<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/pan-am/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Mon, 18 May 2026 12:21:17 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[46 segundos de destrucción: crónica del atentado de Lockerbie, cuando un Boeing explotó sobre un pueblo escocés]]></title><link>https://www.infobae.com/historias/2025/12/21/46-segundos-de-destruccion-cronica-del-atentado-de-lockerbie-cuando-un-boeing-exploto-sobre-un-pueblo-escoces/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/historias/2025/12/21/46-segundos-de-destruccion-cronica-del-atentado-de-lockerbie-cuando-un-boeing-exploto-sobre-un-pueblo-escoces/</guid><description><![CDATA[La detonación de un artefacto en el aire provocó la muerte de 259 personas que viajaban a bordo y de otras 11 que se encontraban en tierra, cuando fragmentos de la aeronave se precipitaron sobre un poblado escocés. Lo ocurrido dejó una marca indeleble en la vida de sus habitantes y abrió una investigación internacional que se extendió durante décadas]]></description><pubDate>Sun, 21 Dec 2025 05:20:06 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SWKRQWBP5REZNDH4C5WW3VY5NY.jpg?auth=c8aa49e344c3234bd8b88279f6cd2a0276ae2e4d18ef04bd7b9c29b323c70de4&smart=true&width=2040&height=1406" alt="El trozo del avión derribado en el atentado de Lockerbie, Escocia, ocurrido el 21 de diciembre de 1988 (AP)" height="1406" width="2040"/><p>Entre los hechos más impactantes ocurridos durante el último cuarto del siglo XX, la explosión del vuelo 103 de Pan Am sobre Lockerbie se mantiene como uno de los atentados aéreos más devastadores. </p><p>El 21 de diciembre de 1988, la tragedia no solo cobró la vida de 259 personas que iban a bordo, sino que también sumó la de 11 habitantes de la ciudad escocesa, cuando partes del aparato y sus restos <b>cayeron violentamente sobre viviendas </b>y jardines, convertido el lugar en un siniestro escenario teñido de horror.</p><p>Las cifras resultantes del atentado ofrecen una visión clara de su magnitud: <b>259 víctimas en vuelo y 11 en tierra</b>, lo que llevó a que la pequeña ciudad de Lockerbie se transformara durante esa noche en un escenario de caos y muerte. La aeronave, un Boeing 747 procedente de Frankfurt, Alemania y con destino final en Detroit, Estados Unidos, había hecho su escala correspondiente en Londres, partiendo del aeropuerto de Heathrow a las 18.25 bajo el mando del capitán James B. McQuarrie, mientras <b>a bordo se encontraban 243 pasajeros y 16 tripulantes</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7FYDJZPR5ZCM5LMB4QQWZWFE7Q.jpg?auth=b421ad69550702054e570fe28f487808c59ae970f907040d6ff889926c723233&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El enorme cráter que produjo la caída del avión de Pan Am en la ciudad escocesa de Lockerbie (Grosby)" height="1080" width="1920"/><p>En pleno vuelo sobre los cielos de Escocia y mientras alcanzaba su altura de crucero, exactamente a las 19:03, la bomba, discretamente ocultada dentro de un grabador en el compartimiento de carga, detonó. Lo que siguió fue una cadena de eventos instantáneos: el avión se fragmentó, la cabina se desprendió y, en solo 46 segundos, los restos del avión y sus ocupantes se precipitaron desde aproximadamente 9.400 metros de altura. A 5.000 metros, la estructura cedió aún más, las alas se separaron del fuselaje y cayeron sobre el barrio de Sherwood Crescent, donde los tanques de combustible ocasionaron un devastador impacto,<b> generando un cráter de 50 metros y llamas visibles desde varias cuadras</b>.