<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/lapa/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Thu, 14 May 2026 00:30:31 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Saltó de un avión en llamas, no sabía cómo se llamaba ni tenía conciencia de que estaba viva: “Estoy viendo cómo me morí”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/28/salto-de-un-avion-en-llamas-no-sabia-como-se-llamaba-ni-tenia-conciencia-de-que-estaba-viva-estoy-viendo-como-me-mori/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/28/salto-de-un-avion-en-llamas-no-sabia-como-se-llamaba-ni-tenia-conciencia-de-que-estaba-viva-estoy-viendo-como-me-mori/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[María Inés Elena Viggiano tenía 32 años la noche del 31 de agosto de 1999 y estaba en la fila 19 del vuelo 3142 de LAPA, cuando se produjo la mayor tragedia aérea de la historia argentina. La experiencia brutal de una sobreviviente, lo que pasó ese día y todos los días siguientes: el juicio, la culpa, el tratamiento psiquiátrico y redescubrir la belleza de lo cotidiano. En un capítulo de Voces, el testimonio de una mujer que prefirió no cambiar de butaca]]></description><pubDate>Sat, 28 Feb 2026 06:01:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Ese día teníamos que viajar a Córdoba, yo iba a hacer auditoría, trabajaba en una entidad bancaria. En realidad, no estaba asignada a ese viaje, pero otro de mis compañeros me pidió si podíamos cambiar. Como no había ido a la sucursal de Córdoba, dije ‘bueno, voy yo’. Iba con dos personas más del equipo. Y cambiamos algunas cosas con respecto a otros viajes que habíamos hecho. Por ejemplo, siempre viajábamos por la mañana. Nunca lo hacíamos después del horario laboral, tomábamos el primer vuelo, llegábamos a la sucursal y ese mismo día íbamos a trabajar. Pero esta vez dijimos ‘vamos un día antes, descansamos allá y vamos a la sucursal’. Así que ese día fue todo totalmente distinto: salimos muy tarde, fuimos casi los últimos en hacer el check-in. En el check-in, claro, los tres pedimos ventanilla y a mí me dicen ‘si te doy ventanilla a vos te tengo que dar en la tres’, y ellos iban en la 19 y en la 20. Entonces dije ‘no, prefiero ir con ellos y después a la vuelta yo pido ventanilla’”.</p><p>María Inés Elena Viggiano tiene 32 años, vive en Lomas de Zamora con sus papás y ese martes 21 de agosto de 1999 está sentada en la butaca 19B en un Boeing 737-204C matrícula LV-WRZ operado por la aerolínea LAPA, pronto a despegar desde el Aeropuerto Jorge Newbery con destino a la ciudad de Córdoba. Son las ocho y media de la noche. Además de ella, hay otros 97 pasajeros y cinco miembros de la tripulación a bordo. El avión intenta despegar, pero no lo logra. Derrapa, carretea por la pista, rompe la reja perimetral del aeropuerto, atraviesa la Avenida Costanera Norte, embiste a un auto, choca y arrastra una cámara reguladora de gas, frena sobre un talud de arena de un campo de golf cercano. Mientras Inés se cubre la cabeza y se aferra a su asiento.</p><p>Podrá salir de ahí. Podrá contarlo.<b> Podrá ser una de las sobrevivientes de una de las mayores tragedias aéreas de la historia argentina</b>. Pasarán 26 años y seguirá siendo una sobreviviente. Su relato cuenta la historia de una mujer que debió haber viajado en el asiento 13 que le tocaba originalmente y que, de manera fortuita, se sentó seis filas detrás. Esa presuntamente insignificante modificación del plan de viaje, le salvó la vida. Un testimonio de ese durante, de esos silencios, de esa conciencia alterada, de quien cuando sobrevivió pensó que había muerto. Y una enseñanza de ese después, del estrés, del momento que sanó, del reseteo de lo importante, de maravillarse con el sol, las nubes, los árboles como si fuese la primera vez. Inés vuelve a ese día. </p><p><b>—¿El embarque fue normal?