<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/long/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Fri, 01 May 2026 21:26:14 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[¿Es mejor para la salud un paseo largo o muchos cortos?]]></title><link>https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2025/10/30/es-mejor-para-la-salud-un-paseo-largo-o-muchos-cortos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2025/10/30/es-mejor-para-la-salud-un-paseo-largo-o-muchos-cortos/</guid><dc:creator><![CDATA[Simar Bajaj]]></dc:creator><description><![CDATA[Reportajes Especiales - Lifestyle]]></description><pubDate>Thu, 30 Oct 2025 13:30:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ME5IXA3IBNGB7NHYVIJSGK7LTE.jpg?auth=eeb52c8da253a5b49c882c5ac7c18f76e53e5c10692c7afe037e05a212969065&smart=true&width=2048&height=1365" alt="" height="1365" width="2048"/><p>Un nuevo estudio sugiere que dar paseos más largos podría tener más beneficios para la salud que dar el mismo número de pasos al día en múltiples paseos cortos.</p><p>Un nuevo estudio sugiere que dar paseos más largos podría tener más beneficios para la salud que dar el mismo número de pasos al día en varios paseos cortos.</p><p>Cientos de estudios han demostrado que un mayor número de pasos está relacionado con un riesgo menor de demencia, de diabetes tipo 2 y de otros problemas de salud. Pero lo que está menos claro es cuál es la mejor manera de dar esos pasos. El nuevo análisis, publicado el lunes en la revista Annals of Internal Medicine, es uno de los primeros en estudiar si espaciar los pasos o juntarlos estaba relacionado con mejores resultados para la salud.</p><p>El análisis examinó a personas que daban menos de 8000 pasos al día; la mayoría de los participantes daban menos de 5000. Quienes caminaban regularmente más de 15 minutos tenían un 80 por ciento menos de probabilidades de morir por cualquier causa y casi un 70 por ciento menos de probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares en un periodo aproximado de 10 años, en comparación con quienes daban la mayoría de sus pasos en caminatas de cinco minutos o menos. (La edad promedio de los participantes era de 62 años, por lo que el riesgo de morir era bastante bajo para empezar: alrededor del 4 por ciento en el grupo de los paseos más cortos y menos del 1 por ciento en el grupo de los paseos más largos).</p><p>Estos datos muestran solo una correlación; no prueban que dar paseos más largos sea más saludable que espaciar los pasos a lo largo del día. Pero algunas pruebas sugieren que el cuerpo necesita más tiempo y continuidad para aprovechar plenamente los beneficios del ejercicio para la salud, como mejorar la regulación de la frecuencia cardiaca, dijo Robert Gerszten, jefe de medicina cardiovascular del Centro Médico Beth Israel Deaconess, quien no participó en el estudio.</p><p>"No estamos diciendo que las sesiones más cortas no funcionen", dijo Borja del Pozo Cruz, epidemiólogo de la Universidad Europea de Madrid, quien dirigió el estudio. "Pero parece que es mucho mejor acumular pasos en periodos más largos", añadió.</p><p>Los investigadores siguieron a 34.000 personas en el Reino Unido durante aproximadamente una semana, utilizaron acelerómetros para medir los pasos y clasificaron a los participantes en varios grupos en función de sus patrones para caminar. Analizaron los datos de modo que el recuento total de pasos fuera similar en todos los grupos. Se contaron los pasos de cualquier tipo de paseo; quienes daban paseos de 15 minutos podrían haber estado paseando por el parque, mientras que quienes daban paseos más cortos podrían haber estado haciendo tareas domésticas ligeras.</p><p>Tras tener en cuenta los factores generales de salud y estilo de vida, los investigadores descubrieron que las personas que daban la mayoría de sus pasos en paseos más cortos tenían un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y de morir por cualquier causa en los 10 años siguientes, en comparación con quienes daban paseos más continuos. El descenso fue especialmente pronunciado en las personas sedentarias, o quienes daban menos de 5000 pasos al día, dijo Del Pozo Cruz.