</p><p>En paralelo al desastre, la vida cotidiana de Lockerbie se vio brutalmente alterada. Algunos vecinos, entonces frente al televisor o descansando, reportaron primero un estruendo similar al de una tormenta y luego observaron<b> el cielo teñirse de un resplandor anaranjado, acompañado de una serie de explosiones. </b></p><p>El suelo y las viviendas se vieron afectados de inmediato: materiales y partes de la aeronave equivalentes a 1.500 toneladas <b>cayeron desparramadas, dejando el pueblo inmerso en la destrucción</b>. El barrio de Sherwood Crescent resultó irreconocible; allí, varias familias murieron debido a la caída de restos del avión y posteriores incendios. <b>Algunos cuerpos nunca pudieron localizarse</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UL72HIT27NEZ3B6QADGVHWEUAY.JPG?auth=03307bbdecdb46a9c269d9622a672d8547da5b92d0ecab9c393900c4606c8c5a&smart=true&width=1920&height=2558" alt="La tapa del diario británico Daily Mirrror. ¿Quién pudo haber hecho esto? decía el título principal" height="2558" width="1920"/><p>El caso de <b>Steve Flannigan</b> resume en parte la catástrofe ocurrida esa noche. El joven, entonces de 14 años, se encontraba fuera de su casa, cuando la caída del avión eliminó todo rastro de su vivienda y su familia. La pérdida y el aislamiento posteriores definieron su vida, desde entonces se lo conoció como <b>“el huérfano de Lockerbie”</b>.</p><p>Los impactos personales de la tragedia se multiplicaron: una vecina, al regresar a su domicilio y revisar el jardín, halló un bolso en cuyo interior encontró tarjetas de cumpleaños pertenecientes a Nicole Boulanger, una joven víctima de 21 años. <b>Profundamente conmovida, la mujer decidió plantar flores en su memoria.</b> A la mañana siguiente, el pueblo entero colaboró para identificar pertenencias, organizar el cuidado de la ropa rescatada y brindar algún consuelo a las familias de las víctimas.</p><p>La reacción inmediata de las autoridades se vio reflejada también en la actividad de los controladores aéreos, quienes, al percibir la desaparición abrupta del vuelo 103 de los radares, establecieron comunicación urgente con el vuelo de KLM, cercano a la zona de la tragedia, pero sin obtener respuesta. En la pantalla del controlador Alan Topp, el punto correspondiente al avión de Pan Am se multiplicó hasta transformarse en una dispersión de luces, <b>evidencia de su explosión y caída.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VE63MYL7AFDMXB4C5QYSYMFBXA.jpg?auth=f81d7c77e71668d492d9a13ca9576105e03793b7b9d3014b90fb530fdaae14ee&smart=true&width=2696&height=1938" alt="Muamar Gadafi, el dictador libio (Europa Press)" height="1938" width="2696"/><p>En los primeros momentos tras el suceso, la pregunta predominante se centró en esclarecer si la causa del accidente respondía a una <b>falla mecánica o a un atentado</b>. La investigación, llevada a cabo conjuntamente por expertos británicos y estadounidenses, comenzó con el hallazgo de <b>60 cuerpos</b> entre los restos diseminados en Lockerbie y el análisis de fragmentos hallados en el área, que incluían partes de un grabador, circuitos electrónicos y restos metálicos. El resultado de los peritajes fue claro: <b>una bomba, introducida en la bodega dentro de una valija con un grabador de cassette, había detonado, abriendo un boquete de medio metro bajo una puerta en el lado izquierdo del fuselaje.</b> La destrucción ocasionada dispersó los restos bajo fuertes vientos.</p><p>Las investigaciones avanzaron durante casi tres años y finalmente, el 13 de noviembre de 1991, Scotland Yard, el FBI y la CIA presentaron cargos de asesinato contra dos miembros de la inteligencia libia: Abdelbaset al-Megrahi, jefe de seguridad de las Aerolíneas Árabes Libias, y Al Amin Khalifa Fhimah, director en el aeropuerto de Malta. La negativa de Libia a extraditarlos generó sanciones por parte de las Naciones Unidas en 1992, y recién el 5 de abril de 1999 ambos sospechosos fueron entregados en Países Bajos, tras una combinación de presiones diplomáticas y acuerdos con el régimen libio de Muamar el Gadafi.</p><p>La mayor cantidad de víctimas provenía de Estados Unidos: <b>murieron 190 ciudadanos</b> de ese país entre los que había 35 estudiantes de diversas universidades. Fallecieron <b>43 británicos</b> y, entre los pasajeros muertos <b>había tres argentinos</b>: Fabiana Benvenuto y su esposo Hernán Caffarone y Tomás van Tienhoven.