</b></p><p>—Sí, nosotros llegamos muy, muy sobre la hora. Hicimos el check-in y nos llevaron en un bus. Y de lo que me acuerdo de eso era que todo el mundo estaba llamando a su familia diciéndole “a las diez de la noche estoy en casa”. No lo recordé enseguida, lo recordé en un sueño: había muchas personas llamando por teléfono diciendo “a las diez llego a casa”.</p><p><b>—Eso era lo que vos viste cuando ingresaste al vuelo.</b></p><p>—No, cuando vamos en el bus. Y el abordaje en realidad al avión se hizo por la puerta de adelante y por la de atrás. Nosotros, como teníamos las últimas filas, subimos por atrás. Que eso por lo general nunca se hace, siempre se sube por adelante. El avión me pareció como que estaba sucio, como que era viejo. No me generó buen aspecto, digamos… </p><p><b>—Te sentás, empiezan los operativos para el despegue normales.</b></p><p>—Sí. Las azafatas y todo el mundo ubicándose. El nene en un momento fue a la cabina porque sé que lo vinieron a buscar.</p><p><b>—¿Había un nene?</b></p><p>—El nene que estaba en la fila 17 con el papá. Y recuerdo que fue en un momento, lo llevaron, lo venían a buscar para ver la cabina. Todo era normal, como tantos otros vuelos que había hecho en otro momento. </p><p><b>—¿La sensación del miedo primero es corporal o mental de lo que está sucediendo? </b></p><p>—No, es mental porque ahí activás el instinto de supervivencia. Si a mí alguien me hubiese dicho “te va a pasar esto y vas a reaccionar de esta forma”, hubiese dicho “no puede ser” porque para mí siempre fue 80% emocional y 20% racional. <b>Sin embargo, fui 100% racional</b>. Es como que traté de salir de esa situación, de lo que estábamos viviendo, de ver cómo podíamos salir de esa situación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/L7KGYOH7AFFELHFNEHVN4GAQNA.jpg?auth=224e782aaa3ac2513242234174535dffa7a3224dc25d8561f0c4443810d676c9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El Boeing 737-200 de LAPA quedó envuelto en llamas tras no lograr despegar de Aeroparque el 31 de agosto de 1999" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Dónde se siente el miedo? </b></p><p>—Cuando sale disparado el avión, no sentí miedo y tampoco sentí que me iba a morir. Lo que sí dije en un momento yo misma, no sé si para darme fuerzas, “esto va a parar, en algún momento va a parar”. Y lo único que pensé fue en protegerme. Me senté bien contra el respaldo del asiento porque la sensación que tenía era que el asiento lo arrancaban, yo pensé en mi columna y en la computadora que tenía. Dije “me va a caer en la cabeza, me va a golpear”. Entonces me protegí la cabeza. Fue lo primero que pensé. </p><p><b>—¿Se movían cosas, había bolsos?</b></p><p>—No, del avión no se cayó nada. Lo que sí, todo lo que estaba suelto, que no tuviese puesto el cinturón, salió volando todo. Las carteras, los tapados, todo, todo.</p><p><b>—Ustedes entendían que estaban en pista y rebotando…</b></p><p>—Sí, sí. La reacción fue que todo el mundo empezó a gritar, todo el mundo se empezó a desesperar y en ese caso yo traté de decir<b> “acá hay que guardar fuerzas para lo que viene después”</b>. Porque no se sabía lo que venía después. Yo lo que tenía claro era que en algún momento iba a parar. Pero yo sabía que iba a necesitar fuerzas para salir de ahí. Entonces era como que cualquier gesto, movimiento o lo que hiciera era como derrochar energía. Hasta que en un momento golpea contra algo y el avión se parte en la fila 16, que es ahí donde nosotros quedamos divididos: los que quedaron adelante y los que estábamos atrás. </p><p><b>—¿Hasta ese momento, además de los gritos y el caos, había luz adentro del avión?</b></p><p>—En realidad no, porque como era un vuelo de noche, lo único que se prende son las luces de emergencia, entonces había un caminito. Y yo lo que sí noté fue que cuando empieza a correr, había un poco más de luz. Claro, era el fuego de la turbina que se incendiaba.