<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/monja/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Sun, 24 May 2026 09:24:49 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Una monja en Tinder]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2026/05/24/una-monja-en-tinder/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2026/05/24/una-monja-en-tinder/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Tonelli]]></dc:creator><description><![CDATA[Una vez que vemos algo, ya no podemos hacer como si no supiéramos. No hay vuelta atrás. Yo comprendí esto con la cabeza, pero sobre todo con el cuerpo, y no puedo hacer como si nada. El costo sería demasiado alto. Es un salto al vacío y me da pánico]]></description><pubDate>Sun, 24 May 2026 06:45:21 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PXYAPRFN4ZHZVLX4BVL2M5SQ7Y.png?auth=5ae9b9e1f455941884210b93c74b957742cfa91863f955ff1626e456146dfb9c&smart=true&width=1408&height=768" alt="No fue fácil volver a cruzar los límites. Era una transgresión catastrófica. La pérdida de control definitiva. ¿O ya lo había perdido y solo no me daba cuenta? (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="768" width="1408"/><p><b>¿Cómo es posible que a los cincuenta años me haya vuelto una prostituta?</b> Quizás no sería tan grave si no fuera porque soy monja de clausura hace tres décadas.</p><p>La caja de Pandora se abrió hace cuatro años. Una de las hermanas, enfermera de profesión, nos propuso que hiciéramos ejercicios de expresión corporal para mejorar nuestra movilidad. Yo que había enterrado el cuerpo bajo la fe, empecé a moverme. Y algo en mi interior empezó a moverse conmigo.</p><p>Al principio pensé que me estaba volviendo loca. Sentía que lloraba por dentro, que algo quería salir, gritar, tocar. Tenía pesadillas con mi infancia, con los gritos de mi padre, con mi madre encerrada en el baño. Me angustiaba mucho la pérdida de control. Me resultaba aterrador. ¿Dónde terminaría esto? Acostumbrada a aguantar, pude resistir esa sensación hasta que las cosas parecieron acomodarse. En realidad, <b>lo único que se acomodó es que empecé a naturalizar vivir con las emociones a flor de piel</b>, incluso descubrir una sensualidad que había sepultado durante tantos años en un esfuerzo imposible.</p><p><b>Volví a masturbarme como cuando era más joven</b>. Ese espacio íntimo y secreto, en el que podía expresarme a pesar de la culpa, tomó otra dimensión. Esta vez, las fantasías que tenía me maravillaban y me angustiaban por igual.</p><p>Como yo era una de las únicas dos monjas del convento que manejaba, estaba obligada a hacer muchas tareas con el auto, lo cual me daba considerables márgenes de libertad. Un día crucé mis límites y fui a un locutorio a navegar por internet. <b>Después de un rato de mirar pornografía terminé en una página de citas</b>. La adrenalina y la angustia me invadieron. Y ahí estaba yo, tratando de frenar esos impulsos. Como alguien que trata de contener un volcán.</p><p>Esa vez solo creé un perfil con otro nombre y no subí ninguna foto mía, que por otra parte no tenía. Pasaron dos largos días hasta que tuve que volver a salir con el auto para hacer trámites, y entonces aproveché a parar en otro locutorio lejos del convento. Rápidamente me encontré conversando con varios hombres a la vez. Nunca oculté que era religiosa, lo cual producía varios efectos: sorpresa, morbo, incluso tranquilidad, porque no era una amenaza para los casados. También supongo que para el típico macho cazador, acostarse con una monja debía ser un trofeo exótico.</p><p>No fue fácil volver a cruzar los límites.<b> Era una transgresión catastrófica. La pérdida de control definitiva</b>. ¿O ya lo había perdido y solo no me daba cuenta? La sensación de que no manejaba nada, que la vida podía zamarrearme de un lado al otro sin que yo pudiera intervenir para detenerlo.</p><p>Hacía más de treinta años que nadie me tocaba sin querer hacerme daño. Sentía un miedo atroz y al mismo tiempo, mucha necesidad de explorar, de vivir. Antes de concretar mi primera cita dejé clavados a tres hombres distintos porque finalmente no me animaba. Por eso, el primer encuentro que tuve fue muy movilizador. Él fue paciente, amoroso, y yo sentí que flotaba entre las nubes. Era la primera vez en mi vida que un hombre me trataba con cuidado.</p><p>No sé cómo se fue creando una rutina entre nosotros, hasta que empezamos a vernos regularmente una vez por semana. Él era viudo y se enamoró tan rápido como yo.</p><p>Pretendía que dejara los hábitos y nos fuéramos a vivir juntos. Era atendible, tenía más de sesenta años y no quería perder tiempo, pero para mí eso era imposible. ¿Cómo iba a tirar a la basura toda una vida consagrada por una calentura ocasional? El idilio duró poco, enseguida nos separamos, y con el corazón roto volví a la aplicación de citas. Mi única precaución era no estar con hombres casados, aunque varios me mintieron, haciéndome sentir peor. ¿Cómo era posible que una monja que había hecho un juramento de castidad tuviese sexo con hombres, que para colmo eran casados?</p><p>Aunque en general lo pasaba bien, volver a mi cuarto en el convento era muy difícil. Me sentía totalmente vacía. Miraba mi vida como una película desconocida. Me costaba mucho pensar, las emociones me llevaban puesta.</p><p>A medida que pasó el tiempo <b>se me hizo inevitable sentir que tarde o temprano tendría que dejar la congregación</b>. Era una idea que me ponía al borde del abismo. Tenía que salir de ahí, pero ¿de qué iba a vivir? No tenía herencia, una jubilación mínima que no alcanzaba ni para pagar un alquiler.</p><p>En esos meses de tanta confusión decidí hacer terapia. Conseguir un terapeuta no fue sencillo porque quería evitar los errores del pasado, cuando mis guías espirituales habían sido sacerdotes. De algunos me enamoré; otros me manipularon sutilmente para que siguiera siendo monja. Esta vez quería alguien neutral, que no tuviera nada que ver con la congregación, alguien que pudiera ayudarme de verdad y que no manipulara la situación para retenerme.</p><p>A través de una buena clienta que nos compraba dulces en el convento conseguí una terapeuta que fue decisiva en ese momento de mi vida. Era mujer, lo cual llegado el caso era más fácil de justificar ante mis compañeras. Además, enterada de que yo era monja de clausura no me quiso cobrar, y se lo agradecí infinitamente, porque lo que hubiera podido pagarle era mínimo.</p><p>Bastaron unos pocos encuentros —alguno presencial y otros telefónicos—, para empezar a ver no solo los motivos de mis transgresiones, sino las verdaderas razones de mi vocación religiosa.</p><p><b>Crecí en una casa donde nunca supe en qué estado iba a encontrar a mi padre</b>. Si entraba callado, había que esconderse. Si entraba insultando, había que esconderse mejor. Mi madre vivía como un fantasma, juntando los pedazos cada mañana, pidiéndonos perdón con la mirada por algo que ella tampoco había elegido. Mi hermano mayor se fue a los diecisiete y no volvió nunca más. Yo me quedé sola con ellos hasta los diecinueve.</p><p>No me pegaba todos los días. Era peor: nunca se sabía cuándo. Aprendí a no ocupar espacio, a no hacer ruido, a no tener opiniones, a no traer amigas, a no necesitar nada.<b> Aprendí que querer algo era peligroso</b>, porque te lo podían sacar de cualquier forma. Tuve dos novios en la adolescencia y los dos me hicieron acordar a mi padre por motivos distintos: uno gritaba, el otro tomaba. Como si hubiera tenido un radar para encontrar lo único que conocía.</p><p>Cuando entré por primera vez al convento a los veinte años, lo que sentí fue silencio. Un silencio que no era amenaza. Nadie iba a romper una puerta de una patada. Nadie iba a llegar borracho a las tres de la mañana. Las hermanas hablaban bajito, se movían sin sobresaltos. Pensé que eso era Dios. <b>Tardé treinta años en darme cuenta de que era, simplemente, el alivio de no tener miedo</b>.</p><p>Me hice monja para no tener que volver a elegir a un hombre. Para no replicar la casa de mi madre. Para no tener hijos que pasaran por lo que pasamos nosotros. Encerrarme fue la única forma que se me ocurrió de estar a salvo.