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4SML2RU6U6T45TMZBK6KJJHXUY.jpg?auth=86d20d7a7943c2b741e56d56d813660d0883211885c34f82c31230543a82f120&smart=true&width=2048&height=1381" alt="Policías escoceses retiran el cuerpo de una de las víctimas del atentado contra el avión de Pan Am" height="1381" width="2048"/><p>Hubo también ejemplos llamativos de personas que, por decisiones de última hora, evitaron la muerte. Entre ellos figuran Johnny Rotten (de los Sex Pistols), el tenista Mats Wilander y la actriz Kim Cattrall, quienes cambiaron su vuelo o perdieron el avión. Otro caso es el del estadounidense Jaswant Basuta, que, tras perder la salida del vuelo por una discusión y <b>permanecer en el aeropuerto, fue arrestado como sospechoso antes de comprobarse su inocencia.</b></p><p>Durante las pesquisas emergieron además diversas teorías conspirativas, alimentadas por la “Advertencia Helsinki”: un aviso emitido por la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos días antes del atentado, que afirmaba haber recibido información sobre un potencial ataque en un vuelo procedente de Frankfurt hacia Estados Unidos. A raíz de esa advertencia, algunas personas importantes cambiaron sus reservas de vuelo, lo que para algunos analistas levantó sospechas de acceso a información sensible. El Departamento de Estado, sin embargo, concluyó oficialmente que <b>la alerta había sido una broma, aunque las dudas persistieron</b>.</p><p>Otra hipótesis giró en torno a la presencia, en ese vuelo, de cuatro agentes de inteligencia estadounidense: Chuck McKee, Matthew Gannon, Ronald Lariviere y Daniel O’Connor. <b>Todos murieron en el atentado</b>, y la especulación señalaba que este hecho podría haber motivado o al menos definido el objetivo terrorista. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DZTSW4EENEH6XFGVT2DP6TB2NM.jpg?auth=55d300850f241055551a42b429b8e1be1c1d8aec79077c1527ce4ed67d79f01f&smart=true&width=2048&height=1439" alt="Restos del avión examinados por los expertos para determinar cómo había sucedido la explosión (REUTERS)" height="1439" width="2048"/><p>Rumores conspirativos apuntaron incluso al retiro de la escena de destrucción luego de la explosión de un maletín por parte de otros agentes de la CIA. <b>También se habló de que entre los restos del avión se hallaron grandes sumas de dinero en efectivo y prendas ligadas a grupos radicales, así como el esparcimiento de drogas en un campo de golf cercano</b>.</p><p>Las consecuencias directas para la línea aérea fueron severas. <b>Pan Am</b>, profundamente cuestionada por la debilidad de sus controles de seguridad, debió enfrentar demandas millonarias y afrontar la pérdida irreversible de reputación, lo que culminó en su declaración de quiebra el <b>8 de enero de 1991</b>.</p><p>El daño emocional y social para las familias de Lockerbie fue inmenso. A pesar de recibir indemnizaciones, como los 3,6 millones de dólares obtenidos por los hermanos Flannigan en 1993, muchos no lograron reconstruir sus vidas: David Flannigan se suicidó en Tailandia ese mismo año y Steve lo haría en el 2000 en Wiltshire, dejando huérfano a su propio hijo.</p><p>Tras un largo proceso judicial, el 31 de enero de 2001, un tribunal compuesto por jueces escoceses condenó a Al-Megrahi a 27 años de prisión, mientras Fhimah obtenía la absolución. Al-Megrahi continuó proclamando su inocencia incluso tras el rechazo de su apelación, llegando a acudir infructuosamente al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WGEKRXE63FFGRJV3LR35DFUEOM.JPG?auth=41f320b2f87cb1559b992e3a3084fd5038821a821191a0a6e3d7c3dae777558a&smart=true&width=1920&height=2583" alt=""Bola de fuego infernal cuando un Jumbo choca en una ciudad". Ese fue el título de la tapa del 22 de diciembre de 1988, del diario británico Daily Mail" height="2583" width="1920"/><p>En octubre de 2002 Libia se comprometió a pagar alrededor de <b>diez millones de dólares por cada víctima</b>, y el 15 de agosto de 2003 reconoció formalmente su responsabilidad por el atentado, después de años de presión internacional, lo que llevó al levantamiento de sanciones por parte de la ONU.