><p>—Tirar una puerta abajo.</p><p><b>—Explicame eso por favor. </b></p><p>—(Risas) No, no puedo. No, no, no. No, por respeto no lo quiero nombrar pero sí, tiré una puerta abajo.</p><p><b>—No lo vamos a nombrar a él, ok. Explicame la situación.</b></p><p>—Bueno, la situación era de que él estaba en su departamento y yo dudaba de todo y entonces empiezo paf, paf, paf. Nunca pensé que le iba a tirar abajo la puerta. El hombre adentro escondido, así azorado y de golpe el marco de la puerta hace trac y ahí lo veo pobre, estaba solo (risas).</p><p><b>—¿Y por qué no abrió la puerta?</b></p><p>—Y bueno, no me querría ver en ese momento. Yo estaba muy loca.</p><p><b>—¿Edad tuya, época tuya?</b></p><p>—52, 55.</p><p><b>—¿Él famoso?</b></p><p>—Sí. No famoso pero bueno, sí, con una responsabilidad.</p><p><b>—¿Político?</b></p><p>—No me saques eso (risas).</p><p><b>—Creo que ya sé. ¿Mandaste mensajes erróneos por WhatsApp?</b></p><p>—(Risas). Todo el tiempo. Me equivoco. Te mando. Sí, sí, todo el tiempo.</p><p><b>—¿Te echaron de algún lugar Soli?</b></p><p>—¿Me echaron de algún lugar? Bueno, me echaron de los medios de comunicación en la época de las tres A y de la dictadura. Solo podíamos hacer teatro. Por suerte no me echaron del país. No me tocó el exilio. Pero la pasé muy mal. Muy mal.</p><p><b>—¿Tuviste miedo?</b></p><p>—Mucho miedo. Yo llegué a pensar que llegaba al portón de mi casa en Martínez y me disparaban. Y quería trabajar cómo es cuando te pegan un disparo en la cabeza, como actriz ¿no? Por si algún día lo tenía que hacer. Pero sí, he pasado miedo. </p><p><b>—Con muchos amigos me imagino, también.</b></p><p>—Con muchos amigos. Y sobre todo, bueno, el miedo por mis amigos ¿no? También hice Kamchatka con algunos amigos míos, mudarlos de lugar a lugar. Sí, difícil. Y además también sintiendo que había una responsabilidad en mis amigos también. Nunca me gustaron las armas. Nunca me gustó que se matara, se raptara gente. Pero de todas maneras no te digo a la cúpula pero sí he ayudado a gente, a personas. </p><p><b>—Si pudieras robarle un talento a alguien, ¿qué y a quién le robarías? </b></p><p>—Le robaría a la Sole poder cantar como ella. Adoraría poder cantar. Adoraría.</p><p><b>—¿Qué pasa si un personaje tiene que cantar?</b></p><p>—Y, soné. Ahora me habían ofrecido en una comedia musical muy importante que se va a hacer un personaje que tenía una sola canción y dije “bueno, a ver si me atrevo”. Entonces empecé con Flor Spinelli que es nuestra productora y profesora de canto. Entonces le dije “Flor, a ver si me sacás…”. Y no hubo caso. No hubo caso.</p><p><b>—¿Cuál sentís que fue el peor look que tuviste a lo largo de tu vida, de tu carrera?</b></p><p>—¿El peor look? Mirá, hay una imagen mía con… ay, ¿cómo se llama el genio este que se nos fue? Tengo un moño rosa en la cabeza… él que te preguntaba ¿cómo fue tu primera vez?</p><p><b>—Guinzburg te preguntaba eso.</b></p><p>—Guinzburg. Guinzburg. Cuando me veo ahí que estoy toda de rosa pink, un horror, color que nunca me gustó a mí. No entiendo por qué me puse ese color. Y un moñito en la cabeza con unas perlitas. Un horror.</p><p><b>—Muy rococó estabas.</b></p><p>—Muy rococó. Un horror. </p><p><b>—¿Qué te preguntás a vos misma si te regalo una pregunta para que te hagas?</b></p><p>—Ahora estoy empezando a tomar la costumbre de mirarme al espejo y decir qué veo de mí.</p><p><b>—¿Y qué ves hoy?</b></p><p>—Me falta todavía. Me falta. Siento que me falta, que hay algo que me falta. Porque no tiene que ver solo con lo estético ¿no? Sino cuando uno profundiza en la mirada. <b>Por sobre todas las cosas dejar de fumar porque no puedo fumar de ninguna manera</b>.</p><p><b>—¿Volviste a fumar hace mucho?</b></p><p>—Nunca dejé de fumar. Dejé de fumar dos, tres años, y después desgraciadamente volví a entrar. Pero no debo fumar.</p><p><b>—Te diste un susto grandísimo en ese momento. </b></p><p>—Obvio, sí, sí. Así que no debo fumar. Eso hay un amigo mío que vive en Miami que es Sebastián Spreng a quien amo, un gran artista, y muy amigo de la Zorrilla, y la Zorrilla ha sido como mi madre, mi hermana, mi guía, y encontrarme con Sebastián fue reencontrarme con ella y entonces él me manda, ¿cómo se dice?, un sticker, que dice “Si yo pude tú podés”. Que es dejar de fumar ¿no? Entonces bueno, me miro al espejo y lo digo, pero no me da mucho resultado.</p><p><b>—Se ve que el mantra no nos está funcionando.</b></p><p>—No nos está funcionado.</p><p><b>—Vamos a imprimirlo y a pegarlo por toda la casa. </b></p><p>—No como el mantra de mi infancia viste, que yo era chiquita, estaba muy solita, entonces yo me encerraba en mi cuarto con Winco, el disco de pasta amarilla, que de un lado tenía “La farolera tropezó” y del otro lado “Déjenla sola, solita y sola”. Y eso, esa canción, “déjenla sola, solita y sola que la quiero ver bailar, cantar y bailar, brincar por los aires y moverse con mucho donaire”. Creo que ese mantra funcionó en mi vida. </p><p><b>—¿Salvó ese mantra?</b></p><p>—Ese dolor de niña lo pude convertir en alegría. Me salvó. Porque yo a veces me pregunto: ¿cómo sana un hijo con tanta cosa, con tanto lío? Y la verdad que sí, me salvó solita y sola. Por eso me encanta que me digan Solita, no me puedo sacar la niña que tengo adentro mío. No puedo. </p><p><b>—Hay algo de la actuación que tiene mucho de juego, tiene mucho lúdico.</b></p><p>—Y claro, obvio. Eso es, los niños son los que jamás pierden la capacidad de asombro, que es lo que siempre tiene que tener un actor. </p><p><b>—Sigamos, ¿sexo todos los días o una vez cada tres meses?</b></p><p>—Una vez cada tres meses (risas). Todos los días es mucho.</p><p><b>—¿Llegar siempre una hora antes o veinte minutos tarde?</b></p><p>—No, yo siempre llego antes al teatro.</p><p><b>—¿No saber nada o saberlo todo?</b></p><p>—Y… siempre es mejor saber más, ¿no?</p><p><b>—¿Perder todos tus recuerdos o nunca poder construir nuevos?</b></p><p>—No quiero perder mis recuerdos. </p><p><b>—¿Tener mucha suerte o mucho talento?</b></p><p>—Mucho talento. Pero bueno, no lo tengo tampoco así que...</p><p><b>—¿No te sentís talentosa?</b></p><p>—Me siento una mujer con una comunicación maravillosa con la gente pero no sé si soy una mujer talentosa. Los otros días por ejemplo lo fui a ver a Peter Lanzani en “<i>El emperador Gynt</i>”, nunca vi un actor igual. Por favor, si lo vuelve a hacer Peter no dejen de verlo porque es una cosa magistral. </p><p><b>—¿Suerte tuviste? </b></p><p>—Sí, creo que tuve suerte. Tuve la posibilidad de criarme, imaginate que estamos hablando hace 60 años. La posibilidad de criarme en un medio donde todos me cuidaban. Jamás pasé un episodio violento. Jamás nadie me encerró en una oficina. Jamás. Jamás. Era la nena que cuidaban todos viste. No sufrí ningún momento de abuso.</p><p><b>—¿Preferís ser la persona más rica o la más divertida del mundo?</b></p><p>—La más divertida del mundo. Para rica no llego (risas). </p><p><b>—¿Cómo ves el feminismo hoy?</b></p><p>—Me preocupa lo que pasa con las mujeres siempre. Y creo que hay que encontrar una ecuación. Yo nunca pude hablar el idioma inclusivo. Nunca. Me negué. Me parecía un exceso. No me gusta tampoco, yo soy una feminista de las… no te digo de las primeras, pero de mi generación yo era feminista a morir.</p><p><b>—Desde siempre.</b></p><p>—Pero siempre me gustó que el hombre me abriera la puerta. Hoy, viste…</p><p><b>—¿Pero no te parece que se hizo un uso político del feminismo?</b></p><p>—Que se hizo un uso político sí pero sirvió. Me parece que sirvió.</p><p><b>—Bueno, tenemos ley del aborto.</b></p><p>—¿Qué te parece? </p><p><b>—¿Pero no generó también que hoy, con un cambio de gobierno, haga que haya un enojo mayor con el feminismo?</b></p><p>—Creo que tenemos el mismo enojo siempre porque las mujeres siguen muriendo. O sea que sí. Me parece que sí, por parte del gobierno hubo algunas agresiones. </p><p><b>—Ahora, se le cuestiona mucho al feminismo: “por esta mujer saliste a hablar y por esta otra no”. Como si hubiese una obligación del feminismo de salir siempre. </b></p><p>—Creo que si salís por una tenés que salir por todas. Si me hablas de algo ideológico no podés hacer diferencia de ideología. Creo que hay que defender obviamente.</p><p><b>—Si te regalo una charla con quien quieras, ¿con quién sería? </b></p><p>—Y, con mi vieja. Me voy a poner a llorar (risas). Sí, con mamá.</p><p><b>—¿Le hablás?</b></p><p>—No, no le hablo pero estoy obsesionada ahora con las flores y la vela. Sería mamá, sí. Recuperarla del todo, poder decirle te amo personalmente. </p><p><b>—¿Costaba decírselo antes?</b></p><p>—Mucho. Mucho porque era mucho el dolor que causaba. Y yo era muy chiquita también. Pero sí, poder decirle te amo sería maravilloso. Y que yo tenga la seguridad de que me escuche ¿no?</p><p><b>—¿Qué crees que pasa después? ¿Qué crees que pasa con los que ya no están?</b></p><p>—Creo que somos los recuerdos. A mí me gustaría ser los recuerdos. Que mis nietos me recuerden. Que la gente me recuerde. No queda nada. </p><p><b>—Hay algo de los artistas que perdura para siempre también, ¿no?</b></p><p>—Bueno, yo no pretendo eso. Yo lo que pretendo es el recuerdo de mi familia, de mis amigos. De saber que soy una tipa solidaria. No queda nada. Nos vamos y nos vamos, no hay tutía.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/KAPETIQEXZFUZEB5SCHN5ODLB4.jpg?auth=9bb54c96ecf2098a139d001e3e56a56787d7aef87221983e7f23d69c4c996487&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[La aventura del argentino que recorrió África en moto con su papá: el choque cultural y las 500 figuritas de Messi como pasaporte]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/26/la-aventura-del-argentino-que-recorrio-africa-en-moto-con-su-papa-el-choque-cultural-y-las-500-figuritas-de-messi-como-pasaporte/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/26/la-aventura-del-argentino-que-recorrio-africa-en-moto-con-su-papa-el-choque-cultural-y-las-500-figuritas-de-messi-como-pasaporte/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Agustín Izquierdo no sabía andar en moto ni tenía una, pero quería visitar los pueblos del continente africano para enfrentarse a sus propios prejuicios. La travesía duró once meses y cincuenta mil kilómetros. En una nueva edición de Voces, la experiencia de un hombre nacido y criado en el Conurbano que descubrió en África a "las sonrisas más humanas del mundo" ]]></description><pubDate>Sun, 26 Oct 2025 03:54:58 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Para<b> Agustín Izquierdo, la vida es un viaje</b>. Y lo que puede ser un lugar común, es todo lo que contrario: lo que él busca para nutrirse son destinos poco habituales, por fuera de los circuitos turísticos. Antes de lanzarse a la aventura, carga en su valija -o en las alforjas de su moto- solo lo justo y necesario, y deja en el lugar de partida lo que sobra, lo que más pesa: los prejuicios. Y así, con una mirada clara y desprovista de todo, busca observar aquel mundo que pocos se animan a ver. O más bien, muchos otros mundos. Algunos, inimaginables.</p><p>Agustín, que siempre se está yendo -a sus 36 años, ya recorrió más de medio centenar de países-, ahora está de regreso de<b> una recorrida inolvidable de más de once meses por África</b>, que le demandó cuatro años de preparación. En las primeras semanas de esta experiencia estuvo acompañado por su papá, de 64. Luego siguió el camino solo, con su moto, una Yamaha Tenere 700.</p><p>Hizo 50 mil kilómetros y visitó 25 ó 26 países. Ya perdió la cuenta, no le preocupa: “Nunca me interesó la cantidad de países sino las experiencias”, explica este joven que reside en Barcelona pero creció en Ituzaingó y se recibió de licenciado en Turismo en la Universidad de Morón. Que luego trabajó en un hostel en Perú, en otro en Brasil. Que ordeñó más de 900 vacas dos veces por día en Nueva Zelanda. Siempre, con una misma idea: <b>ahorrar dinero para luego seguir viajando</b>. De ese modo, por caso, pudo darle la vuelta a Australia. </p><p>“Siempre me gustó estar en otras culturas o sentirte diferente en el lugar adonde vas, porque te ponés en situaciones donde te tenés que ir superando o rompiendo estructuras y prejuicios -dice Agustín-. Uno aprende muchas cosas, te rodeás con gente distinta, y empezás a valorar otras cosas de la vida”.</p><p>Hasta que un día, Agustín quiso conocer África. Y lo que vio allí todavía lo asombra. “Necesito descansar. Fue mucha información”, sonríe, recordando desde las tribus que conoció por dentro al campo de refugiados de brujas y hechiceros. Y un tesoro, como destacará: las sonrisas, que ahora las lleva en la suya, en la propia.</p><p>“<b>Fue como estar en un documental</b>, literal. Estás presenciando un ritual, una danza, un canto, con gente que está con sus collares, con sus trenzas, con sus colores, en el medio de Kenia, por ejemplo, y decís: ‘¿Cómo terminé acá?’. Ese es el punto al que a mí me gusta llegar: cuando tu cabeza se pregunta cómo terminó Agustín en este lugar, con esta gente, en este momento”, dice, y se dispone a relatar su experiencia de vida.</p><p><b>—¿Cuánto te llevó planificar el viaje por África?</b></p><p>—Mucho tiempo. Conseguir la moto apropiada, conseguir equipamiento, ver el tema de las visas. África del Oeste y África Central requieren visas que son bastante complejas de conseguirlas, como Nigeria, Camerún o Congo, por ejemplo. Tenés que ir a la embajada, aplicar, conseguir una carta de recomendación de alguien del país que dicen que vos vas a entrar y ellos van a hacerse cargo, en caso que pase algo. Requiere bastante logística previa. </p><p><b>—¿Nunca un all inclusive, una playa tranquilo?</b></p><p>—No, no. Por lo menos en este momento de mi vida <b>me gusta meterme en esas situaciones que no son de confort</b>, porque no estás cómodo ahí: dormís donde encontrás, comés lo que encontrás, estás con la gente local. Pero estar en contacto con esas situaciones son las que me llenan de alegría y donde siento que la adrenalina está más arriba. Los all inclusive ya llegarán, en otro momento de la vida. </p><p><b>—¿Hay una búsqueda costante de adrenalina?</b></p><p>—Sí, es eso. En África Central todo te llama la atención: cada día son anécdotas e historias nuevas. Entonces, la adrenalina está muy arriba porque cada cosa que ves es algo nuevo para nuestros ojos o nuestra cabeza. Estás con las tribus, en las aldeas, y ahí es donde la cabeza no termina de reaccionar.</p><p><b>—¿Cómo convenciste a tu papá?</b></p><p>—Él es muy fácil de convencer porque le encanta la aventura. Este espíritu lo heredé de él porque siempre le hubiese gustado viajar, pero para esa generación no era tan común salir. Sus padres son españoles que llegaron acá y entonces, con sus hermanos tuvieron que trabajar desde muy chicos. <b>Le conté que quería hacer este viaje y me dijo: “¿Me puedo sumar?”</b>. “Mirá que vamos a ir en moto los dos, vamos a ir incómodos, más en este tipo de caminos, cuando hacen 45 grados”, le respondí. Y ahí nomás me dijo: “Sí, sí, sí”. <b>Siempre el padre lleva al hijo de vacaciones y planea todo, pero acá se invirtieron los roles</b>, y poder compartir esto fue único. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GK2LZMFPCZETZAEYHUXFPO2HTM.jpeg?auth=23103dbee9770201394c974aca99da8bce5d5f5a53fc05b801f95e2dd9a7ac5d&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Agustín Izquierdo y su padre recorrieron África en moto." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Por dónde empezaron el viaje?</b></p><p>—Yo crucé de Barcelona a Tánger, al norte de Marruecos, en ferry con la moto. Él voló a Marrakech, que es la ciudad más grande de Marruecos, y yo lo pasé a buscar. Ahí empezamos a bajar hasta Benín, África del Oeste. <b>Fueron dos meses juntos y 10.000 kilómetros.</b></p><p><b>—¿El recorrido ya lo tenían previamente diagramado o iban planificando ahí qué querían hacer?</b></p><p>—La primera parte del viaje sí la tenía bastante armada porque hay ciertas zonas de ciertos países que pueden ser riesgosas, por algún grupo extremista, o más inseguras. Tenía que saber por dónde meterme o qué rutas agarrar. <b>Nos metimos en un país que no deberíamos haber ido: Malí.</b> <b>Ahora tiene un gobierno militar y mucha actividad terrorista</b>. Cuando entramos, todo muy bien, la gente muy simpática. Pero al tercer día estamos llegando a la capital, Bamako, y había muchos controles militares por un ataque terrorista que hubo en la ciudad. Nos revisaron en cada puesto que nos veían. Llegamos al último puesto de noche, cosa que no recomiendan por un tema de seguridad. Había una carpita con los militares, paramos la moto, nos sacamos los cascos para que vieran quiénes éramos, y en eso se acercan tres, cuatro militares, con sus armas. Nos empiezan a hablar en bambara, que es su idioma, para ver si éramos locales. Obviamente: no entendíamos nada. Como no respondíamos <b>nos empiezan a gritar y cargan las ametralladoras</b>. Te juro que escucho el ¡<i>clac</i>, <i>clac</i>! de la ametralladora y dije: “No...”. En esos países no perdonan: si te ven sospechoso hay muchas chances de que te pueda suceder algo. Y nosotros, con las manos en alto: “¡Tourist, tourist, tourist!”. Yo estaba que se me salía el corazón del pecho. Mostramos los pasaportes, que tenían un montón de sellos de distintos países y podían probar que éramos turistas. Ahí ya se descontracturaron, estaban más tranquilos, nos reímos un rato. La típica que uno dice: “Argentina”, y te dicen: “Messi”, instantáneamente. Eso siempre nos salva, en cualquier rincón del planeta.<b> No importa en qué parte de África estés, te van a decir Messi, al segundo</b>. Y después, nos dejaron ir. </p><p><b>—Estamos en condiciones de decir que Messi te salvó en Malí. </b></p><p>—Sí, Messi nos salvó. Ahí y en varias partes también, porque lo aman.</p><p><b>—Están locos ustedes.</b></p><p>—Sí, esa situación fue bastante extrema. Nunca me lo voy a olvidar en mi vida. No es que esté orgulloso de haber llegado a esa situación porque no está bueno, pero surgió así. No fue lo que planeamos. Y le decía mi papá: “¿Qué hacemos acá? ¿Quién me mandó a meternos en esta situación tan extrema?”. Literal: estás en el medio de la nada, en el medio de África, y si te pasa algo no se entera nadie. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I7AYR2UJAFEJ5DYKVYPSHPKHBY.jpeg?auth=25933283e215dd3bc3d853c8188ede30b8f1dc6f8026d5700c74e0ac5532b714&smart=true&width=1920&height=1440" alt="El contacto con tribus africanas les enseñó realidades de vida, educación y costumbres muy diferentes." height="1440" width="1920"/><p><b>—Para bien o para mal, ¿qué fue lo que más te sorprendió?</b></p><p>—Lo que más extraño de África es la sonrisa de la gente. La sonrisa del africano es algo que no lo vi en otro lugar. Es una sonrisa muy humana. <b>Es gente que, literal, no tiene nada: la mayoría de ellos no saben ni qué van a comer hoy a la tarde. Y la gente sonríe y vive el presente </b>de una manera que yo no lo experimenté en ninguna otra parte del mundo. Es una sonrisa muy genuina, muy animosa. El africano también tiene mucha energía: emanan energía cuando cantan, cuando bailan, cuando rezan. Vas a una misa en una iglesia que son tres chapas y parece que estás en un coro, con una acústica impresionante, y no: son seis personas cantando. Les sale de adentro. </p><p><b>—¿Cómo están en materia de derechos?</b></p><p>—Es muy complejo porque <b>hay muchos derechos que las mujeres no tienen</b>. Ciertos países son más machistas que otros. Algunos hombres tienen muchas esposas. Son temas más delicados que yo, honestamente, no me pude meter demasiado porque ya es más complicado tener ciertas conversaciones. En el norte de Kenia estuve en un lugar llamado Turkana, muy bonito, bastante remoto. Visité una tribu, los samburu. Era una aldeíta muy pequeña. Un señor me muestra su casa: “Acá vivimos ocho personas”, me dice. Él, la esposa y seis hijos. Y me dice: “Esa casa enfrente es de mi otra esposa, y la que está atrás es de mi otra esposa”. Yo escucho todo. Ellos viven a su manera y yo voy ahí como alguien externo, a observar y tratar de entender. </p><p><b>—¿Qué pasa con las diversidades? </b></p><p>—Ahí no hay mucha mezcla, por lo general. Una tribu no se mezcla con otra, entonces hay muchos grupos étnicos en un mismo país o una misma región. También por eso tienen tantos idiomas: Sudáfrica tiene 11 idiomas oficiales y Zambia, 72.</p><p><b>—¿Ustedes se manejaban en inglés?</b></p><p>—Sí. Después, en Angola, por ejemplo, hablan portugués, y yo lo había aprendido cuando viví en Brasil, entonces ya la comunicación era más fluida.</p><p><b>—¿Viste parejas gays?</b></p><p>—No, no. En Sudáfrica sí, pero de hecho, ellos dicen que Sudáfrica no es la verdadera África porque es mucho más desarrollado. También hay mucha más gente blanca, porque allá nos llaman “hombre blanco”, conviven. Ahí sí vi; en el resto de África, no. De hecho, ahora Burkina, Malí, Níger sacaron una ley que si ve una pareja gay van cinco años presos o algo así. Son países muy religiosos, muy conservadores. Pero de nuevo: yo no estaba ahí para juzgar ni nada. Ya de por sí bastante complicado es meterse ahí, sentirse cómodo en un ambiente tan diferente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZY3CNFRF5BDYRGWGZD4HHUWER4.jpeg?auth=ad2e5ff48d084267902ee771881887668988b178ade49f0d249a0afe8180c56e&smart=true&width=1920&height=2560" alt="Las figuritas de Messi funcionaron como salvoconducto en situaciones de peligro y como símbolo de conexión cultural." height="2560" width="1920"/><p><b>—En ese querer saber de ellos, ¿qué cosas te llamaron la atención? </b></p><p>—Dónde y cómo viven; si son cazadores, pescadores, recolectores o lo que fuera; si tienen sus animales. Ya con saber una mínima partecita de su vida, para mí era un montón.</p><p><b>—¿Cómo viven las tribus?</b></p><p>—Estuve en dos tribus muy potentes, una en el sur de Angola, que son los mumuila: tienen unas trenzas alucinantes, toda ropa de color, y viven en comunidad, en una chozita que son como de ramas. Cantan y bailan a la noche. Son recolectores.</p><p><b>—¿Y los chicos?</b></p><p>—Muchos de ellos no tienen educación, no van al colegio, por lo tanto, el único idioma que hablan es el de la tribu. Por ejemplo, si tienen cinco hijos, tres se quedan ayudando a los padres con los animales y dos tienen la suerte de ir al colegio. Con ellos me podía comunicar porque aprendían el idioma del país, que en Angola es el portugués. Esto pasaba también en Kenia y en varios países más: hablando con la gente, me contaban historias parecidas. </p><p><b>—¿Cuánta gente puede haber en una tribu?</b></p><p>—Eran comunidades grandes. En esta de Angola habría 300 personas.</p><p><b>—¿Y cuando fuiste, te quedaste ahí, con ellos?</b></p><p>—Sí, sí. La primera vez fui con un angolano que me llevó, porque a veces era complicado llegar ahí. Sí o sí tenías que conocer a alguien que hable el idioma local para poder conectar con ellos. Porque si yo caigo así, con mi moto, me van a decir: “¿Y este qué quiere, quién es?”. A veces te tienen miedo porque nunca vieron una moto así, ni a mí vestido de astronauta; o capaz, muchos no vieron una persona blanca. En algunas tribus me pasó que niños de 8, 10 años, <b>me veían y se largaban a llorar, salían corriendo, porque nunca habían visto a una persona blanca</b>, a ese color de piel. La primera vez que me pasó fue en Congo. Ahí es cuando la cabeza empieza a decir: “Wow, <b>qué tanto falta o qué tan poco llegó la globalización a muchas partes del mundo</b>“. Eso es lo más fascinante: poder ver a la gente sin estar con toda la información externa entendés. O usaban el celular viejo, el chiquitito. La tecnología, la globalización, está copando el mundo, y poder estar en contacto con este tipo de culturas o tribus que no saben qué pasa en el mundo exterior es, para mí, ver la parte humana.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QAKY6437TNFRLMRO73PMKN4WSU.jpeg?auth=96b38b8fe13af19702478b7b4ff8a366e01237111035a068e66cbbdf8ed64601&smart=true&width=1920&height=2560" alt="Vivieron situaciones de riesgo, presenciaron rituales religiosos y conocieron hombres poligamos." height="2560" width="1920"/><p><b>—¿Cuántas veces apelaste a Messi?</b></p><p>—Un millón de veces. De hecho, por el camino iba regalando figuritas de Messi a toda la gente: a los militares que me paraban, a los policías, a los nenes. En el norte de Costa de Marfil me para un militar con una ametralladora. “Pasaporte”, me dice. “Soy argentino”, le digo, que era una de las pocas frases que me sabía en francés, y le doy la figurita de Messi. La mira, le da un beso, mira al cielo y dice: “Merci Messi”, “Gracias Messi”. El tipo ahí nomás me abrió, me dejó pasar, me dio la mano. Todos lo queremos a Messi, lo amamos, ¿pero cómo puede ser que sea tan potente en Costa de Marfil? Y muchas veces también era gracioso porque <b>la gente pensaba que yo hermano o amigo de Messi</b>. Pero esa es la inocencia.</p><p><b>—¿Parte de la preparación fue juntarte las figuritas de Messi? O sea, ¿hubo una cuestión consciente de llevarte las figuritas de Messi?</b></p><p>—Sí, sí. Me habían dicho que el africano te ve blanco y siempre te quiere pedir algo, o dinero, pero de una manera muy amigable, nunca con mucha presión. Y yo no podía dar dinero porque era un año de viaje, imaginate. Pero como sabía que todos los africanos eran muy futboleros, hice 500 figuritas de Messi e iba repartiendo cada vez que paraba. En el sur de Congo le doy la figurita de Messi a un chiquito de 10, 12 años, se la lleva y vuelve: se la había pegado acá, en la remera. Volvió para mostrarme la figurita de Messi. Para nosotros es algo tan sencillo, que no significa nada, y para ese chico era todo.</p><p><b>—¿Cómo eran esos días con tu papá? ¿Cuántos kilómetros hacían? ¿Qué pasa si estás en África y te duele mucho una muela?</b></p><p>—Estás en problemas... Mirá, era muy relativo: a veces hacíamos 100 kilómetros, otras veces 200 y llegamos a hacer hasta 300. No mucho más porque el estado de las rutas es malo, o son lentas: hay muchos autos, camiones, se cruzan animales, gente, y hay que ir con mucha cautela. Si nos gustaba, a veces nos quedamos dos, tres días en un lugar. Eso iba variando.</p><p><b>—¿Cómo era la alimentación?</b></p><p>—La primera parte de África era mucho huevo revuelto, sándwich de omelette, porque no nos queríamos arriesgar a probar cosas tan diferentes: si ahí te llegás a sentir mal, no tenés un hospital, o no querés ir porque que te podés enfermar de otra cosa, porque todo es muy precario. Y a veces, el que dice ser doctor no es doctor ni sabe demasiado, entonces puede hacer algo... Hay que ir con mucho cuidado. Esa también es una de las cosas a tener en cuenta.</p><p><b>—¿Y el agua?</b></p><p>—Siempre compraba agua embotellada. Siempre. Porque tampoco sabías qué tenía. Las ciudades sí son más desarrolladas, hay restaurantes y más opciones, pero yo trataba de evitarlas para ir a los pueblos, que es donde está la verdadera África, el África rural, que es lo que a mí me gusta. Y había gente que tomaba agua del río y me querían compartir, pero yo decía que no porque mi cuerpo no está acostumbrado a eso.</p><p><b>—¿Con las tribus, siempre te sentiste seguro?</b></p><p>—Sí, siempre. Siempre. En África,<b> la gente es sumamente sencilla. No tienen nada. Pero la gente tiene una bondad</b>... Imaginate, estuve a 50.000 kilómetros, en 25 países durante casi un año, iba yo solo, con mi moto, que llamaba mucho la atención, y en ningún momento alguien se acercó con mala intención. Nadie, nadie, nadie. Uno relaciona África con ciertas situaciones que uno tiene en mente por las cosas que vio, y es lo opuesto.</p><p><b>—Con las tribus, nunca una situación de temor. Pero en los controles militares, ¿tal vez un poco más?</b></p><p>—Sí, pero también son buenos. Siempre te quieren manguear algo: “¿No tenés algo para la cerveza, para los cigarrillos, para comprarme algo?”. Había que saber cómo decirles que no.</p><p><b>—¿En algún momento asusta eso? </b></p><p>—Al principio sí porque no sabés cómo tratarlos y tienen armas grandes, ametralladoras. Pero siempre te preguntan de una manera amigable.</p><p><b>—¿Qué tal con los animales?</b></p><p>—Hice varios safaris: estar ahí y ver al elefante, al león, la hiena, la jirafa, en persona... Es alucinante. Los animales no te van a hacer nada. Yo le preguntaba a la gente de los parques nacionales si el león me podía atacar y me decían que no, porque nosotros no estamos en su cadena alimenticia. Y los animales tienen miedo al humano: no se te van a acercar. Hay que ir con ciertos recaudos, como en cualquier lugar, pero no te van a atacar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/USJ5KPB2SRHI7LBDCKIVUOF4RU.jpeg?auth=cf5ff54ab26cb468ae75074952b836d275977eee722bbf3901b53d3271318b25&smart=true&width=1920&height=2560" alt="Agustín Izquierdo: "Extraño esas sonrisas. No tienen para comer hoy a la tarde y la gente vive con tiene una alegría, una fortaleza y una energía que nunca había visto"." height="2560" width="1920"/><p><b>—¿Cómo era la religión?</b></p><p>—En la parte Oeste de África son musulmanes muy conservadores: hay que tener cuidado, qué es lo que uno dice, qué no, cómo actúa. Pero son gente muy hospitalaria: un poco por su religión, tienen que recibir al viajero y aconsejarlo, darle de comer, ser buenos anfitriones. Y después, Togo y Benín <b>es la cuna del vudú. Magia negra</b>. Estuve en un ritual vudú, son cosas muy extrañas. También fuimos a visitar un templo y había un chico que iba a sacrificar una cabra y una gallina para pedir por trabajo, salud, dinero. Estaba el sacerdote ahí, rezando a los espíritus, derramando las partes de los animales para pedir todo esto... Recontra fuerte. Yo no podía mirar, no me daban los ojos o la cabeza. Y después, en el norte de Ghana, estuve en un campo de refugiados de brujas y hechiceros. Por ejemplo, hubo un caso que en un pueblo que una chica ayudó a parir a una mujer y el bebé falleció. Entonces, a esa chica la consideraron bruja y la expulsaron del pueblo. Este campo de refugiados recibía a toda esta gente. O sea, muchas de estas creencias todavía siguen, están intactas ahí.</p><p><b>—¿Cuál es el próximo viaje que estás planificando? </b></p><p>—Ahora necesito descansar la verdad porque fue mucha información (risas). Pero voy a volver a África. La adrenalina que uno busca, ahí la encontrás. Y está en todos lados. Es alucinante. En Europa está todo muy desarrollado, muy hecho, y ya sabés con qué te vas a encontrar en los próximos diez metros. En África, hacés diez metros y no sabés si te vas a encontrar con este, con aquel, con una historia, con la otra...</p><p><b>—¿Pudiste incorporar esa sonrisa de la que hablabas como un aprendizaje tuyo, sobre las cosas que de verdad importan? </b></p><p>—Sí. <b>Exraño esas sonrisas. Y creo que ahora sonrío de una manera más expresiva.</b> <b>Y por las realidades bestiales que vi, no me preocupo por cosas que son sencillas</b>. No tienen para comer hoy a la tarde y la gente vive y tiene una alegría y una fortaleza y una energía que nunca había visto.</p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CLGGITRL5RAHRBODONHLQQNCF4.jpg?auth=6c4fd69c9d64711738471c3e65610869df4ec564f97f54dd82fdcf566a8dbd34&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Nazareno Casero: “No presten plata a sus amigos, es muy probable que pierdas la plata y a un amigo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/05/nazareno-casero-no-presten-plata-a-sus-amigos-es-muy-probable-que-pierdas-la-plata-y-a-un-amigo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/05/nazareno-casero-no-presten-plata-a-sus-amigos-es-muy-probable-que-pierdas-la-plata-y-a-un-amigo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Hoy al frente de “Nieve Roja”, el thriller psicológico de Flow, ambientado en la Antártida, Nazareno Casero repasa con anécdotas imperdibles el momento en que decidió irse a vivir solo en la adolescencia. También, contó cómo es su la relación a distancia con su pareja en Italia, los vaivenes de la profesión actoral y su mirada sobre el gobierno de Milei]]></description><pubDate>Sun, 05 Oct 2025 04:59:54 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El que se va porque lo echan, no vuelve ni aunque lo llamen. <b>Nazareno Casero</b> podría reformular la máxima. Le sucedió cuando su mamá, un tanto cansada por la “acumulación de pequeños quilombos” -como reconoce el propio actor- de aquel adolescente, le dijo: “Andate a lo de tu papá”. Poco después, cuando le pidió que regresara, la respuesta fue clara: “¡Minga! No vuelvo”.</p><p>Cuando Minerva era apenas una beba, Alfredo Casero recibió por entonces a su hijo mayor, de 14. “Hasta que pasaron dos o tres años y un día mi viejo me dijo: ‘Che, andá yendo’. Y ahí me fui a vivir solo -recuerda este Nazareno, ya de 39 años-. Mi viejo me tiró todas las manos que pudo, pero yo también venía laburando: con el primer sueldo me compré la heladera, la cama, la tele. Sería 2004 y valía todo diferente”.</p><p>La anécdota podría ser una alegoría de su trayectoria profesional: Nazareno tuvo el reparo de su papá, pero pronto debió valerse por sí mismo. Ocurrió en su vida personal, y se replicó en los medios. “Es cierto que arranqué por mi viejo. Pero hay un momento en el que ya no te contratan por tu viejo, ¿viste? Nadie va a tenerte en su programa o en su película porque le cae bien tu padre”.</p><p>Hoy, protagoniza <i><b>Nieve Roja</b></i>, en <b>Flow</b>, una serie de seis capítulos con una impactante producción en la que se luce con <b>Justina Bustos</b>, <b>Mariano Martínez</b> y <b>Juan Gil Navarro</b>, entre otros. “Estoy contento”, dice <i>Naza</i>, sobre una historia que encuentra un escenario poco explorado por la ficción: la Antártida.</p><p>“Es un thriller psicológico -cuenta-. Todo pasa en una base en la Antártida a la que llevan a un grupo de empleados, que no se conocen entre sí, para hacer un retiro empresarial. Ahí se dan cuenta de que en realidad, hay algo más: compiten por un puesto”.</p><p>Quien supo ser Diego Maradona en <i>Sueño Bendito</i> -aunque con un costo importante, como contará-, se presta al diálogo con <b>Infobae </b>para hablar de todo. Su rol junto a Mario Pergolini en Vorterix, los vaivenes en la vida del actor, el segoviano a la distancia con la bailarina Carolina Puntonet, que reside en Italia. Pero también el rechazo que le generan los políticos y su mirada sobre la gestión de Milei.</p><p>“Al hacer una entrevista tenés muchas posibilidades de quedar crucificado y que te castiguen durante un montón de tiempo. Por eso me divierte el desafío de ser cuidadoso por decir lo que querés decir, sin mucha posibilidad a otras interpretaciones”, dice Nazareno Casero, y se presta al encuentro.</p><p><b>—Contame: ¿cómo estás con Mario Pergolini, en Vorterix?</b></p><p>—Muy bien, muy bien. </p><p><b>—¿Y eso cómo fue? </b></p><p>—A Mario lo sigo. Estaba siguiendo el programa, y en cuanto vi que se había ido uno de los integrantes de la mesa, les dije: “Che, yo estoy”; “Dale, venite a una reunión”, me dijeron. Se dio medio así. Estar al lado de Mario es algo que hay que aprovechar: hay un montón para aprender. Tiene una manera de laburar, una cabeza muy singular. No es: “Ya está, estoy acá, digo lo que quiero”. No, no. Y te lo dice al aire: “¿Qué estás diciendo?”. Él quiere hacer las cosas de una manera y vos tenés que acomodarte. </p><p><b>—</b><i><b>Otro día perdido</b></i><b>, el programa en El Trece, fue cuestionado. ¿A vos te gusta?</b></p><p>—Me parece que sí, que está bueno. <b>Tampoco hay mucho más para inventar en la tele</b>, como tal: ya está todo visto, todo hecho. Entonces, agarrar un formato que existe y darle una vuelta, que genere interés, y que de golpe vuelva un montón de gente que por ahí no estaba viendo tele, es interesante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PSVMSH3UG5DFPNKWD5VVEUQXFY.jpg?auth=e91bfd65879007bbe5d73eacacbfff2d8cf19143658523f3fdd31b3855326955&smart=true&width=1920&height=2689" alt="Nazareno Casero y Carolina Puntonet" height="2689" width="1920"/><p><b>—¿Cómo anda el amor?</b></p><p>—Muy bien.</p><p><b>—¿La distancia ayuda?</b></p><p>—En parte sí. También nos pasa que somos bastante relajados y hablamos todo el día por teléfono, mucha videollamada. Ella vuelve del laburo tarde y a mí generalmente me da el horario, y la acompaño y vamos hablando.</p><p><b>—¿De cuánto es el lapso más largo que estuvieron sin verse?</b></p><p>—Seis meses.</p><p><b>—¿Y ahí, cómo es el acuerdo? ¿Pareja abierta?</b></p><p>—No, no. Ni loco. No. O sea... no. <b>Si ella tiene que hacer algo, no me quiero ni enterar</b>. Y lo mismo del otro lado. Hay algo de vivir con quilombos, ocultando cosas, y yo no tengo muchas ganas de eso...</p><p><b>—No, por eso te preguntaba: me cuesta imaginarlos a ustedes, o a quien sea, seis meses a la distancia.</b></p><p>—Es difícil...</p><p><b>—Y por eso, dentro del código de la pareja, que para mí recontra vale, uno en todo caso no está ocultando nada. Está todo bien, cada pareja tiene sus códigos.</b></p><p>—Yo prefiero que me oculte eh.</p><p><b>—¿Sí?</b></p><p>—Y sí... ¿para qué? ¿Qué gano yo sabiendo? A mí no me genera algún morbo. Prefiero no saber. Y tal vez, vivís un poco más tranquilo. Aparte, si le das rienda suelta a la imaginación o a la paranoia, terminás en cualquier lado. Es un infierno.</p><p><b>—¿Te vas a instalar allá o ella va a venir?</b></p><p>—Y... nos está pasando que nos está costando cada vez un poco más.</p><p><b>—Vos ahora te fuiste un tiempo más largo.</b></p><p>—Sí, estuve tres meses allá.</p><p><b>—¿Y se llevan bien cuando están juntos tanto tiempo?</b></p><p>—Espectacular. Con tres meses pegado las 24 horas, los primeros días son difíciles porque cada uno viene con sus tiempos, y de golpe: “Lavá los platos”, te dice. “No, ni en pedo”, le digo, y tenés discusiones de cotidianeidad. Eso, más que nada. Problemas más de formas que de fondo, porque vivís solo y tenés tu espacio.</p><p><b>—¿Quién de los dos es más fácil para la convivencia? O sea, si tengo que vivir con alguno, ¿con cuál preferiría vivir?</b></p><p>—Con ella. Igual, nos llevamos bien porque somos bastante parecidos. ¿La casa es un quilombo? Bueno, podemos correr las cosas. Pero en un momento ella me dice: “No, dale, vamos a limpiar”. “Bueno, dale”, y yo voy y ordeno. Sino, soy un poco más enquilombado. No me gusta la mugre como tal, me da vergüenza invitar a un amigo a mi casa y que de golpe haya unos platos medio así... Me da vergüenza. Pero mientras no viene nadie, por ahí se acumulan las cosas. Bueno, después viene Celina, la señora que me cuida. Si no fuese por ella, estaría en serios problemas. También me pasa que ya estoy grande. No puedo vivir toda la vida como si fuese un pendejo. Son cosas que hablé en terapia: <b>dejar una vida de provisión por una vida de previsión.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q6HVVPZM6RAVRK6JIN7HTCZ5OM.png?auth=66cb79536d1aa357ceef0caff76fdb515483abcf5bc1317f4e9b4dc6ade551bb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Nazareno y Rulo  (José Quiroga)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Bueno, empezar con Mario requiere de una estructura que, por ejemplo, si estás planificando irte de viaje todos los meses, no lo podés hacer.</b></p><p>—Bueno, por esa razón también es que puedo tomar la determinación de estar en un programa diario, en donde tengo que estar. <b>Me sirve mucho tener una estructura</b>, saber que me puedo acostar a cualquier hora, pero al otro día tengo que levantarme a las ocho y media.</p><p><b>—¿Estás bien con esa estructura? </b></p><p>—Sí. La necesito. Sino, mi vida podría ser casi aleatoria: hoy me voy a Entre Ríos, mañana voy a tirar tiro con arco y flecha, después, en paracaídas...</p><p><b>—¿Tuviste mucho tiempo esa falta de estructura y te cansó?</b></p><p>—Y... un poco sí, porque tenés que buscar dónde anclarte para poder tener un desarrollo más o menos parejo.</p><p><b>—Estamos hablando, por supuesto, siempre de una situación de mucho privilegio: trabajar de lo que a uno le gusta ya es un montón.</b></p><p>—Absolutamente. Y eso hay que tenerlo siempre en vista porque sino, en un momento empezás a perder cierto norte y pensás: “Todos me deben y tienen que darme algo lindo”, y no es así. Y eso tenés que saberlo porque en un momento, cuando no tenés ese pensamiento, se te empieza a cagar un poco la química de la cabeza. Empezás a naturalizar cosas que no son naturales, tus necesidades o exigencias no las podés saciar, y ahí empieza el vacío existencial. </p><p><b>—¿Te pasó eso? ¿Te encontraste en ese lugar?</b></p><p>—No. Pero por ahí, de tener mucho laburo pasás a un momento en el que no estás laburando o tenés menos ofertas, y decís: “Listo, fracasé”. Y a la semana suena el teléfono y de golpe estás arriba, con la cabeza. Por eso es importante tener eso más o menos eso seteado adentro, para no depender de lo que pasa a tu alrededor.</p><p><b>—Hay mucha inestabilidad en el recorrido de la carrera del actor, con momentos que, me imagino, afectan en lo económico y también en esto, en la autoestima: “Sirvo, no sirvo”. Hay que estar muy acomodado.</b></p><p>—Sí. Por ahí, cuando vos tenés un laburo en el que no estás expuesto, es distinto. La gente no te dice: “Che, ¿qué estás haciendo ahora? ¿Este año, películas no?”. “¿Qué sé yo? No sé, boludo. ¿Qué te tengo que explicar mi agenda de laburo?”. <b>Algunas personas se regodean con que al famoso no le vaya bien</b>. Y en el imaginario colectivo hay algo de que el trabaja en los medios es millonario, poderoso, exitoso y qué sé yo. Entonces, en cuanto pueden ver si te entra una aguja, te la tiran.</p><p><b>—¿Sos millonario? </b></p><p>—Podría decirse. Sí, hago lo que quiero cuando quiero. Sí, sí.</p><p><b>—¿Estás como para prestarme?</b></p><p>—Ay, vos sabés que justo estoy quebrado... (risas). Le quiero mandar un mensaje a todos los que están viendo: <b>no presten plata, por más triste que sea la historia, ni a sus amigos ni a nadie</b>, porque es muy probable que pierdas la plata y pierdas a un amigo.</p><p><b>—¿Te pasó así?</b></p><p>—Y... pasa. Te das cuenta, decís: “El error es mío por prestar plata”. Y es: “No tengo plata, si querés te doy un riñón pero no te doy plata”. Muchas veces la gente cree que vos le prestás plata porque te sobra, y no es así. Hasta que en un momento, decís: “Che, ¿de verdad en tantos años no pudiste ni siquiera hacer un esfuerzo (para devolverme la plata)?”. Y ves vacaciones, ves un viaje. Y decís: “¿Pero te tengo que andar yo pidiendo la plata? ¿No te acordaste?”.</p><p><b>—¿Cuánto le habías prestado?</b></p><p>—Lindos montos, eh. Linda guita.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EYL4GAEESNENPDX7XMLI6RG3E4.jpg?auth=f8f0c484266d964d7ccbb94acf0e8c40c3dd0e252c2f513e8cc51334a34e6ceb&smart=true&width=973&height=649" alt="Nazareno Casero compró una camioneta de 1970 para restaurar el mismo." height="649" width="973"/><p><b>—¿Alguna vez vos tuviste que pedir plata prestada?</b></p><p>—Yo soy muy del problema financiero, no económico. O sea, de golpe no tengo plata líquida y tengo que salir a buscar. Tengo amigos a los que les puedo decir: “Che, ¿me prestás esta guita y te la devuelvo?”. Y me pasa que no duermo, que me agarra calor: “Tengo que devolverle la plata”. Y todo el tiempo te llamo: “Loco, te tengo que devolver la plata”. Tampoco me gusta hacerlo. Lo hago por algún juguete que quiero comprar, alguna cosa.</p><p><b>—¿Cuál es el último chiche, el último mimo que te hiciste? </b></p><p>—Una camioneta de 1970 para restaurar. Y compré otra camioneta para ponerle el motor, todo un quilombo en el que me metí, que mi viejo me dice: “Tenés dos camionetas tiradas acá. Vení a poner una en marcha porque te las voy a tirar”. Y no está en mi fantasía el hecho de decir: “Tomá, te doy toda esta plata y arreglame la camioneta”. No, no. Quiero astillarme las manos.</p><p><b>—¿Viste que ahora muchos están subiendo sus castings a las redes?</b></p><p>—Están locos. Bah, yo no lo haría ni loco. El autocasting me parece nefasto, algo terrible.</p><p><b>—¿Te volvés a ver en los castings?</b></p><p>—No. De hecho, cada vez quedo menos en castings.</p><p><b>—¿Eso qué quiere decir? ¿La pasás mal?</b></p><p>—Hoy todo es secreto: firmás contrato de confidencialidad hasta que te mandan el libro, y después hacés un casting que lo ve uno, en su coso, y me parece nefasto porque la incertidumbre es mayor. Es un lugar muy incómodo.</p><p><b>—¿Pero si te llaman para hacer un casting, estás?</b></p><p>—Los hago, los hago. Pasa que tengo que buscar que mi cámara se vea bien, ponerla en un lugar, y las luces...</p><p><b>—¿Qué pasó con la segunda temporada de la serie de Maradona?</b></p><p>—Se iba a rodar en 2020, y fue la pandemia. Eso estiró un montón de temas contractuales, hubo mucho quilombo con la primera temporada. Estuve mucho tiempo esperando eso. <b>Si bien estaba con un contrato, durante mucho tiempo me perdí un montón de laburo</b>, un montón de cosas.</p><p><b>—Me acuerdo que, incluso, había algo de tu look que tenías que cuidar y no lo podías cambiar. Te pagaban, pero estabas afuera del circuito.</b></p><p>—Sí, sí. Fue difícil. Si estás tres años sin hacer nada, son esos tres años más el tiempo que tardes en volver a aparecer. Y hay algo muy efímero: <b>no estás un año, dos, y el mundo sigue sin vos.</b></p><p><b>—¿Da miedo estar ese tiempo fuera del circuito?</b></p><p>—Miedo no, pero sí te replanteás muchas cosas. El entretenimiento es de las primeras cosas que la gente deja de consumir. Tu laburo depende de si la gente quiere distenderse o quiere ver algo. Te das cuenta de que sos un entretenedor. Entonces, me pregunto: ¿cuán productivo es? Se me ocurren un montón de laburos que son más productivos que el mío y no están tan bien pagos como este. Pasa que todos queremos estar acá porque llegaste y la frase es: “¿Dónde me paro, qué digo, cuándo cobro?”. Y te acostumbrás a que es eso. Pero cuando te ponés un poco del otro lado, empezás a querer producir, te das cuenta con la cantidad de quilombos que tenés que lidiar para que al actor no le llegue nada de eso y llegue impoluto al set.</p><p><b>—En el último tiempo apareció un productor, ¿no? </b></p><p>—¿Sabés qué me pasa? No tengo la necesidad de querer figurar, aparecer en cámara, esa cosa. También hay otras cosas que puedo hacer que están atrás de cámara y requieren de mucho laburo, y de guita, porque muchas veces tenés que poner. Producir significa tapar huecos, donde la plata va a venir, pero ahora hay que ponerla porque sino, se te cae. Laburo hace bastante ya, y atrás de cámara podés resolver otras cosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QZKLY5A6FRCHXOE7VGTJFFVVXA.jpg?auth=ee756b3204b7ac1e0efeb4185664c7c25a77b2a9d3ef7532eaf959bea0ee1b14&smart=true&width=3543&height=2362" alt="Nazareno Casero con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="2362" width="3543"/><p><b>—¿Te meterías en política en algún momento? ¿Te puedo ver candidato?</b></p><p>—Me divertiría, pero no tengo la vocación de decir “porque quiero cambiar”. Se le ven mucho los hilos a mucha gente, que claramente tienen una vocación de poder, no una vocación de servicio. <b>Quieren estar ahí para agarrar un conchabo y todos los beneficios que les pueden dar</b>. En un país como este, es mucho más redituable agarrar un ministerio, laburar ahí y tener poder, y ser un banana y vivir en Puerto Madero, como un rockstar. A todos ellos, <b>los maldigo desde el fondo de mi corazón</b>. Y es muy subjetiva la política: les caíste bien y te votan.</p><p><b>—¿Te ofrecieron alguna vez?</b></p><p>—No. Directamente, no.</p><p><b>—¿Te sorprendió cuando, por ejemplo, Virginia Gallardo anunció que era candidata?</b></p><p>—No. Todo está muy masificado y necesitás de alguien que te mueva el algoritmo, que te mueva un caudal de gente real. ¿A quién vas a votar? ¿A este, que es una promesa, o a esta persona que tiene dos millones de seguidores en sus redes sociales y la gente lo sigue? Vos fijate los senadores, los diputados: hay muchos que son completamente tarados, no pueden ni hablar, no leen bien. Gente tarada. Y no le creés a alguien tarado, inepto. Entonces, necesitás a alguien que pueda comunicar, que pueda hablar, blandir una idea, que mantenga la atención de la gente mientras lo miran.</p><p><b>—¿Cómo te sentís con el gobierno de Milei? </b></p><p>—Oh, cómo me siento.... Estamos todo el tiempo saltando en una pata a ver qué pasa. Me divierte que de <b>golpe puso en duda todo lo que estaba ya establecido</b>. Y estoy muy enojado porque estoy un tiempo en otro país y me doy cuenta y digo: “Che, nos están recontra cagando los que nos gobiernan”, porque en un territorio más chico que el nuestro y con menos recursos, se puede llevar adelante una vida mucho mejor. Nosotros vivimos para el carajo con poca gente en el país, en un territorio muy extenso. Eso me genera una bronca muy fuerte. ¿Por qué de golpe son ellos los dueños, si nosotros los pusimos a ellos? <b>Lo que ha sucedido con el gobierno de Milei es interesante: les marcó la agenda a todos.</b> Ahora los ves a los radicales hablando con los peronistas porque están desesperados. Después, vamos a tener que ver cómo van a salir las cosas. No me subo a ninguna. Pero es interesante cómo se empezaron a cuestionar cosas que antes, no se cuestionaban. No hay vacas sagradas, no me hinchen los huevos. Todos hablan de discusión filosófica, está bien; pero después hay que pagarla. El que tiene guita y puede bancar todo, viene con unas ideas súper innovadoras progre que son súper copadas, y en realidad es tipo: “Dale, pero vos no vivís como me estás diciendo...”. <b>Te hacen votos de pobreza desde Belgrano R</b>. No, rey, me estás mintiendo, me estás cagando. Y empezás a ver que lo que sucede es que están todos preocupados porque este colifa les está... Después, si empezás a buscar, sí: está la misma gente. Tiene un montón de gente que viene de un lado y del otro. </p><p><b>—Pero hay un voto de confianza que todavía le das a Milei.</b></p><p>—No sé si es un voto de confianza. Por lo menos me divierte que le marcó la agenda a la política clásica. Y me ha pasado hablar con extranjeros, no españoles, sino con extranjeros que tenés que hablar en inglés para entenderte, y te preguntan por Milei: “¿Y cómo se vive? ¿Está mejor, está peor?”. Y bueno, <b>no se prendió fuego todo, como decían que iba a pasar en cuanto se fueran los gobiernos peronistas o macristas </b>o qué sé yo. Y me alegro que se den cuenta que ahora están las cosas mal, porque las cosas vienen mal hace un montón de años. Si ahora se dan cuenta quiere decir que la mantita no les llega a ellos también viste. <b>Me hablás de industria nacional y lo primero que hacés es sacar un teléfono de 1.500 dólares, de afuera</b>. Acá, ese teléfono vale cuatro lucas. ¿Me hablás de que defendés la industria nacional? Andá y comprate el teléfono de acá. Esas cosas a mí me ponen muy mal. Te hablan de Cuba con una chomba Lacoste, pero ni en pedo vivís allá.</p><p><b>—Si en un par de años sos candidato quiero que vengas a anunciarlo acá.</b></p><p>—Sí. Me divertiría ir a trolear a diputados o senadores. Ir a provocarlos, a molestarlos. </p><p><b>—O sea, serías el rompebolas del Congreso.</b></p><p>—Y un poco más. Tiraría de la cuerda a ver hasta dónde revientan. Me parece que falta eso. No puede ser que un tipo de estos tenga 20, 30 pasajes de avión por mes, si no vienen nunca: se los reparten entre la familia. Hay que hacerlos vivir mal. Hay que hacerlos sufrir. Realmente lo creo eh. Ya es tipo una guerra contra ese tipo de política. Hay que volverlos locos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3AVGUDPG4BFV3MVDUIDG7RWZQ4.jpg?auth=efc7ada43b6e28ddc2f2417eb5e7967557881d543fad3cdc10184b1744be0803&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Gustavo Bermúdez: “Con la ‘lotería de vientre’ tuve mucha suerte”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/28/gustavo-bermudez-con-la-loteria-de-vientre-tuve-mucha-suerte/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/28/gustavo-bermudez-con-la-loteria-de-vientre-tuve-mucha-suerte/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor y productor de 61 años dice que "un asado con amigos es un planazo para mí". La vida de una celebridad que huyó de la exposición pública para criar a sus hijas en San Martín de Los Andes y que asegura que tener en claro cuáles son las cosas importantes y cuáles no. Su regreso al teatro, su vínculo con Lionel Messi y las veces que estuvo cerca de "marearse" por la fama]]></description><pubDate>Sun, 28 Sep 2025 12:56:21 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Un asado con amigos, una mirada cómplice de sus hijas, la permanencia indeleble de su hermano Gabriel. La felicidad la encuentra ahí, en esos refugios. Y en el lugar que sea: en Rosario, donde nació; en Buenos Aires; donde comenzó su carrera profesional, en San Martín de los Andes, donde crio a sus hijas lejos del acoso de la metrópolis porteña en años en los que su presencia en el prime time de la televisión, cuando las telenovelas de la tarda coqueteaban los treinta puntos de raiting, implosionaba en su intimidad familiar. Dice que su lugar en el mundo es “donde sea” mientras la compañía sea buena. </p><p><b>Gustavo Bermúdez</b> dice que necesita poco para pasarla bien. Su valoración se sostiene con un estilo de vida reservado y sereno, con la sencillez de sus opiniones y el tono mesurado de sus respuestas. Lleve décadas de vigencia en el medio artístico. Desde protagonizar Pelito en 1983 hasta que la marquesina del teatro El Nacional lo incluyera en el cartel promocional de “La cena de los tontos” junto a <b>Martín Bossi </b>y <b>Laurita Fernández</b>, pasaron 42 años. </p><p>El actor de 61 años que carga en su trayectoria éxitos del calibre de Nano, Celeste, Celeste siempre Celeste, Antonella y Alén, luz de luna, jura que la fama nunca lo desbordó. Encontró la forma de que la exposición, la fascinación de la gente, la devoción del público, el colapso a las salidas de los teatros, las infinidades de propuestas, no alteraron la base de su identidad. “Tuve muchas anécdotas que me podría haber mareado. Y la verdad que nunca me pasó. Tuve un entorno familiar que también colaboró mucho en eso”, reconoce. </p><p>Huyó de la televisión y de la ciudad en el súmmum de su popularidad para dedicarse a la crianza de sus hijos en su sur adoptado. Volvió, atemperado, para graduar su participación en pantallas y escenarios y volcarse a la producción de espectáculos. Pero siempre, dice, supo reconocer dónde está lo verdaderamente importante y qué situaciones son descartables. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H42KZVT3NZDJLE6O2WQGDF3YUU.jpeg?auth=cf98730ab9a3b8362971ec8124a7da492ee190b46a8941a5791f37cc9dece6c7&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Gustavo Bermúdez volvió al teatro en "La cena de los tontos"" height="1280" width="1920"/><p><b>—Tenés un perfil muy bajo. </b></p><p>—Sí. Por lo general cuando no estoy trabajando, no tengo mucho para hablar.</p><p><b>—Pero siempre estás trabajando. Lo que pasa es que a veces estás en el detrás.</b></p><p>—Sí, a veces estoy detrás de cámara, es verdad. </p><p><b>—Si lograste estar muchos años sin trabajar, contanos la receta.</b></p><p>—Bueno, yo tuve suerte en un momento, pero igual más allá de eso es que <b>necesito poco… Entonces me arreglo bastante bien</b>.</p><p><b>—¿Qué significa necesitar poco?</b></p><p>—Y, con respecto a la agenda completa: no estoy atrás ni del dinero ni del ego.<b> Necesito poco para pasarla bien</b>. La vida pasa muy rápido y creo que tengo claro qué son las cosas importantes y qué menos importantes.</p><p><b>—¿Por dónde pasa hoy para vos el pasarla bien? </b></p><p>—Por las compañías. Por familia, amigos. Gente que me ayuda a pensar, que me ayude a crecer, que me ayude a divertirme. Pero fundamentalmente las compañías. Bueno, mi viejo siempre hablaba de eso, ojo con las compañías. Siempre nos dejó ese mensaje como muy presente. Cuando había amigos que no le gustaban decía “ojo”. Porque empezás a normalizar lo que no es normal. Es muy importante. Yo siempre le digo mucho a mis hijas que estén atentas a las compañías.</p><p><b>—¿Les diste dolores de cabeza a tus padres?</b></p><p>—Sí, fui un adolescente bravo. </p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Y… era medio rebelde. </p><p><b>—¿Te escapabas?</b></p><p>—No, no era tan estudioso. Era medio rebelde. </p><p><b>—¿Te fueron a buscar a alguna comisaría?</b></p><p>—Eh…</p><p><b>—Estás dudando Gustavo (risas).</b></p><p>—Sí, pero en la época militar, cuando había razzias y eso. Pedían documentos y sí, mi viejo fue a buscarme a una comisaría. Pero no porque haya hecho nada malo. Pararon un colectivo y nos llevaron a la comisaría.</p><p><b>—Qué susto.</b></p><p>—Sí. Sí. Era medio inconsciente en ese momento, no tenía sustos. Pero mi viejo fue y me retiró. Era un modus operandi en esa época. Difícil.</p><p><b>—Pero no porque te hayas metido en ninguna complicada vos. Era el colegio. ¿Y quién se ponía ahí más firme, papá o mamá? </b></p><p>—No, hacían una buena dupla. Hacían el policía malo y el policía bueno. Se iban alternando. </p><p><b>—¿Y tu propia paternidad con las chicas?</b></p><p>—Bien, creo que bien. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4TKOS275TBGU5JFMPCMQUAFV7Q.jpg?auth=d928f7eed7078d81348e60921a1fd76bea558360e44998a90ad8f97f9072bf73&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gustavo Bermúdez y Verónica Varano (RS Fotos)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿En qué período profesional estabas cuando nacieron?</b></p><p>—Dos distintos. La más grande era a full. Yo estaba en un período tremendo de trabajo que fue -ella nació en el 91- en plena novela. Y después no: cuando nació Manuela, la más chica, que se llevan nueve años de diferencia, me fui a vivir a San Martín.</p><p><b>—¿Ahí te enamoraste del sur o vos ya habías estado en el sur?</b></p><p>—No, ya había estado. Cuando era chico había estado. Me gustaba más el campo pero la decisión familiar fue San Martín de los Andes. Si yo hubiese elegido, hubiese elegido más campo. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo estuviste instalado allá?</b></p><p>—Previamente estuve con el tema de la novela, pero desde el 2000 en adelante.</p><p><b>—Bueno, pero hoy hay una pata acá también muy fuerte.</b></p><p>—Sí, voy y vengo.</p><p><b>—¿Tenés casa en las dos ciudades?</b></p><p>—Sí, sí.</p><p><b>—¿Te sale fácil eso de entender por dónde pasa el disfrute, por dónde pasa lo importante?</b></p><p>—No me costó tanto. <b>Siempre estuve cerca de esa cuerda de la vida</b>. Nunca me alejé tanto. Las cosas que me pasaron en la profesión, siempre las viví como anécdotas, no como algo. Nunca fui tan agarrado hacia determinadas cosas. A veces soy más relajado si las cosas no salen.</p><p><b>—¿Y cómo empezás a producir? ¿Cómo pasa el actor del otro lado?</b></p><p>—Y, pasa que como arranqué de chico y hubo muchos cambios en la televisión y yo había vivido una televisión distinta, que se grababa distinto. Tuve la suerte de trabajar con Alberto Migré, Hugo Moser padre, eran talentos enormes. Y era otra televisión entonces yo participé en un cambio en los 90 que se cambió la forma de hacer televisión. Volvió también una época de venta de programas nuestros al exterior entonces tratábamos de buscar un valor agregado a las producciones que hacíamos. Y se logró un montón. La verdad que se logró un montón. Y bueno, siempre me interesó, siempre me gustó, siempre fui inquieto en eso. Siempre tuve una cuotita empresarial dentro mío. Pequeña eh, no tan grande.</p><p><b>—¿Invertiste bien?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cómo para estar tranquilo si pasas un tiempo sin trabajar?</b></p><p>—Sí, siempre mantuve como una línea de consumo siempre estable. O sea, cuando tenía ingresos muy altos o cuando no tenía ingresos. Lo que te decía antes, <b>necesito poco para pasarla bien. La verdad que ya con un asado con amigos es un planazo para mí</b>.</p><p><b>—Hay que tener el ego muy acomodado para entrar y salir y no necesitar estar todo el tiempo arriba del escenario o al frente de un programa. </b></p><p>—No sé si muy acomodado, pero trato de darle batalla y que no me gane.</p><p><b>—¿Costó en algún momento?</b></p><p>—No, no tanto. Le agradezco mucho al entorno que tuve. En su momento la mamá de mis hijas. Mi hermano siempre. </p><p><b>—¿Cuándo estuvo el quiebre, cuando te instalaste en el sur?</b></p><p>—No, siempre estuve cerca de la soga de la realidad.</p><p><b>—Pero hubo un momento en el que eras un rockstar en la televisión. Para quienes no hayan vivido ese momento de la tele, otros presupuestos, otras producciones, ficciones que se vendían al mundo.</b></p><p>—Otro vínculo de la tele con el público. Había un vínculo muy sólido, muy fuerte. Había mucho cariño, mucho amor, mucha conexión que se fue perdiendo con la tele abierta. Por eso teníamos esos ratings, treinta y pico de puntos una novela a las tres de la tarde o a las seis. Era un vínculo muy fuerte. Y lo recibí cuando hice teatro con <i>Romeo y Julieta</i>. Fueron anécdotas muy lindas.</p><p><b>—¿Qué fue lo mejor y lo peor del galán?</b></p><p>—No, no tengo nada de peor. No. La verdad que no tengo nada que reprocharle, ni reclamarle ni me debe nada. </p><p><b>—¿Nunca lo padeciste?</b></p><p>—No, no lo padecí. No lo disfruté tanto como hoy, con mi experiencia, con mis aprendizajes, lo hubiese disfrutado más.</p><p><b>—¿Hoy el escenario lo disfrutas más que en aquel momento?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque yo siempre fui como muy leal, lo sigo siendo, pero <b>era como que entregaba demasiado</b>… O sea, tenía compromisos con el canal. Específicamente con Hugo Di Guglielmo, en ese momento él era gerente de programación que había apostado mucho por mí, por un proyecto en conjunto que tenía que ver con la venta internacional de las telenovelas. Y quería devolverle el doble de la apuesta. Entonces sentía mucha presión, que no me lo pedían pero era como decir “si está apostando este señor por mí, por este proyecto, y cree”, sentía la necesidad de dar todo y más. Entonces, lo vivía todo con un poco de tensión.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FSSK6R2UVBEEHKUMV46C4PR66E.jpg?auth=3b5d21d210c7ef4834d97a10726c28b9b65a64de7daa80cbf411c7313ea2640b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gustavo Bermúdez y Araceli Gonzalez, protagonistas de "Nano", el éxito de los '90" height="1080" width="1920"/><p><b>—Era un éxito atrás del otro. ¿En qué momento dijiste “ah, soy bueno en lo que hago”?</b></p><p>—No, nunca, nunca. Yo creo que siempre es una prueba. Hay que dar examen. Acá no te recibís nunca, hay que ir a rendir examen siempre. </p><p><b>—Te vi volando con una orca por la cabeza Gustavo...</b></p><p>—Sí, es verdad. Me acuerdo de que hicimos el lanzamiento, que estaba también Hugo, hasta gente que se ha emocionado mucho cuando hicimos la presentación de esa novela yo tenía que hacer el salto y había noventa, cien medios periodísticos más o menos que habían viajado nada más que para ese lanzamiento. Y yo tenía que hacer ese salto en vivo con todas las cámaras, que no siempre te salía bien porque no estás solo, estás con un animal. Y yo tenía que empezar a saltar cuando veía una línea en el fondo. Me acuerdo de que también estuve muy, muy nervioso. </p><p><b>—¿Cómo se llamaba la orca?</b></p><p>—Belén.</p><p><b>—Entrenaste mucho para eso.</b></p><p>—Sí, sí. Igual pegué buena onda con los animales, con todo el equipo que me ayudó. Con todos los entrenadores de Mundo Marino. Y funcionó bien.</p><p><b>—¿Salió bien el salto?</b></p><p>—Sí, salió bien. Siempre sentís un poquito de nervios. Bueno, ahora con la primera función de La cena de los tontos también.</p><p><b>—Alguna actriz me contó aca que el primer día de una obra de teatro se pregunta, “¿por qué me dedico a esto? ¿con qué necesidad? ¿quién me manda a mí a hacer teatro”. ¿Hay algo de eso?</b></p><p>—Sí, hay algo de eso. Traté de tenerlo bien presente para darle la magnitud y decir, siempre yo a mis hijas cuando tenían un examen o algo, estaban muy nerviosas, les decía “bueno, ¿qué es lo peor que te puede pasar? ¿Y qué es lo peor que te puede pasar si rendís mal? ¿Y qué es lo peor que te puede pasar si pasa eso?”. <b>Entonces hasta llegar a decir “no es tan grave”</b>.</p><p><b>—Y salió bárbaro porque la están rompiendo. Es una comedia maravillosa. </b></p><p>—El material es excelente.</p><p><b>—¿Cómo decidiste sumarte a este éxito teatral?</b></p><p>—Bueno, en realidad me costaba mucho tomar el compromiso de hacer teatro porque es un compromiso a largo plazo, de fines de semana, de ya tener algo esquemático e inamovible. Entonces ese vivo sentía que me coartaba un poquitito algunas libertades. Y me costaba tomar ese compromiso hasta que, bueno, es un material, es una obra que yo había visto hace muchos años y es muy, muy buena.</p><p><b>—Con Adrián Suar y con Guillermo Francella, ¿no?</b></p><p>—Sí, sí. La vi hace muchos años con ellos y me reí muchísimo. Así que dije “lo tengo que hacer”. Y lo iba a hacer en Mar del Plata y después me pidieron que me adelante acá para hacer unos meses en Buenos Aires y fue una buena decisión, la verdad que me alegro haber aceptado.</p><p><b>—¿Tenías ganas?</b></p><p>—Sí, sí. Me dieron muchas ganas la obra, los compañeros que los conocía de haber trabajado. Y me parecía un lindo lugar para ir.</p><p><b>—¿Adrián cuánto tuvo que ver en la decisión? Digamos por si alguien no sabe que ustedes son muy amigos.</b></p><p>—Sí, sí, somos muy amigos. No, tuvo que ver sí, pero no tanto, él me conoce mucho. Es muy respetuoso de mis decisiones y sabe lo que yo opino de los compromisos o de la agenda completa y él es muy respetuoso de eso, me conoce mucho. Entonces no exigió tanto.</p><p><b>—Si estás de acuerdo vamos a jugar, te quiero conocer un poco más. La peor cita de tu vida, ¿te la acordás?</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿No huiste nunca de ninguna cita?</b></p><p>—No, huir no.</p><p><b>—¿Pero? (Risas).</b></p><p>—Pero decir “uf, qué hago acá” sí, puede ser. </p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche?</b></p><p>—Paso.</p><p><b>—Si vas a un karaoke, ¿qué canción cantas sí o sí?</b></p><p>—Con mucho humor para que se rían todos. Cualquier cosa. Porque soy un desastre cantando. Pero un desastre, me quedo corto.</p><p><b>—¿Si pudieras eliminar un chisme sobre vos cuál sería? No tuviste grandes quilombos. </b></p><p>—No.</p><p><b>—Vamos a inventar uno entonces. Si tenemos que armar un escándalo mediático con quién te gustaría protagonizarlo.</b></p><p>—Con nadie.</p><p><b>—Con Adrián.</b></p><p>—No, escándalo no, ¿para qué? Con lo lindo que es todo, ¿para qué hacer escándalo?</p><p><b>—Inventemos algo. Con Messi, con algo.</b></p><p>—Messi, gran persona. Conozco a la familia. Muy buena gente.</p><p><b>—¿Cómo fue ese encuentro? Lo que se pueda saber.</b></p><p>—Bien, son demasiado normales así que no tiene nada de extraordinario.</p><p><b>—¿Tenés el WhatsApp de Messi?</b></p><p>—Sí. No, de Lío no. Cambió el teléfono, no lo tengo. Sí el de la familia. Pero trato de no molestarlo a Lío. Aparte los aprecio mucho a toda la familia, gente muy querida por mí.</p><p><b>—¿De dónde viene ese vínculo?</b></p><p>—Bueno, ellos son rosarinos. Y<b> la mamá de Lío era fanática mía de la época de las novelas y vivía cerca de casa</b>. Y Jorge, el marido, siempre me cuenta cuando pasaban decía “ay, acá vive Gustavito”. Y me dice “me tenía podrido con Gustavito”. Después los conocí después de muchos años. Son realmente encantadores. </p><p><b>—Mirá los beneficios que siguen trayendo hoy las novelas. </b></p><p>—(Risas) Claro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PT7ON7PW7BE5NOCMTY7HGGMQ74.jpg?auth=5381d2d81520b47601821af3bbc5542bbca6cc3edb561eadcd6858976b0d908c&smart=true&width=3543&height=2334" alt="Gustavo Bermúdez junto a Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="2334" width="3543"/><p><b>—Viste que hay un momento de mucha remake ahora, ¿no? Muchas cosas que la rompieron en ese momento que se vuelven a hacer. ¿Creés que se podría volver a hacer alguna? </b></p><p>—Sí, claro se podrían hacer. Habría que actualizarles algunas cosas, pero sí. </p><p><b>—¿Cuál? ¿Vos como productor hoy cuál llevarías a una plataforma?</b></p><p>—Y <i>Antonela </i>creo que fue una buena telenovela. La historia era muy buena. Tenía comedia, tenía amor, tenía drama. Estaba buena.</p><p><b>—¿Cuál es el peor look que tuviste en tu vida? Por algún trabajo. </b></p><p>—<i>El Sheik</i>. Una que hice de árabe.</p><p><b>—Me acuerdo perfectamente. ¿Qué habías tenido que hacer para convertirte?</b></p><p>—Me habían puesto una barba postiza porque yo estaba haciendo<i> Romeo y Julieta</i> en teatro. O sea que no me podía dejar la barba. Romeo con barba no funcionaba. Tampoco es que me crece una barba tan tupida. Y me ponían una barba postiza que yo la odiaba. No me gustaba nada. Ese sí fue un look que nunca me gustó.</p><p><b>—¿Te interesa la política?</b></p><p>—Sí claro. Hay una canción que dice “no me meto en política pero la política se mete conmigo todos los días”.</p><p><b>—¿Y cómo ves a Argentina hoy?</b></p><p>—No la veo bien.</p><p><b>—¿Alguna vez te ofrecieron ser candidato? </b></p><p>—No, no.</p><p><b>—¿Te interesaría?</b></p><p>—No. En otra vida. Porque creo que tenés que hipotecar la vida. Si querés trabajar para la gente realmente tenés que nadar con tiburones y esas mordidas son difíciles. Si te metes en política no para cambiar la vida de la gente sino para hacer negocios, no vas a tener mordida de tiburones. Pero si le querés cambiar la vida a la gente, las mordidas son fuertes. </p><p><b>—Tenés dos hijas que estudian y son profesionales en el país. ¿Querés que se queden?</b></p><p>—Sí, en eso que sean felices. Que la pasen bien. Que disfruten de la vida donde sea. Yo soy muy argentino y me gusta mucho este país y a ellas también. </p><p><b>—Tuviste muchas posibilidades de trabajar afuera realmente.</b></p><p>—Sí, sí. Y de hecho la más grande estaba trabajando afuera cuando decidió volver. Estaba trabajando en México. Cortó y quiso volver. Somos muy patriotas. Nos gusta mucho nuestro país familiarmente. </p><p><b>—Volvemos a mi juego. ¿Placeres culposos?</b></p><p>—Y… comer. Me gusta mucho comer.</p><p><b>—¿Qué no compartirías ni con tu mejor amigo? </b></p><p>—No, lo que se pueda compartir todo.</p><p><b>—¿No saber nada o saberlo todo?</b></p><p>—Uf. Las dos cosas. Depende para qué las dos cosas. A veces saberlo todo es muy difícil y a veces no saber nada también es muy difícil. </p><p><b>—Esta es re difícil. ¿Perder todos tus recuerdos o nunca poder crear nuevos? </b></p><p>—Nunca poder crear nuevos, eso seguro que no. </p><p><b>—Si tenés que elegir tres momentos de tu vida de esos recuerdos, ¿con cuáles te quedás?</b></p><p>—El nacimiento de mis hijas sin lugar a dudas.</p><p><b>—¿Qué te pasó ahí?</b></p><p>—Uf. Creo que es la felicidad.<b> Si tengo que describir la felicidad es eso. Sí. Es como que llena todo</b>.</p><p><b>—¿Tener mucha suerte o mucho talento?</b></p><p>—Las dos cosas hacen falta.</p><p><b>—¿Tuviste las dos?</b></p><p>—Sí. Mucho talento no sé pero que me esforcé sí. Me esfuerzo.</p><p><b>—¿La suerte estuvo también? </b></p><p>—Sí claro. Uf, tuve mucha suerte. <b>Ya con la lotería de vientre tuve mucha suerte</b>. </p><p><b>—Me gusta esta idea, no la había escuchado, de la lotería de vientre.</b></p><p>—Sí. Por eso digo, cuando me dicen “yo llegué acá porque me esforcé”. No, pará, hay mucha gente que se esfuerza un montón, lo que pasa es que arrancan de mucho más abajo. Pero bueno, es más profundo. Pero sí, soy un agradecido porque tuve suerte también.</p><p><b>—La felicidad es un lugar más fácil de alcanzar cuando uno necesita poco.</b> </p><p>—Tal cual. Y entender que cuando tuve dinero como para comprarme cosas, esto es lo necesito. </p><p><b>—¿No te mareaste en ningún momento de esa época? Porque era una época de mucho dinero realmente.</b></p><p>—La verdad que <b>tenía mucho para marearme</b>. La salida del teatro era descomunal. Eran muchas cosas que me pasaban fuera del país. Tuve muchas anécdotas que me podría haber mareado. Y la verdad que nunca me pasó. Tuve un entorno familiar que también colaboró mucho en eso.</p><p><b>—¿Cuál es el mejor consejo que alguien te dio?</b></p><p>—Muchos de mi papá, de esta cosa de familia. Él decía “<b>cuiden a la familia porque el sistema -mira, lo decía hace 40 años- quiere gente sola</b>”. Más consumo, más televisores, más autos, más casas, más heladeras. “Así que cuiden a la familia, visítense como hermanos, cuídense, rrotéjanse”. </p><p><b>—Te pregunté tres momentos. Uno fue los nacimientos. ¿Dos más?</b></p><p>—Fuertes que me marcaron... Cuando hice parapente en una novela que dije “uff”. Esa sensación de volar. Y después dije “no, nunca más”.</p><p><b>—¿Dónde hiciste parapente?</b></p><p>—En San Martín para una escena en una novela. Lo de la orca también fue con esos animales. El buceo, ya me gustaba a mí bucear. Esas sensaciones fuertes.</p><p><b>—¿Con el parapente la mamá de las chicas no te dijo “dejate de joder Gustavo, tenés dos nenas”?</b></p><p>—Sí, me lo dijo y tenía razón. No lo hice más después.</p><p><b>—¿Te asustaste?</b></p><p>—Lo tuve que hacer varias veces. Y tuve un par de acontecimientos que dije “no, ¿para qué? Basta”. Pero bueno, toda enseñanza, por suerte que la puedo contar. Pero sí, eso de que somos…</p><p><b>—Ibas con alguien.</b></p><p>—No, no, solo. Solo.</p><p><b>—Estás loco. </b></p><p>—No, pero por eso, eso de la plumita en el viento que muchas veces lo dije: “somos una plumita en el viento”. Lo experimenté ahí en eso. Pero así como cosas fuertes de experiencias ¿no? Fueron experiencias pero creo que tienen que ver más con lo emocional, más con el vínculo. Esos momentos de felicidad. Miradas que tengo guardadas de mis hijas en determinados momentos de nuestras vidas. Esa cruzada de miradas donde inunda todo. Hasta no hace mucho, yo le veía los ojos a mis hijas cuando murió mi mamá que era una abuela querida también para ellas. O con mi hermano. Son miradas o abrazos que las guardo y las atesoro en mi corazón y creo que son los más fuertes. Así como el nacimiento de mis hijas.</p><p><b>—¿Qué pasa con la gente a la salida del teatro?</b></p><p>—Es muy lindo. La verdad que trato de tomarme el tiempo. A veces hay mucha gente y se complica un poquito más, pero trato de devolverle. Soy muy agradecido con la gente. Me ha dado mucho, mucho. Y me sigue dando mucho cariño. Entonces trato de ser agradecido. </p><p><b>—¿Con esta vuelta al teatro te dieron ganas también de volver a una ficción en la tele?</b></p><p>—Sí, puede ser. </p><p><b>—Contame todo.</b></p><p>—Puede ser, sí. Hay un par de proyectos pero ahora está como más difícil que salgan, ¿no? Hay temas presupuestarios y todo. Pero si salen algunos proyectos, puede ser también una película. No aisladamente pero sí actuar, cuando hay un proyecto lindo lo paso bien. </p><p><b>—Pero manteniendo también tus tiempos y el placer. </b></p><p>—Sí, no me gusta tener la agenda muy llena. <b>No me gusta perderme por el trabajo estas cosas de la vida que las valoro mucho</b>. </p><p><b>—¿No te agarra ansiedad cuando la agenda está tranquila?</b></p><p>—No. Al contrario, cuando voy a empezar a llenar la agenda digo “uy Gustavo, ojo, ojo”. Trato de mantener una ecuación de línea de flotación. El por qué lo voy a hacer, para qué. Eso me lo pregunto bastante. ¿Para qué lo voy a hacer? ¿Qué tengo ganas? ¿Voy a encontrar placer en qué, en juntar dinero? Ya no es eso lo que me motiva.<b> No es porque no quiera el dinero, sino porque no quiero comprarme nada. ¿Qué te querés comprar? Nada.</b></p><p><b>—¿Tu lugar en el mundo es en San Martín? </b></p><p>—No. </p><p><b>—¿Dónde es?</b></p><p>—Con las compañías.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/S2DDU75DGZDANBXV3RS7WDHARY.jpg?auth=67b9861c1f6a3f99e16b43f984f39a180378622af2869bb4c446170e5c0e261e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Benjamín Vicuña: “La actuación es mi refugio, al primer lugar donde fui después de los dolores más grandes de mi vida”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/21/benjamin-vicuna-la-actuacion-es-mi-refugio-al-primer-lugar-donde-fui-despues-de-los-dolores-mas-grandes-de-mi-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/21/benjamin-vicuna-la-actuacion-es-mi-refugio-al-primer-lugar-donde-fui-despues-de-los-dolores-mas-grandes-de-mi-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En menos de un año, el actor participó en cuatro nuevas películas. Ahora es el protagonista de “Papá X dos”, que se estrenó el último jueves. Una entrevista íntima en la que explica por qué a su vocación no la puede llamar trabajo, y en la que aborda temas relativos a su paternidad, la relación con sus hijos y la exposición mediática de su familia. Además, por qué su propósito en la actuación también es seducir]]></description><pubDate>Sun, 21 Sep 2025 04:15:26 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El 29 de noviembre de 2024 fue <i>El silencio de Marcos Tremmer</i>. El primero de mayo de 2025, <i>Mensaje en una botella</i>. El 30 del mismo mes del mismo año, <i>Corazón delator</i>. En apenas 182 días, se estrenaron tres películas que tuvieron como protagonista a <b>Benjamín Vicuña</b>. No es un dato antojadizo. Hay un trasfondo existencial en ese vertiginoso raid de productividad, algo de alimentación, de curación. “Ni siquiera sé si le puedo llamar trabajo porque es mi pasión. Es mi refugio. Un lugar incluso de sanación. <b>Fue al primer lugar donde fui después de los dolores más grandes de mi vida y para reencontrarme</b>, para encontrar también un asilo espiritual. También para distraerse. Viste cuando dicen que los actores nos desdoblamos. por lo menos es un espacio, sobre todo los ensayos de teatro, incluso la filmación, en donde puedo dejar mi vida <i>stand by </i>un ratito y poder de alguna manera estar en otro mundo. Y eso la verdad que es maravilloso. que el trabajo, que la actuación, pueda sanar heridas, pueda vitalizar”.</p><p>Y 111 días después de su último estreno, ocurre uno más. <i><b>Papá X dos</b></i>, una comedia que protagoniza junto a <b>Celeste Cid</b> y <b>Lucas Akoskin</b>, con dirección de <b>Hernán Guerschuny</b>, interpela algo de ese Vicuña original, el Vicuña que es cuando no actúa, ese papá de seis hijos, atravesado por una repercusión mediática que lo incomoda, que lo expone a la lupa de la farándula y al sobreanálisis de los chimentos. Encuentra en el Santiago meticuloso e inseguro del filme un reflejo en su propia identidad: “Lo que hacemos cuando recibimos un proyecto así, un guion y un personaje es subirle el volumen a cosas que tenemos. En mi caso Santiago es un Benjamín si le subo el volumen a la neurosis, muy maníaco. Con una estructura muy fuerte de lo que debe ser, cómo tienen que ser las cosas. Y en ese sentido, por supuesto que Benjamín algo de Santiago tiene y se retroalimentan. Es un personaje hermoso que fuimos construyendo con Hernán Guerschuny y le fuimos sumando para construir este personaje que es adorable. Es un buen tipo...”. </p><p><b>—¿Vos sos un buen tipo? </b></p><p>—Yo soy un buen tipo. Creo. Es raro decirlo pero bueno, sí.</p><p><b>—¿Qué preferís que digan tus compañeros de película en este caso o en cualquier trabajo, que sos el mejor actor o que sos un buen tipo?</b></p><p>—No, sin dudas buen tipo. Sí, sin dudas. Es un equilibrio, ¿verdad? Pero hemos visto muchas personas pasar talentosísimas, pero me parece que el oficio del actor es un trabajo en equipo, es colectivo. Es de roce. Es de creación. Y en ese sentido es muy importante tener el manejo. Muchas veces cuando toca en este caso protagonizar una película, tener esa capacidad de liderazgo, ponerse en el lugar del otro, ser generoso, ser ubicado. Me he ido moviendo en diferentes roles que he tenido a lo largo de estos 25 años en mi laburo, pero creo que lo tengo muy claro, lo aprendí en la Universidad en mis cinco años estudiando, <b>entendí que este trabajo era colectivo y por lo tanto, cuido mucho eso, cuido el manejo</b>, cuido las formas.</p><p><b>—Vínculos.</b></p><p>—Vínculos. De eso se trata la película a todo esto, de vínculos. Sí. </p><p><b>—Y de cómo se establecen esos vínculos. Ahora, a tu personaje en este vínculo que entabla con Celeste lo vemos inseguro. ¿En la vida real en tus vínculos sos inseguro? ¿Sos celoso? </b></p><p>—Sí, no como Santiago, que es extremadamente inseguro. Pero creo que todos tenemos un potencial inseguro adentro, ¿no? Que también pasa por épocas. Creo que no es constante, ¿verdad? Así como, no sé, yo atravesé una, no sé si inseguridad pero era muy tímido de niño, muy, excesivamente tímido, y hoy me veo dando una entrevista o subiéndome al teatro frente a mil personas y digo “¿y dónde quedó?”. El ser humano va como transformando, va mutando, va cambiando, y en ese sentido también por períodos de mayor o menor inseguridad que puede ser un mismo vínculo que te genera mayor inseguridad. En otros uno tiene más. Pero está claro de que <b>todos padecemos en algún lugar una inseguridad a propósito de nuestro pasado, de nuestros traumas, de nuestro entorno</b>, etcétera.</p><p>—<b>En la peli, tenés un temita con los colores de la habitación, ¿En la vida en tu casa sos igual?</b></p><p>—No. No comparto ese TOC. </p><p><b>—¿Otros sí?</b></p><p>—Un poquito del orden. Quizás por ahí el ruido. La gracia de este personaje, Santiago, es que es un tipo que no quiere ser papá. Es un tipo que tiene su vida armada, su casa, todo decorado, todo impecable, y viene esta situación en donde se entera que va a ser papá pero en realidad no es tan así porque el hijo que está esperando su mujer es del ex. Entonces le de una amplitud importante.</p><p><b>—No cualquiera. </b></p><p>—Y entonces vemos cómo este personaje en cuestión, y creo que ahí sí me parezco mucho, se adapta a la circunstancia. El ser humano, lo dice Darwin, nos adaptamos a casi todo. Muchas veces aceptamos más de lo que deberíamos. Pero el personaje se adapta a la nueva circunstancia, al nuevo estilo de vida, y va para adelante. Y ahí es donde radica la comedia también, empieza a vivir con el ex que es un tipo espectacular. </p><p><b>—Muy particular.</b></p><p>—Es la amenaza latente, es joven, exitoso, guapo, contenedor, sensible. Dale. Y ahí es donde él va derribando sus propios prejuicios, su molde. Y también va aflorando una nueva manera de amar, de construir familia. Y eso yo creo que es una de las bajadas lindas que tiene la película. Da para reflexionar sobre los nuevos vínculos y reírse muchísimo, pasarlo bien y disfrutar de una gran película argentina.</p><p><b>—Es una comedia que podés ver con tus hijos en familia perfectamente.</b></p><p>—Sí, y va a parecer como una oferta un poco oportunista pero la hicimos ya hace un año y medio y hoy se estrena en un momento que es un bálsamo, es una película luminosa, linda, en donde dejamos de lado tanta polarización, tanto odio, tanta rabia que está en las redes sociales, está en la gente, está en la calle. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZWJ6HOVNWFC4NDI2REL5UAAHA4.jpg?auth=e75185f25fda25c8d50e3118f0213aacbfba4cfebc5270a0f263b36331a057ed&smart=true&width=1080&height=1350" alt="Benjamín Vicuña junto a Anita Espasadín." height="1350" width="1080"/><p><b>—¿Cómo te llevas con el hate en las redes y con los comentarios?</b></p><p>—Raro. Trato de no darle mucha entidad, sabemos de dónde viene, dónde termina. Pero hay cosas fuertes. Hay cosas que a veces yo me he dado el tiempito de contestarle a un par pero sobre todo cuando ya pasan ciertos límites.</p><p><b>—¿Y cuando contestás después te arrepentís de haber contestado?</b></p><p>—No, se arrepienten ellos. Estamos hablando de ataques viles. Ataques realmente de mal gusto. Y en general son personas que te das cuenta que tiran una piedra desde un lugar y se dan cuenta que se fueron a la mierda. Es muy cobarde, sí.</p><p><b>—¿Enfrente también lo hacés si tenés que parar a alguien?</b></p><p>—Sí, por supuesto. Sí.</p><p><b>—¿Te agarraste a trompadas?</b></p><p>—Sí. Sí. </p><p><b>—No hablamos nunca de esto. </b></p><p>—Era un violento (risas).</p><p><b>—Al final era un violento.</b></p><p>—Al final era un violento. En el colegio. Colegio de hombres. Dos veces. Y luego nunca más. Creo que jugando al fútbol unos empujones y esas cosas. Son situaciones límite que en mi caso los viví, como lo vive casi cualquier niño, joven, adolescente, que la verdad que no estoy de acuerdo, me parece una mierda tener que atravesar un momento así. Pero es casi inevitable.</p><p><b>—¿En qué momento sentís que sos el mejor papá del mundo?</b> </p><p>—En el mano a mano. Me pasa ahora con hijos que están creciendo que podés tener conversaciones lindas, sinceras, honestas, mirándolos a los ojos, transmitiendo lo que pienso, lo que aprendí de la vida, que no es poco. Yo creo que ahí ese es como mi potencial. Y no es que sea inseguro con el resto, pero <b>siempre tuve muy claro que el juego, el apego, los abrazos, eran muy importantes pero ahora de alguna manera estoy viviendo este upgrade de las conversaciones.</b> No te digo que es algo más intelectual pero en donde por momentos ya podemos vislumbrar algunas cosas que tienen que ver con otros planos, con lo espiritual, con el control de los afectos, de la afectividad, de las emociones. Básicamente, uno empieza a tener como una ansiedad de poder transmitir ¿no? Aquí hay como una carrera, una posta, que uno va heredando. Como hacían seguramente las tribus, que tenía que ver con la herencia, la tradición oral. Yo no quiero parecer pesado, pero trato de contarles y explicarles todo lo que puedo sobre la vida. Porque son poquitos años, porque después los niños, todos sabemos que son niños que vienen a nuestras vidas y luego parten y arrancan sus vidas propias. Quizás soy un poquito ansioso como el personaje de la película y no debería, pero creo que es algo que ya lo empiezo a sentir. Sí. </p><p><b>—¿Cómo se llevan con Anita (Espasandín, su actual pareja)?</b></p><p>—Bien. Súper bien, sí.</p><p><b>—¿Los más grandes, los más chicos, todos funcionan?</b></p><p>—Sí, es muy mágico. A propósito también de nuestra película cuando los ensamblajes tienen una bendición y existe el amor y son amorosos estos vínculos y veo a mis hijos, “hola pa, qué hacés che. ¿Viene Anita a casa? Sí. ¡Eh! Dale boludo”. Es muy fuerte. Y obviamente que eso le da un carácter y un lugar muy especial en mi vida que tengamos eso y <b>que mis hijos la amen así es espectacular</b>. Y es como un amor absolutamente desinteresado, cuando es de alguna manera alguien que entra en el segundo tiempo de la vida y automáticamente se da ese flechazo y ese vínculo hermoso es emocionante.</p><p><b>—Hay algo que lograron con Carolina también en este sentido, ¿no? ¿Los vi a vos y a Anita en el cumpleaños de Ana, la hija de Carolina, en el sur por ejemplo?</b></p><p>—Sí, sí. Yo me separé hace ya 10 años y supimos atravesar diferentes estadios de la relación y creo que siempre tuvimos muy en claro el bienestar de los chicos. Eso está, lo tenemos, y es fundamental. </p><p><b>—¿No te genera una cierta angustia por Anita cuando, como se ve que el vínculo entre ustedes es bueno, hay una expectativa del público de una segunda vuelta con Carolina?</b></p><p>—No, no. Uno no se puede hacer cargo de esas repercusiones. <b>Jamás pondría en juego lo real por un ruido externo</b>. Lo real es que hay padres que trabajan por y para los hijos para tener un buen vínculo y bueno, a veces se puede, otras veces no. Con esto no hay ninguna bajada de línea. Sencillamente creo que es muy sano para los chicos poder tener ese contexto. Sé que hay muchas personas que por ahí no lo tienen o no pueden acceder, o hay un dolor muy grande o están en otro momento a propósito de esto de cómo los seres humanos vamos cambiando.</p><p><b>—Sí, no debe ser la misma la relación que tenés hoy con Carolina que la que tuviste hace diez, ocho, cinco años. </b></p><p>—No, claro, fue cambiando, fue madurando. Y sabemos que <b>hoy por supuesto no hay ninguna chance de tener una posibilidad como pareja pero sí tenemos una chance de seguir siendo familia y eso es muy importante</b>, y es clave. Y las personas que, en este caso Anita, lo entienden muy bien y por lo mismo tienen un muy buen vínculo con ella, es la que va.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XA2SKAHKW5FDLOT7J5PMABERYA.jpg?auth=d012c04723de1bb35f16b10eb83654221ea6988e8e855cbb52d77ca9a06ca1f9&smart=true&width=1080&height=1350" alt="Benjamín Vicuña: "Me siento tremendamente identificado, representado con la paternidad. Me interpela. Me moviliza"" height="1350" width="1080"/><p><b>—¿Cómo manejaste este año todo lo que vivieron y lo que se dijo en los medios con tus hijos mayores que tienen acceso a todo ese material?</b></p><p>—Bueno, con esa misma honestidad que te mencionaba y con la confianza que tenemos, con el buen vínculo. Y también atravesando situaciones complejas como familia que se arma ahí un poderío y un… Se habla también como de un espíritu santo, ¿no? Hay ahí una fortaleza que existiendo ese vínculo, ese amor, uno se siente muy protegido. Es raro pero <b>me sentí protegido por ellos también.</b></p><p><b>—Qué fuerte sentirse protegido por hijos.</b></p><p>—Sí, qué loco ¿no? Pero en su momento tuvimos una charla adulta dentro de sus posibilidades, 17 años, 13 y 10, pero una conversación para que muchas cosas que pudieran estar afuera si les llegaban pudieran tener una opinión o algo y fue, en general nos pasa esto con los niños. Soy embajador de UNICEF hace más de 15 años y le doy mucha bola a los procesos y a lo que pasa con los niños, la infancia, la adolescencia. Cuento corto: la rapidez con la que asimilan todo. Básicamente, vas a empezar a hablar y ya te dan una respuesta lúcida, inteligente y sensible sobre las cosas.</p><p><b>—¿Se animan, pueden preguntarte lo que necesitan preguntarte?</b></p><p>—Sí, por supuesto. Eso es fundamental, esa confianza. Esa libertad para hablar de todo. Para preguntar. Y para tener un vínculo, cómo decirlo, honesto, sensato. La confianza. La confianza es fundamental, que puedan acceder a su papá con libertad. </p><p><b>—¿Son más bravos de lo que eras vos adolescente? </b></p><p>—Los tiempos cambian. Yo era bravo de chico, sí. Enroscado más que bravo. </p><p><b>—Había una búsqueda.</b></p><p>—Había una búsqueda. Yo escribo y hace un tiempo atrás encontré un cuadernito de la adolescencia y era… (Risas) Era muy fuerte. La intensidad que manejaba. Y en mis hijos quizás todavía no encuentro ese librito o ese cuadernito que están escribiendo pero los veo con otro tipo de búsqueda, con otras cosas. Los acompaño siempre. No debería decir esto pero parte de las charlas que voy teniendo con mis hijos aparecen las posibles vocaciones y <b>es emocionante cuando un hijo te dice que por ahí quiere seguir tus pasos</b>. Es muy lindo. Suena un poco dicho de esta forma un poco narcisista, medio egocéntrico, pero cuando un hijo te dice por ahí que puede ser actor, sí, mira, por ahí no hice las cosas tan mal. </p><p><b>—¿Te imaginás en un escenario con él?</b></p><p>—Sí, todo el tiempo. No le quiero meter presión. Esto está muy fresquito, pasó hace poco, y la verdad que ya está investigando un poquito diferentes escuelas de teatro. Y sería un sueño vernos.</p><p><b>—Te brillan los ojos cuando hablás de tus hijos.</b></p><p>—Sí obvio. Los ojos no mienten.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I65EIFXZL5FYNBIGVQBIXL4FQU.jpg?auth=0891da23a6f7474658004eeb60a6e09e3ec2dc6a4632b699e0b2e6f46e026dad&smart=true&width=1065&height=710" alt="Vicuña: "Es emocionante cuando un hijo te dice que por ahí quiere seguir tus pasos"" height="710" width="1065"/><p><b>—¿Cómo estás con tus hijos menores?</b></p><p>—Bien. Bien. </p><p><b>—¿Cómo está ese vínculo? ¿Ellos van, vienen?</b></p><p>—Claro.</p><p><b>—¿Cómo lo vivís?</b></p><p>—Mira, me tocó vivir cosas muy fuertes en la vida. Y de esas cosas fui aprendiendo. Es cosa de tiempo pero algunas cosas jamás voy a terminar de entender. <b>Que mis hijos hoy estén a 13.000 kilómetros es una nueva realidad que tengo que asumir y entender. Lo estoy procesando</b>. Obviamente que siempre teniendo en cuenta que lo primero y lo principal es el bienestar, la felicidad de ellos. Pero también hay un padre, hay hermanos, hay una nueva realidad, hay que, eso, acomodarse. Y en algún momento entenderé el porqué de todo lo que ha pasado este último año. De cómo se dio. Quizás algunas cosas no las voy a terminar de entender nunca y quizás otras sí.</p><p><b>—¿Vos sentís que con el paso de los años vas a poder tener una relación con Eugenia como la que tenés con Carolina?</b></p><p>—Tuve una muy buena relación. Me separé hace 5 años, no sé, 4 años. Tuvimos una relación de respeto, de armonía, de cariño. De lealtad. Una lealtad que se transforma pero de lealtad. De búsqueda, de encontrar ese famoso bienestar: voy, vengo, vas, viene, te paso, te doy, busquémosle la vuelta siempre. Tuve, claro, eso, muchos años de esa nueva forma de amar, ¿no? Cuando uno se encuentra con este nuevo vínculo que es ser familia y ex pareja. No es que compare una con otra, pero tuvimos una dinámica, una gran familia. Hoy no voy a entrar en detalles pero obviamente que hay algo ahí que vivió un impacto muy grande… pero, nada, esperar que el tiempo ordene un poquito las cosas.</p><p><b>—¿Te dolió que se cuestione tu paternidad?</b></p><p><b>—Mucho, sí. Es raro. Supuestamente te debería decir no, porque seguramente es una de las cosas si no lo más importante de mi vida. Me siento tremendamente identificado, representado con la paternidad. Me interpela. Me moviliza</b>. No solo por mis seis hijos, por Blanca, por mi historia, sino porque realmente es mi día a día. Entonces me pareció algo muy extraño. No lo voy a justificar, tampoco quiero ahondar en eso ni generar con esto una tendencia ni un comentario. </p><p><b>—En la última charla que tuvimos acá hablamos mucho cómo trabajás en generar esos espacios para que estén todos, sos un papá que se ocupa. </b></p><p>—Sí. Es bonito eso. Es verdad, me ocupo y me preocupo justamente de ese vínculo y de ser familia. Soy papá hace 20 años y he ido viviendo los diferentes procesos. Con Amancio volví, tuve como un revival. Es hermoso. Yo siempre voy a hablar de mis hijos porque son mi vida, son mi motor, son mi ilusión. <b>Pero sí me preocupa que por momentos este año pasaron a ser el foco de atención o a tener un nivel de protagonismo que no me gusta. </b>No me parece. Entonces digo Benja, a ver. Y no delego toda la responsabilidad a otros o a otras, sino qué estoy haciendo yo mal también. ¿Qué fue, fue que hablaste mucho de ellos, fue que los hiciste parte? Claramente no porque yo llevaba 20 años con una misma dinámica y de repente todo esto explotó. Quizás fueron los medios. Quizás fueron un par de factores que hicieron que esto se fuera un poco de lo normal. De lo que ya veníamos como acostumbrados. Ojalá que todo vuelva un poquito a su lugar.</p><p><b>—¿Pero te sorprendió el volumen que tomó la situación?</b></p><p>—Sí, claro.</p><p><b>—Han tenido todos un perfil extremadamente alto.</b></p><p>—Absolutamente, sí.</p><p><b>—¿Hoy la comunicación con la mamá de tus hijos sigue a través de los abogados?</b></p><p>—Sí, sí.</p><p><b>—¿Cuándo no están con vos, sentís que están cuidados tus hijos?</b></p><p>—Sí, por supuesto. Sí. <b>Eugenia es una muy buena mamá. En ese sentido yo estoy tranquilo</b>. Jamás puse en duda su maternidad, su forma de maternar, ni mucho menos. Esto lejos en su momento se dio una cosa distorsionada, tergiversada, más que una lucha de quedarse o no quedarse con sus hijos, sino que sencillamente fue una situación de viajes, de organización doméstica, privada, donde en un momento por una situación que a mí me parecía… como colegios, etcétera, sentí la necesidad de parar la pelota y decir “charlemos, no tengo las cosas claras”. Había cosas que me enteraba por los medios, cosa que realmente era muy extraño todo. Y explotó una cosa que claramente tiene y tuvo consecuencias. Pero jamás, jamás tuve esa duda. Y por lo mismo puedo tener esta charla, <b>puedo estar tranquilo y no enloquecer, porque sé que mis hijos están bien</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O5GTC3XF4JARHGLOSBOM4PWAX4.jpg?auth=bc1c8ac9e5bcf923b42e60583ddb99197aee62ab29bb52d21efff11efaee3311&smart=true&width=3543&height=2462" alt="Benjamín Vicuña con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="2462" width="3543"/><p><b>—Estás ternado a los Martín Fierro y a los premios Produ. ¿Estás contento?</b></p><p>—Sí, siempre es lindo. Es súper lindo. Estoy como mejor actor para los Martín Fierro, como mejor actor para Produ y también está ternada la película. En el Martín Fierro un mega reconocimiento estar ahí con Francella, con el Puma Goity. Son dos compañeros con los que estuve haciendo este año El encargado. Tremendos actores. Que este país hermoso me dé esa posibilidad... Ya gané un par de veces ese premio tan prestigioso y la verdad que es un lujo. </p><p><b>—¿Son un mimo las nominaciones todavía?</b></p><p>—Sí, es lindo. Uno le pone tanto, tanto amor, tanto esfuerzo, sacrificio, pasión. A veces las cosas salen bien, otras veces salen mal. Y la verdad que el reconocimiento muchas veces o de la prensa especializada o de los pares, de tus compañeros, es un lindo cariñito que te da este oficio. </p><p><b>—Más allá de que estás de novio sabés que sos un seductor, ¿cómo te llevas con eso? ¿Lo disfrutás? ¿Lo padecés? ¿Lo usufructuás? </b></p><p>—La seducción es muy amplia. A propósito <b>mi trabajo en parte es seducir también</b>, ¿no? Como en este caso con un personaje, con una historia, muchas veces en una entrevista. Entonces es como una forma de vincularse que yo por ahí quizás no me doy cuenta. Pero no me gusta la obviedad. </p><p><b>—¿Hay una necesidad de que el que está con vos en cualquier situación se sienta bien?</b></p><p>—Sí, un poquito. Eso es algo a desarrollar, a investigar. Sí. Y no entiendo, no sigo lo otro, hacer sentir mal gratuitamente no lo entiendo. Está como muy de moda ahora que te digan a la mañana: “Che, eh, qué carita de cansado que tenés. Boludo, te pregunté. Yo no sé, estoy más cerca de decirte qué linda que estás, qué bien, qué piola. Che, qué bonitos tus zapatos. No sé, vamos arriba un poquito. Te felicito por la última película. Qué bien la obra de teatro. No te voy a venir con una crítica a no ser que me lo preguntes ¿verdad? Como ¿te hiciste algo? No sé. Todo eso me parece un poquito que esconde un resentimiento muy grande. </p><p><b>—¿En ese querer que el otro se sienta bien puede haber algo de mentira también? ¿Algo edulcorado?</b></p><p>—Sí, por supuesto. </p><p><b>—Para no lastimar. </b></p><p>—Sí, por supuesto. A ver, no traicionaría un principio o si realmente, no sé, siento que la entrevista que hiciste es una mierda no voy a decir “che, te felicito”. Me pasa por ejemplo que ahora voy mucho al teatro: me encanta, es mi lugar, estudié eso. Y después pongo un comentario, fui a ver <i>La Revista del Cervantes</i> el otro día o mismo a Eduardo Blanco con Fer (Metilli). Y me nace escribir algo lindo después de verlo. No es que sea un orientador o un crítico pero me parece que se llama reciprocidad.</p><p><b>—¿Cómo sigue el año?</b></p><p>—Sigue un año…</p><p><b>—Le queda poquito igual… Qué rápido están pasando los años también. Eso es tema para otra charla. </b></p><p>—Eso tiene que ver con la edad, te lo explico. Pasa rápido ¿no? Y ahora no, no son los años: los Mundiales pasan rápido. Cuando era chico, un Mundial era el Mundial. El Mundial fue el año pasado siento yo. Y el próximo ya viene.</p><p><b>—Igual me quedo con esto: estás midiendo la vida en Mundiales, Benjamín.</b></p><p>—Sí. Que no participo. Eso es lo más doloroso. </p><p><b>—Pero podés participar con nosotros.</b></p><p>—Sí, ya me hicieron un lugar. Ya está. Por mis hijos ya tengo paso por ahí. Me pongo la remera y todo.</p><p><b>—Has colaborado mucho con la población argentina…</b></p><p>—Sí, he dado mi aporte. No, pero es diferente, lo sé. Extraño mucho que Chile pueda participar, que tenga un rol clave, pero bueno. El año termina con este rodaje. Se estrena esta película que estoy muy motivado. Se va a estrenar acá, se estrena en Chile de forma diferida. Luego en Uruguay, en Perú. Es un súper estreno. Luego voy a estrenar El rey del ring que es una película de los años 40 que ya seguramente voy a estar acá también charlando (risas).</p><p><b>—Más te vale. </b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/57NSMQOXGVB4NA5W2PLRPVRMP4.jpg?auth=dd5bc7e873ced48f2b68dd27f0656c36d37962ee6db43dc43ae2723fd18d4e6b&amp;smart=true&amp;width=3543&amp;height=2416" type="image/jpeg" height="2416" width="3543"><media:description type="plain"><![CDATA[Maximiliano Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Flavio Mendoza: “Nunca sentí que realmente alguien se haya enamorado de mí”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/14/flavio-mendoza-nunca-senti-que-realmente-alguien-se-haya-enamorado-de-mi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/14/flavio-mendoza-nunca-senti-que-realmente-alguien-se-haya-enamorado-de-mi/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El bailarín, coreógrafo y director artístico aborda los dolores y traumas que atravesaron su infancia, recuerda los abusos que sufrió y los contrasta con la realidad de Dionisio, su hijo de siete años. Dice que la paternidad le salvó la vida, habla de la culpa, la autoexigencia y la inversión en su trabajo. Además, revela que volverá a trabajar con el productor de teatro Ariel Diwan]]></description><pubDate>Sun, 14 Sep 2025 05:19:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En octubre el Circo del Ánima se renueva: durante todo ese mes será <i>Mundo Halloween</i>, en Puerto Madero. “¿Viste que otros hacen el mismo show durante todo el año? Yo lo cambio”, dice <b>Flavio Mendoza</b>. Y agrega, con picardía: “Yo no lloro tanto. Invierto”.</p><p>Tras dos temporadas en Córdoba, luego será momento de instalarse en Rosario. “Siempre trato de hacer lo que otros no hacen, así que voy allá”, explica. Arrancará con <i>Una mágica Navidad</i>, y entonces el espectáculo volverá a cambiar. “Estoy haciendo cosas diferentes”, dice el productor, que se entusiasma cuando habla de dos temas: su show y Dionisio, su hijo.</p><p>Es casi una simbiosis que quizás encuentre su origen en aquel niño que no podía distinguir entre el circo de su familia y su infancia: dónde terminaba una cosa, cuándo comenzaba la otro. Porque para Flavio, el espectáculo siempre fue su vida entera. Hasta que vino <i>Dio</i>, claro. Y en un momento entendió -como contará- que el show no siempre debe continuara.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z2GXQXYVINES3ISD4QX6ROOHRI.jpg?auth=6778534a844dd4c70e1b1a4eb238f95cea237201c9894b2fe6b4bdbd8d215783&smart=true&width=6000&height=3376" alt="Flavio Mendoza renueva el Circo del Ánima con Mundo Halloween en octubre en Puerto Madero. (@joynixmedia y @agenciacoralok)" height="3376" width="6000"/><p><b>—Te escuché hablar en algún momento de tormentas que atravesaste. Hoy papá, plantado desde otro lugar: ¿qué pudiste pensar sobre esa infancia?</b></p><p>—Mi abuso fue, justamente, a la edad que tiene <i>Dio</i> ahora: entre siete y ocho años. <i>Dio </i>me hizo resolver muchas cosas de la infancia, y entender montones de cosas, como que <b>tendría que haber hablado muchas cosas que no hablé por miedo, por vergüenza, por inseguridad</b>. Me sentí muy mal porque yo dejé que esa persona siguiera caminando por la calle cuando fue un abusador al que yo tendría que haber parado. </p><p><b>—Esperá: vos eras un nene.</b></p><p>—Sí, pero cuando fui creciendo, esta persona era cercana y si abusó de mí a esa edad, siguió abusando. Luché con muchos fantasmas y muchas tormentas. Por eso este show, el Circo del Ánima, que ahora termina, tiene que ver con las tormentas: <b>siempre atravesamos tormentas. Y esa fue una tormenta muy heavy para mi vida</b>.</p><p><b>—Es importante destacar que la víctima nunca es responsable, y que hace lo que puede.</b></p><p>—Obvio. Soy muy culposo, y me quedó la culpa por muchos años. Desde los cuatro años de <i>Dio</i> hasta ahora, tuve tres años de una culpa y una angustia por no haber podido hacer algo... Mi abusador murió hace menos de un año. A fines del año 2024 <b>me fui con mis hermanas a Brasil y con una caipiriña en la mano pude contarlo</b>. Mi hermana mayor, Patricia, me dijo: “¡¿Cómo no me dijiste?! ¡Yo iba y lo cagaba a…!”. Le digo: “Es que yo no quería eso”. Fueron muchas cosas. Cuando me hice famoso, dije: “Van a pensar que estoy utilizando esto para victimizarme”. A las víctimas les pasan tantas cosas en la cabeza que no es fácil...</p><p><b>—Otra de tus hermanas también vivió una situación muy difícil. </b></p><p>—Sí. Y ellas me contaron cosas que yo no sabía y no lo podía creer. Terminamos los cuatro llorando, contándonos cosas: mi hermana también había sufrido un abuso, mi mamá también había sufrido un abuso de parte de su padre. Estuve todo este año en un proceso de poder masticar todo eso, que yo tampoco lo sabía. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BIYGHQ34ERF23PEQCMYNUSYYEA.jpg?auth=b1d537e6bf8b4801a6abf0f576d53aff1d020659b42da6440ca6f5b1d3c0e5fd&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Flavio comparte su experiencia de abuso infantil y el proceso de liberación al contarlo en familia." height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Nunca hiciste terapia?</b></p><p>—Sí, hice terapia. Y esto es una terapia, ¿viste? Terminar de liberarme, de poder contarlo, de pedir disculpas si no pude hacer algo mejor.</p><p><b>—Necesito que dejes de pedir disculpas: vos no tenés nada de qué disculparte.</b></p><p>—Ay, sí. Soy muy culposo, muy culposo...</p><p><b>—¿Qué sentiste con la muerte de este hombre, de tu abusador? </b></p><p>—No sentí mucha cosa. Ni tristeza, ni alivio.</p><p><b>—¿Alivio no?</b></p><p>—No. Siento que yo lo puedo resistir, pero esta persona no se tiene que morir porque también tiene familia, ¿entendés?</p><p><b>—También hablaste de la violencia, de los golpes que había en tu infancia. Hoy, papá, cuando lo ves a Dionisio y te ves a vos en esa situación, ¿qué te pasa?</b></p><p>—Ay, no... Más de apretarle el brazo, yo no puedo. Como que ejerzo esa cosa de decir: “Esto basta. Esto es hasta acá”. Pero esa cosa que era de antes: “Un buen chirlo está bueno”, y qué sé yo. Aparte él, si yo le apreto el brazo, ya se queda ofendidísimo conmigo.</p><p><b>—Yo te preguntaba al revés: ¿lo ves a </b><i><b>Dio</b></i><b>, y no te ves a vos chiquito, con esa vulnerabilidad?</b></p><p>—<i>Dio</i> es muy dado con todo el mundo: vos le decís “vení”, y va. Entonces, desde los cuatro años, le decía: “Dio, por favor”. El año pasado me dice: “Ay, pero papá, siempre me decís que tenga cuidado, pero si no pasa nada”. “Sí pasa”, le digo. Un día él estaba caminando en casa y, a propósito, lo agarro fuerte y le tapo la boca. “Ay, papá, ¿por qué me haces eso?”, me dice. “Porque eso te puede hacer alguien en la calle. ¿Vos pudiste librarte de papá?”; “No”; “Y yo no te lo hice fuerte. Imaginate”. Se lo hice para que él sienta que es muy vulnerable. No es que le quiero transmitir miedo: “Esto no es para que te asustes, sino para no salgas solo porque puede pasar”, le dije. Y él lo entiende. No te va solo ni siquiera a la vereda: tiene que estar papá o alguien con él. </p><p><b>—Hablábamos de los dolores, pero vos también pasaste muchísimos dolores físicos. ¿Estás con dolor ahora? </b></p><p>—Sí (risas). Convivo con el dolor: <b>estoy haciendo un tratamiento del dolor</b>. Voy a un médico por el tema de la rodilla. Tengo muchos problemas. Hago tantas funciones, gracias a Dios, pero yo soy muy físico. Ya voy a ir por el lado más actoral o ser director. Pero también, en ese momento (de la función) no me duele. Es re loco.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OH433KGAANEBLEIUOCN2SIHNSQ.jpg?auth=69806e31d97adb09b13f14a16f4beb3ea30b0aa03a4bd9c446e723a71a9a3f4a&smart=true&width=1920&height=1081" alt="El productor revela cómo la paternidad y su hijo Dionisio lo ayudaron a sanar heridas de la infancia." height="1081" width="1920"/><p><b>—¿Cómo es asumir que uno vive con dolor?</b></p><p>—Es extraño. Pero tampoco tomo cosas para el dolor. Me niego. Prefiero sentirlo y no tener que estar tomando cosas y cosas.</p><p><b>—¿Te da miedo?</b></p><p>—Sí. Primero, a que algún analgésico tape el dolor y me pueda lastimar más. Y después, esa cosa de hacerme adicto a una medicina por el dolor. Más de un analgésico común que se compra en farmacias no tomo.</p><p><b>—¿Pero te encontraste llorando por dolor?</b></p><p>—Sí, sí. Ahora, en vacaciones de invierno, lloraba del dolor porque no podía doblar la rodilla y tenía que hacer las funciones. No podía faltar.</p><p><b>—¿Por qué tanta exigencia Flavio?</b></p><p>—No sé por qué tengo eso... No lo puedo resolver. Bueno, me pasó que tuve el accidente (por la caída en el escenario).</p><p><b>—Qué susto, ¿no?</b></p><p>—Un susto muy grande. Tal es así que un fin de semana no hice funciones. “Lo lamento, necesito parar”, dije. <b>Era plena temporada y pedí disculpas, devolví entradas</b>. Pero necesité hacerlo por <i>Dio </i>y por mí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BCTOWUGVLBGM3IAFJJVD6QXL6M.jpg?auth=8c971aca4eda76f07487da94db8c98f2cfe7a2405e91182329d61ace7cfe1e0e&smart=true&width=3936&height=2216" alt="Flavio convive con dolores físicos tras un accidente en el escenario y reflexiona sobre la exigencia laboral (@joynixmedia y @agenciacoralok)" height="2216" width="3936"/><p><b>—¿Qué fue lo primero que pensaste cuando tuviste el accidente?</b></p><p>—Me asusté mucho: no es lo mismo golpearte a los 20 y pico que a los 40 y pico, 50. Tengo un equipo maravilloso, pero también me di cuenta de que las personas cometemos errores: fue un error humano que se podría haber evitado. Entonces dije: “¿Cómo no abortaste? Si no están bien las cosas, no se hace. Se para y se vuelve a empezar”.</p><p><b>—¿Qué era lo que no estaba bien?</b></p><p>—Los escenarios no estaban en posición. El escenario tiene que estar en una posición para yo salir volando, pasar por arriba de la red y no chocarme. Y cuando se activó el motor el escenario estaba bajo: tuve que hacer mucha fuerza para pasar por arriba de la red. Pude levantar las piernas, pasé, y dije: “Bueno, zafé”. Y cuando vengo para atrás, me azoté contra las luces. Arranqué el cable de acero de una luz, así que imaginate lo que podría haber sido... Una desgracia con suerte, diría mi abuela. Y después fue mucho miedo porque me dolía todo y no entendía qué me dolía.</p><p><b>—¿Pero el temor tenía que ver con las consecuencias físicas?</b></p><p>—Con <i>Dio</i>, con <i>Dio</i>...</p><p><b>—¿Tuviste miedo de morir?</b></p><p>—Por <i>Dio</i>. Tenía mucho miedo de decir: “Él es chico, yo tengo que estar bien hasta que sea un adulto”. Me pasó eso. Y no solamente a morirme, sino a quedar mal por un golpe y que eso te cambie la vida por completo. Creo que sería hasta peor. Un poquito más... y podía quedar cuadripléjico. Tantas cosas que a uno se le meten en la cabeza, que gracias a Dios no fue.</p><p><b>—¿Y cambió algo a partir de eso?</b></p><p>—Sí, sí. Por ejemplo, esto de que <b>si tengo que faltar unos días, falto</b>. Me siento tan culpable por faltar... Soy Sarmiento: no te falto nada, soy súper exigente conmigo.</p><p><b>—¿Y eso tiene que ver con lo económico, con los momentos en los que no fue tan bien y costó ganarse el lugar?</b></p><p>—Sí. En mi vida lo económico siempre está presente porque como nunca tuvimos nada, siempre tenés miedo a no tener plata. Cuando a veces veo a otros artistas haciendo algunas cosas, siempre les digo a mis amigos: “Ayúdenme a no hacer eso, a no llegar a verme así, en la decadencia, haciendo algo horrible”. Y no lo hacen porque quieren, sino porque no tienen para pagar el gas. Ser famoso no tiene nada que ver con la plata. Y yo soy tan apasionado que invierto mucho en lo que hago: <b>en vez de comprarme dos o tres departamentos para tener alquileres, ahora me metí para un nuevo espectáculo</b>. Invierto. Es muy posible que firme con un productor que nos debemos hacer algo grande de vuelta, y estamos re embalados. Y eso significa un dinero muy alto.</p><p><b>—¿Con quién te vas a juntar?</b></p><p>—Con el primer productor que creyó en mí: Ariel Diwan.</p><p><b>—¿Ustedes terminaron peleados en un momento? </b></p><p>—No. Ariel tuvo todo ese problema con Gisela (Bernal), con el hijo, con todo eso. En algún punto, yo estaba un poco en el medio y él estuvo en una gran depresión. Yo llego a Ariel por Gisela, entonces es muy doloroso. Cuando se termina, yo me quedé con todo porque tuve que pagar una parte. Y Ariel siempre quiso volver y volver y volver. Yo desde hace un par de años me dedico más al circo, y quiero volver al teatro.</p><p><b>—¿Y eso para cuándo va a ser?</b></p><p>—En el invierno que viene.</p><p><b>—¿</b><i><b>Dio </b></i><b>sigue durmiendo en tu cama o lo sacaste?</b></p><p>—No, sigue ahí. No puedo, no puedo... No me da ni la paciencia de todo ese proceso que tengo que hacer para que él se cambie.</p><p><b>—Es un laburazo.</b></p><p>—Es un re laburo. Él es muy miedoso, entonces no quiero que pase por eso. La cama es gigante y estamos acá, en el rincón, porque él está arriba mío. Así duermo, y a veces me levanto contracturado. También yo me siento más seguro teniéndolo ahí. Para ir a la habitación de él que tenía que cruzar el pasillo y después escuchaba: “¡Papá, vení!”. Y me agarraba del techo... Entonces dije: “No, basta, ¿por qué esta tortura hacia él, si no es necesaria?”. </p><p><b>—Qué pasa si querés traer un novio. </b></p><p>—Olvidate. No puedo. Solamente podría tener novio si a él le gustase. Me dice: “Bueno, si es futbolista de Boca” (risas). Porque él es fánático de Boca. Pero sino, no. Pero nada. No quiere saber nada con que yo esté con alguien porque él sigue recordando mucho a mi ex. Como solo me vio con él, no me ve con otra persona.</p><p><b>—¿Pidió hermanitos? </b></p><p>—Pide un hermano. Al principio era medio en joda, después más en serio.</p><p><b>—¿Lo evalúas?</b></p><p>—Me pasa que es un proceso muy complejo ser papá y hacer toda esa parte desde el bebé. <b>Me gustaría, pero no sé si es el momento. Estoy en unos proyectos muy grandes</b>.</p><p><b>—Pero a futuro no lo descartás.</b></p><p>—No. Pero también me da miedo ya ser el abuelo, no el papá. Pero sí, ¿quién te dice?</p><p><b>—Si hoy te doy a elegir entre romperla toda con un próximo espectáculo o momentos maravillosos de la paternidad, ¿con cuál te quedás?</b></p><p>—Ay, son hermosos los dos. Es muy difícil... Pero la paternidad me salvó. A mí, <i>Dio </i>me salvó.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Cuando fallece mi vieja, yo sentí que estaba solo en el mundo. Ya no tenía esa responsabilidad por su enfermedad, eso que vos decís: “Tengo que ir a verla, a cuidarla, llevarla, traerla, asistirla, estar con ella”. Y fue como un gran vacío. Y estaba ya el proyecto, <i>Dio </i>ya venía en mi camino.</p><p><b>—¿Ya estaba en gestación?</b></p><p>—Ya estaba en gestación. Mamá fallece cuando Dionisio tenía tres meses, entonces no lo pudo conocer. Fue también algo duro para mí: no lo pudo tener a upa. Por eso me enojé mucho con Dios: “¿Por qué no me dejaste que la vea? ¿Por qué siempre me das tanto pero me quitás tanto?”. Me pasó ahora: una temporada increíble y mi accidente. <b>¿Por qué siempre tengo que estar pagando un precio muy elevado por el éxito o el sueño que quería lograr?</b></p><p><b>—Y cuando vino </b><i><b>Dio</b></i><b>, estabas muy triste.</b></p><p>—Estaba triste. <b>En el amor tampoco logré esa cosa de sentirme querido. No sentí que realmente alguien se enamoró de mí viste</b>. Tampoco sé que va a pasar en el futuro: ojalá mi hijo me ame como yo lo amo a él.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V3COU4UJEBAKHBZBKWRGVJ7RN4.jpg?auth=323f76ab557184ed1621621eee7282aab53b8a8b76d5c0a2b207126066b68a7c&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Flavio Mendoza con Tatiana Schapiro en Infobae (Foto: Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>—Te llevo a otro plano. ¿Viste lo que pasó con </b><i><b>Homo Argentum</b></i><b>? La rompe en cines y también generó un debate, toda una pelea que llega a lo artístico.</b></p><p>—Estoy totalmente de acuerdo con que no se dé plata a cualquier cosa, pero también estoy de acuerdo con lo del INCAA, por ejemplo. Capaz hay niños que sí necesitan tener un apoyo para que tengan arte, para que hagan algo. Pero lo que yo veo es que se quejan personas hechas y derechas, ¿viste? Son productores o artistas que tienen plata para poder hacer cosas y que no la sacan de su bolsillo. Entonces, ¿por qué tanta queja? Cuando fue la pandemia no tenía un peso, estaba súper endeudado. Pero tuve un respaldo, vendí un departamento y pude más o menos sortear la ola, y hoy estoy muy bien. Y es como que hoy yo diga: “Ay, a mí, como me está yendo bien, ¿por qué me tienen que dar?”. No, le tienen que dar al que no tiene. Pero también: “Bueno, te doy este vaso. ¿Qué vas a hacer con este vaso?”. Porque también hay mucha plata que se despilfarra.</p><p><b>—Ahora, esto de salir a decir que una película es mala, que no se vea una película por la ideología del que la protagoniza, es tremendo.</b></p><p>—Los argentinos somos autodestructivos. Y me da por las pelotas que sea así. Cuando hicimos la primera mini serie de Netflix que se hizo acá en Argentina, <i>Edha</i>, todos los medios la destruyeron. No fue la mejor serie, está todo bien; pero no fue la peor. <b>Detesto al argentino que para sobresalir destruye al otro</b>. Eso me apena porque sucede constantemente.</p><p><b>—¿Qué te pasa cuando ves al Presidente enfrentarse con artistas?</b></p><p>—Yo lo voté. Yo voté por un cambio, voté por algo. Hay muchas cosas que está haciendo bien y hay otras cosas que no concuerdo, que no me gustan: por ahí, sus reacciones. ¿Qué necesidad, viste? Pero también, es su personalidad. No me gusta cómo se maneja o cómo contraataca a otra persona, pero a él también lo atacan. Lo que a mí no me gusta es la falta de respeto. ¿Y sabés lo que me molesta? Cuando se dice: “No voy a decir a quién voté”. Por ahí no tenés huevos ni ovarios si no decís a quién votaste. El tibio no me gusta.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PQ4URBISMFER5OSS5RZRGR7ZZU.jpg?auth=4894e468d19233d8a269f71103d9f14b40d4fca614881c7746c4746da5f20845&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1354" type="image/jpeg" height="1354" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Foto: Maximiliano Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Natalia Oreiro: “Hacerle creer a la gente que si existe el cine los jubilados no van a cobrar es una maldad”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/06/natalia-oreiro-hacerle-creer-a-la-gente-que-si-existe-el-cine-los-jubilados-no-van-a-cobrar-es-una-maldad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/06/natalia-oreiro-hacerle-creer-a-la-gente-que-si-existe-el-cine-los-jubilados-no-van-a-cobrar-es-una-maldad/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz uruguaya habla sobre el debate de la financiación estatal del cine, en un proceso de ajuste de parte del gobierno nacional, y aporta su visión acerca de la posición de Guillermo Francella sobre el cine premiado que le “da la espalda al público”.  “La cantidad de gente que ve una película no hace a la calidad”, dice la estrella que interpreta a la protagonista del reciente estreno “La mujer de la fila”]]></description><pubDate>Sat, 06 Sep 2025 04:32:44 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Lo describe como un proceso muy emocional, hasta visceral, que la llevó a involucrarse en cuerpo y alma. Tanto que luego de filmar ciertas escenas de <i><b>La mujer de la fila</b></i><b>, Natalia Oreiro </b>suspiraba: “Ah, okey. Esto es actuar”, se decía. Y ahora, que ya se encuentra en la presentación del filme que este jueves se estrenó en las salas, se explica: “Hay momentos donde dejás de ser consciente de que estás haciendo un personaje para convertirte en el personaje. Es una película que me desarmó, desde todo punto de vista”.</p><p>El film de <b>Benjamín Ávila</b>, el mismo que la dirigió en <i>Infancia clandestina</i> -“La primera película dramática que me permitió bucear en mi sensibilidad”, destaca Oreiro-, se basa en la historia real de <b>Andrea Casamento</b>, una madre cuya vida cambia por completo cuando su hijo de 18 años va a la cárcel.</p><p>“Es tan poderosa que pudo resignificar un hecho traumático y convertirlo en algo maravilloso como es ACiFaD, una asociación civil que ayuda a mujeres que tienen algún familiar privado de libertad. Y me atravesó lo que le pasó a ella: Andrea es viuda, tenía tres hijos, y se enamoró de un preso mientras luchaba para dejar en libertad a su hijo. Pero antes, su mayor conflicto era a ver qué se ponía para salir a tomar el té con sus amigas: era de esas mujeres que decía que esas cosas no podían pasarle porque era una mujer de bien”, dice Natalia.</p><p>Puede transitar esa experiencia, la Oreiro que ahora se sienta con <b>Infobae</b> es distinta a cualquiera de las entrevistas pasadas. Porque es eso lo que busca, según cuenta, al elegir un papel: historias que transformen. Y asi, tanto le aporta ella al personaje como lo que el personaje termina provocando en ella.</p><p>Y sin embargo, a sus 48 años, continúa siendo aquella adolescente de Villa del Cerro, en Montevideo, que vino a Buenos Aires persiguiendo sus sueños ante las reticencias ajenas. La que superó prejuicios pero que todavía convive con las miradas ajenas. La que intenta construir un mundo mejor y a la vez, conservar su propio universo: el que armó en su hogar con Ricardo Mollo y un Merlín que ya tiene 13 años. La que habla de su madre y de su propia maternidad. La que se preocupa por la realidad social.</p><p>Porque Oreiro siempre está distinta. Aunque Natalia nunca cambia: evoluciona.</p><p>“Las mujeres que están en ACiFaD se juntan todos los martes y es conmovedor escucharlas -empieza a contar-. ¿Y sabés cuál es el miedo más grande de una mamá con un hijo preso?“.</p><p><b>—¿Cuál?</b></p><p>—Que lo maten adentro de la cárcel. Y pasa bastante. Es terrible todo lo que pasa ahí adentro. Vivir con un hijo preso es un infierno porque estás todo el tiempo... No lo podés cuidar. Eso es lo que decía Andrea.</p><p><b>—Pudiste empatizar con esas mamás.</b></p><p>—Claro. Seas o no madre, no hay manera de no empatizar. ¿Qué responsabilidad tienen ellas de tener a sus hijos ahí adentro, presos? imaginate a la madre de un adolescente, que se lo sacan y ya no puede cuidarlo: no puede saber si está bien, si la hacen la comida, si necesita un medicamento. Siempre hay alguien en el medio. Y es un nene al que le sacan.</p><p><b>—En tu maternidad, ¿en algún momento te sentiste mala mamá? </b></p><p>—Todos los días. El otro día leía un dato real: la madre toma 35 mil decisiones por día y somos interrumpidas cada tres minutos. Entonces vivimos la maternidad absolutamente sobrepasadas. Y cuando son las cuatro de la mañana, nuestro cuerpo está durmiendo pero nuestro cerebro ya está diciendo: “La comida, las zapatillas, el coso de la tarea, si hace frío...”. Yo sé que duermo con ese pensamiento, como todas las madres.</p><p><b>—La carga mental. ¿Te has peleado con tu pareja por esa carga?</b></p><p>—No. Cuento con un compañero que realmente se ocupa mucho. Estuve filmando un mes en México y vinieron a verme ambos. Lo lleva a la escuela, hace todo lo que tiene que hacer un padre. Pero igual, hay algo de la madre que no es que no lo entienden: no lo viven. Entonces, es difícil explicar esta situación de soltar: dejar de preocuparse, de ocuparse. Una está todo el tiempo pensando: yo sé lo que está haciendo, lo que está comiendo, con quién está, cuántas tareas tiene que hacer. </p><p><b>—Te pregunté cuándo te sentías mala mamá. ¿Y cuándo sos la mejor del mundo?</b></p><p>—(Risas) Me cuesta más pensar cuándo soy la mejor del mundo que cuándo soy mala... Porque no es que yo me crea mala mamá: a veces uno hace lo que puede.</p><p><b>—Igual, nuestros hijos van a ir a terapia y algo nos van a recriminar. </b></p><p>—Ni hablar. Hay que entender que son seres individuales, libres, que van a elegir por ellos, y nosotras solo estamos para acompañarlos y darles esas herramientas.</p><p><b>—¿Hay algo del vínculo con tus padres que se haya resignificado a partir de tu maternidad?</b></p><p>—Y... mis padres hicieron lo mejor que pudieron. Obviamente, yo los critico un montón, más a mi madre. Es terrible eso. Todo el tiempo estoy en ese proceso de amigarme con mi mamá, entendiendo que mis padres me dieron una libertad que no sé si tendría la posibilidad de dársela a mi hijo. Ya eso es un abismo y un agradecimiento para siempre. Y después, entender de dónde vienen sus padres, ese prejuicio que también existía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DOQE5A3S6VHLZPE2ZTRFNL3YPA.jpg?auth=b5c9a2cfa1c55838799bb4950c0b94447b06efc1703d38382531153a51fc2230&smart=true&width=1080&height=1440" alt="Natalia Oreiro: "Me está costando mucho disfrutar el ocio, siento que pierdo el tiempo y eso es terrible"" height="1440" width="1080"/><p><b>—¿En tu caso, cuál era el prejuicio?</b></p><p>—Cuando tenía ocho años quería estudiar teatro. Llega el diario y pedían chicos para hacer unos castings:<b> “Yo quiero ir acá”, le dije a mi mamá. “Salí de acá”, me dijo. “Mamá, yo voy a salir en los diarios”. “Sí, en los diarios... ¡En Policiales vas a salir vos!”</b>. Sí, mi mamá, que encima siempre quiso ser cantante... Y mi papá, que escuchó todo eso, me dijo: “Yo te llevo”. </p><p><b>—¿Y qué pasaba con esa mamá?</b></p><p>—Mi madre me ha dicho que ella pensaba: “Bueno, que se saque el gusto, que se dé la cabeza contra el piso y que vuelva”. Y yo no volví nunca. Una vez me dijo: “A mí me engañaron”, porque le habían dicho que yo venía a (Buenos Aires para) grabar dos o tres días, y volvía. Pero yo sabía que no iba a volver. </p><p><b>—¿Vos lo dejarías a Atahualpa hacer eso? </b></p><p>—A la edad que yo lo hice, no. Más adelante sí, por supuesto. Pero lo acompañaría siempre. De hecho, lo acompaño en todo lo que le gusta. </p><p><b>—¿Le tira lo artístico?</b></p><p>—Por ahora no. Pero nunca se sabe. Y estamos hablando de irse a vivir a otro país: yo vine a Buenos Aires a los 16 años, casi 17.</p><p><b>—Y sola.</b></p><p>—Sola, sí. Pero este país realmente me cuidó mucho.</p><p><b>—Una a los 16 años se puede sentir muy grande, pero que cuando lo ves en tu hijo decís: “No”.</b></p><p>—No, me muero. Pero bueno, todavía me faltan dos años y medio...</p><p><b>—Por ahora no se quiere ir a ningún lado.</b></p><p>—Por ahora no. Está cómodo.</p><p><b>—¿Se te rebeló alguna vez? No deja de ser un preadolescente.</b></p><p>—Tiene mucha personalidad. Es muy comprensivo, sobre todo conmigo. Con el padre se lleva genial, pero ellos tienen más límites. Creo que es una relación madre-hijo en ese sentido.</p><p><b>—¿Les diste muchos dolores de cabeza a tus padres durante tu adolescencia?</b></p><p>—Yo creo que sí (risas). A partir de que me vine a Buenos Aires fui muy responsable: no podía mandarme una macana porque sino, tenía que volver. Muchas cosas que me pasaban, que no eran graves, no las contaba para que no se preocuparan. Entonces me hice muy adulta de muy pequeña. Yo trabajo de muy chica, por eso no me gusta que los niños trabajen. Pasa que hay jóvenes que tienen una vocación tan fuerte que son imparables, entonces en esos casos, cuando es genuino, pues bienvenido. Pero después, cuando hay familias que quieren llevar a su hijo a los medios, decís: “No le hagas eso”.<b> Lo más importante que podés tener en la infancia, además de una cama calentita, un plato de comida, buena educación y gente que te abrace, es ser anónimo</b>.</p><p><b>—¿Cuáles eran en esos dolores que les dabas a tus padres?</b></p><p>—Mi hermana siempre decía que a ella no la dejaban hacer nada y yo hacía sin pedir permiso. Ella, por ser la primera, no podía tener novio hasta los 16, no podía ir a bailar hasta los 15. Yo, por supuesto, tuve novio a los 12, salí a bailar a los 13. Con una amiga me escapaba a los tablados, que en Uruguay son como una especie de teatros al aire libre con la murga, y nos íbamos a bailar.</p><p><b>—Nati, preguntas porque sí. ¿La peor cita de tu vida?</b></p><p>—Vos sabés que no tuve tantas citas, porque yo era de las que se ponían de novia en la primera cita. O sea, si me gustaba salir, nos poníamos de novios.</p><p><b>—¿Te levantás con la primera alarma o posponés?</b></p><p>—Pospongo 45 minutos. Soy de las personas que creen que siempre tienen más tiempo del que tienen. Al único lugar al que no llego tarde es a buscar a mi hijo a la escuela porque la sensación de pensar que me está esperando, esa cosa de “se olvidaron de mí”... Nunca. Siempre llego antes.</p><p><b>—¿Se olvidaron de vos alguna vez?</b></p><p>—A mí no me iban a buscar.</p><p><b>—¿Algo de eso duele?</b></p><p>—No duele: forma mi personalidad. Esta cosa de aguerrida, de me vine sola. Yo me hacía el desayuno, volvía y me hacía la comida. Y era rechiquita. Nosotros, a <i>Ata</i> lo llevamos, lo vamos a buscar, lo llevamos a todos lados.</p><p><b>—Algo de eso marcó.</b></p><p>—Sí, pero no sé qué es mejor que lo otro. Hay algo de tenerte que hacer cargo de vos a temprana edad que deja sus heriditas chiquitas, pero también te fortalece.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OLUHQHMKSFA43FW6HWZIBM6UB4.png?auth=f65e2b55b9c478e3b1524e6cb8183006a8c57db10723fca7e1ffbfb306d9abc3&smart=true&width=720&height=1280" alt="Natalia Oreiro: "Ata tiene mucha personalidad. Es muy comprensivo, sobre todo conmigo"" height="1280" width="720"/><p><b>—¿Te bancás estar inactiva?</b></p><p>—No. Y antes sí. Estoy trabajándolo. Disfrutaba del ocio: me gusta mucho la naturaleza, las plantas, los animales, la huerta. Lo necesito para mi vida, para sentirme en armonía conmigo. Pero me está costando mucho disfrutar el ocio. Siento que pierdo el tiempo y eso es terrible. El no desconectar te cansa el doble.</p><p><b>—¿Y las redes?</b></p><p>—Solo tengo Instagram, que lo utilizo para promocionar lo que estoy haciendo y cada tanto subo algo más personal. Le tengo mucho respeto porque es la caja de Pandora: abrís por curiosidad y te puede correr de tu eje muy rápidamente.</p><p><b>—¿Recibís ataques, recibís hate?</b></p><p>—¿Quién no? Estamos viviendo ese momento muy explícito, sin ser yo una persona que se meta en polémica. Siempre trato de correrme de ese espacio, ser respetuosa lo más que puedo. A mí no me importa la cantidad. ¿Viste eso que dicen “que hablen”? No. No sé de dónde salió eso. No quiero lidiar con eso.</p><p><b>—Las redes sociales nos dieron esta libertad, pero parece que siempre tenemos algo para decir. A mí puede no gustarme algo tuyo, ¿pero por qué creo que tengo que ir a contártelo? Como si mi opinión fuera importante. </b></p><p>—Es que nuestra opinión es importante, depende el entorno en la que lo expresemos. Me pasa que me preguntan sobre cosas que no tengo una opinión y me siento en la obligación de contestar para no ser irrespetuosa. ¿Por qué tengo que saber de todo, opinar de todo? Cuando me preguntan de algo que no quiero, porque me duele o porque siento que no va a sumar, pareciera que es la búsqueda de un comentario contradictorio que genere polémica, un título. A todos nos mueven esas cosas porque la roña siempre pica, pero necesitamos construir un mundo más amable, más respetuoso.</p><p><b>—¿Consumís algo de esa roña?</b></p><p>—Claro. </p><p><b>—Wanda, Icardi, la China: ¿hay algo de eso que te puede resultar divertido? </b></p><p>—Cuando pasa a un lugar, ya no. Hice miles de telenovelas y los conflictos eran parte de la historia: entiendo por qué las historias funcionan, y cuando son verídicas, reales, hay un plus. Pero hay un momento donde me duele mucho el hate que se genera y siempre sobre las mujeres, ¿viste?</p><p><b>—Lo que está pasando con las redes y con ciertos escándalos es que supera tanto la ficción que es muy difícil también pretender que se produzca más.</b></p><p>—Siempre sucedió: María Callas, Marilyn Monroe, los romances explosivos, íntimos, relacionado con lo público y político. Eso siempre movió, no es algo nuevo. Lo que sucede hoy es que no está lo otro porque es más económico el chimento. Falta ese balance. Porque a mí me gusta ver de todo. </p><p><b>—¿Te puedo ver haciendo zapping un rato por </b><i><b>Intrusos</b></i><b>, </b><i><b>LAM</b></i><b>?</b></p><p>—Me podés ver perfectamente. Últimamente no puedo porque estoy trabajando mucho, pero sí, sí.</p><p><b>—¿Si podés robarle un talento a alguien, cuál sería?</b></p><p>—Me gustaría cantar muy bien. </p><p><b>—Pero cantás, Nati...</b></p><p>—Pero no muy bien. Me gustaría cantar muy bien. Tener ese talento. Y tocar el piano.</p><p><b>—¿Sos feliz cantando?</b></p><p>—Sí. Me encanta cantar.</p><p><b>—¿Estás para sacar nuevo disco?</b></p><p>—No, no. Siempre estoy dándole vueltas a la música. En <i>Campamento con mamá</i>,<i> </i>canté. Voy a estrenar una serie para Disney que se llama <i>La jefa</i> y el personaje canta un par de canciones. Me gusta cuando la cantante acompaña a la actriz. Me gusta mucho ser intérprete de personajes, entonces no le dejo espacio para un disco conceptual, que lleva mucho tiempo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MZUX4VKV55G3FMXNP32YSEKF4Y.jpg?auth=0b7e701c19b3902a19118676bc2da3f99c83cecabf821bc6431c9c790f3704aa&smart=true&width=1920&height=1291" alt="Natalia Oreiro con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="1291" width="1920"/><p><b>—¿Si pudieras eliminar un chisme de tu vida, cuál eliminás?</b></p><p>—Un montón, un montón, un montón... Creo que el que más me ha dolido es uno de rivalidad entre mujeres en un Martín Fierro. No importa, no quiero llevarlo a... Pero cosas así, ¿viste?, que decís: “Eso no existió y no construyó nunca”. Y aunque diga que eso no es verdad, hay cosas que se instalan y no sé por qué.</p><p><b>—Quedó. ¿Y si tenemos que organizar un escándalo mediático?</b></p><p>—¿Yo? Ni loca. Me pongo renerviosa. Yo prefiero que no hablen, aunque sea bien. De chica no me molestaba tanto. Nunca me gustó, pero no me molestaba. Pero no siento que algo que puedan decir de mí pueda perjudicarme en mi profesión. No pasa por ahí. Pasa que... No sé, no me gusta. Hay gente que se redivierte.</p><p><b>—Y hay gente a quien eso la ayudó mucho en su carrera.</b></p><p>—Bueno, depende lo que quieras para tu carrera. Yo creo que, por el contrario, <b>cuanto más anónima es mi vida privada más fácil es actuar</b>. Hay algo de lo privado que debe quedarse ahí porque después yo tengo que interpretar un personaje. Y si estoy muy presente, o sea, si mi nombre solo ya es muy conocido, el trabajo que tengo que hacer es el doble porque lo primero que ves cuando mi cara aparece en la pantalla es a la persona, no al personaje.</p><p><b>—¿Tenés placeres culposos?</b></p><p>—Cuando intentás tener una alimentación consciente, sabiendo que hay cosas que no le van a hacer bien al organismo, sí, ciertas cosas... Pero bueno, me encanta la pizza.</p><p><b>—¿Y con la música? Decís: “Estoy escuchando esto...”.</b></p><p>—Ah, no. Cero prejuicio. Me encanta la música. A mi hijo le encanta el rock y siempre le digo: “Tenés que escuchar todo porque no hay que tener prejuicios para nada”.</p><p><b>—El papá no tiene ningún prejuicio tampoco.</b></p><p>—Sí, el papá sí. Al papá no le gustaba la cumbia.</p><p><b>—Yo pensé que con Gilda...</b></p><p>—Bueno, bueno, eso fue después.</p><p><b>—Lo bien que le has hecho a ese hombre. </b></p><p>—(Risas) No sé. Muchos fans no van a decir lo mismo. Todos tenemos prejuicios. Yo los tengo en otras cosas, como con la ropa: “Ay, ya estoy grande para ponerme esto”, digo. Tonta, nunca estás grande para ponerte algo que te haga sentir bien. Pero son esas cosas... No uso minifalda porque no me gustan mis piernas. Para trabajar sí, porque es el personaje, pero en mi vida jamás me vas a ver con un short. O me encanta usar dos trencitas y digo: “Ay, pero van a decir que me hago la pendeja”. ¿Y? A veces es muy difícil soltar los mandatos. Cuando era muy chica hice unas publicidades y usaba shorcito, y en un punto, la mirada sexualizada siendo tan chica me costó. De ahí también puede ser que no... Siempre tuve mucha cola, entonces sentía que... Con lo que crecemos las mujeres, ¿no? </p><p><b>—¿Hay algo de esa mirada siendo tan chica que pesó?</b></p><p>—Sí, sí.</p><p><b>—¿La pasaste mal en ese momento?</b></p><p>—Yo iba a un liceo público y de un día para el otro todo el liceo sabía que yo era la chica que pasaba caminando con un shorcito blanco. Y me sentí muy incómoda. Entonces, crecí con eso. Acompañé mi profesión con mi cuerpo, hice mil tapas de revistas en bikini, y no estoy diciendo que me llevaron a eso. Pero después, para la vida, siempre trataba de usar falda larga, remeras anchas, no llamar la atención. Y después, también hubo un crecimiento personal que hizo que yo tuviera más recursos, donde lo importante era la interpretación y no cómo se me veía.</p><p><b>—Nati, ¿viste todo lo que pasó con </b><i><b>Homo Argentum</b></i><b>, cómo un hecho artístico se llevó a una discusión política?</b></p><p>—Pero estamos así como sociedad: todo se lleva a ese plano. Estamos muy en carne viva en relación a lo que le pasa al país. Lo sufrimos todos, algunos mucho más que otros, por supuesto. Y otros, que estamos en lugares de privilegio, tratamos de acompañar a las situaciones que son más vulnerables. A veces eso tampoco gusta y no quieren que acompañes o hables. En relación al cine, <b>todos hacemos películas para que las vea mucha gente, pero la cantidad de gente que ve una película no hace a la calidad de la película</b>. Y la diversidad en el cine, como en la vida, es absolutamente necesaria. No podemos ser antagonistas dentro de la cultura. Todo es válido. Y después, hay público para ver todo. Me gusta leer, escuchar música, ir al cine, ver televisión: nunca me vas a ver hablando mal de un tipo de cine, de un tipo de programa o de un tipo de música. Hoy, con lo difícil que está todo, hacer ya es un montón. Celebremos los que tienen trabajo y ayudemos a los que no lo tienen, para que lo tengan. </p><p><b>—En ese sentido, ¿el rol del INCAA te parece importante?</b></p><p>—Claro que sí. Por supuesto. Hay muchas necesidades en la Argentina, pero pero <b>hacerle creer a la gente que si existe el cine los jubilados no van a cobrar es una maldad</b>. No es así. Hay un mensaje, seguramente a propósito, para que la gente, estando tan lastimada y con tanta necesidad, piense algo que no es real.</p><p><b>—¿Nos están haciendo enojar, pelear entre nosotros? </b></p><p>—No sé. Me parece que estamos con muchas necesidades, y cuando un país tiene mucha necesidad, prender la mecha es más fácil.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/24FIJ76XFNFDFN55UF4OAQPYH4.jpg?auth=351d0ed3e6a72ceb4fb74f4850a1ad13cae6423fc22022f9c4d98232e0c198c5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1350" type="image/jpeg" height="1350" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Maximiliano Luna)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maximiliano Luna</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Peter Lanzani sorprendió con un rotundo cambio de look: el motivo]]></title><link>https://www.infobae.com/teleshow/2025/09/03/peter-lanzani-sorprendio-con-un-rotundo-cambio-de-look-el-motivo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/teleshow/2025/09/03/peter-lanzani-sorprendio-con-un-rotundo-cambio-de-look-el-motivo/</guid><dc:creator><![CDATA[Sebastián Volterri]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor se mostró con un estilo completamente diferente al que acostumbraba a usar desde hace un tiempo]]></description><pubDate>Wed, 03 Sep 2025 18:14:51 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7U2HQNITBFA6LLAMYVW2W2N3EY.jpg?auth=53e700a8c2ed7372051887fa7be83f7efd92f73c263294f37c41f0f672961484&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Peter Lanzani dejó atrás un look por el que había sido ampliamente cuestionado (Fotografía: Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p>El bullicio en la puerta del <b>teatro Broadway</b>, en plena <b>calle Corrientes</b>, parecía, por un instante, condensar toda la ansiedad de quienes no se resignan a ver a sus ídolos solo sobre el escenario. Una multitud esperaba a <a href="https://www.infobae.com/tag/peter-lanzani/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/peter-lanzani/"><b>Peter Lanzani</b></a> al salir de la función. Pero esta vez no era solo por una foto o un autógrafo: los teléfonos se alzaron cuando apareció y la exclamación se volvió un eco en las redes sociales: <b>Peter se cortó el pelo</b>.</p><p><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2025/09/01/peter-lanzani-senti-que-me-apagaba-y-necesite-pedir-ayuda/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2025/09/01/peter-lanzani-senti-que-me-apagaba-y-necesite-pedir-ayuda/">Hace apenas unos días, en una entrevista para <b>Infobae</b></a>, el propio actor se permitió una confesión poco habitual en tiempos de blindaje emocional. <b>“A mí me han tildado de todo, desde sucio, de linyera, y he sido desde un zurdo de izquierda asqueroso hasta un facho de derecha. Hiere. </b>Somos, por sobre todas las cosas, seres sensibles. Por más que hay gente que se haga la dura, <b>las balas pasan, claro que duele”</b>, admitió el actor. Aunque suele disimular con humor los embates, esta vez la sinceridad laceró un poco más el rol de “punching ball” que otros le adjudicaron.</p><p>Sin embargo, la verdadera razón del corte de cabello obedeció a una cuestión que poco tuvo que ver con la estética: <b>vino impulsado por el reestreno de </b><i><b>El Emperador Gynt</b></i>, la obra en la que Lanzani interpreta a 14 personajes distintos, todos encarnados en Pedro Gynt, el viajero de las fantasías existencialistas. “Hoy me voy a cortar el pelo y me voy a dar cuenta que me va a cambiar la fisicalidad. Y eso es lo que trato de buscar en los personajes. Te coloca en otro lugar o te pone un peso, o te abre los hombros, o te hace respirar de otra manera, o te tira una mirada más al ras de los ojos, o con una leve soberbia, o con una angustia para abajo...”, reflexionó él mismo sobre el proceso.</p><p>La temporada de septiembre en el <b>teatro Broadway</b> lo verá todos los martes y jueves, mientras la tragicomedia —que explora el poder del “yo” y el autoconocimiento— dialoga indirectamente y con humor sobre cómo afectan las críticas a la propia autoestima. El destino de Pedro Gynt, empeñado en convencer al “Fundidor de Almas” de su valía, parece un guiño a la batalla interna de muchos artistas ante el ojo ajeno.</p><p>Al final, las redes, los pasillos del teatro y hasta las viejas fotos de la adolescencia recobran sentido: lo superficial se fusiona con lo profundo, el cambio de look se transforma en símbolo. Lo cierto es que Peter Lanzani, para bien o para mal, volvió a ser noticia, ocupando el centro del escenario incluso al bajar el telón. ¿Y quién puede decir cuál será su próximo acto?</p><p>No resulta extraño, entonces, que sus seguidoras vibraran en la puerta del teatro cuando lo vieron con el pelo cortado. Una usuaria en <b>X</b> (antes Twitter), no dudó en plasmar el momento: <b>“La cantidad de gente que lo esperó a la salida de la función y él se sacó foto con todos, por más cansado que estaba. Es un ángel (sí, secortó el pelo)”</b>. Y otra, con nostalgia, escribió: “Peter Lanzani con el pelo corto y de fondo un póster de ‘Patito Feo’, ¿volvimos al 2008?”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BIHMQJEFD5FI5MWO223FUUEBFU.jfif?auth=9a2d384106b4cad8344327490b2571160b3945c63e7d4c245f82381a386c2649&smart=true&width=1152&height=2048" alt="Peter Lanzani sorprendió con su nuevo look (Crédito X/dda1ana)" height="2048" width="1152"/><p>Las redes sociales, ese escenario tan voraz como inestable, se llenaron de comentarios y comparaciones. No faltó quien apuntó que los críticos no se arrepintieran ahora “diciendo que lo aman”, ni las que, evocando los años de “Casi Ángeles”, aseguraron que solo quien tuvo a Lanzani como primer amor tuvo una niñez completa.</p><p>Pero entre los flashes y la euforia, quedaba flotando una pregunta: ¿el cambio de imagen fue una rendición ante la presión de los prejuicios o un acto voluntario, casi artístico? <b>Peter Lanzani lo aclaró</b>, a su modo, en aquella entrevista: “El error es tratar de encantar, quizás... Es increíble cómo todavía seguimos junando a la persona por sus apariencias. Es algo que va a ser difícil de cambiar y cada uno es y puede hacer lo que pueda. Está bien, yo respondo con lo que hago. Pero bueno, trato hoy día de darle un poco más de bola. No tengo un look que me defina porque hace muchos años que no me corto el pelo como yo quisiera, porque si yo me cortase el pelo como quisiera, tendría cosas rarísimas, porque me gustan, lo más probable”. Sus palabras, amplias pero ciertas, interpelan más allá de la inmediatez viral: <b>la apariencia como campo de batalla, la autenticidad como trinchera</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CGHCEYAL7RD7VDOCR7SPHTC3LI.jfif?auth=da131572d92f1767c8cddce70e47cd8181c91074f9612b7d561e15fd14d4c3f4&smart=true&width=1152&height=2048" alt="El actor fue el centro de las miradas (Crédito X/dda1ana)" height="2048" width="1152"/>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/6RHP3FIJFRCV3NRAYUB3LQTCGI.jpg?auth=66eb686aa6567e004dac77311e626a7b338dce357f90f178fbafa4c64cbbee09&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fotografía: Adrián Escandar]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ADRIAN ESCANDAR</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Guillermo Francella, del niño que no se perdía un acto escolar al artista que llegó a los Oscars y quiere ser abuelo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/03/guillermo-francella-del-hombre-que-no-se-perdia-un-acto-escolar-al-actor-que-llego-a-los-oscars-y-quiere-ser-abuelo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/03/guillermo-francella-del-hombre-que-no-se-perdia-un-acto-escolar-al-actor-que-llego-a-los-oscars-y-quiere-ser-abuelo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[“En la mano de obra, el argentino es algo extraordinario”, dice el actor, a pocos días del estreno de la película “Homo Argentum”, en la que da vida a múltiples personajes a lo largo de 16 relatos. En esta entrevista con Infobae, el actor compartió anécdotas y aspectos desconocidos de su personalidad. También mencionó el lazo de amistad con sus hijos y su deseo de tener nietos]]></description><pubDate>Sun, 03 Aug 2025 12:39:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Lleva una barba muy tupida, otra recortada. Está afeitado al ras y con bigote. El pelo corto y prolijo a veces, también largo y revuelto otras tantas. Lo usa canoso, lo tiene castaño, y hasta se lo ve pelado. <b>Guillermo Francella</b> muestra un aspecto distinto en cada uno de los 16 relatos de la película <i><b>Homo Argentum</b></i>, que el propio actor ayudó a seleccionar entre casi 40. Pero siempre es él. Apenas aparece en la pantalla es imposible no reconocerlo. Y puede que el secreto esté en sus ojos: ninguna mirada transmite tanto como la de Francella.</p><p>Esa mirada ganó en profundidad a lo largo de 45 años de trayectoria, si es que no contamos su primera aparición como extra en un filme de Olmedo, allá por 1973. Fue pícara en un comienzo, cómplice después, cargada de matices más tarde, cuando se animó a dar el salto y evitó así quedar atrapado en el único matiz de actor de comedia.</p><p>Francella se siente a gusto entre “esos dos colores”, como los define: es aquel de <i>El secreto de sus ojos </i>tanto como el de <i>Poné a Francella</i>. “Y el de <i>Casados con hijos </i>o <i>El robo del siglo</i>. Y <i>Corazón de León</i>. <i>Papá es un ídolo</i> y <i>Un argentino en Nueva York</i> eran muy familiares y pochocleras. Después tuve otros contenidos que me interpelaron más, y me gustó. <i>El secreto... </i>fue el trampolín más maravilloso para que autores y directores me convoquen sin tener tanto temor a que mi presencia sola distraiga algo que hayan escrito. Y los entiendo".</p><p>Pero ahora nos convocan los 16 personajes de <i>Homo Argentum</i>, el nuevo filme de <b>Mariano Cohn</b> y <b>Gastón Duprat</b>. Los creadores de <i>El encargado</i> -que ya tiene su cuarta temporada filmada- llevan a la pantalla grande el espíritu del neorrealismo de la época dorada del cine italiano, allá por los 70. Como lo define el actor, el filme se desenvuelve en “ese formato de viñetas, de pequeños episodios sin un hilo conductor, pero que con mucho humor y crítica social”.</p><p>Guillermo palpita el estreno en las salas -porque no pasará pronto por las plataformas, y lo celebra- previsto para el 14 de agosto. Y se prepara para descansar, en un semestre final que, de manera extraña, lo tendrá sin trabajo. Así lo prefirió. Para el año que viene -lo dice como una infidencia- quedará su regreso al teatro con <i><b>Desde el jardín</b></i>, la comedia de <b>Peter Sellers.</b></p><p><b>—En la primera viñeta de </b><i><b>Homo Argentum </b></i><b>decís que el argentino le pasa el trapo a cualquiera.</b></p><p>—Y... sí.</p><p><b>—¿Lo sentís?</b></p><p>—Un poco siento que somos de una solidez absoluta, individualmente. Muchos hablan de que Estados Unidos tiene un sistema tan sólido que no le llegamos ni a los tobillos, pero en la mano de obra, en la tracción a sangre, <b>el argentino es algo extraordinario</b>. Lo dicen en todos lados. En esa viñeta, por ejemplo, hay un dilema moral que me encantó: ¿qué hacés en un momento límite, si sucede algo acá, en este instante? ¿Ya sabés cómo vas a reaccionar? Por lo visceral que soy, creo que sabría cómo reaccionar. Pero me mediría en algo violento o incómodo.</p><p><b>—¿Estuviste en alguna situación límite?</b></p><p>—Me acuerdo que hubo un pequeño temblor aquí (una réplica de un sismo en San Juan), yo estaba en un edificio y me asusté. Me vi corriendo como un desaforado, pero también veía gente que podía ayudar para bajar. En la película sentís que hay una lección moral o algo que te interpeló, y te quedaste como diciendo: “Dios mío, la vida que yo hago. Me preocupo por esto, por aquello. ¿Tiro todo, largo todo?”. Es para salir del cine y cuando estás en la pizzería, hablar, hablar y hablar…</p><p><b>—En la película también se habla del nido vacío, de la partida de los hijos. ¿Qué te pasó a vos con el crecimiento de Nico y Yoyi?</b></p><p>—Y... fue duro. Ellos tienen que crecer y era lógico, pero <b>cuando se fueron y quedó el nido... fue un vacío.</b> Es eso: por más que haya una cotidianeidad en los llamados, en los encuentros, porque no es que se hayan mudado a otro país, y la frecuencia esté, no es lo mismo.</p><p><b>—¿En algún momento tuviste miedo de que tus hijos se fueran a vivir a otro país?</b></p><p>—No, no. Realmente no me gustaría. Tengo amigos que los hijos se fueron del país y están mal. Los veo.</p><p><b>—¿Tus amigos o los hijos?</b></p><p>—Buena pregunta... Mis amigos; los hijos, no sé. Sé que se encuentran y “¡qué lindo que es cuando estamos juntos!”, pero después la vida sigue y (sus hijos) empiezan a tener su propia vida en otro país. Y económicamente, estos amigos podrían irse a vivir a ese país para que no haya distancia, pero sienten que no va. Y los veo mal, los veo mal... Me da pena.</p><p><b>—¿Nico y Yoyi nunca lo plantearon?</b></p><p>—No, nunca. Nico sí filmó bastante afuera. Fue a España, estuvo como cuatro meses con una serie. “En cualquier momento se engancha con alguien o pasa con algo”, (pensé). Es normal. Y un día me dijo: “Ni en pedo me quedo acá, eh. Me muero. Nada que ver. Se habla otro idioma, por más que hablen español”. Me pasó en Estados Unidos cuando filmé <i>Un argentino en Nueva York</i>, la que hicimos con Nati (Oreiro). En la cotidianeidad, lo veías que... “¡Guau! Mirá la mesa del catering. Esto es el primer mundo”. Había vitaminas, había de todo. Ahora, cuando lo vas frecuentando, nada que ver: todo milimétrico, burocrático. Nosotros no es que lo atamos con alambre: lo resolvemos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ENQ6TZBOD5GYZEJ3WYLLO6AMNQ.jpg?auth=235fb9009c1113364db15ac75604290504d216fbddf633a866ceb062d9012ba2&smart=true&width=1173&height=918" alt="Guillermo y Yoyi Francella" height="918" width="1173"/><p><b>—¿Sos celoso de Yoyi?</b></p><p>—No. La amo con locura pero no tengo celos. Está en pareja desde hace muchos años con alguien al que quiero un montón.</p><p><b>—¿Se la hiciste un poquito difícil al principio, sí o no?</b></p><p>—No, nunca se la hice difícil. Según ella, soy medio secote de entrada, pero yo no me veo así. Capaz que se me ven los piolines: “¿Cómo te va?” (sonríe). Pero nada más. No creo. Hoy tenemos un vínculo hermoso (con mi yerno): lo quiero y me quiere. Es amoroso el pibe. La quiere a ella, que es fundamental, y ella a él. Pero no he sido celoso en ese tema. Tampoco me ha dado grandes motivos, no estaba todo el día de locura.</p><p><b>—¿Yoyi con vos, es celosa?</b></p><p>—Hace que no, pero creo que sí. Un poquitín, sí. Somos muy compañeros, muy amigos.</p><p><b>—Sale Graciela Alfano a decir que le gusta hablarte al oído, y Yoyi va a salir a marcar. </b></p><p>—(Risas) Un poquito: “¡¿Y esto?!”. Sí, sí. La amo a Graciela. Amorosa. La conozco hace tantos años... Cuando fue el Día del Amigo, hablamos (con mis hijos) de que también son mis amigos. ¿Viste ese límite tan delgado entre papá-amigo? Hay que ser papá; yo soy papá. Pero también son mi fuente de consulta, y yo de ellos: me consultan respecto de un papel, me hacen leerles algo.</p><p><b>—¿En su adolescencia, los chicos no te trajeron dolores de cabeza?</b></p><p>—Te juro que no. Es lo más fácil que ocurra, pero no me pasó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PS6KWWVL2FGB3K7V7B2ITGKJ7M.jpg?auth=b0ac98672c685957aba4803883b0aed3b9cdf7c2152b2a9b2ee7651bda34baf8&smart=true&width=980&height=640" alt="Guillermo Francella: "Era capaz de parar un canal un ratito para ir a ver el acto escolar"" height="640" width="980"/><p><b>—¿Y vos a tus padres, en tu adolescencia?</b></p><p>—Mi hermano era más quilombero que yo. Yo era tranquilito y en el colegio, normalote: un 6, arañando para no llevarme muchas (materias).</p><p><b>—¿No los citaban a tus padres?</b></p><p>—¿Por mala conducta? No, no. A veces, pero nunca fui muy rebelde.</p><p><b>—¿Agarrarte a piñas, no?</b></p><p>—A veces. Muy esporádicamente. Nunca fui violento, de pelearme.</p><p><b>—¿Nunca te fueron a buscar a la comisaría?</b></p><p>—Nunca. Una vez me <i>chuparon </i>en la época del Proceso, en un bar: “Vos vení conmigo”, me dijeron. “Hay cuatro acá, ¿por qué yo? ¿Qué pasó?”. Me quedé. Y me metieron en un calabozo. Nunca entendí qué pasó. Averiguación de antecedentes, ¿te acordás? </p><p><b>—¡Qué susto!</b></p><p>—Era: “Ay, ¿qué hago acá?”. Me meten en un calabozo, con gente. “¿Vos tenés cigarrillos?”; “No tengo cigarrillos”. Yo estaba temblando como una hoja, tenía 17 años. Me habían sacado todo y quería un pulóver porque me habían sacado todo, y tenía frío. “¿Por qué gritás vos?”, dice uno y me mira: “¡Francella!”. Era un compañero mío que estaba haciendo la colimba y lo llevaron a esa comisaría. “¿Qué estoy haciendo acá?”, le digo. “Quedate tranquilo, ya se contactaron con tu papá, ya va a venir a buscarte”.</p><p><b>—Eso fue en la dictadura. Qué susto, porque el final podría haber sido otro.</b></p><p>—Claro. Por supuesto que sí, por supuesto que sí...</p><p><b>—Tus hijos no te dieron un dolor de cabeza, pero Yoyi te trajo un novio hincha de Independiente.</b></p><p>—Eso sí... Inexplicable. “Hija, ¿es necesario esto?”, le digo. “¡Papá, por favor!”. Pero él es muy respetuoso con su club y yo con el mío, no hay nada para verduguear o para decir. Silencio. Se habla de fútbol, pero un fútbol general. Me felicita cuando ganamos la Copa Sudamericana, yo a ellos cuando triunfan: “Bien, felicitaciones”. </p><p><b>—¿No miran juntos un Racing-Independiente?</b></p><p>—No, no, no. No creo que pueda.</p><p><b>—Y si llega algún nieto, ¿qué vamos a hacer con esta situación?</b></p><p>—Yo soy muy respetuoso: es del papá y de la mamá. Pero la mamá es de Racing.</p><p><b>—Mucho código.</b></p><p>—Me parece que es como tiene que ser, ¿no? Sé de abuelos que les comen la cabeza a los nenes con la camisetita. Cuando Nico era chiquito, había fiestas en las que siempre estaban jodiendo con que se haga de River o de Boca. Yo me daba cuenta y decía: “Corten, con eso no se jode”. Tengo un amigo que lo taladraba: “Pará un poco porque me voy a enojar”, le dije. Tenía miedo de que en ese segundo, como los demás compañeros eran de otro club y su club perdía, le pase eso. Pero no. Es muy fana de Racing.</p><p><b>—No tenés redes. ¿Vos entendés la plata que te estás perdiendo por no usarlas?</b></p><p>—Todos me lo dicen, sí. Lo sé. Pero también creo son tan tóxicas... No te puedo mentir: tengo (una cuenta) con nombre de fantasía porque me encanta ver los reels. Me divierto mucho con los de bebés, los de perros. Me vuelvo loco con los animales.</p><p><b>—¿Tenés perros?</b></p><p>—Sí, tuve toda la vida. Ahora no. Crié uno y ahora me lo llevó Yoyi porque vive sola. Le digo: “Traemelo, por favor”. Ella es muy cuida con su perro y tiene miedo de que yo le comparta un alimento que no debe comer. Pero me lo trae un ratito y se lo lleva. La verdad es que se me había muerto un golden. No sabés lo que fue: una congoja, una tristeza... Y pasa el tiempo. Yo no quería más una mascota y ella (Yoyi) me dice: “Tengo ganas de una mascota”. Y yo decía: “No, no, no...”. Ahora están muy de moda los labradoodle. Un día lo fueron a ver adonde lo daban y le ponen una camisetita de Racing, le sacan una foto y me dicen: “Papá, él pide venir”; “No hija, por favor, un perro no. Lo que yo sufrí...”. Un día vuelvo del teatro como a las dos de la mañana, estaban todos durmiendo y aparece una pelota. ¡Casi me desmayo! Lo agarré, me lo quedé, no dormí en toda la noche; me daba besos. Y cuando pasaron varios años ella se fue a vivir sola y se lo llevó.</p><p><b>—¿Querés que hagamos una campaña buscando un perrito para Guillermo?</b></p><p>—¡Me encantaría! Un perro. Es que a veces estoy medio solo. Todos me dicen: “Vos viajás mucho, y que el perro esté solito no está bueno”. Y tienen razón. Pero tengo ganas.</p><p><b>—¿Qué te pasa con la gente y el amor en la calle?</b></p><p>—Es hermoso. Es algo indescriptible lo que vivo de hace muchos años. De cualquier edad, del abuelo al nieto. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HIUGGSLW2FDZFNIUYDUTZDAOFQ.jpg?auth=2d67fa520c893450107391d9140d2237002d9d5ee92813e65b0599644b9c2937&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Guillermo Francella con Tatiana Schapiro en Infobae." height="1280" width="1920"/><p><b>—Hay chiquitos que te conocen antes por un meme que por tantos trabajos</b></p><p>—Lo sé. <b>Soy un meme caminando</b>. Es algo muy significativo ese amor porque tal vez una mamá me dice: “Te escucha la voz y ya gira la cabecita” Me lo han dicho hasta de estudios de publicistas donde me cuentan: “Medimos el target porque queríamos ver. Y, casi nos morimos, va de un lado al otro, el de Boca y el de River”. Una cosa muy llamativa.</p><p><b>—Guille, contame cómo es subir a recibir un Oscar.</b></p><p>—¡<i>Uff</i>! Fue algo extraordinario. Primero, estar nominados fue lo más movilizante que me había pasado. Y después, tener la posibilidad de ir a Los Ángeles... Divino. Indescriptible. Esa emoción... Yo estaba con una productora argentina. Porque iba a ser Marynés (Breña), mi esposa, y no pudo (ir) porque había seis (invitaciones) y eran cuatro para el director (Juan José Campanella) y el productor, con sus esposas, y quedaban dos. Yo fui con Mary, pero la productora argentina quería ir también. Bueno, fue un tema. Yo no iba a ir y Juan me decía: “Vení”. “Yo voy, ¿pero cómo hago?”. Y al final, pude. Pero pasó eso de la entrada.</p><p><b>—¿Todo eso trajo algún distanciamiento con Darín?</b></p><p>—¿Conmigo?</p><p><b>—Sí.</b></p><p>—No. </p><p><b>—Porque en algún momento se dijo que no había buena onda entre ustedes.</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Está todo bien con Ricardo?</b></p><p>—Sí. Con Ricardo acabamos de hacer un comercial juntos. Nunca hubo problemas. Algo pasó que Ricardo no pudo ir; creo que estaba haciendo teatro. A mí me dio pena porque me hubiera gustado ir con él. Me acuerdo que lo llamo, le digo, y me dijo: “Andá, acompañalo a Juan”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KRJHDUO6TVH7NCK2YPKYH5MPAA.jpg?auth=edbff20446a2a217e9af4029eb42f30c092859724f94355d35da02aaa79a57b7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Guillermo Francella en "El encargado" (Disney)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Por qué trabajás tanto?</b></p><p>—Mira, me ofrecen cosas que me seducen mucho, pero no me gusta cuando se me pega todo. Entonces, vos decís por qué trabajo tanto: bueno, a veces me equivoco y se me mezclan las fechas y se me pegó todo y terminé quemado. Ahora, este semestre, voy a estar sin querer filmar. No voy a hacer nada.</p><p><b>—¿Disfrutás ese tiempo libre? </b></p><p>—Sí. En una época no: <b>me costaba disfrutar el ocio. Me aburría</b>. Después de ir a visitar a diez amigos, de almorzar con ellos, volvía a mi casa y estaba esta cosa de que no me aguantaba. Ahora disfruto de mis momentos libres. Ahora, ya más grande, más maduro, le encuentro la vuelta al ocio: tengo una vida social muy linda, tengo muchos amigos, siempre estoy muy acompañado y me gusta. Y el trabajo no lo padezco. Lo amo.</p><p><b>—Trabajar de lo que a uno le gusta es un privilegio enorme. </b></p><p>—Creo que te debe suceder lo mismo porque amarás tu profesión: interrogar, preguntar. Es hermoso. Yo fui periodista cuando terminé mi colegio secundario.</p><p><b>—¿Es verdad que te echaron?</b></p><p>—Sí, de la revista <i>Gente</i>. Ellos dicen que me salvaron la vida, pero no, no. Es verdad: me echaron.</p><p><b>—¿Harías streaming? </b></p><p>—Creo que no. Sí un late. La vez pasada me reía mucho</p><p><b>—Cuando estuviste con Mario Pergolini.</b></p><p>—Sí con Mario. Y un día también estuve con Migue Granados en su programa de cable, y me dejó solo porque fue al baño: “Ahora vengo Guillermo y era en vivo”. Digo bueno, estoy acá, y arranqué y me divertí. Creo que algún día, no sé, tendría que tener mucha gente que me ayude a prepararlo. Pero <b>no tengo asignaturas pendientes en mi profesión</b>.</p><p><b>—¿Te importa la plata?</b></p><p>—Sí. Tenerla, cuidarla, saberla usar. Saber invertir.</p><p><b>—¿Y sabés invertir?</b></p><p>—Soy muy conservador, muy cuidadoso. No soy de escolasear la plata. Me la gano trabajando y después, que mínimamente no pierda plata con la inflación. Trato de llevarme bien. Sí, me llevo bien. </p><p><b>—O sea, te administrás vos.</b></p><p>—Sí. Cuando delegué, muy bien no me fue. No me gusta delegar mucho. Me llevo mejor haciéndolo analógicamente, no tan digital, no tan elaborado.</p><p><b>—¿Hay un Excel o una libretita que se lleva?</b></p><p>—Recordatorios en el celular; vencimientos, las transferencias, sueldos. Bien.</p><p><b>—Guille, lograste ser uno de los hombres más populares y queridos de Argentina, y a la vez, hacer de tu vida privada un espacio muy cuidado. ¿Cómo lo conseguiste?</b></p><p>—Y... porque ambos (por Marynés) lo pensamos de ese modo. Traté de que nunca sea invadido. E intenté proteger a ultranza todo lo que fue mi familia: mis hijos, mi vida; cuando vivía, mi madre. Intenté vivir como un papá normal. <b>Era capaz de parar un canal un ratito para ir a ver el acto escolar y volvía corriendo con el coche a doble fila.</b> Esta cosa que muchos dicen: “Me la perdí, crecieron y, por tanto trabajo, no los vi crecer”. Creo que nadie tenía tanto trabajo como yo cuando mis hijos eran chicos: hacía de todo al mismo tiempo, no paraba de filmar. Pero siempre estuve con ellos y traté de que eso siempre se mantenga. Y Marynés fue igual que yo, en todo sentido: nunca deseó que algo pase, que trascienda. Al contrario, fuimos muy cuidadosos. Y trascendieron muchas cosas que hubieran sido muy interesantes para la prensa, pero traté de protegerlos siempre.