</p><p>¿Cómo tardé tanto en darme cuenta de que<b> no había elegido a Dios sino huido de mi padre</b>? ¿Cómo no pude ver que debajo de mi explosión a los cincuenta años no había deseo sexual sino una necesidad enorme de que alguien, por una vez, me abrazara sin pedirme nada a cambio? Mi evasión había generado una bomba de tiempo.</p><p>A la terapeuta le planteé varias veces que tengo dos opciones: quedarme en la congregación y morirme de un cáncer, o arriesgarme a vivir a pesar del terror que siento.</p><p>Estuve más de treinta años escondida en el único lugar donde nadie podía lastimarme. Toda la vida. Pero no toda mi vida. Todavía me quedan años por vivir, y estoy decidida a hacerlo. No tengo un plan maestro. No sé cómo se hace para empezar de nuevo a esta edad, sin red, sin certezas, sin saber siquiera dónde voy a dormir. Pero sé que no puedo seguir así. Ya no.</p><p>Porque <b>una vez que vemos algo, ya no podemos hacer como si no supiéramos. No hay vuelta atrás</b>. Yo comprendí esto con la cabeza, pero sobre todo con el cuerpo, y no puedo hacer como si nada. El costo sería demasiado alto.</p><p>Es un salto al vacío y me da pánico. Pero hay cosas que no se resuelven pensando ni analizando otra vez los pros y contras, que es una forma indulgente de procrastinar.</p><p>Tampoco se resolverán orando.</p><p>Me aterra el afuera: ser pobre, vieja, quedarme sola. Pero más me aterra seguir muriéndome un poco cada día en este lugar que ya no es mi refugio, sino mi tumba.</p><p>No sé si la vida me espera con los brazos abiertos. Pero sé que por primera vez, yo sí.</p><p><i>* Juan Tonelli es escritor y speaker, autor del libro “Un paraguas contra un tsunami”. </i><a href="https://www.youtube.com/juantonelli" target="_blank" rel="" title="https://www.youtube.com/juantonelli"><i>www.youtube.com/juantonelli</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PXYAPRFN4ZHZVLX4BVL2M5SQ7Y.png?auth=5ae9b9e1f455941884210b93c74b957742cfa91863f955ff1626e456146dfb9c&amp;smart=true&amp;width=1408&amp;height=768" type="image/png" height="768" width="1408"><media:description type="plain"><![CDATA[No fue fácil volver a cruzar los límites. Era una transgresión catastrófica. La pérdida de control definitiva. ¿O ya lo había perdido y solo no me daba cuenta? (Imagen Ilustrativa Infobae)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Un vídeo de la policía israelí muestra el violento ataque a una monja en Jerusalén]]></title><link>https://www.infobae.com/america/mundo/2026/05/01/un-video-de-la-policia-israeli-muestra-el-violento-ataque-a-una-monja-en-jerusalen/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/mundo/2026/05/01/un-video-de-la-policia-israeli-muestra-el-violento-ataque-a-una-monja-en-jerusalen/</guid><description><![CDATA[Las imágenes muestran a un hombre siguiendo a la religiosa, empujándola al suelo, alejándose brevemente y luego regresando para golpearla mientras yacía indefensa]]></description><pubDate>Fri, 01 May 2026 12:10:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La policía israelí difundió este jueves un video que muestra, según testigos presenciales, un ataque perpetrado por un hombre contra una monja en Jerusalén.</p><p><b>Las imágenes muestran al agresor siguiendo a la religiosa, empujándola al suelo, alejándose brevemente y luego regresando para golpearla mientras yacía indefensa</b>, antes de que los transeúntes intervinieran.</p><p>Según el Centro Rossing para la Educación y el Diálogo, que realiza un seguimiento de este tipo de incidentes, los ataques contra comunidades cristianas en Jerusalén Este e Israel han aumentado en los últimos años.</p><p>La policía informó que el sospechoso, un hombre de 36 años, fue arrestado posteriormente y se le acusa de un delito de “agresión racista”. El hecho se registró en la zona de la <b>Tumba de David</b> en Jerusalén.</p><p>Según informó este cuerpo en un comunicado difundido este miércoles, acompañado de una foto de la religiosa con un golpe en la cabeza, el hombre fue detenido tras recabar pruebas en el lugar y usar tecnología, que no detalla.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YMT6JKVRHREVPK7FO7YGS42ZGI.jpg?auth=a111e31bc39bd1b2b2c44149836ca55267f821719302943c205f6446c8233287&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Capturas de seguridad muestran el momento en que un atacante patea a una monja indefensa en una calle de Jerusalén, un incidente que ha provocado una fuerte condena internacional. (Captura de video)" height="1080" width="1920"/><p>El hombre, de 36 años y del que la policía no dio más información, fue puesto en custodia policial para ser interrogado.</p><p>Más adelante pasará ante un juzgado de Jerusalén, ante el cual la policía pedirá una prórroga de su detención, indica la nota.</p><p><b>“La Policía de Israel considera muy grave cualquier manifestación de violencia, especialmente si está motivada por el racismo, dirigida contra figuras religiosas”</b>, añade.</p><p>El número de incidentes de acoso contra población cristiana en Israel, desde escupitajos hasta violencia física o vandalización de símbolos religiosos, aumentó un 63 % durante 2025, según un informe publicado el pasado mes por dos entidades israelíes que trabajan por la convivencia entre judíos y cristianos.</p><p>El 60 % de los incidentes registrados fueron escupitajos contra cristianos; el 18 %, insultos, gritos o amenazas; el 12 %, daños a símbolos religiosos cristianos; un 5 % de episodios de violencia física; un 3 % profanación de lugares santos cristianos; y un 2 % de acoso en internet. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3IN6LVCXJVDPZMFRIHQEA2AOKY.jpg?auth=17ddd07a97fd321d4a1f66684208e95dced1b25bd96af9cf4a9b6e55ef880d78&smart=true&width=1920&height=1280" alt="La Policía israelí difunde un vídeo de una agresión física contra una monja en Jerusalén a plena luz del día" height="1280" width="1920"/><p><b>La Escuela Francesa de Investigación Bíblica y Arqueológica (ÉBAF), donde la monja trabaja como investigadora, condenó el ataque en sus redes sociales y calificó los hechos de “violencia sectaria”. </b>También expresó su rechazo el departamento de religión de la Universidad Hebrea, que alertó del <b>“aumento de la cristianofobia”</b> que se está extendiendo en Jerusalén y otras partes de Israel.</p><p>Por su parte, el Ministerio de Exteriores israelí tildó de “ataque despreciable” lo sucedido. <b>“La violencia contra personas inocentes, y especialmente contra miembros de comunidades religiosas, no tiene cabida en nuestra sociedad”, </b>aseguró.</p><p>En este sentido, señaló que dicho “acto vergonzoso contradice directamente los valores de respeto, convivencia y libertad religiosa en los que se funda Israel y a los que permanece profundamente comprometido”. “Transmitimos nuestra solidaridad al Patriarcado Latino en Jerusalén”, añadió.</p><p><i>(Con información de Reuters, EP y de EFE)</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YMT6JKVRHREVPK7FO7YGS42ZGI.jpg?auth=a111e31bc39bd1b2b2c44149836ca55267f821719302943c205f6446c8233287&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Capturas de seguridad muestran el momento en que un atacante patea a una monja indefensa en una calle de Jerusalén, un incidente que ha provocado una fuerte condena internacional. (Captura de video)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lo ejecutaron por violar y asesinar a una monja cuando tenía 17 años y una década después el ADN demostró su inocencia]]></title><link>https://www.infobae.com/historias/2026/02/11/lo-ejecutaron-por-violar-y-asesinar-a-una-monja-cuando-tenia-17-anos-y-una-decada-despues-el-adn-demostro-su-inocencia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/historias/2026/02/11/lo-ejecutaron-por-violar-y-asesinar-a-una-monja-cuando-tenia-17-anos-y-una-decada-despues-el-adn-demostro-su-inocencia/</guid><dc:creator><![CDATA[Daniel Cecchini]]></dc:creator><description><![CDATA[Johnny Frank Garrett era el sospechoso ideal: tenía antecedentes por pequeños robos, trastornos de personalidad y lo habían visto salir del lugar del crimen.