</p><p>El 20 de agosto de 2009, Al-Megrahi fue liberado por motivos humanitarios debido a una enfermedad terminal y recibió honores en su país. Sobrevivió 36 meses tras la excarcelación, pese a habérsele diagnosticado entonces solo 3 meses de vida. La noticia causó fuerte indignación entre los familiares de las víctimas. Uno de ellos, Luis Caffarone, padre del argentino Hernán Caffarone, expresó: “Es algo inconcebible (…) Una vergüenza después de haber hecho un atentado de esa naturaleza. Me parece una falta de respeto”.</p><p>Durante los levantamientos en Libia de 2011, el exministro de Justicia <b>Mustafa Abdel Jalil</b> declaró públicamente que el dictador libio <b>Muamar el Gadafi</b> fue quien ordenó el atentado contra Pan Am 103. Ese mismo año, Gadafi murió asesinado a manos de sus enemigos internos.</p><p>En el desarrollo posterior de las investigaciones, emergió el nombre de un tercer cómplice, <b>Abu Agila Mohammad Masud Kheir Al-Marimi</b>, experto en explosivos. Reportes de una entrevista en 2012 y documentos judiciales señalan que reconoció haber participado en el ataque; fue el que armó el explosivo. Sobre Masud pesaban ya cargos por otros atentados, como el perpetrado en una discoteca en Berlín en 1986, y había sido detenido en Libia tras la caída del régimen de Gadafi. El fiscal general de Estados Unidos de entonces, William Barr, reabrió formalmente las acusaciones en 2020, calificando la obtención de pruebas contra Masud como un avance relevante.</p><p>El Departamento de Justicia de Estados Unidos comunicó el <b>11 de diciembre de 2022</b>, pocos días antes del trigésimo cuarto aniversario, que <b>Masud</b> se encontraba bajo custodia, a la espera de enfrentar cargos en un tribunal estadounidense. Su familia denunció que su captura no fue resultado de un proceso de extradición legal, sino de un secuestro coordinado entre las autoridades libias y Estados Unidos. El Congreso de Libia exigió una investigación del caso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SQ6EIGSD2TW2XLIM7YRPVN2AOE.jpg?auth=ab42946b4d1c6c26fb4cac1638fcff1de4ee8ffdf0ec9193647024e5499dd0b5&smart=true&width=5184&height=3456" alt="El memorial que recuerda a las víctimas del atentado contra el vuelo 103 de Pan Am. situado en el cementerio de Dryfesdale. La foto es de 2018, cuando se cumplieron 30 años del voladura del avión (REUTERS)" height="3456" width="5184"/><p>Christopher<b> </b>Wray, director del FBI entre 2017 y 2025 dijo por entonces: “Han pasado casi 34 años desde la tragedia del vuelo de Pan Am, el FBI y nuestros colaboradores no hemos olvidado a los norteamericanos asesinados y no descansaremos nunca hasta que todos los responsables estén a disposición de la justicia. (...) Nuestro alcance y nuestra memoria son largas, como lo demuestra esta investigación. (...) Mis pensamientos están enfocados en las personas perdidas y en sus seres queridos mientras el trabajo por conseguir justicia prosigue”.</p><p>La ciudad de <b>Lockerbie</b> sigue resguardando la memoria de ese día de hace , representada en cenotafios y actos que recuerdan a las <b>259</b> que viajaban y las <b>11 que perdieron la vida en tierra</b>, víctimas de una tragedia cuyas consecuencias judiciales y humanas continúan marcando a familias y sobrevivientes, sin que todavía se hayan cerrado todos los capítulos del caso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4SML2RU6U6T45TMZBK6KJJHXUY.jpg?auth=86d20d7a7943c2b741e56d56d813660d0883211885c34f82c31230543a82f120&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1381" type="image/jpeg" height="1381" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[Policías escoceses retiran el cuerpo de una de las víctimas del atentado contra el avión de Pan Am]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Reuters Photographer</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“Lo único que se veía caer era fuego”: el avión que explotó en el cielo y la fortuna que pagaron los responsables del atentado]]></title><link>https://www.infobae.com/historias/2024/12/21/lo-unico-que-se-veia-caer-era-fuego-el-avion-que-exploto-en-el-cielo-y-la-fortuna-que-pagaron-los-responsables-del-atentado/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/historias/2024/12/21/lo-unico-que-se-veia-caer-era-fuego-el-avion-que-exploto-en-el-cielo-y-la-fortuna-que-pagaron-los-responsables-del-atentado/</guid><dc:creator><![CDATA[Daniel