</p><p><b>—Qué bueno poder decir: “Estuve siempre”, y no estar a esta altura diciendo: “Me lo perdí, se me pasó”.</b></p><p>—Yo no me perdí de nada. De eso estoy contento. Siempre fue muy de estar con ellos. Al día de hoy, estamos juntos.</p><p><b>—¿Y qué te pasa cuando trascienden cosas de tu vida personal?</b></p><p>—Y... me desestabiliza, porque no estoy acostumbrado a verme en un videograph. Es algo que nunca me gustó.</p><p><b>—¿Levantás el teléfono, llamás a un periodista y le decís: “No, dale, por acá no”, o dejás que corra?</b></p><p>—No. A veces me han cuidado con cosas que me han pasado en la vida. Pero nunca llamé a alguien para que no diga algo. No, no. Aparte, tampoco tuve motivos. Pero cuando suceden cosas así, decís: “¿Y ahora?”. Es raro. Sí, no me siento cómodo porque en mi vida me pasó de todo, y nunca se sabe nada.</p><p><b>—¿Qué tenés ganas de que pase en tu vida? ¿Qué querés que se venga?</b></p><p>—Tengo ganas de nietos.</p><p><b>—¿A quién le estás insistiendo más?</b></p><p>—No, no insisto. Pero tengo ganas. Y tengo ganas de vivir esto como lo vivo: vivir de lo que amás es de elegidos. Como nos sucede a los que trabajamos en esta profesión tan difícil, en la que no hay tanto trabajo. Te sentís pleno por poder hacerlo pero por otro lado, te angustia porque tenés pares que no trabajan. Mis hijos son actores y están con una… Está tan raro todo el clima del medio audiovisual que Dios quiera que se revierta, que de a poquito vuelva a aparecer. Es muy importante que la gente vuelva a concurrir a los cines. Porque si no son películas de Marvel, la gente no va al cine.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4IXVWDUJ7RHVVFLUMUGQQ3XV6Q.jpeg?auth=c4b87a39fcc4f05c1184662d0b7315cada2479b8682efda69e585e3ee9fd43b1&amp;smart=true&amp;width=1280&amp;height=853" type="image/jpeg" height="853" width="1280"/></item><item><title><![CDATA[El look de los actores de Harry Potter: de túnicas y varitas a sofisticación y activismo    ]]></title><link>https://www.infobae.com/tendencias/2025/07/21/el-look-de-los-actores-de-harry-potter-de-tunicas-y-varitas-a-sofisticacion-y-activismo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/tendencias/2025/07/21/el-look-de-los-actores-de-harry-potter-de-tunicas-y-varitas-a-sofisticacion-y-activismo/</guid><dc:creator><![CDATA[Pilar Alvarez]]></dc:creator><description><![CDATA[Los actores que dieron vida al universo mágico dejaron atrás sus icónicos atuendos para adoptar estilos propios, mientras siguen como figuras influyentes en la industria del entretenimiento]]></description><pubDate>Mon, 21 Jul 2025 18:53:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YQUZG3ULTRH2FLWH3YY656O5RA.jpg?auth=3e1df236f02575e4db6a3113c40a5c74d496b0c83dc59215f2f019f660843af1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="(Warner Bros.)" height="1080" width="1920"/><p>En 2001, <a href="https://www.infobae.com/tag/harry-potter-y-la-piedra-filosofal/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/harry-potter-y-la-piedra-filosofal/"><b>Harry Potter y la piedra filosofal</b></a><b> </b>marcó el inicio de una de las franquicias cinematográficas más exitosas y duraderas de la historia. Los actores, entonces en su mayoría adolescentes o jóvenes, cautivaron al público con personajes que se volvieron parte de la <b>cultura popular. </b></p><p>Más de veinte años después, las estrellas del universo mágico han dejado atrás túnicas, varitas y peinados característicos para abrirse camino con un estilo propio en la <b>industria del entretenimiento </b>y la vida pública. </p><h2>Emma Watson: de estudiante a referente de la moda y el activismo</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GM7GLQJFZZAOPOG7S63CZKNDUA.jpg?auth=8eea9259ab373e2e49ef223e81dfa1867fdddfe42c0caf89bde1b0da73478cc3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Dejó atrás el uniforme de Hogwarts para convertirse en un referente global de la moda y el activismo, con un estilo elegante y compromiso con la sustentabilidad (EFE)" height="1080" width="1920"/><p><b>Emma Watson</b> se transformó a lo largo de la saga, mientras en la ficción su personaje, Hermione Granger, tenía una imagen de niña estudiosa y algo tímida, al crecer, en la vida real, adoptó un estilo elegante y de perfil internacional. Tras su última aparición en la serie de películas, en 2011, Watson se mostró con una estética sofisticada, colaborando con marcas de moda y desarrollando un perfil comprometido con la sustentabilidad. </p><p>En eventos recientes se la vio con cortes de pelo modernos y maquillaje discreto, priorizando prendas de diseñadores que apuestan por la ética ambiental. Su influencia trasciende la moda: como <b>defensora de la igualdad y embajadora de la ONU</b>, Watson utiliza su presencia pública para dar visibilidad a causas globales.</p><h2>Daniel Radcliffe: de icono juvenil a versatilidad y sencillez</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M3ELRQPKTVAIHG5QD76XEDAPSY.jpg?auth=bfc70d96e974b0817bf3e652584af4a287a1533865a2652a15b5e9b154f5eb1a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Superó la imagen del joven mago y construyó una identidad versátil, alternando looks casuales y sobrios que reflejan su flexibilidad profesional (REUTERS)" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://www.infobae.com/tag/daniel-radcliffe/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/daniel-radcliffe/"><b>Daniel Radcliffe</b></a>, quien durante años llevó el inconfundible flequillo y las gafas circulares de Harry Potter, abandonó ese aspecto escolar tras el cierre de la saga. Su cambio de imagen ha llamado la atención por la naturalidad con la que transicionó hacia <b>looks sobrios y discretos </b>fuera de pantalla. </p><p>Actualmente, frecuenta un estilo casual e informal, priorizando el confort, aunque en estrenos y galas ha optado por <b>trajes ajustados y cortes de cabello prolijos</b>. </p><p>Radcliffe experimenta con su imagen en función de sus proyectos: para algunos papeles adoptó barbas, bigotes o looks poco convencionales. Ha demostrado una <b>flexibilidad pública y profesional.</b></p><h2>Rupert Grint: de adolescencia rebelde a madurez relajada</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FTIKME27PVDCZGCCEJKRVILAP4.jpg?auth=6f62bf70c3aa1a76eddeeb0914bd8e0a447f2d5168140c8587452b3f5d953d69&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pasó de la adolescencia rebelde de Ron Weasley a una imagen relajada y madura, optando por estilos urbanos y cómodos adaptados a su vida actual (@RUPERTGRINT)" height="1080" width="1920"/><p><b>Rupert Grint</b>, recordado por las pecas y el pelo rojizo de<b> Ron Weasley</b>, también supo reconvertirse. Después de la saga, Grint se inclinó por una apariencia más<b> urbana y sobria</b>, abandonando los peinados juveniles por cortes menos estructurados y ropa cómoda, como camperas, sudaderas y zapatillas de lujo. </p><p>Suele mostrarse sin pretensiones, pero su elección de looks ha evolucionado junto con su carrera y su paternidad reciente. Se presenta más sereno en <b>alfombras rojas y en eventos benéficos</b>.</p><h2>Jason Isaacs: de villano a sofisticación moderna</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OBRITKYFTNF2JIQNQBU62LQSLA.jpg?auth=832ca75529e3032b00184245ea1b2aa0a60855a2e620f255a80e06938eaa210f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Dejó el dramatismo de Lucius Malfoy y su peluca platino para adoptar un perfil elegante y moderno, con prendas clásicas que marcan su distinción fuera del cine" height="1080" width="1920"/><p><b>Jason Isaacs</b> interpretó a<b> Lucius Malfoy</b> con una peluca rubio platino y vestuario negro, aristocrático, frío y elegante. Fuera del papel, Isaacs siempre prefirió un look sencillo y moderno. Hoy suele mostrarse con su <b>cabello natural</b>, ocasionalmente con barba, y elige <b>prendas clásicas,</b> camisas abotonadas y americanas. </p><p>Su transformación física subraya la diferencia entre el personaje y el actor, y su imagen se adapta tanto a producciones teatrales como al cine y televisión.</p><h2>Tom Felton: de Slytherin a estilo contemporáneo y relajado</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JGUTUR7JE5FWHOCL5MRMWZ2UR4.jpg?auth=71800ee22e018d2178ecf5559d62e0b924502558a30c0cf07dfa04b385e4a4dc&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Se distanció del aire aristocrático de Draco Malfoy para construir un look juvenil y desenfadado, con combinaciones informales que resaltan su faceta contemporánea (REUTERS)" height="1080" width="1920"/><p><b>Tom Felton</b> fue durante años la referencia visual de<b> Draco Malfoy</b>, incluido su famoso cabello rubio platino. Tras concluir la saga, Felton regresó a su color rubio oscuro natural y dejó de lado el vestuario aristocrático de su personaje. </p><p>Su estilo es ahora juvenil y fresco, combinando camisetas holgadas con chaquetas de vestir en eventos formales. En redes sociales suele compartir su día a día con atuendos desenfadados, manteniendo así la conexión con su público más joven.</p><h2>Robert Pattinson: de mago adolescente a ícono versátil</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V463TLKVMFATPKH7OSONL5PZPA.jpg?auth=1d3ae8f63056b1e3302c02c5e3f613239df05fd8190272e38f80945b88659513&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Del alumno ejemplar de Hufflepuff a icono de la moda internacional, hoy destaca por su estilo sofisticado y ecléctico, lejos de su imagen en la saga" height="1080" width="1920"/><p><b>Robert Pattinson</b> interpretó a<b> Cedric Diggory</b> en “Harry Potter y el cáliz de fuego”, con el característico uniforme de Hogwarts y un peinado prolijo, acorde a su rol de alumno ejemplar. </p><p>Luego de la saga, Pattinson transformó su imagen, adoptando un estilo variado que combina trajes de diseñador, looks relajados y cortes de cabello modernos. Hoy está asociado a una estética sofisticada y versátil, muy distinta al aspecto juvenil que tuvo en la franquicia.</p><h2>Gary Oldman: de mago fugitivo a elegancia consagrada</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IXHJHEXBLFELZIRAQCU63XFQGU.jpg?auth=84154fa96c63f8150bec444ba9dc688f585fd2f8b6b042a941fcfefdc90ea14b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Evolucionó del aspecto desaliñado de Sirius Black a una figura de elegancia, reconocido por sus trajes, gafas de diseño y presencia distinguida en los eventos" height="1080" width="1920"/><p><b>Gary Oldman</b>, se destacó por su papel de <b>Sirius Black</b>, llevó el cabello largo y despeinado junto a vestuarios oscuros y de aire rebelde. Actor ya consagrado cuando hizo su paso por la serie de películas del pequeño mago, Oldman opta por trajes ajustados, gafas de diseñador y una presencia elegante en eventos públicos. </p><p>Actor, director de cine, guionista y productor, entre sus películas están JFK, Amada Inmortal, Drácula, de Bram Stoker, Romeo Is Bleeding, Léon, El quinto elemento, entre muchas otras.</p><p>Su look actual refleja madurez y distinción, en contraste con el estilo desaliñado de su personaje de Harry Potter. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HKDWMT7EVNDCLDDFRQIH7RLXGU.jpg?auth=2c99fa458526e0f9c09804e8cf31f51d384f788265eaaaeafffb530bc7d4aaff&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Warner Bros.)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Es sano toparse con esos demonios”: la depresión, el amor con Julieta Prandi y el renacer artístico de Emanuel Ortega]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/20/es-sano-toparse-con-esos-demonios-la-depresion-el-amor-con-julieta-prandi-y-el-renacer-artistico-de-emanuel-ortega/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/20/es-sano-toparse-con-esos-demonios-la-depresion-el-amor-con-julieta-prandi-y-el-renacer-artistico-de-emanuel-ortega/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Tiene 47 años, se lanzó como artista cuando era un adolescente de quince y ahora, después de estar una década fuera de los escenarios, vuelve. Las sensaciones de un Emanuel Ortega que dice que “escribiendo te peleás con vos mismo”, que asegura que “la industria de la música es muy cruel”, que confiesa haber atravesado ataques de ansiedad y que habla con admiración de su nueva familia ensamblada]]></description><pubDate>Sun, 20 Jul 2025 05:34:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Que <i>Bálsamo</i> sea tanto un proyecto musical -el de esta nueva etapa suya- como un concepto artístico y hasta personal, se explica ya desde su propio nombre: la música es el refugio <b>de Emanuel Ortega</b>.</p><p>Y que <i>Me haces bien</i> se llame la primera canción que lanzó desde su regreso como cantante, luego de diez años -y contando...- alejado del centro de la escena, también resulta significativo. La letra de este tema indie folk está inspirada en <b>Julieta Prandi</b>, aunque él nunca lo dirá, quizás porque prefiere cantarla. O cantársela, más bien: “Todo de vos me hace bien”, entona, con la guitarra entre sus manos.</p><p>Es curioso que este hombre de 47 años -que se lanzó en la música siendo apenas un niño de 15- confiesa que suele optar por el silencio, cuando es en la música donde mejor se desenvuelve. Eso sí lo dice: “Es lo único que me sale más o menos bien”.</p><p>Y sin embargo -lo dicho- hubo que esperar más de una década para escucharlo de nuevo. Fue una época tan instrospectiva como difícil, tan profunda en lo creativo como en la oscuridad que lo atrapó. Afuera, un mundo se derrumbaba (aquel que había construido con Ana Paula Dutil). ¿Y adentro? Adentro suyo, también. </p><p>Hoy, el hijo de <b>Palito Ortega</b> y <b>Evangelina Salazar</b>, regresa muy distinto a aquel que se topó con la fama -por mérito propio- en plena adolescencia. Ahora transista otra vida: la de las segundas oportunidades.</p><p>Y sí, hablamos de música. Y por supuesto, hablamos de amor. Y desde ya, hablamos de él. O mejor todavía: será él quien hable, quien cuente, y al fin, quien cante. “Siento tan distinto todo, vivo tan distinta, la vida que sentía que eso no podía ser muy distinto en el plano de la música”, advierte Emanuel sobre <i>Bálsamo</i>, y prestándose al diálogo sincero con <b>Infobae</b>-.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G7WBY36UAJC5JH4VJCHXZHQ2RY.jpg?auth=048eaf57ae495120b6f9f9b30a049a23d87511c2570f6778d0ad9cf5dd23a1dc&smart=true&width=1080&height=810" alt="Bálsamo es el nuevo proyecto musical de Emanuel Ortega" height="810" width="1080"/><p><b>—¿Estás con ganas de encontrarte con la gente en un escenario?</b></p><p>—Sí. Hace mucho que no toco en vivo. Y tengo ganas. También tengo curiosidad: no sé qué me va a pasar... Pero tengo ganas, sí. </p><p><b>—Contame de </b><i><b>Bálsamo</b></i><b>.</b></p><p>—Se empezó a gestar hace mucho, sin que hubiera un norte claro ni a conciencia. Fueron siete, ocho años de escribir mucho. Armé un pequeño estudio de grabación en mi casa y eso me permitió empezar a hacer y deshacer, prueba y error. Me ayudó también mucho a conocerme como hacedor de canciones. Y tuve un material que algunas cosas quedaron en el olvido, y otras le ganaron el examen al tiempo y las fui guardando. <b>De a poco empecé a sentir de vuelta ganas de compartir lo que estaba haciendo</b>, de que lo conozcan otros. No siempre pasa.</p><p><b>—¿Qué había pasado con esas ganas en estos años?</b></p><p>—Se habían visto afectadas por una serie de cosas.<b> Entré en una crisis fuerte</b>, como es ineludible que te pase cuando te peleás con lo que amás hacer. Ahí arranca una contradicción interna muy grande que te obliga a parar y decir: “¿Qué me pasa?”. Hasta que no terminás de entender de dónde viene, por qué, hasta dónde te va a afectar, no podés seguir saliendo a la cancha y jugar el partido haciendo de cuenta que está todo bien.</p><p><b>—Qué importante haberte permitido escuchar eso que te estaba pasando.</b></p><p>—Sí, pero también reconozco que algunas cosas se dieron para que yo también me pueda bajar de ese tren, que ya no corría a tanta velocidad, y eso me permitió animarme a saltar.</p><p><b>—¿Qué tipo de cosas?</b></p><p>—Principalmente, esta contradicción interna muy grande, que me estaba afectando un montón. Desde muy chico tuve claro que quería dedicarme a esto: grabé un primer disco con 15 años. Pero <b>cuando esa pasión te empieza a generar infelicidad</b>, tarde o temprano necesitás eyectarte de esa situación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JGXIOFSNH5DDDEMSFGFPRY2FBA.jpg?auth=2d592f6354b82fb0655aae823910d40b291c59022a0379eeac4d4b05e4f5f038&smart=true&width=1080&height=1350" alt="Emanuel Ortega grabó su primer disco a los 15 años." height="1350" width="1080"/><p><b>—Naciste siendo famoso.</b></p><p>—Hasta los 15 caminaba por la calle y alguna que otra persona por añadidura me podía reconocer, pero la palabra famoso es un montón. </p><p><b>—Bueno, ¿en una familia famosa?</b></p><p>—Okey.</p><p><b>—Hay videos muy lindos de tu infancia, en una casa muy artística.</b></p><p>—Sí, estuvo muy bueno. Somos muchos hermanos y eso lo hacía divertido. Mi hermano más grande (Martín Ortega) siempre fue muy creativo: andaba con una cámara prendida y recuerdo tener seis, siete años, y él filmaba todo y lo musicalizaba. Fue una casa divertida. Y también con líos, porque éramos muchos y entonces era fácil que apareciera el caos (risas).</p><p><b>—Y entre todos, ¿cuál eras vos? ¿El que se portaba bien, el obediente, el que era un quilombo?</b></p><p>—Me portaba bastante bien pero no tanto como aparentaba. Me tenían conceptuado como el más tranquilo, pero en silencio sabía mandármelas.</p><p><b>—¿Y eras más de papá o de mamá?</b></p><p>—Y... me parece que los varones somos más de la mamá. En mi familia también se dio que la más presente, fue ella. Mi papá estaba con mucha actividad, de acá para allá.</p><p><b>—¿Cómo viviste la época de tu papá en la política?</b></p><p>—No con alegría... No es algo que me haya gustado. <b>No me gusta la política, tampoco los políticos</b>, entonces haberlo visto inmerso en ese mundo no me pegó bien.</p><p><b>—¿En algún momento le pediste que se corriera de ahí?</b></p><p>—Antes de que lo hiciera (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q565GYBBBNB27LJOUTN37XHW4Q.jpg?auth=914dc3109944c59d0da5c0e8d704a7b138cd67c068b7ddfe641d234cc141cc70&smart=true&width=1080&height=810" alt="Emanuel Ortega: "Escribiendo, te peleás mucho con vos mismo"" height="810" width="1080"/><p><b>—En una entrevista hablaste de salud mental, de la necesidad de correrse del foco, de pasar por todos los estadios. ¿A qué te referías?</b></p><p>—Al correrte un poco del ojo público te tenés que topar con otros demonios, que todos los tenemos. Pasás mucho tiempo con vos. <b>Yo amo el silencio, me encanta, pero también puede ser aterrador</b> porque aparecen un montón de cosas. De golpe, estar mucho más en tu casa de lo que estabas acostumbrado a estar, en el estudio que armé. Mis hijos se reían y me cargaban: me colgaron un cartel en la puerta de esa habitación que decía “<i>Caveman</i>”, hombre de las cavernas, porque yo casi que no salía.</p><p><b>—En estos años de los que hablás también pasaron muchas cosas: la adolescencia de tus hijos, una pandemia en el mundo, tu separación, una pareja nueva. Mucho quiebre, y no solo de crisis profesional.</b></p><p>—Sí. Fueron años intensos. Con el tiempo entendés por qué las cosas se acomodan como se acomodaron. Quizás yo también necesitaba estar bastante aislado adentro de un hogar. Lo digo un poco en broma y un poco en serio: estuve mucho para mis hijos, conviviendo con ellos. Creo que eso a ellos les hizo bien; a mí, sé que sí.</p><p><b>—Fueron años muy difíciles. En este estudio también estuvo Ana Paula Dutil y contó todo lo que vivió, y cómo eso impactó en tus hijos. Me imagino que, como papá, acompañaste el crecimiento de dos hijos con una mamá que estaba pasando por una enfermedad de salud mental, y eso implica poner mucho el cuerpo y estar muy atento a ellos.</b></p><p>—Sí. Aparte no fue un momento, un período corto, porque eso no aparece ni se va de un día para el otro. Pero también <b>me reconfirmó algo que yo, como padre, sospechaba: que tenía dos hijos increíbles</b>. Con la valentía, con la entereza y con la madurez que lo llevaron adelante, que lo enfrentaron...</p><p><b>—Celebro que cada vez estemos hablando más de salud mental. </b></p><p>—Sí. Yo también.</p><p><b>—Que podamos romper con algunos tabúes, con prejuicios. Así que en ese sentido, gracias por hablar. </b></p><p>—Desde ya. No, a ver: la decisión fue de ella (por Dutil). En eso nos parecemos bastante: ella siempre fue muy reservada, muy para adentro, muy de separar lo público de lo privado. Y cuando decidió salir a hablar de esto <b>a mí me sorprendió</b>, honestamente. Pero <b>a la vez lo celebré y me hizo respetarla aún más</b> porque no es fácil mostrarse tan vulnerable. Hay que tener muchos huevos para mostrarse en ese lugar.</p><p><b>—¿Cómo está tu hermano Martín? (</b><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2025/06/12/julieta-ortega-entre-la-angustia-y-la-esperanza-por-la-internacion-de-su-hermano-martin-no-sabiamos-si-estaba-vivo/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2025/06/12/julieta-ortega-entre-la-angustia-y-la-esperanza-por-la-internacion-de-su-hermano-martin-no-sabiamos-si-estaba-vivo/"><b>Está internado en una clínica de salud mental</b></a><b>).</b></p><p>—Está bien, muy bien. Está sorprendentemente bien. En parte, contra lo que se pensaba.</p><p><b>—¿Está internado ahora?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Es una tranquilidad para ustedes?</b></p><p>—Claro. Sí, por supuesto.</p><p><b>—Cuando decís que en estos años tuviste distintos momentos, en esto de encerrarte a escribir, ¿en algún momento estuviste mal, muy angustiado?</b></p><p>—Sí, claro. <b>Estuve deprimido. Estuve con ataques de ansiedad</b>. De hecho, es algo con lo que todavía convivo. </p><p><b>—¿Pudiste pedir ayuda?</b></p><p>—Sí. A mí me cuesta más pedir ayuda, pero sí. Que esto no suene a pedantería, pero uno también se convierte en su propio maestro: en los momentos bravos, en los sacudones y en las crisis, ahí es donde uno se ve obligado a cavar hondo.</p><p><b>—Me gusta hacer esta aclaración porque hay un montón de gente que la está pasando mal y que es necesario que pida ayuda. A veces hace falta un tercero que acompañe y que diga: “Hasta acá”, porque uno solo, no puede. </b></p><p>—Las dos cosas son importantes: pedir ayuda e intervenir. Porque en muchos casos las personas no estamos preparadas para pedir ayuda, o no queremos, o no sabemos. Y por más que esa persona en ese momento lo viva como una traición, o que lo están obligando a hacer algo, después entiende que fue lo mejor que le pudo pasar. Y enhorabuena. Digo, ya sea por motu proprio o por una cuestión impuesta por otros, es la única chance que tenemos de salir adelante. </p><p><b>—Y escribir, ¿te ayudó?</b></p><p>—Sí. Es terapéutico. <b>Escribiendo, te peleás mucho con vos mismo</b>. Yo me odio un montón de veces mientras escribo.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque digo: “¿Cómo se me pudo haber ocurrido eso?”, y lo borro enseguida. Y también te pasa que te sorprendés para bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YA233NLRIBAQJI6FVW5IQHLSXI.jpg?auth=21ef795bc4d1cdf042620e92072af8b1df05898bb6ec3840355f747abef28af4&smart=true&width=1080&height=810" alt=""A veces chocan dos trenes de frente y ahí sale algo hermoso", dice Emanuel ortega sobre su historia de amor con Julieta Prandi." height="810" width="1080"/><p><b>—¿En estos años, barajaste en algún momento la posibilidad de dedicarte a otra cosa?</b></p><p>—No. Eso fue también profundizó la crisis porque dije: <b>“Estoy peleado con lo único que siento que me sale más o menos bien. ¿Cómo hago entonces para enfrentar esto?”</b>. Entonces, cuando tenés algo tan claro, desde tan chico, verte obligado a correrte de ahí, cuesta.</p><p><b>—¿La parte económica era una preocupación o sabías que estaba resuelta y no pasaba nada si vos parabas un poco la máquina de producir?</b></p><p>—Pocas cosas pueden ser tan catastróficas en uno como sentir que está todo resuelto. No, nunca sentí que tenía todo resuelto. <b>Hay momentos donde uno se tiene que ajustar el cinturón, y te amoldás</b>. Es lo que toca. Tengo la dicha, y mis hijos también, de siempre haber podido cumplir con las necesidades. Pero yo <b>hablo con muchos más músicos que viven el día a día que con músicos que hacen la plancha y tienen la vida resuelta</b>. Es abrumadora la cantidad de músicos que necesitan trabajar. Es un oficio muy inestable.</p><p><b>—¿Te tocó que te digan que no en algún momento, en algún trabajo, que te bochen en algún casting?</b></p><p>—Sí, sí.</p><p><b>—¿Alguno dolió?</b></p><p>—Sí. <b>Esta industria es muy muy cruel</b>. Cuando vos no estás en la punta del palo, como dicen, te lo hacen sentir, o no te lo esconden. Y este oficio tiene mucho de ese sube y baja. También pasa que cuando vos no estás dispuesto a hacer lo que los demás suponen que tenés que hacer, te convertís en un outsider.</p><p><b>—¿Qué querían que hicieras y no quisiste?</b></p><p>—Pasa cuando la gente tiene una imagen construida de vos. La gente, en general: el público, el sello discográfico, lo que se te ocurra. Vos pasás a ser eso y se te permite muy poco crecer. Y es muy difícil decir: “Bueno, yo ya no soy eso, y que le pese a quien le pese”. Tengo que escucharme a mí, no puedo vivir escuchando a los demás. Y en esta industria pasa mucho eso: sin querer, te inducen a que sigas por ese camino. O te lo hacen sentir por todos los medios. Eso puede ser bastante bravo.</p><p><b>—¿Estos diez años tuvieron que ver con eso, con cómo sentías que te miraba la industria?</b></p><p>—No en su totalidad, porque no fue eso exclusivamente, pero sí: tuvo que ver.</p><p><b>—Hoy hay un artista mucho más reflexivo, más plantado.</b></p><p>—Sí. Antes que decir que hay un artista, hay una persona que vivió, que le pasaron cosas. Y eso, inexorablemente después se ve reflejado en lo que hacés, en tu trabajo. </p><p><b>—¿Con impactó en ese artista, en ese hombre, el amor con Julieta (Prandi)?</b></p><p>—En mi caso, es inevitable que lo que te pasa en ese plano después no quede regado en esto de hacer canciones.</p><p><b>—¿Creíste que te ibas a volver a enamorar así?</b></p><p>—Sí, sí, sí. ¿Por qué no? Tal vez tomás recaudos. O decís: “¿En qué contribuí a que esto no prospere en el tiempo como a mí me hubiese gustado?”. Y eso te sirve para lo próximo. Después, bueno, esto es un 50 y 50, tiene mucho que ver con quién te encontrás del otro lado. </p><p><b>—¿Si le pregunto a Julieta en qué momento te quiere echar de casa, qué me va a decir? ¿En qué momento se pone insoportable Emanuel?</b></p><p>—Cuando paso un rato largo en silencio. <b>Me doy cuenta que el silencio incomoda mucho a la gente. Y a mí me encanta</b>. Me doy cuenta de que el silencio incomoda mucho al otro, y yo me reconozco bastante callado. Me lo han hecho saber.</p><p><b>—Cada vez que postea, Julieta dice que está enamoradísima y que sos lo mejor.</b></p><p>—Ella es muy generosa, con sus palabras y con todo. Pasó esto: <b>a veces chocan dos trenes de frente y ahí sale algo hermoso.</b></p><p><b>—¿Quién conquistó a quién?</b></p><p>—Mi ego de varón te diría que fui yo. Y la realidad es que fue mutuo.</p><p><b>—¿Vos fuiste el que inició la charla por redes?</b></p><p>—Sí. Y transcurrió bastante tiempo, meses, desde que hablé con ella por primera vez hasta que nos vimos en persona.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/53UQEE7NVNGPJG5YTSVLPADPTY.jpg?auth=350bdd83e0df6feef7d670e8706d53be96125e6128f6b3daa0e9dfba00404bf6&smart=true&width=1080&height=810" alt="Emanuel Ortega: "Cualquier persona que te hace sonreír más que sufrir, merece ser alguien importante en tu vida"." height="810" width="1080"/><p><b>—¿Qué te pasa con todo lo que ella está viviendo judicialmente con su expareja, con el padre de sus hijos?</b></p><p>—Y... hay cosas que no se entienden. <b>Algunas cosas que pasan en nuestro país a nivel judicial están naturalizadas, y yo no las entiendo</b>. </p><p><b>—¿Cómo la ves a Julieta hoy? ¿Cómo está?</b></p><p>—Sorprendentemente entera. Yo no conocía su historia de vida, directamente no sabía las cosas que había atravesado. Y <b>a veces digo, ¿cómo esta persona está de pie y tan erguida, y con tanta fuerza y con tanta valentía, y con tantas ganas? </b>Eso me sorprende mucho.</p><p><b>—¿En qué momento sentís que es la mujer de tu vida?</b></p><p>—Cualquier persona que te hace sonreír más que sufrir, merece ser alguien importante en tu vida. Y eso se dio así. Hay que saber entender quién te hace bien y quién no tanto.<b> He estado rodeado de personas que no me hacían bien. </b>No hablo de una pareja, eh; hablo en general. </p><p><b>—Bien la aclaración: esto no tiene que ver con la mamá de tus hijos.</b></p><p>—No, no, no. No me refería a eso.</p><p><b>—¿Tuviste lo que hoy conocemos como relaciones tóxicas?</b></p><p>—Es muy difícil que en algún momento un vínculo, en este caso amoroso, no tenga tintes tóxicos. Es muy difícil...</p><p><b>—¿Y pudiste salir a tiempo de esas situaciones? </b></p><p>—Algunas veces sí, otras no tan a tiempo como tendría que haber sucedido. Ese factor tóxico no tiene que ver con no amarse, con no respetarse, sino con que hay dos personas que no se están aportando demasiado.</p><p><b>—¿Eso sí pasó con Ana Paula?</b></p><p>—En algún momento seguro que sí, que no nos estábamos haciendo bien el uno al otro. Las ganas siempre estuvieron, pero llegó un momento donde no había mucho más para intentar aportar. Era más una cosa de empeñarse en que algo tenía que ser de una determinada manera, y eso no te deja ver con claridad lo que está aconteciendo. </p><p><b>—Debe haber sido muy doloroso: son muchos años, mucho amor, hijos en común.</b></p><p>—Sí. Muchos años. Cuando hay hijos de por medio es doblemente doloroso.</p><p><b>—Bautista, el mayor, está viviendo con vos, ¿no?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y cómo te llevas? </b></p><p>—Muy bien.</p><p><b>—¿Cuántos tiene, 23?</b></p><p>—23.</p><p><b>—¿Ya tiene 23? Me parece un insolente.</b></p><p>—(Risas) Yo digo lo mismo. Aparte es doblemente insolente porque mide 1.92, y cuando un hijo ya te mira desde arriba...</p><p><b>—¿A qué se quiere dedicar?</b></p><p>—Le gusta mucho la música. Compone, hace canciones, toca la guitarra. Pero no lo vive con ese fuego que se siente cuando decís “necesito dedicarme a esto”.</p><p><b>—¿Cómo te funciona la familia ensamblada? </b></p><p>—Me funciona bien, me funciona bien... Es un trabajo la familia. Hay un trabajo extra, obviamente. Pero de vuelta: esas cosas se dan o no se dan.</p><p><b>—¿Cómo se lleva Juli con tus hijos?</b></p><p>—Bárbaro, desde el primer día. A mi hija (India, 18 años) le costó un poco más al principio, pero <b>al final el amor prospera</b>. Cuando se termina de entender lo que hay detrás de las personas, ahí se caen todos los fantasmas.</p><p><b>—India no vive con vos, vive con la mamá. </b></p><p>—No. Ahora vive sola. Se fue hace muy poco.</p><p><b>—¿Ella sí tiene la vocación artística muy marcada? </b></p><p>—Le gusta mucho la música, pero tal vez no siente una cuestión vocacional.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OTOA2QZBRZB6TO34K5SYBSCFBM.jpg?auth=1dfbfc4d2256d4f637e08d8e96480c64c81783de2fbb34aca070b38e18d9a809&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Emanuel Ortega con Tatiana Schapiro en Infobae." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Y vos cómo te llevás con los hijos de Juli?</b></p><p>—Si los conocieras, no podés no llevarte bien...</p><p><b>—Por supuesto, ellos tienen su papá, pero al convivir hay toda una situación del paternar que sucede. </b></p><p>—Bueno, sí, sí. Lo que hablábamos antes, ¿no? La cuestión de ensamblar dos realidades.</p><p><b>—¿Te gusta? ¿Hoy no te encerrás tanto en la caverna?</b></p><p>—Es que ahora mi caverna está fuera de mi casa. Antes, estaba en mi casa. Ahora tengo el estudio afuera. Y ya no me pueden colgar ningún cartel en la puerta.</p><p><b>—¿Estás contento, es un buen momento? </b></p><p>—Sí, es un buen momento, por lo que hablábamos al principio: lleva mucho tiempo, consciente o inconscientemente, forjándose. Y siento que más allá de un resultado, estoy haciendo algo que me representa. No es poca cosa. </p><p><b>—Y eso demonios que empezaron a aparecer en algún momento, o ciertas oscuridades, ¿hoy están más acallados?</b></p><p>—Sí. En gran parte, sí. En gran parte.</p><p><b>—¿Tenía que ver con una depresión, con la ansiedad? ¿O pasaron por otro lado?</b></p><p>—Un poco con todo<b>. Qué tan grande son esos demonios, solo lo sabe uno. Todos los tenemos.</b> Para mí nada fue una situación tan al límite, mi vida nunca corrió peligro ni nada por el estilo. Pero igual, <b>yo creo que es sano toparse con esos demonios</b>. Es como cuando, llevándolo a un plano netamente infantil y simplón, descubrís que Papá Noel no existe y la vida te empieza a dar como bofetazos. Decís: “Ah, okey, este no es el cuento que me habían contado, no tiene los colores que a mí me dijeron que iba a tener. La vida no es aquello que yo pensé”. Y es inevitable. No hay forma de esquivar ese bulto, va a llegar. Está en uno permitir que suceda cuando tiene que suceder. La mayoría de las veces no suceden cuando uno quiere. Pero está bueno estar alerta, atento. Porque ahí es cuando estás más cerca de permitir que las cosas sucedan cuando tienen que suceder.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/K46EWTCQVBHSZNADCYFY7VUUHY.jpg?auth=dd33e7dec6655be9b1a52776689a54ef1d1f0072269b66527fbddabb1c4d80d1&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Graciela Alfano y su relación con el deseo: “Después de la séptima década, descubrís el sexo puro”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/13/graciela-alfano-y-su-relacion-con-el-deseo-despues-de-la-septima-decada-descubris-el-sexo-puro/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/13/graciela-alfano-y-su-relacion-con-el-deseo-despues-de-la-septima-decada-descubris-el-sexo-puro/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Hoy tiene 72 años y presume de una carrera prolífica en el espectáculo argentino en su rol de femme fatale, pero no siempre fue así. “Tuve una historia sexual muy complicada porque fui abusada en la infancia”, dice y se describe como “frígida” en su adolescencia. Su relación con el cáncer, sus momentos íntimos con Menem, por qué le pidió perdón a sus hijos y el recuerdo de una noche larga con Maradona, Charly García y Joaquín Sabina]]></description><pubDate>Sun, 13 Jul 2025 04:43:54 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Todavía resta descubrir mucho sobre ella, aun cuando los medios repararon en su figura hace más de cincuenta años. Por entonces era una adolescente; hoy tiene 72. Y en el medio, entre aquella jovencita y esta mujer tan segura de sí misma, la construcción de una carrera artística, y de toda una vida -muy bien vivida- con la belleza como puente: <b>Graciela Alfano</b> es preciosa.</p><p>Pero lo dicho, resta conocer demasidas cosas. Porque esta Graciela que ahora se sienta con <b>Infobae</b> es diferente a cualquier otra versión suya. Adquirió conciencia de la muerte. La miró a los ojos, se asustó, tuvo miedo. Y escapó, sí, pero hacia adelante: agradece despertar cada mañana. Y más, lo celebra. En buena parte, de eso se trata <i>alfanizarse</i>, un modo -como explicará- de afrontar el día a día.</p><p>Y es también una Graciela que les pidió perdón a sus hijos. Que supo mirarse a sí misma para reconocer sus defectos y sus miserias. Y también sus placeres. No es poco: le costó años alcanzar el disfrute. El peso de un abuso en su infancia llegó a ser demasiado, hasta que consiguió andar más liviana. Hoy, goza del sexo quizás como jamás lo hizo.</p><p>Además, Graciela es una mujer con memoria. Para hablar de pasiones y amores pasados. Para recordar su vínculo amoroso con Carlos Menem. Para revelar algunos mitos de aquella noche increíble -como la define- que pasó Diego Maradona, Charly García y Joaquín Sabina, y para oportunamente, olvidar otros.</p><p>Al fin, esta es una Graciela más Alfano que nunca. Una nueva <i>Grace</i>. Que es distinta a aquella, pero casi igual.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/32IVBPIVZNHEPGEAZS3OIM5ABY.JPG?auth=ad81f52cd5abac36ae9627f20ce6e4a0426477907ae4925fb1f033745704e2af&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Graciela Alfano: "Siempre fui una mujer empoderada, puesta y muy bien parada." (Diego Barbatto)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Sos buena amiga?</b></p><p>—Muy buena amiga. Y tengo buenas amigas. Que cuando perdemos un poquito el rumbo, en la toma de decisiones, en nuestra esencia, están ahí y te dicen: “No, no. Esto por ahí, no”. Y lo hacen con un amor... Un amigo te dice lo que no te dice nadie, y se la bancás. </p><p><b>—¿Se la bancás?</b></p><p>—Claro. Son los enunciantes: los únicos que te dicen realmente lo que te tienen que decir. Más allá de la medicina, mis amigos son los que me sacaron de situaciones realmente graves de mi vida. Los que pusieron su corazón, su alma, su tiempo, su inteligencia para darme una mano. Y en también situaciones afectivas muy graves: ayudarme a ver que estaba al lado de personas que te pueden hacer mucho daño.</p><p><b>—Los amigos tienen que estar en las malas, pero también en las buenas.</b></p><p>—Claro.</p><p><b>—Pero no siempre es fácil bancarse estar en las buenas del otro con una mujer tan espléndida, tan plantada, tan fuerte profesionalmente.</b></p><p>—A ver, hacé la pregunta: “¿Tus amigas te tienen envidia?”, sería, ¿no?</p><p><b>—No, no.</b></p><p>—Concreta, al pie (risas). Y... habría que preguntarles. El ser humano tiene envidia: yo también, todos. Es ridículo negarlo. Lo que pasa es que hay que entender cuándo pasa, y reírse. <b>No está mal la envidia, pero tenés que saber para qué sirve</b>: te puede dar una orientación. Vos no vas a envidiar aquello que no querés tener o que no querés ser. Entonces te dice: “Esto es lo que yo quiero. Me voy a aproximar a eso”. </p><p><b>—Hablaste de situaciones de salud. ¿Querés contar cuáles fueron o preferís no hacerlo?</b></p><p>—Mirá, sí: <b>tuve cáncer dos veces</b>. Ahora estoy sana. Me sacaron un riñón, me sacaron la (glándula) tiroides. Pasé momentos realmente dificilísimos donde no tenía ganas de hablar ni compartir con nadie porque mi salud no me lo permitía: tenía que poner toda la energía en mí misma. Y luego lo comuniqué desde un lugar complicado porque yo no espero: me adelanto, quiero que ya. Yo hablo mucho con la gente, soy un poco Keanu Reeves: voy a la calle, paseo al perro, me tomo un café parada en la vereda. Y la respuesta más fuerte que me dieron es: “Me ayudaste a no rendirme”. ¡Guau! “¿Yo?”, dije. Uno no cree que eso puede pasar en alguien que no conocés. Siempre hay un gran beneficio detrás de grandes dramas.</p><p><b>—¿Te asustaste mucho con el diagnóstico?</b></p><p>—Mi amigo médico me dijo: “Vení a mi casa”. Ahí me cagué porque dije: “Ay, la miércoles...”. Me habían hecho una ecografía. Y me dice: <b>“Tenés un tumor de nueve centímetros en el riñón”</b>. Finalmente, cuando lo extirparon, eran 800 gramos, entre riñón y tumor. <b>“Y esto no es todo: tenés otro de tres centímetros en la tiroides”</b>. Yo hice como una negación absoluta. Hice un chiste: “Ah, tengo un okupa”, dije. Y es como soy yo: tiendo a hacer chistes, y luego voy bajando. Es un duelo porque, finalmente, te tienen que extirpar un riñón. Estás frente a la idea de la muerte, que es algo que trabajé mucho en ese momento. Me operé en menos de seis días, con lo cual, no tenía mucho tiempo para pensar en muchas cosas.</p><p><b>—¿Hace cuánto tiempo fue esto, </b><i><b>Grace</b></i><b>?</b></p><p>—Dos años y medio. Y cada seis meses, los controles: las ecografías y los análisis. </p><p><b>—Y después llega el resultado de que está todo bien, y respirás.</b></p><p>—Respirás. El beneficio de esto fue <b>enfrentar la idea de la muerte: “Acá no hay joda</b>, <i>Gracielita</i>, por más chistecito ni nada. Hay que ver esta idea, está muy cerca". Sabemos que nos vamos a morir, pero todos creemos que nos vamos a morir últimos: de todos los que están acá, se van todos y después, yo (pienso). Pero cuando te pasa una cosa de esas, decís: “Che, esto puede ser en cualquier momento...”. Y ahí bajás a la realidad. Y ver eso, lejos de hacerte una persona con depresión o con bajón, todo lo contrario: sabés que cada día que te levantás y estás respirando, es un día que te regalan. Valorizar. <b>Entender que la muerte es algo real, concreto, hace que valorices mucho más tu vida, tus relaciones</b>. No se trata de un viva la pepa, me voy de joda todos los días o trato de tener relaciones casuales, sino todo lo contrario: voy a ser tan real que la relación que tenga con cada una de las personas, va a ser real. Porque muchas veces no somos reales: mentimos, nos caricaturizamos, hacemos cosas raras. Y me dije a mí misma: "<i>Gracielita</i>, te dieron un changüí para que esta vida la vivas de verdad". Y es siendo auténtica.</p><p><b>—Qué bueno ese aprendizaje. </b></p><p>—Uff. Empecé otra vida. No podía creer la importancia que le había dado hasta ese momento a la opinión de otros. Y no tiene ninguna importancia.</p><p><b>—Me imagino que con esto, también te limpiaste de mucha gente.</b></p><p>—Sí, sí, sí. Pero hay que decir: no desviemos responsabilidades. La responsabilidad de quién está en tu cabeza es tuya. Nadie te hace nada. </p><p><b>—Me das un buen pie para preguntarte qué es </b><i><b>alfanizarse</b></i><b>. </b></p><p>—(Risas) <i>Alfanizarse</i> salió de ahí, absolutamente. Empecé a brillar de verdad, me solté. Pero no es que lo hago yo: <i>alfanizarse</i> es para todos, y es para vivir mejor, para estar más en la realidad, para no dibujarla tanto. Pero <i>alfanizarse</i> primero implica mirarse bien, con amor, sin creencias. Nadie es mejor que otro, somos diferentes. Y (tratar de) desarrollar eso tuyo sin esa creencia de que sos menos porque la sociedad te lo dice. Hay un momento en que <i>alfanizarse</i> quiere decir: “Rompamos todo, esto no me sirve. Basta. Se terminó”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7K3CYMN7YFCYJNI2SZ4IBVOMSM.JPG?auth=182c3c413238d388a0c907d650fb52740e65262bb2d30be2ce6f1061e3eb99de&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Graciela Alfano: "Entender que la muerte es algo real, concreto, hace que valores mucho más tu vida" (Diego Barbatto)" height="1080" width="1920"/><p><b>—En ese mirarse, en ese aprendizaje, ¿qué encontraste tuyo que no te gustó?</b></p><p>—Millones de cosas. Todo lo que hace la humanidad. La traición: querer traicionar a un amigo porque creés que eso te va a llevar adelante, y en definitiva te quedás solo porque la traición se empieza a hacer una costumbre y ya te parece natural. La naturalización te va a hacer violento.</p><p><b>—¿Encontraste momentos violentos tuyos?</b></p><p>—¿Quién no abusó de alguien? O sea, con palabras. Los haters, por ejemplo: eso no es opinión, es violencia.</p><p><b>—¿Alguna vez no te gustaste frente al espejo?</b></p><p>—Muchas veces. Sobre todo cuando era más joven, en la adolescencia: todos me dicen qué divina que era, y yo no podía creer... En general, los adolescentes se ven feos. </p><p><b>—¿Tuviste las mismas inseguridades que tenemos todos?</b></p><p>—Por supuesto. Y además, yo tenía granos. ¡Eran unos granos que yo sentía que llegaban hasta el otro! (Risas). Hay que tener tanto cuidado con los adolescentes...</p><p><b>—¿Sufriste bullying alguna vez?</b></p><p>—Sí, por supuesto. Sufrí bullying en el colegio porque era la abanderada y entonces bueno, sos una nerd, no vas a ningún lado, bla, bla, bla. Y luego, en la Facultad de Ingeniería de la UBA: cinco mil pibes con tres mujeres, y una que acababa de salir <i>Miss Siete Días</i>. Yo iba con unas calzas coloradas ajustadas, tacos y los pelos rubios, y lo que menos me decían es: “Venís a conseguir marido”. Yo decía: “Estos boludos no tienen idea de dónde vengo”. Pero nunca cambié: nunca me vestí de jeans ancho, nunca sucumbí ni me sometí a esa idea. Y seguía siendo uno de los mejores 50 promedios de la Facultad.</p><p><b>—Me contaste que no te fuiste al sur porque no te dejaron tus padres. </b></p><p>—No me dejaron. Yo quería estudiar Ingeniería Nuclear en el (Instituto) Balseiro y mi mamá decía: “No. ¿Cómo la nena va a ir a Bariloche?”. Pero bueno, ya sabemos que <i>alfanizarse </i>es que esos controles no sirven: el desastre lo armé en otro lado, donde me dejaron. De cualquier manera estudiaba: no entiendo por qué uno no podía divertirse y estudiar al mismo tiempo. De hecho, nada lo impidió: por más que esta carrera me llevó a esto, yo seguía estudiando Física. </p><p><b>—Siempre seguiste estudiando.</b></p><p>—Siempre, siempre.</p><p><b>—¿Y a tus hijos les pasó alguna vez sufrir bullying o estar cercanos a alguna situación así? Los padres siempre pensamos que nuestro hijo puede ser el que sufre, pero nos cuesta pensar que nuestro hijo pueda ser el que hace sufrir a otro. Están los dos lugares.</b></p><p>—Por supuesto: están los dos lugares. Mis hijos tienen una formación mental, intelectual, espiritual, que me pasaron así, ¿viste? En su momento hemos hablado de muchas cosas, sobre todo lo que es ser hijo de una diva, que de pronto tiene ese cuerpo, esa cara, que es esa persona. Yo creí que el sufrimiento iba más por lo que les podían decir o hablar de la madre, y en eso fueron muy claros los tres: no era lo peor de ser el hijo de una diva.</p><p><b>—¿Y qué era lo peor?</b></p><p>—Y... tuve que hacer mucho esfuerzo. <b>Tuve que trabajar mucho con mis propios terapeutas porque cuando un hijo no te quiere hablar, es un mejillón</b>: “No te lo cuento”, y ya pasó. Pero yo quería saber. Entonces fueron momentos realmente muy duros, difíciles, hasta que lo entendí. Hay pocos hijos de divas. Y el sufrimiento tiene que ver con la pérdida de la intimidad con la madre. Vas a comer a un restaurante y vamos con la foto, con esto, con lo otro, y te levantás, no podés decir: “Che, no, perdón”. Y esos chicos tampoco hablan. Entonces, <b>ese sufrimiento existió. Y ahí, pedí perdón</b>. Porque es lo único que uno puede hacer: “Te pido perdón porque comprendo la situación por la que pasaste. No pude hacer nada en ese momento ni puedo hacer nada ahora, pero te entiendo. Tengo empatía hacia lo que viviste”. Y ahí se puede empezar a hablar. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IZQ475PL4NBUFGQQS46XLCOLR4.jpg?auth=52b987e1517070e75e4174d0610bc31c7e981e45baec6dd43f55024b2e22a3cc&smart=true&width=1920&height=2502" alt="Graciela Alfano: "Yo tenía 18 años, era la Lolita argentina, una especie de bomba espectacular, y y en ese momento era frígida".
" height="2502" width="1920"/><p><b>—¿Hablamos de amor?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Quién fue tu gran amor?</b></p><p>—Yo misma.</p><p><b>—¿Y de pareja?</b></p><p>—Yo misma (risas). O sea, uno siempre se está espejando en el otro. Eso es lo que no entendemos. Se elige en el otro lo que uno quiere trabajar en ese momento. Por ejemplo, una quiere ser madre. Entonces, ¿qué estás trabajando ahí? Cómo voy a ser madre. Pero el otro va a ser padre también. Mira si hay espejo ahí, ¿no? </p><p><b>—¿Hoy, en qué andas?</b></p><p>—Tengo que decir que <b>después de la séptima década</b>… Van a tener que vivirlo, chicos, yo no les voy a aclarar nada: esta es una década diferente. <b>Hay un estado de libertad de todos los que estamos ahí.</b> Es una liga interesante donde hay una cantidad de gente inteligente, resuelta, que sabe lo que quiere, que no pretende que el otro le resuelva nada, que tiene la cabeza bien amoblada. Y es interesante lo que estoy viviendo. Es un momento muy lindo.</p><p><b>—Estás bien. Y sin títulos.</b></p><p>—Muy lindo. Además <b>descubrís el sexo puro, donde ya no boludeas más</b>. No me hago más historias: que lo quiero, que esto, que lo… No, esto es sexo. Y el amor realmente desde la admiración, los valores, etcétera, hay quinientas cosas en el medio. Y también te podés encontrar con situaciones muy negativas, como me pasó hace poco, donde creés que te las sabés todas, que tenés las red flags: ves esta red flag, también esta otra, pero bla, bla, bla... Y de pronto, sucumbiste en algo. Pero ahí están buenos los amigos.</p><p><b>—¿Te gusta el sexo por el sexo en sí mismo?</b></p><p>—Me gusta el sexo. Sí, me encanta el sexo.</p><p><b>—¿Cuándo hay que arrancar arrancás? </b></p><p>—¿En el sexo? ¡Obvio! Pero el deseo y las ganas son dos cosas distintas. Muchas veces las ganas tapan el deseo. El deseo, cuando es deseo, es fabuloso, maravilloso, pero empieza diferente. Los hombres son visuales, entonces el deseo le puede venir desde una. La mujer, no: necesita un roce, una respiración por acá de alguien que ni tenías idea, y de pronto te pasa y te habla en el oído, te dice un secreto… ¡Ay, Dios mío! Y cuando empieza, ¡dale! Pero dale desde vos, desde ese lugar auténtico que nos hemos ganado las mujeres. Porque hemos sido gauchitas durante siglos para que ustedes la pasen bien, tengan la autoestima alta y se sientan bárbaros en la vida. Pero desarrollar un narcisista patológico, no. O que sea ida y vuelta, ¿no?</p><p><b>—Saliste con hombres muy poderosos de distintos rubros, pero vos llegaste siendo ya una mujer poderosa a esas relaciones, profesional, bellísima y muy plantada. No te formó ningún hombre.</b></p><p>—No, no me formó ninguno. Es más, yo creo que <b>muchos de esos hombres tan poderosos usaron mi nombre, mi brillo, lo que yo generaba</b>, para dar un paso más. Decís: “Salgo con Graciela Alfano”, y sos empresario, tenés tapas de revistas, tu empresa se va a ver. Y la carrera política ni te cuento, ¿no? Y está el que dice: “Todo el mundo habla de esta mina, quiero ver cómo es, voy a investigar”. Como si fueras un destino turístico: “Voy a ver cómo es tu sexo”. Y la otra es que<b> ni siquiera piensan en pasarla demasiado bien, sino que quieren decir: “Estuve con...”.</b> Y después, hay otros: siempre hay alguien que viene a sacar ese brillo. Y en eso yo me reconocí: siempre fui una mujer empoderada, puesta y muy bien parada. Y en realidad, <b>usaron más de lo que yo pude usar porque jamás</b>, de hecho, estuve con hombres poderosos: hice mi carrera en el sector privado. Nadie me dio nada desde la política. Y la famosa frase a la que vos te referís que es la de... </p><p><b>—¿Cuál a ver?</b></p><p>—La de nuestro Carlos Saúl (Menem), nuestro presidente. Lo había conocido cuando era patilludo. Ah... ¡me encantaba! Dije: “No tuve caudillo”. Yo también era bastante cosificadora del hombre. Y me gustó. Cuando llegó a presidente, me dijo: “Vamos a Olivos”; “Ni en pedo. ¿Qué voy a hacer a Olivos? Tienen todas las cámaras. Estás en pedo. A cualquier otro lado”; “¿Dónde?”; “Bueno, en un barco”. Y yo llegaba en helicóptero. Entonces, él me dice: “Pero yo soy el presidente”. <b>“Vos sos presidente hace dos minutos, yo soy Graciela Alfano hace 20 años, ¿qué te hacés? A mí me llevás en helicóptero donde yo quiero”.</b> Pero de hecho, tampoco necesitaba absolutamente nada de él: yo estaba casada con el heredero de la fortuna más grande de la Argentina (Enrique Cappozolo), tenía a mis hijos con él. Realmente: tenía ganas. <b>Hice las cosas con ganas. Ahora, si me preguntás, el deseo descubrí después</b>. Mucho después. </p><p><b>—¿Sabés si estás en la serie de la vida de Menem? </b></p><p>—Ni idea. Hagan lo que quieran, siempre que sea con respeto. </p><p><b>—No te preocupa.</b></p><p>—No. No, no, no. Yo dejo que los creativos hagan lo que quieran. Después, sería bueno que pregunten. Ahí existe el límite. Y también existe el límite judicial, obviamente. Digo, ajustarse a la realidad, básicamente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XJO73BMOB5GITJ4TUHNKGKUJMY.jpg?auth=abe80ff498a8b23845199e9778cd7b2605591f2f421bdd02ab338875b371b5d5&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Muchos hombres tan poderosos usaron mi nombre, mi brillo, lo que yo generaba”." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cómo recordás esa historia?</b></p><p>—La recuerdo bien porque además, yo terminé con la relación (risas). Es genial lo mío: me aburrí. Era una buena mezcla física, tenía todo eso que yo quería investigar, ¿viste? Soy muy curiosa, y quería ver esas cosas de poder: esas negociaciones que yo oía, que veía, me organizaban la cabeza. Entendía cómo se mueven. Y una vez que entendí cómo se mueven, ya todo se repite. Y hoy es exactamente lo mismo.</p><p><b>—¿Menem se enamoró?</b></p><p>—Eso es lo que decía, pero andá a creerle a un tipo. Qué sé yo. Eso es lo que decía.</p><p><b>—¿Vos te enamoraste?</b></p><p>—No. No, no. Digo, no me enamoré como entiendo el amor hoy. El enamoramiento es una especie de idealización. O sea, él, enamorado de la figura Graciela Alfano; y yo, del presidente.</p><p><b>—Era un galán, ¿no?</b></p><p>—Estábamos en un pedo líquido. Ahora, cuando hablás de amor en serio, que tiene que ver con el conocimiento del otro, con el acompañamiento, con el respeto en los lugares, los espacios y lo tiempos de esa relación... Creo que todavía no llegué a una relación que pueda unir todos esos puntos. </p><p><b>—Pero el deseo sí vino después.</b></p><p>—El deseo, sí.</p><p><b>—Contame. </b></p><p>—El deseo tiene que ver conmigo. <b>Tuve una historia sexual muy complicada porque fui abusada en la infancia</b>. Y lo puedo hablar sin revivirlo porque ya lo tengo muy hablado. Uno de los daños que genera el abuso es que la persona deja de tener intimidad. No puede. Es como que retirás tu ser de la situación que está sucediendo. Cuando hay contacto físico, cuando hay intimidad, la persona se va a algún lado. Y con la persona se va el deseo verdadero, la realidad, quién sos.</p><p><b>—¿El disfrute también?</b></p><p>—Todo. O sea, es un disfrute, pero como quien dice: “Ah, me gusta el sushi”, pero no sabés si te gusta el sushi o te contaron que te gusta. Volver a poner a la persona dentro de ese lugar implica tener compañeros, y en esto sí tuve compañeros que me respetaron mucho sexualmente: respetaron mis tiempos, mis llantos, mis impotencias reales, me contuvieron y me ayudaron a llegar a mi verdadero deseo. A mis tiempos, a mis espacios, a mis voy y vengo. A lo que es verdaderamente una mujer.</p><p><b>—¿Querés decir quién fue ese compañero que te contuvo?</b></p><p>—Hubo varios. Y no tenían que ver con amores, ni nada. Simplemente, me ayudaron sexualmente. Uno particularmente, que empezó haciendo un masaje tántrico o algo así. Yo tenía un dolor en la espalda, entonces me decía que estaba la energía contracturada y toda la historia, qué sé yo. Fue desanudando los chakras hasta que…</p><p><b>—Fuiste a un masajista, no era una pareja.</b></p><p>—Ni siquiera era un masajista, era un compañero mío de unos cursos que yo hice, y que él sabía de esto, entonces me dice: “¿Querés que te ayude?”. “Okey”. Y ahí es el contacto, la respiración. Venía, me tocaba acá, decía: “¿Cómo está acá?”; “Yo estoy caliente, no sé qué está pasando. Vos me desanudaste algo y yo estoy caliente”, le digo. Y bueno, me acompañó muchas veces. No fue la única vez que tuvimos sexo y fue realmente muy bueno. Te puede ayudar sexualmente a llegar a tu mejor expresión sexual alguien de quien ni siquiera estás enamorado, pero que es un buen amigo, un buen compañero sexual.</p><p><b>—Yo veía esa bomba, que sigo viendo hoy, ¿y disfrutabas del sexo o había un mentirle al otro? </b></p><p>—No, ahí había un mentirle... Sobre todo en los primeros momentos. <b>Yo tenía 18 años, era como la </b><i><b>Lolita </b></i><b>argentina, una especie de bomba espectacular, y y en ese momento era frígida</b>. Era todo el primer momento, cuando no podía. Todavía no había hablado de mi abuso, todavía no entendía qué pasaba. Si bien me gustaba el hombre, no llegaba. No había una puerta por dónde ir. Era algo muy complicado para mí. Era eso: la falta de intimidad.</p><p><b>—Quiero decirles que todas alguna vez hemos mentido: no son tan geniales como piensan.</b></p><p>—¿Alguna vez? Pero qué genia que sos si es alguna, nada más... Por eso digo que somos gauchitas: de verdad queremos darle al varón ese momento, porque el hombre no sabe si hace bien el amor o no. Él hace el amor; quien lo valida es la mujer. Es así. Entonces, tenemos un poco esa... esa obligación moral (risas).</p><p><b>—Me acordé un momento televisivo maravilloso, ese programa de </b><i><b>La Biblia y el calefón </b></i><b>con Maradona, Joaquín Sabina y Charly García. ¿Te fuiste con alguno ese día?</b></p><p>—Nos fuimos todos juntos. Era la casa de Andrea Stivel, que en ese momento estaba casada con Jorge Guinzburg. Tenía una casa preciosa, los chicos eran chiquitos. El programa terminaba tarde y entonces Jorge la llama: “Vamos para allá”. Vos imaginate que estás en tu casa acostando a los chicos: “¿Quiénes vienen?”; “Maradona, Charly García, Sabina, Graciela Alfano”; “La mierda. ¡¿Qué hago?!”. Andrea sacó no sé de dónde, pero puso comida y se fue a acostar con los chicos, obviamente. “Me voy, hasta luego. Les dejo mi casa”. Y ahí pasaron cosas increíbles. Me acuerdo que Charly García me decía: “Sos Casandra”; “¿Por qué?”; “Porque vos vivís diciéndole a todo el mundo: ‘Este es el caballo de Troya’, y no te oye nadie. Dejá de hablar, no trates de iluminar más a nadie”. Y de pronto recuerdo bailes con Sabina, que decía: “La virgen de no sé qué, que te levante la pollera”, mientras me apretaba. Tomamos muchas cosas ese día. Terminó muy tarde, tipo las cuatro... pero de la tarde, no de la mañana. Los cuatro teníamos un cuerpo fuerte para soportar todo eso. Fue una experiencia realmente increíble, no solamente lo que se ve en la pantalla, sino la noche. Y además, cuatro personas inteligentes. Cinco, con Jorge. Hablábamos. Cada tema que salía, nos matábamos de risa. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ESI3LWVM4RE5DKCTWSEGSFEHBA.jpg?auth=3a8180cebb44f5d722f4ab4d6fea7492de7601ce631914bae37df487d1e9906a&smart=true&width=1920&height=1242" alt="Graciela Alfano en "La biblia y el calefón" con Diego Maradona, Joaquín Sabina, Charly Garcia y Jorge Guinzburg." height="1242" width="1920"/><p><b>—¿Hubo sexo esa noche en esa casa?</b></p><p>—Bueno, eso ya es mucho. <b>Si hubo, no me acuerdo. En su momento pensé: “Ay, qué arriesgada, me tendría que haber ido a casa”</b>. Porque además, era la única mujer. Sin embargo, hoy me siento muy orgullosa de haber tomado la decisión y el coraje de decir: “Yo puedo, ¡vamos!”. Siempre me pasó, desde la Facultad de Ingeniería. Desde haber tenido un romance con un hombre 25 años menor pero hace 25 años, no hoy.</p><p><b>—¿Vamos a jugar?</b></p><p>—Vamos a jugar.</p><p><b>—Te propongo una serie de preguntas cortita. ¿Un escándalo que disfrutaste?</b></p><p>—Todos. Soy muy irritativa y me divierte provocar.</p><p><b>—¿Un ex al que le darías una segunda oportunidad?</b></p><p>—Ninguno.</p><p><b>—¿Un político que te calienta hoy?</b></p><p>—Macron. </p><p><b>—¿Y de Argentina?</b></p><p>—No voy a decir ninguno. Después se me pelean, y ya se pelean bastante... Pero el Presidente, no. Quiero dejarlo claro porque sino inventan romances. Ni le escribí ninguna carta, ni me escribió, ni nada que se le parezca. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B2NIDDKMUFHJJOWW5NBFXVJSM4.JPG?auth=60868f004d4decaae124c4dc8fa06d013f7c81363e23ac4e5489ab8edaa05f2b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Graciela Alfano con Tatiana Schapiro en Infobae (Diego Barbatto)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Un reality al que te meterías sin pensarlo?</b></p><p>—Ninguno. No me gustan. Ya la vida es un reality. </p><p><b>—¿Una mediática actual que te aburre?</b></p><p>—Todo el tema Wanda Nara. Todo, todo. Ya no la aguanto más. Me da alergia.</p><p><b>—Pero a la China Suárez la bancaste muchísimo.</b></p><p>—Sí, porque banco a cualquier mujer que se encuentre en esas circunstancias. De hecho hace poco le hablé a Luciana Salazar porque me pareció una barbaridad que le pregunten de qué vive. ¿Por qué no te animás y le preguntás de qué vive a un político que está gastando? A ese tenés que preguntarle. ¿Y vamos a cuestionar a la China, a una mujer, por sus amores y desamores?</p><p><b>—Incluso dijiste que te gustaría que la China hiciera de vos en tu biopic.</b></p><p>—Sí. La parte de Graciela joven. Es una genial actriz, talentosísima. Además, esto que sufrió ahora le va a servir para hacer mi personaje. </p><p><b>—¿Tuviste contacto con ella? ¿Te agradeció?</b></p><p>—Sí. Pero le dije: “No tenés nada que agradecerme porque esto es una reparación a mí misma. Yo pasé por esa circunstancia tuya mucho tiempo y nadie te va a pedir disculpas, nadie te va a decir nada. Cuando a alguien que le pasa la defendés, de esa manera te reparás vos”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WUKIJ3JC4NHY3FYRUHZNPWB6HA.JPG?auth=3f15820b5cfa1c21d374a534cb1169459744b14b0ad58aa36ebc9aa80f3c75ef&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Diego Barbatto)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Ramón Indart: “Me pasaba de discutir de política y pelearme a muerte hasta que me dije ‘pará... no es tan importante’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/06/ramon-indart-me-pasaba-de-discutir-de-politica-y-pelearme-a-muerte-hasta-que-me-dije-para-no-es-tan-importante/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/06/ramon-indart-me-pasaba-de-discutir-de-politica-y-pelearme-a-muerte-hasta-que-me-dije-para-no-es-tan-importante/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El periodista y conductor de “Infobae en vivo” —de 9 a 12 hs, junto a Gonzalo Sánchez, Carolina Amoroso y Cecilia Boufflet— habló en esta entrevista sobre sus aprendizajes en lo cotidiano, y cómo la llegada de sus hijos redefinió sus prioridades. También recordó una historia de bullying en su escuela que lo involucró y contó por qué prefirió que lo llamaran “Moncho” en lugar de Ramón]]></description><pubDate>Sun, 06 Jul 2025 05:12:36 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“A las nueve de la noche yo quiero estar cenando con mis hijos. Eso me cambió radicalmente”, dice <b>Ramón Indart</b>, periodista que después de 21 años cubriendo política aprendió a poner otras prioridades en el centro de su vida. El nacimiento de sus dos hijos, Blas y Lautaro, marcó un antes y un después en su rutina y, de algún modo, también en su forma de ejercer el periodismo.</p><p>Hoy es uno de los conductores de <i><b>Infobae en Vivo</b></i>: “Siento que el streaming<b> </b>nos permite otro tipo de análisis, que tenemos tiempo para explicar, para charlar con los invitados tranquilos, y creo que el público lo agradece”, dice sobre la dinámica del programa que conduce de 9 a 12hs junto a<b> Gonzalo Sánchez, Carolina Amoroso, y Cecilia Boufflet</b>.</p><p>En esta charla revela sus aprendizajes en torno a la profesión, la responsabilidad frente a la audiencia, y los cambios que hizo desde que fue papá de sus dos hijos.</p><p><b>—¿Cómo te estás sintiendo haciendo streaming todos los días?</b></p><p>—Muy contento. <b>Realmente extraño muy poco la tele, pasé de la tele diaria a tele de fin de semana</b>. Y el streaming bien hecho te permite una profundidad muy valiosa, donde no hace falta correr con la métrica.</p><p><b>—Tus compañeros me dijeron que vos sos ‘el que arregla todo’, ¿cómo es eso?</b></p><p>—Tengo una especie de obsesión<b>. No sé por qué, pero siempre quiero solucionar. Si el aire está muy fuerte,</b> yo te lo resuelvo, si necesitás una linterna, la busco, si falta un contacto a último momento, trato de conseguirlo, y así con todo.</p><p><b>—Hay un alma de productor. No tiene que ver con darse maña cambiando el cuerito, las lamparitas, nada de eso.</b></p><p>—Cero, en todo eso soy un inútil. Es ganas de producir y solucionar. Soy expeditivo, lo que me lleva a veces a tomar decisiones muy equivocadas por la velocidad.</p><p><b>—¿Por ejemplo?</b></p><p>—Cuando te hacen un ofrecimiento laboral, en vez de encararlo como una negociación tranquila, capaz acepto al toque o digo algo que después lo reflexiono y no lo pensé tan bien.<b> </b>‘Tranquilo hijo’, me dice siempre mi vieja. <b>A mí la pausa me re cuesta</b>.</p><p><b>—Tiene que ver con la ansiedad también, ¿te bancas los pendientes o los sufrís?</b></p><p><b>—</b>No, los sufro furiosamente. Me es muy difícil eso de: ‘En una semana te respondo’. Pero lo laburo mucho, y trato de aplicar cada vez más eso de pensarlo 15 minutos antes de tomar una decisión. Y el WhatsApp me perjudica porque la otra persona está esperando una respuesta. <b>Me digo a mi mismo ‘Moncho, esperá, tranquilo’.</b></p><p><b>—Te dicen </b><i><b>Moncho</b></i><b>, ¿cómo nació ese apodo?</b></p><p>—Me lo dicen por Ramón, tengo 39 años. Tenía unos familiares que son de San Isidro, y el Ramón es muy cheto ahora. En mi época la verdad que Ramón no era muy… Y yo vengo de Tucumán en los 90, imagínate. A casi todos los Ramón les dicen <i>Moncho</i>. No era un nombre común, y la verdad es que no me gustaba. Un día la encaré a mi vieja y le pregunté por qué me lo puso. Ahí me contó que tenía problemas para quedar embarazada, no podía tener un cuarto hijo. Y yo soy el cuarto. </p><p><b>—Le pidió a San Ramón Nonato.</b></p><p><b>—</b>Sí. Me contó que le pidieron que abortara porque tenía un problema muy grave de salud, y había muchas probabilidades de que en el quirófano murieran madre e hijo. Mi vieja dijo: ‘No voy a abortar, si me muero, me muero’. Le rezó a San Ramón y nací bien. Ahí yo entendí que mi nombre es lo más grande que hay, y lo sané.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MHQAAI7AZREKNNQB2IE65O4LGQ.jpg?auth=db6174ac4b621a079319b8f9e44a4e630c3e7427dd1bf245e3bbfe365b8fc58e&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Ramón Indart cuenta cómo la paternidad cambió sus prioridades." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Sufriste </b><i><b>bullying</b></i><b> por tu nombre?</b></p><p>—No, lo calificaría como bullying porque a mí me pasaba que me daba vergüenza. Era un nombre que no estaba en un estrato social de clase media alta.</p><p><b>—Que era en el que vos te movías acá.</b></p><p>—Más o menos, sí, media-alta. Era una estupidez total lo que pensaba, y prefería <i>Moncho.</i></p><p><b>—¿Naciste en Tucumán?</b></p><p>—No, nací en Buenos Aires por los problemas de embarazo de mi vieja. Pero toda mi familia, mis hermanos, son tucumanos, y vivíamos en Yerba Buena. Cuando la cosa empezó a complicarse en Tafí del Valle, nos vinimos todos a Buenos Aires porque allá ya no había más laburo.</p><p><b>—¿Qué hacían tus viejos?</b></p><p>—Mi mamá era profesora de equitación y mi papá es ingeniero y laburaba en ese momento en cerealeras. A fines de los 80’, casi ’90, muchos ingenieros industriales se quedaron sin laburo. Mi viejo estuvo siete años sin trabajo. Él era amo de casa y mi vieja la que salía a laburar.</p><p><b>—En un momento que todavía no estaba tan normalizado como ahora, tal vez.</b></p><p>—No, para nada. Algunos nenes que venían a mi casa me decían: ‘¿Qué hace Alberto? ¿Por qué está lavando la cocina?’. Y mi viejo lo hacía todos los días.</p><p><b>—¿Pero lo padecían o era natural la dinámica familiar para ustedes?</b></p><p>—No, en mi casa estaba naturalizado. Y mi vieja tenía la postura de ‘quién sos vos para decir lo que hace el hombre y lo que hace la mujer’. Ahora ella tiene 70 años, y a veces hablamos de feminismo. Ella cree que ser feminista es ponerse un pañuelo verde y decir ‘legalicen el aborto’. Entonces dice que ella no es feminista. Y yo siempre la jodo diciéndole sí.</p><p><b>—Debe recordar lo que le dijeron cuando estaba embarazada de vos.</b></p><p>—Sí, cuando se discutió la legalización del aborto yo una sola vez intenté plantearlo, y ella me dijo que cómo le iba a decir eso a ella. Entonces me cuidé mucho en la discusión sobre el tema en los medios, porque <b>mis viejos me veían en la tele y no quería decir algo que los hiriera</b>. Ahí entendí como periodista que <b>no siempre tengo por qué decir algo de determinados temas</b>, puedo no meterme sino quiero.</p><p><b>—¿Eso fue un aprendizaje?</b></p><p>—Sí, porque al principio hería, y eso no tiene vuelta atrás<b>. Me pasaba mucho de discutir de política y pelearme con mis cuatro hermanos.</b> Con los dos más grandes son con los que más me veo, porque mi otro hermano es un hippie que está en Costa Rica, y pienso todo lo contrario en el 99% de las cosas. Sin embargo, cuando los veo una vez por semana, es el momento que más disfruto.</p><p><b>—¿Y hablan de política?</b></p><p>—Al principio sí, pero ya lo cortamos de raíz. Si nos vemos una vez por semana no nos vamos a sentar en un asado para discutir sobre clases sociales, crianza de un hijo o partidos políticos.</p><p><b>—¿Sentís que ellos son más elitistas?</b></p><p>—No sé, creo que pensamos muy distinto y viene de la forma en que nos criamos. Mi abuelo era un industrial millonario que tenía 250 empleados, un estanciero que tenía una campanita para llamar a la empleada doméstica<b>. </b>Así como digo eso, también era una persona que le arregló la casa a cada persona que empleó, que los llevó al colegio a los hijos. Un tipo muy solidario, pero de una clase social muy diferente y eso a mí me chocaba un montón.</p><p><b>—Pero vos no creciste con la campanita, era un contraste total.</b></p><p>—<b>En mi casa no había un mango</b>. Y por eso me molesta tanto cuando veo coberturas en los medios y siento que hay tanta estigmatización. Como una mirada de ‘ahí están los negros’. <b>Si en el 2008 durante el conflicto con el campo el peón marchaba con el patrón de estancia, estaba bien visto. Pero si el negro pedía el aguinaldo y votaba a un peronista, entonces no sabía votar. </b>Es muy elitista esa forma de pensar, y me jode. <b>En el fondo hay una cosa muy racial escondida en algo supuestamente electoral.</b></p><p><b>—La doble moral, la idea de que un voto vale más que el del otro.</b></p><p>—Exactamente. Si votó como yo mira qué bien que votó. Ahora, si votó al negro de la Tercera no saben votar. Si esa es la lectura que hacemos es un laburo horrible porque no es eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6VZXUFY7EJDZJPISLQZRLNWSKI.jpg?auth=4d1645cb459f9ce102ff7079401d9893059362e1f52d3e8e4eff6aee2ecf7f28&smart=true&width=1920&height=2400" alt="Ramón Indart: "En mi familia no se elige. Si no sos de River, ahí está la puerta. Te vas de la casa"" height="2400" width="1920"/><p><b>—Pienso en las redes y el odio que hay en todos los ámbitos. A vos te dicen también</b><i><b> Moncho Peroncho</b></i><b>.</b></p><p>—Sí, a mí me gusta mucho la política, pero choco mucho porque cuando son tan antiperonistas que se les nubla el análisis. A mí me joden con lo del Moncho Peroncho porque cuando digo ‘tal cosa no está pasando’, ya está, me tildan de peroncho. No se les ocurre pensar que están haciendo una lectura de la realidad equivocada, que tropiezan con la misma piedra hace 20 años.</p><p><b>—Parecería que a nivel mundial estamos en un momento donde creemos que nuestra opinión es demasiado importante.</b></p><p>—Tal cual, y no es así. No vale tu opinión en todo, y no es tan interesante. No hace falta que lo tuiteés. Incluso pasa en los comentarios de transmisiones en vivo, y yo siempre digo que no leo insultos ni violencia verbal porque yo no genero tribunas de odio. El que agrede a Lali Espósito y logra que le responda ya tiene sus diez minutos de fama. Yo el ida y vuelta no lo tengo más.</p><p><b>—¿Ganaste salud mental con eso?</b></p><p>—Sí, un montón. <b>Y entendí que si de diez comentarios buenos, hay uno malo, ese uno no vale nada</b>. Es insignificante.</p><p><b>—¿Cómo te iba en el colegio?</b></p><p>—Bien, no me llevaba materias. Salvo una vez.</p><p><b>—¿Te copiabas?</b></p><p>—Sí, varias veces. No había celulares, así que era un papel de ayuda memoria con los temas que no me podía olvidar. Una vez me copié, me engancharon y me la llevé a diciembre.</p><p><b>—¿Le contaste a tus viejos?</b></p><p><b>—</b>No, no les dije. Mi vieja siempre me decía: ‘Tenés una responsabilidad obligatoria: que te vaya bien en el colegio, así que no me traigas un dolor de cabeza’. Si hacía bien eso, para todo lo demás tenía permiso. Y siempre se lo digo a mi hijo también, arranco con eso siempre.</p><p><b>—¿No tiene 2 años tu hijo?</b></p><p>—Sí, el más chico, pero se lo digo al de seis años, aunque sea en pequeñas rutinas diarias trato de ponerlo en práctica. Le digo: ‘Blas, le tenés que dar de comer todos los días al perro’. Al segundo día me pidió que lo hiciera yo. Y yo le digo que él tiene una sola responsabilidad por día y e esa. Yo fui a trabajar, volví, los bañé a los dos, levanté la mesa. Le enumero toda mi rutina. Entonces se levanta, va, y lo hace.</p><p><b>—Pero tiene otra responsabilidad también: tiene que ser de River.</b></p><p>—Sí. Obviamente. Eso en mi familia no se elige. Si no sos de River, ahí está la puerta. Te vas de la casa.</p><p><b>—¿Todos son de River?</b></p><p>—Sí, todos.</p><p><b>—Políticamente estar en las antípodas, en cualquier cosa pueden pensar distinto, pero en el fútbol…</b></p><p>—En todo lo demás son libres. Yo siempre digo que si sos muy fanático de un club y tu hijo se hace de otro, algo mal hiciste. O hay alguna mente tóxica que te lo contaminó.</p><p><b>—Y tu esposa, Vicky, ¿también es de River?</b></p><p>—No, es de San Lorenzo. Pero cuando nació me dio el ok para que Blas sea gallina.</p><p><b>—¿A Blas le gusta mirar los partidos con vos?</b></p><p>—Sí, porque bajé el nivel de intensidad. Si pierde River hago de cuenta que no me jode.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CERH4T5CXFHT7KITY5TDNWUESQ.jpg?auth=829df88f57ef922a70feec22bf1e1fb391b38bd0cbc8b83ae09bcfcee386c511&smart=true&width=1920&height=2560" alt="Ramón Indart: "El día del nacimiento, se me voló la cabeza"" height="2560" width="1920"/><p><b>—Sos un papá muy presente. ¿En qué momento te nació ese amor paternal?</b></p><p>—Antes de que mis hijos nazcan, yo estaba<b> </b>en tele muchas horas por día, cubría todos los reemplazos, vivía mucho para mi laburo. Pensaba mucho en mi carrera, en que si llegué a la tele tenía que buscar ser conductor, después estar en el prime time a la noche, y así sucesivamente.<b> Y cuando nació Blas dije: ‘Esto no es tan importante’. </b>Si lo tengo que hacer lo hago, siempre agradecido, porque me encanta laburar de esto, pero si puedo elegir no lo hago. <b>A las nueve de la noche yo quiero estar cenando con mis hijos.</b> Eso me cambió radicalmente.</p><p><b>—Entendiste que uno no es menos responsable con su trabajo por entender que tal vez las prioridades son otras.</b></p><p>—Sí, que el laburo no es lo más importante siempre, porque vengo de una generación donde el trabajo era todo, donde había que sacrificarse por y para el laburo.</p><p><b>—Que trabajar enfermo estaba bien, que aceptar situaciones de maltrato estaba bien.</b></p><p>—Eso mismo. Me di cuenta con la experiencia que el tóxico te lleva a más toxicidad, que eso te pega en el cuerpo, después te lastima en tu casa y estás en una bola tóxica fea de maltrato. Y no, la vida está en otro lado.</p><p><b>—¿Estuviste en el nacimiento de los chicos?</b></p><p>—Sí, y cuando nació mi hijo yo trabajaba en el programa <i>BDA </i>en América. Y yo les dije: dos días y vuelvo al aire. Hoy me arrepiento, porque si uno no pone una barrera, te comen, y pasa en todos los ámbitos laborales.<b> </b>No existe la lógica humanizante.</p><p><b>—Hay una gran falencia con las licencias de paternidad.</b></p><p>—Horrible. Estamos atrasadísimos.</p><p><b>—Pero lo que planteas va más allá, porque tiene que ver también con la propia exigencia, con sentir que uno tiene que estar.</b></p><p>—Sí. A mí me pasaba mucho eso. Y con los chicos lo cambié, porque conlleva una responsabilidad donde también mi pareja me necesitaba en casa. Ya no voy a estar desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde al aire. Me ordené un montón.</p><p><b>—Siempre entendiendo que uno tiene la posibilidad de hacerlo, pero que hay gente que si no tiene los tres laburos, los hijos no comen.</b></p><p>—Por supuesto. Y cuando lo tuve que hacer, lo hice, y laburé 24x7. Mi pareja lo entendió, que laburara sábados y domingos<b> </b>hasta hace seis meses.</p><p><b>—Contame el momento exacto en que sentiste que te enamoraste de Blas.</b></p><p><b>—En la inmediatez, el día del nacimiento, se me voló la cabeza. </b>Pero la verdad es que los primeros seis meses fue trabajo, trabajo, más trabajo, y asistencia a la madre, que con justa razón está completamente detonada. Te transformas en una mamadera, en la farmacia, el pedido de comida, etc. Y es lindo sostenerlo, pero también pensás:<b> ‘Che,</b> <b>devolvéme algo’, porque vos das y das y la retribución no llega</b>. A los<b> </b>ocho meses empecé a entender mucho más el vínculo, y después me fascinó cuando empezó a tener un razonamiento. <b>Ahí sentís la locura de amor que es tener un hijo. </b>Hoy está muy de moda decir: ‘Elijo no ser padre’, y lo respeto, cada uno con su vida. Pero yo tengo ganas de decirles: ‘No te pierdas la experiencia’.</p><p><b>—¿Y cuándo llegó el segundo?</b></p><p><b>—</b>Lautaro, el segundo, me costó horrores, porque la demanda no es la misma. Son dos que hay que dormir, dos para salir a pasear, y cuando estaba despidiendóme de los pañales, llegó el otro y empecé de nuevo.</p><p><b>—¿Cómo eligieron los nombres?</b></p><p>—Los dos nombres los eligió Vicky de una manera completamente autoritaria.</p><p><b>—La banco, ella puso la casa nueve meses. ¿Y tuviste miedo en algún momento de no querer tanto a Lautaro como a Blas?</b></p><p>—No, para nada. Tenía la convicción de que el amor se multiplica. Y ahora que Lautaro tiene 2 años, y empieza a tener gestos de independencia, me doy cuenta que son el agua y el aceite. Blas nunca quiso jugar a las peleas, pero Lautaro quiere jugar a las piñas.</p><p><b>—Si le pregunto a Vicky en qué sos el mejor del mundo, ¿qué me dice?.</b></p><p>—Ella siempre me dice que mi mejor cualidad es que <b>lo que me propongo en algún momento lo consigo.</b></p><p><b>—¿Y si le pregunto cuándo te quiere echar de tu casa?</b></p><p>—Algo que todavía no puedo controlar, que es muy de geminiano, que <b>si me ofendo me empiezo a ofuscar y no puedo salir del círculo.</b> Y ahí es cuando Vicky me dice: ‘Salí, caminá, dejáte de joder’.</p><p><b>—Pero, ¿qué te ofende por ejemplo?</b></p><p>—Es muy de chiquilín lo que me pasa. Por ejemplo, entré a casa, Lautaro estaba durmiendo la siesta y Vicky estaba viendo a sus pacientes, ella es osteópata. Fui a saludarla y no me respondió, entonces<b> </b>me ofendí, sin saber qué estaba haciendo. Cuando me dijo se me pasó. Esas cosas.</p><p><b>—Es como un niñito emberrinchado.</b></p><p>—Sí, totalmente. <b>Las primeras veces que tuve que educar a mi hijo también me ofendía</b>, y Vicky me decía: ‘Pero tiene 4 años’. Obviamente la idea no es que el adulto se ofenda, así que lo trabajé.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/66DVB43PHZCRZGWJ3WIHU4DDGE.jpg?auth=d332e186f542a7581a11b3b8499df83af49fe0addb8636cbe605ebbdd53a2c5d&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Ramón indarte con Tatiana Schapiro en Infobae (Jaime Olivos)" height="1277" width="1920"/><p><b>—¿Y cómo vas con el temita de las ‘matrimillas’?</b></p><p>—El tema es así: en agosto me voy una semana a Río de Janeiro con mis amigos porque hay varios que cumplen 40 años, así que es muy especial.<b> Cada cuatro meses me voy un fin de semana con mis amigos a algún lugar.</b> Y al principio eso generaba conflicto total, peleas, hasta que Vicky soltó. Pero hay que hacer toda una organización con mis dos hijos.</p><p><b>—¿Y cómo hacés?</b></p><p>—Llamo a mi suegra, la traigo de Entre Ríos, hago todo el operativo.</p><p><b>—En la previa esos viajes, ¿hay que sumar puntos?</b></p><p><b>—Sí, totalmente. Vicky me dice: ‘No das puntada sin hilo’</b>, porque yo le digo que nos vayamos un finde toda la familia a Pinamar, y ella ya me pregunta por qué. Le respondo: ‘Porque te amo’, y después de varias preguntas más le termino diciendo: ‘Porque en dos meses me quiero ir a Córdoba con los chicos’ [risas]. Entonces después ella desconfía, porque suena egoísta, pero juro que no siempre soy así.</p><p><b>—¿Quién está más cerca de plantear el tercer hijo? ¿Ella o vos?</b></p><p><b>—</b>Ella, constantemente. Ahora constantemente, porque se olvidó de lo que sufrió. Yo le digo: ‘Acordate de lo que era’, y ella me dice: ‘No era tan así’.</p><p><b>—Todas nos olvidamos, sino el mundo no existiría Moncho.</b></p><p>—¿Pero por qué se olvidan tan rápido? Del provechito, de que vomitó, de los cólicos, de que no dormías ni una hora, del pediatra a los 20 días.</p><p><b>—¿Tuviste el segundo o no?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Entonces vos también te olvidaste.</b></p><p>—Sí, y tiene un gran punto a su favor. Yo la convencí para tener el segundo hijo. Ella no estaba tan segura, me decía que estaba muy cansada, y ahora es al revés.</p><p><b>—Encima te salen divinos.</b></p><p><b>—</b>Sí, no lo digo por ser el padre, pero sí, son hermosos. Salieron a la madre. </p><p><b>—¿Y cómo nace lo de los campamentos? ¿Te vas solo con ellos?</b></p><p>—Sí, los campamentos me parecen un mega plan. Solo que no voy en carpa, sino que alquilamos un motorhome y es otro tipo de campamento. Es un planazo.</p><p><b>—¿Y a dónde van?</b></p><p>—A Entre Ríos por lo general, de donde es mi familia política<b>. </b>Vamos al campo, a pescar, a mirar animales, porque ya no me gusta cazar. De chico cazaba, pero ya no.</p><p><b>—¿Qué cosas que viviste de chico querés que tus hijos vivan y cuáles no querés que se repitan de ninguna manera?</b></p><p><b>—Me gustaría que no sufran bullying. </b>Cuando Blas me cuenta de una experiencia con otro compañero al que lo molestan yo le digo que se meta. Me di cuenta los traumas que genera en la adultez, que son horribles.</p><p><b>—¿Y eso cómo lo entendiste?</b></p><p>—Me di cuenta cuando me cambié de secundario cuando era chico, que era la ley de la selva. Yo tenía 14 años, y lo primero que hice fue sentarme al lado del único que se sentaba solo. Y me empezaron a hacer bullying por sentarme con él. Al otro día me levanté y me senté con los demás, y me uní a bardear a ese pibe<b>. </b>Sentí que todo el grupo me aceptó en ese primer gesto y cuando fui creciendo entendí que fue horrible hacer eso. Ese pibe, después me enteré que se fue a vivir a Traslasierra, y hablé con él una vez y me dijo que le pedía por favor a los papás que lo cambien de colegio porque lo re sufría. Y eso la verdad es que no quisiera que le pase a mis hijos.</p><p><b>—Y nos cuesta pensar que podemos ser el papá o la mamá del niño que está acosando a otro.</b></p><p>—Totalmente. Hoy tiendo a creer que algo está cambiando, que no lo vemos ahora porque es muy reciente. <b>Pero es horrible ser el padre del que bullinea, sentir que tu</b> <b>hijo es un mal pibe</b>. Si tiene 7 años y no se da cuenta, date cuenta vos como padre, pregunta qué pasa en el colegio.</p><p><b>—Me dijiste que más allá de las diferencias ideológicas con tus hermanos tenés diferencias en crianza. ¿En qué piensan distinto?</b></p><p>—Mi hermana tiene el concepto de ‘mi marido me ayuda’, y yo tengo unas ganas de decirle que rompa con eso, que no ‘ayuda’, que es lo que corresponde. Después en la concepción política pensamos distinto también. El agua y el aceite. <b>No sé, no congeniamos. Hay un montón de cosas que quizás naturalicé,</b> que a mí no me sorprenden, un montón que no quiero contar en público, pero yo me reserve la crianza de mi hijo. Me indigna un montón cuando familiares o amigos te señalan con el dedo. <b>¿Yo te digo cómo criar a tu hijo? </b>Que todos se metan en la vida privada del otro es agotador. Dejame criar a mi hijo como yo quiero, porque es mi hijo.<b> </b>Me pasó mucho cuando se discutió la ESI, que para mí la educación sexual integral es muy importante, para detectar un abuso a tiempo por ejemplo.</p><p><b>—Alguno plantean que la educación sexual es responsabilidad de las familias, pero hay una responsabilidad del Estado de que esa educación llegue a todos los niños, y hay un montón de familias que no quieren o no pueden dar esa educación.</b></p><p>—Absolutamente. Cuando yo tenía 16 años iba al colegio parroquial, que nos llevaba a hacer trabajos sociales a distintas escuelas de clase baja. Y una vez en Presidente Derqui, Partido de Pilar, tuve una charla con chicos de 14 que estaban iniciando en la sexualidad. Uno de los profesores les preguntó quién se cuidaba, y un pibe le contestó: ‘Yo no compro preservativos porque no quiero gastar plata, pero uso de preservativo la tela de una camisa’. Ahí yo dije: ‘Listo, esto está roto’. Ese pibe que quizás no tiene la oportunidad de que le expliquen en su casa qué es un preservativo, cómo se usa, etc, necesita la ESI. Y porque les expliques no es que van a tener más sexo, porque el sexo va a estar igual, solo que<b> </b>van a tener más o menos información.</p><p><b>—Saber que tienen derecho a decir que no, que tienen un espacio seguro para contar las cosas que le pasan. Es muy importante lo que hace la ESI en nuestro país.</b></p><p>—Tiene que ver con qué país queremos para nuestros hijos. Si quisiera un país ideal me tendría que ir a vivir a otro país. Me siento egoísta al no hacerlo porque quiero que mi vida pase acá. Creo que el país que les va a quedar va a ser peor que el que tenemos. Y que el que teníamos hace 10 años y el que teníamos hace 30. Para mí no hay manera ni margen que sea mejor. No veo margen de que mejore, por lo menos en las grandes ciudades, donde la desigualdad y la inseguridad es cada vez mayor. La muralla que antes estaba en dos countries va a estar en 150, va a ser cada vez más alta, y Nordelta en vez de tener una clínica y colegio también va a tener una universidad, todo adentro, y van a ser mundos divididos.</p><p><b>—En Nordelta tenés un montón de gente que sale a correr con tobillera también.</b></p><p>—No, olvidate, están las dos cosas. Cuando pensamos qué vamos a dejar, yo creo que vamos a dejar un país más desigual, más inseguro, con más violencia. A mí me asusta el tipo que sale con un fierro porque eso cambia todo. Se acabó, no hay más cuento. Hay un sistema que ya está naturalizado de mega corrupción. Si querés ser proveedor de gasas de un hospital de Mar Chiquita tenés que hablar con el secretario de Salud, que va a tener un lobista, que cobra una intermediación, una coima, que la paga el contribuyente porque le ponen un exceso a la obra. Y así multiplicado por 150 mil millones de rubros.</p><p><b>—Qué triste.</b></p><p>—Sí. La discusión de intendentes es igual. El intendente elegido entra con su proveedor del hospital, del servicio público, del agua, de la cloaca, del aceite para el comedor, de la resma para el colegio.<b> Todo es un gran negocio y se hacen millonarios de la noche a la mañana. Por eso es tan tentador entrar en política</b>. A mí una vez alguien me dijo un diputado provincial para entrar invierte 10.000 dólares, para estar en la lista, y en cuatro años tiene un patrimonio de 150.000 dólares.</p><p><b>—¿Yo con 10.000 dólares puedo estar en una lista?</b></p><p>—Lamentablemente pasan cosas como esa. Y en cuatro años recaudan un montón.</p><p><b>—Dejame soñar que no, por tus hijos y por los míos.</b></p><p>—La política real es así.</p><p><b>—Y sin embargo te sigue encantando el periodismo político.</b></p><p>—Sí, porque más allá de todo eso negativo, hay una discusión macro que siempre es interesante dar. Que debemos darla, y por eso en cada espacio que tengo siempre busco hablar más de todo estos temas, y siempre va a valer la pena dar esa batalla.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ARHGVWORUJHWTB3QEIKWZY3EHQ.jpg?auth=d74fbee7465974cd8c80b60d0744c272437eefd1f3c4a6da9693005e6a6c1882&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1278" type="image/jpeg" height="1278" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Jaime Olivos]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Las mil historias de Joaquín Levinton: sus gastos más ridículos, el hurón que le robaba la ropa y las locuras que ya no hace]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/29/las-mil-historias-de-joaquin-levinton-sus-gastos-mas-ridiculos-el-huron-que-le-robaba-la-ropa-y-las-locuras-que-ya-no-hace/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/29/las-mil-historias-de-joaquin-levinton-sus-gastos-mas-ridiculos-el-huron-que-le-robaba-la-ropa-y-las-locuras-que-ya-no-hace/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[A punto de celebrar los 30 años de Turf con un show el 15 de agosto en el Gran Rex, su cantante repasa anécdotas de vida y momentos de su carrera artística. Dice que sus canciones no envejecen y que soñó muchas de las cosas que le pasaron. Su relación especial con las mascotas y con las adicciones, y las veces que tuvo que dar el examen para sacar el registro de conducir. “Si te divertís, la vida pasa volando, pero si te aburrís, dura 200 años”, reflexiona]]></description><pubDate>Sun, 29 Jun 2025 16:15:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Desde que era un niño Joaquín Levinton soñaba con ser una estrella de rock, y muchos lo miraban con ternura porque creían que era una fantasía, pero él no tenía dudas lo iba a hacer realidad. <b>“Superó ampliamente mis expectativas todo lo que viví”</b>, cuenta en diálogo con <b>Infobae</b>, mientras se prepara para<b> </b>un nuevo show de <i>Turf</i> en el Teatro Gran Rex.</p><p>El viernes 15 de agosto va a subir al escenario para festejar que <b>se cumplen 30 años desde que se formó la banda</b>. “Ya hace más tiempo que estamos juntos que el que pasamos separados en nuestras vidas”, dice Levinton, sobre la trayectoria del grupo que integra junto a Leandro Lopatín, Carlos <i>Toddy</i> Tapia, Fernando Caloia y Nicolás Ottavianelli.</p><p>Joaquín no alcanzó su deseo de dedicarse y vivir de la música, con hits como <i>Loco un poco</i>, <i>Magia blanca</i> y <i>Pasos al costado</i>. La esencia de rockstar la tuvo siempre, pero a veces ni él puede dimensionar todo lo que viajó, cantó y bailó desde que era un veinteañero hasta sus flamantes 50, un número que lleva con mucha soltura por su alma de joven eterno.</p><p><b>—¿El rock te trajo más mujeres, más plata o más quilombos?</b></p><p><b>—Más mujeres. Sí, muchas. Con la plata siempre fui malo</b>, siempre calculé mal y siempre me gustó gastar la plata que tenía. No tengo ni la menor idea de hacer negocios, de cómo se hace un cheque ni si siguen existiendo. No sé cómo se hace para pagar la luz. No entiendo nada.</p><p><b>—¿Y quién se ocupa de que no te corten la luz en tu casa?</b></p><p>—Alguien me ayudó en su momento a poner por débito las cosas y nunca más me enteré de lo que se paga ni lo que no se paga. Salvo AYSA, algo que se llama AYSA que no sé lo que es.</p><p><b>—Es el agua.</b></p><p>—Recibo mensajes todos los días que quieren que vaya a pagar. Y debo 20 años porque me quedó afuera del pago del débito. La deuda que acumulo es millonaria. Pero no me saben explicar cómo tengo que pagarles y además no me quieren hacer un descuento que a mí me resulte, cuando me dicen el importe final es tan grande que uno no quiere pagar. </p><p><b>—Pero te vas a quedar sin agua.</b></p><p>—Creo que ellos por ley no pueden cortarte el agua. Creo que estamos jugando un tira y afloje. </p><p><b>—¿No ganaste plata con la música?</b></p><p>—Sí, gané plata como para vivir como a mí me gusta. <b>Soy solo, o sea que mis gastos son pocos. Toda la vida viví en un PH en Almagro que tiene muy pocos gastos</b>. No soy un tipo que le guste el lujo, entonces tampoco me manejo con gastos importantes.</p><p><b>—¿Te metiste en muchos quilombos?</b></p><p><b>—</b>Sí, porque soy quilombero. Me gusta armar quilombo. Me parece que el quilombo es parte del rock. Y<b> no me gustan los roqueros que no hacen quilombo. Me parece que eso no está bien. </b>Yo cuando me subo a un escenario veo qué se puede hacer para romper un poquito la barrera del escenario, donde hay una especie de pared invisible con el público, y hay que trascenderlo para generar unidad. <b>Siempre me he colgado de columnas, de estructuras, he entrado volando con sogas, he entrado a caballo, en moto</b>, porque cuando termina el recital yo quiero que haya pasado algo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNM45P45XZGLNEZWM7WMQZKRIU.jpg?auth=0c2a8ddefff7e170a6bbad28bbdcd8824cd8f8a2aeae92f3172356df9ccb4e97&smart=true&width=1920&height=1321" alt="El líder de Turf revela anécdotas, éxitos y desafíos personales antes del show aniversario en el Gran Rex." height="1321" width="1920"/><p><b>—¿Y qué estás preparando para agosto en el Gran Rex?</b></p><p>—Vamos a presentar nuestro nuevo disco, <i>Polvo de estrellas</i>, que fue muy lindo de hacer. <i>Turf</i> tiene toda su discografía en vinilo y es una locura. Los tengo en mi casa apoyados como si fuesen un trofeo.</p><p><b>—¿Estás con ganas de encontrarte con la gente?</b></p><p>—Siempre tengo muchísimas ganas. Me gusta mucho lo que hago. Me ha pasado de tener 40 grados de fiebre, y querer cantar igual. Una vez me rompí un brazo y durante tres meses canté con un yeso. Me fabriqué una funda con flecos, un guante, y tocaba con capa. <b>Nadie se enteró que yo toqué tres meses con un brazo roto</b>.</p><p><b>—En este disco estrenaron colaboración con Lali Espósito.</b></p><p>—Sí, hicimos <i>Loco un poco</i> con Lali, y fue un placer enorme. Ella me invitó a cantarlo en sus dos shows en Vélez. Fue una experiencia maravillosa. Siento una admiración muy grande por el espectáculo genial que dio, y por lo enorme que es como artista. Todo esto empezó cuando vi un video que estaba cantando nuestro tema con amigos en un fogón, y le escribí para preguntarle si le gustaría que lo grabemos juntos. Y enseguida la grabamos en lo de Ale Sergi, que fue el productor, y que también participa.</p><p><b>—¿Con qué te encontraste cuando tuviste que empezar a revivir todos los clásicos de </b><i><b>Turf</b></i><b>?</b></p><p>—A mí me encanta. Y somos tan como somos, vivimos tan en otro planeta, que nosotros sentíamos que estábamos componiendo hitazos como si no los hubiésemos compuesto ya. Lo sentíamos como si fuesen nuevos. Pasados tantos años de trayectoria,<b> las canciones de </b><i><b>Turf</b></i><b> no envejecen</b>. En todo caso, crecen. Tenemos un repertorio muy pero muy conocido, y la gente los disfruta como si fuese la primera vez.</p><p><b>—¿Qué te pasa cuando escuchás un tema tuyo en la cancha?</b></p><p>—Me siento orgulloso. Y aunque soy de River, la empezó cantando la hinchada de Boca, porque a Dios le gusta hacer ese tipo de bromitas.</p><p><b>—Es muy fuerte que la gente se adueñe de esa forma de tu música.</b></p><p><b>—</b>Es el colmo de la llegada de la canción popular, porque<b> en la cancha la gente que lo canta por ahí no sabe ni de quién es el tema.</b> Se apropian de la canción y le ponen su propia letra para alentar a un equipo. <b>De repente son 85 mil personas, y es como si fuese un mantra.</b></p><p><b>—Hay algo místico en los cánticos de cancha.</b></p><p>—Sí, es como que te empuja. <b>Muchas de las cosas que me han pasado yo las soñé</b>, a diferencia del Indio Solari que no lo soñó (risas).</p><p><b>—¿En qué momento entendiste que ibas a vivir de esto?</b></p><p>—Eso lo supe desde el principio.</p><p><b>—Sabías que la ibas a romper.</b></p><p>—Sí, o al menos yo me lo re creía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HGLFRD3M2JBEFOOBWLW4B2N564.jpg?auth=487c8543509cf944eab4f7e4ac943b3889aa33f43e21824ef1968a21e7ac3403&smart=true&width=1080&height=720" alt="Joaquín Levinton y Lali grabaron una nueva versión de "Poco un loco"." height="720" width="1080"/><p><b>—Una vez contaste que tu abuela te pasaba plata por debajo de la mesa cuando eras chico.</b></p><p>—Sí, me bancaba un poquito. Era típico de abuela, me decía: “No le digas a nadie”, y al otro nieto también le daba.</p><p><b>—Y vos pensabas que eras el preferido.</b></p><p>—Siempre, pero tengo algo que podría catalogarme como preferido: soy el primer nieto varón. Y yo era re versero, me hacía el estudioso, y era re tramposo. Le llevaba fotos de cuando fui abanderado, y yo no estudié nunca.</p><p><b>—¿Nunca? ¿Y cómo aprobabas?</b></p><p><b>—</b>Tengo un instinto muy grande de supervivencia. Me doy maña. Me hacía machetes. Y siempre me hice un amigo nerd, y tenía mucha habilidad para copiarme.</p><p><b>—¿Cuál fue el machete más bizarro que te hiciste?</b></p><p>—El de los rollos de fotos.<b> </b>Los negativos. Me hacía una tira con toda la información que tenía que tener, lo enrollaba y lo escondía. Una obra de arte.</p><p><b>—¿Te agarraron alguna vez copiándote?</b></p><p>—Sí, pero siempre fui muy simpático y muy habilidoso para zafar.</p><p><b>—¿No era más fácil estudiar que hacer semejante obra de ingeniería con el rollito del negativo?</b></p><p>—Sí, pero ese rollito del negativo era algo casi de espionaje, era una cosa única. Y siempre me dieron mucho pánico las pruebas, las evaluaciones, que me evalúen. Al punto de que<b> cuando tuve que dar el examen para el registro de conducir me reprobaron como diez veces el psicológico</b>. Y también manejaba mal, digamos que <b>se podría decir que manejaba de manera temeraria</b>.</p><p><b>—Menos mal que te reprobaron.</b></p><p>—Una vez me hice 120 kilómetros por banquina.</p><p><b>—Es peligroso.</b></p><p>—Sí, pero no lo hice jodiendo a nadie. Tenía una camioneta con ruedas muy grandes, todo terreno, y estaba yendo el 31 de diciembre a Valeria del Mar a lo de mi vieja. Y el tránsito era a paso de hombre. Entonces fui todo por el costado de tierra y llegué en un toque. Me paró la policía con cuatro motos y me trataron pésimo. Me hicieron volver a Dolores. Retrocedí 150 kilómetros, y ahí tuve mi primera causa.</p><p><b>—¿Te detuvieron?</b></p><p>—Me detuvieron un rato, me sacaron el registro, me devolvieron el auto, y me prohibieron manejar. Manejó mi acompañante, mi amigo Cufa, que tampoco tenía registro, pero por suerte no se lo pidieron.</p><p><b>—¿Vos ibas detenido en tu propio auto?</b></p><p>—Claro, en mi propio auto, pero yo era temerario. Son cosas que ya no hago más.</p><p><b>—¿Ahora estás manejando tranquilo?</b></p><p>—Sí, muy tranquilo. En esa época de manejo temerario iba al banco a sacar plata y estacionaba en Avenida Corrientes y Talcahuano,<b> abría el capó, le tiraba agua para que salga humo y lo dejaba como si fuese que se fundió.</b></p><p><b>—¿Para bajarte al cajero?</b></p><p>—Sí, para entrar en el banco directo en la puerta, y no tener que estacionar.</p><p><b>—No sé si estás loco o sos brillante.</b></p><p><b>—</b>Es parte de lo mismo. Y me iba chocho con la plata.</p><p><b>—En una época también cuando cobrabas de SADAIC te ibas con la plata en bolsas de supermercado.</b></p><p>—Sí, SADAIC pagaba cada cuatro meses, y yo metía todo el fangote en la bolsita del súper. En el camino era como un chico que se compraba todo. No pensaba “esta plata tiene que durar cuatro meses”. Era como un botín, más que un pago.</p><p><b>—¿Cuál es la compra más ridícula que hiciste?</b></p><p>—Una muy divertida fue un megáfono gigante con el que dirigí el tránsito. Y la gente me hacía caso<b>. </b>Tenía sonido de policía y de ambulancia. Fuertísimo. Otra compra muy ridícula fue una corneta grande, que lamento día a día cada haberla perdido, porque la tenía colgada siempre en el cuello. Dormía con la corneta colgada. </p><p><b>—Sos un poco un nene.</b></p><p>—Sí, siempre. <b>Y una vez compré un hurón, que lo llevaba a la plaza con correa. Antes de tener un perro quería una mascota. </b>Tenía la sensación de una falta de compañía leal y fiel, me puse a investigar y me encató el hurón, que es inteligente, compañero, divertido, y andaba con su cola tan loca. Fui a lo de mi abuela, que en paz descanse, que siempre me segundeaba en mis fantasías, y fuimos a la Feria de la Mascota y me compré el hurón. Y me hizo un quilombo inmenso en casa. Me escondía las cosas. Yo no sabía que tenía esa característica. No encontré nada durante muchos meses. Dejabas una ropa y desaparecía. Yo decía: “Me robaron”, pero era el hurón. Era muy inteligente, y nunca lo veías venir. De repente te caía de arriba y no lo habías visto que estaba colgado. Un infierno. Al final terminé regalándoselo a un amigo que tenía campo y ahí fue feliz. </p><p><b>—¿El hurón vino después o antes que el hámster que tuviste enyesado?</b></p><p>—No, ese hámster enyesado, que en paz descanse, se llamaba Nené, y fue antes. Tuve bastantes comentarios negativos de gente que decía que yo maltraté al hámster. Y por el contrario, yo lo curé.</p><p><b>—¿Pero vos no lo tiraste de la cama?</b></p><p>—Saltó solo. Abrí la jaulita para jugar, salió corriendo y saltó. Por otro lado, yo también tenía la impunidad de ser chico.</p><p><b>—Eras un niño.</b></p><p>—Claro, no es que esto me pasó ahora.</p><p><b>—El hurón sí lo tuviste de grande.</b></p><p>—Sí, en mi casa en Almagro.</p><p><b>—¿Cómo se llama el hurón?</b></p><p>—Totó.</p><p><b>—Y después ya vino Raquel.</b></p><p>—Raquel, mi perra, pobrecita, que en paz descanse.</p><p><b>—Fue un camino: primero el hámster, después el hurón y después Raquel.</b></p><p>—Sí, Ranquel fue una perra que realmente me hizo entender qué es un fiel compañero. <b>Alguien incondicional, que vivimos tantas aventuras juntos. Fuimos a la cancha</b>, y a Cocodrilo, un boliche que quedaba a cuatro cuadras de donde yo vivía, en bajada<b>. </b>Iba con el auto apagado hasta allá para ahorrar nafta. Y ahí iba con Raquel que era chiquitita, y comíamos pizza.</p><p><b>—¿Entrabas al boliche con Raquel?</b></p><p>—Sí, mi perra tenía una bufanda de River que le había tejido una amiga mía que maquillaba muertos.<b> </b>Y Raquel también me acompañaba a las entrevistas.</p><p><b>—Esa lealtad de Raquel, ¿la encontraste en parejas o no?</b></p><p>—La encontré en amistades sobre todo, y en algunas chicas, sí. Pero no sé si existe ese nivel de fidelidad en humanos. No sé si alguien quiere estar siempre con otro.</p><p><b>—Vos saliste con algunas de las mujeres más lindas de la Argentina. ¿Sos enamoradizo?</b></p><p>—Muy.</p><p><b>—¿Hoy en qué andas?</b></p><p>—Estoy solo.</p><p><b>—¿Con ganas de enamorarte?</b></p><p>—Uno siempre tiene ganas de enamorarse.</p><p><b>—¿Estás para noviazgo?</b></p><p>—Me gusta tener novia. Soy cariñoso, afectuoso, y muy caballero.</p><p><b>—¿Se enamoran de Joaquín o se enamoran del rockstar?</b></p><p>—No tengo una buena relación con aquel que me mira de esa manera. <b>Soy una persona que no me creo ese personaje en mi vida.</b> Soy callejero y no me olvido de quién soy. Por eso cuando me piden una foto me resulta muy raro todavía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FVAXAELR65ASBMEPHGB4JWYCZ4.jpg?auth=796e506b3fa671a2d77568701a218656ee7400ef2c3f5d1ad09dad87d9f1f420&smart=true&width=1920&height=1572" alt="Joaquin Levinton y Charly Garcia" height="1572" width="1920"/><p><b>—Te vi en una nota con La Joaqui que hicieron para Infobae, re lindo ese encuentro. Y en un momento hablaron de drogas y contaste que vos nunca estuviste en rehabilitación.</b></p><p>—No, por suerte, no.</p><p><b>—¿Tuviste momentos de estar muy roto?</b></p><p>—Nunca estuve en la situación de la droga como un flagelo. Nunca me sentí adicto. Nunca fui oscuro, pero sí medio insoportable.</p><p><b>—¿Por qué? ¿Qué te pasaba?</b></p><p>—Era re intenso. Muchísima gente pierde la cabeza con la droga, pierde la casa, la plata, los instrumentos.</p><p><b>—La vida.</b></p><p>—Tal cual, se mueren. No es recomendable. Hay poca gente que se divierte con la droga, y obviamente que cuanta menos gente consuma, mejor.</p><p><b>—¿Vos no te sentiste nunca en riesgo?</b></p><p>—Sí, pero soy un tipo muy capaz, valiente y corajudo. Siempre manejé mis situaciones. Aún drogado, siempre pude manejar mi vida. Pero repito, no es ejemplo de nada porque no es lo que suele pasar.</p><p><b>—¿Te lastimaste a vos mismo alguna vez?</b></p><p>—Jamás.</p><p><b>—¿Y a otro?</b></p><p>—Menos, pero sí<b> </b>le hinché las pelotas a mucha gente. Mis compañeros de grupo en un momento no me bancaban más.</p><p><b>—¿Pero eso tiene que ver con las drogas o con tu forma de ser?</b></p><p>—La droga te exacerba muchas cosas.</p><p><b>—Contaste en ese encuentro con La Jaqui que marihuana no consumís.</b></p><p>—He probado, pero no consumo porque pierdo las cosas, no encuentro las llaves, me pasa de todo.</p><p><b>—¿Tu abuela nunca se preocupó?</b></p><p>—Sí, a veces sí. Me dijo qué carajo estaba haciendo, y ahí hubo que ponerse las pilas.</p><p><b>—¿Y tus viejos?</b></p><p>—En un momento sí. Me llamaban y no respondía. Llegaba tarde al almuerzo familiar, estaba desbolado.</p><p><b>—¿Tuviste adicciones con otras cuestiones que no tengan que ver con sustancias?</b></p><p><b>—Soy adicto al teléfono. Eso es un problema muy grande, que lo tengo que mejorar y es difícil. </b>Es una locura que todos estemos tanto con el celular.</p><p><b>—Nos perdemos de ver lo que está pasando al lado. </b></p><p>—Totalmente. El otro día vi una entrevista donde a Charly García le preguntaban qué sería un acto de rebeldía hoy. Y él dijo: “Dejar el teléfono de lado”. Sabias palabras.</p><p><b>—¿Cómo está tu vínculo hoy con Charly?</b></p><p><b>—</b>Muy esporádico<b>. Lo amo. Él siente muchísimo cariño por nosotros porque tenemos una historia enorme juntos</b>, de millones de cosas. Estuvimos mil veces juntos en la casa. Vimos mil películas. Participó en muchos discos. Vino a cantar con nosotros millones de veces. Filmamos un videoclip donde él actúa.</p><p><b>—De todo.</b></p><p>—Lo considero un amigo, un referente, un genio.</p><p><b>—Qué gente grosa que conociste. ¿Choluleaste a alguien alguna vez?</b></p><p>—A Marcelo Gallardo. Y a Juan Carlos Mesa, ídolos para mí.</p><p><b>—¿Les pediste foto?</b></p><p>—No, no me animé.</p><p><b>—Te dio vergüenza. ¿Hay un Joaquín Levinton tímido?</b></p><p>—Soy tímido, sí, aunque no parezca. <b>Una vez le pedí una foto muy valiosa para mí a Mirtha Legrand. </b>Me pareció una genia. Nunca vi una persona tan concentrada y atenta.</p><p><b>—Brillante Mirtha.</b></p><p>—Sí. Es una máquina.</p><p><b>—¿La pasaste bien en la mesa con Mirtha?</b></p><p>—La pasé genial, y atrapé una mosca en vivo. Yo no podía más, me molestaba que ande rondando. Y Mirtha me dijo: “¿Joaquín, atrapaste una mosca?“. Nadie se dio cuenta, pero ella sí. Y se cagó de risa. Estaba muy atenta a todo lo que pasaba.</p><p><b>—¿Qué otros talentos ocultos tenés?</b></p><p>—Sé chiflar muy fuerte, y me costó mucho aprenderlo. Me sirve de mucho porque no tengo que gritar. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AEZIKP3V3ZDVJHHTV5GFZSR6AQ.JPG?auth=8e44646e88b9697eec0d2f3b749c465ef092139022f42e2431d32332440282b5&smart=true&width=1200&height=800" alt="Joaquín Levinton con Tatiana Schapiro en Infobae" height="800" width="1200"/><p><b>—Hoy los artistas hablan mucho más de salud mental y rompen algunos prejuicios que hay con la ansiedad, la depresión, los ataques de pánico. ¿Qué pensás?</b></p><p>—La ansiedad es algo terrible en la ciudad. Estamos todos muy ansiosos. Tratar de manejar la ansiedad me parece uno de los grandes desafíos de la actualidad. La adicción a producir, a generar, pero yo soy bastante relajado en ese sentido. <b>Soy muy adicto al ocio y me gusta mucho pasear</b>.</p><p><b>—¿Te llevás bien con el tiempo libre?</b></p><p>—Amo el tiempo libre. Me gusta la Ciudad de Buenos Aires, la conozco muy bien y me gusta recorrer sus calles.</p><p><b>—¿Y cuando tenés que sacar un tema nuevo no te genera ansiedad?</b></p><p>—No, siempre tuve la sensación de que si echase todo a perder podría volver a lograr lo mismo. Podría empezar de cero, y lo tuve que hacer muchas veces.</p><p><b>—Y eso que </b><i><b>Turf</b></i><b> ya es como un ser humano de 30 años.</b></p><p>—Es un señor, o un boludo importante. Sí, vivímos de todo.</p><p><b>—¿En qué momento dijiste “Yo no puedo creer estar viviendo esto”?</b></p><p>—Cuando uno de los managers me dijo: “Hoy se cumplen 1.500 shows”, que fue hace 15 años. No sé la cantidad que vamos ahora. El tiempo es muy relativo. Una de las contradicciones más guachas de todo esto es que si te divertís la vida pasa volando, y si te aburrís dura 200 años.</p><p><b>—Y la balanza cómo te da, ¿te divertís más de lo que te aburrís?</b></p><p>—A mí se me pasa volando. Soy un tipo que elijo armar mi día con cositas lindas. Lo mismo hago cuando me planteo el año: ir a Japón, ir a ver a <i>Oasis</i> a Manchester. Lo programo cuando empieza. Y entonces siento: “Este año ya va a tener cosas hermosas”, y las organizo. Después de eso viene un disco de meses de preparación, una gira, y los años son geniales.</p><p><b>—Y para poder escribir hace falta vivir.</b></p><p>—Sí, pero he hecho tantas canciones y tantos discos que ya no estoy pensando en qué escribir, buscando la inspiración todo el tiempo. Pienso en divertirme, en hacer que mi vida sea lo más feliz y alegre posible. Y lo logro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/35KC3IPS5BEH7E2VDFD4MPCAS4.jpg?auth=a5f0c283d5980d28ba50730a0282a83366861b4d60cc886f8f6b6732d66f9959&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Joaquín Levinton en Bake Off" height="1080" width="1920"/><p><b>—Hace un par de años empezaste a estar más en la tele y estuviste en </b><i><b>MasterChef Celebrity</b></i><b>. ¿Te gustó?</b></p><p>—Me encantó. Entré con prejuicios contra ese tipo de exposición y sin saber cocinar ni una milanesa.</p><p><b>—Te divertía.</b></p><p>—Era un desafío enorme. No tenía nada que ver conmigo y me encató animarme. Descubrí personas maravillosas con las que compartí todos los días.</p><p><b>—Apareció algo tan lindo tuyo ahí, con algunos momentos épicos que quedaron, como el pescado Raúl, y te volviste uno de los favoritos.</b></p><p>—Soy una persona muy fanática de los comediantes, del humor inglés también. Tengo una manera de ver la vida siempre de modo absurdo. Entonces capaz que tengo una óptica medio desencajada, y la gente se identificó o se divirtió. Y soy muy espontáneo también.</p><p><b>—¿Por qué se llama </b><i><b>Polvo de estrellas</b></i><b> el disco?</b></p><p>—Porque son estrellas las que vienen a sumarse a cada tema, y eso nos gustaba. <b>Y muchas veces las estrellas quedan hechas polvo</b>. Tiene sus chistes y contrapuntos como nombre.</p><p><b>—Ese nene que quería hacer música, que sabía que la iba a romper, ¿la está pasando bien?</b></p><p>—Súper bien. Con el tiempo aprendimos a llevarnos bien entre nosotros en el grupo. Ya no nos peleamos más, porque no tenemos ganas. Hacemos lo que realmente queremos, tenemos mucha más experiencia en lo que hacemos, y por eso <i>Turf</i> está re lindo ahora. Nos sentimos muy cercanos a la gente y va a ser un espectáculo con invitados increíbles, que son superestrellas. Un verdadero show de rock, tal como los que soñaba de chico.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BQLXPC7PTJECZOBL7DDCILSVLY.JPG?auth=da068250bc6559681a770f6b9b96ab370c3cb54a4f7147dd2c22272f5f0f9329&amp;smart=true&amp;width=1200&amp;height=800" type="image/jpeg" height="800" width="1200"/></item><item><title><![CDATA[Lara Bernasconi y el terror de cuando su hijo se cayó por el balcón: “No me lo iba a perdonar nunca en la vida”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/22/lara-bernasconi-y-el-terror-de-cuando-su-hijo-se-cayo-por-el-balcon-no-me-lo-iba-a-perdonar-nunca-en-la-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/22/lara-bernasconi-y-el-terror-de-cuando-su-hijo-se-cayo-por-el-balcon-no-me-lo-iba-a-perdonar-nunca-en-la-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Iñaki hoy tiene ocho años, pero cuando antes de cumplir los dos trepó la baranda del balcón y cayó desde un primer piso. “Traté de agarrarlo y no llegué”, cuenta su mamá, Lara Bernasconi. El relato de lo que la modelo y empresaria define como uno de los tres peores días de su vida, y además su infancia, su familia, el adiós de su padre y las presiones de la industria de la moda: “Tuve anorexia 5 años”]]></description><pubDate>Sun, 22 Jun 2025 05:23:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Lara Bernasconi </b>vino a Buenos Aires a los 17 años desde <b>su provincia natal,</b> <b>Tucumán</b>, para cumplir sueños. Una década después probó suerte con un emprendimiento de moda, pero coincidió con un sorpresivo diagnóstico terminal de su padre. En diálogo con <b>Infobae</b> repasa sus inicios en las pasarelas, sus luchas internas, <b>su historia de amor con Federico Álvarez Castillo,</b> cómo es trabajar juntos, y la maternidad a tiempo completo de <b>su hijo Iñaki</b>.</p><p>“Tuve una infancia muy linda, y trato de transmitirle eso a Iñaki, que <b>ya tiene ocho años; trato de inculcarle la simpleza con la que me educaron a mí</b>, de encontrar la felicidad en las cosas simples”, expresa la modelo, que está en pareja con el empresario desde hace una década.</p><p><b>“Me encanta ser mamá, pero la verdad es que no me imaginaba que era tan difícil;</b> un hijo es una responsabilidad enorme”, se sincera. Hace tres años y medio apostó a un camino propio en la indumentaria infantil, y desde que lanzó su marca de ropa para niños, <i>Rum Rum</i>, baraja una ajetreada rutina. “Me exijo mucho, quiero cumplir con todos, y hago lo mejor que puedo”, admite.</p><p><b>—¿En qué sentís que te cambió a vos la maternidad?</b></p><p>—Todo. Me cambió todo. <b>Mis días son mucho más felices, más plenos. Siento que crezco todos los días en algo siempre</b>. Iñaki es un gran maestro para mí. Desarrollé mucho la paciencia y el humor. Mucho más que antes. Y también cambié en mi manera de vincularme.</p><p><b>—¿Y Federico cómo es como papá?</b></p><p><b>—</b>Es divino, un papá re presente.</p><p><b>—Él tiene tres hijos más, ¿están ensamblados?</b></p><p>—Sí, estamos ensamblados. Yo me llevo muy bien con sus hijos. Con Indalecio, que ahora tiene 21, que le decimos <i>El Mono</i>, viví muchas cosas. </p><p><b>—Era chiquito cuando lo conociste.</b></p><p><b>—</b>Sí, justo él tenía 10 añitos. <i>El Mono</i> es una persona muy importante para mí. También fue como una práctica para lo que se venía. Y sus hermanos, Lunita, tiene 27, y José 37.</p><p><b>—¿Y cómo se llevan con su hermano más chiquito?</b></p><p><b>—</b>Lo aman. Somos una familia que hemos logrado estar bien. Somos amorosos. No somos perfectos, pero hay mucho amor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EXBNFDPB4FHA3NPUDUJVBE2IRE.jpg?auth=d3de668dc34547561207da93fe9aa41db9e4c879acb3515623be851da9177df4&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Lara Bernasconi junto a Federico Alvarez Castillo" height="1080" width="1920"/><p><b>—Vamos un poco para atrás. ¿A qué edad viniste para Buenos Aires?</b></p><p><b>—</b>A los 17. Me vine a trabajar.<b> </b>Vivía en un barrio que se llama Marcos Paz, que éramos cuatro vecinos en toda la manzana. Y una de mis vecinas era Leny, que tenía una agencia de publicidad, y siempre con mis dos hermanos hacíamos publicidades cuando nos pedía. <b>A los 14 años hice mi primer desfile</b> <b>y me gustó mucho</b>. <b>Ahí empecé a trabajar y a ganar plata.</b></p><p><b>—¿Y qué hacías con esa plata? ¿La administrabas vos o tus papás?</b></p><p>—La administraba yo porque justo mi papá en esa época empezó a estar medio mal económicamente. Entonces yo no le pedía, usaba lo que ganaba. </p><p><b>—¿Hasta ese momento la infancia en lo económico había sido tranquila?</b></p><p>—Espectacular. Divina.</p><p><b>—Y empezar a trabajar de tan chica y tener tu plata, con tu independencia económica. ¿No te volvió una adolescente un poco más difícil?</b></p><p>—Un poco sí, pero creo que siempre fui muy respetuosa, y siempre fui medio diferente. Mis papás no querían que me venga a Buenos Aires y yo les dije: “Me voy igual, porque no encuentro qué estudiar y esto lo sé hacer”. Me fue muy difícil saber qué era lo que me gustaba. Me hubiese encantado que me baje esa idea de decir: “Quiero ser tal cosa”.</p><p><b>—¿Ellos querían que hagas una carrera universitaria?</b></p><p>—Sí, preferían eso. Y <b>en mi casa trabajabas o estudiabas. Yo elegí trabajar</b>. Y era una época que ganabas mucha plata trabajando de modelo, en poco tiempo.</p><p><b>—¿Y hoy cuando mirás esa época sentís que estuviste en riesgo en algún momento?</b></p><p>—Era más chica y era otro mundo. Hoy en día me muero si una hija mía sola vive todo lo que viví. <b>Y sí,</b> <b>estuve en riesgo, pero fui criada con herramientas que me permitieron sobrellevarlo bien.</b></p><p><b>—Se me ocurren un montón, pero, ¿cuáles eran los riesgos?</b></p><p>—Creo que son los mismos riegos de hoy. <b>La anorexia, las drogas, la noche, todo eso</b>. Yo creo que tuve una familia muy sana que siempre me mantuvo con los pies sobre la tierra. Y eso me llevó por un camino que fue lindo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IXQSJ4ES55HVVCSCYDRQYT5ESQ.jpg?auth=8dfedaa56f23802474600f5d3f44af7ad9b7d631f44188a738389b3ff54cdb29&smart=true&width=1920&height=1439" alt="Lara Bernasconi: "Iñaki es un gran maestro para mí"" height="1439" width="1920"/><p><b>—¿Tuviste problemas con la alimentación?</b></p><p><b>—Sí, tuve anorexia 5 años.</b> </p><p><b>—¿En la época de modelo?</b></p><p><b>—</b>Sí, tenía mucha presión porque tenía que bancarme sola mi departamento. Con 18 años, sola en Buenos Aires, con una <b>exigencia</b> <b>de 90-60-90, que si no encajabas en el vestido no te contrataban. </b>Y yo no tenía otra opción.</p><p><b>—¿Te han pedido que adelgaces?</b></p><p>—Sí, me han pedido que adelgace. <b>Y</b> <b>también me ha pasado que estaba muy flaca y con Photoshop me agreguen más cadera</b>. Pero sí, la pasé mal en esos momentos.</p><p><b>—Hoy pasa mucho eso mismo en las redes sociales, estereotipos que afectan a nenas desde muy chiquitas.</b></p><p>—Las chicas están totalmente obsesionadas. Y creo que en la Argentina se vive una exigencia de lo físico extrema.</p><p><b>—¿Creés que en el mundo no es así? ¿En otros países?</b></p><p>—No. He vivido en Estados Unidos y nunca sentí eso. Acá las mujeres están más presionadas. Y por eso me encanta que haya chicas que se planten y digan que no se habla del cuerpo ajeno. Pero todavía sigue esa cosa de “tener que estar flaca”, y las redes sociales son bravas.</p><p><b>—Incluso contaste que te elogiaban lo rápido que adelgazaste cuando habías sido mamá hacía muy poquito, y que vos les decías que era porque estabas amamantado. </b></p><p>—Sí, le di un año y un mes. Era impresionante que me festejaran la delgadez. Me parece horrible. Lo mismo que el tema del paso del tiempo. Yo tengo 47 años y sé que no estoy igual que a los 20. Tampoco lo pretendo, porque querer tener la piel tirante o el cuerpo de los 20 es una batalla que está perdida. Siempre digo que es importante <b>no traumarse. Hay que aceptarse</b>. Sé que es difícil porque vivimos comparándonos con otros, pero hay que concentrarse en lo que es uno. Hacer deporte y comer sano, sin necesidad de ir a los extremos. Es importantísimo no dejarse avasallar por el sistema, no dejar que lo que te están mostrando sea lo que vos tengas que ser. </p><p><b>—¿En esos cinco años que atravesaste de anorexia cómo pediste ayuda? ¿Cómo saliste de ese lugar?</b></p><p>—Soy muy de escucharme, y sabía que me pasaba algo grave. <b>Tuve una gran amiga que le contó a mi mamá, que me llamaba todos los días. Sin mi mamá no hubiese podido salir adelante. </b>Ella me hizo un red de contención, con una psicóloga, una nutricionista, y un médico clínico. Entendí que era la autoexigencia que yo tenía de la perfección. Quería que todo me salga perfecto y era un parámetro inalcanzable.</p><p><b>—¿Ganaste mucha plata en esa época?</b></p><p>—Sí, me fue bárbaro.</p><p><b>—¿Y qué hiciste con la plata?</b></p><p><b>—</b>Me la gasté, disfruté y viajé mucho. Después invertí en mi marca de zapatos y carteras, pero justo se enfermó mi papá y no pude recuperar la inversión. Y volví a trabajar de modelo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HATSXIKFGBE27LCDH56SBR23DY.jpg?auth=bebb7af070bc2d4cfdeee56611557ad24981bcc29b3ada1c22fc4d49db08fbd4&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Lara Bernasconi: "Me duele mucho que no haya justicia social"." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Te enamoraste mucho?</b></p><p>—Sí, me enamoré, era bastante enamoradiza. </p><p><b>—Pero estabas esperando a Fede.</b></p><p>—Sí. Tenía que llega el papá de mi hijo.</p><p><b>—¿Y cómo te conquistó? </b></p><p><b>—</b>Es muy gracioso, y me conquistó cuando me contó su historia. Me enamoré del Federico de Burzaco, ese que no lo conoce nadie, o muy poca gente. Y es un amor, es una persona muy linda. Federico me encanta. Es encantador, fachero, y me gusta mucho.</p><p><b>—¿La espiritualidad estuvo siempre en tu vida o llegó con Federico?</b></p><p>—No, la espiritualidad estuvo siempre conmigo. </p><p><b>—¿Cómo te empezaste a conectar con ese interior tuyo?</b></p><p>—Desde muy chica, sobre todo con ser empática. </p><p><b>—¿Eso tiene que ver con el trabajo social que haces en Tucumán?</b></p><p><b>—</b>Sí, desde los 8 años que hago cosas. Enfrente de mi casa había un convento donde había catorce niñas que no tenían papá, y yo iba tres veces por semana y estaba con ellas. Les enseñaba inglés, siempre quise aportar como pudiera.</p><p><b>—Hoy sos embajadora del</b> <b>Banco de Alimentos de Tucumán. </b></p><p><b>—</b>Sí, desde hace 15 años. Es una fundación sin fines de lucro que contribuye a reducir el hambre, como puente entre las empresas que donan y los niños y ancianos que lo necesitan. Hoy el Banco de Alimentos de Tucumán tiene 154 comedores y cocinas comunitarias que dan de comer a más de 60.000 personas por día. </p><p><b>—Vos vivís una realidad de mucho privilegio, ¿sentís que entendés la situación por la que están pasando estos chicos?</b></p><p><b>—</b>No sabés lo que me atraviesa, y desde que soy mamá más<b>. A mí me duele mucho que no haya justicia social. </b>Me duele mucho que no haya futuro, porque sin nutrición un chiquito no puede estudiar. Los chicos se quedan dormidos sino se alimentan bien. Con hambre no podés estudiar, no te podés concentrar y le quitás una herramienta para su futuro.</p><p><b>—Como mamá de Iñaki, que nació con un montón de cosas resueltas, ¿cómo te llevás con eso?</b></p><p><b>—</b>Le hago ver eso a Iñaki, porque me importa mucho que él sea consciente de eso. Si puedo ayudar a alguien, lo hago. Estoy muy involucrada. Hicimos una escuela de cocina con Fede en Punta del Este, que ya hay 102 alumnos, y la UNSTA, la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, les da un certificado de cocinero profesional. Y así esas personas que fueron a estudiar totalmente gratis, hoy ya están insertados en el mundo laboral. Eso después se multiplica.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HTQUEXZRPFHMVEOMOOUIVAXN2M.jpg?auth=be11e32426ac8a987435dc482a27b315693f94e1d187c57709b269cbf1f316b9&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Hacce 15 años que es embajadora del Banco de Alimentos de Tucumán." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Y cómo te llevás con los prejuicios? </b></p><p>—Entiendo que desde la necesidad y el hambre por ahí puede molestar que nosotros vayamos a veranear a Punta del Este, pero yo trabajo mucho para ir ahí. <b>Me esforcé un montón para llegar a donde llegué. </b></p><p><b>—¿Te administrás vos tu trabajo o cómo se manejan en casa?</b></p><p>—Fede me enseñó mucho a administrarme porque yo era bastante desastrosa.</p><p><b>—¿Quién se ocupa de que no corten la luz en tu casa?</b></p><p>—Federico. Tenemos los roles muy marcados. Yo me ocupo mucho de Iñaki. Desde la mañana, que nos levantamos, le preparo el snack a Iñaki, le hago el almuerzo para que se lleve al colegio, lo llevo al colegio. Hago un poquito de deporte, y de ahí me voy a trabajar. A las cuatro en punto corto y lo voy a buscar al colegio. A partir de ahí me dedico a mi hijo. Lo llevo a golf, lo acompaño a todo porque me interesa mucho estar con Iñaki.</p><p><b>—¿Juega al golf Iñaki?</b></p><p>—Sí, juega al golf y al rugby. Es un obsesivo. Es un mini Fede. Él va al golf y tiene que jugar increíble. Son los dos iguales en eso. Y los entiendo, porque yo jugaba con mi papá. Tengo cinco hernias de disco, pero me cuido y volví a jugar porque me lo pidió Iñaki y me encanta.</p><p><b>—¿Quién era tu papá para vos?</b></p><p><b>—</b>Mi papá era tremendo personaje. Bigote, 1.90 metros. Le decían <i>El Loco</i>, y fue un genio<b>.</b> Con sus defectos, algunos bastante importantes, pero fue un genio. Me dio una educación divina, y tenía un corazón muy grande. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B67JMBBMEZHK5E4BR7M7JQ3PTM.jpg?auth=172f1ef122c2dd8c10c3374d74ae817c30254590dcd7926c446cd38215647b46&smart=true&width=2266&height=3330" alt="Lara junto a su papá." height="3330" width="2266"/><p><b>—¿Estaban juntos tus papás?</b></p><p>—Durante mi infancia sí, después se separaron cuando yo tenía 16.</p><p><b>—¿Y los defectos los sentís pre o post separación?</b></p><p>—Post separación. Cuando vine a vivir a Buenos Aires me pasaba que él era muy tradicional y <b>no compartía que yo trabaje de modelo</b>. No le gustaba, era muy conservador.</p><p><b>—¿Terminó aceptándolo o no le quedó otra?</b></p><p>—No, no le quedó otra, y yo siempre fui muy determinada. Mi papá y mi mamá a mí me criaron libre, a mí y a mis dos hermanos. Él me decía: “Vos tenés que ser distinta”. Y así soy.</p><p><b>—¿Y qué pasaba cuando te veía en una foto en bikini en la tapa de una revista?</b></p><p><b>—</b>No me hablaba.<b> Eran tres meses sin hablarme.</b></p><p><b>—¿Y a vos te dolía?</b></p><p>—Obvio, me re dolía. Pero aprendí a soltar, a entender que no lo hacía por malo.</p><p><b>—¿Y cuando se enfermó?</b></p><p>—Fue tremendo.</p><p><b>—Uno de los grandes dolores de tu vida.</b></p><p>—Sí, justo yo estaba haciendo mis zapatos y mis carteras. El logo era el escudo familiar de los Bernasconi.</p><p><b>—¿Tu familia tenía un escudo familiar? </b></p><p><b>—</b>Sí, porque ellos vienen de Lugano, de Milán, de ahí, tenían un escudo familiar, y quería homenajear nuestra historia<b>. </b>Yo había vuelto de vivir en Estados Unidos y le había dicho a mi papá que ya no quería trabajar más de modelo. Tenía 27 años, quería armar mi empresa. Y él estaba chocho, feliz de la vida. A él le encantaba diseñar, era arquitecto, así que me ayudó un montón. <b>Después me dijo que tenía cáncer de pulmón</b>, cuando hacía dos meses habíamos arrancado con mi marca. <b>Le traje los estudios que se había hecho a un médico de Buenos Aires, y me dijo que le quedaba un mes de vida. Entonces le tuve que mentir</b>. Le dije: “Papá, esto se cura, vamos para adelante”. Y aguantó dos años. <i>Highlander</i> le decíamos. No lo podíamos creer. Mientras tanto yo diseñaba, administraba, tenía el local, y era un montón en medio de lo que me estaba pasando. </p><p><b>—¿Y te pudiste despedir?</b></p><p>—Sí, porque viajaba casi todos los fines de semana, trataba de ir siempre.</p><p><b>—¿Le dijiste todo lo que querías decirle?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—En eso quedaste tranquila.</b></p><p><b>—Quedé muy en paz con mi papá. </b>Mi papá era bravo, muy buen mozo, fachero, y muy cariñoso. Es re importante tener diálogo. La comunicación es todo. Un día lo enfrenté y le dije: <b>“Papá, no puede ser que nada de lo que hago está bien”, y me dijo: “¿Estás loca?“</b>.<b> </b>Empezamos a hablar y nos entendimos. Me quedé con mucha paz. Resulta que él tenía todos mis trabajos guardados, pero nunca me los dio cuando vivía. Me los dio después mi mamá.</p><p><b>—Qué abuelo se perdió Iñaki, ¿no?</b></p><p><b>—</b>Sí. Una lástima. Y él lo re siente. Siempre me dice: “Mamá, cómo me gustaría que el Tata estuviese acá“. Se aprendió <i>A mi país</i> de Facundo Saravia porque mi papá y mi hermano cantaban eso todas las tardes. Iñaki era tímido, y en los actos de la escuela no quería ir al escenario. Hasta que un día me dice: “Lo voy a hacer por el Tata”. Subió frente a sesenta chicos, y uno de los tíos abuelos de uno de sus compañeros era Facundo Saravia, que se sentó adelante de mi hijo. <b>Yo lloraba, porque no lo podía creer.</b> </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5FYIAR3A45CULBWN3SZ5DGEHGI.jpg?auth=1df637ed3546ac11bd90a0439d86cb673cabbadbc75228aa8561bb1f1d70881f&smart=true&width=1920&height=1439" alt="Un accidente doméstico marcó la vida de Lara Bernasconi y reforzó su vínculo familiar." height="1439" width="1920"/><p><b>—Hace un tiempo viviste un evento con Iñaki, muy chiquito, que a mí me pone la piel de gallina. Fue algo tremendo.</b></p><p>—Horrible. </p><p><b>—Me imagino que te debe seguir conmocionando hoy.</b></p><p>—Sí. Hay tres días que fueron los peores de mi vida. Uno cuando mi papá me dijo que tenía cáncer, otro cuando se murió mi papá. Y el tercero cuando Iñaki se cayó del balcón.<b> </b>Estábamos en mi cuarto, y él tenía 1 año y 7 meses. A la tarde estábamos regando unas plantitas en el balcón, que tenía una baranda, un poco bajita, pero Federico, siendo padre de tres, me decía que estaba perfecta. De repente me di vuelta para correr una silla, Iñaki se trepó y no sé cómo hizo para irse para adelante y <b>cuando me volví a dar vuelta ya se había caído. Traté de agarrarlo y no llegué.</b> </p><p><b>—¿Vos lo viste caer?</b></p><p>—Sí, y no lo pude agarrar. Suerte que no me tiré, porque es lo primero que te nace. Bajé a los gritos corriendo, llorando y <b>cuando llegué lo vi en el piso parado.</b> </p><p><b>—¿Sabés si cayó parado? </b></p><p><b>—</b>No, no llegué a ver cómo cayó, porque bajé las escaleras volando. Estaba parado llorando y gritando: “Mamá, mamá”. Ahí le tiré un poco de agua, lo llamé a Federico y le dije: “Se cayó Iñaki del balcón”. Lo único que quería era llegar al hospital, que llegué en tres minutos. <b>Y fue un milagro. </b></p><p><b>—¿Se hizo algo?</b></p><p><b>—</b>Nada<b>. </b></p><p><b>—¿De qué altura cayó?</b></p><p>—De un primer piso.</p><p><b>—Cuatro, cinco metros.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Un bebé que podía partirse la cabeza.</b></p><p>—Sí, yo quedé muy mal durante varios meses. </p><p><b>—¿Tenías miedo?</b></p><p>—Sí, de que tuviera algo, o que le pasara algo. Le habían hecho estudios de todo, pero un médico me había dicho que podía pasar que algunas venitas después exploten. Gracias a Dios no pasó, y hoy está bárbaro. </p><p><b>—¿A quién agradeciste?</b></p><p>—Para mí lo agarró mi papá y la Virgen de yeso que era de mi abuela, y yo la había puesto mirando para ese balcón hacía dos semanas. Para mí fue eso.</p><p><b>—¿Le agradeciste a tu papá?</b></p><p>—Sí, sentí que él estuvo ahí. </p><p><b>—¿Se te jugaron culpas en ese momento?</b></p><p>—Sí, muchas. Pero fue una cosa de segundos.<b> Si a Iñaki le pasaba algo, yo no me lo iba a perdonar nunca en la vida. </b></p><p><b>—¿Después pusiste red en el balcón?</b></p><p>—No, cerré la puerta y nunca más dejé que pasara al balcón. Y yo siempre fui re obsesiva con el cuidado, pero me pasó igual. <b>Fede se portó muy bien, porque jamás me culpó. Fue muy contenedor y muy amoroso.</b> Por suerte el cuento terminó bien. </p><p><b>—Me gusta la idea de tu papá cuidándolos.</b></p><p><b>—</b>Lo siento muy presente a mi papá. Es tremendo, porque creo que me manda señales. Cuando estoy triste, la luz del baño de repente parpadea, o si me subo al auto, prendo la radio y suena una canción que era de un video de mi papá, y así con un montón de detalles.</p><p><b>—¿Le hablás a tu papá?</b></p><p>—Sí, un montón. Estoy muy agradecida por la educación que me dieron. Cada vez más.</p><p><b>—¿Y algo de eso estás tratando de replicar en Iñaki?</b></p><p><b>—</b>Sí, mucho. Ellos me enseñaron que<b> </b>la plata va y viene, que te vas sin nada, y que hay que ser bueno.</p><p><b>—Te cuestionaron mucho cuando salieron imágenes tuyas con Iñaki en un cuatriciclo.</b></p><p><b>—</b>Uy sí. Y tienen razón. El tema es que yo me crie en motos, desde que era muy chica, y mis hermanos también. Me siento muy segura en una moto, y esto era para mí como cuando un padre sube a un chiquito sin casco a un caballo. <b>Pero obviamente la gente tenía razón, y no me había dado cuenta. </b></p><p><b>—¿Hoy ya tiene su casco?</b></p><p>—Sí, anda en moto desde los tres años con casco.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DV6RYU3K3VHGBBVYKLW2ITGEOE.jpg?auth=0f16139fb597ffb4aa9a9b5ba136bd3d2927e6a27703a97ba5960b953e31d565&smart=true&width=1920&height=1941" alt="El escudo familiar de la familia Bernasconi." height="1941" width="1920"/><p><b>—Corderos volando por el aire no más tampoco. </b></p><p><b>—</b>Ay Dios. Ese tema me duele mucho. Me lastimó mucho porque yo no tuve nada que ver. Fue una situación que estábamos todo en familia en casa, yo estaba cocinando, y de repente pasó un helicóptero que tiró un cordero faenado. Fue un amigo de mi marido. Y yo me fui con Iñaki a la cocina. No tuve nada que ver.</p><p><b>—¿Cuánto te enojaste con el amigo de tu marido?</b></p><p>—Yo amo a los animales, jamás le haría daño a un animal<b>.</b> Nunca en la vida. <b>Me dolió mucho que nos estén pegando y que el amigo no diga: “Fui yo”</b>.<b> </b>Pero no le dije nada, porque cada uno sabe lo que hace.</p><p><b>—¿Sentís que a veces es más fácil pegarles a ustedes por prejuicio?</b></p><p>—Sí, porque si nos conocieran cómo somos con Fede, dos personas que trabajamos muy duro desde muy chiquitos, no dirían todo lo que dicen. Somos muy trabajadores y por eso me dolió tanto. </p><p><b>—Te emociona.</b></p><p>—Sí, me emociona porque la pasamos muy mal. De verdad la pasamos mal.</p><p><b>—¿Te afectó?</b></p><p>—Sí, nos re afectó.</p><p><b>—¿Los unió también, como lo que pasó con Iñaki? </b></p><p>—Sí, con Fede tenemos un vínculo muy sólido y muy fuerte. </p><p><b>—¿Y en qué momentos lo querés echar de tu casa? </b></p><p>—Anoche, por ejemplo.</p><p><b>—¿Por qué? </b></p><p>—Porque se pone con la computadora y me despierta tres veces por noche. Siempre lo mando al frente con lo mismo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BL72MDD56ZDVXH3ZZJWVX6P2RY.jpg?auth=5b0cfb5a235e8c6efc9cbf8114c2c9932d3537f3ccccf6fd68f405deb472db5d&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Lara Bernasconi con Tatiana Schapiro en Infobae (Diego Barbatto)" height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Qué planes tenés para el resto del año?</b></p><p>—Estoy trabajando mucho, muy contenta. Y estoy muy ocupada con Iñaki, pero quiero crecer también a nivel profesional.<b> </b>Pienso seguir así mi año: mi familia, mi trabajo, mis amigos. </p><p><b>—¿Qué te pasa cuando ves en un cumpleaños, en la plaza, o en una fiesta, un chiquito vestido con algo que diseñaron ustedes?</b></p><p><b>—</b>Me encanta, porque este proyecto es como otro hijo más para mí. Lo hago con amor y con esfuerzo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DQGA6A3CJVFYHJ7HJVMD2SUWQU.jpg?auth=b0470b963ee41b6c5ac3865aabc92e099818ee142d6f239dcb3cbf731bfebb6f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1280" type="image/jpeg" height="1280" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Diego Barbatto]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Alfredo Casero: “No puedo entender que haya gente que no quiera un cambio profundo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/15/alfredo-casero-no-puedo-entender-que-haya-gente-que-no-quiera-un-cambio-profundo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/15/alfredo-casero-no-puedo-entender-que-haya-gente-que-no-quiera-un-cambio-profundo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor y comediante cree que el gobierno de Javier Milei tiene "un potencial enorme" y confiesa los encuentros que tiene con el presidente en el que hablan más de perros que de política. Un Casero auténtico que, en la antesala de su tour nacional con "Cha cha cha", habla de su madre y del peronismo, que recuerda cuando estuvo detenido en tiempos de dictadura y cuando tiró una tortuga de un noveno piso]]></description><pubDate>Sun, 15 Jun 2025 04:29:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hace más de 32 años llegó a la televisión argentina un programa de humor disruptivo y único: <i><b>Cha cha cha</b></i>. Tres décadas después, <b>Alfredo Casero</b> <b>volvió con el mismo universo</b>, pero esta vez sobre las tablas. La adaptación teatral que encarnó junto a Fabio Alberti fue un éxito, y pronto trascendió fronteras. Antes de seguir con la gira por Europa, el humorista habló con <b>Infobae</b>: su infancia, su historia de vida, y también las repercusiones de <b>sus últimas internaciones médicas</b>.</p><p>Después de un multitudinario último show en el Teatro Metropolitan, comienza con un tour por varias provincias de nuestro país. “<b>Haber metido 45.000 personas en un teatro del centro para mí fue increíble</b>, hemos trabajado mucho, y es hermosa la comunidad de gente que nos elige”, cuenta el actor. </p><p>Se propone cumplir lo que más ama hacer: generar carcajadas. “El humor es una cosa que entra por las terminales nerviosas, o sea que hay que entrar por los oídos, por los ojos, y por la energía que cada uno tiene, para recibir o para dar, y a<b> mí me gusta que la gente se cague de la risa</b>”, define.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ASQKDRWE4RD4XDNYJP3DREMFZI.jpg?auth=ff4701eddfc16917ed64f137e7750780d417e62f83ac66f49dc073db152f6544&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Alfredo Casero revive el espíritu de Cha Cha Cha en una exitosa gira teatral por Argentina y Europa (Agencia Coral)" height="1080" width="1920"/><p><b>—No te vas a levantar e ir, ¿no?</b></p><p>—No, no, acá no hay gente. El problema son los lugares donde uno está ahí tratando de decir cosas importantes y no se puede ni hablar.</p><p><b>—¿Te enojaste en serio ese día en el programa de Esteban Trebucq?</b></p><p>—No, en <b>realidad fue una protesta a la falta de respeto</b>. No porque yo sea una persona respetable, sino simplemente porque estaba trabajando ahí. A mí me importa un pedo la rutina que tengan en el lugar. Si me invitáas, estamos hablando con vos, otro está tocando la batería y me tengo que hacer el boludo, yo no puedo. Se me va la cabeza. <b>Tengo una concentración muy especial en lo que estoy pensando, no en lo que estoy diciendo. </b>Y luché toda la vida con eso.</p><p><b>—¿La cabeza va más delante de lo que estás diciendo?</b></p><p>—Sí, en mi caso sí, bastante más adelante. </p><p><b>—Cuando te levantás en un programa, ese o alguno anterior, ¿tiene que ver con eso?</b></p><p>—Sí, si vos me invitas a hablar con vos, yo necesito concentrarme para pensar en lo que voy a decir. Si tengo gente alrededor y sonido negro me es imposible hablar.</p><p><b>—¿Qué es el sonido negro?</b></p><p><b>—Lo que proviene de una persona que le importa tres carajos que estás ahí</b>, que se cree más que vos. Yo no me lo banco y soy capaz de tirarle algo. No me importa quién sea.</p><p><b>—¿Te agarraste a piñas muchas veces?</b></p><p><b>—Sí, me agarré a piñas muchas veces. </b>Pero de joven, ahora no, ahora tercerizo.</p><p><b>—¿Qué quiere decir tercerizar?</b></p><p>—Que si alguien me pega veo la manera que vaya otro a defenderme.</p><p><b>—¿Lo hiciste alguna vez?</b></p><p><b>—</b>Sí, con abogados. Ya no me meto en quilombos. La forma que un hombre se defiende es secreta, igual que con la mujer que anda, o que anduvo.</p><p><b>—¿Pero mandaste a alguien a agarrarse a trompadas por vos alguna vez?</b></p><p><b>—No, no soy un mafioso. No le pegaría a nadie</b>. Pero muchas veces si veo a alguien que tiene una mala intención trato de ir al fondo para ver por qué. Soy más conciliador, pero no me aguanto la prepotencia ni la mentira.</p><p><b>—Qué susto nos pegamos hace poco con la operación, que estaba programada, pero se hizo todo un runrún.</b></p><p>—Es un invento absoluto. Lo que demuestra que hay todo un aparato para mentir. Porque, ¿qué ganaban con decirme que me estaba muriendo si no era verdad?</p><p><b>—¿Dijeron que te habías muerto?</b></p><p>—Sí, la otra vez que estuve internado también, me mataban a cada rato.</p><p><b>—La otra vez que estuviste internado fue complejo, pasaste por muchísimas operaciones. Ahora era algo programado.</b></p><p>—Sí, cagada tras cagada. Me gasté la cadera chivateando y me tenían que poner una prótesis. <b>Ahora ya estoy bien.</b></p><p><b>—¿Qué sentiste cuando la gente se asustó tanto por tu salud?</b></p><p>—Estoy agradecidísimo a la gente, y más ahora.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/22GUREPBAZAR7CSOAGKYP42M5Y.jpg?auth=cf57377a572df3fc6efa9430995d1a99425fa150125cc5430f747fd66d6338d8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La despedida de Cha Cha Cha será en el Movistar Arena (Agencia Coral)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Hay una comunidad </b><i><b>Cha Cha Cha</b></i><b> que te ama.</b> <b>¿Por qué no hay un </b><i><b>Cha Cha Cha </b></i><b>hoy en la tele?</b></p><p><b>—Porque la tele no existe más, y </b><i><b>Cha Cha Cha </b></i><b>tenía una forma de ser distinta. </b>Hoy hay otros programas. Hay que ver qué es lo que la gente va a seguir. Fueron años de tratar de hacer mi programa y tener que <b>comparecer delante de gente que no tenía la menor idea de que eso iba a durar 30 años, como ningún otro programa duró</b>. Y es muy jodido decirme que no, porque yo voy a demostrarte que sí.</p><p><b>—Si te llaman para hacer </b><i><b>Cha Cha Cha </b></i><b>en la tele hoy, ¿qué les decís?</b></p><p>—No, ya no lo haría ahora.</p><p><b>—¿Y es verdad que en diciembre hay una despedida en el Movistar Arena?</b></p><p><b>—Sí, el 15 de diciembre vamos a hacer una despedida de </b><i><b>Cha Cha Cha</b></i>, pero antes vamos a Europa. Nos ha ido muy bien en Madrid, Málaga, Valencia, y Mallorca, que es mi casa.</p><p><b>—¿Te gusta llevar </b><i><b>Cha Cha Cha </b></i><b>a España?</b></p><p>—Me gusta que haya gente en todos lados que quiere vernos, que tengan curiosidad, sobre todo que me conocen de otras cosas, y <b>no solo por mi faceta de putearme con los kirchneristas.</b></p><p><b>—¿Tuviste miedo alguna vez de que el público no te entienda?</b></p><p>—No, nunca traté de pelotudo a mi público. </p><p><b>—¿Hay algo de lo que hayas hecho cuando miras para atrás que decís “esto hoy no lo volvería a hacer”?</b></p><p>—No, me encantó todo lo que hice, malo o bueno. Y nunca hice nada malo.</p><p><b>—¿Hay alguien con quien no volverías a trabajar?</b></p><p><b>—Con Julio Chávez</b>, que ya lo dije y lo mantengo. No creo que exista más la posibilidad de que trabaje con él.</p><p><b>—Con el resto con todos volverías.</b></p><p>—No sé, puede ser que con alguno más.</p><p><b>—Trabajaste con Benjamín Vicuña.</b></p><p>—Sí. Él imita muy bien el cerdo, lo hace igual y es muy gracioso.</p><p><b>—¿Benjamín imita a los cerdos?</b></p><p>—Sí, sí. A los cerdos.</p><p><b>—Sabés que la próxima nota que tenga con él le voy a pedir que lo haga.</b></p><p>—Posiblemente lo haga. Es muy gracioso y medio mirón.<b> Yo tenía una novia en ese momento y es medio mirón.</b></p><p><b>—O sea, ¿una novia que tenías vos se te fue con Vicuña?</b></p><p>—No, no se fue con él.<b> Yo estaba con una chica sueca que era muy linda y él iba a hacerse el galán con ella</b>. Pero Benjamín ni se debe acordar, y yo lo quiero. Es un divino. Me hizo reír acordarme de esto porque algún día se lo iba a decir cagándome de risa, que después me di cuenta. Pero <b>estoy acostumbrado a tener mujeres lindas y que alguno que otro vaya a hacerse el galán.</b></p><p><b>—¿Decís que de alguna manera te alabó el ego que Vicuña se quisiera levantar a la sueca que estaba con vos?</b></p><p><b>—No, no se la quiso levantar. Él ni siquiera lo habrá tomado en cuenta, porque a mí me pasa también</b>, de ver una mujer con ojos lindos, mirarla y darte cuenta de que está el marido y decirle: “Discúlpeme, es que es muy linda”. Alguno lo toma a mal, pero estoy siempre presto a mandarlo a la mierda, porque eso es lo normal. Vos no podés negarle a otra persona que tome atributos suyos para hacerlo feliz.</p><p><b>—La sueca se quedó con vos, no se fue con Vicuña.</b></p><p>—Sí, pero después se fue a Suecia.<b> </b>Y yo no la iba a seguir, porque cuando fui me pegué un embole infernal. Estaban buenas todas las mujeres, pero un plomo absoluto.</p><p><b>—¿Y qué opinas del escándalo entre Wanda Nara y la China Suárez?</b></p><p>—Es todo periodismo al pedo, no me sirve absolutamente de nada ni a mí ni a nadie. Igual que el precio de las empanadas. Es una sarta de pelotudeces. <b>Un montón de gente hablando mal de la China porque se coge a quien quiere, y todo el mundo tiene derecho a hacer eso</b>. <b>Y a Wanda Nara me gustaría conocerla.</b> Algo debe tener una mujer con un montón de chicos. Es un espíritu inquieto. La hermana también es preciosa.</p><p><b>—Te gustaría conocerla, ¿en qué contexto?</b></p><p>—No sé, verla un día. No sé si tendría algo, porque es un peligro. <b>Sabe cómo manipular a los hombres</b>. Como todas las mujeres, pero ésta sabe perfectamente, y elige. <b>L-Gante me dio mucha pena que estuviera preso porque tiene una nena chiquita</b> y por una pelotudez de creerse un matón.</p><p><b>—¿Y Mauro Icardi?</b></p><p>—No sé quién es Icardi. Sé que es un jugador de fútbol, que es lindo, que tiene cara cuadrada y una raya en el pelo. Pero no sé quién es, no sé nada de fútbol. Te lo juro.</p><p><b>—¿No te gusta el fútbol?</b></p><p>—No, no me gusta.</p><p><b>—¿Y cuándo juega la Selección lo ves?</b></p><p>—Un poquito miro. A veces me gusta si juega con Uruguay o con Brasil.</p><p><b>—Pero una final de Mundial sí.</b></p><p>—Sí, creo que sí.</p><p><b>—No pasan por ahí tus pasiones.</b></p><p>—Para nada.</p><p><b>—¿Y por dónde sí?</b></p><p>—La mecánica, el campo, los animales, los perros, la música, el agua, el mar, los barcos. Mi visión es renacentista, y en mi caso, que hice la televisión, sé que necesitamos de esa máquina para poder hacer, y la electricidad que proviene de máquinas. A mí me gusta la belleza y plasmarla de alguna manera, incluso cuando pinto. No puedo parar de hacer cosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V5UQCF53I5HE7AS6NNNOSNXHLQ.jpg?auth=8c42ae9efb5cbdc3d39440f85a205bc307ac132c7b5b4cbd39d0f2ac27ff7651&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Casero habla de su pasión por la mecánica, la música y el arte, y de cómo estas actividades lo definen (Candela Teicheira)." height="1152" width="2048"/><p><b>—¿No parás nunca?</b></p><p>—No, porque sino no puedo tener 19 años adentro, que son los tengo.</p><p><b>—¿Cuando estuviste jodido de salud tampoco paraste en tu cabeza?</b></p><p>—No. Lo puteaba a Jorge Rial, estaba intubado y lo puteaba.</p><p><b>—¿Por qué lo puteabas?</b></p><p>—Porque se metió en política cuando es un chimentero. Lo terminaron destruyendo.</p><p><b>—¿Te gustan los programas de espectáculos?</b></p><p>—No.<b> </b>No sé de quién hablan. En la televisión todas las mujeres son rubias. Todo el mundo grita al otro. No se entiende nada.</p><p><b>—Ni </b><i><b>Intrusos</b></i><b>, ni </b><i><b>LAM, </b></i><b>ninguno.</b></p><p>—No sé en qué canal está cada uno.<b> Le tengo cariño a Ángel De Brito porque ha venido a verme al show</b>, porque nos quiere.</p><p><b>—¿Él lo sabe?</b></p><p>—Sí, claro. Él lo ha dicho. Es un tipo que me quiere.</p><p><b>—¿Por qué no te querría?</b></p><p>—Porque es más negocio no querer a alguien y que esa persona entre en conflicto. Forma parte del mismo juego.</p><p><b>—Uno puede querer a alguien y no pensar en todo como esa persona.</b></p><p>—Por supuesto, y me pasa constantemente. <b>Tuve más del 50% de la gente en contra en este país, que me puteaban por la calle</b>, me cancelaron teatros, me cancelaron para laburar. Con la micromilitancia tenés que darte cuenta que uno es amigo, y de pronto te da vuelta la cara.</p><p><b>—¿Gente cercana también te hizo eso?</b></p><p>—Sí, hasta el que me vende los pasajes. <b>Le escribí: “Necesito un pasaje”, y me contestó: “Viva CFK”</b>, y me dijo que no me iba a atender.</p><p><b>—¿El de la agencia de turismo?</b></p><p>—Sí, increíblemente.</p><p><b>—Y te costó otros vínculos.</b></p><p>—Muy profundos y menos profundos, pero sí, mismo <b>ahora que salí a hablar por Manuel Adorni.</b></p><p><b>—Hablemos de Adorni. ¿Dijo que serías un buen vocero?</b></p><p><b>—No, lo dijo en joda cuando una vez fui a la Casa Rosada a verlo</b>, y pasó por delante de todos esos periodistas que preguntan.</p><p><b>—Está muy bien que los periodistas estén ahí y pregunten.</b></p><p>—A mí me gustaría que estuvieran los que en realidad se van a bancar que un tipo como Adorni los tire al piso. <b>No es fácil estar adelante de Adorni. Maneja una dialéctica importantísima</b>, y también tiene un cerebro arriba de 120. No es joda.<b> Es realmente una persona muy inteligente</b>.</p><p><b>—¿Y por qué te reuniste con él?</b></p><p>—Para decirle que yo iba a decir eso, y para agradecerle, fue una reunión por varias cosas. <b>Y me reuní a veces con el presidente también.</b></p><p><b>—¿Con Milei ya en el ejercicio de la presidencia?</b></p><p>—Sí, lo conocía de antes también.</p><p><b>—¿Y por qué te reuniste?</b></p><p><b>—Hablamos de perros, y de otras cosas, pero no tanto de política,</b> sino de los hechos que proceden de esas políticas. Sino yo sería idiota o militante. Lo mío no es militancia. Es más, <b>todos los de La Libertad Avanza son una sarta de pendejos que me pegan constantemente.</b> <b>Me encontré una vez con el Gordo Dan y ni me saludó.</b> <b>Hay una pelea de egos entre ellos.</b> Yo ya soy famoso, ya pasé eso. Me tendrían que dejar que diga lo que quiera, pero hay pendejos que no tienen ni la menor idea de quién soy. Me encanta que escriban mierda.</p><p><b>—¿Te gusta el tono en las redes de este Gobierno? ¿Combativo, fuerte?</b></p><p><b>—Me parece perfecto. El otro gobierno no hacía más que mentirnos y ponernos adelante psicópatas y psociópatas.</b> Mentirnos en la cara y pagar para que la media diga exactamente lo que ellos quieren. <b>No puedo entender que haya gente que no quiera un cambio profundo</b>. No digo que Milei sea la persona que va a hacer el cambio, pero creo que tiene <b>un potencial enorme, el cual Donald Trump está tomando</b>. No pasa lo mismo con <b>España, que está en verdaderos problemas oscuros,</b> y no se los va a poder sacar de encima por el gobierno de mierda que tiene, que sube impuestos. Nosotros ya lo vivimos. <b>Se están kirchnerizando y lo están aceptando de a poco</b>.</p><p><b>—¿Te ofrecieron alguna posición en el Gobierno?</b></p><p>—No, nunca me ofrecieron nada. Pero igual yo no estoy capacitado para trabajar ahí. <b>Soy un mecánico</b>.</p><p><b>—Y ese encuentro con el presidente Milei, ¿lo incentivaste vos?</b></p><p><b>—Yo lo conocí a Milei cuando puteaba en varias radios. </b>Cuando les dijo a los diputados que si proponían la Fiesta del Chorizo con pelo, ellos votaban eso. No sé si alguien se da cuenta del horror que hemos pasado. Pero también <b>todo el mundo de alguna forma militó para que no le peguen, para quedar bien con otro, para no perder los amigos. Yo no puedo, a mí me exaspera.</b></p><p><b>—¿A qué te referís con que todo el mundo militó? ¿A favor del kirchnerismo?</b></p><p>—Sí. Así no lo hicieran de manera directa, la forma que reaccionó mucha gente ante la mentira, con una especie de atenuante, eso es hacer lo mismo que mentir u omitir.</p><p><b>—¿Pero por qué todo tiene que ser blanco o negro?</b></p><p>—Porque este mundo ahora es blanco o negro. Y porque ellos pusieron una cosa que era blanca o negra<b>. Gente que te tira mierda en la calle, que te balea el auto, o que no te dejan laburar.</b></p><p><b>—¿Te balearon el auto?</b></p><p>—Sí. Un idiota.</p><p><b>—¿Cómo fue?</b></p><p><b>—Un tachero que se dio el gusto de tirarme con un aire comprimido.</b> Todavía tiene el balazo el coche. También tenía otra camioneta, me aflojaron las ruedas del auto. <b>Son micromilitancias.</b></p><p><b>—Una cosa es la militancia y otra cosa es el delito.</b></p><p>—Micromilitancia. <b>Era lo mismo que hacían los Montoneros</b>, la gente idiota piensa que los Montoneros eran un grupo, y no, <b>eran cuatro pibes que hacían una cagada, escribían “Montoneros, Viva Perón”</b>, y después salían en una revista que se llamaba <i>El Descamisado</i>, que era celeste.</p><p><b>—¿Te parece lo mismo la militancia kirchnerista que Montoneros?</b></p><p>—No, pero cuando enarbolás te convertís en eso. <b>Y en realidad esa mierda llega a los más jóvenes, que le creen esas mentiras tan grandes</b>. Yo soy viejo, y la mentira de lo que pasó en la década del ‘70, junto a mi historia personal, la cual nadie preguntó, hace que tenga una posición muy clara. <b>Yo la he pasado muy mal, como para que venga una mujer con problemas mentales que gane el poder y quiera destruir la Argentina. No lo voy a permitir. </b></p><p><b>—Decís que nadie te preguntó tu historia, ¿me la contás?</b></p><p>—Nadie me preguntó. Nadie pensó que yo puedo tener una historia, a nadie se le ocurrió pensar en lo que yo sufrí. Si estabas en la calle te tenías que cuidar el culo. Yo estaba en la calle, siempre estuve en la calle. <b>Eran todos universitarios con el culo cuidado, excepto alguno que otro que cayó.</b> Y a los pibes les dicen que ‘eso’ era la juventud maravillosa, y eso no era la juventud maravillosa. <b>Mi mamá era directora de un jardín de infantes y tenía dos colimbas en la puerta</b>. De un jardín de infantes. ¿Qué juventud maravillosa? Fue gente de mierda. Al igual que los militares que les daban a un cabo que no tenía séptimo grado la posibilidad de que entrara a una casa a violar a la gente, que se robara las cosas. <b>Fue una guerra. Fue un estado de guerra y opresión total</b>, como para que vengan unos idiotas a hablar de una cosa que no saben. Axel Kicillof no tiene ni idea. Muchos de ellos no tienen ni idea. Cristina Kirchner vivía en la concha de la lora, no sabía lo que era vivir en Buenos Aires ni estar cerca de donde era el poder. La mayoría de las veces cuando les preguntas qué hicieron el 24 de marzo de 1976 tienen que pensarlo, y yo no me olvido más. Cuáles eran los autos que andaban, cómo te dabas cuenta que era policía, si eran de una brigada, si eran encubiertos, o si eran de uniforme.</p><p><b>—¿A vos te detuvieron alguna vez?</b></p><p><b>—Sí. Me cagaron a trompadas en un edificio de la calle Moreno.</b></p><p><b>—¿Policías?</b></p><p>—Sí, a dos cuadras del Departamento de Policía. Con un amigo, y éramos chicos. Había una mujer que la estaban cagando a trompadas en otro lado con un chico chiquito.</p><p><b>—¿Y cómo siguió? ¿Te dejaron ir ese día?</b></p><p><b>—No, pasamos dos días en calzoncillos sentados en el piso.</b></p><p><b>—En la comisaría.</b></p><p>—No, no era comisaría. Era un séptimo piso, un departamento que estaba todo tapiado.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p><b>—Porque sí, porque les caías mal. Yo porque usaba una campera verde loro que tenía una inscripción</b>, y tenías que vestirte de una manera para no llamar la atención del patrullero. <b>Mucho de eso no lo saben todos estos estúpidos que enarbolan una cosa que fue terrible</b>. Y el peor problema no fue en la época de los militares, sino la época anterior, en el ‘73, ’74, que yo<b> tenía 12 años y vi cómo hicieron mierda gente, cómo se llevaron gente. Sé cómo eran las camionetas que se llevaron y a dónde iban.</b> Se reían de mí porque lo decía, porque son ignorantes. <b>Si le pregunto a Estela de Carlotto si estaba en la calle realmente no, no lo sabe</b>. Le he preguntado a gente que está en el movimiento de derechos humanos, y no lo saben porque no estaban en la calle. Todavía hay policías de 80 años que tienen buenos recuerdos de su jefe y salieron a hacer mierda gente, pero lamentablemente se les dio importancia, enarbolando a los peores como mejores.</p><p><b>—¿Vos militabas en esa época?</b></p><p>—No, pero iba a una Unidad Básica que quedaba en Mansilla entre Gallo y Sánchez de Bustamante. Nos pasaban el <i>Súper ratón</i>, <i>Flipper</i>, en 35mm, y después Perón. Y Perón, y más Perón. <b>Perón era la juventud, Perón eran los obreros, Perón era la economía. Por eso terminé siendo un peronista, pensando que Perón era Buda.</b> Sin pensar que todos los budistas que estaban ahí estaban cagando a Perón, la idea de Perón. <b>Nunca me pareció viable ni cierto.</b> Y era también un estudioso cuando chico.</p><p><b>—¿Esa Unidad Básica era de la JP?</b></p><p>—Sí, no había otra cosa más que la JP. Y los jóvenes iban ahí porque se cogía, porque iban las chicas de la Facultad.</p><p><b>—Había mucho encuentro social que se daba en la militancia.</b></p><p>—Claro, eso se daba en un lugar social. </p><p><b>—¿Y tu mamá tenía militares en el jardín de infantes?</b></p><p>—Sí, había que tener cuidado. Y eso no me lo puede negar nadie, porque fue la verdad. <b>El peor problema fue entre los peronistas</b>, porque los que matan a Rucci no son los militares, e incluso antes los peores eran esos. Se movían en Fairlane negros del ‘70.</p><p><b>—¿Creés que están al mismo nivel hoy cuando ves las responsabilidades, que hay un sector de la sociedad que plantea que reabramos las causas de Montoneros?</b></p><p>—Claro.</p><p><b>—¿Y pensás que deberían ser delitos de lesa humanidad?</b></p><p>—Sí, porque <b>era tener al pueblo amenazado. Militancia o muerte.</b> Bajar al subterráneo y tener que salir por una puerta y salir por otra, sacar a la gente porque no tenían salida. El 12 de noviembre del 77, la oscuridad terrible de la guerra con Chile, que pasaban los helicópteros a la noche y tiraban bolsas de harina donde veían luz. Todo eso se han olvidado. ¿Y de qué hablan? De las empanadas de Darín. Alguien tiene que mantener eso vivo. Y yo lo viví, pero nadie me lo pregunta. Tal vez sos vos la primera.</p><p><b>—A mí me parece interesantísimo.</b></p><p>—Y no mentiría ni sacaría de contexto porque me juego la credibilidad. <b>Fue así. Nos cagaron a palos y yo no podía creer cómo me pegaban</b>, cómo<b> </b>me cagaban a gomazos sin parar.</p><p><b>—¿Tuviste miedo?</b></p><p>—No, yo estaba con un odio de la san puta y era un chico loco. <b>Pensaron que me iban a matar, porque esa era la idea. La idea era que no valía un carajo la vida de la gente. </b>Por eso no me banco cuando vienen a enorbolar algo que no vivieron.</p><p><b>—A muchos de ellos les desaparecieron hijos, Alfredo.</b></p><p>—Bueno, está bien, pero estoy hablando de la gente que manda, que estaba arriba, pero nunca lo vivió. Nunca vivió lo que nosotros vivimos en Buenos Aires en la calle.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XER2T6YZLRFFRLGNMXO5ZD3GQM.JPG?auth=ac88fb84a02219f81f31c3cb380161b08d08bca58d5001e6b329c3d321a7d13a&smart=true&width=6192&height=4128" alt="El actor revela detalles de su relación con el público, su visión sobre la política y su vínculo con Javier Milei (Maximiliano Luna)." height="4128" width="6192"/><p><b>—Te reíste del precio de las empanadas.</b></p><p><b>—No me reí, me pareció patético. Y lo que dijo Darín también.</b> Pero yo lo entiendo, porque la serie está hecha por el tipo de las vacunas, Sigman. Entonces es normal que por agradecimiento no se ponga en contra de la gente. Tiene todo el derecho de mundo de decir lo que se le canta el ojete. <b>Nadie puede decirle nada a Darín. Si él paga 48 lucas las empanadas y alguien que vende a 48 lucas la docena de empandas, allá el que las compra y allá el que las vende.</b> A mí me molesta que eso haya sido una comidilla durante casi cuatro días. Con lo del Papa estuvieron doce días. <b>La información es importantísima para la gente mayor, </b>que ve la basura que constantemente le están metiendo en la cabeza.</p><p><b>—A vos no te enoja lo que dijo Darín.</b></p><p>—Me chupa un huevo lo que diga Darín.</p><p><b>—Te enoja que hablemos de eso durante cuatro días.</b></p><p>—Me parece que hablar durante tres, cinco días, dos horas, del precio de las empanadas es una estupidez, y una pérdida de tiempo.</p><p><b>—Y los actores que eligen no manifestarse políticamente, ¿qué te generan?</b></p><p>—Está bien, pero en algún momento como pasó con Darín, salta la liebre.</p><p><b>—Pero Darín durante el kirchnerismo fue muy crítico del kirchnerismo.</b></p><p>—No lo sé.<b> </b>No lo vi de esa manera.</p><p><b>—Preguntó públicamente de dónde salían los fondos de Cristina (Kirchner).</b></p><p>—Cada uno sabe lo que dijo. No puedo trazar un parámetro entre lo que él dijo y lo que yo dije. Yo sé perfectamente lo que dije. No puede ser que los que brindan servicios en la televisión no vean la importancia de qué le comunican a la gente.</p><p><b>—¿No hay contenido hoy para vos que sea interesante o profesionales interesantes en la televisión?</b></p><p>—A mí me gusta una que se llama Yanina Latorre. La mujer de un futbolista, que es más mala que la mierda.</p><p><b>—Sabés perfecto quién es Yanina Latorre.</b></p><p>—No, no sé. Sé que es una rubia que está ahí, pero no me interesa quien sea. Te lo juro por mi vida que no sé. Si me preguntás, solo sé que es la mujer de un futbolista, y qué futbolista no lo sé. <b>Me he sentado en la mesa de Mirtha Legrand y he estado con personas que no conozco</b>, y hay que tener cuidado porque a lo mejor puede haber un hijo de puta muy simpático.</p><p><b>—Yanina es brillante.</b></p><p>—Pero eso no significa que no sea brava. </p><p><b>—Muy.</b> <b>Ella te gusta.</b></p><p>—Me gusta, sí.</p><p><b>—¿Y quién te gusta para novia del presidente?</b></p><p>—No lo sé. A los hombres nos gustan diferentes tipos de mujeres. No puede elegirte otro una mujer para vos.</p><p><b>—Ya fueron Fátima y Yuyito.</b></p><p>—Fátima Flores es la que hace imitaciones, es muy buena.</p><p><b>—¿Vamos por Graciela Alfano?</b></p><p>—¿Por qué Alfano? Alfano es mi novia.</p><p><b>—¿Ah sí?</b></p><p>—Sí, eterna.</p><p><b>—¿Tuvieron alguna vez una salida?</b></p><p>—Sí, nos fuimos a tomar café con leche con Carlitos Balá.</p><p><b>—Ok. ¿Ella sabe que es tu novia?</b></p><p>—No.</p><p><b>—Se está enterando también.</b></p><p>—Claro. Si vos supieras la persona inteligente, preparada, graciosa y que sabe de matemáticas como es Alfano, realmente sería muy interesante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EH4JSGMET5GQBAUBEFAJSAA75Y.JPG?auth=59935e2b187ce419f9e31418536c6039ec3e4b2984cafb7c5bd7e14265063b73&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Alfredo Casero con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)." height="4128" width="6192"/><p><b>—Te voy a hacer algunas preguntas random que nunca te hice y quiero conocerte más, ¿sos un hombre que extraña cosas?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Qué?</b></p><p>—Amigos muy queridos, perros muy queridos, situaciones muy queridas. Esposas. Amores. Sí, extraño. Quien no extraña es raro.</p><p><b>—¿Te tirás las cartas?</b></p><p>—Soy un amante del Tarot.</p><p><b>—¿Le has tirado las cartas a alguien?</b></p><p>—Sí. Me gusta mucho porque no es como la gente cree. No es algo adivinatorio. En realidad te deja a vos el libre albedrío.</p><p><b>—La interpretación.</b></p><p>—Sí. La interpretación de una carta no es solamente eso sino lo que sucede en vos para el futuro por lo que vaya a ser. Simplemente es un reflejo de lo que puede ser, o no.</p><p><b>—¿Tomás decisiones ayudado por las cartas de Tarot?</b></p><p>—No, jamás. No me da el tiempo. Las tengo que buscar [risas].</p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche?</b></p><p>—A la mañana muy rico y también a la noche. Me gusta no tener horarios.</p><p><b>—¿A qué famoso bloquearías de WhatsApp?</b></p><p>—Tengo que ver cuántos tengo bloqueados, pero son infinidad.</p><p><b>—¿Tenés famosos bloqueados?</b></p><p>—Sí, creo que sí.</p><p><b>—¿A quiénes?</b></p><p>—Muchos políticos. </p><p><b>—¿Qué es lo más ridículo que hiciste por amor?</b></p><p>—Escribirle un poema en latín a una mujer que le chupó un huevo.</p><p><b>—¿Escribís en latín? </b></p><p>—Algunas veces, pero también me pasa que tengo que ayudarme. Tengo un diccionariazo.</p><p><b>—Y ella no le dio ni bola al poema en latín.</b></p><p>—Ni bola. Creo que cuando era chico era poeta. Hay cosas escritas que son muy lindas.<b> </b>Las canciones que hice, muchas son escritas por mí, e ignoradas, porque la poesía prácticamente está muerta. Hoy hay gente que dice tenés que ponerte en cuatro y tocarte el culo.