<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/obstetra/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Sat, 07 Nov 2026 02:58:09 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Cerca de siete mil nacimientos y cinco décadas acompañando a las familias: el legado del obstetra que hizo de la ecografía un arte]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/17/cerca-de-siete-mil-nacimientos-y-cinco-decadas-acompanando-a-las-familias-el-legado-del-obstetra-que-hizo-de-la-ecografia-un-arte/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/17/cerca-de-siete-mil-nacimientos-y-cinco-decadas-acompanando-a-las-familias-el-legado-del-obstetra-que-hizo-de-la-ecografia-un-arte/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Jorge Hamer aún se emociona cuando los flamantes padres regresan a su consultorio para enseñarles a su hijo, a aquel que había conocido a través de un scanner. A lo largo de su trayectoria, pasó de la obstetricia a dedicarse de lleno a las ecografías y patentó el concepto de las "ecografías sociales". Lo bueno de su trabajo, lo malo de tener que dar noticias incómodas y la experiencia de un profesional elegido por los famosos]]></description><pubDate>Sat, 17 Oct 2026 04:51:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A <b>Mike Hamer</b> lo llaman por su apodo desde 1977, cuando recién empezaba la residencia y un jefe decidió bautizarlo así por un detective de una vieja serie estadounidense. Desde entonces, hasta su mujer dejó atrás el Jorge de bautismo y lo llama Mike. Más allá de las presentaciones y a casi cinco décadas de haber comenzado su carrera en la obstetricia, el legado médico es invaluable: calcula que<b> participó en entre 6.000 y 7.000 nacimientos</b> y todavía se emociona cuando una familia vuelve al consultorio para mostrarle a su bebé.</p><p>Pero un día decidió dejar los partos y dedicarse de lleno a las <b>ecografías</b>. La elección tuvo que ver con su vida familiar y con el deseo de alejarse del estrés de atender nacimientos. Hoy disfruta especialmente de las <b>imágenes 5D</b>, que permiten a los futuros padres ver la cara de sus hijos antes de que nazcan. “La ecografía es un arte”, dice.</p><p>Pero no todo son imágenes que emocionan y familias felices. Una de las partes más difíciles de su trabajo sigue siendo comunicar que un embarazo se detuvo o que el bebé tiene un problema. Para Hamer, la formación médica no alcanza para acompañar esos momentos: <b>hay que saber explicar lo que sucede y estar al lado de la paciente. “Hay que abrazarla”</b>, resume en una cálida charla con <b>Infobae</b>.</p><p>Recibido con diploma de honor en 1976, el médico también repasa los avances de la medicina fetal, los estudios que permiten detectar posibles alteraciones durante el embarazo y los cambios sociales en torno a la maternidad. Entre anécdotas, humor y momentos difíciles, vuelve a una idea que resume su forma de entender la profesión: <b>“Yo soy el médico del bebé”</b>.</p><p><b>—Doctor Hamer, Jorge. ¿Cómo te llaman los pacientes?</b></p><p>—Las pacientes me llaman Mike, que es una larga historia.</p><p><b>—La quiero saber.</b></p><p>—Hace años había una serie famosa de un detective que se llamaba <i>Mike Hammer</i>. Cuando entré a la residencia en 1977, mi jefe me dijo: “Bueno Jorge, vos sos Mike”. Desde ese momento soy Mike para todo el mundo. Voy a dar charlas, tanto acá como en el exterior, y me presentan como el doctor Mike Hamer. Mi mujer también me llama Mike.</p><p><b>—Qué loco la elección del nombre, porque vos acompañás procesos donde los padres elegimos nombres. </b></p><p>—Sí, pero el nombre es algo que cada familia elige y tampoco se puede opinar, es complicado. Muchas veces me preguntan si me gusta y a veces no, entonces sonrío diciendo que me gusta si es el que les gusta a ellos. En lo que enfatizo, eso sí, es que no permitan que los hijos mayores elijan el nombre porque es una cosa propia de la pareja. </p><p><b>—¿Siempre quisiste acompañar embarazos?</b></p><p>—Cuando estudiaba Medicina no existían las ecografías como las conocemos hoy y hacíamos guardias para aprender, porque la facultad te enseñaba solo la teoría. En una rotación de Obstetricia, en un hospital de San Martín que entonces se llamaba Castex, un residente me dijo: “Hacé el parto”. Fue muy emocionante. Llegué a mi casa y dije: “Esto es lo mío”. <b>Ser obstetra implica un esfuerzo muy importante</b>, pero me emocionaba con cada nacimiento y estoy satisfecho con la elección que hice.</p><p><b>—¿Tenés idea cuántos partos acompañaste? </b></p><p>—En las últimas épocas hacíamos entre 20 y 25 partos con un grupo de obstetras. Trabajé entre 20 y 25 años como obstetra. Calculo que<b> habré participado en unos 6.000 o 7.000 nacimientos</b>.</p><p><b>—Es un montón. ¿Te reconocen por la calle?</b></p><p>—Sí. Una vez estaba en Estados Unidos con mi familia viendo un partido de Messi y se acercó una señora con un chico de 14 años y me preguntó si era el doctor Hamer. Me contó que yo le había hecho ecografías y me presentó al hijo que había hecho nacer. Es fuerte, es lindo.</p><p><b>—Las mujeres generamos un vínculo muy personal con el obstetra durante esos nueve meses. Después del nacimiento, a veces queda una especie de nostalgia.</b></p><p>—Sí, y muchas veces ese vínculo continúa. Hay pacientes que vuelven y te presentan a sus hijos. También les pregunto a algunas futuras abuelas quién les hizo el parto y no se acuerdan. Evidentemente, si no lo recuerdan, es porque el vínculo no fue tan bueno.</p><p><b>—Hace unos años dejaste de atender partos y te dedicaste de lleno a la ecografía. ¿Por qué?</b></p><p>—Me fui a vivir a Israel porque la crisis de 2001 no me ofrecía un futuro para mis hijas, pero tiempo después decidimos volver porque entendimos que ese no era nuestro país. No es fácil emigrar a los 50 años. Cuando regresé, tuve que decidir si quería seguir viviendo con el estrés que implica la profesión o dedicarme por completo a la ecografía, que ya venía haciendo desde hacía tiempo. Fue una decisión familiar: mis hijas eran chicas y no estaban de acuerdo, pero mi mujer sí. Yo era presidente de la Sociedad Argentina de Ecografía y eso me abrió un campo muy interesante, estar en el hospital con residentes de 30 años me permitió abrir los ojos y pensé: “<b>Esto es lo mío, es arte</b>”. Me había cansado un poco de la obstetricia y realmente la ecografía es un arte. </p><p><b>—¿Por qué decís que la ecografía es un arte?