Cecchini]]></dc:creator><description><![CDATA[La noche del 21 de diciembre de 1988, una bomba de Semtex hizo estallar un Boeing de Pan Am cuando volaba sobre Lockerbie, una localidad rural de Escocia. Murieron las 243 personas que iban a bordo y la lluvia de restos incendiados mató a once habitantes del pequeño pueblo. La investigación que permitió identificar a los responsables, la resistencia de Libia a entregarlos y un fallo judicial que demoró más de una década en llegar]]></description><pubDate>Sat, 21 Dec 2024 03:46:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ACRGWGYEFFGETA26ERNRHF7TG4?auth=19d928899a743db64133ec12d2b2632c8a1440b7c99fb831573b6238902ac7bf&smart=true&width=1920&height=1079" alt="El vuelo 103 de Pan Am, iniciado en Frankfurt, había despegado a las 19:21 del 21 de diciembre de 1988 de su escala en el Aeropuerto Internacional de Heathrow, en Londres, con destino a Nueva York  (AFP)" height="1079" width="1920"/><p>Ese día comenzaba en invierno en el hemisferio norte y a las ocho de la noche eran muy pocos los habitantes de Lockerbie, un pequeño pueblo de la campiña escocesa, que aún andaban por las calles. El frío se hacía sentir con intensidad y por eso los testigos de la tragedia fueron muy pocos. En apenas unos segundos el pueblo se convirtió en <b>un infierno sobre el cual caían bolas de fuego</b> que parecían llover desde el cielo e impactaban sobre las calles y las casas. En dos de ellas se desataron incendios que nadie pudo contener. Sean MacLeod, criador de ovejas, fue sorprendido cuando llegaba a su hogar desde el campo: “Es una locura, pero creí que era un meteorito hecho pedazos que se nos había venido encima, porque <b>lo único que se veía caer era fuego</b>. Empecé a correr hacia mi casa, desesperado por mi familia. La gente salía a la calle, asustada. Nadie entendía qué estaba pasando. Entonces vimos un cadáver aplastado contra el suelo. Me pregunté cómo había llegado ahí, porque no había ninguna piedra, ningún trozo de meteorito, ni siquiera fuego cerca que pudiera haberlo matado. Ni por un momento se me ocurrió que había caído del cielo. Después vi también unos pedazos de metal. Era incomprensible. En ese momento nadie pensó que había explotado un avión”, le contó al día siguiente a un periodista de la agencia <i>Reuters</i>.</p><p>El vuelo 103 de Pan Am, iniciado en Frankfurt, había despegado a las 19:21 del 21 de diciembre de 1988 de su escala en el Aeropuerto Internacional de Heathrow, en Londres, con destino a Nueva York. Además del piloto, el copiloto y el ingeniero de vuelo, el Boeing 747 transportaba a 13 tripulantes de cabina y a 243 pasajeros. Cuarenta y dos minutos más tarde, cuando había alcanzado la altura crucero de 9.450 metros y volaba sobre Lockerbie, estalló y cayó en pedazos.</p><p>De acuerdo con la reconstrucción que hicieron los peritos, la explosión rompió el fuselaje y luego la carga y algunos pedazos de la misma aeronave golpearon la cola. Mientras el avión seguía cayendo, la cabina y el fuselaje delantero se separaron, desprendiendo un motor y, finalmente, lo que quedaba del Boeing se desintegró en varias piezas. La estela de los restos se concentró principalmente en dos zonas habitadas. La cola y una parte del fuselaje fueron a parar al norte y otro sector del fuselaje cayó al sur, una de las alas se precipitó en Sherwood Crees, donde explotó y formó un enorme cráter, otra parte del fuselaje cayó sobre Rosebank Crees, y los restos de la cabina aparecieron en Tundergarth. Miles de trozos más pequeños, la carga, el equipaje y los cadáveres de los tripulantes y los pasajeros quedaron diseminados en un radio de cien kilómetros.</p><p>Durante la noche, centenares de policías, bomberos y equipos de Defensa Civil se concentraron en el pueblo y sus alrededores. Al amanecer, la luz del sol mostró un panorama desolador: <b>once habitantes de Lockerbie habían muerto y otros cinco tenían heridas graves, dos casas que habían quemado por completo y muchas otras estaban dañadas</b>. Por todas partes se veían cadáveres, ropa, objetos personales, valijas y restos del avión. Fueron necesarios tres años de trabajo para catalogar los más de veinte mil objetos recuperados.