</p><p>El estudio no es concluyente sobre cuál es la mejor forma de caminar. Los investigadores tuvieron en cuenta cómo calificaba la gente su salud, pero es posible que las personas que daban paseos más largos estuvieran más sanas desde el principio, dijo Rishi Wadhera, profesor asociado de Política y administración de la salud de la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de Harvard, quien no participó en este estudio.</p><p>El estudio tampoco tuvo en cuenta el grado de transitabilidad de los barrios, ni el entrenamiento de fuerza realizado por los participantes. Y los patrones de pasos se basaron en una captura de una semana, que podría no reflejar los hábitos diarios de alguien, añadió Wadhera.</p><p>Aun así, los expertos dijeron que deberías intentar caminar un poco más cada vez, si puedes. Intenta bajarte del autobús una parada antes, estacionar el auto un poco más lejos de la oficina o hacer planes con amigos para dar un paseo.</p><p>"Algo es mejor que nada, más es mejor que algo", dijo Hannah Arem, epidemióloga del Instituto de Investigación de la Salud MedStar de Washington.</p><p>"Se trata de un aumento gradual a lo largo del tiempo y de intentar que esos periodos más largos tengan más beneficios para la salud", dijo Arem.</p><p>Simar Bajaj
 cubre salud y bienestar.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ME5IXA3IBNGB7NHYVIJSGK7LTE.jpg?auth=eeb52c8da253a5b49c882c5ac7c18f76e53e5c10692c7afe037e05a212969065&amp;smart=true&amp;width=2048&amp;height=1365" type="image/jpeg" height="1365" width="2048"/></item><item><title><![CDATA[Te amo, así que, por favor, encuentra a alguien más]]></title><link>https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2025/02/07/te-amo-asi-que-por-favor-encuentra-a-alguien-mas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2025/02/07/te-amo-asi-que-por-favor-encuentra-a-alguien-mas/</guid><dc:creator><![CDATA[Philip Hoover]]></dc:creator><description><![CDATA[Reportajes Especiales - Lifestyle]]></description><pubDate>Fri, 07 Feb 2025 21:15:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BM2PABGJYFHM5FDMMRUXUVJE4A.jpg?auth=b51d59fc0575161880a94399212f0bab69ed58054c55196a4f5084801f4dd72e&smart=true&width=2400&height=2880" alt="" height="2880" width="2400"/><p>"EN LA SALUD Y EN LA ENFERMEDAD" PUEDE SONAR ROMÁNTICO... HASTA QUE QUEDAS RELEGADO POR UNA ENFERMEDAD CRÓNICA.</p><p>Estaba de pie junto a la ventana buscando el camión de los helados, lo cual no sería tan extraño, pero estaba desnudo y eran las 4 de la mañana.</p><p>"¿Qué haces, amor?", preguntó mi mujer, Lauren, en la bruma previa al amanecer.</p><p>"Me pareció oír algo", dije mientras volvía a la cama tras decidir que quizá no era el mejor momento para admitir que había estado alucinando.</p><p>Cuando entró en vigor la orden de quedarse en casa durante la pandemia de COVID, Lauren y yo bromeamos diciendo que nada cambiaría para nosotros. Como personas hogareñas de East Hollywood que pasaban cantidades absurdas de tiempo juntas, parecía como si hubiéramos estado esperando este momento toda la vida.</p><p>Afrontamos la situación cocinando elaboradas comidas reconfortantes y adoptando un chihuahua rescatado. Todas las personas que conocíamos habían sobrevivido a la pandemia de COVID sin problemas, así que, cuando dimos positivo dos años después del inicio de la pandemia, cerramos nuestras laptops y nos acurrucamos en el sofá, preguntándonos cuántas películas de "Misión imposible" podríamos ver antes de recuperarnos.</p><p>Pero después de 435 días de enfermedad, le dije al amor de mi vida que buscara otra pareja.</p><p>Semanas después de que superamos la infección aguda, me di cuenta de que mi cerebro no podía procesar las tramas más básicas de las películas, lo cual suponía un pequeño problema para mi carrera de guionista. Lauren sugirió que viéramos programas de naturaleza, pero mi sistema nervioso estaba tan afectado que ver a una orca cazar una foca me hacía estallar en llanto.