<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/menemismo/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Thu, 07 May 2026 18:45:56 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Chacho Álvarez, la sociedad y el dinero]]></title><link>https://www.infobae.com/opinion/2025/10/06/chacho-alvarez-la-sociedad-y-el-dinero/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/opinion/2025/10/06/chacho-alvarez-la-sociedad-y-el-dinero/</guid><dc:creator><![CDATA[José Natanson]]></dc:creator><description><![CDATA[El ex vicepresidente fue el gran constructor del anti-menemismo y el último dirigente capaz de nuclear detrás suyo a la totalidad del progresismo]]></description><pubDate>Mon, 06 Oct 2025 20:01:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JXSCE62KHZEODJXAHJBDG23Z3M.jpg?auth=ff80198eadb250fbc9559194d43b051376d35f9275cdd65c4ac3a1c456aa15cb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Chacho Álvarez junto a Fernando de la Rúa " height="1080" width="1920"/><p><i>Este artículo fue publicado originalmente en el dossier por los 25 años de la renuncia de Chacho Álvarez de Panamá Revista</i></p><p>Cuando murió Raúl Alfonsín escribí en Página una notita de opinión bajo el título “El empleado del mes”, en la que criticaba la interpretación que se estaba construyendo del ex presidente como un hombre de diálogo y consenso, que hizo una serie de cosas extraordinarias sin enfrentarse nunca con nadie, sin fricciones (en La Nación llegaron a escribir que Alfonsín juzgó a los militares… dialogando con ellos). Un Alfonsín esférico, sin dobleces ni contradicciones ni errores ni una sola arista amenazante. Me respondieron, mal, desde un blog que en ese momento se leía mucho, “Los Trabajos Prácticos”. Al principio no entendí los motivos de semejante respuesta, que era a todas las luces excesiva, pero después me di cuenta de que mi crítica a Alfonsín -que no era, en realidad, una crítica a Alfonsín, sino a la interpretación que muchos estaban haciendo de él- <b>había tocado el corazón de sus editores, pertenecientes a una generación que vivió sus momentos políticos más felices en tiempos de primavera alfonsinista y recitales en Barrancas.</b></p><p>Para mi generación, los que hoy rondamos los 50, el alfonsinismo sobrevive en recuerdos más despintados. En mi caso, el más nítido tiene que ver con el dinero, cuya primera impresión adulta asume un tono netamente alfonsinista: cuando comencé el colegio secundario, mi papá me daba una suma fija para gastos, básicamente subte y comidas. <b>Hacia mediados de 1989, el precio del sandwich de jamón y queso que vendía Coca, la señora del kiosco del tercer piso del colegio, comenzó a aumentar, primero todos los meses, luego todas las semanas y finalmente día por medio</b> (aunque a veces se tratara del mismo sándwich, quiero decir no del mismo tipo de sándwich, sino materialmente del mismo sandwich). La asignación, al principio mensual, tuvo que transformarse en semanal, ajustada por una fórmula de indexación inventada por mi padre y calculada mentalmente.</p><p>Por eso siempre envidié un poco a los alfonsinistas. No a los sententistas, a los que, seguramente como gesto pos adolescente de diferenciación -es la generación de mis padres-, conozco bien y observo con distancia burlona.</p><p>-Mario- le decía a Wainfeld en esos días en los que el cierre se estiraba lánguidamente hasta pasada la medianoche- ¿Me recordás que era Taco Ralo?</p><p>Y Wainfeld, que era todo menos solemne, se subía el juego.</p><p>-Ya te expliqué: fue la primera operación de las FAP, la de Envar “Cacho” El Kadri, en Tucumán.</p><p>-Ah, pensé que era un grupo de folklore.</p><p><b>El Alfonsín de mi generación fue Chacho Álvarez.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4XDEKTFMN5BMZN5YYE5YKK5IMY.jpg?auth=4c05fcda33a1aac078961695628a658a5b49d7d6d6e6053d55b0ca34a5c2663e&smart=true&width=1605&height=1390" alt="El ex presidente Raúl Alfonsín, en abril de 2000 (EFE)
" height="1390" width="1605"/><p>Desde su sonada ruptura con el bloque de diputados peronistas (el mítico Grupo de los Ocho), Chacho se había ido convirtiendo en el principal constructor del anti-menemismo: <b>no era el dirigente más ganador, que era De la Rúa, ni el que manejaba más poder institucional o territorial, que era Alfonsín, ni el más deseado por el establishment, que era, desde su salida del gabinete, Cavallo, pero sí el más inspirado y audaz.</b> Conducía su fuerza en ascenso con un desparpajo -una libertad- que sintonizaba bien con su estilo personal, en un momento en que la oposición seguía vistiendo blazer azul y pantalón gris. Era, como Menem, el gran intérprete de una época marcada por el final de las orgánicas, la desaparición de las identidades fuertes y el auge de los medios de comunicación. Pero ahí donde Menem reclutaba deportistas a lo Reutemann o Scioli (exitosos en deportes individuales) o cantantes populares familieros como Palito Ortega, Chacho apostaba a un fiscal anti-corrupción, una defensora de los derechos humanos o un obispo de izquierda. Chacho fue el político que exploró antes y mejor las posibilidades que abría eso que empezaba a llamarse sociedad civil.