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DZTSW4EENEH6XFGVT2DP6TB2NM.jpg?auth=55d300850f241055551a42b429b8e1be1c1d8aec79077c1527ce4ed67d79f01f&smart=true&width=2048&height=1439" alt="El 22 de diciembre, los medios de comunicación de todo el mundo informaron sobre la magnitud de la tragedia aérea: 243 pasajeros, 16 tripulantes y 11 vecinos muertos (Reuters)" height="1439" width="2048"/><p>El 22 de diciembre, los medios de comunicación de todo el mundo informaron sobre la magnitud de la tragedia aérea: 243 pasajeros, 16 tripulantes y 11 vecinos muertos. Un total de 270 víctimas. Entre las posibles causas del desastre, una comenzaba a perfilarse como la más probable: una bomba en el avión.</p><h2>Avisos en saco roto</h2><p>Dieciséis días antes de la tragedia, el 5 de diciembre, una voz inquietante irrumpió en el conmutador de la Central de Policía de Helsinki, Finlandia. Era un hombre que solo se mantuvo unos segundos en línea para dejar un mensaje: “En las próximas dos semanas <b>habrá un atentado contra un avión estadounidense</b> en el Aeropuerto de Frankfurt”, dijo y colgó. Fue el primer aviso.</p><p>La segunda advertencia llegó por un camino inusual. Un mes antes de la explosión del vuelo 103, el periodista y escritor británico David Yallop -autor, entre otros libros, de la biografía del terrorista internacional Ilich Ramírez, conocido como Carlos o “El Chacal”- había entrevistado a Abu Nidal, líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). “Yo mismo <b>sabía que el atentado de Lockerbie iba a ocurrir</b>. Había estado con Abu Nidal en Damasco, y éste me había dicho que, dadas las presiones de siria e Irán, iba a tener que atacar a un objetivo norteamericano, un avión o una embajada”, contó después. De regreso a Londres, Yallop se puso en contacto con uno de sus conocidos en el MI-6 (el servicio de contraespionaje británico), a quien puso al tanto de los planes del FPLP. “Les pasé la información y ellos, después de confirmarla con otra fuente, avisaron a agentes de la CIA y de la DEA que estaban operando en Londres”, relató.</p><p>Después de la caída del avión de Pan Am, la vocera del Departamento de Estado norteamericano, Phyllis Oakley, reconoció que la inteligencia de su país estaba al tanto de la posibilidad de un atentado en el aeropuerto alemán. “Hablamos con las autoridades alemanas y reforzaron la seguridad en Frankfurt. Lamentablemente, esas medidas no fueron suficientes”, explicó.</p><p>El incendio de Lockerbie amenazaba con abrir un nuevo foco en Washington, porque se acusó al gobierno de Ronald Reagan de no proteger a sus compatriotas que viajaban por el mundo. El vicepresidente George H. Bush tuvo que salir a apagar el fuego: “Cuando uno se enfrenta a algo tan cobarde, es imposible garantizar que nunca habrá otro atentado terrorista. No estamos indefensos, pero es muy difícil luchar contra esa amenaza. Es una amenaza nueva destinada a presionar cambios políticos de la manera más violenta y cobarde”, declaró antes los periodistas acreditados en la Casa Blanca.</p><p>A fines de diciembre, el gobierno estadounidense prometió <b>una recompensa de medio millón de dólares </b>por información que condujera a la identificación de los responsables del atentado contra el vuelo 103.