</p><p><b>—¿Alguien desde la cabina, alguno de los tripulantes, habló? </b></p><p>—Nada. </p><p><b>—Solo gritos. </b></p><p>—Los gritos de los pasajeros, por la situación que estábamos viviendo que no era lógica. Yo pensaba, yo decía “esto no puede estar pasando, no es real”. Yo decía “nos van a venir a decir que era una prueba, no sé, a ver cómo reaccionás”. Porque la verdad <b>me quería convencer de que no nos podía estar pasando eso</b>.</p><p><b>—¿En ese momento no pensaste que te morías? </b></p><p>—No. Nunca pensé que me moría. Lo único que pensé bien es cuántas cosas me faltan por hacer. Eso sí lo pensé. <b>No pensé que me moría, sino en las cosas que me faltaban por hacer</b>. </p><p><b>—¿Cómo se parte el avión?</b></p><p>—El avión, cuando sale disparado, en un momento pega muy fuerte contra algo, que creo que debe haber sido contra el arco ese que había de Punta Carrasco, dio un vuelco muy, muy fuerte, se partió y ahí es donde queda detenido.</p><p><b>—¿Se parte entero?</b></p><p>—Se parte entero en lo que era la fila 16, que ahí había un espacio entre el último asiento y el 16. Calculo que ahí estaba la salida de emergencia. En ese momento lo que hice fue esperar un poco porque como ya había frenado y había salido disparado, dije “a ver si vuelve a pasar lo mismo”. Entonces me quedé unos segundos sentada cuando todo el mundo empezó a sacarse el cinturón y a saltar para ir hacia la puerta de atrás. Pero yo esperé…</p><p><b>—¿La puerta de atrás se activó? </b></p><p>—Pasó así: el señor que estaba sentado en la fila 16, que yo lo tenía en diagonal, es el primero que sale corriendo hacia atrás. Lo que pasa es que yo sentada no veía lo que estaba pasando. En un momento, me quiero levantar y me había olvidado el cinturón de seguridad. No me podía mover, dije “¿qué me pasó? No puedo caminar”. Veo el cinturón y ahí grité “el cinturón”. No sé cómo me lo saqué. Sé que lo toqué y salió.</p><p><b>—¿Qué es lo que él vio que lo hizo correr? </b></p><p>—Cuando yo me levanto, veo las llamas. El fuego. Él lo tenía delante suyo, tenía la llama de fuego ahí. <b>Cuando vi eso dije “esto explota”</b>. Lo primero que pensé. Empezamos a juntarnos todos ahí donde estaba la puerta, que no se había abierto todavía. Él desconocía el mecanismo, entonces la azafata lo ayudó pero evidentemente estaban esperando algo. La puerta se abrió y entró la bocanada, porque además había otra cosa, no se podía respirar. Nosotros ignorábamos que estaba la garita de gas ahí. Y además el fuego iba todo recorriendo buscando la garita. </p><p><b>—¿Por afuera del avión?</b></p><p>—No, por adentro lo veíamos. Nos empezamos a desesperar porque no nos dejaban bajar, que yo entiendo que era para que se armara esa goma que hay para tirarse. </p><p><b>—¿Empujaron para abrir la puerta?</b></p><p>—No, la puerta ya estaba abierta.</p><p><b>—¿Quién no los dejaba bajar? </b></p><p>—La azafata porque lo que querían era que nos tiráramos…</p><p><b>—Por el tobogán...</b></p><p>—Claro, por el tobogán. Pero nosotros veíamos que se nos venía el fuego encima.</p><p><b>—¿Recordás cuánta gente estaba agolpada en esa desesperación de salir por esa puerta?</b></p><p>—Seríamos de diez a doce personas. Y es muy angosto. Esa parte de atrás es muy angosta. </p><p><b>—Era un sálvese quien pueda.</b></p><p>—Sí, pero es lógico porque en realidad, la situación ahí era que había que salir. Eso era lo que se sabía. Y además nadie decía nada. Porque el silencio era tremendo, esto fue todo en silencio.</p><p><b>—¿Fueron minutos?</b></p><p>—No, segundos. Fueron 40 segundos. </p><p><b>—¿La gente que había viajado con vos la tenías identificada en ese momento?