</b></p><p>—Porque hay mucho por hacer, hago ecografía 5D y ahora, además, se incorpora la inteligencia artificial. De hecho, a veces el resultado no me gusta y, aunque la gente se vaya emocionada, les digo que vuelvan en dos semanas para repetir el estudio porque no estoy satisfecho con la imagen. Es como un pintor que rompe su propia pintura.</p><p><b>—No es que veas algo que te preocupa o que pueda representar un peligro, sino que no te convence el resultado.</b></p><p>—No, una cosa son las ecografías morfológicas, en las que buscamos descartar patologías, y otra son las que yo llamo <b>ecografías sociales</b>. Para mí son muy importantes porque generan un <i>bonding</i>, como dicen los estadounidenses: una interacción entre el papá, la mamá, el bebé, los abuelos y toda la familia. Es un momento emocionante. Tengo imágenes de personas que se pusieron a llorar cuando vieron a su bebé en 5D o con inteligencia artificial, y yo también me emociono con ellos.</p><p><b>—¿Vos les pusiste el nombre de ecografías sociales?</b></p><p>—Sí, ese nombre se lo puse yo.</p><p><b>—¿A partir de qué momento del embarazo se pueden hacer?</b></p><p>—En cualquier momento, pero se hacen especialmente para ver la cara del bebé, que es a partir de la semana 25 o 26. Antes, el bebé es muy chiquito y la imagen puede no ser tan linda. Entre las semanas 27 y 32, la ecografía 5D suele dar resultados muy gratificantes. Cuando encontrás una buena imagen y la familia se emociona, es realmente lindo.</p><p><b>—Es la primera foto del bebé. </b></p><p>—Exactamente. Muchas familias me mandan fotos de sus hijos recién nacidos y me dicen que son idénticos a la imagen 5D. A veces yo no les encuentro tanto parecido, pero eso depende de cada mirada. Publicamos esas fotos en mis redes, sean los bebés lindos o feos, porque quiero reconocer el esfuerzo de las mamás que, en pleno puerperio, se toman el tiempo de sacarles una foto y mandármela. ¡Si no tienen tiempo para nada!</p><p><b>—¿Cuántas ecografías sociales puede hacerse una mamá durante el embarazo?</b></p><p>—Generalmente, con una alcanza.</p><p><b>—O sea que la frenás vos, porque yo me acuerdo que, cuando estaba embarazada, podía ir cada dos semanas.</b></p><p>—Podés venir todas las veces que quieras, pero yo las freno porque no tiene sentido que vuelvan a pagar por lo mismo. Además, cuando vienen a hacerse otro tipo de ecografía, muchas veces les vuelvo a mostrar al bebé porque me gusta.</p><p><b>—¿Cuál es la ecografía que a vos más te emociona hacer? </b></p><p>—Para mí la ecografía más interesante, desde el punto de vista técnico, es el scan morfológico de las semanas 21 o 22, porque permite evaluar la anatomía del bebé, buscar posibles alteraciones y detectar algunas patologías que incluso pueden tratarse dentro del útero. Además, exige mucha habilidad del ecografista para conseguir todas las imágenes que necesita. Yo suelo disponer de media hora para hacerlo y mientras voy explicándole a la paciente qué estoy buscando y por qué. La ecografía no es solamente una cuestión manual: hay que hablar, explicar qué vamos a hacer y qué significa cada cosa para que se queden tranquilos.</p><p><b>—¿Esa es la ecografía que a vos más te conmueve? </b></p><p>—Todas pueden conmoverte, porque en cada ecografía podés encontrar algo diferente. Si venís a controlar la vitalidad del bebé y está todo bien, es una alegría. Pero también puede pasar lo contrario y si veo que el bebé no está bien, tengo que agarrar el teléfono y llamar al médico. Y hay que hablarlo delante de la paciente, porque el bebé es de ella.</p><p><b>—¿Cómo se le dice a una familia que no hay latido? </b></p><p>—Es una situación muy difícil. Cuando ocurre en el primer trimestre, la paciente se da cuenta de que algo pasa porque yo demoro en decirle que está todo bien, algo que normalmente hago enseguida. Empiezo a buscar y, cuando le digo que no veo latido, muchas veces ya entiende la situación, pero también hay que explicarle qué significa<b>. Casi el 30 por ciento de los embarazos se pierde</b> y, aunque no tengo el dato exacto,<b> el 80 por ciento de esas pérdidas se debe a causas genéticas</b>. A veces, si se detuvo un embarazo es porque la madre naturaleza es mucho más sabia que todos nosotros y nos hizo el favor de que se detenga, entre comillas. </p><p><b>—De alguna manera, no iba a avanzar, por un motivo u otro.</b></p><p>—O llega a la semana 12 con complicaciones. Cuando uno explica esto, la mitad del vaso lleno, la gente se va triste, llorando, pero lo entienden y vuelven. Y eso es lo más importante, cuando a un obstetra o a un ecografista le va mal con una paciente, puede pasar que no vuelva a atenderse con él. Nos pasó a todos, porque no somos infalibles. Pero muchas de las personas que reciben la noticia de que el embarazo se detuvo vuelven si uno se los explica bien y eso significa que el vínculo quedó.</p><p><b>—Comunicar que no hay latido en el primer trimestre es doloroso, porque están en juego las expectativas y los sueños de esa pareja. ¿Qué pasa cuando el embarazo está más avanzado?</b></p><p>—Es complicadísimo. Desde el segundo trimestre, la pareja ya puso muchas expectativas: empieza a armar la habitación y a imaginar cómo será la vida con el bebé. A todos los obstetras y ecografistas nos tocó atravesar una situación así. Yo me siento completamente identificado con el feto y con todo lo que implica, no puedo decirle a la paciente que está todo bien y mandarla a hablar con su médico sin explicarle nada. Eso sería cruel, entonces le informo lo que veo. Las reacciones son muy distintas, pero <b>hay que estar ahí y abrazarla</b>.</p><p><b>—Se pone el cuerpo. </b></p><p>—Y transmitir que uno también está emocionado, porque uno está shockeado en ese momento. Si estás frente a un embarazo de 30, 35, 36 semanas, o incluso un poquito más que me ha tocado, antes del término, es muy fuerte y hay que estar al lado de la paciente. A los alumnos les explico que tienen que desarrollar empatía rápidamente, incluso antes de apoyar el transductor, porque uno nunca sabe qué va a encontrar. La facultad no te enseña eso. ¿Cómo lo aprendí yo? No lo sé, la vida.</p><p><b>—Pero uno se sigue poniendo mal ante esa situación. </b></p><p>—Sí, claro. Llego a casa y lo comparto en familia, mi mujer es nutricionista, tiene una espalda grande y me contiene.</p><p><b>—¿Qué es lo más lindo de decirle a una paciente? </b></p><p>—La gratificación es poder decirles que está todo bien. Las pacientes que me conocen esperan que las felicite y a veces termino de hacer el estudio y me dicen: “Te falta una palabra”. Y sí, me olvidé de decir “felicitaciones”. También me emociono cuando hago una ecografía 5D y la imagen queda bien. Es una experiencia muy linda para todos.