</p><p>Moviéndose como una anguila excitada entre la política institucional, los medios y la calle, tanteaba ideas, probaba relatos e inventaba “movidas” para la “fuerza política” (expresión que usaba en lugar de “partido” o “movimiento”), con un instinto publicitario muy agudo, lanatiano: <b>en septiembre de 1996, por ejemplo, convocó al “apagón” contra Menem</b>, consistente en apagar las luces de las ciudades a una hora exacta durante un minuto, para mostrar el alcance de la protesta (el horario había sido obviamente coordinado con Telenoche). Como los actos clásicos eran caros y, sin un aparato de movilización, riesgosos, los reemplazó por caravanas, siguiendo el ejemplo de Menem en la interna contra Cafiero. <b>Repasar esos años es descubrir que había mucho de Menem en Chacho,</b> porque había mucho de la época: en más de un sentido, fueron los dos políticos que mejor interpretaron los 90.</p><p>Al mismo tiempo, Chacho fue, como decía, el gran constructor del anti-menemismo y el último dirigente capaz de nuclear detrás suyo a la totalidad del progresismo. Con la llegada del kirchnerismo al poder, en efecto, el progresismo y sus múltiples representaciones -la CTA, el Club de Cultura Socialista, el periodismo, los intelectuales- se rompería para siempre. Sucedió que el progresismo quedó inmerso en la dinámica polarizante de la grieta, de la que recién comenzó a salir ahora, cuando Milei, otro líder dotado de la potencia disruptiva del primer Menem, llegó a la Casa Rosada para trazar nuevas líneas de fractura que reunificaron -con boligoma- lo que el kirchnerismo había separado. <b>Si Chacho fue el constructor del último “progresismo de masas”, la actualidad demanda una articulación superadora del pantano de la grieta</b>, que paradójicamente sólo podrá construirse si Milei se afirma en el poder -si no, volvemos a la pantalla anterior-. Pero ya estoy hablando de otra cosa.</p><p>Mi tesis es que la hiperconexión de Chacho con la sociedad, que era su gran cualidad, fue también su límite. Me explico: en la revisión de las tres o cuatro grandes decisiones que estructuraron su trayectoria -la ruptura con el peronismo, la construcción de la Alianza, la renuncia-, <b>Chacho suele cifrar el error fundacional en el pacto con el radicalismo</b>. Atrapado en el centro de una coalición de la que era un actor central, pero que no conducía, la veloz descomposición del gobierno de De la Rúa y el escándalo de las coimas en el Senado lo dejaron en un lugar imposible. El error del que ni toda su creatividad política lo pudo sacar fue haber aceptado conformar la Alianza, que era -justamente- lo que le pedía la sociedad, que le reclamaba un frente republicano anti-Menem. ¿Se apuró? <b>Si Chacho no fue Lula, Evo o Kirchner, todos políticos con los que trataría después y que lo consideraban uno de los suyos, fue por esa decisión prematura de acoplarse el radicalismo para librar una interna -De la Rúa contra Graciela- que él ya sabía que el Frepaso estaba destinado a perder. </b>Contrafactuales mortificantes, que tampoco tienen tanto sentido: ¿quién sabe qué hubiera pasado si?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CLFLY4WWGVABJAKBTVBNTXYWFA.jpg?auth=f95d4a6a1f1bb66cbb71c24387291d61d6b3d6bd435fe1363eccdd22481642b1&smart=true&width=1920&height=1431" alt="Graciela Fernández Meijide, Fernando de la Rúa y Chacho Álvarez, en campaña (Reuters)" height="1431" width="1920"/><p>Algo similar sucedió con otra decisión que se le suele cuestionar, la promesa de no impugnar el corazón neoliberal menemista, sintetizada en su famoso arrepentimiento de no haber votado la Ley de Convertibilidad. Chacho carecía de una economía, es cierto, pero el uno a uno no era algo que se podía “corregir”, no había forma de dejar “lo bueno y sacar lo malo”, porque la convertibilidad no era una solución técnica al problema de la debilidad de la moneda, ni siquiera un plan económico, sino el pacto social fundante de los 90, por el cual la sociedad le había entregado al mercado la igualdad y el empleo, y había recibido a cambio estabilidad y consumo. Salvo Eduardo Duhalde (y muy sobre el final), el resto de los políticos más o menos relevantes, incluyendo a Kirchner, defendían la convertibilidad. También la defendía Chacho, cabalgando en el sentido de la demanda social. <b>De nuevo: un exceso de sociedad y de época en sus decisiones. </b></p><p>Un último rasgo completa la caracterización. En Federico Sánchez se despide de ustedes, Jorge Sumprún cuenta que cuando se desempeñaba como ministro de Cultura de España, el vicepresidente de gobierno, su enemigo Alfonso Guerra, llegaba a las reuniones de gabinete con un libro, bien visible entre papeles y carpetas. Semprún dice que Guerra lo cambiaba cada tres o cuatro meses, que era un gesto para mostrar que leía más que una necesidad real, y lo contrasta con Felipe González, que no necesitaba mostrar que leía porque leía de verdad. Chacho, que nunca dio clases magistrales, pero siempre leyó de verdad, había sido el fundador de Unidos, la gran revista de la renovación peronista, a la que el pejotismo tradicional criticaba por su aroma a intelectual socialdemócrata (a los integrantes de su redacción les decían, de hecho, los “Felipillos”). Como Frondizi, como Felipe, fue un político-intelectual, que se movía cómodo entre el mundo del poder y el mundo de las ideas.