</p><p>Supuse que algo de ejercicio me haría sentirme más como mi yo anterior, pero no sabía que el virus me había ocasionado malestar posesfuerzo, algo típico del COVID prolongado, lo cual consiste en que incluso un esfuerzo leve puede incapacitarte durante días o semanas o reducir permanentemente tu capacidad de funcionamiento.</p><p>Mi sesión en una bicicleta fija había detonado algo. Al día siguiente, como en una versión de terror de "Un viernes de locos", me desperté con un cuerpo que no reconocía.</p><p>Había oído hablar de la fatiga debilitante del COVID prolongado, que hace que lavar los platos se convierta en un maratón que requiere varios descansos y una siesta. Sin embargo, no sabía que la enfermedad desencadenaría en mí una dolorosa reacción alérgica a la luz solar, o una neuralgia del trigémino (se siente como usar una malla eléctrica en la cara), o la decena de otros síntomas extraños que me hacían sentir como si se me hubiera soltado un tornillo esencial para mantener unido todo mi cuerpo.</p><p>Me quedé confinado en casa de la noche a la mañana. Tenía 37 años.</p><p>Amar a tu pareja "en la enfermedad" suena muy noble, incluso romántico. En realidad, es desgarrador. Para Lauren, significaba tener que sonreír durante una reunión por Zoom y al minuto siguiente tener que hablar conmigo para calmarme y hacerme salir de una espiral de ansiedad épica. Significaba convertirse en el único sostén económico de la familia y, al mismo tiempo, encargarse de cocinar (algo que yo hacía antes), limpiar y todo lo demás. A veces la oía en el baño, con la puerta cerrada y el grifo abierto para ahogar el sonido de su llanto. Eso es lo que también significaba amarme en la enfermedad.</p><p>Confinados entre las paredes de estuco de nuestro pequeño búngalo, añorábamos nuestra vida sin enfermedades. Desesperados por volver a ella, pusimos mi cuerpo y la mayor parte de nuestros ahorros en manos de especialistas médicos.</p><p>Los médicos me soltaron varios acrónimos de los que nunca había oído hablar mientras me aseguraban que mi salud era buena en teoría. Fue como si chocaran las manos conmigo mientras yo me ahogaba.</p><p>Lo que querían decir era que tenía una enfermedad crónica que no aparecía en los análisis, que nadie comprendía realmente y para la que no existía cura conocida.</p><p>Adaptarse a una enfermedad crónica es muy pesado. La luz y el sonido me provocaban migrañas, así que se acabaron las idas al parque para perros de Silver Lake. Se acabaron las aventuras culinarias por Los Ángeles, ya que la mayoría de los alimentos me destrozaban el intestino. El sexo se volvió doloroso, así que dejamos de tenerlo.</p><p>Pero lo peor de todo es que dejamos de hablar de ser padres o de viajar o de planear algo más allá de la cena, ya que era difícil creer en un futuro en el que algo de eso fuera posible.</p><p>Por la noche nos tomábamos de la mano, un consuelo que nos resultaba familiar en una vida que se había vuelto extraña para nosotros. Los dedos de Lauren, entrelazados con los míos, eran un ancla que me impedía perderme en el mundo de mi enfermedad. En esos momentos me olvidaba del dolor y las limitaciones, y me sorprendía a mí mismo sonriendo, perdido en los días felices antes de que todo cambiara.</p><p>Pero el COVID prolongado es, valga la redundancia, largo. Dura meses, quizás años, o posiblemente es para siempre (repito, nadie lo sabe a ciencia cierta). Tener que lidiar con los mismos síntomas un tedioso día tras otro te quiebra mentalmente, y luego te rompe el corazón.</p><p>Con el tiempo, mis pensamientos empezaron a oscurecerse. Cuando Lauren sintió que no era seguro dejarme en casa mientras se iba de viaje de trabajo, supimos que teníamos que mudarnos con mi familia en el norte de California. Los padres de Lauren volaron desde Colorado Springs hasta Los Ángeles la semana siguiente para ayudarnos a empacar nuestra vida en cajas y llevarlas al norte.