</p><p><b>—Me queda clara tu opinión de la música de estas nuevas generaciones.</b></p><p>—No, hay música muy buena. Me parece bárbaro lo que hicieron Catriel y Paco Amoroso. Con un swing de la san puta y de una calidad de la san puta, producido por uno de los mejores, Bizarrap.</p><p><b>—¿Cuál es el defecto que más te molesta de los demás?</b></p><p>—Soy muy vulnerable a que me mientan, porque me pasa que mentir es el doble de trabajo, y yo soy muy práctico.</p><p><b>—Hay que sostener la mentira después.</b></p><p>—Y es un plomo. Para ser un mentiroso tenés que ser una persona inteligente, y ya no hay mucha gente.<b> </b>La mentira me molesta. Todo lo demás lo combato. El arrogante lo dejo hecho un pedo.</p><p><b>—¿Qué pecado capital te representa mejor?</b></p><p>—Qué buena pregunta. <b>He peleado mucho contra eso. La gula.</b> He peleado toda la vida contra eso. Siendo gordo, pero también comiéndome situaciones y todo. Es esa desesperación.</p><p><b>—Tragar todo.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Mandar todo para adentro.</b></p><p>—Sí, tiene que ver también con el hambre. Cuando sos chico y tenés hambre sos como un perro al que le tirás un pollo congelado y se lo traga.</p><p><b>—¿Y qué hambre había en tu infancia? ¿Hambre económica? ¿Hambre intelectual?</b></p><p>—Yo vivía con mi mamá solo y no teníamos un sope. Llegar a la heladera y que haya solo semillas del zapallo que quedó. Yo era chico y tenía hambre. Después cambié el hambre por el maltrato. Pasé por donde pasaron muchos de mi época, de una generación que vivió con una mina totalmente empastillada con anfetaminas, porque la mayoría de las madres nos cagaban a trompadas de una manera bestial porque tomaban anfetamina pura.</p><p><b>—¿Tu mamá te maltrataba?</b></p><p>—Era lo que se tomaba para adelgazar. Había que ser delgado. En mi casa estaba mi mamá, que tenía que tener cuidado porque se pasaba limpiando todo el tiempo, y estaba del bonete. <b>Era mi mamá, y la cuidé lo más que pude toda la vida.</b></p><p><b>—El hambre afectiva cuando uno es chiquito te marca.</b></p><p>—Mi padrino fue mi sostén. Era un pibe que tenía tenía 20 y yo 10. Norberto Rezinovsky. Iba a todos lados con él.</p><p><b>—¿Pero tu mamá te abrazaba? ¿Había amor en esa casa?</b></p><p>—Nosotros éramos muy particulares. Yo soy abracero, pero con mi mamá era raro que haya abrazo.</p><p><b>—¿Sanaste eso?</b></p><p>—Sí, no me quedan secuelas.</p><p><b>—¿No?</b></p><p>—No, no me quedan secuelas fuertes. Me quedan más secuelas del bullying que pasé de chico en todos lados. Y de grande también.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque yo vivía en Avellaneda, y los pibes eran cachos de madera. No entendían nada. A mí me interesaban los trenes, las máquinas, los aviones, me gustaban las matemáticas, dibujar y hacer planos de cosas. Hicimos con mis amigos un primer paracaídas, lo probamos cuando <b>tiramos una tortuga de un noveno piso y fue un éxito.</b></p><p><b>—¿Está viva la tortuga?</b></p><p>—Sí, todavía debe estar viva. Un paracaídas bien hecho, con ocho tiros. Después hice cohetería, empecé con los aviones, hice avioncitos. Y ahora los drones.</p><p><b>—¿Y con el bullying en esa época qué pasaba?</b></p><p>—Lo mismo que hoy, los que hacen bullying son ignorantes generalmente.</p><p><b>—Pero no tenías amigos, te dejaban de lado.</b></p><p>—No, yo era diferente y no me entendían. Hablaba diferente. </p><p><b>—¿Pero te agredían?</b></p><p>—Sí claro, con todo. Había dos o tres que no me olvido nunca más. Pero no les fue bien en la vida.</p><p><b>—¿Te agredían verbalmente o físicamente?</b></p><p>—Era muy común agredirse físicamente. Había uno que era el peor de todos, y yo me puse de novio con la hermana.</p><p><b>—Aprendiste de adulto a defenderte.</b></p><p><b>—Sí, y aprendí de sexo desde muy chico</b>.</p><p><b>—¿Cómo es eso?</b></p><p><b>—Tuve sexo de muy chico.</b></p><p><b>—Esperá. Me decís “sexo desde muy chico” y te pregunto si no hubo una situación donde no hayas dado el consentimiento.</b></p><p><b>—Yo tenía 12 años, 13, por ahí.</b> Y veía a los pibes que estaban a los 18 años con minas de 30. <b>Y no había una situación de abuso, si estaba re buena la señora</b>.</p><p><b>—Un chico de 12 con una mujer de 30 es una situación de abuso.</b></p><p>—¿De quién?</p><p><b>—De la señora.</b></p><p>—Te puedo asegurar que era mío el abuso. Por qué sería ella quien me abusa si <b>a mí me encantaba esa mujer. Estaba enamorado.</b></p><p><b>—Pero vos eras un niño.</b></p><p>—¿Y después? ¿Acaso no tuve mujeres llevándome 15 años?</p><p><b>—Pero una cosa es ser mayor de edad…</b></p><p>—Tendríamos que ir más atrás todavía para ver a qué edad empieza a tocarse cada uno. Yo a los 10 años. Yo trabajé para enamorarme, y que la señora haya aceptado tiene que ver con que otra época<b>.</b> Las madres tiraban a los pibes a que se cogieran a alguna mujer para que se hicieran hombres. O sea, era otra época. No tenés ni idea.</p><p><b>—No, sí tengo. Lo que pasa es que hoy puedo pensar que eso estaba mal.</b></p><p><b>—</b>Hoy sí lo podemos pensar, pero ya pasó. Y no la pasé nada mal. Fue con una mujer que ya murió.</p><p><b>—Volvamos al presente. ¿Estás contento hoy? ¿Estás en un buen momento?</b></p><p>—Sí. Excepto que se me hundió una retroexcavadora en el barro. Me hice el canchero, quería hacer un agujero, y se me hundió. <b>A mí no hay nada que me motive más que trabajar y hacer cosas que quedan</b>. Cosas que veo que hice hace 10 años, de mecánica, y me encantan.</p><p><b>—Y el escenario sin duda también es tu lugar.</b></p><p>—Sí, me dio muchas amistades también.</p><p><b>—A fin de año te despedís de </b><i><b>Cha Cha Cha </b></i><b>en el Movistar Arena.</b></p><p>—Sí, que también va a ser una especie de <i>crowdfunding</i>, para terminar algo que hice. Quiero mostrar una película en los cines, que se llama <i><b>Cha 3D Movie</b></i><i>.</i> Son dibujos animados con todo lo que hacíamos, y prácticamente nada de inteligencia artificial, todo a mano alzada.</p><p><b>—Sin inteligencia artificial y sin plata del Estado.</b></p><p>—Nunca, no lo necesito. Y no me pienso olvidar de nuestra historia como país, ni de mi propia historia.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/C22LXB6GMVERTEF4N6RJVHXYT4.jpg?auth=8b1e887de34e7ecc6d9eba12971758a592ef88ef5000313ad2c12e215485bdbf&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Lali Espósito: “Me trataron de persona que vivía del Estado, justo a mí que trabajo desde que tengo uso de razón”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/08/lali-esposito-me-trataron-de-persona-que-vivia-del-estado-justo-a-mi-que-trabajo-desde-que-tengo-uso-de-razon/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/08/lali-esposito-me-trataron-de-persona-que-vivia-del-estado-justo-a-mi-que-trabajo-desde-que-tengo-uso-de-razon/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La artista, que viene de llenar dos estadios de Vélez y se prepara para una nueva temporada de La Voz, cuestiona las críticas que recibió luego de su confrontación con el presidente Javier Milei. Además de marcar qué lo diferencia del mandatario, habla de su relación con Pedro Rosemblat y de su principal activo: la autenticidad. No me parece algo menor que la gente me quiera como soy, me emociona de verdad", define]]></description><pubDate>Sun, 08 Jun 2025 16:23:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Está la coach de <i><b>La Voz Argentina 2025</b></i>. También la cantante que ya lanzó seis discos (el último: <i>No vayas a atender cuando el demonio llama</i>), y la <b>fantástica showwoman</b> que viene de llenar dos Vélez en el arranque de su nueva gira. Además está la actriz, con la niña de ayer y la madurez de hoy, aunque por el momento se encuentre en pausa. “No quiero dividirme tanto”, advierte quien, para ser presentada, ya no precisa de su apellido, signo inequívoco del estrellato: hace tiempo que <b>es simplemente Lali</b>.</p><p>Y sin embargo en cada sonrisa, en cada respuesta, asomará el barrio de Parque Patricios donde creció, también la mujer enamorada, y la artista comprometida con sus posturas. Porque Mariana Espósito -como informa su DNI- es todo eso, y mucho más, aunque por encima de todo siempre será una sola cosa: ella, en toda su esencia. La autenticidad la define, quizás, como ninguna otra cualidad.</p><p>“Me flashea que pueda ser yo misma. Que siguen pasando los años y cada vez me siento menos atada a ser ni correcta, ni algo que los demás quieren que yo sea -dice, en diálogo con <b>Infobae</b>-. Yo soy yo. Y ver que hay gente que banca eso y te quiere como sos: con tus aciertos, tus errores, tus cosas valiosas. No me parece algo menor que la gente me quiera como soy. Me emociona de verdad".</p><p>La quinta temporada del reality de talentos de Telefe está por comenzar y por tercera vez -lo dicho- Lali será coach, junto a Soledad Pastorutti, los Miranda! y Luck Ra, la flamante incorporación. Será una edición especial, con una transmisión multiplataforma con Luzu y Max, donde se verá en simultáneo y además quedarán todos los programas disponibles. “Me encanta. ¡Es la fusión perfecta! -dice Lali, entusiasmada-. Luzu tiene una comunidad enorme y mucha gente disfruta de la televisión a través de ellos. Y Nico (Occhiato), un capo: más allá de lo que creó con Luzu, lo está haciendo súper bien en el piso y el set de La Voz“.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5UNP6UI4XBCHFKYRCZH2WCYB2Q.jpg?auth=75564ed9b133c41a04e0e1dd355636a2738cf3657fae2c2cd1a1200608e2b04f&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Lali: "No me parece algo menor que la gente me quiera como soy, me emociona de verdad" (Gastón Taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>—Es tu tercera temporada de </b><i><b>La Voz</b></i><b>. ¿Venís a ganar?</b></p><p>—Vengo a ganar. ¡Basta, Soledad Pastorutti! Es la gran campeona Soledad, y por algo será: es una genia, el país la ama. Pero yo ya estoy en la tercera temporada, y la tercera es la vencida.</p><p><b>—Me gusta cuando te peleás por los participantes.</b></p><p>—¡Yo estoy dejando la vida acá! Este es un grupo aguerrido porque los Miranda! son divertidos, siempre conectados con la alegría. Guarda que son guachos para pelear, eh...</p><p><b>—¿Y Luck Ra?</b></p><p>—También sorprende. Decimos: “Es el nuevo, no se la va a bancar”, y el cordobés vino a por todo. </p><p><b>—¿Cuál será tu herramienta para convencer a los participantes de que vayan con vos?</b></p><p>—Soy muy manipuladora con los participantes (risas). Caigo en lugares horrendos: “Si vos no me decís que sí, yo renuncio a este programa y tenés un problema con Telefe”. Pero bueno, a priori, invito a lo que yo creo que puedo hacer: una mentoría que tiene onda. Y lo que puedo aportarle desde la experiencia de los seis discos que llevo hasta el momento. Voy convenciendo gente con eso.</p><p><b>—Seis discos y venís de romperla toda en Vélez.</b></p><p>—Estuvo lindo, muy bueno.</p><p><b>—Fue el primer show del inicio del nuevo tour. ¿Es un estrés?</b></p><p>—Es un estrés, pero es el primer proceso que vivo con mucha felicidad. Me recuerdo mucho más estresada en otros años de mi vida, más insegura, estrenando algún show o presentando un disco. Este disco me da orgullo: las canciones y cuánta gente está acompañando esto. Había que llenar Vélez... Y la segunda fecha fue una sorpresa total. Y estos otros dos estadios Vélez que la gente me está regalando para septiembre, ya son demenciales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QIX3VU6EJRCUJMNN73C5YYS3N4.jpg?auth=20eff07829aead24b04ef12d41ca7aaefa9679ed58e75f4f8e87876f28e94dc3&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""La tercera es la vencida", asegura Lali que busca ser la campeona junto a su equipo en la nueva temporada de La Voz." height="1080" width="1920"/><p><b>—Decís que la tercera es la vencida en </b><i><b>La Voz</b></i><b>.</b></p><p>—Debería.</p><p><b>—¿Sos competitiva?</b></p><p>—Soy competitiva, pero por suerte tengo límites: me gusta competir, me gusta ganar, pero lo que más me gusta es divertirme.</p><p><b>—Pero un fin de semana en tu casa, de descanso, sale un juego de mesa y...</b></p><p>—¡Mato! Mato, mato. Sí, soy competitiva. </p><p><b>—¿A qué juegan?</b></p><p>—Hay uno que se llama <i>Melómano</i>, que es muy bueno para jugar en grupo. Está relacionado con la música: son preguntas sobre una canción, hay que rellenar espacios vacíos de la letra. Y se arman unos lindos quilombos.</p><p><b>—¡Ahí vas a ganar, obvio!</b></p><p>—No te creas. Tengo amigos que saben. </p><p><b>—¿Y Pedro?</b></p><p>—Pedro sabe muchísimo de música. Si es rock nacional cagué, porque el sabe el mes en el que salió un tema. Es insoportable.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UJRATSEQHRFFTJLL6RXRHMBSVI.jpg?auth=942c8f6158a0c1ef6b8a26d80e6e150bda154980ba88f824c25f01906cb1bf1c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Lali y Pedro Rosemblat." height="1080" width="1920"/><p><b>—Venimos charlando en estos años, en distintos momentos de la vida. Y te lo quiero decir: nunca te vi tan enamorada como hoy.</b></p><p>—He estado enamorada, eh: no vamos tampoco a menospreciar las historias anteriores. Pero hoy me siento muy enamorada, no te voy a mentir.</p><p><b>—¿Qué tiene Pedro que te conquistó así? </b></p><p>—Muchas cosas. Algunas que me las guardo para mí, y otras se pueden ver: digo, <b>es una persona muy carismática, muy divino, muy inteligente</b>. Me gusta mucho nutrirme de lo que él sabe, tener idas y vueltas entre nosotros. Es un amor desde todas las aristas. No solo es lo pasional o lo emocional, es súper desde otros lugares en que nos admiramos y nos queremos.</p><p><b>—Lo que te escribió el día de Vélez: todos morimos de amor.</b></p><p>—Después le dio pudor... “Ay, lo que escribí lo están usando para levantar (en los portales), y yo lo escribí regenuinamente”, me dijo. Las redes te juegan esas pasadas: después queda muy expuesto, a todo el mundo. A mí me encantó lo que me escribió, ¿qué te voy a decir? “¡Ay, pero dejate de joder! Fue hermoso”, le dije.</p><p><b>—¿Es un romántico?</b></p><p>—Sí, a su manera. Como yo: “Soy romántico, no boludo”, como le dijo Charly (García) a Susana. Capaz no soy del cliché del romanticismo, de la rosa, del bombón, pero me siento una persona romántica.</p><p><b>—Si le pregunto en qué momento sos insoportable en la convivencia, ¿qué me va a decir?</b></p><p>—Supongo que en varios. Soy buena compañera, pero no sé si soy insoportable. Eso sí: te digo las cosas, no me quedo callada o me guardo una que no me gusta. Te la digo.</p><p><b>—Contaste que te dice “enano faquero”.</b></p><p>—¡Por eso!</p><p><b>—No es tan lindo que le digas así, Pedro...</b></p><p>—Pero tiene razón, eh. Tiene razón... También me lo dicen mis amigos: soy un poco enano faquero.</p><p><b>—¿En esas discusiones, quién suelta primero?</b></p><p>—Yo, ¿podés creer? Así como soy enano faquero también me gusta la armonía. Soy de Libra: no puedo estar peleada ni en discusión mucho tiempo. Me gusta estar bien. No tengo ningún problema en pedir disculpas si me equivoqué.</p><p><b>—¿Qué le pasa a él cuando a vos te atacan?</b></p><p>—A veces siente la necesidad de salir a decir algo. Otras veces cree que no: no le gusta quedar como el novio que defiende a la muchacha. Cosa que yo agradezco porque siento que yo lo puedo hacer, porque más allá de que mis amigos o las personas que me aman, como él, necesiten defenderme de algún que otro ataque, no es algo que yo pida. Yo me banco lo que me toca, desde mi lugar. Cuando él lo siente y lo hace, también entiendo que le pase. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CEPJW7NGHVE4VL7QP4LEYSPECI.jpg?auth=88978463ad3692481ce6580e9d2fafe96e30dae7b73d8fde70b86321b4439e10&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Lali llenó dos Velez en el inicio de la gira de presentación de "No vayas a atender cuando el demonio llama"." height="1080" width="1920"/><p><b>—Sos amiga de la China Suárez. ¿Estás para una salida de a cuatro, con la China y Mauro Icardi?</b></p><p>—No soy tan amiga de la China.</p><p><b>—Ah, yo pensé que sí. Trabajaron juntas.</b></p><p>—La quiero de muchos años, nos conocemos de muy niñas. Pero desde hace diez años que no tengo un vínculo cotidiano con ella. Me entero de su vida un poco por ustedes, o por gente en común que tenemos.</p><p><b>—No estás para una salida de a cuatro entonces.</b></p><p>—Siempre estoy para verla: si me la cruzo en un cumple nos quedamos charlando y le pregunto cómo andan sus hijos, cómo andan sus cosas.</p><p><b>—Que te deje a los pibes para cuidarlos.</b></p><p>—Yo no soy tan de babysitter... Ya tengo dos sobrinos y con eso voy bien. No soy de tanto quilombo: la China tiene muchos hijos. Pero si un día me lo pide, no tendría problema.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XI7CATZEWNBB3EAGBTO6FAIN3Q.jpg?auth=dc1018068bd757398398f845dda0aa7b140b21fdcff5295d94f79b268bce6977&smart=true&width=3936&height=2624" alt=" Lali: "A mí casa le cambió mucho que yo trabaje de niña. Mis padres siempre han sido muy respetuosos, muy amorosos y muy cuidadosos con eso" (Crédito: RS Fotos)" height="2624" width="3936"/><p><b>—Decís que te bancás lo que te toca, pero no es de ahora: siempre hablaste y dijiste lo que pensás sobre distintos temas.</b></p><p>—Lo que cambia es la coyuntura, las épocas. Porque aunque algunos quieran decir lo contrario, siempre me he expresado cuando tuve la necesidad, y cuando creo que tengo algo para aportar, para decir. A principios de mis 20 empecé a entender mi feminismo, a decir cosas, a usar las redes para ayudar en algunas causas que me parecían importantes. En una entrevista con vos he criticado a algún otro presidente, no al actual, que en su momento no era nuestro presidente. Así que <b>no siento que ahora opino</b>. Lo que pasa es que ahora enfrenté esta situación de que un primer mandatario en persona, directamente, me nombre de una manera despectiva y subiéndome a un ring en el cual, bueno, yo <b>no tengo problema de decir lo que pienso y defenderme</b> ante eso. </p><p><b>—Fue muy fuerte eso. ¿Te asustaste?</b></p><p>—No, no, nunca me asusté. Creo que se asusta más la gente que te quiere, tu entorno, la gente con la que laburás, que dice: “¡Che, qué bajón esto! No puede...”. <b>Yo no me asusté; sí me impactó</b>. Dije: “¡Guau! Mirá, estamos en esta”. Este es el nivel de falta de respeto, el nivel de falacia, y tratar de seguir dividiendo las aguas. Pero bueno, yo sé quién soy. En su momento me trataron de persona que vivía del Estado, ¡justo a mí!, que trabajo desde que tengo uso de razón...</p><p><b>—“Lali Depósito”.</b></p><p>—Por eso. Es tan bizarro que no me puedo asustar. Pero<b> tampoco voy a dejarlo pasar: si tengo que defenderme, lo hago. Con respeto; esa es la diferencia entre él (por Milei) y yo</b>. Y siempre confié en que quienes me siguen desde hace muchos años saben, ven todo lo que uno labura, lo que uno hace, quién es uno. No tienen por qué estar de acuerdo con todo lo que uno piensa o diga, pero hay una forma que mantengo: yo no le falto el respeto a nadie ni estoy con ganas de pelearme con nadie. Pero sí de defender cosas que siento que son injustas o desacertadas, o que no están buenas para un sector con el que yo tengo cercanía: cuando tuve que saltar por la comunidad LGBT por dichos espantosos sobre las personas homosexuales, lo hice. Y lo voy a seguir haciendo con esta tranquilidad, que es con la que hay que intentar discutir las cosas.</p><p><b>—Empezaste a trabajar súper chiquita. ¿Sentís que este momento en particular es muy difícil para ser famoso, que tiene un costo importante?</b></p><p>—Todas las épocas tienen sus cosas de mierda y sus cosas más copadas. Para mí, ser famoso siempre fue una consecuencia del laburo: nunca fui famosa porque sí. Después, mis decisiones individuales en la adultez artísticas me fueron llevando a tener cierta fama. Pero siempre fue un resultado, no es algo que fui a buscar.</p><p><b>—En esto de que trabajás desde chiquita, ¿cómo te llevás con la plata y con la administración?</b></p><p>—Eso lo aprendí de grande. De chica era muy inconsciente de que ganaba guita. <b>Me daba cuenta en mi casa porque, de pronto, podíamos tener algunas cosas que antes no. A mí casa le cambió mucho que yo trabaje de niña</b>. Y mis padres siempre han sido muy respetuosos, muy amorosos y muy cuidadosos con eso. Siendo niña actriz, una ve cosas terribles: padres irresponsables, desamorados o con una ambición muy desmedida. Y a mí me tocaron unos papás muy copados, que supieron acompañar. Me han cuidado mucho. Estoy muy agradecida.</p><p><b>—En tu casa, ¿quién se ocupa de pagar las facturas para que no les corten la luz?</b></p><p>—Tengo gente que trabaja conmigo porque sino, imaginate: estaría sin luz, sin gas, sin agua, porque me olvido todo y estoy trabajando muchas horas al día. Por suerte tengo gente, entre ellas mi madre, Majito: si no fuera por ella, no podría administrar todo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JWSHR65NEBF6NFFEMUEDE4ZPUE.jpg?auth=0f08572b12ab4d2690b808491ccd3debe7cb6f4bccddc8174031184db9df79fa&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Lali junto a Tatiana Schapiro (Gastón Taylor)." height="1277" width="1920"/><p><b>—Con Pedro, ¿cuál es la tarea de cada uno en casa?</b></p><p>—Él es el cocinero oficial, como un masterchef; si fuera por mí, comeríamos medio como el culo. Él tiene un rol importante: el de la alimentación. Eso también es amor: llegar y que alguien esté cocinando algo casero, es muy lindo.</p><p><b>—¿Y el tuyo cuál es?</b></p><p>—Yo soy una buena compañera: te abro un vino, te charlo mientras hacés la carnecita al horno.</p><p><b>—Le dijiste en vivo y en directo, en la nota que hicieron juntos en Gelatina:</b><i><b> </b></i><b>“Me quiere y siempre lo hace con ganas”. Es una frase de ese retemazo que hicieron con Miranda!, “Mejor que vos”.</b></p><p>—Sí. ¡Dedicadísimo ese tema! Él no se hizo cargo, le da vergüenza. Y hay que hacerlo con ganas. Sino, ¿para qué?</p><p><b>—Vos dejás todo.</b></p><p>—Soy una trabajadora del arte.</p><p><b>—Sos muy laburante.</b></p><p>—¡Sí! Y ahí, también... (risas).</p><p><b>—¿Él también?</b></p><p>—Él también, por supuesto. Por eso lo amo.</p><p><b>—¿Sos muy exigente?</b></p><p>—No, no. Yo no exijo nada. El amor no es una exigencia: es como es cada uno, y es enamorarse de eso que es el otro.</p><p><b>—Te veo rebien. ¿Es un gran momento?</b></p><p>—Re. ¡Momentazo! Estoy muy contenta. Compartiendo con gente espectacular, haciendo lo que me gusta. Yo no puedo pedir más: en los tiempos que corren, hay que darse cuenta cuando uno tiene cosas muy valiosas y que una es una afortunada. Hay que estar agradecido.</p><p><b>—¿Qué le dice la voz de Lali a toda esa gente que la sigue desde que era re chiquita, que la acompaña en todos los proyectos? </b></p><p>—Sabés que a mí me sigue impactando porque no es normal. No sé cómo lo vivirán otros artistas que tienen ahí su gente que los quiere y los sigue. Yo lo vivo con mucha sorpresa. No es que siento que me acostumbré. No es que salgo a Vélez y veo eso y digo sí obvio, toda esta gente. No, no, yo no lo puedo creer. Y gente que me cuenta sus historias, que tiene tatuada mi cara o una frase de una canción. O te cuentan lo que significa que vos estés en su vida o una canción que los ayudó a salir de un momento o de una relación o de lo que sea. Es muy emocionante nuestro trabajo. Es muy precioso dedicarte al arte y ver que eso tiene un resultado en un otro. A mí me flashea que yo pueda ser yo misma viste. Que siguen pasando los años y yo cada vez me siento menos atada a ser ni correcta, ni algo que los demás quieren que yo sea. Yo soy yo y ver que hay gente que banca eso y que te quiere como sos, con tus aciertos, tus errores, tus cosas valiosas. A mí me emociona de verdad.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5UNP6UI4XBCHFKYRCZH2WCYB2Q.jpg?auth=75564ed9b133c41a04e0e1dd355636a2738cf3657fae2c2cd1a1200608e2b04f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1277" type="image/jpeg" height="1277" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gastón Taylor]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Federico D’Elía: “Hoy la moda es tener razón, hay un nivel de susceptibilidad insoportable”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/07/federico-delia-hoy-la-moda-es-tener-razon-hay-un-nivel-de-susceptibilidad-insoportable/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/07/federico-delia-hoy-la-moda-es-tener-razon-hay-un-nivel-de-susceptibilidad-insoportable/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor de 58 años habla de las tensiones sociales y por qué ya no interactúa en redes. "Estoy desencantado de lo que nos pasa con la política", define. Además, cuenta las demoras en la realización de la película de "Los Simuladores", reflexiona sobre sus treinta años de matrimonio, recuerda las travesuras de su infancia, las veces que estuvo preso en dictadura y al tío que mataron por reventar una rueda en un lugar prohibido  ]]></description><pubDate>Sat, 07 Jun 2025 04:59:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Federico D’Elía</b> <b>siempre supo que quería ser actor</b>. “No se me ocurría otra cosa”, dice en diálogo con <b>Infobae</b>. Repasa su infancia en la ciudad de La Plata, su mudanza a Buenos Aires y sus primeros trabajos, hasta que llegó la gran oportunidad. Después irrumpió en los hogares de millones de argentinos con su personaje en <i>Los Simuladores</i>, y habla de la situación actual de la esperada película.</p><p>Padre de tres hijos y <b>en pareja hace de más de 30 años con Deborah Cosovschi</b>, comenta que está en un gran momento profesional y personal. Uno de esos instantes donde los planetas parecen alinearse y hay una suerte de equilibrio en ambos planos de la vida. </p><p>Agotan entradas en cada función de la comedia <i>El jefe de mi jefe</i> en el Paseo La Plaza, junto a su coequiper, <b>Diego Peretti</b>. <b>No trabajaban juntos desde 2004</b>, cuando se emitió el último capítulo de la ficción creada y dirigida por<b> Damián Szifron</b>, donde se ponían en la piel de Mario Santos y Emilio Ravenna.</p><p>“Con Diego antes habíamos hecho <i>El enemigo de la clase, </i>que es donde lo conocí; y en <i>Campeones</i> también coincidimos, pero casi no teníamos escenas juntos”, recuerda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IEDCQONPJVGAVFTRBTMPFIV2IQ.jpg?auth=bfb39ab9829e276b1a68d829634ca27bf5ca3e15ca8e93feb9cef99fd06d9e56&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Diego Peretti y Federico D'Elía protagonizan el éxito teatral El jefe de mi jefe (Crédito: Gastón Taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>—En el imaginario colectivo todos </b><i><b>Los Simuladores</b></i><b> son amigos. Tienen que ser amigos. ¿Es así?</b></p><p>—Sí, es así. Somos amigos. En realidad empezó antes, con <i>Poliladron</i>, donde nos conocimos<i> </i>todos. Y éramos todos solteros, salvo Martín Seefeld, que ya estaba casado. Los demás con novias, pero no estábamos casados. Y después la vida te va pasando por arriba, y el vínculo fue muy fuerte desde el principio porque <b>estábamos todo el tiempo juntos.</b> Íbamos al gimnasio juntos, pusimos bares, convivíamos todo el tiempo. Y quedó una amistad muy fuerte porque cada uno empezó a formar su familia, a ser padres, y nos conocemos mucho. Aunque discutamos o peleemos, nos conocemos de memoria.</p><p><b>—No quiero spilear la obra, pero digamos que Diego Peretti interpreta a un actor bastante particular. ¿A vos te pasó de hacer cosas que tal vez no eran las que querías, pero era parte del recorrido?</b></p><p>—De todo. La profesión propiamente de actor conlleva inestabilidad. En su momento íbamos a varios colegios y hacíamos cosas medio circenses. Algunas cositas patéticas y otras un poco más dignas. También <b>me disfrazaba de un perro gigante para repartir folletos en la calle en Villa Gesell </b>para que vaya la gente al canódromo. Hoy estaría prohibidísimo, obviamente.</p><p><b>—Fuiste perro.</b></p><p>—<b>Fui un perro gigante y me mordían los perros de verdad porque veían un muñeco grandote</b> <b>y me iban directo al tobillo. </b>Los nenes me pegaban mucho en la cara porque mi cara estaba a la altura del pecho. Tenía unas manoplas de gomaespuma y con eso trataba de cubrirme. También vendía rifas en un momento. Pero <b>yo siempre quise ser independiente, y no quería dar muchas explicaciones</b>. Entonces no les iba a manguear guita a mis viejos, yo laburaba de lo que sea. Terminé la secundaria y me vine a estudiar teatro.</p><p><b>—Un busca.</b></p><p>—Sí, un busca. Así fue como llegué a Capital. Y porque quería, porque tenía a mi vieja que si le pedía me bancaba, y mi papá, que estaba acá también. Pero no, <b>me metí en un hotel muy fulero a vivir. No tenía para morfar. </b>Viví con cinco personas que no conocía en San Telmo en un departamento, que fue lo primero que alquilé solo después del hotel ese. <b>Y hasta un chorro tuve adentro de esa casa. </b>Nos enteramos después. Un tipo macanudo, divino, que a nosotros no nos robó nada. Todo es un aprendizaje. <b>Lo sufrí un poquito en su momento, pero también me divertí mucho. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AZOAY7DATZDEBFGGGOFDSTSHWE.jpg?auth=fe435e0fbd8b501156c2f68225254a555782c0373b4dac1ec3724d0fc2983a51&smart=true&width=1920&height=1947" alt="Federico D'elia y Deborah Cosovschi llevan 30 años en pareja." height="1947" width="1920"/><p><b>—Era un recorrido que vos querías hacer. Vos mismo identificas que no había necesidad, porque hay mucha gente que no tiene otra. </b></p><p>—Tal cual. Yo me levantaba en San Telmo en ese departamento y había un sillón que después se prendió fuego porque dejamos un sahumerio prendido. <b>Me levantaba y decía: “¿Qué hago acá?“. Y me largaba a llorar. </b>Pensaba: “En casa mis hermanos están con mamá que les está haciendo la merienda”. Y los fines de semana me iba a La Plata a veces, recargaba energías y volvía.</p><p><b>—¿Tu papá vivía en La Plata o estaba en Capital?</b></p><p>—Mi papá vivía en Capital, y en ese momento <b>estaba casado con Silvina Savater, y justo nace un hermano mío, Demián.</b> Un bebé en la casa y mi viejo obviamente me preguntaba cuándo me iba a poner a laburar. Me llamaron por primera vez para <i>Yo fui testigo</i> en <i>Canal 13, </i>que fue lo primero que hice. Y con ese bolo en aquella época alquilabas por un mes, y ahí alquilé el hotel.</p><p><b>—¿Ahí dormías solo?</b></p><p>—Sí, con un armario desvencijado, todo de costado, hecho pelota. </p><p><b>—¿Hasta ese momento le habías dado dolores de cabeza a tu mamá? </b></p><p>—Era medio quilombero, medio insoportable. Cambié. Estoy mucho mejor.</p><p><b>—¿Eras de agarrarte a piñas?</b></p><p>—Sí, me agarraba. Y ahora cuando lo veo me parece espantoso. No me peleé nunca más. Fue en mi adolescencia, a los 16 y 17 años. </p><p><b>—¿Delitos cometiste?</b></p><p>—Chiquitos. Travesuras de niño. <b>Una vez me afané unos autitos de un kiosco</b>. En la verdulería llevarme una manzana, que mi vieja me pregunte, le dijera que lo agarré de lo de Jaime y tener que ir a lo de Jaime a devolverlo (risas).</p><p><b>—Había un potencial delincuente.</b></p><p>—Puede ser...<b> Creo que todo eso tenía que ver con el entorno. Vengo de una familia donde tenía contención, pero cuando se separaron mis viejos eso cambió.</b> Mamá laburaba mucho y yo pasaba mucho tiempo solo con mis hermanos.<b> </b>Tenía mucha libertad, me tomaba un tren y me venía para Capital a los 11 años. Mis viejos ni se enteraban. Me iba a la cancha a ver cualquier partido y me metía en el medio de la barra. Un inconsciente. Hacía esas cosas. Era más salvaje, pero era una época diferente.</p><p><b>—¿Y excesos en la adolescencia? </b></p><p>—No, porque a mí el exceso de lo que sea me pasa factura muy rápido en el cuerpo. Siempre gracias a Dios me dio señales. Si fumaba tres cigarrillos yo ya me empezaba a sentir mal.<b> </b>Tomar lo mismo, la pasaba pésimo al otro día. Por eso no me vas a ver borracho nunca.</p><p><b>—¿Te tuvieron que ir a buscar a una comisaría alguna vez?</b></p><p><b>—Sí, más de una vez. Era una época brava. Era post dictadura, donde te metían en cana por cualquier cosa.</b> Con mis amigos del barrio nos gustaba mucho estar en la calle a cualquier hora, aunque al otro día teníamos colegio, de golpe nos juntábamos a jugar al fútbol, y dos o tres veces fuimos en cana. Y <b>mi papá me decía: “Tené cuidado porque la cana todavía sigue siendo la cana de los milicos”.</b> </p><p><b>—¿Iba tu papá a buscarte?</b></p><p>—No, en general nos largaban después de unas horas. Y yo ya tenía mis dotes de actor. Un día nos llevaron a mí, mi hermano y un amigo, que estábamos a la noche en la calle charlando. Y nos pusieron a hacer gimnasia, maltratándonos. Me hice el desmayado. De golpe me fui al piso. Y se pusieron nerviosos y cuando reaccioné nos dijeron que nos vayamos. Se dieron cuenta<b> </b>que<b> éramos tres pendejos que estábamos paseando. Esa era la infancia de los de mi edad. Nos queda ese resabio de esa porquería que nos tocó vivir</b>. </p><p><b>—¿La dictadura cómo había sido en tu casa?</b></p><p>—Fue muy choto. La ciudad de La Plata era muy brava, mucha universidad, mucho estudiante, y tengo el recuerdo de escuchar las bombas. <b>A mi tío lo mataron. Reventó una goma en el Regimiento 7, bajó a arreglarla y lo cagaron a tiros. Un médico que venía de un casamiento bajó a ayudarlo y también lo mataron.</b> Y antes de los milicos a mi papá lo empezó a perseguir la Triple A.<b> Toda la familia tuvo que venir a Capital a esconderse una semana</b>. Creo que mis viejos ya estaban separados, pero nos tuvimos que venir todos igual.<b> </b>Otra vez fui en cana con papá porque se quedó mirando cómo detenían a alguien y la cana nos metió en un patrullero de golpe. Era una época fulera, inmunda, muy fea.</p><p><b>—¿Y qué te pasa hoy con el revisionismo que estamos viviendo sobre lo que fue la dictadura?</b></p><p>—Creo que siempre va a ser necesario y que está bien que ocurra, que aparezcan todas las voces, todas. Y que <b>lo peor que podemos hacer es callarnos. </b>Yo tengo muy clara cuál es mi posición al respecto, y no le saco responsabilidades a ningún sector. Me parece de mala gente adueñarse y creerse dueño. A todos nos pasaron cosas.<b> </b>Fue una etapa tan dura y difícil, situaciones tan extremas y tan límites. <b>No tenemos que olvidarnos de lo que nos pasó, y creo que no nos pasó nada peor.</b> </p><p><b>—Es un dolor enorme en nuestra historia.</b></p><p>—Enorme. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5MMB6PCUWFD45BGVS7REDRZWV4.jpg?auth=50bd064fc0c36c23a334ab24108da594d836946c67b62a45f85a98eeff5098c4&smart=true&width=4809&height=2705" alt="Federico D'Elia con Tatiana Schapiro en Infobae (Gustavo Gavotti)" height="2705" width="4809"/><p><b>—Ya que hablamos de política, ¿qué te pasa con Twitter y los cruces en las redes?</b></p><p>—En Twitter no hablo por dos motivos. Uno porque cualquier cosa que ponga es para pelea, y segundo porque no tengo nada que decir de nuestros políticos en general. Estoy seguro que hay excepciones, que hay cosas buenas, pero yo <b>estoy desencantado de lo que nos pasa con la política</b>. <b>No me gusta ser soldadito de nadie, ponerme en un lugar a defender.</b> Me parece que justamente se trata de empezar a entendernos un poco más entre todos, de encontrar esos puntos de contacto para que tal vez la cosa se modifique. Y eso no ocurre. Sigue sucediendo lo mismo y todos se miran el ombliguito. Todos se quieren colgar una medalla y para colgarte una medalla en este país tienen que pasar muchísimos años. Muchísimos años para que algo se resuelva de lo estructural, de lo que realmente pueda llegar a modificar algo. Yo si empiezo hoy no me voy a colgar esa medalla. Y estos muchachos no quieren no recibir el aplauso y que sean ellos los… Y son responsables de muchas cagadas, no de tantos méritos Reconozco que es muy difícil, que somos un país complejo. </p><p><b>—Dentro de esta dinámica pareciera que si se le cuestiona algo al gobierno actual sos kirchnerista.</b></p><p>—Sí, está esa lógica ilógica. Esa tontería. Dejame ser lo que tengo ganas de ser, dejame expresar y decir lo que siento. Equivocado o no equivocado para vos. Lamentablemente<b> hoy la moda es tener razón, y te lo defienden con uñas y dientes. Y hay un nivel de susceptibilidad para todo que para mí es insoportable.</b></p><p><b>—Hablaste de Israel y el nivel de antisemitismo que se está viviendo en el mundo. </b></p><p>—Sí, y hay que aprender a separar. Porque no estaba hablando de los políticos de Israel, del presidente o el primer ministro de Israel. Hablaba de otra cosa. Lo que pasó el 7 de octubre de 2023 fue terrible. Fue la barbarie. A mí me conmovió de verdad. Me atravesó, y yo no soy judío. No lo puedo creer. Y me pasa que yo siempre quise conocer Israel, no sé por qué, pero justo fuimos en diciembre anterior a todo esto, en 2022<b>. Pensé que me iba a encontrar con un país súper armado, y</b> <b>eso no ocurrió. La pasé genial.</b></p><p><b>—¿No te sentiste en peligro?</b></p><p>—Cero. Cuando estuvimos en Israel no recibí ningún maltrato. Vos escuchás de afuera: “No, porque si vos vas a Israel vas a ver lo mal que te tratan por católico”. No, yo te aseguro que no. Israel en ese sentido es como abierto. Ves árabes en el Congreso.</p><p><b>—A veces desde las redes se dice cualquier cosa.</b></p><p>—Sí, y ahí es donde digo que no seamos soldaditos. Cuando gané el Martín Fierro por <i>ATAV </i>subí y dije: “El año que viene a lo mejor acá estamos premiando a los actores turcos, porque no hay laburo”. Y fue así, tal cual. No hay. Y empezaron en las redes a decir que yo quería que pague el Estado tal y tal cosa. Y yo lo que quería decir es que <b>si nosotros no nos ponemos de acuerdo, desaparecemos</b>. Cosa que está ocurriendo. </p><p><b>—Cuando se asocia que el Estado banque la ficción te relacionan enseguida con el kirchnerismo. Y vos no sos kirchnerista. </b></p><p>—Mi vieja me asociaba. Mi vieja no quería nada al kirchnerismo<b>. No soy kirchnerista, y tampoco tengo odios en particular. </b>Falta charlar mucho sobre esto.<b> </b>Yo no sé si quiero que el Estado me banque o no me banque, lo que no quiero seguro es que nos ninguneen y que digan: “Si yo cierro el INCAA toda esa plata va a ir a los pobres y van a comer”. ¿De qué plata están hablando? <b>Eso es una gran mentira,</b> <b>que los actores son ricos por el INCAA. Eso no existe.</b> Me parece que tiene que ver con una venganza de este gobierno con el kirchnerismo, más que con una realidad. Entonces lo primero que tenemos que preguntarnos es si el Estado tiene que estar presente, y en el mundo el Estado en general está presente. También es real que en países que están rotos, el Estado está un poco menos presente. No soy experto en eso, pero la gente confunde todo. Cree que el INCAA ponía plata en novelas, en series de plataformas. No entiende que es solo para cine. Ni para el teatro ni para ninguna otra cosa, y se intenta generar recursos con eso. Piensan que es el actor el problema y atrás del actor hay camarógrafos, servicio de catering, transporte, un montón de cosas. Un gran movimiento de guita alrededor. <b>Ahora con </b><i><b>El Eternauta </b></i><b>decían que se generaron 40.000 puestos de trabajo.</b> Yo estoy de acuerdo con que se revise todo lo del INCAA, pero una cosa es revisar y otra cosa es matar.</p><p><b>—Actuaste en la serie de Maradona. ¿Te gustó participar?</b></p><p>—Me gustó mucho. Pero si soy honesto lo que me gustó fue estar metido dentro de un mundo audiovisual tan grande.</p><p><b>—Muy grande internacionalmente, muy groso.</b></p><p><b>—Totalmente. Viajé mucho por el mundo para grabar las escenas. Estaba poquitos días y pasaba un mes entero en Barcelona o en Nápoles. </b>Veía un motorhome para cada actor, más carpas y vestuarios, una cosa muy grande. Después en cuanto a la serie en sí misma yo tenía un personaje muy pequeño. Y me fui solo, sin mi familia, sin Debi, sin mis hijos. Fue mucho tiempo y además coincidió con que <b>cuando estaba en Nápoles grabando falleció el marido de mi vieja, con quien me crie también.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LQJXIPTI4NGRFPAWQM4A4CF4MM.jpg?auth=1536933fe6ade0c2f5e06d605fec446b49eea14be73105490a40d88e7c897d88&smart=true&width=1920&height=1844" alt="Federico con Debbie y sus hijos Teo, Juan y Miranda cuando eran chiquitos." height="1844" width="1920"/><p><b>—¿Qué edades tienen tus hijos?</b></p><p>—Teo cumple este año 25. Juan tiene 23. Miranda 17. </p><p><b>—¿Ya se fue alguno de casa?</b></p><p>—El más grande, Teo, se está yendo ahora.</p><p><b>—¿Y cómo estás con eso?</b></p><p>—Mezcla de sentimientos. Gran alegría, y los miedos. Yo me fui muy pendejo de casa, a los 18 años. Y este ya tiene 25. <b>Está más difícil para los pibes hoy irse. De golpe le agarró la necesidad de irse, de no bancarnos más en la cotidiana todos los días.</b> Sé que van a empezar a irse todos, que nos vamos a quedar solitos con Debi. A su vez <b>me gusta mucho que sean independientes, que empiecen a resolver</b> y a ver cómo les va en la vida.</p><p><b>—Siempre y cuando sean de Estudiantes.</b></p><p>—Siempre, pero ya son, así que no tengo ningún tipo de problema.</p><p><b>—Sería una enorme traición para vos, ¿no?</b></p><p>—Siento que es un error de los padres que los dejan ser tan libres. No, en mi caso no. No son del equipo que quieran. Son de mi equipo. <b>Vamos a disfrutar de lo lindo que es ir juntos a la cancha, de sufrir juntos, de pasarla mal juntos</b>. En otro deporte que sean de lo que quieran.</p><p><b>—Uno de tus hijos la rompe en streaming.</b></p><p><b>—</b>Teo, el más grande. Le gusta. Había empezado, después dejó porque quiere ser actor. Pero él se divierte mucho y entrena mucho la imaginación hacer streaming. Y ahora está con otros dos amigos haciendo <i>Planazo</i> en Instagram, que son pequeñas ficciones. Yo los veo y digo “qué bárbaro, qué lindo”.</p><p><b>—¿Se te cae la baba con ellos?</b></p><p>—Lo disfruto mucho. Me gusta que sienta que pueden hacer esas cosas. En nuestra época teníamos que esperar a que nos llamen.</p><p><b>—Tenías que ser tocado por una varita mágica. </b></p><p>—Exactamente, y hoy con un teléfono hacés todo. </p><p><b>—¿Estás hace casi 30 años con Debi?</b></p><p>—Sí. <b>Con Debi nos casamos en diciembre del ‘99 y ya hacía tres años que estábamos juntos.</b></p><p><b>—¿Hay recetas?</b></p><p>—Creo que no. El estar enamorado va mutando y cambiando, pero la decisión de estar casado tiene que ver con el desafío del día a día. Y las demandas van cambiando.</p><p><b>—¿Sos muy demandante?</b></p><p>—No, no soy demandante para nada. <b>A mí</b> <b>me encanta la soledad, me gusta estar solo. Es raro que demande algo. </b>Pero en la cotidianeidad el actor muchas veces está en su casa, cuando no está laburando, y a veces molesta eso.<b> </b>Es como un futbolista que deja de jugar, va a la casa, y la mujer lo mira y le dice: “Raja de acá, estuviste toda tu vida afuera y ahora te tengo acá adentro encerrado”. Pero <b>no se dan mágicamente las cosas. Hay que laburarlas conscientemente</b>. Saber que hay momentos que son malos, atravesarlos, pelearlos. Mientras estén esas ganas, un matrimonio puede seguir 30 años. Si no hay ganas se acaba en un segundo. </p><p><b>—¿Y si Debi viene un día y te propone por ejemplo el mundo swinger?</b></p><p><b>—Yo hace 30 años que estoy porque le digo a todo que sí (risas). </b>Me cuesta imaginarlo, pero<b> </b>si me lo planteara y tuviera una necesidad real de eso yo le diría cuáles son todos mis miedos. Sé que existen las fantasías, pero a mí me aterroriza solo de imaginarlo. Los celos, la desconfianza, todas las inseguridades me empiezan a aparecer. Las nuevas generaciones me parece que con el tema de la sexualidad son más libres. <b>Estamos todos nosotros acá porque alguien tuvo sexo.</b> El sexo es algo muy común, pero siento que todavía hay mucho tabú.</p><p><b>—¿Te parece? ¿No sentís que los chicos lo tienen mucho más claro?</b></p><p>—Sí, los chicos están mucho mejor en ese sentido, pero igual quiero ver cómo se sigue desarrollando todo eso. Y de alguna manera todos nosotros también hicimos un laburo para que eso vaya mejorando. </p><p><b>—No pasa solo con el sexo. Del dinero nos cuesta un montón hablar, y de la muerte. </b></p><p>—Sí. Con el dinero yo no tengo pudor, pero sí ubicación. Hablar del dinero en un país como el nuestro, donde hay tanta desigualdad, es delicado.<b> </b>El que se rompe el lomo doce horas y no le alcanza para llegar a fin de mes no se merece que hablemos gratuitamente de algunas cosas. </p><p><b>—Con cierta empatía y una mirada social se puede hablar, pero crecimos entendiendo que está mal ganar plata.</b></p><p>—Para mí está muy bien ganar plata, y ojalá todos ganen mucha plata. <i><b>A </b></i><b>mí el que me da pena es el que no la gana.</b></p><p><b>—¿Te administras vos? </b></p><p>—Sí, con Debi.</p><p><b>—¿Quién se ocupa de que no corten la luz en tu casa?</b></p><p>—Yo me ocupo más que Debi de esas cosas. De las compras me ocupo yo. Me encanta ir al supermercado. Me gusta mucho. Es como un paseíto para mí. Están más lindos los supermercados, y hay de todo.</p><p><b>—Te vas con la listita.</b></p><p>—Me voy con la listita y con los anteojos, porque no veo nada sin eso. Ando con el teléfono con la linterna leyendo la listita sino. Y Debi se encarga más de lo estructural, lo más grande. </p><p><b>—Debi es una gran productora, que la rompe, y que trabaja muchísimo.</b></p><p>—Sí, está laburando en <i>Pasapalabra</i> y antes en <i>Bake off</i>.</p><p><b>—¿Te gustan los programas de tele?</b></p><p>—Mucho. Yo soy consumidor de tele, súper, desde siempre.</p><p><b>—¿Qué mirás?</b></p><p>—Hoy particularmente veo mucho deporte. Pero soy jugador. Todo lo que tenga que ver con preguntas y respuestas me encanta. Soy un nene. </p><p><b>—¿Programas de espectáculos?</b></p><p>—No. Me parece que fueron cayendo a una zona en general, no digo todos porque hay cosas que están mejor, me imagino aparte y debo desconocer de un montón, pero siento que los quilombos son siempre los mismos.</p><p><b>—Si te tengo que inventar a vos un quilombo. ¿Con quién lo armamos?</b></p><p>—Con Peretti. Pongan que somos pareja con Diego, que estamos juntos hace 25 años y que nunca se supo. </p><p><b>—¿La vas a dejar a Debi para irte con Diego? </b></p><p>—No, ni loco. La fachada siempre.</p><p><b>—Quiero saber qué pasa con película más esperada en el país, que es la de </b><i><b>Los simuladores</b></i><b>.</b></p><p>—Hoy, yo creo que no. Sé que la expectativa es muy grande e inmanejable. Pasaron más de 20 años, y seguimos hablando de <i>Los simuladores</i>, pero lastimosamente estamos con la película súper parada, cuando hace tan poco teníamos todo para poder hacerla. </p><p><b>—Martín Seefeld estuvo hace poquito y me dijo que el libro está, ya existe.</b></p><p>—Sí. Existe.</p><p><b>—Necesito saberlo.</b></p><p>—No se puede, pero <b>Damián Szifron se quemó las pestañas escribiéndolo y seguramente sigue escribiendo y reescribiendo y pensando</b>. Es una pena porque podría haber salido en 2024 y todo el mundo podría haber ido al cine. Pero cambió el mundo, cambiaron las plataformas, cambió todo. Y caímos en esa volteada. Siempre fue complejo <i>Los simuladores</i>. Fue complejo hacerlo en su momento, porque era hacer cine en<b> un canal de televisión donde el ritmo era totalmente a contramano</b>. </p><p><b>—¿Y qué pasa ahora? ¿Es cara? ¿Es un tema de plata?</b></p><p>—Sí, es cara. Es una película grande, pero creo que aunque hubiese sido una película más chiquita tampoco se hacía. Ahí hubo un planteo de la plataforma que llevaba el proyecto, que paró de producir todo, salvo lo que ya estaban produciendo. Están reestructurando todo.</p><p><b>—Martín me decía el otro día que cree que se va a poder hacer, ¿qué hace falta?</b></p><p>—Fundamentalmente <b>lo primero que hay que hacer es recuperar los derechos. </b>Estamos en esa negociación. Y después se verá. Ya aprendí y no voy a decir si se va a hacer.</p><p><b>—Dame una cuota de esperanza.</b></p><p>—Te la dio Martín, y está bien que te la haya dado, porque la ilusión estaba. Pero no tengo ni idea qué puede pasar, y mientras tanto nosotros vamos creciendo. Y estamos todos grandes.</p><p><b>—¿Te jode el tema de la edad?</b></p><p>—No, nunca tuve demasiado rollo con eso, pero ahora que tengo 58 a la noche a veces <b>el número 60 no sé por qué me trauma. </b>Mi abuelo a los 60 era un señor muy grande. Pero me banco el paso del tiempo, y hasta me parece en ciertas cosas que están buenísimas. Hay otras que me parecen espantosas, como que te duela el cuerpo. La cabeza quiere hacer algo que el cuerpo ya no te deja.</p><p><b>—Charlamos de todo y hasta te inventamos un romance con Peretti. ¿Hay algo que te pregunten siempre en las entrevistas y que te moleste?</b></p><p>—No, para nada. Siempre nos preguntan si nos molesta que hablemos de <i>Los simuladores</i> y la verdad que siempre respondo que no. <b>Es nuestro hijito </b><i><b>Los simuladores</b></i>, lo hicimos entre nosotros y lo vamos a amar siempre.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/V6ZZHMDKPRFNBFCWUCLI6EM364.jpg?auth=6980b117a955a08dd771a040495e0de0896c8b1950668c99b268ae4a4f9e0513&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Un familiar secuestrado, una tragedia en la infancia y para qué lo eligió Maradona: la vida de Germán Palacios fuera del escenario]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/01/un-familiar-secuestrado-una-tragedia-en-la-infancia-y-para-que-lo-eligio-maradona-la-vida-de-german-palacios-fuera-del-escenario/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/06/01/un-familiar-secuestrado-una-tragedia-en-la-infancia-y-para-que-lo-eligio-maradona-la-vida-de-german-palacios-fuera-del-escenario/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor de 62 años, protagonista junto a Inés Estévez en la obra "El hombre inesperado" en el Teatro Maipo, recuerda la vez que Diego Maradona lo eligió como el indicado para interpretarlo a él, reflexiona sobre su fama de actor "caro", confiese sus privilegios en la profesión y habla en términos críticos de una sociedad en la que todos hablan de todo: "Hay que respirar tres veces antes de contestar"]]></description><pubDate>Sun, 01 Jun 2025 04:18:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Germán Palacios </b>encontró en la actuación un refugio, un espacio lúdico que lo hizo descubrir una segunda vocación. La primera fue el deporte, pero se truncó por una lesión que cambió su destino. En diálogo con <b>Infobae</b> repasa su historia, los valores de su infancia, y habla de todo: desde su recorrido como actor hasta la actualidad política y la militancia de la que es testigo en primera persona.</p><p>Ajeno a los escándalos mediáticos, con un uso prudente y escueto de redes sociales solo para motivos laborales, Germán elige el bajo perfil. “<b>Tengo el privilegio de vivir exclusivamente de mi profesión</b>, y cuido mucho mi ámbito de trabajo”, expresa.</p><p>Hoy protagoniza junto a <b>Inés Estévez</b> la obra <i><b>El hombre inesperado</b></i> en el Teatro Maipo. Juntos llevan las riendas en todos los aspectos: codirigen la propuesta y encarnan la dupla protagónica de la trama. “Transcurre en un vagón de tren, donde se encuentran un escritor consagrado en un momento de su vida crítico, y una gran lectora, una admiradora”, resume el actor.</p><p><b>—Contame cómo es este encuentro de una lectora con su ídolo.</b></p><p>—Yo leí la obra y me enamoré. Son dos personajes que viajan de París a Frankfurt, cada uno en su mundo, pero sus pensamientos se van entretejiendo y creando una magia notable. <b>En</b> <b>estos tiempos donde los varones estamos deconstruyéndonos</b>, a mí me gusta pensar que ella conoce más de él, que él de sí mismo. </p><p><b>—¿Vos alguna vez te cruzaste con alguien a quien admiraras mucho?</b></p><p>—Sí, muchas veces. Por ejemplo, <b>tengo una foto que amo con Diego Maradona</b>. Estamos los dos re sonrientes, él con una generosidad enorme vino a ver los ensayos generales de <i>Art</i> porque era muy amigo de <b>Ricardo Darín.</b></p><p><b>—¿Cómo fue ese encuentro?</b></p><p>—Es una anécdota genial. Había diez invitados, y él llegó un poquito tarde. Se sentó solo en la fila de atrás, puso las dos piernas como hacemos a veces en el cine cuando no hay nadie, empezó a transcurrir el ensayo y <b>él empezó a reírse tanto que los empujaba y los sacudía a todos los de adelante</b>. Cuando terminó la obra fue muy emocionante tenerlo frente a frente, porque Diego era mucho más chiquito de lo gigante que uno lo veía. Y mucho tiempo después me llamaron de todos lados diciendo: <b>“Maradona dijo que si hacen una película de su vida, quiere que vos hagas de él”</b>, cuando todavía no había ninguna ficción ni proyecto de biopic. <b>Le preguntaron quién quería que hiciera de Maradona y él dijo “Germán Palacios”.</b> Yo siempre me pregunté por qué. No tuve oportunidad de preguntarle, pero obviamente <b>dije que no, que me sentía muy halagado, pero me parecía verdaderamente imposible </b>e ingrato.</p><p><b>—¿Por qué no querías interpretar a Diego?</b></p><p>—Porque <b>de ningún modo yo hubiese podido hacer de Maradona</b>. Desde ningún punto de vista. </p><p><b>—¿Era tanta la admiración que sentías que no se podía?</b></p><p>—No solo eso. Admiración y limitación. Seamos realistas. Me sentí muy halagado, pero dije que no. </p><p><b>—¿En serio sentís que hay cosas que no podés hacer?</b></p><p>—Sí, claro. Por diversos motivos, limitaciones personales, de tipo instrumental, ideológicas, y <b>es bueno poder decir que no</b>. Y lo vengo poniendo en práctica hace mucho.</p><p><b>—¿En algún momento sentiste miedo dentro de la profesión o que no podías con el desafío que estaba adelante? </b></p><p>—Sí, varias veces. <b>Creo que para ser actor hay que ser valiente.</b> Es un oficio de gente arrojada, no es para tibieza. Yo tuve una formación de teatro independiente, y ahora que soy más grande entiendo que eso influyó mucho en mi forma de manejarme, desde mi primer trabajo profesional, que fue en la novela <i>Aprender a vivir</i>, de Luis Gallo Paz, en <i>Canal 9</i>. Yo no tenía idea, y <b>aprendí violentamente lo que era la tele.</b></p><p><b>—¿Había prejuicio en esa época con la tele?</b></p><p>—No de mi parte, pero sí compartí con actores que no la pasaban bien haciendo la telenovela. <b>Actuar siempre es un hecho lúdico, y cuando perdés la posibilidad de jugar, mejor quedarte en tu casa.</b></p><p><b>—Vos te permitiste momentos de decir que no, ¿hoy cuando miras para atrás crees que eso estuvo bien?</b></p><p>—Estuvo bárbaro, porque a mí me dio mucho resultado. <b>Nunca prioricé el dinero sobre lo que me parecía que tenía que hacer</b>. </p><p><b>—Y con la plata, ¿cómo te llevas?</b></p><p>—Me llevó un tiempo establecerme, pero <b>tengo el privilegio de haber vivido exclusivamente de mi profesión</b>. Estoy muy agradecido. Invertí mucho en ese aspecto, y después me devolvió mucho la profesión. En algún momento lo que sembraste se cosecha. En un momento empecé a flexibilizar un poco, porque un actor necesita de un techo, y es un trabajo inestable.</p><p><b>—Cuando decís flexibilizar un poco, ¿hablás de tus propios prejuicios?</b></p><p>—No creo mucho en el prejuicio. Siempre fui bastante tajante con las cosas que no me gustan. <b>Cuando un canal de televisión me llamaba para hacer algo, y la parte económica no me satisfacía, yo decía que no.</b> Y he tenido mucho conflicto por eso.</p><p><b>—Ahí se instaló que eras un actor caro.</b></p><p>—Claro. ¿Qué van a decir? Algo tienen que decir. Obviamente es mucho más cómodo tener dinero para las cosas que uno necesita, pero la verdad es que yo al dinero en sí mismo no le doy un valor en particular. No es lo que me interesa, y he sabido invertir para combatir la inestabilidad. </p><p><b>—Bueno, pero tenés una familia. Tenés dos hijos y hay que mantenerlos.</b></p><p>—Totalmente. Tengo una familia hermosa. Y siempre viví de mi trabajo, y sigo trabajando. Es así, uno trabaja para ganar plata y para vivir. Pero <b>es muy duro vivir este país, en cuanto a temas de dinero.</b> <b>Sinceramente hoy no sé cómo hace mucha gente para vivir en la Argentina</b>. Yo<b> </b>ya trabajé en otros lugares, viví en otros países, y quiero vivir acá. <b>No me quiero exiliar</b>. Nací en el Hogar Obrero, quiero estar entre la gente, y <b>no me quiero privar de vivir en mi país, pero</b> <b>quiero que mejore, quiero ver qué puedo aportar para mejorarlo</b>. La gente la está pasando muy mal, y es indigno que si tenés trabajo no puedas alimentar a tus hijos o alimentarte vos. </p><p><b>—Vos hablás del exilio, y tu mujer, Marina Glezer, conoce el exilio y tiene una militancia…</b></p><p>—Férrea. </p><p><b>—Muy activa, y muy interesante. ¿Siempre acordás con ella o a veces no? </b></p><p>—Yo la respeto mucho. <b>La quiero y la respeto. Y en esa militancia la admiro</b>. Me encantaría tenerla, pero soy producto de otra época y por ahí mi militancia es otra, es distinta a la de ella. Creo ser un gran militante, pero no del tipo político. Sabemos que <b>las cosas no van a cambiar si todos nos quedamos esperando</b>. Yo admiro la militancia cuando es una vocación. No se trata de qué partido político o de qué ideología, sino de una militancia para mejorar la calidad de lo que somos todos. </p><p><b>—Marina va a los barrios, se mete, y está con la gente.</b></p><p>—Ese es el respeto que se gana <b>la militancia que pone el cuerpo e invierte horas de su vida</b>, salud y demás. Eso es lindo. Y también veo cómo modifica al que es visitado.</p><p><b>—Antes dijiste “a mí me hubiese gustado estar o ser parte”, ¿a qué te referís?</b></p><p>—A que yo soy una generación un poco más perdida. Soy como Fito (Páez), del ‘63. </p><p><b>—Viviste la adolescencia durante el golpe.</b></p><p>—Sí, y Malvinas también. <b>Yo no fui a Malvinas por mi lesión del deporte, si no es muy probable que hubiese ido.</b></p><p><b>—Vos jugabas al handball.</b></p><p>—Sí, tuve una lesión en una vértebra. Me hubiese encantado ser deportista. <b>Llevé mis radiografías a la revisación médica del servicio militar.</b> <b>Tuve tres días de conscripción, lo tuve que hacer, y te maltrataban mucho.</b> Era muy nefasto. Nadie quería hacer la conscripción. Yo ya estudiaba, hacía un montón de cosas, y era perder mucho tiempo.</p><p><b>—Y en plena dictadura.</b></p><p>—Sí. Me acuerdo que fui con mis estudios a<b> una mesita donde había tres militares médicos. Hubo un silencio, una pausa tensa, uno miró a otro y le dijo: “Ponele DAF, Deficiente Aptitud Física”</b>. Me clavó el sello y zafé. Después te queda la sensación de que se hizo tan poco por los que realmente tuvieron que ir. Mi compañero Carlitos Belloso, por ejemplo, está en una lucha porque le tocó estar en continente, que no lo reconocen como veterano. Hay tantas historias tremendas.</p><p><b>—Qué poco valoramos acá todo eso. En otros países son héroes de guerra… </b></p><p>—Sí, porque somos muy exitistas. </p><p><b>—Y en el presente, ¿qué te pasa con el revisionismo que estamos viviendo?</b></p><p>—Considero que <b>no hay ningún revisionismo por parte de lo que es el Gobierno actual. Es un negacionismo.</b> Es tan cansador escuchar que todo es sujeto a polémica y a mentira. Todo el mundo hace cosmovisiones, pero para hablar hay que tener sustento. Hay que saber de qué se habla. Hay gente que sabe mucho más que uno de ciertos temas, a la cual hay que escuchar. <b>Hay que respirar tres veces antes de contestar porque si no se contesta violentamente</b>. Se ha naturalizado que todos hablamos de todo, que inundablemente sirve para que la olla hierva y cada uno de ahí saque su beneficio. Pero esa no es la posta. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EKOOZYLB2ZALLPQP7TBUYGII5I.jpg?auth=5671f90092aa539f6ce2d6ce011c22458da13ebe965556031ea9670e4eaead7a&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Germán Palacios junto a Tatiana Schapiro en Infobae." height="1280" width="1920"/><p><b>—Hace varios años me dijiste en una entrevista: “Hay que fumárselo a Macri porque fue elegido”. ¿Hoy pensás igual?</b></p><p>—<b>Sí, hay que ser respetuoso de la democracia. </b>Eso no quiere decir que haya que quedarse callado. Como ciudadano <b>tengo derecho a preguntarle a Macri por qué nos endeudamos por 100 años</b>. Endeudó a mis hijos y a los tuyos. Nos empobreció. ¿Y quién le está preguntando a Macri dónde está ese dinero? ¿Los 48.000 millones de dólares que pidieron? ¿Qué está haciendo este presidente, violento y agresivo que no me representa, por el futuro de mis hijos? No podemos esconder todo abajo de la alfombra. Este país va a ser mucho peor si no tomamos conciencia de que verdaderamente depende de nosotros, y entender quiénes somos, desde lo individual y lo colectivo. <b>No venimos de los barcos, venimos de la gente que nació acá y que fue exterminada.</b> </p><p><b>—Hay mucha violencia hoy en el día a día. Cuesta debatir. ¿Vos alguna vez te agarraste a trompadas?</b></p><p>—Nunca. <b>Ni siquiera de chico he participado de situaciones violentas. Nunca me gustó pelearme. </b>Me han pegado alguna vez, pero ahora de grande si puedo tener algún gesto para erradicar la violencia me siento mucho mejor. </p><p><b>—Con más amabilidad se puede cambiar el mundo.</b></p><p>—Con más amor se puede.<b> </b>Y creo que<b> es uno de los motivos por los que el papa Francisco trascendió tanto.</b></p><p><b>—¿Te gustaba?</b></p><p><b>—Sí. Incluso hice en teatro la vida de San Francisco de Asís. </b>Más allá de la religiosidad, porque yo no soy un practicante religioso. El despojo me parece maravilloso. Fue una persona que supo encontrar en la sencillez, en la austeridad, la felicidad. <b>No hace falta ser materialista para ser feliz.</b> </p><p><b>—Pasaste dolores muy importantes que te hicieron crecer de golpe, ¿lo entendiste siempre ese concepto de felicidad?</b></p><p>—Sí, <b>perdí a</b> <b>mi hermano Martín, mi hermano mayor, que partió cuando tenía 14 años. Era un sol</b>. Y tengo unos recuerdos maravillosos de él.</p><p><b>—Se te iluminan los ojitos.</b></p><p>—Es que era una persona hermosa.</p><p><b>—¿Lo sentís presente?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Acompaña. ¿Con esos hermanos te peleabas a veces? </b></p><p>—Cuatro varones que crecimos en el Hogar Obrero de Villa Ortúzar. Ese parque en el medio de los edificios donde nos reuníamos, y nos cuidábamos todos. <b>En esa época te criabas en la calle y éramos todas familias laburantes, clase media, y obvio que había quilombo.</b> </p><p><b>—¿Cómo era tu relación con tu papá? </b></p><p>—<b>Mi papá era un intelectual casi inmaterial. Era una persona de libros, con una historia familiar muy propia</b>. Y mi abuelo fue un actor de teatro, y quizá por azar o por destino yo me dediqué a lo mismo. Al camarín de <i>Art</i> lo único que llevé fue la foto de mi abuelo. </p><p><b>—Hay una reivindicación ahí ¿no?</b></p><p>—Hermosa, y mi papá pudo vivirlo después de apoyarme mucho, porque ellos querían que fuera profesional. <b>Yo estudié psicología, me faltó poco para recibirme; pero yo no quería ser psicólogo.</b> </p><p><b>—Deportista sí querías ser.</b></p><p>—Sí, y me quedó una disciplina del deporte, que te enseña mucho. Tuve un gran maestro, Víctor Bloice, que fue mi entrenador de Ferrocarril Oeste y de la Selección.</p><p><b>—Y en esa casa, que pasó un dolor tan enorme, con tres hermanos que continuaban, con padres que tuvieron que sacar fuerzas de donde se podía. ¿Qué pasaba durante la dictadura?</b></p><p><b>—Mis papás no fueron temerosos. El recuerdo más fuerte que tengo es que a un tío mío lo chuparon</b>. Mi tía vino a mi casa, nosotros nos habíamos mudado del Hogar Obrero a Flores a una casa que había construido mi abuelo materno, que era ingeniero civil. Llega la esposa del hermano de mi papá,<b> </b>y se acababan de llevar a mi tío y violentar el departamento donde vivían. Tengo cinco primos y los habían violentado muchísimo. Mi tío era militante, era periodista igual que mi papá y escribía libros. Su especialidad era la democracia cristiana. Mi papá era Palacios Videla de apellido, que nada tiene que ver con la rama del dictador, pero era Videla de apellido. Los días posteriores en mi casa estaban cerradas las persianas, y cuando yo me iba al colegio me llevaba un atadito de los supuestos libros peligrosos por si venían a mi casa. Un delirio. Y los dejaba en algún lado. Mi tío después apareció, porque había habeas corpus, y si conocías a algún obispo, a alguien de la Iglesia, podías rescatarla. Convengamos que Francisco vino a lavarle la cara a la Iglesia, al Vaticano, de un modo extraordinario. </p><p><b>—¿Tu hermano o vos militaban en esa época?</b></p><p>—No. Mi papá militaba desde la pluma y desde la vida, porque era una persona muy derecha para los valores. <b>Por eso yo siempre agradecí que estudié teatro en la época de la dictadura</b>. Empecé a estudiar en el 78, y no entiendo cómo mis papás me dejaron. Estudié en el Teatro del Centro, que es un lugar independiente, de donde habían chupado gente. Y mi casa siempre fue una casa abierta. </p><p><b>—Como Manzanares, que es tu lugar en el mundo.</b></p><p>—Sí, siempre abierta a que viniera gente nueva, distinta y generalmente de una condición social más precaria. Si estábamos cenando mi papá decía: "<b>Este mes nos vamos a ajustar un poco porque le vamos a dar la mitad del sueldo a un compañero que lo necesita"</b>. Cuando te crían así, no te olvidás más.</p><p><b>—De ahí venís.</b></p><p>—Somos lo que mamamos, y<b> me da mucha alegría que mis hijos se puedan criar en ese mismo clima</b> <b>familiar</b>, porque somos lo que hacemos.</p><p><b>—¿Cuántos años van ya de pareja con Marina?</b></p><p>—Vamos 26. </p><p><b>—¿Qué edades tienen hoy tus hijos?</b></p><p>—19 y 15.</p><p><b>—¿Miras para atrás y te encontrás en algo que decís “uy, acá la pifié” o “fui un machirulo”?</b></p><p>—Marina es una mujer que no se calla, que no tiene problema en decir lo que piensa. <b>Pero creo que he procurado no ser machirulo. No me considero</b>. Al revés, estoy muy contento y ojalá me falte mucho en esa deconstrucción.</p><p><b>—El grupo de chat de hombres es tremendo.</b></p><p>—No tengo grupos de chat. No me gusta. Tengo solo uno de fútbol en Manzanares, donde abrimos un club de fútbol espontáneo, que siempre ha sido inclusivo. Ahí <b>se encontraba Darín con alguien que por ahí acababa de salir de preso. </b>Y fue algo bueno. Cuando mezclás gente de distinto estrato social desprejuiciadamente se crece y se aprende.</p><p><b>—Esa es un poco la idea en Manzanares, un espacio inclusivo. </b></p><p>—Devino así, porque yo llegué hace mucho tiempo ahí con mi familia y hoy es una urbe. Esta gentrificado, híper recontra poblado. Cuando yo llegué conocía a todo el pueblo y mis amigos eran paisanos a caballo. Eso se terminó cuando pusieron en el perímetro de mi casa un alambrado perimetral, cual campo de concentración, con un cartel amarillito que decía “picana eléctrica”. Y puse plantas para taparlo.</p><p><b>—Uf. ¿Cómo sobreviviste en ese espacio tan tuyo con la construcción de countries y toda esta urbe alrededor?</b></p><p>—Y, fue un duelo al principio. Pero si te quedas en la nostalgia no se puede avanzar. </p><p><b>—Avancemos hacia un picadito de preguntas: ¿te echaron de algún lugar?</b></p><p>—Sí, me echaron de un trabajo. No hace mucho <b>me echaron para gastar menos. En una sucesión de complicidades muy triste.</b> No serviría dar nombres porque sería dar pasto a las fieras. No tengo rencores. No hay que cargar con rencores que pesan. Son problema del otro.</p><p><b>—¿Qué te molesta que te pregunten en las entrevistas?</b></p><p>—Me molesta hablar siempre de lo mismo.<b> </b>La sensación de que se instala una mitología de lo que uno es, de la vida de uno. Eso me molesta.<b> Repetirme y hablar de lo mismo</b>. No ser espontáneo en cuanto a novedades. Y no hablo mucho de mi vida privada por una cuestión de que no me gusta. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y55T7GD3ABAPFNOOKAE46M7WA4.jpg?auth=33f13bc63ba77b62c14984817573bd1301f2a190f546eefff508662fb417ddd9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Germán Palacios: "En un monento maradoniano fui de usar Zunga"." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cuál sentís que es el peor look que tuviste? </b></p><p><b>—En un momento maradoniano yo fui de usar zunga. </b>Y no me parecía mal.</p><p><b>—Querías ser espontáneo y terminamos hablando de zungas.</b></p><p>—Sí. No me importa mucho la apariencia, me gusta despegarme de eso.</p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche?</b></p><p>—No, cuando pinte. Siempre listo.</p><p><b>—Llegás y te dice quiero una zunga de leopardo.</b></p><p>—Sí, hay que estar también juguetón. <b>Es como con la actuación, el deseo en la pareja y la sexualidad depende de mantenerla viva.</b> Hay que estar atento y bien predispuesto siempre. Sino, se muere. </p><p><b>—¿Te tirás las cartas? </b></p><p>—No, pero me encanta. <b>Todo el mundo esotérico me gusta.</b> Hicimos familiarmente una carta astral, y me he topado alguna vez con un par de brujas que me han dicho cosas. Me gusta creer que no todo es racional.</p><p><b>—¿Te levantás con la primera alarma o posponés?</b></p><p>—No, <b>me levanto antes de la primera alarma</b>. Soy mi propia alarma. A la hora que me digas. Si hay que levantarse a las cuatro, me levanto a las cuatro.</p><p><b>—¿Sin alarma?</b></p><p>—Sin alarma. La pongo, pero seguro me despierto un poquito antes. <b>Y me gusta levantarme temprano y no andar apurado por la vida.</b> No sirvo para andar apurado. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HI5TX5NQCZDQJIJUT3LISI4DCY.jpg?auth=d22d1beda8c32b230b31d413df9f3d2ce1ad0691d8efd7dc6a2ee99999406ffe&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Germán Palacios: "No hay ningún revisionismo por parte del Gobierno. Es un negacionismo"." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Tenés algún placer culposo?</b></p><p>—No, en un momento decidí erradicar ciertos sentimientos que no construyen. <b>Hace muchos años tuve una pareja de la que estuve muy enamorado y tuvimos la dificultad de los celos</b>. Con mucho dolor me tuve que separar de esa pareja celosa, con quien<b> </b>hubiese proyectado mi vida porque la amaba.<b> </b>Pero no tenía arreglo. No había nada que yo pudiera hacer o dejar de hacer para que eso no sucediera, porque no era un problema mío, era un problema de la otra persona.</p><p><b>—¿El vínculo se volvió tóxico?</b></p><p>—Me tuve que separar sí o sí. Y ahí aprendí que la culpa es muy fea. Hay que laburarla para vivir mejor, con menos cargas.</p><p><b>—¿Qué le decimos a ese nene de 10 años que eras, que estaba pasando cosas difíciles, si lo ves hoy? </b></p><p>—Y, un poco por ahí lo veo en mis hijos. Esa rostridad hay algo de la genética que después se manifiesta, y ese Germán lo fui viendo en algún momento en mis hijos. El nombre Germán parece que significa “hombre guerrero”, y creo que le he hecho honor a mi nombre, que por algo me lo pusieron.</p><p><b>—¿Te gusta tu presente?</b></p><p>—Está buenísimo. Pero el presente no es individual, entonces a su vez no está bueno en la generalidad de lo que estamos viviendo. <b>No puedo despegarme de convivir en un país donde hay gente que cree que hay que pegarles a los jubilados</b>, que hay que sacarle los remedios, que el cine tiene que morir, que la educación no es importante, que la salud no es importante. No sé en qué país van a vivir mis hijos, pero todo lo que dependa de mí para que sea un país mejor, lo voy a hacer. Depende de cada uno de nosotros, y en eso hay que ser muy claros.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/S3B2XTARK5GTTCI2552J6AJSTU.jpg?auth=d937da4ad569c19a89687aeab73660307320817ca34209f48f872c804549cf26&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maximiliano Luna</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Jesica Bossi: una carta a Lanata sin respuesta, una pensión de chicas y la peor propuesta de matrimonio]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/05/03/jesica-bossi-una-carta-a-lanata-sin-respuesta-una-pension-de-chicas-y-la-peor-propuesta-de-matrimonio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/05/03/jesica-bossi-una-carta-a-lanata-sin-respuesta-una-pension-de-chicas-y-la-peor-propuesta-de-matrimonio/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La periodista que creció en Sastre, Santa Fe, de adolescente le escribió una carta a Jorge Lanata porque quería hacer lo mismo que él. Años después, trabajó a su lado durante más de una década. Una de las protagonistas del streaming de “Infobae en Vivo”, entre las 18 y 21, recuerda en una conversación los sueños y las convicciones que le abrieron paso a diferentes redacciones]]></description><pubDate>Sat, 03 May 2025 04:39:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Jesica Bossi tenía 15 años cuando le mandó</b> <b>una carta a Jorge Lanata</b>, para pedirle consejos sobre su vocación: quería <b>ser periodista</b>.<b> </b>La respuesta no llegó, pero tiempo después<b> lo tendría frente a frente</b>. Creció en Sastre, provincia de Santa Fe, y vino a Buenos Aires a estudiar. Su talento y la vida la llevaron a coincidir con el mismo periodista que la había deslumbrado en su adolescencia, y compartir infinitas horas de trabajo en <i><b>Lanata sin filtro</b></i>. En diálogo con <b>Infobae</b>, repasa aquellos inicios, los desafíos de la profesión, su maternidad, y la propuesta fallida de matrimonio, que todavía tiene final abierto.</p><p>Se acomoda a una nueva rutina desde que se animó a cambiar de formato y se lanzó al <i><b>streaming</b></i> en <i><b>Infobae en Vivo</b></i> -que puede verse desde la home de <a href="http://www.infobae.com/" target="_blank" rel="">Infobae</a> y desde su canal de YouTube de lunes a viernes-, entre las 18 y las 21, donde comparte la segunda emisión del día junto a <b>Maru Duffard,</b> <b>Federico Mayol</b> <b>y</b> <b>Diego Iglesias</b>.</p><p>“Estoy muy contenta porque aunque no lo había hecho nunca, y siento que este formato tiene mucho de la radio, que es el medio que más me gusta, por la espontaneidad, y porque<b> creo que es donde uno puede ser más uno</b>”, expresa. “A su vez el streaming tiene la puesta de la televisión, entonces es la mezcla de las dos cosas, pero sin la presión del minuto a minuto que te enloquece”, agrega.</p><p>Junto a sus compañeros, a quienes en su mayoría no conocía en persona, explora este nuevo rol. “Es un desafío tener una dinámica de conversación diaria, pero está fluyendo súper bien, con <b>miradas muy distintas</b>, y eso está buenísimo”, dice entusiasmada. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F4NNCGV5F5ECPK42PM5P4A24OI.jpeg?auth=b93495b68cf9b6c151509d8590cab1bb7635884f1acb49e3a1e650ec62dd795f&smart=true&width=1920&height=1590" alt="Jesica Bossi: "Le escribí una carta a Lanata, donde le preguntaba qué tenía que hacer para ser periodista"" height="1590" width="1920"/><p><b>—¿Cómo decidiste que querías ser periodista?</b></p><p>—Mi primer contacto fue en<b> la década del 90, cuando lo vi a Lanata en la tele</b>, porque <i>Página 12 </i>no llegaba a Sastre, que es un pueblo de cinco mil personas. </p><p><b>—¿Naciste ahí?</b></p><p>—Sí, y siempre fui muy curiosa. <b>Todo me daba enorme curiosidad</b>, siempre me preguntaba ‘por qué pasa tal cosa’, con todo lo que tuviera a mi alrededor. <b>Veía a Lanata y decía: ‘Yo quiero hacer eso’</b>. Lo sentía casi como una aventura.<b> </b></p><p><b>—¿Era el Lanata de </b><i><b>Día D </b></i><b>en ese momento?</b></p><p>—Sí, y al poco tiempo ya hacía <i>Veintiuno</i>, que fue la primera revista que compré. Y cuando estaba en el secundario <b>le escribí una carta a Lanata,</b> <b>donde le preguntaba qué tenía que hacer para ser periodista</b>. Le contaba que me quería venir a Buenos Aires, pero no sabía qué estudiar ni dónde, y le pedía consejos. </p><p><b>—¿A dónde se la mandaste?</b></p><p>—A América. Nunca me contestó, pero <b>muchísimos años después, cuando ya hacía un tiempo que venía trabajando con él, le dije: ‘¿Vos sabés que yo te mandé una carta?</b>‘. Y me juró que si hubiera llegado a sus manos, él me la hubiera respondido. Siempre me decía que seguro su productora de ese momento la tiró, que nunca se la dio [risas]. Y le creo, porque cuando<b> un estudiante de periodismo le pedía una nota a Lanata, él se la daba</b>. Con las personas que se interesaban por el periodismo el tenía esa camaradería. </p><p><b>—O sea que recién después de varios años de trabajar con él se lo dijiste, ¿por qué crees que tardaste tanto?</b></p><p>—No lo sé, <b>quizá porque fue una decisión de vida</b>. Cuando tuve que elegir una carrera para estudiar y <b>en mi casa dije ‘periodismo’, que no tenía nada que ver con mi familia</b>, con mi crianza,<b> </b>no entendieron muy bien qué era. Esperaban que yo estudiara algo relacionado a la economía, administración de empresas, pero yo me planté y les dije: ‘Periodismo o nada’, con <b>todo</b> <b>lo que implicaba para alguien del interior encontrar un lugar para vivir en Buenos Aires.</b> </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DC4AYHFKCZFEXP7LHYJEKCLAGQ.png?auth=53ea53ddc2fdc1624e096af9281ad08a0fc018c4411a637c9c857279bb7d250e&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Jesica Bossi conduce Infobae en vivo de lunes a viernes de 18 a 21hs." height="1081" width="1920"/><p><b>—¿Qué hacían tus padres en ese momento?</b></p><p>—Tenían una empresa, una distribuidora de alimentos. Y mi mamá estaba en lo que sería la AFIP de Santa Fe. </p><p><b>—¿Tenés hermanos?</b></p><p>—Tengo una hermana, que estudió genética y vive en Estados Unidos. Ella se fue a estudiar a Misiones antes que yo, es decir que<b> mis padres</b> <b>ya venían de ver cómo una hija se había ido lejos</b>, a estudiar algo que tampoco era común en ese momento.</p><p><b>—Terminaste el colegio y te viniste, ¿dónde te quedaste?</b></p><p>—<b>Viví en una pensión de chicas</b>. Yo estaba con una formoseña y una entrerriana en una habitación chiquitita, que tenía una cucheta y una cama. Esa era toda mi vida.</p><p><b>—¿Podían entrar chicos a la pensión?</b></p><p>—No. Teóricamente no, pero de vez en cuando hacía el ingreso algún que otro chico, medio oculto [risas].</p><p><b>—¿Has metido chicos ocultos a la pensión?</b></p><p>—No, nunca. Y lo gracioso es que <b>el día que yo llegué a Buenos Aires no había lugar en la de chicas</b>, y a tres cuadras la misma señora tenía otra pensión, pero de chicos. Y me tuve que quedar en esa provisoriamente, un mes entero. </p><p><b>—¿En cuál la pasaste mejor?</b></p><p><b>—La de chicos fue toda una experiencia,</b> un gran contraste con mi vida en Sastre. Ahí estaba sola en la habitación, pero cuando iba al comedor estaba lleno de brasileros. Yo venía de un pueblo que nada que ver.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MO2PJ2YBCRFZBEEMT4KPR4V2CY.jpeg?auth=bd99640ebd44cf4bba11cea766b50872cd1cf2c73742e3e48d4904c3483ed597&smart=true&width=1920&height=2496" alt=""Creo que hay personas que son únicas e irrepetibles", afirma Jesica Bossi" height="2496" width="1920"/><p><b>—¿No dudaste nunca en el camino de la profesión que elegiste?</b></p><p>—Nunca. </p><p><b>—¿Dónde estudiaste?</b></p><p>—Hacía dos carreras, estudiaba periodismo en la UAI y Sociología en la UBA. <b>Empecé a trabajar en </b><i><b>Radio Libertad </b></i><b>en fútbol de ascenso</b>. A donde me abrían la puerta yo entraba, incluso atendiendo el teléfono, después de productora.</p><p><b>—¿Y tu sueño cuál era? </b></p><p><b>—Una redacción de papel. A mí me había deslumbrado Lanata, pero yo tenía una fuerte vocación por escribir</b>. Me parece que todo periodista tiene que escribir en algún momento. <b>Con el tiempo lo logré, estuve en varias redacciones, en </b><i><b>La Nación</b></i><b>, en </b><i><b>Noticias</b></i><b>, en </b><i><b>Crítica</b></i><b>, que ahí fue cuando lo conocí a Lanata. </b>Y hoy en día escribo también: los domingos hago una columna de política acá, en <i>Infobae</i>. </p><p><b>—¿Cómo siguió todo?</b></p><p>—Hice un montón de cosas, muchas guardias periodísticas, porque todavía no hacía política.<b> Siempre me decían: ‘Vos sos muy versátil, tenés que hacer información general’, y yo odiaba eso, </b>porque me ponía al hombro lo que fuera, cualquier tema, pero con esa excusa de que me adaptaba a todo, me cargaban con cualquier cosa.</p><p><b>—En ese momento, ¿ya tenías en claro que querías hacer política?</b></p><p><b>—Sí, a mí me gustaba desde siempre,</b> la política y la historia. </p><p><b>—¿Tenías una posición ideológica ya tomada?</b></p><p><b>—No, la verdad es que tenía una coctelera total en la cabeza.</b> Haber crecido en un pueblo del interior de Santa Fe, muy conservador, implicó también una determinada mirada sobre la economía y los valores. Por eso fue un shock total cuando fui por primera vez a la universidad.<b> Para mí la UBA fue un ‘wow’ total, para mí ‘era la izquierda’. Yo nunca había visto algo así, todas las banderas políticas en los pasillos. Me impresionaba</b>. Además era una aspiradora que leía todo y me fascinaba conocer todas las posiciones. <b>Y lo que me gustaba del periodismo político era que muchas veces era muy antisistema</b>, de enfrentar, de poner la crítica, toda la etapa de la investigación. Todo eso me encantaba. </p><p><b>—¿Qué guardia periodística dijiste ‘qué estoy haciendo acá’?</b></p><p>—Durante una temporada en Punta del Este <b>había un romance que no se había blanqueado</b>,<b> </b>y a<b> </b>mí me daba una vergüenza, porque yo ya estaba haciendo política. Era de empresario importante.<b> </b>Dijeron por dónde iban a salir, y conseguimos la foto, pero me daba cosa que sea la vida privada. Me ponía mal por la situación. </p><p><b>—¿Y cuál fue la peor cobertura que te tocó hacer?</b></p><p><b>—La que más me</b> <b>me quedó fue la de Cromañón.</b> A mí me tocó hacer un gráfico de <b>la actualización de la cantidad de víctimas</b>, los heridos, los teléfonos para ubicar a la gente, la movilización en la calle de los familiares. Era una infografía en el segundo día de redacción que tuve, cuando era una pasante en información general. <b>Yo esa noche me fui con fiebre</b>. <b>Creo que habré somatizado, porque era durísimo. </b></p><p><b>—El dolor. </b></p><p>—Sí, muchísimo. <b>Conocí a una mamá que se había muerto su hija, y ella falleció de cáncer al poco tiempo.</b> Eran todas historias completamente desgarradoras. Y me quedó muy grabado.</p><p><b>—¿Con qué historia sentiste que lo que hacés, el periodismo, es importante?</b></p><p>—Hubo muchas, desde el punto de vista de corrupción, que tienen que ver con la política, que quizá por el impacto uno las siente importantes.<b> Pero siempre las que a mí más me conmovieron en lo personal fueron otras.</b> En el Hospital Garrahan estuve cubriendo los paros. Son todos chicos, muchos no son de Buenos Aires, que vienen con sus familias, a hacer tratamientos oncológicos, severos, de enfermedades graves. En la puerta conocí una chica a la <b>que tenían que hacerle una cirugía muy compleja de corazón, y se había suspendido por el paro</b>. Hablé con ella y con su mamá, hicimos esa nota en la tapa del diario, y <b>al día siguiente llamó alguien del Gobierno para pedir que se hiciera la intervención</b>, y esa nena,<b> </b>que era muy humilde, de Villa Itatí, en Quilmes,<b> pudo operarse, y salió todo muy bien</b>. Al año siguiente su mamá me invitó al cumpleaños y fui a verla. Haber podido formar parte de eso fue maravilloso para esa nena y para mí.</p><p><b>—Y para esa mamá.</b></p><p>—Absolutamente. En ese momento yo era chica, pero ahora<b> </b>me impacta mucho más porque me imagino en esa situación, como madre.</p><p><b>—Sos madre de dos niñas. ¿Cuántos años tienen?</b></p><p><b>—Tengo una nena de 9, Lucía, y Clara, de 12. </b></p><p><b>—¿Cómo te llevas con eso?</b></p><p>—Soy la mamá que puedo.</p><p><b>—¿Cómo te definís? </b></p><p>—Creo que las dejo ser mucho, pero también soy extremadamente estricta al mismo tiempo. Parece una contradicción, pero dejo que vivan, tomen posición, y que después se hagan cargo de eso. <b>Soy exigente</b> <b>con la responsabilidad. </b>Esa parte no sé si está tan bien, si es muy pedagógica, pero<b> quiero que entiendan el significado de la autoridad y las reglas</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OEYWCOWMYNBLBHOM5K3O6E5DYI.jpeg?auth=70ac24b02c5d45a8377b89d5e1a54e2337a3172faf8c4217409d8ce64a2de5bd&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Jesica Bossi, Eladio y sus dos hijas." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Vos estás en pareja con el papá de tus hijas?</b></p><p>—Sí, hace 20 años.<b> </b></p><p><b>—¿Están casados?</b></p><p>—No, y te confieso que a mí<b> me hubiera encantado la fiesta de casamiento</b>.</p><p><b>—Estamos a tiempo.</b></p><p><b>—No, ya no, porque me lo propuso de una manera que no me gustó y ya está. Yo soy un poco así. </b></p><p><b>—¿Cómo se llama tu marido?</b></p><p>—Eladio.</p><p><b>—Eladio, llamame y armamos una propuesta como Dios manda.</b></p><p>—No, es que fue una propuesta horrible. Me llama un día por teléfono, y <b>me dice textual: ‘Che, estoy con los trámites de la ciudadanía italiana, ¿por qué no nos casamos?’</b>. Y yo le dije: ‘No solo que no me voy a casar nunca en la vida con vos después de esto, sino que tampoco quiero la ciudadanía italiana ni nada’. Y desde esa conversación ya está, nunca más. Pasaron 15 años, y la única de la familia que no tiene la ciudadanía soy yo, porque me re enojé.</p><p><b>—¿Estás para que te caiga hoy con mariachis? </b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Un pasacalles?</b></p><p>—No, tampoco. Es que me cuesta soltar ese episodio.</p><p><b>—¿Y por qué no le propusiste vos?</b></p><p>—Porque ya no hubo vuelta atrás. </p><p><b>—Pasaron 15 años, soltá Jesi. </b></p><p>—Sí, puede ser [risas].</p><p><b>—¿Él cómo es como papá?</b></p><p><b>—Es muy buen padre. Creo él es mejor como padre que yo como madre, y eso es un gran elogio. Tiene mucha dedicación, se hace cargo de muchas cosas, está muy encima, súper encima</b>. Tiene un costado desde el punto de vista logístico, que le encanta que las chicas hagan deporte, es el chofer que las lleva a todos lados. Y me banca muchísimo en todo lo laboral, para que pueda hacer lo que me gusta.</p><p><b>—Hablando de eso, el periodismo político, ¿cuándo llega a tu vida?</b></p><p>—Empecé en la revista <i>Noticias, </i>cuando <b>me llaman para trabajar con Lanata, en 2007.</b> <b>Necesitaban a alguien para sus investigaciones</b>,<b> </b>que eran personales, era trabajar directamente para él. Y era para ayer; cuando llamaron tenía que entrar ya, y ahí fue cuando lo conocí. </p><p><b>—¿Esperabas ese llamado en algún lugar tuyo o fue completamente inesperado? </b></p><p><b>—Jamás. Nunca me lo imaginé. </b>Sí era algo que quería, que soñaba, pero me sorprendió muchísimo y fue producto del azar. <b>Lanata estaba trabajando con dos periodistas, Luciana Geuna y Romina Manguel</b>. No sé por qué razón Romina Manguel se bajó del proyecto, y en medio de esa emergencia, que ya estaba por salir <i>Crítica, </i>les faltaba una persona y me llamaron. <b>Sino fuera por la renuncia de Manguel yo a lo mejor nunca hubiera laburado.</b></p><p><b>—Le agradecemos a Romina Manguel.</b></p><p>—Totalmente. Gracias Romina Manguel, que creo que esto no lo sabe.</p><p><b>—¿Y esa primera charla con Lanata cómo fue? </b></p><p>—Lanata usaba tiradores en ese momento. Estaba vestido de un tono verde muy oscuro, camisa blanca, y por supuesto, fumando. Entré y él miraba las pruebas del diario.<b> Estaba leyendo un epígrafe de la última página que no le gustó. Y empezó a gritar:</b> <b>‘¿Quién es el hijo de puta que escribió esto?’. A mí me encantó que el director del diario esté mirando el epígrafe de la foto de la última página</b>. Charlamos dos minutos y ya me dijo: <b>‘De qué nos disfrazamos’</b>,<b> </b>que era su forma de preguntar<b> </b>qué investigamos, qué nota tenemos, con qué abrimos la semana que viene, con qué salimos a la calle. <b>Esa pregunta la hizo hasta el último día que lo vi</b>. No terminaba un programa que ya estaba pensando qué hacemos el que viene. </p><p><b>—¿Cuál de las investigaciones que hicieron fue la que más te apasionó?</b></p><p>—<b>Fueron un montón, muchas muy vinculadas a temas de corrupción</b>. Después hubo otras como <b>el triple crimen de General Rodríguez, vinculado con el tráfico ilegal de efedrina. </b>Era permanentemente entrar en una dimensión desconocida, con consecuencias. <b>Lanata pasó situaciones complicadísimas, pero él seguía y siempre se cargaba todo al hombro. </b>Incluso para las cosas que no eran serias. Una vez me dice ‘quiero que vengas a <i>PPT </i>a hacer ‘la <i>Pink House</i>‘, y había que disfrazarse como que estaba en el despacho del presidente. Era un sketch cómico, y yo sentía que no lo podía hacer, que me iba a salir muy ridículo. ‘Si hacés el ridículo, seremos dos ridículos, lo que sea que pase, nos pasa a los dos’. </p><p><b>—¿Y cómo salió?</b></p><p>—Bien, porque tenía razón, obvio. </p><p><b>—¿Se bancaba si no tenía razón las críticas de su grupo?</b></p><p>—Sí. Una de sus frases era: ‘Estoy rodeado de hijos de puta’, cada vez que discutíamos algo.<b> Los últimos años yo iba todos los días a su casa para el programa de radio, pasaba por lo menos cinco horas al día ahí</b>, con lo que significa estar cinco horas en la casa de una persona. Conocés la cocina, los baños, las habitaciones, ves cuando está bien, mal, qué medicación toma, quién lo ve, quién entra, ves todo. Y ese era un gesto de confianza enorme de él, que los últimos cinco años <b>había decidido que su casa fuera el lugar de trabajo también.</b> <b>Fue muy abierto, muy transparente y una persona súper generosa.</b> </p><p><b>—¿Te sentiste en peligro alguna vez en alguna investigación?</b></p><p>—No soy muy temerosa, pero más que llamados nunca tuve. No me pasó nada grave, así que no me sentí nunca en peligro.</p><p><b>—¿Te pudiste despedir de Jorge?</b></p><p>—No, no pude. Pero me pasó algo muy loco.<b> Yo lo vi por última vez a mediados de junio de 2024. Él se estaba preparando para la entrega de los Martín Fierro, que era un domingo</b>. El jueves terminamos el programa, nos<b> </b>mostró el traje de lentejuelas negro que iba a usar, pero él estaba con mucho miedo por un estudio médico que tenía que hacerse, que lo había pospuesto. Cada vez que terminábamos el programa teníamos el chiste de <b>‘Hemos realizado la misa, podemos irnos en paz’. </b>Y ese día no dije nada, no lo saludé, fui a buscar mis cosas al pasillo donde dejaba todo, y lo miré a él, que siempre que terminaba el programa se iba al escritorio.<b> </b>Esta vez no, <b>se había quedado sentado en la punta, en el micrófono, había dejado los auriculares a un costado, y había un efecto contraluz con la ventana del balcón. Esa fue la última vez que lo vi, así que no me despedí nunca. </b>Pero el último año todas las conversaciones eran desde lo humano, de relaciones de padres e hijas, cosas de la profesión, y para mi cumpleaños me regaló un cuadro negro. </p><p><b>—Contame la historia de ese cuadro negro.</b></p><p><b>—A mí me gusta mucho un pintor,</b> <b>Ricardo Supisiche, que lo descubrí en la casa de Lanata, porque el tenía ahí una obra de él. </b>Y yo soy obsesiva, cuando me interesa algo investigo todo. Resulta que Supisiche es santafesino, como yo, así que me llevaba a mi casa, a mi infancia, y alguna vez dijimos algo al aire sobre eso. Nos escribió la hija de Supisiche, nos mandó libros y fue hermoso. Cuando llegó mi cumpleaños me entregó ese cuadro negro, y yo no lo quería aceptar. Él ya se ponía de mal humor, y <b>me dijo: ‘Te lo vas a llevar porque nadie en el mundo va a mirar este cuadro como lo vas a mirar vos. No es mío, es tuyo’</b>. Es un cuadro negro que<b> </b>tiene la figura de una mujer, y hoy lo tengo en el living. Creo que me quiso decir mucho a través de ese regalo.</p><p><b>—¿Sentís que te acompaña periodísticamente?</b></p><p><b>—Sí, todo el tiempo pienso ‘qué haría Jorge’</b>, o ‘mirá lo que se está perdiendo’.</p><p><b>—La despedida de un papa, un cónclave. </b></p><p>—Exactamente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y47G5YG5TBFVXHB6SODKKBGMCY.jpg?auth=5c6974accca97b30f93815750a0ea1b512cef77a728586af4f6ee701c92aa341&smart=true&width=2048&height=1151" alt="Jesica Bossi con Tatiana Schapiro en Infobae (Candela Teicheira)" height="1151" width="2048"/><p><b>—¿Crees que Lanata tiene un sucesor?</b></p><p><b>—No, creo que hay personas que son únicas e irrepetibles, </b>producto de una época. Jorge Lanata simbolizó una época. Es representante de una generación y de una escuela de hacer periodismo, que no sé cómo seguirá. Él odiaba la palabra <i>rockstar</i>, pero tenía ese espíritu. Tenía cosas también tremendas, que si se enojaba no medía, y te lo decía. </p><p><b>—¿Se enojó con vos alguna vez?</b></p><p>—Sí, se enojó porque en un momento yo estaba viviendo en Pilar y no quería hacer más el viaje de tres horas y dejé el programa. Él no se iba a bancar que yo siga llegando tarde, ni que vaya menos tiempo, así que <b>le dije: ‘No voy más’, y nos puteamos.</b> <b>Después al aire me decía ‘la traidora’</b>, hasta que me hizo una contrapropuesta seis meses después para hacer otras cosas y volver. </p><p><b>—Parecía un niño dolido.</b></p><p><b>—Tenía mucho de niño, muchísimo. </b>Y las peleas en la radio en su casa, previo a salir al aire, a los gritos con todos. Yo ya sabía que no terminaban mal, pero era todo así, muy apasionado.</p><p><b>—¿Hoy qué nota soñás hacer? ¿Cuál sentís que tenés pendiente?</b></p><p>—<b>Me hubiera encantado el papa Francisco, que obviamente ya es imposible. Pero creo que fue el último gran líder mundial. </b>Hay presidentes poderosos, pero el papa tenía 1.400 millones de seguidores del catolicismo. Es como todo China y todo India. Y siento que tenía un predicamento mucho más amplio, por fuera del catolicismo.</p><p><b>—¿Te da orgullo que sea argentino?</b></p><p>—Sí, mucho. Solo que me da la sensación de que <b>nosotros, como argentinos, no supimos qué hacer con el papa. </b>Es como el jarrón chino, que todo el mundo le da un valor enorme, pero no saben dónde ubicarlo. Desde la política, la gente, lo ubicaba en un lugar o en otro. <b>Se lo tragó un poco la grieta, y por eso no pudo venir. </b>Estuvo bien, porque hubiese sido terrible si venía.</p><p><b>—Hay posiciones encontradas ahí, hay gente muy enojada porque no vino.</b></p><p>—Sí, yo entiendo, pero entiendo más a Jorge Bergoglio.</p><p><b>—¿Creés que lo iban a usar?</b></p><p>—<b>Sí. Se lo usó muchísimo. Y recién ahora yo veo la película de sus 12 años. Tenía las imágenes medio sueltas, pero al analizar todo junto se entiende mucho más el personaje, lo que quiso hacer y lo que significó.</b> Estos días que estamos repasando su origen, su historia, sus momentos, su obra, siento que se justifica mucho más que no haya venido a la Argentina. </p><p><b>—¿Qué sentís que es lo más importante que te enseñó Lanata?</b></p><p>—Qué difícil sintetizarlo. <b>Creo que en las últimas conversaciones me quedó claro que a él le importaba la gente y las historias. Contar eso. No hablarle a la política, ni a los periodistas, que lo que deja huella es mostrarse uno como es</b>. Siempre nos decía que la gente odia a los funcionarios, que la vida por otro lado, por otros temas, que en sus casas hablan de otras cosas.<b> </b>A mí me impresionaba su olfato de lo que pasaba en la calle. Aunque vivía en el Palacio Estrugamou, donde tenía una vida muy distinta, <b>siempre sabía lo que pasaba en la calle, y eso le parecía importante</b>. ‘No se encierren en un micromundo, vean lo que pasa, vayan, no se intoxiquen con la política’, decía. Y eso yo lo tomo como algo muy importante.</p><p><b>—¿Y qué le decís hoy a esa nena adolescente de 15, que un día dijo ‘quiero ser periodista?</b></p><p>—Le digo: ‘Seguí nena, adelante, seguí con más fuerza todavía’, porque siempre está bien perseguir con convicción lo que a uno le gusta. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/46C4HYKP7JB2NNWRFV4JLJMLOI.jpg?auth=804175142f5e6a8c077d4a644cefd9dfdbe59fb5383e9a6633e28a1914f32c69&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Luciano Castro: “Muchas veces no era convocado porque había un prejuicio conmigo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/04/27/luciano-castro-muchas-veces-no-era-convocado-porque-habia-un-prejuicio-conmigo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/04/27/luciano-castro-muchas-veces-no-era-convocado-porque-habia-un-prejuicio-conmigo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor que estrena en mayo el primer unipersonal de su carrera “Caer y Levantarse” en el Teatro El Picadero, además de presentarse en el San Martín con “Sansón de las Islas”, conversó con Infobae sobre su gran año laboral. En un repaso sobre sus inicios en “Jugate Conmigo” recordó unas palabras ofensivas que lejos de desanimarlo, lo motivaron a crecer como actor. También, compartió detalles de su relación con Griselda Siciliani, su actual pareja, su mejor plan ]]></description><pubDate>Sun, 27 Apr 2025 04:01:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Allí, sobre el piso del escenario, una exigente <b>Mercedes Scápola</b> le decía con firmeza: “¡No, mierda! ¡Eso no! Te dije que no”. Y entonces <b>Luciano Castro</b> comprendió que en ese ensayo no le estaba hablando <i>Mey</i>, su amiga actriz desde hace años, sino Mercedes, su nueva directora. Que le repetía a viva voz que dejara de una vez “los malos hábitos” -como él mismo los define- de su época de galán en comedias televisivas. “Con eso, me mató”, sonríe.</p><p>Los dichos de Scápola resonaron en este hombre de medio siglo de vida y 37 años de carrera. Y no le resultaron del todo ajenos: el propio Luciano se lo había dicho a sí mismo un tiempo atrás. Solo necesitaba escucharla. O más bien, escucharse.</p><p>“Me estaba dando cuenta de que no avanzaba, y me empezó a jugar la edad: ‘Si me quedo acá, ya con 50 años...‘. Quería hacer algo para que se me pueda ver distinto”, recuerda Castro. Y fue justo ahí cuando apareció su amiga Mey con la obra <i><b>Caer y levantarse</b></i>. De esa manera, cada lunes -a partir de mayo- se lo verá en las tablas de <b>El Picadero</b> como nunca antes: es el primer unipersonal de su carrera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IRWXMRLBDBEYTA7U4VERSX7IV4.jpg?auth=ea2263845e5d751689b29b5100544b6313641eb5f28cff46f05e4d26af160dda&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Luciano Castro estrena Caer y levantarse en el teatro Picadero dirigido por Mey Scapola." height="1280" width="1920"/><p>Pero además, de miércoles a domingo Luciano se presenta en el <b>San Martín </b>con la pieza <i><b>Sansón de las islas</b></i>, para así redondear “un año profesionalmente distinto”, como reconoce.</p><p>“Lo armé así. Y por suerte me está saliendo. Nunca me habían convocado del San Martín. (El dramaturgo) Gonzalo Demaría, que es mi amigo hace muchísimos años, había escrito una obra para mí. Y la eligieron para el San Martín. Y el San Martín aceptó que yo esté. ‘Me pego un baño de prestigio’, dije. Pero tenés que estar a la altura: podés hacer agua, y hasta te puede jugar en contra”, se sincera Castro.</p><p><b>—¿Había un desafío?</b></p><p>—Es que eso me pasó desde que empecé: <b>tuve que dejar de ser un chico </b><i><b>Jugate </b></i><b>(</b><i><b>Conmigo</b></i><b>) y demostrar que podía actuar</b>. Y demostrar que me la bancaba de galán, y que podía hacer teatro. Todo el tiempo tuve que demostrar. ¿A quién? A los demás. A mí no, eh. Yo sabía quién era: tengo una formación terriblemente sólida, estudié con Raúl Serrano. Pero tenía que demostrarlo. </p><p><b>—¿Al público, a los productores, a los compañeros?</b></p><p>—A los que te convocan: <b>muchas veces no era convocado porque había un prejuicio conmigo</b>. Cuando estaba en <i>Jugáte </i>un día un productor me dijo: “Pero vos sos un boludo <i>tira crema</i>”. Porque en <i>Jugáte </i>tirábamos crema. Y él ni se imagina cómo me partió el alma... (Gustavo) Yankelevich me decía que no alcanzaba con el envase, que yo tenía que capacitarme, ser un animal de la actuación, que tenía con qué. Y lo que dijo este tipo, porque se merece ser despectivo con él porque él lo fue conmigo, me motivó un montón a estudiar cada vez más. De hecho, mucho tiempo después de <i>Jugáte</i>. Volví a trabajar cuando ya podía rendir como actor.</p><p><b>—¿Seguís en contacto con los chicos de </b><i><b>Jugate Conmigo</b></i><b>?</b></p><p>—Nunca dejamos de hablar ni de vernos en 33 años que nos conocemos. Con ninguno de los chicos. Y no pasa un cumpleaños, un día no que… Bueno, yo silencio los grupos porque no los aguanto, pero cada tanto me meto ahí y me agarra una nostalgia... Porque el cariño es el mismo: hablamos igual que cuando teníamos 17 años y tenemos 70, 80, 50.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FHLVZYYFFBCFJCHMHK26T56YPI.jpg?auth=8612390778ecd5e60df9936da692db660d816378114eb8a78fa57ad4b5fcffcf&smart=true&width=1080&height=1080" alt="Luciano Castro: “Tenía que dejar de ser el chico Jugáte y demostrar que podía actuar”." height="1080" width="1080"/><p><b>—¿Era bueno el vínculo con Cris Morena?</b></p><p>—Sí, sí. Cuando la apuntan a Cris de picante... Yo no hubiese podido trabajar de otra forma si Cris no hubiese sido picante. Es muy difícil formar chicos, y más cuando estás en una edad en la que creés que la rebeldía es contestar o hacer lo que querés. Año 92. Me acuerdo lo obedientes y lo profesionales que éramos. Porque mirá que laburábamos mucho, eh: grabábamos lunes y martes, y de martes a domingo estábamos en algún lugar del país. </p><p><b>—Se la cuestiona mucho a Cris por todo lo que tiene que ver con la alimentación y los cuerpos.</b></p><p>—Ah, bueno, pero de eso yo no vi nada.</p><p><b>—A vos siempre te gustó cuidarte.</b></p><p>—¿A mí? Al contrario: a mí me pedían que dejara de comer, pero no por mi físico sino porque me estaban buscando y yo estaba comiendo. A mí jamás me dijeron nada. Y tampoco escuché que les dijeran algo a mis compañeros.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TR4RLGNUS5CERIUARFFAUE3JDU.jpg?auth=b7bdd5eac6a5fc79e96065ce41d352e8b069ee6d5daaf336a611e5392de53301&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Luciano Castro: "El único momento donde soy importante de verdad es cuando estoy con mis tres hijos".
" height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Les diste dolores de cabeza a tus padres durante tu adolescencia?</b></p><p>—Sí, sí, por supuesto. Como corresponde. Pero normal, como cualquiera. Quizás un poco más. Pero nada raro. El disgusto más grande fue cuando me fui de mi casa tan jovencito y no volví nunca más. Mi madre no la podía creer. </p><p><b>—¿Cuántos años tenías?</b></p><p>—15, 16. Era muy chico para irme de mi casa. Pero por la vida que yo tenía, era dar un paso adelante, ser independiente.</p><p><b>—¿Y adónde te fuiste?</b></p><p>—A una pensión. Después me fui a un departamento. Tenía 15 años. A los 17 empecé en <i>Jugáte</i>.</p><p><b>—A los 15 todavía estabas en el colegio.</b></p><p>—Sí, pero ya era dueño de mi vida. Siempre fui dueño de mi vida, siempre hice lo que quise. Pagué consecuencias por eso; disfruté por eso. Y ya de chico vivía así.</p><p><b>—Si le pregunto a Griselda Siciliani cómo fueron los días previos a los estrenos de </b><i><b>Sansón </b></i><b>y de </b><i><b>Caer</b></i><b>, ¿qué me va a decir?</b></p><p>—Que soy un demente (risas). Tenía que estrenar <i>Caer</i> y yo me quería ir a surfear. Y ella no podía creer que yo no estuviera pensando en la obra. “¿No estás nervioso?”; “No, no estoy nervioso. Después de tres meses de ensayo, ¿cómo voy a estar nervioso? Lo único que quiero es estrenar”.</p><p><b>—Y te fuiste a surfear.</b></p><p>—No. Porque me dejaron pasando la letra, la concha de su madre (risas).</p><p><b>—</b><i><b>Sansón </b></i><b>tiene que ver con un momento muy doloroso de nuestro país, con las Malvinas. Vos nunca te metiste demasiado en política.</b></p><p>—No, no.</p><p><b>—Pero no quiero dejar de preguntarte, porque estamos en un momento de mucho revisionismo de lo que se vivió en los 70 y durante la dictadura. ¿Qué te genera eso?</b></p><p>—No hay que dejar de revisar. No revisar, no ver lo que pasó en nuestra historia, es una locura. <b>Hay muchos hijos y nietos que tienen que aparecer</b>. Si después quieren contar otra historia, que cuenten otra historia; no me importa. Hubo mucha gente que murió y eso hay que revisarlo, y tienen que estar las cosas claras. ¿Quién puede negar a las Madres y las Abuelas, a los desaparecidos, a lo que pasó en el país? Hay cosas que no se pueden negar porque pasaron. A mí no me molesta que revisen, pero hay que ver cómo revisamos. Si revisamos para ir para adelante, vamos a revisar todo. Pero si vamos a revisar y no vamos a avanzar... tengamos cuidado porque puede ser un arma de doble filo porque nos podemos quedar en un lugar… Es como cuando estás enojado o dolido: no resolvés de la mejor manera. Y <b>te pueden gustar o no las Madres, las Abuelas, pero con su dolor, fueron y movieron un país</b>. Eso no se puede negar. Entonces, tenemos que ser honestos: el que quiere revisar, que revise, y el que no, que no lo haga. Pero no seamos caretas ni hipócritas.</p><p><b>—¿Te enoja cuando se cuestionan los 30 mil desaparecidos?</b></p><p>—Es que no sé por qué se cuestiona eso. Esa es mi pregunta: ¿por qué se cuestionan los 30 mil desaparecidos? Bueno, vamos a suponer, vamos a darles la razón: ¿son 1000 desaparecidos, es un desaparecido? No cambia nada. ¿Fueron 18 mil? No pasa por el número, pasa por lo que pasó. Punto, es así.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XNVV5TV5NZDHJKQOHLY55Y2OQI.jpg?auth=da9dc5a1204dc0ac806a5976e0dd9c804f249e350f9f070d016952ef4ca66c36&smart=true&width=1536&height=1920" alt="Luciano Castro junto a Fausto y Esperanza." height="1920" width="1536"/><p><b>—¿Cómo llevás la paternidad?</b></p><p>—Feliz. El único momento donde soy importante de verdad es cuando estoy con mis tres hijos, mano a mano. Donde lo que yo digo, ¡<i>pum</i>!, pega ahí, baja, queda. Es el único momento donde soy importante de verdad. Después, soy uno más. El mayor (Mateo) tiene 23 años y tiene su vida: labura, quiere estudiar periodismo deportivo.</p><p><b>—¿Y Fausto y Esperanza cuántos años tienen?</b></p><p>—11 y 10. En el verano me fui con ellos: estuve 40 días con ellos, solos.</p><p><b>—Se te cae la baba cuando hablás de ellos.</b></p><p>—Y... me pueden. A Fausto lo tuve a los 41 años pero a Mateo lo tuve a los 25, hay un abismo entre uno y el otro. Esperanza y Fausto me agarraron de vuelta de un montón de cosas, con un montón de mañas y de vicios que me quedaron de la vida. Tengo una formación muy fuerte de lo que es la familia. No sé si tuve la mejor familia, pero estoy seguro de que no tuve la peor. Tengo unos hermanos y unos viejos terribles. Y esto que hablábamos: mi vieja es docente y vio desaparecer a amigos. Entonces, ¿a mi vieja qué le vas a decir que no pasó lo que pasó? Estabas tomando un té con ella y al día siguiente... Mi mamá un día dijo: “Menos mal que nunca militamos”. Y yo pienso: “Menos mal porque quizás no nos tendríamos”. Pero me hubiese gustado que en esa época alguien en mi familia levante la voz. La familia para mí es muy fuerte: hay como una imagen, desde mi punto de vista media demodé, de lo que debe ser la familia. No sé si la sociedad la comparte. Lo único que nos inculcaron mis viejos fue que seamos libres, independientes y buena gente. Pero de verdad.</p><p><b>—¿Es lo mismo que les inculcás a tus hijos?</b></p><p>—Cuando los despido, que los dejo, les digo: “Bueno, chau, nos vemos. Sean libres y felices. Mírenme: pero de verdad, eh”. Eso es lo que los va a salvar. Y es muy gracioso porque tengo un sonido peculiar: hago un sonido así, agudo, y los tres se dan vuelta.</p><p><b>—¿Los llamás como a un perro? </b></p><p>—No sé. Yo a los perros los llamo por el nombre (risas). Los llamo como a un perro... Puede ser. Nunca lo había pensado, realmente. Es la primera vez que me lo dicen (risas).</p><p><b>—Es cariñoso.</b></p><p>—No, pero no me molesta. Lo tomo... Qué sé yo, imaginate que estoy llamando a mis hijos: los llamo como sea. Nunca me lo dijeron pero es verdad: a los perros les hacen así.</p><p><b>—Claro.</b></p><p>—Pero yo no les hago así.</p><p><b>—¿Hay diferencias para vos en la educación de Esperanza respecto a los dos varones?</b></p><p>—No.</p><p><b>—Hay cero carga machista ahí, como papá.</b></p><p>—No lo permito. Y se lo digo a ella: “No permitas que te metan un discurso que se está logrando. Vivimos en un país muy careta y es mucho lo que se logró. Salgan a la calle a defender lo que se logró. No se olviden”. Muchas veces erro como padre también, eh. Digo burradas y después tengo que volver sobre mis pasos y aclarar. Pero no, no hay diferencia. Tampoco quiero que haya diferencias de ella hacia mí: “Ay, esto no le cuento a papá, esto sí se lo cuento”. Y lo logré, porque <b>mi hija con 11 años a veces me cuenta cosas que me muerdo los codos, pero le digo: “Muy bien hija, muy bien” </b>(risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6LFFPQLTANGGXNDAK273YKL7DQ.png?auth=2566dbdee879d97422a1db0e551385f94e4d97d4a2e4415cd0acdd092529566a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Luciano Castro: "No me imagino nada sin Griselda"" height="1080" width="1920"/><p><b>—Te voy a hacer algunas preguntas cortitas, vamos a jugar un poquito. ¿La peor cita de tu vida?</b></p><p>—Era muy chico, tenía 13, 14 años. Fue un papelón lo que hice. Con un amigo mío fuimos a encontrarnos con dos chicas para ir al cine. Y cuando llegó con la amiga, le dije a mi amigo: “Nos vemos”. Me fui. No estuve bien. Lo dejé tirado a mi amigo, que se quedó, estoico; bancó la parada.</p><p><b>—¿Te levantás con la primera alarma o posponés?</b></p><p>—No pongo alarma. Me levanto solo, 6:30, 7:00. Es horrible.</p><p><b>—Por eso Griselda dijo que no van a convivir. </b></p><p>—No lo dijo por eso (risas). Que no se agarre de eso... Lo dijo porque tiene argumentos mucho más sólidos que ese (risas).</p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche?</b></p><p>—No se elige eso. No. Prefiero... sexo.</p><p><b>—¿Todo el tiempo?</b></p><p>—No sé si todo el tiempo. Cuando salga.</p><p><b>—Cuando sale.</b></p><p>—¡Claro! Me dice: “¿Tenés ganas de garchotear?”; “Ah, son las cinco... No”.</p><p><b>—¿Seis y media de la mañana?</b></p><p>—No vamos a ahondar en algo que después sale la gilada.</p><p><b>—¿A qué famoso bloquearías de WhatsApp?</b></p><p>—A ninguno.</p><p><b>—¿Tenés gente bloqueada?</b></p><p>—No. Hay que ser boludo para bloquear a alguien. </p><p><b>—¿Qué es lo más loco que hiciste por amor? </b></p><p>—Oh, qué hija de p… (sonríe).</p><p><b>—¿Hay un romántico?</b></p><p>—Sí. Cursi a full. Amo lo cursi, es efectivo 100%. (Una vez) me fui a buscar un orfebre, diseñé unos aros, me tomé un avión y se los di en la mano: le dije un par de cosas y me fui. </p><p><b>—¿Me querés decir a quién?</b></p><p>—No. </p><p><b>—No fue con Griselda.</b></p><p>—Pasaron muchos muchos años.</p><p><b>—Tengo acá lo que se escribieron mutuamente en los cumpleaños con Griselda. Ella te puso: “Hoy este pibe cumple 50. Te amo. Me gustás más que a los 30”. Y vos le escribiste: “Feliz cumple. Hasta el final”. ¿Cuándo te tatuaste ese “Hasta el final”?</b></p><p>—Es una frase mía.</p><p><b>—¿Y qué significa?</b></p><p>—Eso. Todo lo que sea pasión y vida y amor es hasta el final. </p><p><b>—¿Te imaginás hasta el final con Griselda?</b></p><p>—Sí. Mucho más ahora, que estoy grande. Por ahí de pibe no. Ahora, con 50 años, sí. Tengo una proyección.</p><p><b>—¿Te imaginás envejecer juntos?</b></p><p>—Sí. Quiero, sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FYVCNXQE6ZH6VNGKMUD4HVEFYI.jpg?auth=0f6eaa16aa63f71d882478741a0ffbf7fde328ab5ec9b2f0e2ea80fb7ff47bc9&smart=true&width=1920&height=1917" alt="Luciano Castro y Griselda Siciliani súper enamorados." height="1917" width="1920"/><p><b>—Es un rebuen momento en lo profesional y en lo personal: todo está bien. </b></p><p>—Pero si la otra no quiere vivir conmigo... (risas).</p><p><b>—¿Vos sí querés?</b></p><p>—Sí. Pero las cosas las tenemos claras, eso es importante: ella tiene claro que no quiere y yo tengo claro que sí quiero (risas). </p><p><b>—¿Y quién va a ganar esa pulseada?</b></p><p>—No hay pulseada porque ella tiene argumentos muy sólidos para que no convivamos. Y sé que son ciertos, que no me los dice para alejarme. No quiero usar ninguna palabra que después me puede jugar en contra, pero soy <i>Susanito</i>, cómo se dice. Soy novio. Soy un Wrangler: un clásico. Dije una marca. ¿Hay que pagarla? No.</p><p><b>—¿Cómo funcionó ese ensamble con los chicos?</b></p><p>—Si lo armamos, no nos sale como salió. Es todo lo que te puedo contar.</p><p><b>—¿En serio?</b></p><p>—Sí (risas). Eso también se agradece mucho.</p><p><b>—Qué bueno, qué importante. No siempre pasa eso. </b></p><p>—Por eso digo: si lo querés armar, no nos sale como nos salió.</p><p><b>—Te dejo borrar y nunca sucedió uno de estos tres quilombetes mediáticos: la filtración de tus fotos, a tus ex hablando de cuestiones que tienen que ver con vos o tu audio del pollo, ¿cuál elegís?</b></p><p>—Ninguno.</p><p><b>—¿Ninguno?</b></p><p>—Ninguno.</p><p><b>—¿No lo pasaste mal?</b></p><p>—No me importa. Todo tiene que ver conmigo. Y en un punto soy responsable de las tres cosas que dijiste.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque es la vida.</p><p><b>—Pero que se filtren fotos tuyas...</b></p><p>—No importa.</p><p><b>—¿Por qué serías responsable si vos, en tu intimidad, podés hacer lo que quieras?</b></p><p>—Ya sé. Y más la intimidad de un adulto. Pero no me interesa perder tiempo en dar lástima ni en hablar con nadie que no le importa nada de mí más que darme hasta que muera. No lo hago. No lo haría. No permitiría que se sepa que borré un momento de mi vida. No permitiría que te digan qué preguntar y qué no.</p><p><b>—¿Qué te pasa cuando le pegan a Griselda?</b></p><p>—¿Quién le pega?</p><p><b>—Tus exparejas la cuestionan.</b></p><p>—No. Nada. No.</p><p><b>—¿No te duele?</b></p><p>—No, no me duele. Puede gustarme más o menos, pero dolerme, no.</p><p><b>—¿Y cuando te cuestionan a vos como papá?</b></p><p>—Y... es raro. Lo dije una vez y lo vuelvo a decir: el día que yo tenga que explicar cómo soy como papá, ahí sí estoy en un problema. Pero bueno, a mí me copa que la gente hable. </p><p><b>—¿Sí?</b></p><p>—Sí. No te olvides que hubo una época en que no podíamos hablar. A mí me copa que la gente pueda hablar, incluso aquellos que ni merecerían hablar, ni tener un micrófono. ¿Qué me importa que lo tengan? Y lo digo de verdad, no estoy siendo demagogo. Porque vuelvo al ejemplo de me podés preguntar lo que quieras.</p><p><b>—¿Te enojaste alguna vez con algún periodista?</b></p><p>—No, no. Me habré cruzado mano a mano. No lo hago delante de la gente, no vendo humo. Una sola vez me peleé feo con un periodista, que lo llamé y le dije de todo y le dije que lo iba a ir a buscar. Y me dijo: “Venime a buscar”. Y lo fui a buscar. Y pudimos hablar y pudimos discernir. Y volvió a equivocarse y lo volví a llamar y lo volví a putear. Pero fue el único periodista.</p><p><b>—¿Querés decir quién fue?</b></p><p>—No, no, no. Pero a lo que voy:, valoro más eso a que me digan: “Mi fuente”. ¿Qué fuente? Tenés la fuente rota, ¿qué te pasó? Porque a ver, así como vos me dijiste qué quería borrar: ninguna. ¿Sabés por qué? Porque yo me hago cargo. No apunto a nadie. Si me victimizo, tengo mi espacio: hago terapia. Entonces, haga cada uno lo que quiera. Pero bánquensela después. Ese es el tema. Porque yo he visto gente hablar, decir cosas de mí que, de verdad, yo podría ser millonario solo por calumnias e injurias, y no trabajo más. Pero a mí no me sale eso.</p><p><b>—¿Cosas de qué tipo? </b></p><p>—Barbaridades.</p><p><b>—¿Qué fuiste infiel?</b></p><p>—No. Eso no es grave. Barbaridades han dicho de mí.</p><p><b>—Ahora, los chicos van creciendo. ¿Hablás con ellos, los preparás para esas situaciones? “Che, van a leer esto, salió esto otro”; “Con mamá estamos atravesando una situación y los periodistas...”.</b></p><p>—¿Qué los voy a preparar? Vienen y me lo dicen ellos. Y yo les digo la verdad de todo, siempre, hasta de cosas que quizás no me dejen bien parado como papá. No les doy tiempo a que elucubren porque cuando un chico empieza a tejer hipótesis, cuando llegás vos con la verdad, ya está. Y empieza a jugar tu verdad con lo que el chico armó en su cabeza. A mis tres hijos les digo la verdad. Y muchas veces, sobre todo con el más grande, por decirle la verdad pasé momentos no gratos. ¿Sabés lo que pasa? Yo me crie en la mentira. Por eso la importancia de la verdad.</p><p><b>—¿Por qué te criaste en la mentira?</b></p><p>—Por la adolescencia. Yo no me crie con los mejores referentes, pero no me daba cuenta porque nací ahí.</p><p><b>—¿El boxeo acercó? ¿Es un punto en común con tu viejo, con tu abuelo? </b></p><p>—Con la vida. Con mi hijo más grande, que es con el que más quilombos tengo. Es boxeador, tiene su licencia, ya tiene peleas. Nunca le pedí que boxeara ni lo llevé a un gimnasio. Pero es como me dice él: lo tuve de muy chiquito y ha visto peleas mías, hacer guantes, trabajar de sparring. Iba con mi hijo al gimnasio, lo sentaba en el rincón, le ponía la mochila y subía a entrenar. Terminaba, decía “chau” y me iba con mi hijo.</p><p><b>—¿Y la mamá, Florencia, no te decía: “Yo no quiero que este chico sea boxeador”?</b></p><p>—No, la verdad que no. Me puteaba por otras cosas pero no por eso (risas). Éramos muy jóvenes, ella mucho más que yo: Florencia lo tuvo a Mateo a los 21 años.</p><p><b>—¿Mateo tiene más hermanos por parte de su mamá?</b></p><p>—Sí, dos más por suerte: Simón y Elena, que son hermosos. Eso a Mateo le hizo muy bien. También a Esperanza, a Fausto: se ven, comparten.</p><p>A mí también me afecta. Lo que pasa es que yo no creo que sea la solución ni callarlo, ni demandarlo. Ni siquiera ir por ellos. Mucho menos contestar. No creo que sea la solución.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TNAXTEHMXFCQHE7YVHVBDJJURU.jpg?auth=570eade24096d9de264202f49667d244f7e872a4e69c88615ec9e652c22c8d55&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Luciano Castro con Tatiana Schapiro en Infobae (Candela Teicheira)." height="1152" width="2048"/><p><b>—Si charlamos en cinco años y salió todo genial, ¿cómo te encontraré? </b></p><p>—Si sale todo como yo quiero: en la playa. Ahí voy a estar. Voy a vivir en la Costa. Lo iba a hacer a los 50, pero tuve un par de movimientos en mi vida y no lo pude hacer. Pero algún día lo voy a hacer: voy a vivir en una casa sobre la playa.</p><p><b>—Con Griselda.</b></p><p>—Ojalá, ojalá... De un tiempo a esta parte no proyecto ni hago nada sin pensar en <i>Gri</i>, ni consultárselo. No por pedirle permiso: para hacerla parte. No me imagino nada sin Griselda. Nada. Aparte tiene algo la loca: es muy graciosa, tiene un sentido del humor. Voy a ver boxeo, voy con <i>Gri</i>. Voy a comer asado a un lugar croto que me gusta a mí, voy con <i>Gri</i>. Vamos a comer a un lugar así, con moño y todo, voy con <i>Gri</i>. Me voy a surfear a Río, voy con <i>Gri</i>. Me entra en todos los planes.</p><p><b>—Están muertos, enamoradísimos.</b></p><p>—Sí, la verdad que sí. Me da mucha alegría decirlo porque trabajamos mucho para estar como estamos. Nos conocemos de muy chicos, ya no vamos a perder tiempo: “Esto ya no”, “Esto sí”; “Vamos para allá”, “Vamos para acá”; “Quiero vivir con vos”, “No”, “Eh...” (risas). Pero hablamos un montón y no son charlas vacías, son charlas con una proyección enorme.</p><p><b>—Contabas que hacés terapia. ¿Cuántos años ya?</b></p><p>—(Risas).</p><p><b>—Tuviste varias separaciones Luciano.</b></p><p>—En un momento consideré que merecía el alta y mi psicóloga dijo que no. Me fui de alta. ¿Y sabés cómo volví?</p><p><b>—¿Quién te ayuda con los chicos en las noches que tenés función?</b></p><p>—Tengo a mi amiga, <i>Patri</i>, que está desde que nació Esperanza y me da una mano. Es una persona de mi máxima confianza.</p><p><b>—En la separación de Sabrina Rojas, </b><i><b>Patri </b></i><b>se quedó con vos.</b></p><p>—No. Pobre, mi amor... No le digas porque se angustia con eso.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Y... porque también la quiere mucho a la madre de mis hijos. A ver, es inevitable: cuando te separás, mismo los amigos angustian y a mí no me parece mal que uno tenga que tomar partido. Es la vida misma. Eso pasa.</p><p><b>—¿Se va recomponiendo el vínculo con Sabrina?</b></p><p>—Yo lo anhelo. Ya me escuchaste lo que es para mí la familia. Tampoco lo fuerzo. No voy a hacer nada de más. No considero merecer muchas veces las cosas, entonces hago lo que tengo que hacer. Y si el tiempo me da la razón y todo fluye, va a ser hermoso no solo para mí, sino para todos. </p><p><b>—¿En tu cabeza, en tu forma de verlo, Sabrina sigue siendo familia?</b></p><p>—Siempre, siempre, siempre. Es la madre de mis hijos. Yo todo lo que tenga que hablar con la madre de mis hijos, lo hablo. Lo bueno y lo malo. Todos los días hablo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AKPPTSN7NZEINFVJR32LX5CINU.jpg?auth=b22b095774ebd414698615b9302a3284b97baab5ef11a8601699bfbe3308a518&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela Teicheira</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Enfrentó una denuncia brutal, fue absuelto por la Justicia y recuperó el éxito tras la cancelación: la revancha de Martín Cirio]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/04/20/enfrento-una-denuncia-brutal-fue-absuelto-por-la-justicia-y-recupero-el-exito-tras-la-cancelacion-la-revancha-de-martin-cirio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/04/20/enfrento-una-denuncia-brutal-fue-absuelto-por-la-justicia-y-recupero-el-exito-tras-la-cancelacion-la-revancha-de-martin-cirio/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Detrás del personaje hay una historia que atravesó dolor, escándalo y resiliencia. La muerte de su padre en sus brazos, la absolución tras una dura causa judicial y el proceso íntimo para reconstruirse después de la cancelación lo dejaron en un lugar nuevo. Hoy, a los 40, “La Faraona” transita su mejor momento profesional, pero con otra mirada: “Ya sé cómo es estar abajo, y no pasa nada. Ahora quiero disfrutar mientras dure”]]></description><pubDate>Sun, 20 Apr 2025 13:44:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Saqué cosas muy positivas de <b>todo lo que me pasó</b>”, dice un <b>Martín Cirio</b> que, a lo largo de la entrevista, en varias ocasiones se mostrará reflexivo. Como en este tramo. “Primero -continúa-, poder reinventarme en mi carrera: ahora <b>estoy mucho mejor de lo que estaba precancelación</b>. Otra de las cosas es que cuando estás acá arriba, está todo okey. Pero como nunca bajaste tenés miedo de la caída. Y cuando bajás así y volvés a subir, ahí entendés algo: <b>no pasa nada cuando estás abajo</b>. Y yo voy a volver a bajar. Pero ya sé cómo es”. Entonces, Cirio hace una pausa: “<b>Espero no bajar tan profundo</b> como cuando pasó todo lo que pasó”.</p><p><b>Hay vida después de la cancelación</b>, ese término tan propio de estos tiempos de redes sociales, haters y streaming. Y también hay un documental. Que así se llama, justamente. <i><b>Martín Cirio: El documental</b></i> fue su manera de expresarse luego de que la Justicia lo exculpara -previa investigación de tres años- de la acusación por promoción de la pedofilia. “Soy inocente”, reafirma quien se hizo conocido como <i>La Faraona</i>, y que -casualidad o no- encontró en un viaje a Egipto -y también a Turquía- los primeros pasos de un camino de redención.</p><p>Este encuentro con <b>Infobae</b> irá mucho más atrás. Se situará en Parque Patricios, en la infancia desdoblada de aquel niño que antes que un deseo, tenía una certeza: alcanzar la fama. Aunque nunca imaginó cómo sería, ni cuándo. “Viví una vida normal hasta que la pegué después de los 30″, dice Cirio, que en junio cumplirá 41. Y que en casi en el preámbulo del diálogo, se sincera: “Antes no me permitía disfrutar. Y ahora, sobre todo después de todo lo que me pasó, quiero disfrutar. El rebote del malestar, de estar del orto mal, ahora hace que esté muy consciente, valorando mucho. Esto se puede terminar, realmente. Entonces lo voy a disfrutar mientras dure”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7UX4BGG4NBBEXCM3WWASGMXDAU.jpg?auth=b6eeb4053db0324f300fe2997447fd206b66cece37eec84b47479b38a6955553&smart=true&width=1920&height=1723" alt="Martín Cirio: "Me voy a dar cuenta si sane si me vuelvo a enamorar"
" height="1723" width="1920"/><p><b>—Para quienes no lo sepan: ¿quién es Martín Cirio?</b></p><p>—Un streamer. Arranqué muy chico, a los 16 años, escribiendo mi diario íntimo. Quería tener documentado lo que vivía para, cuando fuera famoso, escribir mi autobiografía y tener todo. Y después empecé a escribir ficción, en la época de los blogs escritos. A la par, empecé a estudiar actuación. Cuando era chico quería ser cantante, y todo me fue como el orto.</p><p><b>—Saliendo de lo profesional, para los amigos: ¿quién es Martín Cirio?</b></p><p>—Ay... No sé cómo describirme. Te juro que no sé.</p><p><b>—¿Sos buen tipo?</b></p><p>—Sé que soy un buen tipo, pero no me gusta describirme así porque siento que el que se describe así, es el más garca.</p><p><b>—¿La infancia dónde fue?</b></p><p>—En Parque Patricios. Nací en Lugano y nos mudamos cuando era bebé.</p><p><b>—Ese nene que eras a los 5, 7, 9 años en Parque Patricios, ¿qué le diría a este que sos hoy?</b></p><p>—Que no me tome todo tan a la tremenda: “Relájate y se te va a dar todo bien, aunque va a costar”. Es lo primero que nos diríamos todos. Cuando sos pendejo sos revisceral, y en la adolescencia era como: “Quiero ser cantante”, y se me iba la vida en eso. Y lloraba. En esa época teníamos repocas posibilidades. Hoy, siendo adolescente, hay otras problemáticas que capaz no había en el 2001, pero si querés ser famoso ahora tenés muchas vías para hacerlo.</p><p><b>—¿Te anotaste en castings?</b></p><p>—Obvio. Fui a <i>Popstars</i>.</p><p><b>—¿Y cómo te fue?</b></p><p>—Como el orto. Fui como a las 3:00 porque se decía que había que ir temprano porque la fila iba a ser muy larga y no dejaban entrar a todos. Era invierno y hacía un frío polar. Fue en el Club Hípico Argentino. Me tuve que tomar dos colectivos porque desde Parque Patricios no hay algo directo. Me fui caminando hasta Boedo a la madrugada. Repeligroso.</p><p><b>—¿Es el </b><i><b>Popstar </b></i><b>del que salió Mambrú?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—O sea, podrías haber sido uno de los Mambrú.</b></p><p>—Podría haber sido. En ese momento yo pensaba que no tenía plan b, entonces, cuando no quedé, fue como si me hubiesen movido el piso: “Esto que estuve soñando desde que soy pendejo ya no se va a dar”. Ya tenía 19, 20 años, pero tenía algunos pensamientos muy infantiles, medio de nenita de 12: el típico pensamiento de creer en los sueños. Y no, también hay que tener talento, hay que cantar bien.</p><p><b>—¿Ese fue el primer gran dolor profesional?</b></p><p>—Sí. Yo lo cuento gracioso y todos mis seguidores se ríen: “Boludo, cantabas como el orto, ¿cómo pensabas que ibas a quedar?”. Y lo entiendo. Pero me devastó, al punto que dejé de escuchar música. No podía, me hacía mal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/57PMV5SKINBHTC46KI25CGSC7Q.jpg?auth=6829c032997ad9bacca45ebf1c37ea379229038c8d05726d931105d2c58b3532&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Martín Cirio escribió "Pasaron muchas cosas, ninguna de ellas buena"" height="1920" width="1920"/><p><b>—Ahora, este Martín, cuando ve a ese nene creciendo en esa infancia en Parque Patricios, ¿qué ve?</b></p><p>—Tuve una infancia muy buena. Para mí, fueron dos infancias. Una más idílica hasta los 12 años. Y después, el primer piecito de lo que vino en el 2001 a mi familia la agarró antes: en el 98 ya se empezaba a venir todo abajo y ahí mi viejo se queda sin laburo. Pasamos de estar rebien económicamente a estar como el orto, a comernos los ahorros.</p><p><b>—¿Cómo se llevaban tus viejos?</b></p><p>—Se llevaban muy bien. Mi vieja ama de casa, familia tradicional de las de antes, con un hermano tres años más grande. Cuando yo era bebé estábamos mal económicamente. Después nos empezó a ir bien: en mi infancia agarré como la bonanza económica. Pero en mi familia nunca fuimos estables.</p><p><b>—¿Pero en tu crecimiento no había una conciencia de “la estamos pasando mal”?</b></p><p>—No, no... Hasta que sí.</p><p><b>—¿Y hasta ese momento, tus papás era copados con vos?</b></p><p>—Sí. Siempre fueron copados conmigo. Mi papá después empezó a tirarse mucho para el alcohol, tuvo depresión. En ese momento yo no sabía qué era la depresión, no se hablaba de la salud mental. Y cuando no tenés plata, cuando sos pobre y no tenés un mango, no vas al psicólogo, no existe.</p><p><b>—Todo se complica con la crisis económica.</b></p><p>—Cuando falta plata en serio, todo se vuelve súper hostil. Medio te peleás por lo que comemos hoy a la noche: “¡No, vos comiste más!”. O por la Coca Cola, que era una cada... ¿viste? En la familia peleás por lo básico, y eso es una superficialidad. Después, te dormiste hasta tarde: siempre estás durmiendo y nunca salís a laburar. La poca guita que teníamos mi viejo la gastaba en vino y en cigarrillos.</p><p><b>—¿Cuándo empieza a tomar tu papá?</b></p><p>—Mi viejo siempre tomó, pero era medido. Cuando se queda sin laburo se empieza a levantar tarde y a tomar a todas horas. En vez de a la noche, ya era el desayuno: la tostadita con un vaso de vino. Yo tengo el recuerdo de él sentado en la silla como perdido, mirando todo el día en la tele programas políticos, con el vasito de vino y la caja ahí al lado. Y eso fue empeorando. No era un tipo borracho, era como silencioso. No puteaba o gritaba, era super tranquilo, pero en la última etapa me ha pasado de salir de mi pieza y verlo tirado en el piso. No se podía ni parar.</p><p><b>—¿Vos qué edad tenías?</b></p><p>—16, 17 años.</p><p><b>—Durísimo ver a un papá así...</b></p><p>—Sí, porque además era un tipo muy muy pujante. Antes de que yo naciera vendía libros puerta a puerta porque no tenían guita. Era alguien que se las arreglaba de cualquier forma. Y después pasó a estar muy bien como jefe de mantenimiento en (las torres) Catalinas, en Puerto Madero. Ganaba como 5.000 pesos, que en esa época era mucha plata. Cuando pierde ese laburo, él seguía pidiendo los mismos sueldos, pero en esa época del país, en el preludio del 2001, ya no podías pedir eso porque todo estaba como el orto. Y mi viejo tampoco quería bajarse los pantalones, entre comillas, de buscar otro tipo de laburo. Ya había llegado a un nivel, digamos, en el que “yo no me bajo de jefe de este área”.</p><p><b>—¿En algún momento entendiste que estaba deprimido?</b></p><p>—Sí, pero de muchísimo más grande. Obvio: me arrepiento, me siento culpable. Yo lo dejé resolo. Si lo pienso, me puedo justificar diciendo era muy chico cuando pasó todo y ni siquiera entendía que existía la depresión. Para mí la depresión era: “Boludo, levantate y salí”.</p><p><b>—Ponele voluntad.</b></p><p>—Claro. “Dale, ¿qué te cuesta buscar laburo de otra cosa?”, y no sé qué.</p><p><b>—Hoy entendemos que, cuando hay un tema de salud mental, justamente está enferma la voluntad.</b></p><p>—Imaginate: mi viejo estuvo diez años de su vida sentado en la silla mirando televisión, tomando vino y fumando. Diez años... Y claro, tenía un tema mental. No sé si era depresión porque tampoco fue diagnosticado, nunca fue al psicólogo, pero es evidente que algo tenía.</p><p><b>—Tu papá no muere por el alcohol: tenía cáncer.</b></p><p>—Sí. Pero le agarró en el hígado y en la garganta, que era justo el alcohol. Y fumaba mucho. Murió muy joven. No me acuerdo la edad, pero murió a los 52, 55 años.</p><p><b>—Y murió en tu casa. ¿Lo encontraste vos?</b></p><p>—Yo estaba durmiendo y mi vieja golpea la puerta, tipo 2:00. “Vení Mariano, ayudame”, me dice. Cuando salgo lo veo arrastrándose en el piso, como yendo al baño desnudo o con un bóxer, porque dormía así. Y decía como: “Pis, pis...”. Mi vieja me dice: “No sé qué hacer”. Entonces lo agarro, lo levanto, y ahí grita de dolor. Lo dejo de vuelta en el piso. Cuando entra al baño, es explícito lo que voy a decir, se le revienta el esfínter y se empieza a desangrar. Empieza a pedir “agua, agua, agua”. Voy a buscar agua y cuando vuelvo, el charco de sangre estaba grande. Se empieza a resbalar, porque estaba como en cuatro, apoyado, y yo trato de entrar y no le podía dar el agua. Ni siquiera entendía lo que estaba pasando. ¿Y qué hacía yo dándole agua? Me sentía un ridículo. Ya estaba todo más allá del agua. Y llamando, que venga alguien. Y en un momento, como que fue el silencio...</p><p><b>—¿Pudiste sanar ese momento, ese dolor?</b></p><p>—Me sigue pegando. No son dolores que se sanan, que se superan. Son cosas que te pasan y que te quedan.</p><p><b>—Cuando muere tu papá, ¿a tu mamá la tenías que ayudar económicamente?</b></p><p>—No. Cuando mi viejo muere pensamos que íbamos a cobrar la mínima. Pero tenía una buena pensión: se ve que había hecho buenos aportes. Después, cuando me mudo (solo), sí fue un tema con mi vieja. Me tiró una frase que no me olvido más: “Te vas justo en el peor momento de mi vida”. Y yo me estuve quedando justamente por todo eso... Ya habían pasado tres meses de la muerte de mi viejo y no podía seguir postergando más mi vida. Yo también estaba destruido. Retrasé un año de mi carrera porque no podía estudiar, en mi casa pasaban todo el tiempo cosas feas por el cáncer: mi viejo una vez quiso prender fuego la estufa porque ya estaba delirando. Podría haber explotado todo. Tenía que estar en el living pendiente de mi viejo y ya no podía estudiar. Yo necesitaba salir adelante, no podía estar más hundido en todo esto: palo, palo, palo.. La debacle familiar fue muy larga, no fue un año de estar mal: fue desde mis 13 años hasta los 25, 26, cuando me pude ir de mi casa.</p><p><b>—Estar en esa situación en la que estuviste y no caerse, es un montón.</b></p><p>—Es que es difícil. Eso lo entendí mucho la segunda vez que estuve en Turquía, en la cancelación, cuando algo te golpea de una forma que decís: “Estoy del orto y tengo que salir a laburar, tengo que seguir comiendo”.</p><p><b>—Si tenés que elegir tres momentos que marcaron tu vida, ¿cuáles son?</b></p><p>—La muerte de mi viejo, Egipto y la cancelación, junto con otra cosa que no quiero hablar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/46TXHIDHRNBEXAAE2FMRJP7FQE.jpg?auth=f30868f91891283e73edda4e275711c57bb40e7f82181341b6c6989be7714ed5&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Martín Cirio revisa el contenido de las cajas que retiraron en el allanamiento junto a sus seguidores." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Ese diario íntimo que escribías, todavía está guardado?</b></p><p>—Sí. Tengo todo, hasta cartas de mis amigos de la secundaria. Hasta los 20 años guardé todo. De hecho, en el allanamiento me secuestraron todo eso. Me imagino a la Policía esperando encontrar... no sé, niños, y en vez de eso encontrar mi diario íntimo: “Voy a ir a Popstars, quiero ser famoso”. Ahora estoy haciendo un <i>unboxing</i> del allanamiento y muestro las fotos, todo. Tenía unos casetes en los que me grababa cantando a los 15 años. La Policía tardó tres años en revisar todo y habrá escuchado esos casetes. Me imagino a la Policía poniendo <i>play</i>, esperando gritos de niños, y yo cantando como el orto “Falsas esperanzas”, de Christina Aguilera.</p><p><b>—En el documental hablás de un seguidor tuyo que hizo un laburo muy importante.</b></p><p>—Sebas fue el chabón que me abrió los ojos, porque yo no quise ver nada. Fue tan espantoso todo lo que se leía, los tuits, todo tan aberrante, que me generó como toda una... Yo pido disculpas, tengo un humor muy muy zarpado: tranquilamente pude haber dicho cualquier cosa en el 2010. Entonces, preferí no leer porque lo poco que leía me parecía espantoso. Casi no abría Instagram porque eran tanto el nivel de agresión que me hacía mal. Mucha gente me empezó a mandar mails: “Mirá las (historias) de Sebas”. Yo no quería, hasta que no me quedó otra que meterme en el barro de mierda a ver todos los tuits, los videos, todas las cosas que fueron sacando, y decir: “Quiero ver de dónde vino”. Busqué mi blog para ver dónde carajo estaba escrito esto. Y claro, empecé a ver.</p><p><b>—¿Y ahí encontrás que el comentario estaba sacado de contexto?</b></p><p>—El niño Santiago, pero en el mismo posteo yo digo que tiene 25 años. Y empiezo a encontrar todas esas cosas que empezaron a salir: que yo le sacaba fotos a niños en el jardín. Si eso fuera cierto, si esas fotos existieran, yo no hubiese salido absuelto.</p><p><b>—¿Cuál era tu mayor miedo en ese momento?</b></p><p>—Que me metieran algo por lo del allanamiento. Yo no confío en la justicia: los jueces hacen interpretaciones de las leyes, no es que “si es A, es B”. No es así. Y tenía mucho miedo de que hicieran una interpretación rarísima. Estuve con el culo en la mano todo el tiempo.</p><p><b>—¿Era más el miedo terminar preso que no volver a tu mundo y a lo que venías construyendo? Porque estabas en un gran momento.</b></p><p>—Sí. Volví al toque. Nunca me fui. Me metí con políticos repesados y me la tenían jurada. Pensé que iba a venir por este lado, pero no pensé que iba a ser así. Siempre dije: “¿Qué me puede pasar? ¿Me van a matar? Soy una figura pública, sería raro”. Pero no pensé que iba a pasar (esto)... Me descolocó. Si ahora me pasara algo así mi reacción sería totalmente distinta. Pero en ese momento, yo estaba muy mal.</p><p><b>—¿Vino de la política?</b></p><p>—Vino de la política. A un familiar mío le destrozaron la puerta de la casa, le dejaron una amenaza. A mí me llegan amenazas todo el tiempo: fotos de mi edificio, diciendo que me iban a cagar a trompadas. Era tremendo. A la gente famosa que me seguía le llegaban 20 mensajes: “Dejalo de seguir, sino sos un pedófilo como él”.</p><p><b>—Tenías temor de perder el cariño de la gente.</b></p><p>—Eso me partió un poco la cabeza.</p><p><b>—¿Más que el temor a ir preso y lo que puede pasar adentro de una cárcel?</b></p><p>—No. Es todo. Era una bomba, una bomba... Cuando me fui a Turquía, salió en los medios que yo me había fugado, pero yo tenía que avisar a la Justicia cada movimiento que hacía. Saco los pasajes, saco el Airbnb, mando todo eso a la Justicia a través de mi abogado, y aceptaron. Me pusieron un plazo: “No te podés ir más de tres meses”. “Bueno, me voy tres meses”. Y después, me fui a Egipto un mes. Hasta que mis abogados me dijeron: “Te recomendamos volver porque ya no está bueno”.</p><p><b>—¿Por qué fue tan importante Egipto para vos?</b></p><p>—Fue el primer viaje que hice fuera del continente. Y la pasé tan bien: conocí a la mejor gente del mundo. No sabés lo que es Egipto. Los árabes son lo más dados que hay, muy parecidos a los argentinos en ese sentido. Esa cultura de la amistad, de que “sos mi amigo y te cuido”. Cairo es una ciudad que de verdad no duerme. Salí un montón, me la pasé garchando, conocí un montón de tipos. ¡No sabés lo que fue! Tengo amigos con los que todavía hablo.</p><p><b>—¿Tenés mucha gente enojada con vos?</b></p><p>—¿Gente famosa?</p><p><b>—Sí. Y no famosos también.</b></p><p>—Bueno, Mariano Martínez. O sea, yo hago todo con humor y, aunque no tenga la intención, puedo llegar a lastimar a alguien. Y no soy un necio de “bueno, no me importa”. Mariano Martínez nunca me desbloqueó y lo banco, porque también entiendo que se puede recalentar.</p><p><b>—Más allá de Mariano Martínez, ¿a otras personas les pediste disculpas?</b></p><p>—He pedido disculpas. Sí.</p><p><b>—¿A quién?</b></p><p>—Bueno, con Maru Botana hablamos por privado. “Che, a mis hijos, en la escuela...”, me dice. “Discúlpame, no es con esa intención”, le dije. Además el motivo de la joda era una pelotudez: ella subía historias a las 5 de la mañana corriendo, haciendo ejercicios, y yo me reía de eso. No es que le inventé algo. Tampoco lo hice con Mariano Martínez. Yo nunca le inventé nada a nadie, ni me metí en la vida privada. Yo hago humor con lo que la gente elige mostrar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZWGM2EFVMJHSXNYZC4TEJS3VCU.jpg?auth=cce58940236e8f325284eb3a8abc69497f4174cfdf1e1bf6c5747da4dfd5d11c&smart=true&width=2048&height=1151" alt="Martín Cirio con Tatiana Schapiro en Infobae (Candela Teicheira)" height="1151" width="2048"/><p><b>—Tenés un fándom al que les decís: “¡Allá!”, y van. Yo les tengo un poco de miedo... ¿A vos, te gusta eso?</b></p><p>—Igual, yo no hago eso. Es verdad que en un momento no me daba cuenta, era muy inocente y me parecía todo gracioso. Y después dije: “Pará, no está bueno hacer esto”. Con la cancelación también pude reflexionar mucho, me sirvió para decir: “Che, hay cosas que yo hacía que no estaban buenas”. Lo admito. Desgraciadamente, tenés que equivocarte para darte cuenta de que hay cosas que están bien y cosas que están mal. Cuando me di cuenta lo modifiqué, y nunca más.</p><p><b>—¿Alguna vez te contactó la China Suárez?</b></p><p>—A través de alguien. Directo, no.</p><p><b>—¿Te hizo saber a través de un tercero que no le gustaba lo que estabas haciendo con ella?</b></p><p>—Me lo hizo saber.</p><p><b>—Y no te importó.</b></p><p>—Pero es que yo no hago nada con ella. O sea, ella, Icardi y Wanda eligen exponer toda su vida, y yo reacciono a la realidad de las cosas que salen. Yo no me pongo a investigar. Todo el tiempo me escribe gente: “Yo soy amigo de tal y te quiero contar, quiero salir en tu stream”. Pero yo no doy bola a todo eso porque no me interesa. No me quiero meter en la vida privada. Pero ellos cuentan y yo reacciono a esa realidad. ¿Vos te querés acostar con un tipo casado que está con una mina ultra famosa? Hacelo. Va a salir en todos lados. Y yo reacciono a eso, y hablo, y lo cuento como yo lo hago: en clave de humor.</p><p><b>—Para poder reírte de todo lo demás, empezás riéndote de vos.</b></p><p>—Yo me cago de risa de todo. O sea, el <i>unboxing </i>del allanamiento. Lo de mi viejo acá lo contamos de forma más dramática porque entramos en detalles, pero nunca entro en detalles y siempre lo cuento cagándome de risa: “Ese viejo borracho me cagaba la vida”.</p><p><b>—¿De tu mamá también te reís?</b></p><p>—A ver... Es un tema sensible que no puedo hablar mucho, honestamente, porque ella prefiere estar afuera. A la única persona que le tengo miedo es a mi mamá.</p><p><b>—¿En serio?</b></p><p>—No, no, no... ¿La única que me dice “no hables más”? Bueno, mamá. Tengo una relación conflictiva. Por mí, obvio que hablaría. Pero ella prefiere estar totalmente afuera, y como para hablar del conflicto tengo que hablar también de ella, entonces prefiero directamente no hablar.</p><p><b>—Igual, se sumó al documental.</b></p><p>—Es que mi vieja es lo más. Se cargó la familia al hombro cuando pasó todo lo de mi viejo, laburó como una hija de puta. Que nosotros no hayamos estado en la calle fue por mi vieja. Es lo más. Eso no quita que tengamos una relación conflictiva. Y eso no quiere decir que mi vieja no me haya bancado en la cancelación. Estuvo desde el día cero, en ningún momento me hizo un planteo.</p><p><b>—No dudó nunca.</b></p><p>—Nadie de mi círculo íntimo dudó. Nunca fue la pregunta: “¿Che, vos...?”. Jamás estuvo eso porque era claro todo. Y la allanaron a ella, su casa.</p><p><b>—Ahí salió la mamá que tiene que cuidar a su hijo.</b></p><p>—Mi vieja me dijo: “Esto no importa, son cosas que pasan, no te preocupes. ¿Cómo estás vos?”. Yo estaba acostumbrado a ser el macho alfa resolutivo, onda: “Me está yendo rebien, estoy ahí arriba, tengo plata, esto, lo otro”. Y de eso pasé a ser ese niño pobre de Parque Patricios de 13 años: no podía ni salir de mi casa porque me estaban amenazando con que me iban a cagar a trompadas en la calle. Y mi mamá me cuidó, me abrazó, me dijo: “Tranqui, ¿cómo estás vos? Solucioná tus temas”.</p><p><b>—Con la mamá no se jode.</b></p><p>—Con todo lo demás, sí.</p><p><b>—¿Cuáles fueron tus escándalos más divertidos para reaccionar y en los que más te gustó entrar?</b></p><p>—La China fue divertido. Ahora ya no me divierte tanto porque siento que se puso repesado con el tema de los hijos, los audios con los nenes llorando. Ya no me causa gracia. Y si me deja de causar gracia, ya está. A veces hay fondo de olla porque no hay nada para hablar, entonces agarro cualquier cosa. No sé, Calu Rivero, por ejemplo: yo la amo, me da un material... Siempre salen cosas, como esto último de que buscaba la niñera. Tiré media hora de stream con eso.</p><p><b>—Hace un tiempito vi que les dijiste: “No me jodan más con Berta”.</b></p><p>—Lo que pasa es que empezaron a decir que la había abandonado, que la usé para salir de la cancelación, y no fue así. Yo no salí de la cancelación por Berta. “Ahora que ya está bien anímicamente, no la necesita más y la dio”, decían Empezaron a tirar un montón de cosas. El tema es así. Me habían sacado una muela y me voy al campo a recuperarme. Berta estuvo el primer día. Todo el tiempo está jugando, pelotudeando, corriendo; muy bruta. Y yo no le podía jugar, no me podía agachar porque me dolía mucho. Entonces la mandé a una guardería, como cualquier ser humano. Pero la gente tomó “guardería” como si fuera un orfanato. Pero era una guardería donde vos llevás a un animal cuando te vas diez días de vacaciones. O sea, va y vuelve.</p><p><b>—¿Ahora confías un poco más en la gente o quedaron las alertas encendidas?</b></p><p>—Quedaron las alertas encendidas, pero igual estoy más abierto. O sea, puedo conocer gente. Lo que pasa es que antes yo contaba todo, me abría mucho. Capaz te contaba cualquier cosa, tipo: “Me compré un departamento”. Y ahora dije: “Pará, estás dando información sensible”. No es con todos.</p><p><b>—Hubo un momento de no querer salir, de no querer exponerte, de un estrés postraumático también con lo que se vivió. ¿Eso está sanado o todavía quedan dolores?</b></p><p>—Creo que eso sanó bastante. Cuando salió lo de la inocencia, fue un cambio: me hizo volver a expandirme como ser humano, a conocer gente, salir. Pero creo que me voy a dar cuenta si sané cuando me vuelva a enamorar. ¿Lo estoy buscando? No. ¿Lo quiero? No, porque estoy muy bien así. Pero cuando te enamorás es cuando realmente confiás en el otro. Eso es algo que todavía no lo puedo hacer, pero tampoco lo quiero hacer ahora.</p><p><b>—Hay algo del entregarse ahí.</b></p><p>—Y de que el otro te puede destruir. Enamorarse, es eso: yo te doy mi corazón, está en tus manos, vos podés romperlo. Y en todo sentido: me podés romper como ser humano. Capaz te cuento mi peor oscuridad y podés ir a un programa, contarlo después a un stream. Tenés que tener mucho cuidado con los mensajes que escribís, los audios que mandás. No sos tan libre realmente de expresarte como vos te expresarías normalmente. Vos sabés que puede terminar en cualquier lado.</p><p><b>—¿Tenés enemigos?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Querés decirme quiénes son?</b></p><p>—Te lo puedo decir después de cámara, cuando termine. No creo que te imagines. Igual, no tengo muchos. Son muy pocos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MPJEACRRYJDWHGWQUSIDCTOVF4.jpg?auth=cb1ab3d596f5f1beae579095189aaa48b86998f2e525c54685d2d3f28fa96932&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela T</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Martín Bossi: “Se dice que no se opina de los cuerpos ajenos y que se debe aceptar al otro, pero si pensás distinto te destrozan”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/04/13/martin-bossi-se-dice-que-no-se-opina-de-los-cuerpos-ajenos-y-que-se-debe-aceptar-al-otro-pero-si-pensas-distinto-te-destrozan/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/04/13/martin-bossi-se-dice-que-no-se-opina-de-los-cuerpos-ajenos-y-que-se-debe-aceptar-al-otro-pero-si-pensas-distinto-te-destrozan/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Tras el estreno teatral de “La cena de los tontos”, junto a Mike Amigorena y Laura Fernández, el comediante confesó que necesitaba dejar de ser un “showman” a tiempo completo y se animó a contar una historia con otros colegas. En diálogo con Infobae habló sobre el día en que se declaró adicto al celular, sobre los ataques de ansiedad que sufrió y la llegada de un amor desconocido]]></description><pubDate>Sun, 13 Apr 2025 04:35:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El <b>humor</b> siempre ocupó un rol fundamental en la vida de <b>Martín Bossi</b>, y por primera vez, se está dedicando de lleno al género que más le gusta: <b>la comedia pura</b>. El artista habló con <b>Infobae</b>, en medio de un cambio personal, una reflexión profunda después de cumplir 50, y la revolución de amor que lo envolvió cuando se convirtió en el <b>padrino de Amanda, la hija de</b> <b>Federico Hoppe y Macarena Rinaldi</b>.</p><p>El teatro es un lenguaje que Martín conoce a la perfección, y supo protagonizar un sinfín de éxitos, pero sentía que era hora de cambiar su metodología de trabajo. Necesitaba dejar de ser <b>showman</b> a tiempo tiempo completo, y animarse a contar una historia junto a otros colegas.</p><p>“<b>Hace 15 años que vengo saltando y perdiendo un kilo y medio por show</b>, así que tenía un poquito de desgaste físico y mental; ya canté, bailé, toqué el piano, pasé por la comedia musical con <i>Kinky Boots</i>, y era el momento de cambiar de género”, reconoce en diálogo con este medio.</p><p>Cuando llegó la propuesta no lo dudó, y se subió a las tablas en la obra <i><b>La cena de los tontos</b></i>, junto a <b>Mike Amigorena</b> y <b>Laura Fernández</b>. Está sorprendido con los resultados, y agradece el acompañamiento masivo del público.</p><p>“Me faltaba entrar en lo que considero que es el género por excelencia, y <b>me dio mucho vértigo porque estaba acostumbrado a que siempre dependiera todo de mí</b>, y ahora tengo que depositar mi responsabilidad en la mirada del otro, porque eso es la comedia”, confiesa.</p><p>Con una sonrisa, pide que lo presenten como “el hombre más estético y más inteligente de los últimos 20 años”, y demuestra que el humor siempre es su mejor comodín.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HT7JNGK3GBGRRDJKFXBK5SI2BA.jpg?auth=735194afc36eb58d3db36a86ebcdbfd0969fcf3c02ab9cbd44b109bc4be51e54&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Martín Bossi protagoniza La Cena de los Tontos junto a Laura Fernandez y Mike Amigorena  (RS Fotos)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Le das mucha bola a las redes sociales?</b></p><p>—Hoy no. Por las situaciones que tuve, sobre todo en el escenario, de tanta exposición, tanto rock, tanta desmesura por mi amor a esto, <b>empecé a tener ataques de ansiedad</b>, que se manifestaban como <b>tics nerviosos</b> <b>en el escenario,</b> situaciones corporales que quizá no se veían, pero yo las sentía, y entonces <b>fui a un especialista.</b></p><p><b>—Te dabas cuenta vos y no el público.</b></p><p><b>—Sí, y era muy incómodo.</b> Se exacerbaba cuando tenía exposición, incluso con la gente en la calle. Lo analicé, lo trabajé y empecé a bajar el azúcar, la harina y después el consumo del celular. <b>Me declaré un adicto al celular y estoy curándome</b>. Yo pasaba un mínimo de ocho horas por día con el celular, y a la noche me había agarrado la costumbre de mirar dos horas una serie, entonces eso más las horas de sueño, me daba 18. Me quedaban seis horas para vivir. Y además las redes <b>me generaban insatisfacción y soledad. A muchos les pasa cuando ven el mundo feliz que es en Instagram</b>, gente desnuda con abdominales, todos exitosos, todos llenan teatros.</p><p><b>—Toda la comida es rica, todos viajan.</b></p><p>—Todas las parejas son lindas, son felices, los veranos duran 12 meses. Empecé a luchar y a bajar mi tiempo con el celular. Hoy estoy en <b>tres horas y media por día de</b> <b>WhatsApp, y con las series bajé de 14 horas semanales a seis horas semanales.</b> Es como el cigarrillo. Y estoy volviendo a leer. Suena medio antiguo, pero <b>estoy volviendo a hacer silencio y a conectar con lo que me rodea</b>.</p><p><b>—Y encima vos trabajás con las redes.</b></p><p>—Es que son muy necesarias. La palabra TikTok es genial, porque si la dividís en dos es un poco de ‘tik’ y un poco de ‘tok’, que es lo que me pasaba. Hoy me levanto y no miro las redes hasta 20 minutos después de levantado. Y cuando voy a hacer pis a la noche tampoco. <b>El resultado es que soy mejor en todo sentido: mejor amigo, mejor amante, mejor profesional, mejor conmigo mismo.</b> Me está volviendo a la inspiración y no me siento manipulado, angustiado y solo. Creo que esa es la gran batalla.</p><p><b>—¿Cuándo empezó esta batalla?</b></p><p><b>—El día que me abrieron un WhatsApp</b>. Y después cuando me pusieron Instagram y después TikTok. Twitter no porque no sé ni entrar. Y por ejemplo con el <i><b>streaming</b></i>, si me decís que entre a un <i>streaming</i> no sé cuál es el sistema, cómo conectarme.</p><p><b>—¿Y cuando entendiste que los tics y algunas cosas que te estaban pasando tenían que ver con la adicción en los dispositivos?</b></p><p>—Cuando fui al especialista. Hoy las películas y las series son todas de violencia, de narcos, mutantes, del fin del mundo. Todo es así. Desapareció la historia de amor porque <b>la idea y el negocio es que no sea feliz, porque si sos feliz, no consumís.</b> Elijo no dejarme manipular por la violencia que trae eso, y por la sensación de que no alcanza nunca. <b>Yo creé mi propio algoritmo.</b></p><p><b>—¿Se fueron los tics?</b></p><p>—Todos. Realmente lo recomiendo, <b>manejar el consumo de todo este tipo de cosas </b>para dejar de estar angustiados. A veces salgo a la calle y tengo la sensación de que estoy en una película de ciencia ficción, donde todo el mundo enajenado. <b>Desaparecieron mis</b> <b>ansias de ser conocido, de tener razón, de ser la estrella del momento y de ser tendencia. </b>Creo<b> </b>también que las redes nos sacaron la posibilidad de la cultura y el saber.</p><p><b>—En esa ansiedad de la que hablaste, ¿tuviste que tomar medicación?</b></p><p>—Pude regularlo solo, con todos los cambios que fui haciendo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2ILSC6IDARH35PZ34QRLOV4VFE.jpg?auth=03382841a342eb5065fa1a7ac13c3d055968c3508876ce7739d26144db101807&smart=true&width=1920&height=1277" alt="El negocio es que no sea feliz, porque si sos feliz, no consumís (Cristian Gastón Taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>—Estamos en un momento de irritación social en todo sentido, y de tener que tomar posición por todo también, ¿no?</b></p><p>—Particularmente, el tema del humor no es que cambió, sino que <b>cambió la inteligencia de la gente</b>. Cuando vos tenés gente que no es inteligente es muy difícil hacer humor.</p><p><b>—¿Decís que no es el humor lo que cambió con el tiempo, sino la cabeza de la gente que lo recibe?</b></p><p>—Lógicamente cambiaron los parámetros con el tiempo, pero también la inteligencia de la gente. Ahora se dice que no se opina de los cuerpos de los demás, que se acepta al otro, pero <b>si vos pensás distinto te destrozan</b>. Entonces vos fijate la psicosis que hay. La falta de cultura y de lógica, yo digo que soy trisexual y me tenés que aceptar como corresponde. Si yo me pongo una camisa de este tipo nadie puede opinar, nadie puede decir che, boludo, te fuiste a la mierda con esta camisa. Ahora <b>yo digo pienso a favor de Lali o a favor de Milei, cualquier cosa de esas y me destrozan.</b> Entonces, ¿cuál es la aceptación del cuerpo y la sexualidad nada más? La aceptación de un ser humano es el todo, es su pensamiento, su sexualidad y la forma del cuerpo que tiene. Vos tenés que aceptar todo y a lo sumo: “Mirá, no estoy de acuerdo. Vamos a debatir”, pero <b>no podés desechar a alguien por pensar distinto.</b></p><p><b>—¿Y qué hacés vos ante esa situación?</b></p><p>—Volar bajito y ser lo menos tendencia posible. <b>Me hice el boludo durante 20 años con los medios</b>, me fui adaptando para que no se den cuenta ni de quien soy ni qué pienso. Quiero que me quieran, y trabajo para que todas las personas, de todo tipo de cuerpo, todo tipo de pensamiento, sexualidad, ideas futbolísticas, vengan a verme. Trato de unirlos, hacerlos reír y hacer sentir bien a todos. <b>Yo soy inclusivo en mi trabajo. Yo no discrimino, y si vos no pensás como yo no es que yo no te hago reír.</b></p><p><b>—Es verdad que hiciste de tu vida privada un culto, y que hay temas en los que elegís no entrar.</b></p><p>—Sí, lo elegí, porque hoy hay tantos enfrentamientos que yo ya perdí la cuenta. <b>La novela del odio me la perdí. Ya no sé, ya me perdí y no sé favor de quién estoy, ya me mareé.</b></p><p><b>—¿No lo sabes o elegís no comunicarlo?</b></p><p><b>—Por momentos no lo sé, precisamente porque estoy lejos del odio</b>. No mirás el celular una semana, y ya estás más lejos. A veces te juro que no sé qué es verdad y qué es mentira. El gran desafío del ser humano es discernir <b>cuál es la verdad real.</b></p><p><b>—El clima social de hoy te jode.</b></p><p>—Sí. Mucho. Cuando en mi casa había discusiones me iba al club, acá no tengo un club para escapar porque hasta en los club hay odio. Eso me agota mucho. <b>Terminé muy estresado, con las cuerdas vocales muy saturadas</b>, el cuerpo muy saturado y con otros temas. Tenía que empezar a manejarme distinto con mis descansos, con mi pasión desmedida, con mi alimentación, con la conexión con los libros. Volver a mí. <b>Había mucho enajenamiento interno.</b></p><p><b>—Dijiste que la pasaste muy mal a fin de año pasado.</b></p><p>—Sí, terminé muy agotado en una gira el año pasado. Muy cansado. <b>A mí me cuesta básicamente existir en esta sociedad nueva, como se plantea el mundo hoy</b>. No soy una persona que pertenezco a toda esta historia de odio, de enfrentamientos, no es la familia que yo quería construir, y me estresa mucho salir a la calle y ver a mis hermanos pelearse, ver un montón de cosas con las que no estoy de acuerdo. Tampoco me voy a victimizar, porque <b>tuve un momento de conciencia donde dije: ‘Loco, voy a cumplir 50, ¿qué hago el resto de mi vida?’</b>.</p><p><b>—Tuvo que ver con una crisis personal, no con algo de alrededor.</b></p><p>—Creo que es un exceso de sensibilidad y tener los ojos abiertos. <b>Me mató abrir los ojos.</b></p><p><b>—¿Qué te abrió los ojos?</b></p><p><b>—Vivir, existir, investigar mucho el arte. </b>El tema de lo artístico, que empecé a entender qué es el mundo, en qué se transformó, en gente persiguiendo seguidores, la sexualización de la vida, la sexualización del arte, que por momentos todo es lo mismo.</p><p><b>—¿Te ayudó a atravesar esa crisis tu reciente padrinazgo?</b></p><p>—Sin dudas. Conocí un nuevo amor, y <b>me tatué el nombre de</b> ’<b>Amanda’</b>, mi ahijada, la hija de Hoppe y Maca Rinaldi. Me encanta porque si lo dividís es ’<b>Amar’ y </b>‘<b>Dar</b>’ y su nacimiento implicó un cambio muy grande en mi vida. Le había <b>hecho la promesa a Fede cuando estaba buscando un hijo con Maca</b>, que si quedaba embarazada me iba a tatuar su nombre.</p><p><b>—¿Sentís que Amanda acompañó tu cambio personal?</b></p><p>—Totalmente. Me hace muy bien conectar con ella. Yo estaba muy dolido a nivel anímico. Cumplí 50 años y quiero durar más en este mundo, pero de una mejor manera. Me replanteé cómo subsisto entre tanta locura y tanto desacuerdo, porque no tengo un desacuerdo político, yo <b>tengo desacuerdo con el ser humano, que es más profundo</b>, y a veces no tengo salida porque <b>no hay marchas contra el ser humano.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B76QV3WR2JDJNGHMNIF2MK3YP4.jpg?auth=2ce2b4650be46ff810cb23ed14310d668f9e4656d54f157a298babbd0470d301&smart=true&width=2048&height=1151" alt="Martín Bossi con Tatiana Schapiro en Infobae (Candela Teicheira)" height="1151" width="2048"/><p><b>—Si te digo la frase ‘Nunca trabajaría nunca con…‘, ¿cómo la completas?</b></p><p>—No, es una lista muy larga. Muy larga, muy larga. Creo que el 80% de las personas que conozco no trabajaría.</p><p><b>—El más soberbio de la industria es…</b></p><p>—El 85% de las personas que conozco son los más soberbios de la industria.</p><p><b>—¿El mejor humorista argentino de todos los tiempos?</b></p><p>—El Negro Olmedo.</p><p><b>—Una vez me mandé una gran cagada con…</b></p><p>—Con mis padres. Repetí tercer año y no se los conté. Al año siguiente los hacía llevarme al colegio como si hubiera pasado de año. Falsifiqué el boletín con una Commodore 64, digamos que fui uno de los primeros hackers. No existía internet. A veces sueño con ese momento donde me descubrieron y decepcioné a mis padres. Pero a su vez ese hecho también me hizo entender que yo podía crear realidades que no existían. Transformar y crear. Y eso se transformó en arte, y acá estoy.</p><p><b>—Si un día me despierto y soy otro famoso, me gustaría ser…</b></p><p>—Luciano Castro. Quiero tener los ojos y el cuerpo de Luciano Castro. Es muy superficial la respuesta. Pero sí, Luciano, quiero reencarnar en Luciano Castro.</p><p><b>—El más talentoso de la nueva generación es…</b></p><p>—Agustín Radagast me gusta mucho, porque tiene formación. No tiene deformación. Es músico, es un gran artista. Y hay cosas de Migue Granados que me gustan mucho. Me parece que es un tipo muy inteligente. Grego Rosello tiene mucho potencial también.</p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche?</b></p><p>—No, a la mañana no, porque a mí el sexo me saca piernas y yo estoy justito de cabeza en la vida. Me saca velocidad mental, y si tengo obra a la noche o reuniones, me pongo más boludo de lo que soy.</p><p><b>—Es a la noche con lo que quedó de vos, digamos.</b></p><p>—Pero prefiero con lo que quede y no arrancar todo el día con lo que queda del sexo.</p><p><b>—¿A qué famoso bloquearías de WhatsApp?</b></p><p>—Al 90% de las personas que tengo agendadas. Pero por una cuestión de respeto no lo hago.</p><p><b>—¿Qué es lo más ridículo que hiciste por amor?</b></p><p>—A una chica que trabajaba en una panadería le compuse un tema, una canción con un músico de medio pelo. La canción era re pedorra, pero lo agarré al pibe y fuimos. Vivía en Lanús, y me subí al balcón. Le cante serenata, me le trepé y le canté con el guitarrista.</p><p><b>—Es un montón.</b></p><p>—Y en un momento el guitarrista no sonaba bien. Entonces lo que se veía era un tipo trepado a un balcón con las manos abiertas, y me denunciaron. Vino la policía y tuve que explicar. Fuimos con el guitarrista. Era un nene, tenía 19.</p><p><b>—¿Mandaste mensajes erróneos por WhatsApp?</b></p><p>—Sí, sí. Me mandé unas cagadas tremendas.</p><p><b>—¿Qué hiciste? ¿Pediste disculpas, borraste, saliste corriendo?</b></p><p>—La mejor amiga de mi mamá se llama Araceli. Y yo me encontré con una chica que tenía el mismo nombre, y estábamos picantéandola por WhatsApp, y le entré con un audio sensual a la amiga de mi mamá.</p><p><b>—Le pediste disculpas a Araceli.</b></p><p>—Por supuesto. Y después me pasó con el corrector también. Un día me llamó alguien muy importante de una plataforma, alguien muy formal y le quise poner ‘te llamo en cinco’ y me corrigió ‘te mamo en cinco’. Fue terrible. Fue terrible. El corrector es traicionero.</p><p><b>—Bueno, pero eso es culpa del corrector</b></p><p>— Un día le dije, también todo el trabajo. Una persona muy importante de un canal. Me llamaron a mí, a un grupo de humoristas. Todo muy formal y vamos a comer. Yo: “Sí. Dale. Nos vemos. Si querés vamos. Hablamos de trabajo y nos comemos una pija entre cinco”. Yo estaba a la grande de muzzarella, y me corrigió así el tipo.</p><p><b>—Yo no sé cuánto me agregás vos en las historias. Es hermoso.</b></p><p>—La gente piensa que yo estoy exagerando y que digo cualquier cosa. Pero no.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/W4K4SCWI5ZDFPKWJCOO3QQEIPU.jpg?auth=e83c29ab36221f75e96e28bc1d12fc3a3656ff3701630025ab82cce9c4e3db5d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Descubrí un amor que no conocía", cuenta Martín Bossi sobre el padrinazgo de Amanda.

" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Fede te puede dejar Amanda un fin de semana si quiere salir con Maca?</b></p><p><b>—Por ahora no, pero la paternidad es una deuda pendiente en mi vida. Si me enamoro mañana y quiero tener un hijo, lo voy a tener. No hay nada más hermoso.</b> Pero<b> </b>tardé como un mes y medio en alzar a Amanda. La alzaron todo, y yo no me animaba. Para mí era todo un momento tenerla por primera vez en mis brazos, y tenía la fantasía de que se me podía caer. Pero cuando la agarré, se quedó conmigo, me empezó a mirar, y ahí<b> descubrí un amor que no conocía</b>.</p><p><b>—No sabía que tenías ganas, que había un deseo de paternidad. ¿Lo harías solo ese camino?</b></p><p>—Sí, hay deseo.<b> Me parece que la paternidad es un acto de amor en todas sus formas</b>, pero si a mí me das a elegir, elegiría en pareja, con una chica, formar una familia.</p><p><b>—Queda la puerta abierta entonces. Hoy estás enfocado en el teatro y en la comedia, en tu trabajo y en las risas del público.</b></p><p>—Totalmente. Lo que a mí me pasa es que yo no actúo. No soy un buen actor. Soy un enajenado que siente lo que actúa. Y creo que <b>la felicidad es la interrupción del dolor</b>, y siento que en <i><b>La cena de los tontos </b></i>interrumpimos el dolor por dos horas de una manera hermosa. La gente ha sido muy piadosa conmigo y <b>desde que arranqué en el 2010, me han visto más de dos millones de personas </b>en distintos teatros. Nunca me imaginé que a mis 50 iba a estar viviendo el éxito de taquilla más grande de mi vida. <b>Soy un agradecido con el público</b>, y pretendo devolverles ese amor en cada proyecto que encaro.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SL7R2KQFCFHSRMARN2RIRR6LOU.jpg?auth=11d96775fb62acf8ccfdab4ab87295288bf7d147d3c53d5efeccdf1cc9135982&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela Teicheira</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Noelia Marzol: “Tuve un período de depresión preparto, me sentía muy mal con el embarazo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/04/06/noelia-marzol-tuve-un-periodo-de-depresion-preparto-me-sentia-muy-mal-con-el-embarazo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/04/06/noelia-marzol-tuve-un-periodo-de-depresion-preparto-me-sentia-muy-mal-con-el-embarazo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Antes que actriz, bailarina, conductora y productora de teatro, es mamá de Alfonsina, de dos años, y de Donatello, de tres. Dice que la maternidad le "trajo un nivel de felicidad que no había experimentado antes" y, a su vez, aborda el lado b, el de los tabúes. Su segundo embarazo fue traumático: "Tuve que decirle al médico: 'Necesito que me la saques a Alfonsina'". Además, el trabajo, el sexo y las terapias de pareja]]></description><pubDate>Sun, 06 Apr 2025 04:27:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Con los miedos típicos de cuando se emprende algo nuevo,<b> Noelia Marzol </b>se animó a sumar una faceta más y <b>debutó como productora</b> en <i><b>Bloody Tango</b></i>, un espectáculo que siempre soñó, con sello argentino y mucho baile sobre el escenario. En una charla con la sinceridad a flor de piel, la artista habló con <b>Infobae</b> sobre los desafíos de su rutina diaria, los <b>tabúes de la maternidad</b>, los cambios en la relación con su marido, <b>Ramiro Arias</b>, y la decisión de hacer <b>terapia de pareja</b>.</p><p>“Como <b>es mi primera producción</b>, fue un proceso realmente agotador, por todo lo que conlleva empezar a <b>producir en un mundo que está muy copado por los hombres</b>, y encima yo también subo al escenario; así que estoy con la presión de pagar el derecho de piso y demostrar que lo que estamos haciendo es una gran producción”, expresa sobre la nueva apuesta en su carrera.</p><p>Durante años tuvo la idea en mente, pero después de ser mamá empezó a replantearse seriamente su proyección laboral. “Ser madre me cambió la perspectiva de la vida en general, y <b>empecé a ver la finitud de mi carrera como bailarina,</b> porque sé que tiene una vida útil corta”, reflexiona. Noelia <b>es mamá de Alfonsina, de 2 años, y Donatello, de 3,</b> y contó con el apoyo de su marido para emprender este nuevo camino.</p><p>“A mí el mundo del teatro me apasiona, y está relacionado con la danza, que es mi gran pasión y algo que no quiero resignar, entonces la única manera que se me ocurría era pasar del otro lado para intentar aportar en lo que amo hacer”, cuenta. Y en paralelo se subió a las tablas en el elenco de <i><b>Un viaje en el tiempo</b></i>, la obra que protagoniza junto a <b>Pedro Alfonso, Paula Chaves, Pachu Peña, Viviana Saccone y Sebastián Almada.</b></p><p>“Las dos obras son en el Teatro Astral, así que es como mi segundo hogar. De jueves a domingo vivo ahí, de mi casa al teatro todos los días”, dice con humor. En medio de esa ajetreada agenda, trata de organizar momentos únicos con sus dos hijos, que tienen personalidades totalmente diferentes. “<b>Me derriten, son dos bebotes hermosos</b>, y están en mi etapa preferida, cuando ya hablan, se entienden entre ellos, y de repente salen con un plan que me sorprende”, comenta conmovida.</p><p><b>—¿Cómo fue la decisión de ponerte a producir un espectáculo?</b></p><p>—Hubo que invertir mucho.<b> Gran parte de nuestros ahorros tuvieron que ir destinados a este nuevo proyecto</b>, que era bastante arriesgado porque un show de tango quizá se asocia a un público chico, pensábamos que había un nicho muy chico que lo iba a consumir. Pero de repente explotó y estamos felices, porque íbamos a hacer solo dos funciones y la gente quiso más. <b>Estar en calle Corrientes es un sueño</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4SGH4TCZCJC2BPH5E3K25OGFI4.png?auth=c19ab70b0ef2aea48f49914821f6b46582cafd5c161d3199b5319573b644da8c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Noelia Marzol debutó como productora en Bloody Tango." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Estuvieron ambos de acuerdo en usar los ahorros de la familia para esta apuesta?</b></p><p>—Sí, <b>Rami es de esos hombres que te incentiva todo el tiempo</b>. Lejos de ser una pareja que cela, que genera miedos o inseguridades, siempre fomenta que lleve a cabo mis ideas. Eso es justamente lo que me falta a mí, que muchas veces no me atrevo a llevarlas adelante porque <b>tengo un grado de inseguridad muy grande</b>.</p><p><b>—¿Y de dónde crees que viene esa inseguridad?</b></p><p><b>—</b>Creo que de mi familia, de mi papá quizás, pero tampoco es que recuerdo de manera negativa mi educación. Me hizo mucho más rebelde para afrontar otros desafíos y de alguna manera me dio un balance.</p><p><b>—Te escuché decir que tu papá no fue el hombre más afectivo del mundo en tu infancia. ¿Creés que tiene que ver con eso? ¿Con una cierta exigencia?</b></p><p><b>—</b>Sí, mi papá tiene un grado de exigencia muy grande para él mismo, y nos lo transmitió a mi hermano y a mí también. Su intención era la de hacernos fuertes, como se decía antes, entonces no nos felicitaba constantemente. <b>Y esa es nuestra relación, un tire y afloje, pero yo sé que él se alegra y se pone feliz por mis logros.</b> Tampoco está bueno que todo lo que yo emprenda sea para demostrarle a él que puedo.</p><p><b>—¿Te amigaste con ese vínculo con tu papá?</b></p><p>—Sí, después de tener a los nenes realmente <b>el rol que él ocupa como abuelo es alucinante. Todo lo contrario a lo que es como padre,</b> en cuanto al amor, el cariño, estar atento, presente con ellos. Por ahí conmigo no fue así, porque trabajaba 80.000 horas, no estaba nunca en casa, y no era tan afectuoso.</p><p><b>—Ahora vos estás con dos trabajos, con </b><i><b>Bloody Tango</b></i><b> y con </b><i><b>Un viaje en el tiempo.</b></i></p><p>—Es que yo siento que el tren pasa una vez, más allá de que en aprendí a dejar pasar cosas y soltar algunas, por la preponderancia que tiene estar un rato más con mis hijos. Cuando llegó la propuesta de irme a Carlos Paz <b>había decidido operarme las lolas porque después de amamantar a los dos niños,</b> <b>tenía ganas de hacerme un retoque estético</b>, y ahí si no pude bailar durante tres meses para que cicatrizara bien. Entonces llegó la posibilidad de ir a Carlos Paz y me gustó, porque es una comedia que es para toda la familia, y podía ir con Rami, que está haciendo de representante de jugadores y puede hacer home office algunos días. Todos cambiamos de ambiente, y también es un grupo súper familiero. <b>Paula y Pedro están con sus hijos colgados del cuello, como estoy yo</b>, así que nos entendimos bárbaro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EHFZJVEKSBHQFPOB67S5L2OHAI.jpg?auth=0ecd6e6b21039861757ff0fa1bbc1a73574dd32d9da9edc49a8d07a4fe761e87&smart=true&width=1920&height=2400" alt="Noelia Marzol: "Tuve miedo de tener un infarto, porque en un momento estuve muy estresada"" height="2400" width="1920"/><p><b>—¿Y te gusta tu nuevo rol de productora?</b></p><p>—Sí, me gusta. Siento que tengo un nivel de ansiedad muy grande porque me gusta desactivar las cosas o tratar de solucionarlas rápido. Y en este rol lo primordial es solucionar problemas a gran velocidad. Entonces creo que me sienta muy bien.</p><p><b>—¿No te estresó mucho?</b></p><p>—Muchísimo. <b>Casi me quedo pelada.</b> Tuve muchos meses de caída de pelo, <b>y yo siempre soy bastante trágica, con todo. </b>Entonces todo ese período traté de tomármelo con un poco de humor porque realmente me angustiaba. En mi cabeza siempre iba a quedarme pelada, a morirme de un infarto, a tener que ponerme un stent, ideas catastróficas de ese estilo.</p><p><b>—¿Tuviste miedo de tener un infarto?</b></p><p><b>—Sí, tuve miedo de tener un infarto, porque en un momento estuve muy estresada.</b> Me cuesta mucho delegar y había tomado la posta de todo, de vestuario, producción, coreografías, todo lo que tiene que ver con variedades, que es el gremio. Hacía las negociaciones con todo el mundo y me ocupaba de todo. Bordaba vestidos a la noche, me levantaba y arrancaba a llamar, a conseguir canje de zapatos, unas lámparas para que el escenario se vea luminoso y hermoso. <b>Realmente no podía parar de maquinar.</b> Y una noche me agarró un dolor, que era muscular, de haber ensayado ocho horas por día, y la angustia, pero ahí pensé: ‘Acá la quedo’, pero por suerte Rami me ayudó a bajar mi ansiedad.</p><p><b>—¿Y hay un diagnóstico de ansiedad?</b></p><p>—Sí, hago terapia desde los 15 años. Y hay un diagnóstico, no de pánico, porque nunca tuve ataques de pánico, pero sí <b>sufro de ansiedad</b>.</p><p><b>—¿Te dieron alguna medicación en algún momento para la ansiedad?</b></p><p>—No, y yo <b>trato de no medicarme, no tomo ni una aspirina, y en mis partos no quise tener anestesia</b>. Trato de no fomentar el negocio de los laboratorios, que muchas veces es un exceso, porque no puede ser que necesitemos medicación para todo.</p><p><b>—¿A los chicos los vacunás?</b></p><p><b>—</b>Sí, por supuesto, y también los medico. Si tienen fiebre los medico, porque cuando hay una enfermedad claro que se necesita un medicamento para mejorar.</p><p><b>—Hoy si mirás para atrás, ¿sentís que en algún momento dijiste que sí a cosas que hoy ya no te representan?</b></p><p>—No, <b>tengo una mirada muy amorosa con todas las decisiones que tuve y con mi pasado</b>. Entiendo que no todas las cosas que hice fueron ideales, soñadas o lo que hubiera esperado, pero a la larga creo que para algo me sirvieron, algún contacto que me quedó de ese momento, alguna persona que conocí, algo, aunque sea muy ínfimo, que después de muchos años por lo general vuelve. Entonces <b>con mi pasado soy bastante amorosa</b>.</p><p><b>—Entendiste con el tiempo que los “no” también son importantes.</b></p><p>—Sí, <b>lo tuve que aprender porque yo soy del “sí” fácil.</b> La maternidad fue un gran aprendizaje para eso. Cuando llegó Donatello a mi vida, recién ahí empecé a decir mucho más que no, porque tenía otras prioridades y ganas de hacer otras cosas.</p><p><b>—Aparte, cuando nació Donatello, y después vino Alfonsina, con ellos nació otra mujer, con intereses y sentimientos distintos.</b></p><p>—Sí, la verdad es que sí. Hablar de la maternidad a mí me conmueve muchísimo. No quiero caer en el llanto, pero <b>yo amo ser mamá. Amo a mis hijos, amo criarlos, amo estar con ellos</b>. Me emociona mucho hablar de mis hijos, los amo profundamente. <b>La maternidad me trajo un nivel de felicidad que no había experimentado antes</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EGURHETRDZC4DL7P7UD66RX32E.jpg?auth=d77e21efbed3560a5f8bdc948926aae07c193aba71e632f74e5b9c5166dacc3a&smart=true&width=1920&height=2400" alt="Noelia Marzol embarazada de Alfonina junto a Donatello." height="2400" width="1920"/><p><b>—¿Siempre quisiste ser mamá?</b></p><p>—<b>No. Nunca quise. Nunca soñé ser mamá, ni con casarme</b>.</p><p><b>—Pero tampoco estaba la negativa.</b></p><p>—No, pero en realidad nunca fui de planificar las cosas, traté siempre de que la vida me vaya sorprendiendo. Siempre le digo a mis hijos que uno siempre tiene un abanico de posibilidades, y cuanto más amplio sea, mejor. <b>Está buenísimo tener la libertad de poder elegir qué es lo que uno quiere</b>. Y después hacerse cargo de esas decisiones. Hay algunas que son experiencias positivas, decisiones buenas, y otras que no lo son, pero es uno quien lleva las riendas.</p><p><b>—¿Y cómo te llevas con la mamá que sos?</b></p><p><b>—Súper, amo esa faceta.</b> <b>Me encantaría estar en casa muchísimo más tiempo</b>, sobre todo estos días que estuve muy a full, que me mudé a Córdoba y los nenes ya habían arrancado del jardín. No es que me da culpa, porque la verdad es que no siento culpa, porque <b>ellos están con el papá y están súper bien, súper contenidos</b>. También con mi suegra, mi mamá, y están felices. No hay sensación de culpa, sino de ganas, de que realmente anhelaría estar más presente.</p><p><b>—¿Qué te gusta hacer con tus hijos?</b></p><p>—Me encanta hacerlos reír. Cada uno necesita una actividad diferente para estallar de risa y de alegría. Amo ese momento. <b>Donatello es amante del campo</b>, y hago actividades relacionadas a eso. <b>Aprendí a manejar un tractor, y me voy con él en tractor a cortar el pasto</b>. Lo llevo a ver cómo se siembra y pone mucha atención. Sabe qué mes se cosecha y traté de hacerle una granja en el campo, con gallinas, conejos, gansos. <b>Toda esa vida salvaje a él le fascina</b> y le encanta.</p><p><b>—¿Y Alfonsina?</b></p><p><b>—Alfi es mucho más tranquila. Le gusta acompañarme al teatro</b>, hacer salidas gastronómicas, le encanta morfar. <b>Me gusta mucho ir con ella a algún lugar nosotras dos solas</b>, a almorzar, y ella la pasa súper. Le encanta la comida muy condimentada y también lo dulce. Si vamos a merendar a un lugar donde están las tortas expuestas, se vuelve loca, empieza a señalarme todo. Y otra cosa que ama es dibujar. Ella es mucho más de escritorio, más tranquila.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/INLJHWZPCVHB7JPNFQEDEVJXSA.jpg?auth=364e528e62405ecb01a6a5448761d8b7b2cd90f2ca8d75d085e22027486c0dc1&smart=true&width=1920&height=2394" alt="Noelia Marzol: "Rami está convencido de hacerse ya la vasectomía, pero yo estoy dudando."" height="2394" width="1920"/><p><b>—¿Les decís todo lo que los querés?</b></p><p>—Sí, todo el tiempo. Al punto que creo que los harto. Realmente, todo el tiempo estoy ‘Donna, te amo’, ‘Alfon, te amo’. Todo el día puedo estar así, abrazándolos, chuponeándolos. Creo que soy una madre densa en ese sentido.</p><p><b>—¿Hay algo de ese papá que no lo hacía que generó en vos las ganas de decirlo todo el tiempo?</b></p><p><b>—Si, tal cual. Creo que todo esto es prueba y error.</b> <b>No sé cómo van a salir ellos.</b> Pero tampoco es que lo hago solamente porque me faltó a mí, sino porque me desesperan de amor.</p><p><b>—Te derretís con ellos.</b></p><p>—Demasiado.</p><p><b>—¿Hay un preferido?</b></p><p>—No. Pero voy a confesar algo. Esto es re tabú y nadie lo dice. Creo que los primeros meses de Alfi, yo sentía que tenía que proteger a Dona de esta hermana que venía, que un poco le sacaba su espacio. Entonces estuve mucho más atenta a él. Capaz la dejaba la gorda, porque entre que llore Donna con su angustia de hermano mayor, entendiendo lo que le estaba pasando, y que llore Alfi, que era una recién nacida, que lloraba porque no tenía otra manera de expresarse, alguna vez dejé que llore Alfi, y me ocupé de Donna. Eso sí lo hice. <b>Ahora</b> <b>lo que me pasa es que la gorda cualquier cosa la resuelve sola. Es re independiente. Y Dona es todo trágico, y yo creo que tiene que ver con eso</b>.</p><p><b>—Vos dijiste antes que sos trágica, así que si la criatura tiene a quién salir.</b></p><p>—Sí, Dona es re parecido a mí y Alfi es re parecida al padre en cuanto a la personalidad.</p><p><b>—Hablaste de tabúes, vinculados a la maternidad. En cuanto al instinto materno que supuestamente nos tiene que surgir. ¿Vos cómo lo viviste?</b></p><p><b>—Con Dona tuve un embarazo muy lindo</b>, y mi relación con todo lo que tiene que ver con la maternidad fue hermosa. Después, a medida que fue creciendo, eso se fue incrementando. Cuando empezó a expresarse el amor fue instantáneo y progresivo. <b>Con Alfi tuve un embarazo horrible.</b> <b>Tuve un período de depresión preparto</b>. En vez de después del parto, a mí me agarró antes de parir. Estuve muy mal. La panza era muy molesta, me sentía muy mal con el embarazo, y llegó un día que tuve que decirle al médico: “Necesito que me la saques a Alfonsina”. Sentía que estaba generando un vínculo, y que no se malinterprete, porque <b>yo a mi hija la amo, pero necesitaba que estuviese fuera de mi cuerpo. </b>Sentía que me estaba haciendo mal a mi salud. No estaba pudiendo con mi vida, no era feliz, no lo estaba disfrutando. <b>Y ese parto lo indujimos.</b></p><p><b>—¿Estaba término Alfonsina?</b></p><p>—Sí, ya estaba término. No había riesgo en adelantar un poco la fecha. Después de haber parido, ahí sí me volvió a surgir el amor.</p><p><b>—¿Hubo una conexión rápida?</b></p><p>—Sí, estaba muy feliz de haberla parido porque <b>había estado muy deprimida en el proceso anterior</b>. <b>Tuve que hacer mucha terapia</b>.</p><p><b>—¿Y tuviste depresión postparto?</b></p><p>—No, con ninguno de los dos.</p><p><b>—A mí me parece súper importante lo que estás contando, porque le pasa a un montón de mujeres.</b></p><p>—Sí, pasa, y mientras te pasa te juega en contra. Es horrible, porque una piensa: “Estoy embarazada, mi hijo está bien, es un bebé sano y me falta un mes para parir como máximo”, entonces querés bancártela y tratar de disfrutar, pero siempre se puede. Incluso en el postparto, que tenés a tu hijo, lo querés, lo amas y por ahí te invade ese sentimiento horrible de no poder disfrutar.</p><p><b>—Yo tuve depresión postparto con mi primera hija y sentí que la vida se había vuelto horrible. Tardé dos años en quedar embarazada, y sin embargo por momentos sentía “sáquenme de acá”. Decía: “Está sana, es hermosa, es lo que yo quería, pero no me siento bien”, y creo que está bueno hablar de este tipo de temas tabú.</b></p><p>—Exactamente. Yo lo exterioricé un montón. Cada vez que tenía un episodio así, de estar muy angustiada, de no querer levantarme de la cama, de no poder moverme, siempre se lo comenté a Rami. Lo hablé mucho con él, lo hablé con mi médico, con el obstetra, con mi psicóloga, y con mi mamá. Mi mamá, pobre, no lo terminaba de entender porque ella no tuvo ninguna de esas experiencias, ni post ni previo. Pero no me lo guardé y <b>me hacía bien permitirme quejarme de algo que teóricamente no me tenía que quejar.</b></p><p><b>—¿Sentías que tal vez la panza le robaba un poco de mamá a Donatello y que eso te jodía?</b></p><p>—Sí, un montón. <b>Cuando quedé embarazada, Dona tenía diez meses</b>. Quería explicarle que iba a venir un bebé, que un bebé estaba creciendo en mi panza, que iba a tener una hermana, pero <b>Donna era tan chiquitito que no entendía</b>. No hablaba, quizá algo intuía, pero no sé si terminaba de entender lo que estaba pasando. Entonces <b>le agarraban berrinches de celos</b>. Y yo pensaba cómo organizar el día del parto, porque me iba a ir de mi casa, y <b>él como hijo único, re apegado a mí, me iba a ver volver con otro bebé</b>. Me preocupaba cómo le iba a afectar, cómo organizarlo para que fuese lo menos traumático posible para él. Así que sí, me re costó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EM3TRUCGMNATPHWY7IBYH5PGFI.jpg?auth=ada1fb69d77f6c7d9d358ac99c8e00031fdaba45df848f9507be19eae5715eb2&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Noelia Marzol: "me costó mucho amamantar a mis hijos porque los dos estaban con libre demanda, y en un momento los amamanté a los dos a la vez"" height="1920" width="1920"/><p><b>—Hoy estás enamoradísima de ambos. Y antes de empezar la nota, me dijiste que estabas abierta tener un hijo más. Hace un tiempo habías dicho que Ramiro se iba a hacer la vasectomía, pero hoy escuché una Noelia distinta.</b></p><p>—Viste cuando te dicen que te olvidás del parto, que después te olvidás de todo, y sí, en un momento te vas olvidando<b>. A mí me costó mucho amamantar a mis hijos porque los dos estaban con libre demanda</b>,<b> y</b> <b>en un momento los amamanté a los dos a la vez</b>. En toda esa etapa le pedí a Ramiro que me grabara videos, que me saque fotos y que me los muestre el día que yo decida querer tener otro hijo, para recordarme todo.</p><p><b>—¿Grabó esos vídeos videos? ¿Existen?</b></p><p>—Existen, aparezco yo angustiada y llorando. <b>Rami está convencido de hacerse ya la vasectomía, pero yo estoy dudando</b>.</p><p><b>—Bajó un poco la angustia.</b> <b>Se ordenaron las hormonas. Terminó el puerperio.</b></p><p>—Exacto, sí. Y también que ya tienen cierta individualidad, entonces me dan ganas por momentos de otro bebé.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con las opiniones en redes?</b></p><p>—Me parece increíble lo de <b>opinar de la maternidad</b>. Siempre pienso qué ego debe tener esa gente como para pensar que su opinión es la más importante, cuando la mamá es la persona que más ama a esos niños, y la persona que más desea que sean felices y estén bien. Entonces, <b>qué ego hay que tener para venir a decirme a mí cómo tengo que hacerlo</b>, de qué manera, como si existiera un manual, y que la opinión de esa persona sea la única y válida.</p><p><b>—¿Qué te llegaron a decir?</b></p><p>—Me han llegado a decir estupideces, pero ya a un nivel de “ojalá se mueran tus hijos”. La gente está muy mal de la cabeza. A veces muestro cosas que sé que van a generar controversia, porque me gusta que se empiece a hablar de determinadas cosas, pero hay otros días que estoy más mala onda, que<b> por ahí leo un comentario que me jode y contesto a la misma altura</b>. Lo uso un poco para drenar mi ira.</p><p><b>—Si te agarra más insegura o en algún momento más angustiada, ¿te puede doler algo de lo que te digan sobre tus hijos?</b></p><p>—Hoy ya no. Creo que mi exposición fue muy progresiva. <b>Arranqué a trabajar en los medios a los 17 años</b>. Me fui haciendo un caparazón y aprendiendo que la gente opina porque sí, porque está el espacio, y la mayoría de las veces esa opinión frente a frente cambia radicalmente.</p><p><b>—¿Y en algún momento te pasa eso de querer escaparte de tu casa?</b></p><p>—No, nunca me pasó. Sí quizá invento que tengo una reunión una hora antes de lo que realmente la tengo, o que tengo un ensayo más largo, pero la desesperación por tomarme el palo, esa angustia de encerrarme en el baño y llorar, eso no me pasó.</p><p><b>—Pero podés reírte de la situación y decir: “Finjo demencia, que se ocupe Ramiro”.</b></p><p>—Tal cual. Y de hecho siento que eso nunca me pasó porque con Rami siempre nos dimos mucha libertad. Él sabe que yo no tengo el ensayo hasta las ocho, pero me puedo quedar hasta las ocho y no pasa nada. Ramiro se ocupa mucho de los nenes.</p><p><b>—Lo que tiene que hacer.</b></p><p>—Exacto. Él cumple su rol de padre perfecto. Y creo que si los padres ocuparan ese rol activamente, nosotras tendríamos un poco de paz mental para estar más aliviadas. Ramiro se ocupa de las fechas importantes, lleva conmigo la agenda mental, sabe cuándo les toca pediatra, una vacuna, todo.</p><p><b>—Compartir la carga mental es un montón.</b></p><p>—Es un montón. Creo que no desesperé nunca a tal nivel porque está Ramiro. Si fuera cualquier otra persona me hubiera desesperado un millón de veces.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O3IINCDIXVEEBAWE6AAOH7VU3Q.jpg?auth=af75e8bdda7a4f7c6de4faad1169c3123da898b3c4ea6e9041ae9a11612f0b9d&smart=true&width=1920&height=2292" alt="Noelia Marzoil: "Estamos haciendo terapia de pareja"" height="2292" width="1920"/><p><b>—¿Y como pareja se pudieron reencontrar después de los nacimientos?</b></p><p>—No, la verdad que no. <b>Y</b> <b>ahora estamos haciendo terapia de pareja</b>. Nos cuesta mucho encontrar el momento para estar solos, mirar una película, ir a cenar, cosas simples. Antes Rami era muy atento conmigo, en cuanto a cuidarme, tener un esguince y ponerme hielo, llamarme para ver cómo estoy. <b>Todo eso dejó de existir cuando tuvimos los dos nenes </b>porque nos tenemos que ocupar más de ellos. Y a mí me agarró una angustia tremenda.</p><p><b>—Dejaste de ser novia.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Si yo le pregunto a él, qué cosas tuyas dejaron de existir a partir de la llegada de los chicos, también me va a decir seguramente unas cuantas.</b></p><p>—Sí, por supuesto. En principio, <b>compartir la cama de noche es complicado porque siempre termino en el cuarto de los nenes</b>. Antes traíamos a los nenes con nosotros. Después hablamos con la psicóloga y nos dijo que lo ideal es que los nenes no ocupen nuestro lugar. Así que ahora nos pasamos de cuarto nosotros.</p><p><b>—En un momento ustedes hacían salida cada dos semanas sí o sí, ¿sigue existiendo eso?</b></p><p>—Sí, lo seguimos haciendo. Pero lo dejamos de hacer desde que me fui a Córdoba. <b>En Córdoba tuvimos una crisis muy grande</b>, donde estuvimos muy mal, como diez días. <b>Ahí decidimos hacer terapia. Nunca hubo falta de amor o deseo de separarnos, pero sí tuvimos una crisis grande</b> y dejamos de salir porque ya no tenía ningún sentido.<b> Salíamos para pelear,</b> así que nos propusimos tratar de arreglar esto primero.</p><p><b>—¿Y cómo vienen con terapia?</b></p><p><b>—</b>Bien, muy bien. Nos está haciendo muy bien. Está bueno.</p><p><b>—Hay parejas que le tienen miedo a entrar en la terapia, porque está la idea instalada de que salís mejor o te separás.</b></p><p>—Es verdad. Y uno se termina dando cuenta de que hay que muchas cosas por arreglar. Nos costó arrancar porque teníamos miedo de que termine siendo motivo de separación, o el desenlace. Pero no fue así. Está bueno que haya una mediadora, y sobre todo entender que <b>las peleas que tenemos más que nada tienen que ver con la crianza de los nenes</b>, que él piensa una cosa y yo pienso otra diferente. Ponernos de acuerdo es muy complicado.</p><p><b>—Es un papá muy presente.</b></p><p>—Claro, y una tiene que darle ese espacio. Me parece que si tu pareja tiene voluntad y quiere ocupar ese lugar de padre presente y estar full, buenísimo. Pero la segunda etapa es que <b>como mujeres tenemos que dejar de pensar que nuestras decisiones son las mejores, y si ese padre va a ocupar ese rol activo, tenemos que cederle ese espacio.</b></p><p><b>—¿Y con qué no acuerdan en la crianza?</b></p><p><b>—Con el tema de límites. Rami es re permisivo y yo vengo de un colegio alemán</b>. Mi papá también fue estricto. Todo tiene que ser de una manera.</p><p><b>—Él los podría tener a los dos en la cama.</b></p><p>—Él podría no bañarlos durante toda la semana, que estén los dos en la cama, podrían ir al colegio con una zapatilla de un color y otra de otra. Ese tipo de cosas que son inocentes, pero a mí me molestan.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/W3YRISLAGZH4RGBYNVHBYJPSIY.png?auth=fe7b88882c99ea15edc3e3c1878193f63f7699362c301e2ccd114b56cd63f971&smart=true&width=1920&height=1919" alt="Noelia Marzol: "Tenemos que dejar de pensar que nuestras decisiones son las mejores, y si el padre va a ocupar ese rol activo, tenemos que cederle ese espacio"." height="1919" width="1920"/><p><b>—¿Y en el sexo se reencontraron?</b></p><p><b>—Nunca nos desencontramos, pero tampoco tuvimos la frecuencia sexual que teníamos antes</b>. Siento que lo tenía demasiado sobrevalorado. No ocupa hoy un lugar primordial. Podemos estar tranquilamente teniendo pocas veces relaciones mensuales.</p><p><b>—¿Cuánto es “poco” para ustedes?</b></p><p>—Eso de “tres veces por semana” en mi caso no pasa, tres veces por semana sería un ideal insoportable con todo el desgaste físico que ya tenemos. <b>Sería casi una tortura tener sexo tres veces por semana</b>. Lo nuestro es muy tranquilo. Podemos llegar a estar una vez cada 15 días, tener un lindo encuentro con los dos concentrados y dedicados a eso. Sino están los nenes que vienen, que van, que se despiertan.</p><p><b>—Para algunas personas las mujeres tenemos que tener a los chicos, volver corriendo a trabajar, calzarnos el portaligas y estar tres veces por semana divinas.</b></p><p>—Eso es un promedio altísimo, para mí es altísimo. Y cuando la escucho <b>me apiado de esa persona que tiene que poner el cuerpo tres veces por semana.</b></p><p><b>—Hoy una cada dos semanas para vos es un ideal.</b></p><p>—Sí, y por ahí intentamos encontrarnos en otro momento, pero cuesta por la rutina. Entonces, <b>una vez cada 15 días, pensamos en un momento lindo para nosotros</b>, concentrados en eso, con una previa, una cenita, un vinito, y concretarlo así, de una manera linda y armónica.</p><p><b>—¿Qué se viene para este 2025? ¿Qué crees que pase si charlamos a fin de año?</b></p><p>—Por ahí volver a Córdoba con la comedia. Y respecto de <i>Bloody</i>, <b>me gustaría mucho llevar el espectáculo afuera</b>, que estamos tratando de encontrar el contacto. El espectáculo está a un nivel para poder llevarlo, pero hay que hacer un trabajo de hormiga y encontrar a la persona indicada. <b>Ese sería mi sueño</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/OKBROLXEYBENZKEAANTBSX3Q5E.jpg?auth=f9c20b65f4b5e983797f6802b2b2119ef248dc41eaddbfc39108c5d1d0fa36c8&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1151" type="image/jpeg" height="1151" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela Teicheira</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Gonzalo Sánchez: el rol del periodista, su opinión sobre Milei y su definición del kirchnerismo como “progresismo hipócrita”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/04/05/gonzalo-sanchez-el-rol-del-periodista-su-opinion-sobre-milei-y-su-definicion-del-kirchnerismo-como-progresismo-hipocrita/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/04/05/gonzalo-sanchez-el-rol-del-periodista-su-opinion-sobre-milei-y-su-definicion-del-kirchnerismo-como-progresismo-hipocrita/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El periodista, que integra el equipo del “La mañana de Infobae En Vivo” junto a Carolina Amoroso, Cecilia Boufflet y Ramón Indart, contó cómo vive este ciclo que define como único y a la vez un desafío al tratarse de un formato nuevo en su extenso recorrido: el streaming. En el lugar de entrevistado, recordó a Lanata, habló sobre el rol del periodista, sus intereses y de política]]></description><pubDate>Sat, 05 Apr 2025 03:54:07 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Para contar historias ajenas antes es necesario vivir las historias propias. Solo de ese manera es posible tener una medida de las emociones, de las sensaciones, de la felicidad y la tristeza, de la dicha y el dolor, de la gratificación y la injusticia. Para contar historias antes (y durante) hay que vivir. Y eso mismo hace <b>Gonzalo Sánchez</b>: “Yo disfruto mucho de mi vida, soy un hedonista que todo el tiempo busca placer”, dice -y no por casualidad- este periodista que de niño soñaba con recorrer el mundo contando lo que veía. Y que terminó dándole varias vueltas, para convertirse en documentalista y publicar cuatro libros. Todo eso, hasta el momento. Porque ya habrá más, claro.</p><p>Hoy, Gonzalo se encuentra a gusto en lo que define como “un proyecto único”: <i><b>La mañana de Infobae En Vivo</b></i>, en la que comparte ciclo con <b>Carolina Amoroso</b>, <b>Cecilia Boufflet</b> y <b>Ramón Indart</b>, un destacado equipo en el que se amalgaman “improntas y perfiles distintos”.</p><p>En el streaming, Sánchez se permite descubrir un nuevo formato que no le resulta del todo ajeno. “Hay una forma moderna de comunicar que, para mí, es al mismo tiempo una novedad y un desafío: cruzar lo que uno ha sido a lo largo de estos años. La experiencia radial, la televisiva y, sobre todo, el juego de la conversación -explica-. Y después está lo urgente de las noticias. Así como nos gusta contar historias y hablar de la vida misma, también somos adictos a lo que acontece”.</p><p>Y es entonces cuando se presta al diálogo en esta entrevista. Para contar sus historias, para descubrir su vida: desde su vínculo con Jorge Lanata hasta el rol del periodista en la actualidad y la mirada sobre Milei, reparando también en la paternidad, la pareja, los amigos. En su vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZP6NICXRBVG27D7BQZII4SK3FI.jpg?auth=3eede6ccc9505c23d44bb77ac997f5622fc0b0c0c1f7bc69e263bf857d259194&smart=true&width=2048&height=1151" alt="Gonzalo Sánchez en los estudios de Infobae (Candela Teicheira)" height="1151" width="2048"/><p><b>—¿Lo extrañas a Lanata?</b></p><p>—Sí, sí.</p><p><b>—¿En qué?</b></p><p>—Nos hacía sentir ajenos, a salvo del barro. Yo sentía como que era “papá Lanata”.</p><p><b>—¿Cuántos años trabajando juntos?</b></p><p>—Con Jorge tuve dos etapas. Una primera etapa desde la revista <b>Veintitrés</b> hasta el diario <b>Crítica</b>. Y tuve una etapa muy linda con los documentales, viajando por el mundo. Cuando arranca <i>PPT</i>, me voy. Y después, por esas vueltas, desde Radio Mitre Lanata me pega el grito: “Volvé, vení con nosotros”. Y tengo la suerte de decir que integré ese último grupo que acompañó a Jorge hasta el final. Fue doloroso y muy humano todo lo que pasó. Hay algo que se lleva adentro como algo especial. A veces pienso en la cantidad de colegas, los <i>lanatistas</i>, los que han salido de esa usina: somos todos tan distintos, tan diversos. Generacionalmente, con nuestras miradas. Eso era Lanata: la diversidad, esa posibilidad de poder pensar diferente, de poder discutir. Con Lanata te sentías al margen de la roña que hay, que existe: el ensobrado, que a mí no me gusta nada. No me gusta los periodistas que se acusan, a unos y a otros. No me gusta el periodista que levanta el dedo contra un colega.</p><p><b>—¿Eran amigos?</b></p><p>—No, no éramos amigos.</p><p><b>—¿Por qué no quisiste ir a </b><i><b>PPT</b></i><b>?</b></p><p>—En ese momento yo tenía otros intereses. Yo no quiero estar diversificado y soy mejor si pongo la cabeza en una sola idea. El arranque de <i>PPT</i> se superpuso con mi arranque en Clarín; también estaba muy metido con los documentales y escribiendo un libro sobre la Guerra de Malvinas. Tuve la chance de ir, pero dije que no.</p><p><b>—¿Te despediste de Jorge?</b></p><p>—No, no. El año pasado, cuando Lanata tiene el primer episodio, que ya queda postrado y no vuelve, yo estaba en España con mi pareja. Fue un 14 de junio. El 7 de junio, el Día del Periodista, yo estaba en Madrid y él hizo una ronda en la mesa: le encantaba preguntarnos sobre algún tema. Y nos preguntó a cada uno por qué habíamos elegido ser periodistas. Yo hice un comentario y él lo tomó como algo positivo: “Está bueno esto que dice Gonzalo”. Cuando Lanata hacía eso nos sentíamos muy legitimados, como niños. ¿Sabés qué sensación tengo? Que en sus últimos años conecté humanamente con Jorge. Repito, no fui amigo. Pero el cariño lo desarrollamos en el último tiempo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6M6H2DJNDZFIDNXSDOHRR52F5I.jfif?auth=92cf238390bf60cb7765672e498e05d2d8137d3dc819214fe957c9d5de2030da&smart=true&width=1920&height=1920" alt=""Sigue siendo posible encontrar historias exclusivas", afirma Gonzalo Sánchez amante de la naturaleza." height="1920" width="1920"/><p><b>—De todas las historias que narraste, ¿cuál fue la que más te gustó contar?</b></p><p>—¡Uff! Qué sé yo, tengo mil... Viví con el matrimonio mapuche que le disputó tierras a Benetton en la Patagonia. Le dediqué cinco años de mi vida a ese trabajo: ir a la Patagonia, subir montañas, entrevistar gente, volver. Tuve años de mucho territorio antes de sentarme acá, con mucha felicidad. Cada vez que me muevo, me revitalizo. En algún momento voy a necesitar moverme, contar una historia. Sé que esa abstinencia va a venir.</p><p><b>—¿Ese momento en el sur es el que te conecta con todo lo que tiene que ver con lo ambiental?</b></p><p>—Sí. Hay algo ahí que me enlaza con la naturaleza y con un cierto interés por los temas ambientales. Pero después, a medida que fui madurando, creciendo, envejeciendo o lo que fuera, también empezó a entrar algo de la textura de lo político y lo económico en todo esto. Lo ambiental se volvió tema; antes no lo era.</p><p><b>—Cinco años estuviste trabajando, entendiendo y conociendo esta historia de los mapuches y Benetton.</b></p><p>—Por eso descubrí a Jones Huala. Esto lo digo modestamente: fue la primera vez que alguien se encontró con Jones Huala. Un día, hace casi diez años, llegué a la redacción donde trabajaba y le dije al jefe de turno: “Hay un tipo que tiene un apellido que te va a causar gracia. Se llama Facundo Jones Huala y es mapuche. Ese pibe va a hacer mucho despelote”. Así lo vendí. Y publiqué una nota: “¿Quién es Facundo Jones Huala?”. Y lo descubrí porque, de tanto ir al sur, yo sabía quiénes eran. Después pasó todo lo que pasó, Santiago Maldonado, toda la historia.</p><p><b>—Cinco años buscando una historia que querías contar. En este mundo en el que vivimos, con esta inmediatez y con las redes sociales, ¿hoy te parece posible?</b></p><p>—Sí, sí. Sigue siendo posible encontrar historias exclusivas. Hacer un ejercicio de separarte de las cosas. Es lo único que nos queda. Y es necesario. Hay que tomar distancia de la locura para poder encontrar cosas nuevas. De todos modos, para un periodista también funciona el vértigo, la avalancha de información, el hiperconsumo de datos.</p><p><b>—¿Te gusta entrar y salir de las dos modalidades?</b></p><p>—Sí. Y lo logro. Consigo apagar un poco las cosas cuando hay que apagar. Me tomo mi tiempo para ir al cine, para intentar terminar los libros, para estar sociable en otros lugares, para incorporar cosas nuevas. Por ejemplo, vi las diez películas candidatas al Oscar. Es puro placer pero, al mismo tiempo, te hace infinitamente mejor periodista, ser mucho mejor en la conversación. Por ejemplo, <i>Cónclave</i>: había que tenerla en la cabeza porque Francisco tiene una salud frágil, porque es nuestro papa argentino, porque lo que cuenta la película puede suceder en la realidad.</p><p><b>—¿Cómo es ser periodista hoy?</b></p><p>—Hoy un periodista no puede ser monotema, ni algo que se quede quieto. No puede hablar solo lo que le interesa y nada más. Y tiene que pensarse como una unidad productiva en sí misma.</p><p><b>—Sos tu marca.</b></p><p>—Soy mi marca. Por supuesto que hoy soy Gonzalo Sánchez, en <b>Infobae</b>. Pero soy mi marca. Antes no era así. Antes, las empresas de medios te fagocitaban, había como algo: “Mirá que vos sos vos porque trabajás acá, no por otra cosa”. Y ya no es así. Somos nosotros. Por supuesto que necesitamos de ese acuerdo con las empresas serias, con las plataformas que valen la pena. Y necesitamos micrófonos. Pero hay que trabajar para ser nosotros.</p><p><b>—¿Y cómo es ser periodista en la Argentina de hoy?</b></p><p>—Bueno, lidiás con un ecosistema que está repleto de fuego cruzado: podés quedar de un lado o del otro de la grieta. Creo que no hay que levantar la voz al pedo. Perdón que lo digo así, pero a veces hay tanta chance de hablar, tantas posibilidades, que uno corre el riesgo de decir una estupidez. Y hay muchos que dicen estupideces. El ABC de esta profesión es el juego de la compensación, de la búsqueda de equilibrio, de construir un punto de vista. Y está bien asumir que no la tenemos clara, que tenemos que aprender de las cosas que no sabemos. Entonces, es lógico que cometamos errores. Y hay que aprender a asumirlos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/62UNMMDZPNDXBDMVZJX2DFQT4Q.jpg?auth=6177c17fa1c4ca001718a59786b0c9e244bff3b35360bc4d388ba4fc8eb3b160&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Gonzalo Sánchez: "Un comunicador tiene la responsabilidad de generar serenidad, de no disparar a la gente, de no alterar a las personas" (Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>—¿En qué momento pasó que los argentinos tenemos que ser una cosa u otra? ¿Desde cuándo si cuestiono cualquier cosa de Milei, soy kirchnerista?</b></p><p>—En algún momento de estos últimos 20 años eso se acentuó. Yo no tomo tanta posición: tengo contradicciones, cosas no resueltas, no la tengo tan clara.</p><p><b>—En algún momento perdimos los grises: sos tibio si no apoyás o si no criticás absolutamente todo.</b></p><p>—Los que creen que somos tibios, que sigan participando. Yo no lo siento así. Prefiero estar donde estoy y andar por la vida con este tono antes que andar pensando que tengo que lanzar una idea para la tribuna. El mejor ejercicio es no buscar una confrontación todo el tiempo, y cuando tenés dudas, plantearlas abiertamente. En un punto, nuestro trabajo también es pacificar. Cuando un periodista tiene que salir a fogonear y pegar palos, algo no está haciendo bien. Ante todo, un comunicador tiene la responsabilidad de generar serenidad, de no disparar a la gente, de no alterar a las personas. Podés dar la peor noticia del planeta pero desde un lugar de serenidad y profesionalismo. Más allá de todo, bajemos 30 cambios. Porque si ninguno toma la decisión de bajar un cambio... Alguien tiene que hacerlo.</p><p><b>—Pero hay gente que pone tres tuits subidos de tono y después los ves laburando.</b></p><p>—Sí. Pero eso también tiene mecha corta. El grito es efectivo: Twitter ha generado una avalancha de disruptivos, entre comillas, de ruidosos que desembarcaban en los medios. Y así como desembarcaron, pegaron la vuelta y se fueron, o la fórmula ya no les funciona más.</p><p><b>—Hablamos de redes, del tono y de la política. ¿Qué te pasa con eso y este Gobierno?</b></p><p>—No comparto las formas. No me gustan. Ahora, eso no impide que yo haga un ejercicio, que me lleva mucho esfuerzo, cuando tengo que reconocer que algunas cosas salen bien.</p><p><b>—¿Qué te gusta?</b></p><p>—El estilo de Javier Milei a mí no me gusta. Te diría que es casi una valoración estética. No me gustan sus tuiteros. Pero no puedo dejar de reconocer que hay cosas de la gestión que eran reclamos, que también eran míos, y que los cumplieron. Bastantes: desde bajar la inflación hasta apaciguar la calle. Yo soy de esa parte que pedía que no hubiera más piquetes, que pedía que bajara la inflación, y el combate al delito. Por supuesto, hay un montón de pendientes que también son un reclamo. Es que yo no soy pro ni anti Gobierno. Estoy en esa marea del medio: hay cosas que celebro y hay cosas que no me gustan nada. Y no la tengo muy clara si estos tipos están bien o mal. Tengo sensaciones. Y cada día trato de buscar información y datos para construir una idea. Siento que Milei es la expresión de algo que no esperábamos. Y generó una sacudida que nos hizo entrar a todos en crisis con ciertas ideas, a revisar ciertas cosas.</p><p><b>—¿Dónde quedó el PRO en todo esto?</b></p><p>—Me preocupan mucho estas vías de extinción del PRO. En buena medida el PRO encarnó un modelo de futuro que parecía interesante. Entonces, es un problemón. Porque La Libertad Avanza, avanza. Sí, me preocupa.</p><p><b>—¿Y el kirchnerismo?</b></p><p>—Es un momento de la historia con claroscuros, con mucha corrupción, con mucho autoritarismo. Y quiero creer que se terminó. Han sido muy corruptos, robaron un montón. ¿Y sabes qué es lo peor? Robaron y levantaron una bandera de la moral, de lo que está bien y lo que está mal. ¿Viste las discusiones de género? La hipocresía de ese progresismo, medio con fachada. Nunca me gustó el kirchnerismo como movimiento, ni los kirchneristas. Tampoco me gustó la mirada.</p><p><b>—¿Y Manuel Adorni y el botón rojo para los periodistas?</b></p><p>—Hace rato que le estoy escribiendo porque quiero que venga al programa: Adorni me genera mucha intriga. Es un personaje que está muy cercano a nosotros porque fuimos parte de la misma industria. De hecho, yo fui coequiper de Cristina Pérez en Mitre y después, Manuel fue su coequiper en Rivadavia. Lo respeto. No comparto muchas de las cosas que dice, pero no desde el lugar de que me escandalizo en el momento en que dice algo como esto del botón. Ahora, yo me sentaría con él para decirle: “Che, pará, escúchame. Hablemos, contame”. No tengo una animosidad. Si me parece un personajón. Y un gran vocero. ¿Sabés quién me pareció una gran vocera? Gabriela Cerutti. Son voceros que se llevan la marca porque a veces dicen cosas correctas y a veces, porque dicen barbaridades. Hacen bien su trabajo.</p><p><b>—¿Adorni ya te dijo que sí?</b></p><p>—No. Me dijo: “Venite a tomar un café en estos días”. Eso es periodismo puro: el café con fuentes, el famoso off.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CRAAQE7NXFF45OR35MM6ZHKOJM.jfif?auth=2d253204f9253268f3b4a5972508a898bb4db172a32c6c0390bd51d1b88c2898&smart=true&width=1920&height=2400" alt="Gonzalo Sánchez junto a su hijo Teo." height="2400" width="1920"/><p><b>—¿Cómo anda la paternidad?</b></p><p>—Teo es lo más. Cumple nueve años en mayo. ¿Qué te puedo decir? Nos vemos tres días sí, dos días no, el régimen de padre divorciado, ¿viste?, y lo extraño. Entonces, cuando se abre la puerta de la escuela, yo me paro para que me vea, para hacer contacto visual. Le hago así con la mano, digo: “Acá estamos”, y el tipo me hace así desde el patio. Y ya está, ya está... Ese momento, para mí, es la felicidad en la Tierra. Es todo.</p><p><b>—Te emocionás.</b></p><p>—Sí... Soy flojo en eso. Pero disfruto mucho de mi vida, soy un hedonista que todo el tiempo busca placer. Entonces, cuando no estoy con él, trato de que mi vida sea muy feliz: está mi pareja, la actividad deportiva, leer, ir a tomar un vino. Los días que estoy solo soy casi como un adolescente.</p><p><b>—¿Te salen fácil los límites con Teo?</b></p><p>—No. No soy bueno. Soy más del ciclo del sí que el no. Ahora me puse un poco firme con el tema electrónico. Por ejemplo, en el auto: “¿Papi, me prestás el teléfono?”; “No”; “¿Por qué?”; “Porque el teléfono es de los adultos”; “Pero me aburro”; “Aburrite. Mira por la ventana. Bancátela. Dale, loco. Yo también me aburría”. Estoy un poco así, en ese tono. Pero después soy bastante permisivo.</p><p><b>—¿Y le decís que lo amás?</b></p><p>—Sí, todo el tiempo: “¡wacho, no sabés cómo te amo!”. Así, todo el tiempo.</p><p><b>—Y con tu pareja, es seis meses y seis meses.</b></p><p>—Sí. Vero es espectacular. Es directora de arte, muy talentosa, un pájaro libre. Esa relación me hace muy bien porque me conecta mucho con lo artístico. Me hace ir a ver muestras, cuadros. Tenemos una situación de que estamos un tiempo juntos y otro tiempo distanciados, porque ella vive una parte en Madrid y otra en Buenos Aires. Así que más o menos, seis meses al año.</p><p><b>—¿Cuántos años llevan juntos?</b></p><p>—Es una historia que tiene diferentes momentos. Ahora estamos juntos desde el 2021, más o menos. Pasa que bueno, esto de que te ves y no te ves, también le da como una renovación permanente. Extrañarse está buenísimo. Y cuando ella no está, la vida también cambia.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/B4T4PK4C4ZEFDJPMYDFG5Q6RNA.jpg?auth=8fbb8fa5ca500834b83a4c604c2de744b970925bf25de83fb98ea49111da72e4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Sergio Dalma: “Cumplí 60 años y ahora lloro hasta con los anuncios de la tele, estoy muy sensible”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/03/23/sergio-dalma-cumpli-60-anos-y-ahora-lloro-hasta-con-los-anuncios-de-la-tele-estoy-muy-sensible/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/03/23/sergio-dalma-cumpli-60-anos-y-ahora-lloro-hasta-con-los-anuncios-de-la-tele-estoy-muy-sensible/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El cantante catalán, que vendió cuatro millones de discos a lo largo de su carrera, presenta en la Argentina “Sonríe porque estás en la foto”, su álbum más optimista. En un mano a mano, compartió anécdotas, por qué en una época dejó de asistir a fiestas de casamiento y también dedicó unas palabras al público argentino por su fidelidad]]></description><pubDate>Sun, 23 Mar 2025 03:45:56 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No son sus canciones: es lo que hace sentir. No es lo que dice: es lo que transmite. No es lo que canta: es cómo hace cantar a sus seguidores, ya sea en la multitud de un show, en ese coro espontáneo, como en la intimidad de un hogar, donde se entona por lo bajo. Y no es su voz, es lo que... No, no, perdón. Aquí no. Porque sí, <b>claro que es su voz</b>. Mucho pasa por allí: por la voz de Sergio Dalma, que desde hace 35 años provoca una amalgama de emociones en cada uno de sus temas, a esta altura verdaderos clásicos del cancionero popular, a uno y otro lado del océano.</p><p>Porque este catalán de 60 años, que vendió más de <b>cuatro millones de discos </b>en su carrera (que inició con un nombre artístico casi olvidado: por entonces era Axel), encuentra en estas tierras un lugar donde está muy a gusto. Y donde siempre es bienvenido. “Cerrar esta gira en Argentina es el broche de oro”, dice Dalma, entusiasmado por el recital que brindará hoy en el Movistar Arena, luego de haberse presentado en Córdoba y antes de hacerlo en Mendoza y Rosario.</p><p>“Es un show un poco diferente al que hacíamos en España porque aquí he recuperado canciones que son más emblemáticas. Y que la gente espera, y que a mí me apetecía recuperar”, le adelanta a <b>Infobae</b> el intérprete de <i>Bailar pegados</i>, que concluye en nuestro país el tour <i>Sonríe porque estás en la foto</i>, nombre de su último álbum, del 2023.</p><p>“‘Sonríe’ es una declaración de intenciones, de enfrentarse a la vida con mucho optimismo -dice Sergio-. Siempre he sido más intérprete que autor. He escrito cosas pero te digo la verdad: no tan importantes. Pero el repertorio de este disco estaba prácticamente cerrado y me llaman los autores de ‘Sonríe’ (los también españoles Pablo Cebrián y Conchita). Y cuando recibí la canción pensé que era el mensaje global de lo que habíamos hecho en ese disco”.</p><p><b>—Era un momento del mundo muy particular.</b></p><p>—Era necesario. Cuando dice: “Y si te tropiezas, dale un guiño al suelo”. Si necesitás ese apoyo, ahí está.</p><p><b>—¿Te pasó?</b></p><p>—Sí, claro. La gente, cuando te ve con las cámaras, de gira, dice: “Bah, no le pasa nada”. Y muchas veces a lo mejor estás llorando por dentro, pasándolo mal, pero tienes que salir al escenario y poner buena cara por aquella persona que ha pagado un ticket y necesita que tú le hagas ese momento feliz. Esos momentos sí que pasan. Y también recurro a la música: puedo escuchar una canción que me anima.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/443TJE66SRF5VLUZ5NHFBJEVN4.jpg?auth=d53103ac49bfaffc401485eaa8c7c26df7589d522b5dcd61868966213a83e9cb&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Sergio Dalma con Tatiana Schapiro en los estudios de Infobae (Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>—¿Cuándo entendiste que, con tu voz y tus canciones, te habías convertido en un clásico?</b></p><p>—A los 50 y pico ya te das cuenta de que los chavales, los artistas jóvenes, te ven como un tipo que ha vivido todo tipo de situaciones. Hay un bagaje de experiencias, de canciones, de repertorio. De pisar una serie de escenarios. Y al final, pues han pasado los años y te has convertido en un superviviente porque has vivido la música en muchos formatos, en muchas etapas, y todo ha cambiado mucho porque la sociedad también ha cambiado.</p><p><b>—Con tus canciones, ¿formaste más parejas o acompañaste más separaciones?</b></p><p>—Un amigo mío, periodista, me hacía mucha gracia porque decía que hacían falta canciones como “Bailar pegados” para que suba el índice de natalidad, porque en España estamos muy mal (sonríe). Espero que haya estado en momentos importantes de la vida de la gente. A veces una separación puede ser importante, ¿no?</p><p><b>—También has acompañado parejas muy enamoradas de infidelidades. Has estado en todas...</b></p><p>—Uno ha entrado en la vida de todo el mundo. Bueno, yo no tengo la culpa. ¿O sí? No lo sé.</p><p><b>—¿Te cuentan anécdotas?</b></p><p>—Sí. Siempre. Hubo una vez algo que me afectó muchísimo. Una fan que yo tenía hacía unos años era muy jovencita y falleció. Y antes de fallecer les pidió a sus padres que la enterraran con todos mis discos. Y dije: “¿Cómo puede ser que sea tan importante para alguien?”. Esas cosas me afectan mucho.</p><p><b>—¿Qué te pasaba las primeras veces que escuchabas en la radio una canción tuya?</b></p><p>—Me emocionaba mucho. Me sigue emocionando.</p><p><b>—¿Con qué tema fue?</b></p><p>—”Esa chica es mía”.</p><p><b>—Es la que la canción que lo cambia todo.</b></p><p>—Sí. Ahí pensé: “Bueno, se cumplió mi sueño”. Porque claro, yo cantaba con las orquestas y luego estuve cinco años cantando jingles para radio y televisión. Surgió la posibilidad de empezar a hacer unos demos y en uno de esos demos estaba “Esa chica es mía”. Y de pasar a llamarme Josep Capdevila, mi verdadero nombre, a Sergio Dalma, fue una serie de cambios, y decir: “Bueno, ¿y ahora qué pasará?”. Pero cada vez que saco un nuevo trabajo y suena en la radio o la gente la canta por primera vez en los shows, me sigue emocionando. Y recuerdo de ir por la calle y escuchar que a lo mejor alguien cantaba ese jingle, y yo decía: “¡Qué bueno! ¡Están cantando mi jingle pero no saben que soy yo!”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UBQNG5RITZFWRIXCDUZRVKILIA.jpg?auth=dafcf635bfb45620821b50bf6d91f7f889578643ff7852e2c3bc540ff5b7197a&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Sergio Dalma se presenta hoy en el Movistar Arena (Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>—¿Sobre qué hiciste jingles?</b></p><p>—De todo: ropa interior, refrescos. Los hacía en catalán y en castellano.</p><p><b>—¿Hiciste jingles de políticos?</b></p><p>—Hice de algún partido político. Más que nada de bulto, de coros.</p><p><b>—Cuando empezaste a cantar, ¿te daba miedo el escenario?</b></p><p>—Y ahora todavía...</p><p><b>—¿Todavía?</b></p><p>—Es increíble. Creo que es por un respeto tan grande que uno tiene hacia el público y hacia sí mismo: tú tienes que salir allí y siempre dar el máximo de ti, el 100%. A veces tengo ese defecto: ser demasiado exigente.</p><p><b>—¿Te acordás el peor show de tu vida? A todos nos sale mal a veces...</b></p><p>—Creo que nunca ha habido un show que digas: “¡Qué horror!”.</p><p><b>—¿Nunca te quisiste ir, por lo menos?</b></p><p>—No. Y me han tirado de todo... Tomates, piedras, ropa interior. Si te digo la verdad, prefiero la ropa interior, que duele menos... Pero así fue.</p><p><b>—¿En qué situación?</b></p><p>—En los inicios, en España, cuando se hacían conciertos y muchos eran gratuitos: no había esa costumbre de pagar un ticket para ir a un show. Y claro, ahí entraba todo tipo de público. Y tiraban de todo. Pero bueno, todo es un aprendizaje.</p><p><b>—”Esa chica es mía” va a estar en todos los shows en Argentina, porque si no la gente no te va a dejar retirar...</b></p><p>—Y también “Bailar pegados”, “Galilea”, “El mundo”. Hay canciones que nunca he podido dejar de cantar.</p><p><b>—¿Te hartaste alguna vez de ellas?</b></p><p>—No. Sería muy injusto esquivar cantar estas canciones porque son mi esqueleto. ¿Qué es lo que pasa? Que con los años las interpreto de otra manera. Y son tan actuales como las de este último trabajo.</p><p><b>—¿Pero nunca dijiste: “Basta, no me pidan más ‘Bailar pegados”?</b></p><p>—No. Es que yo me sigo emocionando cantándola porque se crea una comunión con el público que es inexplicable. Notas el brillo de la gente cantando y dices: “¿Qué tendrá esa canción que ha enganchado tanto?”. Cuando yo la estaba grabando, ni mucho menos me imaginaba que podría tener esa trascendencia. Y los directivos de la compañía dijeron: “Oye, vamos a ver si llega a representar a España en el Festival de Eurovisión, en el 91″. Yo dije: “¡Están locos! ¿Cómo van a presentar esto si me van a decir que no?”. Tuve la oportunidad de ir con esa canción y hubo un antes y un después en mi carrera, con esa participación y con esa canción.</p><p><b>—¿Pero mientras la grababas, no pensaste nunca que eso podía suceder?</b></p><p>—Eso nunca se sabe. Además, yo no tengo muy buen olfato. A veces me dicen: “Oye, ¿con qué sencillo salimos con este disco?”; “Con este”. Y me dice: “No, no, Sergio, déjalo ya. Nosotros nos encargamos...”.</p><p><b>—Tus amigos, tu gente querida, tu pareja, ¿te piden en la intimidad: “Cántame”?</b></p><p>—No, ya no. Fuera del escenario soy poco cantante. No canto mucho. De hecho, hubo una época que ya dejé de ir a las bodas, a los matrimonios. Tengo una anécdota. Una vez voy a una boda y claro, la gente ya había bebido: “Bueno, cántate algo”. Y dije: “Yo tengo el auto estropeado y tú eres mecánico, ¿y yo digo ‘Arréglame el auto’? No, no”. Pero si yo voy a un sitio y me siento a gusto, sin que nadie me pida, luego salgo y canto. Pero porque no tengo esa obligación. Y me siento a gusto, ¿sabes?</p><p><b>—¿A la hora del amor, tampoco?</b></p><p>—No, sería imposible. Incluso no puedo escuchar música si tuviera que... Porque por deformación profesional, tu cabeza se te va a lo que estás viendo.</p><p><b>—¿Pero te han pedido “Cántame un poquito”?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y decís que no?</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Qué temas sociales te interpelan? ¿Qué cuestiones te importan y te atraviesan?</b></p><p>—Bueno, el maltrato infantil que está habiendo. Yo me pronuncié el 8M, pero a diario: tengo un equipo que todas son mujeres y yo quiero ser una más, porque en ese aspecto se ha avanzado pero se tiene que seguir avanzando. Cumplí 60 años y ahora ya lloro hasta con los con los anuncios de la tele, estoy como muy sensible. Pero me gusta esa sensibilidad: creo que se echa en falta hoy en día. Quizás estamos tan abstraídos con las redes sociales y hace falta eso: mirarnos más a los ojos y ser un poco más sensibles, creer un poco más en el amor.</p><p><b>—¿Cómo nace esa colaboración con la Konga en “Yo no te pido la luna”?</b></p><p>—Eso fue muy divertido. Cuando pisé Argentina por primera vez, hace 30 y pico de años, la primera ciudad que visité fue Córdoba. Y me sorprendió el movimiento del cuarteto: me encantó. Pero nunca estuvo la posibilidad de hacer nada. Y cuando llega ese ofrecimiento de la Konga, dije: “¡Por supuesto que sí!”. En ese aspecto soy como muy loco: “Venga, vamos a probar, sin que nunca pierdas tu estilo y tu esencia”. Y lo pasé muy bien. La gente lo recibió bien. Y ellos son bárbaros.</p><p><b>—Seguidoras y seguidores: ¿se te han enamorado mucho? ¿Te han declarado mucho su amor?</b></p><p>—En muchas radios hay gente que me espera. Mira, yo estuve 15 años sin pisar la Argentina porque entré en una compañía discográfica que no contaba conmigo. Y después de tantos años entro a formar parte de una nueva compañía y sacamos “El mundo” en la tira de <i>Dulce Amor</i>. Y volví otra vez a la Argentina. ¡Tú sabes lo que era llegar al aeropuerto y reencontrarme con aquella gente que, 15 años antes, me había despedido en ese aeropuerto! Fue de no creérselo... ¡Esa fidelidad del público! Porque con la música, la gente va cambiando de gustos y te deja. Pero yo tuve un público muy muy muy fiel durante todos estos años.</p><p><b>—¿Nadie que haya cruzado la línea y se haya obsesionado, volviéndose un problema?</b></p><p>—Hubo una vez, cuando yo estaba casado con la mamá de mi hijo, que una persona estaba como obsesionada. Y nos tuvimos que alejar un poco porque había ahí un poco de violencia en esa persona.</p><p><b>—¿Qué hacía?</b></p><p>—Una vez detectaron que tenía un arma blanca, y a lo mejor hubiera podido hacer algo. Fue un poco grave. Pero normalmente, no: la gente siempre ha sido muy respetuosa y cariñosa. Creo que recibes lo que das y siempre he intentado eso: ser cariñoso con el público. Porque si ahora estoy aquí sentado, después de 35 años, también es porque ellos han estado ahí.</p><p><b>—¿En ese momento hicieron la denuncia?</b></p><p>—Sí, sí, hicimos. Y por suerte se desvaneció. Pero a veces da miedo porque nunca sabes hasta qué punto esa obsesión se puede convertir...</p><p><b>—Durante un show, ¿puede pasar que alguna vez te enganches con un determinado público y le digas al equipo: “Sigamos un poquito más”?</b></p><p>—Alguna vez pasó. En España, ya habíamos terminado, la gente se estaba yendo del show y los técnicos estaban desmontando los cables y todo. Y le digo al pianista: “¿Cómo era esa canción que hicimos en la prueba de sonido?”. Salimos, nos animamos, y empezamos a tocar a piano y voz. La gente no entendía nada y volvía a entrar. Fue muy divertido. Luego lo hicimos en dos o tres shows.</p><p><b>—Porque hay algo, como un código establecido: el artista canta una cantidad de temas, se despide, y nosotros pedimos “¡otra, otra, otra...!”.</b></p><p>—Pues mira, acabas de decir algo muy importante: muchos de los artistas de la nueva generación no hacen el bis. Y yo soy partidario del bis. Es bonito.</p><p><b>—¿Tenés amigos en Argentina?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿También son músicos?</b></p><p>—Tengo muy pocos amigos músicos. Tengo pocos amigos de la industria. Me llevo bien con todo el mundo, pero decirle a alguien “amigo”... Eso es algo muy grande y muy importante.</p><p><b>—¿Qué le decís a ese chico que a los 16 empezó con la orquesta, que siguió con los jingles, y que un día se escuchó en la radio con “Esa chica es mía”?</b></p><p>—Bueno, ese era un loco que salía al escenario. Yo cantaba en salas de fiesta un lunes y a lo mejor eran dos o tres parejas en esa sala. Pero salíamos a cantar con ilusión, como si fuera delante de un estadio. Y ahora a veces salgo, estoy delante de un estadio, y digo: “Piensa que vas a cantar para esas dos o tres parejas”.</p><p><b>—¿La ilusión está?</b></p><p>—Intacta. Vivo de la ilusión y de la emoción.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AAYHEK7YXZCX7GK3DCZWFDU7KI.jpg?auth=5b8584ba36b9998db901d9cbeefcc22d12cb38f5aa266da3039bd6a7238e5d6c&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela Teicheira</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Luca Martin: “Me encantaría abrazar a mi yo de 15 años y decirle ‘créetela un poco, no pasa nada’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/03/16/luca-martin-me-encantaria-abrazar-a-mi-yo-de-15-anos-y-decirle-creetela-un-poco-no-pasa-nada/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/03/16/luca-martin-me-encantaria-abrazar-a-mi-yo-de-15-anos-y-decirle-creetela-un-poco-no-pasa-nada/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El hijo de Nancy Dupláa y Matías Martin tiene ya 24 años y reconoce que hoy, cuando ve videos de su adolescencia, piensa que no estaba tan gordo ni tan feo como había asimilado. "Hay algo que aprendí en los últimos dos años: toda la gente con la que estuviste lo hicieron por lástima", dice. Su participación en la obra "Sex", la bisexualidad, la relación con sus padres y su vínculo con Pablo Echarri]]></description><pubDate>Sun, 16 Mar 2025 03:31:26 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Uno cuando se separa busca encontrar algo que le estaba faltando. En mi experiencia, estar de alguna forma cómodo conmigo mismo”, afirma <b>Luca Martin</b>, quien hace cuatro meses terminó una relación y aprendió a soltar inseguridades tanto en el teatro como en su vida privada. <b>“</b>Uno va creando paredes alrededor de las cosas que cree que son buenas o complicadas para uno mismo. Más cuando uno no se considera atractivo”, explica.</p><p>Aceptar su propio valor fue un proceso. <b>“</b>Hay algo que aprendí en los últimos dos años, que no toda la gente con la que estuviste lo hizo por lástima. Tenés un atractivo, levantás a gente específica”, reflexiona el actor de 24 años. Hoy responde a todo y defiende sus ideales, pero tuvo que aprender a convivir con la exposición desde antes de nacer.</p><p>“Todo el mundo cubría mi nacimiento como si fuese un tema de interés público”, recuerda el hijo de <b>Nancy Dupláa y Matías Martin. </b>“No encontré el diario de mi nacimiento, pero muchos de antes y después, y fotos mías con el plan: ‘¿Será el hijo de Pablo?’ Y sí, soy idéntico a <b>Pablo Echarri</b>. Soy re el hijo de<b> Pablo Echarri.</b> Genético, muchachos”, dice con humor sobre la polémica en torno a la separación de sus padres.</p><p>Se considera parte de una generación “frágil” que expresa sin miedo sus emociones, y por eso es inflexible con los haters cuando atacan lo más sagrado para él: su familia. “Si venís a hablar mierda de mis viejos, te voy a bloquear”, sentencia con firmeza. Luca no se guarda nada y en esta charla con <b>Infobae</b> comparte incluso sus experiencias más íntimas, divertidas y vergonzosas, como cuando fue encontrado in fraganti viendo porno. Para él, hablar de sexo no es un tabú, sino algo natural que forma parte de su vida diaria.</p><p>“Me encanta <i><b>Sex</b></i><b>, </b>es un proceso y una experiencia que siempre quise hacer”, dice sobre la obra de <b>José María Muscari</b>. Su participación lo llevó a enfrentarse con sus miedos y a derribar prejuicios. “En <i>Sex</i> hablo de inseguridad. Tengo un monólogo sobre eso. Todos sufren de inseguridad de alguna manera, y fue difícil para mí aceptarlo”, cuenta sobre su experiencia en el espectáculo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BIMQ6SKUXZAAFBBJUVHDFRVWOY.jpg?auth=010a758f3e91593ff3e2ef4c8683ce7a26fd257d5287dacaf12e41d8cdb9d15e&smart=true&width=1080&height=1080" alt="La visita de Matías Martin a Sex, junto a Luca Martin y José María Muscari." height="1080" width="1080"/><p><b>—¿Cómo andas con Sex?</b></p><p>—<b>Me encanta</b><i><b>.</b></i> Es un proceso y una experiencia que siempre quise hacer. Me permite hacer teatro, cantar, hablar e interactuar con gente talentosa. Estoy muy contento.</p><p><b>—Y cuando salís del teatro, ¿cómo salís?</b></p><p>—Cansado. Es un show que requiere mucha energía. <b>Tengo suerte de que el equipo con el que trabajo es divino</b> y siempre salimos a tomar una cerveza y charlar.</p><p><b>—Te separaste.</b></p><p>—Hace cuatro meses. Uno cuando se separa busca encontrar algo que le estaba faltando. <b>En mi experiencia, estar de alguna forma cómodo conmigo mismo. </b>Creo que en combinación con <i>Sex </i>y haber abierto este espacio de poder salir más al mundo, estoy más cómodo.</p><p><b>—¿Por donde pasaba esa incomodidad?</b></p><p>—Uno va creando paredes alrededor de las cosas que cree que son buenas o complicadas para uno mismo. Más cuando no me considero atractivo. <b>Hay algo que aprendí en los últimos dos años, que</b> <b>no toda la gente con la que estuviste lo hicieron por lástima</b>. Tenés un atractivo, levantás a gente específica.</p><p><b>—Nadie levanta a todo el mundo.</b></p><p>—Es aprender un poco eso: relajarse, soltarse, darse cuenta. <b>Si le gusto a alguien, es porque soy yo. Hay que disfrutar el momento en el que estás con alguien porque no dura para siempre.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/L5NKLUHLTRE3LEDCVFIRHB5FKI.jpg?auth=d39d24ecd276f77afa59ffd145da9e9abc80491b96cd9aa52a0e0f5acaa7fd58&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Luca con su papá, Matias Martin." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Trajo sufrimiento esta sensación en algún momento?</b></p><p>—Si, obvio. En <i>Sex </i>hablo de inseguridad. Tengo un monólogo sobre eso. <b>Todos sufren de inseguridad de alguna manera, y fue difícil para mí aceptarlo. </b>Viene de lo que viviste en tu infancia y en la vida, pero lo importante es no dejar que eso te detenga.</p><p><b>—Es muy interesante lo que contás, porque desde un lugar prejuicioso, uno podría pensar que con lo copados que son tu mamá y tu papá, eso pudo allanar ciertas inseguridades.</b></p><p>—Todos somos criados de manera diferente. Los mejores papás del mundo también tienen sus momentos en los que te tienen que cagar a pedos porque te mandaste una cagada. <b>Fui el primer hijo de una pareja que no estaba junta, tuvieron que aprender muchas cosas conmigo, y yo aprendí con ellos</b>. Principalmente con situaciones de la infancia. Me acuerdo cómo era ser niño y no saber qué te gusta. Pero con el tiempo aprendí a relajarme con esas inseguridades sobre qué me pasa, qué quiero.<b> Aprendí a decir: “viví lo que quieras vivir”. Si te querés enamorar, enamórate. Si querés salir con alguien, salí, no te detengas.</b> El síndrome de ser bisexual, que a veces no sabés exactamente qué querés.</p><p><b>—¿Te gusta hablar de sexo?</b></p><p>—No me incomoda. Me relaja.</p><p><b>—¿Hoy estás con ganas de qué?</b></p><p>—<b>Con ganas de no juzgarme, de estar con quien quiera estar.</b> Que combine con quien pueda tener buen sexo y tiempo libre. No diría que lo estoy buscando, sino que lo estoy viviendo. No busco nada estricto, solo <b>sentirme bien con alguien que también quiera sentirse bien.</b></p><p><b>—Mencionaste que naciste en una casa con papás que estaban separados. ¿Jodió en algún momento eso?</b></p><p>—No. La separación es lo mismo. Fue más por la tormenta mediática que te enterás después cuando vas creciendo. <b>Todo el mundo cubría mi nacimiento como si fuese un tema de interés público.</b> Recuerdo momentos donde los medios me parecieron desagradables, como cuando secuestraron al papá de mi padrastro.</p><p><b>—Todos vamos a buscar el diario del día de nuestro nacimiento, pero en general no aparecemos.</b></p><p>—Yo estoy. No encontré el diario de mi nacimiento, pero muchos de antes y después, y fotos mías con el plan: ¿Será el hijo de Pablo? Y sí, soy idéntico a Pablo Echarri. Soy re el hijo de Pablo Echarri. Genética, muchachos.</p><p><b>—Banco mucho el “mi padrastro”, “madrastra” y en general tienen una connotación negativa.</b></p><p>—Totalmente. Toda la vida lo dije cariñosamente. <i>Disney </i>distorsionó la palabra ‘padrastro’ y ‘madrastra’ y la aplicó mal. Yo le digo Pablo, Palito, a veces pa. Lo conozco desde que nací. <b>Mi padre genético siempre será mi papá, me dará más lecciones y estará ahí, pero Pablo siempre estuvo también.</b> Para mí, un padre es quien te ve en tu peor momento, llorando o enojado, y elige acompañarte. Me ayudó con matemática y a andar en bicicleta, igual que mi papá.</p><p><b>—¿Y Natalia (Graziano) cuando estaba con tu papá?</b></p><p>— Siempre la tengo en mi corazón a Nati. Tuve una onda más distante, porque somos diferentes. Yo soy más caótico, ella más ordenada. Siempre tuve la confianza de escucharnos y hablar. <b>Me acuerdo vívidamente los viajes a Miami o Disney, que nos quedábamos charlando horas.</b></p><p><b>—¿No quedó vínculo post separación?</b></p><p>—Un hola, un besito. Feliz cumple, felicidades. Me escribió por <i>Sex</i>. <b>Es divina.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OEODWBEUDRG2NOSLMRUAIPFXAU.jpg?auth=1c8cb0cb5694d049fcc3ca35ad190e0fbe6df66b0cb32f675ad986420cb4c01d&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Luca con Nancy Dupláa y Pablo Echarri." height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Cómo es el vínculo con tus hermanos?</b></p><p>—<b>Súper bueno</b>. Con algunos me llevo menos porque los veo menos, pero con Morena y Alejo es diferente. Alejo es un charlatán, le encanta hablar de todo, la música, el rap, el cine y YouTube, así que con él hablo horas. Con Morena hablamos de política, le gusta que le muestre películas, así que siempre las vemos juntos. Con Julián comparto videojuegos y música, y con Mía, charlas y risas. <b>Con todos me cago de risa.</b></p><p><b>—¿Sos fan de tu mamá?</b></p><p>—La amo a mi vieja. Es fundamental no solo porque es mi mamá, sino por todo lo que hace: me cuidó, me acompañó, me leía antes de dormir, me duchaba, me daba ropa y comida.<b> Mi vieja fue una gran madre soltera, igual que mi papá fue un gran padre soltero. </b>Ambos estaban infelices románticamente, pero decidieron seguir cuidándome, porque soy el amor más grande de sus vidas. Los respeto mucho como gente del medio, a mi vieja como artista y a mi viejo como periodista.</p><p><b>—¿Cuál fue el peor dolor de cabeza que les diste?</b></p><p>—<b>Todos los momentos que tuve que lidiar con cosas de la escuela. </b>Principalmente llevarme materias y tener que estudiar. Yo aparte de tener dislexia y un déficit de atención bastante grande, tengo un problema muy grande con los números. El tema era volver y que me ayudara Pablo. Él tampoco entendía un carajo. Estábamos los dos frustrados con los cuadernos de matemática, él enojado conmigo y yo con él, tipo un ida y vuelta de “pero ¿cómo es?”, “no sé, no sé”. Dos boludos. Mi vieja seguro se comió unos grandes dolores de cabeza también.</p><p><b>—Nunca te metiste en ninguna picante en la adolescencia. ¿Te agarraste a trompadas?</b></p><p>—No que sepan mis viejos. Me agarré a tirones con algún que otro ex. Un desacuerdo con alguien medio agresivamente.</p><p><b>—¿Sos difícil?</b></p><p>—Soy bastante difícil. Y más que difícil, no suelto.<b> No voy a dejar que me digas algo y yo quede como el boludo que te lo dejó pasar.</b> Si alguien te dice algo que no te gusta, se lo tenés que decir.</p><p><b>—No era una situación de boliche de agarrarte a piñas.</b></p><p>—Tuve discusiones, pero nunca a las piñas. <b>Alguna situación con homofóbicos sutiles</b>. Estás con alguien y decis “che, este tipo no para de tirar comentarios”, y ahí soy el que empieza el pleito. Sabés que te están buscando cuando te tiran el “¿Cómo qué me pasa?”.</p><p><b>—De esa relación que tuvo un final, o una situación difícil, pudiste salir a tiempo.</b></p><p>—Sí. No fue una relación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T56POGPJ3FCVTJAJ7UWUELFGGQ.jpg?auth=2e69be085a2e608df857f8bfb5172fad5705b1b0648c60a23b51230ecdd31317&smart=true&width=1080&height=1350" alt="Luca Martin en Desayuno Américano." height="1350" width="1080"/><p><b>—¿En </b><i><b>Sex</b></i><b> conociste a alguien en el público?</b></p><p>—<b>Tuve alguna que otra experiencia con alguien del público</b>. Me escriben después. Una chica en un momento me encaró, fue gracioso. Me dice: “Estoy casada pero solo hace un mes”. Si no me decía que estaba casada capaz me interesaba, pero era como que no, perdóname, pero no. Me vas a hacer sentir feo en el alma. Cero códigos tenés que tener para hacer algo así, creo yo.</p><p><b>—¿Qué le pareció </b><i><b>Sex </b></i><b>a tu papá?</b></p><p>—Se divirtió mucho. Entró con sorpresa total, sentándose justo cuando empezó el show. Llegó en el momento perfecto y vio toda la locura, la rareza. Salió sin parar de hablar, se acordó de los monólogos. Eso me hizo muy feliz.</p><p><b>—Hay algo del respeto artístico ahí, ¿no?</b></p><p>—Total. Nunca lo había visto, obviamente por el prejuicio. De hecho, Jose (Muscari) le preguntó: “¿Qué pensás que es, el prejuicio?” Y mi viejo, sabiamente, le dijo: <b>“La gente no sabe a veces qué es. Lee </b><i><b>Sex</b></i><b> y puede ser cualquier cosa”</b>. La gente piensa que es como un striptease. Es diferente. No solo la música y la vibra del lugar, sino nosotros, los performers.</p><p><b>—Es una experiencia.</b></p><p>—Queremos mostrar que acá estamos todos representados.<b> Somos gays, bisexuales, hetero </b>o lo que quieras ser. Todos los cuerpos valen.<b> </b>También dejamos la lección de las locuras del porno, porque <b>nuestra generación está criada por el porno. </b>El sexo es para disfrutarse.</p><p><b>—Con consentimiento todo.</b></p><p>—<b>La base de una buena experiencia sexual es el consentimiento</b>. Que todos estemos de acuerdo y queramos jugar.</p><p><b>—Me dijiste recién que son una generación criada por el porno. ¿Te encontraron tus viejos en alguna situación?</b></p><p>—Sí. Qué vergüenza. <b>Sexual nunca</b>. Una vez estaba en la cama con una chica, besitos y tapados viendo una película. Mi vieja entra y toca la puerta pensando que estoy solo, haciendo una voz cómica que hace a veces en plan mamá, y yo digo: <b>“Mamá, estoy con alguien”</b>. “Perdón, perdón”, se escucha del otro lado. Ya está. Nos reímos los dos.</p><p><b>—Ella imaginó una situación mucho más avanzada.</b></p><p>—Ella se habrá imaginado una pintura horrible. Después le conté.</p><p><b>—¿Esa fue la única?</b></p><p>—De sexo, sí. <b>Me han descubierto viendo porno en algún momento, </b>pero me parece que a todos los pibes de mi generación los han agarrado mínimo una vez. Una vez me descubrieron en mi cuarto con la laptop. No me acuerdo cuántos años tenía, pero era chico. Mi única solución fue cerrar la computadora en plan de hombre sospechoso.</p><p><b>—Qué momento.</b></p><p>—Me acuerdo de morirme de vergüenza por un mes. Mi vieja me dijo todo mal. <b>Al día siguiente, Pablo me dijo: “No da, loco, no está bien”.</b> Y después no pasó nada. No podés usar la computadora un mes o un par de semanas. Hoy en día sería imposible de hacer como castigo. Antes era más normal. No había cagada a pedos, era como “estamos decepcionados, no enojados”.</p><p><b>—¿Qué edad tenías vos?</b></p><p>—Diez, once. Un chico. No es que estás viendo porno para masturbarte, lo ves porque es como: “¿Qué es esto? No lo entiendo”.</p><p><b>—Ahí automáticamente tu mamá le dijo a Pablo: “Andá a resolver esta situación”.</b></p><p>—Al día siguiente tenía una fiesta de disfraces. Pablo me dice: “Escuchame…”. <b>Mi viejo después me cagó a pedos en casa.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SLRSBPYCEVHTNA2RP6V7LFD2OI.jpg?auth=45fa4ba984d11c41317ca0521f04bcc71dec8e8ee6ec8ae764f762003f0d34ac&smart=true&width=2048&height=1151" alt="Luca Martin en Infobae con Tatiana Schapiro (Candela Teicheira)" height="1151" width="2048"/><p><b>—¿Quién es más cabrón, tu mamá o tu papá? ¿O Pablo?</b></p><p>—No, Pablo es más cabrón. Me lo pegó, pero ni siquiera cabrón de pelotudeces. En plan de algo social, importante. Somos de enojarnos de la misma manera. Lo bueno es que siempre tiene esa capacidad en su ira, como un monje.</p><p><b>—¿Qué te pasa a vos cuando atacan a alguno?</b></p><p>—Nunca voy a estar a favor de los medios o figuras hablando cosas negativas de alguien que me importe, como mi vieja o mi mejor amigo. Tengo un tema con la integridad de la gente que quiero. No tengo los mejores valores, pero si me importas de verdad y estás hablando mierda de esta persona, me voy a enojar.</p><p><b>—¿Y el hate en las redes hacia ellos?</b></p><p>—Está dado. Yo bloqueo mucho. <b>Si venís a hablarme mierda de mis viejos, te voy a bloquear</b>, porque no estás hablando de mi.<b> </b>Soy un egocéntrico total.<b> </b>Si me vas a atacar en redes, atacame a mí. Yo soy duro, pero atacarme con mis viejos...</p><p><b>—¿Duele como hijo cuando a ellos los bardean?</b></p><p>—<b>Para este punto no</b>. Cuando era chico un poco porque no lo entendés.</p><p><b>—¿El ego ayudó para sostenerse siendo hijo de gente tan famosos?</b></p><p>—<b>El ego siempre fue parte de todos, un hermano deforme del orgullo</b>, como el monstruo de Frankenstein. <b>Sirvió para creermela más</b>. El ego está acá, no hace falta que lo pises cada vez que te dicen algo malo, cada vez que pensás un mal pensamiento, elevalo un poco y créetela. Cuando sos chico te golpeas más a vos mismo por las cosas que hacés mal, o las cosas que la gente dice a tu familia o tus viejos. Yo siempre fui más de autocastigarme. El ego siempre fue como un perrito un poco dando vueltas. Y recién ahora es parte de mí.</p><p><b>—Ahora se amigaron.</b></p><p>—Ahora ya está. Es el clip de Rocketman donde Elton John se abraza a su yo de chico. Todos necesitamos ese momento.<b> Me encantaría abrazar a mi yo de 15, 16 años y decirle: “Créetela un poco, no pasa nada”.</b> Veo videos de esa edad y pienso: “No estaba tan gordo, no estaba tan feo, no hablaba tan mal”.</p><p><b>—¿La pasaste mal en ese momento?</b></p><p>—<b>Es terrible cómo uno la pasa peor en la cabeza que en el exterior.</b> El bullying no fue algo que sufrí después de la primaria, solo al principio de la secundaria. Si hablás bien, podés caer bien. Yo supe expresarme con quienes sentía que podían ser bullies. Hoy soy amigo de algunos, y me dicen: “La verdad, estaba en cualquiera”.</p><p><b>—Recien me contaste situaciones en donde vienen a patotear, o hay como una situación de discriminación.</b></p><p>—Eso no es bullying. Eso es un discriminador.</p><p><b>—Y la adolescencia.</b></p><p>—Solo tuve una experiencia de homofobia en mi vida. Hay gente incómoda con tu sexualidad, que se la pasa hablando de “che esta mina tal cosa, esta mina tal otra”. Decís cinco o seis veces que te gustan los hombres, que sos bisexual y “cómo te gusta decir que sos puto”. <b>Con las barbaridades que dijo el presidente, algunos amigos se pusieron a favor de eso. Yo los corto.</b></p><p><b>—¿Angustia, enoja?</b></p><p>—Siento todo lo negativo que se puede sentir, principalmente porque vengo de una generación más frágil, acostumbrada a hablar de sus sentimientos y de cómo se siente. Creo que si no tenés miedo a lo que viene, sos ignorante.<b> Me deprime, preocupa, asusta, y me obliga a cuidar a personas que amo, como gente trans, bi o que no tiene género en su documento. </b>Yo soy una persona que ama tanto a las mujeres como a los hombres, pero la guerra no es solo sobre mí, es sobre todos. Veo gente poco empática. Seguir los estereotipos de una vida “normal”, casarse, tener hijos, jugar al fútbol, se ha vuelto “cool”.</p><p><b>—¿Sentís que esto es algo que está pasando en el mundo? ¿O en Argentina?</b></p><p>—El mundo está en esta. Cada ciertos años, el mundo progresa, las personas cambian. Los hijos se convierten en los gobernantes y, con el tiempo, los hijos de esos hijos creen que lo que sus padres creían es una mierda porque es anticuado. <b>Odiar es fácil. Amar, cuidar, ayudar, acompañar. </b>Todas esas cosas toman un esfuerzo terrible. <b>Y mi generación es vaga ante todas las cosas.</b></p><p><b>—De repente se están cuestionando derechos adquiridos.</b></p><p><b>—</b>¿Porque una mujer trans en realidad es un hombre disfrazado como de un hombre que entra a un baño de mujeres para violar mujeres? Siguen con el mismo argumento de hace 20 años. Es como preguntar, ¿y si me autopercibo una abeja, puedo? Lo que me pasa con estos comentarios del presidente<b> </b>es, ¿bajo la lógica de quién, se puede decir que un violador prefiere disfrazarse de mujer y entrar a un baño de mujer que ir a violar como lo hizo toda la vida? ¿Sabes cuál es el enemigo número uno de los violadores? Un cartel con una mujer dibujada. El presidente no tiene humanidad ni amigos.</p><p><b>—Alguna vez le pregunté a tu mamá y a Pablo, por Morena y por vos, qué pasaba si ideológicamente estaban enfrentados. Si fueran macristas...</b></p><p>—<b>No soy kirchnerista, sé que hablo muy como de izquierda.</b> El problema con la derecha actual es que se volvió ultra derecha, y por ende la izquierda se va al centro. La gente como yo, que fue siempre de extrema izquierda, alejándome del kirchnerismo, Bregman y de cualquier político del país, se da cuenta de que<b> el cambio ideológico está en el individualismo. Ahora es sobre mí.</b> Cualquier político que le prometa a la gente, “vos sos el héroe, el protagonista, tenés la libertad de hacer lo que quieras”, va a ganar. Es mentira decir que solo quiero lo mejor para los demás; también quiero lo mejor para mí. Soy humano, vivo bajo el capitalismo.</p><p><b>—¿Discutís con tus papás de política?</b></p><p>—No, discutir no. Me gusta mucho hablar de política. <b>Obviamente modero más mi discurso con quien sea que esté.</b> Trato de no ser tan agresivo.</p><p><b>—¿Cómo la pasás en el panelismo? ¿Cómo fue el paso por </b><i><b>Desayuno Americano</b></i><b>?</b></p><p>—Me gusta más el panelismo de radio. Aunque hoy en día siempre hay cámaras, prefiero el formato de radio. <b>Me divertí con Pamela</b>, fue un honor, sabiendo que han estado personas más capaces que yo en esa mesa.<b> Trabajar con Vilouta fue muy divertido, lo quiero mucho.</b></p><p><b>—Lei un título en una nota tuya que decías que no llegás a fin de mes.</b></p><p>—No llego a fin de mes. Al 90% de la gente de mi edad le está pasando eso. Yo tengo suerte. Tengo mucha ayuda de mis viejos, tanto social como económica. A veces digo que es un rescate, como una “Carrefoureada”, para llegar a fin de mes. Me endeudo con todo lo demás, y cuando me pagan, pago mis deudas. Pero no me gusta pedir ayuda, especialmente cuando tengo trabajo. No soy millonario, solo gano para mantenerme.</p><p><b>—¿Te puedo ver panelista de un programa de espectáculos?</b></p><p>—Seguro. A este punto no le diría que no a nada. Me gusta la oportunidad de expresarme.</p><p><b>—¿Nos encontramos en </b><i><b>Sex</b></i><b>?</b></p><p>—Nos encontramos en <i>Sex</i>. En ese mundo extraño. Entrar a ese mundo me sorprendió, porque lo veía con prejuicio, con miedo, pensando: “¿qué carajo voy a hacer acá? Soy un oso polar”. Al ver los otros cuerpos, te agarra inseguridad. <b>Pero unos amigos me dijeron: “Basta, loco, ya estás ahí, créetelo”.</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RA7I2KHVIBBOLMGYJRSN3GZ6CQ.jpg?auth=9a1530861a72444ee7aa32edc14f53d74897044be6fa3dec9806773be720317f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Yanina Latorre: “En el ambiente me gusta que me tengan un poco de miedo o respeto”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/03/09/yanina-latorre-en-el-ambiente-me-gusta-que-me-tengan-un-poco-de-miedo-o-respeto/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/03/09/yanina-latorre-en-el-ambiente-me-gusta-que-me-tengan-un-poco-de-miedo-o-respeto/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En una distendida charla con Infobae, contó cómo se prepara para conducir su propio programa en América, “Sálvese Quien Pueda”, a partir del 17 de marzo, a las 19 horas. El nuevo proyecto, en el que promete dejarlo todo, se suma a su programa de radio en El Observador y a su destacado rol en LAM. Además del fuerte año laboral, Yanina Latorre habló de su vida personal, la importancia que le da al sexo en la pareja y su relación con el dinero, entre otros temas]]></description><pubDate>Sun, 09 Mar 2025 04:15:54 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuenta que tiene un sueño recurrente. Y es feo. Con esa palabra lo define, aunque no le otorga la entidad de una pesadilla. <b>Yanina Latorre</b> suele soñar que se queda “sin contenido”. Justo ella, que siempre pareciera tener la palabra justa a su alcance. Justo ella, la que encuentra un argumento donde cualquiera se toparía con un silencio. Justo ella, ¿quedarse sin contenido? Por eso el sueño es “un horror”. Y por si fuera poco, le aporta un desconcierto mayor: <b>“Sueño que la gente no va a prender la tele”</b>. Describe entonces la sensación: “¿Viste cuando sos chiquito y hacés un cumpleaños, que no va a haber ningún invitado…?”.</p><p>Vaya uno a saber qué jugada le ensayará el inconsciente al dormir. Imposible saberlo para quien hizo terapia una sola vez en la vida: al separarse sus padres. “Lloré tanto… -recuerda-. Si no iban a volver, lo tenía que entender. No quiero decir que no creo en la terapia, no digo que no la necesite. Pero estoy bien como estoy”.</p><p><b>—¿Y estas otras terapias alternativas, que cada vez aparecen más?</b></p><p>—¿Como qué? ¿De concha seca? Mi terapia es el vino a la noche. Y trabajar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YYN4SIZ3MNDH3AIMTQMPHMMQ74.jpg?auth=987e123fbca9512cfa8026756fcba6883240b6269a3e602018a62e3cc6102634&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El 17 de Marzo llega salvese quien pueda con la conducción de Yanina Latorre" height="1080" width="1920"/><p>Habrá que creerle. Porque además de su destacado rol en <i>LAM</i> -con Ángel de Brito- y en la radio -El Observador, con Luis Majul-, a partir del 17 de marzo Yanina conducirá su propio programa en América. <i><b>Sálvese Quien Pueda</b></i> irá a las 19 y la acompañarán tres panelistas: Lizardo Ponce, Fede Popgold y… alguien más. Todavía no está definido. Falta. Lo que no faltará en <i>SQP</i> es el contenido. Sueños al margen.</p><p>“El proyecto está buenísimo: me encanta un programa sola, donde yo pueda hablar, que Ángel no me corte el micrófono. Y va a ser de opinión, no de información: <b>un resumen a lo Yanina</b> de los temas del día. De actualidad, pero más virado al espectáculo. Un programa corto, con humor, con gente joven”, adelanta la flamante conductora. “Estoy chocha, estoy contenta. ¡Pero con un miedo!”.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Tengo un exceso de responsabilidad. Da la sensación de que todo me chupa un huevo: el debate televisivo, la pelea y todo eso que no me llega. Pero <b>mi laburo no me chupa un huevo.</b> Y así como en la radio y en <i>LAM</i> lo doy todo, quiero que todo salga perfecto. Entonces, obviamente, tengo miedo.</p><p><b>—Si le pregunto sobre vos a la gente que trabaja en tu equipo, ¿qué me van a decir?</b></p><p>—Soy cero pesada. Cero. Preguntales. No molesto nada. Todo el mundo le dice a mi marido: “Che, te vuelve loco, habla sin parar”. Y yo en mi casa no abro la boca. A las chicas no les dirijo la palabra ni cuando me maquillan. <b>Hablo tanto al aire que después me meto</b> (adentro). Sé delegar porque confío en (la productora) Mandarina, en el equipo, en todo lo que tengo alrededor. Sí soy la que decide último, pero <b>son decisiones que para mí, son de vida o muerte. “¿Qué querés: sillón, escritorio o silla?”, y ahí se me va la vida.</b></p><p><b>—¿Y qué va a ser: sillón, escritorio o silla?</b></p><p>—Voy a tener una parte parada y otra parte con escritorio. Y me falta el tercer panelista. Para mí es de vida o muerte, por eso no lo tengo. <b>Quiero que desde el primer día todo sea perfecto</b>. Y no le tengo miedo a pararme y conducir: quiero que esté bueno el programa, que tenga un buen contenido.</p><p><b>—</b><i><b>SQP </b></i><b>va a necesitar que pasen cosas. Y en Argentina siempre pasan cosas...</b></p><p>—La gente me habla del Wandagate. En las redes un día dicen que me paga Wanda, otro día me paga la China, el otro me paga Icardi. Lo que no entiende la gente es que la novela, yo la hice entretenida. A mí los tres personajes me chupan un huevo.</p><p><b>—¿Alguien te quiso pagar alguna vez?</b></p><p>—<b>Nunca nadie me ofreció plata. Jamás en la vida.</b> Si me ofrecés, corrés el riesgo de que yo lo cuente, porque soy tan honesta que ese tipo de cosas sí las contaría. A mí nunca nadie me tiró los perros: soy un bagre o tienen miedo a que yo lo cuente. Esto existe en el ambiente: <b>me gusta que me tengan un poco de miedo o respeto.</b></p><p><b>—¿Qué le dice esta Yanina a aquella otra que empezó en Twitter?</b></p><p>—No lo puedo creer. <b>No sé cómo llegué hasta acá</b>. Yo creo que fue mi naturalidad. Y que no me lo propuse. Empecé de casualidad. A mí me gusta contar, entretener. Yo te hago un cuentito, como hice el Wandagate: necesito hablar con todos, y ponerle sal y pimienta, y que el otro tenga ganas de seguir escuchándome. De chicos, a mis hijos les contaba cuentos que me los inventaba. Bueno, acá no invento información, pero floreo. Y todo el mundo termina hablando como yo hablo. <b>Gracias a esa tuitera, acá estoy, amor.</b></p><p><b>—¿Y a la niña que fuiste, qué le dirías?</b></p><p>—Soy la misma. Lo único, <b>de chica era reprimida y gracias a Dios pude salir de la represión.</b> <b>Soy de la época de la Dictadura, fui a un colegio de monjas en Belgrano donde todo era un pecado</b>. Y me liberé: liberé los mandatos, liberé el no poder ser, el no poder decir. Las monjas no te dejaban vivir, todo era de puta. Yo fui muy reprimida, muy concha seca, por eso uso tanto el término y lucho contra eso. Todo era el deber ser: las vacaciones, casarte, tener dos pibes… Yo hice esas cosas. Pero un día me liberé. Y empecé a hablar y a ser yo.</p><p><b>—¿Pero fue una infancia linda?</b></p><p>—En mi casa sí. El tema es que yo no quiero volver a esas amigas, a esos grupos en los que tenías que no ser vos para pertenecer. Cuando era chica no me quedaba otra que ir al colegio al que mi mamá me mandó y fumarme esas minas de los seis a los 17 años. Una sola me quedó.</p><p><b>—¿Es liberador decir todo?</b></p><p>—Todo, todo, todo, porque yo ya era así y ellas me criticaban. <b>Creo que les molestaba mi personalidad porque hubieran querido ser como soy yo</b>: que digo, que discuto, que peleo. Cuando creo que tengo razón, yo te peleo hasta la muerte.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4NBSP2HDUJAMNOTNM4GJK4YQOE.jpg?auth=541be6413a65de19c894a8b9b07b319ccd8ba9347ff03b24536e37fe7f460b39&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Yanina Latorre: "Diego es mi compañero de vida, mi marido, mi novio, mi amigo"" height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Con Diego Latorre también?</b></p><p>—No, con Diego no peleo. <b>Diego es mi compañero de vida, mi marido, mi novio, mi amigo.</b> Diego y yo somos un proyecto de vida.</p><p><b>—¿Te sigue gustando?</b></p><p>—Sí, me encanta. <b>Nunca le metí los cuernos. </b>No por buena, sino porque me gusta él. Y porque así como estoy, estoy bien.</p><p><b>—¿Nunca tuviste ganas?</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Oportunidades?</b></p><p>—No. <b>Prefiero masturbarme</b>.</p><p><b>—¿Seguido?</b></p><p>—Y… a veces me masturbo.</p><p><b>—¿Tenés juguetes?</b></p><p>—Sí. Antes los usaba, ahora ya no. Mis compañeras de colegio no se tocaban y así terminaron: no salieron del Facebook. Uno tiene que disfrutar de la vida, gozar, gratificarse. Y si no te conocés, si no te autosatisfacés vos, no te puede satisfacer nadie.</p><p><b>—¿Algún truco que le quieras dar a la gente?</b></p><p>—Odio cuando dicen “el bidet”. Los dedos son hermosos. Y aparte cada mina encuentra el orgasmo de manera diferente.</p><p><b>—¿El sexo con tu marido hoy es importante?</b></p><p>—Mucho mejor que al principio. Después de 30 años, esas que te dicen que el 90% de la pareja es sexo… <b>El 90% de la pareja es bancarlo, reírte, charlar, comunicar</b>. Nuestra vida fue cambiando: yo hoy estoy en un lugar popular y en un tema laboral muy fuerte, que Diego ya lo pasó cuando era jugador. Y <b>Diego ahora supo ser el marido de Yanina</b>. Eso es lo que más me hace amarlo, porque hay tipos que el ego… Hay Icardis que quieren que no trabajés, que no vayas a <i>Bake-Off</i>, como decía Wanda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TYGUN5KTQVCGBOY7MYR4FTCA44.jpg?auth=29183c7ae9c5eea09a44df47366c5d4b7195eff9a929477037ace28f470f6bf1&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Yanina Latorre: "Primero soy madre y después persona"." height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Diego se bancó ser el marido de Yanina?</b></p><p>—Sí. Respeta lo que trabajo, lo que gano, que no esté nunca, que llegue retarde, a las 23, de malhumor. Y él me espera y me persigue. Abre una latita de atún. Y sí, sabe ser el marido de Yanina.</p><p><b>—¿La plata te importa?</b></p><p>—Sí. Un montón. <b>Soy reambiciosa. Trabajo por plata: me encanta lo que hago, pero si no me pagaran bien me quedo en mi casa.</b> No soy barata. Le doy muchísimo valor al dinero. Y me gusta gastar, pero más me importa guardar.</p><p><b>—¿Y sos buena invirtiendo?</b></p><p>—No soy mala. Soy contadora pública y estoy con esto desde que me casé con Diego: le manejé todo a él y creo que aprendí. Y un poco los estoy guiando a mis hijos. <b>Dieguito me parece el más vivo de la familia y el más ambicioso, porque Lola y Diego padre son bohemios</b>. Yo de bohemia no tengo un pelo. Yo te mato por diez centavos.</p><p><b>—¿Vos negociás tus contratos?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Tenés claro lo que valés?</b></p><p>—Sí. Tengo reclaro lo que valgo y lo que genero. Y lo respeto un montón. Al aire yo lo doy todo.</p><p><b>—¿Cuál fue la mayor pelea que tuviste con tus chicos?</b></p><p>—No somos una familia peleadora. Con Lola si me enojo: porque llegó tarde, porque no me avisó, porque está el cuarto desordenado. Y me pide disculpas. A Dieguito me cuesta más retarlo porque tiene mi mismo carácter, entonces se me para de manos.</p><p><b>—Se te cae la baba con tus hijos.</b></p><p>—Primero soy madre y después persona.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NRKFM73WFVBDZLWHQ534TAZDUQ.jpg?auth=2d7f7b82492e11376188f3935adf14001a7d6c0b2d942ab327b74974718f583d&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Yanina y Diego con Lola y Dieguito bebé." height="1920" width="1920"/><p><b>—Cuando llegue el momento, ¿estás dispuesta, así como Diego fue el marido de Yanina, a ser la mamá de Lola y Dieguito?</b></p><p>—Sí. Para mí, primero es Lola… Las veces que estuvo en la tele o en el <i>Bailando</i>, nunca me subí, nunca hablé, nunca le hice una previa. A Dieguito no le interesa la vida popular; él va por otro camino. Lola sí. La reina de la casa, la diosa, es Lola. Me escribe al aire:<b> </b>odia que me peleen. Y las odia: me dice “esa que no sé qué”, y empieza a darle a la otra. Le digo: “Tranquila, me la como en dos panchos”. Cuando llego a mi casa están todos así, que les sale el fuego por los ojos. Pero yo, cuando se apagó la cámara… Es un show. Me encanta generar ese conflicto.</p><p><b>—¿De qué no hablás al aire? ¿En qué tema decís: “Acá no entro”?</b></p><p>—<b>No doy información sensible en cuanto a niños: nunca hubiera pasado los audios ni los chats de los hijos de Wanda. </b>Los tengo desde el primer día, Wanda me los dio para que los pase, y se tuvieron que filtrar por otros periodistas. Ese es mi límite: el sufrimiento de los chicos. Ahí no me meto.</p><p><b>—¿Y si tenés una primicia sobre algo de salud?</b></p><p>—La doy, sí. Hay cosas que son mucho peores que dar una primicia de salud.</p><p><b>—¿Embarazos?</b></p><p>—Le pregunto a la embarazada cuando me entero y lo cuento a partir de los tres meses, pero le pido por favor que me lo guarde para mí y que me deje dar la primicia. No es que la amenazo: <b>no creo ni en la amenaza, ni en la extorsión</b>. Y siempre que me entero algo, lo aviso.<b> </b>Y <b>no rompo familias</b>. Cuando me enteré lo de Nicole Neumann con Cubero y que tenía un amante, hasta que no estuvieron separados y lo supieron todos, no lo hablé. Igual les avisé a todos que lo iba a contar. A todos menos a la amante: ¡que se joda!<b> Me enoja la amante que se sienta a contar que estuvo con un casado. Me enoja lo que hace (Cecilia) Milone</b>.</p><p><b>—La falta de código.</b></p><p>—Claro. Yo puedo salir con un tipo casado, pero jamás se lo contaría a nadie, ni amenazaría a la mujer, ni llamaría a Cecilia Oviedo (la exesposa de Nito Artaza) como la llamó, ni iría a tocar el timbre de un amante en el lecho de muerte, como hizo con Chico Novarro. No lo puedo creer… Flaca, ya sabés que te estás garchando a un casado. No rompas los huevos.</p><p><b>—Plata no te ofrecieron. ¿Pero te pidieron por favor que no digas cosas?</b></p><p>—Sí. Y no las cuento. <b>Hay gente que se olvida que la ayudé</b>. Mucha gente. Mucha. Les frené temas porque había hijos.</p><p><b>—Diez años de </b><i><b>LAM</b></i><b>. ¿Quién fue la peor </b><i><b>angelita</b></i><b> con la que compartiste?</b></p><p>—Evelyn Von Brocke no es buena persona. Nancy Pazos es infumable pero no la considero un ser despreciable. Podemos pensar distinto pero no es traidora. Y Estefi Berardi me parece una inútil, mala persona y cero profesional. De <i>LAM</i> la rajaron por inútil, no por mí. Es mentira que renunció. Te rajan.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ILJAPHIVCRCU3PT4BY6AMYPDLE.jpg?auth=112c6a107482ca3993792932abf5154b9add2fc81cca0b3b8e21942e576ea90f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Yanina Latorre: "Ángel es la persona que más me conoce"" height="1080" width="1920"/><p><b>—Con Ángel son un matrimonio televisivo instaladísimo.</b></p><p>—Sí. Es la persona que más me conoce.</p><p><b>—¿Se pelearon alguna vez?</b></p><p>—Nunca. Ni un sí, ni un no, ni una discusión. Nunca jamás me molestó algo de él. Y creo que a él tampoco de mí, porque como es Ángel, me lo hubiera dicho.</p><p><b>—Le escuché decir que él tiene más confianza en vos, que vos misma.</b></p><p>—Eso es verdad. <b>Voy a hacer este programa porque él me dijo que yo debería hacerlo, y que tiene ganas de verme</b>. Si yo le gusto a él, que es tan exigente, me ve todos los días de su vida desde hace diez años y me soporta el aire, debe ser porque hay algo que tengo para dar que todavía no di.</p><p><b>—¿Le pediste alguna vez que saque a alguna </b><i><b>angelita</b></i><b> o que no contrate a alguien?</b></p><p>—Jamás. Yo confío en mi talento. No necesito pedir nada a nadie.</p><p><b>—De las que están en esta temporada, ¿quién es tu preferida?</b></p><p>—¡Ay, qué buena pregunta! Me agarré con todas… Me gusta mucho Laura Ubfal. Amo a Julieta Argenta: es mi polla, la descubrí. Marcela Feudale es hermosa. Todas me caen bien. (Ximena) Capristo viene a pelear con todas. Decí que ya la quiero, sino, a veces…</p><p><b>—¿Y la que menos te gusta?</b></p><p>—En este momento no me molesta ninguna. Y un poco que se fue perdiendo… Hubo momentos donde éramos un grupo de cuatro, cinco o seis donde había un vínculo: había salidas a comer afuera, las invitabas a los cumpleaños. Antes eran como parte más de la familia. Ahora no. Pero<b> </b>no hay mal clima, para nada, salvo Feudale y Matilda (Blanco), que se pelean en serio. Matilda y Capristo también. Ahí te das cuenta de que soy un ser de luz: no me voy a poner a pelear por maquillaje. Me caen todas bien y me gusta lo que generan todos. Está muy lindo el programa. Nos está yendo muy bien.</p><p><b>—Este será un año de mucho trabajo.</b></p><p>—Este año va a ser solamente de trabajo. Es una inversión.</p><p><b>—Pero va a llegar julio y te vas a ir, ¿vas a respetar eso?</b></p><p>—En julio me voy a ir de vacaciones. <b>Yo no hipoteco mi vida porque nadie es indispensable</b>: cuando te tienen que dar una patada en el culo, te la dan. Y no voy a dejar de vivir. Marina Calabró ahora ya se relajó un poco porque está caliente con (Rolando) Barbano, pero antes no te viajaba, en la época de <i>Lanata sin filtro</i>, cuando todas se mataban por dos minutos de aire, “que ella habló ocho minutos, yo hablé seis y medio”. Ninguno quería dejar esa silla <i>lanatesca</i>, y ahora que Lanata no está más, ninguno quedó en la silla. ¿Me entendés lo que te quiero decir? Hoy estamos, mañana no estamos. Entonces, <b>primero mi disfrute: los viajes, las vacaciones, mi marido y mis hijos.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UGW7ITR6XJCFXKTILLOWF7IHCY.jpg?auth=dca9e2b26a9731943856ae3b68b9e76754c691ff13556e7f4f0c1c156d46097f&smart=true&width=3708&height=3511" alt="Yanina Latorre: "Si fuera por Diego tendríamos cuatro. Yo me opuse, terminantemente. Dos hijos es lo que yo puedo abarcar"." height="3511" width="3708"/><p><b>—¿La ves casada a Lola?</b></p><p>—Re. <i>Susanita</i>. Ya le dije que no tenga 200 pibes... que los voy a cuidar yo.</p><p>Mi marido es un gran niñero. <b>Diego nació para ser padre</b>. Para él, que los chicos tengan 20 años es dramático… A él le gusta cuidar bebés.</p><p><b>—¿Diego quiso tener más hijos?</b></p><p>—<b>Si fuera por Diego tendríamos cuatro</b>. Yo me opuse, terminantemente. Dos hijos es lo que yo puedo abarcar. Pero él hubiera tenido más chicos, por eso la obsesión que tiene con los perros: son sus bebés.</p><p><b>—¿Te dan ganas de ser abuela?</b></p><p>—Sí. Me encantaría. Y <b>me gusta la palabra abuela. No tengo temas con la edad, ni con la menopausia, ni nada.</b></p><p><b>—Estás espléndida.</b></p><p>—Me rompo el lomo para estar bien. Entreno, como muy sano. Tomo vino de noche y tengo alguna gratificación cuando salgo, pero soy sana y me cuido un montón. Duermo, tomo tres litros de agua por día, voy a la dermatóloga. <b>Creo que estoy envejeciendo con dignidad. </b>Yo era una mina a cara lavada, toda la vida. Creo que mi primer maquillaje fue el día de mi casamiento. Y después, por mucho tiempo, no me maquillé. <b>Con el tiempo aprendí a explotar lo mejor de mí</b>: tapo esto, muestro esto, y tengo un equipazo que me maquilla y me peina todos los días. Soy muy detallista, pero lo hago por mí: <b>cuando me siento linda me siento mejor.</b> En casa estoy con jogging y a cara lavada. Pero elijo lo que vos ves en redes; no lo tengo ni editado, ni me <i>photoshopeo</i>, ni me filtro, ni nada.</p><p><b>—¿Sos amiga de Tinelli?</b></p><p>—Soy amiga de Marcelo, sí. Hay cosas que no comparto, pero sí, me hice muy amiga. Es un muy buen tipo, un amigo entrañable.</p><p><b>—¿Y cómo lo ves ahora?</b></p><p>—Lo veo bien. <b>Creo que le va a costar volver a la tele</b>. No sé si va a volver a hacer el <i>Bailando</i>, que es un formato que está un poco agotado. Pero él está bien, es un tipo joven. Me gusta Millet (Figueroa), me parece divina, pero no es una mujer para él. <b>Marcelo tendría que asumir de una vez por todos que le convendría una mujer más grande, que se siente y le revuelva un arrocito, para charlar, viajar y tener otra vida</b>. Milett tiene 30 años, está en pleno crecimiento, es lógico: quiere conducir en Perú, bailar acá, ser jurado. Y ahí se mezcla el vínculo del amor y del interés.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O7QHDU5YOJDJHO3LSOCMM7L364.jpg?auth=666725656defbe2d72fae981edbd94d356b2e63f089d089cf6d75997fdd0fc33&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Yanina con Dieguito y Lola." height="1079" width="1920"/><p><b>—¿Milei, te gusta?</b></p><p>—Hay días que sí y hay días que no. <b>No me gusta últimamente cómo están comunicando</b>. No me gusta lo que pasó con (Santiago) Caputo. (Facundo) Manes me parece otro pelotudo, pero <b>Milei a veces no entiende que es el presidente de los argentinos</b>. Yo también soy peleadora y disruptiva, pero no soy presidenta. Tiene que entender que ese Twitter divino que tiene, que tal vez ayudó a que él sea presidente, hoy es el Twitter del Presidente de los argentinos, y no puede meterse con Lali, con María Becerra, porque hay un tema de poder en donde la pelea queda despareja. <b>Milei no tiene que pelear con Lali Espósito: que vaya a pelear con los corruptos y los chorros</b>. Ella es víctima del sistema, obviamente.</p><p><b>—Con Alberto Fernández te escribías, era una fuente.</b></p><p>—Era una fuente.</p><p><b>—Consultabas.</b></p><p>—Consultaba. Me llegó a caer muy bien. <b>Le creí en ese momento en que denunciaba todo lo que denunciaba de los K.</b> Un día me invitaron como periodista al evento de una chica trans a la que le habían dado el documento y le digo: “¿Qué hacés acá?”. Y él, canchero, pero ahí te das cuenta de que es un idiota, me dijo: “Confía en mí. A estos boludos me los voy a coger a uno por uno. La usé a ella (por Cristina) para llegar al poder. Voy a manejar todo yo”. Amor, mirá cómo terminó... <b>Se lo comió la soberbia o la sed de poder. ¡Cómo se rió de nosotros, cómo nos forreó! Fue un desastre como presidente</b>. Un desastre en la pandemia, con el vacunatorio VIP. Encima, violento. Y <b>Milei para mí no es eso: creo que no es chorro, que no es corrupto.</b> Creo que tiene muy buenas intenciones. No lo voté: ese fin de semana me fui a Jujuy. No hubiera votado nunca más; antes me corto las manos.</p><p><b>—¿Te fuiste para no votar?</b></p><p>—Claro. Milei me parecía un meme caminando.</p><p><b>—¿A Milei le escribís, lo tenés como fuente?</b></p><p>—<b>Le escribo y me contesta</b>. Y me llevo rebien. Creo que la macro está muy bien, pero ahora hay que empezar a pensar un poquito en la sensibilidad de la gente. Igual, <b>al lado de lo que teníamos, me quedo con esto hasta el fin del mundo…</b></p><p><b>—¿El clima social, cómo lo estás viendo?</b></p><p>—Y… está pesado. La gente se está cagando de hambre. Está muy violenta. Pero no nos estamos cagando de hambre ahora: esto viene de muchos años de arrastrar y arrastrar… Con estos, mal que mal la inflación bajó y hay un montón de cosas que están mejorando. Pero es muy macro: el tipo que va a la panadería o a la verdulería todos los días, todavía no lo siente.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BLGVKSMQ3VGAFJU6TO762X52IA.jpg?auth=5cc53a2725f23c37b892ab442eec8aebac2c163c7d262aec04e327c722947cbf&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela Teicheira</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Sufrió cáncer, una mala praxis y cuatro cirugías: la angustia de Inés Estévez que derivó en un proyecto para adultos con discapacidad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/03/02/tuvo-cancer-una-mala-praxis-y-cuatro-cirugias-la-angustia-de-ines-estevez-que-derivo-en-un-proyecto-para-adultos-con-discapacidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/03/02/tuvo-cancer-una-mala-praxis-y-cuatro-cirugias-la-angustia-de-ines-estevez-que-derivo-en-un-proyecto-para-adultos-con-discapacidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz confesó que, tras la pandemia, un pequeño granuloma mutó en un tumor maligno y en cuatro meses debió pasar cuatro veces por el quirófano. "Es increíble que al cáncer no se lo llama por su nombre", enseña y dice que durante ese proceso tuvo miedo por sus hijas Vida y Cielo, de 15 y 14 años, que tienen distintas discapacidades. Su deseo de crear un centro terapéutico donde las chicas puedan vivir cuando ella ya no esté]]></description><pubDate>Sun, 02 Mar 2025 17:33:07 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Después de atravesar algunos desafíos que la hicieron buscar respuestas a sus miedos más profundos, <b>Inés Estévez</b> trazó metas que la entusiasman muchísimo, tanto en el plano laboral como en el personal. “Decidí que este año voy a empezar con <b>un proyecto que va a ser mi gran calma, mi gran tranquilidad y mi gran legado</b>”, le cuenta a <b>Infobae</b>. En una sentida charla, habla de su recorrido profesional, la maternidad y los cambios que hizo a raíz de un problema de salud que la sorprendió en plena pandemia.</p><p>Lo viene pensando e ideando hace tiempo, inspirada en sus propias vivencias junto a sus dos hijas, Vida y Cielo, de 15 y 14 años. Se propone crear <b>un hogar donde puedan vivir las personas con discapacidad</b> mayores de edad<b> cuando se muere un familiar. </b>“Si no terminan viviendo en un psiquiátrico o en un geriátrico, y si yo a mis hijas las desinstitucionalicé, <b>el día que yo no esté</b> no las voy a dejar libradas a eso”, expresa.</p><p><b>Muchos padres y madres le plantean la misma inquietud</b>, y con cada testimonio confirma que no se trata de casos aislados, sino de un suceso que necesita ser escuchado. “Como le pasa a muchas familias de personas con discapacidad, lo urgente a veces no te deja ocuparte de lo importante, y hasta ahora no había podido ocuparme al 100%, pero <b>estoy muy dispuesta a empezar a nuclear gente</b>”, asegura.</p><p>La motivación que transmite coincide con un momento profesional que la recarga de energías en cada función. Protagoniza <i><b>Matar a mamá</b></i><i> </i>en el Paseo La Plaza junto a <b>María Rosa Fugazot</b> y <b>Florencia Raggi</b>, una hilarante comedia con carga emotiva y reflexiva, que le permitió ponerse en un rol catártico.</p><p><b>—¿Te gusta hacer comedia?</b></p><p><b>—</b>Me fascina. Siempre quise, pero nadie me asociaba. Siempre me asocian con el dramón. Estoy tan contenta, al punto de que <b>es la obra que más he disfrutado</b>,<b> </b>porque es un registro que nunca se me vio. La comedia se asocia mucho con la banalidad, y en este caso tiene una temática muy vigente, de todo aquello que no decimos a nivel vincular.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/E4TALBPBTRFY7EY7MSFEAULZXY.jpg?auth=ab8313c37aec93540741b635268c4672d6c7bc33ad7233783e44b09278514b7e&smart=true&width=1080&height=1080" alt="Inés Estévez protagoniza "Matar a mamá" en el Paseo La Plaza junto a María Rosa Fugazot y Florencia Raggi" height="1080" width="1080"/><p><b>—¿Sentís que hay un prejuicio con el actor a la hora de hacer comedia o drama?</b></p><p>—Yo creo que sí, que hay un prejuicio, que<b> </b>se supone que el drama al ser hondo y profundo, se respeta más. Si una película termina mal de pronto es tomada más en serio que si termina bien. <b>Hay algo relacionado con el esfuerzo, el sufrimiento, la dificultad, el final no feliz, llorar en lugar de reír</b>.</p><p><b>—¿A vos te pasaba eso también y algo cambió? ¿O nunca tuviste esa mirada?</b></p><p>—Yo veía que <b>si hacías televisión eras berreta, no podías hacer cine, y viceversa</b>. Tuve la suerte de empezar a abrirme camino en un momento en el que empezó a modificarse gracias al formato de los unitarios. Hoy se han fusionado el cine y las series, que son una anuencia entre lo que era la tele y lo que era el cine, pero <b>al cine no hay con qué darle</b>.</p><p><b>—¿Tu corazoncito está ahí?</b></p><p>—No, mi corazoncito está en todos lados. Disfruto de todos los formatos. Ahora que está bien diversificarse, que no importa transgredir, mejor aún. Mi primer premio de hecho fue por una comedia musical, y yo decidí actuar en lugar de cantar, porque sabía que si cantaba no iba a ser tomada en serio.</p><p><b>—Cuando te alejaste un tiempo del medio, ¿con qué tuvo que ver?</b></p><p>—Me fui porque<b> no tenía herramientas</b> <b>para lidiar con la exposición</b>.</p><p><b>—Me acuerdo que lo comunicaste en unos Martín Fierro, y me impactó mucho ver a una mujer híper exitosa, en un momento profesional que parecía que todo el mundo deseaba, que decía que se retiraba un tiempo.</b></p><p>—Me pasó algo muy concreto, que <b>me empecé a sentir un factor de venta y a sufrir acoso de la prensa.</b> <b>Ser notorio era más importante que ser notable</b>, y eso me shockeó mucho. Son cosas que yo no conocía, venía de otro palo y no entendía el código. Empecé a ver la codicia y me pareció muy desagradable.</p><p><b>—La ambición en tu caso nunca tuvo que ver con la fama.</b></p><p>—Yo así soy mucho más feliz, pero porque soy un aparato. Me cuesta un montón la exposición, me quedo sin energía. <b>No soy de esas personas a las que envidio, que se encienden frente a la cámara</b>. Me siento un poco tarada porque no sé posar. Me cuesta de verdad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WDAYMXRDS5CITN5AAUOXB27TA4.jpg?auth=94efd6fdbba3f00ac5b2e846e817152baaa48898513942455c792457a7e41ed0&smart=true&width=1080&height=1080" alt=""Me empecé a sentir un factor de venta y a sufrir acoso de la prensa. Ser notorio era más importante que ser notable" recuerda Inés Estévez sobre el momento en el que se alejó de la actuación" height="1080" width="1080"/><p><b>—Yo te veo espléndida.</b></p><p>—Porque soy buena actriz y estoy actuando. Pero no estoy como si estuviera en mi casa en chancletas tomando mate.</p><p><b>—¿Querés que nos pongamos chancletas?</b></p><p>—Sí, y traemos un matecito (risas). He recorrido un largo camino, y desde que volví, volví más segura de mí misma y del lugar que ocupo. Ya no vienen a encararme violentamente. En aquel momento había violencia. Era horrible que a<b> una actriz como yo, que jamás exhibía su vida personal,</b> <b>la persigan hasta una playa remota y le saquen fotos en lolas y las publiquen</b>. Eso era violento.</p><p><b>—¿En ese momento todavía estabas con Fabián (Vena)?</b></p><p>—Estaba con Fabi, sí. Y más allá del lugar que yo ocupaba, que era un lugar envidiable y estaba muy agradecida por eso, los contenidos variaron muchísimo, empezaron a ser más morbosos. No estaba de acuerdo con lo que estaba representando, <b>quería estar un poco más del lado de las ideas y ahí dirigí teatro, escribí, di clases, y publiqué</b>. Después vino el canto, que no me lo había propuesto profesionalmente porque en mi afán de hacer las cosas impecables o nada, me parecía que al no saber música, no estaba bueno dedicarme a ella.</p><p><b>—¿La gente agradece a la salida del teatro las risas?</b></p><p><b>—Muchísimo. Pero la que más agradece soy yo. Y te lo digo y me emociono</b>. Escuchar a la gente reírse a carcajadas es de las cosas que valen la pena, algo que me conmueve. Es algo que me llena de aire los pulmones y me nutre.</p><p><b>—¿Seguís enamorada de la profesión?</b></p><p><b>—Volví a enamorarme de la profesión</b>. Cuando me fui estaba totalmente desenamorada.</p><p><b>—¿De la profesión o del medio?</b></p><p>—Es una muy buena pregunta, porque cuando me volvieron a convocar, sentía que entre “acción” y “corten”, yo siempre fui feliz. A mí lo que me mataba era la voracidad del entorno. Hoy creo que lo manejo mucho mejor y que además me diversifiqué en proyectos personales que me mantienen en eje.</p><p><b>—Hablaste de</b> <b>armar un lugar para familias que tienen hijos con discapacidad, contame en qué consiste ese proyecto.</b></p><p>—Es el gran tema de <b>quienes somos padres de chicos con discapacidad y no tenemos más familia que esa</b>. <b>El gran terror es “cuando yo me muera, ¿qué va a ser de ellos?</b>”. Sabemos que suelen terminar en geriátricos o en psiquiátricos, y eso es tremendo. Mi hija mayor podría estar en lo que llaman viviendas colaborativas, que viven con cierta independencia, tienen guías y acompañantes; pero <b>mi hija menor, como tantos chicos con parálisis cerebral, tiene una dependencia absoluta. También tiene una inteligencia y un entendimiento total, no es un vegetal</b>. Tiene hábitos, gustos, preferencias, películas que le gustan y películas que no, músicas que la ponen triste y otras que la ponen contenta. Entonces<b> mi idea es crear un hogar, que no sea un depósito de gente, sino que</b> <b>sea un centro terapéutico educativo</b>, un lugar al que vayan como si fuesen al colegio, de 9 a 16:30, a hacer todas las tareas que se puedan hacer a nivel pedagógico, porque ellos siguen aprendiendo, y que con el tiempo se pueda generar un hogar, que sea un lugar de pertenencia de ellos, que haya pijamadas, campamentos, que lo puedan disfrutar con amigos. Los obstáculos son el espacio y lo administrativo. Me gustaría que sea un poco circular, que<b> </b>los padres jóvenes de los chicos se hagan cargo de la supervisión, que haya una comisión de padres muy concreta, que haya cámaras, de todo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/W2XEVFCSCVFLRHKATKWMEBENVU.jpg?auth=8f22e3a071efcadf303accaf6c523a114730591b1a7edff49a055f9a9e388ae3&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Inés Estévez con Tatiana Schapiro en Infobae (Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>—¿Esta inquietud te surgió a partir de encontrarte en esa pregunta de qué iba a pasar cuando no estés?</b></p><p>—Sí, <b>esa inquietud yo ya la tenía, pero se extremó durante la pandemia, cuando tuve un tema de salud bastante importante</b>. No sabía bien cuál iba a ser el desenlace, y se recrudeció mucho esa noción.</p><p><b>—Me parece muy importante esta idea, porque en distintas notas muchas mamás de niños con discapacidad me cuentan con mucha angustia pensamientos horribles que tienen.</b></p><p>—Es que sí, y lo podemos decir en voz alta porque no es algo aislado. <b>El nivel de discapacidad que en el mundo es altísimo</b>, y nuestro país no es la excepción. <b>Lo que muchas madres hemos pensado frente a esa desesperación es: “El día que me voy, me lo llevo conmigo”.</b> Todas las madres dicen eso alguna vez, y lamentablemente ha habido casos reales donde eso sucedió. Justamente quiero construir una alternativa a ese horror, y va a ser mi gran legado, porque no va a ser solamente para mis hijas.</p><p><b>—Una mamá llorando una vez me dijo: “Yo me muero y que él se muera conmigo, porque es lo mejor para él”, es tristísimo.</b></p><p>—Es que lo voy a decir de una manera cruenta, pero mi hija más chica, Cielo, es bellísima. Tiene 14 años, es inteligente, entiende, siente, se ríe, se comunica, te agarra de la mano y te lleva, pero no habla, usa pañales y hay que darle de comer en la boca. <b>Imaginate a mi hija a los 37 años, sola en no sé dónde, bañada por un enfermero</b>, que puede ser un tipo buenísimo, pero también puede que no. Yo me voy a encargar de que eso no suceda.</p><p><b>—Todos tenemos que hacer que eso no suceda. No tendría que ser una responsabilidad solo de las madres.</b></p><p><b>—</b>No, tendría que ser una responsabilidad del Estado. Pero a nivel discapacidad hasta ahora, del color político que sea, <b>no ha habido Gobierno al que no haya que haberle pedido por favor que no recorte y que no desampare</b>. Al principio fui a hablar en ciertos municipios cercanos donde vivo yo, pero esto no tiene que ser municipal, porque el día de mañana cambia el Gobierno y lo desmantelan.</p><p><b>—¿Y qué necesitás para que esto pueda suceder?</b></p><p>—Sería genial <b>la donación de un predio</b>, que no hace falta que sea muy grande. Tiene que estar en un lugar que sea habitable, y con 3000 metros de terreno es más que suficiente. Realmente somos muchísimos padres dispuestos a empezar con todo.</p><p><b>—Fabián, el papá de las chicas, ¿es parte en todas estas cosas?</b></p><p>—Cuando le comento estas ideas él <b>se ofrece para ayudar de la manera que sea</b>. <b>Nos separamos cuando las nenas hacía dos años que estaban con nosotros, tenían dos y cuatro</b>. Y en ese momento tratamos de salir de la bruma, de <b>todo lo que significó la adopción</b>, y esa especie de puerperio que se vive igual, <b>cosas muy locas que me pasaron siendo madre adoptiva</b>. Me acuerdo que como Cielo no podía moverse, y Vida era muy chiquita, todo era a ras del piso. Entonces vivía arrodillada cambiándolas y jugando en el piso. Y de repente empecé a notar que tenía en el empeine una especie de sobrepiel, como un callo, de estar arrodillada. Eso y muchas cosas más, como cualquier postergación delirante de toda madre.</p><p><b>—Todas queremos escapar de ahí en algún momento. ¿O no te has querido escapar de tu casa?</b></p><p>—Creo que volví a trabajar de actriz para rajar, porque hacía dos años que estaba con las nenas todo el día, y yo pesaba 46 kilos y tenía el pelo súper corto. <b>Parecía un soldado recién vuelto de Afganistán</b>.</p><p><b>—¿Volviste a trabajar cuando se separaron?</b></p><p>—No enseguida, pero volví también para probarme a mí misma que <b>podía organizarles la vida a las nenas y ser una persona que vivía también</b>.</p><p><b>—¿Creés que la maternidad y la paternidad tuvieron que ver con la separación, que se los llevó un poco puestos?</b></p><p><b>—</b>Absolutamente, porque los roles cambiaron. Fabián perdió a su mamá justo antes de que vengan las nenas, y hubo un momento en donde yo tenía que atender esas niñas y no podía cubrir con él también el rol maternal y protectora. Supongo que a él también lo abrumó esa realidad. Yo tenía una idea bastante cabal de la dificultad a la que nos enfrentábamos. <b>Son procesos internos, y</b> <b>él afrontó todo conmigo. Eso fue muy valeroso</b> porque lo asumió siempre. De hecho,<b> fue una iniciativa de él que fuéramos padres</b>, durante muchos años. <b>Él tenía esa idea y yo no tanto. Lo mío es más una vocación de servicio</b>.</p><p><b>—Sos re mamá con las chicas. Me acuerdo de verte en Carlos Paz en plena temporada, y hay que irse con dos niñas, con los tratamientos, con toda esa movida.</b></p><p>—Sí, lo hacemos. Soy muy maternal, pero <b>siento que hay algo que va más allá, porque</b> <b>yo nunca tuve el deseo de ser madre</b>. En un momento sentí algunas cosas, y las recibí, las acepté, dije: “probemos”, y después fue derivando en esto.</p><p><b>—¿Con los años se llevaron bien estando separados?</b></p><p>—Mi idea siempre ha sido la camaradería, pero no siempre me salió. Creo que ahora estamos en un momento en el que hay un intercambio mucho más fluido en relación a los intereses de las nenas, a la crianza. Eso es muy hermoso y lo agradezco mucho.</p><p><b>—Bienvenido sea.</b></p><p>—Todas las cosas tienen su proceso y su tiempo. No hablo solo por el padre de mis hijas, sino porque yo <b>siempre he tenido por mi propia vivencia personal y mi propio padecimiento, un gran respeto por la singularidad del otro</b>. Ahí está el secreto de la diversidad, pero en general uno no siente eso porque el mundo no está configurado así. El sistema socioeducativo está configurado para uniformar, no para respetar la singularidad, tomarla como un valor y <b>rescatar lo mejor que esa persona tiene, de la manera en la que esa persona puede.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P5Z73C32TVH75JAIBNMVBPHAYU.jpeg?auth=e084aef0e6e3f5e285cb468a9627603521625b706d8dd3955f8121fb5dfcdbff&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ines Estevez junto a Cielo y Vida fueron parte de la muestra RED - Infancia interrumpida y fotografiadas por Nora Lezano" height="1080" width="1920"/><p><b>—Cuando vos hablás de tu propio padecimiento, ¿te referís al crecimiento personal?</b></p><p>—No, más bien me refiero a ciertas características personales, que me faltaría hacer ciertos test, pero que <b>creo que soy bastante neurodiversa</b>. Lo he sido toda la vida. De chica he tenido temas con eso, en una época en la que no se conocían estas alternativas, y <b>se me ha medicado incluso siendo muy chica</b>. Yo vivía en un pueblo, en un momento donde no existía internet, donde no podías googlear, y no existía el ataque de pánico como tal. <b>Esas características personales hicieron de mi infancia, de mi adolescencia, y de mi primera juventud,</b> <b>un gran padecimiento, que yo enmascaré y me sobreadapté</b>.</p><p><b>—Muchas mujeres me escriben sobre eso, lo poco que se sabía sobre neurodiversidad en mujeres, y el </b><i><b>masking</b></i><b> o sobreadaptación. ¿Vos cuándo lo empezaste a entender?</b></p><p>—A partir de la convivencia con mis hijas y del contacto con tanta diversidad. Ellas tienen condiciones totalmente diversas, que no tienen nada que ver con el autismo, pero entran en ámbitos escolares o institucionales donde hay muchas personas con autismo. Y de pronto encuentro que la mamá o el papá de ese nene también está dentro del espectro. Creo que ha habido una comprensión general a nivel mundial de lo que significa la neurodiversidad.<b> </b>Hay mucho camino por recorrer todavía, pero <b>me doy cuenta por ejemplo recién ahora que mi padre tenía Síndrome de Tourette.</b> Papá tenía tics, y nosotros nos reíamos, y era tomado con total naturalidad. Mi tío también tenía, y eran como descargas nerviosas. Cuando investigué me di cuenta de que los dos tenían Tourette.</p><p><b>— ¿Y a vos te medicaron de chiquita?</b></p><p>—Sí, me medicaron porque pasaban algunas cosas que hoy en día padres modernos y más piolas dirían “qué copada la nena lo que percibe, vamos a ayudarla a experimentar con lo artístico”. Mis papás no pudieron hacer eso. Hicieron un esfuerzo tremendo, me trajeron a Buenos Aires en tren, a lo de unos psiquiatras muy capos, que después me enteré de que les dijeron que ellos tenían que hacer terapia de pareja y no la hicieron. Siempre el que parece que está mal, quizá es el emergente de un núcleo familiar donde están pasando cosas.</p><p><b>—Hay un contexto ambiental.</b></p><p>—Totalmente. Me hicieron estudios y <b>me diagnosticaron disritmia cerebral</b>. Me dijeron que no interrumpiera ni una sola vez la medicación porque echaba el tratamiento para atrás. Yo mentía y no lo tomaba, y cada vez que venía a Buenos Aires me hacían el estudio, y me decían que estaba bárbara. Después de mucho tiempo se descubrió que la disritmia no es más que un síntoma. Me dijeron que no hacía más falta que lo tomara, pero en el mientras tanto yo enmascaré todo, y<b> por dentro sentía: “a nadie le pasa lo que me pasa a mí”. Imitaba las conductas de los demás </b>y me quedaba en el molde.</p><p><b>—¿El arte te salvó en todo eso?</b></p><p><b>—Sí, y me salvó irme de mi pueblo, de Dolores.</b> El arte fue siempre sanador.</p><p><b>—Dijiste que hay test que te tendrías que hacer. ¿Vas a buscar esas respuestas o no las necesitas?</b></p><p>—Y no, porque ya no son respuestas. Sería simplemente una confirmación para rectificar ciertas herramientas<b> </b>que colaboren para que yo fluya cada vez más. Herramientas que ya estoy aplicando por motu proprio.</p><p><b>—Dijiste que te asustaste en la pandemia por algo de salud. ¿Hoy estás bien?</b></p><p>—Estoy muy bien. Nunca lo dije porque hay un tema con eso, que se habla poco. Tuve lo que todo el mundo llama “una cruel enfermedad”. <b>Es increíble que al cáncer no se lo llama por su nombre</b>. Tuve un pequeño granuloma que después de tener COVID mutó en algo maligno, <b>una cosa que había tenido durante un año se transformó en 16 días en algo maligno</b>.</p><p><b>—¿Dónde estaba?</b></p><p><b>—En el aparato genital.</b></p><p><b>—Era algo que vos ya sabías que tenías, pero que no era nada.</b></p><p>—El problema fue que tenía programada una cirugía para sacarlo porque era una boludez, en plena pandemia, el resultado fue que era maligno. <b>Entonces me hicieron una segunda operación que fue muy cruenta, muy innecesaria. Hoy en día lo sé. Y hubo mala praxis. Ahí me morfé cuatro quirófanos </b>y cinco internaciones en plena pandemia<b>, con mis hijas que iban una semana en lo del padre y una semana en mi casa</b>. No hubo que hacer rayos, ni quimio, ni nada. Lo sacaron y ya está. Hoy está todo perfecto, pero me comí una película de terror en un marco muy hostil.</p><p><b>—Cuatro operaciones. ¿En cuánto tiempo?</b></p><p>—De noviembre a febrero. Una locura.</p><p><b>—¿Te asustaste mucho?</b></p><p><b>—El miedo era por mis hijas</b>. Es algo que atajé como pude, y lo feo es estar preso del sistema, depender de personas en las que no creés mucho.</p><p><b>—Y con el tema de la malapraxis. ¿Hiciste o vas a hacer algo?</b></p><p><b>—No, no sé hacer juicios. Me encantaría saber, pero son cosas que yo las dejo atrás, ya está</b>. No me voy a quedar enroscada.</p><p><b>—¿Lloraste mucho?</b></p><p>—No, nunca. <b>Lloré solamente el día que recibí la segunda anatomía patológica que decía que no tenía nada. </b>Era una cosa muy loca saber que iba a vivir.</p><p><b>—¿Las chicas sabían?</b></p><p>—No sabían qué era. Tengo un video con Vida dándome besos y curándome. Vida se traía la mesita de ella y la sillita, y se sentaba a dibujar en el cuarto. Se quedaba conmigo porque yo no me podía mover.</p><p><b>—Gracias por hablar del tema.</b></p><p>—Hay que hablarlo. Más allá de la importancia de hacerse los chequeos, <b>me parece que no hay que tener vergüenza ni miedo a de decirlo en voz alta</b>. Hay mucha gente que oculta el cáncer, que no se lo dice a los amigos. No necesariamente es el final, no se queden nunca con el primer diagnóstico, hagan interconsultas, averigüen, y decidan. Si está al alcance ir a terapia, hacer laburos vinculados a lo espiritual y a lo energético, porque necesitás tu espíritu a full. <b>A mí no me duró nada, soy una privilegiada. Estoy en un momento muy divino conmigo y mis hijas</b>.</p><p><b>—¿Estás noviando?</b></p><p>—No, y es la primera vez que estoy tanto tiempo sin pareja, y por elección personal. He vivido en pareja desde que era muy chica, y hoy estoy en un momento muy particular, muy encantador. Tampoco estoy cerrada a un vínculo. Sé que tarde o temprano me va a volver a suceder, pero cambió una configuración dentro mío y <b>todo lo que antes me atraía, ahora no me interesa.</b></p><p><b>—¿Cómo es eso?</b></p><p><b>—No tengo idea de cómo sería el hombre que me gustaría</b>. Tengo pequeñas nociones, sobre todo aspiro a una cierta madurez. <b>Siempre me deslumbró la inteligencia, las personas que hacían muy bien la tarea a la cual se dedicaban.</b> Pero eso no necesariamente conlleva madurez. Hablo de algo evolutivo, que tiene que ver con la integridad, con la nobleza, y la serenidad.</p><p><b>—Todo lo que te pasó en pandemia te llevó a decidir cambios muy profundos.</b></p><p>—Cambié de vida por completo. Me fui a vivir a zona norte en medio de la naturaleza. Soy de las que piensa que todo tiene un sentido, todo es para capitalizar y crecer, que si te pasa algo que parece heavy, pero no te lleva puesto, seguramente es porque te estás salvando de algo más heavy. <b>Siento que este es el año de encarar el proyecto del hogar, porque volví a mí, a esta nueva que soy</b>, y de verdad estoy en un momento muy lindo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FULM2HC5SFEM7JJ6YMM4UPQOG4.jpg?auth=45d90c20e03723dbfb89c2bf64e22a26641823bc172dbf4ff57a729f2c7b8f1c&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela Teicheira</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Rodrigo Lussich: la rivalidad con de Brito, por qué del Moro no debería conducir Gran Hermano y quién es la mejor panelista de la tele]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/02/23/rodrigo-lussich-la-rivalidad-con-de-brito-por-que-del-moro-no-deberia-conducir-gran-hermano-y-quien-es-la-mejor-panelista-de-la-tele/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/02/23/rodrigo-lussich-la-rivalidad-con-de-brito-por-que-del-moro-no-deberia-conducir-gran-hermano-y-quien-es-la-mejor-panelista-de-la-tele/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El periodista y conductor acaba de regresar a América TV al frente de “Intrusos 25 años”, el programa de espectáculos insignia del canal, junto a su dupla Adrián Pallares. Feliz con su presente laboral, hizo un repaso de tres momentos históricos de Intrusos y opinó, sin filtros, sobre el trabajo de figuras como Susana Giménez, Juana Viale y Yanina Latorre. También, habló sobre su dolorosa separación y sobre política, aunque salgan a decirle “‘¿Que te metés uruguayo? Andá a contar chimentos’, pero yo vivo hace 40 años en este país”]]></description><pubDate>Sun, 23 Feb 2025 04:09:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Cuando yo quiero hacer algo, difícil que no lo haga”</b>. Así, a pura convicción, empieza la charla de <b>Rodrigo Lussich</b> con <b>Infobae</b>. Consciente de sus decisiones, sus pasiones, y su perseverancia en cada proyecto que encara. Contento con su presente profesional, y con <b>una idea que ya le daba vueltas en la cabeza incluso antes de que se lo propusieran: conducir </b><i><b>Intrusos 25 años</b></i> por la pantalla de <b>América</b>. Sin filtros, hace un repaso de <b>los momentos históricos del programa</b> de espectáculo y reflexiona sobre el estilo de conducción al que apuntan junto a <b>Adrián Pallares</b>.</p><p>“A mí me tocó entrar a <i><b>Intrusos</b></i> <b>cuando cumplió 20 años</b>, que fue en 2020, en plena pandemia, y al revés de mucha gente que sufrió mucho, <b>ese año a mí me salió todo muy bien</b>; no solo porque no me agarré COVID, sino porque incorporé otra manera de hacer tele. <b>Rial me dejó jugar mucho y yo la pasé divinamente</b>”, rememora. “Eso trajo como consecuencia conducir <i>Intrusos</i> en 2021, y ya tenía en la cabeza la pregunta de qué pasaría si estamos en el 2025; no creo mucho en <b>la ley de atracción</b>, pero que las hay, las hay, como las brujas”, agrega.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5QG2A2CV3ZGG5JEMVMJ4FZAIKE.jpg?auth=a972e9ed6e74b1754ed01d2a43dbc15f8c2d7ff65ff0e48c3d6ef4434db86a48&smart=true&width=953&height=1188" alt="Rodrigo Lussich y Adrián Pallares conductores de Intrusos 25 años" height="1188" width="953"/><p>Considera que cada programa que condujo fue un máster en sí mismo, y le brindó más herramientas para <b>la televisión en vivo</b>, que es lo que más ama hacer. “<b>Me fascina por lo difícil que es, y creo que no es para cualquiera, porque en el minuto a minuto se sufre”</b>,<b> </b>dice con respecto a la batalla diaria del <b>rating</b>.</p><p>Además de los desafíos en el plano laboral, a nivel sentimental también se siente en un buen momento. <b>“Me separé hace tres años, y fue una separación muy dolorosa porque nos íbamos a casar, pero he gestionado mi soledad de una manera hermosa</b> y he aprendido mucho a estar conmigo, a viajar solo, a hacer mis cosas, así que estoy contento en general”, expresa, motivado por todo lo que está por venir.</p><p><b>—Cuando miras para atrás y ves el momento en que se fueron de América para hacer </b><i><b>Socios del espectáculo</b></i><b> en El Trece, ¿sentís que estuvo bien esa decisión?</b></p><p>—Sí. Fue una decisión difícil porque nos estaba yendo muy bien en América. Costó, pero había que tomarla porque hay que asumir riesgos. <b>Soy un creyente de eso. Sino lo hacíamos nos íbamos a quedar con la espina de por vida, y yo detesto eso</b>. Es más fuerte que yo. Era algo que nos permitía tener una marca propia. Como dijo Rial, <i>Intrusos</i> lo hace cualquiera, porque la marca ya está instalada, pero <b>nosotros habíamos hecho nuestro </b><i><b>Intrusos</b></i><b>. Era muy distinto. La gente nos decía: ‘Ustedes cambiaron </b><i><b>Intrusos</b></i><i>’</i>, al punto que los puristas del chimento decían que eso no era <i>Intrusos</i>, por ponernos a bailar y a boludear.</p><p><b>—¿Van a bailar este año?</b></p><p>—Vamos a hacer lo que haga falta. No hay algo per se, como cuando fuimos a El Trece a hacer un programa donde exacerbamos todo eso, con hamacas y luces. Acá <b>vamos a hacer el periodístico fuerte que la marca merece y amerita, y nos vamos a dar lugar al entretenimiento. </b>Va a ser un programa como somos nosotros, que va a fluir según lo orgánico de hacer <b>aire en vivo todos los días. Eso es algo glorioso</b> y América es el mejor lugar porque pasan cosas todo el tiempo.</p><p><b>—¿Te pusiste duro en lo económico para volver a América?</b></p><p><b>—No hizo falta.</b> <b>Pusimos reglas claras y no fue una negociación difícil.</b> Tampoco hubo una contraoferta por parte del 13, porque nosotros fuimos con la decisión bastante tomada. No fuimos a especular. A mí no me gusta eso, aunque entiendo que es parte del negocio. <b>Soy un tipo de palabra que nunca le hizo un juicio a un canal. Nunca me fui mal.</b> Me he ido de programas, pero siempre bien de todos lados. No iba a entrar en esa jugarreta de dame más, dame menos, que no fue el caso porque la oferta económica fue muy buena; pero cuando yo quiero hacer algo, difícil que no lo haga.</p><p><b>—Como espectador, ¿para vos quién fue el o la mejor conductora de </b><i><b>Intrusos</b></i><b>?</b></p><p>—Rial es el referente de <i>Intrusos</i>. <b>Rial hizo </b><i><b>Intrusos</b></i><b> y dejó una marca indeleble que le quedará toda la vida</b>. Creo que los programas son sus conductores y el estilo <i>Intrusos</i> lo hizo Rial. Lo reconozco, porque es un <i>showman</i> que no tiene igual. <b>No hay otro que haga política, farándula, tiene un montón de elementos que le admiro</b>. Pero el <i>Intrusos</i> de Rial los primeros años tuvo sus polémicas, sus malas leches de otro tipo de periodismo que hoy ya no se hace. Le reconozco el liderazgo absoluto para el programa, que siguió sin él, y creo que nosotros le imprimimos otro sello, más llevado al show, de entretenimiento y comicidad, y el impacto cuando lo amerita, porque ese es su sello fundador y no hay que perderlo. Estoy decidido a que así sea. Y debo reconocer que <b>el</b> <b>de Florencia lo vi poco</b>. Si bien seguía la tradición periodística, porque hay una producción de base que lo sostiene, y un panel que aportaba para eso, <b>me parece que hizo un </b><i><b>Intrusos</b></i><b> bastante híbrido desde la conducción.</b></p><p><b>—No te gustó.</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Y Marcela Tauro? ¿Cómo es el vínculo con ella después de que salió como un bombero a contener la situación?</b></p><p><b>—Marce es la reina de </b><i><b>Intrusos</b></i><b> y se lo ganó, porque las pasó todas</b>. Si bien ya era conocida cuando entró a <i>Intrusos</i>, se ganó su lugar. Sufrió y se bancó pasar malos momentos. Con Rial ella la padeció muchas veces. Fui testigo cuando ella se fue del programa, y sé que la pasó muy mal, que su relación con él estaba muy desgastada y que no había mucho para hacer.