El 11 de febrero de 1992 recibió una inyección letal en una prisión de Texas. Las débiles pruebas con que lo condenaron y la identificación del verdadero culpable]]></description><pubDate>Wed, 11 Feb 2026 06:33:31 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LGDFXARQKRAJ7FYNIWUWNEEJL4.jpg?auth=c365208c159b4fa1d05741032d0153771fd0574c8c1f9ebffd0ab28919c3eaed&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Johnny Frank Garrett, acusado de la violación y asesinato de la hermana Tadea Benz, es escoltado por la policía el 2 de septiembre de 1982. La hermana Tadea Benz fue asesinada el 31 de octubre de 1981 (Foto AP)" height="1080" width="1920"/><p>El difícil, sino imposible, saber quién dijo la verdad sobre las <b>últimas palabras </b>de Johnny Frank Garrett antes de ser ejecutado con la inyección letal el martes 11 de febrero de 1992 en la Unidad Penal de Huntsville, Texas. Según el comunicado oficial del Departamento de Justicia Criminal de Texas “el delincuente se negó a hacer una última declaración”; en cambio, algunos <b>periodistas </b>que asistieron a la ejecución, entre ellos el enviado de <i>APB News</i>, incluyeron en sus crónicas una cita presuntamente textual: “Me gustaría agradecer a mi familia por amarme y cuidarme. El resto del mundo puede besarme el culo”, habría dicho.</p><p>Johnny Frank Garrett tenía 28 años cuando fue ejecutado por un crimen cometido cuando apenas había cumplido 17 y era menor de edad. La noche del 31 de octubre de 1981, mientras los chicos de Amarillo, Texas, golpeaban disfrazados las puertas de las casas para pedir las tradicionales golosinas de Halloween, alguien violó y asesinó a Tadea Benz, una monja católica del Convento de San Francisco de esa ciudad. La hermana Tadea era una <b>anciana de 76 años</b> y apenas pudo oponerle resistencia a su asesino, que después de violarla la cosió a cuchilladas.</p><p>Entre las incontables traiciones del destino que Johnny Frank Garrett sufrió en su corta vida, quizás la peor haya sido que esa misma noche, pero más temprano,<b> entró a robar al convento</b> y alguien lo vio cuando se iba. Los peritos encontraron sus huellas dactilares por todas partes. Eso, sumado a que la policía ya lo había pescado varias veces por cometer pequeños robos y que era un chico de muy pocas luces, hizo que lo detuvieran el 9 de noviembre y los acusaran de la <b>violación y el asesinato</b>. En los interrogatorios, Garrett admitió de inmediato haber entrado a robar – y haber robado – pero negó una y otra vez haber matado a la monja. Para peor, cuando allanaron la casa donde vivía con su familia, los policías encontraron un cuchillo similar – de cocina, de una marca muy común – que el asesino había abandonado ensangrentado en la escena del crimen.</p><p>Con todo eso en su contra, nadie creyó en la inocencia de Johnny, que en los interrogatorios mostró tener múltiples personalidades, como la de su alter ego Aaron Shockman, y aseguraba que <b>hablaba con fantasmas</b>, como el de su difunta tía Bárbara. No consideraron que pudiera estar mentalmente trastornado, en todo caso pensaron que era un actor consumado que con esa puesta en escena intentaba escaparle al castigo. Le hicieron <b>pericias psiquiátricas</b> que pusieron en duda su cordura peo, de manera insólita, sus defensores no las presentaron en el juicio donde un jurado lo condenó de manera unánime a morir con una inyección de veneno en la sangre.</p><p>Durante una década, organizaciones opuestas a la pena capital, peritos psiquiátricos, Amnistía Internacional y hasta el papa Juan Pablo II pidieron por su vida sin éxito. Cuando lo ejecutaron tenía 28 años y seguía recibiendo la visita de su tía Bárbara y otros difuntos en su celda del pabellón de la muerte. La historia podría haber terminado ahí, con su muerte y un cúmulo de dudas sobre si al condenarlo no se había cometido una injusticia, hasta que en 2004 un análisis del ADN extraído de la evidencia encontrada en el lugar del crimen y sobre el cuerpo de la malograda hermana Tadea demostró que <b>el asesino era otro</b>. Para Johnny ya era tarde, porque sus huesos llevaban más de una década bajo tierra.</p><h2>El secreto de Johnny</h2><p>Johnny Frank Garrett nació en Amarillo en la nochebuena de diciembre de 1963, pero su llegada al mundo no fue la de un bendecido. Su infancia no tuvo nada de feliz: fue abusado sexualmente por sus padres y una de sus abuelas, que también lo entregaron para ser grabado en películas pornográficas. De todo eso, lo de las películas terminó siendo decisivo para que no pudiera defenderse durante el proceso judicial ni darles más peso a sus pedidos de clemencia luego de ser condenado. “Johnny estaba más aterrorizado de ser reconocido en las <b>películas pornográficas</b> que había hecho cuando era niño que de su inminente ejecución”, escribió en sus apuntes la psiquiatra forense Dorothy Lewis, que lo entrevistó varias veces mientras realizaba un estudio sobre catorce menores de edad condenados a muerte.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/45QV77VQCJEEJHQHWPMB5B4H74.jpg?auth=693c8b8dd27d7e2f39ba22d37e9f128775a508fa8b06885da2f16c22ac08bf13&smart=true&width=1284&height=2098" alt="Johnny Frank Garrett, de 17 años, es acompañado a su comparecencia en Amarillo por su madre, Charlotte Cameron, el 10 de noviembre de 1981 (AP Photo)

" height="2098" width="1284"/><p>La doctora Lewis era una estudiosa del llamado trastorno de identidad disociativo, también conocido como<b> trastorno de personalidad múltiple</b>. Se la llamaba de manera asidua como testigo experta de la defensa durante los juicios de varios asesinos de alto perfil, donde sostenía que algunos asesinos eran impulsados a cometer sus crímenes por personalidades alternativas. Su teoría era y es objeto de controversias, aunque el caso de Johnny Garrett parecía encajar en ella casi a la perfección. </p><p>Al principio, Lewis creía que Garrett era esquizofrénico, tenía daño cerebral y estaba profundamente enfermo. Pero cuando lo vio en una entrevista televisiva hablando de cómo su difunta tía Barbara le habló en su celda, cambió su opinión y empezó a creer que tenía <b>múltiples personalidades</b>. Decidió entonces viajar a Huntsville para impedir su ejecución. “El Estado de Texas está a punto de ejecutar a un hombre loco por un acto cometido por un niño loco”, sostenía.</p><p>Pidió entrevistarlo nuevamente, antes de que se realizara una audiencia de clemencia, y en esos encuentros Garrett le habló de su personalidad alternativa, <b>Aaron Shockman</b>, que según el había aparecido en su vida después de ser golpeado por sus compañeros en quinto grado y de ser abusado sexualmente. Tenía terror, además, de que las películas pornográficas que lo habían obligado a filmar en su infancia salieran a la luz si ese secreto se conocía. Ante la junta de clemencia, la doctora Lewis aseguró que Garrett no estaba mentalmente apto para la ejecución y también exhibió grabaciones de sus entrevistas, donde se mostraban las supuestas personalidades múltiples del condenado.</p><h2>No hubo clemencia</h2><p>En coincidencia con la psiquiatra, los obispos católicos de Texas, que se oponían a la pena de muerte, intentaron detener la ejecución. “En el caso de Johnny Frank Garrett, creemos que los tribunales deberían tomar en consideración no solo que era menor de edad al momento del delito, sino también que existen pruebas, no admitidas en los procedimientos judiciales anteriores, de que sufrió daño cerebral, abuso infantil y adicción a las drogas”, escribieron en una declaración que se sumó a los pedidos de clemencia. Al mismo tiempo, desde Ciudad del Vaticano, el papa Juan Pablo II se sumó a los <b>pedidos de clemencia.</b></p><p>Lo mismo hizo Amnistía Internacional en una carta a la gobernadora de Texas, Ann Richars en enero de 1992. “Johnny Garrett tiene un largo historial de enfermedad mental y abusos en la infancia, pero esta información no se puso a disposición del jurado durante su juicio, celebrado en 1982. Según los tres expertos médicos que le examinaron entre 1986 y 1992, Johnny Garret tiene graves trastornos mentales, lesiones en el cerebro y es un psicótico crónico. Según los informes, sufre <b>alucinaciones paranoides</b>, entre ellas, cree que la inyección letal que se utiliza en Texas para ejecutar a los presos no acabará con su vida”, decía el texto. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JDTRC5SHPNC73HMM4AKPDYPWDA?auth=cb5588783f744d6c67695803be3c29a8c16905ffb8332042945a439ecb1ee3d1&smart=true&width=1942&height=1092" alt="El Papa Juan Pablo II se sumó a los pedidos de clemencia ante la pena capital