</p><p>Lo conocí cuando entré a Página/12, hace casi tres décadas. Me habían encargado cubrir la interna de la Alianza y empecé a seguirlo casi día a día. Rodeado de un pequeño grupo de dirigentes y acompañado siempre por su vocero Ernesto Muro (al que le decíamos el Muro de Berlín, “porque todos quieren que se derrumbe”), Chacho era un huracán de ideas, decisiones, ensayos de narrativa, “movidas”. Por esos mismos años traté bastante a Alfonsín, lo entrevisté varias veces, comí con él algún asado, pero siempre sentí que era como hablar con un prócer, como si estuviera conversando con, digamos, San Martín, y que entre el viejo caudillo de Chascomús y yo había un siglo de distancia. Con Chacho, en cambio, me une una relación cercana y personal, que se mantuvo a lo largo del tiempo, con los encuentros en el CEPES, las reuniones de la Ebert y desde que volvió de Montevideo largos cafés, siempre en el Varela. Somos amigos, como pueden serlo un ex vicepresidente de 76 años y un periodista de 50.</p><p>Quizás por eso, creo que llegué a entender su relación ambigua con el poder, que deseó pero al que le impuso siempre una distancia semiamarga, como cuando aceptó perder una dudosa interna con Bordón, cuando candidateó a Graciela en lugar de postularse él mismo o cuando, luego de renunciar a la vicepresidencia, se auto infringió un silencio que todos lamentamos. Y creo que ese vínculo complicado se explica, al menos en parte, por su posición intransigente respecto de la relación entre política y dinero. Chacho cultiva un estilo de vida monacal y un sentido de la honestidad profundo, que lo hizo por ejemplo renunciar a la jubilación de privilegio que podría haber reclamado (la misma que Cristina cobró doble). Si por un lado fue un político plástico, capaz de adaptarse pragmáticamente a las condiciones del momento, por otro llevó algunos valores al terreno de lo que se rompe porque no se dobla. Este rasgo, que lo ubica en un lugar diferente al de una clase política en avanzado estado de descomposición, debe ser la marca más fuerte de su incompleto legado.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JXSCE62KHZEODJXAHJBDG23Z3M.jpg?auth=ff80198eadb250fbc9559194d43b051376d35f9275cdd65c4ac3a1c456aa15cb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Argentine President Fernando de la Rua (R) and Vice President Carlos Alvarez stand at the Government House during the swearing in of new members of De la Rua's cabinet. De la Rua reshuffled his cabinet, replacing three heads of ministries amid Argentina's persistent economic slump and a cash-for-votes scandal in the Senate.EM/SV]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Reuters Photographer</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Las fotos icónicas de Carlos Menem como presidente y el relato del fotógrafo Víctor Bugge: “Siempre te recibía con una sonrisa”]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2025/07/16/las-fotos-iconicas-de-carlos-menem-como-presidente-y-el-relato-del-fotografo-victor-bugge-siempre-te-recibia-con-una-sonrisa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2025/07/16/las-fotos-iconicas-de-carlos-menem-como-presidente-y-el-relato-del-fotografo-victor-bugge-siempre-te-recibia-con-una-sonrisa/</guid><dc:creator><![CDATA[Mariano Jasovich]]></dc:creator><description><![CDATA[El “fotógrafo de los presidentes”, que retrató desde Jorge Rafael Videla hasta Javier Milei, muestra el catálogo de las mejores postales de Menem durante su mandato y una imagen inédita que hoy publica Infobae. Además, el relato íntimo del backstage de las instantáneas históricas del ex mandatario riojano]]></description><pubDate>Wed, 16 Jul 2025 11:54:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KQHVJWOZSFACJM6Z6KBS4QELR4.jpg?auth=7e3e37487d3378ad93b9ddfe8a0e68bada3a5efecdb2e3c0f45fa0b8b0cbbd94&smart=true&width=1920&height=1386" alt="El momento que Víctor Bugge posa para Carlos Menem (Nadia Ingaramo Nobile @nadiaingaramonobile)" height="1386" width="1920"/><p>La serie sobre la presidencia de<b> Carlos Menem</b>, el presidente que marcó la década del 90, lleva una semana desde su estreno y ya levantó varias polémicas. Desde Eduardo Menem a Zulema Yoma dieron su opinión sobre la ficción dirigida por Ariel Winograd. </p><p>Uno de los protagonistas que secunda al riojano desde el comienzo de la campaña de 1989 aparece un fotógrafo.<b> Juan Minujin se pone en la piel de Olegario Salas</b>, el personaje que lleva el hilo conductor de la historia. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IAOKKCGTQBHLBCVXHIQ2YDWLAE.jpg?auth=ec4c30e5a86c72f4ecc79e1d7b7ac3379e9dd536eb8edc19df4a3acb95ab5ef3&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Víctor Bugge fue el fotógrafo de los presidentes desde Videla hasta los primeros años de Milei (Gastón Taylor)" height="1280" width="1920"/><h2>El fotógrafo de los presidentes</h2><p>Olegario Salas así como se lo ve en la serie no existió. Pero sí hubo un fotógrafo muy cerca de Menem. Ese fue <b>Víctor Bugge</b>, quien trabajó al lado de los mandatarios en Casa Rosada desde la época de Jorge Rafael Videla en tiempos de dictadura hasta comienzos de este año en el que dejó su puesto. </p><p>Por el ojo de Bugge pasaron decenas de escenas históricas del país. <b>Desde comienzos de la dictadura militar hasta los primeros años de Javier Milei. </b></p><p>La serie sobre Menem lo hizo buscar en sus archivos. En especial una escena en la que en la ficción Leonardo Sbaraglia (interpreta al presidente riojano) le saca una foto a Minujin. “Me di cuenta de que esa imagen existió en la realidad cuenta Bugge en diálogo telefónico con <b>Infobae</b>-. Fue a comienzos de los años 2000 cuando yo lo fui a ver porque preparaba un documental sobre mi trabajo”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F64MYCBZO5CE5KIKKHHIKUYSCI.jpg?auth=2aa32adae96eed1f5f1209fdafd8a1b78907c5b6bb053cdee73346d6f52a0ea9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Menem con Charly García y Zulemita en la Quinta de Olivos (Víctor Bugge)" height="1080" width="1920"/><h2>Cambio de roles</h2><p>El expresidente lo recibió y en un momento con su clásico acento riojano le dijo: “Siempre me sacaste fotos vos a mí. <b>Dejame que te saque una”</b>. Bugge le cedió su cámara y la fotógrafa Nadia Ingaramo Nóbile que lo acompañaba tomó la instantánea.</p><p>Tantas veces que <b>Bugge le pedía a Menem</b> que lo mirara antes de hacer clic. Por esa única vez, era Víctor el que posaba para el lente. “En otra oportunidad <b>Raúl Alfonsín </b>también me tomó una imagen con una cámara auxiliar a la principal que solía usar -recuerda Bugge-. Pero esa foto se perdió. O al menos yo no la tengo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S4APA27XTJEQPNXVHFIX6PU36Q.jpg?auth=cb5fc81513b13d87f0da2226cb17017676ef4110e191e9a626571f64098fe271&smart=true&width=1920&height=1280" alt="El momento posterior a la firma de los indultos a los dictadores y la cúpula de Montoneros (Víctor Bugge)" height="1280" width="1920"/><h2>Diez años junto a Menem</h2><p>Víctor recuerda otros momentos que aparecen de alguna manera retratados en la serie de <i>Prime Video</i>. <b>“Las fiestas en Olivos tal como lo cuentan no existieron</b>. Aunque entiendo que en la serie es una manera de mostrar la época. Menem era un hombre que hablaba poco. Le gustaba estar con su entorno de colaboradores. Eso sí, nunca lo vi enojado. <b>Casi no le noté cambios de humor en los 10 años como presidente”, revela Bugge</b>.</p><p>El fotógrafo tenía acceso a la <b>intimidad del riojano. </b>“Nunca tuve problemas en ese sentido. Tenía acceso total, siempre con respeto por su vida privada”, explica. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4XUVNPRTX5A67I3NJQM4R2RXCU.jpg?auth=aaf48888de26126b7c6561295dfdbd20433829b778f66608a9c6de897daf21c1&smart=true&width=1920&height=2359" alt=""Menem era explosivo. Te encontrabas con el presidente en el medio de la montaña amasando pan y bailando una chaya riojana. O después te tocaba subirte a un avión, estar con Maradona y con Pelé jugando al fútbol", contó (Victor Bugge)" height="2359" width="1920"/><p>Bugge cuenta un viaje a Córdoba en el que se concreta el anuncio de los indultos a los dictadores y a la cúpula de Montoneros. “Hice primero una imagen institucional rodeado por la <b>Primera Dama, Zulema Yoma</b>, y algunos ministros -relata Víctor con detalles-. Entonces, cuando terminó el acto, pude entrar a donde Menem descansaba. En ese momento, le pidió un cigarrillo al edecán militar que lo acompañaba. Todo un signo. Y cuando prende el cigarrillo se le cae un mechón. Y dije ya está. Esta es la foto". </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ETS6RCANY5D6JJDZK3IGFIOG7Q.jpg?auth=c3f8ba3d147db73090f7b435b9c5a5b3caefd5948347170b6b6e43ecea31e14a&smart=true&width=1920&height=1393" alt="Menem  con los Rolling Stones en Olivos (Victor Bugge)" height="1393" width="1920"/><p>En la serie, aparece una escena similar pero fue posterior al levantamiento militar de<b> Mohamed Seineldín</b> el 3 de diciembre de 1990. “Estaba ahí junto a Menem y se escuchaban de fondo los disparos desde el Edificio Libertador a pocas cuadras de la Casa Rosada - recuerda Bugge-. Después de picar algo de almuerzo, el presidente le dice a su secretario dígale que si para las cinco de la tarde no se rindieron que los bombardee. Y se fue a dormir la siesta como hacía todos los días”. </p><p>Bugge habla y cuenta sin darse cuenta de que cada momento que vivió ya forman parte de la historia de Argentina. Eran parte de su trabajo, de su vida cotidiana. Que su ojo a través de la cámara es una forma de narrar la realidad. “Menem siempre te recibía con una sonrisa. Saludaba a todo el mundo. Y era muy reservado con su vida privada”, dice.