</p><p><b>—Hoy también se puede analizar el ADN fetal. ¿Para qué sirve?</b></p><p>—El ADN fetal proviene de fragmentos que libera la placenta, llamada trofoblasto. Al analizar cuánto material genético hay de cada cromosoma, podemos detectar si hay una cantidad diferente de la esperada y sospechar alguna patología. Es un estudio muy certero, con una sensibilidad del 99,9%, y se hace en la Argentina. En Buenos Aires, un alto porcentaje de las pacientes que veo ya se lo hicieron, lo que facilita mucho mi trabajo; en el interior todavía hay menos posibilidades de acceder. Por eso sigue siendo importante la translucencia nucal (TN), que combinada con marcadores bioquímicos, <b>permite detectar alrededor del 92% de las patologías que buscamos</b>.</p><p><b>—¿La TN se basa en estadísticas?</b></p><p>—Trabajamos con un programa desarrollado por Kypros Nicolaides, un médico chipriota que vive en Londres y es una referencia mundial en medicina fetal. Ingresamos los datos de las mediciones ecográficas, que deben hacerse de una manera determinada, junto con los resultados bioquímicos, y con esa información, el programa calcula el riesgo.</p><p><b>—¿Y a partir de ese resultado decidís si conviene hacer un estudio más invasivo?</b></p><p>—Yo siempre digo que si ese número te deja tranquila, cada uno decide cómo seguir. Hay padres que dicen que no quieren correr ningún riesgo y en esos casos, se puede recurrir al ADN fetal o a una punción. Pero cuando el riesgo es muy bajo, como uno en 5.000, el riesgo del procedimiento invasivo puede ser mayor, por eso hay que explicar bien las opciones. La ecografía no consiste solamente en saber manejar el equipo y hacer las mediciones, también hay que conversar con la paciente.</p><p><b>—¿Sigue siendo algo muy costoso o ya lo cubren las prepagas? </b></p><p>—Ahora hay algunas prepagas que lo cubren. Sino tiene un costo que en relación a lo que costaba anteriormente, bajó, pero no es barato, no está accesible a toda la población general. No se puede realizar en hospitales públicos, pero sí se puede hacer la translucencia nucal.</p><p><b>—Cuando una familia recibe un resultado tiene que decidir qué hacer con esa información. ¿Cómo se aborda eso?</b></p><p>—Muchas veces me preguntan: “¿Usted qué haría?”. Yo no puedo responder eso, porque estaría induciendo una decisión y cada persona tiene que saber qué quiere para su vida. Hay patologías cuyo pronóstico puede ser muy complicado durante el embarazo o después del nacimiento, y eso hay que explicarlo. La salud mental también es muy importante, por eso son decisiones individuales, que deben tomarse con información y acompañamiento.</p><p><b>—Y después están las familias que vuelven con el bebé.</b></p><p>—Eso es muy emocionante. Que te traigan al bebé, con regalo o sin regalo, no importa. Lo lindo es que vuelvan y ver la cara de felicidad de la mamá y del papá. Yo a veces les hice cinco o seis ecografías durante el embarazo y después los tengo ahí, con el bebé en brazos.</p><p><b>—¿Les buscan parecidos en las ecografías? </b></p><p>—Sí, todos los días. También te mandan la foto de la 5D y la del bebé recién nacido sacada de la misma manera que estaba en la panza. En las ecografías también dicen si tiene un parecido a tal, o los labios de tal y yo me callo la boca, porque es parte del juego y la dinámica, entre comillas, de ese show que realmente es muy gratificante. </p><p><b>—¿Cuándo empezaron a aplicar inteligencia artificial? </b></p><p>—Hace unos dos años empecé a utilizar inteligencia artificial para recrear las caras. No siempre sale bien: si el bebé está muy cubierto o no se distinguen la nariz, la boca o los ojos, el resultado puede ser malo. Yo les recomiendo hacerlo si tienen ganas, pero no es obligatorio, hay gente a la que no le gusta. Hasta tengo otro programa que hace sonreír, abrir los ojos, es demasiado verso. A mi nieta se lo hice aunque mi hija no quería, pero son las libertades que tengo (risas). Lo vimos con mi mujer y fue parecida al final. </p><p><b>—Pero esto del abrir los ojos, la sonrisa, no sabés cómo va a sonreír.</b></p><p>—No, pero los bebés abren los ojos dentro del útero y se sonríen, o hacen gestos como que se enojan, creo que es algo propio de la neurología. Y ahí nos emocionamos todos, incluido yo. </p><p><b>—Me encanta que te sigas emocionando. Sos el preferido de las famosas, te aman. Contame con quienes estuviste.</b></p><p>—Muchos. Atendimos a una tanda de jugadores de fútbol: le hicimos la ecografía a Julián Álvarez y a Nahuel Molina, después tuvieron los partos afuera. Muy agradables los dos. </p><p><b>—¿Choluleaste a alguien? </b></p><p>—A todos. Estoy atendiendo a algunas famosas que no puedo decir pero hay entre ellos jugadores de fútbol, entonces una vez que veo que está todo bien, que viene la felicitación, les pido una foto, una camiseta firmada. Soy fanático de River, pero viene cualquiera de San Lorenzo o de Boca y les pido también. </p><p><b>—Puede entrar al consultorio la persona más importante de la tierra y para esa persona, en ese momento, vos sos la persona más importante de la tierra. </b></p><p>—Sí yo me considero así sabés. Y eso me hace a esta edad mía seguir trabajando. Me emociono con eso. Y el cholulaje siempre está. El que dice que no, bueno. </p><p><b>—¿Alguna vez tuviste que manejar situaciones especiales por la privacidad de una paciente famosa?</b></p><p>—Sí, alguna vez pasó que una paciente quería que nadie la viera. Venía con varios autos y guardaespaldas, y había que hacer la ecografía a las once de la noche para que no hubiera nadie en la sala de espera. Hasta que un día dije que eso se había terminado, que tenía que venir como cualquier paciente y empezó a venir normalmente. En el segundo embarazo, vino de nuevo. Siempre respeté la privacidad de mis pacientes, atendí embarazos desde el primer trimestre y nunca salió de mí una información. Eso es una responsabilidad enorme.</p><p><b>—¿Existe el instinto de la mamá que siente qué sexo tendrá el bebé?</b></p><p>—Sí, es una situación que veo. La intuición no siempre acierta, por supuesto, pero a veces sucede.</p><p><b>—¿Las parejas siguen eligiendo no saber el sexo del bebé?</b></p><p>—Sí, aunque cada vez son menos. Algunas se hacen el ADN fetal y tildan la opción para que no les digamos el sexo. Otras quieren que se lo comuniquemos en un sobre para organizar una revelación de género. Antes me negaba a escribirlo, pero después encontré una manera: les pido que vengan con alguien de confianza y se los muestro directamente.