</p><p>Y así, justo después de cumplir 38, me encontré sollozando en el sofá de mis padres en Marin County.</p><p>Lo primero que ves al entrar en casa es nuestra foto de boda. Los brazos de Lauren me rodean por los hombros. Me mira con lágrimas de alegría, diciéndome que es el mejor día de su vida. Yo le sonrío, a punto de decirle lo mismo.</p><p>Allí estaba yo: el hombre sano y prometedor con el que se había casado. El tipo que, durante una de nuestras primeras citas en un piano bar, la vio cantar "La vie en rose" en francés perfecto y se enamoró perdidamente.</p><p>A los 20 años, Lauren era para mí como una mística. Era muy segura de sí misma, prefería leer un libro a salir y se dormía en cuanto sus rizos apretados y brillantes tocaban la almohada. Yo era neurótico, propenso al insomnio y me gustaba salir de fiesta. Éramos la pareja dispareja perfecta.</p><p>Durante los 12 años siguientes, nuestro vínculo nos hizo enfrentar juntos altibajos de la universidad, mudanzas, la muerte de amigos y familiares y, finalmente, nos llevó al altar.</p><p>Fue un gran golpe ver cómo el día de nuestra boda entraba en colisión con ese momento, el día en que admití mi derrota ante la enfermedad crónica. Ya no me veía en aquella foto y traté de apartarme de ella mirando hacia otro lado cada vez que pasaba por donde estaba colocada en el pasillo.</p><p>Luego me aparté de Lauren. Había perdido tantas partes de mi vida que creía seguras que me había convencido de que la siguiente sería ella. Me había convertido más en una carga que en un compañero. ¿Cómo podía esperar que soportara mi salud frágil toda la vida con la conciencia tranquila?</p><p>Así que una noche le dije a la persona que significa más para mí que nada en el mundo que debía seguir adelante con su vida. No era la primera vez que lo decía, pero era la primera vez que lo decía en serio.</p><p>Lauren dejó el libro que leía y se volvió hacia mí en la cama. "No te corresponde a ti decidir cuánto puedo aguantar. Es mi decisión".</p><p>"No sé a dónde me llevará esto".</p><p>"Lo sé".</p><p>"Si encontraras a otra persona, te perdonaría".</p><p>"Pero esa persona no serías tú".</p><p>Tú. Sus palabras me hicieron ver algo por primera vez. Donde yo veía a una persona que ya no reconocía, Lauren veía al mismo hombre al que amaba, quien resultaba estar sufriendo una enfermedad. Me recordó que, pese a mis síntomas, seguía siendo yo.</p><p>Había proyectado en ella mi peor temor. Sí, mi salud la había arrastrado al infierno, pero ella se mantuvo firme. Estuvo a mi lado durante los múltiples viajes a urgencias. Estuvo allí para frotarme la espalda cuando se me agudizaba el dolor, para cubrirme con una manta cuando el cansancio no me dejaba levantarme del sofá.</p><p>Lauren ya había superado el duelo por nuestra antigua vida y se había abierto a las posibilidades de la nueva. Solo estaba esperando a que yo hiciera lo mismo.</p><p>Me aterrorizaba tanto perder más partes de mi vida, que me había disociado de ella por completo. Y, en el proceso, me había insensibilizado a la alegría, a la pena, a cualquier sentimiento. Por fin comprendí que mi enfermedad no era la amenaza para nuestro matrimonio: era yo, que me alejaba del amor de Lauren.</p><p>Con el tiempo, dejé de aferrarme a mi antiguo yo. En el momento en que más odiaba mi cuerpo, empecé a practicar la bondad hacia mí mismo, y el trabajo arduo y constante de intentar amar mi cuerpo tal como es me ha llevado gradualmente a aceptar mi estado. Hemos abandonado nuestro antiguo mantra --"Recuperaremos nuestras vidas"-- y lo hemos sustituido por "Nos las arreglamos".</p><p>Al final, mi enfermedad nos ha acercado más a nuestra humanidad y, a su vez, el uno al otro. En lugar de esperar mis días buenos, intentamos saborearlos todos, incluso aquellos en los que estoy en posición horizontal y lo único que podemos hacer es ver una película en la cama.