<b> Está bien que se haya ido, pero pudo volver y tener su revancha</b>. Que le hayan dado el reemplazo de Florencia creo que a nivel personal y profesional le dio una jerarquía. A mí me gusta mucho La Tauro, la veo como<b> una referente del género</b>. Es muy picante y nunca hay que subestimarla. <b>Hay que estar siempre atento porque te puede tirar un zapatazo por la cabeza. </b>Si se los tiraba a Rial, mirá si no me lo va a tirar a mí o a Adrian. La Tauro es guerrera y tiene mucha personalidad.</p><p><b>—25 años es un montón de tiempo. Si te pido que me elijas tres momentos históricos de </b><i><b>Intrusos</b></i><b>, ¿cuáles serían?</b></p><p>—Tengo tres cosas para decir de <i>Intrusos</i> que a mí me gustaron, y en una voy a ser autorreferencial, porque creo que no se me reconoce el mérito. <b>El plantón de Carmen (Barbieri) con Ventura es fantástico. El nacimiento de Wanda Nara como figura es </b><i><b>Intrusos</b></i><b> absoluto</b>. <b>El día que Ariel Diwan va y dice que no es el padre de Ian -el hijo de Gisela Bernal-, me parece que es un día periodísticamente impecable</b>; desde cómo se manejó, hasta el impacto de esa nota, que fue un notón. Y por otro lado, con el <i>Intrusos</i> de pandemia, con los escandalones, hacíamos siete puntos. La tele hablaba toda de COVID, y el único momento de la tele abierta que no se hablaba de coronavirus era cuando hacíamos los escandalones, y creo por eso la gente lo amaba. <b>Los chicos nos mandaban dibujos, me dibujaban a mí en la escalera</b>, a Rial, y fue una etapa muy especial.</p><p><b>—Me acuerdo de los dibujitos.</b></p><p>—Creo que fue un momento importante, aunque por supuesto no como los otros impactos periodísticos que destaqué.</p><p><b>—Hay un montón. Me acuerdo de Stella Maris Lanzani cuando la despiden, el cachetazo de Eliana Guercio.</b></p><p>—Sí, cuando la despide (Gerardo) Sofovich en cámara, que <b>son cosas que no se podrían hacer ahora. Serían muy cancelables</b>, pero tiene muchos hitos. Y el <b>cachetazo de Guercio creo que está sobrevaluado</b>, creo que fue una boludez.<b> </b>Este tiempo de Tauro también es muy lindo, y seguramente estos años con Florencia han tenido exclusivas y cosas que yo tal vez yo no vi o no seguí.</p><p><b>—¿Hay alguna nota que te falte hacer y tengas ganas de concretar en este </b><i><b>Intrusos 25 años</b></i><b>?</b></p><p><b>—Cualquiera de los protagonistas del Wanda Gate me parece que es un notón hoy,</b> la haga quien la haga. Y me fascinaría un <b>mano a mano con Giselle Rímolo</b>. Es un personaje interesantísimo que hace mucho tiempo que no habla y que no se sabe nada de ella. Después capaz algunos ídolos, como <b>Sabina, que es un tipo que me encantaría entrevistar</b>, porque soy admirador.</p><p><b>—Ahora vas a compartir pantalla con Ángel de Brito, y ustedes venían muy cruzados, ¿cómo va a ser ese reencuentro?</b></p><p>—Yo <b>ya me saqué las broncas, hice mi catarsis, dije todas las pestes que quería, y estoy muy liviano</b>. El día a día tiene su chicana, pero no es un tema que esté pensando, o si va a medir más <i>Intrusos</i> que <i>LAM</i>. <b>En un mismo canal nos tiene que ir bien a todos</b>. Nosotros tenemos nuestro público, y<b> fuimos el programa de espectáculos más visto de la tele en el 2024. Esa es la realidad.</b> El marketing de las redes que diga lo que quiera, pero los números son matemática.</p><p><b>—Con tantos años de carrera en esta industria, ¿algo de todo eso te impacta o estás súper curtido y te da lo mismo?</b></p><p>—Las dos cosas. <b>Con el rating sufro, pero con el rating mío.</b> <b>Lo sufro en el minuto a minuto, y es muy difícil no engancharse con eso para los que vivimos con adrenalina. </b>Después que terminó el programa y el número quedó como quedó, lo sufro más o menos, según cómo me fue. Pero en cuanto a cómo le va al resto no, eso no me afecta para mal.</p><p><b>—Y que alguien te picantee en redes, Ángel en este caso, o que te roben un invitado, ¿cómo lo vivís?</b></p><p>—He aprendido a desprenderme un poco, y <b>en eso me ayuda bastante Adrián (Pallares), que a él todo le chupa un huevo</b>. Y no lo digo como un desmérito, todo lo contrario, porque la pasa mejor. También las idas y vueltas de los últimos años me han aplacado. Tenía mucha cosa guardada que necesitaba decir. En cuanto a <b>Ángel, creo que tiene que ser fiel a su perfil, y su perfil es no bajar nunca la guardia</b>. Entonces lo siento menos personal y entiendo que es parte de un show. Antes me costaba más, y de hecho lo hablamos cuando estuve en <i>Bondi</i>, le dije que <b>el famoso mote de ‘los bailarines’ siento que fue para bajarnos el precio</b>.</p><p><b>—Ya que entramos en terreno picante, te voy a dar algunas frases y vos completalas como quieras: “Cuando lo veo a Santiago del Moro hoy siento que…”</b></p><p>—Que<b> no tendría que estar conduciendo </b><i><b>Gran Hermano</b></i><i>.</i></p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p><b>—Porque no es para él, no es el tipo de programa que él hace mejor</b>. Es un gran conductor de radio que sabe repartir el juego como nadie, que en Intratables hizo algo que le cambió la carrera, pero que <i><b>Gran Hermano</b></i><b> precisa cierto clima que él no le da.</b></p><p><b>—”El último año de Susana Giménez en la televisión fue…”</b></p><p><b>—No debería haberlo hecho</b>. No es lo mismo que Mirtha, que sienta seis comensales y le hacen el programa. <b>Es mucho peso sobre ella y no lo necesita a nivel guita ni a nivel estelaridad. Se la vio muy perdida con los reportajes</b>, muy en bolas, como confundirse a María Becerra con Tini Stoessel. No, no tendría que haberlo hecho.</p><p><b>—”Juanita Viale conduciendo me parece…”</b></p><p><b>—Mala. No tengo mucho para decir. Creo que está ahí por apellido, y que no ha hecho el esfuerzo tampoco por ser buena. </b>Inclusive creo que fue involucionando con el tiempo, que no se lo toma en serio. Si está grabando un viernes y sabe que va a salir el domingo, dice que es viernes igual. Cosas muy de ‘ABC’ que no las aprendió. No tiene ganas, y para mí le chupa un huevo.</p><p><b>—¿Wanda Nara?</b></p><p><b>—La creo capaz de todo, de todo y más. Creo que tiene una adicción a sí misma, a lo que ella misma genera. </b>Es como que ella es una droga y nosotros somos sus dealers porque nos gusta consumir de la mala. Wanda Nara es su propia droga, así que es capaz de cualquier cosa. Vos me decís que se puede llegar a casar con Donald Trump, y yo te digo que es capaz. Nada me sorprendería.</p><p><b>—Si le tenés que robar una angelita a LAM, ¿a quién preferís? ¿A Yanina Latorre o a Marixa Balli (si vuelve)?</b></p><p><b>—A Yanina. Es muy buena en lo que hace. Nadie le va a sacar el mérito</b>. No sé si es la mejor, porque <b>para mí la mejor panelista de la tele es Edith Hermida</b>. Pero entiendo que Yanina maneja muchísima data, que es una mina muy efectiva y tiene una comunidad en las redes de gente muy fanática, que la putea, pero que también la sigue y la adora. Es como un amor odio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WHLFURHTS5FNHLM244FXYMZ5AM.jpg?auth=40eed2ae5f0ecc1fbb29f668880bce6207d08f3633b3ab6e550a8608ac69b04a&smart=true&width=2048&height=1151" alt="Rodrigo Lussich en Infobae con Tatiana Schapiro (Candela Teicheira)" height="1151" width="2048"/><p><b>—Vos también estás a full con las redes. ¿Cómo fue la decisión de hacer otro contenido?</b></p><p><b>—Tenía ganas de</b> <b>trabajar para un público nuevo</b>. Si bien mi nicho sigue siendo mi público de tele, sobre todo mujeres grandes que ven los programas de chimentos, <b>la idea es ganar públicos de otros países y atraer un público más joven, y también público masculino</b>, porque el público heterosexual a mí mucho no me sigue.</p><p><b>—¿Es así? ¿Lo tenés estudiado?</b></p><p>—Sí. Los heterosexuales de entre 20 y 50 años a mí no me da ni cinco de pelota. Les parezco un pelotudo trolo que hago chimento. <b>No sé cuál es el prejuicio, pero lo hay</b>. <b>Y estoy en una férrea carrera para vencer esos prejuicios</b>. Además lo hago por mí, porque estaba muy chato de creatividad, y <b>si yo no estoy creativo me marchito, me aburro</b>, me pongo malo, me enojo, no me sale nada. Esto me permite jugar con la creatividad todo el tiempo, y de hecho es una inversión de la que hoy no recibo ninguna ganancia.</p><p><b>—No la estás capitalizando todavía.</b></p><p>—No, no vino todavía ese vuelto. Pero por suerte gano una plata que me permite invertir en algo. Como<b> no me drogo, no fumo, ni nada que me salga guita</b>,<b> no se me va en vicio, puedo invertir. </b>Estoy haciendo una inversión porque me hace bien a mí, y<b> me estoy divirtiendo enormemente</b>,<b> </b>desde disfrazarme, cambiarme de ropa, los planos, armar un guión, todo.</p><p><b>—Todos los días le dedicás tiempo.</b></p><p>—Sí, todos los días, y tengo una comunidad que mira por lo menos diez o 15 historias mías en un día, que no tienen que ver con primicias. No les voy a contar una primicia porque a mí no me interesa basar mi carrera en eso. <b>Si dependiera solo de dar primicias, me sentiría un forro.</b></p><p><b>—Tiene que ver con el cómo y no el qué.</b></p><p>—Siempre fue así en mi carrera. Por supuesto que si la hay, la voy a decir con la mayor de las fuerzas, la voy a vender como nadie y la voy explotar porque es parte del sistema. Pero nadie se va a acordar dentro de dos días si yo le di una primicia o fue otro. <b>En cambio, si alguien se rió conmigo, te aseguro que se acuerda</b> <b>y me lo dice todos los días.</b></p><p><b>—En la vida, más allá de </b><i><b>Intrusos</b></i><b>. ¿Estás contento?</b></p><p><b>—Sí, me siento bien. Estoy bastante más abierto a la posibilidad de formar pareja, pero no tengo con quién</b>. Después de mi separación quedé muy dañado, pero no solo en sufrimiento, sino muy fóbico.</p><p><b>—Fue una separación dolorosa.</b></p><p><b>—Sí, y fue una relación bastante tóxica</b>. Necesité un buen tiempo para curar ese tipo de cosas. <b>Hoy me siento abierto a ver qué pasa. Estoy con ganas, pero desde que soy chico el amor en mi vida es la excepción y no la regla.</b> Ojalá fuera re enamoradizo, pero para mí ese instante donde conectás con otra persona, por la mirada, por el físico, por el intelecto, por lo que hablás, lo que te dice, lo que te devuelve, por el sexo que tenés, <b>son excepciones. Te puede pasar una, dos veces, tres, pero es muy difícil que te pase. Yo me enamoré contadas veces</b>. Siento que es re difícil conectar y construir la confianza con otra persona para que le abras tu verdadera manera de ser, y no la que impostas, la que mostrás, o la que vos mismo te creás para el afuera.</p><p><b>—Pero hoy estás más para enamorarte que para chonguear.</b></p><p>—No, no, de chongueo nada.</p><p><b>—No me vas a decir que hace tres años que no tenés relaciones sexuales porque no te voy a creer.</b></p><p>—No, pero <b>el 2024 fue el año que menos sexo tuve en mi vida. Muy poco, contadas veces. No tenía ganas</b>. No quiero generalizar, pero llega un momento que entre entre la previa, el post, que te pido el auto, que ya quiero que te conviertas en sapo y ya está. Salvo que seas un eterno pendejo y necesites reafirmar tu ego todo el tiempo, saber que gustas. A mí la verdad que eso no me pasa.</p><p><b>—En materia de derechos y diversidades, ¿cómo ves todo lo que estamos viviendo en Argentina y en el mundo?</b></p><p><b>—Me angustia mucho perder derechos ganados, que han sido consecuencia de mucha militancia de mucha gente muy comprometida</b>. Más allá de los partidos político, del lado de la grieta donde estés, es como si discutiéramos el voto femenino. Ha costado muchísimo y me da mucha pena, <b>me angustia mucho que eso pueda debatirse solo porque un partido ganó una elección</b>. Y que ganó en un balotaje, no en primera vuelta. <b>Ganó con todos los votos de toda la gente que no quería que vuelva el peronismo</b>, porque hicieron una gestión muy mala.<b> </b>Entonces ganó quien ganó y eso no se discute. El que gana gobierna y el que pierde se la banca, acompaña, y espera a que le toque el próximo turno para salir a pelearla de vuelta. <b>Sí me preocupa que quite derechos, o que encuentre la manera de quitar derechos</b>. Sobre los discursos retrógrados, no quiero disminuir, subestimar, ni ofender a nadie, pero <b>que Milei diga que porque yo soy gay puedo ser pedófilo, me lo paso por el forro de los huevos.</b> A mí no me cambia, ni dejo de ser quien soy, ni salgo ni entro en ningún clóset. No me entra en la cabeza, pero como mensaje para la sociedad es algo muy horrible.</p><p><b>—¿Cuál fue para vos el peor y el mejor gobierno desde la vuelta de la democracia?</b></p><p><b>—El peor fue el de Macri</b>. Cerraron 25.000 pymes cuando Macri fue presidente. Fue un gobierno muy malo.</p><p><b>—¿Y el mejor?</b></p><p><b>—El de Néstor Kirchner</b>.<b> </b>Es mi postura, y<b> saldrán a decirme: ‘¿Que te metés uruguayo? Andá a contar chimentos’, pero yo vivo hace 40 años en este país</b>, y tengo una conciencia ideológica.<b> </b>La alternancia política de los últimos años a mí me parece positiva. Cuando Macri ganó las elecciones tuvo una oportunidad histórica, del famoso ‘no vuelvan más’, y gobernó mal. Se postuló a una reelección y no lo votaron. Después vino Alberto y fue horrible lo que hizo.</p><p><b>—Hoy en tu profesión y en las redes hay mucho </b><i><b>hate</b></i><b>. ¿Cómo sobrellevás cuando te dicen ese tipo de cosas?</b></p><p>—Hay que aprender a vivir con eso, porque el ego te cachetea todo el tiempo. Creo que hoy <b>ya no hay personajes irreprochables que los quiere todo el mundo</b>. La única que se murió siendo irreprochable fue la China Zorrilla. Entonces la diferencia la hacés haciendo lo que te gusta, <b>trabajando siempre primero para vos</b>. Si el otro viene y compra, buenísimo, pero sino, te fuiste a dormir sabiendo que hiciste lo que vos querías. No hay nada que le gane a eso. No hay plata que lo pague.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PF77IMOXTBECHOXOB6FS2KVQTM.jpg?auth=de7a37bfa8996923c917462f0ece1876d39c3479be4e43b1f9baeb753271c0a2&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela T</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Fede Bal: “Voy a ser un paciente de cáncer toda la vida, pero entendí que el dolor es otro”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/02/09/fede-bal-voy-a-ser-un-paciente-de-cancer-toda-la-vida-pero-entendi-que-el-dolor-es-otro/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/02/09/fede-bal-voy-a-ser-un-paciente-de-cancer-toda-la-vida-pero-entendi-que-el-dolor-es-otro/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor, que está haciendo temporada teatral en Buenos Aires con la comedia “Somos Nosotros”, en entrevista con Infobae contó cómo afronta su madurez tras superar momentos difíciles y qué le enseñó la enfermedad respecto a la vida y sus ambiciones. También respondió que hay de cierto sobre su supuesta adicción al sexo y reveló qué juego lo obsesiona y siente una terapia]]></description><pubDate>Sun, 09 Feb 2025 12:01:18 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><br/></p><p>La vida de Fede Bal dio un giro inesperado en 2020, cuando le diagnosticaron cáncer de recto en una fase avanzada. Desde entonces, confesó que comenzó a valorar las cosas simples: <b>“Le bajé a la ambición. Soy bastante feliz”</b>. A sus 35 años, entendió que se encuentra en un momento de madurez personal, en el que desea que se conozca una faceta suya menos conocida.</p><p>Hoy, brilla en la temporada de verano en Buenos Aires con la obra <i><b>Somos Nosotros</b></i>, junto a: <b>Denis Dumas, Sofía Pachano, Germán Tripel y Lionel Arostegui</b>. <b>“Las cosas vienen por algo, y siento que esta obra también”</b>, reflexiona. Asimismo, aunque su corazón esté físicamente en la ciudad de la furia, no oculta su nostalgia por Mar del Plata, un lugar que le trae el cálido recuerdo del aroma de la fábrica de alfajores Havanna, que solía visitar cuando tenía 15 años.</p><p><b>—¿Cómo anda el teatro y </b><i><b>Somos nosotros</b></i><b>?</b></p><p>—Bien. <b>Temporada en Buenos Aires</b>. Algo que hice pocas veces. Carlos Paz y Mar del Plata me tiraban porque las propuestas eran en esas ciudades que amo. Hay algo de hacer teatro acá. <b>La ciudad baja un poco la locura del año. </b>Muchos se fueron de vacaciones y mucha gente elige la Ciudad para venir.</p><p><b>—Buenos Aires en verano es hermosa.</b></p><p>—Es hermosa siempre. En verano tiene esa magia. Sacando el calor, porque lo sufro mucho. Tenés lugares para comer y no está todo explotado. Podés elegir esos que en el año se hace un poco difícil cuando llegás un poquito después de una función.</p><p><b>—¿Qué pasa con las fiestas que hacías en verano en Mar del Plata? ¿La Costa incentivaba? ¿Buenos Aires, te tiene más tranquilo?</b></p><p>—Sería feo echarle la culpa a un lugar. Creo que lo llevo conmigo. <b>Con 35 años estoy más calmado</b>. En Buenos Aires tenemos muchos amigos, pero cuando viajas a Mar del Plata o Carlos Paz para la temporada, estás un poco solo de tu círculo. Me llevaba a mis amigos y mi casa era el punto de reunión de la comunidad artística. Pasaba algo lindo en Carlos Paz y Mar del Plata desde que era chico. Vivía en barrios normales de Mar del Plata, no privados. Mi vieja y nuestros compañeros, como Nito Artaza venían porque sabían que la pasábamos bien. No era como la gente imagina, no estábamos desnudos ni corriendo.</p><p><b>—Me imaginaba gente saltando desnuda en la pileta.</b></p><p>—No siempre. Era más un asado porque mis amigos, los que vivían en mi casa, me esperaban con el asado listo. Era un lugar donde nadie filmaba, un lugar de amor para los actores que estaban fuera de la ciudad. Ahora, estoy más tranquilo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QBJV6CZE5JFCBI3H64SSQ7Z2VM.PNG?auth=ac680b3341b0e8a5ec0f7ad1664e84a4e8e6e986e5258927180b53adc9afb64c&smart=true&width=620&height=399" alt="Fede Bal ganó el Martín Fierro Latino en la categoría viaje/turismo" height="399" width="620"/><p><b>—¿Crees que hay algo de una construcción que se hizo en el imaginario sobre quién es Fede Bal?</b></p><p>—Totalmente. <b>Últimamente me siento cada vez menos Fede Bal.</b> Estoy tratando de que se conozca algo diferente de mí. Sé qué lugar quieren que juegue. Muchas veces me hago cargo, se han conocido cosas que lleva a la pregunta básica y humorada fácil. De algunas soy responsable y otras no tanto. La vida pasa, tuve parejas conocidas, relaciones escandalosas, fui inquieto, y sí, he hecho fiestas. <b>Me encanta celebrar y disfrutar.</b> Hacemos teatro para después ir a comer y para irnos de joda. Un actor que no disfruta esa parte es como un jugador de rugby que no disfruta del tercer tiempo.</p><p><b>—En algún momento nos convencimos de que eras un adicto al sexo, que hacía fiestas en la temporada. ¿Cuánto hay de personaje y cuánto de realidad?</b></p><p>—Hoy no me reconozco en algunas cosas de mi pasado. No quiere decir que no sea ese hombre. <b>Creo que estamos en constante evolución, tratando de dejar atrás lo que nos hace mal.</b> Por ejemplo, lo de “adicto al sexo” me genera risa porque yo nunca lo dije. Lo dijo la prensa.</p><p><b>—Es peligroso como hablamos de adicción al sexo, que tiene una connotación positiva cuando no deja de ser una enfermedad.</b></p><p>—Es un problema. Cuando lo dijeron, la gente se reía: <b>“Fede Bal, adicto al sexo”</b>. En una de mis separaciones dije algo que sigo sosteniendo: <b>me estoy ocupando de ser una mejor persona, novio, hombre, y ser más fiel a lo que siento. No quiero mentir ni lastimar.</b> Muchas veces no fui claro con mis palabras y sentimientos, y por eso me ocupo de ir a terapia. <b>Tengo un problema con mis palabras.</b> Lo de “adicto al sexo” viene de ahí, es algo que se genera y yo me río un poco, pero es un problema. No es que necesito el sexo a diario, tres veces por día. Necesito el sexo como cualquier ser humano de 35 años.</p><p><b>—Podés pasar un período sin relaciones sexuales. Se te construyó una fama que parece que no podés estar un fin de semana.</b></p><p>—Estoy hace mucho sin tener sexo. Y acá estoy. No me está temblando la mano, no se me seca la boca.</p><p><b>—¿La separación con Flor tuvo que ver con esta maduración y entender que hay que terminar ciertas cosas a tiempo?</b></p><p>—Con Flor tuve una relación increíble y mágica. Sigo sintiendo un montón de cosas por ella. <b>Me enseñó el amor sano</b>. El respeto y cómo crear una relación desde libertades que nunca había tenido. No descarto un encuentro en algún momento de la vida, tal vez un café y ver qué nos pasa. No estoy diciendo nada que ella no sepa. <b>Por primera vez en mi vida, creo que tuve un fin de relación más sano que los anteriores.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XGPHJO5EOJBN7CG3UB4XTBY3UU.jpg?auth=a72ec6b9a301bbe616756a2c0a51e9ff2d6c0621d1fd40112401e949b2bb7529&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fede Bal en Resto del Mundo" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Seguis enamorado?</b></p><p>—Tengo un amor por ella que nunca se va a ir. <b>Ese estado de enamoramiento fue mutando, pero creo que todavía nos tenemos un respeto y amor enorme.</b></p><p><b>—En este crecer en ciertas cuestiones y entender que uno no quiere lastimar a nadie, ¿pediste disculpas?</b></p><p>—Si,<b> estoy recurriendo a esos momentos.</b> <b>Si no cerrás etapas pidiendo disculpas, no podés seguir.</b> Pensé que había superado etapas difíciles que sufrí. <b>Si uno miente parece que se lleva la mejor parte, no duele tanto. Duele más</b>. Me siento arrepentido de muchas relaciones, sobre todo los finales, cuando sabías que debías haberte separado meses antes. El arrepentimiento de no haber hecho las cosas de otra manera puede ser doloroso. Los finales que llegan demasiado tarde, suelen dejar una marca más profunda.</p><p><b>—¿A quién?</b></p><p>—<b>Hace poco pude pedirle disculpas a Sofía.</b> Me porté muy mal con ella. Hace un tiempo tuvimos una buena charla de fin. Somos personas, nos puede pasar un montón de cosas, pero lo importante es no lastimar.</p><p><b>—¿Ella las aceptó las disculpas?</b></p><p>—Yo siento que si.</p><p><b>—La charla estuvo.</b></p><p>—La charla estuvo.</p><p><b>—¿Te sentarías a hablar con Barbie?</b></p><p>—No, no. Pasaron muchas cosas y tengo algunos límites, grandes.</p><p><b>—¿Qué tipo de terapia estás haciendo? ¿Psicoanálisis?</b></p><p>—<b>Estoy haciendo un psicoanálisis sano e intenso.</b> Creo que es bueno cambiar y escuchar otras formas de ver tu accionar en la vida. <b>Estoy con un psicólogo que me siento cómodo.</b> Al principio fue difícil. No tengo miedo que suba algo a Twitter lo que hablo ahí. Hay una cierta información que el carga. No estoy diciendo que sepa todo sobre mí, pero tiene esos titulares, sabe quien es mi papá y mamá.</p><p><b>—¿Se lo preguntas?</b></p><p>—Claro. “Hola”, le dije. “¿Te puedo hacer unas preguntas? Ya sé que vos sos mi psicólogo. O tal vez si nos llevamos bien, puede que seas. O me podés decir no quiero seguir atendiéndote, perfecto. Pero hay cosas que necesito preguntarte”. “Sí, me dice”. Se rió. La cantidad de data que le di los primeros dos minutos de charla.</p><p><b>—¿Qué le preguntaste?</b></p><p>—Le pregunté si sabía que trabajaba en la tele, quiénes eran mis padres, si sabía que se habían separado, y si conocía los titulares que habían salido en los diarios. Saber entre comillas.</p><p><b>—¿Y qué preferías?</b></p><p>—Prefiero que sea sincero. <b>Detesto cuando dicen no saber quién soy y sé que lo saben.</b> No me molesta que no sepa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z7TUYZ4NPRAZRITQHOIDWA7MS4.jpg?auth=2aeda531503090a7795bbb91d15ba5beacee8ddc2141b221bda40162c5419e87&smart=true&width=1920&height=1401" alt="Federico Bal, con casi diez meses, junto a sus padres CArmen Barbieri y Santiago Bal." height="1401" width="1920"/><p><b>—¿Cuál es la forma de conocer a alguien?</b></p><p>—Es muy difícil para mí conocer a alguien. <b>No tengo fórmula. Soy caradura.</b> No me considero fachero. <b>Se me ha dicho el galancito del momento pero le escapo a eso, me parece superficial.</b> Tuve muchas novias porque me gusta. No tengo vergüenza. Soy frontal, lo que puede ser bueno o malo.</p><p><b>—¿Te dijeron más no que sí o más sí que no?</b></p><p>—Me dijeron mucho más no que sí.</p><p><b>—¿Te rompieron el corazón?</b></p><p>—<b>Sí. Soy un enamorado del amor.</b> Esos primeros seis, siete meses son un loop de fascinación, adoración, devoción, el sexo es increíble. El tema es sostener la curva. Entender que estás entrando en la fase dos, tres de las relaciones.</p><p><b>—¿Podemos hablar un poquito del cáncer?</b></p><p>—Claro.</p><p><b>—¿Cómo fue?</b></p><p>—Fue duro, increíble y revelador, pero <b>me dio un lado luminoso de la vida.</b> Después de ese momento, cuando lo superé y se fue. <b>Hoy sigo con mis chequeos y soy consciente de que voy a ser un paciente de cáncer toda la vida, pero no me duele nada porque entendí que el dolor es otro.</b> Trato de no quejarme. Le bajé a la ambición. Soy bastante feliz.</p><p><b>—Es importante lo que decís, porque no todo el mundo quiere saberlo y es válido. Los médicos te dan los porcentajes o lo que viene en función a lo que cada paciente quiere saber. Vos quisiste saber.</b></p><p>—Todo. Yo necesitaba tener números, gráficos de torta, cuánta gente muere de esto, saber cuáles son mis probabilidades de estar bien.<b> Yo tuve un cáncer en el recto bastante avanzado</b>.</p><p><b>—¿Cómo se detectó? Vos no tenías un dolor. Era parte de los estudios de rutina.</b></p><p>—Si, tenía. A los 30 no suelen hacer estudios de rutina. <b>Empecé a tener sangrados al ir al baño y era cada vez más fuerte.</b> No me hice el estudio por un año, hasta que Sofía, que se portó tan bien conmigo en esto, me llevó casi de los pelos y me hice una colonoscopía.<b> </b>Estaba haciendo temporada y a los tres días me llamó el doctor Huertas. Me dijo que tenía cáncer maligno y me sugirió ir a Buenos Aires a empezar el tratamiento.</p><p><b>—¿En qué momento entendiste que te podías morir?</b></p><p>—Cuando se lo dije a mi vieja.<b> Ninguna madre está preparada para que su hijo le diga “tengo cáncer”.</b> Mi cabeza estaba más preocupada por ella que por mí. Los gritos de ella tirada en el piso. Me decía: “Levanto la temporada”. <b>Yo le respondí que no me iba a morir de esto, que en algún momento me iba a morir pero no de esto, y que ahora tenía que hacer el tratamiento.</b></p><p><b>—Había algo de contárselo a ella que lo hacía real.</b></p><p>—<b>Mi mamá es la mejor mujer que conocí.</b> Tengo un amor por ella que no sé cómo explicar, es la luz de mis ojos. Me enseñó todo sobre esta profesión y sin ella no sería nada. Me acompaña, nos damos consejos y nos escuchamos. Es una leona. La vi en momentos durísimos.</p><p><b>—¿Lloraste mucho en ese momento?</b></p><p>—Lloré un mes, unas semanas. Después ya está. Al carajo. <b>No me imaginaba morir con una bata a los 30 años todo flaco</b>. <b>Me voy a morir en otro momento, luchando.</b></p><p><b>— ¿Qué pagaste deudas es literal?</b></p><p>—Sí, a mi vieja siempre le debo un poco de plata. Yo recién me estaba mudando a una casa que compró y la puse hermosa. Hice unos movimientos de plata que no quería. <b>Raro porque si te vas a morir, ¿qué importan las deudas?</b> Pero en mi cabecita de ruso quería tener todo en regla.</p><p><b>—Me decías que aprendiste mucho con la enfermedad. ¿Acomodó las prioridades?</b></p><p>—Completamente. A veces se me va un poquito y pienso en el rating o likes, pero recuerdo todo lo que viví.<b> Me di cuenta de que no quiero mucho más de lo que tengo:</b> <b>una mamá increíble, un papá que me acompaña desde el cielo, amigos tremendos, amor, y un perro que disfruto cada día.</b></p><p><b>—¿La enfermedad bajó la ambición?</b></p><p>—Completamente. No quiero hacer cosas por plata, sino por orgullo. Que le pueda dejar a un hijo el recuerdo de: <b>“¿Sabés qué? Tu papá me hizo reír mucho”</b>. La plata se me va. La vida es ahora. Me gusta más comprar una figura de acción, como un Darth Vader que hace luces. Me da más placer.</p><p><b>—O sea, invertís en figuritas de El hombre araña, de la Guerra de las Galaxias.</b></p><p>—<b>Tengo una obsesión con los Legos. </b>Los armo y siento que es una terapia. Hay algo que se desconecta. De golpe estoy solamente buscando la piecita. Puedo estar horas.</p><p><b>—Que importante.</b></p><p>—Es muy importante. Ya no quiero el lego chiquitito, quiero las naves que son caras.</p><p><b>—Me parece que es un tipo de meditación meterse en algo y sacar todo el ruido alrededor.</b></p><p>—Lo siento así. Me da la suerte de que por algo es la empresa de juguetes número uno. Hay algo de desconexión, meditación. <b>Tengo una colección que hoy creo está valuada en 30 mil o 40 mil dólares.</b></p><p><b>—¿Y están en algún lugar de la casa?</b></p><p>—Me quedo sin espacio, todo un cuarto. Entonces estoy haciendo todo un mueble nuevo. Armé todo un estante reforzado.<b> Una novia me lo rompió.</b> Fue donde más me duele. Tres naves mezcladas. Imposible de armar. Cada bolsita viene con un manual. Me encerré un fin de semana y lo solucioné con paciencia. Con música de fondo.</p><p><b>—O sea, te ocupaste primero de las naves que de la novia enojada.</b></p><p>—Fue un poco al mismo tiempo. ¿Cómo llenar ese lugar si primero no limpias lo otro? Un poco haciendo referencia a la nave y a mi living completamente roto de piezas. Y también de mi corazón.</p><p><b>—¿No me vas a decir quién fue la novia que te rompió? ¿Sofía?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Qué olor te lleva a tu infancia?</b></p><p>—<b>El de la fábrica Havanna, en Mar del Plata</b>. Aprendí a hacer surf por las mañanas en Bahía Bonita y Cardiel, una playa cerca de la Bristol, justo al dar la curva antes de llegar a la vieja fábrica de Havanna. Ellos hacían toda la producción por la mañana. Yo me metía más o menos a las 6:30, porque es el mejor horario, cuando el mar está impecable. <b>Ese olor a mañana, la sal del mar, el amanecer, la parafina, el bronceador y el dulce de leche, todo combinado con la producción de la fábrica, es algo que cuando lo puedo vivir en los veranos me da mucha nostalgia</b>. A los 15 años.</p><p><b>—En Resto del mundo viajás un montón.</b></p><p>—Un montón. No me puedo quejar.</p><p><b>—Vuelve.</b></p><p>—Vuelve este año con un montón de viajes. Empezamos en Vail. Vamos a New Orleans, Louisiana. Vamos a hacer parece que Perú, Chile. Hay una idea de ir a Tokio que estoy cruzando los dedos. Si vamos a Tokio quiero extender el viaje e ir a Corea también. Hacer locuras por Asia.</p><p><b>—¿Se disfruta o es laburo?</b></p><p>—Es el mejor trabajo del universo.</p><p><b>—Estuviste en Israel.</b></p><p>—Si.</p><p><b>—Tenés un tatuaje en hebreo, ¿qué dice?</b></p><p>—Hijo de Carmen Luz. Mirá si no quiero a esa mujer.</p><p><b>—¿Qué te pasa con todo lo que está viviendo Israel?</b></p><p>—Me duele. Cuando llegué a Tel Aviv y Jerusalén, algo me tocó profundamente. No sé si es por mis antepasados. Tuve un pequeño acercamiento al judaísmo; crecí en una familia algo judía y fui a un colegio judío. Aunque me considero ateo, hay un cierto amor. En Tel Aviv y Jerusalén me emocionaba ver ese amor a la vida, esa celebración de que cada día cuenta.</p><p>.<b>—Siento que te involucras, que te interesa la cultura e historia de los lugares, que hay un aprendizaje que venís haciendo, ¿no?</b></p><p>—Enorme. Me encanta conocer idiomas, culturas y soy fanático de la comida. Pruebo sabores, bebidas, voy a museos. Hace poco vi algunas obras exclusivas de Picasso en un museo de Austria.</p><p><b>—¿Te queda algo de plata o la gastas toda en el viaje?</b></p><p>—Vuelvo con deudas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SWL6HI2EPBBZPB5RHAEBFXYRTI.jpg?auth=da124673ef59e15b3c033a1df50354f27595ee935db62856676a6d9c4e50d65d&smart=true&width=2048&height=1151" alt="Fede Bal en Infobae con Tatiana Schapiro (Candela Teicheira)" height="1151" width="2048"/><p><b>—Y así llegaste a Blender, ¿que también te hace feliz?</b></p><p>—Mucho. Soy muy yo ahí. Ellos me abrieron la puerta y es muy lindo. Están en un momento muy hermoso, con un streaming un poco de lado B. Algo en ellos, que están muy rotos, hace que su humor me haga bien.</p><p><b>—Eso da posibilidades, como hablábamos con Gonzalo Heredia. Lo que hicieron con la novela les permite jugar, algo que la tele tal vez no da hoy.</b></p><p>—Creo que la tele está apuntada a otro público, ahí está el error. Hay que atraer a los jóvenes con contenido, como en los streaming. El streaming tiene menos barreras, la tele genera distancia.</p><p><b>—A mí la tele me encanta.</b></p><p>—Me siento un señor cuando hablo de la tele.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque ya no quedan. Buscá a alguien de 25 a 35 años que te diga que la tele es lo mejor del mundo.</p><p><b>—¿Vos sentís que es lo mejor del mundo como medio?</b></p><p>—Lo mejor del mundo. El aparato genera algo maravilloso.</p><p><b>—¿Sos feliz en el teatro?</b></p><p>—Muy. Me pasa algo muy lindo con el teatro: ver la reacción de la gente, sus manos apretadas. Es una obra que estamos haciendo, <b>Somos nosotros</b>, <b>estamos en el Tabarís, de miércoles a domingo.</b> <b>Entradas por Plateanet. </b>Hay algo ahí de qué pasaría si de golpe tu marido te dice, o en este caso tu mujer, que le pasan cosas con otra persona. Antes de hacerlo quiere hablarlo. Algo que tal vez no pasa mucho. Es muy divertido.</p><p><b>—Justo a vos, mirá la que te tocó.</b></p><p>—Lo acepté porque es un papel con el que no me siento muy cómodo, que no hice mucho en teatro, por eso me gustó ser parte de este equipo. <b>Me saca de ese lugar común de galancito de verano que muchas veces hice.</b></p><p><b>—Sumado a lo que venía de pasar a nivel salud, al quiebre en esa pareja.</b></p><p>—<b>Las cosas vienen por algo, y siento que esta obra también. Hay mucho que aprender. Está bueno decir la verdad, estamos de paso.</b> Si nos enroscamos en mentiras, no llegamos a nada. Cada obra que hice me enseñó algo importante.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TU6QLI7GPRD4BFSHAIUBJZIY2Y.jpg?auth=754f412336867899f2f051b065ba0348e1bd31f106627cbf7ec153a7c8c08156&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela Teicheira</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Costa: “Me fui a los 18 años a la calle, al destino, a lo que Dios tenía escrito para mí” ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/02/07/costa-me-fui-a-los-18-anos-a-la-calle-al-destino-a-lo-que-dios-tenia-escrito-para-mi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/02/07/costa-me-fui-a-los-18-anos-a-la-calle-al-destino-a-lo-que-dios-tenia-escrito-para-mi/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz, humorista y panelista, que actualmente se presenta en el Teatro Picadilly con la obra “A toda costa”, mantuvo una charla íntima con Infobae, donde habló de sus primeros años en Buenos Aires, su misión en la vida y su relación con los hombres. También compartió los últimos recuerdos de su padre, la palabra que le hubiese gustado que pronunciara y la sensación de que la acompaña cada vez que sube al escenario]]></description><pubDate>Fri, 07 Feb 2025 04:52:06 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando tenía 18 años vino a Buenos Aires desde su Córdoba natal, vivió un tiempo con su hermano, y después decidió que era hora de <b>buscar su propio destino</b>. “Me fui a la calle, a ver qué onda la vida, a buscar una pensión, y así empezó todo”, cuenta <b>Costa</b>, en una charla íntima con <b>Infobae</b>, donde recuerda sus <b>inicios en los boliches del </b><i><b>under</b></i><b> porteño</b>, a los que les hace honor hasta hoy en día en su espectáculo teatral. <b>Su vocación artística</b> siempre palpitó fuerte, y fue lo que la llevó a <b>descubrir lo que considera “su misión en la vida”</b>.</p><p>Llega a la entrevista con una fractura en el pie, y viene de hacer una función de <i><b>A toda Costa</b></i>, su show en el Teatro Picadilly. “Estoy quebrada, pero bien”, dice con el humor que la caracteriza. La anécdota de cómo le pasó es fiel a <b>su esencia de trabajadora incansable</b>: “Un sábado a la noche estaba sola en casa, y agarré la tintura para hacerme el pelo; yo no sé hacerme la tintura, pero como tenía que trabajar dentro de media hora, me la tenía que hacer si o sí, y cuando me la estaba enjuagando pisé un poco que se había caído al piso, <b>me resbalé, me doblé el pie entero, y así me fui a trabajar</b>”.</p><p>Recién al día siguiente se dio cuenta de que se había fracturado tres dedos del pie. “Del teatro me fui a la radio -forma parte del equipo de <i><b>El Club del Moro</b></i> por La 100-, después al canal -es panelista en <i><b>Cortá por Lozano</b></i> (Telefe)-, y recién de ahí a mi casa”, confiesa. Reconoce que el trabajo ocupa un lugar prioritario en su rutina, y que a veces tiene pocos espacios para conectar con ella misma, pero celebra tener <b>la posibilidad de vivir de lo que ama</b>.</p><p>“<b>Para mí el dolor en la profesión no existe</b>; disfruto enormemente de mi trabajo.<b> </b>Siempre digo que<b> </b>para mí<b> el escenario es un útero que me parió bien y que me quiso profundamente</b>. Otra persona se queda en cama un mes con el pie así, como corresponde, pero yo no tengo ganas, y quizá no está bien, pero tengo muchas ganas de trabajar y de comunicar”, reflexiona. <b>Cuando le preguntan por qué trabaja tanto, ella retruca: “¿Y por qué menos?”</b>.</p><p>Ese es su grado de entrega, y a lo largo de la charla profundiza en los motivos por los que abraza la responsabilidad como valor fundamental en cada desafío que emprende. Gran hiladora de infinitas anécdotas, se anima también a hablar de <b>las carencias afectivas, la relación con su padre, y sus pendientes en el amor</b>.</p><p><b>—Celebro entender como privilegio trabajar de lo que a uno le gusta, ¿lo vivís como una elección o hay un poco de miedo porque atrás hay una legión que espera tu lugar?</b></p><p><b>—La mayoría no trabaja de lo que le gusta</b>,<b> y</b> <b>los lugares donde yo trabajo son de mucho privilegio</b>. Sin duda hay un montón de gente atrás que está buscando mi trabajo. No lo veo mal, porque cada uno en la profesión que sea, llega como puede. Lo que a mí me pasa con el laburo es que <b>soy hija de un matriarcado:</b> <b>a mi mamá</b> <b>a los 12 años la sentaron en la máquina de coser y no hubo elección</b>. Mi abuela era costurera porque le habían enseñado a coser las monjitas que la criaron en una institución. La compañera de cuarto de mi abuela tenía un hermano y ese hermano tenía un amigo, que terminó siendo mi abuelo. Ella cosía, él era albañil, y criaron a todas sus hijas costureras y a todos sus hijos albañiles. Mi mamá, que tiene 80, si fuera por ella seguiría cosiendo. Entonces, <b>siendo hija de esa madre, decirle que no a un trabajo, para mí es una deshonra.</b> Cada vez que me pongo a trabajar, estoy honrando el ejemplo de mi madre y de mi hermano, que también me enseñó que <b>el trabajo es lo que sana y lo que salva.</b></p><p><b>—Y con esa mirada, con esa educación, ¿cómo ves a las nuevas generaciones?</b></p><p>—<b>Horribles. Vagos</b>. Le dicen ‘generación de cristal’. Para mí cristal una mierda, porque el cristal es fino, es delicado, es un objeto preciado. <b>Creo que no tienen noción de dónde están viviendo</b>.</p><p><b>—Los ves un poco vagos.</b></p><p>—Los veo con miedo. <b>Les falta un poco de hambre, en el buen sentido de la palabra. Les falta un poco de ganas de triunfar.</b> Seguramente debe haber un pibe, de 17, 18 que tiene la fuerza que teníamos nosotras a esa edad, pero a lo mejor no ir a trabajar porque te duele la cabeza está bien, y no ir a trabajar quebrada como yo. <b>Vengo de un hogar peronista, del famoso ‘de tu casa al trabajo y del trabajo a tu casa’. Para mí el trabajo dignifica</b> y es lo que a mí me permitió tener lo que tengo, que no es mucho, pero para mí es un montón. Cuando a mí me escribe una chica por Instagram y me dice: ‘<i><b>Costita</b></i><b>, te escucho todas las mañanas yendo con mi viejo a la quimioterapia’, ¿cómo me voy a quedar en mi casa si a esa persona le hago bien? </b>Mi abuela decía que cuando uno se muere, Dios te pregunta ‘¿qué hiciste con lo que te di?’. Creo que Dios a mí me eligió para eso, y <b>cuando me encuentre allá le voy a decir: ‘Alguien se río con lo que yo dije</b>’.</p><p><b>—La misión es esa: hacer reír.</b></p><p>—Para mí sí, y me han hecho devoluciones hermosas. ¿Por qué me las voy a perder?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MIRGG4QT6FGMFD64BWRMP46R7A.jpg?auth=2bac4be417c876296ae8b21120592351a67758687fad376c255c42f8089c947d&smart=true&width=260&height=194" alt=""A toda Costa es un show que es una evolución de todos los anteriores", asegura Costa en Infobae" height="194" width="260"/><p><b>—¿Te da miedo la muerte?</b></p><p>—No, la verdad que no. <b>Siento que</b> <b>hice todo lo que quería hacer en mi vida. Salvo casarme, hice todo lo que quería hacer</b>. Trabajo de lo que me gusta, y tengo una casa linda. Bueno, ahora tengo dos casas lindas.</p><p><b>—La última vez que hablamos tenías una, ¿te compraste otra casa?</b></p><p><b>—Como no paro de trabajar, sí, me compré otra casa</b>. No lo conté mucho porque me da cosa. <b>Sé que hay mucha gente que se pasa la vida sin tener casa propia</b>. Pero es fruto de mi trabajo, y particular tiene un significado especial. <b>Me compré la primera casa donde viví cuando me vine de Córdoba. </b>Ahí viví con mi hermano a mis 18 años. Él era enfermero, trabajaba de noche, y siempre me acuerdo que yo no podía llegar después que él. Una vez estaba en un boliche, bailando, miré el reloj y me tenía que ir corriendo. Me fui con todo el odio del mundo, me tomé el 106, y <b>me juré que nunca más en mi vida iba a tener un horario para volver a mi casa</b>.</p><p><b>—¿Pero por qué tenías que llegar antes de que él llegara?</b></p><p>—Y porque él tenía razón. <b>Él quería que yo tuviera una vida ordenada.</b> Yo estudiaba en la UBA todavía, para ser contadora pública. <b>Mi hermano tuvo mucho valor, el de hacerse cargo de alguien</b>. Realmente es muy especial para mí haber comprado esa casa, esa de la que <b>me fui a los 18 años a la calle, al destino, a lo que Dios tenía escrito para mí. Salí con una valija nada más</b>. No tenía estudios, no tenía profesión, no tenía nada. Por eso arranqué este Año Nuevo agradeciendo a la vida, cantando sola en Plaza de Mayo.</p><p><b>—¿Qué te fuiste a cantar?</b></p><p><b>—Canté “Eva, el gran musical argentino”</b>,<b> </b>de Alberto Favero y Pedro Orgambide, una canción que habla de cuando Eva llega a la ciudad. Ella dice: ‘Me dijeron que en tus calles se vive muy feliz, me dijeron Buenos Aires que me esperabas a mí, me dijeron que una plaza que se llama San Martín cada tarde se desmaya frente a un río que nunca vi. Ahora quiero que en tus brazos vos me enseñes a sentir, que me acunen con tus brazos los que oí, que me acunen con tus tangos, los que oí allá en Junín. Yo te quiero Buenos Aires. No me dejes partir. Vos sos todo lo que tengo, sos mis ganas de vivir’. <b>Así recibí el año, agradeciéndole a Buenos Aires, que me abrazó.</b></p><p><b>—¿Sentís que hay algo de la justicia en poder hacerlo?</b></p><p>—No sé si es justicia, porque es injusto también que la gente no tenga donde vivir. Pero siento que me ha ido muy bien y que tengo que ser agradecida. <b>Mi viejo siempre me dijo que</b> <b>lo peor que uno puede ser en la vida es desagradecido</b>.</p><p><b>—¿Y vos a quién le agradecés?</b></p><p>—A la vida. A mi viejo, a mamá, con su ejemplo de trabajo, a mi hermano, a la gente buena que fui conociendo.</p><p><b>—¿Creés en Dios?</b></p><p>—Sí. <b>En mi cartera siempre tengo un rosario, porque si pasa algo, una tiene que ponerse a rezar el rosario</b>. Es así. Y también tengo un crucifijo que me regaló mi madre, que es con el que mi papá hizo la comunión. <b>En los momentos más duros de mi vida, yo no tenía otra cosa que a Dios.</b> Mi abuela era evangelista, de la Iglesia Adventista. La fe cristiana que tengo es gracias a ella. <b>Ella me enseñó a rezar</b>. Aunque la iglesia no ha sido muy amorosa con nosotros nunca, <b>creo profundamente en la Virgen de Lourdes</b>. El párroco de ahí una vez me dijo: <b>‘Lo único que Dios quiere es que seas feliz’. Y yo creo en ese Dios</b>. Creo en que el desafío es querer al otro como nos quiere Dios: imperfectos. Porque querer a alguien bueno es re fácil, pero querer a tu otro imperfecto, a tu otro con defectos, con sus rencores, sus mambos, su parte oscura, es más difícil.</p><p><b>—¿El rosario y el crucifijo en la cartera lo llevás como protección?</b></p><p>—Sí, y además si viene un vampiro lo espantás con eso. Hay que tenerlo siempre a mano. Soy muy señora grande en algunas cosas, por ejemplo, tengo <b>un camisón nuevo por si me tienen que internar o si tengo que ir a la guardia</b>. Está nuevo porque una tiene que ir presentable. Y una tiene que dormir con aros, porque <b>si se quema la casa y el bombero es guapo, a una la tiene que ver con aros</b>. En su momento tuve un novio bombero.</p><p><b>—¿Tuviste un novio bombero?</b></p><p>—Si, y también un novio albañil, un novio electricista. Amores de ocasión igual. <b>Novio de verdad hace miles de años que no tengo</b>.</p><p><b>—¿Alguno millonario, empresario o político? ¿O alguno que te haya bancado a vos?</b></p><p>—No, esa suerte nunca tuve. La verdad que no. Jamás. Jamás.</p><p><b>—¿Fuiste mucho de bancar a otros?</b></p><p>—Sí, sí. Una paga. Pero paga más caro porque paga con la dignidad cuando se siente denigrada.</p><p><b>—¿Y cómo estás hoy? ¿Tenés la fortaleza para no permitir que otro haga ese daño?</b></p><p>—Siento que estoy mucho más fuerte, sí, y que tiene que ver con un laburo de <b>25 años de psicoanálisis</b>. Después de tantos años de pensarme, hasta que yo no me valoré lo suficiente, eso no iba a cambiar. Tiene que ver conmigo. <b>Mi viejo a mí nunca me dijo ‘hija’</b>. Creo que tiene que ver con ese hombre que es el primer amor de la vida de muchas hijas. <b>Si él no me eligió como mujer, es raro que otro me elija</b>.</p><p><b>—Tu mamá sí te dice hija.</b></p><p>—Sí, mamá me dice que es un orgullo verme. Con ella está todo sanado, con mi hermana y mi hermano también. <b>Pero papá se murió y no</b> <b>pudo</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PVCUM3JJVFHYZJBLAJMUO75WMY.jpg?auth=4110a22d7815718fbfcbfbd77bffc16656f7ebc35e3313d9eaf75e4a76666ed7&smart=true&width=1080&height=1350" alt="Costa: "Los lugares donde yo trabajo son de mucho privilegio"" height="1350" width="1080"/><p><b>—¿Hay un dolor ahí que sigue pasando factura?</b></p><p>—Creo que hay algo de la figura de hombre, de ese hombre que no me dijo ni me vio como ‘mujer’. Pienso que tiene que ver con eso, y que <b>a lo mejor tengo expectativas muy altas. </b>Yo <b>querría que de mí se enamore un intelectual</b>, pero no estoy en el radar de esa gente, evidentemente. Además yo veo un electricista, un señor que arregla algo que yo no podría hacer nunca en mi vida, y yo me re enamoro.</p><p><b>—Porque hay algo de la admiración que juega ahí.</b></p><p>—Tal cual.<b> Creo que me voy a enamorar de una persona que admire</b>,<b> </b>sea un electricista, un fiambrero, un tachero, un periodista, quien sea. Y que sea alto en lo posible.</p><p><b>—¿Te importa mucho lo físico o es secundario?</b></p><p>—Secundario. Si vos no admiras a quien está compartiendo con vos tu cama y tu vida, no va.</p><p><b>—Contame más de las expectativas.</b></p><p>—Alguien dijo una cosa muy dura, pero muy cierta también, que <b>nosotras las trans nos relacionamos con gente rota siempre</b>. Gente que no tiene nada que perder porque ya está rota, y que los otros como están completos no se van a arriesgar. <b>Todavía somos juzgadas y prejuzgadas</b>. A mí hasta hoy me pasa que me encuentro con alguien que me dice: ‘¿Cómo te va genio?’. <b>Y la otra vez le dije a uno: ‘¿Cómo genio? ¿No me ves las tetas?’</b>.<b> </b>En eso me reta siempre (Santiago) Del Moro, me dice que deje de pelear.</p><p><b>—Es que le das entidad a cada uno si peleas con todos.</b></p><p>—Sí, pero soy así.</p><p><b>—Además es un momento difícil del mundo.</b></p><p><b>—Muy difícil. Hay un rebrote del odio que tuvieron contenido tantos años</b>, que no pasa solo con nosotras, sino con todo lo que no sea en la norma. Te quieren o no te quieren por un pensamiento, por una visión de la vida, por estas cosas que estamos hablando.</p><p><b>—¿Andas con ganas de enamorarte?</b></p><p>—Sí, pero no pude hacer lo que hizo una famosa que se metió abajo de la mesa en fin de año y le pidió un amor al universo. No lo podía hacer porque<b> estaba en un boliche </b><i><b>swinger</b></i><b> brindando con mis amigas</b>. Pero sí nos comimos las 12 uvas, porque dije: <b>‘Este año tiene que ser’</b>.</p><p><b>—¿Lo sexual te importa mucho?</b></p><p>—Si.</p><p><b>—Sos fogosa.</b></p><p>—Y bueno, una tiene sus cositas también. Es importante.</p><p><b>—¿Experiencias en el </b><i><b>swinger</b></i><b> tuviste?</b></p><p>—No, nunca. Yo voy porque trabajo ahí, porque trabajé muchos años, y también mis compañeras. Somos familia. <b>Es un lugar que trabajé 20 años, pero yo no voy a eso</b>.</p><p><b>—Cuando estás en pareja, ¿sos más tradicional?</b></p><p>—Sí, y también soy celosa. De preguntar ‘¿a quién estás mirando? ¿quién es la que te saludó?’. A lo mejor por eso no logré un vínculo sano.</p><p><b>—¿Tenés ganas de ser mamá en algún momento?</b></p><p>—Si hay alguien que necesite que yo lo pueda maternar,<b> si hay alguien que necesite mi corazón, lo tiene</b>; pero no sé si es una responsabilidad para la cual yo esté preparada.</p><p><b>—No es una necesidad tuya.</b></p><p>—No, pero si hay alguien que necesite, tiene mi corazón. Me pasó <b>cuando conocí al nene de Lizy (Tagliani</b>), que me enloquecí con ese amor sagrado. Y más en este país, que es impensado, pero es posible. Hoy no me habita ese sentimiento, pero, puede modificarse eso. Me pasó por ejemplo cuando se discutía la ley del aborto, que yo cubría las marchas, y justo un amigo mío iba a ser papá. Fuimos a la ecografía y cuando sentí el latido del corazón de ese bebé, pensé: ‘Ah, el tema del aborto no es tan simple como pensaba’. <b>Ese día entendí, y le pedí a Dios que todos los niños y niñas que nazcan en el mundo sean deseados</b>.</p><p><b>—Y cuando das opiniones o surge alguna polémica, ¿cómo te llevás con el </b><i><b>hate</b></i><b>?</b></p><p><b>—Aprendí a ignorarlo. No sabés lo que me cuesta</b>. No soporto que me juzguen. Nunca me amigué con eso. <b>Yo me crié con mi papá que me decía ‘vos sos diez’, y si yo traía un nueve se armaba un escándalo en mi casa</b>. De alguna manera siento que con el teatro pude sanar mucho, que ahí no me importa más nada que hacerle bien a la gente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZZIWHE7CWZFJBLSA5VNROVVEJE.jpg?auth=0eeaa18af96c444b192f33224156be8fe3136e255fd0a9c961135817fb19a82e&smart=true&width=2048&height=1151" alt="Costa con Tatiana Schapiro en Infobae (Candela Teicheira)" height="1151" width="2048"/><p><b>—Contame cómo es este show nuevo que estás haciendo.</b></p><p><b>—Se llama </b><i><b>A toda costa</b></i><b>, y es un show que es una evolución de todos los anteriores</b>, donde vuelvo a trabajar con un amigo mío, <b>Diego Moyano</b>, que es un artista enorme muy talentoso. <b>Juntos volvemos a hacer algo que no existe más, que son</b> <b>los shows que hacíamos en el </b><i><b>under</b></i>.<b> </b>No hay más lugares para que la gente vaya a ver espectáculos de lo que antes se llamaba <b>transformismo</b>. Lo fue cerrando la pandemia, la derecha, lo fueron cerrando. Con esto lo recuperamos, vamos, venimos, nos cambiamos las pelucas, los aros, los zapatos. <b>Nos cambiamos 16 veces en todo el espectáculo y muy divertido.</b></p><p><b>—Sabemos que dejás todo en el escenario, y eso está buenísimo.</b></p><p>—Eso es lo que la gente agradece. Y pasan cosas mágicas en los teatros, que para mí están llenos de ancestros, de duendes, y de fantasmas. La semana pasada vino un amigo mío, que está muerto, al teatro. Se llamaba Hernán.</p><p><b>—¿Cómo fue eso? ¿Te visitó en una función un amigo tuyo que murió?</b></p><p>—Sí, era muy amigo mío. Y encima su caso fue muy conocido. <b>Se llamaba Hernán Mondragón y era muy fanático de</b> <b>Xuxa</b>. Predijo su muerte porque puso en Facebook: ‘Tres días y me infarto’. A los tres días <b>Xuxa</b> <b>bajó del avión en Ezeiza, él la vio, le dio un infarto y se murió</b>. Pero tuvo una muerte hermosa, porque <b>se murió viendo al amor de su vida</b>. Y en esta función escuché su voz, que me dijo una frase que solo nosotros entendemos, y nos decimos cuando nos enojamos entre compañeros. Los teatros tienen muchas almas.</p><p><b>—¿Sentís que te cuidan?</b></p><p>—Sí, creo que es una forma de cuidarnos.</p><p><b>—¿A tu papá nunca te lo encontraste en el teatro?</b></p><p><b>—Una sola vez vino, sí.</b> Fue en una función donde había un nene muy inquieto, que daba vueltas carnero en el piso, y no había forma de que se calmara, así que lo hice subir al escenario. Él agarró el micrófono y dijo: ‘Un fuerte aplauso para Costa, que es una gran artista’. Termina la función y le pregunté cómo sabía mi nombre, y me dijo: ‘<b>Porque en el fondo hay un señor que me dijo tu nombre’</b>. Le pregunté cómo era y me dijo: ‘Muy gordo, de ojos verdes, y con una remera de marinero’.<b> </b>El último recuerdo que tengo de mi viejo es con una remera de marinero. <b>Él está conmigo cada vez que subo al escenario</b>. <b>Nunca me dijo ‘hija’, pero me dijo dos cosas: que hay que ser agradecida en la vida y que no hay que ser resentida</b>. La segunda me cuesta más, y la primera la practico todas las veces que puedo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QRPNTRDJYFH2BM6F36THSRMNGU.jpg?auth=6795f88532847bcdff6e028943a10f034c65eb1c864e1fc562e796d6da68412d&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela Teicheira</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Gonzalo Heredia: “La persona que no puede quedarse callada y que necesita ser sí o sí honesta, me da mucho miedo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/02/02/gonzalo-heredia-la-persona-que-no-puede-quedarse-callada-y-que-necesita-ser-si-o-si-honesta-me-da-mucho-miedo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/02/02/gonzalo-heredia-la-persona-que-no-puede-quedarse-callada-y-que-necesita-ser-si-o-si-honesta-me-da-mucho-miedo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor y escritor de 42 años protagoniza en teatro una obra que se titula "La mentira". Más allá del plano actoral, reconoce no saber qué resulta más útil para la vida: si decir mentiras o decir verdades. Lo que afirma es mayor afinidad con aquellos que "tienen dudas y preguntas, que no tienen tantas supuestas verdades por decir, sino más bien ciertas verdades". Los libros, el streaming y la fama, según Gonzalo Heredia]]></description><pubDate>Sun, 02 Feb 2025 03:53:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Soy muy irónico</b>, me tomo lo cotidiano con bastante ironía, con bastante acidez, porque <b>ese es el humor que a mí me hace reír</b>”, cuenta Gonzalo Heredia en el estudio de Infobae dispuesto a hablar de todas sus facetas: desde la vida familiar junto a Brenda Gandini y sus dos hijos -Eloy, de 13, y Alfonsina, de 7-; su costado como escritor, a punto de publicar su tercera novela; hasta su perfil tuitero, que derivó en que explorara el rol de conductor en el mundo del <i>streaming</i>.</p><p>Acaba de reestrenar <i><b>La Mentira </b></i>en el Teatro Astros, junto a <b>Eleonora Wexler</b>, <b>Lautaro Delgado Tymruk y Alexia Moyano</b>. “Estoy muy contento, porque es un proyecto que siempre estuvo angelado, con personajes y una historia que interpela, que hace que la gente se siente identificada porque a todos nos pasó lo mismo alguna vez; y siento que los cuatro estamos en un <b>momento de nuestras vidas donde queremos divertirnos</b>”, expresa.</p><p>Hoy divide su tiempo en varios proyectos, y en cada uno despliega sus distintas pasiones. Está en la etapa final de la publicación de <i><b>Extranjera</b></i><b>, su tercera novela</b>, y al mismo tiempo conduce <i><b>Galanes en temporada baja</b></i> junto a <b>Esteban Lamothe</b>, en <b>Blender</b>. “<b>Todo surgió a raíz de un tuit donde dije: ‘No estoy haciendo teatro, ni </b><i><b>streaming</b></i><b>, no me siento actor’</b>, que<b> </b>se viralizó, y después se sumó Lamothe; y así arrancamos a hablar de galanes de telenovelas que ya no son más galanes, a reírnos de nosotros mismos, de lo que hicimos toda la vida”, comenta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XKO2X52E7NB6VFGMAHWBUI3XUI.jpg?auth=6bcb93b740a9a7f3a4944fee46563c9ee47e23518f0cef1618839404e573a1c6&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Gonzalo Heredia protagoniza La Mentira junto a Eleonora Wexler, Lautaro Delgado Tymruk, y Alexia Moyano" height="1280" width="1920"/><p><b>—Una vez escribiste un tuit que dice: “Acaba de venir un señor en moto a dejarme algo. Me pregunta el nombre, se lo digo, me mira y me dice: ‘Ah, sí, me gustan tus tweets’. ‘Me gustan tus tweets’, me dijo. No ‘me gustó tal o cual novela o tal obra’. No, me dijo: ‘Me gustan tus tweets’, ¿Cómo se monetiza esto?”.</b></p><p>—Qué loco que fue eso, sí. <i>Galanes en temporada baja</i>, empezó así, por ese tuit, y después la ideóloga de todo fue <b>Galia Moldavsky</b>. Nos encanta hacerlo, y de eso se desprendió también una micro ficción de cinco capítulos de diez minutos, que es una nueva forma de contar. <b>Y eso fue un sueño cumplido</b>. Siempre tenía la fantasía de hacer una telenovela, con los mismos guiones, pero más burdamente, con otro tono.</p><p><b>—Estamos en un momento donde hay que reinventar cómo comunicar.</b></p><p>—Hay algo en las generaciones nuevas que aparecen, que nos marca que hay <b>algo que está caducado ya, por lo menos en la televisión</b>. Depende también lo que uno tenga ganas de consumir, pero no es como antes, que capaz a mis hijos le podían decir ‘tu papá trabaja en la tele’. Ahora para muchos de ellos soy un señor más.</p><p><b>—¿El ego se acomoda fácil a eso?</b></p><p>—<b>No tengo tanto mambo con eso,</b> <b>no necesito ser estrella las 24 horas</b>, entrar a un shopping y que la gente me reconozca. Hay gente que necesita eso, que las miradas cambien cuando pasa por algún lugar, como cierto aire de famoso. A mí me aburre eso, me agota. Y me parece una decadencia bastante grande intentar sostener eso.</p><p><b>—Vos siempre tuviste, más allá de momentos de mucha exposición, un anclaje en el mundo familiar, en la literatura. ¿Sentís que te ayudó eso?</b></p><p>—Tuve varios momentos. Cuando era un poco más la novedad de la industria, donde cualquier cosa que hiciera o dijera era interesante, quizás en ese afán de la vorágine tiendo a aferrarme a lo mundano, y a defenderme. Entonces me salía una especie de parquedad, como autodefensa. Pero también <b>tuve una época donde yo quería o me sentía más “famoso”, entonces jugaba a eso, al divo total</b>, y a todas esas idioteces.</p><p><b>—¿En Twitter decís cosas que no decís en otros lugares?</b></p><p>—No, en Twitter juego con la ironía, con la acidez, con ese tipo de humor, porque creo que la red social es eso.</p><p><b>—¿Pero en la vida real sos así todo el tiempo?</b></p><p>—Si, sí. Tengo ese humor siempre, en lo cotidiano desde que me levanto, al punto de que <b>por momentos Brenda me lo cuestiona</b> y me dice: “Me hinchaste los ovarios con la ironía”.</p><p><b>—Debe ser agotador discutir con ese nivel de ironía, de sarcasmo constante.</b></p><p>—Y sí, imagínate a las ocho y media de la mañana arrancar con una ironía detrás de otra. Por eso Brenda me dice: “Basta, hablame en serio”, y lamentablemente <b>Eloy está yendo por el mismo camino</b> (risas).</p><p><b>—¿Y con la mentira cómo sos? ¿Vale la mentira piadosa o preferís la verdad cueste lo que cueste?</b></p><p>—Creo que no tengo tan claro qué es mejor, si la mentira o la verdad. <b>Las personas que se jactan de decir toda la verdad y no guardarse nada, que dicen que no pueden evitarlo, me dan miedo</b>. La persona que no puede quedarse callada y que necesita ser sí o sí honesta, me da mucho miedo. Me gustan más las personas que tienen dudas, muchas preguntas, que no tienen las cosas tan claras, que no tienen tantas supuestas verdades por decir, sino más bien ciertas verdades, que se pueden modificar con el tiempo.</p><p><b>—¿Qué verdad dijiste y después pensaste: “Con qué necesidad fui tan honesto”?</b></p><p>—Con muchas cosas, pareja, familia, hijos, hermana, padres. Por ejemplo, me acuerdo que cuando yo tenía 18,<b> mi viejo tenía unos licores guardados</b> en un modular. Había licor de café y esas cosas que hacen tan mal. <b>Con unos amigos descorchamos eso y lo tomamos todo</b>. Al otro día jugaba un Boca-River, y mi papá es de River, entonces cuando River metió un gol le revelé que se me habían caído las botellas, y se rompieron. Ahí lo dejó pasar, pero después se puso a pensar cómo podía ser, si no había ninguna marca. Eso era algo que no tenía que haber dicho, y que hubiese pasado así como si nada.</p><p><b>—Encima era una mentira.</b></p><p>—Fue una verdad media camuflada. También <b>me pasa con cosas que me preguntan mis hijos.</b> <b>Yo trato de hablarles con la verdad</b>, según la edad que tiene cada uno. A veces Brenda me dice que no tienen edad para entender algunas cosas. Pero te sorprenden con preguntas casi existenciales, sobre la muerte, la vida, el paso del tiempo, qué es mentir, qué es decir la verdad. Nosotros somos referentes al principio, de decirles qué está bien y qué está mal, los valores que les va marcando uno. Entonces <b>hay que ser muy cuidadosos, porque después te enfrentas con tus propias palabras</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RZKXKLXIUJAAXBAJ7HCDZAICFI.jpg?auth=899fa958ba0698f30b035a30d0dc1daaa340408345c37422d0f9a48d0a18d0b8&smart=true&width=992&height=1323" alt="Gonzalo Heredia junto a Brenda Gandini" height="1323" width="992"/><p><b>—Con Eloy, que tiene 13, ¿estás en modo “quiero que siga siendo chiquito” o te divierte acompañar?</b></p><p>—Depende, <b>soy funcional a los momentos que atraviesan</b>. Con Eloy es una etapa de camino propio, de independencia, y tengo que confiar en los valores que le fuimos inculcando. Es como dice <b>Samanta Schweblin, </b>en su novela <i><b>Distancia de rescate</b></i>, que esa distancia es distinta con cada hijo. En este caso Eloy pide que sea un poco más alejada, mientras que con Alfonsina no, porque con 7 años es otra la distancia con los padres. <b>Con Eloy te diría que por momentos casi que hay que ser invisible</b>.</p><p><b>—Volvamos a las mentiras y verdades. Tengo un título de una nota, que dice: “Así es la lujosa casa de Brenda Gandini y Gonzalo Heredia: llena de colores, mucho espacio y piscina XXL”.</b></p><p>—(Risas) ¿Qué será una piscina XXL?</p><p><b>—Te mudaste a una mansión y nos la quisiste refregar a todos.</b></p><p>—Es muy gracioso porque una vez<b> entré en una de esas notas</b> <b>para saber un poco también lo que era mi mansión, que yo no la conocía.</b> Y pobre del que la tuvo que hacer, porque entiendo que también es su laburo y seguramente se lo pidieron, pero son recortes de fotos de distintas épocas y lugares. Hay una de nuestra habitación y después una imagen de una biblioteca de Villa Ocampo que me saqué una foto. <b>Y mi pileta una vez la medí, y tiene ocho metros de largo.</b> Es una pileta, y una casa de lo más común. No es una casa en un barrio privado<b>. Vivo en un barrio común, normalito, con un almacén a la vuelta,</b> al que voy a comprar.</p><p><b>—Hay algo en el imaginario colectivo que se instaló, como si trabajar en televisión y haber protagonizado tiras exitosas te salvara para siempre.</b></p><p>—Para nada. Es más, siendo totalmente honesto, estoy salvado hasta mitad de este año, de 2025. Y con “salvado” me refiero a que pago lo que tengo que pagar, la matrícula del colegio, el supermercado, cosas de la vida. <b>Si yo ahora no tengo más ingresos, con suerte llego hasta mitad de año.</b></p><p><b>—¿Fuiste bueno ahorrando?</b></p><p>—<b>No, para nada. En la relación, yo soy el peor con la plata</b>. Siempre fui muy malo en eso.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque <b>soy malo para invertir</b>. No tengo visión. Soy más romántico.</p><p><b>—¿Brenda es más organizadora de eso?</b></p><p>—Totalmente.</p><p><b>—O sea que tenemos que agradecerle a ella que no te corten la luz.</b></p><p>—Así es, y no solo eso, sino que hay que agradecerle que me haya abierto una cuenta en el banco, porque <b>yo no tenía cuenta en el banco.</b></p><p><b>—¿Y te golpeaste con alguna inversión?</b></p><p>—Compramos una casa en Munro y la habíamos reciclado, una idea bastante romántica, de volver a mi barrio de la infancia. <b>Después tuvimos una situación muy violenta a menos de un mes de habernos mudado</b>. Y eso a mí me hizo dar cuenta de la realidad, de que los lugares no son los mismos que uno recuerda. Y no solo por una cuestión de inseguridad, porque podría haber pasado ahí o en cualquier lado, pero algo de esa idea romántica terminó de explotar en ese momento.</p><p><b>—Supongamos que se te agota la reserva de seis meses, ¿qué hacés? ¿A qué te dedicás?</b></p><p>—Eso nos pasó en la pandemia, que <b>en un momento nos miramos con Brenda y pensamos: ‘¿Qué hacemos? ¿Nos ponemos un kiosco?’, como hacemos los dos lo mismo, estaba muy difícil. </b>Teníamos todo un año proyectado de gira teatral y de repente no sé sabía cuándo iba a haber teatro de nuevo, y no había trabajo para los actores.</p><p><b>—¿Y qué hicieron?</b></p><p>—<b>Quemamos todos los ahorros</b>, como la mayoría de los argentinos. Fuimos quemando los ahorros progresivamente porque <b>no había entrada de plata por ningún lado</b>. No tengo ningún otro negocio, así que no estaba salvado, no estoy salvado y no estaré salvado tampoco.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/L3D7W5JPGZE73C3MTEPP2JSXE4.jpg?auth=303e675e1ad1c7001a66a706a6946936c22a1129ad4f3a56a03d529ee48044d3&smart=true&width=1000&height=667" alt="Gonzalo Heredia conduce "Galanes en temporada baja" en Blender." height="667" width="1000"/><p><b>—Se viene tu tercera novela.</b></p><p><b>—Se viene la tercera, </b><i><b>Extrajera</b></i>,<b> </b>y ya está la versión final. La va a publicar la editorial Penguin y el sello Lumen, posiblemente en mayo de este año.</p><p><b>—¿De qué se trata?</b></p><p><b>—Es un primer acercamiento al universo femenino</b>, con dos voces, una voz es de una abuela, una inmigrante siria, que cuenta su llegada a la Argentina a principios de 1900; y en paralelo la voz de su nieta, que visita a su abuela que está agonizando en el hospital. Sus voces se van intercalando en un juego de temporalidades de estos <b>dos personajes femeninos, que se sienten un poco extranjeras en sus vidas.</b></p><p><b>—No nos olvidemos del </b><i><b>streaming</b></i><b>, que te permitió también un ciclo de entrevistas con autores que a vos te encantan.</b></p><p>—Eso está buenísimo, porque fue <b>la primera biblioteca inaugurada en un streaming</b>. Es un nuevo espacio para compartir lecturas, con entrevistas, para hablar sobre libros con <b>gente escribiente</b>, <b>gente que se dedica a contar historias</b>, y desmitificar un poco también la idea de que la literatura es el tipo con la pipa en el sillón, con la biblioteca detrás y el hogar prendido.</p><p><b>—Vos tenés una biblioteca muy completa</b></p><p>—La mía fue construida durante mucho tiempo. <b>Nunca hubo una biblioteca en mi casa. </b>Y siempre fue mi fantasía tenerla. Ahora estoy en la etapa donde me están pidiendo sacar libros, ya en casa me dijeron: “Basta con los libros”. Lo que pasa es que <b>tengo un fetiche con el objeto libro</b>. Me gusta leer papel, la portada, la editorial, pero también tengo un cuaderno digital con lápiz, mi biblioteca móvil.</p><p><b>—¿Vale dejar un libro, abandonar y no terminarlo?</b></p><p>—<b>Para mí sí. Yo soy totalmente abandónico, sin ninguna culpa</b>. Pienso que siempre hay un libro que te está esperando, y si no es momento para el que estás leyendo, será para más adelante.</p><p><b>—En </b><i><b>Galanes de temporada baja</b></i><b> hay algunas frases tuyas como: “Me calienta mucho la media y me gusta mucho que esté floja”, y: “Me gusta mucho la bombacha corrida y que el algodón esté medio roto, medio gastado”.</b></p><p>—Qué imagen fuerte, ¿no? (risas). Es parte del <i>streaming</i>, que algunas charlas se vuelven bastante íntimas y <b>uno dice cosas, sinceridades como esa.</b></p><p><b>—¿Son ciertas?</b></p><p>—Yo ratifico todo, sí.</p><p><b>—Y cuando después de esa charla aparece un título en los medios como: “El fetiche de Gonzalo Heredia con la bombacha y el elástico gastado”, ¿qué te dice Brenda?</b></p><p>—Y nada. Se ríe. Pobre, ¿qué me va a decir? Hay algo de juego y algo de verdad. <b>Nací en Munro, y hay algo de eso que tuvo su encanto cuando yo era adolescente</b>. No sé, la zapatilla blanca con polainas, el flequillo y todo eso, son cosas que a uno le gustan.</p><p><b>—Hay una fantasía ahí, o sea que le podés llegar a decir a Brenda: “Caeme con polainas”.</b></p><p>—”Caeme como una rolinga, con calza, zapas y polainas”, sí. Pero no, porque <b>todavía no llegamos ahí, a ese lugar de disfraces</b>. Quizás más adelante. No descarto nada.</p><p><b>—¿Cuántos años hace que están juntos?</b></p><p><b>—15 años.</b> ¿Vos decís que ya estamos en momentos de explorar disfraces?</p><p><b>—Alguna vez fuiste el hombre lobo, ustedes pueden hacer lo que quieran.</b></p><p>—Pero el hombre lobo tenía los abdominales marcados, yo ya no tengo.</p><p><b>—En ese mismo programa hablaste de las 0-600, las líneas hot que en algún momento existieron, ¿fuiste consumidor?</b></p><p>—<b>No, porque era muy caro</b>. Y encima en ese momento se revisaba la boleta para ver quién había hecho una llamada a larga distancia. Había que ahorrar dos o tres meses para hacer una llamada al mejor amigo de mi papá que vivía en Brasil. Para llamar al 0-600 eran un montón de números, y yo tenía teléfono de disco, o sea que era re notorio, y encima <b>e</b>l <b>teléfono de línea siempre estaba en el comedor en mi casa, así que imposible</b>.</p><p><b>—Encontraste un lugar distinto en el mundo del streaming. ¿Te enojaste en serio con Nicolás Occhiato?</b></p><p>—No, para nada. <b>Jamás me voy a enojar en serio con alguien.</b> Lo que pasó es que cuando empezó a salir nuestro programa en vivo, que ya iban tres capítulos al aire, nos llamaron de Luzu TV para invitarnos a un especial de galanes, que también estaba invitado a Arnaldo André y a Osvaldo Laport. La idea era representar escenas que se habían hecho en la ficción, pero eso era lo que nosotros estábamos haciendo, y eso fue extraño, porque era como invitarnos a hacer lo mismo pero en su programa. Todavía no entiendo el mundo <i>streaming</i>, no sé cómo se manejan, cómo son las exclusividades y demás, pero no hay enojo. Ningún enojo, cero.</p><p><b>Video el termometro de la mentira</b></p><p><b>—Ya que la obra se llama “La mentira” quiero saber cuán mentiroso sos y para eso si estás de acuerdo vamos a jugar. Si te preguntan si leíste un libro famoso y no lo leíste, ¿mentís o decís la verdad?</b></p><p>—Aprendí a decir la verdad. Antes disimulaba un poco más. Por ejemplo, a Borges no lo tengo tan leído. Leí un poco más a Cortázar, pero sé que decir que no leí tanto Borges sorprende, pero es la verdad.</p><p><b>—¿Alguna vez felicitaste a un amigo actor por una obra que no te gustó?</b></p><p>—No, soy muy honesto en eso. Cuando voy a un estreno de un amigo siempre me voy antes del saludo. Y lo que hago es mandar un WhatsApp, si me gustó o no me gustó. Siempre aportando desde un lugar sincero. Pero trato de no quedarme y no tener este encuentro cara a cara.</p><p><b>—Si Brenda cocina algo que está horrible, ¿se lo decís?</b></p><p>—Le digo que no me gusta, sin ningún problema.</p><p><b>—Te invita a tu suegra a un evento familiar al que no tenés ganas de ir. ¿Se dice la verdad o se inventa otro plan?</b></p><p>—No, a la suegra le digo la verdad. Ella es muy particular. Se le puede decir todo.</p><p><b>—Te olvidaste de hacer un trámite que Brenda te pidió hace semanas. ¿Le decís la verdad o le decís que fuiste y estaba cerrado?</b></p><p>—Me hago el boludo. “Bajé y justo estaba cerrando”.</p><p><b>—Sos tan marido que duele, Gonzalo.</b></p><p>—Sí, la verdad que sí, pero también soy de pedir perdón. <b>Tengo el perdón muy fácil, y doy la razón</b>. Recompongo rápido la situación.</p><p><b>—Brenda te pregunta cómo le queda un look que no te gusta, ¿le decís la verdad o te llamás al silencio?</b></p><p>—Responder esto me va a jugar en contra, muy en contra. Pero no, no digo nada. Evito ciertas batallas. <b>Le digo que está hermosa, siempre</b>.</p><p><b>—Nos encontramos en el teatro, ¿Hay algo más que quieras para este año?</b></p><p>—No. Estoy bastante feliz.</p><p><b>—Las medias flojas.</b></p><p>—Sí. Pero no puedo ir pidiendo medias a todo el mundo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TDJMSHH4QBEVZCNV5GCL6KCZ3Y.jpg?auth=270ab8ba56e1e58af460a220d904585f22f26f49f141a35e9f5c4189008ab378&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela Teicheira</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Cande Molfese: “Para mí el sexo es una construcción y es muy difícil”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/01/19/cande-molfese-para-mi-el-sexo-es-una-construccion-y-es-muy-dificil/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/01/19/cande-molfese-para-mi-el-sexo-es-una-construccion-y-es-muy-dificil/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La ganadora de la primera edición de Bake Off Famosos, que acaba de estrenar la obra de teatro “Escape Room”, hace un balance del año último, que había empezado con dificultades en lo personal y laboral y cerró de la mejor manera. A sus 34 años recién cumplidos, habla de todo, incluso de sexo sin tabúes y se anima a confesar sus fantasías]]></description><pubDate>Sun, 19 Jan 2025 04:04:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cande Molfese cerró 2024 con un sueño cumplido, uno que le hacía ilusión cada noche antes de dormir.<b> Se consagró ganadora de la primera edición de</b> <i><b>Bake Off Famosos</b></i>, el reality show pastelero de Telefe. “Fue el poder de la manifestación, cerraba los ojos y me imaginaba en esas cocinas; realmente <b>lo deseaba con todo mi corazón</b>”, le cuenta a <b>Infobae</b>, en una charla donde no deja ningún tema sin tocar. Abre su corazón sobre su historia familiar, sus momentos personales más difíciles, el desafío de <b>convivir con</b> <b>los</b><i><b> haters</b></i>, y lo que proyecta para el flamante 2025.</p><p>Después de su paso por la pantalla chica, se concentra en otra de sus grandes pasiones, el teatro. Estrenó la obra <i><b>Escape Room</b></i>, donde comparte elenco con <b>Brenda Gandini, Gonzalo Suárez, y Agustín Sullivan</b>. “Cuando compartís tantas horas sobre un escenario, <b>lo más importante es lo humano</b>, y me siento muy afortunada de que me han tocado grupos humanos muy lindos, que me empujan hacia adelante”, sostiene. Su regreso a las tablas convive con su amor por la cocina, y algunas de las recetas que le elogiaron las aplicó en <i>Borja</i>, el café de especialidad que la influencer tiene en la Ciudad de Buenos Aires.</p><p>La <b>autenticidad</b> es una de sus banderas en la vida, y entre risas cuenta que sus hermanas -son cinco mujeres en total- una vez le dijeron que esa es <b>su mayor virtud</b>. “También es mi gran defecto, porque se me nota todo en la cara, <b>yo no la puedo caretear</b>; por más que soy actriz, a mí cuando no me cierra algo <b>no me sale disimular</b>”, asegura. Confiesa que más de una vez se desvió de su esencia, y la invadieron muchas angustias y frustración. “Con <i><b>Loft</b></i> -el canal de <i>streaming</i> que creó junto a su expareja, el actor <b>Gastón Soffritti</b>, y que cerró a pocos meses de su lanzamiento-, me pasó por ejemplo que no me escuché a mí; escuché más a <b>mi alrededor</b>, y no lo que yo realmente necesitaba”, dice sin vueltas.</p><p>“La falla principal fue que no era auténtico, porque hoy cuando lo evalúo siento que no tenía nada que ver conmigo, desde la decoración hasta el concepto, no me representaba y falló por eso; mientras que <b>la torta de la final de </b><i><b>Bake Off</b></i><b> fue lo más yo del mundo</b>”, enfatiza.</p><p>Los últimos meses del año fueron intensos, porque ni bien termina la <b>época de</b> <b>los</b> <b>balances personales</b>, llega su cumpleaños, el 3 de enero. “Cumplí 34 años, que es una edad bastante <i>power,</i> donde te empezás a replantear cosas como ‘¿qué hice hasta ahora?’ ‘¿qué tengo?’; ‘¿qué quiero?’; ‘<b>¿qué deseo?’; ‘¿quiero estar en pareja?’; ‘¿quiero ser madre?’</b>; son muchas aristas abiertas”, expresa con absoluta transparencia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KT5CBVBPEJEADDWFWVPCSCRVDM.jpg?auth=34d9ffe902152f7967cac1b570e62d824d2b0b18220c96806df8559740156e21&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Cande Molfese ganadora de Bake Off Argentina." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cómo te encontrás con esas preguntas y qué te respondés?</b></p><p>—<b>A veces me encuentro incómoda</b>, porque es una edad donde te cuestionás y ves a tu alrededor. La vida que tienen mis amigas, la vida que tengo yo, a pensar un poco en todo. Trato de estar lo mejor posible, y <b>creo que estoy en un lindo momento</b>. Siempre que llega mi cumple no hay nadie en Buenos Aires, pero ahora había 30 personas a mi alrededor, que son mi primer cordón, súper cercanas, y estábamos felices, festejando. Me siento querida, acompañada, y contenta en mi profesión. <b>Venía de una etapa un poco más difícil, más incómoda en lo laboral, </b>donde las cosas no me estaban saliendo ni fluyendo, pero pasó lo de <i>Bake Off</i> y cerré el año con un moño.</p><p><b>—¿Decidiste fácil participar?</b></p><p>—Yo <b>me moría por estar, siempre fui muy fan del formato</b>, no solamente de Argentina, el de España lo vi todo. <b>Cuando me llamaron me largué a llorar</b>, y el día que arrancaban las grabaciones justo tenía un viaje, pero lo moví porque no me importaba nada, quería con todo mi corazón estar ahí.</p><p><b>—¡Y encima ganaste!</b></p><p>—Todavía no lo puedo creer. No me veía ni cerca en la final. Estoy muy feliz. Aprendí mucho, y te diría que <b>fue uno de los proyectos más lindos de mi carrera</b>. Me gustó el grupo, la exigencia, la dificultad, la competencia, la amorosidad, y el desafío. Todo fue muy lindo.</p><p><b>—Dijiste que el 2024 lo empezaste muy distinto, más para adentro. ¿Estabas triste?</b></p><p>—La verdad que sí, <b>estuve bastante mal</b>, <b>medio enroscada con la separación</b>. Además me agarré dengue, es como que me puso un freno el cuerpo. A mí <b>lo de </b><i><b>Loft</b></i><b> me dio un hachazo</b>, me golpeó fuerte. Me costó levantarme de esa, no por el resultado, sino por todo lo que trajo en consecuencia, básicamente todo el <i>hate</i> que recibí.</p><p><b>—¿Te criticaban por haberte ido de Luzu TV?</b></p><p>—Sí, se re calentaron todos, y hoy en día lo entiendo porque <b>creo que me equivoqué en esa decisión</b>, pero me parece que <b>el </b><i><b>hate</b></i> <b>es algo que se debería erradicar del mundo</b>. Sé que es difícil porque estamos todos muy enojados, sensibles, angustiados y creemos que la mejor forma es esa, pero no. Además sentía que no había hecho nada tan malo, y todo parecía poco real, porque cuando estaba en Luzu era querida, buena onda, graciosa, y de repente, <b>cuando dije que me iba a hacer </b><i><b>Loft Stream</b></i><b>, era la peor del mundo</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5APV4YEBNVBQZDAOZLADXC565M.jpg?auth=5615774428a43529d22594b8d204cd786b2d592ee9ffc5660987698cdb082ce6&smart=true&width=420&height=280" alt=""Lo de Loft me dio un hachazo", afirma Cande Molfese." height="280" width="420"/><p><b>—¿Por qué crees que fue un error?</b></p><p><b>—</b>Creo que no me escuché a mí. Escuché más a mi alrededor y no escuché realmente lo que yo necesitaba que era seguir donde estaba que en ese momento, que era un lugar donde creo que me habían abierto una puerta inmensa. Me corrí de un lugar donde estaba cómoda para experimentar algo que no estaba preparada, obviamente con el diario del lunes es fácil decir eso.</p><p><b>—Que se haya caído ese proyecto, ¿creés que tuvo que ver con la separación?</b></p><p>—Creo que sí, aunque eran varias cosas, pero <b>eso nos distanció</b>. Es muy difícil hacer algo, que te vaya mal, remarla y convivir. Estábamos hablando del tema 24/7. Y además <b>el hate era todo contra mí</b>. No era ni contra Loft, ni contra Gastón, era en mi contra. Creo que me corrí de un lugar donde estaba cómoda para experimentar algo que no estaba preparada, porque no era algo que venía de mis entrañas.</p><p><b>—¿Sentís que era más un deseo de Gastón ese?</b></p><p>—Un poco sí, porque a él lo inquietaba más esa idea que a mí. Y yo <b>soy una persona que cuando estoy en pareja me inmolo un montón</b>, doy mucho, y eso es algo que tengo que mejorar. Es un trabajo personal mío, que no tiene que ver con Gasti ni con nadie.</p><p><b>—¿Y cuando te separaste también aparecieron opiniones en redes?</b></p><p>—No tanto, al contrario, porque<b> se dijo mucho que yo me quería separar porque no quería ser madre</b> y hubo muchas mujeres que empatizaron conmigo, que entienden que <b>hoy yo no estoy preparada para serlo</b>, o que no me sale ese instinto maternal del que tanto se habla. Había una especie de banca, y la verdad es que hoy voy caminando por la calle y nadie me dice algo feo. Por eso estoy tan agradecida a <i>Bake Off,</i> porque ahí pude volver a mostrarme tal cual soy, era todo muy real.</p><p><b>—¿Cuándo fue la última vez que lloraste?</b></p><p>—Uy, ayer. Por <b>mi padre</b>, que vive en México y ahora está en Argentina. <b>Lo veo una vez por año</b>. Cuando viene me moviliza, porque el vínculo con mi padre tiene que ver con sanar.</p><p><b>—Él se fue cuando vos eras chiquita.</b></p><p>—Sí, a mis 12 años.</p><p><b>—Y hay algo ahí que perdonaste, pero que también necesitaste.</b></p><p>—Creo que perdoné, entendí y supe siempre que era una oportunidad. Pero hubo una falta. Y bueno, <b>esa falta uno las empieza a notar a la hora de sus vínculos</b> <b>sexoafectivos</b>, o de ver ciertos manejos míos en la vida.</p><p><b>—¿Y se lo decís a él?</b></p><p>—Sí. Después, qué hace él con eso, es tema de él. Pero <b>yo le digo todo y él se lo banca.</b> No sé si hace un cambio desde el corazón, pero tampoco uno puede pretender eso de los padres.</p><p><b>—¿Te gustaría que viva acá?</b></p><p>—Creo que a él le vendría bien, porque ya va a cumplir 72 años, y acá tiene nietos y cinco hijas. <b>Me parece que estaría mucho más contenido acá</b> que en México, donde no tiene mucho más por qué quedarse, pero esa es una decisión de él. Le dije que sentía que acá iba a ser un poco más feliz.</p><p><b>—Y creés que algo de ese papá que se fue cuando vos eras chiquita, ¿impactó en cómo te relacionas con los hombres?</b></p><p>—Sin dudas. Al ser cinco mujeres, tuve una mamá muy todoterreno, y <b>el rol del hombre está un poco desdibujado en mi familia</b>. Internamente a mí me pasa que cuando estoy en pareja siempre me pongo muy empoderada y es difícil.</p><p><b>—¿Muy empoderada o muy mamá?</b></p><p>—Y todo. Vengo entendiendo que cuando uno está en pareja, justamente la palabra te lo dice, pareja. Tiene que ser parejo, sino hay un desbalance y no va a funcionar. Uno hace lo que puede y lo estoy trabajando.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AZYHFT4ZDFAOVCPOFTCNRLBZLI.jpg?auth=5ae6c3cc9c1be3de4fccffa5040bbc7bc5cbff65bfe8df062138aabb04946b0f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Cande Molfese junto a Gastón Edul en Bake Off " height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Hoy en qué estás en el plano amoroso?</b></p><p>—<b>Estoy sola. Pasándola bien</b>, pero sin nada constante. Con ganas igual, que no es menor.</p><p><b>—Pasándola bien, ¿con cuánta gente?</b></p><p>—Dos o tres. Bueno, dos, pero ya estaría para renovar.</p><p><b>—Pero pará, ¿ninguno de esos dos va a prosperar en nada?</b></p><p>—No, no. Son amorosos, pero no. La verdad es que <b>tengo ganas de conocer a alguien</b>.</p><p><b>—¿Los conozco?</b></p><p>—A alguno sí, capaz.</p><p><b>—¿Alguno es Gastón Edul?</b></p><p>—No, Gastón es mi amigo.</p><p><b>—¿Qué pasó con Gastón Edul?</b></p><p>—Creo que nos pasó algo muy lindo de amistad, de llevarnos bien, y que la gente compró un poco también la historia. Todo lo que nos preguntaba Wanda <b>se daba realmente natural. Todo lo que pasaba era de verdad</b>, no actuábamos, nos reíamos, y nos re divertíamos. Lo quiero mucho y es uno de los compañeros con los que <b>sigo hablando desde que terminó el programa</b>.<b> </b>Es muy buen tipo, y estamos los dos en una etapa parecida, disfrutando de la vida, enfocados mucho en el trabajo.</p><p><b>—¿Con él en algún momento podría prosperar en otra cosa?</b></p><p>—Y no sé, y como yo no resisto archivo, <b>no voy a decir ni que sí ni que no, porque no tengo idea</b>. No quiero condicionar mi respuesta. Solo te puedo decir que es un compañero que quiero, que me llevo bien que me encantó conocer y que sigue en mi vida.</p><p><b>—Hablame de Wanda, que compartiste muchas horas ahí con ella. ¿Estás siguiendo todo el quilombo?</b></p><p>—Sí, olvidate.</p><p><b>—¿Sos Team Wanda?</b></p><p>—<b>Sí, la verdad es que yo a Wanda la conocí, trabajé con ella</b>, y obviamente no tengo una amistad porque tampoco es que se daba tanto, porque estaba por un lado el jurado con Wanda, y nosotros por otro. No tuve una relación como tuve con Eliana (Guercio), que fui a la casa.</p><p><b>—¿Pero no da para que le tires un mensajito y le digas “Wanda, necesitamos saber qué onda...”?</b></p><p>—No, para nada, no tengo esa confianza. Pero algo que admiré de ella es que <b>es una mujer muy genuina, que para mí es muy verdadera</b>.<b> </b>Dice lo que piensa, hace, deshace. <b>No tiene miedo a las críticas</b>. Y yo, que soy mucho más vulnerable, o tengo más miedos al <i>hate</i>, eso no me sale. <b>Vi en ella una mujer empoderada. </b>Ella sabía que yo recibía <i>hate</i>, y me dijo: “Cande, ¿qué te importa? Estás acá, en el mejor programa que podés estar”. Y tiene razón. Yo <b>tengo mis amigas desde que tengo ocho años</b>. Me aman, me eligen, no les importa si me fui de Luzu, si me fui de Loft, si me puse de novia con mengano. <b>Me aman por la amiga que soy, por la mujer que soy, y yo me quiero quedar con eso</b>.</p><p><b>—Wanda ahí te dio un buen consejo entonces.</b></p><p>—Si, Wanda en eso <b>para mí la tiene clarísima</b>, <b>aunque no significa que no sufra</b>. Eso no lo sé porque no tengo la cotidianidad para ver si está sufriendo o no, pero sí veo a una persona que <b>no tiene problema en levantar un teléfono y decir lo que siente</b>, opinar, y la admiro porque a mí eso me cuesta un poco más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5GV6EFXFD5CPJPPTHWO7RVE3JQ.jpg?auth=e6bd18d7cc8cd6930da21d2bb04f10799f08702c84fe0031138b731fc40eb13f&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Cande Molfese con Tatiana Schapiro en Infobae (Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>—Hablando de ser auténtico, ¿hay gente con la que no trabajarías más?</b></p><p>—No, yo soy muy profesional. Me llevo bien en general con todo el mundo. No tengo ningún tema. Pero sí hay laburos que son más difíciles, porque para mí la energía que se da con las personas es la que hace que las cosas salgan bien, que funcionen.</p><p><b>—¿Con Ruggero Pasquarelli volverías a trabajar?</b></p><p>—Sí, obvio.</p><p><b>—¿Con Gastón Soffritti?</b></p><p>—También. Sí, con los dos.</p><p><b>—Ya que hablamos sin tabúes, en </b><i><b>streaming</b></i><b> has hablado mucho de tus fantasías en el plano sexual.</b></p><p>—Sí, porque realmente <b>no tengo tabúes a la hora de hablar de lo sexual</b>, ni de lo que me pasa, porque siento que a todos nos pasan cosas, lo bueno, lo malo, lo más o menos, lo sexual. Y a mí no me inquieta tanto compartirlo.</p><p><b>—¿A qué famoso argentino sumarías a una noche apasionada si estuvieras en pareja?</b></p><p>—<b>Al Chino Darín, y si es mujer, Natalie Pérez</b> me parece que es una de las mujeres más lindas de la Argentina.</p><p><b>—Del uno al diez en una pareja, ¿qué puntaje tiene el plano sexual para vos?</b></p><p>—Un 60% diría, más de la mitad, pero no es todo tampoco.</p><p><b>—¿Te podrías quedar en una pareja si no tenés buen sexo?</b></p><p>—Sí, obvio. Lo trabajamos. <b>Para mí el sexo es una construcción y es muy difícil. </b>Me ha pasado que la primera vez está buena, pero después hay que trabajarlo un poco más, preguntar ‘¿qué te gusta?’, ‘¿qué necesitás?’, y yo soy muy charleta, así que hablo mucho de mis emociones y no me molesta para nada charlarlo.</p><p><b>—¿Te cuesta pedir disculpas si hace falta?</b></p><p>—Para nada, todo se charla y todo con amor.</p><p><b>—¿Cuándo fue la última vez que pediste disculpas?</b></p><p>—Hace poco, pero por otro tema que nada tiene que ver. <b>Tuve una conversación linda y muy hermosa con Mel Lezcano</b>, en casa, con mates, donde las dos nos hemos pedido disculpas. <b>Había diferencias, pero yo la quiero mucho</b>. Le dije que le pedía disculpas si ella se había sentido herida y ella lo mismo conmigo. Quedamos con mucho amor la una por la otra, y sé que si levanto un teléfono ella va a estar, y ella sabe lo mismo de mi parte.</p><p><b>—¿Cómo es el vínculo con tu mamá?</b></p><p>—Mi mamá es todo lo que está bien.</p><p><b>—Eran cinco, así que había quilombo.</b></p><p><b>—</b>Si, y me acuerdo que cuando éramos chicas ella cerraba la puerta con llave de su cuarto. No podíamos entrar a su cuarto ni a su baño.<b> Hoy en día la re entiendo y creo que haría lo mismo. La amo.</b></p><p><b>—¿Le decís lo suficiente que la querés?</b></p><p>—Todo el tiempo. Soy muy cariñosa. Cuando la llamo o ella me llama, nunca le digo: ‘Hola mamá’, sino: <b>‘Hola diosa del Olimpo, ¿cómo estás?’, así la trato siempre</b>. Soy su mega fan. Nosotras nos decimos todo el tiempo que nos queremos. Somos un grupazo junto con mis hermanas. <b>Para mí tener hermanas es la prueba más fiel de quién soy</b> y de dónde vengo. Nadie entiende como mis hermanas lo que me pasa, son mi red, con quienes comparto mi felicidad. Hoy siento como si hubiese salido para afuera, contenta, en un estado al que pensé que no iba a llegar, motivada y con proyectos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YVKOWQGYRBDTRIYHBGOP43JPMM.jpg?auth=9b3eed6fbdf1f9ee67b2758111ecb5bdeeb665b51fcaf1ac0e4a1c604080ad68&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/jpeg" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela Teicheira</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Eduardo Blanco: “Siento que, como sociedad, tenemos un espíritu fachista, de pensamiento único”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/01/12/eduardo-blanco-siento-que-como-sociedad-tenemos-un-espiritu-fachista-de-pensamiento-unico/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/01/12/eduardo-blanco-siento-que-como-sociedad-tenemos-un-espiritu-fachista-de-pensamiento-unico/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor, que todas las noches se presenta en la obra “Empieza con D, siete letras”, escrita por su amigo Juan José Campanella y Cecilia Monti, habló con Infobae sobre las segundas oportunidades que da la vida, tema de esta pieza teatral. También opinó sobre las políticas y estilo del presidente Milei y lo difícil que le resulta encajar por ser de los que en algún momento llamaron “tibios o grises”]]></description><pubDate>Sun, 12 Jan 2025 03:38:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El crucigrama se resuelve sin spoiler: es necesario mirar la obra. La palabra detrás de la clave <i><b>Empieza con D, siete letras</b></i> se esconde en la sala del <b>Politeama</b>, donde cada noche <b>Eduardo Blanco </b>y <b>Fer Metilli </b>ponen en escena esa maravillosa obra escrita por <b>Juan José Campanella </b>y <b>Cecilia Monti</b>, la esposa del cineasta.</p><p>Se trata de la historia de amor entre un hombre de más de 60 años que queda viudo y una mujer más joven que viene de una ruptura sentimental. Los dos están muy frágiles. Y se encuentran. “Acá podés emocionarte y reírte. Y además, te vas pensando”, promete Blanco, quien viene de hacer 1300 funciones con ese exitazo llamado <i><b>Parque Lezama</b></i>,<i><b> </b></i>junto a <b>Luis Brandoni </b>y también bajo la mirada de Campanella. Y que pronto será película en <b>Netflix</b>: en otoño arrancan con el rodaje.</p><p>Con el prestigioso director lo une una rica historia artística, como las películas <i>El hijo de la novia </i>y <i>Luna de Avellaneda</i>, entre otras. “Formamos un equipo. Cuando nos toca una aventura juntos es maravilloso. Y cuando no nos toca nada, yo igual disfruto de sus historias”, dice Eduardo, quien además es muy amigo de Juan. Se conocen desde 1980, y conforman un triunvirato indisoluble junto al guionista Fernando Castest, con su propio grupo de WhatsApp, al que llamaron <i>Los tíos</i>. “Como somos hermanos, los tres somos los tíos de nuestros respectivos hijos. ¡Espero que nunca se develen las cosas que están ahí!”, ríe el actor, de 66 años.</p><p><b>—¿En ese grupo, existió algún mensaje después del almuerzo entre Mirtha Legrand y Roberto García Moritán?</b></p><p>—Yo me sentía como un espectador que estaba viendo la tele, y no que estaba ahí, sentado en ese almuerzo. Miraba lo que estaba pasando y pensaba: “¡¿Qué está pasando acá?!”. Fue como raro todo.</p><p><b>— Por adentro, ¿estabas para abrazarlo a Moritán o para decirle “pegue Mirtha, pegue”?</b></p><p>— Para ser sincero: ninguna de las dos cosas. ¿Quién soy yo para decir...? <b>Creo que él se equivocó al ir al programa de Mirtha. Es así como funcionan los medios.</b> Honestamente, antes de Pampita no lo conocía nadie. Eso tiene beneficios y también tiene perjuicios. No quiero decir que la gente lo haya votado por eso, pero nunca se sabe: si no sos conocido, no te pueden votar. Y si vos, como se diría popularmente, le metiste los cuernos, no importa si es verdad o no, y pretendés que la gente esté de tu lado, bueno... está como raro eso, ¿no? Si querés ir a limpiar tu imagen pública, dejá pasar un poco más de tiempo. De todas formas, él estuvo correcto. No faltó el respeto en ningún momento, ni tampoco se levantó y se fue.</p><p><b>— Incluso, después agradeció.</b></p><p>— Se la bancó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TQTHCV4NWZH57ISAXFLUXMYRWU.jpg?auth=3d446715cc6b1f96b8e6f91731e0175a8b2932446e0fd42831221d71fcfe6b29&smart=true&width=2048&height=1151" alt="Eduardo Blanco con Tatiana Schapiro en Infobae (Candela Teicheira)" height="1151" width="2048"/><p><b>—¿Consumís programas de espectáculos?</b></p><p>—Consumo <i>Bendita</i>. Me encanta, hace años que lo veo. Tiene unas ediciones fabulosas. Te enterás un poco de todo, te divertís, tienen una mirada crítica y ácida. Los comentarios de los que están ahí, me entusiasman. Gente mala, gente muy mala... Pero bueno, están en tele. ¡Lo digo en chiste, lo digo en chiste! Pero después, hago bastante zapping.</p><p><b>—¿Cómo llegó la propuesta de </b><i><b>Empieza con D...</b></i><b>?</b></p><p>—Con Juan, las cosas son un recorrido: no es un director que me llama y me propone un trabajo, sino un amigo que me invita a sumarme a una nueva aventura. Yo ya sabía que estaba escribiendo esta obra con Cecilia Monti, su mujer. Es más, mi mujer, Mónica, la leyó antes que yo, porque se conocen desde hace muchos años y Cecilia se la compartió.</p><p><b>— Con Mónica, ya llevan como dos décadas de casados.</b></p><p>—18 para 19. Sí, sí, un número. Soy de administraciones largas. Bueno, es una construcción de ambos.</p><p><b>—Tuvieron tiempos donde estuviste trabajando afuera. ¿Eso colaboró?</b></p><p>— Antes de la pandemia estuve un año y medio seguido en España porque fui a hacer <i>El precio de Arthur Miller</i>. Ella por ahí se venía un mes completo, pero estuvimos un año y medio así, como separados, entre comillas. Y cuando vuelvo de repente no nos podíamos mover porque vino la pandemia: teníamos que estar juntos todo el tiempo. Sí resistió eso de estar así, con ese aire, a estar pegados...</p><p><b>—¿En cuál de los dos momentos tuvieron más sexo?</b></p><p>—Bueno,<b> el reencuentro siempre es fogoso</b>, por supuesto. Y en cualquier relación el aire siempre está bueno, al igual que la individualidad. A esta altura, después de 18 años, estamos en una buena etapa. Debe haber desgaste, supongo, pero no lo notamos.</p><p><b>— A tu personaje de </b><i><b>Empieza con D...</b></i><b> le pasa otra cosa: viene de una historia y se encuentra con el personaje de Fer Metilli.</b></p><p>— Podría parecerse porque esta es mi segunda administración, como dicen ahora. En un momento estuve como mi personaje. El tema de las segundas oportunidades; muchas veces vos creés que la vida, ya está. Mi personaje, viudo después de 40 años de relación, con un hijo grande, pensás que “ya está”, ¿no? Y sin embargo la vida siempre te sorprende, aunque te raspe, te roce, que te lastime. Y te invita a pensar que todavía estás vivo porque no solamente te raspa: también te hace vibrar, te emociona, te hace gozar.</p><p><b>—¿Alguna vez te pasó de sentir “ya está”?</b></p><p>— No me lo puse a pensar... Pero en general tengo un espíritu de que no, de que nunca está. Un espíritu inquieto de pensar cuál es la nueva aventura, y no me refiero solamente a lo laboral. Intento eso.</p><p><b>—¿Todavía te ponés nervioso ante un estreno?</b></p><p>—Sí. No es el típico nervio: es más una cosquilla inquieta, una ansiedad. No sé... es como un chico. ¡Ahí está! Como un chico. Porque nosotros seguimos jugando: somos gente grande que trata de jugar en serio. Siempre es maravilloso, aunque a veces pensás: “¿Qué hago yo acá? ¿Para qué pasar por esto?”.</p><p><b>— Bueno, también para pagar las cuentas, ¿no?</b></p><p>—Sí. Eso, sin ninguna duda. Pero al menos para mí, siempre quedó en un segundo plano. No es que no me interese el dinero, en absoluto. Digo que eso tiene un espacio: el del arreglo económico. Cuando ese espacio ya terminó, y empezás a trabajar por la X cantidad de dinero que te paguen, eso se olvidó. Entonces uno vuelve a ser un chico, con ese espíritu vocacional: “Dale, juguemos”. Y jugamos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SMWD66TFRZBCRA4VY5DUON5C4Y.png?auth=901dd3c1cc6dd0f37832512218c705c0eadb47625809de66713dcf7ad4a01e99&smart=true&width=797&height=532" alt="Eduardo Blanco junto a Luis Brandoni en "Parque Lezama"" height="532" width="797"/><p><b>—¿Te salió mal alguna vez el escenario?</b></p><p>—Bueno, con Beto, imaginate: en 1300 funciones que hemos hecho de <i>Parque Lezama</i>, nos ha pasado de todo, muchas veces. Cortes de luz, por ejemplo.</p><p><b>—¿Qué se hace con un corte de luz?</b></p><p>—Los actores intentamos seguir. Pero es imposible. Siempre es costoso arrancar nuevamente la función porque no es como una película: la dejaste ahí, prendés y arranca de vuelta. Pueden pasar millones de cosas: que se caiga una parte del decorado, que alguien se tropiece, sentirte mal...</p><p><b>—¿Te acordás la peor función de tu vida?</b></p><p>—Lo peor no es cuando te olvidás la letra, porque para eso uno tiene oficio, sino lo que llamamos que se te haga un blanco: “¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Qué hago acá?”. Si un compañero no me auxilia, no tengo la menor idea de cómo salir de esto. Eso me pasó dos veces, nada más. También me pasó un par de veces, y es grave, que te tientes de risa sin que el público sea cómplice. Es muy angustiante porque no podés seguir. Parece que estuvieras cargando al público y es muy desagradable.</p><p><b>— La última vez que charlamos, en enero del 2023, me dijiste que estabas ahorrando con latas de atún. Que era una buena inversión en ese momento, en un momento de muchísima inflación.</b></p><p>— Fue una ironía, claro. Me llegó de vuelta eso de las latas de atún en estos días, cuando tuve esta conversación en el programa de Mirtha con este periodista (Franco Mercuriali), con el que no tengo nada particular.</p><p><b>— Pero más allá del chiste de las latas de atún, me acuerdo que en ese momento estabas preocupado: me hablabas de los jubilados, me hablabas de tu mamá.</b></p><p>— Mucho tiempo después de esa nota que hicimos con vos, (el legislador Ramiro) Marra me copió lo de las latas de atún. Yo lo decía como una ironía, pero él lo decía en serio. Bueno, qué sé yo... A mí me encantaría que, como país, tratemos de ir hacia el mismo lugar, que cambien los gobiernos pero que determinadas cosas no cambien porque sino no crecemos nunca. Esta es mi mirada, con las latas de atún, con mi madre jubilada o con lo que fuera. Y eso no está funcionando: desde hace muchísimos años, cada uno que llega al poder cree que tiene la verdad absoluta y que los demás son imbéciles. Así no se puede construir. Y a propósito de este intercambio de opiniones que tuvimos con este periodista, lo que pasa es que después lo agarran los medios. Me pasó una vez con Beto (Brandoni): podés tener una idea diferente, y de repente aparece en todos lados “Blanco le tapó la boca”. Yo no le tapé la boca a nadie. Yo manifiesto lo que pienso y puede estar en disidencia con otro. Y punto. Tenemos esa cosa de disputa, de rivalidad, que no ayuda.</p><p><b>— Con Beto, ustedes podían pensar muy distinto pero respetarse en sus opiniones y construir un vínculo.</b></p><p>—Absolutamente. Siento que,<b> como sociedad, tenemos un espíritu fachista, de pensamiento único</b>. Mucha gente me dice: “Ustedes piensan distinto, y sin embargo... Como con Juan, ¿no?”. Pará un momento: ¿qué significa pensar distinto? Yo no tengo 100% de afinidad con los pensamientos de nadie, ni tampoco tengo 100% de diferencia. Así funciona el mundo, la vida. Salvo que tengamos ese espíritu fascista, no todos tenemos que pensar únicamente de esta manera. Si nos juntamos con los que piensan igual y no tratamos de ver cómo hacer para construir o acercarnos a los que piensan diferente, ¿cómo hacemos? Esto todavía no lo hemos logrado. Y está cada vez peor.</p><p><b>—¿Sentís que hay un enojo particular con los actores?</b></p><p>—Lo que he escuchado en el último año y medio, dos años, es que <b>han querido señalarnos como los responsables de que los jubilados cobren poco, de que no haya dinero para educación pública, de vaya a saber cuántas cosas más.</b> Casi me río, porque es tan ridículo... Ojo, hay que resolver infinidad de cosas que funcionan mal. Hubo corrupción en millones de lugares y eso había que resolverlo, sin ninguna duda. Con gente amiga que vive en Europa, hace muchos años hablábamos de esto y me decía: “¿Vos te pensás que en Europa no hay corrupción? Lo que pasa es que hay instituciones que controlan de mejor manera”. Por lo menos intentan disimularla. Durante muchos años de nuestra historia, acá hubo etapas con una impunidad que a nadie le importaba; no estoy hablando de ningún gobierno en particular. Cuando está la tentación de lugares de poder, la gente se extralimita. Entonces, los controles tienen que ser férreos para que eso no suceda.</p><p><b>—¿Se hicieron mal las cosas en el INCAA?.</b></p><p>—Se hicieron mal y bien. Yo no pienso la vida en términos de blancos y negros. Quiero decir, el INCAA me parece absolutamente necesario. ¿Qué idea de país tenemos? Ese es el tema. Yo no tengo una idea de país donde solo cierren los números y nada más. Un país es algo más que eso. La educación, la ciencia, el arte, el cine. <i>El hijo de la novia</i> se estrenó en todo el mundo, la vio gente de muchísimos lugares y muchos decían: “No conocía a la Argentina, y después de esta película me dan ganas de conocerla”. ¿Cómo se dimensiona eso económicamente? Porque eso seguramente trae beneficios, por más que el INCAA haya puesto dinero para esa película.</p><p><b>—A nadie le genera dudas que el INCAA haya puesto plata en esa película y en tantas otras. Pero genera enojo, porque hoy nos sale muy fácil enojarnos, de otras películas cuando te dicen que la vieron 30 personas: ¿Podemos saber antes de que estrenen una película cuánta gente la verá?</b></p><p>—¡Pero qué tontería mayúscula es esa! Es de una ignorancia tremenda decir eso. <i>El hijo de la novia</i> nos salió bien, y hay otra que nos sale mal y van 30 personas. Los países que tienen buena cinematografía tienen apoyo estatal. Las películas son caras y se nutren de dineros de muchos sitios, y en nuestro país en particular, no salen de los jubilados ni de la educación. En su momento se han creado impuestos que van directamente a la gente que consume lo que nosotros hacemos, como con las entradas de cine. No es como el IVA, que lo paga todo el mundo por igual. Esto lo pagaba solamente la gente (que consume películas).</p><p><b>—Esto no quiere decir que haya cosas que se pueden haber administrado mal con ese dinero.</b></p><p>—Seguramente sí. Ahora, vos en un país, con algo que no funciona como correspondería, ¿lo tiras porque no sirve? Yo no tengo esa mirada de país, en ningún rubro. Venimos cascoteados desde hace muchos años. Todavía recuerdo, en la época de Menem, a un científico que estaba trabajando en un lugar de dos metros cuadrados, muerto de calor. ¿Entonces, cerrabas todo lo que tenía que ver con la ciencia o mejorabas las condiciones de trabajo de ese científico? No lo entiendo...</p><p><b>—¿Cómo tener la receta para que ese científico y todos estén bien?</b></p><p>—<b>Yo no la tengo, pero tampoco me postulo a presidente. </b>Quiero pensar que los que conducen un país si tienen la respuesta. Hasta ahora, yo no lo he visto.</p><p><b>—¿Te enoja el tono del Gobierno?</b></p><p>—Es lo que más me enoja. ¿Qué es esto de que la forma no importa? ¿Cómo puede ser? No lo entiendo. Las formas son muy importantes. Si desde el poder me muestro agresivo, violento, ¿qué genero? Yo creo que distrae, porque mientras hablan de las formas, de los romances, de un montón de cosas, yo veo a toda la oposición perdida, sin saber cómo reaccionar ante determinadas cosas. Hay cosas que seguramente pueden estar bien hechas: me encanta que tengamos menos inflación y un montón de cosas que pueden estar sucediendo. No me pongo en términos de blancos y negros.</p><p><b>— Qué agotadores que son los blancos y negros.</b></p><p>—Te digo la verdad: <b>nunca tuve una identidad partidaria</b>. He votado a Alfonsín y lo he votado a Kirchner. ¿En qué me convierte eso? Nada. Y si tengo que votar a otro, voto. O sea, <b>soy un ciudadano independiente que puede estar de acuerdo con algunas cosas de uno y con otras de otro</b>. Trato de buscar afinidades, acuerdos. A mí, después del programa de Mirtha, con esa tontería (su intercambio con Mercuriali), me han dicho de todo. Tengo Instagram, y si gratuitamente me putean o me insultan, bloqueo y ya está. No me hago más problema.</p><p><b>—¿No te enoja? ¿No te quedas mal con eso?</b></p><p>—Bueno, grato no es. Pero entiendo que es una cosa que está como orquestada.</p><p><b>—Si no sos mileista, sos kirchnerista.</b></p><p>—Sí, así me titularon. No me identifico con ningún partido, aunque pueda estar de acuerdo con cosas de cada uno.</p><p><b>—Entonces no encajás, Eduardo.</b></p><p>—No encajo. Es la verdad. Soy de los que en un momento, gente amiga inclusive, llamaban tibios o grises. Digo, ustedes son estúpidos porque ven la vida en términos de blanco y negro, y se pierden todos los colores que hay. <b>Estoy seguro que puedo rescatar alguna buena idea de Milei, inclusive varias. No tengo nada personal. El problema es que es el Presidente, entonces ahí tengo diferencias porque no me gustan muchas cosas, me gustan otras</b>. ¿Y a quién le importa que a mí no me gusten? Yo soy un ciudadano, estoy acá, doy mi opinión, ¿cuál es el problema? A ver si nos podemos relajar un poco con eso, a ver si avanzamos, ¿no? Si avanzamos en lo económico desde el punto de vista de que esos números cierran, y que la supuesta inflación que teníamos ahora no la tenemos, yo lo festejo. Ahora, cuando me contás cuál fue el costo de eso, digo: “Bueno, che, la puta, ¿no había otra forma?”. Lo digo con total humildad. Ahora, después, quien se enoje por esto que digo, bueno...</p><p><b>—¿Cómo te llevás con el manejo del dinero?</b></p><p>—Soy básico. Cuando me agarró la pandemia venía de trabajar un año y medio en España, entonces la pasé relajadamente, gastando lo que había ahorrado. Esto es un poco la vida de muchos actores: tenés trabajo, ganás plata; después no tenés trabajo. A lo mejor estuviste seis meses esperando a que la película se filme, y en ese tiempo igual hay que pagar las cuentas o comer. Entonces, voy gastando de aquello que ahorré.</p><p><b>—¿Te llevás bien con esos momentos o todavía te generan angustia?</b></p><p>— Hace muchos años que me dedico a esto y he vivido todos los estadios de esta profesión, desde la tranquilidad de saber que voy a tener con qué pagar las cuentas, hasta los momentos que no tuve con qué. En la pandemia tuve muchos colegas y amigos que no, y era tremendo. Entonces, me llevo a los tumbos. Soy un afortunado: en el momento en que estamos, acabo de estrenar una obra de teatro que me gusta, arrancamos muy bien. Y tengo proyectos, tengo trabajo. En lo particular, no me puedo quejar. Pero vivo en una sociedad. Tengo amigos, familiares, gente querida alrededor mío que no la pasa bien, o que no encuentra un rumbo, un camino o la posibilidad de vivir como merecemos vivir.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YRZ3X5THGREJDN3WCEOQJXZVHQ.jpg?auth=0a7e82cd76c7d1ab61624e72d638e7bcd89a8853744589ed29e0a9523831b62c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Joaquín Furriel: “Estuve solo muchos años; sé más lo que es estar soltero que estar en pareja”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/01/05/joaquin-furriel-estuve-solo-muchos-anos-se-mas-lo-que-es-estar-soltero-que-estar-en-pareja/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/01/05/joaquin-furriel-estuve-solo-muchos-anos-se-mas-lo-que-es-estar-soltero-que-estar-en-pareja/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En diálogo con Infobae, el actor que acaba de regresar de España, habla sobre el filme “Una muerte silenciosa” que se estrenará el 9 de enero y cuenta que tiene un “máster” en soltería, que la prefiere antes que vincularse con aplicaciones de citas, que las compara con un supermercado. También comparte anécdotas con Anne Hathaway y cómo terminó en una fiesta privada bailando con Rihanna]]></description><pubDate>Mon, 06 Jan 2025 11:08:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Recién llegado de España, adonde pasó buena parte del año que acaba de culminar, se lo percibe feliz. Y no es para menos. “En estos días me empezó a caer la ficha de todo lo que hice. Los lugares en los que estuve, y los lugares en los que nunca había estado. Por la diversidad de experiencias, el 2024 fue el mejor año de mi vida”, confiesa un <b>Joaquín Furriel</b> que descubre una sonrisa plena, sincera, para nada fingida.</p><p>La plenitud de este hombre de 50 años que actúa desde los 13, va más allá de lo vivido en estos meses -como contará a lo largo de esta entrevista con <b>Infobae</b>-, y se proyecta al 9 de enero. Ese día se estrenará en los cines <i><b>Una muerte silenciosa</b></i>, un filme que lo tiene entusiasmado.</p><p>Con el sello de los thrillers noir, propios de los países nórdicos que tanto gustan por estas latitudes (aquellos donde el paisaje se impone tanto como el misterio, la tensión y los silencios), se filmó en cercanías de San Martín de los Andes bajo las órdenes del director <b>Sebastián Schindel</b>.</p><p>Se trata del regreso de esta “dupla creativa”, como la define el propio Furriel: allá por 2015, juntos hicieron <i>El patrón</i>, una obra notable. “Fue la ópera prima de Sebastián. Y también fue un poco la mía como actor, porque nunca había caracterizado tanto. Es una película que está viva: la siguen dando en Netflix”, destaca el actor.</p><p>Ahora, en <i>Una muerte silenciosa </i>(también con <b>Soledad Villamil</b> y <b>Alejandro Awada</b> en el elenco), Joaquín interpreta a <i>Octavio</i>, un hombre solitario que vive en la Patagonia, y que cierto día recibe la noticia de la muerte de su sobrina. Cero spoilers: no diremos nada más. Solo reproducir unas palabras más de su protagonista. “Es un thriller muy tenso para ver en cine, 100%. Para los que nos gusta estar agarrados en la butaca, es una película espectacular”.</p><p>Pero eso, lo que vendrá en el comienzo de este 2025 que ya está entre nosotros, está por verse (en las salas, claro). ¿Y todo lo que le pasó a Joaquín Furriel en el 2024? Está por contarse (en estas líneas, por supuesto). Y se hará a partir de un consejo que deja el actor sobre la paternidad de una joven: Eloísa, su hija, pronto cumplirá 17 años.</p><p>“Yo acepto todo -confía este actor que hizo tanto cine como teatro y televisión-. Es la mejor manera de llevarte con un adolescente: hay que aceptar. Y después vas viendo un poco cómo es la aceptación”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/W3EIMCN2FFHWRA2F3WCMHUEIEU.png?auth=7231c560090b48528f9764af205088a70897d8f62cbd0e8d5322528223b36403&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Joaquín Furriel y Anne Hathaway estuvieron juntos en la semana de la moda de China (Crédito: Instagram @annehathaway)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Eloísa tuvo encontronazos con vos?</b></p><p>—Muchas veces tenemos diferentes puntos de vista, pero entendemos que yo vengo de un año muy especial: es la primera vez en mi vida que estuve prácticamente viviendo en otro lugar. Ella viajó, me vino a visitar un par de veces, y yo vine para acá. Entonces, tenés que apuntar más a la calidad de tiempo que a la cantidad. Si hay cosas que estás notando que no te caen bien, no podés arrancar con los tapones de punta el primer día que la ves. Cuando volvés a tener una sensación de cotidianeidad en el vínculo, empezás a decir: “Che, esto yo no lo veo tan así”.</p><p><b>—Y ella te dice: “¡Mirá vos! Pero yo sí”.</b></p><p>—Bueno, esta generación tiene el teléfono incorporado en su vida como si fuera un órgano más. Y poner “Me gusta” o “No me gusta” es muy tiránico. No tiene que ver solo con los o las adolescentes sino con la especie: somos individuos tiranos. Tenemos como una cosa de (creer) que nuestra opinión es muy importante.</p><p><b>—Sucede en las redes sociales, cuando de repente le damos nuestra opinión a gente que no nos la pidió, sobre su paternidad, su cuerpo, su ideología política, su trabajo.</b></p><p>—Todo tiene que ver con el miedo. Todos convivimos con diferentes miedos. El primero es a la muerte: sabemos que nos vamos a morir. Y hay quienes creen que reencarnarán en algo. Hay quienes creen en un Paraíso o un Infierno. Hay quienes creen que no hay nada, que se termina acá.</p><p><b>—¿Y vos, qué creés?</b></p><p>—Estoy más cerca de que se termina acá. Soy bastante escéptico, aún habiendo tenido situaciones en la vida que me podrían haber invitado a ampliar la conciencia. Pero lo que te quería decir es que el miedo, desde el anonimato, es su peor versión. Porque yo te puedo atacar mucho a vos, pero si te veo así, personalmente, tiene otra consecuencia. No tuve Facebook, no tengo Twitter o X, ni sé cómo se llama ahora. Tengo Instagram, en relación a mi trabajo. Y noto que <b>hay mucha vileza humana en esos ambientes</b>. Y parte de esa vileza es donde aparece el otro miedo: estoy sorprendido de la cantidad de gente que habla sobre sobre los ataques de ansiedad. Claro, por esto mismo empiezan a aparecer nuevas patologías.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HELWNX3QIJG5JBUB7Y3JSIBPWU.jpg?auth=b9eed0481d4a6a06b29a256a40e7bff997ac022d068b04df4db072dec6ca9995&smart=true&width=765&height=496" alt="Joaquín Furriel junto a Martin Scorsese Crédito: Cush Agui - @cush_agui.ph
" height="496" width="765"/><p><b>—En una entrevista anterior me contaste que tuviste momentos no de ansiedad, pero sí de tristeza, de angustia. ¿Qué hiciste con eso?</b></p><p>—<b>Aprendí a convivir con la melancolía</b>. No asustarme tanto. Ya tengo herramientas para poder irme de ahí. Tengo un grupo de amigos que, cuando estoy con ellos, me dan ganas de vivir, me generan mucha vida. Y <b>la tristeza es algo un poco más general: todos la tenemos, pero la queremos ocultar porque nos da mucho pudor mostrarnos vulnerables</b>. Mi vocación es el gran amor de mi vida, una muy buena pareja con la que tuvimos muchos momentos: no llegamos nunca a separarnos y a divorciarnos, pero es un vínculo que me da un motor. Pero aún teniendo ese motor, y con la posibilidad de seguir con proyectos, <b>hay momentos en que me agarra una especie de bajón, no tengo idea por qué</b>. Digo: “Hoy estoy triste porque hay gente que quiero y no está. Y triste por la gente que quiero mucho y que tiene enfermedades”. Me resulta interesante comunicarlo en vez de aislarme.</p><p><b>—También me contaste que antes del ACV no estabas pasando un buen momento, cuando muchos creíamos que sí lo era. ¿Había algo de estas tristezas dando vuelta?</b></p><p>—Sí. Nunca llegué a no tener energía. En mi familia hubo casos de depresión, de suicidios por depresión. Y es importante que, cuando hablamos, todos nos preguntemos el valor que le damos a la palabra: <b>no es lo mismo estar triste que estar depresivo</b>.</p><p><b>—No. La depresión es una enfermedad.</b></p><p>—La tristeza es parte de la vida. Vuelvo a lo mismo: nos vamos a morir. Si vos conectás con eso, podés aprovechar el presente, tratar de darle algún sentido. Y cuando te pasan cosas como el ACV, tenés la oportunidad de poner en valor las cosas que te hacen bien. Sé que parece de sobrecito de azúcar, pero <b>no necesitás tanto estímulo</b>. Hay un punto donde el mundo de la dopamina en el que estamos... No podemos parar. Todo el tiempo estamos yendo por acá, por allá, buscando, dame más, dame más.</p><p><b>—¿Vos podés parar? ¿Te sale?</b></p><p>—Me cuesta, porque no es mi personalidad. Soy una persona de acción. Y me gusta mucho lo que hago. Vos me decís: ¿ir al mercado, comprar comida y cocinar, o hacer una función de teatro? Función de teatro. ¿Estar viendo con la persona que más amás una película, o el teatro? Y... elijo el teatro. Es complicado.</p><p><b>—En octubre te vi en Shanghái, en la Semana de la Moda.</b></p><p>—Sí. Tengo un contrato como embajador de la marca italiana Moncler: hicimos una campaña que estuvo buenísima. Y también voy a sus eventos. Shanghai estuvo buenísimo. La noche que llegué teníamos una cena y de repente <b>me encontré con Anne Hathaway</b>. Y es como acá, lo mismo: charlás de los hijos. “Yo filmo en verano (me dice), cuando mis hijos tienen vacaciones porque sino es un lío. Además, van a la Waldorf. ¿Vos?”. “Yo ahora estoy viviendo en Madrid, pero mi hija viene y yo voy. ¿Conocés Argentina?”. Bueno, eso. Después me puse a comer al lado del director creativo de Kenzo, Nigo, un japonés divino que no habla inglés: su mano derecha traduce. Después viene una mujer y charlamos: era la CEO de Mercedes Benz (Camiones, Karin Rådström). Y de repente viene un pibe que me dice: “¿Who are you?”. “¿Y vos quién sos?”, le digo. “Soy músico, productor, diseñador, empresario. Y <b>también soy el marido de Rihanna</b>”. <b>Era A$AP Rocky; yo no sabía ni quién era</b>. Le mandé una foto a mi hija: “¡No tenés la más puta idea con quién estás!”, me dice. “La verdad que no, hija”. Bueno, <b>terminamos en su suite con Rihanna y otras 15 personas, bailando</b>. Un surrealismo total. Pero al mismo tiempo, <b>pensaba: “Esta pibita de Barbados, este es de Queens y yo soy de Adrogué, de José Mármol. Todos venimos de la periferia de alguna ciudad. Y estamos acá, pasándola bien</b>. Y termina acá. Después, cada uno se irá a su realidad, a sus cosas”. Pero en ese momento es muy muy gracioso.</p><p><b>—Muy hermoso terminar en la fiesta en una suite en Shanghái, con gente a la que no imaginaste que ibas a conocer. Y que está todo bien: ese es el código.</b></p><p>—Y ver que <b>de repente estoy bailando con Rihanna</b>. Los chinos tienen muchas cosas muy impactantes. Es una mega ciudad silenciosa porque todos los autos son eléctricos o híbridos. No hay gente en situación de calle, mendigando. El semáforo de la senda peatonal se pone rojo y tenés 150 chinos así, todos quietos, aunque no venga un auto ni a un kilómetro. Como latino digo: “¡Che, dale, vamos a cruzar! No viene nadie”. Tenés que decodificar que estás en otra cultura, otra manera de vivir. A las 11 apagan Shangai, por cuestiones ecológicas. Se lo cuento a Rihanna y a otra gente, con la que estaba charlando: “¿Vieron que apagan la ciudad?”. Rihanna se va caminando, toca un botón y se bajan todos los blackouts de la suite. Cierra todo: no se ve más Shangai. Vuelve caminando y <b>me dice: “Yo apago China”</b>. Bueno, la reina.</p><p><b>—La que puede, puede.</b></p><p>—La que puede, puede...</p><p><b>—También te vi con Martin Scorsese.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Scorsese produjo el filme </b><i><b>El aroma de pasto recién cortado</b></i><b>, de Celina Murga, que protagonizaste.</b></p><p>—Sí, Esto es imposible sin el vínculo de él con Celina. Es su mentor. Entonces entré de la mejor manera. Fue increíble hablar con él. Y después fue increíble hablar con Anne Hathaway de Scorsese. Y me cuenta que se vieron en los Oscar: “¿Por qué nunca tenés protagonistas mujeres?”, le planta. No, (Hathaway) es una chica muy demócrata y feminista. Entonces le dice eso. Y me dice que (Scorsese) le contestó: “Porque soy hombre. El único universo que conozco es el mío”.</p><p><b>—Yo no le iría a discutir a Scorsese: que me diga lo que quiere...</b></p><p>—Nos reíamos porque (Hathaway) me dice: “No sé si fue muy inteligente de mi parte”. Y a Scorsese le pregunté cuál es su próximo proyecto. “Iba a filmar la película de Frank Sinatra, pero Leo...”, y yo le seguí la charla, asumiendo que Leo era DiCaprio: “¡¿Leo no está en el proyecto?!”. “No. Está filmando Leo”. Decía así. Genial como hablaba. Y a mí se me venían <i>Buenos muchachos </i>y tantas películas. Tenía una ganas de darle un abrazo. “¡Gracias, Martin! Tus películas me estimulan cuando las veo, me dan ganas de actuar”.</p><p><b>—Anne Hathaway subió la foto en sus redes y todos te pusimos de novio con ella. ¿Vos viste los mensajes de los argentinos que aparecían abajo de esa foto?</b></p><p>—Me mandó un mensaje la gente que maneja la comunicación de Moncler: <b>“Joaquín, Anne está impactada porque nunca le pasó que la llenen tanto de comentarios”</b>. Entré a su Instagram y veo ¡<i>tacate</i>, <i>tacate</i>, <i>tacate</i>! Te juro que me agarró un orgullo. Digo, cuando estamos ahí, todos somos uno.</p><p><b>—¡Sí! Todos estábamos ahí, con vos.</b></p><p>—El promedio de comentarios de la piba son de 1000, 1500, y había 5000. ¡Imaginate! Me encantó. Gracias a todos los que aportaron, ahí.</p><p><b>—Pero no iba a haber ahí una cita, ni nada. Ella está casada, ¿no?</b></p><p>—Está casada. Estuve ahí, con su marido. No sé si es una pareja abierta, poliamor; no tengo idea. Yo charlé, solamente. Me bastó con eso.</p><p><b>—La última vez que nosotros charlamos, estabas noviando. Hoy, ¿en qué andás? ¿Estás soltero?</b></p><p>—Estoy bien. Sí. No sé qué decirte... Sí.</p><p><b>—¿Alguna vez saliste con alguien que hayas conocido por Instagram?</b></p><p>—Una sola vez, hace muchos años. Y no me gustó mucho la experiencia. Tampoco tengo aplicaciones. A me gustaba el chamuyo, pedir la birome al barman y anotar. Ya sé que todo cambió y que soy anacrónico, pero eso de ponerme a mí (en una aplicación de citas), en el supermercado...</p><p><b>—¿Qué foto tuya elegirías para ponerte en la góndola del supermercado?</b></p><p>—No puedo ni pensarlo. Quizás me quedó de cuando fui monaguillo, pero <b>hay algo de esa manera de vincularme que me da pudor. Prefiero estar solo</b>. A mi manera. <b>Tampoco la paso mal solo. Ese es el otro tema también: yo estuve solo muchos años. Sé más lo que es estar soltero que estar en pareja</b>. Tengo un máster, te diría.</p><p><b>—¿Te da fiaca estar en pareja?</b></p><p>—No es fiaca.</p><p><b>—Bueno, hay que negociar espacios y cosas de uno.</b></p><p>—Sí. <b>Debo ser un muy mal negociador</b>. He tenido relaciones hermosas, estoy súper agradecido. Me encontré con gente muy valiosa en un momento de mi vida. Eran importantes esas relaciones. Quizás con el tiempo no pude... Bueno, no sé.</p><p><b>—La vida.</b></p><p>—La vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YKEPH3YZVFAIJJ5NCKAHXK75SE.jpg?auth=5760a14129ddf6eb5abcd033df36f245fcc95e2f0b481105ec4a0f5c659ec6e2&smart=true&width=2048&height=1151" alt="Joaquín Furriel con Tatiana Schapiro en Infobae (Candela Teicheira)" height="1151" width="2048"/><p><b>—¿Con Guillermina Valdés terminó todo bien?</b></p><p>—Sí, sí, sí.</p><p><b>—Con Paola Krum, la mamá de tu hija, te seguís llevando muy bien en cuanto a la paternidad y la maternidad.</b></p><p>—<b>No nos quedaba otra</b>. Es parte del trabajo que hay que hacer. No es porque nos llevamos bien. No. <b>Buscamos la manera de llevarnos bien. Yo no tengo vínculo con mis exparejas</b>. Con Paola tengo un vínculo porque es la madre de mi hija. Tengo mucha empatía por todas, las quiero mucho.</p><p><b>—Pero no hay una amistad.</b></p><p>—No. Bueno, no se dio.</p><p><b>—Termina y se termina. Pero termina bien.</b></p><p>—Sí. Con Paola nos pasa que llevamos 13 años separados, vinculándonos porque tenemos una hija y debemos acordar cosas.</p><p><b>—En el 2024 pasaste mucho tiempo en España. ¿Te gusta estar allá?</b></p><p>—Me gusta.</p><p><b>—¿Y por qué te gusta volver? Porque al final volvés siempre, y hoy, vos ya podrías instalarte adonde quieras.</b></p><p>—Sí, podría vivir donde quiero y trabajar donde hay trabajo. Pero me fascina Buenos Aires, es una de las mejores ciudades del mundo. Hay algo de nuestra manera de vincularnos: me gusta el valor que tenemos por la amistad. Vivir en un país con tantas crisis y tantos problemas estructurales hace que tengamos la sensación de vivir un poco más los momentos. Este es un país muy fascinante para estar. Y esta cosa de estar lejos del primer mundo también tiene su punto. Por eso somos tan endogámicos. Me di cuenta cuando estuve allá: están a nada, cambian de lenguas, de culturas, las parejas son muy diversas culturalmente. <b>Para ellos es un mundo mucho más amplio, mientras que nosotros no dialogamos ni siquiera con nuestros hermanos de la región. Por eso somos como somos</b>. Allá dicen que somos egocéntricos, narcisistas, sobregirados, charlatanes, tramposos. También dicen que tenemos buen ánimo, que disfrutamos la vida. Y que tenemos mucho humor. La ironía. <b>Vamos muy rápido</b>. Los primeros días que vengo, <b>cuando estoy con mis amigos vengo lento porque en España no es el tipo de humor al que vos tenés que apelar</b>. Hasta te diría que nuestro tipo de humor puede ser irrespetuoso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3RGSP75KXRDEXATMO7HIEYIZX4.jpg?auth=dab521ed3abda2c64ae25924285afa65fb01518f7f0aef93459ae6d2e2790283&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1151" type="image/jpeg" height="1151" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[(Candela Teicheira)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Candela T</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Benjamín Vicuña: “Fui infiel y también perdoné infidelidades; son dolores diferentes, pero en las dos se la pasa mal”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/12/29/benjamin-vicuna-fui-infiel-y-tambien-perdone-infidelidades-son-dolores-diferentes-pero-en-las-dos-se-la-pasa-mal/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/12/29/benjamin-vicuna-fui-infiel-y-tambien-perdone-infidelidades-son-dolores-diferentes-pero-en-las-dos-se-la-pasa-mal/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor chileno de 46 años habla del amor, de los engaños, de su infancia y de su última película. También confiesa que no le teme a su propia muerte: "Tengo muchas obligaciones, responsabilidades y ganas de seguir viviendo, pero también tengo un abrazo infinito y eterno". Su versión de hijo y su rol como padre, su principal arma de seducción y su noviazgo con Anita Espansandin]]></description><pubDate>Sun, 29 Dec 2024 03:59:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Se lo ve feliz. Lo admite. “Fue un año bueno. Muy intenso, de muchos estrenos, de muchas cosas personales”, dice Benjamín Vicuña que acompañó a <b>Griselda Sicialini</b> en <i><b>Envidiosa</b></i>, en <b>Netflix</b>. A <b>Adrián Suar </b>en <i><b>Felicidades</b></i>, en el <b>Teatro El Nacional</b>. Y que encabezó <i><b>La voz ausente</b></i>, la serie de <b>Disney+</b> basada en la novela de <b>Gabriel Rolón</b>.</p><p>Entre tanto hecho, se viene algo especial: el 2 de enero estrenará en las salas <i><b>El silencio de Marcos Tremmer</b></i>. No es un filme más: le remite a <i><b>El primero de nosotros</b></i>, quizás la última gran ficción hecha para la televisión abierta, que le valió un Martín Fierro al actor chileno. “De alguna manera se parecen. Es un drama similar”, reconoce Benjamín sobre este drama romántico, esta “película muy grande”, como la define, siendo una coproducción entre Argentina, Chile, Uruguay y España.</p><p><b>—Se asemejan en lo que le pasa a </b><i><b>Marcos</b></i><b>, tu personaje.</b></p><p>—Sí. <i>Marcos</i> está súper enamorado de <i>Lucía</i> (la española Adriana Ugarte), y le llega un diagnóstico tristísimo de corto plazo. Y entonces, ¿qué se hace en ese momento? La película habla de este secreto de <i>Marcos</i>, lo que oculta: decide atravesar su enfermedad en silencio y alejarse de todos sus seres queridos. Es algo polémico. Pero su decisión es un acto noble, un ejercicio de amor. Este es el disparador. No estamos spoileando nada... Además, <i>Marcos </i>intenta que su mujer pueda tener un novio. ¿Y qué mejor que su amigo? Entonces, empieza a tejer un futuro para los otros.</p><p><b>—Como si uno pudiera controlar todo.</b></p><p>—Como si uno pudiera... Ese es el problema del personaje: es un gran controlador. <i>Lucía</i> sufrió mucho con la muerte de una hermana, está muy propensa a una depresión. <i>Marcos</i> enfrenta un diagnóstico difícil y piensa: “¿Qué hago? ¿La protejo, la cuido, le miento? Pero no le puedo mentir. ¿Y por qué no? Si la estoy cuidando”. Es una película que habla con el corazón, romántica, pero que sobre todo habla de la condición humana. Y creo que <b>la muerte</b>, así como lo hicimos en <i>El primero de nosotros</i>, es un temón. <b>Es un tema que, lo puedo decir, es parte de la vida</b>. Y creo que tenemos la responsabilidad de hablarlo, en los medios, en la ficción, en la literatura.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5MNVC7IF3FFKFDTO332F6ZNMCM.jpg?auth=663c85eacddf02a95f5d3417878bf74fbf7083e165eed35d16fc9a71934a971f&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Benjamín Vicuña: “A veces me cuesta entenderme en decisiones que tomé hace 15, 20 años atrás” (Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>—¿Te cuesta pensar tu muerte para esos personajes?</b></p><p>—No, no. No me preguntes por qué, pero ya muchas veces viví el simulacro: he filmado como 35 películas y me tocó (morir) muchas veces. Incluso en ficción, en series.</p><p><b>—Por favor, dejen de matar a Benjamín Vicuña...</b></p><p>—Sí, sí. Aparte que es muy difícil actuar. Cuando estás ahí hay una sensación retrospectiva, un intento de acercarse, porque mis 46 años y mis experiencias en la vida no son en vano: tu biografía, lo que pasaste, lo que viviste. Y empezás a simular cada vez con más fuerza y mayor convicción. Obviamente, es un truco, una pequeña mentira. Pero los actores ya empezamos a jugar, a coquetear y a involucrarnos con ese ejercicio, que es tan difícil.</p><p><b>—¿Te da miedo tu propia muerte?</b></p><p>—No.</p><p><b>—Con todo lo vivido, hay temores mayores que la propia muerte.</b></p><p>—Sin duda... Tengo muchas obligaciones, responsabilidades y ganas de seguir viviendo, pero <b>también tengo un abrazo infinito y eterno</b>. Y también <b>tengo un deseo muy grande</b>. Entonces, lo pongo en la balanza. Y <b>eso me hace no tener miedo</b>.</p><p><b>—Me imagino que uno debe anhelar mucho ese abrazo. Vuelvo a </b><i><b>Marcos</b></i><b>. En esta intención de cuidar a sus seres queridos, se pone en un lugar de mucha soledad. ¿Vos cómo te llevás con la soledad?</b></p><p>—No me llevo muy bien. Lo he ido trabajando porque es una obligación llevarse bien con uno mismo: poder habitar este cuerpo y habitar la soledad, y estar tranquilo. Pero entre mi forma frenética de trabajar, y entre mi forma de amar y de encarar la vida en pareja, que soy muy parejero, me gusta estar con mi novia, con mi mujer... Y también con todos mis hijos que habitan mi vida. Pero sí, la soledad es un temón. Inconscientemente, uno arma una red de afectos y responsabilidades para no caer en esa soledad.</p><p><b>—Hablás de tus hijos. ¿Pueden haber más?</b></p><p>—No, no.</p><p><b>—Vos sos repapá.</b></p><p>—Sí, sí, pero a propósito de este fin de año, le vamos a poner un poquito de humor a la situación: no doy más. Esto es un llamado de atención: no sé qué pasa con los colegios. Ya por niño hay como unas seis o siete actividades de fin de año: que la clase abierta, que gimnasia con papás y abuelos... Chicos, paremos, por favor. No estaríamos soportando el nivel de exigencia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K3WJAIFAINDCVP6LXMBOZF7V3U.jpg?auth=3d22dfc00a55573142cafc16b064e26db63065b24905ec31b1656723629cee1c&smart=true&width=1920&height=2400" alt="Benjamín Vicuña junto a sus hijos (@benjaminvicuna.ok)" height="2400" width="1920"/><p><b>—¿Viste el meme tuyo que está dando vueltas?</b></p><p>—No. No quiero verlo... ¿De qué va?</p><p><b>—Cuando alguna de las mamás de tus hijos viaja por una situación, aparece Benjamín Vicuña con todos los chicos en modo padre, porque sos muy papá.</b></p><p>—Quiero ser justo también: es una caricatura. Las mamás también son muy mamás. Y de esto se trata, ¿no? De poder compartir este rol maravilloso: paternar. Tenemos los roles bien definidos, lo que pasa es que lo nuestro es muy público, y en el caso de ellas, es muy notorio, y automáticamente se da este ejercicio. Pero no hago más ni menos que cualquier papá. Detrás del humor de los memes, hay un machismo implícito. Bueno, hay que reírse también. Y está todo más que bien.</p><p><b>—Me imagino que en estos últimos meses, cuando viste algún título vinculado a las mamás de tus hijos, te agarraste la cabeza y dijiste: “Ay, ¿cuántas respuestas voy a tener que dar de esto?”.</b></p><p>—Sí, un par de veces. La respuesta es la misma que te voy a dar ahora: no puedo hablar ni meterme en la vida de los demás. Sí lo vivo a veces con cariño, y a veces con... Hay un parentesco familiar, y a la vez tampoco tengo una responsabilidad porque son exparejas de hace muchos años. Obviamente que los entiendo a los periodistas: “Tenés que opinar”. ¿Pero por qué tengo que opinar? Han pasado muchos años, somos todas personas libres, independientes. No me gusta que me pongan en ese lugar de vocero de la vida de los otros. Y si el día de mañana cualquiera de mis hijos tomara una vida pública, en lo que fuera, tampoco me gustaría que me vinieran a preguntar. Sobre todo por sus temas románticos.</p><p><b>—¿Hay algo de ese papá que a vos te prohibió cosas y, que en tu caso, quiere algo completamente distinto en el vínculo con sus hijos?</b></p><p>—Sí. Yo me encontré con un antagonista fuerte: mi papá no quería que estudiara teatro. Pero a la vez, me dio la fuerza para ser quien soy. Hoy, con el diario del lunes, se lo agradezco. Yo me planté.</p><p><b>—¿Se lo pudiste decir?</b></p><p>—Se lo dije. Luego nos peleamos, pasamos varios años sin hablar. Yo logré una autonomía económica siendo muy joven, para sostenerme en esta decisión de querer ser actor. Logré conseguir un objetivo a pesar de una decisión. Y eso tuvo un final feliz: después de muchos años mi papá reconoció mi oficio, terminó siendo un fan. En sus últimos días era: “Te felicito por la película. Está buenísima, me la vi siete veces”. Como papá, yo intento no repetir ciertas cosas. Nosotros, como generación, somos más críticos, ¿verdad? Ciertos límites, sobre todo en el tema físico. Nuestros viejos, viste, un correctivo, esas cosas. Todos <i>cobramos</i>.</p><p><b>—¿Vos también?</b></p><p>—Sí, mucho.</p><p><b>—¿De papá o de mamá?</b></p><p>—De papá. Y esas son de las primeras cosas que uno dice: “Bueno...”. Así como participar muchísimo más, aunque recién hablábamos y nos reíamos de las actividades del colegio. Estar presente. El abrazo. Pero hay una herencia genética donde de repente repetimos patrones. Hay que tener cuidado con eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UMGLPA5JNJC5PLPQRHXCHPOP74.jpg?auth=ebaad2e4a65299b76cbe004932cc99bba699b64d4cc8828a446b95811c6bcc7c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Benjamín Vicuña junto a Anita Espasdin (RS fotos)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Mamá es la que te trajo el amor por la lectura y la escritura?</b></p><p>—Mi mamá escribe muy bien. Es una artista, una mujer que tiene un gusto y un amor por la vida, por lo bello. Una mujer muy culta, sensible. Sí, me dio muchísimo.</p><p><b>—¿Es verdad que tu mamá tiene peso en tus decisiones de pareja? Porque le han atribuido una responsabilidad.</b></p><p>—La pusieron como un personaje, como una villana. Yo soy independiente, vivo solo desde los 17 años. Armé una vida y tomé decisiones. Me equivoqué. Pero mi mamá acompañó eso siempre con mucho respeto.</p><p><b>—¿Escribís cartas de amor?</b></p><p>—Sí, obvio. El problema es que se transformaron en chats: ya estoy dejando el ejercicio de sentarme frente a una página con papel.</p><p><b>—La carta de amor se escribe a mano.</b></p><p>—Se tiene que escribir a mano. Muy de vez en cuando me gusta dejar notitas en los hoteles. Viste que te dejan el papelito y el lápiz, y ahí aprovecho, que sé yo. Pero es verdad: lo estoy dejando en manos de la computadora y del teléfono.</p><p><b>—Me dijiste: “Notitas en los hoteles”, y me acordé automáticamente de tu video con Lucía Galán. Ella me dijo acá que hizo esa canción para chaparte, básicamente.</b></p><p>—¡Qué bueno saberlo! Fue todo un descubrimiento. A mí me encantaban los Pimpinela cuando chico: se escuchaba mucho en mi casa. Y de repente esta vuelta de la vida, que me invitan a ser parte de un videoclip. Y mi primera reacción fue: “Te lo agradezco, pero no”. Pero después leí el guion, y estaba muy bien. Era una peliculita. Y lo que hicimos quedó muy lindo. De hecho nos quedamos con ganas de hacer una serie con ese tema: una mujer madura que se puede vincular con un tipo 20 años más joven. ¿La maté (a Lucía)? Bueno... algunos años más joven. Y con todo lo que significa volver a amar, la apuesta y la crítica del afuera.</p><p><b>—Hace poco también estuvo acá Roberto Moldavsky. Me contó de una cena que compartieron. Se sentó a tu lado y dijo: “A ver qué es lo que tiene, que todas, todos, todes, mueren con él”. Así empezó la noche. Y terminó medio enamorado: te convertiste en su permitido.</b></p><p>—¡Mirá que bueno saberlo!</p><p><b>—¿Cuál es tu forma de seducción?</b></p><p>—El perfume.</p><p><b>—¡Dale!</b></p><p>—Tengo que meter el chivo. No, en mi caso, creo que es algo que heredé de mi vieja: la empatía. Escuchar es algo que no pasa siempre. Y yo escucho. Me gusta la charla, la sobremesa, soy de conversar.</p><p><b>—Hoy estás enamoradísimo. ¿Cuánto tiempo ya?</b></p><p>—Un montón. No sé...</p><p><b>—¿Cómo te conquistó Anita Espasandín? ¿O vos hiciste este trabajo de la escucha y la empatía?