</p><p><b>—¿Te gusta la fiesta de revelación del género?</b></p><p>—Hay que respetar todo. Hay cada día más y hay gente que gasta mucho dinero con todo esto. </p><p><b>—Hay cumpleaños de un año que son más importantes que casamientos. </b></p><p>—Que fiestas de 15, claro, sí. </p><p><b>—¿El monitoreo también es parte del universo ecografías o ya es otro? </b></p><p>—Es ultrasonido. Mi primer contacto con el ultrasonido fue en el año 80, un monitoreo fetal. Pero realmente no me gusta, no hay mucho arte ahí. </p><p><b>—¿Vos atendiste el parto de tus hijas? </b></p><p>—Sí. Carolina, mi hija mayor, quería que se las hiciera yo sí o sí. Pero para mí cada estudio era un suplicio, porque uno está preparado para comunicar cosas buenas y cosas malas, pero no a las personas más cercanas.<b> Ella es muy pragmática y me había dicho: si hay algo malo me lo decís abiertamente</b>. Por suerte, todo anduvo bárbaro.</p><p><b>—Si mi papá es el mejor, ¿por qué no voy a querer que me lo haga el mejor? </b></p><p>—Con mi otra hija, Daniela, fui a Estados Unidos, donde la atendía un grupo de médicos que le hizo un scan fetal y le pregunté a ella si quería que la revisara y me dijo que sí. Entonces busqué algo que siempre trato de ver en las ecografías, que es el cuerpo calloso, una estructura del cerebro que no le habían revisado en ninguno de los estudios anteriores y estaba. Con eso ya me quedé tranquilo. Pero, más allá de eso, a veces no es fácil tener que comunicarles algo que no está bien a los pacientes, y mucho menos a tus propios hijos.</p><p><b>—¿Quién pregunta más durante la ecografía: la mamá o el papá?</b></p><p>—Generalmente, la mamá y los papás están mirando ahí recelosos. En alguna oportunidad preguntan ellos, pero <b>la que maneja la situación es la mamá</b>, que suelen llegar con más información porque leen, consultan. Con todo respeto lo que digo, se empoderan y tienen derecho porque tienen al bebé en la panza. Pero bueno, lo generó con el marido, yo siempre les digo: “Vos hiciste un laburo muy importante”.</p><p><b>—Las mujeres sin ellos, podemos. Ellos sin nosotras, es difícil. </b></p><p>—Sí, es muy filosófico todo eso, pero tenés razón. Ahora hay trasplantes de úteros con los que se han tenido partos después. Es una técnica muy complicada: se trasplanta para hacer un <i>in vitro</i>, se embarazan y después hay que retirarlo. </p><p><b>—¿Cuál fue el avance científico que más cambió el embarazo durante tu carrera?</b></p><p>—La ecografía, sin ninguna duda. Le dio un vuelco total al embarazo y cambió la medicina fetal. Después aparecieron el ADN fetal y otros avances, pero para mí la ecografía fue lo que transformó todo. <b>Me recibí en 1976, con diploma de honor</b>. Ahora van a cumplirse 50 años y me convocaron para recibir un reconocimiento. En todo este tiempo vi cambios increíbles en la reproducción y en el ultrasonido.</p><p><b>—Mike, ¿hay algo que no hayamos hablado que te parezca importante contar?</b></p><p>—Que respeten las indicaciones médicas y que se animen a preguntar si sienten que no les están pidiendo los estudios necesarios. Desde una ecografía transvaginal hasta la translucencia nucal, el scan fetal o los estudios para evaluar la vitalidad del bebé, cada control tiene su importancia. También hay estudios que permiten evaluar el riesgo de preeclampsia, una complicación grave del embarazo que se detecta ya en la semana 12 y que con una aspirina y media de 100 miligramos se reduce el riesgo en un 90 por ciento. El médico tiene la obligación de formarse y explicar, y las pacientes tienen derecho a saber qué estudios necesitan y por qué.</p><p><b>—¿Hasta qué edad te encontrás pacientes? </b></p><p>—Yo he visto pacientes de 52 años que hacen ovodonación y hace poco se conoció en Córdoba el caso de una mujer de 62. La maternidad cambió, vienen muchas mamás solas y no es que estaban esperando el príncipe azul, sino que la vida se les pasó porque se formaron, estudiaron y cuando llegaron a los 38, 39 años, deciden ser mamás, así como otras no lo quieren ser y hay que respetarlo. A veces me dicen: “¿Está bien lo que hice?”. Y yo les respondo que, por supuesto, está bien. Es su derecho ser mamá y nadie puede quitárselo. Y vos sabés que la mayoría de las veces que digo esto la gente me abraza. </p><p><b>—Y hacer un tratamiento también cuesta, hay que ponerle el cuerpo.</b></p><p>—Los tratamientos no son fáciles, y no hablo solamente de lo económico. También implican un esfuerzo personal y emocional. Por suerte, las técnicas mejoraron y las posibilidades son mayores. Además, cuando una mujer está sola y tiene un bebé, su mamá, su futura abuela, o el resto de su familia la acompaña. Eso muestra que la sociedad cambió y entonces la mentalidad de los médicos también tiene que cambiar.</p><p><b>—Como mujer, encontrar profesionales empáticos, que te expliquen lo que pasa y te cuiden en un momento de tanta vulnerabilidad, es un montón, así que muchísimas gracias. </b></p><p>—“Soy médico de fetos”, le escuché decir a un médico joven que ahora está en Estados Unidos y me quedó dando vueltas. Y sí, eso soy: el médico del bebé.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VFX4745EZBCETJ7IFJORYOGEGY.jpg?auth=e07ff9edb1dcb9b9d0d98d653a9779ae001019a0660011c498821fd1739a5a40&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“¿Cómo podía ser que me pasara esto con una mujer embarazada?”: el obstetra casado que al amor no se negó y vivió con una tragedia]]></title><link>https://www.infobae.com/amores-reales/2026/10/11/como-podia-ser-que-me-pasara-esto-con-una-mujer-embarazada-el-obstetra-casado-que-al-amor-no-se-nego-y-vivio-con-una-tragedia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/amores-reales/2026/10/11/como-podia-ser-que-me-pasara-esto-con-una-mujer-embarazada-el-obstetra-casado-que-al-amor-no-se-nego-y-vivio-con-una-tragedia/</guid><dc:creator><![CDATA[Carolina   Balbiani]]></dc:creator><description><![CDATA[Tenía una familia, una profesión que amaba y una vida tranquila en un pueblo entrerriano. Hasta que una paciente llegó a su consultorio y despertó en él un sentimiento que no pudo ni quiso frenar. Lo que siguió puso todo en juego]]></description><pubDate>Sun, 11 Oct 2026 05:43:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TZWFW4DUQNAUFMY7HQZDVII5MQ.png?auth=4ec6a437b11062c813e4b489e20badc1d374b950bdf2213955e226d193fafa12&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Cuando Ricardo conoció a Laura, quedó deslumbrado (imagen ilustrativa Infobae)" height="1152" width="2048"/><p>Ricardo M. tiene 59 años, nació en General Ramírez, Entre Ríos, y es ginecólogo y obstetra. Nos escribe para contarnos su historia de amor sin final feliz. Los hombres, a veces, confiesan con más sinceridad que las mujeres los deslices, las desilusiones y los miedos. Este es el caso. Vamos a enterarnos de la vida de Ricardo, que según cuenta terminó siendo <b>médico por pura casualidad. </b></p><p>Resulta que al terminar el secundario tenía que decidir qué carrera seguir, pero sus padres no tenían un peso para pagarle un departamento en la ciudad donde estudiara. Su mejor amigo había anunciado que haría medicina en Rosario y sus padres le iban a alquilar un departamento allí. Fueron ellos quienes le ofrecieron a Ricardo algo tentador: <b>si estudiaba con su amigo, podrían vivir juntos bajo el mismo techo sin que él tuviera que poner dinero. </b>Esa oferta decidió su vocación y terminó convirtiéndose en la bisagra de sus desvelos amorosos.