</p><p>Por si te lo preguntas, hemos visto todas las películas de "Misión imposible" varias veces. Ahora incluso puedo seguir la trama.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BM2PABGJYFHM5FDMMRUXUVJE4A.jpg?auth=b51d59fc0575161880a94399212f0bab69ed58054c55196a4f5084801f4dd72e&amp;smart=true&amp;width=2400&amp;height=2880" type="image/jpeg" height="2880" width="2400"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">BRIAN REA</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Un gato perdido en Yellowstone regresa a California tras un viaje de casi 1300 kilómetros]]></title><link>https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2024/09/23/un-gato-perdido-en-yellowstone-regresa-a-california-tras-un-viaje-de-casi-1300-kilometros/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2024/09/23/un-gato-perdido-en-yellowstone-regresa-a-california-tras-un-viaje-de-casi-1300-kilometros/</guid><dc:creator><![CDATA[Sara Ruberg]]></dc:creator><description><![CDATA[Reportajes Especiales - News]]></description><pubDate>Mon, 23 Sep 2024 23:00:44 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HEDPRXNNBNH2RFX7SC2U7BPN7Y.jpg?auth=ad431982048f95ea89007546d9e526688ff3cc7a641cd8d2c55c0e229516cdd9&smart=true&width=1503&height=1043" alt="" height="1043" width="1503"/><p>National Parks, Monuments and SeashoresCamps and CampingPetsCatsRoseville (Calif)Yellowstone National ParkRayne Beau</p><p>Los dueños de Rayne Beau, un gato siamés de 2 años, no tienen idea de cómo su mascota pudo volver, pero califican su regreso como un "milagro".</p><p>Cuando un gato se adentró en los bosques del Parque Nacional de Yellowstone durante una acampada en junio, sus dueños californianos, Benny y Susanne Anguiano, pensaron que no volverían a verlo.</p><p>La pareja buscó durante cinco días por los bosques cercanos a su espacio de acampada en Fishing Bridge RV Park, pero nunca encontraron a su gato siamés macho de 2 años, Rayne Beau. Susanne Anguiano dijo que la hermana de Rayne Beau, Starr, empezó a maullar frente a la puerta de la caravana. Al final, cuando la pareja tomó la difícil decisión de conducir hasta su casa en Salinas, California, Starr, quien nunca se había separado de su hermano, maulló durante todo el camino de vuelta.</p><p>"Dejarlo era impensable", dijo Susanne Anguiano. "Sentí que lo abandonaba".</p><p>Pero casi dos meses después, Rayne Beau fue encontrado vagando por las calles de Roseville, California, tres horas al norte de donde viven los Anguiano y a unos 1287 kilómetros del Parque Nacional de Yellowstone, según informó primero la emisora de noticias KSBW.</p><p>Cuando un trabajador de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales local notificó a la pareja que los rescatistas habían identificado a Rayne Beau a partir de su microchip, Anguiano dijo que estaban sorprendidos de que el gato hubiera vuelto a California.</p><p>La pareja conoció a Rayne Beau y a su hermana cuando tenían 11 semanas y decidieron acogerlos y luego adoptarlos. Rayne Beau, que al principio parecía tímido en comparación con su juguetona hermana, se adaptó rápidamente a su nuevo hogar y desarrolló una vena aventurera. Susanne Anguiano lo describió como un "gato perro" que jugaba a buscar y acudía a ella cuando lo llamaba por su nombre.</p><p>Dijo que también era listo. Una noche saltó la valla del patio trasero, pero volvió a casa a la mañana siguiente.</p><p>Pero esta vez fue diferente. Susanne Anguiano dijo que cuando Rayne Beau salió corriendo de la camioneta, la pareja lo perdió rápidamente de vista en el denso bosque. Esperaron a que regresara, pero nunca lo hizo.</p><p>"No se dio cuenta de que no era como su patio trasero", dijo. "Es como el patio trasero más grande de Estados Unidos".</p><p>Durante su búsqueda, Benny Anguiano dijo que un trabajador del campamento le había dicho que se habían visto osos pardos y coyotes por la zona, y que era probable que su gato hubiera sido devorado por uno de los depredadores del bosque. Tras oír esto, Benny Anguiano convenció a su esposa de que era hora de marcharse.