</b></p><p>—No, fue mutuo. Fue la vida, que nos fue llevando de forma súper orgánica, fluida. Cuando las cosas van, es todo muy lindo: con mis hijos, con sus hijos, con el entorno, con su familia. Como que... Muy muy muy bien. <b>Reconozco que yo soy muy precipitado, muy ansioso, y quiero todo rápido. Y en este caso vamos muy lento</b>. Y está bueno.</p><p><b>—¿Ella pone esa calma?</b></p><p>—Pone una calma. Y una visión, una madurez. Me enamoré de su forma de ver las cosas, la vida.</p><p><b>—En una escena de la película, </b><i><b>Lucía</b></i><b> le pregunta a </b><i><b>Marcos</b></i><b>: “¿Qué pasa si abrimos la pareja?”. Y si viene Anita y te lo plantea, ¿estás para una pareja abierta?</b></p><p>—Creo que hay una mutación de nuestras personalidades en el tiempo: no somos los mismos que hace un mes, un año, diez. <b>A mí a veces me cuesta entenderme en decisiones que tomé hace 15, 20 años atrás</b>. Tenemos derecho a evolucionar y cambiar. Entonces, en esa evolución, <b>hoy te digo que lo veo difícil. No sé mañana</b>. La pareja, la monogamia, los vínculos, son temas sensibles. Todos estamos constantemente revisando eso.</p><p><b>—En un posteo escribiste: “Soy el hombre que un día soñé”. ¿Es así? ¿Sos el que querías ser?</b></p><p>—Sí. Tiene que ver con la paz. Y con cómo me estoy vinculando con mis hijos, incluso por momentos. Nada es así, perfecto. Pero por momentos puedo también dialogar con el Benjamín de antes, con el niño.</p><p><b>—¿Te sale sentarte a jugar con Amancio y conectar absolutamente con esa situación?</b></p><p>—Me sale. Y también me lo exijo, porque hay hábitos que te perjudican: si no dejo el teléfono en otro cuarto, literalmente, no logro ese nivel de conexión con mi hijo. Porque si no estás así, viendo información, una entrevista, un coso. Una de las llaves hacia la felicidad que encuentro en mis días es conectar con mis hijos: en lo que charlo, en lo que nos reímos, en nada más que estar. Suena fácil, pero es un trabajo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3LEHWUAPKRB57J2GRIQEUZUVGY.jpg?auth=f6334e1135c922e59d6a537b4505d712d278b3de6895a85d2105687ed09e9f41&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Benjamín Vicuña con Tatiana Schapiro en Infobae (Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>—¿La actuación sigue siendo para vos un lugar de paz y de felicidad?</b></p><p>—Sí, sí. Aunque suene dramático, <b>por momentos me salvó la vida</b>. Es un lugar donde encontré una forma de expresión, de liberación a mis emociones, también a mis fantasmas y a mis demonios más crueles. Cuando estoy en un escenario lo disfruto muchísimo, y por lo mismo, sufro. Suena fuerte, pero amo tanto mi profesión que cuando veo algo que me está haciendo ruido, me alejo o tomo cartas en el asunto. No me permito pasarlo mal en el trabajo.</p><p><b>—¿El Benjamín de antes es el niño o es el de hace diez años?</b></p><p>—La vida son muchos capítulos. <b>Tampoco puedo lavarme las manos y decir: “Yo no tengo nada que ver con ese señor, con el Benjamín que tenía 25 o 30″</b>. Pero son varios capítulos, y me abrazo en cada uno de esos capítulos. <b>Con algunos soy más crítico: creo que los podría haber hecho un poquito más corto, sacado algunas páginas</b>. Con otros tengo una profunda nostalgia y melancolía, como cuando era niño. Todos tenemos ese viaje en el tiempo. Los recuerdos también se van manipulando por la historia, y hay cosas que no sé si fueron tan así. Y hay otras cosas que estoy como medio arreglando...</p><p><b>—No te voy a preguntar con quién, pero esos capítulos que podrían haber sido más cortos, ¿tiene que ver con relaciones?</b></p><p>—Sí, claro.</p><p><b>—Qué preferís: ¿ser infiel o que te sean infiel?</b></p><p>—Creo que como todos, pasé ambas. Y en las dos se la pasa mal.</p><p><b>—¿Cuál sufriste más?</b></p><p>—Es curioso porque son dolores diferentes. Uno tiene que ver mucho con el ego, por supuesto. Con la desesperación y la pérdida. Y el otro, con sentirse en una crisis humana. Y la culpa, que también duele. Son dolores diferentes, pero está clarísimo que no es un lugar lindo.</p><p><b>—¿Perdonaste infidelidades?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y hoy sos un tipo fiel?</b></p><p>—Sí.</p><h2>Siempre acá</h2><p>La charla fluye. Vicuña demuestra que es cierto: se desenvuelve muy bien en el arte de la conversación. Y entonces repasa en una anécdota para dar lugar a una idea. “Estaba en un bar y llegó un chico reality: el bar se paralizó para pedirle una foto -cuenta-. Y está genial. Yo voy a ese mismo bar y vienen tres o cinco personas: dos leyeron mi libro, una vio una película mía que quizás le cambió la vida, y otro me conoce por una ex”.</p><p>“Los vínculos que género, llámese de seducción o empatía, son lindos, potentes, casi reales. En las redes llegué a tres millones de seguidores, que tampoco es tanto -agrega Benjamín-. Pero he creado una especie de comunidad: hay un lugar de contención ahí. Es una de las razones por las que escribí un libro sobre Blanca: ese feedback de las redes, esa comunidad que habla, que se expresa. ‘Perdón, a mí también me pasó. Yo perdí a alguien’, me decían”.</p><p><b>—Hay algo que me pareció súper importante con tu libro: </b><i><b>Blanca, la niña que quería volar</b></i><b>. Quienes acompañamos a alguien en ese dolor, además de lo imposible de pensarse en cómo es, muchas veces no sabemos qué hacer. Y pensamos que tal vez no hay que mencionar, para no llevar al otro al lugar de dolor. Pero acá, en distintas notas, personas que pasaron por lo mismo me fueron explicando que eso es un error.</b></p><p>—Hay tantos duelos como personas existen, es súper individual. Y la forma de acompañar también. <b>No dar un consejo cuando no te lo piden</b>. Acompañar físicamente ya es muchísimo: la atención, poder estar, poder abrazarse. Cuando lo exije una conversación, profundizar en temas que por ahí nos dan miedo. Estar. Y hasta ayudar desde cosas básicas de logística: llevar a los chicos al colegio, hacer las compras en el supermercado.</p><p><b>—Mencionás la importancia de no dar un consejo cuando no te lo piden.</b></p><p>—En un capítulo de mi libro digo eso: la cantidad de cosas, de lugares comunes que la gente expresa. <b>No lo hacen de malos, lo hacen de nerviosos, pero te abrazan y (te dicen): “Bueno, por algo será”. ¿Por algo será qué? ¡Imbécil!</b> O te dicen: “¿Estás mejor?”. <b>Cuando uno está viviendo un momento de dolor, cualquier cosa que te digan no va a estar a la altura</b>. Me pasó incluso con consejos de personas súper espirituales del budismo, que me agarraban cuando yo no estaba para recibir nada, y lo que me estaban diciendo me parecía directamente <b>una canallada</b>. Por ejemplo, <b>que me dijeran que la persona que yo estaba despidiendo, era su destino</b>, y en realidad era porque en otra vida... Son cosas que vos, en ese momento, no podés entender. Y <b>te parece casi cruel que alguien pueda emitir un comentario así</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/G6PVTT5BZ5ABPBU75OM6HKN7AM.jpg?auth=ee1211bfba05b4bee0688c0cf4e3807df29ab0479602698d4766f8a4788afcce&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[El fenómeno de la Hermana Beba: el actor detrás del personaje, las famosas que se enojaron y quiénes son las “minonas”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/12/22/el-fenomeno-de-la-hermana-beba-el-actor-detras-del-personaje-las-famosas-que-se-enojaron-y-quienes-son-las-minonas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/12/22/el-fenomeno-de-la-hermana-beba-el-actor-detras-del-personaje-las-famosas-que-se-enojaron-y-quienes-son-las-minonas/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Tras un espectáculo en un evento privado en el que encarnaba a una monja muy singular y no le fue como esperaba, el cordobés Jorge Haddad compuso un nuevo personaje con el que se hizo popular en las redes. En qué salas se lo podrá ver su show “Mina bien” este verano]]></description><pubDate>Sun, 22 Dec 2024 04:16:17 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Vos vení y hacé lo que quieras”, le dijeron a <b>Jorge Haddad</b> al contratarlo para un evento cuando se las rebuscaba como actor en el teatro under. Exhibió su humor y todo su entusiasmo, pero nada resultó como lo esperaba. <b>La semilla del éxito la plantó ahí</b>, ante un público que aquel día no lo recibió de la mejor manera. Se topó con silencios en lugar de risas, con algún que otro aplauso incómodo, con varios “no...” reprobatorios.</p><p>“Yo tenía una rutina muy border con el personaje de una monja, con mucho humor negro sobre temas que la interpelaban: la Iglesia, el Papa, ese tipo de cosas. Me rezarpaba -explica-. Pero esa audiencia no me venía a ver a mí, sino que era muy random, <i>family friendly</i>. Y esta gente no se reía. Fue reincómodo. Y ahí <b>entendí</b>”.</p><p>Jorge desarrolló entonces un nuevo personaje, que primero denominó <i><b>Fat</b></i>, que luego derivó en la <i><b>Hermana Beba</b></i> (el pseudónimo que usaba en las redes), y que en la pandemia alcanzó un estallido de popularidad, con muchos videos que se viralizaron. “Quería que fuera una mina bien, en un contexto previo a esta realidad de ahora. Muy perdida en el feminismo: quiere formar parte y, al mismo tiempo, se indigna, buscando sostener los valores de la familia tradicional”, cuenta este cordobés que se confiesa devoto del “humor cruel”, aunque su <i>Beba</i> apela más a la ironía y el sarcasmo.</p><p>Cada posteo suyo resulta simple. Es él, con su barba crecida, una peluca rubia poco voluminosa y un pequeño micrófono en una mano. Y atrás, la proyección de un video, que suele ser de una famosa en una entrevista. Y nada más. O más bien, mucho más: sus acotaciones, sus chistes, sus reflexiones, su gracia. Miles de visitas en Instagram y TikTok. Y todo un fenómeno que lo impulsó a presentarse en el ND Ateneo. Y que en enero lo depositará nada menos que en el Paseo La Plaza, antes de presentarse en Mar del Plata y Carlos Paz con su show: <i><b>Mina bien</b></i>. Porque aquí no solo hay humor del bueno, sino también un concepto: las <i><b>minonas</b></i>.</p><p>Y todo gracias a ese público que le dio la espalda en ese evento. Porque al fin de cuentas, vale el agradecimiento: contribuyeron a crear este suceso.</p><p><b>—¿Cómo armaste el personaje de </b><i><b>Beba</b></i><b>?</b></p><p>—Quería que fuera empática, que tenga cierto encanto. No quería ser un monstruo horrible. Y para que tuviera cierta impunidad, me parecía que debía tener ese toque de clase alta o de mujer rica, que no se preocupa por el dinero, porque eso la desconecta un poco de la realidad. Eso me permite hablar de todos los temas desde un lugar medio impune.</p><p><b>—¿El teatro off te permite vivir?</b></p><p>—A mí no. Siempre trabajé de distintas cosas porque el teatro off ni a palos te da la solvencia para vivir. Hay gente que hace malabares, pero yo no.</p><p><b>—¿Y ahora, </b><i><b>Beba </b></i><b>ya está ayudando?</b></p><p>—Sí. Yo sigo siendo independiente. Trabajo con productoras para determinados lugares, que hacen las cosas mejor de como yo las haría solo, pero sigo trabajando en esa cosa de ser un artista emergente: sigo laburando mi kiosco, que es el teatro. Las redes fueron una plataforma necesaria, que yo necesitaba que la gente me conociera.</p><p><b>—¿Pudiste monetizar las redes también? ¿Empezó a aparecer la pauta? La vi a </b><i><b>Beba</b></i><b> yendo al gimnasio, por ejemplo.</b></p><p>—Sí. Pero mi negocio principal sigue siendo el teatro.</p><p><b>—¿No te interesa tener seis millones de seguidores en las redes para facturar desde ahí, sino que tu audiencia vaya al teatro?</b></p><p>—Exacto. Y mostrar donde más me voy a lucir, que es en el teatro. Después, me llegan propuestas de otras cosas, pero siento como que por ahora no es el momento.</p><p><b>—¿A quién le pregunto quiénes fueron las famosas y los famosos se enojaron: ¿a Jorge o a </b><i><b>Beba</b></i><b>?</b></p><p>—A <i>Beba</i>.</p><p><b>—¡Bien! Traeme a </b><i><b>Beba..</b></i><b>.</b></p><p>Jorge se hace un lado. Y entonces aquí, en el estudio de <b>Infobae</b>, de la nada surge el personaje que es furor en las redes sociales. “¡Ay, me muero! -exclama <i>Beba-</i>. Estoy honrada. ¡No puedo creer que estoy poniendo la cola acá, ¡boluda! Me emociono. Hay un montón de cámaras... ¡No sé dónde tengo que mirar! Bueno, no importa”.</p><p><b>—Vos mirá donde quieras. ¡Te hiciste un brushing espectacular para mí!</b></p><p>—Me puse el pelo que es para las ocasiones especiales. Por ahí vos me ves en casa, grabando un videíto y estoy como más <i>gold</i>. En cambio acá me puse un poquito más mayonesa. ¡Estoy poniendo la cola en el mismo lugar que estuvo tanta gente! La mujer de (Horario Rodríguez) Larreta... No puedo creerlo.</p><p><b>—Le dedicaste un video a Milagros Maylin, la esposa de Larreta.</b></p><p>—Es que para mí <b>es inspiracional</b>. (En esa entrevista con Maylin) vos me trajiste una nueva <i>minona</i> al firmamento. Yo no la conocía. Y ahora sé que existe. Y que <b>es de mi gremio</b>.</p><p><b>—Te quiero decir que Milagros hace un trabajo social muy interesante.</b></p><p>—Vi la nota entera. Eso te quiero decir. Porque después dicen: “Ay, ¿por qué pone lo más rimbombante?”. Y sí, mi amor. Divina ella, en los barrios. También habló del tema de su papá y todo.</p><p><b>—¿Quiénes se enojaron alguna vez con Beba?</b></p><p>—¡Uy! A ver. Nunca me llega directo de la persona enojada. Ay, ¿cómo podemos hablar con eufemismos? Porque no sé si me requemo... Bueno, en un momento hubo un tema. Me voy a remontar a viejas épocas. Modelo <b>Cecilia Z</b>, nivel <b>Zuberbühler</b>. <i>You know</i>… Me llega un mail, no de ella: era otra persona de su entorno. “Saca este video que no sé qué”, decía. ¡<i>Pum</i>!, lo saqué. No le gustó, ¿me entendés? Y yo no quiero...</p><p><b>—El espíritu no es joder.</b></p><p>—No, para nada. Soy una mina que me gusta ser amiga, llegarte con buena onda, nunca jamás lastimar.</p><p><b>—Te pregunto lo contrario. ¿Quién te pidió: “Hacé un video conmigo”?</b></p><p>—La que se copó mucho fue <b>Luli Fernández</b>. Luli, te quiero decir... ¡Me <i>baitaste </i>un par de veces! Lo está haciendo para que yo la levante. Y ahí no lo hago, porque tiene que ser espontáneo. Tengo que decir: “A mí esto me interpela. Bueno, te grabo un video” Pero si no me interpela...</p><p><b>—Dame el ranking de las cinco personalidades que más material te dieron.</b></p><p>—El robo de la compu de <b>Lola Latorre</b>, <i>beba</i>. <b>Yanina</b>, destruida: “Le han robado la computadora a Lola, que estudia, que trabaja con esta PC”. No sé, yo me imagino una PC toda grande. Un montón... A Lola hasta la conocí, porque me tenía un poco de miedo.</p><p><b>—¿Y cómo fue ese encuentro?</b></p><p>—Ella temblaba. Pensaba que le iba a ladrar, que la iba a morder. Y yo soy buena cuando te tengo enfrente, porque no me queda otra. ¿Qué voy a hacer?</p><p><b>—No sos buena: sos cobarde.</b></p><p>—<b>Soy argentina</b>, ¿entendés? Es que es eso. Hay que serlo. Además, es humor, <i>beba</i>. <b>Con el humor se puede decir de todo</b>. Me fui del ranking, porque me pediste cinco. Bueno, Lola y Yanina. Son como un tándem que me dan las dos.</p><p><b>—¿Ellas se ríen con el contenido o se enojan?</b></p><p>—Lola me sigue, y sé que se ríe, que le copa y se divierte. Pero a Yanina no la conozco. Después, este año ha sido mucho <b>Yuyito</b> (<b>González</b>). Ha dado material. Por eso yo pido por favor que no la metan en un psiquiátrico, porque necesitamos que siga dando material. Y ella, tentando a la salud mental, que venga y la agarre, ¿me entendés? “No, <i>beba</i>, cuidado”, digo. Bueno, <b>Pampita </b>me ha dado también. <i>Caro </i>me sigue. ¡Te amo, beba!</p><p><b>—No es Pampita, es </b><i><b>Caro</b></i><b>.</b></p><p>—Porque somos amigas, ¿me entendés? Entonces, cuando tenés contacto le decís <i>Caro</i>. Ella no soporta mucho el tema de la infidelidad. Yo por ahí tengo otros valores y digo: “Bueno, tratá de bancar un poco, por tus hijos”. Ella es como que al toque, ¡<i>pum</i>!, “me voy para otro lado”. Respeto. Y después, ¿quien más? ¡Ah, sí! Bueno, <i><b>Vicky </b></i><b>Villarruel, que comparto absolutamente</b>. La vicepresidenta ahora <b>está un poquito devaluada</b>: siento que está como medio... como que la quieren... Hay algo ahí. Y para mí <b>Luis Petri es una </b><i><b>minona </b></i><b>también</b>. Lo amo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EHBBBI5FGNCJPBOUZEX5A5I3FE.jpg?auth=3774022d53174cecf96ba963846961691723444f23edfb314045cbd1e918dcbb&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Jorge Haddad interpreta a Beba con Tatiana Schapiro en Infobae (Diego Barbatto)" height="1280" width="1920"/><p><b>—¿También está dentro de las </b><i><b>minonas</b></i><b>?</b></p><p>—Luis es <i>reminona</i> porque tiene mucho criterio estético, muy buen gusto.</p><p><b>—¿Qué atributos hay que tener para ser una mina bien, una </b><i><b>minona</b></i><b>?</b></p><p>—Debe tener valores. Y en relación al hombre, es una mina que se posiciona en un lugar de tributo. Somos como un tributo: “A ver, vení, enamorame. ¡Dame, dame!”. Después tenemos un útero prolífico: hay que poblar esta tierra, mucho. Y después, no es necesario... A ver, le quiero hablar a la gente: si estás en una situación de parda y decís “no puedo salir de esta”, laburá, y en algún momento te va a llegar ese reconocimiento. Bueno, capaz no te llega nunca. Pero laburá. Ese es mi consejo.</p><p><b>—¿La </b><i><b>minona</b></i><b>, lee?</b></p><p>—Lee mucho tipo autoayuda. Lo que pasa es que esa lectura ahora se convirtió en terapias: estamos con la bio (biodecodificación), constelamos, hacemos tapping...</p><p><b>—¿Cómo se lleva la </b><i><b>minona</b></i><b> con el feminismo?</b></p><p>—Mirá, es importante escuchar a algunos hombres porque ellos te explican y vos, después, sabés qué decir. O sea, literalmente: ningún extremo es bueno. El peronismo, radicalismo, lesbianismo: todo eso son extremos y no está bueno. Las <i>verdes</i> me ponen mal, porque además están en todo. Ahora están un poco en baja, ¿viste?, porque está cambiando la batalla cultural. Igualmente, la guerra no ha terminado. Hay que seguir guerreando. Pero para empezar, feminismo me parece una pregunta súper fea.</p><p><b>—Te pido disculpas. No quería ofenderte.</b></p><p>—<i>Beba</i>, todo bien. A ver, directamente: soy mujer, mujer, mujer. No todo esto es feminismo, que esto, que lo otro. Mujer. ¿Me entendés?</p><p><b>—¿Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, o están a la par?</b></p><p>—Yo me pregunto: ¿por qué esas disputas, no? Buscan segregar, separar, generar conflicto, que vos digas: “Ay, bueno, voy a salir a trabajar porque me tengo que valer por mí misma”, todas cosas que son rezurdas, boluda. Entonces, a mí, con el detrás no me pasa nada. O sea, ¿qué te afecta?</p><p><b>—¿A nivel político, cómo se ubica ideológicamente la mina bien?</b></p><p>—Ahora estamos muy bien. ¡Mejor que nunca, <i>beba</i>! Es el momento de apogeo. Ahora, a darlo todo, a poner sobre la mesa los valores, la familia. Ese es el camino. Yo les digo a todas las <i>minonas</i> que capaz están en un country, en algún lugar en zona norte o lo que sea: “¡Ni un paso atrás, boluda! ¡Ni un paso atrás! Hacé tu taller en el SUM del country. De valores. Adoctrinamiento no. Valores”.</p><p><b>—O sea que la </b><i><b>minona </b></i><b>no puede estar a favor de la ESI.</b></p><p>—¿No había cerrado ese antro? Mirá, con mis chicos no te metas. Que vengas y le expliques a mí chiquito cuestiones biológicas, cuando capaz no es el momento... No quiero que lo sepa. Capaz tengo un hijo de 17 años y quiero que conserve su inocencia, boluda. ¿Por qué le vas a explicar todo el tema del <i>pilín</i>, la reproducción? Porque además les enseñan otras cosas. ¿Vos viste lo que les enseñan?</p><p><b>—Yo estoy muy a favor de la ESI. Y quienes la cuestionan, también cuestionan por qué la gente tiene hijos.</b></p><p>—A ver. Es como los jubilados, que se enferman para recibir un medicamento. Eso lo pienso, no lo voy a decir. ¿Lo pueden cortar eso?</p><p><b>—Sí.</b></p><p>—Es refuerte, voy a quedar remal... Pero lo repienso, ¿me entendés? Lo que pasa es que necesitamos que haya mucha gente abajo nuestro. Por eso necesitamos que haya mucha reproducción. También tenemos contradicciones: decimos “se embarazan por esto y lo otro”, y al mismo tiempo no queremos... Todo este tema que no quiero ni mencionar, ¿me entendés?</p><p><b>—¿El aborto? ¿No estás a favor de la despenalización?</b></p><p>—Me parece súper mal. Yo te diría que hagamos una entrevista de acá a un año, y la realidad va a ser otra. Te lo digo sin temor a equivocarme.</p><p><b>—¿Estás en pareja, </b><i><b>Beba</b></i><b>?</b></p><p>—Es lo que una mujer debe hacer, digamos.</p><p><b>—¿Estás casada?</b></p><p>—Casada por Dios. Como debe ser.</p><p><b>—¿Benjamín Vicuña sería un candidato para vos?</b></p><p>—Me parece un chico bien. Además es de Chile, que es un país que me regusta. Ahora no tanto, pero antes me encantaba. Recontra. Pero la verdad es que yo no tengo buen ojo, <i>beba</i>, para los <i>MPP</i>. Porque el <i>MPP </i>es lo que busca un <i>minona</i>.</p><p><b>—¿Qué es un </b><i><b>MPP</b></i><b>?</b></p><p>—Es un hombre que te tiene bien. Es un <i>Macho Proveedor Provida</i>, <i>MPP</i>. Es lo que necesitamos en este momento. Lo que estamos creando en nuestros úteros para las futuras generaciones.</p><p><b>—Nómbrame quiénes podrían entrar en esa categoría.</b></p><p>—En Argentina hay escasez de <i>MPP</i>. Los hombres de cierta generación vienen con un chip medio raro. Pero los que ahora son adolescentes van a hacer una cosa que no te puedo explicar: todos esos chicos van a tener un montón de valores, van a buscar la cosa bien.</p><p><b>—Es decir, ¿vos creés que los hombres que ahora tienen 30 y 40 años, nos arruinaron?</b></p><p>—Generación perdida totalmente, boluda. No hay mucho para rescatar ahí. Es complicado.</p><p><b>—¿Qué opinas de toda la situación de Wanda, L-Gante, Icardi, La China?</b></p><p>—Filosóficamente, la botinera no me gusta, me resulta súper grasa. No estoy como a favor de Wanda, pero entro en contradicción porque Wanda es la familia tradicional. En cierta forma, está bien. Pero para mí, Wanda es como <i>retrepa</i>.</p><p><b>—No sería tu amiga.</b></p><p>—Nunca jamás.</p><p><b>—¿Y la China?</b></p><p>—Sí, por ahí sí. Lo que pasa es que... hay un término que no sé si lo puedo decir: no me llevo bien con las <i>peteras</i> espontáneas. Son minas que aparecen de la nada. Y el hombre es una persona débil, una víctima de estos tiempos.</p><p><b>—No te quiero incomodar, ¿pero que edad tenés, </b><i><b>Beba</b></i><b>?</b></p><p>—Nunca la revelo pero estoy ahí, en esa franja que mencionaste. Soy un eslabón de la generación perdida que se mantuvo. Y el conflicto que tenemos ahora, en estas generaciones, es que hay mucho <i>SSA</i>. ¿Ubicás?</p><p><b>—¿Qué es el </b><i><b>SSA</b></i><b>?</b></p><p>—Es <i>The Same Sex Attraction</i>, algo que tienen algunos hombres. Como que les gusta... ¿Me entendés?</p><p><b>—A algunas mujeres también.</b></p><p>—No. Esas son lesbianas. Es diferente. No son hombres gays. Es un hombre que tiene como <i>same sex attraction</i> y, a la par, también puede ser el padre de tus hijos. Pero no tiene la <i>homo</i>, que es cuando ya salen con la banderita LGBT.</p><p><b>—¿Cómo se lleva la </b><i><b>minona </b></i><b>con su cuerpo?</b></p><p>—Yo tengo dismorfia de selfie, todo el tiempo.</p><p><b>—¿Querés parecerte a tus filtros?</b></p><p>—Sí. Me veo al espejo cuando me levanto y digo: “¿Quién mierda es?”. Me asusto, pego un grito, es tremendo. Y bueno, mucho gym. Y estamos a favor de todo lo que sean tratamientos nuevos. Yo siento que soy relinda, que estoy súper flaca, que soy resimpática, entonces me cuesta empatizar con una persona que está en una situación diferente. Hacé algo, ¿me entendés? ¡Movete! Anda al gym, ponete las zapatillas de running, juga al golf. Son cosas que hay que decirlas.</p><p><b>—¿La mina bien, trabaja?</b></p><p>—Trabajamos. Siempre tenemos empresas de algo que nunca sabés bien qué es. O estamos trabajando de nada, de llevar a los chicos a rugby. Pero sí, somos full <i>laburantas</i>. Yo me rompo el alma, todos los días de mi vida, boluda.</p><p><b>—¿A la </b><i><b>minona </b></i><b>le interesa la política?</b></p><p>—No entiendo nada... Es un tema. Necesito a alguien que me explique. Un varón.</p><p><b>—Pero en tus redes te vi mencionar algunas cuestiones políticas. ¿Cuáles son las medidas que más te gustaron? ¿Dónde estamos? ¿Cuál es el balance del año que atravesamos los argentinos?</b></p><p>—Es un año muy fructífero en el que hemos tenido cambios que eran muy necesarios. Hubo hechos que para mí fueron clave. Mariano (Cúneo) Libarona leyendo un discurso en el que hablaba: “Se acabó el género”, y no sé qué. No se entendía un pedo, pero me gustó mucho. ¿Qué más tuvimos? Bueno los jubilados y los medicamentos. ¿Por qué no probás algo más holístico, una meditación? Viste cuando ves a una hormiga que va al hormiguero le ponés una hoja, y la hormiga tiene que doblar y generar un camino nuevo. A eso vamos: nuevas aplicaciones. Resolverlo de otra forma.</p><p><b>—¿Estás esperando que se levante el cepo?</b></p><p>—Ya medio que me da lo mismo. Con pagar menos Bienes Personales, yo ya estoy bien. Con eso me alcanza. Pero bueno, hay que levantar el cepo.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DZLQSA7ABJDWVPHK352EQIVYSM.jpg?auth=16f86bceee371322de728f7882a8560c92c1d74317ec4bf03cf6a787d23d4cc7&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Manu Viale y la historia de amor con su amigo de toda la vida: “¿Cuándo se van a dejar de joder ustedes dos?”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/12/08/manu-viale-y-la-historia-de-amor-con-su-amigo-de-toda-la-vida-cuando-se-van-a-dejar-de-joder-ustedes-dos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/12/08/manu-viale-y-la-historia-de-amor-con-su-amigo-de-toda-la-vida-cuando-se-van-a-dejar-de-joder-ustedes-dos/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz de 33 años, que debuta con su primer protagónico en la pantalla grande en “Como si fuéramos solo amigos”, habló con Infobae sobre la similitud de la ficción con su propia historia de amor con el futbolista Federico Freire, su marido. Además, cuenta cómo es vivir con epilepsia y cómo se obsesionó con la cría de mariposas]]></description><pubDate>Sun, 08 Dec 2024 07:51:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No consigue escapar del asombro. “Lo más magnífico que tiene este mundo es ver cómo un bicho muere, se forma en líquido, y después se transforma en una mariposa”, dice <b>Manu Viale</b>, para explicar su fascinación con una práctica que poco tiempo atrás la obsesionó: la cría de mariposas.</p><p>La actriz de 33 años -que brilla en streaming con Agus Franzoni, Cachete Sierra y May Pistiner, en <i><b>Circuito Cerrado</b></i>- llega al estudio de <b>Infobae </b>repleta de entusiasmo por el estreno de <i><b>Como si fuéramos solo amigos</b></i>. Para ella, la película -que se filmó en apenas 12 días y también llegará a las salas de Uruguay, Chile y Paraguay- es especial por un par de razones. No solo se trata de su primer protagónico en la pantalla grande, sino que además pareciera reflejar su propia historia de amor con su marido, el futbolista <b>Federico Freire</b>.</p><p>Entonces hay un puñado de temas para abordar junto a Manu: el filme, su boda y la cría de mariposas. Pero también, el vínculo con su hermana mayor, <b>Juana Viale</b>, y las Fiestas compartidas con <b>Mirtha Legrand</b>. La epilepsia que le diagnosticaron en la adolescencia temprana. Y el embarazo perdido. Manuela se pone cómoda y toma la palabra. Tiene mucho para contar. “El año pasado <b>Sebastián Badilla</b>, productor, actor y autor de la película, me vino a ver a una obra que hacía en el Paseo La Plaza, <i>Wasabi</i>: ‘Tengo un papel para vos’, me dijo. Y yo desconfié. Ahora con Seba nos reímos de la situación, pero es muy raro que de la nada venga una persona y te diga: ‘Quiero que protagonices mi película’”, dice, divertida.</p><p><b>—¿Qué pensaste?</b></p><p>—No sé... Miedo. Muy sospechoso. Pero me mandó el guión y me gustó: me sentí muy identificada. ¡Y Seba no sabía nada de mi vida, no me conocía! “Es una señal de la vida, tengo que hacer esta película”, pensé. Aunque no es igual, hay parte de mi historia.</p><p><b>—Vayamos a tu historia: ¿cuándo se conocieron con Federico?</b></p><p>—Nos conocemos desde los 14 o 15 años. Mis amigos del colegio eran amigos suyos, y nos hicimos amigos.</p><p><b>—¿Siempre se mantuvo esa amistad?</b></p><p>—Sí, siempre fuimos amigos.</p><p><b>—¿Vos le conociste novias, él te conoció novios?</b></p><p>—Todo. Es más, mi requisito con mis novios era: “Con esta persona no podés tener celos porque es mi mejor amigo, ¿entendés? Nada”. Después, pobres... Seguramente se me rieron años.</p><p><b>—¿Hasta que un día, que pasó?</b></p><p>—Yo me había separado, tenía 27 años. Federico estaba jugando en Jujuy (Gimnasia y Esgrima) y viene a jugar a Buenos Aires, contra Chacarita. Voy a la cancha, como siempre que jugaba acá, con todos los rituales: iba con la madre, los primos, todo. En la cancha, su prima me mira: “¿Cuándo se van a dejar de joder ustedes dos?”. “No sé de qué me hablás, nosotros somos como hermanos”. Y me dice: “A mí Federico no me dijo lo mismo”. ¡Jaque mate! Me dejó recalculando mal. En mi cabeza nunca había pensado más allá de la amistad. Y entonces me fui a Jujuy de sorpresa, para su cumpleaños.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7OT7YU6VCZC3RAKCZKRXYWVKKE.jpg?auth=4a35708c6f06d7560586abbed4d6f73a2e5cd85bf9890d76e41441e46c825f85&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Manu Viale en su casamiento con Federico Freire." height="1080" width="1920"/><p><b>—Antes, ¿le contaste sobre esta situación?</b></p><p>—No, nada. Pero en mi cabeza estaba <i>taca</i>, <i>taca</i>, <i>taca</i>, <i>taca</i>... “¡Qué raro que nunca me planteó nada!”, pensaba. Calladita la boca, me saco un pasaje y me aparezco ahí. Me mira como diciendo: “¿Qué hacés acá?”. Yo, temblando. Nervios, nervios, nervios... Yo ya me había quedado a dormir en su casa, y esa noche, todo muy natural: me puse mi remera de los <i>Minions</i>, mi pantalón de los gatitos, y me puse a ver una serie. “Me acuesto al lado tuyo, veo un capítulo y me voy a dormir”, me dice. Ahí ya sentí una... En un momento se apoya acá. Y me encara: “¿Qué pasa?”. “Ay, no sé. Es que tu prima me dijo algo que no sé si es cierto”. Y nos besamos. Fue como ¡<i>puf</i>! Lo más gráfico que te puedo decir es que sacamos un tapón de una bañadera y se desbordó todo.</p><p><b>—Esa noche arrancaron y ya no pararon nunca más.</b></p><p>—No paramos nunca más.</p><p><b>—¿Sexualmente hablando, se llevaron bien?</b></p><p>—No tuvimos sexo la primera vez. Yo me puse muy nerviosa y lo mandé a dormir al living.</p><p><b>—¡Pobre chico! Hacía 15 años..</b></p><p>—Lo sé, pero bueno, yo estaba re nerviosa: se jugaban 15 años de amistad. “Es un montón por hoy. Te vas a dormir”, le dije. Al otro día él entrenaba, y después quedaba concentrado. O sea, no nos vimos. Después del partido, fuimos a caminar. Teníamos 400 millones de cosas que hablar.</p><p><b>—¿Qué te daba miedo?</b></p><p>—Tenía miedo de que se vaya todo a la mierda. Para mí, nuestro vínculo como amigos era sagrado. La única diferencia de un amigo a una pareja es el sexo. Después, la situación es la misma.</p><p><b>—¿Se pusieron de novios inmediatamente?</b></p><p>—Dijimos: “Che, no podemos joder. Vamos a ponernos serios y arranquemos un vínculo de nuevo. Así que vos aclará tu situación, yo aclaro la mía, y volvemos. Dos días”. Yo estaba soltera, él estaba soltero, pero había cositas; uno nunca está solo. Y fue ahí que bueno, listo.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo estuvieron de novios hasta que se casaron?</b></p><p>—Cuatro años. Me propuso casamiento en Disney.</p><p><b>—Los casó tu hermana, Juana.</b></p><p>—Sí. Y también Juan, el hermano de él. Esa ceremonia fue más hermosa de lo que había soñado. Le pregunté a mi hermana si se animaba y se súper emocionó. Fue por videollamada, porque ella estaba en Uruguay. “¿Te podés sentar? Hablemos un rato. Estuve pensando y me gustaría que lleves la ceremonia”, le dije. Y se largó a llorar. Y ya me largué a llorar yo. “¡Cómo me vas a decir esto!”, me dijo. “¡Sí, obvio!”. No pensé que se iba a emocionar tanto, entiendo que debe ser re fuerte.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X4YP4PENAZEVZJRZ7F7PJWYC44.jpg?auth=3514fb0f5d1cad6c594da6e66f3ba8f22c30bc93194b7f5f83989463694a84e8&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Manu Viale protagoniza "Como si fuéramos solo amigos". (RS Fotos)" height="1152" width="2048"/><p><b>—¿Cómo es el vínculo con Juana?</b></p><p>—Re bien. Somos cuatro (hermanos: Juana y Nacho los mayores; Matías, el menor), y es mi única hermana mujer. Nos llevamos bastantes años, pero tenemos un vínculo re lindo.</p><p><b>—¿Con Nacho también?</b></p><p>—Sí. Con los tres. <i>Mati </i>es más cercano a mí porque es más pegado. Pero sí. Es un vínculo de hermanos.</p><p><b>—¿Nunca fuiste al programa de Juana?</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Te dan ganas?</b></p><p>—Si me invitan, obvio que voy a ir. Pero nunca lo pediría. También me da un poco de nervios: prefiero que me entreviste Juana a que me entreviste la <i>Chiqui</i>.</p><p><b>—¿Tenés vínculo con Mirtha?</b></p><p>—Sí, obvio. Me llevo bárbaro. La amo. Pero bueno, hay que atenerse a que te pregunte cualquier cosa... Y con Juana me cagaría de risa, sería divertido. Habría una complicidad extra.</p><p><b>—¿Qué tal la </b><i><b>Chiqui</b></i><b>?</b></p><p>—¡Es lo más! Desde que somos chicos estamos acostumbrados a pasar las Fiestas, desde que mis papás estaban casados. Lo tengo renaturalizado. Siempre pasamos las Fiestas con los matrimonios juntos, para que mi papá (Ignacio Viale del Carril) estuviera con sus cuatro hijos. Su mujer, su exmujer, y la pareja de su exmujer.</p><p><b>—Es ideal, lo que debería suceder. Y para los chicos es fantástico.</b></p><p>—Sí, porque genera un clima lindo. Y podés generar ese vínculo sano entre dos parejas que se quisieron mucho, que compartieron y tienen hijos. Yo me críe con la mentalidad de que la mamá de los chicos (por Marcela Tinayre) es lo más. Y la familia de los chicos también.</p><p><b>—¿Y tu papá, cómo es?</b></p><p>—Una masa. Igual, tengo un Edipo terrible... Siempre presente, tiene su vínculo con los cuatro. Es un papá de fierro. Él acompaña los procesos y los trabajos de cada uno. Si le cuento que tengo una entrevista, me dice: “Acordate lo que querés decir, del mensaje que querés bajar”. Eso me da mucha ternura, porque lo hace desde que yo soy muy chiquita.</p><p><b>—¿Y tu mamá, Mariana Virasoro?</b></p><p>—Mamá lo ve más (al streaming). Es mi fan número uno. Ahora, con la peli está fascinada. Mi papá lo vive desde el lado de que sus hijos varones, Nacho y Matías, están más detrás, y nosotras dos (con Juana), un poco más expuestas. Matías ya tiene 31 pero es más tímido, no le gusta mucho la cámara.</p><p><b>—¿Cómo fue tu infancia? ¿Qué recordás?</b></p><p>—La viví re sana. Me pasó mil veces de que la gente me pregunte si cargo con el apellido que llevo, o me arrepiento, y no, cero. Para nada.</p><p><b>—¿Peor dolor de cabeza que les diste a tus padres en tu adolescencia?</b></p><p>—No era tan conflictiva. Sí con el colegio, con las notas, porque era bastante vaga y me llevaba todas las materias. Siempre fui muy la nena de papá: nunca me escapé de mi casa, ni me rateé del colegio, siempre me porté bastante bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M3P5XKFY5VGHPMAVNNUWT2KWAQ.jpg?auth=8173ff5970bab89bd1e8ef606c1f783d5ce114655392e3e4035da86f79a2d7f8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="A los 13 años, tras episodios de ausencias, recibió el diagnostico de Epilepsia." height="1080" width="1920"/><p><b>—Contaste que tenés epilepsia.</b></p><p>—Sí. Y ese fue el susto más grande que tuvieron (mis padres). A los 13 años empecé con ausencias en el colegio. Me gustaba leer en voz alta, y leyendo <i>El caballero de la armadura oxidada</i>, tenía ausencias: como que me iba y volvía.</p><p><b>—¿Vos te dabas cuenta?</b></p><p>—No. Me daba cuenta cuando volvía porque mis amigos empezaban con “¡Ay, Manuela!”. Arrancó como un chiste, hasta que empezó a ser más recurrente. Ahí consultamos a un neurólogo, me hicieron varios estudios, y empecé a tomar medicación. Al principio yo no entendía mucho. Viste cuando te dicen: “No podés hacer esto”. Bueno, hasta que no metés el dedo y te quemás, no entendés.</p><p><b>—¿Qué era lo que no podías hacer?</b></p><p>—Y... no podía volarme la cabeza con alcohol, para no mezclar la medicación con el alcohol. Esas cosas que uno hace adolescente, que no sabe tomar. Y obviamente, lo hice. Así <b>tuve mi primera convulsión, a los 17 años.</b> Me había quedado a dormir en la casa de una amiga, lo llamo a mi papá a la oficina y en ese momento tengo un blanco: me caí hablando con papá, por teléfono. Y me golpeé. El tema de las convulsiones es que vos no te lastimes. Si te agarra durmiendo, te mordés la lengua un poquito y no pasa nada.</p><p><b>—¿Te lastimaste en ese golpe?</b></p><p>—Sí. Me la di contra la mesa. Y mi papá a los gritos por el teléfono, porque escuchó un ruido. Cuando me levanto estaba mi tío, que es médico, y mi papá. Es como que se me resetea el CPU: hasta que yo entiendo lo que me pasó, estoy como medio perdida.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo dura un episodio así?</b></p><p>—Entre segundos y hasta cuatro minutos, más o menos.</p><p><b>—Pero tu papá no llegó en cuatro minutos.</b></p><p>—No, pero hay una brecha en la que yo ya estoy despierta, después de la convulsión, pero no me acuerdo. Hay un blanco, donde todavía estoy tratando de entender qué me está pasando: “Estoy en el piso, ¿qué pasó? ¿Me golpeé?”. Esa primera convulsión fue tres días antes del viaje de egresados. El médico me dejó ir porque le prometí que no iba a tomar alcohol.</p><p><b>—¿Y no tomaste alcohol?</b></p><p>—No. Y ahí, me hizo un clic en la cabeza. Al principio estuve muy enojada con la situación, me costó, porque cuando sos adolescente no entendés nada y todo es malo: “Me lo estás haciendo a mí, a propósito. Y vos, mamá. Y vos, papá...”. Después vi que no era tan grave. “Manuela, podés salir, pero hacé las cosas que tenés que hacer: tomar la medicación, dormir bien, no tomar alcohol. Y podés hacer deporte, manejar, un montón de cosas”. Cuando entendí que no necesitaba el alcohol para divertirme con mis amigos, aprendí a ver la vida de otra forma.</p><p><b>—¿Qué debe hacer una persona que está al lado de alguien que convulsiona?</b></p><p>—Lo único que hay que hacer es sostenerla, para que no se golpee. ¿Por qué? Porque el cuerpo hace mucha fuerza, y mi cuerpo va a empezar, con toda la fuerza, a pegar de un lado para el otro.</p><p><b>—¿Y la lengua?</b></p><p>—Nunca en tu vida metas un dedo o la mano adentro de la boca de una persona que está convulsionando. Es un peligro porque te la corta: la mandíbula tiene mucha fuerza, y todavía más convulsionando. Es mentira que te vas a tragar la lengua, es un mito. Sí, te la vas a morder, pero no pasa nada: me la mordí mil veces. Que pase. Solo sostener el cuerpo, como un bodoque. Bancarla. Es horrible porque uno no es consciente, y cuando uno se levanta, ya está, ya pasó. Federico me lo dijo una vez: “Vos no entendés, yo pensé que te morías”. Y yo tipo: “Ya estoy. No pasa nada”.</p><p><b>—Cuando salís, ¿seguís como si nada?</b></p><p>—¿Cuándo se te resetea? Estás como: “Bueno, ya está, ya pasó”. Hace cuatro años cambié la medicación. Después de la convulsión a los 17, no tuve más, pero en los estudios me seguía dando que yo tenía descargas eléctricas. Cuando crezco hago una consulta y me explican, como que te diga, que mi anterior médico decía “A” y este médico decía “Z”. Me enteré de cosas que no sabía y me fui muy enojada. Lo llamé a mi papá, diciéndole que me habían ocultado información. Entiendo que yo era muy chica y me tenían que decir cosas muy extremas, como que no tomara alcohol. Hacemos una tercera consulta, con el doctor Conrado Estol, que me dice: “Ni ‘A’ ni ‘Z’, vamos a un medio. Si vos no querés tomar más la medicación, no la tomás, pero vas a tener convulsiones. Yo te acompaño en el proceso”. Me gustó que me diera una alternativa.</p><p><b>—Te dejó ser la responsable de tu salud.</b></p><p>—Sí, manejar yo la situación. Y me dijo: “Podés seguir tomando esta medicación y seguir teniendo las descargas, o podemos probar con una medicación que es la mejor de todas, y ver si hay un cambio”.</p><p><b>—¿Te molestaba la medicación?</b></p><p>—Sí, me molestaba depender de una medicación. Me enojaba. Pero a la vez tenía una vida re normal. Un montón de personas dependen de una medicación, pero bueno, es muy difícil ponerte en el lugar del otro.</p><p><b>—¿Y ahí pasaste mucho tiempo sin tener una convulsión?</b></p><p>—12 años. Y después, cuando cambié la medicación, Conrado me avisó que podía convulsionar, entre que dejaba una e incorporaba la otra, porque la dosis varía para cada persona. Entonces, en ese cambio, tuve convulsiones.</p><p><b>—¿La epilepsia tiene que ver con la electricidad en el cerebro?</b></p><p>—Sí, son descargas eléctricas. Y puede ser genético: creo que mi abuela paterna tenía epilepsia, no lo tengo muy claro. Se supone que lo mío es una epilepsia infanto juvenil, y que a medida que uno va creciendo, se va.</p><p><b>—¿Llevás una vida normal?</b></p><p>—Normalísima. Lo que debo hacer es tomar la medicación. No puedo joder con el sueño: tengo que dormir 7 u 8 horas por día, sino mi cuerpo queda resacoso, como muy cansado. El sueño es muy importante en una persona con epilepsia.</p><p><b>—Ahora, ¿cómo está todo?</b></p><p>—Vengo bien. Hace 11 meses que no convulsiono. También estoy haciendo un trabajo mío, muy interno. Cada vez que convulsiono para mí es algo de mi cabeza, de llegar colapsada, pasada de trabajo, y cuando relajo, ¡púmbate! Entonces estoy tratando de organizarme bien para no colapsar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EFNIEOUQ4BD3NJDOBZHHOLYJW4.jpg?auth=edb9d799451886fdee101b9fad52f705e41de826e7345d3518c2b6255a7e802d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Manu Viale en Circuito Cerrado." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Dónde encontraste el bienestar? ¿Qué cosas te hacen bien?</b></p><p>—La naturaleza me conecta, me baja. Cuando estoy alterada o nerviosa, me voy al jardín y empiezo a regar, a hacer jardinería.</p><p><b>— Crías mariposas.</b></p><p>—Tuve una época, en la pandemia. Vivíamos en Beccar y tenía un cuadrado de 40 metros de jardín. La chica que me puso la huerta criaba mariposas y me explicó. Cada mariposa tiene su planta hospedera, que es donde pone el huevo. La que yo crié, que es la más común, la naranja y negra, tiene una planta hospedera que se llama asclepia. Entonces me compré un par de plantas y las puse en mi casa. Tenía mucha mariposa, mucho colibrí. Pero me obsesioné a un nivel que las metí, para que no se las coman los bichos, las avispas y los pajaritos.</p><p><b>—¿Qué metiste adentro de tu casa?</b></p><p>—Las plantas con las orugas, todo. Había orugas caminando por mi casa.</p><p><b>—Es un montón.</b></p><p>—Sí, es un montón... Pero me había obsesionado. Después me relajé. Es muy fascinante. Lo más magnífico que tiene este mundo es ver cómo un bicho muere, se forma en líquido, y después se transforma en una mariposa.</p><p><b>—¿Cuanto vive una mariposa?</b></p><p>—Yo tuve una con una alita media mocha que me nació y estuvo como tres días en mi jardín, ahí, comiendo néctar. Puse plantas para que se puedan alimentar. No, no. Me volví loca.</p><p><b>—Además de la epilepsia, hace poco contaste que perdiste un embarazo. Me parece muy importante hablar del tema porque se habla poco, y se le resta valor a lo que una está viviendo.</b></p><p>— Es algo más normal de lo que creemos, porque eso me pasó: necesitar hablar, y encontrarme con muchas mujeres que les había pasado lo mismo. De un momento de sentirme muy sola, pasé a decir: “Ah, no estoy tan sola”. Pero es muy difícil, muy difícil. Creo que cada mujer lo atraviesa como puede. No se puede juzgar a nadie. Porque si lo decís, si no lo decís, cómo lo contás, si tenés que hablarlo, no tenés que hablarlo, tenés que llorar... Cada una tiene su proceso y es súper respetable. A mí me sirvió mucho hablar con personas que pasaron por esto.</p><p><b>—¿En qué etapa del embarazo estabas?</b></p><p>—Muy muy pronto. Pero nunca pensé que algo... Y entendí que puede pasar, que es re normal, y que no es nada con vos ni con la pareja. Por suerte me pasó al principio y no más adelante. Hice terapia. Necesité darme el tiempo de hacer mi duelo y estar tranquila, y entender que lo que me pasó fue importante, y que me perjudicó, que me afectó. Pude darme el lujo de estar tranquila, llorar el tiempo que tuve que llorar, atravesarlo. Lo pasé, lo atravesé como pude, me afectó. Y acá estoy. Y la vida sigue.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5RSCHDML55HYRPQNGCX5YIDPXU.jpg?auth=5bd5ef991676d7dfd15c7677e3bbc33ae792df102fb59742ff9c4c1d711152b3&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Coco Sily: “No tengo nada que ver con Milei pero entiendo a los que tienen esperanza porque el gobierno anterior me decepcionó”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/10/20/coco-sily-no-tengo-nada-que-ver-con-milei-pero-entiendo-a-los-que-tienen-esperanza-porque-el-gobierno-anterior-me-decepciono/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/10/20/coco-sily-no-tengo-nada-que-ver-con-milei-pero-entiendo-a-los-que-tienen-esperanza-porque-el-gobierno-anterior-me-decepciono/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor y humorista se percibe en las antípodas ideológicas del actual presidente pero admite que comprende su triunfo electoral porque se sintió "bastardeado" por el gobierno de Alberto Fernández, al que acompañó y apoyó. "Ver a un Martín Insaurralde es un dolor enorme que justifica un Milei", graficó. Su visión de la Argentina, de la deconstrucción, del machismo y del amor]]></description><pubDate>Sun, 20 Oct 2024 03:47:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>—¿Coco, algo que te gusta y te dé vergüenza admitir?</b></p><p>—Hago videoclips cuando voy en el auto, con canciones muy berretas y románticas. Pongo un tema de Luis Miguel y me imagino que tengo cámaras en el auto. Entonces le voy cantando a cada cámara un pedazo de la canción, mientras manejo. Y creo que eso va a ser parte de una película, en la que yo soy el galán.</p><p><b>—¿Es cierto o me estás remando la nota?</b></p><p>—Te juro por Dios que hago esa boludez.</p><p>La sinceridad brutal de <b>Coco Sily </b>en cada una de sus respuestas es tan desmedida, tan transparente, que a veces pareciera ser una postura para la entrevista. Y nada más lejos.</p><p>Con esa manera de manifestarse, hasta casi visceral, el actor de 60 años (”Wikipedia dice que nací en el 62, pero soy del 64″, aclara) confesará que es un hombre “emocionalmente complejo”. Reparará sin culpa en aquella dedicatoria sentimental que lo expuso en un Martín Fierro, pero que, de algún modo, le abrió las puertas al gran amor que vive hoy.</p><p>También hablará de <i>La Cátedra del Macho</i>, de su deconstrucción y del feminismo. Dirá que “entiende” a Milei, aunque se ubique en las antípodas, y exhibirá su profunda decepción con los dirigentes de un gobierno al que apoyó en cuerpo y alma.</p><p>Y además mostrará su entusiasmo por <i><b>Dios es argentino</b></i>, su primer musical, dirigido nada menos que por <b>Ricky Pashkus</b>, con música de <b>Ale Sergi </b>(Miranda!) y libros de <b>Osvaldo Bazán</b>.</p><p>“Nunca me imaginé un proyecto así, hasta que me llamó Ricky: ‘Quiero que hagas un musical’. Me mandó el libro y no lo podía creer: ¡Es tan divertido! Es un Dios argentino, que <b>en siete días tiene que hacer un Universo y no quiere</b>. Porque se quiere ir, está apurado, se las quiere tomar. O sea, sos eterno, vivís desde siempre, ¿por qué te agarró el apuro de hacerlo en siete días? Él tiene una urgencia muy argentina”, dice Coco sobre el espectáculo que presenta de miércoles a domingo en el <b>Multitabarís</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VKD4W6GEDJENPOOQKUNDK3BISQ.jpg?auth=01d8a4d48cb609406d924223ca165c3524387143da7e8f75692e45728a216d0b&smart=true&width=1080&height=1350" alt="Coco Sily protagoniza "Dios es Argentino" en el Multitabaris" height="1350" width="1080"/><p><b>—Nunca te hubiera imaginado en un musical.</b></p><p>—Sí. Y canto bien...</p><p><b>—¿Se canta en vivo?</b></p><p>—Claro, se canta en vivo. El musical está un poco armado para un actor, no para uno de esos genios de los musicales, que tenemos miles. Te arman una estructura: bailás, pero no bailás como loco; cantás, pero no cantás como loco. Y los otros sí. Los otros la rompen.</p><p><b>—¿En qué momento vos sentiste que Dios era argentino o que jugaba en tu equipo?</b></p><p>—El concepto de que Dios es argentino habla bastante de nuestro ego. Pero no lo veo como una cosa fea, desde la soberbia: es como un juego. Con todo lo que nos ha tocado vivir, con todos los dirigentes, de un lado y del otro, que han hecho cosas que vos decís: “¿Cómo resiste este país con todo esto que fue pasando?”. Porque Dios es argentino. Y nos cuida un poco, nos da una mano. De lo contrario, no se entiende.</p><p><b>—Aquella </b><i><b>Cátedra del Macho</b></i><b>, ¿podría darse hoy?</b></p><p>—Sí, tranquilamente. Porque a esa <i>Cátedra del Macho</i> lo único que le quedó fue el prejuicio de la palabra, cuando yo la hice durante un montón de tiempo, 12, 13 años, con 700 mil espectadores. El concepto del macho con el que jugábamos era muy barrial, de costumbrismo, de “las cosas que hace el macho”. No tenía un contenido machista porque <b>el contenido machista, yo no lo tengo</b>.</p><p><b>—¿Nunca?</b></p><p>—No, porque no vengo de una familia con esa estructura. Sí <b>tenía los conceptos culturales del machismo cotidiano y más inofensivo</b>, como quedarme sentado en la mesa y esperar a que mi vieja levante los platos. Lo que no tenía era el machismo y el patriarcado jodido del desprecio por la mujer, de considerarla un ser inferior. Me crie con una mujer que se levantaba, se empilchaba y se iba a laburar al centro, y volvía de laburar y criaba a sus hijos, porque teníamos la costumbre de que ella cocinaba.</p><p><b>—Era un evento.</b></p><p>—Era un evento. Entonces, nunca tuve ese concepto machista. Pero cuando empezó la revolución feminista, <b>todo el mundo, sobre todo ustedes, las mujeres de los medios, dijeron: “¡Cagó Coco! No labura más porque, ¿viste?, </b><i><b>La Cátedra del Macho</b></i><b>”</b>. Y no pasó, porque todos los que la habían visto, hasta mi hija, que es feminista militante, veían que el contenido no tenía nada (machista). Que era solo la palabra.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con tu hija feminista militante?</b></p><p>—Muy bien. Es el amor de mi vida.</p><p><b>—¿Te ha llevado a marchas?</b></p><p>—No, porque me enseñó que no tengo que ir a marchas. Que mi lugar de acompañamiento es sosteniendo lo que ella no pueda hacer mientras está en la marcha. Entonces, yo les explicaba a mis amigos, porque muchos querían ir y había muchas feministas que no les gustaba que el hombre participara.</p><p><b>—Ahí hay como dos posiciones.</b></p><p>—Hay dos posiciones. Pero yo entendía cuál era la posición y me parecía lógica: “Bueno, quédense ustedes con los chicos, quédense cubriéndonos en el laburo, quédense, que nosotras vamos a ir a pelear por lo nuestro”.</p><p><b>—Pienso en este macho deconstruido de las nuevas generaciones. ¿Cómo lo ves?</b></p><p>—Lo veo mucho mejor. Veo a los chicos con una apertura mental en cuanto a la cuestión de género, a lo social. Esa cosa cultural que tuvimos durante mucho tiempo, de menospreciar la capacidad por el género, a los chicos ya no les pasa. Y me parece que lo sexual también: hay una apertura donde por un rato las mujeres pueden jugar a ser hombres, los hombres al revés, y después, volver a lo mismo. Juegan un tiempo, no saben, “me gusta una chica”, “ahora me gusta un chico”. Eso me encanta. Y me hubiera dado exactamente lo mismo si cualquiera de mis tres hijos varones me hubiese presentado un novio. Lo hubiese olfateado como olfateo a las novias: solo importa es si es buena o mala gente.</p><p><b>—El macho deconstruido hoy, ¿qué debe tener claro?</b></p><p>—Tiene que considerar al otro como un igual. Considerar a la mina, a la mujer con la que está realmente, como una persona. Si la vas de <i>cheronca</i>, si la querés <i>billeterear</i>: “Nah, gordita, ¿cómo vas a pagar vos?”, sonaste. Igual, <b>no estoy muy de acuerdo con unos conceptos del lado del feminismo</b>.</p><p><b>—A ver.</b></p><p>—Me parece que <b>frivolizan un poco la lucha cuando hinchan tanto los huevos</b>. A mí, cuando empezamos con lo del piropo... No la grosería, la falta de respeto, el acoso. Pero digo, <b>darle la misma valoración a eso que a la verdadera lucha, a las verdaderas conquistas</b>, a que vos puedas ganar lo mismo que gana un periodista varón, que te evalúen por tus capacidades, no por una cuestión de género. Lo demás me parece que está bien. Bueno, ¿no te gusta que te abra la puerta? Tenés razón. Pero no me parece que haya que prejuzgar a un tipo porque culturalmente todavía le quedan esas giladas.</p><p><b>—Lo del piropo a veces es un lugar tan incómodo...</b></p><p>—¿Sabes qué me pasa? En mi vida dije un piropo. Por vergüenza. Pero cuando hablo del piropo, vos me dijiste un piropo cuando llegué.</p><p><b>—¿Qué te dije? Ya no me acuerdo.</b></p><p>—”Qué lindo perfume”.</p><p><b>—Sí, totalmente.</b></p><p>—¿Entendés? Si yo hubiese...</p><p><b>—Nos conocemos desde hace mucho. Y sé que no hay una situación de poder entre uno y otro.</b></p><p>—Nosotros nos conocemos, pero yo me cuido, ¿viste? Me cuido. Y me parece que está bien. Yo no estoy a favor del piropo. Pero, <b>¿cómo se seduce? Dennos un curso sobre cómo se seduce desde la deconstrucción</b>, porque es recontra difícil. Si el universo no fuera tan generoso conmigo, yo ya estaba retirado... No quiero ningún quilombo, no lo sé hacer. <b>Todo el mundo cree que yo soy un </b><i><b>pistola </b></i><b>bárbaro por el personaje y soy un tipo tímido. Siempre me costó el encare</b>.</p><p><b>—Nuestra generación tenía el </b><i><b>Dime que no</b></i><b>, de Ricardo Arjona. Y todos jugamos un poco con eso.</b></p><p>—Claro. Eso tiene una implicancia ideológica recontra fuerte, porque te lleva al verdadero peligro: creer que el no, es un sí. Ahí es donde empieza la tragedia. “Me está diciendo que no, porque no. ¡Pero es un sí!”. Y terminan metiéndola en un telo, ¿entendés? Y ella está diciendo no. Eso es peligroso.</p><p><b>—Con tu pareja, Cinthia</b> <b>Chimi Meza, ¿cuánto tiempo llevan juntos?</b></p><p>—Un año.</p><p><b>—¿Pudiste pagar la primera cita?</b></p><p>—Sí...</p><p><b>—Dudaste.</b></p><p>—Bueno, ella vino al teatro y se fue. Y después lo que hice fue invitarla a mi casa. Armé toda una cosa que me fui a la mierda. En una casa que tenía en el Tigre había un jardín, con un fogonero. Prendí fuego, le puse un sillón, una botella de vino y unas almendras. Y en mi lado, una botella de whisky. Y cuando me paré a mirar eso, dije: “¡Esta piba sale corriendo!”. Porque parecía: “Date por entregada”. Era demasiado. Pero lo dejé. Y después ella me contó que, más allá de que era mucho, le gustó fue la distancia entre los sillones. Una distancia de charla. Y estuvimos cuatro horas charlando. ¡Nos agarramos un pedo los dos! Porque conectamos. A la media hora parecía que nos conocíamos de toda la vida.</p><p><b>—Alguna vez me dijiste: “No vuelvo a convivir”.</b></p><p>—No, no vuelvo a convivir. Y ella tampoco.</p><p><b>—Y así, van bárbaro.</b></p><p>—Sí, bárbaro. Los fines de semana me instalo en su casa del Bajo San Isidro, y es como que te vas a Pinamar: salís a caminar y todo está cerca del río, con unos restaurancitos divinos. Yo vivo en un departamento muy chiquitito pero muy lindo en Núñez, entonces ella viene en la semana y se queda un poquito conmigo. Ella es más joven que yo. Tiene 45 años.</p><p><b>—¿Y vive con los hijos?</b></p><p>—Vive con los hijos.</p><p><b>—¿Y cómo te llevás?</b></p><p>—Muy bien. Muy bien de verdad. Con los dos fui muy respetuoso. Supe manejar los tiempos. Uno de sus hijos está pasando por una transición, muy bien, muy feliz. Yo me relacioné desde ese lugar también: acompañar ese momento, porque es adolescente.</p><p><b>—¿Cómo fue para vos?</b></p><p>—Hermoso, hermoso. Porque es un ser divino.</p><p><b>—¿Está transicionando de hombre a mujer?</b></p><p>—No. Nada... Es la primera vez que lo digo y me siento un poco incómodo por ser yo quien lo dice. Pero lo hago porque ella (por su pareja) lo hizo público, en su columna en la radio, y con el permiso de él, por supuesto. Le ha hecho muy bien a un montón de gente, que no sabe cómo manejarse con ese tema. Ella es coach ontológica, tiene muchos consultantes, entonces también lo hace como una cuestión de servicio. Y yo soy su pareja y la estoy acompañando. Acompaño a sus hijos también. Pasó un año y tenemos una muy buena relación.</p><p><b>—Pero si esta situación que estás viviendo hoy pasaba hace 15 años atrás, con uno de tu hijos, ¿también estabas preparado?</b></p><p>—Este ambiente me ha dado la posibilidad de tener un montón de amigas trans, con las que tengo una relación familiar, divina. Tengo el recuerdo de mi barrio: “Guarda, que es travesti”, como si te fueran a hacer algo. Y esa deconstrucción me fascina: haber podido evolucionar desde ese lugar. Porque la vida es evolución. Sino, sería un embole.</p><p><b>—¿Cómo estás viendo a la Argentina hoy?</b></p><p>—Mal.</p><p><b>—Contame.</b></p><p>—Y... la veo muy difícil, muy dura. También veo a la gente esperanzada en algo en lo cual, yo no tengo esperanza. Pero <b>entiendo a los que tienen esperanza</b>. ¿Sabés qué fue lo peor para mí de este gobierno? En el momento en que más necesitábamos encontrar una salida que tuviera que ver con algo que nos uniera, apareció Milei con una cuestión muy confrontativa y muy picante en ese sentido. <b>Yo no tengo nada que ver con Milei, nada, pero también lo entiendo a Milei</b>. <b>Entiendo el por qué de Milei</b>, porque vengo de un lugar de compromiso político, y <b>fui tan decepcionado y me siento tan bastardeado...</b></p><p><b>—¿Te sentís decepcionado del gobierno anterior?</b></p><p>—Absolutamente, absolutamente. Del gobierno, y de mucha gente a la cual conocí. Que es peor.</p><p><b>—¿De quiénes?</b></p><p>—No, no voy a dar nombres.</p><p><b>—¿De Cristina?</b></p><p>—No voy a dar nombres. Pero siento una profunda decepción. <b>Ver a un Insaurralde es un dolor enorme, que justifica un Milei</b>. Entonces, estoy como un poco parado afuera, mirando. ¿Sabes qué me pasa también? Que ya no me preocupa tanto para mí. No tengo esa militancia de joven. Ahora veo el país para mis hijos. Miro el futuro para ellos. Milei a esta altura, Cristina... Yo ya digo: “¡Qué cagada!”. Por eso Dios es argentino. Porque sino, ¿cómo resistimos a toda esta gente? De un lado y del otro, han hecho lo que quisieron, con tan poco amor por la Argentina.</p><p><b>—Los números que conocimos de pobreza hace muy poco indican que dos de cada tres chicos en Argentina están por debajo de la línea de pobreza.</b></p><p>—Eso me da un profundo dolor. Porque siento que los que están gobernando van a seguir acrecentando esa pobreza. Y me da dolor también porque <b>los que yo alguna vez acompañé y apoyé, son los que dejaron gran parte de eso</b>. Por el otro lado, <b>ya tengo los huevos llenos de que todo el tiempo hablen de la herencia</b>, sin parar. Y lo que estamos viendo ahora en cuanto a la expresión, al escrache, a las redes, yo no lo viví nunca. Decís cualquier cosa y es muy probable que abajo de esta nota aparezcan los trolls, con un nivel de agresividad y virulencia sostenida por el mismo presidente, que me asusta. Eso no pasó con Macri ni con Cristina, por marcar dos puntos ideológicos distintos.</p><p><b>—¿Te sorprendieron los videos que van apareciendo de Alberto Fernández y la denuncia de Fabiola Yáñez?</b></p><p>—Totalmente. Pero totalmente... Nunca fui amigo de Alberto, pero lo conozco. He hablado con él, personalmente. Yo tenía el programa de radio, lo llamaba y le decía: “Salí”. Lo que menos me imaginaba era ese costado.</p><p><b>—¿El violento o el mujeriego?</b></p><p>—Ninguno de los dos. Lo imaginaba un tipo medio chapado a la antigua, medio conservador. No lo veía en ningún lado de mujeriego. Me lo imaginaba con una exmujer de la política, qué sé yo. Y tendría alguna novia. Bueno, después Fabiola... Listo, nada más que eso. <b>Lo de violento fue un cachetazo </b>porque no es un tipo que lo imaginás. Es medio agua de estanque. Imaginar son prejuicios, porque uno no tiene por qué considerar que porque es agua de estanque, no es violento. Capaz que el agua de estanque es el más violento de todo, y el tipo que grita en la cancha es el más tranquilo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U2PVUVJR75FJRLTNVB4DEII5KA.jpg?auth=c7dfba24a743bfb81558bd21cb9be8375e749ee6c5df379c0ba80eaeeca6606c&smart=true&width=950&height=534" alt="Coco Sily junto a Chimi Meza" height="534" width="950"/><p><b>—Coco, me gusta que estés enamorado. Y que estés bien. Sufrí con vos en aquel momento, después de tu dedicatoria del Martín Fierro, y con la de Marina Calabró: quiero que nadie más le dedique un premio a nadie, porque no trae buenas cosas...</b></p><p>—No la conozco (a Calabró), pero en su caso es hasta una cuestión de educación. En mi caso, así lo fue. (Caramelito Carrizo) me había acompañado al evento y me pareció que estaba bien hacerlo. Fue una relación que duró nada. Yo no estaba pasando un proceso como ahora, en el cual me decreto profundamente enamorado de Chimi, pero lo hice por una cuestión de cortesía. Me queda esa caballerosidad, que quizás sea de otra época pero sigo sosteniendo. Y lo dije desde un lugar amoroso, más que sentido en profundidad. Y bueno, nada. Pasó lo que pasó. Y agradezco que haya pasado porque me encontré con esta persona con la que, si Dios quiere, pasaré muchos años.</p><p><b>—Coco, te propongo un juego, con varias preguntas. ¿Sexo todos los días o una vez cada tres meses?</b></p><p>—Todos los días. Viste lo que pasa con el sexo: más lo haces, más ganas tenés de hacerlo; menos lo hacés, menos ganas tenés de hacerlo. Entonces prefiero todo.</p><p><b>—¿Dar o recibir un baile erótico?</b></p><p>—¡Qué susto me diste! Recibirlo. Imaginate yo, en un baile erótico. Me he parado desnudo en la puerta de la habitación y he dicho: “Si te querés ir, andate tranquila. Estás liberada”.</p><p><b>—No, eso no pasó.</b></p><p>—Sí, claro que pasó. Y se murieron de risa y de amor. También lo hice desde un lugar de seducción. El humor, el chiste. Y te dice: “Vení acá”, porque da como una ternurita jugar con eso. Pero no, un baile erótico es mucho. Nadie me lo ha pedido tampoco.</p><p><b>—¿Y si Chimi quiere que le hagas un baile?</b></p><p>—Se lo haría, porque respecto a nuestra sexualidad, tenemos un componente de humor muy alto y de jugar al extremo. Somos muy guarros en la palabra, en lo que nos decimos. Entonces creo que nos divertiríamos mucho.</p><p><b>—¿Y qué cosa no me pidas porque esto no va a suceder?</b></p><p>—Bueno, no sé. Y... alguna hazaña erótica, que en este momento este cuerpo no está disponible. “Hagámoslo en una hamaca”. “No, no. Hagámoslo en una cama y peguemos una ducha. Estemos cómodos”. Si hay un ratón y un copete, puede ser. Pero normalmente ya no estoy para los trotes.</p><p><b>—¿Cómo calificarías tus capacidades amatorias? Podés ponerte un puntaje, podés ser un animal o podés darme un adjetivo.</b></p><p>—Está muy bien hecha la pregunta. Si querés te contesto a las tres.</p><p><b>—Dale.</b></p><p>—Ocho. Un alazán negro, ese caballo sin doma, salvaje, libre. Un aventurero.</p><p><b>—¿Te bancás una pareja abierta?</b></p><p>—Ni en pedo. Absolutamente. No puedo imaginármela a ella en otra situación erótica que no sea conmigo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3IQOMDWNHNCBLELM3JPXPJ4FHU.jpg?auth=070a00c261b195107b7edf04f3c5ab7e1f7c1c97b40d58c75efe4164e42ac469&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Coco Sily con Tatiana Schapiro en Infobae (Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>—¿Cuándo y por qué fue la última vez que lloraste?</b></p><p>—Ayer, en la función. Hay una canción donde Dios cuenta que nunca tuvo un cumpleaños, que no se sabe de qué signo es, que nunca nació. En un momento dice: “Qué difícil es ser yo”. Esa canción me emociona. Pero soy llorón para todo.</p><p><b>—Ese “qué difícil es ser yo”; ¿alguna vez lo sentiste?</b></p><p>—Está buena la pregunta. Sí. <b>Es difícil ser yo. Soy emocionalmente complejo</b>.</p><p><b>—¿Te deprimiste alguna vez?</b></p><p>—Sí. Soy melancólico, bastante depresivo. Soy muy existencialista: no entiendo el sentido de la vida, el por qué, el para qué.</p><p><b>—¿Estuviste deprimido al punto de necesitar ayuda?</b></p><p>—No, no. Pero alguna vez tuve un ataque de pánico y mi psicólogo me mandó a un psiquiatra. Me dieron una pastenaca. Es muy angustiante lo que te pasa.</p><p><b>—¿Qué sentiste?</b></p><p>—Me agarró un ataque de pánico arriba de un escenario haciendo Network. Pensé: “No llego al final del monólogo. Me muero antes”.</p><p><b>—¿Y qué hiciste?</b></p><p>—Llegué al final, porque llegué. Y cuando fui al camarín, me angustié y lloré. Me fui a mi casa y llamé a mi psicólogo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/KVPOZ6COPNGHZGEHAFN443VLRA.jpg?auth=ad45a407447dace712092aeb6acee00e9fe4d4c25db9084af793f686b939d2c2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Gonzalo Torné: "Podemos imaginar tener un montón de vidas, pero no podemos vivirlas todas"]]></title><link>https://www.infobae.com/espana/agencias/2024/10/04/gonzalo-torne-podemos-imaginar-tener-un-monton-de-vidas-pero-no-podemos-vivirlas-todas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/espana/agencias/2024/10/04/gonzalo-torne-podemos-imaginar-tener-un-monton-de-vidas-pero-no-podemos-vivirlas-todas/</guid><dc:creator><![CDATA[Newsroom Infobae]]></dc:creator><description><![CDATA[Gonzalo Torné explora en 'Brujería' la seducción y la nostalgia a través de personajes complejos, destacando el impacto de nuevas dinámicas familiares en el contexto contemporáneo de la sociedad]]></description><pubDate>Fri, 04 Oct 2024 18:46:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><p>Barcelona, 4 oct (EFE).- Cuatro a&#241;os despu&#233;s de la novela &#39;El coraz&#243;n de la fiesta&#39;, Gonzalo Torn&#233; regresa con &#39;Brujer&#237;a&#39;, una nueva parte del friso narrativo que inici&#243; hace m&#225;s de una d&#233;cada, una historia de personajes, algunos de ellos, viejos conocidos, donde ahonda en cuestiones como la seducci&#243;n y la nostalgia.</p></p><p><p>En una entrevista con EFE, ha se&#241;alado este viernes que en este t&#237;tulo expone con &quot;mucha crudeza&quot; relaciones &quot;aparentemente inocentes&quot;, otras &quot;antisociales&quot;, en un momento de nuevas maneras de organizar las familias, de &quot;geometr&#237;as sentimentales&quot;, en el que tambi&#233;n cree hay una cierta sensaci&#243;n de melancol&#237;a. </p></p><p><p>&quot;Podemos imaginar tener un mont&#243;n de vidas, pero no podemos vivirlas todas&quot;, ha opinado. </p></p><p><p>Publicada por Anagrama, la obra presenta a Diego Duocastella, un hombre que regresa a Barcelona, despu&#233;s de pasar siete a&#241;os en Italia, libre, soltero y sin responsabilidades familiares.</p></p><p><p>Antes de incorporarse a su nuevo puesto de trabajo como director del Nuevo Museo de Memoria Contempor&#225;nea, Duocastella recala en el pueblo marinero en el que pasaba las vacaciones de su infancia y juventud -con un aire a Cadaqu&#233;s- y all&#237; se relacionar&#225; con un matrimonio de reci&#233;n llegados, los Pons, padres de tres hijos, y acompa&#241;ados por Berta, una enigm&#225;tica cu&#241;ada. </p></p><p><p>Aunque su intenci&#243;n inicial no era acercarse a &#39;Las amistades peligrosas&#39;, de Pierre Choderlos de Laclos, considera Torn&#233; que en algunos de sus cap&#237;tulos puede haber algunas concomitancias, una suerte de &quot;inspiraci&#243;n general&quot;, pero tambi&#233;n la hay de otras novelas. </p></p><p><p>&quot;Me encantar&#237;a -ha se&#241;alado- que &#39;Brujer&#237;a&#39; se pudiera emparentar con &#39;Las amistades peligrosas&#39;, que tambi&#233;n es imprevisible, puesto que nunca se sabe lo que suceder&#225; a continuaci&#243;n&quot;. </p></p><p><p>Por otra parte, ha argumentado que este momento de nuevas maneras de organizar las familias, a diferencia de lo que ocurr&#237;a anta&#241;o, &quot;ya no es punible&quot;, pero, en cambio, piensa que ahora se sustituye por una &quot;sociolog&#237;a moral sobre cu&#225;l de las nuevas relaciones es mejor, si la pareja abierta, si la que no lo es&quot;.</p></p><p><p>&quot;Mi novela -ha proseguido- pretende disolver con corrosivo que haya una cosa mejor que la otra. Lo que explora es c&#243;mo est&#225; cada personaje metido en su l&#237;o familiar, que viene de elecciones que se hacen con suerte, de otras que son de mala suerte, y de c&#243;mo se viven sentimientos como la nostalgia, la envidia o la superioridad&quot;. </p></p><p><p>Como ya ocurr&#237;a en otras obras suyas, el matrimonio formado por los Pons lo integran un hombre, Julio, emprendedor de origen humilde, y Laura, de familia adinerada, puesto que el escritor barcelon&#233;s siempre intenta trabajar por contrastes, en este caso el econ&#243;mico.</p></p><p><p>A su juicio, la cantidad enorme de dinero que tienen algunas personas &quot;se entiende mejor confrontada a quien no la tiene&quot;.</p></p><p><p>En cuanto a Berta, la cuarta en discordia, ha indicado que es su personaje favorito, como &quot;un duendecillo, de la que no sabemos si est&#225; m&#225;s o menos loca de lo que dice estar cuando habla&quot;.</p></p><p><p>Justamente, uno de los juegos que propone Torn&#233; al lector es determinar si esta mujer dice la verdad o est&#225; constantemente inventando. </p></p><p><p>Ha cuidado los di&#225;logos que establecen todos los personajes en sus relaciones, as&#237; como con otros amigos que aparecen por el pueblo costero, buscando que sean largos, &quot;controlados hasta la &#250;ltima coma&quot;, para llevar al lector a conocerlos bien y poder profundizar en ellos. </p></p><p><p>Con ganas de continuar con esta serie de novelas de personajes, ahora cree que son merecedores de nuevos t&#237;tulos algunos de los que pasean por estas p&#225;ginas, como Bodel, &#193;lvaro o Amanda.</p></p><p><p>Gonzalo Torn&#233; cree que si en esta ocasi&#243;n se ha centrado en la seducci&#243;n, la pr&#243;xima novela debe ser sobre la santidad, sobre lo que significa ser &quot;un santo en el siglo XXI&quot;, algo que requiere de &quot;mucha determinaci&#243;n&quot;, de actuar de forma &quot;firme y severa&quot;. EFE</p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Fernando Moreno cierra con 'Tiempo de matanza' su trilogía 'El blues de las sirenas']]></title><link>https://www.infobae.com/espana/agencias/2024/09/30/fernando-moreno-cierra-con-tiempo-de-matanza-su-trilogia-el-blues-de-las-sirenas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/espana/agencias/2024/09/30/fernando-moreno-cierra-con-tiempo-de-matanza-su-trilogia-el-blues-de-las-sirenas/</guid><dc:creator><![CDATA[Newsroom Infobae]]></dc:creator><description><![CDATA[Fernando Moreno explora el poder de la venganza en 'Tiempo de matanza', la tercera entrega de su trilogía 'El blues de las sirenas', con la investigación del asesinato de un alcalde y antiguos personajes]]></description><pubDate>Mon, 30 Sep 2024 09:02:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><p>Vitoria, 30 sep (EFE).- El escritor y periodista Fernando Moreno acaba de publicar &#39;Tiempo de Matanza&#39;, la &#250;ltima novela de su trilog&#237;a &#39;El blues de las sirenas&#39; que comenz&#243; con &#39;Julia&#39; y sigui&#243; con &#39;La deuda&#39;.</p></p><p><p>En esta tercera novela, que se presentar&#225; este mi&#233;rcoles en la Casa de Cultura de Vitoria y que est&#225; editada, como las anteriores, por &#39;Nimbo&#39;, est&#225;n presentes personajes de las dos historias anteriores, aunque pretende ser una obra independiente, con vida y desarrollo propios y, tambi&#233;n, con nuevos protagonistas.</p></p><p><p>Seg&#250;n su autor, este libro puede entenderse como una cr&#243;nica del poder curativo de la venganza, &quot;un sentimiento moral y socialmente rechazado, pero enraizado en la misma esencia de la Humanidad&quot;.</p></p><p><p>&quot;La primera reacci&#243;n de alguien, persona o pueblo, que ha sido herido o humillado es devolver el da&#241;o o la humillaci&#243;n; solo as&#237; siente que se tranquilizar&#225; su alma&quot;, sostiene.</p></p><p><p>&#39;Tiempo de matanza&#39; da continuidad a la historia de las dos anteriores novelas. &#39;Julia&#39; (2022) cuenta la historia de amor vivida entre una joven universitaria que el verano de 2018 va a trabajar a un chiringuito de Carboneras y &#193;ngel Garrido, periodista jubilado retirado en esa localidad de la costa de Almer&#237;a.</p></p><p><p>Esta historia entre Julia y &#193;ngel sufre un brusco giro cuando a finales de ese verano aparecen dos cad&#225;veres sin que exista, en principio, relaci&#243;n aparente entre ambos.</p></p><p><p>El inesperado y &#39;dual&#39; final de &#39;Julia&#39; da pie al comienzo de &#39;La deuda&#39; (2023), una novela que se abre con la aparici&#243;n del cuerpo de Garrido en su casa de Madrid, ahorcado, en plena pandemia.</p></p><p><p> Viejos conocidos de &#39;Julia&#39;, como la sargento R&#237;os y el cabo M&#225;rquez, de la Guarda Civil, se encargan de la investigaci&#243;n de lo que desde un principio parece un asesinato.</p></p><p><p>En &#39;Tiempo de matanza&#39; la sargento y el cabo siguen investigando para dar con el presunto autor del asesinato, pero ante el estancamiento de las investigaciones se ven inmersos en la resoluci&#243;n del misterioso asesinato del alcalde de una localidad cercana a C&#225;ceres.</p></p><p><p>A su regreso a Madrid, los dos guardias civiles se encontrar&#225;n con el asesino de Garrido, pero en un contexto que provoca una nueva sucesi&#243;n de hechos que conducen al desenlace de la trilog&#237;a.</p></p><p><p>A Julia y M&#243;nica, protagonistas de las dos primeras novelas, se unen en este tercer libro &quot;una nueva sirena y un nuevo marinero&quot; en un blues de sirenas en el que &quot;el amor y la venganza han ido de la mano, a veces provocando el uno la otra, a veces superponi&#233;ndose, sin saber muy bien d&#243;nde termina el amor y d&#243;nde empieza la venganza&quot;.</p></p><p><p>Fernando Moreno (C&#225;ceres, 1955) ha desarrollado su vida entre Navarra, Euskadi, Madrid y Valencia. Su actividad profesional como periodista se ha centrado en la Agencia EFE, donde trabaj&#243; m&#225;s de cuarenta a&#241;os. </p></p><p><p>Fue delegado en el Pa&#237;s Vasco y la Comunidad Valenciana, comisario de los actos del 75 aniversario de EFE y su director de Relaciones Externas. Trabaj&#243; tambi&#233;n en el diario Ya y la revista La Actualidad Espa&#241;ola. EFE</p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Nahuel Pennisi y sus comienzos en la calle: “Con la plata que ganaba a los 15 años tocando a la gorra, empecé a pagarme el colegio”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/09/24/nahuel-pennisi-y-sus-comienzos-en-la-calle-con-la-plata-que-ganaba-a-los-15-anos-tocando-a-la-gorra-empece-a-pagarme-el-colegio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/09/24/nahuel-pennisi-y-sus-comienzos-en-la-calle-con-la-plata-que-ganaba-a-los-15-anos-tocando-a-la-gorra-empece-a-pagarme-el-colegio/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El cantante recuerda con nitidez la primera vez que se largó a cantar en el centro de Florencio Varela, a pocas cuadras de su casa. Rememora la compañía de su abuela, los temores de su mamá y lo que le exigió a sus padres cuando comenzó a ganar plata. Sus inicios, sus mejores momentos y las razones detrás de su música: "Uno toca para alegrar la vida de las personas, pero principalmente para hacer catarsis"]]></description><pubDate>Tue, 24 Sep 2024 04:30:02 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>¿Quién fue la persona que dejó caer esa moneda? Al escucharla, <b>Nahuel Pennisi </b>sospechó que se trataba de su abuela Marisa, quien la dejaba allí a modo de consuelo, de ánimo o de buen presagio. Era la primera vez que <b>aquel adolescente de 15 años tocaba a la gorra en la calle</b>, en esa peatonal cercana a su casa de Florencia Varela. Escudado por su guitarra y con su abuela como ángel guardián. “Yo no fui”, le aclararía ella rato después. Y a Nahuel lo invadiría la emoción. Esa moneda era <b>la primera recompensa que obtenía por su arte</b>. “Y yo pensaba que había sido mi abuela. A veces el no ver está bueno porque te vienen muchas imaginaciones”, dice.</p><p>Ese día nació una enorme carrera. La de este artista que cantaría durante tres años en la calle Florida. Que más tarde sacaría un disco. Que luego se presentaría en los Latin Grammy. Y que más tarde brillaría en Viña del Mar, se daría el gusto de entonar el Himno en su querida Bombonera, ganaría cuatro premios Gardel...</p><p>Hoy, después de romperla en su estreno en el Gran Rex y a semanas de cumplir 34 años (lo hará el 19 de octubre), Nahuel presenta su nuevo disco: <i><b>Momentos</b></i>. Y en este encuentro con <b>Infobae</b> transmite un entusiasmo similar al de aquel día de la moneda inaugural. Porque como un sacerdote le dijo a su madre, preocupada porque el nene tocaba en la calle: “Es lo mismo cobrar una entrada en el Gran Rex que pasar la gorra en Florida”.</p><p><b>—¿Por qué se llama </b><i><b>Momentos</b></i><b>?</b></p><p>—Por la diversidad de ritmos que tiene el disco y por los distintos temas en que se enfocan las letras. Hay canciones que ameritan un recuerdo, otras que buscan rememorar un amor, o dedicadas a personas muy cercanas. La idea fue hacer diez canciones con diez momentos distintos. Estamos hechos de momentos.</p><p><b>—Tu música es la banda sonora de los diferentes momentos de la vida de tus seguidores: parejas que se forman, que se separan; gente que se recibe en la facultad. ¡Hay niños que llegan al mundo con tu voz sonando en la sala de parto!</b></p><p>—¡Sí! Eso me conmueve. Me acuerdo que una mamá me contó que su hija nació escuchando un tema mío. Fue sietemesina: era muy chiquitita. Y todo el tiempo que estuvo en Neonatología le ponían mis canciones. Años después esa familia me fue a ver a un teatro y me encontré con esa nenita, que ya tenía cuatro o cinco años. Fue conmovedor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NCSFQFOGGJC5ZM6WCDUM4S5ESU.jpg?auth=931217f600a13e6e9646f18d67b604c33d9fb8fe1b2adb8b2b76b2a9f8d5d4f0&smart=true&width=1364&height=770" alt="Nahuel Pennisi present su último disco "Momentos" (Piter Romero)" height="770" width="1364"/><p><b>—Hablemos de momentos. Si te pido que elijas tres momentos que marcaron tu vida, para bien o para mal, ¿con cuáles te quedás?</b></p><p>—Saco el nacimiento de mis hijos, porque es obvio que son dos momentos que están por encima de todo. Me quedo con los Latin Grammy de 2016. Ese fue un momento muy importante.</p><p><b>—No solo estuviste nominado con tu primer disco: también cantaste.</b></p><p>—Me hicieron cantar. Fue una locura.</p><p><b>—¿Cómo es llegar a los Grammy?</b></p><p>—Estaba sudando. Mi manager me dijo: “¡Che, nunca te vi transpirar las manos tanto como ahora!”. “¡Estoy renervioso, loco!”, le dije. Encima me habían hecho una nota sobre cómo había sido tocar en la calle: conté mi historia en la peatonal Florida. Y en ese momento recordé esa esencia, mi voz y mi guitarra en la calle Florida, y era la misma identidad ahí, en los Grammy. Ese viaje fue realmente fuerte.</p><p><b>—¿Aquel que tocaba en Florida, es el mismo que cantó en los Grammy, en Viña del Mar, en la cancha de Boca?</b></p><p>—Sí, el mismo. Mismo corazón, misma garra, mismo amor. Capaz que un poquito más grande, un poquito más maduro. Me acuerdo que en ese viaje me encuentro con Niña Pastori, una artista flamenca de lujo que admiro. “Escucho tus canciones”, le dije. “¡No! ¡Ole!”, y me dice: “Un día tenemos que grabar”. Me puse a probar sonido y ella, en medio de la prueba, vino y me cantó al oído una canción. Una cosa tremenda. Esa fue la complicidad perfecta para decir: “Che, grabemos”. Los Grammy me regalaron la posibilidad de compartir con una ídola.</p><p><b>—En </b><i><b>Momentos </b></i><b>colaboran Luciano Pereyra y Los Palmeras. Y escuché que te gustaría hacer una colaboración con Charly García.</b></p><p>—Huy, sería... Lo adoro. Lo conocí hace un par de años.</p><p><b>—Y se acercó él.</b></p><p>—Me dice su asistente, Nahuel: “Charly te quiere saludar”. Yo no lo podía creer. No me gusta como idolatrar, porque tampoco me gusta que lo hagan conmigo. Entonces yo lo saludé como: “Charly, ¿cómo andás? Qué bueno encontrarte por acá. ¿Todo bien?”. No se me vino el “maestro”, “Dios”, porque no sé si él está cómodo con eso... Desde ahí es que empieza la complicidad con las personas: de tratarlo de igual a igual.</p><p><b>—Ojalá se pueda dar esa posibilidad.</b></p><p>—”Tenemos que hacer algo”, me dijo Charly.</p><p><b>—¿Otro momento?</b></p><p>—Viña del Mar. Por la posibilidad de traer las <i>gaviotas </i>(como se llama a los premios) a mi país, por tener la experiencia en el festival más importante de Latinoamérica. Pero también por la pandemia. Que tuvo los momentos malos, cuando uno estaba encerrado y no sabía qué hacer, con muchas preguntas, incertidumbre. Pero siempre rescatamos lo positivo: uno se tiene que reinventar. Entonces, para mí, ese instante de Viña del Mar en 2020 fue un momento muy importante.</p><p><b>—Si hablamos de momentos, otro habrá sido el de la cancha de Boca.</b></p><p>—¡Ni hablar! Soy refutbolero y patriota. Entonces, cantar el Himno en la cancha de Boca fue cumplir un sueño.</p><p><b>—Y además sos de Boca, ¿no?</b></p><p>—Sí. Y de Defensa y Justicia.</p><p><b>—¿Cuál te tira más?</b></p><p>—No sé... Creo que Boca. Pero cuando Boca juega contra Defensa, mi corazoncito se va un poquito por el barrio... Soy una persona muy humilde, y cuando hay un club del barrio que está creciendo a pasos grandes, voy por ahí.</p><p><b>—En una entrevista anterior, me contaste: “Mis viejos me dijeron que el día que arranqué se dieron cuenta de que se podían morir en paz porque yo iba a vivir de algo”. ¿Por qué creés que se quedaron tranquilos?</b></p><p>—Siempre está la pregunta sobre qué hará un hijo. Qué le va a pasar cuando tenga más años. Y en este caso también <b>habrá influido un poco más el tema de no ver. Habrá sido una preocupación</b>. Lo digo con muchísimo amor: un poquito más de mi mamá que de mi papá. <b>Cuando arranqué a tocar en la calle mi mamá tenía un poco de miedo</b>. Tenía preguntas.</p><p><b>—¿Te acompañaba?</b></p><p>—Mi mamá no tanto. Más mi abuela Marisa.</p><p><b>—Pero nunca te dijo: “No quiero que hagas esto”.</b></p><p>—No. Nunca dijo que no. Tampoco me dijo: “¡Sí, dale! Andá”.</p><p><b>—¿Qué tenía miedo de que pasara?</b></p><p>—Me parece que tenía un poco de... no sé si la palabra es vergüenza, o tenía miedo de que estuviera mal tocar en la calle. Y yo le dije que no, porque <b>uno toca para alegrar la vida de las personas pero principalmente para hacer catarsis</b>.</p><p><b>—Es decir, no tiene que dar vergüenza hacer lo que uno tiene ganas de hacer.</b></p><p>—Totalmente. En cualquier aspecto de la vida. ¿Sabes cómo mi vieja se quedó tranquila? Una vez se encontró con un sacerdote y le contó la situación: “Tengo a mi hijo, que toca en la calle”. Y le respondió: “Mirá, es lo mismo cobrar una entrada en el Gran Rex que pasar la gorra en Florida”. Ahí mi vieja entendió cuál era mi misión: hacer música para la gente. Y <b>como no podía tocar en un teatro porque no me conocía nadie, mi escenario era la calle.</b></p><p><b>—Cuando estabas en la Calle Florida, ¿sabías para cuánta gente estabas tocando?</b></p><p>—Lo percibía por el eco de las galerías. Por la energía de la gente. Había días que me iba muy bien: se llenaba de gente. Había días que era más difícil, con poca gente. Había días que lloviznaba, y tocaba y no me iba mal. Yo estaba contento.</p><p><b>—¿Se levantaba dinero en la calle?</b></p><p>—A <b>mí me iba bien</b>. Con las primeras veces que toqué en la calle me compré un <i>grabadorcito </i>que se enchufaba, que tenía para los CD mp3. Y me compraba esos discos que te vendían en los trenes, que entraban como 200 canciones, para estudiar. Vos me decías: “Hola, me gustaría que tocaras un tema de Juan Gabriel”. Y yo te decía: “Bueno, sí mañana pasás de nuevo, capaz que lo puedo sacar”.</p><p><b>—¿Tocabas en la calle por tus ganas de cantar o porque había una necesidad económica en tu casa?</b></p><p>—No, no. Tampoco es que me sobraba nada. Es más, cuando empecé a laburar en la calle lo primero que <b>le dije a mis viejos fue que no me pagaran más el colegio. Lo hice para alivianarlos</b>.</p><p><b>—Tenías 15 años.</b></p><p>—Sí. Iba a un colegio muy lindo, pero por suerte no era de los más costosos. Y me empecé a pagar el remís que me llevaba a la escuela y me traía. Después pusimos el cable y una de las empresas para mirar los partidos, porque me gustaba el fútbol.</p><p><b>—Mencionabas a tus hijos. ¿Cómo te llevás con las tareas de la paternidad?</b></p><p>—Bien, bien. Obviamente que hay cosas que no puedo hacer, pero más bien porque a veces, por mi trabajo y todo, no estoy en casa.</p><p><b>—Mayra, tu esposa, está muy presente con los chicos. El equipo de ustedes funciona así, ¿no?</b></p><p>—Mayra es una leona, es una mujer que no sé cómo hace las cosas...</p><p><b>—Alma tiene dos años y medio. ¿Duerme en su habitación o en la de ustedes?</b></p><p>—No. Los dos (Alma y Mateo, su hijo mayor) duermen en su habitación. Es difícil, ¿viste? Estábamos viviendo en Tucumán, y cuando nos mudamos a Buenos Aires Mayra me dijo: “Es todo de golpe, no da que lo mandemos a Mateo a dormir solo”. “No, está bien”. Pero apenas llegamos Mateo, solo, con casi tres años, dijo: “A partir de hoy duermo solo”. Espectacular, espectacular.</p><p><b>—Si le pregunto a Mayra, ¿en qué momento me va a decir: “Nahuel, con el temita de la guitarra y de la música, acá se hace el </b><i><b>dolobu</b></i><b>”?</b></p><p>—Y... me gusta tocar en las noches porque me gusta la tranquilidad. Y por ahí a veces estoy tan concentrado tocando que de repente por allá, por lo bajo, escucho que llora alguno de los chicos. Y es difícil porque estoy en ese momento de inspiración, buscando una canción, pero también me tengo que levantar y ver a los chicos.</p><p><b>—Y en ese momento Mayra dice: “Dejá la guitarra y hacete cargo de tu criatura”.</b></p><p>—Eso. Y yo a veces digo, por mí: “¿Será que va a buscarlo ella?”.</p><p><b>—Fingís demencia todo lo posible.</b></p><p>—¡Claro! “Estaba tan concentrado...”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A47GADKAMRHNLOFMXM2T4NSPHE.png?auth=4e1a7d01bce7ad7fb6d843d5dbb7c5301ae664c28b27faf2e172982a995a5d24&smart=true&width=1080&height=1247" alt="Nahuel junto a Mateo" height="1247" width="1080"/><p><b>—Hablemos de partos. ¿Cómo fueron los nacimientos de Mateo y de Alma?</b></p><p>—Hermosos. Y muy distintos. Mateo nació medio como inesperadamente. Estábamos en una comida en casa con la familia y a Mayra le empezó a doler la panza. Pensamos que un dolor normal, pero de repente ya era peor. Fuimos al hospital a las 11 de la noche, había poco personal y no pude entrar. Me quedé ahí, a la espera. Cuando me lo dieron fue conmovedor.</p><p><b>—¿Pero por qué no te dejaron entrar?</b></p><p>—No sé... Porque no había personal para que garantice mi entrada.</p><p><b>—Igual, está mal. La ley de parto respetado establece que los papás tienen derecho a entrar.</b></p><p>—Sí. La explicación del hospital, que no había personal, no lo justifica. Me dijeron: “Vos quédate en la sala que está al lado, para recibir al nene”. Entonces me quedé solo. Me acuerdo que yo lloraba más que el nene; estaba re emocionado. Y como los médicos vieron que yo lloraba, la hicieron pasar a mi suegra para que me acompañara. Claro, los tipos se asustaron: “¡Che, mirá cómo llora este pibe!”. Entró mi suegra. Y lloramos todos.</p><p><b>—¿Al segundo parto sí pudiste entrar?</b></p><p>—Sí. Fue hermoso. Yo volvía de (cantar en) Cosquín y Mayra estaba a punto de dar a luz. “Por favor, amor, espérame un ratito...”, le dije. Y ella hizo todo, todo, todo... Esperó. Cuando yo ya estaba tomando el avión para llegar a Tucumán, Mayra ya no daba más. Así que fue todo pensado, calculado. Y ahí sí, cuando nació Alma, yo estaba de la mano con Mayra.</p><p><b>—¿Había música en ese parto?</b></p><p>—Sí, estaban mis canciones. Sonaba yo. Creo que Alma nació en el tema “Princesa”. Fue re lindo. Una cosa...</p><p><b>—Premonitoria.</b></p><p>—Premonitoria.</p><p><b>—Tenés dos hijos hermosos.</b></p><p>—Totalmente.</p><p><b>—Que ahora son parte del video de “Tu sonrisa”.</b></p><p>—Fue una pregunta que nos hicimos con <i>May</i>: “¿Qué hacemos con los chicos?”. La intimidad de los hijos es muy importante, pero en este sentido, lo que lo que prevalece es lo natural. Y mis hijos son muy espontáneos y conviven con mi trabajo, y les gusta. A veces salen en un video, y se divierten, y son conscientes.</p><p><b>—¿Alguna vez alguno te dijo: “Papá, esta canción no me gusta”?</b></p><p>—Sí. El otro día Mateo me escuchó cantar en una radio y me dijo: “La primera que cantaste no me gustó. La segunda, sí”. Exigente el tipo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RWPJBR4BRVCQFKN43GJFOV6VCQ.jpg?auth=8247aca22ccc528f9011f56ff8225636eae4ea97c434b9d87aa53662c144acdc&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“No vengo a sacarle el lugar a nadie, estoy cumpliendo mi sueño”: la vida de Mora Bianchi, la última elegida de Cris Morena]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/09/22/no-vengo-a-sacarle-el-lugar-a-nadie-estoy-cumpliendo-mi-sueno-la-vida-de-mora-bianchi-la-ultima-elegida-de-cris-morena/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/09/22/no-vengo-a-sacarle-el-lugar-a-nadie-estoy-cumpliendo-mi-sueno-la-vida-de-mora-bianchi-la-ultima-elegida-de-cris-morena/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Una vez su mamá puso en la mesita de luz junto a una vela un papel que decía: “Mora en una serie de Cris Morena, protagonizándola”. Tiempo después, la joven de 19 años encarna el personaje de “Margarita” en el regreso de Cris Morena a la televisión argentina. Sus inicios en la actuación, los videos que quiere borrar de su memoria y sus referencias en el mundo del espectáculo]]></description><pubDate>Sun, 22 Sep 2024 05:06:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Después de mucho tiempo, <b>la magia de Cris Morena vuelve a suceder</b>. Resulta asombrosa, pero no ocurre por generación espontánea. Detrás de <i><b>Margarita</b></i> -y desde mucho antes de su estreno- hay esfuerzo, dedicación, compromiso. Horas, días, meses de trabajo intenso. De un largo entrenamiento para los artistas. De ensayos, pruebas, correcciones. Y también hay talento, claro. Muchísimo talento. Y al fin, una ficción muy lograda. Un producto de calidad internacional. Y repleto de magia.</p><p>Derivada de aquel clásico inolvidable llamado <i>Floricienta, </i>la esperada <i>Margarita </i>llega este lunes a las 21:15 a a <b>Telefé</b>, luego de que en <b>Max</b> se emitieran los primeros episodios y se convirtiera en la serie más vista de Argentina. La serie de 40 capítulos marca el debut de <b>Mora Bianchi</b>, otra estrella incipiente que surge de ese semillero inagotable de Cris Morena.</p><p>En esta historia que amalgama fantasía, drama, comedia y romance, Mora es <i>Margarita</i>, hija de <i>Florencia Santillán </i>(el personaje que interpretó Florencia Bertotti) y <i>Máximo Calderón de la Hoya </i>(Fabio Di Tomasso). Luego de vivir en distintos hogares de adopción, y aun sin conocer su origen, cierto día se encontrará con <i>Delfina Santillán </i>(<b>Isabel Macedo</b>). Y entonces... ¡momento! Nada de spoilers. No vamos a arruinar la magia.</p><p>Mejor entonces presentar a Mora, de 19 años y oriunda de La Plata. Que tiene como referente a <b>Lali Espósito</b>. Y que ahora se sienta con <b>Infobae</b> envuelta en un fenómeno que no deja de sorprenderla. “¡Estoy muy emocionada! Y muy contenta con todo lo que está pasando. Revolucionada en mi casa, con mis amigos. Es todo mucho”, cuenta.</p><p><b>—¿Cómo llegás a </b><i><b>Margarita</b></i><b>?</b></p><p>—Estaba en el último año del colegio y quería empezar a estudiar con Cris Morena en su espacio: <b>Otro Mundo</b>. Recién salíamos de la pandemia y era todo virtual: ya no estaban los castings presenciales y tenías que mandar un video para la audición, cantando o haciendo lo que a vos te gustaba. Bueno, lo hice. Yo quería la beca. Y resulta que quedé. Pero me dijeron: “No hay becas”. “Ay, bueno... La próxima. ¡Gracias!”, dije. Y a los dos días, de la nada, me volvieron a llamar pero para hacer un casting. Ya era la última etapa de lo que venían haciendo desde hacía varios meses.</p><p><b>—¿Ya se sabía que el casting era para </b><i><b>Margarita</b></i><b>?</b></p><p>—En el texto, no. Nosotros, no. Era <i>Rita</i>. Y <i>Rita </i>hablaba en francés, en portugués. Llegó el día y dije: “Esto es raro. Jamás me tocó un casting así”. Me hice la <i>dolobu </i>y no lo dije. Y salí. A los dos días me llamaron para hacer este entrenamiento que tuvimos, como de un año. Así llegué.</p><p><b>—¿Empezaste ese entrenamiento sin saber qué personaje finalmente harías en la serie?</b></p><p>—Exacto. Sí.</p><p><b>—¿Y cómo te lo dicen?</b></p><p>—Fue muy especial, como todo, porque <b>Cris es magia, y te hace convertir toda tu vida en magia</b>. Fueron tres meses de entrenamiento, todos los días, y tuve que faltar al colegio; era mi último año. Por suerte en el colegio me acompañaron: iba los miércoles y el resto de las clases las hacía de manera virtual. Hasta que un día nos sentaron a varios y nos dijeron: “Bueno, <i>Margarita</i>, Mora; <i>Daisy</i>, no sé quién…”. ¡Y todos me aplaudían! Fue hermoso. Y además, saber que quedé con amigos. Porque te volvés una familia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WPSCEXJWG5FXJKKVB5BCXL4UT4.jpg?auth=01e51dceb863b5d20a6cd7166f70c97fc3fbd7fe74c527126ce6121e19e4f131&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Cris es magia, y te hace convertir toda tu vida en magia", Mora Bianchi habló de sus inicios con Cris Morena (Diego Barbatto)" height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Te la creíste un poco más o todavía te cuesta?</b></p><p>—Me cuesta, me cuesta. Me llegan mensajes, me paran en la calle; no me pasó en la vida. Y es tipo, mi mamá: “Mora, la sobrina de la tía de la cuñada de la vecina quiere un saludo. ¿Se lo mandás? Se llama Roma”. “¡Sí, dale!”. Y es rarísimo: yo, en mi habitación, con mi mamá... “¡Hola, Roma!”. ¡Me encanta! Es lo que soñé toda la vida.</p><p><b>—¿En su momento habías visto </b><i><b>Floricienta</b></i><b>, </b><i><b>Rebelde Way</b></i><b>, </b><i><b>Casi Ángeles</b></i><b>?</b></p><p>—Sí. Lo de Cris Morena está en todos lados: desde chica me sé las canciones de <i>Casi Ángeles</i>, y capaz que no había visto tanto. Cuando empecé con <i>Margarita </i>me puse a ver <i>Floricienta </i>más en profundidad, porque sabía que mi personaje iba por ese lado: “Bueno, a ver quién soy”. Empecé a investigar mucho más de lo que sabía. Porque <b>tengo una responsabilidad</b>.</p><p><b>—¿Pesa esa responsabilidad?</b></p><p>—Un poco. Pero soy una afortunada por haber podido estudiar lo que estoy haciendo hoy en día. Y al estudiarlo <b>sé que estoy capacitada</b>. Todavía me falta un montón, pero si Cris y todo su equipo me eligieron, es por algo. Y yo lo hago con todo el respeto y el amor del mundo. <b>Quiero vivir de esto para toda la vida</b>. Es lo que amo.</p><p><b>—¿Cómo es el vínculo con Cris?</b></p><p>—¡Ay, la amo! Cuando sea grande, quiero ser ella. Nos llevamos muy bien. Después de cada cosa que tenemos, <b>me manda un mensaje: “Morita, ¿cómo te sentiste? Si necesitás algo, avísame. Todo se puede resolver”</b>. O cuando la veo: “¿Cómo te fue?”. Como que <b>ella es la mamá de todos</b>. A todos nos cuida muchísimo. Estuvo todos los días de rodaje: estábamos en un país diferente, sin nuestra familia, en un hotel, cada uno en su habitación, solos. Y ella hizo que eso sea una casa para nosotros. Salimos como una familia también gracias a ella.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NFAR2NIAMJBW7CKFBGL3K7NPLE.jpg?auth=c28fff7b14ffafc33df03157cc9178bb1c5f67fe3e8bea5e9c8f63765611b0bb&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Mora Bianchi: "En mi habitación cantaba canciones de La bella y la bestia. Andá a saber... Y después, de más grande, empecé a tomar clases. Hoy me siento más segura en la actuación, pero seguiré cantando toda mi vida" (Diego Barbatto)" height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Dónde se rodó?</b></p><p>—En Uruguay. Empezamos a grabar en agosto del año pasado y terminamos a fines de noviembre. Todos esos meses, allá.</p><p><b>—</b><i><b>Margarita </b></i><b>es una gran apuesta de Cris: ustedes se prepararon durante un año cuando este proyecto todavía no tenía pantalla.</b></p><p>—Sí, es una apuesta enorme para ella. Es su vuelta. Esto es 100% de ella y de su equipo. Y nosotros somos responsables. Y estamos cumpliendo un sueño, está buenísimo. Este es su proyecto y va a salir increíble.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con cantar? ¿Siempre te gustó?</b></p><p>—Sí, sí. Actúo desde que soy chiquita; cantar, quizás lo estudié un poco menos. En mi habitación cantaba canciones de <i>La bella y la bestia</i>. Andá a saber... Y después, de más grande, empecé a tomar clases. Hoy me siento más segura en la actuación, pero seguiré cantando toda mi vida porque la música es algo fundamental.</p><p><b>—Contame un poquito de vos. ¿Cómo fue tu infancia? ¿Cómo es tu casa?</b></p><p>—Tengo mi madre, mi padre, un hermano más grande, y mi perra, <i>Wendy</i>. Y ahora una integrante nueva, otra perra: <i>Ada</i>. Somos una familia muy normal, clase media, perfil bajo. Que todo esto la revolucionó por completo. Mi hermano es profesor de Educación Física, que es más la parte de mi papá. Y yo soy más de la parte de mi mamá, que también actuó. Ella me inculcó un poco eso.</p><p><b>—¿Estás noviando?</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Propuestas? ¿Ganas?</b></p><p>—Y... sí. Propuestas, sí. De tomar café. Yo espero tomar un café; empecemos por ahí.</p><p><b>—¿Pero andás con ganas de ponerte de novia o tenés todo puesto en lo laboral y en disfrutar este momento?</b></p><p>—<b>Soy enamoradiza</b>, soy del mundo romántico. Y soy un cuento también. O sea, necesito casarme, quiero casarme, tener hijos, el vestido blanco con mi esposo. Voy en busca de eso. Así que bueno... ojo. Quiero ser como mi mamá y mi papá, que hoy en día están juntos. Y desde hace 35 o 36 años. Y son felices con sus hijos. Yo quiero eso. Re <i>Susanita</i>.</p><p><b>—¿Cómo se tiene que acercar a alguien que quiere conquistar a Mora? ¿Cuál es la manera?</b></p><p>—Hacerme reír mucho. Soy muy risueña. Y debe ser <i>peliculero</i>, ¿viste? Romántico. Quiero las flores. Quiero...</p><p><b>—Drama.</b></p><p>—¡Sí! Re, re. Yo quiero el cuentito.</p><p><b>—Traeme mariachis y un pasacalles a la puerta de casa.</b></p><p>—Si. Totalmente. ¡Todo!</p><p><b>—Está muy bien. Mora, si me permitís, voy a jugar con vos.</b></p><p>—¡Dale!</p><p><b>—Te voy a dar algunas frases y vos me vas a responder “Mucho”, “Poquito”, o “Nada”, por supuesto en honor a la canción de la serie.</b></p><p>—Bien.</p><p><b>—”Soy ordenada”.</b></p><p>—Poquito. Sí, sí, me cuesta un poco.</p><p><b>—¿Quién te ayuda en tu casa?</b></p><p>—Mi mamá. “¡Mora, ordená la pieza!”. Y yo: “Ay, es mi pieza...”, ¿viste? Claro, entiendo que la gente pasa y está la ropa ahí, tirada. Pero sí, poquito.</p><p><b>—”Soy enamoradiza”.</b></p><p>—¡Oh! Mucho, mucho. ¿Hay otra opción más? O sea: ¿mucho, mucho, mucho, mucho, mucho... mucho? Bueno, lo siguiente.</p><p><b>—¿Sufriste alguna vez por amor?</b></p><p>—Sí, sí. He sufrido. Sufrí de chica. Viste, el primer amor. Y sí, después sí he sufrido. Pero por suerte tengo un vínculo muy hermoso con mis exparejas, muy muy amoroso.</p><p><b>—Ahora, con </b><i><b>Margarita</b></i><b>, volvieron desesperados.</b></p><p>—Sí. ¡Olvidate! Los tengo acá...</p><p><b>—”Soy buena actriz”.</b></p><p>—Vamos a decir poquito, porque siempre hay mucho más para aprender.</p><p><b>—”Me importa la estética”.</b></p><p>—Poquito. Por suerte.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D7DG56S4XFBHXKLHQICP3G7O24.jpg?auth=00b5431e4af7437e63dae241c49cafd312f639afcc8db7ea13a467ad9db30712&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Mora Bianchi interpreta a Margarita, en la nueva tira de Cris Morena, que se estrenará este lunes en Telefé (Diego Barbatto)" height="1280" width="1920"/><p><b>—”Yo participaría en un reality”.</b></p><p>—No. Nada. No, no, no. No me gusta nada la competencia. Estuve y la pasé mal.</p><p><b>—¿Dónde estuviste?</b></p><p>—En un programa de canto de Marcelo Tinelli. En <i>Genios de la Argentina</i>. Bueno, no, no lo busquen. Lo voy a borrar de todos lados ese video. No lo quiero ver más.</p><p><b>—”Me importa lo que opinan de mí en redes sociales”.</b></p><p>—Te soy sincera: no leo. Es un extremo, también: no leo lo que me pone mi madre. Estoy muy segura de mí misma, de dónde estoy y qué lugar ocupo.</p><p><b>—Vamos con nada.</b></p><p>—Poquito. Porque tampoco me voy a... Vamos con poquito.</p><p><b>—”Consumo chimentos”.</b></p><p>—Nada, poquito.</p><p><b>—”Mi sueño es llegar a Hollywood”.</b></p><p>—Mucho. Sí, re. Quiero ir a los Oscar. Cualquier actor o artista quisiera hacer eso.</p><p><b>—”Soy cholula”.</b></p><p>—Ay, no sé. La otra vez me saqué una foto con Abel Pintos y fue algo muy top. Así que vamos a poner un poquito.</p><p><b>—Si te dejo elegir a cualquiera, ¿con quién te gustaría sacarte hoy?</b></p><p>—Chano, de Tan Biónica. Lo amo.</p><p><b>—¿Y de afuera?</b></p><p>—Jennifer Lawrence. La amo.</p><p><b>—”Yo uso filtro para fotos”.</b></p><p>—No, nada. En mi casa, con las ojeras: así te quiero ver.</p><p><b>—”Me gusta más María Becerra que Emilia”.</b></p><p>—Poquito. Me gustan mucho las dos, por igual.</p><p><b>—”Me angustiaría si me inventaran un romance”.</b></p><p>—Poquito. Es medio divertido también. No sé. Ahora te lo digo. En unos años... ¡Después te digo!</p><p><b>—También tenía la de: “Me gusta Lali”.</b></p><p>—También: lo que esté por encima de mucho, muchísimo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P2NRDVUG4VAH7AAILRJTR6CIZA.jpg?auth=94c607dd5095b00f5d1cf57fbebbc9eedf6e9dac13df783dc59c30b2e370d887&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Mora contó cómo es su relación con las redes sociales y si lee lo que dicen de ella: "Es un extremo, también: no leo lo que me pone mi madre. Estoy muy segura de mí misma, de dónde estoy y qué lugar ocupo" (Diego Barbatto)" height="1280" width="1920"/><p><b>—Hablemos un poquito de los personajes de </b><i><b>Margarita</b></i><b>. Uno de los chicos, uno de los protagonistas, es no binario. Y está buenísimo poder incorporar esto en una serie masiva, en Telefé.</b></p><p>—Sí. Es una muy buena decisión y un buen camino. Me parece buenísimo para concientizar, y que todo cada vez sea más normal y más lindo para todos. Que cada uno pueda estar tranquilo caminando por la calle, y viendo una serie.</p><p><b>—También hay un personaje que está dentro del espectro autista.</b></p><p>—Sí. Y me parece espectacular que no sea un tema. Está <i>Merlín </i>(Ramiro Spangenberg ) y está <i>Rey </i>(Mateo Belmonte), y no hay nada más que contar, ¿viste? No hay que decir: “Ah, porque él es...”. No. Es uno más.</p><p><b>—El tratamiento es genial: sucede, y punto. No hay nada.</b></p><p>—Como debería ser en la vida.</p><p><b>—Pero me parece interesante destacarlo porque no pasa a menudo en otras ficciones.</b></p><p>—Totalmente.</p><p><b>—Mora, ¿cómo la estás pasando con todo esto?</b></p><p>—Estoy chocha. Soy una chica que está cumpliendo sueños. <b>No vengo a sacarle el lugar a nadie</b>. No vengo a hacerle el mal a nadie. Estoy acá, como cualquiera quisiera estar. Y lo estoy haciendo por ellos, ¿viste? Estoy como mostrándoles: “Chicos, me saqué una foto con Abel Pintos, la voy a poner en un cuadro”; “Chicos, aparezco en la portada de Telefé”. Quiero que me sientan ahí: una vez fui uno de ellos, y soy uno de ellos. Voy a mi casa todos los días en micro o me llevan mis padres. Tengo esa suerte. Soy una más.</p><p><b>—Y cuando te vas a dormir a la noche y apoyás la cabeza en la almohada, ¿qué pensás?</b></p><p>—Agradezco poder tener este lugar que tanto soñé. Y rezo. Y después pido que al otro día, sea un buen día.</p><p><b>—¿En tu casa siempre estuvo el vínculo con Dios?</b></p><p>—Sí, sí. Fui a un colegio católico en La Plata. Y con mis papás siempre nos aferramos mucho. También a la Ley de Atracción. Entonces, es mucho pedir y agradecer que todo llega.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2NVV3G7DYFH3BN57XGOW373PMQ.jpg?auth=b882defb40f682bc33ccb14da02e619ba5b9fbddac1c673be57562dab2668836&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Mora Bianchi: "Soy enamoradiza, soy del mundo romántico. Y soy un cuento también" (Diego Barbatto)" height="1280" width="1920"/><p><b>—Contame sobre la Ley de Atracción.</b></p><p>—La amo. Mi mamá la sabe explicar mejor que nadie. Ella <b>pone papelitos en su mesita de luz, con velas. Escribió: “Mora en una serie de Cris Morena, protagonizándola”</b>. Y ahí la tenés… Todos los días te levantás y te acostás diciendo eso. Y creyéndotela. Así mi mamá ha conseguido millones de cosas para mí y para mi hermano.</p><p><b>—¿Cómo que?</b></p><p>—Como cuando arranqué en el mundo de la televisión en 2019, cantando en la apertura de <i>ShowMatch</i>. En ese momento mi mamá recién lo empezaba a hacer. Escribió en un papel, y tenía que poner una manzana en un Tupper, cortada, dejarla una noche y pedirle a los ángeles no sé qué... Yo había hecho casting. “Pedí para que quedés en esta apertura”, me dice. “¡Buenísimo, mami!”. A la noche voy, me como la manzana. “¡Cómo te vas a comer la manzana! La Ley de Atracción y no sé qué...”, me dice. Y después, quedé.</p><p><b>—Mamá, no era tan importante lo de la manzana...</b></p><p>—Acá estoy.</p><p><b>—¿Se puede venir una segunda temporada de </b><i><b>Margarita</b></i><b>?</b></p><p>—¡Yo espero que sí! Vayamos con la Ley de Atracción.</p><p><b>—Mamá ya escribió el papel...</b></p><p>—Y está con la vela. ¡Te lo pido por favor!</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZZBNCFOUUREM5NSWOBFD3FYOBM.jpg?auth=5a7c38f660e32843186ec8e979a797dc69667b79d6cd3187d99efcc70fc181db&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Valeria Lynch, las veces que la quisieron “voltear” y la crítica a la nueva generación de artistas: “Soy la precursora del autotune”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/09/15/valeria-lynch-las-veces-que-la-quisieron-voltear-y-la-critica-a-la-nueva-generacion-de-artistas-soy-la-precursora-del-autotune/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/09/15/valeria-lynch-las-veces-que-la-quisieron-voltear-y-la-critica-a-la-nueva-generacion-de-artistas-soy-la-precursora-del-autotune/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La cantante, compositora y actriz habla de su relación con Mariano Martínez, de sexo, de compañía, del trasfondo de su canción "Qué poco saben de mí", de resiliencia, de las "cosas dolorosas" y del talento de la nueva camada de artistas. A los 72 años, se prepara para brindar dos shows en el Gran Rex, de los que dice que no es una despedida]]></description><pubDate>Sun, 15 Sep 2024 03:30:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“No soy tan mala... Al final, soy buena. Pero <b>a veces, ser bueno es aburrido</b>”, dice <b>Valeria Lynch</b>, pícara. Su reflexión llega sobre el final de este encuentro con <b>Infobae</b>. La cantante, que desde hace años ocupa un lugar de privilegio en el imaginario (y el cariño) colectivo, prepara sus <b>dos shows en el Teatro Gran Rex, para el 8 y 9 de noviembre</b>.</p><p>“Tendré un repertorio con todos los temas que ya conocemos. Además habrá otros que no hago hace mucho, y que la gente me los pide. Y estarán los nuevos. Tengo una cantidad de temas... ¡Vayan con tiempo!”, ilusiona la cantante de <i>Qué ganas de no verte nunca más</i>,<i> Piensa en mí </i>y<i> Me das cada día más</i>, entre otros clásicos populares.</p><p>Pero antes Valeria habla de todo. Del amor creciente con el músico <b>Mariano Martínez</b>. De sus costumbres juntos, de lo que aprendió a su lado. De sexo y series. También de las “cosas dolorosas” que dijeron sobre ella: de las cicatrices incipientes (leáse <b>Patricia Sosa</b>), de las heridas que todavía no sanan (interprétese, <b>Tais Bornes</b>).</p><p>Además, acercará su mirada sobre la nueva generación de artistas, aquella que surgió en tiempos de plataformas y redes sociales: <b>“Yo fui la precursora del autotune, en los 80″</b>, advierte Valeria Lynch. Y así como es un placer escucharla cantar, es imperdible escucharla decir.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7BBYVXY535AA7PYDMWSTQNLAOM.jpg?auth=5504bfc236152e398c9de299ee650153d28ed100e2c941ab72a02e181d11cc45&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Valeria Lynch prepara dos shows en el Teatro Gran Rex los días 8 y 9 de noviembre" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Por qué, con los shows del Gran Rex, andan diciendo esto de la despedida?</b></p><p>—Bueno... yo no le diría despedida. Pero ¿quién sabe qué puede pasar después? El Rex es mi segunda casa, ya son tantos que miro para atrás y digo: <b>“¿Y si es la última vez?”. Me dan ganitas a veces</b>, pero no... ¿Quién lo sabe eso?</p><p><b>—Quiero saber con qué tema vas a abrir el recital.</b></p><p>—No te puedo contar.</p><p><b>—Por favor...</b></p><p>—No puedo. ¿Sabes por qué? Tengo a <b>Aníbal Pachano</b> y <b>Ana Sanz </b>en la puesta (en escena). Son mis amigos de toda la vida, pero además trabajé mucho con ellos: son tan exquisitos en todo lo que proponen.</p><p><b>—¿Vas a invitar a alguien al Rex?</b></p><p>—No. Iba a invitar, pero Aníbal y Ana me dijeron: <b>“La gente te quiere escuchar a vos”</b>. Así que esta vez, tengo que trabajar un montonazo.</p><p><b>—¿Las ganas están como siempre?</b></p><p>—Sí. Si no encaro un proyecto con pasión, no me sirve a mí. Y no le serviría a la gente. Ha pasado mucho tiempo. ¡Ay, Dios mío, cuántas cosas hice! Pero la pasión sigue intacta.</p><p><b>—Te veo con Mariano, y veo fuego y pasión en esa pareja. ¿Es así?</b></p><p>—Sí. Hay fuego, hay pasión. Pero además hay admiración, respeto. Amor genuino. Y tenemos una conexión musical muy fuerte. Él estuvo con la producción de (la canción) <i>Qué poco saben de mí</i>. La subí a las plataformas digitales para ver qué pasaba con la gente y <b>se posicionó entre las diez canciones más escuchadas de toda mi historia musical</b>. Es impactante.</p><p><b>—En ese tema cantás: “Soy la que tuvo que escuchar por la espalda palabras crueles, tan equivocadas”. ¿Tuviste que escuchar mucho que hablaran por detrás?</b></p><p>—No mucho, pero <b>cosas dolorosas</b>, que vos decís: “¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué no me lo dicen acá?”. Esta canción tiene que ver con la resiliencia. La escribimos con Mariano y Adrián Álvarez: entre los tres fuimos modelando frases.</p><p><b>—Hablando de la resiliencia: “Y me caí, me levanté más de una vez; siempre volví a estar de pie”.</b></p><p>—Siempre. Siempre veo el vaso medio lleno. A partir de eso, ya tengo un mundo por delante para levantarme.</p><p><b>—Sos una mujer súper pública. Te conocemos desde hace...</b></p><p>—(Interrumpe) Mucho.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T2OFM5VZGVDAVB6PKHXBO4EZFI.jpg?auth=f30fdba728313cf9f8b014d342ec3b3c1ee4e08fff79de2fc78ad3d37c1aff2e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Valeria Lynch destaca la admiración y el respeto mutuo en su relación con Mariano Martínez (RS Fotos)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Sos nuestra. Pero con este </b><i><b>Qué poco saben de mí</b></i><b>, ¿creés que hay una imagen tuya que es distinta a la mujer que después cierra la puerta en su casa?</b></p><p>—En realidad, esta canción no tiene que ver con la gente. <b>Tiene que ver con cierta gente</b>. ¿Entendés lo que quiero decir? No se la canto al público. Se la canto a los que de verdad saben poco de mí. Y que <b>no saben que a mí, no me voltea nada. Nada</b>.</p><p><b>—¿Te quisieron voltear?</b></p><p>—Muchas veces. Sin fundamento, sin ganas, por algo que a lo mejor no tiene que ver con una convicción: tiene que ver con que estás manejada por alguien, manipulada. Eso duele.</p><p><b>—¿Tiene algo que ver con todo lo que pasó con Patricia Sosa?</b></p><p>—Tiene que ver con un montón de cosas. Lo que yo hago es cerrar. Cuando cierro, cierro para siempre. También escuché que decían de mí (por Patricia Sosa): “Y... a lo mejor la desbloqueo”. <b>A mí no me bloquea ni me desbloquea nadie</b>. Yo sola sigo adelante, a pesar de todo. Soy como me ven: genuina, auténtica; no tengo poses. Me gusta brillar arriba del escenario. Y cuando bajo, soy exactamente igual a cualquiera. Me pasan las mismas cosas, buenas y malas.</p><p><b>—¿Te dolió cuando habló de Tais?</b></p><p>—No sé de que habló. Pero no tengo muchas ganas de hablar de eso.</p><p><b>—¿De Patricia o de Tais?</b></p><p>—No, no. De Patricia. Para mí, quedó atrás. De verdad.</p><p><b>—Queda claro: </b><i><b>Qué poco saben de mí</b></i><b> tiene que ver con situaciones y personas puntuales, no con el público. Y pasaste por momentos dolorosos, como una separación con hijos de por medio.</b></p><p>—Es así. Pero yo tengo espalda para bancármelo. Y sigo adelante. Es que no pueden: “Los que creyeron que mi luz se apagaba, qué poco saben de mí”. Así que besito. Y gracias por estar.</p><p><b>—¿Cómo está todo con Tais?</b></p><p>—Más o menos, porque <b>no estamos</b>. Ya está. Es una señorita. Es una chica que se fue a vivir con su papá (<b>Cau Bornes</b>, su exmarido). Así que está buenísimo, está bien.</p><p><b>—¿Pero vos la seguís sintiendo como una hija?</b></p><p>—Yo la quiero mucho. Sí, sí. Siempre la quise. Y la quiero.</p><p><b>—Sé que es un vínculo muy fuerte para vos. Y se dijeron cosas feas.</b></p><p>—Sí, sí. Feas, feas. Y no ciertas, no reales, no verdaderas.</p><p><b>—Se llegó a decir que Tais se llevaba mal con Mariano, y que por eso vos le habías pedido que se fuera.</b></p><p>—No. Ella se fue, eligió. Se fue con su papá.</p><p><b>—¿Vos no le echaste?</b></p><p>—No. <b>Nunca lo hubiera hecho</b>. Todavía tengo en mi casa ropa de ella. Para mí ya es una etapa finiquitada y terminada. Pero <b>lo que sí te puedo decir es que yo la quiero</b>.</p><p><b>—Ahí sí estás abierta para un reencuentro.</b></p><p>—Sí. Siempre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KDYKMNRWTFCVPMFU5DST32GY44.jpg?auth=45f9c278c93464c29c4586e835451b11f5ca9e301ef700627ef4a1ae66e23100&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Valeria Lynch sobre Mariano Martinez :"Vino a cubrir un lugar que necesitaba: un compañero" (RS fotos)
" height="1280" width="1920"/><p><b>—Te decía que con Mariano me dan pareja apasionada, me dan fuego.</b></p><p>—Me encanta eso.</p><p><b>—¿Hay mucho chape en tu casa?</b></p><p>—Obvio. En mi casa y en todos lados.</p><p><b>—¿De los dos, quién es el que más busca?</b></p><p>—Yo. Soy más de estar encima, de decir “te quiero” a cada rato, de acordarme de la fecha. ¿Viste que los hombres no son tan del detalle? Por lo menos el mío. El que yo tengo es divino, es lo más. <b>Vino a cubrir un lugar que necesitaba: un compañero</b>, una persona que me admira, que me ayuda, que me contiene.</p><p><b>—Y que también, es un par.</b></p><p>—Tal cual: es un par en todo.</p><p><b>—No tenés que armarlo vos.</b></p><p>—No. Y <b>nos admiramos mutuamente</b>. Él no es tan rockero y yo no soy tan baladista, entonces nos fusionamos musicalmente de una manera increíble.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo llevan juntos?</b></p><p>—Cinco años.</p><p><b>—¿Están compartiendo dormitorio?</b></p><p>—Claro.</p><p><b>—Porque en alguna época vos dijiste: “Taza, taza, cada uno a su dormitorio”.</b></p><p>—Bueno, era otra situación. A veces uno depende mucho de... Pero me encanta compartir dormitorio. Y dormir cucharita: es una cosa de posesión, pero además es de acurrucarse y de que te contengan.</p><p><b>—Es incómodo, Valeria...</b></p><p>—Es incómodo después de un rato. Y das un codazo así, y se da vuelta. Pero me encanta. Yo siempre decía: “¡Ay, no! ¡Por favor! Lejos, lejos”. Tiene que ver con lo que a uno le pasa interiormente, porque cuando estás enamorada... Y sí, estamos muy bien.</p><p><b>—Y me decías que sos </b><i><b>buscona</b></i><b>.</b></p><p>—Soy buscona, pero no necesariamente hablo de sexo.</p><p><b>—Yo sí.</b></p><p>—Hablo de todo. Siempre estoy: “Mi amor, un besito”. O todos los meses me acuerdo de la fecha: “¡Ay, felicitaciones!”. Bueno, soy así.</p><p><b>—Valeria te llega con el conjuntito nuevo de ropa interior, dispuesta a ser...</b></p><p>—Yo soy de pijama. Pero pijama lindo. Y soy muy nocturna; él no tanto. Generalmente se duerme antes que yo, y me quedo ahí, viendo mi serie favorita. Igual, a la mañana siguiente me levanto temprano.</p><p><b>—¿Tu horario para el amor es la mañana?</b></p><p>—No. La noche.</p><p><b>—¿Cómo calificarías tus capacidades amatorias?</b></p><p>—(Canta un fragmento del tema “Como una loba”)</p><p><b>—¿Te casarías?</b></p><p>—No. Estoy muy bien así. Ya está. <b>Ya pasé esa instancia, y muy bien no me fue... </b>Igual, creo que no hace falta. Estamos muy bien, disfrutamos mucho del momento. Y estoy agradecida porque <b>él me mostró otro lado de la vida</b>.</p><p><b>—¿Qué te mostró?</b></p><p>—A saber disfrutar y pasarlo bien. Porque yo soy bastante más grande que él, y sin embargo, me dijo: “Lo importante es lo que hay acá”.</p><p><b>—¿Soltaste fácil el tema de la diferencia de edad?</b></p><p>—No.<b> Al principio me costó</b>. Pero ahora parece más viejito que yo, que parezco más joven. ¿Cómo puede ser? Es un chico grande, un tipo grande. Le duele todo: le duele acá, le duele allá. Pero de verdad que la pasó muy bien. Estoy muy feliz con él.</p><p><b>—¿En ningún momento te agarra la necesidad de decirle: “Andate un poquito...”?</b></p><p>—Hay veces que <b>hacemos eso por decisión propia</b>. Y nos hace rebien porque nos potencia. Pero una semana, diez días como mucho; (más) no aguantamos ninguno de los dos. Estábamos en Uruguay y me tuve que volver antes, y me hizo todo un drama porque me iba para Buenos Aires: “¿Por qué?”; “Pero Mariano, nos vemos en diez días...”. Entonces me llamaba: “Te fuiste. Estoy solo”. Pasaba eso.</p><p><b>—Te llevo a la música. ¿Harías una colaboración con algún músico de la nueva generación?</b></p><p>—Con <b>Catriel</b>. Me encanta cómo canta y qué músico es. El otro día subió una historia cantando <i>Me das cada día más</i> o<i> La extraña dama</i>, y me llamó la atención. También lo vi cantando un tema de Spinetta. “¡Apa! Es muy buen cantante”, pensé. Así que me encantaría.</p><p><b>—Tini hace muy poquito grabó con Coldplay.</b></p><p>—Sí, me encanta. Pensar que <b>cantó conmigo en el Rex cuando recién salía de hacer </b><i><b>Violetta</b></i>. Era chiquita; ahora es una mujer, es hermosa. Me gusta mucho ella, y lo que está haciendo. <b>María</b> (<b>Becerra</b>) fue alumna mía, cuando era chiquita, de mi escuela. María canta hermoso. Me encanta que haya una música que se identifica con la juventud. Por ahí <b>hay cosas que no las comprendo: yo no usaría tanto autotune</b>. Muchos de ellos usan autotune todo el tiempo, y cantan fenómeno. Yo le daría más importancia a lo artistas que son, para que perduren, porque lo del autotune es una moda. Pero no me parece mal. Yo usé autotune.</p><p><b>—¿Con qué?</b></p><p>—<b>Fui la precursora del autotune </b>con una canción que se llamaba <i>Robot programado</i>, en los 80. Fijate si conozco del autotune... Pero lo usé porque era un efecto, ¿entendés?</p><p><b>—No era una necesidad.</b></p><p>—No. Entonces, lo que yo digo es que hay muchos de ellos que son recontra talentosos. Muy. No tienen necesidad de usar el autotune. Muchos pueden solos. Me gustaría que muestren de verdad las condiciones que tienen.</p><p><b>—Te propongo un juego. Un test: un medidor de maldad para distintas situaciones que te voy a ir planteando.</b></p><p>—A ver...</p><p><b>—Te piden un caramelo, metés la mano en el bolsillo y te das cuenta de que tenés uno solo. ¿Se lo das o decís: “No tengo nada”?</b></p><p>—Depende de qué caramelo sea. Y de si yo tengo ganas de comer. Si tengo ganas de comer el caramelo, perdió. “No tengo”, le digo.</p><p><b>—O sea, el medidor queda por la mitad. Otra situación: nos sacamos una selfie, llegás a tu casa y ves que vos estás fantástica, pero yo estoy sonadísima...</b></p><p>—¿Qué hago? La publico igual. Cuando saco una selfie me miro yo, no miro a los demás. Y digo: “¡Dale, está buenísima!”. Por ahí Mariano me dice: “Pero yo salí horrible”. “¡No, mi amor! Estás bárbaro”. ¿Pero eso qué tiene que ver con la maldad? No es malo.</p><p><b>—Te llaman por teléfono para venderte algo: “Buenas, le quiero ofrecer el seguro de no sé qué...”. ¿Cortás a mitad de la explicación o esperás hasta el final?</b></p><p>—Corto.</p><p><b>—El medidor de la maldad se va inclinando hacia un lado...</b></p><p>—¡Pero no es maldad! A lo mejor me están queriendo hacer una estafa.</p><p><b>—Estás mirando la tele, suena el celular: te llama un familiar, una amiga, una de esas personas que no paran de hablar.</b></p><p>—Si es alguien de confianza le digo: “Mirá, estoy viendo algo importante. En un ratito te llamo”. Después no llamo, pero no importa. Si me vuelve a llamar lo atiendo con cordialidad, obvio.</p><p><b>—Subís al ascensor y escuchás que se abre la puerta de calle: viene alguien. ¿Esperás o cerrás la puerta?</b></p><p>—Cierro y me voy.</p><p><b>—Una amiga te pide que la acompañes a probarse un vestido. Se lo prueba, pero no la favorece.</b></p><p>—Si veo que no le favorece, se lo digo. Con tacto, pero se lo digo. Sí. No soy tan mala... Al final, soy buena. Pero a veces, ser bueno es aburrido.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7DDI3FO4FVE2JNQIQXFTSFIEQU.jpg?auth=cff42bd250a2ca81ea049d16e64dbb4c2535ee432b0acc9982b8c7cd2ca4b7ee&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Hello Kitty no es un gato: la verdad detrás del famoso personaje animado]]></title><link>https://www.infobae.com/entretenimiento/2024/09/08/hello-kitty-no-es-un-gato-la-verdad-detras-de-la-figura-cultural-y-algunos-otros-personajes/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/entretenimiento/2024/09/08/hello-kitty-no-es-un-gato-la-verdad-detras-de-la-figura-cultural-y-algunos-otros-personajes/</guid><dc:creator><![CDATA[Sol de María]]></dc:creator><description><![CDATA[Una antropóloga desentrañó este misterio que Sanrio corroboró, sorprendiendo al mundo]]></description><pubDate>Sun, 08 Sep 2024 23:51:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ORU6REPHHUUY622PZ7POKM6SFQ.jpg?auth=9d7c62f05d63f8c2d78665a56c835eea4a4baffb0c2bfcd66504a57b14e85911&smart=true&width=4680&height=3165" alt="Christine R. Yano fue una de las primeras en explicar que Hello Kitty, contrariamente a la creencia popular, no es un gato (REUTERS)" height="3165" width="4680"/><p>En un mundo donde los <b>personajes animados</b> se han convertido en íconos culturales, <a href="https://www.infobae.com/wapo/2024/07/22/hello-kitty-no-es-un-gato-los-fans-no-se-lo-creen/" target="_blank"><b>Hello Kitty</b></a> ha mantenido su lugar como una de las figuras más queridas y reconocidas globalmente. Sin embargo, lo que muchos fans no saben es que esta adorable figura, a menudo confundida con un gato, <b>no es lo que parece. </b>En 2014, una revelación sorprendió a los seguidores de este personaje: <a href="https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2019/03/06/hello-kitty-warner-bros-lleva-a-hollywood-a-un-personaje-muy-querido/" target="_blank"><b>Hello Kitty</b></a><b> no es un gato, sino una niña. </b>Esta noticia, que inicialmente fue desconcertante, desató una ola de asombro y debate entre quienes habían crecido pensando lo contrario.</p><p><b>Christine R. Yano</b>, profesora de antropología y autora del libro <i>Pink Globalization: Hello Kitty’s Trek Across the Pacific</i>, fue una de las primeras en compartir este dato curioso. Según Yano, Hello Kitty es una niña pequeña, nacida en los suburbios de Londres, que camina y se comporta como un ser humano, aunque tiene las características faciales de un felino. <b>Sanrio</b>, la empresa detrás de Hello Kitty, <b>confirmó esta afirmación</b>, añadiendo que el personaje tiene una familia, una mejor amiga y un gato como mascota, pero ella misma no es un felino.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C7NBLBDPNVEV7L4K4Y2NHBTLZE.jpg?auth=6a6e400007bcc8b193a3924bccb60990f36c55b36e4fab32c5ba66a1db81624a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Sanrio confirmó que Hello Kitty es una niña de Londres y no un felino, lo cual sorprendió a sus seguidores" height="1080" width="1920"/><h2>Historia y características de Hello Kitty</h2><p>Hello Kitty, cuyo nombre real es <b>Kitty White</b>, hizo su debut en 1974 en Japón, creada por <b>Yuko Shimizu</b> y lanzada por la empresa <b>Sanrio</b>. Su primera aparición fue en un monedero para niños, y rápidamente capturó la imaginación del público japonés, antes de expandirse globalmente. Con el paso de los años, Hello Kitty se convirtió en un fenómeno cultural, apareciendo en una vasta gama de productos, desde útiles escolares hasta ropa y accesorios de lujo.</p><p>A lo largo de los años, Sanrio ha revelado detalles fascinantes sobre este personaje que han contribuido a su encanto y misterio. Por ejemplo, Hello Kitty mide el equivalente a <b>cinco manzanas de alto y pesa tres manzanas</b>, un dato que, aunque peculiar, añade a la naturaleza única y caprichosa del personaje. Nació el <b>1 de noviembre</b>, lo que la convierte en <b>Escorpio</b> según el zodiaco. Además, Hello Kitty <b>sueña con ser pianista o poeta</b>, lo que refuerza su imagen como una figura dulce y artística.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KUKNYFRHSFG3PXCNNFCHGOAUPE.jpg?auth=46bd60a8e48a8c8c112ec73a27022535d5cfb83980d2fee4314c9d84cdbb15ab&smart=true&width=6000&height=4000" alt="Hello Kitty debutó en Japón en 1974 y rápidamente se convirtió en un fenómeno cultural global (REUTERS)" height="4000" width="6000"/><p>Desde su creación, Hello Kitty no solo ha sido un símbolo de la<b> cultura pop</b>, sino también una gigantesca fuente de ingresos para Sanrio. El personaje ha generado más de <b>USD</b> <b>80 mil millones</b> en ventas de productos en todo el mundo, y en 2023, las ventas anuales relacionadas con Hello Kitty superaron los <b>USD 5 mil millones</b>. Su influencia se extiende más allá de los productos físicos, abarcando programas de televisión, películas, y hasta canciones, como la <b>controversial </b>“Hello Kitty” de Avril Lavigne.</p><p>El éxito de Hello Kitty se atribuye en parte a su mensaje central de <b>amistad, bondad e inclusión</b>, valores que han resonado en diversas culturas y edades. Su diseño minimalista, caracterizado por la <b>ausencia de una boca</b>, permite que las personas proyecten sus propias emociones en ella, lo que ha contribuido a su popularidad. Este “lienzo en blanco” emocional, como lo describe Christine R. Yano, permite a Hello Kitty ser adaptable a diferentes contextos y culturas, lo que <b>ha facilitado su aceptación global.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QQUFILV2CXGSMG2ZLTWW2B63LI.jpg?auth=aeb2aaa028dd929c284e5ed06432ea8208530079973efd1cf00635615984a134&smart=true&width=5704&height=3939" alt="Los valores de amistad e inclusión de Hello Kitty han resonado con personas de diversas culturas y edades (REUTERS)" height="3939" width="5704"/><h2>Otros personajes de dibujos animados que no son lo que parecen</h2><p>El mundo de los <b>dibujos animados</b> está lleno de personajes que, a primera vista, parecen fáciles de entender, pero en realidad esconden sorprendentes secretos sobre su verdadera naturaleza. Uno de los ejemplos más conocidos es <b>Goofy</b>, el popular personaje de <b>Disney</b> que durante décadas ha sido confundido con un perro. Sin embargo, según <b>Bill Farmer</b>, quien ha dado voz a Goofy durante años, el personaje no es un perro, sino un <b>canino</b>. Farmer explicó que Goofy pertenece a una especie ficticia llamada <b>Goofus canis</b>, lo que lo diferencia de <b>Pluto</b>, que es un perro “real” de la raza <b>bloodhound</b>. Esta distinción ha sorprendido a muchos fans, quienes siempre han asociado a Goofy con un perro debido a su apariencia y comportamiento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M55QAQFVVNFCTDNLRAQHWJOHQI.jpg?auth=674d500c4472923fd9f7b73e92e34b02016c3c3186395fe615a318f5c121305c&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Goofy, el famoso personaje de Disney, pertenece a la especie ficticia Goofus canis, no es un perro" height="1440" width="1920"/><p>Otro caso interesante es el de <b>Calamardo</b>, el vecino gruñón de <b>Bob Esponja</b> en la famosa serie de <b>Nickelodeon</b>. A pesar de lo que su nombre sugiere, Calamardo no es un calamar, sino un <b>pulpo</b>. Su creador, <b>Stephen Hillenburg</b>, eligió al pulpo como base para el diseño de Calamardo debido a su cabeza grande y bulbosa, que encajaba con la personalidad del personaje, quien se considera a sí mismo un intelectual. Sin embargo, para simplificar la animación, Calamardo<b> fue dibujado con solo seis extremidades en lugar de las ocho típicas de un pulpo.</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ORU6REPHHUUY622PZ7POKM6SFQ.jpg?auth=9d7c62f05d63f8c2d78665a56c835eea4a4baffb0c2bfcd66504a57b14e85911&amp;smart=true&amp;width=4680&amp;height=3165" type="image/jpeg" height="3165" width="4680"><media:description type="plain"><![CDATA[A person walks past a sculpture representation of the Hello Kitty figure that forms part of 'Cute', an exhibition exploring the idea of cuteness in contemporary culture, at Somerset House in London, Britain February 5, 2024. REUTERS/Toby Melville]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">TOBY MELVILLE</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Gustavo Cordera: “No me gusta Milei, no quiero ser utilizado; la libertad no le pertenece a él ni a nadie”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/08/02/gustavo-cordera-no-me-gusta-milei-no-quiero-ser-utilizado-la-libertad-no-le-pertenece-a-el-ni-a-nadie/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/08/02/gustavo-cordera-no-me-gusta-milei-no-quiero-ser-utilizado-la-libertad-no-le-pertenece-a-el-ni-a-nadie/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[“Me he inmolado muchas veces, no tengo miedo a morir. Pero si tengo que morir, será por algo que siento y creo”, asegura el músico, que lanzó “De la cabeza al corazón”. En este mano a mano cuenta la relación que construyó con Maradona, los últimos mensajes que intercambiaron y cómo le impactó su muerte]]></description><pubDate>Fri, 02 Aug 2024 05:32:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuenta que cierto día, hace muy poco, compuso siete canciones en 25 minutos. Así, una atrás de la otra, fueron surgiendo “cantándolas, improvisándolas. Y son hermosas. Me brota la música”. <b>Gustavo Cordera</b> asegura que nunca dejará de hacer temas, de producir arte. Lo que podría cambiar en un tiempo -vaya uno a saber cuándo- es el modo: “¿Sabés qué voy a hacer? Voy a agarrar una guitarra y me voy a poner en una plaza, sin estructura, sin nada, a tocar y a cantar con amigos”.</p><p>No obstante, estos días son muy distintos a esa imagen cargada de bohemia. Cordera -que al culminar este invierno cumplirá 63 años- presenta su último disco, que lo llevará de gira por todo el Interior primero, por Uruguay, por Centroamérica después, por Europa más adelante. En <i>De la cabeza al corazón</i>, el músico fusiona nuevos temas con reversiones de varias canciones que cantaba en la <b>Bersuit Vergarabat</b>. Al fin, la síntesis de un pasado que se niega a soltarlo -por más que lo intente-, de <b>un presente que -como deja entrever- lo encuentra ensimismado, de un futuro que siempre será una incógnita.</b></p><p>Cordera traerá sus canciones al estudio de <b>Infobae</b>: acompañado por el músico <b>Marcelo Predacino</b>, compartirá algunas. Y también traerá su mirada sobre los desafortunados dichos en aquella charla con estudiantes de periodismo. Y hablará de los últimos días de Maradona, en los que se sintió presente. De la profunda conexión que experimentó con un grillo moribundo. Y de la depresión, de los miedos, de la muerte. De la nueva generación “lavada” de músicos. <b>Y de Javier Milei.</b></p><p>“Hay ganas de Cordera -dice, al repasar la extensa gira que se avecina-. ¿Quieren Cordera? Tienen...”.</p><p><b>—Escribiste “Abrazo de gol” para Maradona.</b></p><p>—El día que falleció Diego, cuando me enteré de la noticia, escribí inmediatamente esta canción. Y cuando se la mostramos a Claudia, a Gianinna y a Dalma, ellas nos pidieron ser parte del video. Me imaginé a Diego diez minutos antes de morir, regalando estas palabras y esta música para nosotros. Yo supe de su muerte por la familia, por el hermano.</p><p><b>—¿Te avisaron? ¿Cómo fue eso?</b></p><p>—Lo que pasa es que <b>yo me estaba comunicando con Diego: le mandaba videos cuando estaba internado</b>, tirándole onda, hablando con él, boludeando, para que se sintiera acompañado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J5O3LLYHNJACPP6EYPT4RCE3PE.jpg?auth=345555202ffe869890794bce0856ac453694edf5b0ea21b81f28fe157e23e880&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Gustavo Cordera juntó a Marcelo Predacino presentó "De la cabeza al corazón" en Infobae (Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p><b>—¿De dónde venía ese vínculo entre ustedes?</b></p><p>—Vino con Giannina a un concierto de Bersuit. Y nos hicimos muy amigos porque yo lo enfrenté. Entra al camarín a saludar y me dice: “Quiero que vengas a mi programa (<i>La Noche del 10</i>) y no me podés decir que no”.<b> “¿Por qué no te voy a decir que no? ¿Quién te crees que sos? ¿Maradona?”</b>. Y se cagó de la risa. Ahí entablamos una amistad. Tuvimos muchos, muchos, muchos encuentros; en Colombia, en Venezuela. Siempre fue distinto, lo atraparon distintos personajes. Pero detrás de él siempre estaban esos ojos hermosos de una persona con un candor y un corazón enorme. Era muy difícil ser Diego, ser Maradona.</p><p><b>—Y esos últimos días, le mandabas videos.</b></p><p>—Sí. En el fondo, yo quería que se aliviara de una vez, porque cargarse esa vida que ya tenía... Ya no podía más con su cuerpo, no podía más con él, y yo <b>sentí como un alivio</b>.</p><p><b>—¿Vos creés que fue un alivio para Maradona?</b></p><p>—<b>Para él, sí</b>; para los demás, no sé. Nadie quería que Diego se vaya, pero hay veces que es necesario cambiar de estado, partir. Y <b>él no podía más... </b>Había mucha presión sobre él, también de todo el entorno. Una vida muy muy intensa, que terminó de esa manera. Esa canción es mi regalo a ese ser por todas las alegrías que nos dio.</p><p><b>—Nuestra última nota fue hace diez años. ¿Cómo titulás estos últimos diez años de tu vida?</b></p><p>—Por lejos, fueron los años más intensos y prolíficos a nivel artístico. Y estoy llegando a un broche interesante a mi trayectoria musical y también humana: estoy empezando a valorarme como ser humano. Sin darme cuenta, <b>cuando uno sale con un personaje a provocar o a buscar reconocimiento, la mirada del otro, de alguna manera hay una desvalorización</b>, inconscientemente. Yo me dedico a hacer canciones, no me dedico a provocar.</p><p><b>—¿El provocador que yo conozco es un personaje, no es un Gustavo Cordera auténtico?</b></p><p>—¿Qué es ser auténtico?</p><p><b>—Cuando decís cosas que sabés que van a ser picantes.</b></p><p>—Eso no quiere decir ser auténtico.</p><p><b>—¿Las pensás o las decís para provocar?</b></p><p>—Forma parte de mi naturaleza inconsciente. <b>Es una bestia que no puedo gobernar</b>. De alguna manera tiene que ver también con mi inocencia. Y <b>hago terapia para eso, porque me trae muchos problemas</b>.</p><p><b>—¿Siempre hiciste terapia?</b></p><p>—Hago terapia desde hace mucho tiempo. Y sí, me trae muchos problemas. Si bien puede llegar a ser interesante porque ese personaje en algún momento te hace crecer, en otro momento se puede poner muy autodestructivo y hacerme mucho daño. Y lo hice muchas veces a lo largo de mi vida. Entonces, no sé si es auténtico. Cada uno de nosotros tiene un personaje, ese ser social, lo que queremos mostrarle al otro, y que de repente dura toda una vida. Es para agradar, para complacer, para que la gente venga a los conciertos. Siempre trato de ser lo más profundo y auténtico que puedo conmigo y eso lo comparto. En ese sentido soy muy honesto: lo que me pasa lo expreso, inevitablemente.</p><p><b>—¿Sos un tipo sensible?</b></p><p>—Demasiado. Tengo mucha sensibilidad con lo pequeño, con la locura, con los adictos , con la gente que está encerrada en la cárcel, con la que tiene depresión. Con la tristeza también, y no solamente humana, sino con todos los seres. Por ahí la gente se burla de mí, pero lo cuento porque es real: hace muy poco tiempo <b>estuve conectado con un grillo que estuvo agonizando durante 24 horas</b>. Estuve a su lado, <b>comunicándome</b> con él. El grillo tenía una vibra, le vibraban las patitas, y <b>si yo le ponía agüita o lo que sea, me agradecía con las patitas</b>. Empecé a tener <b>una comunicación con ese animal a través de la yema de mis dedos</b>, o sea, con lo sutil, con lo pequeño. Me conmueve todo.</p><p><b>—Te conmovía realmente lo que le estaba pasando a ese grillo.</b></p><p>—Estuve ahí con él. Lo encontré tirado. Stella (Céspedes, su esposa) lo vio y pensó que estaba muerto. Vio que se movía un poco y yo <b>lo tomé para ver si lo podía reanimar</b>. Me pasó con muchos pájaros también; a veces termina mal la cosa porque se mueren. Y con gatos, con perros, desde chiquito. Esa sensibilidad es también la que me lleva a empatizar con alguien y poder hacer una canción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/USR4FQVHHFGOBO6BWOY4FJANPE.jpg?auth=0c037f9858c9ddbcf7ae1973b6e80b78fd4d4655b037d120332aebac26e5563e&smart=true&width=642&height=361" alt=""Si me imponen una forma de pensamiento, no la voy a recibir. Pero sí puedo aprender. Y sí pude aprender, muchísimo." asegura Gustavo Cordera sobre el taller de género que debió realizar por orden judicial." height="361" width="642"/><p><b>—Hablabas de depresión. ¿Estuviste deprimido alguna vez?</b></p><p>—Sí, sí. Yo <b>tengo secuencias de depresión</b>. Ahora entendí que el cuerpo y la mente de alguna manera necesitan restablecer un equilibrio cuando uno vive cosas muy intensas. Y yo <b>soy una persona muy intensa; entonces, tiendo a la depresión</b>. Y le doy un tiempo, y después intento salir, porque si no, me toma...</p><p><b>—¿Pedís ayuda?</b></p><p>—A veces recibo. Medicación, no. No tomo medicamentos.</p><p><b>—¿Ningún tipo de medicamento?</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque confío en que mi cuerpo y mi aparato inmunológico funcionan perfectamente. Entonces cuando tengo una enfermedad, busco limpiar aquello que me enfermó para que el cuerpo restablezca un equilibrio. Por ahí puedo experimentar cosas como los hongos adaptógenos, la psilocibina, la microdosis de ayahuasca, el ormus, el agua de mar. Meditar. Me gusta experimentar. No creo en las cosas, sino que las cosas que vivo, las experimento yo.