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RVLSMURMVNEO3J2UY5GTGBVCLQ.jpg?auth=478d80fce6877165f978e705b8be3cf5375f9effff9d8b82e959a52f65a29072&smart=true&width=1920&height=1691" alt="“La foto de (Raúl) Alfonsín y (Carlos) Menem, que fue la primera de un traspaso de mando desde el regreso a la democracia", reveló (Víctor Bugge)" height="1691" width="1920"/><p>El fotógrafo presenció todos los actos y encuentros del mandatario riojano. “A los <b>Rolling Stones</b> los hicieron salir por la parte de atrás de Olivos para evitar la prensa que se había juntado en el frente -explica el testigo de la historia-. Y los veo de frente a los músicos con Menem al frente”. Son esos retratos que marcan una época. Que permiten que los sociólogos e historiadores luego hagan sus análisis. Se lo ve a Menem con un traje amarillo chillón y una sonrisa en la que se ven todos los dientes. Detrás los músicos de la banda que miran sin entender demasiado lo que pasaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XMN46F3X2VHLXLH2GK5NADN6V4.jpg?auth=3d2cefceaddd7027d5289cd41dfcde4653cce190e987ec2bb6bb4c8755ec6fd8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La imagen de Menem y Alfonsín en los jardínes de Olivos (Victor Bugge)" height="1080" width="1920"/><p><b>Bugge también acompañó a Menem en la despedida de su hijo Carlitos</b>, tras la caída de un helicóptero en el que viajaba con el piloto Silvio Oltra. El caso siempre generó sospechas y hasta Zulema Yoma habló muchas veces de un posible atentado. “Le tomé pocas fotos en esos momentos. Fue por respeto. Una en la que se aferraba al ataúd de su hijo y otra en el cementerio. Yo estaba a cierta distancia junto a Diego Maradona y Guillermo Coppola. Desde allí, usé la espalda de Diego para apoyarme y hacer la imagen”.</p><p>En otra imagen icónica que tomó Bugge se lo ve a <b>Menem y Alfonsín</b> de espaldas caminando por los jardines de la Quinta de Olivos. La foto se usó después para graficar el Pacto de Olivos que le dio al riojano la chance de la reelección en 1995. “Esa foto la tomé después de las elecciones de 1989. Se reunieron para negociar los términos de la transición. El país ardía en esos momentos con hiperinflación y saqueos”, cuenta Víctor.</p><p>Bugge los vio a la distancia a los dos presidentes, uno en ejercicio y otro electo, que salían a caminar para evitar las escuchas de los espías. De fondo en los jardines, la bruma del otoño de 1989. Entonces, Víctor disparó su cámara. “Muchos años después le pregunté a <b>Alfonsín qué habían hablado</b> en esos momentos. Me dijo: ’Le pregunté a Menem cuando quería asumir. Y me dijo ya’. Alfonsín imitó el acento riojano y eso me quedó para siempre como marca de la confianza que tuve con ellos". </p><p><b>Bugge guarda en su memoria</b> muchos momentos íntimos de las últimas cinco décadas del poder en Argentina. Él estuvo ahí cuando a cada uno de los presidentes les tocaba decidir sobre la vida de todos los habitantes del país. En esos momentos, sólo opinó a través de sus imágenes que ya son parte de la historia.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/KQHVJWOZSFACJM6Z6KBS4QELR4.jpg?auth=7e3e37487d3378ad93b9ddfe8a0e68bada3a5efecdb2e3c0f45fa0b8b0cbbd94&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1386" type="image/jpeg" height="1386" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El momento que Víctor Bugge posa para Carlos Menem (Nadia Ingaramo Nobile @nadiaingaramonobile)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Profeta del egoísmo]]></title><link>https://www.infobae.com/opinion/2024/07/28/profeta-del-egoismo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/opinion/2024/07/28/profeta-del-egoismo/</guid><dc:creator><![CDATA[Julio Bárbaro]]></dc:creator><description><![CDATA[La administración de Milei ha exacerbado tensiones diplomáticas y comerciales, alejando figuras claves y generando deuda considerable, socavando la esperanza de una solución sostenible]]></description><pubDate>Sun, 28 Jul 2024 03:56:58 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TMLOGCUARRA53G3FX2NZO7PAYU.jpg?auth=7925521bfcca09c9b8e83b2cfb3ac4e05dc4cf744948cd0637ee049d8d3a8bf2&smart=true&width=3782&height=2521" alt="Javier Milei
" height="2521" width="3782"/><p><b>Nos conduce el profeta de una nueva iglesia del egoísmo</b>, cuyas reglas no nos incluyen. Los daños son muchos. Su agresión gratuita a países hermanos y a colaboradores implica más una expresión de la desmesura y de la demencia que el resultado de una política pensada. En su corta gestión, Milei no solo se enemistó, en una muestra de absoluta insensatez, con países esenciales para nuestras relaciones diplomáticas y comerciales, sino que fue expulsando a periodistas y aliados y en todos los casos, quedó prisionero de una dupla de economistas dogmáticos que, en su fracasado paso por todos los gobiernos que transitaron, solo dejaron deudas siderales y sufrimiento para el pueblo y las clases medias, además de una compleja gobernabilidad para quienes los sucedieron.