" height="1092" width="1942"/><p>La gobernadora postergó la ejecución, pero solo por un mes. No volvió a hacerlo ante una nueva petición realizada el 6 de febrero de 1992 y seis días después Johnny Frank Garrett caminó por el corredor de la muerte como un <i>dead man walking </i>más para recibir la inyección letal. Aunque existen dudas sobre si Johnny pronunció o no sus últimas palabras, si se sabe con certeza qué pidió para su última cena. La comida de un chico: <b>helado, mucho helado.</b></p><h2>El ADN revelador</h2><p>Doce años después de la ejecución, en respuesta a una presentación judicial, los forenses de la policía de Texas realizaron un análisis comparativo del ADN encontrado en el cuerpo de la hermana Tadea Benz y las muestras de los registros criminales. La prueba no dejó dudas. La muestra coincidió con la de<b> Leoncio Pérez Rueda</b>, un delincuente que ya estaba preso por un delito similar: la violación y el asesinato de una mujer llamada<b> Narne Box Bryson.</b></p><p>Cuando lo interrogaron sobre el asunto, Pérez Rueda, que ya no tenía nada que perder, admitió que había violado y asesinado a una monja vieja en Amarillo, aunque no sabía su nombre ni recordaba bien la fecha. Después de esa confesión, la policía volvió a revisar las pruebas que había recogido de la escena del crimen y confirmaron que Pérez Rueda era el verdadero asesino de la monja.</p><p>Eso demostraba otra cosa: que Johnny Frank Garrett fue acusado sin pruebas irrefutables de un delito que no cometió e injustamente condenado a muerte y ejecutado. Sin embargo, todavía hoy, la justicia estadounidense no lo exoneró y en los papeles lo sigue considerando un criminal.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LGDFXARQKRAJ7FYNIWUWNEEJL4.jpg?auth=c365208c159b4fa1d05741032d0153771fd0574c8c1f9ebffd0ab28919c3eaed&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Johnny Frank Garrett, acusado de la violación y asesinato de la hermana Tadea Benz, es escoltado por la policía el 2 de septiembre de 1982. La hermana Tadea Benz fue asesinada el 31 de octubre de 1981. (Foto AP)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Una monja opina sobre ‘LUX’, el disco de Rosalía: “Lo esperaba más religioso”]]></title><link>https://www.infobae.com/espana/2025/12/02/una-monja-opina-sobre-lux-el-disco-de-rosalia-lo-esperaba-mas-religioso/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/espana/2025/12/02/una-monja-opina-sobre-lux-el-disco-de-rosalia-lo-esperaba-mas-religioso/</guid><dc:creator><![CDATA[Guillermo Urquiza]]></dc:creator><description><![CDATA[La presencia de símbolos sagrados en la estética de la artista despierta expectativas y debate sobre espiritualidad y arte contemporáneo]]></description><pubDate>Tue, 02 Dec 2025 12:29:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CMPORD2UZVGSHJRMBLJC4ZBBJY.PNG?auth=d416656564b9aff88ce897b70ac30f5d18eb18f83248192408047c04baa9f601&smart=true&width=1280&height=720" alt="Una monja opina sobre LUX (Montaje Canva Infobae)" height="720" width="1280"/><p>La imagen de Rosalía vestida con un hábito de monja en la portada de uno de sus discos no ha pasado desapercibida. Tampoco para <b>una monja</b>, que ha analizado públicamente el trabajo de la artista catalana desde una mirada <a href="https://www.infobae.com/espana/2025/11/21/el-libro-para-comprender-mejor-a-rosalia-y-las-canciones-de-lux-misticismo-el-manual-de-un-ateo-para-encontrar-a-dios-sin-creer-en-el/" target="_self" rel="" title="https://www.infobae.com/espana/2025/11/21/el-libro-para-comprender-mejor-a-rosalia-y-las-canciones-de-lux-misticismo-el-manual-de-un-ateo-para-encontrar-a-dios-sin-creer-en-el/">espiritual y cultural</a>. Su reflexión, compartida en una conversación con el creador de contenido @charlyokei, ofrece una lectura distinta sobre el uso del imaginario religioso en la música actual.</p><p>Desde el primer momento, la portada llamó poderosamente su atención. La figura de <a href="https://www.infobae.com/entretenimiento/2025/11/17/arriesgar-es-rendirse-a-lo-desconocido-rosalia-reflexiono-sobre-el-riesgo-como-motor-creativo-en-su-nueva-etapa/" target="_self" rel="" title="https://www.infobae.com/entretenimiento/2025/11/17/arriesgar-es-rendirse-a-lo-desconocido-rosalia-reflexiono-sobre-el-riesgo-como-motor-creativo-en-su-nueva-etapa/">Rosalía </a>vestida como una monja despertó en ella una expectativa concreta. El símbolo, explica, es potente y cargado de significado. Por eso esperaba encontrar una <b>presencia más explícita</b> de lo religioso en el contenido del disco.</p><p>Según relata, la iconografía utilizada por la artista conecta de forma directa con la <b>tradición católica </b>y con una simbología profundamente arraigada en la cultura española. El hábito, la mirada devocional y la puesta en escena evocan <a href="https://www.infobae.com/espana/2025/11/21/el-libro-para-comprender-mejor-a-rosalia-y-las-canciones-de-lux-misticismo-el-manual-de-un-ateo-para-encontrar-a-dios-sin-creer-en-el/" target="_self" rel="" title="https://www.infobae.com/espana/2025/11/21/el-libro-para-comprender-mejor-a-rosalia-y-las-canciones-de-lux-misticismo-el-manual-de-un-ateo-para-encontrar-a-dios-sin-creer-en-el/">espiritualidad</a>. Esa estética llevó a la religiosa a anticipar un mensaje más claramente vinculado a lo sagrado.</p><p>Sin embargo, al escuchar el álbum, <b>su percepción fue distinta</b>. La música no respondía exactamente a lo que la portada sugería. La expectativa construida desde la imagen no se correspondía, en su opinión, con una propuesta religiosa directa o explícita.</p><p>Durante la conversación con @charlyokei, la monja subrayó que este contraste no implica una crítica negativa. Para ella, los artistas no siempre muestran todas sus claves de lectura. Parte del mensaje queda abierto a la interpretación del oyente. En consecuencia, los <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2025/11/28/furor-por-rosalia-en-argentina-de-su-fanatismo-por-las-milanesas-a-la-camiseta-de-boca-que-le-regalo-pergolini/" target="_self" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2025/11/28/furor-por-rosalia-en-argentina-de-su-fanatismo-por-las-milanesas-a-la-camiseta-de-boca-que-le-regalo-pergolini/">símbolos</a> no funcionan de una única manera. Rosalía juega con un imaginario muy reconocible, pero lo reinterpreta desde una lógica artística. </p><h2>Las influencias religiosas en ‘LUX’</h2><p>Más allá de la opinión expresada en la conversación, el debate permite identificar influencias religiosas concretas en el universo artístico de Rosalía. Su imaginario no remite tanto a una práctica religiosa literal como a figuras simbólicas asociadas al misticismo y a la espiritualidad. </p><p>Una de las referencias recurrentes que señalan algunos analistas culturales es la figura de las santas. Iconos como Santa Teresa de Jesús o <b>Santa Catalina de Siena</b> forman parte del imaginario visual católico en el que el cuerpo y la fe aparecen entrelazados. Estos elementos se reconocen en la estética del disco. Este enfoque conecta también con el pensamiento de <a href="https://www.infobae.com/cultura/2025/10/19/simone-weil-y-el-arte-de-prestar-atencion-suspendiendo-el-pensamiento/" target="_self" rel="" title="https://www.infobae.com/cultura/2025/10/19/simone-weil-y-el-arte-de-prestar-atencion-suspendiendo-el-pensamiento/">Simone Weil</a>, filósofa y mística francesa. En el plano musical, esa simbología aparece de forma explícita en títulos y letras como <i>Mio Cristo Piange Diamanti</i> o <i>Sexo, Violencia y Llantas</i>, donde Rosalía remite a la distinción de dos mundos: cielo y tierra. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PAEGPGLCXZCB3HNZ63KMZXOTIA.png?auth=306ae5160a34a8217fac847d747e6783369a7087fd4497d6ba62f1d69fcc2078&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Rabia al Adawiyya y Simone Weil en 'Lux'." height="1080" width="1920"/><p>La utilización de estos referentes no introduce un mensaje doctrinal. Funciona como una apropiación estética y conceptual que <b>dialoga con la espiritualidad</b> interior de la artista. El lenguaje religioso se convierte en una herramienta de diálogo. El símbolo activa una memoria colectiva formada por siglos de iconografía religiosa, <a href="https://www.infobae.com/espana/cultura/2025/10/21/las-dos-mujeres-que-aparecen-en-el-interior-de-lux-la-santa-rabia-al-adawiyya-y-la-filosofa-simone-weil/" target="_self" rel="" title="https://www.infobae.com/espana/cultura/2025/10/21/las-dos-mujeres-que-aparecen-en-el-interior-de-lux-la-santa-rabia-al-adawiyya-y-la-filosofa-simone-weil/">literatura mística </a>y pensamiento espiritual. Desde una lectura cultural, la propuesta se inscribe en una tradición artística donde lo sagrado se reinterpreta. </p><h2>Teología de la liberación, teología queer y nuevas lecturas de lo sagrado </h2><p>Frente a las lecturas que interpretan el uso de símbolos religiosos como una <b>postura conservadora</b>, existen tradiciones dentro del propio cristianismo que han cuestionado el poder de la Iglesia y han usado ese mismo lenguaje con un sentido crítico. Una de ellas es la teología de la liberación, nacida en América Latina en la segunda mitad del siglo XX.</p><p>La <a href="https://www.infobae.com/opinion/2021/05/24/medio-siglo-de-la-teologia-de-la-liberacion/" target="_self" rel="" title="https://www.infobae.com/opinion/2021/05/24/medio-siglo-de-la-teologia-de-la-liberacion/">teología de la liberación</a> propuso una fe centrada en los pobres, en el cuerpo y en la vida cotidiana. Alejó lo religioso del dogma y lo acercó a la experiencia humana y a la justicia social. En este enfoque, los símbolos cristianos dejan de ser instrumentos de control y se convierten en herramientas para hablar del sufrimiento y de la dignidad.</p><p>Esa forma de resignificar lo sagrado abrió el camino a otras lecturas posteriores, como la <a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/02/13/teologia-indecente-una-lectura-queer-de-la-religion-que-genero-polemica-en-el-teatro-colon/" target="_self" rel="" title="https://www.infobae.com/leamos/2023/02/13/teologia-indecente-una-lectura-queer-de-la-religion-que-genero-polemica-en-el-teatro-colon/">teología queer.</a> Esta corriente retoma el lenguaje religioso desde identidades disidentes y cuestiona la exclusión histórica de determinados cuerpos. Lo religioso deja de marcar lo permitido y se transforma en un espacio de reapropiación.</p><p>Esta mirada ha sido desarrollada también en el arte contemporáneo. El artista colombiano <b>Carlos Motta</b> ha explorado estas tensiones entre fe, sexualidad y poder. En su performance <i>Réquiem</i>, utiliza formas litúrgicas para denunciar la violencia simbólica que ha ejercido el cristianismo sobre los cuerpos queer. Asimismo, propone un espacio de reconciliación para aquellas personas que queer que viven la fe. </p><p>Desde esta perspectiva, el uso de iconografía religiosa en la cultura popular no tiene por qué entenderse como una defensa de valores tradicionales. Puede leerse como una reapropiación crítica de un lenguaje muy arraigado en la memoria colectiva. Este recorrido, de la teología de la liberación a la teología queer, permite entender <b>lo sagrado como un lenguaje abierto</b>. Un lenguaje que puede servir para hablar de dolor, identidad o transformación sin necesidad de asumir una fe institucional ni una doctrina cerrada.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CMPORD2UZVGSHJRMBLJC4ZBBJY.PNG?auth=d416656564b9aff88ce897b70ac30f5d18eb18f83248192408047c04baa9f601&amp;smart=true&amp;width=1280&amp;height=720" type="image/png" height="720" width="1280"><media:description type="plain"><![CDATA[Una monja opina sobre LUX (Montaje Canva Infobae)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Me hice monja porque estaba harta del amor de pareja”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2025/10/17/me-hice-monja-porque-estaba-harta-del-amor-de-pareja/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2025/10/17/me-hice-monja-porque-estaba-harta-del-amor-de-pareja/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Tonelli]]></dc:creator><description><![CDATA[Hoy, a los sesenta años, repaso mi vida y me doy cuenta de que no fue un error. Fue una búsqueda que tenía sentido, porque cuando decidí convertirme en monja me estaba escapando de mí. Tenía miedo de mí misma, de mi propia emocionalidad]]></description><pubDate>Fri, 17 Oct 2025 05:10:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TBFTZPDKPBAZDPM7JFIGKGEQZQ.png?auth=79b984868eb81a5689d39ffb92ce5e17d1386f18e64b8578f0380b1db28c4a7f&smart=true&width=1536&height=1024" alt="En esos años hice una excelente carrera como monja de clausura y llegué a ser la directora más joven del convento. Tenía cuarenta años y llevaba más de quince como religiosa (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="1024" width="1536"/><p>Estaba harta del amor. Tenía que haber mejores formas de vivir.</p><p>Nada de lo que me habían enseñado, de lo que yo creía, se cumplía en lo más mínimo. Más allá de lo lindo que es estar enamorada, tarde o temprano todo termina en un mar de peleas, contradicciones, dualidades, tironeos, resignaciones y negociaciones que nada tienen que ver con el amor.</p><p>Corría 1985 y yo tenía un noviazgo hermoso, que durante tres años fue casi toda felicidad. Pero cuando me faltaba un año para recibirme, habiéndome comprometido con Carlos y fijado fecha de casamiento, el diablo metió la cola. <b>Me enamoré perdidamente de Luis, uno de mis profesores de la facultad que tenía veinte años más que yo</b>, y estaba casado con tres hijos.</p><p>Durante un tiempo ambos reprimimos eso que estaba mal y no podía ser. ¿Cómo iba a engañar a mi novio, con el que iba a casarme? ¿Cómo podría mirarlo a los ojos después de estar con otro hombre? ¿Cómo iba a hacer sufrir a la esposa de ese profesor?</p><p>Toda mi larga lista de cuestionamientos quedó sepultada por una avalancha de pasión. Yo, la chica correcta, abanderada, buena persona, la que no tenía fallos, estaba engañando a mi futuro marido, a la mujer de mi profesor, y a mí misma, pasando por encima de todo en lo que siempre había creído. Y aprendí a mirar a los ojos a mi novio aunque todavía tuviera el pelo húmedo por haberme duchado después tener sexo con otro hombre. ¿Qué podía salir de bueno de ese amor prohibido? Aunque fantaseábamos con eso, Luis y yo <b>sabíamos que era muy difícil ser felices si nuestra pareja nacía de tanta destrucción</b>.</p><p>El tiempo pasaba y las contradicciones me estaban matando. Mi novio parecía no enterarse de nada, como si viviera en Disney. ¿Era la inmadurez propia de la edad o simplemente no sabía cómo reaccionar a algo que sospechaba?</p><p>Después de recibirme, pude posponer nuestro casamiento con todo tipo de excusas. Que seguir viviendo con nuestros padres un tiempo más nos permitiría ahorrar para comprarnos un departamento, que esperar otro poco era una inversión en nuestro futuro… ¿Cómo iba a casarme en esa situación?</p><p>La vida me estaba partiendo en dos, como si me hubieran puesto en el potro de las torturas. <b>Todo mi ser quería estar con mi amor oculto, pero mi idea del deber me obligaba a quedarme con Carlos</b>. ¿Cómo iba a abandonarlo, a descartarlo como una botella de plástico? Además, mi amor prohibido era una fuente potencial de conflictos: tres hijos chicos, una ex mujer seguramente despechada… un rosario de complicaciones entre las que difícilmente podría reinar la felicidad.</p><p>Fueron dos años en los que más allá de las contradicciones y de la culpa que sentía, conocí el paraíso. Aunque también, a medida que íbamos enamorándonos, el sufrimiento se multiplicaba y la felicidad se reducía. Y como en las adicciones, llegó un momento en el que solo había dolor. Entonces tomé la drástica decisión de cortar con todo. <b>Dejé a mi profesor y también a mi novio. Mejor empezar de cero</b>, haciendo las cosas bien desde el principio, como debe ser. Qué ilusa.</p><p>Después de un tiempo, empecé a salir con Pablo, un chico amoroso, buena persona, trabajador. No estaba muerta de amor por él, pero estábamos bien. Cuando nuestra relación empezaba a afianzarse, le ofrecieron un trabajo a quinientos kilómetros de donde vivíamos. Era una oportunidad profesional para él y un destino que a mí me condenaba.