</p><p><b>—En ese experimentar, ¿ciertas cuestiones se volvieron un problema, como la cocaína?</b></p><p>—Es que las experiencias siempre son amenazadoras porque de alguna manera te van a mover de tu zona de confort. A mí me da miedo cada cosa que hago. Siempre tengo miedo.</p><p><b>—¿Y por qué las hacés?</b></p><p>—Porque el miedo es la señal de que tengo que atravesar algo. Si le tengo miedo es porque tengo que enfrentarlo. Cuando mi corazón me pide algo, voy y lo hago, con las piernas, temblando, aunque sepa que me va a traer problemas. Le doy más entidad a mi corazón que a mi cabeza, que siempre me tiende la trampa del miedo. Mi cabeza tiene que ver con el ego y mi corazón, con mi alma.</p><p><b>—¿Podés identificar cuando algo de todo eso se vuelve nocivo para vos, y entonces parar a tiempo?</b></p><p>—¿Qué es nocivo?</p><p><b>—Que te haga mal.</b></p><p>—¿Y que es que te haga mal?</p><p><b>—Que no lo puedas controlar. Por ejemplo, que te dañe, que te pueda matar.</b></p><p>—Hay muchísimas cosas que los seres humanos no podemos controlar. El inconsciente, por ejemplo. A veces, las emociones no las podemos controlar.</p><p><b>—Hablaste de cancelación, ¿sentís que te ayudó a reencontrarte con vos mismo, con este Cordera auténtico y más conectado?</b></p><p>—Si. Con mi ser artista.</p><p><b>—¿El arte fue un refugio en ese momento?.</b></p><p>—Fue una liberación y un encuentro conmigo mismo. En ese momento, <b>el arte fue mi único amigo y mi único compañero</b>. La guitarra y las canciones.</p><p><b>—¿La familia?</b></p><p>—Por supuesto que estuvieron conmigo, hasta que en un momento les pedí que se vayan porque necesitaba soledad. Socialmente tenía como mucha importancia personal, entonces, <b>avasallaba un poco las vidas de las otras personas</b>. Los chicos ni siquiera podían contar cómo les iba en la escuela porque era más importante lo que había dicho un medio de comunicación sobre mí. Entonces tuve que preservar a mis seres queridos, decirles que se vayan, y poder estar en momentos de soledad porque hay heridas que se cuecen con uno mismo.</p><p><b>—¿Esas heridas cicatrizaron?</b></p><p>—No, no, no. Las heridas son parte constitutiva de mi vida. Puedo convivir con ellas, pero no cicatrizan.</p><p><b>—¿Y qué hacés cuando esas heridas duelen?</b></p><p>—Me abrazo, me quiero. Me digo cosas copadas. Yo no me victimizo con las heridas, porque tienen que ver con vivir. O sea, ¿quién no tiene heridas? Lo que pasa es que las de Cordera se ven porque soy un hombre público. Pero está buenísimo vivirlas. Y las heridas enseñan mucho. Mi verdadero poder son mis heridas porque con ellas hago canciones, hago poesía. Con las heridas, el dolor se transforma en arte.</p><p><b>—¿Le respondés a la gente que te escribe en las redes sociales?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Porque en las redes está la buena onda de los fanáticos, pero también una cantidad muy importante de </b><i><b>hate</b></i><b>.</b></p><p>—Me parece que son energías contrastantes que se necesitan para que haya movimiento. Si no tenés <i>hate</i>, no crecés. La fuerza que propulsa es acción y reacción. <b>Si quieres jugar a este juego, que es heavy, te la tenés que bancar</b>. La fama tiene precio, no es gratis para nadie. Preguntale a cualquier persona con reconocimiento social si no tiene que atravesar por mucho castigo, por mucha condena. ¿Sabes por qué? Porque <b>la gente proyecta</b>. Sobre esa persona que admira, o que detesta, proyecta lo que le falta, sus frustraciones y su dolor.</p><p><b>—¿Sentís que el taller de género te aportó algo o lo hiciste porque había que cumplirlo?</b></p><p>—Me aportó humildad. Nadie que me quiera enseñar me va a enseñar nada. Si me imponen una forma de pensamiento, no la voy a recibir. Pero sí puedo aprender. Y sí pude aprender, muchísimo. Y eso es un acto de humildad.</p><p><b>—¿Entendés que estuvo mal?</b></p><p>—Lo dejo por tu cuenta.</p><p><b>—¿Te dolió más lo que pasó después, la respuesta de la gente?</b></p><p>—Es algo que ya está trascendido. <b>Es un tema muy complejo que tal vez no sepa comunicar como corresponde</b>. Entonces, en este caso preferiría callar.</p><p><b>—Mencionaste la agricultura cannábica. ¿Es para consumo propio o también para comercializar?</b></p><p>—No, no. Ninguna de las dos cosas. Prácticamente <b>no estoy consumiendo marihuana</b>, salvo recreativo, en algunas circunstancias, porque <b>me jode a la voz</b>. Uno de los inconvenientes que estoy teniendo es que la flexibilidad de la voz no es la misma que tenía cuando era más joven. Necesito cuidarme mucho.</p><p><b>—Pero no va a haber un Gustavo Cordera que se retire de la música para dedicarse a...</b></p><p>—(Interrumpe) Fumar porro. Me gusta, me gusta.</p><p><b>—No iba por ahí. Digo, retirarte para convertirte en un terrateniente de sus campos cannábicos. Hay un gran negocio, y en Uruguay está permitido.</b></p><p>—Si querés hacer negocios con la planta sagrada te va a salir mal. Con ninguna cosa sagrada podés hacer negocios. Eso tiene que ver con la generosidad, con el espíritu. El porro no se vende, se regala. A mí me gusta tener relación con la planta, porque es una planta maestra, como todas las plantas. Tengo muchas plantas en donde vivo que nacen solas, como el llantén.</p><p><b>—Hablaste de rosaura...</b></p><p>—(Interrumpe) Rosaura... ¿No me dejás desarrollar las ideas? Te estás comportando como una periodista.</p><p><b>—Al contrario, te quería aportar. Todo tuyo.</b></p><p>—Dale, dale, dale.</p><p><b>—No, no. Me hablabas del vínculo con las plantas.</b></p><p>—Claro. Esto es interesante: las plantas te enseñan. La planta (de marihuana) toma mucho vigor y las hojas crecen con mucha fuerza hasta que nacen los cogollos. Cuando nacen los cogollos, las hojas empiezan a entregarle su fuerza al cogollo y empiezan a morir. La planta empieza a morir. Y en el momento en el que el cogollo tiene su mayor poder, es la sabiduría que te da cuando la planta muere. Y esa es una alegoría interesantísima: los seres humanos también encontramos nuestro mayor poder el día que nuestros cuerpos envejecen y finalmente mueren. Yo voy en búsqueda de eso.</p><p><b>—¿Por qué no votás desde hace 40 años?</b></p><p>—Porque no creo en el paradigma político. Para mí es dual, y es un partido, otro partido, un partido... Hace años que estamos viviendo la misma secuencia. Entonces, el día que <b>en vez de partidos políticos haya enteros políticos, ahí me sumo a la política</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4ZKEZDOT3ZA47KGY3UXA3YJY2Q.jpg?auth=5d2311f9e9592810dec966907cfa1e8ce342b0c09135deb49ec7633e7ad1722c&smart=true&width=1000&height=622" alt="Gustavo Cordera: "La libertad no le pertenece a Milei ni a nadie"" height="622" width="1000"/><p><b>—¿Escuchaste la versión de Dillom de Señor Cobranza? En lugar de hablar de Cavallo, se la dedicó a Caputo.</b></p><p>—No es una canción mía, así que...</p><p><b>—Es de Las Manos de Filippi. Pero bueno, la cantabas.</b></p><p>—Sí. En otro momento. Y ya no soy actor de lo que fui.</p><p><b>—¿Te gusta cómo Milei usa “Se viene el estallido” y cómo respondió a tus declaraciones de hace algunos días?</b></p><p>—Mirá, de alguna manera pude atribuir algo a mi vanidad y a mi importancia personal social, pero a mi orgullo... qué sé yo. Como lo hizo en su momento Néstor con “La argentinidad”, Cristina con “El viento trae una copla”, Macri con “La bomba loca”. O sea, van a pasar muchos políticos, van a entrar y van a salir, se van a morir muchos políticos, y esas canciones son de la gente. Le pertenecen a la gente y muchos las van a utilizar a su favor. Y no voy a poder hacer nada con eso, solamente observarlo. Imaginate peleándome primero con Néstor, después con Cristina, después con Macri, después peleándome con Milei, y seguramente me tenga que pelear con no sé quién, alguien nuevo que aparezca. No estoy en ese viaje. Es más: yo no soy el dueño de ninguna canción que le regalo a la gente. No puedo decidir sobre la libertad de las personas porque las canciones son libres. Y si las toman, por algo las toman.</p><p><b>—¿Y Menem?</b></p><p>—Lo que pasa es que en ese momento a mí no me conocía nadie, sino Menem las hubiera usado también. Entonces ahí me encontró como oposición.</p><p><b>—En ese momento esas canciones eran oposición.</b></p><p>—Yo te pongo ahora “Tiradera para vos” o “¿Cómo enfrentar el miedo?”, y son canciones que traspasan la política y pueden llegar a ser un tiro en la frente para los que gobiernan el mundo. Tienen muchísimo más poder. ¿Pero qué pasa? No tienen la trascendencia que tuvieron (esas otras) en aquel momento. Son hijas de aquellas. Y posiblemente en luchas futuras, dentro de 15 o 20 años, sean utilizadas. Y yo ya voy a estar en otro lugar, en otra instancia, y no puedo pelearme con los que la usen dentro de 20 años.</p><p><b>—Esas canciones las han usado desde distintas posiciones políticas, enfrentadas entre sí.</b></p><p>—Soy una persona que tiene un compromiso social muy fuerte. Y yo canto para la gente. No me importa el partido político que esté.</p><p><b>—Está clarísimo. Y hay un mimo al ego en que el Presidente, sea cual sea en ese momento, use tu canción, no te enoja.</b></p><p>—Me siento muy importante, ¿viste? Siempre que haya algo que tiene que ver con el descontento social o con oposición... Porque ojo, esto hay que decirlo: las cantan cuando son oposición, cuando están buscando los votos; después, empiezan a olvidar.</p><p><b>—Pero fijate que Milei cerró su show en el Luna Park con “Se viene el estallido”, ya siendo gobierno. Y después tuiteó sobre un mensaje tuyo, que diste en una entrevista con Juan Etchegoyen.</b></p><p>—Sí, hablando de hongos. Hice una nota para ayudar a una gente amiga, que tiene un microemprendimiento de hongos adaptógenos: yo estaba en otra cosa y me preguntaron cualquier cosa. Y dije exactamente lo que dije porque está en las redes, pero eso no trascendió.</p><p><b>—Yo lo vi: hablaste de la libertad.</b></p><p>—Y voy a seguir hablando de la libertad toda la vida. Es un valor muy importante la libertad. <b>La libertad no le pertenece a Milei ni a nadie</b>. La libertad la ejerzo yo, no se la pido a nadie, y <b>nadie en nombre de la libertad me viene a decir a mí ni a nadie cómo cada ser humano concibe la libertad</b>. Para mí la libertad son las canciones que hago, pararme arriba del escenario y decir lo que siento.</p><p><b>—Yo vi el fragmento. No hablaste de la figura de Milei en particular. Sí hablaste de la libertad, que es un eslogan de Milei; por algo son los libertarios.</b></p><p>—Veremos.</p><p><b>—El propio Milei te retuiteó.</b></p><p>—Veremos con el tiempo. <b>Me han utilizado todos los políticos</b>. Quédate tranquila.</p><p><b>—¿Pero te gusta o no te gusta?</b></p><p>—La verdad que no. <b>No quiero ser utilizado</b>. Yo me represento a mí mismo. Y esa es mi libertad. Y le pido respeto a todos los presidentes, a todos los políticos, a todas las personas: <b>no me pongan en ese lugar</b>. Yo me represento a mí mismo y lo hago muy bien y soy muy valiente con lo que digo. No necesito representar a nadie.</p><p><b>—Te lo quería preguntar porque quedó instalado que Gustavo Codera banca abiertamente a Milie, lo que sería recontra válido.</b></p><p>—Si fuera sincero y honesto conmigo mismo, no tendría ningún problema. O sea, <b>me he inmolado muchas veces</b>, me he suicidado muchas veces. No tengo miedo a morir. Ya morí muchas veces. Pero <b>si tengo que morir, será por algo que siento y creo</b>. Y en este momento siento y creo lo que me pasa en el corazón, a mí. Y yo me represento a mí mismo y a nadie más.</p><p><b>—¿Te dolió que se interprete así?</b></p><p>—Sí, <b>me dolió muchísimo porque fui operado otra vez más.</b> Cada vez que soy ingenuo me hago mucho daño a mí mismo. <b>Otra vez como un pelotudo, hablando en un lugar que no tenía nada que ver</b>, y un tipo con muy mala leche editando porque a él y a su diario le sirve la noticia. Eso ya me tiene cansado, no se los voy a permitir más. Al ratito subí la nota para que la gente la vea y punto. Se terminó la joda.</p><p><b>—¿Hablamos de arte?</b></p><p>—Por supuesto.</p><p><b>—¿Te gustan las nuevas generaciones y lo que está pasando con el movimiento musical en la Argentina?</b></p><p>—La palabra me gusta en el arte, no me cabe. Cuando alguien me dice por ejemplo, hiciste una linda canción, me siento mal. ¿Te conmueve? ¿Te sentís interpelado? ¿Te moviliza?. ¿Te provoca emociones? ¿Te hace sentir algo nuevo? ¿Hay sorpresa? ¿Hay fuego?. ¿Hay valentía?</p><p><b>—¿Hay algo de todo eso?</b></p><p>—No, no, no hay absolutamente nada de eso. Hay gente que canta muy bien. Melodías copadas. Ritmos que pegan en el plexo solar y que te dan ganas de bailar. Y hay belleza física y belleza de energía. Todos son <b>políticamente correctos: nadie en este momento está intentando interpelar a la sociedad en la que vivimos, desafiarla, porque tienen miedo</b>. A través de las redes se generó esta cosa de agradar, de los “me gusta”, y la gente está buscando seguidores desde ese lugar.</p><p><b>—Hay algo del algoritmo que es enloquecedor; está muy bien plantado.</b></p><p>—Por supuesto, porque <b>restringe aquellas palabras e ideas que salgan de lo diseñado por el algoritmo</b>. El algoritmo es un programa, y como todos los programas tienen un programador. Pregúntense quién es el programador del mundo en el que estamos viviendo. Es una pregunta que dejo en el aire, y que cada uno, con su inteligencia y su profundidad, busque la respuesta.</p><p><b>—¿No te voy a ver haciendo una colaboración con Duki o con Trueno?</b></p><p>—Sí. ¿Por qué no? Yo les puedo aportar muchas cosas a ellos y ellos a mí también, porque son muy buenos intérpretes. Me gusta el flow que tienen. Pero bueno, lamentablemente <b>forman parte de una generación que fue lavada</b>. Pero me encantan esos pibes. No estoy hablando mal. Simplemente, estamos hablando de arte. Y de algo que es muy difícil que tenga incidencia en el algoritmo. Es muy difícil. <b>Al algoritmo no le interesa la Capilla Sixtina, y desde hace 500 años tiene cinco cuadras de cola. El arte es eterno.</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PJQRRQ7ZYZE6XITQAF6S5O3IH4.jpg?auth=94dc2ea786a53aea12a49b7d6968e61868fe50bd59edbe59eed85902df8391db&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Ernesto Tenembaum y su radiografía de Milei: la relación con sus padres, el vínculo con Karina y un consejo clave de Mauro Viale]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/29/ernesto-tenembaum-y-su-radiografia-de-milei-la-relacion-con-sus-padres-el-vinculo-con-karina-y-un-consejo-clave-de-mauro-viale/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/29/ernesto-tenembaum-y-su-radiografia-de-milei-la-relacion-con-sus-padres-el-vinculo-con-karina-y-un-consejo-clave-de-mauro-viale/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El periodista analizó casi 500 horas de declaraciones del Presidente entre entrevistas, actos y participaciones televisivas para escribir su nuevo libro, “Milei, una historia del presente”. “Arrancó en un programa de Fantino, y siete años después es una referencia política internacional”, asegura]]></description><pubDate>Mon, 29 Jul 2024 12:23:12 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El domingo 13 de agosto de 2023 <b>Ernesto Tenembaum</b> dio un golpe de timón tan drástico como el cambio de época que se avizoraba en la Argentina. Tenía un compromiso con Editorial Planeta: escribir un nuevo libro. Si bien no lo tenía del todo decidido, su próxima publicación sería “más de pensamiento”, según proyectaba. Hasta que ese día <b>Javier Milei</b> se impuso en las PASO. Y todo comenzaría a cambiar. Para el periodista, para todo un país.</p><p>“Tenías al peronismo desangrándose en el poder, en condiciones realmente horribles, y uno suponía que Juntos por el Cambio se preparaba para asumir el poder -recuerda Tenembaum-. Y para un generalista de radio como yo, había montones de cosas para atender: la pelea entre Rodríguez Larreta y Patricia (Bullrich), la pandemia, la guerra en Ucrania... Y había alguien que gritaba a un costado: un tal Milei. Algo pasaba.</p><p>Ese domingo dije: ‘¡Esto es un terremoto!’. Que además me impactaba emocionalmente Milei decía cosas que eran muy opuestas a lo que yo creo de la vida. Y <b>quería explicarlo, entenderlo y contar su historia</b>”. Entonces, el libro que se gestaría sería otro.</p><p>Ernesto inició un arduo trabajo con “dos colaboradores jóvenes muy piolas”, María Luisa Romanazzi y Juan Tenembaum, su hijo mayor: terminarían visualizando entre 400 y 500 horas del líder de La Libertad Avanza, entre entrevistas, actos, conferencias y participaciones televisivas. “Nos encontramos con un material espectacular: Milei bailando, simulando un acto sexual, peleándose a los gritos pelados con mucha gente, especialmente con mujeres. Milei contando lo que piensa del matrimonio, enamorándose de Fátima. Milei dando clases públicas de economía, escribiendo”.</p><p>El resultado llega hoy a las librerías: <i><b>Milei, una historia del presente</b></i>. “No es un hijito de cuatro patas, sino de 400 páginas. Y fueron 12 meses de gestación”, dice el conductor de <i>¿Y ahora quién podrá ayudarnos?</i>, en Radio con Vos, y de <i>Corea del Centro</i>, en Net TV.</p><p><b>—Tenés tu ideología, tu opinión y tus editoriales. ¿Cómo decidís desde dónde te posicionás para contar esta historia?</b></p><p>—La irrupción de Milei trajo <b>una escala de valores de los que me siento muy lejos</b>. Me genera mucha inquietud porque veo rasgos de misoginia, de homofobia, de autoritarismo. Ahora bien, cuando vos tenés que contar una crónica, lo más importante es la historia, no tu opinión. Pero es una crónica muy difícil para mí porque soy muy crítico de Milei. Mi desafío era que eso no apareciera, sino que surja lo que yo veo y la reconstrucción de la historia.</p><p><b>—Esta búsqueda para el libro, ¿confirmó la imagen que tenías de Milei o la modificó en algo?</b></p><p>—La profundizó. En los videos, Milei habla no menos de seis o siete veces, con mucho detalle, de las palizas que recibía del padre. No eran palizas comunes: “Era alguien de un metro 90, y yo era un nene de 11 años, y es como si viniera un urso de cinco metros y me empezara a patear”. Esa imagen la repite muchas veces, con lo cual, ves el arranque de <b>un ser humano golpeado</b>.</p><p><b>—Un niño violentado.</b></p><p>—Milei dice: “<b>Eso me hizo más fuerte</b>. Porque ante situaciones que otros arrugan, yo no le tengo miedo a nada”. Y muchos profesionales dicen que un chico golpeado aguanta mejor los golpes que alguien que no lo fue. Sobrevive, está más preparado. Además un chico golpeado sabe golpear; es decir, está dispuesto. Y la característica más peculiar: un chico golpeado está esperando el golpe. Eso no quiere decir que se refleje en Milei, pero permite pensarlo. ¿Viste como esos animalitos que fueron golpeados, y cuando los vas a acariciar te muerden porque no creen que esa mano vaya a acariciarlo, sino a golpearlo? Hay un reportaje con la <i>Gunda </i>(Claudia Fontán): “¿Y tú mama?”. “Los padres tienen un contrato previo que genera más lealtad entre ellos que con los hijos”, le responde. Por eso <b>Milei no quiere tener hijos: porque es una experiencia que puede salir muy mal</b>. Milei cuenta que debutó sexualmente a los 13 años con una prostituta, y dice exactamente la fecha. “¿Fuiste con tu papá, con tus amigos?”. “No, fui solo. Yo sabía dónde iba, y dije: ‘Bueno, sigamos’”. Así, empezás a encontrar ribetes.</p><p><b>—¿Qué más encontraste?</b></p><p>—Milei dice: “Odio la institución matrimonial porque es una regulación”. Y empieza a <b>hablar en términos económicos. “El matrimonio tiene una ley de rendimientos decrecientes</b>. ¿Qué significa? Que cuando tomás café con leche todos los días, cada vez te gusta menos”. Además, dice que las mujeres son “dirigistas: se te meten en el celular, son celosas”. Además, ha tenido muchos trabajos como economista, pero en la mayoría de ellos ha durado poco, se ha ido. Gente importante, como Miguel Ángel Broda, lo define como <b>un hombre brillante pero incapaz de aplicar lo que sabe a la realidad</b>. O que es muy conflictivo y entonces se pelea con los equipos. Vas describiendo todo eso, y aparece un ser.</p><p><b>—En el recorrido que hiciste de todo ese material, ¿en qué momento Milei empieza a ver la posibilidad de ser candidato?</b></p><p>—Todo el tiempo dice que la política no era lo suyo. Pero empieza a meterse en el primer año de la pandemia, en 2020. Empiezan los primeros actos en la calle.</p><p><b>—¿Y la versión de que, a través de una médium, el perro Conan le dijo que fuera presidente?</b></p><p>—En ningún momento Milei aparece diciendo eso. Sí está probado que tenía una devoción real por ese animal; no es algo fingido ni hipotético. Y estaba tan tan triste que dos amigos, <b>para que él tuviera la sensación de que se comunica con Conan, arman una cuenta de Twitter</b>. Milei le habla a Conan: “Mi amor, ojalá mañana no haya mucha humedad así podemos salir a caminar”. Y desde esa cuenta le responden. <b>Hay una interacción, obviamente ficticia, como una forma de contención espiritual</b> frente a la crisis que le genera la muerte de su mascota.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NZVOF5FWF5FOTJRKKZ2DTL62HE.jpg?auth=3b66cb1c1e5c4ec1f3661b0a6e966fed40d29095a09d56ef36f45c1c20b336b2&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ernesto Tenembaum presenta su libro." height="1080" width="1920"/><p><b>—Volvamos a la campaña, en la pandemia: ahí ya lo ves con la idea de ser candidato.</b></p><p>—Milei es un agitador fenomenal. Y <b>hay un personaje central en esta historia, Mauro Viale, que le da un consejo clave</b> para su carrera televisiva, que Milei después lo desarrolla en su carrera política. Viale le dice: “Acá no hay tiempo. Tenés un minuto para captar la atención de la persona que te está entrevistando. Eso es un <i>zócalo </i>(televisivo). <b>Si vos no das la piña en ese minuto, olvidate</b>. Te sacan del aire”. <b>Milei perfecciona esa técnica: sabe cuándo gritar, cuándo impostar la voz</b>. Es algo muy congruente con su personalidad, pero claramente pensado. Para generar interacción, Milei imposta un personaje que es violento, carismático, taxativo, tajante, adjetivador, insultante, pero que busca transmitir algo y traspasar la pantalla. En muchos reportajes arranca arriba, arriba, arriba, y en un momento dice: <b>“Aprendí a clavar un </b><i><b>zócalo </b></i><b>por minuto”</b>, que es esa oración que llama la atención cuando aparece en la televisión.</p><p><b>—¿Tuvo distintas estrategias de comunicación a medida que fue avanzando en la campaña?</b></p><p>—Tengo la sensación de que a partir del 2020 tiene un equipo de comunicación, que orienta Santiago Caputo, su principal asesor de imagen. Antes de eso tenía Milei tenía youtubers con los que hablaba: “¿Cómo estuve? ¿Qué les parece que tengo que decir?”. Esta es una historia que <b>arranca un día que va a un programa de Alejandro Fantino, y siete años después Milei es una referencia política internacional</b>. Ese día, cuando termina el programa, Fantino le dice: “Estás midiendo mucho, sos trending topic, todo el país está hablando de vos. Estábamos en tres puntos de rating y pasamos a cinco”. Al día siguiente lo invita de vuelta: “De cuatro pasamos a seis”. Lo vieron en <i>Intratables </i>y lo llaman: estaban en seis puntos, pasaron a nueve, y no se fue más. Con este tipo de personajes muchas veces pasa que tienen una fama efímera: los invitan hasta que de repente el rating empieza a caer, y listo. Fuiste. Que venga el que sigue.</p><p><b>—Como con los participantes de </b><i><b>Gran Hermano</b></i><b>, por ejemplo.</b></p><p>—Por ejemplo. Y todo el mundo esperaba eso con Milei. Pero él empezó a entender que esos dos, tres, cinco puntos de rating pasaban a ser tres millones de visualizaciones en las redes. Y entonces, ya hay un equipo pensando: “Milei empieza en la tele, va a las redes, baja a la calle, se filman los actos y se suben a las redes, se hacen pequeñas cosas para TikTok...”. Y encuentran que <b>cada cosa que decía, lo veían millones de personas</b>.</p><p><b>—Hay algo carismático, algo magnético cuando habla. Pero al final todo eso se trasladó a las urnas, no se quedó en el personaje de la tele.</b></p><p>—Milei surge y <b>sintoniza con una parte muy importante de una sociedad</b>. Hay un hombre que empieza a dar señales de estar <b>enojado con todo</b>, y expresa su enojo no solo en términos de contenido, sino también de forma. Es un tipo muchas veces sacado, enojadísimo con todo. Y como <b>mucha gente que está perpleja y enojada con todo, empieza a decir: “Che, votemos a éste que es el único que dice las verdades”</b>. Hay un predicador norteamericano, que no voy a contar mucho porque no quiero spoilear…</p><p><b>—¡Spoileá todo!</b></p><p>—Ese predicador se transforma en una especie de profeta, y dice: “Salgan a la calle”, y grita en su enojo como el articulador de todos los enojos de una sociedad. Creo que <b>Milei tuvo mucho de eso: ese hombre que expresa el enojo de una sociedad</b>.</p><p><b>—En tu libro, mientras vas contando quién es Milei y de qué manera llega adonde llega, vas explicando quiénes son todos esas personalidades que lo influyeron.</b></p><p>—Él habla de Rothbard; de Hayek, de Mises, los de la escuela austriaca; habla de Gramsci: yo cuento quiénes son. A riesgo de ser demasiado simplificador, porque no es un libro sobre ellos, le doy al lector una leve pincelada de quién es cada uno de los autores de los que habla. Y hay un episodio que me impresionó muchísimo. Cuando Milei era una estrella televisiva en ascenso, va a Salta a dar una charla, invitado por el diputado Olmedo. En esa charla la periodista Teresa Frías le pregunta algo muy sencillo: “¿Por qué Keynes tuvo éxito en Estados Unidos y no en la Argentina?”. Milei lo odia porque Keynes, básicamente, plantea que cuando hay crisis social y desocupación, el Estado tiene que invertir plata para incentivar la demanda y que haya más ocupación. Obra pública.</p><p><b>—Teresa Frías le hace una pregunta súper válida.</b></p><p>—Súper educada y totalmente apropiada. Milei se enoja y le empieza a gritar: “¿Cuándo fue la crisis del 30 y cuando publicó su libro Keynes?”. Ella no lo sabía. “¡¿Ves que sos una burra?! ¡Yo te voy a <i>desburrar </i>a vos!”. La escena va escalando y escalando: “¡Burra, no sabés que dos más dos es cuatro!”. Una persona levanta la mano: “Quería hacerle una pregunta, pero antes le solicito que pida perdón porque usted maltrató a una mujer”. “¡Vos sos un demagogo, vos sos un...!”. Y termina en un escándalo, un griterío total. La periodista tiene <i>panic attack</i>, le hace juicio. Por razones judiciales Milei debe pedirle disculpas, pero nunca hace una disculpa sincera. Y en sus redes sube el video de ese momento, de una agresión deliberada y totalmente fuera de proporciones. Pero cuando ves los comentarios del video, y eso me marcó, son miles a favor de él, no a de ella: “¿Te pensás que por ser mujer te va a tratar mejor que a otros?”, “Andá a aprender”, “No te victimices”. Haber gritado, maltratado, despreciado y humillado a una mujer, violentamente y en público, a cualquiera lo hubiera dejado afuera de la carrera política. Pero Milei, con eso ganaba más y más popularidad.</p><p><br/></p><p><br/></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2XZ3AMH44ZAKHERFCDUEEJOBRM.jpg?auth=a8d16f2b7eda780b498c2a54454fb93201db422007a96447db0e3a743fafdcfd&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ernesto Tenembaum con Tatiana Schapiro en Infobae" height="1080" width="1920"/><p><br/></p><p><b>—¿Qué encontraste respecto al vínculo con su hermana, Karina?</b></p><p>—<b>Es lo más sólido que tiene</b>. Es el punto fijo donde Milei se refugia: ella siempre era la que lo acobijaba. Cada vez que Milei habla de Karina, lo hace como cuando habla de Conan: con devoción por ella. Hay una paliza: Milei tenía 13 años, el padre se enojó y lo molió a palos. Karina tuvo una crisis por la violencia del episodio y debió ser internada. <b>Desde el hospital la madre lo llama a Milei: “Si a ella le pasa algo va a ser por culpa tuya”</b>. Ese es el mundo donde crece Milei. Muchos años después, Novaresio le pregunta en un reportaje: “¿Tenés posibilidades de decirle a tus padres que querés verlos de nuevo?”. Y él lo saca carpiendo. “De ninguna manera, es gente tóxica. Hace diez años que no hablo con mis padres”. Pero Milei se reconcilia con sus padres en el 2020: pasa la pandemia en su casa.</p><p><b>—¿Qué hacía el papá de Milei?</b></p><p>—Era colectivero. Arranca como chofer y le termina yendo muy bien: tiene dos líneas de colectivos. Es decir, termina siendo una familia de clase media alta. Karina cuenta: “Celebraba con mi mamá las Fiestas arriba del colectivo porque se podía quedar con la recaudación, que era mayor. Y así fue creciendo”. Cuando hablan bien de los padres, hablan de una familia trabajadora, esforzada, que termina haciendo un patrimonio importante en base a eso. Cuando habla mal, cuenta esa historia que se vive en la casa.</p><p><b>—Recién hablábamos de los comentarios en redes. Y en cuanto al enojo social y los bandos, ¿estamos igual o creés que se profundizó?</b></p><p>—Me da la impresión de que se profundizó. Y eso es muy estimulado desde el poder: <b>el conflicto es la estrategia de Milei para mostrar que es un líder</b>. Surge así: con grandes bataholas, grandes riñas en la televisión. Eso le da una presencia muy fuerte. Y más allá de que pueda haber trolls, surge algo <b>muy genuino</b>: hay gente que no diría que daría la vida por Milei, porque es algo muy exagerado, pero sí que siente que <b>con Milei, se le juega mucho en su vida</b>.</p><p><b>—Hay gente que viene muy harta y agotada, y siente que Milei es la última posibilidad.</b></p><p>—Y que cuando lo critican a él, siente que los critican a ellos. <b>Con Milei pasa lo mismo que con Cristina cuando gobernaba</b>. Mucha gente lo sigue, lo venera como un líder, y entonces cuando alguien dice: “Che, pero tal cosa no me cierra”, inmediatamente la reacción es defensiva y muy agresiva<i>.</i></p><p><b>—¿En qué momento Milei entiende que va a ser presidente?</b></p><p>—Hay una ola que lo va empujando, y él trata de orientarla. Me imagino que se habrá preguntado mil veces hasta dónde iría esa ola. Ve que mendigaba espacios en la televisión, y la televisión lo empieza a amar. Después ve las cifras en las redes sociales y sale a la calle: el fenómeno callejero no es masivo, pero sí muy cálido.</p><p><b>—¿Cuán lejos está su discurso de lo que está llevando adelante?</b></p><p>—Muy lejos. <b>Ha dicho un montón de cosas que son claramente contradictorias con lo que está haciendo</b>. El eje de su discusión era que una devaluación no funciona porque genera recesión y más problemas. Y lo que hizo cuando asumió fue la devaluación más grande que hubo alguna vez por vía voluntaria, no en medio de una crisis. Cuando habló de Caputo, dijo: “Se fumó irresponsablemente 15 mil millones de dólares”. Lo caracterizó de esa manera, y después lo hizo ministro de Economía.</p><p><b>—Bueno, Patricia Bullrich.</b></p><p>—Era la terrorista que mataba niños, y la hace ministra. Pero después, muchas cosas. Hay una entrevista espectacular con Fantino: “Vos me dijiste fuera de aire que si asumís, vas a dolarizar”. “Estoy en condiciones de dolarizar a 320″, dice Milei, lo que estaba el dólar en ese momento. Fantino le dice: “Te está mirando Ariel, el camarógrafo, ¿va a sacar dólares de cajero automático?”. “Sí, sí. Va a cobrar en dólares”. “¿Y cómo lo vas a hacer?”. Entonces Milei dice: “Bueno, te voy a explicar cuánto hay de circulante, cuánto hay de deuda del Banco Central, cuánto hay de reservas...”. Y termina diciendo: “Faltan 10 mil millones de dólares. Si yo tengo 10 mil millones de dólares, dolarizo a 320″. “¿Y los tenés?”, le dice Fantino. “Los tengo”.” ¿Y de dónde los sacás? Una institución financiera, internacional, ¿de verdad va a apostar por la Argentina?”. “¿Querés que te muestre el celular? De verdad: te muestro el celular si querés”, le responde. Y <b>en el celular no había nada.</b> <b>Era un invento. Por eso no dolarizó</b>. Por eso todavía no puede salir del cepo: no puede conseguir ese tipo de apoyo.</p><p><b>—¿Qué te pasó cuando viste al Presidente adentro de un tanque, en el acto por el 9 de Julio?</b></p><p>—Me hizo acordar a Chávez, o al líder de Corea del Norte. No me gusta la imagen de un Presidente con un arma; los chicos ven eso. Prefiero un presidente con un microscopio, con una tiza en un pizarrón, con muchas otras cosas. Los países también se forman con ejércitos, y los ejércitos merecen ser respetados. Pero en función de ir contra de todo lo que vino antes, Milei se pasa varios pueblos, se va para el lado contrario de una manera que vos decís: “Che, esperá. Hay cosas que están mal, pero no tenés que llegar hasta ahí...”.</p><p><b>—¿Las piensa o lo hace de provocador?</b></p><p>—Las dos cosas.</p><p><b>—¿Cómo creés que la historia va a recordar a Milei?</b></p><p>—Sé que van a pasar cosas importantes, no sé si positivas o negativas, pero importantes. Es un tipo que va a dejar una marca, de lo que hay que hacer o de lo que no hay que hacer. Pero no va a pasar desapercibido.</p><p><b>—¿Le vas a mandar el libro?</b></p><p>—Él sabe que lo escribí. En el libro también cuento un poco la relación que tengo con él. Ha sido siempre muy amable conmigo, últimamente en Twitter no tan amable. No me gusta que un Presidente reaccione frente a un periodista de esa manera. En Milei hay un método muy ofensivo, muy exagerado: muchas veces él ataca sin que nadie le diga nada. Por ejemplo, lo que está pasando con Silvia Mercado es un disparate. Le molestó que dijera que los perros habían llegado a la Quinta de Olivos: “Esta mina es una mentirosa. No la dejo entrar nunca más a la Casa Rosada”. Es lo mismo que te contaba de Teresa Frías.</p><p><b>—Pero, ¿le vas a mandar el libro?</b></p><p>—Se lo voy a mandar. Sí, sí, claro.</p><p><b>—¿Creés que te va a decir algo?</b></p><p>—Mirá, te voy a contar algo que no conté. Varias veces Milei había opinado sobre cosas mías en Twitter, con cierta adjetivación/insulto: comunista, kirchnerista, mentiroso y esas cosas. Y entonces él había dicho que iba a ser Premio Nobel porque iba a resolver un problema histórico de la economía: iba a explicar cómo se resolvía una contradicción que Adam Smith tenía entre dos conceptos. Hablé con algunos macroeconomistas: “Explíquenme qué es lo que va a resolver. Quiero entenderlo”. Me explicaron algunas cosas, y traté de explicarlo al aire. Milei me escribió; hacía un tiempito que no hablábamos. “No te voy a caer encima porque no sos economista, pero esa parte que explicaste estaba mal. La otra parte la explicaste bien; revisá tal otra”, me dice. A Milei no le interesa que yo diga que es autoritario o misógino; le interesa que no explique mal lo que está diciendo de la economía. “Mirá, no soy economista, voy a tratar de explicarlo hasta donde puedo. Das conceptos que son difíciles y yo trato de entenderlos, pero puedo pifiar, con lo cual, estás en todo tu derecho de caerme encima”, le digo. Y me responde: “Hace rato que no insulto a nadie. Y a vos nunca te insulté, por lo menos no lo recuerdo”. Y <b>una semana antes, me había reputeado (en Twitter)</b>. O sea que en su vorágine...</p><p><b>—Si te escribe con la salida del libro, contame.</b></p><p>—Le dije: “Estoy por sacar el libro, quiero llevártelo”. Me puso: “Lo arreglamos”. O sea, dio una apertura que eso suceda, pero no dijo: “Avisame cuándo y venite”. Si me atiende, te cuento.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/KZLIUHRKXFHTZGVDXRDGX7EBOU.jpg?auth=d24b4529babc56272c899178e7f106341b44f8d0006dad8aa67ac83c9e13a92e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Los Caligaris: las anécdotas con Julián Álvarez y la importancia de escuchar sus canciones en las canchas]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/28/los-caligaris-las-anecdotas-con-julian-alvarez-y-la-importancia-de-escuchar-sus-canciones-en-las-canchas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/28/los-caligaris-las-anecdotas-con-julian-alvarez-y-la-importancia-de-escuchar-sus-canciones-en-las-canchas/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[“Nosotros nos tomamos la alegría en serio”, aseguran los músicos en este mano a mano. La influencia del espíritu circense y los temas para enfrentar la crisis]]></description><pubDate>Sun, 28 Jul 2024 06:17:36 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Alma y sangre circense. Y también canciones. Y espectáculo, show, espíritu, propios de aquel circo de décadas atrás, el que animó la infancia de tantas generaciones de argentinos. Los hermanos <b>Martín Pampiglione </b>y <b>Raúl Sencillez </b>(cuyo verdadero nombre es Diego Pampiglione) nacieron y crecieron entre payasos, acróbatas y trapecistas, y ya de grandes, trasladaron esa alegría al grupo que formaron en 1997.</p><p>Con <b>Los Caligaris</b>, la banda con cimientos en el rock pero influencias en ritmos como el cuarteto, no paran de colmar estadios. Como el Luna Park, sin ir más lejos. Y cada presentación... “Es una fiesta”, repiten los hermanos, casi a modo de consigna.</p><p>Pero en aquel origen circense también encuentran, a contracara de la alegría, la tragedia. Una dualidad; así la llaman. La vivieron -como lo contarán en este encuentro con <b>Infobae</b>- en el circo familiar, el que fundó su abuelo materno, <b>Don Muñoz</b>.</p><p>Quizás solo cuando uno es consciente del dolor, puede buscar entonces la felicidad. Aferrarse a ella. Valorarla. Porque para Martín, Raúl y el resto de los músicos de Los Caligaris, se trata de defender la alegría, parafraseando a Benedetti. Defenderla como una trinchera, una bandera. Como un destino, un principio, una certeza. Al fin, la alegría como un derecho. De eso se trata.</p><p><b>—Los Caligaris siempre es fiesta.</b></p><p><b>Raúl</b>: —Es que <b>así fuimos concebidos</b>. Bueno, somos cordobeses también, ¿viste? El cordobés tiene mucho de la alegría, la diversión, el chiste.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5MWF3VGCSZCD5GAEJ2UL6FUUK4.jpg?auth=170964fb194a7412b9146a17492cfc579178ee500985afe8a05769509baa76c8&smart=true&width=1280&height=853" alt="Los hermanos Martín y Diego Pampiglione transformaron su alegría circense en la banda Los Caligaris desde 1997." height="853" width="1280"/><p><b>—¿Ese grupo que arman con los amigos de la secundaria es el que continúa hasta el día hoy, 26 años después?</b></p><p><b>Raúl</b>: —Exacto. Al comienzo había otros músicos, porque esos sí sabían música. Pero claro, se aburrían. El primero en irse de la banda fue el tecladista; ahora dirige un coro. Y terminamos quedando los amigos del barrio, los que nos juntábamos a jugar a la pelota en la plaza. Hasta el día de hoy somos los mismos.</p><p><b>—¿Toda la familia estaba en el circo?</b></p><p><b>Martín</b>: —Sí. Primos, tíos, abuelos. Se llamaba <b>Circo Hermanos Muñoz</b>.</p><p><b>Raúl</b>: —Mi vieja y mi viejo trabajaron prácticamente toda su vida en el circo. Nuestro abuelo materno, Don Muñoz, era el dueño del circo. Y cuando muere, muy joven, mis viejos abandonan la vida circense y se radican en Córdoba. Yo tenía cinco años y Martín, diez.</p><p><b>—¿Por qué no quisieron continuar el circo sin su abuelo?</b></p><p><b>Martín</b>: —Mi mamá cuenta que era tan fuerte el lazo que tenía con su padre que ya no quería estar más en el circo. Y quiso pegar un volantazo. Y lo de mi papá fue una demostración de amor terrible porque el circo era su vida. El nacimiento de Raúl fue muy curioso. La función empezaba a las 22, terminaba a las 24, y él nació a las 23, más o menos.</p><p><b>Raúl</b>: —A las 23:25.</p><p><b>Martín</b>: —En esa época mi papá era el locutor, y vienen y le regalan un ramo de flores. La función terminó a la medianoche y todos fueron a conocerlo. Imagínate: a la clínica llegaron las vedettes así, pintadas, y el payaso, el enanito, llegaron todos. Era una cosa…</p><p><b>Raúl</b>: —Más o menos como en la película <i>El Gran Pez</i>. En el circo, el show debe continuar. De hecho, en nuestro circo, el equilibrista hacía un número a 20 metros de altura, y un día se marea y se cae. Lo sacan de la pista. “Bueno, disculpen...”. ¿Y a quién largan? Al payaso, como siempre. Y <b>el payaso era el hijo de ese equilibrista, que terminó muriendo</b>. Y su hijo, en ese momento, <b>tuvo que salir a alegrar a grandes y a chicos. El circo tiene eso</b>.</p><p><b>—Muy fuerte.</b></p><p><b>Martín</b>: —Sí...</p><p><b>Raúl</b>: —Bueno, con Los Caligaris estábamos de gira por España, un mes y medio. Una noche salgo de mi habitación y en el pasillo estaba el bajista de la banda, llorando. “¿Qué pasa?”. Y entre lágrimas me dice: “Estaba mi mujer cocinando con aceite caliente, fue nuestro bebé, tocó la olla, y se tiró todo el aceite caliente en el rostro”. Y él, a miles de kilómetros, sin poder hacer nada...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KJUE6E66YNB5ZNFXO7P65ODOV4.jpeg?auth=69e8fa65fa7080a8a6bd886f4d59bb482f0465a12d99430f95224d4679790c4c&smart=true&width=1920&height=1250" alt="El abuelo de Martín y Raúl, Don Muñoz, fundó el Circo Hermanos Muñoz." height="1250" width="1920"/><p><b>—Era otra época. Hoy, seguramente un papá locutor de circo estaría en el hospital y alguien lo reemplazaría.</b></p><p><b>Martín</b>: —Sí, sí. Fue hace 40 años esto.</p><p><b>Raúl</b>: —Yo tenía una gira programada con la banda en marzo, justo cuando iba a nacer mi primer hijo. Y se terminó adelantando: nació en enero, prematurísimo, y pude estar en su nacimiento. Como se complicó ese nacimiento, desde ahí nunca más se me pasó por la cabeza no estar...</p><p><b>—Y tu mujer te dijo: “Si te vas, te mato...”.</b></p><p><b>Raúl</b>: —Por supuesto. Pero pasan cosas: <b>el circo tiene esa dualidad</b>, donde uno paga la entrada, ve a los payasos alegres, y también hay una…</p><p><b>Martín</b>: —Mamá escribió un libro: <i>Intimidades de una vida en el circo</i>. Y ahí cuenta que a los chicos de circo no nos querían aceptar en los colegios. Nos discriminaban. Mi mamá le escribió una carta al presidente de esa época, (Rául) Alfonsín, pidiéndole que atienda este caso. Y salió la ley, que dice que a los chicos de circo los tiene que aceptar.</p><p><b>—¿Cuándo escribió este libro tu mamá?</b></p><p><b>Martín</b>: —Cuando muere el abuelo. Su materia pendiente era dejar retratada su historia de vida y la de su familia, porque la tradición circense empieza con nuestro bisabuelo, el Tony Tachuela.</p><p><b>—¿Qué hacía mamá en el circo?</b></p><p><b>Raúl</b>: —De todo. Hacía alambre. Era la partenaire de mi papá, que era el malabarista, y le alcanzaba los aparatos, le tiraba las clavas. Hacía contorsiones.</p><p><b>—¿Cómo ven los circos de hoy?</b></p><p><b>Raúl</b>: —Han mutado mucho. Hace poco fuimos a ver el Cirque Du Soleil, el espectáculo de Messi, y se apoya más en la danza. Hay rutina circense, uno que hace de payaso, pero no está pintado como tal. Han evolucionado bastante y nos parece bien. Cuando éramos chicos sentíamos que el hábitat natural de los animales era en libertad.</p><p><b>—Como todo, era otro momento.</b></p><p><b>Raúl</b>: —Mis antepasados compraban los animales, y comprar un león... no sé qué precio tendrían. No sé si está bien comprar animales, pero imaginate que gastás un dineral en un elefante y no es que lo vas a matar de hambre, ¿no? Nuestra familia trataba de darle un buen cuidado. De hecho la chimpancé que teníamos dormía en una casilla, como un humano más.</p><p><b>Martín</b>: —Es muy exigente el circo. Por ahí uno va por la calle y dice: “Huy, ahí en la esquina hay un circo”, como algo despectivo. O sobre los payasos también: “Este es un payaso”. Y no, no. El circo es un espectáculo muy bien organizado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7NF6VSOBYZFUDGJTTRUDARMSBI.jpeg?auth=c09225ae54897c10f6eeed72e53e0b80a9b5cc4be3c7c3b022ff4fc613b59319&smart=true&width=1080&height=1650" alt="Uno de los hermanos llevado por la mona que era parte del espectáculo." height="1650" width="1080"/><p><b>—Cuando ustedes armaron Caligaris, ¿siempre supieron que iban a transmitir esta alegría, o la identidad del grupo se fue buscando?</b></p><p><b>Martín</b>: —La música tenía que ver con lo que nos surgía. Cuando empezamos a tocar, hacíamos lo que nos salía del alma, del corazón. En el circo mi papá tenía una banda con mis tíos; él cantaba y tocaba la guitarra. Heredamos esa pasión por la música. Y también heredamos los instrumentos: así empezamos a tocar. La guitarra de mi papá hacía ruido, como una descarga viste. Entonces subíamos al escenario, le atábamos un cable en la punta, con un clavo, y lo enchufábamos en una maceta, para que no hiciera ruido. Era muy precario...</p><p><b>Raúl</b>: —Era muy vieja la guitarra. La habíamos desarmado, la pintamos. Y cuando la volvimos a armar, ya no le podíamos sacar el ruido (risas).</p><p><b>Martín</b>: —Mi abuelo, que era el dueño del circo, le había dicho a la bandita de mi papá que en los bares hicieran trapecio, cama elástica, malabares, todas esas cosas que sabían. Y ellos decían que no: “Eso lo hacemos en el circo; cuando vamos a tocar, vamos a tocar”. Pero nosotros le agregamos esa cosa circense al espectáculo, y me parece que es lo que prende de nosotros en toda Latinoamérica. Imaginate: estoy cantando, viene la parte de los vientos, instrumental, dejo la guitarra, hago un salto mortal a la cama elástica, y vuelvo a seguir cantando. Ahora ya nos apoyamos en la pantalla, hacemos cosas de teatro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PDDE37C7Q5CK3ENP4V4LPQMWUI.jpg?auth=f1071ecbaafab9080f441aad4675c552eab3fad82208ac75554624fa8eb0f90e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Martín Pampiglione y Raúl Sencillez de Los Caligaris con Tatiana Schapiro en Infobae" height="1080" width="1920"/><p><br/></p><p><b>—La banda ya tiene 26 años. Pero ¿en qué momento dijeron: “Ah, vamos a poder vivir de esto”?</b></p><p><b>Martín</b>: —Todavía no lo dijimos (risas).</p><p><b>Raúl</b>: —Es que empezó como un hobby, y no dijimos “vamos a vivir de esto”. De hecho, él estudiaba Ciencias Económicas y yo, Periodismo. Íbamos para otro lado.</p><p><b>—¿Y se animaron a dejar las carreras?</b></p><p><b>Martín</b>: —En un momento hubo que decidir. A mí me quedaban diez materias para recibirme; ni mucho ni poco. Cuando sacamos el primer hit, “Nadie es perfecto”, tocábamos viernes, sábado y domingo, y volvíamos el martes de gira. Nos acostábamos a las ocho de la mañana, y para estudiar te tenés que levantar a las seis, a las siete. Entonces tuve que optar. Y menos mal que optamos por esta vida.</p><p><b>Raúl</b>: —Yo tuve la suerte de recibirme, pero nunca ejercí. Cuando vengo a este tipo de lugares a dar una nota, me llama la atención, y me imagino qué hubiera sido de mi vida si no hubiera tenido la banda. Pero es verdad que nosotros siempre fuimos muchos. Ponele, en plata de antes, cobrábamos 200 pesos, y la Traffic que nos llevaba y nos traía al boliche de Córdoba salía 20. Nos quedaban 180, y éramos 12, 14: no nos íbamos a repartir esa plata. Entonces ahorrábamos esos 180 para comprar una consola que salía 4000 pesos. Y después, los micrófonos. Y después, la grabación de un demo. La plata siempre era lo último en lo que pensábamos.</p><p><b>—Tardó en llegar.</b></p><p><b>Martín</b>: —Sí.</p><p><b>Raúl</b>: —¡Uff! Tuvimos que remar como 20 años con la banda.</p><p><b>—En esas primeras giras y con un grupo de tantos músicos, hay algo que trae esa infancia en el circo: ser familia, moverse juntos, remarla entre todos.</b></p><p><b>Martín</b>: —La organización que tenemos Los Caligaris es muy circense en el sentido de que es muy horizontal, como en el circo. Es tan importante aquel que va a hacer el salto mortal en la cama elástica como aquel que le pone el taco a la cama elástica para que no se le mueva.</p><p><b>Raúl</b>: —Es un trabajo muy colectivo, es un equipo. En la banda, todos somos importantes. Por supuesto, nos pasa que cuando paramos en la ruta, en la estación de servicio para comprar provisiones, la gente nos reconoce y quiere una foto con los cantantes.</p><p><b>Martín</b>: —Bueno, pero hay que ser muy vivo de los dos lados. Si te toca ser la cara del grupo, sabés que te van a sacar fotos a vos, pero el otro es igual de importante que vos. No tenés que decir: “Ah bueno, a mí no me vengas a decir esto porque yo…”. No, no, no. Y del otro lado igual, y decir: “Mientras más conocidas sean las caras del grupo, más conocido es el grupo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H7ND3SLV5FC2VH6UZBMDQQAVVI.jfif?auth=9d30bb66e0ed05793b35fedb6d1257b99d46a3ecb7c9f5349281939e68ded5a5&smart=true&width=1024&height=768" alt="Julián Álvarez cantó con Los Caligaris en Calchín (@Libertad979_Sam)" height="768" width="1024"/><p><b>—Les tengo que preguntar por Julián Álvarez.</b></p><p><b>Raúl</b>: —Julián es un fuera de serie, un maestro en la cancha y afuera, una persona increíble. Es un pibe que sigue siendo de Calchín, de su pueblo natal. Y debe ser uno de los seguidores más notables que tiene nuestra banda.</p><p><b>Martín</b>: —¡Sí! Lejos, lejos...</p><p><b>Raúl</b>: —Estamos muy orgullosos por contar con su amistad. El otro día vino cinco días a Buenos Aires y nos invitó. Fue una fiesta sorpresa.</p><p><b>—¿Cómo nació ese vínculo?</b></p><p><b>Raúl</b>: —En la pandemia. Nosotros nos asociamos con el Banco de Alimentos de la Provincia de Córdoba, que llevan una tarea bastante importante, y hacíamos unos barbijos para que la gente que los compraba, colaborara. Y Julián escribió en la página de Los Caligaris, queriendo comprar dos barbijos. Ese fue el primer contacto que tuvimos.</p><p><b>—¿Ustedes sabían que él escuchaba la banda?</b></p><p><b>Raúl</b>: —No. No.</p><p><b>Martín</b>: —Julián siempre estuvo pendiente de nosotros. Cuando tocamos en Tecnópolis, dijo: “Che, voy a ir a verlos. Nunca los vi en vivo”. Ya se estaba yendo al City. Le dijimos: “¿Te animas a cantar alguna canción?”. Es muy tímido, muy reservado; y nosotros todo lo contrario: el escenario, la gente... Claro, cuando lo veíamos de costado, vimos que cantaba todas las canciones, se las sabía. Era fanático en serio. Entonces, él lo agarró de costado y lo llevó.</p><p><b>Raúl</b>: —Y cantó. Hace poco estuve comiendo con la familia. La mamá me contó que hay una que Julián no le perdona. Cuando él tenía 12 años fuimos a tocar a Calchín, en una Fiesta de la Primavera. El hermano más grande de Julián se quedó al show porque era a la medianoche, pero la mamá le dijo: “No, vos a las 24 te volvés a casa”.</p><p><b>Martín</b>: —¡Ah, no lo puedo creer!</p><p><b>Raúl</b>: —Y hasta el día de hoy le recrimina a la mamá que no le dejó ver Los Caligaris…</p><p><b>Martín: </b>—La última vez que estuvo Julián acá, la novia (Emilia Ferrero) le dio una sorpresa y nos invitó a la casa donde estaba parando.</p><p><b>Raúl</b>: —La <i>Emi </i>nos escribió: “Quiero darle una sorpresa a Julián, que vayan, comamos un asado, tomemos fernet”. Y bueno, le caímos de sorpresa a Julián. El tío estaba haciendo el asado.</p><p><b>—¿Qué llevaron?</b></p><p><b>Raúl</b>: —Llevamos un par de vinos, fernet y las guitarras. Así pagamos.</p><p><b>Martín</b>: —(Julián) les decía que había mucha carne en la parrilla: “Somos cinco personas, ¿para qué ponen tanto?”. No sabía que veníamos nosotros.</p><p><b>Raúl</b>: —Son una familia maravillosa, súper unidos. De hecho van a todos lados con él, y a nosotros nos encanta porque también somos una gran familia. Venimos del circo, que era una gran familia. Y Los Caligaris somos una gran familia.</p><p><b>Martín</b>: —Somos una banda muy abierta. Viene gente de todos los palos, de religión, del palo sexual, de cualquier lado. Porque nosotros lo fomentamos. Siempre digo que por ahí hay un nene que está en los hombros del padre, que está pintadito, y al lado hay alguien de campera de cuero con barba que está disfrutando del mismo recital.</p><p><b>Raúl</b>: —Eso también se da por la variedad musical que tenemos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5CODYQJR257GTNBHRLXFU3TCLY.jpg?auth=88c2a6b1ca79115e2e9d4759c478aaca0d374a19c794cb7b4a05ba31b5b49794&smart=true&width=4368&height=3129" alt="Los hermanos Martín Pampiglione y Raúl Sencillez de Los Caligaris crecieron entre payasos, acróbatas y trapecistas (Foto AP/Fernando Llano)" height="3129" width="4368"/><p><b>—¿Qué les pasa cuando un tema de los Caligaris se usa para musicalizar goles argentinos en el Mundial?</b></p><p><b>Martín</b>: —Es hermoso. Tenemos la suerte de que varias canciones nuestras llegaron a las hinchadas de fútbol. No solamente acá, en Argentina, sino también en México, con Tigres de Monterrey, o en Colombia, con Millonarios. Acá, la de Belgrano: “Razón”.</p><p><b>Raúl</b>: —Talleres también.</p><p><b>Martín</b>: —<b>Te recibís de banda popular cuando tu canción llega a la cancha. En ese momento te dan el diploma</b>. Es extraordinario cuando alguien agarra tu melodía y le pone letra para su pasión.</p><p><b>—En estos 26 años han recorrido mucho, de la Argentina, del resto del continente. Y hay gente que no la pasa bien. ¿Qué les pasa con eso?</b></p><p><b>Martín</b>: —En toda Latinoamérica, lamentablemente, tenemos el mismo pasado, el mismo idioma y los mismos problemas. Hemos tenido la suerte de ir a Europa y es otra cosa, totalmente. Ellos, la crisis... tendría que ser otra la palabra para decir lo que ellos sufren, y lo que sufrimos nosotros. Nosotros nos tomamos <b>la alegría en serio: en los shows tratamos de brindar esa felicidad, que la vida es complicada</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y3P55MPDUNBOFFYQIAIRMYS6NQ.jpg?auth=2d747065a0799ba7bcf75e8353f604650c34f0c4e7d51853a7f3234fb76303b2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Juliet Czupiak, la “miniperiodista”: del consejo que le dio Mirtha Legrand a las preguntas que le haría a Tini Stoessel]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/27/juliet-czupiak-la-miniperiodista-del-consejo-que-le-dio-mirtha-legrand-a-las-preguntas-que-le-haria-a-tini-stoessel/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/27/juliet-czupiak-la-miniperiodista-del-consejo-que-le-dio-mirtha-legrand-a-las-preguntas-que-le-haria-a-tini-stoessel/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Con solo siete años, las entrevistas que les hizo a varias celebridades son un fenómeno en las redes sociales. “No me gusta que los chicos estén tristes y pidan comida, un día le dije a mi mamá: ‘quiero ayudar, ¿podemos?’”, asegura]]></description><pubDate>Sat, 27 Jul 2024 03:20:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>—¿Cómo estás, Juliet?</b></p><p>—En realidad yo no estoy bien... ¡Estoy requete pero requete bien!</p><p>Y entonces esta nena de apenas <b>siete años </b>gesticula, sonríe, mira y le habla a la cámara, se mueve en su asiento; no puede con su entusiasmo. Porque <b>en la etapa en la que se crean los sueños, Juliet Czupiak ya los está cumpliendo</b>.</p><p><b>Miniperiodista</b>, como se define, sus entrevistas a distintas celebridades -de Pampita a Mirtha Legrand, de Nicki Nicole a Valeria Mazza, Marcelo Tinelli y más- son un fenómeno en las redes sociales. Ante sus 124 mil seguidores en Instagram y los 40 mil de TikTok, en las cuentas que maneja y supervisa su mamá, <b>Luciana Sactiva</b>, Juliet exhibe un desenfado y una seguridad más propias de alguien con años de experiencia en los medios.</p><p>Pero no se lo toma en serio, claro. No es más que una nena jugando y divirtiéndose. Que está fascinada con <i><b>El Principito</b></i>, el maravilloso personaje de Antoine de Saint-Exupéry. Que le gustaría conocer a <b>Tini Stoessel</b>. Que primero con su bisabuela y más tarde con su abuela, miraba los programas de Mirtha. Que una Nochebuena abrió el regalo que le dejó Papá Noel y quedó encantada: un micrófono. Que comenzó entrevistando a sus peluches, en su casa de Monte Grande. Y que sigue soñando.</p><p>“A ver a dónde está... ¡Acá! Acá lo encontré. Esperen, esperen, acá está mi papelito -dice Juliet, y simula con sus manos que lo despliega en el aire-. Es invisible para ustedes, pero para mí, se ven todos mis deseos. Todo. Y mi deseo más preciado, porque sé que no va ser realidad, es que <i>El Principito</i> tenga vida”.</p><p><b>—¿Estás contenta con todo lo que está pasando, Juliet?</b></p><p>—Más que contenta. Cuando me paran en la calle, me piden saludos, fotos, de todo, me pongo recontenta porque, o sea, ¿a quién no le gustaría esto? A cualquier chiquita o grande le gustaría tener esto. Y yo lo disfruto un montonazo.</p><p><b>—¿Siempre quisiste ser famosa?</b></p><p>—Siempre, pero re. De chiquita pensaba que iba a ser una artista, que iba a tener mi obra, mi programa y todo eso. Y cuando lo pensaba, sentía que iba a pasar en la vida real. Y mirá…</p><p><b>—Está pasando.</b></p><p>—¡Exacto!</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CVUEBJ3X4ZAKNFYXP3GSA5HNFY.jfif?auth=d83e1bbd16639a85913e55a25db495c9ae519ae72e13b48dd5663c0bd8e61410&smart=true&width=1440&height=1440" alt="Juliet Czupiak juega con sus muñecos a ser conductora y sueña con ser famosa, ya entrevistó a varias figuras del espectáculo." height="1440" width="1440"/><p><b>—Tu mamá siempre te acompaña. Y es ella quien maneja tus redes.</b></p><p>—Sí. Todas las redes las controla ella. Ella saluda (en los mensajes privados), todo. Como no me ven, piensan que yo contesto y todo eso. ¡Pero si yo en todos los programas digo que no, que contesta mi mamá! (Risas). Bueno, seguramente se olvidan.</p><p><b>—¿Y si alguien te escribe algo feo en las redes, mami te cuenta o mejor no?</b></p><p>—Una vez me contó pero igual a mí no me importó. Si a ustedes no les gusta, el candadito... (hace el gesto de cerrar los labios). Y si les gusta, hablen. A mí no me importa nada. Si sale mal una nota sí me importa, pero tanto no, porque podemos volver a repetirla. Total, <b>yo hago esto porque me divierte</b>.</p><p><b>—¿Con quiénes vivís?</b></p><p>—Con mi mamá, mi papá y mi hermano, que los amo un montón. Mi hermano tiene 10 años pero yo siempre digo que tiene nueve, porque parece más de nueve.</p><p><b>—Pero a él no le debe gustar que digas que tiene nueve...</b></p><p>—Hummm…</p><p><b>—Y vos tenés siete. ¿Cuándo cumplís años?</b></p><p>—Mirá, falta repoco: en agosto, el 22. Prontito, ¡reprontito! Mi cumpleaños va a ser (con la temática) de <i>El Principito</i>.</p><p><b>—Viste que ahora en el teatro está </b><i><b>El Principito</b></i><b>.</b></p><p>—Lo vi. ¡Me encanta! Cada vez que veía los carteles decía: “Mami, mami, por favor, ¿podemos ir? ¿Podemos ir?”. Ella decía: “Bueno, tranquila, ya vamos a ir, ya vamos a ir...”. Y después, me invitaron. Me encanta cómo cantan, cómo actúan, cómo bailan.</p><p><b>—¿Te gustaría un día estar en un escenario del teatro?</b></p><p>—Me reencantaría.</p><p><b>—¿Qué programas te gusta ver?</b></p><p>—Y... programas no tanto, porque a mí <b>me gusta más escribir, pintar y esas cosas</b>. Me gusta escribir cómo quiero que sea mi casa de grande.</p><p><b>—¿Pero vos querés ser actriz, bailarina, periodista? ¿Qué soñás ser?</b></p><p>—Periodista y actriz.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NCS7YUJ37FGFXORL5E5HWAJBFI.jfif?auth=0dbc140b17168b5fcbb527dcd0bf1432a2b23fef2c7d5c7f8529ef3be5f0fe93&smart=true&width=1440&height=1440" alt="Juliet Czupiak: "me puse un minisegundo, una gotita de agua nerviosa cuando le hice la nota a Mirtha"." height="1440" width="1440"/><p><b>—¿Cuando la conociste a Pampita, qué le dijiste?</b></p><p>—Y... primero de todo la felicité. O sea, yo felicito a todos. Y ahí le hice la nota. No recuerdo tanto las preguntas. Cuando ya la felicitaba me expresaba como me expreso ahora; o sea, con mi actitud.</p><p><b>—¿No te ponés nerviosa cuando entrevistás a los famosos?</b></p><p>—No. <b>Yo no me pongo nerviosa en ningún lado</b>. Solo me <b>puse un minisegundo, una gotita de agua nerviosa cuando le hice la nota a Mirtha</b>. Y cuando le haga la nota a Tini, también.</p><p><b>—Hablemos de esa nota de Mirtha. ¿Cómo fue? ¿Quién arregló la nota?</b></p><p>—Nadie. No se arregló. Fui a su programa, esperé allá, y como todavía faltaba, fuimos a otro lugar a comer y todo esto. Yo estaba como así, nerviosita, porque tenía miedo de que nos pasáramos la hora. Y dije: “Bueno, si se pasa la hora, no pasa nada; otro día la vamos a lograr”. Y después dije: “¡Listo papi, mami! ¡Vamos ya corriendo que no quiero que se nos pase!”. Fuimos corriendo y ahí le hice la nota.</p><p><b>—¿Y a Tini qué le querés preguntar?</b></p><p>—Primero de todo: felicitarla por las canciones. Y por cierto, mi canción favorita de todas las canciones que hay en el mundo es la Tini hizo del papá. Es triste, pero a la vez me encanta cómo expresa todo eso. Y bueno, las preguntas medias difíciles, ¿okey? Le quiero hacer preguntas que nadie le haya hecho. La primera sería: “¿Cómo haces para no tener vergüenza y hacer todo esto?”.</p><p><b>—¿Y vos, cómo hacés para no tener vergüenza?</b></p><p>—Yo nunca tuve vergüenza, ni de chiquita ni de nada. O sea, si voy a la calle y me disfrazo de payaso, ahí no tengo vergüenza.</p><p><b>—¿Cómo haces con el colegio?</b></p><p>—Ah, mirá, de paso te cuento esto: me cambié de colegio. Antes iba a un colegio de dos turnos, a la mañana y a la tarde. Y después tenía todo esto y me ponía triste porque iba a un casting, a una publicidad, y ahí tenía que hacer todo <i>ta</i>, <i>ta</i>, <i>ta</i>, <i>ta</i>...</p><p><b>—¿Y entonces ahí, con mamá y papá, decidieron cambiarte de colegio porque con doble escolaridad no te daban los horarios para hacer las cosas que vos querías hacer?</b></p><p>—Sí. Lo decidimos con mi mamá. Hicimos una charla y pues yo dije: “Bueno, casi todos mis mejores amigos se fueron, entonces no pasa nada. Y me voy a hacer nuevos amigos”. Ahora voy a la mañana.</p><p><b>—Y a la tarde podés hacer publicidades y otras cosas.</b></p><p>—Sí. Y me puedo divertir.</p><p><b>—¿Te acordás de tu primera publicidad o tu primer desfile?</b></p><p>—Ay, recuerdo mi primer desfile. Era como en un teatro, con miles de personas. Y yo estaba en la punta de la pasarela, haciendo fotos. ¡No sé cómo no tuve vergüenza!</p><p><b>—¿Le pediste algún consejo a Pampita para desfilar?</b></p><p>—Ah, no. A Pampita no, pero a Mirtha sí. Le pedí consejos para las notas.</p><p><b>—¿Y qué te dijo?</b></p><p>—Que siempre sea yo, que nunca cambie. Y que nunca deje de estudiar, porque para que todo se te haga más fácil, tenés que estudiar. Y pues... bueno, yo dije: “Okey”.</p><p><b>—¿A quién más entrevistaste?</b></p><p>—Un montón. A Marcelo Tinelli. ¿A quién más? A ver, a ver... O sea, <b>entrevisté a tantos que no me acuerdo</b>.</p><p><b>—Estuviste en las alfombras rojas.</b></p><p>—Sí. ¡No sabés! Me encantó.</p><p><b>—Te acreditaron como periodista profesional.</b></p><p>—¡Sí! ¿Sabés lo que fue eso para mí?</p><p><b>—¿Y mamá y papá qué dicen cuando te ven entrevistando?</b></p><p>—Me felicitan, me abrazan, me apoyan, todo.</p><p><b>—¿Y cuando te tienen que retar?</b></p><p>—Ellos no me retan tanto, pero…</p><p><b>—¿Te portas mal a veces, Juli?</b></p><p>—Hummmm, a veces sí (risas).</p><p><b>—Y claro, está bien: tenés siete años.</b></p><p>—Los que son <b>más chiquitos me entenderán</b>.</p><p><b>—¿Qué es en lo que más te cuesta hacer caso? ¿Qué es en lo que mamá más tiene que repetir?</b></p><p>—Levantar las cosas del suelo (risas).</p><p><b>—¿Es un lío el dormitorio?</b></p><p>—Sí. Bueno, un poquito...</p><p><b>—¿Y levantarse a la mañana para ir al cole?</b></p><p>—Ah, eso no me molesta. Solo cuando voy a un show y mañana tengo que despertarme temprano. Para eso duermo en el auto.</p><p><b>—¿A Lali también la querés entrevistar?</b></p><p>—Sí. Cuando fui a los Premios Gardel, yo fui corriendo a hablarle y se quedó como charlando. Y a mí me dio un mínimo de vergüenza...</p><p><b>—Ay, ¿no te animaste?</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿María Becerra?</b></p><p>—Me encanta, sí. O sea, pongamos en el calendario: Tini. María Becerra, Lali, La Joaqui…</p><p><br/></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AAHZGFZN4NEG3I65IVV5TOACB4.jpg?auth=55fa03c0f86d21d102a6dafe7317ae8200e3bf7f16dc064616ad81c553478f9f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Juliet con Tatiana Schapiro en Infobae" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Qué hacen mamá y papá?</b></p><p>—Bueno, mi mamá trabaja de hacer cumples. Y mi papá también trabajaba, porque después se cambió, de hacer cumples. Eran como los compas, solo que en diferentes trabajos. Ahora él está trabajando en hacer telas, o sea, en una importadora. Tiene que comprar las telas y <i>ta</i>, <i>ta</i>, <i>ta</i>.</p><p><b>—¿Qué te dicen tus compañeritos en el cole?</b></p><p>—¡Ay, no sabés! Me felicitan, me abrazan, me piden fotos. Me llevo rebien con ellos. ¡Súper!</p><p><b>—Y cuando en casa no estás filmando, ¿a qué te gusta jugar, Juli?</b></p><p>—(Risas) Mi mamá ya sabe qué voy a decir. Tenemos un calentador de comidas, un microondas, espejado, y entonces me veo. Y hago como si fuera mi propio programa: “Hola, ¿cómo están? Es mi programa, de Juliet y <i>ta</i>, <i>ta</i>, <i>ta</i>”. Y juego a eso: a tener mi programa, a hacerles la nota a mis peluches.</p><p><b>—¿Quiénes son tus peluches?</b></p><p>—Ah... (risas). Yo soy <i>Juliet 1</i>, y como soy <i>Juliet 1</i>, después está <i>Juliet 2</i>, <i>Juliet 3</i>, <i>Juliet 4</i>, <i>Juliet 5</i>... Tengo 20 o 30 <i>Juliet</i>.</p><p><b>—¿Todos los peluches se llaman Juliet?</b></p><p>—Casi todos.</p><p><b>—¿Y son ositos, perritos, muñecas, qué son?</b></p><p>—Ahora doné juguetes y no recuerdo con cuáles me quedé. Pero sé que queda un osito y un mono. También tengo la bebé llorona. Y el peluche de <i>El Principito</i>.</p><p><b>—Hablás de donar juguetes, y sé que hacés muchas cosas sociales, que te gusta mucho colaborar.</b></p><p>—Me reencanta. Es como ¡guau! A mí <b>no me gusta que los chicos estén tristes y pidan comida y todo eso</b>. Y yo <b>los quiero ayudar</b>. Esto me pasó viendo a los chicos cómo lo pasan: eso a mí me daba tristeza. Entonces, <b>para que no me dé tristeza, un día le dije a mi mamá: “Má, quiero ayudar, ¿podemos?”</b>. Y entonces, ahora ayudo a Casa Cuna.</p><p><b>—Es muchísimo, Juli. Es muy hermoso lo que hacés de ayudar a la gente.</b></p><p>—Gracias.</p><p><b>—Ojalá que un montón de gente que esté mirando, a partir de lo que vos hacés, también ayude. Porque vos sos muy chiquita y hacés mucho más que mucha gente grande.</b></p><p>—¿Lo digo o no lo digo? ¿Lo digo o no lo digo?</p><p><b>—Lo decís.</b></p><p>—Okey. ¿Puedo decirlo con mis palabras?</p><p><b>—Sí, claro, mi amor. Podés decirlo como quieras.</b></p><p>—Lo primero de todo, todos los que nos están viendo, piensen qué tienen: ropa, comida, juguetes, todo eso, ¿no? Y entonces, ¿qué podés hacer con eso? Donarlo. Eso es lo mejor que podés. Cuando lo hagas, lo vas a querer hacer el resto de tu vida. O sea, te va a encantar. Y <b>si todavía estás grande y decís: “Ay, no, esa nenita no sabe lo que dice, donar es feo”, se equivocan</b>. Pruébenlo y lo van a ver. Y si no les gusta, al menos lo intentan.</p><p><b>—¿Como periodista, qué te gustaría preguntarle a tu mamá?</b></p><p>—Cómo hace para no cansarse y trabajar tanto.</p><p><b>—¿Y a papá?</b></p><p>—Lo mismo. Trabajan un montón. Los quiero un montón: sé que los papás son lo más preciado que podés tener en la vida porque ellos te crearon.</p><p><b>—Me encanta cómo te quedó el pelo Juli. Te lo cortaste. ¿Lo decidiste vos?</b></p><p>—Sí. Mi mamá lloró (risas).</p><p><b>—¿Mamá lloró? ¿Por qué?</b></p><p>—No, porque me salió divinamente. Un poquito más porque me costaba, porque se me hacían nuditos.</p><p><b>—Se enredaba.</b></p><p>—Entonces, corto. El corto me gusta. Ya no se me va a enredar más el pelo.</p><p><b>—¿Cómo te va en la escuela?</b></p><p>—En la libreta me saco todos 10.</p><p><b>—¿Todos 10?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¡Es un montón! No te copias.</b></p><p>—No. Es lo peor que podés hacer.</p><p><b>—¿Y quiénes son tus mejores amigas?</b></p><p>—Ay, eso no lo puedo decir porque las otras se van a poner <i>malito</i>...</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DU6RBE6ZD5CJ3GPK6Y7QX4NXPQ.jpg?auth=4d679e610fccb371379a3a226e9d4d594c9bf0c417e5d7ce4764fd97f8609844&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Flavio Mendoza: “Tengo cuatro hermanitos de Dionisio que están congelados; si no vuelvo a ser padre, los voy a donar”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/21/flavio-mendoza-tengo-cuatro-hermanitos-de-dionisio-que-estan-congelados-si-no-vuelvo-a-ser-padre-los-voy-a-donar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/21/flavio-mendoza-tengo-cuatro-hermanitos-de-dionisio-que-estan-congelados-si-no-vuelvo-a-ser-padre-los-voy-a-donar/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Mientras redobla las presentaciones de “Circo Anima” en Tecnópolis por las vacaciones de invierno, el productor y empresario teatral dice en este mano a mano con Infobae que convive “con un dolor constante las 24 horas”. También habla de política: asegura que le gusta Milei y que “los que fueron a la Quinta de Olivos en la pandemia no son artistas, son convenientes”]]></description><pubDate>Sun, 21 Jul 2024 03:24:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Se describe como un hombre de “primeras veces”, y se explica de inmediato: “Siempre quiero descubrir cosas nuevas”. Y algo que <b>Flavio Mendoza</b> dice como al pasar, hasta desatendiéndose del asunto, termina explicando su esencia y la de sus espectáculos. Porque solo<b> quien</b> <b>conserva intacta la capacidad de asombro</b> -aun con el paso del tiempo, con la pérdida de la inocencia, con lo vivido, con lo sufrido-, puede a su vez <b>provocar esa emoción tan genuina en el público</b>. Quien vea cualquiera de sus shows va a experimentar ese asombro tan propio de las primeras veces. Allí radica el gran logro de este creativo, productor y empresario teatral, que descarta esos rótulos para seguir definiéndose como un bailarín.</p><p>En estas vacaciones de invierno Mendoza redobló las presentaciones del <i><b>Circo Anima</b></i> en Tecnópolis, con dos funciones los días de semana, y tres los sábados y domingos. Seguirán en agosto para luego trasladarse a Córdoba, según adelanta un Flavio que pide disculpas: “Estoy medio dormido porque vengo de China y Dubái, con el jet lag. Y llegué, y el nene... ¡Imaginate! Esta vez a <b>Dionisio </b>no lo pude llevar porque ya está en primer grado. Además, fui a trabajar”.</p><p><b>—¿En qué momento esa criatura está en primer grado? ¿Cuándo pasó?</b></p><p>—No lo sé... Y verme yo, enseñándole a leer y escribir. No, no, no... <b>En un momento colapsé</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OH433KGAANEBLEIUOCN2SIHNSQ.jpg?auth=69806e31d97adb09b13f14a16f4beb3ea30b0aa03a4bd9c446e723a71a9a3f4a&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Flavio Mendoza junto a Dionisio (Crédito: @mendozaflavio)" height="1081" width="1920"/><p><b>—Preparate porque en tres minutos va a estar en sexto grado, con Matemáticas; te la regalo.</b></p><p>—Y vos sabés que no quiero. Digo: <b>“Ay, lo quiero seguir teniendo bebé”</b>. Y siento que eso se me va escapando. Si bien <b>todavía duerme conmigo, porque dormimos juntos, ya el abrazo, el beso, me los está sacando</b>. Y odio que me los saque.</p><p><b>—Flavio, si tenés que elegir tres momentos que marcaron tu vida, con lo bueno, con lo malo, con lo que vos quieras, ¿con cuáles te quedás?</b></p><p>—Un mal momento fue cuando <b>no sabía qué hacer de mi vida</b>. Estaba en Nogoyá, en el pueblo, y mis viejos se habían fundido. Yo tenía 14 años y tenía que replantearme trabajar, hacer todo para salir adelante. <b>No es una edad para tener todas esas preocupaciones que tenía</b>. Ese fue un quiebre.</p><p><b>—¿Tus padres siempre estuvieron mal económicamente, o se complica en ese momento?</b></p><p>—Era una familia de clase media de circo; no nos faltaban cosas. Después sí hubo un momento de muchos malos negocios y se fundieron. En esa época los padres no se daban cuenta de que discutían delante de los hijos, y yo vivía todos los problemas que había en casa. Era muy chico para vivirlos. <b>Nunca me pude sacar esa mochila</b>.</p><p><b>—Pasaste cosas muy difíciles en tu infancia.</b></p><p>—Sí. Pero tuve la fuerza para poder pasarlas. Yo era muy para adentro, todo me lo tragaba, pero hubo una vez que pude sacar esa fuerza y me enfrenté. Y hay gente que nunca puede.</p><p><b>—Cuándo pudiste hablar sobre el abuso, ¿tuvo que ver con encontrar esta fuerza?</b></p><p>—Durante mucho tiempo <b>sentí que el abuso era mi culpa</b>. Una vez una psicóloga me dijo que <b>eso le hace el autor al niño</b>: “Vos tenés la culpa. Si se enteran...”. Le confesé el abuso a un amigo y me dijo algo terrible: “Bueno, pero vos sos gay”. Me quedé helado. “¿Vos me estás cargando? Yo tenía siete años”. Es raro. <b>Como soy una persona gay asumida, la sociedad no lo ve (al abuso) como terrible</b>. Sí capaz en una chica, pero no en un varón. Muchos chicos abusados nunca lo van a decir por el machismo.</p><p><b>—La tuya era una familia brava.</b></p><p>—Sí, sí. Mamá tenía un carácter... Nos pegaba mucho. A mí me pegaba mucho, mucho, mucho... Y no era un chirlo: eran golpes. El otro día un familiar me dijo: “¿Por qué cuando hablás de tu mamá decís eso?”. “Porque mientras ella estuvo viva nunca lo dije (públicamente)”. <b>No quería lastimarla</b>. Sí se lo dije personalmente: “Mamá, vos nos cagabas a palos...”.</p><p><b>—¿Y qué te dijo?</b></p><p>—”Bueno, yo era muy nerviosa”. Ella había sido maltratada por sus padres, no pudo resolver eso.</p><p><b>—¿Le pudiste contar a tu mamá que habías sido abusado?</b></p><p>—No. Cuando lo conté, me pareció raro que no me llamaran mis hermanas. La segunda vez mi hermana sí me llamó llorando, angustiada: me dijo que cuando lo escuchó no se animó a preguntarme si había sido alguien de la familia. Y ella me lo quería sacar. Pero como esa persona todavía está viva, sé que si le digo el nombre, mi hermana va y lo mata. No quiero… Tendría que solucionarlo yo. Ir, agarrarlo y decirle: “Lo que me vos hiciste está mal”. Pero no sé qué podría resolver, ¿viste?</p><p><b>—¿Creés que la paternidad influyó en que lo contaras?</b></p><p>—Sí. Porque <b>tengo terror de que le pase a mi hijo... </b>Después de todo el dolor que sentí, y seguiré sintiendo, me alivia poder decir: “Estén atentos porque hay abusadores, y hay que cuidar a los nenes”. Eso es lo que me pasó desde que soy papá.</p><p><b>—¿Te volviste a cruzar al abusador?</b></p><p>—No. Es una persona que está muy enferma; está pagando todo lo que hizo.</p><p><b>—Hoy entendemos la paternidad y la maternidad de otra forma. Hay un montón de cosas que tus padres hicieron con vos, que no harías de ninguna manera con </b><i><b>Dio</b></i><b>.</b></p><p>—A <i>Dio </i>le hablo todo. <b>No le dije que nació de un zapallo</b>, ¿entendés? <b>Cuando tenía cuatro años me preguntó: “¿Yo no tengo mamá?”. Le dije que no</b>. Y le conté: “Giselle (la madre subrogada) fue una persona que me ayudó a traerte al mundo. Cuando seas más grande lo vas a entender”. “Bueno”, me respondió. Y siguió pintando. Es muy natural.</p><p><b>—¿Seguís en contacto con Giselle?</b></p><p>—A los nueve meses de <i>Dio</i> nos encontramos. Y después perdimos el contacto. Soy medio cagón de buscarla en Instagram porque digo: “A ver si no estoy...”. <b>Me chocaría si sé que estoy bloqueado o estoy eliminado</b>.</p><p><b>—¿Pero pasó algo?</b></p><p>—No, para nada. Esas cosas de la vida. Hizo este bien, ella me lo contó así, y ya está; tiene sus hijos, tendrá la necesidad de tener su vida. Pero es una de las mujeres de mi vida: me ayudó a traer a mi hijo.</p><p><b>—Flavio, ¿un segundo momento de tu vida?</b></p><p>—Uno lindo: cuando estrené <i>Stravaganza</i>. Fue un momento de gloria, después de todos los cachetazos que me venían pegando. <b>Nadie daba dos mangos por mí</b>. Y en esto sí <b>me agrando: yo cambié el teatro nacional</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OP2DZUEBE5HCFAJSVB3ZHHILFM.jpg?auth=527b06c5bd0b9d526cbaff758c6ee2f5e3dd6cc77a13d336e16c53c241b837da&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Flavio mendoza: "Yo cambié el teatro nacional."" height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Cómo hiciste económicamente para armar </b><i><b>Stravaganza</b></i><b>? ¿Tenías ahorrado, buscaste inversores?</b></p><p>—Hipotequé un departamento. Uno de los locos era productor teatral de Córdoba, y otro que puso plata fue Ariel Diwan. Era muy caro lo que yo quería hacer. Como mucho, se esperaban 60 mil espectadores, y terminé haciendo una cantidad que no era lógica: 128 mil. Superamos el récord de Olmedo en Mar del Plata. <b>Se ganó mucha plata, pero yo no</b>, porque había cedido mucho. <b>Mi siguiente contrato sí me cambió económicamente</b>.</p><p><b>—¿Ahí negociaste distinto?</b></p><p>—<b>Mi tía me lo negoció </b>(risas). Y gané muy bien. Pude comprarle la casa a mi vieja, a mis hermanas. Pude hacer todo lo que soñé.</p><p><b>—¿Qué fuiste a hacer a China y a Dubái?</b></p><p>—Me reuní con unas personas que quieren que cree un espectáculo para ellos en Asia. Pero yo quiero ingresar primero con mi espectáculo, y después cedo creaciones. Sino, te roban... También fui a ver cosas para el nuevo espectáculo: imaginate lo que era <b>estar en las reuniones de fábricas de chinos, tratando de que se entienda lo que yo quería...</b></p><p><b>—¿Cómo te llevaste con empezar a ganar plata?</b></p><p>—Me salva muchísimo que yo no manejo la plata.</p><p><b>—¿La maneja tu tía?</b></p><p>—Mis hermanas. <b>Ella son las que manejan la plata porque si la manejara yo, la gastaría</b>. Es más: si tengo que comprar una licuadora, le pregunto a mi hermana Patricia porque no la sé usar.</p><p><b>—¿Le pedís permiso a tu hermana para usar la plata?</b></p><p>—<b>Cuando gasto plata no le cuento</b>. Yo no puedo irme tranquilo a un viaje: siempre tengo que venirme con un par de telas, algo para el show, me gusta la ropa.</p><p><b>—¿Te vas a comprar las zapatillas y le pedís permiso a tu hermana?</b></p><p>—<b>A veces miento, no le digo... ¿Podés creer que te diga esto a la edad que tengo?</b> Pero porque siempre me dice: “¿Pero para qué querés?”. Mi hermana es como mi mamá: rompe pelotas. Para las funciones del circo, le dije: “¿Me pusiste DIRECTV en el tráiler?”; “¿Para qué lo querés?”; “Porque quiero ver la tele. Tengo con dos, tres funciones, y voy estar muchas horas en el tráiler. Y va a estar <i>Dio</i>: por lo menos que vea dibujitos”. Es así, muy <i>codito</i>. La otra vez tenían que poner un aire y les digo: “¡Ay, pero esto no lo terminan nunca!”. Y el instalador me dijo: “Bueno, pero a tu hermana es más fácil sacarle una muela que plata” (risas). Pero si no estuviera ella yo no tendría la casa que tengo, porque me administra, y de esa forma yo me siento tranquilo. Yo no sé nada. Soy incapaz de todo lo que sea manejar cuentas.</p><p><b>—¿Sabés entrar a homebanking?</b></p><p>—Olvidate. No, no. No sé nada. <b>Si no tuviese a mi hermana, directamente me desplumarían</b>. Ella maneja todo, ella paga.</p><p><b>—Te vas a China, ¿y le decís a tu hermana: “Sacame un buen pasaje”?</b></p><p>—No. Me manda en turista. Es muy ahorrativa; yo soy un poco más el delirado. Pero igualmente me gusta esa forma porque <b>me siento cuidado</b>: sé que está ahí, y que no deliro. Ella me dice: “Vení, sentate, te muestro las cuentas. Mirá lo de la escuela de <i>Dio</i>, mirá esto otro...”. Y cuando veo los montos digo: “¡Guau!”. <b>Yo no me puedo quedar sentado en mi casa: tengo que trabajar para mantener la vida que tengo</b>. Es una realidad.</p><p><b>—Uno podría imaginarse que con los éxitos que metiste, estás salvado. ¿Y no es así?</b></p><p>—No. La gente piensa que cuando estás en la tele sos millonario, y no es así. Yo manejo una buena calidad de vida, pero mantener eso, es costoso. Desde el auto que tengas: lo que te sale el seguro, la patente, esto y aquello. Son realidades; no es que me estoy quejando ni estoy llorando. Trabajo de lo que me gusta, soy un reagradecido. Pero también le doy mucho trabajo a mucha gente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2TWITEVO4JBI3ES3AUZG4ZW33Q.jpg?auth=a1da9b320c312ccf7dd1397388a3b0cb3dca2738b81f767ce104ca61929ddc38&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Flavio Mendoza: "Convivo con un dolor constante las 24 horas del día." (Mario Sar)" height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Cuánta gente te pide trabajo?</b></p><p>—¡Huy! Mucha. Todos los días.</p><p><b>—¿Y cómo lo vivís eso?</b></p><p>—Y... me da pena la situación de no poder. Me encantaría darle trabajo a todo el mundo. Trato de darle, eh, porque siempre hay algo. Me han llegado a decir: “Mirá, para barrer...”. Le doy trabajo a mucha gente. Entre el circo, las escuelas y <i>Stravaganza</i>, que es otra rama del espectáculo, <b>son más o menos 300 personas a las que les damos trabajo.</b> <b>Y (la plata) sale por muchos agujeros pero entra por uno solo</b>. Es muy difícil cuando te cuesta que entre el dinero. Pero…</p><p><b>—Es una presión también, porque si vos quisieras parar un par de meses, al final hay que mantener todo esto funcionando.</b></p><p>—Sí. ¿Sabés lo que más me pesa? Cuando tengo que estar arriba del escenario y siento que mi cabeza dice que sí, pero mi cuerpo que no. Soy acróbata bailarín y todo lo mío tiene que ver con lo físico. Y a veces las lesiones y los años que uno tiene, te juegan en contra. Y también soy muy autocrítico: me quiero ver bien, y si no me veo bien, no lo quiero hacer. Me hago grabar, me veo, y soy totalmente un tirano conmigo.</p><p><b>—¿Sos muy coqueto?</b></p><p>—Sí, soy terrible. Trato de cuidarme. Entreno mucho. Y tengo tantas lesiones que los músculos fuertes hacen que esas lesiones no duelan tanto. <b>Convivo con un dolor constante las 24 horas del día</b>.</p><p><b>—¿Qué te duele?</b></p><p>—Tengo ocho hernias de disco, así que mi espalda está bastante comprometida. Tengo la rodilla operada dos veces.</p><p><b>—¿Y cómo manejás el dolor?</b></p><p>—Ah... me la banco. Tengo un clavo en el pie, en el empeine, porque se me quebró. El último médico me dijo: “Mirá, <b>tu pie no tiene solución</b>”. En ese momento me cayó muy mal, pero bueno, <b>yo ya estoy contando mis últimos cartuchos en esto de estar arriba del escenario</b>. Y te tenés que ir amigando con eso.</p><p><b>—Te duele el cuerpo, pero después te veo en el escenario dejándolo todo.</b></p><p>—No te voy a dar el brazo a torcer con eso. Pero les pasa a todos.</p><p><b>—¿No te estás exigiendo por demás?</b></p><p>—Sí. Pero bueno, mientras uno pueda, tiene que hacerlo. Cuando subo al escenario, en ese momento no me duele nada. Después salgo y me duele todo... Es la adrenalina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DDY4KXNO3FH5REBE33CBBAVT2E.jpg?auth=c5a8f5274c864df31d6810fb4b56553446adc1db87d9ab6bff59fbbe0e02dd94&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Flavio Mendoza: "Desde que nació duerme conmigo" @mendozaflavio" height="1081" width="1920"/><p><b>—¿El tercer momento de tu vida, Flavio?</b></p><p>—La partida de mi vieja. Fue duro cómo se fue, con una enfermedad que es muy fea: el Alzheimer. Y creo que ella no se fue feliz: no perdonó montones de cosas. Era muy rencorosa con su familia, con sus padres, sus hermanos. Y yo le decía: “Mamá, perdoná. Soltá lo malo”.</p><p><b>—¿La perdonaste a tu mamá en lo que tenías que perdonarla?</b></p><p>—Sí. Porque <b>mi vieja fue y es el amor de mi vida</b>.</p><p><b>—Te voy a regalar un cuarto momento de tu vida, que puede ser la llegada de Dionisio.</b></p><p>—Sí, sí. <i>Dio </i>fue como que el salvador porque, <b>cuando se fue mi vieja, yo me sentí totalmente solo</b>.</p><p><b>—¿Te asustó verte solo?</b></p><p>—Sí. Me asustó. Con <i>Dio</i>, soy el que tiene que ver que esté bien, que estudie, que vaya, que venga. Estar. Y eso era algo que se me fue cuando mi vieja partió, porque ella era mi responsabilidad. Esa cosa de decir: “Che, mamá no está más”.</p><p><b>—Me decías que </b><i><b>Dio</b></i><b> duerme con vos.</b></p><p>—Sí. <b>Desde que nació duerme conmigo</b>. La parte (de la casa) que tiene su habitación y su baño, no la quiere. Ahí solamente tiene su ropa y sus juguetes. El otro día le dije: <b>“¿Qué voy a hacer con tu cuarto y tu baño?”; “Vendelos”, me dijo</b>. No le interesa.</p><p><b>—Llega la hora de dormir y se va a tu cama, que para él, es su cama.</b></p><p>—Es su cama. No conoció otra. Traté de hacer que duerma en su cuarto y se angustió tanto, la pasó tan mal... Me quedé con él hasta que se durmió. Y me levanté 20 veces para ir a verlo, hasta que a la mitad de la noche dijo: “¡Papá!”, y se vino. Y dije: “¿Por qué voy a hacerlo sufrir con esto?”. Me mata a golpes, se atraviesa, se gira todo; se te viene para tu lado todo el tiempo, se te amontona. Lo vivo tapando toda la noche.</p><p><b>—¿Y qué pasa si querés traer un novio a casa?</b></p><p>—Olvidate. <b>No tengo vida amorosa</b>. Si he tenido algún <i>touch and go</i>, nunca pudo ser en casa. Imaginate que <i>Dio </i>entiende, ve todo. Aparte, me da mucha vergüenza. Y <b>él no quiere saber nada</b>. A veces le digo: <b>“¿Y si yo me pongo de novio?”. “¡No!”, me dice</b>.</p><p><b>—Bueno, igual es una decisión de papá, no es una decisión de Dio...</b></p><p>—Sí. Y no te digo que no haya pretendientes, porque hay, pero estoy tratando de pensar un poco más egoístamente. Siempre he tratado de ayudar a mis parejas, de encaminarlos, de que tengan una vida, una profesión, y es como que digo: “Quiero un poquitito para mí”.</p><p><b>—¿Se te colgaron mucho?</b></p><p>—<b>Algunos un poquito</b>, sí. Y quiero algo más parejo. Eso fue lo que falló en mi última relación: no entender que yo tenía montones de cosas, que podíamos hacerlas juntos, si quisiese, pero tenía que trabajar para hacerlas. <b>No ser la pareja de Flavio</b>. No. Para mantener el estilo de vida que nosotros llevamos, hay que trabajarlo. Y el que trabajaba era yo. Entonces, bueno...</p><p><b>—Si </b><i><b>Dio </b></i><b>no quiere saber nada de papá de novio, menos debe querer saber de un hermanito. ¿O ha pedido?</b></p><p>—Sí. <b>Ha pedido hermanito</b>.</p><p><b>—¿Y lo pensás?</b></p><p>—Antes decía que sí, pero la pandemia me hizo recular muchas cosas. Es una gran responsabilidad ser papá, ser mamá. Y estoy en un momento también de mucho trabajo. Cuando <i>Dio </i>nació, si bien a los tres meses yo ya estaba trabajando, pude darme el gusto de estar más en casa. Hoy, con las responsabilidades que tengo y los proyectos, no sería mucho.</p><p><b>—Si quisieras volver a ser papá, ¿el procedimiento sería el mismo?</b></p><p>—Sí. <b>Yo tengo hermanitos de </b><i><b>Dio </b></i><b>que están congelados</b>.</p><p><b>—¿Cuántos embriones congelados hay?</b></p><p>—Cuatro. Tres varones y una nena.</p><p><b>—¡Guau! Qué fuerte, ¿no?</b></p><p>—Sí. Es fuerte. También los podés donar. Es toda una decisión, pero <b>si no llego a tener más nenes, los donaría</b>. Es ayudar a alguien a que pueda ser papá o mamá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/23V5UHMJPJDMFMNUJBLMB7H5DM.jpg?auth=8b505882b5c70fb765db096e195f7d868f88f6966552a8eb6c4d97e9b0f81304&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Flavio Mendoza con Tatiana Schapiro en Infobae" height="1080" width="1920"/><p><b>—Me dijiste que candidatos amorosos, hay.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y ese despliegue que hay en el escenario, después también aparece entre cuatro paredes o hay un Flavio más tranqui?</b></p><p>—No (risas).</p><p><b>—¿Aparece el del salto del tigre?</b></p><p>—No, nada que ver. Soy mucho más tranquilo. Soy muy clásico. Tampoco aburrido; yo soy muy gauchito: si a vos te gusta, yo no tengo problemas. Soy como los antibióticos: <b>soy amplio espectro</b>.</p><p>Pero <b>la gente me ve como mucho más loco de lo que soy</b>.</p><p><b>—¿Cómo papá, como empresario, como artista, qué te pasa con este momento del país?</b></p><p>—Siempre fue tan difícil nuestro país... No hay año que no haya sido difícil. Yo creo que siempre tenés que trabajar mucho. Y yo siempre trabajé mucho, en cualquier año, en cualquier partido político que hubo. Mejor, peor, pero siempre trabajé muchísimo. Y <b>nunca pedí nada a cambio</b>. Siempre laburé, laburé, laburé...</p><p><b>—¿Nunca tuviste subsidios estatales?</b></p><p>—Nunca, nunca, nunca. ¿Viste que ahora el circo está en Tecnópolis? <b>Yo en Tecnópolis pago una fortuna</b>. Es mi trabajo es lo que me mantiene, me saca adelante.</p><p><b>—¿Te gusta Milei?</b></p><p>—<b>Me gusta. A veces no me gustan las formas</b>. Pero creo que está haciendo cosas. Y hay que ayudarlo a que pueda hacer las cosas, ¿no?</p><p><b>—Con las decisiones que se están tomando desde el Gobierno hacia la cultura, hubo cruces, y algunas respuestas, algún ida y vuelta.</b></p><p>—No se puede meter a todos en la misma bolsa. En cada tema habría que ver qué es lo que se necesita y qué no, porque no todo es lo mismo. No se puede decir: “Acá se recorta todo”, porque hay gente que por ahí sí lo necesita. Pero como te digo: a mí nunca nadie me dio nada, siempre lo hice solo, entonces <b>no le tengo miedo a eso. Tampoco me gustó cuando hubo favores a otros artistas, en otros gobiernos</b>. En pandemia, en la Quinta de Olivos se reunieron varios artistas, y <b>esos para mí no son artistas, son convenientes, viste, para ellos</b>. Ese tipo de cosas a mí no me gustan, no transo, porque yo voy con mi verdad: mi trabajo. Y eso me hace sentir tranquilo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y53X76DVNJCBHEKU3QIIKKLM54.jpg?auth=e5db5693a873d0f532522fb8683973416182b004d38fb382ed3536c081c4db07&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[‘Betty, la fea: la historia continúa’: estos son los personajes que sorpresivamente murieron en la serie]]></title><link>https://www.infobae.com/colombia/2024/07/20/betty-la-fea-la-historia-continua-estos-son-los-personajes-que-sorpresivamente-murieron-en-la-serie/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/colombia/2024/07/20/betty-la-fea-la-historia-continua-estos-son-los-personajes-que-sorpresivamente-murieron-en-la-serie/</guid><dc:creator><![CDATA[Paula Naranjo]]></dc:creator><description><![CDATA[La secuela de la famosa novela ha generado duda por la ausencia de icónicas figuras]]></description><pubDate>Sat, 20 Jul 2024 21:37:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UGARBJQHNRC5FIJNTVCXLTFI34.png?auth=49a2b362aba301ed77c629a5e9a6bca2ffa774adc91d060c8ac95cb481f46db3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="'Betty la fea: La historia continúa' trae novedades con sus personajes - crédito @Bettylafeaonprime/Instagram" height="1080" width="1920"/><p>Después de casi 25 años de haberse estrenado la exitosa novela<i> Yo soy Betty, la fea</i>, su éxito sigue vigente, pues, luego del lanzamiento de la serie <i>Betty, la fea: la historia continúa</i>, el viernes 19 de julio, los comentarios en redes sociales, memes y su primer lugar en tendencias de la plataforma<i> Prime video, </i>ratifica que los seguidores siguen atentos a la continuación de la historia y sus personajes.</p><p>Precisamente, <b>una inquietud que comenzó a surgir es sobre el destino de algunos personajes icónicos que no figuraron ni en el primer ni segundo capítulo de la serie</b>, debido a su inesperada muerte.</p><p><b>Ahora puede seguirnos en nuestro </b><a href="https://whatsapp.com/channel/0029Va4oNEALikgEL4Y8mb2K"><i><b>WhatsApp Channel</b></i></a><b> y en </b><a href="https://www.facebook.com/infobaecolombia"><i><b>Facebook.</b></i></a></p><h2>Roberto Mendoza - (Kepa Amuchastegui)</h2><p>La historia de esta secuela de la aclamada novela comienza con una escena dolorosa: el sepelio de <i>Roberto Mendoza</i>, padre de<i> Armando</i>. Por este motivo,<i> Betty</i> regresó tras algunos años de ausencia y separación de quien era su esposo. La muerte del ‘cerebro’ de Ecomoda provocó la toma de decisiones fundamentales para la empresa en las que, nuevamente, estará en manos de Beatriz para lograr sacarla adelante.<b> En la vida real el actor que interpreta el personaje, Kepa Amuchastegui, no ha muerto y tiene 83 años de edad.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GIGIOU4ACVGUFAX7652F6434CA.jpg?auth=9dab84abddce468c8ecfc01502d1e4b85b5be32a3f81027e618868cfedddd51b&smart=true&width=900&height=542" alt=" Don Roberto de 'Yo soy Betty, la fea' murió en la secuela de la novela - crédito Redes sociales " height="542" width="900"/><p>Una curiosidad del actor bogotano es que nunca ha visto la versión completa de la novela mundial por una razón particular: no le gusta verse actuar. “Es cierto, lo confieso. Sé que esta afirmación de no haber visto jamás <i>Betty, la fea</i> en su versión completa, va a causar extrañeza y hasta decepción en algunos de mis fieles seguidores actuales, pero es cierto, qué le vamos a hacer. <b>La verdad es que nunca me ha gustado verme actuar, me detesto cuando me veo, no me gusto, me da vergüenza</b>”, afirmó a través de un video en Youtube.</p><h2>Margarita Sáenz de Mendoza - (Talú Quintero)</h2><p>La madre de <i>Armando Mendoza, Margarita Sáenz de Mendoza,</i> es otra de las grandes pérdidas en la segunda parte de la novela colombiana, aunque no se sabe a ciencia cierta en qué momento murió, se sabe que su fallecimiento ocurrió primero que el de su esposo <i>Roberto</i>. <b>En la actualidad la actriz de 67 años está retirada del oficio y vive en un finca en Tabio (Cundinamarca).</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GYLLQ2F2DVHKXINHAS46TPKUGA.jpeg?auth=f53db084ca033898c48dadff482c98e10539ad048e82c917105a40ad3abf981e&smart=true&width=540&height=540" alt="Margarita Sáenz de Mendoza se murió en la segunda parte de 'Betty la fea' - crédito @Bettyforever2019/Instragram" height="540" width="540"/><p>“Es una huerta cuya finalidad es comer orgánico. Hay espinacas, hay brócoli, hay papa, hay acelgas. Se restaura la tierra, vuelve a tener microorganismos, se alimenta con el abono, tu comes orgánico, pero estás haciendo la caridad de que la tierra vuelva a su origen”, afirmó la actriz a <i>Lo sé Todo</i>, en 2019.</p><h2>Daniel Valencia - (Luis Mesa)</h2><p>Uno de los personajes que le hizo la vida imposible a <i>Armando Mendoza</i> y<i> Beatriz Pinzón Solano</i>, fue <i>Daniel Valencia</i>, hermano de<i> Marcela Valencia</i>. Sin embargo,<i> Daniel</i> habría tenido una vida llena de corrupción en Ecomoda que lo habría llevado a pagar más de 25 años de cárcel por el delito de lavado de activos. Así lo dijo en el primer capítulo su hermana <i>Marcela</i>, interpretado por Natalia Ramírez que, además, dijo que <b>durante su estadía en el centro carcelario se habría confirmado su trágica muerte.</b></p><p>El actor previamente ya había anunciado su ausencia en esta secuela de la novela: “<b>Para quienes me preguntan si estaré en la nueva producción de Betty la respuesta es no</b>”, afirmó el paisa de 55 años, a través de sus redes sociales.</p><h2>Doña Julia Solano de Pinzón (Adriana Franco)</h2><p>Sorpresa generó la notable ausencia de<i> doña Julia</i>, la madre y confidente de<i> Beatriz Pinzón.</i> A pesar de que en una entrevista a finales de 2023 en el matutino Bravísimo, la actriz que interpreta dicho personaje, Adriana Franco, había confirmado su participación, lo cierto es que habría muerto y no figurará en la serie.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZQILYGYDDBB6DKY2KVMO6QID2I.jpg?auth=bc94d965622b0db329c64fe8a58ae6b1ba84bdfe469ee3f68f096149ad3d015a&smart=true&width=867&height=512" alt="Adriana Franco interpretó el papel de 'Doña Julia' en 'Yo soy Betty, la fea'. Foto: Captura de pantalla" height="512" width="867"/><p>“Sí... Jorge Enrique Abello dijo una cosa muy linda, dijo:<b> la mamá de Betty no puede faltar, el mundo la ama, entonces sí, voy</b>”, fue su contundente declaración. Antes de su fallecimiento <i>doña Julia</i> le dejó una conmovedora carta a su hija para que continuara siendo fuerte ante los obstáculos en Ecomoda.</p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UGARBJQHNRC5FIJNTVCXLTFI34.png?auth=49a2b362aba301ed77c629a5e9a6bca2ffa774adc91d060c8ac95cb481f46db3&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA['Betty la fea: La historia continúa' trae novedades con sus personajes - crédito @Bettylafeaonprime/Instagram]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Arnaldo André, íntimo: de la fan que lo acosó como en “Bebé Reno” a por qué nunca se nacionalizó argentino]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/14/arnaldo-andre-intimo-de-la-fan-que-lo-acoso-como-en-bebe-reno-a-por-que-nunca-se-nacionalizo-argentino/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/14/arnaldo-andre-intimo-de-la-fan-que-lo-acoso-como-en-bebe-reno-a-por-que-nunca-se-nacionalizo-argentino/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description></description><pubDate>Sun, 14 Jul 2024 04:13:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Semen de toro… Hasta ayer he visto en Google que se ocupan del tema”. <b>Arnaldo André </b>sonríe. Apenas si logra escapar de la sorpresa.</p><p>Todo ocurrió hace unas semanas, en una charla con <b>Mariana Brey</b> mientras esperaban salir al aire en el programa de Mirtha Legrand. “¡Che, <b>qué bien que estás</b>! No puedo creer <b>la edad que tenés</b>”, lo halagó la periodista. “Sí, me cuido mucho –reconoció el actor–. Y además voy a lo del médico Adrián Jaime, que te mejora la calidad de vida. Entre las cosas que te pone está el semen de toro”, respondió el actor, con cierta gracia. Rieron los dos.</p><p>“Esto no lo hablemos adelante de Mirtha porque se va a escandalizar…”, confió André, prudente. “¡No, no, digámoslo! ¿No te parece? Nosotros te vamos a preguntar”. Y entonces, casi como un juego, Arnaldo y Mariana reprodujeron al aire aquello que habían conversado tras bambalinas. La repercusión fue inmediata. La viralización también. El poder de las redes sociales.</p><p>Al fin, el tema se aborda en la comedia que André –de espléndidos 80 años– protagoniza con <b>Luisa Albinoni </b>los sábados en el <b>Teatro Regina</b>, y en distintos días en otras localidades: <i><b>Amores en redes</b></i>.</p><p>“Se trata de dos seres ya de edad avanzada, que están solos y quieren conocer a alguien. Entonces se meten en las redes y a los dos les pasa de todo: la falta de respeto, las mentiras, las fotos que no son tales. Hasta que, faltando unos 15 minutos para que termine la obra, nuestros personajes se cruzan. Pero la relación…”.</p><p>¡Momento! Nos tomamos el atrevimiento de interrumpir aquí a Arnaldo André: no vamos a spoilear. Pedimos disculpas. A cambio, acercamos un consejo: no se la pierdan. Vayan a verla. “La gente se divierte mucho –aporta el nacido en San Bernardito, Paraguay–. <b>Es la primera vez que se me escucha decir tantas malas palabras. Pero no soy yo, es el personaje</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P43FC3HONBHQBNSRN7UL7Q5IXQ.jpg?auth=22c244096a33fa7c80bbb1781595c0e0b64edf536dab6947540ccf8ffae5d646&smart=true&width=1406&height=1757" alt=""Soy es un tipo muy creyente. Rezo todos los días"" height="1757" width="1406"/><p><b>—¿En la vida, no te puedo encontrar puteando?</b></p><p>—Bueno, sí, por supuesto. Si me caigo, o se me cae algo, sí, sí.</p><p><b>—¿Te has agarrado a trompadas?</b></p><p>—No, nunca en mi vida. Ni siquiera estuve a metros de algo así. Sí, reaccionar mal. Por ejemplo, manejando. Me da bronca cuando me tocan una bocina y no se dan cuenta de que yo no puedo avanzar porque delante hay otro auto que no está avanzando. Me molestan mucho los ruidos. En mi casa, por ejemplo, la tele está en un nivel de audio normal. Y este es un pedido, por favor, a los señores que trabajan y que recorren las calles ofreciendo compras de productos en desuso y demás, que me despiertan a las 11 los sábados. Por favor, pasen un poquito más tarde… Por ahí hasta tengo una batería vieja, y arreglamos algo.</p><p><b>—Volviendo a </b><i><b>Amores en redes</b></i><b>, ¿saliste con alguien que hayas conocido en las redes?</b></p><p>—Solo charlitas, nomás. Y “¡Chau!”, “¡Chau!”. O yo mismo me perdía.</p><p><b>—¿Con Instagram o aplicaciones de citas?</b></p><p>—En Instagram.</p><p><b>—¿Andás noviando?</b></p><p>—No, no.</p><p><b>—¿Estás con ganas?</b></p><p>—No, no.</p><p><b>—La última vez que charlamos me dijiste: “Yo no vuelvo a convivir”.</b></p><p>—No. Yo estoy muy tranquilo, muy muy muy feliz. Lo que yo soy es un tipo muy creyente. Rezo todos los días, a la noche y a la mañana.</p><p><b>—¿Y qué rezás?</b></p><p>—El Padre Nuestro, el Ave María. Pido por mis seres queridos, por mi salud y la de mi familia, y que yo tenga paz. La paz me da la posibilidad de enfrentar las cosas graves, o algún disgusto, lo que sea. Y pido otras cosas: ser tolerante. A veces no somos tan tolerantes.</p><p><b>—¿Alguna vez te enojaste con Dios?</b></p><p>—Nunca. No, no. Hablando de pérdidas, ni cuando yo tenía 11 años y pico, y mi papá... Era muy chiquito.</p><p><b>—Y te hiciste cargo de tu mamá y tus hermanas.</b></p><p>—Y después, cuando falleció mi mamá no me enojé porque, además, no la perdimos de golpe. Venía de una enfermedad, sufría de depresión, y una cantidad de medicamentos que se le daba diariamente y demás fueron complicando otras cosas, otros órganos. Y de a poquito a poquito, sabiendo que los médicos ya nos decían que se nos iba a ir, la acompañamos hasta el último momento. Esa paz que hoy tengo hace que la recuerde con paz, cariño y amor.</p><p><b>—¿Qué edad tenías con la muerte de tu mamá?</b></p><p>—Esa es la parte que no me acuerdo mucho. Me acuerdo que estaba haciendo una obra con Claudia Lapacó, en el Broadway.</p><p><b>—O sea, ya adulto: tu mamá te vio triunfar.</b></p><p>—Sí, sí. Mi mamá me vio haciendo esto. Lo único que no quería ver mi mamá era una escena donde me estuvieran castigando. En <i>Amor gitano</i> había un maldito, <i>Farnesio</i>, que lo hacía un actor puertorriqueño, creo que se llamaba Miguel Ángel Rodríguez, así, como nuestro actor. Y era el malo, el que me castigaba: yo era un gitano rebelde. Y entonces me ponían en cuero y él me daba latigazos. Mamá veía eso.</p><p><b>—¿Y sufría?</b></p><p>—Sufría. “No me gusta esa escena”, me decía. Yo le explicaba: “Mamá, todo es trucado”.</p><p><b>—”Es como cuando yo le pego a alguien, mamá”.</b></p><p>—Bueno, también. Mi mamá nunca me dijo: “No le pegues”.</p><p><b>—Tu sueño era que tu mamá y tus hermanas vinieran a instalarse a Argentina.</b></p><p>—Y vinieron. Vino a mis 17 años, y al año yo se lo prometí a mi mamá. Y vinieron. Mis hermanas viven acá desde ese momento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BS4HZPXWTFDW3NB4T64XVNBVTY.jpg?auth=dbf80792a5965b4de70cb2a98c98f815f08976006df0c41749e199aaf67fcec7&smart=true&width=1406&height=1757" alt="Arnaldo André fue acosado por una fan igual que en Bebé Reno" height="1757" width="1406"/><p><b>—¿Volvés seguido a Paraguay?</b></p><p>—Voy seguido. Me gusta, necesito ir, y tengo cuatro o cinco amigas que se desviven por atenderme.</p><p><b>—Hay algo de los orígenes que tira.</b></p><p>—Sí. Me tira muchísimo. Y tiene que ver con que la pasó bien. Me gusta ese verde enorme que hay allá. La comida, por supuesto. Comer las frutas que de pronto no hay acá y son parte de mi esencia. Voy cuatro, cinco días, no más. Y la paso muy bien. Me encanta.</p><p><b>—Nunca te nacionalizaste argentino</b></p><p>—No. ¿Pero sabes con qué tiene que ver? Con la dejadez. Y como este es un país que se brinda, que es abierto a cualquier ciudadano que llegue de cualquier parte del mundo, nunca te dicen: “Bueno, para que puedas trabajar acá tenés que nacionalizarte”. Nunca me dijeron nada, y yo nunca me preocupé. Pero hace como cinco, seis años, hice algo para poder votar. Me habilitaron, pero puedo votar solamente para la Ciudad (de Buenos Aires), no para presidente. ¿Por qué lo hice? Porque tengo mi opinión respecto a lo que sucede en el país, lo que me duele, lo que aplaudo; últimamente no estamos aplaudiendo mucho… Y entonces digo: “Vivo en este país, que me dio todo, y yo debería formar parte”. Eso me animó a hacerlo.</p><p><b>—¿Hay una película que habías presentado, que quedó en proyecto con los cambios en el INCAA?</b></p><p>—Sí. Y ahí quedó, ahí quedó. Me falta como un empujón. El libro está; hay que reactualizarlo.</p><p><b>—¿La ibas a dirigir?</b></p><p>—Sí. Pero no está en mis planes en este momento. Tal vez un día me levante y diga: “Arnaldo, ocupate de esto”.</p><p><b>—Qué compromiso cívico hacer el trámite para votar.</b></p><p>—Podía haberme quedado en mi casa…</p><p><b>—¿Te gusta Milei?</b></p><p>—<b>Me gusta porque pienso que el cambio era necesario. Hay que darle una oportunidad</b>. Todavía no podemos decir que bajó la inflación, qué sé yo… Pero <b>hay que esperar</b>. Lo único que lamento es que <b>esa espera la podemos bancar nosotros, pero hay mucha gente que no puede</b>: hay cosas que aumentan y no pueden pagarlas. Mis dos hermanas están jubiladas; una de ellas vive sola y a veces veo la expensa que tiene que pagar: no le alcanza. Y hay mucha gente que por ahí no puede pagar alquiler, y no tiene donde vivir. Ahí es donde yo no puedo hacer nada, más que ayudar a mi familia, pero tampoco me mantengo al margen. Aquí hay una realidad y yo la conozco, la veo.</p><p><b>—¿Te llevaste bien con el galán? Hay mucha gente que le escapa a ese título.</b></p><p>—Yo deseaba hacer otra cosa: pasar rápido del galán al actor con otro tipo de personajes. Los autores, cuando escribían las novelas, me escribían a mí, se basaban mucho en lo que le daba como personalidad. Yo siempre decía que mi personaje de la novela de ayer, era primo de lo que iba a ser hoy. O sea, se parecían en todo. Ayer me mandaron una escena: el casamiento con Luisa Kuliok en <i>Amor gitano</i>. Me miré. Y me gustó verme físicamente: el aspecto que tenía, ese color, ese pelo, cómo me caía. Y de pronto descubrí al actor… <i>Hummmm</i>. Trabajé durante todo ese tiempo con el actor, no lo dejé estancado allí.</p><p><b>—¿Los mejores besos de novela fueron con Luisa?</b></p><p>—Supongo que sí. Ella es muy apasionada, igual que yo. Y entonces poníamos todo: el cuerpo, la mirada, todo. Y eso a la gente le gustaba mucho.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PTNVPF576BB7VKLWJ4H4FDVWU4.jpg?auth=38a8b16374af29510c5472f93a044e91cc11a4933cd4618a4b19da81f6324151&smart=true&width=1124&height=1079" alt="Arnaldo André: "Me gusta Milei, pienso que el cambio era necesario. Hay que darle una oportunidad"" height="1079" width="1124"/><p><b>—¿Te enamoraste de alguna compañera de trabajo?</b></p><p>—En Venezuela me pasó.</p><p><b>—¿Con quién?</b></p><p>—No era conocida en ese momento. Una miss. Nunca había trabajado como actriz, entonces vino la escena del beso y yo la besé. Y la mordí (el labio). Y de pronto se puso a llorar. Se paró la grabación, yo trataba de consolarla. “Mirá, lo que pasa es que esto es así, ta, ta ta”. Después nos hicimos muy amigos.</p><p><b>—¿Más que amigos?</b></p><p>—Sí…</p><p><b>—O sea que consolarla, sirvió.</b></p><p>—Me sirvió.</p><p><b>—¿Y hubo una relación que prosperó un tiempito?</b></p><p>—Un tiempito, hasta que finalmente terminó la novela.</p><p><b>—Y se terminó el romance con la Miss Venezuela.</b></p><p>—Terminó el romance.</p><p><b>—¿Mordiste a alguien más?</b></p><p>—No, esto fue accidente. Fue la pasión que yo tenía en mis escenas. Al día siguiente viene el director: “Ten cuidado, porque me habló <i>Fulanita</i>, me dice que tuvo problemas con el novio porque le mordiste el labio”. “Está bien, perdóname”, le dije. No sé qué pasó, pero nunca más tuve escenas con la antagonista de besos. Pero bueno, a ver, era esa pasión que yo ponía, porque para mí el beso era con todo, con el cuerpo, y dependía mucho de la actriz. Es probable que yo no sintiera una devolución y ponía más fuerza todavía en mis besos. Es probable que haya sido eso… ¿Qué preguntas me venís a hacer? ¡Basta, basta!</p><p><b>—¿Te gustaría volver a grabar una novela?</b></p><p>—No. Ya cumplí tantos años frente a una cámara... Es un sacrificio que el público no lo conoce: levantarse a la mañana temprano e ir a grabar ocho horas, volver y, en lugar de relajarte, yo, como profesional, estaba preocupado por el libreto, por la mañana. Soy muy metódico. Y lo hacía con mucho placer. Pero después de 60 títulos que he hecho, tanto en este país como en otros, ya está, ya cumplí. Hoy prácticamente no hay telenovelas, pero supongo que le dirías a tu coprotagonista o a la actriz que te toca en suerte: “Escúchame mira, ¿cómo hacemos? ¿Hasta dónde llegaremos en el beso? ¿Y cómo sería? ¿Te toco, te aprieto, te…?”. Todo habría que hablarlo.</p><p><b>—¿Te reconocés como alguien muy metódico?</b></p><p>—Metódico y aplicado. Me comprometo conmigo mismo. “Tengo que hacer esto, aquello y aquello”, digo, y lo hago. Si no lo hago, siento que estoy fracasando en mi manera de manejarme en la vida. Obviamente, eso me ayudó mucho en lo profesional. Es vital ser una persona disciplinada, con horarios, por ejemplo.</p><p><b>—¿Siempre fuiste coqueto?</b></p><p>—La palabra coqueto no la uso. Cuidadoso.</p><p><b>—Okey: cuidadoso, siempre.</b></p><p>—No sé si fue antes de que me convirtiera en una persona conocida, pero una vez que tuve acceso a la televisión, a las novelas que he hecho, siempre cuidé el aspecto. La gente que te ve en televisión, con las luces y la ropa que te dan del personaje y demás, después te ve en la calle. Y no tiene que decepcionarse. Por ejemplo, yo <b>nunca he usado ojotas en la calle</b>, ni que hiciese 40 grados de calor.</p><p><b>—¿No es muy agotador?</b></p><p>—No. Por ahí es agotador para las mujeres, que se tienen que maquillar y demás para salir a la calle. El hombre, no. Con unos jeans y una buena remera, ya cuida esos detalles. Y lo tengo incorporado en mi estilo de vida.</p><p><b>—¿No te voy a encontrar nunca en joggineta en el supermercado?</b></p><p>—No, jamás. En los supermercado a los que voy, ya me conocen. Y lo importante es que nadie me de bola. Me da vergüenza cuando a veces aparece alguien nuevo y dice: “¡Ay, una foto!”, y nos sacamos la foto frente al carrito.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DKIJXXBURBDLBGJM6X434COUFI.jpg?auth=ca3f000c1cbf8ece3e3ef261cc9e5d689644e543615c9ba8f045252acc633d8a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Arnaldo André con Tatiana Schapiro en infobae" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Volverías a trabajar con Nicolás Cabré? ¿Volvieron a hablar?</b></p><p>—No, nunca hablamos. Pero no tengo ningún drama. Volvería a trabajar, siempre que tenga un buen personaje y sea un buen proyecto.</p><p><b>—Hace poco se volvió furor la serie </b><i><b>Bebé Reno</b></i><b>. Y vos tuviste una fan que te acosó muy seriamente…</b></p><p>—Vi <i>Bebé Reno</i>. Yo no sabía de qué se trataba. La miro y digo: “¡Pero esta es mi vida!”. Si la serie hubiera sido en la Argentina, pensarían que me plagiaron todas las escenas, todos los encuentros, lo que le hace el personaje, cómo se mete con la familia, el acoso en el lugar de trabajo. Todo, todo, todo lo que me había pasado a mí hace años. Es increíble.</p><p><b>—¿Cuándo pasó? ¿En qué estabas trabajando?</b></p><p>—Estaba haciendo <i>Piel naranja</i>, creo que en el 74. Y (el actor) Raúl Rossi me comenta: “Hay una persona que vino”.</p><p><b>—¿Empezó yéndote a buscar el canal y estaba convencida de que ustedes tenían una relación?</b></p><p>—Quería tener… Sí.</p><p><b>—¿Pero intentaste denunciar?</b></p><p>—Lo hice varias veces.</p><p><b>—¿Y se rieron de la situación?</b></p><p>—Sí. Me dijeron que al no haber una agresión física no podían tomarme la denuncia. A ver, pensemos al revés. De pronto una mujer va a la comisaría y dice que un hombre la está acosando por todas partes, que aparece, que no la ha tocado. No hay abuso, pero está en todas partes. “Me molesta”, dice la mujer. El comisario diría: “Bueno, cito a este tipo”.</p><p><b>—Espero que sí.</b></p><p>—Esperemos que sí…</p><p><b>—¿Nadie te ayudó?</b></p><p>—Nadie.</p><p><b>—¿Compañeros de trabajo, familiares?</b></p><p>—No, nadie. Además, yo no quería hablar mucho del tema.</p><p><b>—¿Y cómo pudiste terminar la situación?</b></p><p>—Me fui de viaje a Venezuela porque me contrataron. Y ahí terminó la cuestión.</p><p><b>—¿Se metió con tu familia?</b></p><p>—Si. Fue a buscar a mi sobrina y a mi hermana al colegio diciéndoles que era mi amiga. Pero nada más que eso. Pero cuando me lo contaron, eso para para mí ya fue terrible…</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SDRKDMIP2NF5TA5AOBEAMAEW7A.jpg?auth=81100db09669813d993900be541153dd44e419227c2cda6f0916541b40283e76&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Voy a poder invitar a mis amigas, antes no podía porque no tenía baño”: la historia de Tamara y su familia]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/13/voy-a-poder-invitar-a-mis-amigas-antes-no-podia-porque-no-tenia-bano-la-historia-de-tamara-y-su-familia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/07/13/voy-a-poder-invitar-a-mis-amigas-antes-no-podia-porque-no-tenia-bano-la-historia-de-tamara-y-su-familia/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En Argentina hay al menos seis millones de personas que no tienen acceso a cloacas. La ONG Modulo Sanitario lleva instalados casi 1500 baños en hogares vulnerables. “El esfuerzo por salir adelante es inmenso”, afirma el papá]]></description><pubDate>Sat, 13 Jul 2024 04:25:31 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Aimara </b>tiene 11 años. Lleva un patito en el pelo -de esos que son furor entre los chicos- y guantes gruesos, bien abrigados. Locuaz, se sienta a la derecha de su mamá: completa alguna frase que ella no quiere terminar o prefiere no recordar. Sonríe Aiamara. Sonríe con ganas: está feliz. “Ahora voy a poder invitar a mis amigas, que antes no podía invitar. A Aitana primero, y después a Sol y a Naomi”, cuenta, entusiasmada. ¿Por qué no podía invitarlas? “<b>Porque</b> <b>yo no tenía baño</b>. A ellas les agarran ganas de ir al baño y no podíamos. Y tienen vergüenza, capaz, de venir a <b>una casa sin baño</b>”.</p><p>En ese lugar donde lo único que sobran son las carencias, Aimara vive con su mamá, <b>Tamara</b>, sus hermanos <b>Neiel </b>(nueve años) y <b>Briana </b>(ocho), y el marido de su madre, <b>Carlos</b>. Es una casilla con un único ambiente: cocina, comedor y dormitorio, todo junto. Los grandes duermen en un colchón de dos plazas y los chicos, en otro de uno.</p><p>Mientras Tamara y sus hijos conversan con <b>Infobae</b>, <b>Carlos termina los últimos detalles del baño de su casa, que construyó con la ayuda de los voluntarios de la ONG Módulo Sanitario</b>. Ya está casi listo. En un par de horas quedará inaugurado.</p><p>“Estoy recontento. Más que nada para ellos, para los chicos, no para mí. Después de tanto tiempo, llegar a tener algo… –dice Carlos, y pide disculpas por las lágrimas que asoman–. <b>No tener baño es algo feo en la familia: no tener para bañarte, la intimidad de los chicos; la prioridad para mi mujer, con sus cosas, su higiene</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BT6TILIBLBF5NE3QRJLNREYUDA.jpg?auth=da346348ffe0acd3e0850641be8c27a8800c9bc881bca26207621903a9cdddc4&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Aimara está feliz porque ahora podrá invitar a sus amigas a casa (Gastón Taylor)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cómo hacés cuando querés ir al baño?</b></p><p>—Y… tengo que estar yendo a la casa de mis suegros, allá, a mitad de cuadra. O a la casa de mi cuñada.</p><p><b>—¿Y a la noche?</b></p><p>—Y bueno, a la noche hay que salir, pero no se puede porque hace frío. Y también porque es peligroso, como en todos lados. No me gusta que los chicos anden de noche porque siempre pasa algo.</p><p><b>—¿Y entonces qué se hace?</b></p><p>—<b>Se hace en baldecito. ¿Para qué mentir, si es la realidad que estamos viviendo? </b>Y bueno, gracias a Dios, hoy ya podemos inaugurar el baño.</p><p>Con casi la mitad de la población de la Argentina bajo la línea de pobreza, la situación de la familia de Carlos <b>no resulta excepcional: seis millones de argentinos no tienen baño propio</b>. Se genera entonces una <b>problemática compleja</b>, que atraviesa múltiples aristas. Sin un baño, <b>la higiene no es la apropiada</b>: hasta el simple hecho de lavarse las manos se convierte en una tarea ardua. Y el frío de estos días no hace más que complicarlo todo. Pero también <b>afecta la rutina diaria, la dinámica familiar, los vínculos sociales. Y hasta golpea la dignidad</b>.</p><p>“Si la casa no tiene baño, no tenés comodidad, no tenés dignidad. <b>No tenés nada… ¿entendés? </b>–dice Carlos–. El baño es higiene para la casa. Es la salud. Es todo. Y te darás cuenta un poco acá, en el barrio que nosotros vivimos: todos tienen una casita precaria”.</p><p>La ONG Módulo Sanitario se plantea como objetivo asistir a familias que se enfrentan a este escenario. Desde su creación en 2015, ya instalaron <b>más de 1400 soluciones sanitarias en diez provincias diferentes, destinadas a unas 5000 personas</b> que -en la mayoría de los casos- se encuentran en una <b>vulnerabilidad extrema</b>.</p><p>“Cuando los baños quedan lejos de las casas los chicos tienen que caminar e ir a un lugar donde, a veces, esos baños tampoco son tan cerrados -describe <b>María Machado</b>, voluntaria–. Y a menudo las mujeres van a baños que no tienen agua. <b>Incluso cuando tenés un inodoro, un baño no es lo que nosotros conocemos</b>”.</p><p>Pero no se trata de instalar uno, sino de hacerlo en conjunto. <b>Antes que una donación es un compromiso, y de ambas partes</b>. “Cuando conocemos a una familia, entendemos su interés en querer tener un baño, vemos cuáles son las instalaciones con las que cuentan –explica María–. Y firmamos un papel: es un momento muy lindo porque les confirmás que van a tener su baño. Ahí, como organización, nos comprometemos a que les vamos a construir un baño. Y ellos se comprometen tanto en cuestiones técnicas, como cortar una chapa o abrir una pared, como económicas. <b>No es que va a venir un grupo de voluntarios a construirles el baño. Trabajamos juntos</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QQV7CQMTD5FBNGF7CMCCA5KYMU.jpg?auth=934bc76b24f5d3c65ed6824068c022e36b8f0c8d4eeec5462bdd1a71509aa327&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Cada familia se compromete con la construcción, aporta el 8% del valor y recibe capacitación en cuestiones de higiene (Alejandro Beltrame)" height="1277" width="1920"/><p><b>—El baño es una de las cosas más caras y más difíciles de hacer.</b></p><p><b>María</b>: —Sí. Por eso muchas veces falta y se lo deja para el final. También implica una solución sanitaria, que es cara. Pensá en un pozo ciego, por ejemplo.</p><p><b>—¿Qué cosas te impactaron de las familias que conociste en este tiempo?</b></p><p><b>María</b>:—El esfuerzo por salir adelante es inmenso. Por inculcarles a sus hijos todo lo que quieren que vivan, incluso cuando ellos no lo pudieron tener. Y las ganas de seguir progresando.</p><p>Dentro de ese compromiso asumido, <b>cada familia aporta el 8% del valor total de la construcción del baño</b>. “En el tiempo que juntan el dinero, que suele ser de unas 10 semanas, los acompañamos. Y en todo sentido. En las cuotas, por supuesto, pero también cuando te cuentan: <b>‘Hoy se me inundó y no pude mandar a los chicos al colegio’</b>. Entonces esa cuota se demora, y los plazos se van acomodando a lo que la familia va pudiendo. Son los voluntarios los que acompañan”, explica María.</p><p>En este caso puntual, la cifra ascendía a los 180 mil pesos. “Carlos dio una mano con lo que trabajaba. Y yo vendo broches y bolsitas por la calle”, cuenta Tamara. “Y harina. Y champú”, aporta Aimara.</p><p><b>—¿Y qué hacés con lo que se junta del día, vendiendo en la calle?</b></p><p><b>Tamara</b>: —Con eso comemos.</p><p><b>—¿Qué se hace cuando un día no se vendió, o llovió y no pudiste salir?</b></p><p><b>Tamara</b>: —Y… se come fideo hervido, lo que tenemos en la alacena. Un día tuvimos que comer mate cocido y pan. Y <b>te agarra angustia… porque los chicos no van con la panza llena a dormir</b>.</p><p><b>—¿En el colegio, comen?</b></p><p><b>Tamara</b>: —Les dan mate cocido apenas entran. Y antes de que salgan, también. A mí me gusta hacerles guiso.</p><p><b>—¿Cocina rico mami?</b></p><p><b>Aimara</b>: —Sí. Ella es mucho del fideo, del guiso de arroz.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5FM2OTV6IVGCJDNI7U47H5S7LA.jpg?auth=107cc982a86053d3f05fdd8791a730481176b66c3f8045e7c2eb2f8eb32894d8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Los baños se instalan en 48 horas, a la semana la ONG los vuelve a visitar para asegurar el correcto funcionamiento de todo (Alejandro Beltrame)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Y cuál es tu comida preferida?</b></p><p><b>Aimara</b>: —El arroz con atún.</p><p><b>Neiel</b>: —A mí me gusta el asado.</p><p><b>—¿Cuándo fue la última vez que comieron asado?</b></p><p><b>Aimara</b>: —El Día de la Madre.</p><p><b>—¿Quién prepara el asado?</b></p><p><b>Aimara</b>: —Carlos.</p><p><b>Tamara</b>: —Le sale re rico.</p><p><b>—¿Le pudieron regalar algo el Día de la Madre?</b></p><p><b>Tamara</b>: —El asado, no más.</p><p><b>Briana</b>: —Yo el Día de la Madre le regalé chupetines.</p><p><b>—¿Cuesta mucho vivir la diaria?</b></p><p><b>Tamara</b>: —Cuesta el día a día. Cuesta cuando ellos te piden. O por ahí se les rompe una zapatilla y uno no tiene para comprar.</p><p><b>Aimara</b>:<b> </b>—<b>A mi mamá le cuesta mucho algunas veces cuidarnos porque tiene que ir a vender porque queremos comer</b>. Y le cuesta un poco… Yo me pongo triste. Y algunas veces, bueno, <b>le digo a mi mamá que vaya y yo los cuido a ellos</b> (por sus hermanos). Cierro la puerta, hago que tomen la leche a la tarde y se acuesten a dormir. Y dormimos.</p><p><b>—¿Y cuando la ves triste a mami, qué te pasa?</b></p><p><b>Aimara</b>: —Nada. Le doy un abrazo y se calma un poco. <b>Nosotros tres la abrazamos. Nos abrazamos mucho</b>.</p><p><b>—¿Cómo es vivir sin baño?</b></p><p><b>Tamara</b>: —Y… no lo sentimos muy cómodo porque, para que nosotros podamos bañarnos, los chicos tienen que salir afuera. Ahora tenemos la pava eléctrica: calentamos el agua y la tiramos en un balde. Y nos bañamos en un fuentón grande.</p><p><b>Carlos</b>: —Y tengo que estar diciéndoles a los chicos: “Vayan afuera un ratito que me quiero bañar”. Es feo, horrible; hace frío.</p><p><b>—¿A los chicos también los bañan así?</b></p><p><b>Tamara</b>: —Sí. Ellos se bañan un día por medio; nosotros dos, todos los días.</p><p><b>Aimara</b>: —Ejemplo: ayer yo me bañé y me toca mañana. Ellos (por sus hermanos) se bañaron también, y mañana les toca; hoy no se bañan.</p><p><b>—¿Cómo es tener ganas de ir al baño a la noche y no poder?</b></p><p><b>Tamara</b>: —Es re feo...</p><p><b>—¿Cómo se hace?</b></p><p><b>Tamara</b>: —En un balde. Ellos salen y yo hago en el balde. Y después, calentamos el agua y nos lavamos las manos.</p><p>Tamara y Carlos están en pareja desde hace dos años. Un año atrás se mudaron allí, con los tres hijos de ella. Y con el esfuerzo de todos –de Carlos, de su suegro y hasta del papá de Aimara, Neiel y Briana– lograron levantar la casa. “Cuando vinimos dormíamos en el piso. No teníamos nada. Nada de nada”, recuerdan.</p><p>Si llueve un poco más de lo habitual, <b>las calles del barrio se inundan</b>. “Y <b>no se puede entrar. Ni salir </b>–lamentan–. Con los vecinos hicimos un caminito con tierra porque acá el barro es terrible. La última vez nos inundamos todos, mal. <b>Perdimos nuestra ropa, se nos mojó la cocina: la heladera no sirve. Se me rompió el lavarropas</b>. Y hoy en día no lo podemos comprar”.</p><p><br/></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N2IX7RB74RBVTL4RUOGL3Z343U.jpg?auth=42bb2ac52af2f94569b09ed79c253cf556315eb0cd8a5b337105b1d85e277a74&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Tamara y sus hijos conversan con Infobae mientras Carlos termina los últimos detalles del baño (Foto Gastón Taylor)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Pudieron hacer la casa de material, pero no construir el baño.</b></p><p><b>Tamara</b>: —Era muy caro y nos ponían muchas trabas. Además Carlos no conseguía trabajo.</p><p><b>Carlos</b>: —Me las rebusco de todas maneras. Hago changuitas como ayudante de albañil; te pagan muy poco. Yo no tengo ningún plan, no tengo nada. Mi ayuda es salir a buscar mi moneda y traer un poco de pan a casa.</p><p>Codo a codo con los voluntarios de Módulo Sanitario, Carlos trabajó en la edificación del baño, que por lo general demora dos días. “El pozo lo hice yo, la zanja”, dice, orgulloso. Y hasta los chicos dieron una mano. “(Los voluntarios) me enseñaron a pintar. Nos re gusta pintar. Nosotros tres pintamos. Y un bebé terminó tirando la pintura”, ríe Aimara.</p><p><b>—¿Qué pintaron?</b></p><p><b>Aimara</b>: —Aquella pared.</p><p><b>Neiel</b>: —Y el piso. También nos enseñaron a lavarnos las manos.</p><p><b>Aimara</b>: —(El voluntario) nos empezó a decir: “Nos ponemos jabón así, agua un poquito, nos lavamos”. Y hacían así. Y después hacíamos así, así, despacito.</p><p><b>Briana</b>: —Después hacíamos así. Y después, ahí.</p><p><b>Neiel</b>: —Para lavarnos las uñas.</p><p><b>Briana</b>: —Y hasta la muñeca.</p><p><b>Carlos</b>: —Los chicos están yendo a la escuela. Gracias a Dios van los tres juntos, a la tarde. Son muy compañeros los tres.</p><p><b>Tamara</b>: —Yo terminé el primario, no más. Es feo no terminar la escuela. Y es importante que ellos la terminen. Y que no falten a la escuela: que vayan y estudien, que cumplan. Que no se porten mal, que hagan amistad. Yo voy a hacer todo para que puedan ir. Esto es un gran paso. Y el de arriba ve todo, qué sé yo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZPKUF2ARPNH4LBG53FYVP56E6U.jpg?auth=59ce068d0fbd4041bb921681de1e781d0d496dab6bfa547d9b7f7a58975571e6&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Aimara, Neiel y Briana junto a una de las voluntarias de Modulo Sanitario lavandose las manos antes del almuerzo grupal (Gastón taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>—¿Con qué sueñan?</b></p><p><b>Tamara</b>: —Con progresar mi casa. Ahí ya tengo los hierros para levantar las columnas. Y los encadenados. Venimos mal, no tenemos suerte: Carlos empezó un trabajo y se enfermó.</p><p><b>Carlos</b>: —Me tomaron efectivo en el trabajo y me enfermé (tuvo neumonía). Y me echaron. Trabajé una semana completa, y agarré, vine y le dije: “Tomá, vamos a construir nuestro baño”.</p><p><b>Tamara</b>: —Soñamos con un futuro mejor. Con que los chicos terminen el secundario. Y después, que trabajen en lo que a ellos les guste.</p><p><b>Aimara</b>: —¡Yo voy a estudiar de maestra!</p><p><b>Briana</b>: —Yo, bombera.</p><p><b>Neiel</b>: —Y yo, policía.</p><p>Llega el momento del almuerzo, que compartirán la familia, los voluntarios de Módulo Sanitario y los vecinos que colaboraron. “Nosotros venimos con comida para cocinar y ellos la preparan –dice María Machado–. Y es lindísimo porque estamos viviendo con ellos la alegría de que van a tener un baño. <b>Es una celebración</b>”.</p><p><b>—Bueno, en un rato vamos a inaugurar el baño. ¿Quiénes se van a bañar hoy?</b></p><p><b>Briana</b>: —¡Yo!</p><p><b>Aimara</b>: —¡Yo!</p><p><b>Tamara</b>: —Todos. Yo también. Y Carlos.</p><p><b>Neiel</b>: —Yo, hoy me voy a bañar con agua hirviendo…</p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HQBZRXWEWBFDFJ4XCNSISCXQKQ.jpg?auth=f3638f6f07bc704a56486ea4e3b5aa214fcf31f1b293c559a91a0aa34e6c71ac&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Personajes icónicos del cine que apenas aparecieron en sus películas]]></title><link>https://www.infobae.com/entretenimiento/2024/07/09/personajes-iconicos-del-cine-que-apenas-aparecieron-en-sus-peliculas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/entretenimiento/2024/07/09/personajes-iconicos-del-cine-que-apenas-aparecieron-en-sus-peliculas/</guid><dc:creator><![CDATA[Cecilia Castro]]></dc:creator><description><![CDATA[A pesar de que han dejado una huella en sus tiras, solo están en pantalla poco tiempo]]></description><pubDate>Tue, 09 Jul 2024 19:26:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/73PEKF2SXNCWLLXICATURRHIYI.jpg?auth=797036fb07a6f8f1b369a74581983d6d011c88e90ab03a2aa3d2601a72faf237&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Personajes que han tenido poco tiempo en pantalla" height="1080" width="1920"/><p>En el mundo del <a href="https://www.infobae.com/tag/cine/" target="_blank">cine</a>, existen numerosos personajes que, a pesar de tener un tiempo limitado en pantalla, han dejado una huella imborrable en la audiencia. Este fenómeno pone en evidencia que, en el séptimo arte, la calidad y el impacto de la actuación pueden ser más valiosos que la cantidad de tiempo en escena.</p><h2>Aurora</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BL3ZTC35SFDO3AFFJD5HJFE2CI?auth=78712333c2335cccf33c521e27089c7dc97bbe0fe3848a78d52dfed85a4a2b48&smart=true&width=470&height=360" alt="La bella durmiente
(162)" height="360" width="470"/><p><b>Aurora</b>, uno de los personajes más emblemáticos de <a href="https://www.infobae.com/tag/disney/" target="_blank"><b>Disney</b></a>, ha capturado la imaginación de numerosos fanáticos desde el estreno de “La Bella Durmiente”, la decimosexta película animada del estudio. A pesar de su popularidad, Aurora aparece en solo 18 minutos de la cinta completa.</p><p>En la adaptación de la famosa historia de los <a href="https://www.infobae.com/leamos/2024/02/24/la-verdad-detras-de-los-cuentos-de-los-hermanos-grimm-pobreza-hambre-y-violencia/" target="_blank"><b>hermanos Grimm</b></a>, Aurora ha sido presentada como la protagonista, aunque su tiempo en pantalla es limitado. A partir del minuto 40 de la película, el personaje desaparece completamente de escena, incluso durante el momento crucial cuando el príncipe la despierta de su largo sueño.</p><h2>Darth Vader</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N562ZFB2HBEGLCBBFYWXO3UNBQ.jpg?auth=6e2d5501a78f9971e0e9d3e7f3ba72d9618fedbed08c369c930185469f5789c5&smart=true&width=1920&height=960" alt="El villano de Star Wars (Crédito: Captura de Video)" height="960" width="1920"/><p><a href="https://www.infobae.com/tag/darth-vader/" target="_blank"><b>Darth Vader</b></a> ha dejado una huella indeleble en la historia del cine desde su primera aparición en la trilogía original de <b>Star Wars</b>. Reconocido por muchos como uno de los villanos más emblemáticos de todos los tiempos, su presencia se extiende más allá de la pantalla, influyendo notablemente en la cultura pop.</p><p>Aunque <b>Darth Vader</b> es una figura central en la narrativa de las películas originales junto a <b>Luke Skywalker</b>, sorprende descubrir que su tiempo total en pantalla durante las tres películas es de solo 36 minutos. Esta breve pero impactante aparición fue suficiente para consolidarlo como un personaje crucial y memorable en la franquicia de <b>Star Wars</b>.</p><p>La construcción del personaje de <b>Darth Vader</b>, desde sus orígenes como <b>Anakin Skywalker</b> hasta su transformación en el lado oscuro, se profundiza en las precuelas lanzadas posteriormente, aportando más contexto a su complejo desarrollo. No obstante, es en la trilogía original donde su figura amenazante y su voz distintiva, proporcionada por <b>James Earl Jones</b>, han dejado una marca indeleble en los espectadores.</p><h2>Beetlejuice</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F2JCK5YA2FDPFNOXQ6F43CNVDA.jpg?auth=6d818f50234a0199c818afa04ba4dcd90cf6311f80605129a3fd6ca05c199d5e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Beetlejuice de Michael Keaton" height="1080" width="1920"/><p><b>Michael Keaton</b> es conocido por varios papeles icónicos en su carrera, y uno de los más recordados es su interpretación en <b>“Beetlejuice”</b>. Este filme, dirigido por <b>Tim Burton</b>, se ha convertido en un clásico de culto, en gran parte gracias a la memorable actuación de Keaton, quien encarnó a un espíritu excéntrico y desbordante de energía.</p><p>A pesar de que el título de la película lleva el nombre del personaje místico, Keaton solo aparece durante aproximadamente 17.5 minutos de los 92 que dura la cinta. Esta actuación, sin embargo, fue suficiente para consolidar su fama y establecer una sólida relación profesional con Burton, que los llevó a colaborar nuevamente en producciones posteriores.</p><p>Después del éxito de <b>“Beetlejuice”</b>, Michael Keaton se convirtió en el primer actor en darle vida a <b>Batman</b> en pantalla grande, también bajo la dirección de Burton. Este papel le permitió expandir su versatilidad como actor y atraer una nueva base de seguidores.</p><h2>Bruce</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LOFAHTP5QFDFLFXQJNGZ6KCD6A.JPG?auth=746225eb577e79adffde7b66dd4ef5657659181c0b34f7d29f4c699e8edcc76f&smart=true&width=1162&height=584" alt="Tiburón - Jaws 1975" height="584" width="1162"/><p><b>Bruce</b>, el tiburón de la película “Jaws” dirigida por <b>Steven Spielberg</b>, se convirtió en uno de los personajes más temidos del cine, aterrorizando a las playas de la Costa Oeste de Estados Unidos con solo la aparición de su aleta.</p><p>Sin embargo, a pesar de su papel central en la cinta, el tiburón solo aparece en pantalla durante aproximadamente cuatro minutos a lo largo de toda la película. Esta decisión se debió a las limitaciones técnicas de la época y a dificultades con el animatrónico, que no funcionaba como lo esperaba Spielberg.</p><p>Aún con esta escasa presencia en pantalla, Bruce logró un impacto significativo, consolidándose como una figura icónica del género de terror. Su breve pero intensa aparición fue suficiente para cumplir con el propósito de la película: infundir miedo y suspense entre los espectadores, algo que Spielberg manejó magistralmente mediante la utilización de música y planos estratégicos.</p><p>La dificultad para mostrar al tiburón de manera constante llevó a que la película se centrará más en la tensión y atmósfera, logrando un éxito tanto en crítica como en taquilla. “Jaws” redefinió el cine de terror y se convirtió en una referencia para futuras producciones del género.</p><h2>Draco Malfoy</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5C3CHZVCWJC7FC4TLBYQ7TRXTI.jpg?auth=af431105d8b5d0c5692e1cbd2363b27217513af57edf8f7b83d53b5fcc4398e5&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Felton como "Draco Malfoy"" height="1440" width="1920"/><p><b>Draco Malfoy</b>, personaje de la saga <b>Harry Potter</b>, es conocido por su papel como antagonista del protagonista, Harry Potter. Interpretado por <b>Tom Felton</b>, Malfoy se caracteriza por su actitud de superioridad y sus constantes enfrentamientos con Harry, Hermione Granger y Ron Weasley. Sin embargo, a lo largo de las películas, la percepción del personaje cambió, llegando a ser uno de los más complejos y discutidos por los fanáticos.</p><p>Lo curioso de este icónico personaje es que, a pesar de su importancia en la trama, su tiempo total en pantalla a lo largo de las ocho películas de <b>Harry Potter</b> es relativamente corto: <b>solo 31 minutos</b>. Este dato resalta debido a la influencia y el impacto que tuvo Draco en la narrativa general de la saga.</p><p><b>Tom Felton</b> participó en todas las entregas de la franquicia del joven mago, desde “Harry Potter y la piedra filosofal” hasta “Harry Potter y las reliquias de la muerte”, interpretando a Malfoy. Su actuación contribuyó a que los espectadores pasaran de sentir animadversión a experimentar empatía por el personaje a medida que se desarrollaba la historia.</p><p>El limitado tiempo en pantalla de Malfoy ha generado debate entre los seguidores de la serie y los críticos de cine, quienes sugieren que quizá merecía una presencia mayor debido a la complejidad de su personaje y su evolución a lo largo de la saga.</p><h2>Hannibal Lecter</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YRF5RE74KBHBPJ4GI7K4OEPTTI.jpg?auth=4a11175a3bad4b909a76bb878da9e35ef4d7d5f815b252a4e7c653213b389977&smart=true&width=770&height=433" alt="Hannibal Lecter (Youtube)" height="433" width="770"/><p><b>Hannibal Lecter</b> es uno de los personajes más recordados de la película <b>El silencio de los inocentes</b>, en la que el actor británico <b>Anthony Hopkins</b> dio vida a este famoso papel. Aunque su presencia en pantalla fue limitada a solo 16 minutos, su representación fue lo suficientemente poderosa como para dejar una impresión duradera en la historia del cine.</p><p>La interpretación de Hopkins le valió el reconocimiento de la <b>Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas</b> con el <b>Oscar a Mejor Actor</b>. Este logro destaca el impacto que puede tener una actuación corta pero intensa, reafirmando el conocido adagio “menos es más”.</p><p>La breve aparición de Lecter se ha convertido en una referencia icónica del cine de suspense y terror, mostrando cómo la calidad de una interpretación puede prevalecer sobre la cantidad de tiempo en pantalla.</p><h2>Godzilla</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B62QYRMZL5GMFEN53EQR2KMH6I.jpg?auth=403c641dbab403b942ee6931c1fc3e3e7219fb38ce04a9e4c40acab1fdee52c8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Godzilla " height="1080" width="1920"/><p><b>Godzilla</b> es conocido como uno de los personajes más emblemáticos del cine, pero su tiempo en pantalla es sorprendentemente breve. Promedia solo diez minutos de aparición en cada una de las películas que llevan su nombre, una tendencia que abarca todas las producciones desde su primera aparición en 1954.</p><p>La economía de tiempo de pantalla de <b>Godzilla</b> destaca aún más cuando se considera que es el protagonista nominal de estas películas. Esta estrategia narrativa ha sido constante, permitiendo que el interés y el misterio en torno al gigante se mantengan elevados. Cada momento que aparece en escena, <b>Godzilla</b> demuestra su poder destructivo, asegurando que su presencia sea épica y memorable, aunque limitada en duración.</p><h2>El xenomorfo</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P2TFGM3I7VFDDLDMAZRA37LMHE.jpg?auth=3a0bfd3ec72df9f8e74a623374cf60a29c2f91ef7c5080ab721dc6c8954d769f&smart=true&width=1920&height=2855" alt="El Xenomorfo de la película Alien de 1979 (Crédito: Getty Images)" height="2855" width="1920"/><p>El <b>Xenomorfo</b>, uno de los monstruos más emblemáticos del cine de <b>ciencia ficción</b> y <b>suspenso</b>, hizo su primera aparición en la película <b>Alien</b> de <b>1979</b>, dirigida por <b>Ridley Scott</b>. La criatura, diseñada por el artista <b>H. R. Giger</b>, ha dejado una impresión duradera en el público debido a su aterrador diseño.</p><p>Aunque el título de la película menciona al <b>alien</b>, este solo aparece en pantalla por unos escasos cuatro minutos y no se muestra hasta casi 40 minutos después de que comienza la trama. El enfoque de mostrarlo de manera limitada ayudó a generar una tensión creciente, según expertos en cine.</p><p>El impacto de su breve aparición fue suficiente para que el <b>Xenomorfo</b> se convirtiera en una figura icónica del género. La elección de su presentación fue diseñada para maximizar el efecto de su aparición y mantener a la audiencia al borde de sus asientos, según analistas de cine.</p><p>El <b>Xenomorfo</b> es considerado un hito en la evolución del diseño de personajes en el cine de terror y ciencia ficción, y su influencia se extiende a diversas secuelas y franquicias.</p><h2>El joker</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HBRTTJ6BIJEXHCVPPVOCNQPDXE.jpg?auth=6eb8ac6ffca57757e5eef431fd1cb5d80b8e98a0b1ecd19b5e1a2cd2983aa2b3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="22/01/2018 Heath Ledger es Joker en El caballero Oscuro.

Heath Ledger murió el 22 de enero de 2008
SOCIEDAD CULTURA
WARNER BROS.