</p><h2>La carrera y la familia</h2><p>Unos años después, Ricardo aprovechó que un hermano suyo vivía en Buenos Aires y partió a la gran ciudad, temporalmente. Iba de oyente a la facultad y hacía guardias en el hospital de Vicente López. Fue por entonces que conoció a Lucía, la amiga de la amiga de un amigo, una chica que era docente. El amor no se hizo esperar. Se pusieron de novios, terminó de estudiar y decidió quedarse, haciendo la residencia en ginecología, en el Hospital Posadas. <b>Se casaron.</b></p><p><i>“En tercer año de la residencia Lucía quedó embarazada y nació Julia, mi hija mayor. En un momento me hartó la enloquecida vida porteña. No quería perderme la crianza de mi hija y </i><i><b>le propuse a Lucía volver al pueblo de donde era yo.</b></i><i> Lucía era muy católica, pura empatía e irradiaba optimismo, todo le venía bien. Desde el minuto uno dijo que sí. Fue increíble porque llegamos y la que se insertó de inmediato fue ella, que no era del lugar. Consiguió trabajo y comenzó a estudiar historia. A mí me costó mucho más que a ella que me abrieran las puertas de los centros médicos”</i>, admite.</p><p>Se convirtieron en un matrimonio reconocido en la localidad y al que le iba bien. Tuvieron un segundo hijo, Ramiro y, luego llegó la tercera, Candela. </p><p>La vida pintaba fácil y próspera. </p><h2>La suerte cambia de bando</h2><p><i>“Todo venía perfecto. Mi ascenso como ginecólogo de pueblo fue exponencial. Los dos trabajábamos muchísimo. Éramos felices y nada podía anticipar lo que me estaba por pasar”,</i> relata con una dosis de suspenso.</p><p>Fue un día de esos de calor, de una tranquilidad pasmosa y donde no vuela una mosca, que a Ricardo se le voló la vida. Y <b>perdió la cordura.</b></p><p><i>“Esa tarde apareció una paciente nueva en el consultorio:</i><i><b> Laura</b></i><i>. Vivía en el pueblo, pero jamás la había visto. Apenas traspasó la puerta me deslumbró. Cara aindiada, muy bella y decidida. Venía enojada con el obstetra anterior porque la había colgado al momento del parto de su primer hijo. Se había sentido abandonada y por eso había pedido turno con otro profesional. En ese momento tenía poco </i><i><b>menos de tres meses de embarazo</b></i><i>”. </i></p><p>Ricardo quedó muerto por ella desde el minuto cero. Ella volvió a los controles con puntualidad. Y, también, se veía encandilada con el médico. Ambos sentían una revolución en el estómago cuando llegaba el momento de la cita médica. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OKIKEONKWZGBNDXU3SQKC3CY64.png?auth=7cdf575951028f7f1294c62ab5d3616ed0a24f431289b4a20d7065b6fb264beb&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Durante cada control, el médico se fue enamorando sin remedio  (imagen ilustrativa Infobae)" height="1152" width="2048"/><p><i><b>“¿Cómo podía ser que me pasara esto con una mujer embarazada?”</b></i><i>,</i> se cuestionaba Ricardo,<i> “La emoción que sentía me conmovía. Y ella también sentía cosas, aunque yo no lo sabía todavía. ¡De golpe me había enamorado de una paciente que esperaba un hijo! Es muy difícil de entender y no juzgar. Laura tenía nueve años menos, una mirada impactante y una forma de hablar que evidenciaba su fuerte carácter. No quería que el obstetra volviera a abandonarla y, por supuesto, ¡no lo hice! Desde el primer día me dejó en claro que el embarazo lo iba a manejar ella, no yo. Me hacía gracia lo preguntona que era. Me sentía sumamente cómodo en su presencia. </i><i><b>Me fui enamorando sin remedio y no lo negué</b></i><i>: enseguida me di cuenta de lo que me estaba pasando. Lo increíble es que, hasta ese momento, yo estaba muy bien con mi mujer. No teníamos problemas, nos queríamos. La pasión por Laura fue algo que irrumpió en mi vida sin pedir autorización a mi mente ni cuerpo”,</i> confiesa.</p><h2>Amor interrumpido</h2><p>El bebé de Laura nació sin problemas y ellos se aguantaron las ganas que asomaban a sus ojos y a sus manos. Sin decir nada, sin dar un paso en falso.</p><p>Ricardo <b>tuvo que inducir el parto</b> porque se atrasó el nacimiento. Lo único que le importaba era que todo saliera bien. Se sentía exigido. </p><p>Impecable. Incluso tuvo que hablar con el marido de Laura, que nunca la había acompañado a ningún control. </p><p>Fue una vez nacido el bebé que él sintió que todo podía acabar. Ya no habría excusas para verse.<i> </i></p><p><i>“Me dije: bueno, ¿cómo sigue esto?,¿ya está? El bebé había nacido, mi trabajo había terminado. ¿Se acaba esto que estoy sintiendo? Bueno, eso pensé. En unos días </i><i><b>me iría de vacaciones con mi familia y se me aclararía la cabeza”, </b></i>recuerda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T6OD3YERG5FUPKC24VVFY574P4.png?auth=6bb66418563da49459aeb51ed1906f4ddc4fdbd3dce96fea98f9e4e78553968c&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Ricardo se fue de vacaciones con su familia imaginando que todo lo que le había sentido por Laura sería un tema del pasado (imagen ilustrativa Infobae)" height="1152" width="2048"/><p>Fue un mes después del nacimiento que lo que estaba tensando el aire cada vez que estaban juntos, se consumó. </p><p>Ricardo volvió de sus vacaciones. Era un domingo al mediodía y estaba en su casa, haciendo el asado, cuando lo llamaron del hospital. La enfermera le dijo que una paciente suya había ido con una infección urinaria. <b>Se llamaba Laura y</b> <b>preguntaba por él</b>. Ricardo largó todo lo que estaba haciendo y partió rumbo al hospital.