</p><p>Hace tiempo que somos una sociedad donde los economistas intentan sustituir a los filósofos y renunciar a la reflexión y el espíritu crítico. Nuestro Presidente es la contracara de Maduro quien, esperemos, termine derrotado, y con su derrota, se ponga fin a la degradación de algunas propuestas del continente. Por cierto, valían la pena las de Lula, Mujica y Evo- y hay más-, pero <b>Cuba terminó siendo dañina para toda la región </b>porque su ejemplo definió un socialismo inseparable del autoritarismo; en esa síntesis, el resultado nunca fue exitoso.</p><p>Llama la atención que los mercados beneficiados en otros esquemas reaccionen hoy respecto del gobierno con más criterio y agresividad que los jubilados y asalariados sometidos a la angustia cotidiana del escaso consumo y a un resultado nulo ante tamaño esfuerzo.</p><p>En cuanto a la desesperada vocación de Milei por imitar a Menem -como si en ese personaje, que vendió nuestro patrimonio y nos endeudó, se cifrara un éxito que justificara la elección de una réplica de aquel pasado como acompañante en el palco del Colón- alberga una<b> pobreza de espíritu </b>indigna del cargo que este señor ocupa.</p><p>La sensación dura aunque indiscutible de que <b>por este camino no hay salida </b>se va instalando diariamente en todos y cada uno de los sectores de esta dolida sociedad que necesitaba una esperanza, se aferró a ella y hoy debe reconocer que transita un nuevo camino hacia la decepción. Del otro lado, algunos intentan reunir los restos del peronismo como si en ese rompecabezas se reencontrara un destino. Creo que algo nuevo debe surgir, la suma de los fracasos jamás se va a expresar en un logro auténtico y perdurable.</p><p>El presidente se ocupa de destrozar los protocolos, de ignorarlos como forma de llamar la atención apelando a su grotesca excentricidad. En nuestra malograda sociedad, este histrionismo carece de peso alguno, pero en los viajes al extranjero, se advierte que <b>hay dos formas de hacerse notar, una es la genialidad y otra, su contraparte, la imbecilidad.</b></p><p>La derrota del oficialismo entró en su fase indiscutible, la construcción de una alternativa es el desafío que hoy tiene una sociedad obligada a cumplirlo. Hace falta debate, reflexión, voluntad de unirse, dejando de lado rencores y diferencias que no sean sustanciales, para enfrentar esta vergüenza que hoy nos humilla como argentinos y nos destruye como nación soberana.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TMLOGCUARRA53G3FX2NZO7PAYU.jpg?auth=7925521bfcca09c9b8e83b2cfb3ac4e05dc4cf744948cd0637ee049d8d3a8bf2&amp;smart=true&amp;width=3782&amp;height=2521" type="image/jpeg" height="2521" width="3782"><media:description type="plain"><![CDATA[El Presidente de Argentina, Javier Milei, habla con los medios de comunicación en Praga, República Checa, el 24 de junio de 2024. EFE/MARTÍN DIVISEK
]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">MARTIN DIVISEK</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El busto de Menem en la Casa Rosada: un acto de justicia no debería ser excusa para falsear la historia]]></title><link>https://www.infobae.com/opinion/2024/05/18/el-busto-de-menem-en-la-casa-rosada-un-acto-de-justicia-no-deberia-ser-excusa-para-falsear-la-historia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/opinion/2024/05/18/el-busto-de-menem-en-la-casa-rosada-un-acto-de-justicia-no-deberia-ser-excusa-para-falsear-la-historia/</guid><dc:creator><![CDATA[Alberto Amato]]></dc:creator><description><![CDATA[El 14 de mayo pasado, al cumplirse 35 años de la asunción del dirigente riojano como presidente, Javier Milei inauguró su escultura en el Salón de Honor de la Casa de Gobierno. Algunas reflexiones sobre la cuestión]]></description><pubDate>Sat, 18 May 2024 03:03:07 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3J4W2GUQK5DODH55WOMRSXEQQY.jpg?auth=e74b57e1f5aec3f0dceeca9b249291f53f6822deeaec9fad72cb803022c11e85&smart=true&width=2536&height=2560" alt="Zulemita Menem y Javier Milei posan con el busto recién inaugurado del ex presidente (Foto NA)" height="2560" width="2536"/><p>La instalación del busto del presidente <b>Carlos Menem</b> en la Casa Rosada <b>es un acto de justicia</b>. El Salón de Honor que cobija en mármol parte de la historia argentina no podía mantener en la oquedad al hombre que gobernó el país por una década. <b>También sería justicia que se instalaran los bustos de María Estela Martínez de Perón y de Fernando de la Rúa, que faltan.</b></p><p>Las emocionadas palabras de Zulemita Menem, que en los años del gobierno de su papá ofició casi como primera dama luego del divorcio del presidente, marcaron el ambiente familiar que rodeó la ceremonia de la que participaron los invitados que ella misma eligió, entre los que se contaban ex ministros y funcionarios, amigos cercanos y familia directa del ex presidente, su hermano Eduardo, por ejemplo, que durante el menemismo cuidó las espaldas presidenciales como titular del Senado. Parte de la generación joven del clan Menem, descendientes del ex presidente, están integrados hoy al gobierno del presidente Javier Milei. Como siempre que se hace una lista, los más notorios son quienes quedan fuera de ella.</p><p>Los efusivos elogios del presidente hacia Menem -Milei es tan vehemente con los elogios como con los insultos- pertenecen al acervo emocional del mandatario y a su íntima certeza: se puede discutir si Menem fue o no el mejor presidente de los últimos cuarenta años, como dijo Milei, pero en todo caso esa es su convicción y la opinión es libre: para el presidente y para cualquier otro ciudadano, bueno es recordarlo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IWJR5IRRNNARBCF57KGQIFIP4I.jpg?auth=ffd06008b99dcf5642073aef269db3186a378a58223eb74b262edcb71b42483e&smart=true&width=1553&height=1080" alt="Eduardo y Zulemita Menem participaron de la ceremonia junto a Milei 