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4SML2RU6U6T45TMZBK6KJJHXUY.jpg?auth=86d20d7a7943c2b741e56d56d813660d0883211885c34f82c31230543a82f120&smart=true&width=2048&height=1381" alt="De acuerdo con la reconstrucción que hicieron los peritos, la explosión rompió el fuselaje y luego la carga y algunos pedazos de la misma aeronave golpearon la cola (Reuters)" height="1381" width="2048"/><h2>Semtex, Toshiba y Samsonite</h2><p>Pasaron meses sin que la investigación conjunta de los estadounidenses, los británicos y los alemanes lograra algún avance significativo. Recién a principios de 1990 surgió una pista concreta, cuando el jefe del laboratorio del FBI Tom Thurman encontró entre los miles de restos del avión una parte de un circuito del reloj de la bomba. Había algo en ese circuito que le resultó familiar y no tardó en identificarlo, porque en su laboratorio tenía uno completo, extraído de una bomba desactivada en Togo en 1986. Siguió la pista del circuito y <b>llegó a Meister y Boller (MEBO AG), una empresa de relojería electrónica de Zurich</b>. Interrogados por Interpol, los fabricantes reconocieron <b>haber vendido en 1986 una veintena de esos “timers” digitales a los libios</b>, y señalaron como comprador al asistente del director del servicio de inteligencia de Muammar Gadafi, Izzel Din al Hinshiri.</p><p>Hasta ese momento, los investigadores solo estaban seguros de una cosa: la bomba que había destruido al avión de Pan Am contenía Semtex, un explosivo plástico de origen checoslovaco, muy maleable, de apariencia similar a la plastilina. Desde principios de los ’80 era uno de los materiales preferidos por los terroristas debido al escaso peligro que presentaba al ser manipulado. Gracias al descubrimiento de Thurman, ahora sabían cómo lo habían hecho estallar. Ya había elementos que señalaban a los posibles responsables.</p><p>El hallazgo hizo girar el eje de la investigación. En poco tiempo, los expertos no solo pudieron reconstruir la manera en que se ocultó la bomba en el avión sino el recorrido completo del explosivo hasta llegar a bordo del vuelo 103. El Semtex entró escondido junto a un dispositivo de tiempo dentro de un grabador Toshiba, que a su vez subió al avión dentro de una valija Samsonite de color gris, enviada como equipaje no acompañado en un vuelo desde Malta a Frankfurt, donde fue transferida al avión de Pan Am. Cuando el Boeing despegó del aeropuerto alemán, la valija de la muerte estaba en el contenedor AVE-401-PA, colocado en la parte delantera de la bodega de la aeronave.</p><p>El rompecabezas arduamente armado por los investigadores tomó entonces la forma de <b>una flecha que señalaba inequívocamente al gobierno de Libia</b>. Las piezas encajaban: un alto jefe del servicio de inteligencia de ese país había comprado veinte “timers” MEBO en Zurich; en 1985, Checoslovaquia había vendido una importante partida de Semtex a Libia; y, por último, en diciembre de 1988 -año del atentado- la compañía aérea Libyan Arab Airlines contaba entre su personal en el aeropuerto de Malta, de donde había partido la valija explosiva, a un hombre que la CIA tenía identificado como espía de Gadafi. Su nombre era Al Amin Jalifa Fhimah.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YHXQQI56QNFNXD6ROAFL6PBSDY.jpg?auth=dc2073fdaa48b45e894a4162c8ec9c00d63c19795165f324b27bf74fecd41157&smart=true&width=2600&height=1851" alt="en diciembre de 1988 -año del atentado- la compañía aérea Libyan Arab Airlines contaba entre su personal en el aeropuerto de Malta, de donde había partido la valija explosiva, a un hombre que la CIA tenía identificado como espía de Gadafi. Su nombre era Al Amin Jalifa Fhimah" height="1851" width="2600"/><h2>Acusaciones y resistencias</h2><p>A principios de 1991, Washington y Londres acusaron formalmente a Amin Fhimah y a otro miembro del servicio de inteligencia libio, Abdel Basset Ali al Megrahi, de haber sido los autores materiales del atentado contra el vuelo 103 y exigieron a Libia que los entregara para que fueran juzgados. El gobierno de Gadaffi se negó.</p><p>En enero de 1992, el consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se sumó a Gran Bretaña y Estados Unidos para reclamar que los dos libios fueran entregados y juzgados en un tribunal de alguno de los dos países occidentales. Ante la negativa de Trípoli, la ONU impuso en abril de ese año un embargo a la venta de armas y restricciones en las relaciones diplomáticas al país del norte de África. Entonces Gadafi hizo una contraoferta<b>: entregaría a los sospechosos con la condición de que fueran juzgados en un tercer país</b>. La Casa Blanca y el N° 10 de Downing Street respondieron que la petición de Libia era inaceptable. En abril de 1993, la ONU renovó el embargo a Trípoli y, a pedido de Washington, lo reforzó en noviembre. Desde entonces y a lo largo de seis años, la extradición de Amin Fhimah y Abdel Megrahi se convirtió en una compleja partida de ajedrez diplomático que, hasta para los analistas internacionales más avezados, parecía tener un final imprevisible.