</p><p>Lo hablamos y decidimos que aceptara y fuera solo, que después de un tiempo evaluaríamos qué hacer. Quizás el trabajo no fuese tan bueno, o quizás sí, y entonces ameritaba que yo dejara mi vida para formar una familia con él en ese pueblito lejos de todo. No teníamos necesidad de apurarnos.</p><p>Al principio la dinámica funcionó bien. Él venía dos fines de semana al mes y yo iba los otros dos. Pero con el tiempo todo empezó a hacerse cuesta arriba. Hacer mil kilómetros en cuarenta y ocho horas para vernos tan poco se volvió agotador. Sin mencionar lo doloroso y pobre que era no poder compartir nada de nuestra vida diaria de lunes a viernes. En aquellos años no había videollamadas, ni siquiera celulares, y aunque intentábamos hablar casi todos los días, ese llamado que pretendía ser un espacio de encuentro terminó convirtiéndose en una obligación.</p><p>Hubo un momento en que empecé a sentirlo más distante y a veces incluso no era fácil hablar con él a la noche. ¿Tendría una amante? ¿Otra novia? Pablo decía que no, pero yo tenía dudas.</p><p>A mí también me pasaban cosas. Estaba freezada físicamente de lunes a viernes. <b>Me sentía sola, frustrada, y desperdiciando mi juventud en una relación a distancia</b> que nunca iba a poder satisfacer mis necesidades y mis ganas de conexión. Como dicen en México, “amor de lejos, amor de pendejos”.</p><p>Cuando llegó el momento de decidir si me mudaba, esa posibilidad se parecía más a un salto al vacío que a un reencuentro. Los dos nos habíamos enfriado y sin quererlo ni buscarlo, nuestra relación se había deshilachado. Ninguno se animaba a plantearlo porque siempre es difícil enfrentar los problemas propios. Peor si además hacen sufrir a alguien que queremos.</p><p>Por suerte, la realidad nos llevó puestos. Estando juntos un fin de semana, antes de que yo volviera a casa, las emociones me desbordaron y empecé a llorar sin parar. Él no entendía qué me pasaba, porque parecía demasiado para una despedida de las habituales.</p><p>Era otro tipo de despedida. Yo no podía ocultar más lo que me pasaba, necesitaba blanquear la situación. Entonces le puse palabras a la realidad, a eso que los dos sabíamos y no podíamos decir. Pablo entendió y quizás hasta se sintió aliviado. Me acompañó a la estación de ómnibus, nos dimos un largo abrazo y nunca volvimos a vernos.</p><p>En el viaje de regreso empecé a tener un pensamiento obsesivo. ¿Cómo encontrar un amor que no me engañe, que no se vaya, que no me haga sufrir? ¿Qué podía hacer para protegerme de tanto dolor? <b>Mi vida se me había ido de las manos y la realidad se me hacía incontrolable</b>.</p><p>Después de horas de darle vueltas a esa idea me acordé de Victoria, una monja de clausura a la que mi familia le compraba dulces caseros. Era la imagen de la alegría. Siempre de buen humor, serena, confiada, parecía llevar una muy buena vida.</p><p>¿Y si me hiciera monja de clausura como ella? ¿Podría bajarme yo también de la montaña rusa emocional en la que me sentía y vivir en paz de una buena vez?</p><p>Recordé a otras monjas del colegio de mi infancia. La mayoría de ellas parecían llenas de entusiasmo. Mi religiosidad, que había fluctuado los últimos quince años, de pronto parecía ofrecerme una salida al laberinto en el que estaba atrapada.</p><p>En pocas semanas la decisión estaba tomada. Me sentía más liviana. Pero cuando se lo conté a mis padres pude ver que para ellos estaba todo mal.</p><p>—¿Monja de clausura, en serio? Solo tienen dos horas semestrales para ver a familiares y amigos. ¿No habrá algo menos extremo?</p><p>No me entendían, yo no quería jugar a medias. <b>Necesitaba ir a fondo, tener una vida en paz y llena de sentido</b>. </p><p>Seis meses después estaba en el convento iniciando un camino que me parecía transcendental. Estaba muy entusiasmada. Quería ser la mejor monja, la más santa. Tardaría años en entender que ciertos anhelos es mejor no buscarlos, o al menos, no de forma directa. Que hay cosas que cuanto más las perseguimos, más se alejan. </p><p>A la directora del convento le tomó poco tiempo darse cuenta de que mi sensualidad estaba lejos de haberse aplacado.</p><p>—<b>Menos mal que elegiste ser monja, querida, si no hubieras sido puta</b>.</p><p>No me ofendí en lo más mínimo. Al contrario, en ese momento lo sentí como un halago: siendo tan sexual, elegía un camino más elevado. Me llevó tiempo darme cuenta del disparate que significaban las palabras de la superiora, y, también, comprender que detrás de mi envidiable anhelo de espiritualidad, pretendía ponerme a salvo, preservarme de la vida.</p><p>En esos años hice una excelente carrera como monja de clausura y llegué a ser la directora más joven del convento. Tenía cuarenta años y llevaba más de quince como religiosa. Pero a diferencia de lo que yo esperaba, <b>ser directora terminó de confirmarme que había elegido el camino equivocado</b>. Como en geografía, a grandes alturas, grandes abismos. Y cuanto más subía, más oscuro era lo que encontraba.</p><p>Cada vez entendía más esa escena de <i>El Padrino III</i> en la que Michael Corleone se confiesa con el cardenal que luego sería Papa: “Quería llegar arriba, convencido de que cuanto más alto llegara, más luminoso sería todo. Y ahora descubro que cuanto más arriba llego, más retorcido es todo”.</p><p>Como directora no solo podía ver las miserias de mis compañeras, sino también las propias. La manipulación emocional, la distorsión de los vínculos, la búsqueda imposible de afecto y proximidad en un sistema tan rígido y cerrado. <b>Todo me parecía tóxico</b>.</p><p>Empecé a tener la idea de dejar los hábitos, aunque nunca me animé a hablarlo con nadie. Dentro del convento era imposible; sería juzgada aunque no incomprendida. ¿Cómo no iban entenderme mis compañeras si ellas también vivían un pequeño infierno? El problema era que mi eventual partida las interpelaría, y por eso era improbable que me apoyaran. Más bien, iban a despellejarme.</p><p>Con personas de afuera tampoco podía hablar, porque nuestras interacciones sociales con el exterior estaban acotadas a muy pocas horas al año. Ni hablar de mi confesor, que era un buen hombre, pero era parte del sistema y sin duda iba a resistir cualquier decisión que amenazara la maquinaria y a él mismo.</p><p><b>Me tomó quince años madurar la decisión de salir del convento</b>. Necesité bastante tiempo para darme cuenta de que ese no era el lugar que yo buscaba cuando me había ordenado. Para vencer mis miedos y mis prejuicios, y convencerme de que no quería seguir viviendo de esa forma. De que tenía que irme de ahí.</p><p>Fueron tantas las noches que pasé desvelada, llorando, angustiada, oscilando entre el qué dirán y mis propios miedos. Mis contradicciones no eran producto de la indecisión o la cobardía: simplemente había mucho en juego.</p><p>Peleaba también con mi orgullo, porque<b> irme del convento implicaba sincerar que mi decisión de convertirme en monja de clausura había sido un error</b>. Y que había perdido quince años de mi vida en tomar la decisión. ¿Pero los perdí, o son los tiempos “normales” de nuestros procesos? Porque en el fondo, no existen atajos para nuestra maduración emocional; solo el camino, con todos sus problemas.</p><p>Hoy, a los sesenta años, repaso mi vida y me doy cuenta de que no fue un error. Fue una búsqueda que tenía sentido, porque cuando decidí convertirme en monja me estaba escapando de mí. Tenía miedo de mí misma, de mi propia emocionalidad. Como todo ser humano, no quería sufrir, y ya había vivido en carne propia que el amor era algo muy complicado, que me tomaba por completo, que era incontrolable y hasta podía ser doloroso.</p><p>¿Convertirme en monja y aislarme del mundo había sido la solución a esa inestabilidad emocional que no lograba entender y no quería para mi vida? Resolver todo entregándome a Jesús, el único que no iba a serme infiel, ni a decepcionarme, ni abandonarme, ni hacerme sentir tan vulnerable, fue <b>mentirosamente fácil</b>. No podemos comparar los amores humanos con el amor divino. Eso queda para Dios, si es que existe, pero en esta vida solo tenemos los amores humanos, los posibles. Esos son los únicos que pueden hacernos felices, aunque también nos hagan doler.</p><p>Tres años después de dejar el convento me enamoré de un hombre divorciado, de sesenta y dos años, con su propia historia a cuestas. No es lo que había imaginado para mi vida y sin embargo es lo más hermoso que tengo. <b>Un amor imperfecto pero real. Porque lo verdadero nunca es puro, pero es profundo</b>. Y eso alcanza para tocarnos el alma.