(Foto NA)" height="1080" width="1553"/><p>Todo está muy bien y Menem merece los honores de todo otro primer mandatario de la democracia. Sin embargo, el deseo de consagrarlo poco menos que como al Thomas Jefferson de la Argentina, forma parte de la desmesura arrebatada que caracteriza la forma de hacer política en el país. Más allá de las emociones y los legítimos anhelos familiares, <b>Menem no fue Jefferson.</b> Y recordar sólo lo bueno de su gobierno no le hace justicia ni a él, ni a la historia.</p><p>Menem piloteó, a su manera, con sus métodos y su estilo, un barco que iba al garete en medio de una crisis económica que no tenía antecedentes y que sin embargo tuvo descendencia. La década menemista estuvo jalonada por cierta estabilidad económica y grandes escándalos de corrupción; <b>el propio ex presidente fue condenado a siete años de cárcel por la venta ilegal de armas a Croacia y a Ecuador y, para eludir la prisión halló refugio hasta su muerte en los fueros que le daban su condición de senador.</b></p><p>El primero de los grandes escándalos que sacudió a su gobierno, en 1990 y a seis meses de asumir, desnudó un entramado de pedido de coimas a la empresa estadounidense Swift-Armour para instalar una planta frigorífica. La denuncia la lanzó el entonces embajador de Estados Unidos, Terence Todman, y provocó la renuncia del cuñado y asesor de Menem, Emir Yoma, y del entonces ministro de Economía, Antonio Erman González. Otro de sus ministros, Gustavo Béliz, tal vez con candor, renunció porque, dijo, estaba <b>“rodeado de corruptos”</b>. También fue durante el gobierno de Menem cuando se crearon empresas fantasmas para venderle al Estado guardapolvos de dudosa calidad y precio y leche adulterada, emprendimientos liderados por funcionarios del menemismo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PLUC5R6XONHPVA5YBMVT6BH4B4.jpg?auth=a4362cb036875d4954ede7eb02c5e1359df18b3b2c6a6b164f43b231ac8ca607&smart=true&width=2560&height=2419" alt="Javier Milei, sonriente, junto al busto de Menem (Foto NA)" height="2419" width="2560"/><p>Las primeras valijas repletas de dinero, sospechado de dinero narco, pasaron por la Aduana de Ezeiza ante los ojos del jefe del organismo, Ibrahim al Ibrahim, que no hablaba español pero era el marido de la secretaria de Audiencias de Menem y su cuñada, Amira Yoma. La venta ilegal de armas a Ecuador favoreció la guerra entre dos países hermanos y perjudicó al contendiente de Ecuador, Perú, que había sido un generoso partícipe del lado argentino durante la guerra de Malvinas. En 1995, en Río III, Córdoba, estalló la Fábrica Militar de armas y explosivos, un hecho que según el fallo judicial estuvo destinado a cubrir y eliminar eventuales pruebas de aquel contrabando de armas, y en el que murieron siete personas y quedaron más de trescientas heridas, todas ajenas a la planta militar.</p><p>El país padeció dos enormes atentados terroristas islámicos, contra la Embajada de Israel en marzo de 1992, en el que murieron veintidós personas y contra la AMIA, en julio de 1994 con ochenta y cinco muertos, sin que el gobierno de Menem pudiera hacer algo por descubrir a sus autores y detenerlos. Por el contrario, se fraguó con complicidad judicial un falso apoyo local a los terroristas encarnado por una banda de policías de la bonaerense que, finalmente, terminaron todos absueltos en el juicio oral que se les siguió. Para acusar a los policías, el principal sospechoso del caso, que había tenido en su poder la camioneta usada como coche bomba hasta días antes del atentado, fue sobornado con dinero de la SIDE y gracias, entre otros aportes, al ímpetu verbal de una jueza de la Cámara Federal. El juez del caso AMIA fue destituido y las investigaciones de la Corte por el atentado contra la Embajada de Israel jamás llevaron a nada. Menem contó con una Corte suprema afín y leal con la mayoría de sus jueces, conocidos como “la mayoría automática”, inclinados a coincidir con los deseos del gobierno. El resto del apoyo judicial, un hecho de insólito peligro institucional, quedó registrado en una servilleta de restaurante en la que figuraban los nombres de los jueces federales que, se suponía, comulgaban con la Rosada. La revelación fue hecha por el ministro de Economía, <b>Domingo Cavallo,</b> uno de los ausentes en la ceremonia que honró a Menem, que dijo que fue el ministro entonces ministro del interior, <b>Carlos Corach</b>, quien anotó en el papel los nombres de los jueces federales “leales” al gobierno. Corach sí fue invitado por Zulemita, pero se excusó.