</p><p><i>“Ese mismo día comenzó nuestra historia de amor. ¡No tenía ninguna infección! </i><i><b>Era un cuento que se había inventado para ir a verme</b></i><i>. Cuando vi que no había síntomas de ningún cuadro infeccioso, tomé coraje porque era obvio que se había buscado la excusa para encontrarnos. No había casi nadie en los consultorios por ser domingo. Fue incontenible. Di el paso y nos besamos. Comenzamos ese día a vivir una</i><i><b> pasión clandestina</b></i><i>. Con el correr del tiempo, todos en el pueblo se fueron enterando. Era imposible esconderse tanto. Todos, menos mi mujer, claro. Yo para esta época ya era un médico de cierto renombre y Laura trabajaba en un local de ropa. Nunca le había sido infiel a Lucía, mi mujer, y eso que oportunidades nunca me habían faltado. Era la primera vez y me había enamorado. El marido de Laura se enteró al poco tiempo. </i><i><b>Ella, a los nueve meses de estar saliendo a escondidas, se animó a dar el paso: se separó.</b></i><i> Fue valiente; yo, en cambio, fui un cobarde. A mi mujer la quería todo el mundo y a mí me habían empezado a ver como el hdp, el turro del pueblo. Me costaba aceptar ese papel”. </i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LDTIYY3LXBHSDNQMBIUTY52AOE.png?auth=44c62cebf013620b956d3fe8382aa708ad10cd6d152e4d624a3d953d3815afe9&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Laura se inventó un cuadro infeccioso para volver a verlo y se dieron el primer beso (imagen ilustrativa Infobae)" height="1152" width="2048"/><p>Pasó casi un año y medio más hasta que Ricardo tomó coraje y decidió que debía decir la verdad y separarse de Lucía. Pero no llegó a hacerlo, porque en esos días continuó un poco con su doble vida amorosa y pasó lo que le cambiaría la vida a todos.</p><p><i>“Una noche antes de dar el paso, estábamos en la intimidad, admito que seguía con mi doble vida, y me di cuenta de que había algo raro. Una de sus mamas la tenía inflamada y roja. Soy ginecólogo, es a lo que me dedico. Le pregunté, la revisé y noté que era el inicio de algo serio. Al día siguiente, hicimos más análisis y te la hago corta: </i><i><b>mi mujer tenía cáncer de mama inflamatorio, uno que es súper agresivo y se disemina rápidamente</b></i><i>. Por cómo estaba todo, su sobrevida podía ser de un año como máximo”, </i>revela. </p><p>La enfermedad que golpeó a su mujer era como una maldición: justo algo relacionado con su profesión, justo cuando le iba a dar la mala noticia de la separación. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DXXXAHB3LVE2BGQ6R3BXQPVV24.png?auth=2620f709a029e3fb3b8dd91e064fdfd83ea7f3b555c6bb19efcf1966b6585a10&smart=true&width=2048&height=1152" alt="En un momento de intimidad, Ricardo se dio cuenta de que algo andaba mal en una mama de su esposa y advirtió que era algo grave (imagen ilustrativa Infobae)" height="1152" width="2048"/><p>Ahora, en esta situación, ya no podría decirle nada. </p><p><i>“Lo primero que pensé es que estaba loco, no podía ser que tuviera eso. ¡Nunca había tenido un caso así! Lo sabía de los libros. Es entre el 1/5 % de los cánceres de mama. Todo lo hicimos muy rápido. Lo que tenía Lucía era inoperable. La llevé a Rosario y a todos los sitios que hizo falta. Consultamos en Europa. Hizo quimioterapia y radioterapia. Pero no funcionó. Enseguida hizo metástasis en los pulmones. </i><i><b>Sufrió mucho y solamente vivió unos diez meses más.</b></i><i> Fue la etapa más dura de mi vida sabiendo que ella se moría, que me quedaban tres hijos y que no podía ver a Laura. Era un infierno”, </i>relata. <i>“Además, </i><i><b>sentía mucha culpa por la especialidad que tengo. </b></i><i>Se moría de algo que yo debería haber sabido antes… aunque sé perfectamente que enterarme unos meses antes no hubiese cambiado el pronóstico. Es un cáncer de aparición brusca y que enseguida da metástasis. Ahora hay más tratamientos, pero en aquel entonces no”.</i></p><p>Con Laura, durante esos meses nefastos, hablaron un poco, pero no se vieron.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KD3L5URZ45BPPLZRWAX6GO6F7E.png?auth=42091be1e6c1cfce7bee989012cdc5d4d24e6e412fbf9b6c0385c5d17c79853c&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Su esposa vivió 10 meses después del diagnóstico y todo fue una pesadilla (imagen ilustrativa Infobae)" height="1536" width="2752"/><h2>La severa mirada del pueblo</h2><p><i>“Lucía murió y a los meses reinicié mi relación con Laura de una manera más abierta. En el pueblo, yo ya estaba señalado, era tremendo sentirse así. </i><i><b>Ya me habían condenado</b></i><i>. La única que siempre me había apoyado era mi madre y fue una de las pocas personas que supo que yo estaba por anunciarle a Lucía que me quería separar”, </i>cuenta Ricardo<i>. </i></p><p>Al principio, no convivieron. Pero con el paso del tiempo terminaron haciéndolo.<b> Se instalaron juntos</b>. </p><p>Los hijos de Ricardo ya eran más grandes, pero no aceptaban la relación, la cuestionaban: <i>“Mis hijos seguramente se enteraron de que yo salía con ella por comentarios de la gente del pueblo. Alguien se los debe haber dicho. Ellos nunca me vinieron a encarar. No era que la trataban mal a Laura, pero cuando empezamos a salir mis chicos la ignoraban. La convivencia fue buena al comienzo, pero </i><i><b>estábamos un poco encerrados por la mirada del resto sobre nuestra historia</b></i><i>. Aun así la vivimos con intensidad y fue una muy linda época. Un poco más adelante en el tiempo, yo la ayudé para que se independizara y pusiera su propio local de ropa. Le fue muy bien. Empezó a tener ingresos y la necesidad de relacionarse con más gente. Yo, en cambio, estaba más retraído y no quería salir tanto. Me había vuelto para adentro, poco conversador. Al revés que ella, que comenzó a tener mucha vida social. Nuestros estados de ánimo no coincidieron. Además, ocurría que </i><i><b>Laura era sumamente celosa y yo ¡con la profesión de ginecólogo! Era todo un problema</b></i><i>. Ella se molestaba porque las pacientes me saludaban en todos lados. En un pueblo chico hasta en el supermercado me encontraba con mujeres que había atendido. Eso la fastidiaba y me terminó retrayendo mucho, porque salir era para buscar problemas. ¡Eran celos totalmente infundados! Pero bueno,</i><i><b> ella creyó que yo la engañaba y decidió separarse</b></i><i>”.</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4SRXP33SC5DAVJDSXM5AKJW4PM.png?auth=33c9028238e1c04e14e5debad6f0be19abcfda73bdc6a34692054fbaa1246e47&smart=true&width=2752&height=1536" alt="La convivencia fue buena en los inicios, aunque sus hijos no aceptaron esa relación (imagen ilustrativa Infobae)" height="1536" width="2752"/><p>Está claro que el comienzo clandestino de su propia historia influía en la percepción de Laura y le disparaba sus miedos a la infidelidad. </p><p>Estuvieron 15 años juntos, sin engaños ni trampas. Pero la relación se desgastó y la pasión dio lugar a otra dinámica. La historia se quebró.