</p><p>Como en eses cuento de <i>Las mil y una noches</i> en el que el protagonista viaja hasta a las antípodas de su hogar para recién ahí comprender que el tesoro que tanto buscaba estaba enterrado en el jardín de su casa: anhelamos encontrar ese tesoro enseguida, pero la vida no funciona así. No podemos pretender abrir la puerta de casa, cavar en el jardín y encontrar el tesoro.</p><p>Necesitamos recorrer un camino largo, incluso llegar al lugar opuesto del mundo, para recién ahí darnos cuenta de que eso que tanto buscábamos y parecía inaccesible estaba al alcance de la mano, en nuestro interior.</p><p><i>*Juan Tonelli es escritor y speaker, autor del libro “Un paraguas contra un tsunami”. </i><a href="http://www.youtube.com/juantonelli" target="_blank" rel=""><i>www.youtube.com/juantonelli</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TBFTZPDKPBAZDPM7JFIGKGEQZQ.png?auth=79b984868eb81a5689d39ffb92ce5e17d1386f18e64b8578f0380b1db28c4a7f&amp;smart=true&amp;width=1536&amp;height=1024" type="image/png" height="1024" width="1536"><media:description type="plain"><![CDATA[En esos años hice una excelente carrera como monja de clausura y llegué a ser la directora más joven del convento. Tenía cuarenta años y llevaba más de quince como religiosa (Imagen Ilustrativa Infobae)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Un ladrón se disfrazó de monja para robar en una casa en Chile]]></title><link>https://www.infobae.com/america/america-latina/2025/05/12/un-ladron-se-disfrazo-de-monja-para-robar-en-una-casa-en-chile/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/america-latina/2025/05/12/un-ladron-se-disfrazo-de-monja-para-robar-en-una-casa-en-chile/</guid><dc:creator><![CDATA[Mauricio Palazzo]]></dc:creator><description><![CDATA[El hombre se hizo de un pesado tablón de madera en la comuna de Santa Juana y todo quedó en video]]></description><pubDate>Mon, 12 May 2025 15:48:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Sabido es que los delincuentes suelen ser bastante imaginativos para lograr su cometido, sin embargo, un ladrón chileno fue más allá y se <b>disfrazó de monja</b> para robar un <b>tablón de madera</b> más de 40 kilos en la comuna de <b>Santa Juana</b> (560 kms al sur de Santiago), Región del Bío Bío. </p><p>El insólito atraco ocurrió la madrugada del pasado miércoles 7 de mayo y todo quedó registrado por una cámara de seguridad de la vivienda, donde es posible apreciar cómo el sujeto <b>ataviado con una cofia de religiosa y un hábito hasta los tobillos</b> abre tranquilamente la puerta del antejardín de una vivienda y levanta sin mayores problemas un pesado tablón de madera nativa que se encontraba recostado junto a un montón de leña, para posteriormente poner <b>pies en polvorosa. </b></p><p>Según <b>Sergio González</b>, teniente de Carabineros de la comisaría de Santa Juana, el caso había permanecido sin resolver pues el dueño de casa <b>no denunció el robo</b> en primera instancia, sino que optó por subir el video a sus redes sociales donde se viralizó rápidamente con jocosos cometarios. </p><p>“Otros se disfrazan de honorables presidentes, alcaldes, diputados, senadores y <b>roban millones”</b>, comentó irónicamente una usuaria. </p><p>“Nosotros, como personal policial, <b>nos enteramos a través de redes sociales</b> y realizamos algunas labores investigativas (...) Y aunque en un principio “no logramos ubicar a la víctima, hoy domingo logramos identificarla gracias a la publicación en redes sociales y a la prensa que se apersonó en la comuna”, sostuvo el teniente González, según consignó <i>BioBíoChile.</i> </p><p>“Lo llamativo de la situación es que esta persona lo hacía vestido de<b> atuendos que lo asemejan mucho a una monja</b>“, complementó el oficial, quien señaló además que el culpable sería un <b>conocido delincuente</b> de la zona que se habría <b>disfrazado otras veces para lograr sus ilícitos. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5MJUSYL7DVALHBT7JAJLQKEPEY.jpg?auth=705b45e64c94a8ed0c182aac9b8f2a1cb2d316c72793ed809656c56954c300fc&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Según la policía, se trataría de un delincuente habitual que antes se habría disfrazado de león y superhéroe para cometer otros robos. " height="1080" width="1920"/><h2>“Me agarran para el leseo”</h2><p><b>Gabriel Yáñez</b>, dueño de la casa asaltada, conversó con <i>Meganoticias</i> y explicó que aunque le duele la pérdida del tablón, más risa le da el hecho de que el ladrón se haya disfrazado de religiosa para lograr su cometido, pues de todas maneras es algo altamente sospechoso ver a las 04:30 de la madrugada a una <b>monja corriendo con un madero gigante por la calle.</b></p><p>“Mi esposa y yo trabajamos. Me levanté para ir a dejarla y<b> cuando salgo de la casa me percaté de que el tablón no estaba</b>. Cuando llegué, revisé las cámaras y ahí me di cuenta de que me habían robado el tablón y lo que me causó risa es que en este caso fue un tipo disfrazado de monja“, explicó. </p><p>Según el esforzado trabajador, fue su esposa quien le recomendó subir el video a sus redes sociales, “para que así la gente supiera la <b>nueva técnica que están usando estas personas que roban”.</b></p><p>Tocante a la identidad del ladrón, Yáñez sostuvo que la policía y varios vecinos le aseguraron que se trata de un delincuente habitual que antes se <b>habría disfrazado de león y de superhéroe</b> para realizar otros robos, por lo que su captura es inminente. </p><p>“En la calle, cuando me veían después, me decían <b>‘¡cuidado con la monja!’, me agarran para el leseo</b>“, reconoció entre risas el afectado. </p><p>Desde Carabineros, mientras tanto, llamaron a la población a dar cualquier información que sirva para atrapar a este imaginativo ladrón. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZXYPVMPHHZFHPO4YMEURYPQ72A.jpg?auth=c560b922a8c24c2c4ac7f8d5187c7724f01a4ca88fd36bd9a9e308b599c6953f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El ratero no tuvo problemas en levantar una pesada viga de 40 kilos. ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Denunciaron a una monja por presunto abuso sexual en La Plata: vivía en un hogar de niñas y trabajó en varias escuelas ]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2025/04/05/denunciaron-a-una-monja-por-presunto-abuso-sexual-en-la-plata-vivia-en-un-hogar-de-ninas-y-trabajo-en-varias-escuelas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2025/04/05/denunciaron-a-una-monja-por-presunto-abuso-sexual-en-la-plata-vivia-en-un-hogar-de-ninas-y-trabajo-en-varias-escuelas/</guid><description><![CDATA[Se trata de una religiosa que ocupaba un alto rango en la Congregación de las Hermanas Misioneras Catequistas de Cristo Rey. Pese a que se abrió una investigación en su contra, la acusada fue trasladada a otra ciudad]]></description><pubDate>Sat, 05 Apr 2025 07:54:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YZ65TWASYNA6HELX5AQOQCIXWM.jpg?auth=788ea571ee296953989ffcf3af315c66638b0a2c413f32b810fd27eb362c3b03&smart=true&width=1980&height=1080" alt="La acusada poseía un alto cargo en la congregación platense (Captura de Google Maps)" height="1080" width="1980"/><p>Una joven denunció haber sido víctima de<b> </b><a href="https://www.infobae.com/tag/abuso-sexual/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/abuso-sexual/"><b>abuso sexual</b></a><b> </b>por parte de una monja durante su formación en la <b>Congregación de las Hermanas Misioneras Catequistas de Cristo Rey</b>. Según la denuncia, los hechos ocurrieron entre marzo y noviembre de 2022, mientras la joven realizaba el “aspirantado” en <a href="https://www.infobae.com/tag/la-plata/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/la-plata/"><b>La Plata</b></a> después de haber cumplido la mayoría de edad.</p><p>Al momento de los hechos, la acusada ocupaba un alto cargo dentro de la congregación, ya que fue identificada como la Superiora de Comunidad y Hermana del Consejo General. Por este motivo, la religiosa había estado en contacto en varias oportunidades con la denunciante, debido a que estaba encargada de asistirla en las diferentes tareas y actividades que debía realizar.