</b></p><p>—Sí, ellos ya habían saltado. Ellos estaban de este lado y pudieron saltar. Yo fui la última en saltar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LMRXWJECYJAA3JOA5JK2U5OSOA.jpg?auth=04a3bdc27bf1f3c55586d3c36e2f58fdfe5be6305f7a249d900de6f68e5401af&smart=true&width=1767&height=1920" alt="Inés Viggiano: "Cuando yo cerraba los ojos volvía a ver todo otra vez"." height="1920" width="1767"/><p><b>—¿De la gente que estaba de la fila 16 hacia delante, donde el avión se corta, nadie pudo bajar?</b></p><p>—Vi a una de las chicas. Cuando me saco el cinturón, vi que ella se paró y saltó por el hueco que había quedado ahí. Pero claro, ahí estaba el combustible y el fuego. Al estar partido, no podían venir de este lado. Además, yo tenía miedo de que el piso del avión desfondara porque era muy, muy débil. Entonces había que andar con cuidado cuando caminábamos porque quedó muy desnivelado y se hundía. La sensación era que se hundía.</p><p><b>—¿Los asientos estaban en sus lugares? </b></p><p>—Los asientos de atrás, sí. Cuando me levanto, miro adelante y lo que vi es que estaba todo oscuro, la cabina no la vi. Y vi los asientos como cuando uno va al cine, está parado y ve las butacas, esa perspectiva que tienen las butacas, yo lo vi de esa forma. Pero no sé si es que se llegaron a levantar. Eso no lo sé. Yo lo que vi es la perspectiva, incluso la primera vez que volví a ir al cine, lo primero que recordé fue eso: lo oscuro y cómo estaban las butacas. Tuve un flashback de lo que había visto en ese momento. </p><p><b>—¿Se escuchaban a los que quedaron de la otra parte?</b></p><p>—No. Se hizo un silencio total cuando el avión se queda. No hablamos ni adelante ni nosotros atrás. </p><p><b>—¿Se callaron los gritos?</b></p><p>—Todos. Todos. Se hizo un silencio. Y de hecho, todo eso que hicimos para bajar, nadie hablaba. No hubo alguien que dijera “hagamos esto, hagamos lo otro”. O “hay fuego”. Nada.<b> Todo el mundo veía lo que estaba pasando, pero no nos salían las palabras</b>. Cuando salto, si bien salté de costado pero quedé como haciendo sentadilla entonces no me lastimé las rodillas, en cambio mis compañeros sí se habían lastimado las rodillas. Y pudimos los tres correr. En un momento se cae una de las chicas, corremos para levantarla y seguimos corriendo, y una persona que estaba conmigo nos dice “paren chicas”, nos damos vuelta y ya era una bola de fuego. <b>Cuando vi eso dije “estoy viendo cómo me morí”. No tenía conciencia de que estaba viva.</b> Y nos abraza a las dos y nos dice “chicas, están vivas”. Y cuando él dijo “chicas, están vivas”, reaccioné. Pero hasta ese momento era como que tenía activado el instinto de supervivencia, no pensé en nadie. Yo lo único que pensaba era cómo tenía que salir de ahí y alejarnos lo más posible porque lo que veíamos era que había un peligro inminente. Pero yo no me acordaba cómo me llamaba, me empecé a preguntar cómo me llamaba porque no me acordaba cómo me llamaba. Y sé que hice un esfuerzo enorme para acordarme. Y ahí cuando logro recordar mi nombre digo “tengo que llamar, yo sé que tengo que llamar a alguien”. </p><p><b>—¿Cómo te diste cuenta de que no recordabas cómo te llamabas? ¿Alguien te preguntó tu nombre? </b></p><p>—No. No. Eso es lo raro. Porque por eso cuando alguien tiene un accidente, lo primero que le preguntan es cómo se llama. Para ver en qué grado de conciencia está. Es como si la mente me hubiese borrado absolutamente todo. <b>Era como que yo estaba ahí y no sabía ni por qué estaba ahí ni qué había pasado</b>. Entonces ahí dije “ahora yo estoy acá”. Tomé conciencia de que estaba a salvo. Y ahí empecé a tratar de acordarme cómo me llamo. No me acordaba y sé que hice un esfuerzo para acordarme. Ahí dije “a alguien tengo que avisarle”. “Llamemos enseguida, urgente”. Yo decía “va a salir en televisión y van a decir ‘nadie puede haber bajado vivo de ahí’”, porque lo que veíamos nosotros… Yo misma cuando vi eso dudé si estaba viva o no. </p><p><b>—Era 1999, los celulares no eran los que son hoy. </b></p><p>—No, exacto. Y en realidad nosotros bajamos con lo puesto. El celular no lo había llevado, lo había dejado en mi casa. Lo tenía apagado. Así que el que sabía que yo había viajado, si empieza a llamar, iba a dar apagado. Alguien que estaba ahí nos ofreció un teléfono y pude llamar a mi casa. Lo que les dije fue “vean lo que vean, quédense tranquilos de que yo estoy bien”. “Lo único que les puedo decir es que estoy con lo puesto”. Y mi vieja me dice “¿no atinaste a bajar nada?”