</p><p>La pareja abandonó el parque días después sin su gato, pero Susanne Anguiano mantenía la esperanza de que Rayne Beau estuviera a salvo. Mientras conducían, dijo que un arco iris doble les saludó al entrar en Nevada.</p><p>"Eso me dio la esperanza de que nuestra Rayne Beau estaría bien", dijo en un mensaje de texto.</p><p>Benny y Susanne Anguiano creen que en algún momento su gato consiguió un aventón o fue recogido por un conductor que se dirigía a California durante parte de su viaje, pero no lo saben con certeza. La pareja espera que alguien que reconozca a su gato pueda ayudar a explicar cómo regresó.</p><p>"El hecho de que estuviera en California y a solo tres horas al norte de nosotros, creo que demuestra más que Rayne Beau era el que intentaba llegar a su casa", dijo Susanne Anguiano.</p><p>Aunque no es habitual, no es la primera vez que una mascota recorre inexplicablemente cientos de kilómetros para volver a casa. La distancia desde su campamento en el Parque Nacional de Yellowstone hasta Roseville, California, donde encontraron a Rayne Beau, es de unos 1287 kilómetros, y el viaje lo habría llevado a través de cuatro estados en condiciones montañosas y desérticas.</p><p>Cuando la pareja se reunió con él, dijeron que Rayne Beau había perdido el 40 por ciento de su peso corporal. Estaba inquieto en su transportín, pero en cuanto lo soltaron en el carro se calmó.</p><p>"Me miró, bajó la cabeza y se quedó profundamente dormido", dijo Susanne Anguiano. "Estaba agotado".</p><p>La pareja dijo que Rayne Beau había vuelto a casa a principios de agosto y que se encontraba bien. Susanne Anguiano duda si volver a viajar con sus gatos, pero si lo hace, no será tan lejos de casa.</p><p>Sara Ruberg cubre noticias de último momento y forma parte de la generación 2024-25 de Times Fellowship, un programa para periodistas al comienzo de sus carreras. Más de Sara Ruberg</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HEDPRXNNBNH2RFX7SC2U7BPN7Y.jpg?auth=ad431982048f95ea89007546d9e526688ff3cc7a641cd8d2c55c0e229516cdd9&amp;smart=true&amp;width=1503&amp;height=1043" type="image/jpeg" height="1043" width="1503"/></item><item><title><![CDATA[Trabajo arduo y bebidas gaseosas: lo que se requiere para vivir más de 110 años]]></title><link>https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2024/08/22/trabajo-arduo-y-bebidas-gaseosas-lo-que-se-requiere-para-vivir-mas-de-110-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2024/08/22/trabajo-arduo-y-bebidas-gaseosas-lo-que-se-requiere-para-vivir-mas-de-110-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Sara Ruberg]]></dc:creator><description><![CDATA[The New York Times: Edición Español]]></description><pubDate>Thu, 22 Aug 2024 19:30:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JBKUAC32B5GOZEEVJBVVRGKYT4.jpg?auth=1845ffc0cad30d1c6f0b6ad317b1cfd4b077e41ed36aef1cd5f9396292ab332e&smart=true&width=3600&height=2400" alt="" height="2400" width="3600"/><p>Uno de los hombres más ancianos del mundo falleció en agosto a la edad de 111 años. El hombre, John Farringdon, nació aproximadamente un año después del hundimiento del Titanic.</p><p>Farringdon fue una de las pocas personas que vivieron suficiente para ver evolucionar el mundo durante más de un siglo.</p><p>Lo mismo ocurrió con un puñado de mujeres fallecidas en los últimos años.</p><p>Kane Tanaka sobrevivió dos guerras mundiales, el brote de gripe de 1918 y dos ciclos de cáncer, pero también sobrevivió a todos sus hijos.</p><p>La infancia de Mamie Lang Kirkland estuvo marcada por los linchamientos y el Ku Klux Klan. Creció y se convirtió en vendedora a domicilio de Avon, repartiendo productos de belleza y consejos de vida.</p><p>Hester Ford vivió lo suficiente para tener 120 tataranietos.</p><p>Y esta semana, María Branyas Morera, una española nacida en Estados Unidos que vivió durante la guerra civil española y el brutal régimen de Francisco Franco y que se creía que era la persona más anciana del mundo, murió a los 117 años.