" height="1080" width="1920"/><p><b>Heath Ledger</b>, cuyo retrato del <b>Joker</b> en <b>The Dark Knight</b> de <b>Christopher Nolan</b> ha sido ampliamente elogiado, sigue siendo una de las interpretaciones más memorables del mítico villano de <b>Batman</b>. A pesar de estar en pantalla por solo unos 25 minutos de los 152 que dura la película, la actuación del actor australiano dejó una marca indeleble en el cine, reconocida con un <b>Oscar póstumo a Mejor Actor de Reparto</b>.</p><p>La representación de Ledger destacó por su intensidad y la manera en que capturó la esencia anárquica y violenta del personaje. La película, estrenada en 2008, es considerada un hito en el género de superhéroes, en gran parte debido al trabajo de Ledger. Su versión del Joker no solo es recordada por su complejidad psicológica, sino también por la preparatoria exhaustiva que el actor realizó para el papel, incluida la creación de un diario personal del Joker, según diversos informes de noticias cinematográficas.</p><p>El impacto de la interpretación de Ledger se siente aún hoy en la cultura pop y en las sucesivas representaciones del personaje, que incluyen a actores como <b>Jack Nicholson</b>, <b>Joaquin Phoenix</b>, <b>Jared Leto</b> y <b>Barry Keoghan</b>. Cada nuevo Joker es comparado inevitablemente con el de Ledger, lo que subraya la trascendencia de su trabajo.</p><h2>Boba Fett</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7ZWTN6IS7ZAANH7XHVI74P7DVY.jpg?auth=fbbcc9298f6d8a351dc9a53bca4538bc0672d02e3df224a681bfc7ab2385cfa2&smart=true&width=2023&height=1367" alt="Boba Fett de Star Wars
CULTURA
MARVEL
" height="1367" width="2023"/><p><b>Boba Fett</b>, uno de los personajes más famosos del universo de <b>Star Wars</b>, tuvo una participación limitada en las películas originales de la saga. Entre “The Empire Strikes Back” y “The Return of the Jedi”, el cazarrecompensas más conocido de la galaxia apareció en pantalla durante aproximadamente seis minutos.</p><p>A pesar de su breve tiempo en pantalla en las entregas originales, la figura de Boba Fett capturó la imaginación de los seguidores de <b>Star Wars</b> gracias a su distintivo traje, lanzallamas y jetpack. Este personaje ganó una popularidad significativa, llevando a los creadores a profundizar en su historia en proyectos posteriores.</p><p>La historia de Boba Fett se amplió en la trilogía de precuelas, especialmente en “Attack of the Clones”, donde se exploró su origen. Además, el personaje reapareció en la exitosa serie “The Mandalorian” y eventualmente protagonizó su propia serie, “The Book of Boba Fett”.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/73PEKF2SXNCWLLXICATURRHIYI.jpg?auth=797036fb07a6f8f1b369a74581983d6d011c88e90ab03a2aa3d2601a72faf237&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Nazareno Casero: “Es inviable hacer películas por fuera de la ayuda estatal, hace años conviene rodar en Uruguay”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/06/22/nazareno-casero-es-inviable-hacer-peliculas-por-fuera-de-la-ayuda-estatal-hace-anos-conviene-rodar-en-uruguay/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/06/22/nazareno-casero-es-inviable-hacer-peliculas-por-fuera-de-la-ayuda-estatal-hace-anos-conviene-rodar-en-uruguay/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor propone analizar esta situación y cómo se llegó a ese punto. En cuanto a lo político, asegura que “tenés que estar loco para querer agarrar la Argentina”]]></description><pubDate>Sat, 22 Jun 2024 05:37:18 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Concentrarse. Poner la mente en blanco. Tomar conciencia de las pulsaciones –cada vez más espaciadas– y de la respiración; sobre todo de la última: hasta la próxima inhalación pasarán casi dos minutos. Con la única asistencia de una soga y sin tubo de oxígeno alguno. Y entonces, sumergirse. De a poco. Sintiendo cómo, con los metros, la presión del agua aumenta. Entender que la cima se alcanza mientras más se desciende. No sin riesgos. Porque en el mar las reglas no son las suyas.</p><p>Encontrar una alegoría entre la <b>apnea </b>–a groso modo: bucear conteniendo la respiración–, el deporte que tanto le apasiona a <b>Nazareno Casero</b>,<b> </b>con la actuación resulta sencillo. El mar es el escenario teatral o el set de filmación. La profundidad: cuánto se sumerge en el papel, en la trama. ¿Y cuáles son los riesgos? Para un actor, muchos… Y aquel cuerpo que no es el suyo, simple: es del personaje.</p><p>Todo eso le pasó a Nazareno cuando interpretó a Maradona en la biopic <i>Sueño Bendito</i>. Tenía que entrenar a diario y dejarse el pelo largo hasta que, sin saber la fecha precisa, lo convocaran para la grabación. “Lo que me resultaba ajeno era que <b>no tenía mi cuerpo: debía tener la forma de otro, uno diferente</b>. Cuando no sos dueño de tu imagen, eso te puede llegar a parecer un incordio”. Claro que todo resultó satisfactorio: a su Diego, lo observó el mundo. “Y ha sido una gran aventura”.</p><p>El presente lo encuentra sobre las tablas del <b>Multiteatro Comafi </b>con una comedia deliciosa: <i><b>Jardines salvajes</b></i>. Junto a <b>Carlos Portaluppi</b>, <b>Viviana Puerta </b>y <b>Mica Vázquez</b>.</p><p>De nuevo, la alegoría con la apnea: “<b>El teatro es un entrenamiento que te mantiene vivo</b>”, dice el hijo de Alfredo Casero. Y se explaya. “Tiene lo artesanal de estar frente al público, de aprenderte toda una letra, también la de tus compañeros. Esto va un poco también para toda <b>esta humanidad que está llorando con la inteligencia artificial: bueno, hagan cosas que hacen los humanos</b>. Si querés ir a trabajar a algo que se hace con una computadora, va a venir una computadora y lo va a hacer. Pero no conozco que (la IA) esté estudiando para plomería, ¿entendés? y es un laburo que se necesita porque eso va a faltar un montón. La gente ahora quiere tocar en la computadora, no quiere tocar la guitarra. Hay que dejar de llorar: que la inteligencia artificial, que el coso… Y empezar a hacer las cosas que son difíciles de suplir por una máquina”.</p><p><b>—</b><i><b>Jardines salvajes </b></i><b>trata sobre dos parejas que arrancan hermosamente, siendo vecinos. Vos, ¿sos buen vecino?</b></p><p>—Sí. No hago ni mucho ruido, ni molesto. Y estoy siempre predispuesto para la mano que haya que dar. Pero también soy muy de delimitar mis espacios: si alguna planta está invadiendo, pido que se corte, por ejemplo. Ya tuve problemas: vi cómo una enredadera levantó un balcón. Entonces, me quejo.</p><p><b>—¿Estás en el chat de vecinos de tu edificio?</b></p><p>—Estoy, sí. Soy una persona de bien. Si hay inquilinos nuevos, pido “por favor, cierren la puerta que da a la calle”. Pequeñas cosas. Yo brego por la coexistencia, la armonía. Por lo menos ir con eso, y después, vemos. Para que se pudra todo hay tiempo.</p><p><b>—Practicás apnea.</b></p><p>—Sí. Buceo libre. Es hermoso. Es un deporte extremo, pero tampoco es andar en una motoneta dando vueltas por el aire. No es tan inseguro: el cuerpo puede hacerlo y hay una preparación para eso. Vas aguantando la respiración y vas bajando, teniendo que compensar el cambio de presión.</p><p><b>—¿Cuánto fue lo máximo que bajaste?</b></p><p>—<b>100 y pico de metros</b>. Es una locura, sí. El cambio físico es real, y hay procesos que el cuerpo va haciendo a medida que permanece más tiempo debajo del agua.</p><p><b>—¿Se siente mucha presión?</b></p><p>—Hacés una maniobra en la que compensás el aire que tenés adentro de la cabeza con la presión que hay afuera, y de esa manera no te duelen los oídos. Pero sí, el oxígeno que tenés en los pulmones se comprime, se achica todo. Es un proceso. El descenso es complejo porque de golpe estás a 20 metros de profundidad y, hasta que llegás arriba, <b>pasa un tiempo en que tenés la posibilidad de ahogarte</b>. Pero bueno…</p><p><b>—¿Te asustaste alguna vez?</b></p><p>—No, porque <b>no ando haciendo boludeces</b>. Dentro de la locura que puede llegar a ser, cuando entendés cuáles son los conceptos, lo que podés hacer y lo que no, después, ya no hay tanto. Aunque siempre hay imponderables.</p><p><b>—¿Qué te pasó cuando la serie de Maradona se estrenó en todo el mundo?</b></p><p>—Había un público muy heterodoxo, muy distinto entre sí, personas de diferentes países. Y yo decía: “¿Por qué esta persona miró la serie de Diego?”.</p><p><b>—Es la vida de Maradona: ¿no tenías conciencia de que eso iba a suceder?</b></p><p>—En algún punto, sí. Pero una cosa es que te digan: “Mirá que va a venir un monstruo que te va a comer”, y otra cosa es que después, <b>el monstruo venga</b>. En Nápoles hubo situaciones en las que era que, claramente, no se comunicó antes que íbamos a estar rodando. La gente se enteró ahí, como un boca en boca. Y podría haber sido un caos…</p><p><b>—¿Cuántos años llevás de novio?</b></p><p>—Cinco.</p><p><b>—¿Están conviviendo?</b></p><p>—Sí. Ella (la bailarina Carolina Puntonet) estaba viviendo afuera; vino ahora un tiempo, luego vuelve a viajar. Eso hace que tengamos una dinámica distinta. <b>Por momentos puedo ser un plomo…</b> Pero si (ella) no la pasara bien, creo que ya me hubiese dejado.</p><p><b>—Si le pregunto en qué momento sos insoportable, ¿qué me va a decir?</b></p><p>—Cuando me enojo y tengo razón. A veces uno se enoja porque se enoja; pero a veces, tenés razón… Y ahí, soy pesado: tengo que dejar marcado en el éter y en la cosmogonía absoluta que las cosas eran como yo pensaba. Pero también pasan los años, y hay que darse cuenta de que es “sábelo vos, no lo digas”. No ser un plomo.</p><p><b>—¿Cómo es tu papá en el rol de suegro?</b></p><p>—Es bárbaro. Es bueno, cariñoso. <b>Posiblemente sea más complicado con las parejas de mis hermanas que con mi pareja</b>.</p><p><b>—¿Por qué es más complicado con ellas? ¿Por celos?</b></p><p>—Y… <b>es diferente la relación</b>. Pero no, súper bien. No hay quejas. Nos divertimos.</p><p><b>—¿Y cómo anda el vínculo con tu viejo?</b></p><p>—Muy bien. Él viaja, hace sus cosas y nos vemos. Ahora está viajando. Tenía unos compromisos afuera. Sí, lo de siempre.</p><p><b>—¿Vos también te ocupás del campo?</b></p><p>—Sí, sí.</p><p><b>—¿Te metiste de lleno ahí?</b></p><p>—Decirte “de lleno” sería un poco hipócrita porque vivo acá y tengo un campo a 800 kilómetros. Entonces, podemos delegar. Y tenemos con quién hacer las pruebas de los injertos para ciertas plantas.</p><p><b>—¿Es un campo de agricultura?</b></p><p>—Principalmente. No te voy a decir que agricultura es más sencillo porque no lo es, pero es diferente el día a día en una plantación de lo que puede ser la ganadería, los animales. Las cabezas vivas es un poco más complejo, y requiere de quienes se dediquen a eso. No es que de golpe, porque tengo diez vacas, me creo que soy ganadero; esto tiene un <i>knowhow</i>, una manera de vivirse.</p><p><b>—Cuando la situación se vuelve más inestable, ¿hay una tranquilidad con el ingreso del campo, con saber que eso está ahí?</b></p><p>—Me dan ganas de ir un poco a trabajar la tierra y plantar cosas, o de que haga frío e ir a ordeñar una vaca. Lo pienso más de ese lado: de ir a trabajarlo. No sé si quiero que alguien me traiga el dinero de... Me da también lo más analógico que podemos hacer: arar la tierra, trabajarla y que crezca el alimento. Ahí pasa la vida: que tengas para comer. Es como un sueño autárquico; también choca un poco con la realidad.</p><p><b>—¿Y el campo es un refugio para irte cuando todo se vuelve un poco complicado?</b></p><p>—<b>No lo pienso como un plan B sino como un plan A, a larga distancia</b>. Porque establecerte y tener en funcionamiento un lugar que te pueda producir alimento o bienes requiere un trabajo. Decir que es fácil sería una falta de respeto para quienes viven de esa manera.</p><p><b>—Hay gente que labura de cinco de la mañana a diez de la noche.</b></p><p>—Totalmente, totalmente. Mirá, te lo voy a decir de la manera en que lo pienso: <b>si no laburara en el entretenimiento y tendría que vivir en la ciudad trabajando de algo que posiblemente no me gustara, me iría al campo a levantar las gallinas y sacar dos huevos</b>.</p><p><b>—Argentina tiene los mejores campos.</b></p><p>—Sí. Y es una locura que seamos un país rico, totalmente empobrecido. Años y años de desastres dirigenciales. Echale la culpa a quien quieras; si querés, le echamos la culpa a cuatro, ocho, diez, 12 años para atrás. Pero las cosas se han hecho tan mal al punto de que es muy difícil vivir en un país donde los ingresos son bajos, pero donde vivir cuesta prácticamente lo mismo que en una ciudad de Estados Unidos. Y en muchas cosas, hasta más caro. Y en los países de al lado, es mucho más accesible.</p><p><b>—¿Qué te pasa con lo que sucede en parte de la cultura de nuestro país, con el cierre del INCAA, por ejemplo?</b></p><p>—Es una cagada porque hacia donde apuntan las políticas no es algo solo cultural, sino que significa laburo para un montón de gente. Ahora, hay que analizar lo que viene pasando en el país, que hace que <b>sea casi inviable hacer una película o una serie por fuera de las ayudas del Estado</b>. Por un montón de cuestiones, desde hace varios años conviene ir a rodar a Uruguay, que tampoco es un país particularmente barato. No le escapa a la problemática que tiene la Argentina: es un país que es difícil para poder producir lo que fuere. Hay muchas trabas para poner una empresa, para poder entrar guita, para que los presupuestos valgan. Yo puedo hablar de esto porque es a lo que me dedico, pero creo que un ferretero o un mecánico tienen problemas similares.</p><p><b>—¿Te gusta este Gobierno?</b></p><p>—Qué sé yo… Decirte que me gusta me resulta aventurado: no podría juzgarlo a cinco, seis meses. Sí veo que hay en la gente una idea de esperanza o de cambio, y de <b>que hubo resultado en algo que se votó hace poco, en que el pueblo, habló</b>. Después, si querés lo analizamos: quién fue, qué dijo, qué, cómo, de qué manera. Pero por lo menos es algo diferente a lo que estaba. Y la gente lo está acompañando. Hay un gran desencanto y estamos muy acostumbrados a que nos mientan y se hagan ricos viviendo del Estado. Y la gente, que es la que pone el dinero para que el Estado funcione, está cada vez con menos posibilidades.</p><p><b>—Qué impunidad.</b></p><p>—Da bronca. Cuando muestran cosas que son muy obvias, muy a la vista, que se habla de cientos de millones de dólares… me pone triste. Pero bueno, no opiné nunca. Trato de no opinar.</p><p><b>—Corriéndonos por completo de lo ideológico, ¿qué político te parece un buen personaje para interpretar?</b></p><p>—Y… (Domingo) Cavallo me parece interesante. Su aspecto: de golpe lo odiaban, ahora lo quieren, siempre estuvo discutido. Carlos Saúl (Menem) también es un <i>personajón</i>. Independientemente de lo que puede haber sido su gobierno, el tipo hizo esperar a los Rolling Stones. O se cerró la Ruta 2 para que fuera a Mar del Plata. Hay algo: me parece que tenés que estar loco para querer agarrar la Argentina. <b>A muy pocos de los que están en los gobiernos les veo rasgos sanos</b>. Todos tienen unos pájaros volados…</p><p><b>—¿Jugamos?</b></p><p>—¡Dale!</p><p><b>—Te voy a nombrar algunos actores y actrices con los que trabajaste en algún momento. Los elegimos al azar, porque sí; nada en particular.</b></p><p>—Okey.</p><p><b>—Tenemos a Celeste Cid, Marcela Kloosterboer, Eva de Dominici, Mica Vázquez. Y a Carlos Portaluppi, Luciano Castro, Peter Lanzani y Leo Sbaraglia.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿A cuál de esos ocho le pedís plata prestada si estás corto y no llegás a fin de mes?</b></p><p>—A Peter Lanzani, porque es mi amigo. Y porque me podría decir “No tengo” o “Sí”, y nos daríamos un abrazo. O sea, es mi amigo.</p><p><b>—¿A quién de todos estos no le contas un secreto?</b></p><p>—¡Ay, me matás! A Leo Sbaraglia, porque tal vez sea con el que menos confianza puedo llegar a tener.</p><p><b>—¿A quién le pedís un consejo de pareja?</b></p><p>—A Portaluppi. No solo me parece un actorazo, sino una persona divina. Lo quiero. Me podría dar un consejo sensato y, posiblemente, me haga reír.</p><p><b>—¿A quién de todos ellos no le dejarías a tu perro y a tu gato para que los cuiden cuando te vas de viaje?</b></p><p>—A Kloosterboer. De hecho, Marcela es la madrina de Rulo, mi perro.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque cuando apareció Rulo en mi vida, yo estaba en Polka y lo llevé. La Kloosterboer lo vio, lo levantó, le dio unos besos, y el perro estaba como enloquecido. Le saqué una foto y le dije: “Sos la madrina”. “¡Sí, por favor!”, me dijo. Y quedó.</p><p><b>—¿Y se porta como madrina?</b></p><p>—No, jamás le exigiría eso. Como tampoco yo me porto como padrino. Algún día alguno de mis ahijados, que tengo varios, me va a reclamar y me va a decir: “¡Che!”, y yo voy a tener que… También, son etapas. Un día le caés y le decís: “¿Sabías que yo soy tu padrino?”; “Ah, mirá vos, qué buena onda”, y ahí podés entablar una relación.</p><p><b>—Y de estos ocho, ¿a quién le pedirías que sea el padrino o la madrina de tu hijo?</b></p><p>—Peter Lanzani y Eva De Dominici. Son espléndidos los dos, brillantes.</p><p><b>—¿A quién invitás a hacer buceo libre?</b></p><p>—A Lanzani. De hecho, ya hicimos un poco.</p><p><b>—Lanzani se llevó todos los premios.</b></p><p>—Y… es que lo quiero mucho. Cuando estuvimos haciendo la serie de Maradona convivimos mucho. Es un divino. Hay personas así, que cuando las encontrás, de golpe te hacés amigo.</p><p><b>—Tengo otro juego. Esta vez cartas, con distintas consignas. Elegí una.</b></p><p>—¡Dale! “¿A quién le debes un pedido de disculpas?”. He tratado de pedir todas las disculpas que han hecho falta. Ya por ahí de más grande, con algunos compañeros con los que no he sido tan cordial. Y creo que la respuesta fue buena. Hubo mucho de: “Ni te preocupes, ya pasó”. Creo que estuvo bien haberlo hecho. Estoy al día.</p><p><b>—¿Le hiciste bullying a alguien en el colegio?</b></p><p>—En esa época no existía el bullying. En esa época uno la pasaba mal o bien en el colegio. Era eso.</p><p><b>—¿Hiciste que alguien la pasara mal en el colegio?</b></p><p>—Puede ser, puede ser... También la he pasado mal. Me he cambiado mucho: creo que dos años fue lo máximo que estuve en un mismo colegio. Entonces, cuando llegás y sos el nuevo, siempre hay que pagar algún tipo de derecho de piso. Hay colegios que son más ásperos que otros.</p><p><b>—¿Te molestaban por ser el nuevo?</b></p><p>—Me molestaban por ser el nuevo, por ser el de la tele, por ser algunas cosas…</p><p><b>—Y vos, a quien le tuviste que pedir disculpas, ¿por qué lo molestabas?</b></p><p>—Por las cosas clásicas. Por ahí era alguno al que lo agarraban de punto y con el que, alguna vez, fui malo.</p><p><b>—¿Otra carta?</b></p><p>—A ver: “¿Cuándo y por qué fue la última vez que lloraste?”. Ahora, en marzo, cuando murió (Akira) Toriyama. Tocó algo de la infancia. <b>Me emociono un poco al hablar de </b><i><b>Dragon Ball</b></i><b>… </b>Ha sido una gran imagen para una generación. Algo muy lindo, un gran dibujo.</p><p><b>—No te emocionás hablando de tus hermanas, de tu padre, de tu novia. Pero te emocionás hablando de </b><i><b>Dragon Ball</b></i><b>…</b></p><p>—Lo sublimo por acá.</p><p><b>—Otra carta.</b></p><p>—”Contanos la peor cita de tu vida”. Alguna vez, hace muchos años, con Tinder, pasé con el auto a buscar a una chica que era extranjera, y no había ningún tipo de correlación entre lo que creía que era y quien apareció. Y no sé si por costumbres o cuestiones culturales, pero había algo por lo que estaba incómodo.</p><p><b>—¿Y qué hiciste?</b></p><p>—”¡Huy, murió mi vieja!”. No, no. No tanto, pero… (risas). ¡Má, te mando un beso! Sí he dicho que tenía que ir a lo de mi madre por algo muy importante. Y nadie te puede decir: “No, pará, no vayas a lo de tu madre”.</p><p><b>—¿Tu mamá sabe que la usaste para escapar de citas?</b></p><p>—Puede ser. Sí.</p><p><b>—¿Cuál es tu red social favorita?</b></p><p>—Twitter. Me apasiona meterme a ver los comentarios. Quedo extasiado viendo las cosas que escribe un anónimo, que le dice cualquier barbaridad a alguien; incluso cuando me lo dicen a mí. Es increíble, algo sociológico: ver hasta dónde trata de llegar. O gente que me hace reír mucho y no tengo idea quién es. Y hay algo: <b>en Twitter, todavía se lee</b>.</p><p><b>—¿No te enoja cuando dicen algo de vos o de tu papá?</b></p><p>—No, no. Por ahí me dan ganas de contestar, pero después digo: “Estoy alimentando una fiera”. En realidad, lo que tengo que hacer es reírme. Y a veces lo hago, porque es como patear una reja y que haya unos perros atrás, que ladran. Hay algo de eso: <b>decir algo para que del otro lado, ladren</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AWPBHTQZR5ACNNMLU3T6B6XMOQ.jpg?auth=dae4de0e3feaae41f7bccf27f3abec87aec2fbbfcef10b38689f37eba63620f4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Pamela David: “Sé que hay un prejuicio cuando digo algo, pero nunca voy a ser una millonaria en una nube de pedos”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/06/09/pamela-david-se-que-hay-un-prejuicio-cuando-digo-algo-pero-nunca-voy-a-ser-una-millonaria-en-una-nube-de-pedos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/06/09/pamela-david-se-que-hay-un-prejuicio-cuando-digo-algo-pero-nunca-voy-a-ser-una-millonaria-en-una-nube-de-pedos/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La conductora y empresaria habla de todo en este mano a mano. La responsabilidad social desde la televisión, la maternidad, sus recuerdos de la infancia y por qué no haría política]]></description><pubDate>Sun, 09 Jun 2024 15:07:02 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Las revistas se apilaban en uno de los cuartos de esa humilde casa del barrio Sargento Cabral, en Santiago del Estero. Se trataba de una publicación que reflejaba las peripecias del club Sarmiento de La Banda. Pero en esas páginas ya no había novedades: eran todos ejemplares viejos. Ahí donde cualquiera hubiera visto un sinfín de páginas impresas sin otro destino que el descarte, <b>esa adolescente vislumbró una oportunidad</b>.</p><p>Le pidió a su papá –periodista deportivo y encargado del medio– si podía quedárselas. Y pudo, claro. “Está mal lo que voy a decir, pero lo hice: me puse un shorcito de jean, una musculosa, una gorrita, y me fui a la cancha con las revistas. Las vendí a 2 pesos cada una. Y las vendí todas. Todas... Puse los billetes y las monedas en una bolsa, y cuando mi mamá me vio, lo vivió como un dolor: ‘Ay, mi hijita…’. Pero para mí era: <b>‘¿Por qué se van a quedar ahí esas revistas si las puedo hacer plata?’”</b>.</p><p>En esencia, <b>Pamela David </b>todavía conserva mucho de aquella joven. Desde el vamos, el recuerdo constante por esos orígenes difíciles, y por las personas con quienes compartió juegos y carencias. La iniciativa, que tiempo después la lanzaría a los medios y a la fama. El carisma, que cada día muestra en la conducción de <i><b>Desayuno Americano</b></i>, por <b>América</b>. Y el ingenio, de quien hoy es empresaria. También la belleza, de la que no reniega, como confiesa en esta charla con <b>Infobae</b>. Aquí, además, hablará de su infancia y su adolescencia. También de por qué no haría política y las críticas en las redes. De la maternidad y de su matrimonio con <b>Daniel Vila</b>. Del paso de los años, de la <i>plenopausia</i>. Y del futuro.</p><p><b>—En el programa, a menudo te veo muy emocionada con cuestiones sociales que están pasando. Los temas, te llegan. ¿Fue siempre así?</b></p><p>—Sí. Y tiene que ver con mi historia, que <b>me recuerda que no somos todos iguales</b>. Porque es mentira que todos tenemos las mismas posibilidades. Soy una bendecida por haber tenido otras oportunidades y haberlas aprovechado. Pero cuando me toca ir a Santiago, vuelvo a tener contacto con mis vecinos y me doy cuenta de que no la están pasando bien. Entonces, al tener una cámara, <b>trato de ser esa voz</b>. Hoy hay mucha gente con mucha esperanza. Y ojalá esa gente cada vez sea más, y que esa esperanza se cumpla. Pero bueno, eso no me está pasando. Y trato de escuchar.</p><p><b>—¿Cuáles son las historias que más te llegan?</b></p><p>—Cuando tienen que ver con hijos, con enfermedades. Cuando te pasan cosas que no las podés manejar, que son más fuertes… Los niños me pueden, sí. Y las enfermedades.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2G3UPLWKXVEFFAFYU27QNZWMJU.jpg?auth=7c5884f75afcd50c4cfb58bb9ffc08f33507d3b4fb0db0c92a514343c03dfae5&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pamela conduce todas las mañanas Desayuno américano por la pantalla de América" height="1080" width="1920"/><p><b>—Naciste en Córdoba, y después te fuiste a Santiago.</b></p><p>—Sí. De bebé. No considero el lugar de origen donde nací. Mi origen es Santiago del Estero. Mis raíces. No hay que negar Córdoba: mi hijo nació ahí, es hermoso. Pero no tengo nada que ver con Córdoba. Sería como inventar un cuento. Mis primeros recuerdos son en Santiago. Los vecinos. Estar en la vereda sin miedo, sin inseguridad. Estar todo el día jugando en la calle con mis amiguitos. Y la calle, como algo sano. Hoy, los chicos en la calle no. Pero en mi época, era buenísimo estar en la calle, jugando.</p><p><b>—¿Eras buena alumna?</b></p><p>—No, pero no era mala. Zafaba siempre. Me aburría mucho. Hoy no les puedo decir nada a mis hijos: son muy parecidos ambos. <b>Un nivel de ansiedad fuerte; para ser santiagueña, un poco diferente</b>.</p><p><b>—¿Les diste muchos dolores de cabeza a tus padres en la adolescencia?</b></p><p>—No, no. Era muy independiente, pero mis padres me hacían sentir segura. Confiaban.</p><p><b>—¿No tuvieron que salir a buscarte a algún lugar?</b></p><p>—Una vez al boliche, porque salí sin documento y era chiquita: me tuvieron que ir a buscar. Pero no porque les haya mentido: “Estoy durmiendo”, y me fui. No, no. Estaba consensuado. A mí me gustaba salir.</p><p><b>—¿Llevabas novios a tu casa?</b></p><p>—<b>El primer novio importante que tuve, a los 15, 16 años, en mi casa me lo bajaron. No lo aceptaban</b>. Tuve un novio divino que fue pantalla porque era como el novio perfecto. Entonces, lo traía a casa para que (mis papás) se quedaran contentos. Y me escapaba: me iba a ver a ese otro novio que no aceptaban. Ya aprendí con mis hijos: en casa no se prohíbe nada.</p><p><b>—¿Cómo hiciste para convencer a ese chico que fuera tu pantalla?</b></p><p>—No lo convencí: para él, éramos novios… (risas). No era una estrategia: íbamos de la mano, todo.</p><p><b>—¿Y ahora, cuando vas a Santiago, qué sentís?</b></p><p>—Es muy lindo. Mis amigos del secundario es el chat que más activo tengo: se llama “Hermanos” y somos cinco, muy amigos. Todos los días nos escribimos y mandamos memes. Pensamos diferente. Y ya todos grandes, con hijos, casados, separados, vueltos… no importa. Es esa amistad de: “¿Cuándo nos juntamos a comer, el viernes o el sábado?”.</p><p><b>—¿Era una casa humilde?</b></p><p>—Sí. Una casa humilde. Con vecinos muy honestos. Por eso <b>me indigna asociar la humildad con la delincuencia</b>. Un vecino, Homero, es maestro. Es tan bocho que le digo: “¿Cómo no tengo un panelista como vos?”. Aprendo un montón de él, de sus estados de WhatsApp. Y a veces le pregunto, porque quiero bajar a tierra. En la tele nosotros chicaneamos de un lado y del otro, y en el medio hay gente que no está ni de un lado ni del otro. Que simplemente quiere enseñar y que los chicos, aprendan. No podés meter a todos en la misma bolsa y generalizar.</p><p><b>—No, a veces la gente quiere comer a la noche.</b></p><p>—Sí. Y <b>yo digo eso y es como: “Ah, mira quién lo dice, la que no sé qué…”</b>. Entonces, tengo que filtrar. O me tiene que importar nada lo que dicen. Y lo sacan de contexto y es una guachada. Es todo un laburo: <b>no te creas que es tan fácil poder decir lo que uno piensa</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4VR4FKAKSVE4BBLXMI6XOQKG6M.jpg?auth=a773bced828e305445264c9666ffe90ef6cedd327c41214a9a61253ffba63f98&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pamela David y Daniel Vila" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿A qué se dedicaban tus papás?</b></p><p>—Los dos trabajaban. Mi mamá, de ama de casa. Hacía malabares: era la que tenía que dibujarla con dos mangos para que hubiera. Hizo un curso de peluquera y se iba con el bolsito, la tijera, el peine, a cortar el pelo a las casas. Para mí, eso era como nunca quedarse de brazos cruzados. Que nunca falte el laburo.</p><p><b>—¿Y papá qué hacía?</b></p><p>—Periodista deportivo. Y hacía programas descubriendo nuestra tierra.</p><p><b>—¿En esa casa, alguna vez faltó?</b></p><p>—Mi papá tenía un local de Hitachi y en la época de la híper (inflación), los negocios cerraban y se quedaban sin laburo. Pero después, no lo trasladaba a mi casa. Mis papás no me involucraban tanto en esa realidad, y no tengo mucha conciencia de esa época, te soy sincera.</p><p><b>—Pero en algún momento vos pudiste empezar a ayudarlos a ellos.</b></p><p>—Sí. Laburo desde muy chica, pero no para ayudar en casa sino porque me gustaba. A los 13 años desfilaba y hacía un programa de televisión en Santiago. Mi plata para la ropa, el boliche, el cine, siempre la tuve. Me gustaba lo que hacía y no lo veía como: “Ay, trabajaba de muy chica”. Siempre me gustó trabajar, ver la plata, invertirla.</p><p><b>—Hay una empresaria ahí.</b></p><p>—Tengo un montón de <i>curretes</i>. Invierto. A veces me equivoco. Me compro un departamento, lo voy armando y lo alquilo. <b>Con la Ley de Alquileres, perdí: estuve como tres años alquilando a menos de lo que salían las expensas</b>. En esa, no gané. Pero después están los vinos, que son una inversión: es poner plata, poner plata… No es que gano todavía. Pero voy a ganar, de acá a cinco años… Tengo un rosé y un espumante. Se llama “MEL, Mi espíritu libre”. Hoy todos somos del malbec, pero todo tiende a ser rosé el día de mañana. Por eso te digo: de acá a unos años, vas a ver que me va a dar plata.</p><p><b>—¿Cómo te involucraste en ese proceso?</b></p><p>—En el 2020. Todos encerrados, nos quedamos en Mendoza. Daniel (Vila) tiene un malbec exquisito que lo termina de envasar en Piccolo Banfi, una bodega de Diego Banfi, un señor que fue muy generoso: me explicó cómo se hace y <i>ta</i>, <i>ta</i>, <i>ta</i>. Me aconsejó todo lo que necesitaba saber. Y elegí lo que quería: cómo me gusta, la etiqueta. Hice todo, todo, todo. Las primeras veces iba yo a buscar: llenaba la camioneta de cajas. Algún día tendré una bodega. Ahora estoy muy lejos de eso, voy por el cuarto año, pero no tengo ninguna duda de que va a pasar. <b>Voy a ser una mega empresaria</b>.</p><p><b>—¿Con el vino ya ganaste?</b></p><p>—Estoy perdiendo, sobre todo porque…</p><p><b>—Es una apuesta.</b></p><p>—No, sobre todo por lo que aumentaron los insumos. Las botellas salen más, todo sale más. Pero no importa. Es rico. Y no lo llamo perder, lo llamo invertir, porque tengo más cantidad. No es que se paga solo. Todavía no. Pero porque estoy haciendo cada vez más.</p><p><br/></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/35SZ3GRKRFGOXE7INDU5BSY4FU.jpg?auth=3fdd42d228cd25aa317da6ed817c84f485104b937671181880df1e80865d6144&smart=true&width=1920&height=1254" alt="Pamela David y Daniel Vila junto a su hija, Lola todavía chiquita" height="1254" width="1920"/><p><b>—¿Y hay un tercer negocio?</b></p><p>—Daniel va a abrir un hotel en Mendoza: El puesto del indio. Y yo tengo el shop del hotel, que se llama El almacén del indio. Ya lo abrí. Vendo ponchos, mates, materas. Tengo cosas divinas: los cuchillos, las cosas de cuero. Ese negocio me está dando ganancias, a diferencia del otro. Pero es un público que por ahí puede pagar un poco más.</p><p><b>—Me parece interesante que te animés a decir que te gusta ganar plata.</b></p><p>—Me encanta ganar plata. Y sufro cuando pierdo plata. ¿Vos no sufrís cuando perdés plata?.</p><p><b>—Lloro...</b></p><p>—Yo sufro. Hoy puedo decir que elijo de qué trabajo. Pero he hecho laburos porque necesitaba laburar, y nada que renegar de eso porque cada uno me dio un aprendizaje enorme. <b>Nunca soñé ser vedette y no reniego de eso, pero no lo disfrutaba</b>. No la pasé mal, pero en ese momento me hubiera gustado estudiar periodismo deportivo. Son decisiones que uno va tomando. Hoy hago <i>Desayuno Americano</i>, que lo extrañaba un montón, y me encanta. Me hablan del rating, de ese rating que no importa, pero la cosa es construir un producto de calidad y de amor, y un espacio de información. Si vos me decís que para medir más hay que hacer algo con lo que no tranzo, te digo: “No, gracias”. El día que no quiera, no lo hago más. Y me vuelvo a mi casa a disfrutar más de mis hijos.</p><p><b>—¿Daniel no te pide que trabajes menos?</b></p><p>—No. Él nunca haría eso.</p><p><b>—Te conoce.</b></p><p>—Claro.</p><p><b>—¿Cuántos años juntos?</b></p><p>—Y… 14. Sí, 14. Y <b>cada vez estamos mejor: más seguros, más enamorados</b>. Los chicos están más grandes, entonces tenemos más tiempo solos. Vos decís: “Ay, el nido vacío… <b>¡Ay, gracias chicos! ¡Váyanse de casa, por favor!</b>” (Risas). Disfrutamos eso, descorchamos.</p><p><b>—¿Ninguna chance de otro hijo?</b></p><p>—¿Qué? ¿Otro hijo? No, no… No tendría otro hijo ni loca. Daniel se hizo la vasectomía también, que me parece buenísimo.</p><p><b>—¿Lo planteaste vos, lo propuso él?</b></p><p>—Me lo dijo él. Estaba el DIU y vos decís: “¿Pero por qué?”. A veces me quejaba de decir: “Ay, nosotras tenemos que cargar con algo que no es nuestro, un extraño en el cuerpo”. “Bueno –me dijo– ¿querés que me haga…?”. “Dale”. Y estuvo buenísimo.</p><p><b>—¿En casa se reparten las tareas?</b></p><p>—Debo decir que hace bastante. No sé cómo decirlo, que no me escuche… No, no. En mi casa cocina mi marido. A él le gusta, no lo obligo. Y se lo festejo a morir. Aparte le gusta hacer las compras, que es algo que yo tampoco… Por suerte, porque a mí no me gusta la cocina. Y sí, cocina rico.</p><p><br/></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/542CNYNGHBCLDMTCRL3X4CVVIA.jpg?auth=3c44bec7fe88b40eb8428812a032e212288bda8be650a4fdd5619ebbf1cfe159&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pamela junto a su hijo Felipe" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Si le pregunto a Daniel, en qué momento me diría que te ponés insoportable?</b></p><p>—Cuando me tengo que indisponer. Que si Dios quiere va a ser poco tiempo (risas). Soy realmente el demonio de Tazmania. No me quiero ni a mí misma, soy insoportable. Pero tengo algo a mi favor: me encierro, me aíslo. Medito. Cuando sé que estoy insoportable, trato de no cruzarme a nadie en la casa. Les digo que no me busquen. Y también, todos se dan cuenta.</p><p><b>—Los chicos están más grandes. ¿Cómo te llevas con esto de que crezcan?</b></p><p>—Súper bien. Me siento muy orgullosa como mamá. Tengo hijos muy buenos. Los tengo cortitos, también. Pero sí, es todo un desafío.</p><p><b>—Lola tiene 11 años, está entrando en la adolescencia. Y viste que las hijas adolescentes, con las madres…</b></p><p>—Bravísima. Pero a mí me mata de amor. Me puede. No se lo demuestro; ojalá no vea esta nota… Lola me puede porque me hace acordar tanto a mí de chiquita.</p><p><b>—¿Es brava?</b></p><p>—¡Ay, sí! Te habla de igual a igual. Te morís. Y es su personalidad, no es que alguien le inculque nada. Tiene unas salidas buenísimas.</p><p><b>—En esta responsabilidad social que transmitís en la pantalla, esta empatía, ¿lográs transmitírsela a los chicos para que entiendan que la realidad que ellos viven no es la del resto?</b></p><p>—Sí, sí. Ellos lo saben. En ese sentido Daniel también es muy consciente. Para que te des una idea: <b>tienen una mensualidad y de ahí no pueden salir, si quieren algo tienen que ahorrar y esperar</b>. Mis hijos saben que no es nada ya, que todo lo que se quiere, se tiene que conseguir. No cualquiera puede ahorrar, es una realidad. Pero a mis hijos se lo remarcamos muchísimo. No tengo ese miedo, ellos son conscientes. Yo tengo una vida muy normal, unas cuentas muy normales. Pero también sé que el día que quiera algo, lo puedo tener. Y hay un prejuicio de que cuando digo algo: “Mirá ahora lo viene a decir…”. Y no. Lo dije siempre.</p><p><b>—”La millonaria que opina desde lejos”.</b></p><p>—Sí, dale. No. Ninguna chance de que sea nunca... Nunca digas nunca. Pero creo que <b>nunca voy a ser una millonaria en una nube de pedos</b>. Eso nunca va a pasar.</p><p><b>—¿Cuando tuitean algo feo, te dan ganas de responder?</b></p><p>—No. Antes me daba angustia; hoy, no. Porque aparte entendí que hay un aparato, que antes eran los trolls de (Marcos) Peña, los de Máximo (Kirchner), y hoy son los de <i>Santiaguito </i>Caputo. Siempre hubo alguien que maneja. Después, hay gente que de verdad se suma a la ola de odio: el odiante está también más allá de los trolls. Pero no puedo hacer nada eso. El día que leí que cuestionaban que Maru Botana tuviera otro hijo después de la pérdida de Facu, esos mensajes de odio hacia una mujer, hacia una madre que perdió un hijo, entendí que eso no es una opinión. Que eso no existe, que esa es la misma mierda. Y que no hay que leer.</p><p><b>—¿Cómo te llevas con el paso del tiempo?</b></p><p>—Bien, bien.</p><p><b>—¿Siempre te llevaste bien?</b></p><p>—No, <b>creo que ahora</b>. Tengo en mi registro a las eternas potras, les llamo yo, las de la tapa de Gente: Araceli González, Cahty Fulop, Valeria Mazza. “A los 40 estoy en el mayor momento de mi vida”, decían. Y vos las veías y pensabas: “¡Está mejor que a los 20!”. Y <b>yo a los 40 era un pochoclo que tenía una angustia… No sabía qué hacer con mi vida. Ahí, estaba en plena crisis</b>.</p><p><b>—Denme la plenitud que me prometieron.</b></p><p>—Totalmente. Y <b>hoy, con mis 45, te digo que ni me subo a una balanza</b>. Y no sé por qué. Son momentos, tal vez. A mí me gusta estar y verme bien, pero no te tranzo mi copa de vino, mi jamón; me gusta la picada.</p><p><b>—Bueno, ahí hay algo: cómo nos convencieron de qué la plenitud es ser una bomba sexy.</b></p><p>—No, no, porque yo hoy tengo la plenitud. Y no voy a negar que tengo el don, la suerte… Gracias mamá, papá, que me hicieron linda. Punto. <b>No voy a renegar de eso. No me </b><i><b>hateen</b></i><b>, no tengo la culpa</b>. Pero sí <b>aproveché eso mucha parte de mi vida</b>. Y hoy no es que vivo de la estética, pero eso viene, está en el combo. Y te juro que para mí es la <i>plenopausia</i>. ¿Por qué le hicieron tanta mala prensa a la pobre infeliz? A la menopausia, digo. Me siento más cansada, más dispersa, tengo un montón de cosas malas para decirte. Pero no importa en la balanza de lo que me chupe un huevo, que está así de fuerte.</p><p><b>—¿Por dónde pasa la felicidad para vos?</b></p><p>—Por el disfrute. Por tomar decisiones más conscientes. Hice mucho filtro de relaciones, pero porque las que elijo… Dedicarle tiempo a la que vale, y no dedicarle tiempo por compromiso, ni por nada, a la que no vale. Cuando alguien te escribe y vos decís: “No”. “¿Pero por qué? Por favor, que sí, no sé qué…”. “No. Porque no tengo ganas”. Y es hermoso.</p><p><b>—¿Tenés ganas de hacer política?</b></p><p>—No sé qué decirte porque como no me da miedo decir que me gusta ganar plata, no podría vivir con el sueldo de una política, porque a mi me gusta ganar plata. Y para ganar plata tenés que dedicarle mucho tiempo al trabajo.</p><p><b>—Pero vos ya tenés plata.</b></p><p>—Me gusta trabajar y ganarla. Pero sí: me gusta involucrarme. Y podés hacer política sin ser política. Yo tengo una filosofía de vida, no de ahora que puedo, sino desde siempre, que a lo mejor me la dio la religión y ser católica: el diezmo. Si a vos te va bien, y ese mínimo 10% tenés que donarlo.</p><p><b>—¿Lo hacés?</b></p><p>—Siempre.</p><p><b>—¿Todos los meses se dona el 10%?</b></p><p>—Mínimamente. En una fundación. Con que eso llegue, con que vos compres cosas, con que le des una mano a alguien… Creo que lo tendríamos que hacer todos. ¿Tenés dos mangos? Bueno, a veces la gente que menos tiene es la más generosa.</p><p><b>—¿El vínculo con la religión cómo está?</b></p><p>—Creo mucho en la energía divina a la que le llaman Dios.</p><p><b>—¿Te enojaste con Dios cuando fue lo de tu hermano?</b></p><p>—No. Porque él había tenido varios intentos y lo terminó concretando.</p><p><b>—¿Y te apoyaste en Dios en ese momento?</b></p><p>—Es que por eso digo: no sé si es Dios. Cuando era chiquita me arrodillaba en la cama, ponía las dos manitos así, y rezaba el rosario. Y hoy te digo no. Lola hizo la comunión y yo tuve mucho que ver porque ella no quería saber nada. Y a mí me gustó que tuviera esa experiencia. Que después crea en lo que ella quiera. No la obligo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/36KJQ2VRHFCKPCPA4JSBKLLOOA.jpg?auth=453f0aa6c22d22fe905f363145e5fb19aac2f174e339cdb4f33af1632a5fe7a4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Hernán Casciari, íntimo: el mensaje de Messi, una visita de Videla y el día que ganó un millón de dólares]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/06/08/hernan-casciari-intimo-el-mensaje-de-messi-una-visita-de-videla-y-el-dia-que-gano-un-millon-de-dolares/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/06/08/hernan-casciari-intimo-el-mensaje-de-messi-una-visita-de-videla-y-el-dia-que-gano-un-millon-de-dolares/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En un mano a mano, con Infobae, el escritor y creador de contenidos cuenta como evitó el servicio militar y opina de la situación política. “Cuando los libertarios abren la boca y sacan cosas, lo hacen para estremecer, hay muchísimo de revancha”, asegura]]></description><pubDate>Sat, 08 Jun 2024 03:28:51 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Era un desertor</b>. Y ser un desertor era <b>peligroso</b>. Pero <b>Hernán Casciari no temía</b>. “Siempre supe que <b>escribiendo me salvaba</b>”, dice ahora, y se decía por entonces, cuando debía estar en un cuartel de Córdoba para hacer la <i>colimba</i>. Pero aquel 15 de marzo de 1987 –la fecha maldita en la que estaba citado– <b>no se presentó</b>. No lo haría al otro día, tampoco al siguiente. Y no lo haría por meses, por años. Aun comprendiendo que si en una razia policial –habitual en aquella época– las autoridades lo descubrían, tendría que hacer el doble de los años previstos. No le importaba. “Sabía que si me agarraban, escribía una carta a un diario y yo zafaba. Y se terminaba el Servicio Militar Obligatorio”, argumenta, seguro.</p><p><b>—¿Cuál era esa carta que tenías en la cabeza?</b></p><p>—Nunca la pensé. Pero en el caso de que me hubieran agarrado, esa misma noche pensaba el texto perfecto. Tenía fe en lo que escribía. Genuinamente pensaba que el Servio Militar era una estupidez. Entonces, ¿cómo no iba a poder convencer a todo el mundo de que era una estupidez? La escritura era una herramienta que utilizaba muy bien, del mismo modo que tenía un revés alucinante al pádel. Hay cosas que uno sabe. Si cada vez que tirás un revés la pelota no vuelve, sos bueno. Si cada vez que escribís convencés al otro, lo haces reír o provocás lo que querés provocar, sos bueno.</p><p><b>—¿Cómo decidiste ser escritor y no jugador de pádel?</b></p><p>—Fui mucho antes escritor. A los 13 años empecé a cobrar plata por escribir: hacía crónicas de básquet en un diario. Era muy chiquito.</p><p><b>—Y ese era el camino.</b></p><p>—Es que yo nunca pensé en otra cosa. Jamás.</p><p>Casciari vive en Areco. Pero todos los miércoles y jueves de junio –y no más– estará en Buenos Aires, más precisamente en el Paseo La Plaza con <i>La señora que me parió</i>, la obra que realiza junto a su madre, <b>Chichita</b>. Sobre el escenario, lo que hace es “fingir ser actor”, según explica. “No soy actor, pero aprendí a interpretar lo mío –se explaya–. Me divierte. Lo disfruto mucho, pero solo ese rato: no me gusta nada del alrededor. Nada. Que el teatro no esté cerca de mi casa, las rondas de notas, estar un rato en un camarín, todo, todo…”.</p><p>La circunstancia teatral amerita el encuentro de <b>Infobae </b>con Casciari. Con este hombre de 52 años que hace lo que hacen muchos –escribir–, para lograr lo que pocos hacen: conmover.</p><p><b>—¿Cuando Antonio Gasalla lleva al teatro </b><i><b>Más respeto que soy tu madre</b></i><b>, algo cambia?</b></p><p>—Económicamente, sí: <b>mi primer millón de dólares fue con eso</b>. Yo cobraba un euro por entrada, se vendieron un millón. Era mi participación. O sea, el día de la fiesta del millón de espectadores, yo tenía un millón de euros.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WGHTFV4LBJGD7K7OECU5HLZTNE.jpg?auth=618ef572840e80da1954b8f419a952c1f672cb87b1aa1add68ad45f31d3dc8df&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Más respeto que soy tu madre llevó a Hernán Casciari a ganar su primer millón de dólares" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Aquel chico de 13 años que escribía en un diario imaginó que en algún momento vería un millón de dólares?</b></p><p>—Mi búsqueda nunca fue esa. <b>Yo quería ser escritor cuando los escritores eran bohemios y borrachos</b>. Cuando yo era chiquito, había un solo escritor que tenía plata: García Márquez. Uno. Y se acabó. Los demás vivían como podían: hacían un poco de periodismo, eran profesores de no sé qué, daban talleres de no sé cuánto. <b>Yo sabía que cualquier éxito tenía que ver con morirse de cirrosis a los 55 y pasarla más o menos bien</b>. Dentro de lo posible, trascender una o dos generaciones. Que te leyeran. Pero ni en pedo estaba la guita en el medio de todo.</p><p><b>—¿Y cuando la guita llega, ese millón, te llevaste bien con eso o había cierto prejuicio?</b></p><p>—<b>La dilapidé muy rápido</b>. La reinvertí en otras cosas que tenía muchas ganas de hacer. No tengo una relación muy fraternal con el dinero, no me interesa mucho. Por eso puedo hablar con tranquilidad del dinero.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EJ6GOUXKPJGWZD3CC3QQ4XIMMQ.jpg?auth=e573ddd394570a74f8f50a67300f1e94ae0180bc4a82bd261a5e2e2db70acdbb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Hernan Casciari en el estreno de Muchachos, la película basada en su cuento (RS Fotos)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Tengo entendido que en Orsai, tu editorial, hay un esquema económico completamente distinto al resto de las editoriales: los autores ganan mucho mejor.</b></p><p>—Sí. Y justamente, para poder hacerlo de esa manera, el que está en la punta de la pirámide le tiene que dar muy poca importancia a su propia colección de billetes. Hay gente que colecciona billetes con mucha fruición, y entonces lo que ocurre cuando va bajando la pirámide es que la gente cobra muy poco: hay gente que llora en los baños, que hace seis meses que no cobra. En Orsai no pasa.</p><p><b>—¿Cómo decidís armar la editorial?</b></p><p>—Yo tenía unos contratos muy suculentos con un montón de empresas, multimedios privados. Estaba tocando el cielo con las manos: me empezaban a publicar en Europa, en Argentina, en México, en Francia. Editoriales grandes. Y al mismo tiempo, al escribir en blogs una vez por semana un cuento de forma gratuita, se generó tremenda comunidad. Entonces los tiburones dijeron: “Che, ¿cómo este señor le va a estar dando gratuitamente cosas a la gente? Vamos a lucrar con todo esto”. Y yo sentí que era lo que esperaba el chico de 15 años que fui y <b>me empecé a asfixiar muy rápido</b>. Empecé a conocer la verdad de todos esos lugares, lo triste que era. Y muy rápidamente me fui. <b>La editorial Orsai nace de querer hacerlo de otra manera</b>.</p><p><b>—Y con Orsai, ahora van a hacer una universidad.</b></p><p>—Con Orsai pasamos de la revista a editar mis libros. De editar mis libros a editar libros de otros autores. Después empezamos un trabajo muy cuesta arriba y muy divertido: cambiar las reglas de lo audiovisual. Empezamos a hacer cine y series. (El filme) <i>La uruguaya </i>ya recuperó el dinero de la inversión; está en Star+. Este año vamos a estrenar <i>Canelones</i>, una miniserie basada en un cuento mío. Diego Peretti terminó de rodar en Bruselas una película hermosa, dirigida y protagonizada por él. Y estamos iniciando <b>una serie animada con dibujos de Liniers sobre la infancia del </b><i><b>Dibu </b></i><b>(Martínez)</b>. Es un superhéroe el chabón; en la vida real, eh. Es un proyecto alucinante y, además, tremendamente familiar: estamos intentando que Mandinha, la mujer del <i>Dibu</i>, que es diseñadora también, participe de la construcción.</p><p><b>—Se animaron a sacar </b><i><b>No va más</b></i><b>, el libro de Cayetano sobre la adicción al juego. No sé si cualquiera saca un libro contra los casinos y la industria de las apuestas.</b></p><p>—Solamente cuando nunca recibís publicidad de nadie lo podés hacer. Podés hablar del juego online de manera nociva; no tenés que responderle a nadie. <b>Cuando no recibís subsidios nunca, cuando nunca le pedís plata al Estado, también podés hacer lo que se te canta</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7N7IOBC7BVFGZATI3ZSP2IZBPE.jpg?auth=bb6aae68e2c55723545d1a89a510485387d9c6b0a252d7b99fcf3bf253621147&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Hernan Casciari tiene una columna en Perros de la calle junto a Andy Kusnetzoff " height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Qué tenés ganas de que pase con la universidad? ¿Cuál es el sueño?</b></p><p>—Hay dos caminos de sueño. Hay uno un poquito más formal, que tiene que ver con que en la revista y la productora audiovisual: <b>no estamos encontrando recambio</b>. Si queremos que el texto, el guion o la obra de teatro sea realmente excelente, tenemos que ir a la misma gente. No es poca, pero es la misma: un circuito de gente de más 35 (años). Y cuando vamos a la puerta de las universidades a buscar recién egresados, de carreras que tienen que ver con la narrativa, nos encontramos que <b>después de cinco años salen personas sin saber contar. Problemón. Pero problemón de características épicas</b>.</p><p><b>—¿Cuánto influyen las redes sociales en esto?</b></p><p>—Y… me imagino que debe tener muchísimo que ver: la fragmentación, la ansiedad, que las cosas duren 15 segundos. Pero al mismo tiempo <b>no quiero convertirme del todo en un viejo meado.</b> Ya sé que lo soy, ya sé que tengo una edad, ya sé un montón de cosas.</p><p><b>—Hace poco dijiste que el próximo Premio Nobel de Literatura va a salir de TikTok.</b></p><p>—Es por lógica. No quiero convertirme en una persona que desconoce las cualidades de lo nuevo solamente por prejuicio. Quiero hacer algo distinto respecto a eso. <b>Quiero explicarle a gente muy talentosa de 18, 20, 25 años, que no la tienen clarísima</b>. Que el esfuerzo es el inicio del talento, es el principio de todo. No podés decir: “Bueno, yo soy influencer y ya está, y trabajo dos horas por día”, y no sabés contar las cosas. Lo podrías hacer mucho mejor.</p><p><b>—¿Cuándo estaría funcionando?</b></p><p>—Dentro de tres años. Ahora estamos trabajando con mucha fuerza en conseguir un predio.</p><p><b>—Se dijo que La Cámpora iba a ceder un predio para la Universidad Orsai. ¿Eso es así?</b></p><p>—No conozco La Cámpora, no sé qué es. Lo que sé es que pedí un lugar en mi pueblo, al Municipio, que está liderado por Juani Ustarroz (intendente de Mercedes), hermano de crianza de Wado de Pedro. Wado de Pedro pertenece a La Cámpora. Y supongo que <b>la gente maledicente tiene muchísima más ganas de contarlo de esa manera, que de la manera correcta: un escritor que va a su pueblo a pedir un lugar para hacer un lugar maravilloso en su pueblo</b>. De hecho, a cinco cuadras de mi casa. Estuve con los 18 concejales de Mercedes, algunos son peronistas, otros son de Juntos por el Cambio, dos son de La Libertad Avanza. Y les dije: “Esto va a ocurrir únicamente por unanimidad. Si no hay unanimidad, me levanto y me voy porque lo puedo hacer donde se me antoje. Yo no necesito de Mercedes. Yo deseo que sea acá porque el cuento, si es acá, es perfecto”. Había una chica de La Libertad Avanza que decía que iba a votar en contra. “¿Incluso me vas a dejar que te convenza?”, le digo. “No”, me responde. “Bueno, listo. Entonces será un no. Y tendrás que ponerle nombre y apellido a que esto ocurra en San Antonio de Areco, en Pergamino o en Chivilcoy. O sea, no va a ser en Mercedes por tu nombre y tu apellido”. Lo que no quiero que pase es eso: que venga un grupo a decir “es La Cámpora”. Lo mío no es político.</p><p><b>—O que algún grupo político lo capitalice.</b></p><p>—Es que no puede pasar nunca si es de Orsai. En este punto, <b>no hay nada más libertario que Orsai: no le pedimos nada al Estado, nunca</b>.</p><p><b>—Dijiste que si hay una revista, tiene que haber un público que la sostenga, y si hay una película, también tiene que haber un público que la sostenga. Si no, es demasiado pedir: una pauta al Estado, un auspicio a un privado. Los proyectos tienen que poder sostenerse, ¿no?</b></p><p>—Claro. Exactamente. Lo tenemos clarísimo: lo que debe hacer el Estado es igualar oportunidades. Está para que un chico de San Isidro, otro mercedino y uno del Chaco tengan oportunidades parecidas. Por el otro lado, no estoy en absoluto de acuerdo a que la totalidad de los artistas o de los gestores culturales vayan a pedirle cosas al Estado de forma permanente. Ahí <b>se genera algo tremendamente preocupante: hay revistas sin lectores, películas sin público</b>. Y se genera como una especie de: “Ah, bueno, hagamos esto, y <b>de esto, vivamos. De películas que nadie ve, de revistas que nadie lee. Total…</b>”. Eso te achancha en los artístico: nunca terminás sabiendo si alguien se emocionaría con tu historia. La división es muy complicada: ¿cómo haces para limpiar del pincelito de lo necesario, de lo rutinario, del kiosquito? Es difícil eso.</p><p><b>—En el medio se mete la corrupción, y podemos discutir el INCAA, que hoy no está: se autofinanciaba, no había fondos públicos. Pero sí existía una decisión sobre cómo se otorgaban esos fondos: financiar a los de siempre, a los amigos, no es lo lógico.</b></p><p>—Claro. Pero al mismo tiempo, (el INCAA) tiene que existir. O sea, no hay contradicción. Ese es <b>el gran error de este Gobierno: no saben matizar, porque son verborrágicos y violentos. Es todo o nada</b>. Todo es una discusión a los golpes. Imaginate una discusión de un matrimonio, donde están charlando, o donde uno está tirando platos todo el tiempo. Bueno, estamos en ese punto: no estamos debatiendo la batalla cultural en una mesa, sino que hay un grupo de locos tirando platos y libros, y rompiendo cosas, que algunas estaban sucias, otras estaban muy bien. “No rompas eso que estaba bien”. ¡<i>Paf</i>! “Pará, pará…”. ¡<i>Paf</i>! Estamos ahí.</p><p><b>—Hay también un tema de formas. Tal vez hay medidas que sean necesarias tomar, pero que no dejan de ser dolorosas.</b></p><p>—Estás hablando de Adorni. De Télam.</p><p><b>—Por ejemplo.</b></p><p>—De festejar cosas espantosas. <b>Se extraña la pelea con Macri: era mejor</b>. En su momento <b>me parecía insoportable; hoy la necesito</b>. Por lo menos (Macri) fue a la escuela. Lo que hace un Jefe de Gabinete o un vocero presidencial a la mañana, festejando despidos, independientemente de lo necesarios que sean, genera una enorme impotencia. Entonces, eso no es ni siquiera un debate. Estamos en momentos históricos de experimento social. No soy <i>conspiranoide</i>, no es que creo que haya una estrategia ni nada; independientemente de eso, es un experimento.</p><p><b>—¿Qué te pasa con lo que está sucediendo con España? Vos viviste mucho tiempo allá.</b></p><p>—No estoy muy de acuerdo con que el PSOE sea el socialismo. Es una cosa muy europea pensar que eso es la izquierda. Pedro Sánchez está muchísimo más cerca de nuestra centroderecha, pero para ellos, digamos, es el socialismo.</p><p><b>—Para Milei, es el socialismo.</b></p><p>—Me da un poco de risa todo eso. España es tremendamente careta. Es muy insólito este tipo de bicho raro llegándoles. Me parece absolutamente innecesario por el lado del gobierno argentino, por lo que representa la Argentina, por lo que es España. Hay poquísimos países en el mundo que su mayor inmigración la tienen del otro lado. Lo de Argentina y España es una cosa alucinante. Es más que primos hermanos, pasa algo entre estos dos países. Y <b>Milei incluso sabe que aunque haga cualquier cosa, aunque queme una bandera española y se la meta en el orto, no va a pasar nada…</b> Porque la relación es muchísimo más fuerte que todo eso. Van a pasar cosas muy puntuales que tengan que ver con el clickbait y con los medios, y con mucha efervescencia, pero de verdad, no va a pasar nada.</p><p><b>—¿Se usa para tapar otras cosas más profundas?</b></p><p>—Eso significaría que el Gobierno tiene una estrategia inteligente, y yo lo dudo mucho. Creo que es un elefante adentro de un bazar: no podés decir que tiró con la trompa ese jarrón para que no veamos que tiró aquel cenicero. No. <b>Es un elefante en un bazar: no piensa</b>.</p><p><b>—¿Y las peleas que da el Gobierno contra los artistas, periodistas o referentes de la cultura?</b></p><p>—Es una batalla cultural real donde hay muchísimo de revancha. Tienen un grupo de gente que los sigue muy puntualmente, y es gente que debe haber sufrido muchísimo toda la época de inclusión, de hablar con la e, de las diversidades sexuales que proponía el kirchnerismo. Eso se nota en la alegría y el interés que tienen de hacer todo al revés.</p><p><b>—¿Pero cómo hay gente que está planteando que las diversidades sexuales son enfermedades?</b></p><p>—No creo que sea verdad. <b>La mayor parte de las veces que los libertarios abren la boca y sacan cosas, lo hacen para estremecer, no porque las piensen</b>. “¿Cuál sería la frase que más bronca le dé en este momento a X? Ah, hoy digamos esta”. Les chupa un huevo todo. No es que de verdad estudiaron un montón de libros para llegar a la conclusión de que los homosexuales se suicidan más. No. Es: “Vamos para allá”. Y hay un grupo muy grande de varones que van a lo loco para allá <b>porque fueron unos varoncitos que, durante un tiempo largo, estaban así en la mesa, chiquititos, sin poder decir lo que querían</b>. Están convencidos de que pueden decir de vuelta lo que se les antoje.</p><p><b>—¿Entonces, para despegarse, deben ir por la contraria en todo?</b></p><p>—No es para despegarse. <b>Están festejando lo que entienden que es la muerte de todo eso</b>. Cada vez que la chica que hace la locución de los comunicados oficiales no usa el todos y todas, que se usó durante 12 años, están festejando. Están festejando decir cosas de los homosexuales y que no tenga costo. Y que si lo tiene sea un costo beneficioso, porque cualquier cosa que se diga de ellos, a ellos les sirve, no importa que esté bien o que esté mal lo que digan. <b>Cuantas más lágrimas de zurdo haya, entienden ellos, mejor</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GMU2JFN6SJF65EX3NA6RJILTZY.jpg?auth=cb72e18839f1ee7fce22b8cddf20a227b5106cea62cf8e38c37552c219aa1162&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Hernan Casciari: "Yo quería ser escritor cuando los escritores eran bohemios y borrachos. Cualquier éxito tenía que ver con morirse de cirrosis a los 55 y pasarla más o menos bien" (Foto: Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cómo fueron tus 70?</b></p><p>—Nací en el 71, o sea que mis 70 fueron la pura infancia. Y tengo un recuerdo maravilloso. Mi infancia tuvo el Mundial 78. No había muertos en ninguna ESMA. Yo nunca supe nada, entre mi nacimiento y mis 10 años. La pasé bárbaro. Padres que se querían, una hermana, amigos, campo, río... Mi conciencia política vino después.</p><p><b>—¿Vino con el escribir, con el contar y con el meterte en este mundo?</b></p><p>—Sí. Con el cine, con la literatura. Con empezar a leer. Con <b>empezar a saber que Videla había nacido a diez cuadras de casa y que había venido a mi escuela cuando yo estaba en segundo grado</b>. La directora decía: “Hay que admirarlo porque vino a esta escuela y hoy es el presidente”. Yo estaba en segundo grado y el señor, vino. Después recapitulé y supe: “Ah, este es este. Y este, y tal cosa…”.</p><p><b>—¿Y cuando en tu casa ese día contaste que Videla estuvo en el colegio?</b></p><p>—Mis viejos tampoco sabían nada. No tenían por qué, no tenían ningún interés por saber. No escuchaban Almendra y Sui Generis en esa época; escuchaban a Sandro y a Palito. Estaban muchísimo más en la recontra pelotudez que tratando de salvar el mundo. Cosa que no me parece mal. Es lo que les pasó.</p><p><b>—Estamos viviendo un revisionismo de los 70.</b></p><p>—Independientemente de que estés o estemos en las antípodas de ese pensamiento, <b>lo que dice Victoria Villarruel es un pensamiento al que no nos habilitaron</b>. Y eso sí es verdad. No estábamos habilitados a ese pensamiento. Nunca nos detuvimos a pensar en eso. Más allá de que no estemos de acuerdo. Hay mucho de gota que rebalsa el vaso en la revancha de los que piensan absolutamente distinto a lo que sospechábamos que pensábamos todos. Cuando se sospecha que todos pensamos igual, los que no, porque estamos en un mundo en donde no se podía decir tal cosa y tal cosa, van efervesciendo, hirviendo, hirviendo... Viene uno, abre la puerta y les dice: “Che, ahora ustedes pueden decir lo que piensan”. Y no lo van a decir despacito,</p><p><b>—O sea que hubo también un caldo de cultivo.</b></p><p>—Pero por favor. Claro que sí.</p><p><b>—Está claro.</b></p><p>—A mí me genera más ternura que bronca. <b>Me genera mucha bronca la escalera, pero no él. Milei es el pibe que nos roba el celular en la esquina: no tiene la culpa</b>. Es una cosa que armamos, que generamos nosotros. Y en tanto no nos hagamos cargo de que la generamos, que no hagamos una autocrítica seria de lo que generamos… Estoy hablando casi exclusivamente del <b>peronismo: mientras sigan haciéndose los giles, la escalera seguirá ahí. Y el chabón subió</b>. Pero no tiene la culpa: <b>hace lo que puede</b>. Por ejemplo, un recital en el Luna Park, o decir “Pedrito, estás match point”. Es lo que puede hacer. ¿Por qué le estamos pidiendo que sea Alfonsín?</p><p><b>—Hablás con claridad, sin tomar una posición de estas duras a las que estamos acostumbrados: porque podés ser crítico de este gobierno y también ser muy crítico del gobierno anterior.</b></p><p>—Soy mucho más (crítico) del anterior que de este.</p><p><b>—Estamos en un momento social en el que si uno no defiende cualquier cosa a cualquier costo, eso automáticamente te vuelve kirchnerista o peronista.</b></p><p>—¿Pero desde dónde? Desde un grupo de descerebrados en Twitter. Nada más. No existen. Yo no me encontré a nadie en la calle diciendo las barbaridades que dice la gente en Twitter. En la vida real la gente es muchísimo más civilizada. No es verdad. A mí me divierte un montón esa parte de la vida porque es como abrir algo, que salga un montón de moscas, y entonces les hago así a las moscas y digo: “Bueno, es un rato que estoy jugando acá”, y cierro. Porque no es verdad. Como lo que propuse en Mercedes, que al toque sale una noticia sobre “una supuesta universidad del escritor K Casciari, que es amigo de La Cámpora, que va a entrar ahí a meter militantes”. Es una fantasía generada por un grupo de loquitos que ni siquiera saben lo que quiero hacer, ni les importa, ni les va a importar cuando yo diga esto. Van a seguir diciendo que es lo otro. Eso no es real, no está pasando. Es un grupito de gente en su casa con diferentes estados de problemas de salud mental, enloquecidos.</p><p><b>—Me gusta cómo lográs que no te afecte.</b></p><p>—Es que sino, no podés remar. Ya hace 15 años que vengo haciendo cosas. Y me tengo que divertir además con esas cosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N7XFH23M4BFBTFSRHSSZRFSRIQ.jpg?auth=8f00d036ce60b5db92b5deb75adf7513df22b7d53b627b504de5e9c1c40fff2c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Hrnan Casciari con Tatiana Schapiro en Infobae" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Te divertís con la columna en la radio?</b></p><p>—Mucho, mucho.</p><p><b>—¿Cuántos años con Andy Kusnetzoff?</b></p><p>—Desde que llegué a Argentina, a inicios del 2016. Creo que esa misma semana Andrés me dijo: “Dale, vení”. Me gusta el grupo, cómo funciona esa radio. Dicen que es una radio K, y en absoluto... Pero bueno, es lo que hay que decir. Y yo me siento como en casa. Voy a divertirme con amigos.</p><p><b>—En un momento habilitaste las descargas de todos tus libros. No tenés problema en responderle a la industria cuando hay que responder.</b></p><p>—No es una respuesta a la industria: es un mimo a mis lectores. A mí la industria me chupa un huevo. Todos mis libros están gratis desde siempre, no es una cosa que hice una vez.</p><p><b>—Pero hubo una movida que hiciste cuando cuestionaste quién se sienta hoy a leer dos horas un libro.</b></p><p>—Claro, sí, sí. A partir de eso mucha gente, que no sabía ni quién era yo, se enteró que los libros estaban gratis. Yo hice una provocación que me pareció divertida, y en el recorte que se hizo de esa pequeña provocación, quedó como que a mí no me interesaba la literatura. Esas cosas que pasan en los recortes de 20 segundos, que la gente hace así, lee, se piensa que eso es todo lo que pasó, putea y sigue.</p><p><b>—Creyeron que estabas boicoteando la literatura.</b></p><p>—Claro. Y empezaron a putearme. Entré a Twitter así, con las moscas, y dije: “Mientras me sigan puteando, 50% de descuento en todos mis libros en la Tienda Orsai”. Y ya nadie sabía si me estaban puteando para que se vendieran los libros… (risas). Es muy divertido porque, al mismo tiempo, es todo muy jardín de infantes.</p><p><b>—Hay algo clave: te divertís con todo lo que hacés.</b></p><p>—No con todo, porque también entiendo que en ese mundo lleno de moscas, hay mucha gente que sufre de verdad. Gente con exposición, gente sin exposición. Adolescentes que entienden que el cuerpo tiene que ser de una manera y entonces se angustian porque les dicen algo sobre su cuerpo. Yo tengo una edad, unas espaldas, estoy tremendamente curtido: a mí no me van a hacer nada, es obvio. Pero eso no significa que no sea consciente de que esos moscardones pueden tomar la forma de un puñal, y apuñalar también.</p><p><b>—No, claro. Yo me refería a que te divierte lo que hacés, y que eso sirve de escudo para cualquier otra cosa. Que estás protegido.</b></p><p>—La fantasía que yo tenía cuando era chico de lo que iba a ser cuando fuera grande, está sobrepasada. Yo no quería tanto. Lo que a mí me pasa con lo que hago cuando leo en un auditorio o en la radio.</p><p><b>—Cuando llega un mensaje de Messi.</b></p><p>—Cuando llega un mensaje de Messi... A mí me supera absolutamente.</p><p><b>—¿Le dijiste a Andy: “Dale mi teléfono, que no te mande los audios a vos”?</b></p><p>—No. A mí me genera una vergüenza el ídolo. Si alguien, por ejemplo Messi, manda un WhatsApp: “Che, qué lindo todo esto”, me da mucha vergüenza la posibilidad de agarrarle el codo porque me dio la mano, y decir: “Che, Messi…”. Ay, no, no. No quiero ser el que hable con Messi porque habló conmigo.</p><p><b>—¿Cómo se llevan ahora con tu mamá?</b></p><p>—Ahora bien.</p><p><b>—Ahora…</b></p><p>—(Risas) No, pero en serio.</p><p><b>—Tuvo que pasar el arte de por medio para que se llevaran bien.</b></p><p>—Mi vieja y yo tenemos una relación un poco distante desde siempre. Viví 15 años a 12 mil kilómetros y eso también ayudó. Pero no soy un hijo tanguero, que “la mamma, la mamma…”. Nunca tuve eso. Encontré que arriba del escenario tenemos una relación que abajo, no. Sé que no tenemos una relación de abrazo, por ejemplo. A mí me cuesta un montón y a ella también, pero me parece que le cuesta desde que sabe que a mí me cuesta. No quiere avasallar. Tenemos una relación no de indiferencia, pero muy respetuosa, y lo que cambia es que arriba del escenario lo podemos contar con alegría. A mí me hace reír arriba del escenario lo que me cuenta. Cosas que yo no sé. Y nos divertimos un montón, nos divertimos mucho.</p><p><b>—¿Y cuando terminan la función?</b></p><p>—Cuando terminamos, yo dejo que la aplaudan a ella. Y ella se hace la diva. Y después se va a Mercedes, yo me voy a Areco, y sigue nuestra vida.</p><p><b>—¿Te dan ganas de ese abrazo?</b></p><p>—Lo hemos intentado hasta el “te quiero”. Hace un año, vino al cumpleaños de mi hija chiquita y no sé qué le habrá pasado, nunca le pregunté, pero antes de irse, en vez de saludarnos como siempre, me abraza y me dice: “Te quiero”. Lo noté reforzado, como que una amiga le dijo que había que hacerlo. No le pregunté nunca por qué. Pero somos así. Yo no estoy esperando que evolucione. Me parece bien.</p><p><b>—¿Y a tus hijas, las abrazás?</b></p><p>—Sí, sí. Tengo esa capacidad con mis hijas. Con la más grande, que ahora tiene 20, es como que se empieza a perder. Noto que también estamos encontrando una distancia física.</p><p><b>—¿Pero les decís lo suficiente que las querés?</b></p><p>—A full. Eso es diario y es genuino. Pero mi vieja también me lo decía. No me decía “te quiero”, me decía “vos sos un genio”.</p><p><b>—¿Y vos a ella le decís que la querés?</b></p><p>—No. Pero hago cosas muy complicadas para que ella entienda que algo de eso, debe haber…</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WOSOSITSUVHLRAMJF447MSETKI.jpg?auth=5ad8a8bbad7a8c64403dddca0796460ed3057c9221134423cae7b4ece7910799&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Los secretos de Miranda!: el tema que no cantan más, la rutina con los chistes de Yayo y el insólito momento con Mirtha Legrand]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/06/02/los-secretos-de-miranda-el-tema-que-no-cantan-mas-la-rutina-con-los-chistes-de-yayo-y-el-insolito-momento-con-mirtha-legrand/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/06/02/los-secretos-de-miranda-el-tema-que-no-cantan-mas-la-rutina-con-los-chistes-de-yayo-y-el-insolito-momento-con-mirtha-legrand/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Ale Sergi y Juliana Gattas, ganadores del Gardel de Oro, repasan su trayectoria y cuentan cómo es su día a día. Los secretos de la grabación con Calamaro y el inédito pedido de Emilia Mernes]]></description><pubDate>Sun, 02 Jun 2024 16:47:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No todo lo que brilla es oro. Pero, ¿y todo lo que suena? En el caso de <b>Miranda!</b>, pareciera que sí.</p><p>La noche estelar que el dúo conformado por <b>Ale Sergi </b>y <b>Juliana Gattas</b> protagonizó en los <b>Premios Gardel</b> lo afirmaría. Es suyo el mejor disco del año, <i><b>Hotel Miranda!</b></i>, que les valió a los músicos recibir el Oro, justamente. Y además, se alzaron con otros dos galardones: mejor álbum grupo pop y videoclip largo.</p><p>En la producción, Ale y Juliana reversionaron las canciones más emblemáticas de su prolífica trayectoria juntos -aquella que iniciaron más de dos décadas atrás con la placa <i>Es mentira-</i>, con la colaboración de artistas destacados. Algunos los acercaron a un público más joven, tales los casos de María Becerra y Emilia Mernes, mientras que otros levantaron las difusas barreras de los géneros musicales, tal el caso de Andrés Calamaro y Cristian Castro. Y no faltaron los viejos compañeros de ruta, como Chano.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7XSQGFT7IZDSDMXNRKE5BGQA6I.jpg?auth=62cdd204b09e1fb2b4e21eb4c7535e10eb5becfd28a3ed4239f71bdb91d01e4c&smart=true&width=3000&height=2001" alt="Miranda! se llevó el Oro en los Premios Gardel" height="2001" width="3000"/><p>“No inventamos nada: es un formato clásico que lo hacen muchos grupos, con suerte dispar; nosotros tuvimos la fortuna de que nos salió bien –se sincera Sergi sobre la búsqueda de <i>Hotel Miranda!</i>–. La colaboración ahora manda en la industria. Y María Becerra viene, canta con nosotros, y los chicos que la escuchan nos prestan atención. Pero también viene Andrés Calamaro, con un público que tal vez no nos daba tanta pelota, hasta no tener la venia de Andrés”.</p><p>En el umbral de las <b>cuatro fechas en el Movistar Arena –18, 20, 21 y 22 de junio–</b>, y luego de un 2023 de “locura”, como lo definen, que los llevó al Gran Rex, el Luna Park y el estadio de Ferro, al Cosquín y el Lollapalooza, se alistan también para presentaciones en México, España y Chile. Y para esta entrevista con <b>Infobae</b>, en la que hablarán de todo.</p><p><b>—Los de Miranda! son todos hits, todos himnos. ¿Cómo pasó?</b></p><p><b>Ale</b>: —No lo sé. Si supiéramos tendríamos más… Eso no se puede controlar: las canciones son tuyas, pero una vez que las grabás la gente se las apropia y les da vida. Y eso es grandioso.</p><p><b>—En los shows, dejan todo en la puesta en el escenario.</b></p><p><b>Ale</b>: —Tratamos de <b>justificar el dinero que la gente pagó</b>. Siempre fue así, desde el primer día. No importa para cuántos (espectadores) sea: nunca vamos a menos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S4DIMDOST5GBFPMR6Z7G46ACII.JPG?auth=882f8bb90d8514451b752c44326ff21f244f77e23ee50278ba21a41d9c98ba1a&smart=true&width=5184&height=3456" alt="Ale Sergi y Juliana Gattas en escena (Foto: Baruc Mayen)" height="3456" width="5184"/><p><b>—¿Cómo fue grabar con Calamaro?</b></p><p><b>Juliana</b>: —<b>Una experiencia muy psicodélica</b>. Fuimos con Ale hasta su casa para que quedara un día y no nos cancelara: “Vamos nosotros a grabarte”, le dijimos. Montamos como un estudio en el baúl del auto, bajamos, armamos todo y lo grabamos. Y fue muy emocionante escucharlo cantar “Tu misteriosa alguien”: cómo la interpretó, las inquietudes que tenía respecto a cómo cantarla. Todo el tiempo era fingir actuar normal, pero nos mirábamos y estaba Calamaro cantando como si fuese un show en vivo, cerrando los ojos… Yo no lo podía creer. Fue muy emotivo.</p><p><b>—¿Fueron a su casa porque había un miedo de que se cayera la colaboración a último momento?</b></p><p><b>Ale</b>: —Y también fue para no molestarlo.</p><p><b>Juliana</b>: —A Cristian Castro también lo fuimos a grabar a la casa. Ya medio que nos armamos como un reality de esto de ir a grabar a la casa.</p><p><b>—¿No hay una grabación de todo eso?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Nada. Ni siquiera nos sacamos fotos. ¡Ah, no! Con Andrés, sí.</p><p><b>—¿Lo cholulearon un poquito a Andrés?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Él dijo: “Saquemos fotos”.</p><p><b>Ale</b>: —A mí me da cosa porque es como un momento muy íntimo. Sacar una foto así, de la nada…</p><p><b>Juliana</b>: —No. Yo ni loca.</p><p><b>—¡Pará! Vos te chapaste a Lali, dale.</b></p><p><b>Juliana</b>: —Bueno, pero no le pedí una foto… Lali tiene esa consigna: <i>Chape Tour </i>y no sé qué. Y yo voy y cumplo.</p><p><b>—Con Lali también laburaron.</b></p><p><b>Ale</b>: —Sí. Grabamos su voz en Madrid. Estábamos girando por España, justo coincidimos con ella y aprovechamos. También es eso: con todos estos artistas el verdadero desafío era más bien encontrar el espacio para hacerlo, porque todos están siempre muy ocupados.</p><p><b>—¿Chano qué tal fue?</b></p><p><b>Ale</b>: —Divino. Vino a nuestro estudio. Chano es un amor, nos llevamos muy bien con él y le tenemos mucho cariño porque, de alguna manera, sentimos que crecimos un poquito a la par.</p><p><b>—Emilia Mernes habla muy lindo de ustedes en su espectáculo.</b></p><p><b>Ale</b>: —Y nosotros estamos también muy agradecidos con ella, no solo por haber aceptado la invitación a estar en el disco, sino también por proponer cantar “Uno de los dos”. No era la idea que le propusimos: habíamos decidido para Emilia una canción bailable, alegre, festiva, por lo que ella venía tocando. Pero dijo: “No, a mí me gusta ‘Uno de los dos’, que la escucho hace un montón”. Y no era de nuestros hits A.</p><p><b>Juliana</b>: —Claro. Y ella lo trajo.</p><p><b>—Pero todos son hits.</b></p><p><b>Ale</b>: —Sí, pero hay diferentes clases: A, B y C. Unos son top 1, otros top 10 y otros, top 20.</p><p><b>—¿Cómo los identifican?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Por cuánta gente escucha las canciones. Por las reproducciones; no tiene que ver con un gusto, con el amor por la canción.</p><p><b>Ale</b>: —Claro. A “Uno de los dos” no la teníamos entre las diez que iban a ir sí o sí en el disco, pero Emilia la propuso porque le gustaba mucho. Y gracias a esa versión, la canción revivió. Estamos el triple de agradecidos con Emilia.</p><p><b>Juliana</b>: —Hizo una interpretación muy linda, muy sentida. La cantó impecable. De hecho, en el estudio la empezamos a corregir: “Fijate que estás cantando esta parte, no es tan así…”. Y ella dijo: “Sí, es así”. Nos fuimos a fijar al disco… ¡y era así! Conocía la canción más que nosotros (risas). “Tenías razón, querida. Es así, muy bien. Era una prueba y la pasaste” (risas).</p><p><b>—¿Qué tal Cristian Castro para grabar?</b></p><p><b>Ale</b>: —Increíble. <b>Canta sin ningún tipo de monitoreo y clava todas las notas</b>. Y notas difíciles, súper agudo. Era muy difícil darle alguna indicación porque <b>salía oro de su boca</b>, constantemente.</p><p><b>—¿Cómo es el post show de un recital de Miranda!?</b></p><p><b>Juliana</b>: —En Ferro, estuve mucho en camarines con mi hija. En un momento me dice: “Voy a un lugar, má”, y no sé qué. Cuando volvió, <b>me encontró en la cama toda tapada, viendo un video que miro muy seguido: 85 minutos de Yayo contando chistes</b>, de diferentes épocas. Así es mi post.</p><p><b>—¿Todavía genera nervios subirse al escenario?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Yo no me pongo nerviosa. En el lugar que ocuparían los nervios estamos divirtiéndonos y poniéndonos en tono de lo que va a ser el show, haciendo jodas, chistes, comiendo, maquillándonos, vistiéndonos, riéndonos de cómo nos queda esto…</p><p><b>—¿La previa está buena?</b></p><p><b>Ale</b>: —Sí, pero en esos somos diferentes. A <i>Juli </i>le gusta llegar temprano, maquillarse, prepararse. A mí, no. Prefiero estar todo el tiempo en casa y que me avisen diez minutos antes. Llego, subo y canto. Estar tanto tiempo… Me gusta la prueba de sonido y todo pero tengo que medir la energía porque me pasa al revés: no me da nervios pero me da ansiedad, y estoy caminando para todos lados. Voy a ver la consola, las luces, el merchandising. Y cuando llega el show, ya un poquitín, un 20% de cansancio, me lo gasté.</p><p><b>—Más allá de la música, Miranda! siempre tuvo una estética muy cuidada.</b></p><p><b>Juliana</b>: —Siempre nos gustó poner mucho énfasis en la estética, especialmente a mí, que me gusta mucho la música pero también el cine, el arte y demás. En verdad, cuando empezamos, íbamos maquillados y vestidos para llamar la atención. Para que dijeran: “Tocó una banda que estaban todos maquillados y vestidos con ropa antigua”. O por ahí tocábamos en lugares más de rock, todos oscuros o con las paredes pintadas, y todos nos vestíamos de blanco para iluminar el escenario.</p><p><b>—Cuando todavía no eran estrellas, alguna vez esa estética generó bullying.</b></p><p><b>Ale</b>: —Sí, pero en mi caso personal, no fue novedad: ya me pasaba un montón desde antes de Miranda!, en la adolescencia. Como me gustaba The Cure, Soda, me peinaba así, tipo pan dulce; me delineaba los ojos, me pintaba las uñas, me elegía ropa. Y aparte, no había: “Ah, él es dark o es algo”. No. Era: “Es puto”. Entonces, cuando eso empezó con Miranda!, no me llamó tanto la atención. Se ve que esa es la primera imagen que alguien se puede hacer de mí. Y nunca me pareció un problema.</p><p><b>—¿Pero en algún momento lo sufriste, te dolió?</b></p><p><b>Ale</b>: —No sufrí ni me dolió. Tampoco me detuvo. Pero obviamente, no es grato que te griten cosas ofensivas por la calle. Y nosotros porque no vivimos la explosión de redes sociales: veo que ahora también le pasa a un montón de gente, que le escriben cada cosa... De última, al que me gritaba en la calle, yo lo miraba y tenía la opción de pelearme y de contestarle. Pero en una red, ¿cómo haces? Es una costumbre bastante fea. Y no nace solamente de la gente: ya en los 2000 había bullying en televisión. Había cámaras ocultas terribles, que le hacían cosas a gente. Y eso lo veíamos todos. Y entonces, imitás eso</p><p><b>—Lo naturalizamos.</b></p><p><b>Ale</b>: —Claro. Se naturalizaban muchas cosas. Cada tanto estoy haciendo el ejercicio, porque aparte me parece divertido, de mirar en YouTube programas de televisión viejos. Y no pasan tres minutos sin que haya un…</p><p><b>—No envejecieron bien.</b></p><p><b>Ale</b>: —Para nada.</p><p><b>—¿Y todas las letras de Miranda! envejecieron bien?</b></p><p><b>Ale</b>: —<b>No todas. Hay una que no tocamos más: “El profe”</b>. En el momento en que fue escrita, se entendía por el contexto. ¿Qué quiero decir? En el contexto en el que nosotros tocábamos, en una discoteca alternativa, con una propuesta súper abierta donde venía un montón de gente y hablábamos de derribar prejuicios, se entendía que la canción hablaba de un juego de roles consentido. Y que estaba todo bien. Pero después vi un documental de unas gimnastas rusas que sufrían el acoso de los profes que las llevaban a competir. Ahí ya no me pareció tan gracioso. Esa canción la hicimos hace mucho tiempo, y ahora estaban viniendo chicos más chiquitos a escucharnos. Y ya no estábamos en el mismo contexto. Entonces le dije a Juli: “No la cantemos más, porque tal vez no se entienda lo que queremos decir”.</p><p><b>—¿Estuviste de acuerdo?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Sí. Re.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UQKZIJG6NVB2XFOMFSK33475VM.png?auth=e799908475507353d698132f5e5ad954ff9255dfb8499a032e29e5c534e05e39&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ale Sergi y Juliana Gattas con Tatiana Schapiro en Infobae" height="1080" width="1920"/><p><b>—Todas las minorías siempre se encontraron muy bien con Miranda! Veían una comunidad en la que no eran maltratados.</b></p><p><b>Ale</b>: —Es que nosotros sentíamos que la onda era otra: generar una fiesta. Y cuanta más gente diferente viniera, mejor</p><p><b>—¿Desde el rock, había un prejuicio hacia Miranda!?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Lo sentíamos por sentirlo nosotros mismos. Porque teníamos las dos personalidades: en nosotros convivían rockeros y artistas pop, escuchábamos todas las músicas. Queríamos desprejuiciarnos, y desprejuiciar a nuestro público: que le gusten más cosas, que la música es una sola. Una cuestión de unirnos. Teníamos esa idea. Era un poco genuina y otro poco para romper las pelotas: fue nuestra manera de ser rebeldes. En un momento hicimos eso de ir un día a lo Badía, como van todas las bandas, donde es correcto tocar en vivo, y después a ir a la mesa de Mirtha, sentarnos y que dijeran: “Juliana Gattas, de Miranda!”.</p><p><b>—¿Te robaste el salero?</b></p><p><b>Juliana</b>: —No, no me robé el salero. ¿Pero sabés lo que me pasó? Estaba tan nerviosa la primera vez que fuimos que no me di cuenta y apoyé la mano entera en el puré (risas). Estaba nerviosa, tipo de temblar. No podía creer estar ahí.</p><p><b>—¿Mirtha se dio cuenta?</b></p><p><b>Juliana</b>: —No se dio cuenta nadie. Empecé a sacar un dedo, otro dedo, otro dedo, otro, servilleta… Y después, seguí. Pero en el ínterin sufrí un montón. Dije: “¡Me muero! No me conoce nadie, están todos memorizando mi nombre, el de mi banda, ¡y yo hago esto con el puré!”.</p><p><b>—¿Y a vos qué te pasaba en la adolescencia?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Yo era muy retraída. Me metía mucho en mis mundos: con la música, con el arte. No salía tanto. Atravesé estéticas diferentes: fui hippie, fui dark. Hasta que me animé a ser una cosa, que fue cantar, y salí al mundo. Pero ya era un poco más grande, ¿no?</p><p><b>—¿Le diste muchos dolores de cabeza a tus padres?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Sí, sí. Fui muy rebelde al pedo. Necesitaba comportarme así: me fijaba qué era lo que había que hacer, y hacía lo contrario. Pero no es que me nacía.</p><p><b>—¿Y la vida te lo cobró en Juana?</b></p><p><b>Juliana</b>: —No. Yo ya odiaba a mi mamá a la edad de Juana, y entonces <b>cada tanto le pregunto: “¿Y? ¿Cuándo me vas a tratar como el orto?”</b> (Risas). Y no, Juana es un amor. Yo no fui así. Igual, todavía me puede odiar. Tiene toda su vida para odiarme (risas).</p><p><b>—¿En qué momento empieza a cambiar la posición económica?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Cuando dejamos nuestros trabajos. Cuando tocar se puso estable, lo hacíamos todos los fines de semana, y Lolo dejó su trabajo de azafato, vos (por Ale) dejaste de sonidista. Y yo, justo en ese momento, no trabajaba…</p><p><b>Ale</b>: —No dejaste nada (risas).</p><p><b>Juliana</b>: —Empezamos a poder vivir, a pagar el alquiler con la banda. Pero muchas veces me gastaba todo lo que ganaba en ropa y maquillaje, no me daba cuenta de que me iba a venir una cuenta de algo, y no tenía nada de plata…</p><p><b>Ale</b>: —¿Te acordas que una vez encontraste plata tirada y fuimos a Musimundo y nos compraste discos a todos?</p><p><b>Juliana</b>: —¡Viste qué buena persona! Íbamos a ensayar y me encontré un sobre tirado en la calle. Busqué por toda la cuadra a ver si a alguien se le había caído. Fui reexcitada al ensayo y les digo: “Encontré plata, no sé qué hacer. Porque si se la doy a alguien..”.</p><p><b>—¿A plata de hoy, cuánto sería?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Eran dólares: 700. Lolo se eligió todos los tomos de <i>Harry Potter</i>.</p><p><b>Ale</b>: —Se eligió uno recaro; <b>estuvo re mal</b>. Yo elegí uno normal, uno común. Claro, <b>tampoco me voy a aprovechar de mi amiga. Hijo de puta...</b></p><p><b>Juliana</b>: —La felicidad que tenía… 700 dólares. ¡Saltando iba! (risas).</p><p><b>Ale</b>: —Es muy buen dinero.</p><p><b>Juliana</b>: —Bueno, pero así me manejé: quemando todo en el día (risas).</p><p><b>—Mencionaste a Lolo. ¿En algún momento podría haber una colaboración con él?</b></p><p><b>Ale</b>: —Qué sé yo… No sé, ¿viste? Pasó un montón de tiempo.</p><p><b>—Y hoy, hay una banda muy consolidada.</b></p><p><b>Ale</b>: —Claro. Los músicos que están ahora con nosotros, están hace más tiempo que todos los demás. La formación original del grupo duró siete años, y con esta, ya van como 12, 13 años.</p><p><b>—¿Cómo se llevan ustedes con los proyectos individuales de cada uno? ¿Se apoyan o hay una cuota de celos?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Yo me pongo cero celosa. Representa un poco de aire también que el otro tenga una vida más, ¿no? Me parece como sano. Yo también soy actriz. Me dedico a cosas diferentes a las que se dedica él, dentro de Miranda! inclusive. No es todo el tiempo juntos, como la gente piensa. Cada uno tiene su…</p><p><b>Ale</b>: —<b>Yo soy receloso, en todo aspecto de la vida</b>. Y con el tiempo me di cuenta que no va..</p><p><b>Juliana</b>: —¿Celoso o posesivo?</p><p><b>Ale</b>: —Puede ser posesivo... <b>Me gusta controlar y que todo sea como yo digo</b>. Pero si lo pienso fríamente, a mí me conviene que a ella le vaya cada vez mejor porque ese éxito me va a rebotar. Es inevitable, estamos tácitamente unidos en un proyecto.</p><p><b>—¿Es tan sólido Miranda! que nada lo hace peligrar?</b></p><p><b>Ale</b>: —No. Nunca peligra Miranda! Pero supongo que con cada proyecto que cada uno fue haciendo, cada quien fue ganando también un poquito más de notoriedad. Fuimos mostrando cosas diferentes, yo en los proyectos que tuve y Juli en los suyos. Hizo televisión por su cuenta. Ahora está haciendo streaming, películas, un disco. Y yo digo: “Ay no, quiero que Juli esté todo el día en el estudio para cuando a mí se me ocurra una canción, ella la pueda cantar”. Es una cosa que yo me reprimo, es un defecto que tengo.</p><p><b>Juliana</b>: —¿Y si me clono?</p><p><b>Ale</b>: —No, no, peor. Porque va a haber otra Juliana.</p><p><b>—¿Y a vos, en ese momento te da ternura lo que le pasa?</b></p><p><b>Juliana</b>: —Yo me estoy enterando de buenas a primeras, acá, que tiene esta sensación este señor, y me da un poco de miedo, la verdad (risas). No, no, a mí me pasa todo lo contrario. A mí me da placer que llame la atención otra persona. Y no te puedo explicar lo feliz que soy en mi casa, con el día vacío. Me llama alguien para hacer algo… ¡Ah, la puta madre! “¡Sale cenita! ¡Te paso a buscar!”. La puta madre… Ya se convierte el día en tener que ver cómo cancelo este plan.</p><p><b>—Vos, si no vas al estudio, te empieza a agarrar abstinencia…</b></p><p><b>Ale</b>: —El estudio es mi lugar de paz: a veces voy no para hacer algo, sino porque estoy bien ahí, rodeado de equipos. Si hay algo que hacer, me pongo a componer, a escribir, y sino, me pongo a escuchar música, a pasar el plumero, a limpiar los equipos, enchufo y desenchufo algo, actualizo el software. Si no voy, me siento mal. Si pasa una semana y no compuse algo, me da culpa.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BSK2CXNV55CBZLPPRPJPCDOWLU.png?auth=8dcaa503c5edb9c0ead26c2f711be2fcfd055460524c93b398d0394bba67910f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Lucas Fridman, el cerebro artístico de Olga: de cómo lo convenció a Migue Granados a los secretos de la nota a Messi]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/05/28/lucas-fridman-el-cerebro-artistico-de-olga-de-como-lo-convencio-a-migue-granados-a-los-secretos-de-la-nota-a-messi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/05/28/lucas-fridman-el-cerebro-artistico-de-olga-de-como-lo-convencio-a-migue-granados-a-los-secretos-de-la-nota-a-messi/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[“Trabajar más no necesariamente es trabajar mejor”, asegura “El Torito”. La relación con Migue, cómo conviven con los números y los nuevos proyectos, en este mano a mano]]></description><pubDate>Tue, 28 May 2024 05:34:50 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No tenía más de 20 años y una misión: rastrear potenciales figuras en la nueva camada de talentos, nada menos que para la <i>Rock &amp; Pop</i>, la FM donde brillaron los mejores. Y entonces, entre los viajes al trabajo y a la facultad para estudiar Licenciatura en Composición Musical, <b>Lucas Fridman </b>sintonizaba distintas radios en un zapping casi frenético.</p><p>Hasta que una mañana bien temprano se encontró riéndose en soledad con dos jóvenes que no conocía. Era un programa –recuerda hoy– “totalmente delirante”. Averiguó sus nombres: <b>Migue Granados </b>y <b>Homero Pettinato</b>. Los contactó para invitarlos a grabar un demo en su departamento, poco más grande que “una cajita de zapatos”. Todo era ilusión hasta que… “No me aprobaron el piloto. Creo que estaba muy adelantado a la época”, le cuenta Fridman a <b>Infobae</b>.</p><p>El resto es historia. Una que todavía tiene mucho por escribir. Porque ahí, en ese rastreo radial, nació una sociedad creativa que varios años después y con mucho recorrido al aire (en Blue, en Vorterix, hasta en <i>Sin Codificar</i>) se reencontraría en <b>Olga</b>. Uno, Lucas, como director artístico —aunque sobre su rol se empeñe en decir que “no hay títulos oficiales”–, y también como alter ego del otro, Migue, la estrella de la exitosa señal de streaming de Palermo.</p><p>“En Olga somos un equipo, realmente”, dice <i>El Torito</i>, este productor de 38 años nacido en Capital y responsable, entre otros productos, del podcast <i>La Cruda</i>, donde Granados hace entrevistas con su sello.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I3Y2JE5GPVGEZK3QDMAEOMXXR4.jpg?auth=264d3293f5f71677eed2936502e87a2e9a0645e73f1adea59bc9fff2e5322bb8&smart=true&width=1920&height=1989" alt="Lucas Fridman en Olga" height="1989" width="1920"/><p><b>—¿La pasan bien en Olga?</b></p><p>—Muy bien. Es un poco el objetivo: creo que si algún día la dejamos de pasar bien, se corta. Y con Migue siempre la pasé muy bien, en todos los formatos que hicimos juntos. Te diría que ese es el motor principal.</p><p><b>—¿Pero en qué momento no se aguantan más con Migue?</b></p><p>—Cuando tenés la vía de escape, que te decís todo y relajás, no existe ese momento.</p><p><b>—¿Y si le pregunto a Migue en qué momento sos insoportable, qué me va a decir?</b></p><p>—Cuando a las 11 y media de la noche le mando un audio de dos minutos por cosas de trabajo. Pero él después me manda un audio un domingo a las seis de la tarde con cosas de trabajo. Sí, creo que ahí, en ese punto de “basta de trabajar, basta”.</p><p><b>—En un momento se dieron cuenta de que la dupla funcionaba detrás de cámara, pero también al aire.</b></p><p>—Para mí fue muy gradual. Cuando estábamos en <i>Últimos cartuchos </i>yo era el que hablaba con Migue porque era coordinador de aire. Entonces le decía: “Basta con esto”, “Che, frená”, “No te aguanto más”, y no sé qué. Y cómo él se reía, en un momento me dice: “Es gracioso. Decilo al aire para que la gente escuche que me estás bardeando”. Medio desde ese lado fue mi entrada al aire.</p><p><b>—¿Mario Pergolini tiene razón cuando destaca todo lo que aprendieron con él? ¿Es chicana, es enojo, es en serio?</b></p><p>—No creo que haya nada de enojo. Nosotros veníamos de un formato 100% radial, con muchos personajes, mucha imaginación, mucha ficción, apostando únicamente a lo sonoro. Y cuando pasamos a Vorterix había cámaras. Aprendimos mucho. Fue el lugar donde <b>empezamos a encontrar qué cosas podíamos mantener de lo radial y qué cosas se transformaban en algo más streaming/televisivo</b>. El aprendizaje del formato lo hicimos ahí porque era la plataforma donde estábamos. Fue una exploración muy del día a día. Pero es verdad que estaban todas las herramientas para jugar, para encontrar nuestra identidad, a ver qué onda.</p><p><br/></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LZVZXIOHAFGGDEBQ4HH7UTENZE.jpg?auth=f197149c35515c69df406c66e5cd6215f14564bcdd4fddba44da2808abec8b97&smart=true&width=1920&height=2086" alt="Lucas Fridman y Migue Granados" height="2086" width="1920"/><p><b>—¿Quién convenció a quién para ir a Olga?</b></p><p>—Me acuerdo de la secuencia donde hubo toda una charla para convencerlo. Estábamos en su casa con Paula, mi novia, Migue y Fer, su mujer. Y fue toda una discusión entre familiar y laboral porque Migue estaba con un montón de proyectos muy lindos, se había organizado la vida como para poder tener mucho tiempo libre y, a la vez, trabajar mucho. Y era como: “Uh, pero todos los días…”. Se dio toda una discusión que involucraba cosas personales suyas y cosas laborales. Y yo sentía que era el momento.</p><p><b>—Ustedes salieron con Olga cuando algunos streamings estaban cayendo, cerrando.</b></p><p>—La cantidad de plataformas no me calienta mucho porque eso siempre existió: prendés la tele y tenés infinidad de canales, prendés la radio y tenés infinidad de radios. Es normal que si entrás en YouTube haya infinidad de canales. Es lo que debería pasar. En definitiva, hoy está todo mezclado. Alguien llega a la noche a su casa y dice: “¿Qué puede poner?”. Todo. Dentro de YouTube, puede elegir videos de música, videos de canales de streaming…</p><p><b>—Esta entrevista.</b></p><p>—Esta entrevista. La competencia es como mixta: competís contra plataformas de películas. Entonces, lo único que me preocupaba era si la gente iba a recibir bien o mal el contenido que íbamos a hacer. La pregunta era: “¿A cuánta gente le interesa lo que nosotros tenemos para decir o la forma en que tenemos de hacerlo?”.</p><p><b>—Pero primero tenías que elegir qué querías decir.</b></p><p>—Los proyectos que estábamos haciendo en Blue eran de una radio donde intentábamos equilibrar los contenidos musicales con data de lo que estaba pasando en el país, con humor, con toda una serie de contenidos variados que entendíamos que había público que los deseaba. <b>Contenido joven, pero pillo</b>. Cuando volvimos a trabajar juntos, <b>la esencia fue siempre la misma: hablarle a gente que está interesada en múltiples cosas</b>.</p><p><b>—¿A gente de qué edad le estás hablando?</b></p><p>—No lo sé exactamente. Sí te puedo hablar de los intereses: es gente que quiere divertirse pero, a la vez, quiere saber qué cosas están pasando.</p><p><b>—¿Qué idea de Olga o de cualquier proyecto anterior la pegó, aunque vos no ponías ni dos fichas?</b></p><p>—No, yo no…</p><p><b>—En todo lo que pusiste al aire, confiabas.</b></p><p>—No (risas). Confiar, no. Lo que yo trato de pensar es: “¿Hice todo lo posible y todo lo que estaba a mi alcance? ¿Di todo para esto?”. Si la respuesta es sí, ya estoy tranquilo. Después, es una moneda que gira en el aire y veremos cómo cae. Cinco días antes de lanzar Olga yo estaba entregado porque ya habíamos hecho todo lo que estaba a nuestro alcance. Ya habíamos charlado las cosas 700 veces: el plan, la idea, cómo iba a ser. Después, una vez que zarpó el barco, es estar atento en el día a día, timoneando todo el tiempo. Ahí está la cosa. Lo otro es todo teoría.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MBAA46MGVBBMBMMJTG6LZB6VII.jpg?auth=d2ac0113f9c86b863df1a8f63d1160adb7ab7a257e869207bddf7439b4143735&smart=true&width=1920&height=2297" alt="Lucas Fridman con Leo Messi luego de la entrevista que realizaron en Miami: "Teníamos miedo todo el tiempo de que se cayera la nota"" height="2297" width="1920"/><p><b>—Empezaron a sumar al universo de Olga algunas novedades que tienen que ver con generaciones más grandes: Yayo, la Negra Vernaci con Tortonese, Vero Lozano, </b><i><b>El día ricotero</b></i><b>. ¿Cómo sucede eso?</b></p><p>—Hay un montón de cosas que nosotros hacemos que las escuchamos y mamamos de ellos. Me crié escuchando a la Negra, y por suerte me tocó trabajar en Rock &amp; Pop<i> </i>y compartir pasillos con ella. Las cosas que aprendí, las aprendí de productores y coordinadores de aire de esa gente. Nos une una forma de hacer cosas. Y yo me divierto genuinamente con ellos. Entonces, <b>¿por qué no los vamos a poner al aire? Es gente con la que hay una afinidad artística</b>. Es un contenido que está íntimamente relacionado.</p><p><b>—Yayo la está rompiendo toda.</b></p><p>—Recontra.</p><p><b>—Fue una sorpresa: cuando ustedes anuncian la programación verlo a Yayo en el rol de conductor.</b></p><p>—Pero después aparece la pregunta: “¿Qué hacemos con…?”.</p><p><b>—El equilibrio de la mesa.</b></p><p>—Claro. No es solamente agarrar la figura y decir: “Ya cerré a Yayo. Listo, tal programa hecho”. No. Hay que ver cómo lo rodeás, cuál es la estructura del programa. Está <i>Caro Pardíaco</i>; eso es una decisión. Hay un <i>Hablemos sin saber</i>; eso es una decisión. Y está en constante mutación: estamos todo el tiempo intentando mejorar los programas.</p><p><b>—¿Tres momentos de tu vida profesional que te guardas muy en el corazón? Uno, es Messi: yo decido por vos (risas).</b></p><p>—¡Bien decidido! Te banco: Messi. Después, para mí fue cuando terminó <i>Últimos cartuchos </i>en Vorterix y salimos a la calle: había un montón de gente ahí, esperándonos, y me quebré en llanto, mal. Se había transformado en algo real toda esa gente que nos estaba viendo a la distancia. Eso me pegó mucho. Y otro momento muy lindo fueron los Movistar (Arena) que hicimos en diciembre.</p><p><b>—¿Cómo te enteraste que ibas a conocer a Messi?</b></p><p>—Fue una cosa muy loca. Un oyente me había mandando un mensaje: “Lucas, tengo el mail del prensa de Messi”. Yo dije: “Bueno, le voy a escribir, ya fue”. No le dije nada a Migue porque me parecía una linda sorpresa, en mi fantasía, agarrarlo un día y decirle: “Che, boludo, conseguí una nota con Messi”. Igual, no iba a pasar. Pero me tiré el lance. Lo hice ahí, desde la cama, con el celu: “Hola, ¿cómo estás? Un gusto. Mi nombre es Lucas Fridman, trabajo en un canal que se llama Olga, con Migue Granados. Espero no molestarte…”. Y me contesta: “Sí Lucas, dale. En otro momento, pero sí, quedamos en contacto”. Dije: “Bueno, ya está, no me salió”. Tampoco tenía muchas esperanzas. Un día estaba de viaje en San Juan, me habían invitado a dar una charla en la Universidad, y me llega otro mail del prensa de Messi: “Bueno Lucas, estaríamos en condiciones de confirmar la nota”.</p><p><b>—¿Fue al toque de tu mensaje?</b></p><p>—A los días. Entonces saco captura de pantalla del mail y se lo mando a Migue. Cuando entro a WhatsApp veo que Migue había mandado a un grupo de trabajo que Messi le había contestado que sí, porque él también le había escrito un montón de veces por Instagram. Fue como que Messi le dijo que sí por ese lado, y después llegó el mail. Sucedió como una cosa medio cangrejo.</p><p><b>—¿Cómo festejaron?</b></p><p>—No festejamos nada. <b>Teníamos miedo todo el tiempo de que se cayera la nota.</b> Cuando salimos de la casa de él, alivio, llanto, alegría, abrazo… Pero hasta no ver que el material esté bien descargado, bien de color, bien de audio, yo no canto victoria nunca… Y después, que estuviese aprobado.</p><p><b>—Que a él le guste.</b></p><p>—Que a él le guste.</p><p><b>—¿El equipo de Messi te tiene que aprobar el material que sale al aire?</b></p><p>—No es aprobar. Lo miran, obvio. Y había un miedo ahí. Y en el momento en que salió, bueno… por eso también lloramos al aire. Porque ahí estuvo el alivio.</p><p><b>—O sea, llegaste a Miami sufriendo.</b></p><p>—Con un cagazo terrible, con una ansiedad galopante. Fuimos ahí (a Miami) para eso, y la nota se podía caer en cualquier momento, por cualquier cosa.</p><p><b>—Y te sacaste tu foto con Messi, como haríamos todos.</b></p><p>—Sí, que también se la tengo que agradecer a Migue porque yo no me la iba a sacar y agarró y le dijo: “¿Se pueden sacar una foto?”. Yo me iba a ir sin una foto con Messi de ahí. No suelo pedir fotos. No me gusta.</p><p><b>—Olga tiene una comunidad muy fiel.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y es fácil meterle gente de afuera a esa comunidad?</b></p><p>—¿Cómo sería meter gente de afuera?</p><p><b>—Jimena Barón hace poquito.</b></p><p>—Mirá, yo creo que tenemos una comunidad muy pilla, muy piola y muy abierta. Es muy difícil hablar de cómo es la comunidad porque es muy grande, hay mucha gente muy distinta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DAAGVPFLIVB4LHIRALYTPCTLNM.jpg?auth=07b587e6620bc03e49358c5507c81ae9a0bba91ebcdd28ed88e46caa315e425a&smart=true&width=1920&height=2370" alt="Lucas Fridman en el Teatro Colon gracias al especial de Olga de Luis Alberto Spinetta" height="2370" width="1920"/><p><b>—¿Cuánto te importan al aire los mensajes?</b></p><p>—Aprendí a que me importen cada vez menos. Te digo más: el chat de YouTube y el de Twitch los uso como disparadores creativos. A veces te tiran chistes que están buenos, o ideas. Hay gente muy creativa. Eso me parece lo más: cuando se ponen en modo constructivo. En cambio, lo negativo, ya aprendí a…</p><p><b>—¿No te afecta el que te putea?</b></p><p>—Ya no. Al principio sí, sobre todo cuando al principio pasé al aire. Ahí me encontré con una barrera: “Huy, ¿yo puedo hacer esto? Porque me están tirando <i>con de todo</i>…”. El mensaje más tranca era: “Volvé atrás del vidrio. Vos tenés que ser productor”. En un momento dije: <b>“Voy por el disfrute y que me chupe un huevo, o enloquezco”</b>. Entonces ya está, ya me resbala.</p><p><b>—Los que putean ya no te preocupan. ¿Y cuánto te preocupa cuánta gente está viendo en vivo? Ese minuto a minuto que tenemos en la tele, vos no solo lo tenés ahí: además lo ve todo el mundo.</b></p><p>—Sí. Yo tengo dos cosas ahí. La primera: me sirve para corroborar intuiciones. Tengo una sensación al aire como: “Che, me parece que pifiamos con esto”, o “Esta nota se está volviendo medio aburrida”. Y cuando veo que el número coincide con mi intuición, me sirve para tomar una decisión más rápido. Pero después, si yo creo que estamos yendo por un relindo camino y me copa artísticamente lo que estamos haciendo, pero el número cae, no me preocupa. Creo que ese es uno de nuestros diferenciales. Y a mí me gusta ver los números nosotros contra nosotros. Decir: “Venimos subiendo”, “Venimos bajando”, “¿Qué pasa que desde hace tres semanas los lunes estamos bajando?”.</p><p><b>—¿No mirás a la competencia?</b></p><p>—Yo no.</p><p><b>—Se intentó instalar una pelea entre Olga y Luzu, y que de repente se empiece a mirar el número, como históricamente pasa con la televisión. ¿Ustedes no lo viven así?</b></p><p>—Yo no.</p><p><b>—¿El resto sí?</b></p><p>—No sé. Ahí, que cada uno hable por cada uno. Cuando nosotros tenemos reuniones y charlamos de estos temas, realmente creo que nos miramos bastante a nosotros. Es casi filosófico: “Trabajemos para que esto esté cada vez mejor”. Porque además, los números también son muy traicioneros: te pueden llevar a hacer cosas que por ahí no querías hacer, o que no sos vos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DY4OMHMCDRA2BI6JR3KOPZFONE.jpg?auth=58ad11f22b87865cc2386d0ce8d5f34446625df32325386a789b46f172e2763a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Lucas Fridman junto a Tatiana Schapiro en Infobae" height="1080" width="1920"/><p><b>—A diferencia de la radio, el streaming no tiene esa estructura de la radio, que un poco nos contiene, de tema, tanda, artística.</b></p><p>—En cuanto al contenido, estamos hablando siempre de lo mismo: tener una buena nota, una buena banda en vivo, charlar sobre algo interesante, hacer humor. Pero lo que para mí fue muy nuevo es armar el formato. ¿Por qué? Antes, por ejemplo, nosotros hacíamos una apertura del programa. Nos divertíamos, nos cagábamos de risa, llegábamos a un pico de explosión, y entonces le decía al operador: “¡Tirá el tema ya!”. <i>Pum</i>, <i>pum</i>, bajábamos los micrófonos, te ibas arriba. Música. Tanda. Y entrábamos al estudio: “Che, ¿con qué volvemos?”, “Tengo listo tal”. Te reorganizabas. Todo ese entramado ahora es en vivo, sin irte a una tanda, a un tema, todo charlado por WhatsApp. Y es tremendo ejercicio porque no cortás nunca (el aire). ¿Me gusta más? No. <b>Preferiría mil veces cortar, porque te reordenás, porque charlás.</b></p><p><b>—Pero se me va la gente…</b></p><p>—Claro. Pero también hay un desafío que está bueno. La semana anterior estábamos charlando con Migue: “Boludo, ¿vos te das cuenta? Estamos subiendo por día un programa a YouTube de tres horas de duración. Salvando las diferencias, estamos haciendo <i>Titanic</i>. Que no me vea James Cameron…”. Pero realmente: en términos de contenido, subimos tres horas por día nosotros, <i>papeando</i>, hablando. Y ahí hay un training que está bueno.</p><p><b>—Este ejercicio nuevo también te debe dejar de cama.</b></p><p>—Sí, deja de cama...</p><p><b>—¿Salís roto?</b></p><p>—Me voy acostumbrando. Al principio salía hecho crema. Después te vas acostumbrando un poco al ejercicio.</p><p><b>—¿Hoy, cuánta gente está trabajando en Olga?</b></p><p>—<i>Uff</i>, no sé el número real, no quiero mentirte. Pero del año pasado a este crecimos tres o cuatro veces en cantidad de gente.</p><p><b>—¿Cuánta gente te pide trabajo?</b></p><p>—<b>Muchísima</b>. Y una cosa que está pasando ahora: antes aparecía mucho más la cuestión del deseo, de “quiero pertenecer y quiero estar”, y ahora empieza a aparecer ese deseo mezclado con la necesidad.</p><p><b>—¿Y qué te pasa con eso, con tener que dar una respuesta a gente que necesita laburo?</b></p><p>—Es muy difícil. Siempre me parece lo mejor contestar con la verdad, en el sentido de que los programas tienen equipos limitados, gente ya cerrada. Hay cosas que no son posibles. Pero sí trato de identificar si el deseo es solamente por aparecer, o si viene con un contenido. Ahí también hay mucha cosa como medio confundida porque todo parece brillantina y qué sé yo, y después, hay que defenderlo. No es: “Bueno, quiero exposición, quiero que la gente me conozca, no sé qué”. Todas esas situaciones me hacen caer en la cuenta de lo importante que es tener suerte.</p><p><b>—¿Hay mucho de suerte?</b></p><p>—Sí, sí. Muchísimo. En mi caso, tuve la posibilidad: siempre tomé la decisión laboral más arriesgada porque sabía que, de última, había una red de contención familiar que me bancaba. Entonces, decía: “Voy por lo artístico, voy por el desafío”.</p><p><b>—¿La familia siempre acompañó tu deseo?</b></p><p>—Recontra. Sí, sí.</p><p><b>—¿Qué hacen tus viejos?</b></p><p>—Mi vieja es actriz, mi papá es ingeniero.</p><p><b>—¿Siempre bancaron?</b></p><p>—Siempre. Y eso fue clave. De repente mi mamá me veía en <i>Sin Codificar</i> con la cara pintada, vestido de perrito, cantando una canción con Migue, y me decía: “<i>Luqui</i>, mi amor, gordito, ¿te parece lo que estás haciendo?”. “Mamá, no importa. Estoy jugando”. Pero sí, esa libertad de elegir y de poder arriesgar, fue clave. <b>Si yo hubiese estado en otra situación, hubiese tomado otros trabajos y ya está; no estaría acá.</b></p><p><b>—¿Qué tenés ganas de que pase? ¿Cuál es la zanahoria?</b></p><p>—Yo no tengo mucha zanahoria adelante, no voy pensando mucho en el futuro. Lo que me gustaría ahora es poder ordenar mi trabajo en Olga. Y que Olga se termine de ordenar para que todos trabajemos un poco más tranquilos. Todavía seguimos con un ritmo de laburo picante, y me gustaría encontrar un equilibrio. No hace falta estar hasta la <i>verga </i>todo el día. O sea, tenemos que encontrar la forma de organizar mejor el laburo: ver qué es necesario, qué no, a qué le dedicas tiempo, a qué no... Hay un montón de batallas y tiempo perdido en cosas que innecesarias. Además, tiene que ver también con la concentración de energía. La energía no es ilimitada. Si no, en un momento te explota la gorra.</p><p><b>—Sin embargo, en esta industria parece que si no estás 7x24, te estás quedando afuera de algo.</b></p><p>—Hay tanta mentira ahí. Es como que si el productor no está tapadísimo de trabajo y entregado cien por ciento al laburo, no es un buen productor. Tenemos que tratar de desterrarlo porque es realmente mentira. La forma de laburar bien es laburar en un tiempo. Entiendo que suceden cosas todo el tiempo y que por ahí es 24x7 en el sentido de que te explota una bomba a las 11 de la noche porque se te cayó el invitado del día siguiente. Forma parte del trabajo de cada uno. Pero estoy hablando específicamente de nuestra industria y de lo que hago yo: trabajar más no necesariamente es trabajar mejor. A veces es mejor concentrar la energía y decir: “Che, vamos a hacer esto, pero vamos a hacerlo bien”. No es todo el tiempo hacer por hacer, y dale.</p><p><b>—¿Te escuchan tus amigos, tu familia, tu novia?</b></p><p>—Me escuchan, sí.</p><p><b>—¿Te gusta lo que te dicen?</b></p><p>—Me gusta lo que me dicen. Pero cuando estoy al aire, si pienso que están mi vieja y mi viejo escuchando no puedo decir ni la mitad de las cosas que digo…</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QDEANFWFCBCNDDRW3PKUX6JM4M.jpg?auth=3837ebb09d78f42fcebdfb0e4f6fbb0991e479f766c2f13334753ff1f442d6ba&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Diego Capusotto: su visión del gobierno, qué es el peronismo y los personajes que no volvería a hacer]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/05/26/diego-capusotto-su-vision-del-gobierno-que-es-el-peronismo-y-los-personajes-que-no-volveria-a-hacer/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/05/26/diego-capusotto-su-vision-del-gobierno-que-es-el-peronismo-y-los-personajes-que-no-volveria-a-hacer/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description></description><pubDate>Sun, 26 May 2024 03:38:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><i>Micky Vainilla</i>, <i>Pomelo</i>, <i>Bombita Rodríguez</i>, <i>Violencia Rivas</i> y tantos otros personajes ya forman parte del imaginario colectivo. Circulan como stickers de WhastApp, aparecen en reels de Instagram, vuelven a la vida en videos de TikTok. Todos los conocen, aun cuando la mayoría nunca los vio en la pantalla chica.</p><p>“Siempre supimos que éramos un programa de 3 o 4 puntos de rating”, sostiene <b>Diego Capusotto</b> en plural, para incluir a <b>Pedro Saborido</b>, su socio creativo en <i><b>Peter Capusotto y sus videos</b></i>. Lejos de lamentar este sinsentido, el humorista lo celebra. “Lo más interesante es que la gente se apropie de algunos personajes, de otros capaz menos, y que circulen”, destaca.</p><p>En estos días la TV Pública volvió a emitir el ciclo de culto. Pero es el cine –y no la tevé– el que hace posible este encuentro de Diego con <b>Infobae</b>. En el filme <i><b>Las corredoras</b></i>, una vez más se pone a las órdenes de <b>Néstor Montalbano</b>, con quien trabajó por primera vez en el inolvidable <i>Cha Cha Cha</i>, allá por los 90. “Yo me embarco con los proyectos de Néstor: si me convoca, en principio voy. Siento que <b>tengo que estar ahí</b>”, destaca este fanático de Racing que se soñó futbolista antes que actor.</p><p>Hablando de personajes, en la película Capusotto interpreta a “tres o cuatro”. Ambientada en 1959, <i>Las corredoras</i> “está planteada desde otro género del que habitualmente hace (Montalbano). Es una comedia más negra, con más misterio. Y de <b>más locura también</b>”.</p><p><b>―¿La pasás bien durante el rodaje de una película?</b></p><p>―No, no. Nunca la paso bien. El cine es lindo cuando está editado. Después, todo ese proceso de espera en curso es sumamente tedioso. En algún momento no sabés muy bien qué estás haciendo. Tampoco tiene el mismo proceso de un hecho teatral, donde tenés dos o tres meses de ensayo y llegás a la escena de una manera diferente al cine.</p><p><b>―¿Cómo se lo convence a Diego Capusotto para sumarlo a un proyecto?</b></p><p>―Con la idea. Medio que ya sabés si vas a entrar por ahí o no.</p><p><b>―¿El equipo es importante?</b></p><p>―Sí, también.</p><p><b>―¿La plata?</b></p><p>―Y… la plata se gana. Claro, sí.</p><p><b>―¿Es importante?</b></p><p>―Sí. En algunos proyectos, sí. Pero en otros se pelea la plata, claro.</p><p><b>―¿Cuándo entendiste que ibas a vivir de esto? ¿Con </b><i><b>Cha Cha Cha</b></i><b>?</b></p><p>―Sí. Cuando empecé a trabajar en televisión. Cuando nos dimos cuenta de que <i>Cha Cha Cha</i> ya había durado todo un año. Y cuando a los tres o cuatro años terminó, ya me llamaban desde el propio medio, desde otros programas que no necesariamente me gustaban, y en los que participé como actor porque empezaba a ser conocido. Para nuestra generación, <b>la televisión era algo que no estaba dado</b>. Es decir, éramos espectadores, pero yo sentía que era imposible trabajar en televisión y vivir de la actuación. Mientras trabajaba con mi viejo, hacía actuaciones: laburaba a la gorra y ganaba muy poco, pero el placer de actuar estaba por encima.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NQIBYKBKAVF7JHXPSFQBT2CPEQ.jpg?auth=37c13397f776a2d9191ab8974d326d125c6d78e0d30db609903c48a1e4eb5ba5&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Diego Capusotto con Tatiana Schapiro (Gaston Taylor)" height="1080" width="1920"/><p><b>―En un momento, cuando todo se volvió un fenómeno, ¿te la creíste?</b></p><p>―No, porque era un trabajo que hacíamos entre todos, y en el día a día teníamos que superar lo que habíamos hecho la semana anterior. No tenías tiempo. En los casos de <i>Cha Cha Cha</i>, <i>Todo x $2</i> o el programa con Pedro (<i>Peter Capusotto y sus videos</i>), yo era parte de la idea, la estructura y del proceso del programa. Tenía una parte vinculada con lo creativo, además de la actuación. Entonces, era mucho mejor.</p><p><b>―De haber seguido con el fútbol, ¿qué hubiera pasado? ¿Cómo imaginás la foto?</b></p><p>―Yo quería jugar al fútbol, no quería ser actor; lo de la actuación vino de grande. <b>Jugaba bien</b>, pero después es imposible saber qué te pasa en la carrera.</p><p><b>―¿Te imaginás en Italia, ponele?</b></p><p>―Hoy, con 63 años, paseando sí, pero jugando, no. En mi época, muy pocos se iban a jugar afuera; Maradona y alguno que otro. En mi generación, jugabas en un club y, si andabas bien, jugabas varios años en ese club. No te vendían.</p><p><b>―Pero vos, jugaste.</b></p><p>―Yo jugué, me fui a probar. Pero fracasé porque <b>yo quería ser jugador de fútbol, pero quería ser suplente: no quería ser titular porque era vago</b>.</p><p><b>―¿Hay un mito que se construyó en torno a Capusotto?</b></p><p>―¿Con respecto a que?</p><p><b>―A vos, a los personajes. ¿Qué te pasa con verte en las remeras de la gente?</b></p><p>―En principio, eso no está buscado. Siempre hay un trabajo que uno hace, más personal o más de equipo, que después genera lo que genera, pero <b>nunca sabés hasta dónde llega</b>. Eso está bueno. Cuando empezamos a hacer el programa con Pedro, fue algo a probar: era en un canal de cable, no había ninguna presión de tener un número de encendido ni nada. Fue como una banda que ensaya en una terraza o en una casa y que finalmente logra el objetivo de hacer un disco.</p><p><b>―Siempre fuiste muy cuidadoso de tu vida privada, del universo privado.</b></p><p>―En general no hago notas así, ni voy a programas. Es una decisión que siempre quise tomar y en algún momento lo pude hacer. En otros momentos no, pero por convención, porque te produce alguien y tenés que hacer un montón de notas para hablar un poco de qué se trata. Y después, por otro lado, ponerte a disposición de todos los que te puedan preguntar… Yo estoy corrido hace rato de eso: de ir a la televisión, de contar mi vida. No tengo interés en hacer público lo que me pasa en términos privados. Prefiero que lo que circule sean los personajes, que siempre son más interesantes que uno.</p><p><b>―¿Extrañás algún personaje?</b></p><p>―No, no. <b>Ya están hechos</b>. Los personajes nunca mueren; el que se muere es uno, digamos. Yo me puedo morir mañana y el personaje va a continuar. Ni siquiera ahora estamos extrañando volver con el programa, porque <b>no sé si hoy haríamos eso</b>. Quizás lo haríamos de otra manera.</p><p><b>―¿Hay algún personaje que te haya sorprendido, por el que no apostabas tanto y se instaló?</b></p><p>―Hay algunos que uno mismo descarta. Hay otros que los hacés y después no te gusta, o son fallidos. Y hay otros que estás a la espera de lo que pase. Hacer un personaje es parte de un proceso, en este caso con Pedro, con el guión, y nos pertenece a nosotros. Después, lo que pasa con la gente no lo sabés. Una vez que los personajes salen, con algunos pasan cosas y con otros, pasan menos. Es habitual. Estamos acostumbrados, ya desde la época de <i>Cha Cha Cha</i>, a los personajes que no les dabas un mango y resulta que rebotan ahí, en la gente, y a otros que pensás que van a generar una conmoción, y después no. <b>A mí tampoco me gustan todos los personajes que hice; algunos me gustan más, algunos me gustan menos</b>. Algunos fueron parte de un momento: no los volvería a hacer.</p><p><b>―¿Cuáles no volverías a hacer?</b></p><p>―Hay personajes que hacía en <i>Todo x $2</i> que sé que, si los veo ahora, capaz que no me gustan tanto como cuando los hice en ese momento.</p><p><b>―Bueno, también hay algo del contexto.</b></p><p>―Acá, <b>en Argentina, los contextos siempre se repiten</b>. No es tanto por eso, sino por cómo está armado el personaje. O porque hoy los haría de otra manera.</p><p><b>―Un economista muy eufórico en un programa de televisión, que después se convierte en presidente: ¿podría haber sido un personaje?</b></p><p>―En la ficción, sí. En la realidad también, claro.</p><p><b>―¿Podría haber sido un personaje de </b><i><b>Peter Capusotto</b></i><b>?</b></p><p>―Sí, porque ahora hay una teatralidad en términos políticos que hace que alguien que forma parte de un panel, que dice que es economista, o que lo es, después termina siendo presidente. Sí, ha pasado. Y no solamente es así, sino que hay algo mucho más profundo: no sabés si es algo puesto por las corporaciones para hacer lo que tiene para hacer y después, dentro de seis años, se va a pasear con los perritos. Es otra posibilidad.</p><p><b>―Lo pensaba como personaje justamente por lo histriónico, o por cómo lo conocieron.</b></p><p>―Sí. Hay una puesta en escena que conduce a alguien, sea Milei o cualquiera, a un lugar de poder. Después, las políticas que se llevan a cabo son otra cosa, mucho más complejas, más profundas y, en este caso, más graves. Además, no hay ningún partido tradicional, sino que (Milei) viene de la propia televisión. Como la clase política desapareció y el debate político también, entonces hoy, <b>para llegar a la gente, son todos personajes de comedia</b>. Desde los conductores hasta los políticos.</p><p><b>―La Televisión Pública fue un espacio muy importante para tus ciclos y hoy, sin programación propia, vuelve a poner tus programas. Y además, estamos en un país que está debatiendo los medios públicos. ¿Qué te pasa con eso?</b></p><p>―Lo que estamos debatiendo no es nada más que un medio público; es el trabajo, es el futuro, es la soberanía.</p><p><b>―No querés poner el foco específicamente en la cultura.</b></p><p>―No. Lo pondría en todo. Lo reitero: en el trabajo, en el futuro, en la soberanía. Eso es lo que se está discutiendo, además de la cultura y los medios públicos.</p><p><b>―Venís hablando desde hace tiempo de la soberanía, incluso desde tu trabajo.</b></p><p>―Sí. La disputa que siempre pasó en nuestro país fue la idea de la emancipación y la idea de la entrega. Y esa discusión no cambió. Tampoco cambió la acumulación de capital de un sector reducido, concentrado. Eso sigue pasando.</p><p><b>―¿Te ofrecieron sumarte a la política?</b></p><p>―No, no. Me ofrecieron restarme, que fue lo que hice yo antes de que me quieran sumar.</p><p><b>―¿Y ser candidato a algo?</b></p><p>―No me interesa. Nunca me interesó.</p><p><b>―Siempre fuiste una persona muy comprometida.</b></p><p>―Si, pero una cosa es ser comprometido y otra cosa es ser parte de una actividad política. Yo hago lo que hago, y con eso estoy bien. Y tampoco se pueden hacer las dos cosas.</p><p><b>―Te preocupa la macro, pero estamos ante un momento de la cultura...</b></p><p>―Estoy pensando en un todo. <b>Esto no es una pelea entre buenos y malos</b>, sino que <b>hay un escenario que no se resolvió</b> y que dio pie a que aparezca otro escenario, que es desalentador. La política es mucho más compleja: no hay que pensar en términos de “somos los buenos contra los malos”. <b>Hay que pensar que hay gente que por algo votó un proyecto</b>. Y hay que pensar más en términos de profundización en lo político. Algunas cosas han cambiado y se supone que para bien, pero para mí son periféricas, como por ejemplo lo que se puede decir y lo que no, lo que hiere sensibilidades y lo que no. No es una buena época: la acumulación de capital de unos pocos, sigue pasando. Y eso es para lo cual habrá que estar dispuestos: para cambiar el orden de las cosas, para pensar en un todo y no en un sector.</p><p><b>―Me gusta esto de pensarlo en términos de buenos y malos, porque estamos profundizando un enojo entre nosotros enorme.</b></p><p>―Todos estamos conmovidos y discutiendo el fenómeno. Sí, todo muy lindo, pero en la política hay que discutir cosas que son más profundas, que tiene que ver con cómo se llega y qué se hace. Si no, es una ficción, porque estamos discutiendo todo esto con un porcentaje de pobreza bastante amplio. Hay que pensar en que hay gente que no tiene tiempo para pensar política o para pensar a futuro, que está en el día a día, que está para el orto.</p><p><b>―También escuchamos que los chicos en el Chaco no comen porque el Incaa hace películas.</b></p><p>―Eso es otro posicionamiento. Se hace nada más que para el impacto, porque es la verbalización y la puesta en escena que hay sobre la política, que es también dividir entre buenos y malos. O sea: “Esto es por culpa de…”. Y eso es todo mentira. Lo que es verdad son las políticas que se llevan a cabo, las que están ahora, las que estuvieron y de acá, después de un año hablando.</p><p><b>―¿Con la plata que hay hoy, se podría hacer en la televisión humor como vos lo hacés?</b></p><p>―No lo sé. No estoy pensando en hacer un programa de televisión, pero por otro lado, no sé si se puede hacer. A lo mejor sí, pero tampoco sé si la televisión es un medio para que te convoquen para hacer humor. Hay otros lugares de anclaje, como Internet o esas cosas, donde vos ponés una camarita y le das para adelante.</p><p><b>―¿Consumís streaming?</b></p><p>―No, no, no.</p><p><b>―¿No te gusta?</b></p><p>―Tampoco tengo redes.</p><p><b>―¿Qué te hace reír?</b></p><p>―A mí <b>me hace reír la vida. Y lo que yo invento de lo que veo</b>. Esa fue la función que hemos hecho en el programa: te reís de lo que ves, y te reís de la posibilidad de que eso que ves, sea otra cosa.</p><p><b>―¿Qué te pasa cuando un personaje tuyo, por ejemplo </b><i><b>Micky Vainilla</b></i><b>, circula por WhatsApp y de repente lo encontrás de vuelta?</b></p><p>―Ya estoy acostumbrado, pero <b>es lo que uno más festeja</b>. Para mí lo más interesante es que la gente se apropie de algunos personajes, de otros capaz menos, y que circulen. Y que se apropie de la idea. Los personajes ya circulaban en la época de <i>Cha Cha Cha</i>, aunque en menor cantidad porque era un programa más encriptado dentro de la televisión, por el propio concepto del programa. <i>Todo x $2</i> se abrió más porque era un programa donde la parodia estaba más clara, y entonces ahí se empezó a sumar más gente. Siempre supimos que éramos un programa de tres o cuatro puntos de rating. Después la historia nos mostró que está bien, más no necesita, porque ahora nada tiene más de eso tampoco.</p><p><b>―Y la gente, en la calle, ¿te gusta o te espanta un poco?</b></p><p>―Si hay mucha gente me espanto. Pero encuentro situaciones muy gratificantes con la gente en la calle, sobre todo los que pasan, te saludan. Y hay algo de la foto que es una convención, que hay un parar. ¿Viste que la foto tarda cuatro, cinco segundos? Lleva menos tiempo que el autógrafo.</p><p><b>―Es más lindo cuando pasan y te dicen: “¡Eh, </b><i><b>Pomelo</b></i><b>!”.</b></p><p>―Y me encargo de decirles: “No, no soy <i>Pomelo</i>”. En general me llaman más por el nombre que por los personajes, pero aun así me parece que eso tiene mucho de afecto. Yo lo disfruto. Ahora, no voy a lugares que están llenos de gente. A eso siempre le escapé, hasta cuando no era conocido. Salvo a la cancha de fútbol, nada más.</p><p><b>―¿Cómo te tiene Racing? Es un tema doloroso, yo estaba tratando de evitarlo...</b></p><p>―En estos momentos prefiero evitar el tema, pero no es doloroso. Yo soy de Racing. No voy a ser siempre así.</p><p><b>―¿Si te doy a elegir entre Racing campeón o que vuelva el peronismo al poder, con qué te quedás?</b></p><p>―Y… siempre que volvió el peronismo, Racing fue campeón. Así que las dos cosas. El peronismo es para mí industria, trabajo y soberanía. Eso no está hoy, hace rato no está. Así que va a ser complicado...</p><p><b>―¿Racing campeón o Argentina campeón de la Copa América?</b></p><p>―Argentina ya salió campeón de América. Ahora, que salga campeón Racing.</p><p><b>―Quiero detenerme en el teatro, en </b><i><b>El Lado C</b></i><b>, con Nancy Giampaolo. En esas charlas abiertas pasa algo con el público: se conoce un poco más de Capusotto.</b></p><p>―Sí. Porque el escenario y el contacto con el público me permite hacerlo de una manera muy personal y muy particular, a diferencia de un estudio de televisión, que tiene sus reglas.</p><p><b>―¿Te acordás de la próxima fecha?</b></p><p>―El 14 de junio en Bernal. El 18 estamos en Chile. El 22 de junio en el Auditorio Belgrano. Y a fin de junio en Uruguay.</p><p><b>―Esas charlas que se dan arriba del escenario, ¿no las podemos ver en otro lado?</b></p><p>―En el Cartel de Cali.</p><p><b>―¿Van a estar en el Cartel de Cali?</b></p><p>―Sí, sí, sí. Nos invitaron.</p><p><b>―Año 2024, uno tampoco se puede poner tan exigente...</b></p><p>―Sí. Aparte, siguen teniendo poder.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z6AXOB63WBE7NA2B7GY7JXC4VQ.jpg?auth=26e1d00543b0322daed8752f17fd6d37f508377e084b66afcf0699efafbbaab4&amp;smart=true&amp;width=6048&amp;height=4024" type="image/jpeg" height="4024" width="6048"/></item><item><title><![CDATA[Los problemas de sueño de su hija le hicieron descubrir el horror: una infancia de silencios y secretos nazis]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/05/19/los-problemas-de-sueno-de-su-hija-le-hicieron-descubrir-el-horror-una-infancia-de-silencios-y-secretos-nazis/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/05/19/los-problemas-de-sueno-de-su-hija-le-hicieron-descubrir-el-horror-una-infancia-de-silencios-y-secretos-nazis/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Las dificultades para dormir de la beba de Giselle Krüger, fueron el disparador de una investigación que puso en evidencia un pasado oscuro]]></description><pubDate>Sun, 19 May 2024 03:52:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En lugar de un cuadro familiar, <b>un águila imperial –símbolo nazi– colgada encima de la cama matrimonial</b>. En la biblioteca, libros del nazismo. Un <b>abuelo tenebroso</b>, con un empleo igual de sombrío. Una <b>abuela víctima de la violencia</b> que, atormentada, se quita la vida. El manuscrito de una tatarabuela que lamenta <b>la muerte de su hijo, tan temprana como misteriosa</b>, con una frase que provoca escalofríos: <b>“Tu mamá te perdona todo”</b>. Y años –o décadas– de terror, de miedo. <b>De espanto</b>. De silencios y <b>de secretos</b>. De noches sin dormir a partir de un episodio que cruzó todo límite.</p><p>Y entonces una madre que decide iluminar tanta oscuridad, sin importar el costo, para procurar alivianar la carga de semejante pasado. Pero también, y sobre todo, para brindarle un legado cargado de luz a su propia hija. Para <b>salvarla</b>. “Yo <b>necesitaba saber</b>”, dice la periodista <b>Giselle Krüger</b>, quien bifurcó senderos en sí misma –la mamá, la periodista, la investigadora– para transitar su propio camino.</p><p>Todo comenzó con <b>la dificultad para dormir de Alina</b>, la beba que Giselle tuvo con su marido y colega, <b>Rolando Graña</b>. “Creía que (la situación) me iba a matar –se sincera–. Le decía a Rolando: ‘Un día vas a entrar y me vas a encontrar ahí, tirada en el piso’. Él se reía creyendo que yo exageraba, porque todas las mamás no duermen, porque los bebés son complicados. Pero no. A mí me pasaba eso en serio”.</p><p>Giselle desestimó pedir ayuda, como contratar una niñera: “Sentía que era algo que tenía que resolverlo yo. Lo sabía”. Y al comprender que “<b>la maternidad es un espejo</b>, porque te obliga a ver cosas que antes no habías notado, te obliga a revisar”, <b>en aquella niña que no dormía se vio a sí misma, sufriendo en su infancia</b>.</p><p>De esa manera empezó con un arduo trabajo de investigación sobre su propia familia, centrado en <b>la controversial figura de su abuelo</b>, que derivó en un libro: la novela <i><b>Malasangre</b></i>. Paradoja del destino (o no tanto): la escribió en el tiempo en que no podía dormir. “La hice a deshoras, durante la madrugada –cuenta Giselle–. Como estaba con la nena y con la teta, escribí mucho en las notas del celular: vomitaba ahí lo que me pasaba y lo que iba encontrando”.</p><p><b>—Hasta ese momento, ¿cómo te llevabas con tu historia, con tu infancia?</b></p><p>—Nunca la había revisado. Esa nena que fui se había quedado ahí: había terminado el secundario, había ido a un colegio privado de monjas.</p><p><b>—¿La recordabas como una infancia feliz?</b></p><p>—Sí, totalmente.</p><p><b>—Hasta que con el insomnio de Alina, vas a una consteladora que te dice: “¿Cómo dormías vos?”.</b></p><p>—Y <b>esa pregunta me explotó la cabeza… </b>No fui a una consteladora directamente: antes atravesé por un montón de situaciones. La consteladora fue la última instancia. Y entonces dije: “Es acá. Tengo que buscar”. Y debés estar dispuesto a saber que <b>lo que vas a encontrar, puede no estar tan bueno… </b>La situación me obligó a investigar a mi propia familia, que yo no conocía. Una familia silenciada. <b>Con muchas cosas ocultas, turbias</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UE37QLJKFJC5RADEPTXAPTRFO4.jpeg?auth=71d5dbcc9f59b54e60f871d870e8bbbec111fee9f3dcfc20735f3fb023af036c&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Giselle Krüger con su hija Alina" height="1440" width="1920"/><p><br/></p><p><b>—¿Qué tipo de constelación hiciste?</b></p><p>—La individual. La personal. Te dan una cierta cantidad de huellas de pies y te dicen que las ubiques en este espacio. Vos las vas poniendo, y después te vas moviendo según tu intuición te indica. Y la consteladora te va diciendo en qué pies te pusiste.</p><p><b>—¿Saliste de ahí pensando en qué?</b></p><p>—<b>Salí de ahí destruída, llorando como nunca en mi vida: no podía parar...</b> Busqué a mi abuelo en cada hombre que me encontré. Apareció mi <i>yo nena</i> desesperada, asustada, desprotegida, diciendo: “Abrime la puerta que tengo algo para decirte. No me dejes acá, atrapada. Necesito ver la luz”. Y dije: “Lo tengo que hacer porque <b>está en peligro mi hija</b>”.</p><p><b>—Contame un poco de esa familia.</b></p><p>—Yo soy la tercera de cuatro hermanos. Mi mamá se llama Gloria y mi papá, Gustavo. En un momento nos mudamos a la casa de mi abuelo paterno, también llamado Gustavo; mi abuela Dorotea ya había muerto.</p><p><b>—¿Por qué vivían ahí?</b></p><p>—Porque mi papá se había quedado sin casa: tuvo que venderla. Eran plenos 90. Y nos tuvimos que ir a vivir ahí. Yo tenía seis años y me quedé ahí hasta los 27. Mi abuelo murió a mis 18.</p><p><b>—¿Y cómo fue llegar a esa casa?</b></p><p>—¡Ay, brutal! <b>Llegué toda contenta</b>, subiendo los tres pisos por la escalera. Yo no conocía a mi abuelo. Y <b>él estaba parado en la puerta con las manos para atrás, con cara de enojado: no nos saludó</b>. Ahí me di cuenta de que no éramos muy bienvenidos, pero la dejé pasar. Mi intuición no estaba tan errada: <b>la pasamos duro en esa casa</b>. De noche, en esa casa, yo tenía miedo. El abuelo deambulando, el ruido de las pantuflas en la madrugada, los <b>enojos en alemán</b>, los ruidos de los golpes en la puerta pidiendo silencio, apagándonos la luz cuando nos íbamos al living. Era <b>una persecución adentro de mi casa</b>. Mi abuelo solo nos había dejado estar a los seis en una pieza. No podíamos salir de ahí. Si alguno salía…</p><p><b>—¿Los seis, con tus papás y tus hermanos, dormían en una misma habitación?</b></p><p>—Dormíamos los seis juntos, con colchones en el piso. Era medio un Tetris lo que habíamos armado porque el lugar era muy chiquito. Y mi abuelo dormía en su pieza. Después, revisándolo, encontré que <b>tenía una insignia en la cabecera de la cama, como si fuera un crucifijo: el águila imperial</b>. En ese momento, siendo chica, no sabía qué era. Y en este batallón de recuerdos que me asaltó, le pregunté a mi papá si era (el símbolo nazi). Y me dijo que sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GHDNKUXUX5A47J7QTPWCJXEBIQ.jpeg?auth=5583a0b8e3bc008ac8f79c5567685fdfa9565819c9644c6871bbff7affcee94f&smart=true&width=1920&height=2400" alt="La falta de sueño de su beba llevo a la periodista Giselle Krüger a investigar el pasado de su familia vinculada al nazismo" height="2400" width="1920"/><p><b>—¿Y qué más te dijo tu papá sobre tu abuelo?</b></p><p>—Me dijo que <b>militaba las ideas del nazismo</b>. “¿No sabés qué hacía? ¿Perteneció a alguna asociación?”, le pregunté. “La verdad que lo único que sé es que era corredor de Bolsa”, me dijo. Entonces empecé a consultar a los periodistas que investigaban el nazismo. Uno me dice: “Conozco a una persona que conoció a tu abuelo”. Y me pasa el contacto de (el escritor) <b>Pedro Filipuzzi</b>, un investigador muy reconocido del nazismo. Y me dice: “Tu abuelo trabajó en el Banco Germánico de América del Sur, que <b>era el banco que lavaba el dinero expoliado a los judíos</b>”.</p><p><b>—¿Tu abuelo nació en Argentina?</b></p><p>—Sí, nació acá. Su padre también. Su abuelo nació en Alemania. Gracias a la investigación logré conectarme con gran parte de la familia, que está viviendo en Rosario. Yo no los conocía. Tienen en su poder <b>el manuscrito de mi tatarabuela que se vino de Alemania</b>, y que escribió a mano el día que nació mi abuelo, el día que murió mi bisabuelo. Para mí, encontrar ese manuscrito de mi tatarabuela fue oro en polvo.</p><p><b>—¿La militancia con el nazismo venía de antes de tu papá?</b></p><p>—Sí, claro. Pero eran temas de los que no se hablaban. Mi viejo me dice: “Yo a mi papá no le podía preguntar, no lo podía cuestionar. Yo estaba obligado”.</p><p><b>—¿Tuvo vínculo con los nazis en Argentina?</b></p><p>—No lo sabemos. Lo que yo necesitaba era trazar un perfil de mi abuelo, con datos concretos y reales. Escribirlo. Y dejarle a mi hija un documento que asegurara quién era él.</p><p><b>—Además del vínculo con el nazismo, te fuiste encontrando con otros episodios vinculados a tu abuelo y tu familia.</b></p><p>—Sí. Que no los había podido trabajar nunca. <b>Mi abuela se suicidó</b>. Yo lo sabía, pero tampoco se hablaba mucho de ese tema. Cuando escribo la novela y enfrento a mi viejo diciéndole “por favor, yo necesito saber la verdad de lo que pasó”, él me cuenta que <b>mi abuela estaba muy atormentada por la relación que vivía con mi abuelo</b>. Y que decidió tomarse una botella de alcohol etílico. “¿Pero cómo puede ser? ¿Nadie la vio, nadie la socorrió?”, le pregunté. Y mi viejo me termina reconociendo que él no sabe si (mi abuelo) no la quiso ayudar o si hubo una discusión que terminó con ella tomando la decisión de suicidarse.</p><p><b>—Tu abuelo fue muy violento con ustedes.</b></p><p>—Sí. Fue muy hostigador, muy áspero. Fue muy avaro. Era agrio, sombrío. No nos hablaba. Tenía una vida muy robótica: se levantaba y se dormía siempre a la misma hora, se tomaba el vino a la misma hora, escuchaba siempre la misma radio. Y no tenía amigos, no tenía contactos. En mi casa el teléfono no sonaba. No festejaba su cumpleaños. Era una persona solitaria.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R7AJM7JRHRGMHLHLLLAWSSR2KQ.jpeg?auth=afb32bbd858e14915d641525d8bfa751d87983e0a8a95bb19d220c49f2baa90d&smart=true&width=1920&height=2354" alt=""Mi abuelo trabajó en el Banco Germánico de América del Sur, que era el banco que lavaba el dinero expoliado a los judíos”." height="2354" width="1920"/><p><b>—¿Vos no podías invitar a una amiga a tu casa?</b></p><p>—No. Ni amigos, ni familiares, ni nadie.</p><p><b>—¿Se podían festejar los cumpleaños?</b></p><p>—No, tampoco.</p><p><b>—¿Se podía escuchar música?</b></p><p>—No. No se podía hacer ruido. Al abuelo no le gustaba el ruido.</p><p><b>—¿Tus papás sí podían ser demostrativos y afectuosos con vos?</b></p><p>—Sí. A mí <b>me salvó el amor de ellos</b>. De hecho, hubo una situación en la que <b>mi mamá se puso en peligro</b>. Yo tenía ocho años y la vi discutiendo con mi abuelo en la cocina, con un repasador manchado con chocolate. Mi abuelo, exacerbado porque ella en un momento no le contestaba, <b>abre el cajón, agarra un cuchillo y se empieza a acercar a mi mamá</b>. Yo me quedé petrificada, en el piso: no sabía si gritar, no sabía qué hacer. Hasta que <b>fui corriendo y la abracé por la espalda, y ella me abrazó</b>. Mi abuelo nos ve a las dos y <b>se queda quieto, temblando</b>, no sabiendo si avanzar o desistir. En ese microsegundo entra mi papá, ve la escena, <b>lo agarra por la espalda, le saca el cuchillo</b>. Y yo de eso, <b>no me olvidé nunca más... Y no pude dormir nunca más</b>. Sí, fue durísimo. Creo que el modo de protegernos que encontró mi vieja fue quedarse siempre en esa casa, encerrada con nosotros.</p><p><b>—¿La investigación cambió tu mirada sobre tu mamá?</b></p><p>—Sí, absolutamente. Cuando era nena la cuestionaba. Le decía: “¿Por qué no podemos invitar gente acá? ¿Por qué no podemos festejar los cumpleaños”. Y <b>hoy, la entiendo. Yo hubiera hecho lo mismo</b>: me hubiera quedado encerrada con mi hija. <b>Lo único que se podía hacer era esperar que el abuelo se muriera, porque no había otra salida</b>. Era así. No había un lugar donde vivir, no se podía pagar un alquiler; mis viejos vivían muy el día a día. Mi mamá se quedó en casa a cuidarnos y mi papá salía a trabajar todos los días. Y hoy, le agradezco que haya sido así con nosotros.</p><p><b>—Menuda situación con tu abuelo en la cocina como para poder dormir después… En ese sentido, te debía facilitar un poquito las cosas que tus papás estuvieran en la habitación con vos.</b></p><p>—¡Qué te parece! Hubiese tenido mucho más miedo si hubiese tenido que dormir en otro lado. No tengas dudas. Pero yo tenía miedo de dormir a la noche porque pensaba: <b>“¿Qué pasa si yo me quedo dormida y el abuelo entra y nos asesina?”</b>. Entonces se me ocurría poner objetos en la puerta, trabas, cosas que hicieran ruido. Fantasías de una nena.</p><p><b>—¿No podías hablar de esto con tus papás?</b></p><p>—No, no. Aparte, era cargarlos con algo que ellos no podían resolver. Si yo les decía que tenía miedo de dormir ahí, ellos no podrían darme otra casa. Era hostigarlos a ellos también. Era lo que había...</p><p><b>—¿Qué otros elementos vinculados al nazismo empezaron a aparecer en tus recuerdos, a partir de tu investigación?</b></p><p>—Fui a la biblioteca del abuelo: <b>tenía muchos libros nazis</b>. Muchos recuerdos de mi padre, contados como anécdotas: mi viejo estaba obligado a estudiar alemán, aunque él no quería saber nada, con dos ex combatientes.</p><p><b>—¿Qué encontraste sobre tu bisabuelo?</b></p><p>—Mi bisabuelo murió de una causa que desconocemos. En el manuscrito que deja mi tatarabuela, escribe: “Descansá en paz, <b>tu mamá te perdona todo</b>”. Entonces, digo: ¿qué es eso tan grave que pudo haber hecho tu hijo para que vos sientas que debés perdonarlo? Como madre, es muy fuerte el mensaje… Evidentemente, <b>hay cosas que yo no voy a saber de esta familia</b>. Me tengo que conformar con lo que encontré. Y dejárselo escrito a mi hija para que ella, si el día de mañana quiere saber algo, busque. Porque es parte de su historia y uno también tiene que abrazar esas oscuridades.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XU2CQ5GDPNCNJALUD6BECDOJSA.jpeg?auth=08fbc23d318972ad7836edf6416d8f72c66919f911788274006645d9fb8972b1&smart=true&width=1920&height=1279" alt="Giselle en su casamiento con el periodista y conductor Rolando Graña" height="1279" width="1920"/><p><b>—¿Sufriste mucho en este recorrido?</b></p><p>—Ay, <b>sí… Me la pasé llorando</b>. Aparte, a mí el puerperio me duró un montón. Alina nació un mes antes, yo no la vi por 12 horas. Y empecé a llorar al mismo tiempo: mi <i>yo nena </i>y mi <i>yo mamá</i>. <b>Esas lágrimas escribieron esta novela</b>.</p><p><b>—¿Qué dijeron tus papás cuando les contaste sobre todo este trabajo de investigación que hiciste?</b></p><p>—No lo podían creer porque no se lo imaginaron... <b>Se abrazaron, lloraron</b>. Yo creo que a mi mamá le cuesta un montón verse en esa época porque debe ser duro revisarte y encontrarte en esa casa. Ella tenía la misión de cuidarnos y, al mismo tiempo, agachar la cabeza. Y <b>mi papá todavía arrastra la melancolía de la muerte de su madre</b>. De tener que agachar la cabeza también delante del abuelo: “En esta casa mando yo y lo que yo te doy, es esta porción”.</p><p><b>—¿Tu papá sufrió la muerte de tu abuelo? Porque al final, era su papá…</b></p><p>—En ese momento lo vi llorar. Y ahora, siendo mamá, creo que lloraba por dos cosas: <b>lloraba por la liberación, pero también lloraba la orfandad</b>. Porque mi papá no tenía hermanos: mi abuelo era la única familia que tenía. Cuando mi abuela se suicidó, mi papá tenía 32 años. Y hasta el día de hoy, la llora. No hay un día que no se acuerde de ella.</p><p><b>—¿Tu abuela sufría violencia de parte de tu abuelo?</b></p><p>—Sí, mucha. Violencia física, psicológica, de toda la que te puedas imaginar. Mi papá me contaba que le generaba mucha impotencia ver que ellos discutían, que mi abuelo le levantaba la mano a mi abuela, y que él no podía hacer nada. Y se la tenía que aguantar. Antes, era así. Lamentablemente era así. ¿Y sabés que yo, <b>pese a todo, soy orgullosamente Krüger</b>? Krüger es el apellido de mi hija: yo decidí que Alina también llevara mi apellido. Yo no reniego de mi apellido. Me duele que mi abuelo no haya sido de otra manera. Me hubiera encantado abrazarlo, tomarme un helado con él. Me hubiera encantado que conociera a mi hija. Me hubiera encantado...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5XO36QFPGVEZZDS437NNOAX2RA.jpg?auth=26c9aed8a4bf05515e877f2acaaf0a200d47b4249dfa738c059467f591e9eedd&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Giselle Krüger junto a Tatiana Schapiro en Infobae " height="1080" width="1920"/><p><b>—Ahora, ¿vos crees que ese maltrato de tu abuelo hacia su familia tenía que ver con su vinculación con el nazismo?</b></p><p>—No le puedo encontrar la vuelta… Yo no sé si mi abuelo era nazi porque era así, o era así porque era nazi. No lo sé. Y no lo voy a saber jamás. Tampoco sé si a esta altura, cambia las cosas. Era las dos cosas.</p><p><b>—¿Qué soñás para Alina?</b></p><p>—Que tenga las herramientas para escapar de donde no es feliz.</p><p><b>—¿Y qué le decís hoy a esa nena que fuiste?</b></p><p>—Que ya pasó. Que por algo hoy está acá. Y que gracias… Porque <b>gracias a esa nena, soy la mamá que soy</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ENVZAOVTVBDYFPXSK3LFM4U22M.jpg?auth=0a265ed94e1f94e0ed62c038a5851fea51b9ed036ec504a09174ecc039a0f26c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Entrevista Giselle Krüger - Tatiana Schapiro]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“Era eso o tirarme en la cama a morir”: Fernanda Iglesias revela su momento más oscuro]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2024/05/18/era-eso-o-tirarme-en-la-cama-a-morir-fernanda-iglesias-revela-su-momento-mas-oscuro/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2024/05/18/era-eso-o-tirarme-en-la-cama-a-morir-fernanda-iglesias-revela-su-momento-mas-oscuro/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla a corazón abierto, la periodista habla de su salud mental, los ataques de pánico y el viaje a España deseado que culminó en un regreso intempestivo, luego de un momento límite. También explica cómo llegó la sanación]]></description><pubDate>Sat, 18 May 2024 03:02:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Hoy me muero. Ya está, se acaba todo”,</b> esa era la sensación que vivía en medio del infierno de la depresión <b>Fernanda Iglesias</b>. Así fue cómo se animó a pedir ayuda, a llamar a una ambulancia y a sacar un pasaje para volver ese mismo día a su lugar, su entorno, sus afectos.</p><p>Se cerraba una etapa, se frustraba el sueño de instalarse con su familia en España. Pero empezaba la sanación, con ayuda profesional y familiar, y sobre todo con un gran trabajo propio.</p><p>“¿Sabés qué te puede hacer bien? Escribir”, le dijo <b>Ana Paula Dutil</b>. Días antes, durante su visita a <i>LAM</i>, la modelo había hablado de la <b>depresión </b>que enfrentó, y Fernanda no logró contener sus lágrimas al aire: se sintió identificada como nunca antes. Surgieron entonces las charlas entre ellas. Y aquella sugerencia. “¿Pero escribir qué?”, pensaba la periodista. Hasta que un mes atrás decidió <b>volcar sus vivencias en un newsletter</b>.</p><p>En <i><b>Mi vida privada – Un boletín sobre lo que me pasa</b></i>, Fernanda escribe con el corazón en la mano y el alma en carne viva. Crudo y confesional, cual diario íntimo, allí revela una infancia difícil, de desamor y reencuentro. Aborda también la relación con los hombres. Su matrimonio de 14 años, y la posterior separación. Y también habla de su salud mental: su depresión, los ataques de pánico, el viaje a España deseado que culminó en un regreso intempestivo, luego de un momento límite. Y habla de sanación.</p><p>“Soy un poco de caer y volver a salir. De resurgir”, dice, en esta charla con <b>Infobae</b> en la que al igual que en su newsletter: no se guardará nada. “Estoy con ganas de sacar todo afuera. De liberar un poco fantasmas, y cosas y traumas –se sincera–. En los últimos dos años me cambió mucho la forma de pensar”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4AZTC7EFXNAVBCKT3BRPZXVFH4.jpg?auth=8102be595e6d1042e1df5e9fd9371bc038143ae25e049826f24d2574303bd1cb&smart=true&width=1920&height=2400" alt="Fernanda Iglesias: "No perdono a mi papá"" height="2400" width="1920"/><p><b>—En el newsletter hablás de tu infancia con dos papás.</b></p><p>—Sí. El papá biológico. Y mi papá, el que me crió. Cuando tenía tres años mi papá se separó de mi mamá, enojado porque ella lo había dejado por su amigo. Era marzo del 76, <b>mi papá era militar</b>, y <b>fue con un juez que dijo que estaba bien que una nena de tres años se vaya a vivir con el papá y no viera a su mamá</b>.</p><p><b>—Militar que tuvo qué tipo de participación durante la dictadura.</b></p><p>—No lo sé. Yo a él lo vi hasta los 8 años que todavía estábamos en dictadura, porque era el año 81. Yo en esa época te imaginas que era una niña.</p><p><b>—¿Hasta ese momento viviste con él?</b></p><p>—Con él y con su mujer, Anita, que tenía dos hijos. Bastante problemático también, sobre todo con la hija; el hijo, no. Los dos eran más grandes, y yo era la que ligaba los palos porque era la chiquita. Era una extraña ahí.</p><p><b>—¿Cómo era Anita con vos?</b></p><p>—Era muy mala. La pasaba muy mal con ella, y cuando a la noche llegaba mi papá, era como agarrarme de algo que me iba a salvar.</p><p><b>—¿Tu papá era bueno, era cariñoso?</b></p><p>—Sí. Pero no estaba. Trabajaba todo el día en el Ejército. El único recuerdo lindo que tengo con mi papá fue que una vez me llevó a la Ciudad de los Niños. Ese día volví feliz. Pero no se repitió nunca más. Fue una sola vez.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SC7ZAJOLYJG57CUG6P2775WWLA.jpg?auth=5c8ced83c6aa32a419cc2c048c81332089774f85acc7874deb701c394018ebd0&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Fernanda Iglesias decidió compartir su vida y experiencias en el newsletter: Mi vida privada – Un boletín sobre lo que me pasa" height="1920" width="1920"/><p><b>—Con el paso del tiempo, ¿te enojaste con tu papá por haberte separado de tu mamá?</b></p><p>—Sí. Me enojé. Y <b>no se lo perdono</b>. Nunca lo hablé con él, pero no puedo perdonar algo así: no podés separar a una nena de su mamá. Me decía: “Tu mamá te va a llevar a un internado, por eso no te podés ir con ella”. Yo me daba cuenta de que estaba sufriendo, pero pensaba que la vida era eso.</p><p><b>—Pero después te vas a vivir con tu mamá. ¿Cómo lo consigue ella?</b></p><p>—Con la Justicia.</p><p><b>—Y en plena dictadura, con tu papá militar. Fue una mamá que peleó por vos.</b></p><p>—Sí. Peleó cinco años, desde mis tres hasta los siete. Un montón. Me fui a vivir con mi mamá y su marido, Beto. Y me sentí a salvo. Dije: “Ay, bueno, acá me quieren”. Lo puedo decir ahora; en ese momento no lo podía verbalizar porque era una nena.</p><p><b>—¿Qué secuelas pensás que quedaron de esos primeros años de infancia?</b></p><p>—Mira, a los 18 años la terapeuta me dijo: <b>“Si vos no reparás la relación con tu papá, siempre vas a tener problemas con los hombres”. Y así fue… </b>(risas). <b>No le hice caso: yo no quería reparar nada</b>. Era un dolor terrible relacionarme con todo eso. De hecho mi papá tuvo una hija cuando yo tenía ocho años y nunca la quise conocer.</p><p><b>—¿Tu papá biológico está vivo?</b></p><p>—Sí, está vivo.</p><p><b>—¿Y no intentó contactarte nunca más?</b></p><p>—Intentó contactarme para cosas insólitas. Una vez, después de 10 años de no hablarme, me llamó para preguntarme si yo tenía una cámara para filmar su casamiento. Cosas raras, ¿entendés?</p><p><b>—¿Se casó con otra mujer?</b></p><p>—Sí, se casó con otra. Me invitó al casamiento y me pidió que lleve una cámara. No fui, pero lloré porque la situación me parecía reloca.</p><p><b>—¿Anita te pidió disculpas?</b></p><p>—No, nunca. El otro día me escribió porque finalmente conocí a mi hermana: mi papá nos compró un departamento a las dos y fuimos juntas a firmar. Me cayó muy bien ella. Y después Anita me escribió: “Al fin este hombre hizo algo bueno por ustedes”, me puso. “Bueno, sí”, le dije. Yo ahora estoy en la onda de contestarle bien a la gente (risas).</p><p><b>—Si hubiera agarrado a la Fernanda de hace unos años...</b></p><p>—¡Sí! Le decía: “¿Por qué no te vas a la p…?”.</p><p><b>—¿Tu papá te pidió perdón?</b></p><p>—No. Yo creo que no se dan cuenta del daño que hicieron. Le pareció normal, le pareció que estaba bien.</p><p><b>—Y Beto en algún momento empieza a ser tu papá, aunque vos no le dijeras papá.</b></p><p>—Nunca le dije papá. Y él siempre ocupó su lugar pero con distancia y respeto, sin abarcar ni decir: “Yo ahora soy tu papá”. No. Me cocino, me llevó al colegio. Me cuidó. Hasta el día de hoy.</p><p><b>—Es el abuelo de tus hijos.</b></p><p>—Sí, sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KWJQY5MXSREY5M4S4C4NPHUOKU.jpg?auth=de1c9ff6d5d289cee0521739e218daba8557f296fdf67824ccd18b11133a6f9b&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Fernanda Iglesias: "Cuando me fui a España estaba feliz, vibrando altísimo. Estaba allá arriba. Era un sueño hecho realidad"" height="1920" width="1920"/><p><b>—Cuándo viajaste a España, ¿estabas bien anímicamente?</b></p><p>—Sí. <b>Estaba feliz</b>, vibrando altísimo. Estaba allá arriba. Era un sueño hecho realidad. Lo quería.</p><p><b>—¿Cómo fue para vos la decisión de viajar con tu hija, pero que tu hijo se quedara acá?</b></p><p>—<b>Se habló mucho</b>. Él estuvo de acuerdo, no es que me dijo: “No, mamá, no te vayas”. Para nada. Me dijo: “Andá, cumplí tu sueño. Fijate qué onda. Y quizás nosotros (por su hijo y su exmarido) vamos a fin de año. Yo quiero terminar séptimo grado acá”. Era marzo del 2023. “Bueno, perfecto. Probemos”. Se probó. Y tuve que volver.</p><p><b>—Te vas contenta a España. Pero antes, ¿habías tenido momentos con temas de salud mental?</b></p><p>—Sí. <b>Cuando nació mi hijo tuve la primera crisis fuerte de mi vida</b>.</p><p><b>—¿Tuviste depresión post parto?</b></p><p>—No sé si fue depresión post parto, pero fue justo después del parto.</p><p><b>—¿Nunca antes habías tenido ataques de pánico, ansiedad?</b></p><p>—No. Alguna que otra vez me había pasado de sentirme así, medio rara, pero no como esa vez, que estuve realmente muy mal. <b>Cuando llegué al psiquiatra lloraba de una manera que me estaba muriendo…</b></p><p><b>—¿Y con Pablo estabas bien en ese momento? A lo largo de la relación tuvieron altibajos.</b></p><p>—Con Pablo te diría que el 70% estuve mal y el 30% bien, porque él era muy bueno en muchas cosas pero era mentiroso, y yo me volvía loca porque soy fanática de la verdad. Sufría mucho. Y cuando nació mi hijo, él trabajaba de noche y a veces volvía más tarde de lo que tenía que volver. Y yo: “¿Dónde estás?”. Tenía un bebé recién nacido. Y la pasé mal. <b>A los 24 días yo estaba trabajando</b>.</p><p><b>—¿Qué estabas haciendo?</b></p><p>—<i>El referí del matrimonio</i>, con Gabriel Corrado en Telefe. Era relindo el grupo de trabajo, todo divino, pero me dijeron: “Volvé”. Y yo volví, porque soy obediente. Soy hija de docente, imaginate. Y fue muy muy difícil. <b>Fui al psiquiatra y me medicaron. Ahí empecé a mejorar, pero no le pude dar más la teta al nene</b>. Después seguí trabajando en Telefe: en <i>PM</i>, en <i>El debate de Gran Hermano</i>.</p><p><b>—¿Qué lugar ocupa el trabajo en tu vida?</b></p><p>—Y… muy importante.</p><p><b>—En tu newsletter contás que hay días que no tenés ganas de levantarte, pero que a las cinco te activás y vas.</b></p><p>—Siempre quiero ir. <b>Siempre me gustó trabajar porque siempre trabajé de lo que me gustaba.</b> Nunca me pesó el trabajo. Y me ayudó mucho, económicamente y para todo. Me levantaba el ánimo, el ego, todo, porque si yo agarraba un trabajo estaba segura de que lo iba a hacer bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SX52P5ETOBGODOUDJGAMS6K6XQ.jpg?auth=97c0be0147c2a778f314580760e90e8818914486aeb0eef1b24e8899b160efe8&smart=true&width=1079&height=1349" alt="Fernanda Iglesias: "Quería no estar: no sentir ese dolor, no sentir esa angustia. Y la única manera de no estar es durmiendo"" height="1349" width="1079"/><p><b>—¿Saliste de esa depresión?</b></p><p>—Sí, salí. Me empecé a dedicar a las manualidades; eso me hizo muy bien, me sacó un montón de la depresión.</p><p><b>—Cuando uno tiene un problema vinculado con la salud mental, le dicen: “¡Dale, ponele voluntad! Si tenés todo: los chicos están bien, tenés trabajo y no sé qué”. Pero es una enfermedad.</b></p><p>—Es peor cuando te dicen así porque vos pensás: “Ay, soy una guacha de mierda, no estoy aprovechando la vida que tengo. ¿Y cómo hago?”. Me lo han dicho. Cuando estaba deprimida, <b>yo pensaba: “No le sirvo a nadie. Mi nombre es una carga para todos. Soy un peso”.</b> Te sentís muy mal. No ves quién sos realmente.</p><p><b>—¿Cuál fue el momento más oscuro?</b></p><p>—El año pasado, cuando volví de España. Empezó allá, pero me duró un día porque me compré un pasaje enseguida. Porque para mí, <b>era de vida o muerte: “Me tengo que volver”, decía</b>.</p><p><b>—En España estuviste internada.</b></p><p>—Un día <b>me asusté porque estaba sola y llamé a una ambulancia</b>. Me llevaron a una clínica y me dijeron: “Ahora va a venir un psiquiatra”. Pero nunca vino. Entonces llamé a una amiga y le dije: “Vení a buscarme”.</p><p><b>—¿Qué dijiste cuando llamaste a la ambulancia?</b></p><p>—<b>Que estaba con ataques de pánico. Que estaba sola. Que había tomado pastillas</b>. Y me fueron a buscar. Lo que pasa es que ahí no me contuvieron. Volví a mi casa. A las cuatro de la tarde saqué un pasaje y a las nueve estaba en el avión.</p><p><b>—¿Cuando llamaste a la ambulancia, tenía que ver con este dolor que vos venías sintiendo y con no saber de qué eras capaz en ese episodio?</b></p><p>—Sí, sí. Tenía miedo porque estaba sola.</p><p><b>—¿Habías tomado pastillas?</b></p><p>—<b>Quería dormir permanentemente</b>. Me despertaba y las volvía a tomar.</p><p><b>—Pero no querías morir…</b></p><p>—Quería no estar. No sé... <b>Quería no estar: no sentir ese dolor, no sentir esa angustia. Y la única manera de no estar es durmiendo</b>. No hay otra manera. Entonces te tomás las pastillas y te dormís. Era dormir, pastilla, dormir, pastilla… así, durante dos días. Y en un momento <b>tuve la lucidez de decir: “No. Voy a terminar mal”</b>. Por eso me volví volando, porque quería estar en mi casa.</p><p><b>—¿Cómo fue ese viaje en avión?</b></p><p>—Dormí todo el viaje. No me enteré ni de la comida. No hubo forma. No sé qué pasó. <b>Llegué llorando mucho, terriblemente</b>. Y Pablo estaba muy enojado: me trató mal durante dos semanas. Un día le revoleé la alianza y le dije: “Nos tenemos que separar”. Yo ya me había enterado de que él me había engañado y encima me estaba tratando mal. Ahí dije: “Bueno, basta. Basta”. Me fui a España sola apoyada por él; me sentí libre. Pero se ve que, de alguna manera, <b>los dos queríamos separarnos. De lo contrario, ¿por qué me iría sola?</b> Y cuando volví nos separamos.</p><p><b>—Y eso se sumaba a este cuadro depresivo.</b></p><p>—Claro. <b>Yo estaba en el fondo del pozo</b>. Se me caía todo. Para mí el proyecto era quedarnos a vivir en la Costa del Sol, ir a la playa, trabajar y cada tanto, ir a Londres.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IVN4FIH72ZGS5DVHWUMQ574ZRY.jpg?auth=1a207bb85716c88b1469a540961feeed3cdb106d3726237352a48223533c41f7&smart=true&width=1080&height=1223" alt="Trabajar es un cable a tierra y el apoyo de Ángel De Brito y la producción de LAM fueron fundamentales" height="1223" width="1080"/><p><b>—¿No extrañabas el periodismo? De hecho, volvés después de un móvil con </b><i><b>LAM</b></i><b>.</b></p><p>—Sí. Hice un móvil y a los dos días volví. Ví que estaban tratando un tema del que yo sabía un montón y entonces lo llamé a Ángel: “Escuchame, yo sé de esto”. “¿Pero podés salir?”, me dice. “Sí, es retarde pero salgo igual”. Eran las dos de la madrugada. Me di cuenta de que lo empecé a extrañar, aunque pensaba que nunca me iba a pasar.</p><p><b>—Al volver, ¿conseguiste trabajo rápido?</b></p><p>—Sí. <b>Lo conseguí en el aeropuerto de Madrid</b>. Ángel me dijo: “¿Te estás volviendo? ¿Querés empezar en <i>LAM</i>?”. “Sí”. Y bueno, a la semana de volver empecé. Y <b>me hizo súper bien</b>.</p><p><b>—¿Cómo venís con el tratamiento?</b></p><p>—Vengo bien. <b>A veces tengo alguna que otra recaída, pero cada vez tengo más herramientas para salir adelante</b>.</p><p><b>—Y decidiste contar en un newsletter que estabas mal.</b></p><p>—Sí. Termino uno y ya estoy escribiendo el otro. Publiqué uno y ya le puse el título al que sigue: “Un mechón de pelo”.</p><p><b>—Como Tini.</b></p><p>—Como el disco de Tini, claro.</p><p><b>—No vamos a ser menos.</b></p><p>—(Risas) <b>El pelo tiene un montón que ver con el momento que viví. Un día fui y me corté todo el pelo</b>. Así, <i>taca</i>, <i>taca</i>, <i>taca</i>.</p><p><b>—¿Te lo cortaste vos?</b></p><p>—Sí. Yo. Todo.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Y… porque <b>era eso o tirarme en la cama a morir</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S563BCGBAVG3DPLG5FODZV5XPI.jpg?auth=56e268a67f5daf363121ca0dd65fe2a68b6e1e9739a87a4c3d88a089f0f24dfa&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fernanda Iglesias con Tatiana Schapiro en Infobae" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿En algún momento sentiste que ibas a morir?</b></p><p>—Sí, sí. Pensaba: “Bueno, hoy me muero. Ya está, se acaba todo”. Sí, es horrible. Es terriblemente doloroso y es el infierno. Y además, no pensás en nadie; no pensás en tu familia, en nadie. Es horrible. No aguantás tanto dolor. Es inaguantable. Es como una puñalada en el pecho. Es insoportable. Imaginate que te estén apuñalando así; bueno, ya está, matame porque no aguanto más, porque estoy muriendo del dolor, ¿entendés?</p><p><b>—¿Cómo lograbas a la noche calzarte los brillos e ir a la televisión?</b></p><p>—Ay, no sé. Qué locura, ¿no?</p><p><b>—¿Pudiste charlar con Ángel y con la producción, para que entendieran?</b></p><p>—Con Ángel sobre todo. Sí.</p><p><b>—¿Te bancó?</b></p><p>—Sí. Es más, una vez que estuve mal, falté unos días porque él me dijo que me los tomara.</p><p><b>—¿Eso fue después de hablar de tu </b><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2024/02/21/fernanda-iglesias-hablo-de-su-denuncia-contra-roberto-pettinato-yo-no-tuve-una-relacion-yo-fui-acosada-por-el/" target="_blank"><b>denuncia contra Roberto Pettinato</b></a><b> por acoso?</b></p><p>—Sí. “Tomate unos días”. “Si querés, si te parece que no da, renuncio”, le digo. “No, no, no. Mientras vos estés en tratamiento está todo bien”, me dice. Porque claro, <b>lo importante es el tratamiento. Lo mejor que podés hacer es medicarte; si no estás medicada es el problema</b>. ¿Viste cuando dicen: “Vos, que estás medicada, que sos una psiquiátrica”? Sí, sí, estoy con medicación psiquiátrica. Y gracias a Dios que la tengo, si no… Siempre digo: por favor no usen psiquiátrico como insulto porque no es un insulto.</p><p><b>—¿En algún momento tuviste un acompañante terapeútico?</b></p><p>—Y… mirá, cuando tenés intentos de suicidio, o te quieren internar o te dicen que tenés que estar todo el tiempo con alguien. Tenés que estar en tu casa con alguien. Tenés que ir a los eventos con alguien. Tomarte el colectivo, tomarte un taxi, siempre con alguien. <b>No podés estar sola.</b> <b>Ese rol lo cumplió mi mamá. Ella me salvó, porque la otra era internarme. Y yo no quería</b>.</p><p><b>—¿Se barajó internarte?</b></p><p>—Sí. Y mi mamá se ofreció a ayudarme. Yo, por ejemplo, <b>ahora no tengo pastillas en mi casa; mi mamá me trae cada día las que necesito</b>. Y al principio estaba todo el tiempo en mi casa, se quedaba a dormir. Con el tiempo, ya estuve mejor. Pero no es tan fácil. <b>La gente se enoja, no entiende bien. Piensa que vos sos consciente de lo que estás haciendo y que hacés las cosas a propósito</b>. Y no. Estoy haciendo lo que puedo. Estoy siendo reegoísta porque la patología es así. Y lo lamento.</p><p><b>—¿Cómo hablaste con tu hijo de esto?</b></p><p>—Uh… Hablé un montón. Le dije: “Es muy horrible, pero es una enfermedad”. Él, pobre, fue testigo de muchas cosas: de verme llorar, de verme triste, de estar muy mal, de no poder levantarme para hacerle la comida, de no poder lavar un plato. No podía hacer nada. No podía.</p><p><b>—¿Empiezan a aparecer momentos de felicidad? ¿Hay algo que te ponga contenta?</b></p><p>—Mirá, ahora tengo la filosofía de vida de <b>ir de a poquito</b>, ¿viste? Bueno, ahora salgo de acá y voy a irme a hacer un tatuaje: voy a ponerme los nombres de mis hijos. Después voy a <i>LAM</i>. Me encanta tener algo para investigar, entonces en el medio, me pongo a averiguar unas cosas. Me gusta conseguir una nota, que salga publicada. Me pone muy contenta que a mi hijo le vaya bien en el colegio. Empezó primer año en una escuela nueva y estoy muy atenta a eso. Y mi hija empezó a estudiar la facultad.</p><p><b>—Encima, es un año muy difícil, económicamente hablando.</b></p><p>—Sí. Pero en ese sentido Pablo se porta muy bien. Me ayuda. Con mi sueldo, no me alcanzaría.</p><p><b>—La gente tiene la fantasía de que cuando uno está en la tele…</b></p><p>—No. No es así. Posta. Es más, vendí el auto para irme a Europa y ahora no podría ni mantenerlo, ni comprármelo. Yo voy en taxi, voy en colectivo, voy en subte.</p><p><b>—¿Aparecieron nuevas crisis acá, en Buenos Aires, desde que volviste?</b></p><p>—Sí. Sí, claro. <b>Es una enfermedad terrible. Es una mierda</b>.</p><p><b>—¿Y se va ajustando la medicación en ese momento?</b></p><p>—Sí. Yo tomo cuatro medicaciones diferentes. Antidepresivos, estabilizadores. Otro para la ideación. Y para dormir. Necesito dormir bien.</p><p><b>—En esos momentos de crisis, de angustia, ¿tuviste miedo?</b></p><p>—Miedo no. En España tuve miedo de volver y que mi vida no fuera la que yo tenía. Y pasó: <b>volví y mi vida no fue la que yo tenía. Tuve que cambiar de vida. Eso me mató, me volvió loca</b>. Porque era lo que yo más decía: “Quiero mi vida de vuelta”. <b>Lo gritaba: “¡Quiero mi vida de vuelta!”. Y no pasaba</b>.</p><p><b>—¿Cómo te sentís con que la gente opine de tu vida?</b></p><p>—No me importa porque no saben lo que me pasa. No tienen idea. Entonces opinan de un pedacito.</p><p><b>—Hablaste públicamente del aspecto físico: de cómo la gente opina de los cuerpos ajenos y de lo importante que es amigarnos con nosotros.</b></p><p>—Yo estoy súper amigada con mi cuerpo. Conmigo. <b>Me perdoné un montón de cosas</b>.</p><p><b>—Pero cuando alguien te escribe algo feo, ¿te duele o te da lo mismo?</b></p><p>—No, no. Ya no. Ahora pienso: “Pobre persona que es feliz haciendo esto”.</p><p><b>—¿Vos fuiste esa que criticó también a otros?</b></p><p>—Sí, he criticado. Sí, claro. Y me deconstruí. También (como panelista) he criticado un montón la vida de la gente. <b>Por eso, me la tengo que fumar cuando me critican</b>. No soy como (Luis) Ventura que lo critican y se pone loco. Flaco, te la pasás criticando a todo el mundo...</p><p><b>—De hecho, vos misma contaste en </b><i><b>LAM </b></i><b>que estabas sufriendo.</b></p><p>—Sí. A mí me gusta contar las cosas que me pasan. Siento que ya está: lo digo yo, y que no se ande diciendo. “Sí, mi marido me cagó y me separé. ¿Qué más quieren? ¿Contar con quién me cagó? Tomá, te muestro”. Si yo no hice nada malo. Yo trato de no cagarla. Siempre fui muy extrovertida, de contar mis cosas, y nunca sentí que hubiera nada para avergonzarme. Y si había algo para avergonzarme, lo convertía en chiste.</p><p><b>—Con todo esto que viviste, ¿estás más buena?</b></p><p>—No, no.</p><p><b>—Porque sabés que tenés fama de mala…</b></p><p>—No. <b>De criticona</b>.</p><p><b>—¿Te agarramos más blandita?</b></p><p>—No, porque mi negocio finalmente es este. No puedo ahora ser Marisa Brel, ¿viste?</p><p><b>—Un beso a Marisa, pobre.</b></p><p>—Un besito le mandamos. Cayó (risas). Eso es muy mío: va cayendo gente.</p><p><b>—¿Hay un personaje?</b></p><p>—Sí. Mucha gente me lo dice: “Ay, pero nada que ver cómo sos vos a cómo sos en la tele”. Sí, hay un personaje. Hago un negocio. Claramente.</p><p><b>—Vos sufriste mucho tu separación y lo que te estaba pasando.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Y sabés que a veces desde los medios nos toca hablar de separaciones de otros, que no tienen ni un poquito de ganas que se hable de eso.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Hoy, ¿ponés el pie un poco más en el freno?</b></p><p>—No. Porque en general, cuando alguien se separa tampoco lo vas a matar. Decís: “Se separó Marina Calabró. Estuvo llorando en la radio y hay muchos indicios de cosas que pasaron”. Y ya está. Sí, ella no quiere que hablemos; pero se habla.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5YAGLRUZDZFTDN7FKP2OGVELIM.jpg?auth=addca142dfbd826b123fd2b18a20d2256d51ccb2f440fa6335621c4af1a65ef1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fernanda Iglesias: "Me perdoné un montón de cosas"" height="1080" width="1920"/><p><b>—A partir de que contaste tu historia, ¿te escribió mucha gente pidiendo ayuda?</b></p><p>—Sí, mucha. A veces les contesto y les digo: “Mirá, es un día a día. Ya va a pasar. Si yo pudiera, te receto tiempo. Es el tiempo. Tenés que esperar, tenés que ser paciente”. Eso fue lo que me dijeron a mí. “¿Cuándo se me va a pasar esto?”, pregunté. “No, bueno, es un tiempo”. Una amiga mía me dijo: “Dos años, pero con vos nunca se sabe”, porque yo soy muy rara. Y yo dije: “Bueno, dos años. Puedo aguantar dos años estando cada vez mejor”.</p><p><b>—¿Te tranquilizó ponerle un plazo?</b></p><p>—<b>Me retranquilizó</b>. Decís: “Bueno, son dos años. En el medio voy a trabajar, voy a ir a clases de pintura, voy a ir al gimnasio, voy a tratar de viajar”. Dos años… <b>Quizás antes</b>, ¿viste? No sé.</p><p><b>—Y a los que están alrededor, a los que se enojan, ¿qué les recomendás?</b></p><p>—Que no se enojen. Que estén. Que les hagan la comida, que les laven los platos. Porque uno está paralizado, no puede hacer nada. Mi mamá me hacía eso: me lavaba los platos, me hacía la comida. Y que hagan contacto físico. Que abracen. Y no decir: “Va a estar todo bien”, porque vos en ese momento decís: “No va a estar todo bien”. Es: <b>“Estoy acá. ¿Qué necesitás? ¿Qué querés que haga? ¿Que te limpie el baño?”.</b> O directamente, hacerlo. Que estén ahí, al lado. “Vemos una película”. Yo tengo una película que me vuelve a un lugar relindo de mi infancia: <i>Volver al futuro</i>. Entonces, la pongo.</p><p><b>—¿Qué momento de tu infancia fue?</b></p><p>—Cuando ya vivía con mi mamá. Cuando iba al cine reseguido. Cuando la pasaba rebien. Cuando hacíamos salidas.</p><p><b>—¿Qué le decís a esa nena?</b></p><p>—Le diría: <b>“No seas tan intensa” (risas). Pero no se puede</b>.</p><p><i>* Para asistencia gratuita a personas en crisis o con riesgo de suicidio está disponible la línea 135 desde Buenos Aires, y desde todo el país al 011-5275-1135 o al 0800-345-1435. A su vez, la línea Salud Mental Responde (0800-333-1665) funciona las 24 horas, los 365 días del año.</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XOIUSPDBC5G7FIDGNPRXQT7TNM.jpg?auth=dfb8d2bd3518a7bffda8246c0ae56de7b125fcc347ebad3c54836507769d22c6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[La enfermedad que inspiró al personaje el Sombrerero Loco]]></title><link>https://www.infobae.com/entretenimiento/2024/05/10/la-enfermedad-que-inspiro-al-personaje-el-sombrerero-loco/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/entretenimiento/2024/05/10/la-enfermedad-que-inspiro-al-personaje-el-sombrerero-loco/</guid><dc:creator><![CDATA[Cecilia Castro]]></dc:creator><description><![CDATA[Lewis Carroll supo plasmar en sus obras el padecimiento que sufrían muchas personas en el siglo XVIII]]></description><pubDate>Fri, 10 May 2024 15:26:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SJNKEGHXU5CTHMZ3EB27TNACAE?auth=3ac941820142a8063362d479dfe179c576f104b0fd12c82b4e31c00183d102aa&smart=true&width=1583&height=890" alt="La enfermedad se desencadena por la exposición al mercurio" height="890" width="1583"/><p>La expresión “loco como un sombrerero”, se originó en la <b>Inglaterra</b> del <b>siglo XVIII y</b> se utilizaba para describir los comportamientos anómalos ligados a las personas que trabajaban en la manufactura de sombreros, debido a la exposición al <b>mercurio</b>, un metal pesado que desencadena la<b> hidrargiria </b>o envenenamiento por mercurio. <a href="https://www.infobae.com/historias/2024/04/01/creo-alicia-en-el-pais-de-las-maravillas-lo-acusaron-de-pedofilia-y-de-ser-jack-el-destripador-las-mil-vidas-de-lewis-carroll/" target="_blank"><b>Lewis Carroll</b></a><b>,</b> en su obra, refleja esta problemática en el personaje del <b>Sombrerero Loco</b>, quien personifica las irregularidades conductuales de la enfermedad.</p><p>La conexión entre la locura del Sombrerero de <a href="https://www.infobae.com/tag/lewis-carroll/" target="_blank"><b>Carroll</b> </a>y la realidad de los trabajadores de la industria sombrerera del <b>siglo XVIII</b> evidencia cómo la literatura puede encapsular y reflejar dilemas y enfermedades de la sociedad. Lewis Carroll, nativo de Daresbury, que es cerca de Manchester, y vecino de zonas prominentes en la producción de sombreros como Stockport, se inspiró posiblemente en este contexto para crear a su famoso personaje. Aunque el Sombrerero de Carroll se caracteriza por su euforia y no por los síntomas del hipargirismo, su creación resalta el estereotipo de la locura asociada a los sombrereros de la época.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/22RRRH6RFNEHPLXAE3MW57ZNCA.jpg?auth=fd7151bd71cf08a17612b4ce37421d53723e802ec062b323fefdd5ef13699ef3&smart=true&width=2953&height=1656" alt="La hidrargiria es conocida como envenenamiento por mercurio (Grosby)" height="1656" width="2953"/><p>La <b>hidrargiria</b>, que también es conocida como envenenamiento por mercurio, era prevalente entre estos trabajadores debido al uso de nitrobenceno en el proceso de feltrado de los sombreros, lo que provocaba síntomas como temblores, delirio y cambios bruscos de humor, similares a los atribuidos al Sombrerero Loco. Este vínculo <b>histórico-literario</b> habla sobre la crítica de <b>Carroll</b> a la rigidez de las normas sociales de su tiempo, al mismo tiempo que destaca el<b> costo humano</b> de la industrialización.</p><p>Aunque la fabricación de sombreros ya no representa un riesgo de hidrargiria, la historia detrás del <b>Sombrerero Loco</b> y su origen real subraya la importancia de la salud ocupacional y el bienestar humano en el desarrollo de la industria. La obra de <b>Carroll</b>, por lo tanto, trasciende su valor literario para funcionar como un comentario sobre las consecuencias personales y sociales de las prácticas laborales de su era.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LJHTYUKR5FFDZGTMQ22MNTSHP4.jpg?auth=2e4e96c8f8bb78d36b4c7070781dffae0399975eebf868f1404089ce9c5b4483&smart=true&width=1920&height=1355" alt="El Sombrerero Loco personifica las irregularidades conductuales de la enfermedad" height="1355" width="1920"/><p>El <b>mercurio </b>es<b> </b>un metal encontrado tanto en estado elemental como en formas inorgánicas y orgánicas, y también es conocido por su alta toxicidad, especialmente para el sistema nervioso central y periférico humano. A pesar de su presencia natural en la corteza terrestre, derivada de actividades volcánicas, las actividades humanas, incluida la industria y la quema de carbón en centrales eléctricas, han emergido como sus principales emisores, lo que contribuyó significativamente a su distribución en el medio ambiente.</p><p>Los efectos adversos del mercurio en la salud humana no fueron plenamente comprendidos hasta mediados del siglo XX, cuando el doctor <b>J. Addison Freeman </b>detalló por primera vez los problemas <b>neurológicos y dermatológicos</b> vinculados a la exposición al mercurio. Incluyen: deterioro en la visión y el habla, problemas de coordinación de movimientos, <b>temblores</b>, espasmos, junto con manifestaciones cutáneas como decoloración de la piel, <b>inflamación </b>y sensación de ardor. La <b>Organización Mundial de la Salud (OMS)</b> ha señalado la continua liberación de mercurio de origen humano como una preocupación global, destacaron su capacidad para afectar también el sistema inmune, <b>digestivo</b>, respiratorio y renal, además del sentido de la vista.</p><p>Históricamente, la toxicidad del mercurio ha tenido consecuencias fatales, como se reflejó en las figuras de sombrereros del siglo XIX, que trabajaban en fábricas insalubres y mal ventiladas, donde el mercurio se utilizaba para ablandar materiales como la piel de conejo y el cuero.</p><p>En respuesta a los crecientes peligros representados por la contaminación por mercurio, especialmente a través de la cadena alimentaria, donde el metilmercurio puede acumularse en peces y plantas acuáticas, los gobiernos de todo el mundo adoptaron en <b>2013 el Convenio de Minamata</b>. Este tratado global tiene como objetivo reducir el uso del mineral y mitigar su liberación en el medio ambiente. Dentro de este marco, países como <b>Argentina</b> han desarrollado legislaciones específicas para contrarrestar la contaminación por mercurio y proteger la salud humana.</p><p>La adopción del Convenio de Minamata subraya un esfuerzo internacional coordinado para enfrentar la amenaza que el mercurio posee para la salud humana y el medio ambiente. Según datos de la OMS, en ciertas comunidades dependientes de la pesca, se ha detectado una preocupante prevalencia de síntomas de hidrargiria, lo que subrayaba la necesidad crítica de una vigilancia y una regulación más estrictas en cuanto a la exposición al mercurio.</p><p>La conciencia sobre los peligros del mercurio ha crecido significativamente desde los tiempos del “loco sombrerero” inmortalizado por <b>Lewis Carroll</b> y los emperadores chinos que se intoxicaron buscando la inmortalidad. Este cambio se refleja en la literatura médica, las políticas internacionales y la legislación nacional. No obstante, la batalla contra la contaminación por mercurio continúa siendo un desafío global, que requiere un compromiso sostenido de todas las naciones y sectores involucrados.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SJNKEGHXU5CTHMZ3EB27TNACAE?auth=3ac941820142a8063362d479dfe179c576f104b0fd12c82b4e31c00183d102aa&amp;smart=true&amp;width=1583&amp;height=890" type="image/jpeg" height="890" width="1583"/></item></channel></rss>