. Y le dije “cómo se ve que todavía no viste nada de lo que pasó”. “Quedate tranquila -le digo- que veas lo que veas yo estoy bien”. Y ahí mi papá me dice “yo te voy a buscar, ¿dónde estás?”. Él quería venir para Aeroparque. Quedamos que nos iban a ir a buscar, que nos llevaban hasta el banco y que nos encontrábamos en el banco. Porque nosotros estábamos bien físicamente, estaba la gente de emergencias… </p><p><b>—Ya estaba emergencias ahí. </b></p><p>—Sí, eso fue enseguida. Pero nosotros lo que decíamos era que a nosotros no nos llevaran porque la prioridad la tenía la gente que se había quemado. Nosotros estábamos bien.</p><p><b>—Vos pudiste llamar a tu familia pero vos estabas en un lugar de una crisis absoluta.</b> <b>¿Qué veías?</b></p><p>—Ahí lo que veíamos eran las sirenas, llegaba todo el mundo corriendo. Había una parte que había quedado sin luz. Y nosotros fuimos hacia la estación de servicio. </p><p><b>—¿Gente que buscaba a otra gente? </b></p><p>—No, en ese momento no. Nosotros estábamos los tres juntos, y había otras tres chicas que también estaban juntas. El papá con el nene también habían bajado juntos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/46A2IUCI45CVNIQZPW3KWVGBUA.jpg?auth=70271fe9bb7e86f29534d0d971f4c6dec70f12c368960fec107cdd9227e8201d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La caja negra registró la alarma que los pilotos ignoraron segundos antes del desastre." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cuándo lloraste? </b></p><p>—A mí me costó bastante llorar porque sabía que si me ponía a llorar, no iba a parar. Al principio fue una sensación de euforia porque una se salvó, una está viva, ¿no? Es como que la sensación que me quedaba era de euforia, de que voy a poder seguir haciendo esto, lo otro. Pero les dije a mis padres que quería ir a Luján. Mi papá es muy devoto de la Virgen de Luján. Entonces le pedí que un domingo fuéramos a Luján. Fuimos y cuando subí, que está la Virgen,<b> los abracé a ellos y lloré todo lo que no había podido llorar</b>. Lo que me pasaba era que la gente estaba muy conmocionada, y es lógico. Todos los que venían a verme, todo el mundo conmocionado pero yo enseguida los atajaba y les decía “estoy bien”. Era como un mecanismo de defensa porque yo sabía que si me… Era como que me deshacía. Sabía que me iban a bajar todas las defensas y que no sabía si iba a poder afrontar eso. Me dejaba muy vulnerable. Traté de ponerme una coraza y decir “tengo que seguir adelante”. Como que me lo impuse, ¿no? Después igual yo iba a la psicóloga, no quise ir a psiquiatra al principio. Nosotros volvimos a trabajar a los quince días, porque no teníamos secuelas físicas. Y en realidad lo que más cambia es el tema de la cabeza. Uno es otra persona, no lo puedo explicar. <b>El cambio que se produce dentro de uno, es inexplicable</b>. Yo usaba lentes de contacto, había perdido los anteojos y tenía que sí o sí ir al oculista para que me diera la receta para hacérmelos. Y yo creo que no hacía ni 48 horas que había pasado y cuando salgo de mi casa para ir al oculista, abro la puerta y vi lo que veía todas las mañanas, pero a mí <b>me pareció como si lo hubiese visto por primera vez y me pareció perfecto</b>. El cielo, el sol, las nubes, el árbol, como si yo lo hubiese visto por primera vez en mi vida y era algo, no sé, increíble.