</p><p>La situación se destrabó a fines de 1998, cuando el presidente estadounidense Bill Clinton y el primer ministro británico Tony Blair le pidieron al secretario general de la ONU, Kofi Anan, que llevara personalmente una propuesta a Libia: si Gadafi entregaba a los acusados, serían juzgados por un tribunal escocés en un tribunal con sede en Países Bajos. De esa manera satisfacían una de las demandas de Gadafi durante las negociaciones, porque había exigido que, si se realizaba un juicio, se aplicara la ley escocesa, que no contemplaba la pena de muerte. Además, ofrecieron levantar las sanciones contra Libia ni bien los sospechosos se sentaran en el banquillo de los acusados.</p><p>El 19 de marzo de 1999, luego de una reunión en Trípoli con Nelson Mandela, Gadafi anunció que aceptaba la oferta: “Las adecuadas garantías que recibí del presidente sudafricano me permiten entregar a los dos acusados para que sean juzgados en Holanda”, dijo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NNN63C6ME5ARVOJOGB2UR5A67A.jpg?auth=41923d91e537b7f462c70985959e875793a8ee05bbff51cc0cd32735c4e480a3&smart=true&width=1739&height=2597" alt="El 31 de enero de 2001 el tribunal integrado por los tres jueces escoceses dictó su fallo: Al-Megrahi fue condenado por asesinato y sentenciado a 27 años de prisión que debería cumplir en una prisión de Escocia" height="2597" width="1739"/><h2>Un juicio en Camp Zeitz</h2><p>El juicio comenzó el 3 de mayo de 2000 en una sala especialmente acondicionada en una antigua base militar norteamericana de Camp Seitz, en Países Bajos, donde los dos acusados se sentaron en el banquillo vestidos con túnicas libias tradicionales y las cabezas cubiertas con tocas negras. Al comenzar la audiencia, Frank Rubino, uno de los abogados defensores, pidió la palabra para fijar la posición que sus detenidos mantendrían durante el proceso: “Mis clientes no testificarán ni revelarán voluntariamente ninguna evidencia sobre los hechos de que se los acusa porque<b> sostienen que no son responsables del atentado</b>”, anunció.</p><p>El 31 de enero de 2001 el tribunal integrado por los tres jueces escoceses dictó su fallo: Al-Megrahi fue condenado por asesinato y sentenciado a 27 años de prisión que debería cumplir en una prisión de Escocia, mientras que Fhimah fue absuelto y liberado. El antiguo oficial de inteligencia libio no llegó a cumplir la totalidad de su condena porque el 20 de agosto de 2009 el gobierno escocés lo liberó por razones humanitarias. “El sistema judicial exige la justicia, pero también se debe mostrar compasión” por lo que, con un cáncer terminal de próstata, el condenado debería ir a Libia a morir. “Los médicos que lo atendían en prisión constataron el deterioro de su salud de Al-Megrahi y determinaron que le quedan no más de tres meses de vida”, explicó el secretario de Justicia escocés Kenny MacAskill al anunciar la liberación.</p><p>Para entonces, el gobierno de Muammar Gadafi había aceptado formalmente su responsabilidad en el atentado del vuelo 103 de Pan Am y ofrecido<b> una compensación cercana a los diez millones de dólares </b>a las familias de cada una de las víctimas.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ACRGWGYEFFGETA26ERNRHF7TG4?auth=19d928899a743db64133ec12d2b2632c8a1440b7c99fb831573b6238902ac7bf&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1079" type="image/jpeg" height="1079" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El vuelo 103 de Pan Am, iniciado en Frankfurt, había despegado a las 19:21 del 21 de diciembre de 1988 de su escala en el Aeropuerto Internacional de Heathrow, en Londres, con destino a Nueva York  (AFP)]]></media:description></media:content></item></channel></rss>