</p><p>Cada una de estas mujeres era una supercentenaria, es decir, una persona que ha vivido más de 110 años. A continuación, fragmentos de los obituarios del New York Times sobre ellas y otros supercentenarios fallecidos recientemente. Esperamos que sus vidas les resulten tan interesantes como a nosotros.</p><p>--</p><p>Ruthie Tompson (1910-2021)</p><p>Trabajó en animaciones de Disney durante más de 40 años y murió en su residencia de ancianos de California a los 111 años.</p><p>De niña, cuando Ruthie Tompson se dirigía a la escuela, pasaba por delante del estudio de cine de Disney y se asomaba a sus oficinas. Walt Disney la vio y la recibió dentro para que observara el proceso de animación.</p><p>Años después de su primer encuentro, Disney la invitó a unirse al estudio como entintadora y pintora. Más tarde la ascendieron y se dedicó a ayudar a editar y perfeccionar los miles de dibujos que conformaban los largometrajes de animación.</p><p>Durante cuatro décadas trabajó en casi todos los largometrajes de animación de Disney, desde "Blancanieves y los siete enanos", estrenada en 1937, hasta "Los rescatadores", estrenada en 1977.</p><p>Louise Levy (1910-2023)</p><p>Era la persona viva de mayor edad conocida en el estado de Nueva York cuando murió a los 112 años.</p><p>Louise Levy vivió tanto que se convirtió en objeto de investigaciones genéticas, pero ella creía que el secreto de una larga vida no tenía nada que ver con la genética: lo atribuyó a su dieta baja en colesterol, su actitud positiva y un vaso diario de vino tinto.</p><p>Su edad y su salud, consideradas relativamente buenas hasta sus últimos días, despertaron el interés de los científicos, que la reclutaron en 1988 para un estudio genético sobre su longevidad.</p><p>El Instituto de Investigación sobre el Envejecimiento de la Facultad de Medicina Albert Einstein del Bronx reclutó a 700 personas, todas ellas judíos asquenazíes, para evaluar las posibles razones genéticas de sus vidas inusualmente largas y saludables. La investigación descubrió mutaciones genéticas en la población que los ayudaban a protegerse contra el colesterol alto, las cardiopatías, la diabetes y el alzhéimer, y que ralentizaban el impacto del envejecimiento.</p><p>Mamie Kirkland (1908-2020)</p><p>Testigo de la violencia racial en su juventud, murió a los 111 años en su casa del norte del estado de Nueva York.</p><p>Mamie Kirkland sobrevivió a parte de la historia más oscura de Misisipi. Tenía 7 años en 1915 cuando se despertó al oír a su padre decir a la familia que un grupo de hombres blancos planeaba lincharlos a él y a su amigo. Su padre y su amigo escaparon por la noche, y ella y el resto de la familia huyeron por la mañana.</p><p>Abandonaron Misisipi, pero no pudieron escapar del racismo que amenazaba sus hogares y sus vidas. En 1917, en East St. Louis, Illinois, Kirkland vio a unos hombres blancos quemar casas y dispararle a la gente en un barrio al que se habían mudado recientemente residentes negros.</p><p>Cuando la familia llegó a Alliance, Ohio, años más tarde, miembros del Ku Klux Klan fueron a su casa, dispuestos a quemar una cruz. Pero un vecino blanco armado ahuyentó a los agresores.</p><p>A los 15 años, Kirkland se casó y se trasladó a Buffalo, Nueva York, donde vendió productos de belleza Avon. Su hijo dice que su trabajo como vendedora evolucionó hacia el asesoramiento de vida de puerta en puerta.</p><p>Las historias de su juventud inspiraron la creación de un documental, así como el Museo del Legado y el Monumento Nacional por la Paz y la Justicia de Montgomery, Alabama.</p><p>Kane Tanaka (1903-2022)</p><p>Trabajó en una base militar de Japón para mantener a su familia. Cuando murió, a los 119 años, era la persona más anciana conocida en el mundo.</p><p>Kane Tanaka sobrevivió guerras, pandemias, tratamientos contra el cáncer y otras dolencias médicas, pero mantuvo una mente aguda y un ingenio rápido hasta el final de su vida.