</p><p>Pese a que la víctima no habría podido contabilizar la cantidad de veces que habría sido atacada por la superiora, sí confirmó que había acudido a la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico para poder afrontar lo que habría ocurrido. Asimismo, señaló que los abusos que denunció la llevaron a abandonar la institución en noviembre de 2022.</p><p>Fue así que, dos años y medio más tarde, se animó a radicar la denuncia en la Justicia. Según la información publicada por el medio platense <i>0221</i>, el caso quedó en manos del fiscal <b>Gonzalo Petit Bosnic</b>, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 3 de La Plata.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PINPOUI7EZBJJGRJHAJIEI2XTE.jpg?auth=c676c0fe4b552fdf9821690c47b96e2af0ed0f56bc489fe9ce7d40653912e8e6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El caso será investigado por la UFI N° 3 de La Plata" height="1080" width="1920"/><p>Hasta el momento, la joven recibió atención psicológica por parte de Liliana Rodríguez, una de las psicólogas de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico, quien se encarga de acompañarla en el proceso de contención e investigación. “La monja tenía un contacto directo con la denunciante e incluso la asistía en cuestiones elementales”, apuntó.</p><p>Al mismo tiempo que Rodríguez señaló que la monja “acompañaba en su concurrencia a servicios hospitalarios y en visitas a distintos lugares de la ciudad”, destacó que <b>“es la primera vez que se denuncia a una monja que ha tenido tanta responsabilidad en su congregación”</b>.</p><p>A raíz de la difusión del caso, se confirmó que la monja acusada vivió en diversos hogares religiosos, incluidos el hogar de niñas Cristo Rey en La Plata y el hogar de niñas Mercedes Pacheco. Además, también llegó a desempeñarse en los colegios Nuestra Señora de la Merced y Mercedes Pacheco que se ubicaban en el barrio de La Loma.</p><p>De igual manera, desde la Red apuntaron que habían recibido mensajes de otras mujeres que habrían tenido contacto con la misma monja. No obstante, no habría nuevas denuncias en contra de la religiosa, cuyo paradero es desconocido desde que fue trasladada hacia otro destino.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NEZTBK7JRRC5ZNIPI67LPAI37U.jpeg?auth=f527863ad659e54d8630a272f30c9de06641b20a2e01cd2cd875c88e26789b6c&smart=true&width=1592&height=1080" alt="La joven habría sufrido los abusos durante su ingreso a la congregación (Procuraduría General de la Nación)" height="1080" width="1592"/><p>“Por nuestra experiencia, quien abusa no lo hace solamente una vez”, remarcaron desde la organización al agregar: “Hacemos estas publicaciones convocando a otras personas que hayan atravesado situaciones similares”. Mientras tanto, la investigación judicial continúa, y se espera que en los próximos días se tomen declaraciones y se presente un informe psicológico sobre el estado mental en el que se encuentra la denunciante.</p><p>El caso de abuso sexual contra la monja se dio a conocer varios días después de que el Tribunal de Casación Penal fijara la condena de 28 años de cárcel para <b>Raúl Francisco Rubio</b>, un líder umbanda que fue encontrado culpable de violar a dos nenas de 12 y 13 años en el templo que administraba en la localidad de Gorina.</p><p>El “manosanta” había sido condenado por el delito de abuso sexual agravado por ser ministro de culto y por la reiteración de los delitos en septiembre del año pasado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) IV de La Plata, cargos que fueron aceptados por la Sala III de Casación. Por medio del fallo judicial, los magistrados ratificaron que existía una “inocultable gravitación psicológica” en las víctimas.</p><p>De acuerdo con el expediente, el líder religioso había alegado estar bajo la influencia de una entidad llamada “Yudolodo”, quien habría sido responsable de cometer los actos. No obstante, el tribunal interpretó que, tanto la defensa, como los rituales en los que ocurrieron los abusos, se habrían tratado de una “farsa” para poder llevarlos a cabo.</p><p>Incluso, el juez <b>Emir Caputo Tártara</b> sentenció que el acusado se había aprovechado de la “extrema vulnerabilidad” de las menores de edad y de la “asimetría de poder” que tenía por ser reconocido como el líder religioso de la comunidad. Asimismo, señalaron como agravantes el hecho de que las nenas eran menores de 13 años cuando comenzaron los abusos y que solía imponer estereotipos de género al controlar la vestimenta con la que acudían las mujeres que eran parte del grupo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YZ65TWASYNA6HELX5AQOQCIXWM.jpg?auth=788ea571ee296953989ffcf3af315c66638b0a2c413f32b810fd27eb362c3b03&amp;smart=true&amp;width=1980&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1980"><media:description type="plain"><![CDATA[La acusada poseía un alto cargo en la congregación platense (Captura de Google Maps)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Detenida una monja por robar joyas y objetos de oro por valor de 80.000 euros en Italia]]></title><link>https://www.infobae.com/america/agencias/2024/10/12/detenida-una-monja-por-robar-joyas-y-objetos-de-oro-por-valor-de-80000-euros-en-italia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/agencias/2024/10/12/detenida-una-monja-por-robar-joyas-y-objetos-de-oro-por-valor-de-80000-euros-en-italia/</guid><dc:creator><![CDATA[Newsroom Infobae]]></dc:creator><description><![CDATA[Una religiosa en Ariano Irpino es arrestada por la desaparición de joyas y objetos sagrados, con un valor estimado de 80.000 euros, tras una denuncia del obispo local]]></description><pubDate>Sat, 12 Oct 2024 16:47:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><p>Roma, 12 oct (EFE).- Una monja de Ariano Irpino (Campania, sur de Italia) ha sido detenida, acusada de robo de joyas y objetos de oro por un valor de 80.000 euros, tras la denuncia iniciada por el obispo de la localidad ante la desaparici&#243;n de las alhajas donadas por los fieles a varias parroquias de la zona.</p></p><p><p>El arresto domiciliario fue ordenado tras la investigaci&#243;n llevada a cabo por a Fiscal&#237;a de Benevento y despu&#233;s de que los Carabineros (polic&#237;a militarizada) establecieran que la religiosa, perteneciente a la Congregaci&#243;n del Esp&#237;ritu Santo, hab&#237;a vendido los objetos robados y hab&#237;a transferido el dinero al extranjero, seg&#250;n los medios locales.</p></p><p><p>La religiosa, que ha confesado el delito, ocupaba el cargo de madre superiora de la Curia Episcopal de Ariano Irpino, el lugar donde se guardaban las joyas, objetos sagrados y ofrendas de oro y plata joyas donadas por los fieles de varias parroquias de la di&#243;cesis.</p></p><p><p>Las investigaciones se iniciaron a ra&#237;z de la denuncia presentada por el obispo de Ariano Irpino tras la desaparici&#243;n de las piezas de oro votivo procedente de numerosas parroquias, as&#237; como la reliquia de San Nicol&#225;s de Bari, engastada en un medall&#243;n de metal, seg&#250;n las mismas fuentes.</p></p><p><p>Los registros y los interrogatorios efectuados por los Carabineros permitieron establecer que la monja ten&#237;a las llaves de la Curia y se hab&#237;a apropiado indebidamente de los objetos, que vendi&#243; a empresas del sector por una suma no inferior a 80.000 euros y despu&#233;s hab&#237;a realizado transferencias del dinero al extranjero.</p></p><p><p>La mayor parte de las piezas de oro robadas son irrecuperables al haber sido sometidas a operaciones de fundici&#243;n: s&#243;lo recuper&#243; una parte en forma de un lingote de oro sometido a fundici&#243;n e incautado a un comerciante y varios exvotos de plata y joyas y pulseras, algunas de &#233;stas encontrados en la habitaci&#243;n personal de la monja, que los hab&#237;a ocultado en el cesto de la ropa sucia.</p></p><p><p>En vista del peligro de fuga de la sospechosa, derivado de su conducta y sus relaciones con el extranjero, el juez emiti&#243; la orden de arresto de la religiosa, que confes&#243; los delitos cuando se le notific&#243; la detenci&#243;n domiciliaria. EFE</p></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>