</p><p><b>—¿Cómo siguió todo? </b></p><p>—Al principio está esa sensación de euforia, de decir “estoy vivo”, de querer abrazar a todo el mundo. Después yo empecé a notar que había cosas que me empezaban a pasar. Necesitaba hacer cosas con las manos. Y me anoté en un curso para hacer cuadros de arte francés, porque necesitaba hacer algo con las manos. Siempre decía que tenía un nudo en el pecho y cuando yo me ponía a hacer eso, era como que se desataba. Y además me concentraba en lo que estaba haciendo porque las imágenes eran constantes. No podía sacarme las imágenes de la cabeza. </p><p><b>—Había una necesidad de hacer para no pensar. </b></p><p>—Exacto. </p><p><b>—Empezaron a aparecer entonces los síntomas. </b></p><p>—Empiezan a aparecer los síntomas, pero uno sigue haciendo una vida totalmente normal.</p><p><b>—¿En algún momento pudiste parar?</b></p><p>—Es que lo tuve que hacer porque no pude más. </p><p><b>—¿Qué pasó?</b></p><p>—Yo seguía haciendo auditorías. Por un par de meses, aplazamos los viajes. Pero en marzo vuelvo: no fue por avión, fue por tierra. ¿Pero qué pasaba? Eso también a mí me generaba una cierta inseguridad. Fue como pasó en la pandemia, cuando estábamos encerrados y al salir por primera vez a la calle, uno se siente inseguro. A mí me pasó eso. <b>Yo me sentía totalmente insegura en la calle</b>. Había perdido esa seguridad. Y cualquier ruido, cualquier cosa, no sé, todo me parecía nuevo. Fui a Junín. Y estando en Junín, en el hotel, veo una entrevista de una de las personas que había sobrevivido, pero con secuelas graves. Para mí fue terrible eso. Fue tremendo. Porque fue como que dije “”yo podía estar en el lugar de ella".</p><p><b>—Hasta ese momento no habías tenido más contacto con el resto de los pasajeros. </b></p><p>—Con mis compañeros sí, pero con el resto no porque la mayoría era de Córdoba.</p><p><b>—No había un grupo, una acción organizada, nada. </b></p><p>—Nada. Hasta ese momento no. Hubo familiares que me vinieron a ver porque querían saber qué era lo que había pasado y me mostraban las fotos para ver si había visto a sus familiares. Lo que pasa es que al subir nosotros por atrás en el avión no habíamos visto a nadie, sino creo que no me hubiese olvidado nunca los rostros de la gente.</p><p><b>—¿Familiares de gente que murió querían saber qué había pasado con ellos?</b></p><p>—Exactamente. Eso también me angustiaba bastante porque cuando yo contaba lo que había pasado, era como que me cansaba. Era como si volviera a hacer todo el esfuerzo otra vez: hasta saltar y contar. Era toda una carga emocional que yo decía “lo voy a manejar, lo voy a manejar”. Me hacía muy bien ir al gimnasio y hacer los cuadros de arte francés. De estar en una oficina donde soy contadora y hacer auditoría, me había puesto a hacer cuadros. Dije que mi papá va a pensar que esta chica enloqueció. Y sin embargo, me dijo “¿cuánto te cobran por hacer los marcos?”. Le respondí y me dijo “te los hago yo”. Para mí eso fue sanador. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5WRAGYT2MNDNJO6SJVGCTEUFOM.jpg?auth=f5a5d5dcdc73adb0e9961d200c8906af1f84d144b84aae81f551a4b64e77fcf1&smart=true&width=1920&height=1691" alt=""Me sentía totalmente insegura en la calle", recuerda Ines Viggiano que sufrió estres post traumatico despues del accidente." height="1691" width="1920"/><p><b>—¿Qué pasó después de Junín?</b></p><p>—En marzo veo eso. Y seguí hasta junio. Cada vez estaba más angustiada. No dormía. Y estaba mal. Mal. Mal. Notaba ya físicamente que estaba decayendo. Mis padres decidieron que tenía que ir a una siquiatra. Yo no quería. De hecho, llamé a la psiquiatra, me dio los horarios disponibles y le dije que no podía en ningún horario. Y me dijo “cuando tengas disponibilidad, llamame”. Un día volví del trabajo y tenía una angustia tremenda. Entré a mi casa y lo primero que hice fue correr al teléfono, llamar a la psiquiatra y le dije si me podía ver. Me dijo “vení”. Ella me explicó lo que me estaba pasando.</p><p><b>—¿Qué te dijo?