</p><p>Sobrevivió a muchos miembros de su familia, entre ellos su marido y sus hijos, y tuvo varios trabajos para mantener a su familia en una base militar de Japón casi hasta los 80 años. Era conocida por mantener el buen humor a pesar de las dificultades de la vida.</p><p>Le gustaban mucho las bebidas gaseosas y los chocolates, y los pedía a menudo en sus últimos momentos.</p><p>La hermana André (1904-2023)</p><p>Sobrevivió dos pandemias y una infección por COVID, y murió a los 118 años.</p><p>La hermana André, monja católica romana, dedicó décadas de su vida a cuidar de huérfanos y otras personas cuando la enviaron a trabajar en un hospital de Vichy, Francia.</p><p>En sus últimos años, cuando estaba a punto de cumplir 117 años, apareció en los titulares por sobrevivir a una infección de COVID-19.</p><p>Cuando murió en 2023, un año después que Tanaka, la hermana André era la persona más anciana conocida en el mundo.</p><p>"El trabajo me mantuvo viva", declaró a la prensa un año antes de su muerte.</p><p>Hester Ford (1904 o 1905-2021)</p><p>Creció labrando campos y recogiendo algodón en una granja de Carolina del Sur y murió a la edad de 115 o 116 años.</p><p>Hester Ford era la matriarca de un árbol genealógico con cientos de ramas. En el momento de su muerte, la sobrevivían sus 12 hijos, 68 nietos, 125 bisnietos y al menos 120 tataranietos.</p><p>Vivió independiente hasta los 108 años, cuando sus familiares se mudaron a su casa después de que se cayera en la bañera y se lesionara las costillas.</p><p>Según su familia, su rutina matutina consistía en comer medio plátano y respirar aire fresco, pero Ford no tenía ningún secreto para la longevidad. Cuando le pidieron que compartiera sus consejos para vivir una larga vida, declaró a un periódico local: "Lo único que sé es vivir bien".</p><p>Virginia McLaurin (1909-2022)</p><p>Llamó la atención por bailar con los Obama en la Casa Blanca en 2016, y murió a los 113 años según sus propios registros.</p><p>Cuando Virginia McLaurin entró en una sala para saludar al presidente Barack Obama y a la primera dama, Michelle Obama, en 2016 durante una recepción por el Mes de la Historia Negra en la Casa Blanca, soltó un sonoro "¡Hola!".</p><p>Se acercó a la pareja emocionada, bailando en su sitio con cada uno de ellos, y les dijo que estaba "muy contenta" de tener un presidente y una primera dama negros en la Casa Blanca.</p><p>"Pensé que nunca viviría para entrar en la Casa Blanca", dijo en un video que capturó su visita.</p><p>McLaurin nació en Carolina del Sur durante la época de Jim Crow y creció caminando 16 kilómetros hasta la escuela con el único par de zapatos que le daban cada año. Alrededor de 1939, se trasladó a Washington como una de los millones de negros que se trasladaron del Sur a los estados del Norte, Medio Oeste y Oeste durante la Gran Migración.</p><p>Tuvo varios trabajos y vivió una vida tranquila.</p><p>A los 106 años, después de que se compartió en internet el video de su visita a la Casa Blanca, de un momento a otro tuvo una plataforma. Utilizó su nueva fama para animar a los estadounidenses a votar.</p><p>Mamie Kirkland, con 107 años, durante una reunión en el Ayuntamiento de Ellisville, Misisipi, el pueblo del que huyó su familia hace un siglo ante la amenaza de linchamiento, el 10 de septiembre de 2015. (Andrea Morales/The New York Times)</p><p>Mamie Kirkland, entonces de 107 años, en el centro de Ellisville, Misisipi, el pueblo del que su familia huyó hace un siglo ante la amenaza de linchamiento, el 10 de septiembre de 2015. (Andrea Morales/The New York Times)</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JBKUAC32B5GOZEEVJBVVRGKYT4.jpg?auth=1845ffc0cad30d1c6f0b6ad317b1cfd4b077e41ed36aef1cd5f9396292ab332e&amp;smart=true&amp;width=3600&amp;height=2400" type="image/jpeg" height="2400" width="3600"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ANDREA MORALES</media:credit></media:content></item></channel></rss>