</p><p>Fue durante el menemismo que varios funcionarios recibieron un sobresueldo con dinero que había sido derivado del presupuesto destinado a seguridad, cuando el PAMI fue conmovido por escándalos de corrupción y cuando otro millonario pedido de coimas puso en jaque a la empresa multinacional IBM, encargada de informatizar quinientas treinta y cinco sucursales del Banco Nación en todo el país. El acusado de haber pagado esos sobornos, Marcelo Cattáneo, apareció ahorcado a la vera del Río de la Plata, detrás de los pabellones de la Ciudad Universitaria: era hermano de un muy cercano colaborador del secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, que también fue invitado por Zulemita Menem. Las investigaciones dictaminaron el suicidio de Cattáneo. Pero, si lo fue, fue bien extraño: el muerto fue hallado vestido con ropa de gimnasia que al parecer no le pertenecía y con un recorte del diario <i>La Nación</i> sobre el escándalo IBM-Banco Nación metido en la boca.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FCSOLKFB4VCMVIEMLY4I37BYD4.jpg?auth=60fddae362a098b6f7babe7a58061a00170eb38ea248aa9cc96177dad4ee89d0&smart=true&width=1920&height=1920" alt="El busto de Isabel Perón está listo hace años y ningún gobierno decidió instalarlo en la Casa Rosada" height="1920" width="1920"/><p>Los extraños suicidios, gente zurda que aparecía suicidada con una pistola en la mano derecha, también jalonaron la presidencia de Menem. El menos sospechoso fue el del empresario de correos Alfredo Yabrán, sospechado de estar vinculado al asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas. Pero despertaron serias dudas, además del de Cattáneo los suicidios del brigadier Rodolfo Etchegoyen, titular de la Aduana, quien tenía su lupa puesta sobre la llamada “aduana paralela” y quien, días antes de su muerte, habría dicho a su familia que no estaba dispuesto a “transar con la droga”, y el del capitán de Navío Horacio Estrada, que se llevó a la tumba muchos secretos de la venta ilegal de armas a Ecuador y a Croacia.</p><p>Los asesinatos, o las muertes dudosas, también integran una larga lista de casos nunca aclarados, o aclarados medias, de funcionarios o empresarios ligados a la venta de armas, la aduana paralela y, en especial, a los testigos, peritos, ladronzuelos de poca monta, médicos, investigadores y hasta agentes de la SIDE ligados de alguna forma a la muerte, en marzo de 1995, del hijo del presidente, Carlos Saúl Facundo, hermano de la conmovida Zulemita durante el homenaje a su papá. Menem hijo murió al caer el helicóptero Bell 206 Jet Ranger que él mismo pilotaba entre Ramallo y San Nicolás, en el norte de la provincia de Buenos Aires. Menem, que abdicó en principio de la hipótesis de un atentado, <b>admitiría años después, ya en su ocaso político, que su hijo había sido asesinado.</b></p><p>La política económica del gobierno de Menem, signada por la convertibilidad del peso, uno a uno con el dólar, instrumentada por el entonces ministro Cavallo, redujo la inflación y el déficit fiscal, pero <b>derivó en un aumento la tasa de desempleo que pasó del 7,6 por ciento en 1989 al 14,3 por ciento diez años después</b>, flanqueado por la privatización de las otrora grandes empresas nacionales como Aerolíneas Argentinas, ENTel, YPF, Gas del Estado, Segba, Hidronor, Banco Hipotecario Nacional, Altos Hornos Zapla, Encotel y Obras Sanitarias de la Nación, muchas de ellas orgullo del primer peronismo de los años 40. El “uno a uno” devino en una gigantesca crisis económica que no supo o no pudo enfrentar el gobierno de Fernando De la Rúa en 2001, terminó con su renuncia, con más de veintiocho muertos en todo el país, cinco de ellos cerca de la Casa Rosada, y con una devaluación del cuarenta por ciento decretada en enero de 2002 por el presidente Eduardo Duhalde, surgido de la Asamblea General. Según el Indec, durante el gobierno de Carlos Menem la cifra de pobres aumentó hasta llegar a casi trece millones de personas y el desempleo llegó al 17,5 por ciento.</p><p>Una cosa son los honores que usos y costumbres reservan a quienes ocuparon la presidencia de la Nación, más que por ellas mismas también por lo que representaron. <b>Falsear la historia, o eludirla, para justificar esos honores, es otra muy distinta.</b> Nadie nos pide tanto. De la combinación entre devoción y olvido, nunca nació nada bueno.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WD4QCKO2ZBFMTGCC47VDGZWYDY.jpg?auth=8a8d2c44dfbccea1fdd20971cd9d709165f9a148cb86dbdc24222ef92dff73ba&amp;smart=true&amp;width=2347&amp;height=1320" type="image/jpeg" height="1320" width="2347"><media:description type="plain"><![CDATA[NOTICIAS ARGENTINAS MAYO 14:El 
presidente Javier Milei 
inauguró el busto del 
exmandatario Carlos Saúl Menem 
en Casa Rosada. Foto NA]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item></channel></rss>