</p><h2>Los hijos no perdonan</h2><p>La mala relación de Laura con los tres hijos de Ricardo también conspiró contra la pareja: <i>“Lo cierto es que mis hijos nunca me perdonaron mi historia con ella. </i><i><b>Asociaron siempre el romance con la enfermedad de su madre. Después de que Laura me dejó fue todavía peor. </b></i><i>Quedé muy mal anímicamente y tomaba varios remedios. Una semana después, un día de diciembre, </i><i><b>choqué con un camión en la ruta.</b></i><i> ¡Le c… las fiestas a todos! Estuve un mes en terapia intensiva y, después, casi cuatro meses en un centro de rehabilitación. Tuve que volver a aprender a caminar y a comer. También perdí temporalmente la vista de un ojo y tenía un lado del cuerpo medio paralizado. Por suerte, con empeño, me recuperé bastante bien. Al salir, decidí dejar la profesión y el consultorio. Comencé a hacer auditorías médicas. Después de este accidente mis hijos le tomaron todavía más rabia a Laura. Intentamos retomar la relación, pero no funcionó. Por ella, te aclaro, porque </i><i><b>yo la sigo queriendo.</b></i><i> Ahora, Laura ya volvió a rearmar su vida y tiene una nueva pareja. Así que ya está, tiempo pasado”.</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RU7VJW3OPJBB5OKDUAV2O6P5JI.png?auth=b6f00ae2440a30a8b51f28c7fd4869ee569808cce6b469c8f0d3429bb05ff796&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Después del accidente, Ricardo debió volver a aprender a caminar (imagen ilustrativa Infobae)" height="1536" width="2752"/><p>¿Qué creés que hicieron mal?, es la pregunta. </p><p><i>“Creo que quizá estuve un poco deprimido justo cuando a ella le había empezado a ir bien. </i><i><b>No supimos dialogar.</b></i><i> Faltó charla. Eso es. Había cambios que deberíamos haber hablado, pero bueno, escribir las noticias con el diario del lunes es fácil. Hago terapia cada quince días y siempre descubro cosas. Me hace muy bien. Te reconozco que siempre me sentí mal por haber engañado a mi mujer, la aparición de Laura fue totalmente disruptiva en mi vida. No era algo que yo buscara. Me enamoré. </i><i><b>Hoy estoy solo y este final no me gusta, pero lo acepto.</b></i><i> Uno toma decisiones y a bancar las consecuencias. A veces, me pregunto si me hubiera distanciado de mis hijos qué habría pasado. Pero no lo iba a hacer. Para ellos todo fue culpa de Laura. Hasta mi accidente le endilgan. Idolatran a su madre y no hay lugar para otra mujer. Sobre todo por la forma en la que yo quise hacerla entrar, luego de engañar a su madre. Creo que ese mes que estuve en coma mis hijos discutieron con Laura. No sé qué se dijeron, nunca me lo quisieron contar. Yo prefiero no saber. Sigo enamorado de ella. Es más fácil asumirlo que negarlo”.</i></p><p>¿Algún arrepentimiento? Se queda pensando antes de responder: <i><b>“No.</b></i><i> </i><i><b>No me arrepiento del amor. </b></i><i>De ninguno de mis dos amores que fueron distintos, el de Laura fue muy intenso. Valió la pena haberlos vivido. A los dos. Fui muy amado por las dos mujeres que elegí. Eso no lo pueden decir muchos. ¡Hay gente que nunca experimentó el amor! Yo tuve la suerte de vivirlo dos veces. No me puedo quejar”</i>. </p><p>A Ricardo le hubiera gustado envejecer al lado de Laura, pero hay amores que nacen contrariados, palabra precisa que le gustaba usar al querido García Márquez. Sin el olor de las almendras amargas, ni las hojarascas enloquecidas, ni el calor de Macondo, este resultó ser uno de ellos.</p><p><i>*Escribinos y contanos tu historia. amoresreales@infobae.com</i></p><p><i><u>* Amores Reales es una serie de historias verdaderas, contadas por sus protagonistas. En algunas de ellas, los nombres de los protagonistas serán cambiados para proteger su identidad y las fotos, ilustrativas</u></i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/OKIKEONKWZGBNDXU3SQKC3CY64.png?auth=7cdf575951028f7f1294c62ab5d3616ed0a24f431289b4a20d7065b6fb264beb&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1152" type="image/png" height="1152" width="2048"><media:description type="plain"><![CDATA[Amores Reales Ricardo y nueva paciente (imagen ilustrativa Infobae)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Pidieron llevar a juicio a una obstetra de 87 años acusada de alterar las inscripciones de nacimiento de dos mujeres]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2026/10/10/pidieron-llevar-a-juicio-a-una-obstetra-de-87-anos-acusada-de-alterar-las-inscripciones-de-nacimiento-de-dos-mujeres/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2026/10/10/pidieron-llevar-a-juicio-a-una-obstetra-de-87-anos-acusada-de-alterar-las-inscripciones-de-nacimiento-de-dos-mujeres/</guid><description><![CDATA[Los certificados médicos analizados fueron expedidos en 1981 y 1982. En ambos, los padres de las denunciantes figuraban como padres biológicos, pese a que no lo eran. Por eso, se abrió una convocatoria para encontrar a sus madres]]></description><pubDate>Sat, 10 Oct 2026 04:03:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/52IST7F7Q5AJDPX5PEQK2U2UFI.png?auth=0afff0187206b2a4bd3fb631eae31ed2ee3ece878f6114f09050e9a3d54aa038&smart=true&width=1536&height=1024" alt="La obstetra fue imputada por los delitos de supresión y alteración del estado civil de menores de diez años y falsedad ideológica de instrumento público (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="1024" width="1536"/><p>La <a href="https://www.infobae.com/tag/rosario/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/rosario/"><b>Unidad Fiscal Rosario</b></a> y la querella solicitaron enviar a juicio a una obstetra de 87 años acusada de <b>haber intervenido en la inscripción de dos mujeres con filiaciones falsas</b>. El foco de la investigación recayó en dos certificados médicos con datos presuntamente falsos para registrar nacimientos ocurridos en 1981 y 1982.</p><p>La principal acusada fue identificada como <b>Olga Concepción Artale de Silva</b>, quien fue procesada sin prisión preventiva por los delitos de <b>supresión y alteración del estado civil de menores de diez años y falsedad ideológica de instrumento público</b>.</p><p>De acuerdo con la acusación, su firma en “certificados de nacido vivo” habría permitido que dos recién nacidas fueran anotadas en el Registro Civil como hijas biológicas de familias que las criaron, pese a que no existía ese vínculo.</p><p>La investigación comenzó con las denuncias de <b>Ana Carolina Alzugaray</b> y <b>Romina Elisabet Lobos</b>, quienes en 2022 y 2023 acudieron a la Justicia Federal tras conocer que <b>no eran hijas biológicas de las personas que figuraban como sus padres </b>en sus respectivas partidas de nacimiento.</p><p>Aunque los expedientes se tramitaron inicialmente por separado, terminaron por ser acumulados por la coincidencia de la médica investigada. Desde ese momento, la investigación quedó a cargo de la fiscal federal <b>Soledad García</b> y del fiscal coadyuvante <b>Andrés Montefeltro</b>, integrantes del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KFNM6PJVIFBARKHUB5XPGBQDHY.png?auth=960e2276316522b7a1482c588d7ec1b1a749d45a78d044b11513e474415fe5a6&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Los casos ocurrieron en 1981 y 1982 (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="1536" width="2752"/><p>Según reconstruyó el sitio <i>Fiscales</i>, el Juzgado Federal N° 3 de Rosario, a cargo de <b>Carlos Vera Barros</b>, ordenó tomar muestras biológicas de las denunciantes y de las personas registradas como sus progenitores para verificar los planteos. Así, el Cuerpo Médico Legal del Poder Judicial de Santa Fe y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) intervinieron en ese procedimiento.</p><p>Fue así que los análisis realizados por el <b>Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG)</b> determinaron que no había vínculo biológico entre las dos mujeres y sus respectivos padres de crianza. Por este motivo, la causa continuó su curso.</p><p>Alzugaray fue criada en Maciel por Clorinda Carolina Ceresole y José Manuel Alzugaray. Según su denuncia, desde pequeña sabía que no era hija biológica de la pareja, aunque su partida consignaba lo contrario. El documento indicaba que había nacido el 11 de junio de 1981 y llevaba la certificación de Artale de Silva.</p><p><b>La mujer relató que su padre de crianza le había contado que el contacto para su entrega se produjo a través de una hermana de la obstetra</b>, conocida de Ceresole. También señaló que fue entregada a la familia en una vivienda de la calle Richieri al 2000, en Rosario.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KWVML5XP55FZVL7G7ME5SXFGIE.jpg?auth=8ac7e81efe252fda975b776061b93d5f20634cc3c869258120b1b3f606fa6fa8&smart=true&width=921&height=614" alt="La acusada fue procesa, pero continúa en libertad (Gentileza: Fiscales)" height="614" width="921"/><p>Durante su búsqueda de origen, que se extendió por cerca de 30 años, Alzugaray tomó contacto con Lobos. Esta última había advertido en su adultez que tampoco era hija biológica de Esther Candusso y José Francisco Lobos, quienes figuraban como sus padres en la documentación oficial.</p><p>En la partida de Lobos se asentó que nació el 5 de agosto de 1982 y se consignó una filiación que luego fue descartada por los estudios genéticos. Según la hipótesis fiscal, <b>la obstetra habría entregado certificados de nacido vivo firmados que fueron utilizados para inscribir a ambas niñas en el Registro Civil</b>.</p><p>A partir de esto, Artale de Silva fue convocada a indagatoria en mayo de 2025 por el caso de Lobos, pero se negó a declarar. Alegó entonces padecer olvidos involuntarios y un déficit de memoria que vinculó con un accidente laboral antiguo y un traumatismo reciente.</p><p>Una primera evaluación del Gabinete Interdisciplinario de Diagnóstico Psico-Físico y Social de los Tribunales Federales de Rosario concluyó que la profesional tenía un <b>deterioro cognitivo </b>que le impedía comprender el trámite judicial. Sin embargo, la querella cuestionó el informe porque no definía si el cuadro era transitorio o permanente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GTNCPS6HU5FQNEJMB6WMK3D5JQ.jpg?auth=34559f9998c9b68deed467a15522ed8524ab93acf310d5d77a61efcc1d6e17bb&smart=true&width=921&height=614" alt="La partida de nacimiento de Lobos (Gentileza: Fiscales)" height="614" width="921"/><p>En ese momento, el juzgado suspendió el proceso en diciembre de 2025 y ordenó una nueva evaluación. Para marzo de 2026, un segundo examen concluyó que <b>la imputada presentaba un “deterioro cognitivo leve”, pero que conservaba las condiciones para comprender las implicancias de la causa penal</b>.</p><p>El 2 de julio de 2026, el juez Vera Barros le recibió declaración indagatoria por el caso de Alzugaray. Un mes después, el 3 de agosto, dispuso su procesamiento sin prisión preventiva por supresión y alteración del estado civil de un menor de diez años, en concurso real con falsedad ideológica de instrumento público.</p><p>En esa resolución,<b> el magistrado sostuvo que la conducta atribuida a la médica “excede una mera irregularidad administrativa”</b>, ya que habría dado apariencia legal a filiaciones falsas a través de documentos públicos con efectos jurídicos permanentes.</p><p>A pesar de que consideró que su intervención habría sido determinante para que las inscripciones fueran asentadas y se afectara la identidad de las dos mujeres, el juez mantuvo la libertad ambulatoria de Artale de Silva al considerar que no se modificaron los riesgos procesales que pudieran justificar una prisión preventiva.</p><h2>La Fiscalía busca identificar a las posibles madres biológicas de las denunciantes</h2><p>Mientras la causa se encamina al juicio, la Unidad Fiscal Rosario solicitó la colaboración de la ciudadanía y de los medios para reunir información que permita identificar o localizar a las posibles madres biológicas de Lobos y Alzugaray.</p><p>La convocatoria está dirigida, en particular, a<b> mujeres que hayan dado a luz en fechas cercanas a las consignadas en las partidas de nacimiento de las denunciantes</b> y que puedan aportar datos relevantes para la investigación.</p><p>Ambas causas tramitan en el Área de Casos Complejos, dentro de la Oficina de Criminalidad Económica y Trata de Personas. Quienes cuenten con información pueden comunicarse al 341-2859127 o escribir a atencionvictimas-ros@mpf.gov.ar, donde recibirán orientación del Área de Atención y Acompañamiento a las Víctimas de la Unidad Fiscal Rosario.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/52IST7F7Q5AJDPX5PEQK2U2UFI.png?auth=0afff0187206b2a4bd3fb631eae31ed2ee3ece878f6114f09050e9a3d54aa038&amp;smart=true&amp;width=1536&amp;height=1024" type="image/png" height="1024" width="1536"><media:description type="plain"><![CDATA[La obstetra fue imputada por los delitos de supresión y alteración del estado civil de menores de diez años y falsedad ideológica de instrumento público (Imagen Ilustrativa Infobae)]]></media:description></media:content></item></channel></rss>