</b></p><p>—Lo que me explicó era que lo que tenía era un estrés postraumático. Me explicó lo que era, me ayudó muchísimo para entender qué era lo que me estaba pasando y por qué me pasaba. Es muy importante saber eso, porque uno cree que enloqueció, no sé. Y tampoco se atreve a contarle a los demás lo que le está pasando porque van a pensar que estoy loca.</p><p><b>—¿Te pudieron medicar en ese momento?</b></p><p>—Sí, en ese momento ella me dijo que yo necesitaba tres cosas. Dos ya las había encontrado. Me dijo “vos sos muy intuitiva y buscaste la salida”. El gimnasio y hacer una tarea distinta, que era lo de los cuadros de arte francés, yo ya lo había buscado. Pero me faltaba otra, que era la medicación para poder descansar.</p><p><b>—¿Daba miedo dormir?</b></p><p>—Sí. El problema era que<b> cuando yo cerraba los ojos volvía a ver todo otra vez</b>. Ese era el tema. Y una de las cosas que me pasaba era, por ejemplo, que llegaba a la puerta y no podía bajarme. Eso era lo que constantemente…</p><p><b>—¿Te morías en el sueño? </b></p><p>—No llegaba a morirme porque me despertaba en ese momento. Porque a veces lo tenía en el sueño, pero no era un sueño, no dormía. En mi casa se dieron cuenta de que no dormía, porque se notaba físicamente que estaba decayendo. Y además estaba muy angustiada, por cualquier cosa lloraba. </p><p><b>—Está documentado que en algunos casos aparece la culpa del sobreviviente.</b></p><p>—Sí. A mí me pasó. </p><p><b>—¿Qué es? Contame.</b></p><p>—Al principio, era la euforia del que se salvó. Pero después uno dice “pero acá hubo gente que murió, les debe dar una bronca tremenda que yo me salvé y ellos no”. <b>Empecé a tener la sensación de que tenía gente alrededor</b>, yo me daba vuelta y sentía que tenía permanentemente gente conmigo. Es una de las cosas que yo te digo que uno no quería contar. Entonces lo hablé con alguien y me explicó que a veces cuando la muerte es traumática, el espíritu extraña la materia… </p><p><b>—Vos sentías esas almas cerca tuyo.</b></p><p>—Sí. Entonces a veces me acuerdo de que yo decía “pero esta gente me debe haber una bronca bárbara que yo me haya salvado”. </p><p><b>—Vos no estabas pensando que las familias de las personas que murieron estaban enojadas con vos, vos estabas pensando que las almas de las personas que murieron… </b></p><p>—Exacto.</p><p><b>—¿Y tenías miedo de que te lastimaran?</b></p><p>—No, miedo de que me lastimaran no, pero me angustiaba. Me angustiaba muchísimo. Y lo que hice, que después siempre lo seguí haciendo, era hacer una misa. Yo siempre hice una misa para los familiares y la gente que falleció y por los sobrevivientes.</p><p><b>—Para honrarlos. ¿Eso trajo alivio?</b></p><p>—Sí. Sí. Y lo hice, le dije a mi mamá nada más, nosotras dos. No le quise decir a nadie y le digo “vamos nosotras porque lo necesito hacer yo”. No era para mí, en agradecimiento de que me había salvado, era para ellos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KH7PKX7UX5DNJDXHZ3F7OKIA3M.jpg?auth=ee3b3ffaaa396bb71c8a9cb32ce7df6bccc0279a6ca6c434fa3240c2bbb97a75&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Inés Viggiano, junto a Tatiana Schapiro en Infobae." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿En algún momento dejaste de pensar todos los días en esto que pasaste? </b></p><p>—Me costó bastante. A mí una de las cosas que fue como la bisagra, como que lo solté, fue cuando se hizo el juicio. Cuando declaré. </p><p><b>—Vos declaraste como testigo en el juicio penal, que digamos que las responsabilidades en el juicio penal han sido una… </b></p><p>—Vergonzosas. Totalmente vergonzosas.</p><p><b>—Y declaraste como testigo, no eras querellante.</b></p><p>—Sí, como testigo. Sentía que le debía eso a las víctimas, ¿no? Eso fue a los 10 años del accidente. Ahí como que solté: no tengo secuelas que me recuerden todos los días lo que pasó. </p><p><b>—Por otro lado, fue la demanda por el resarcimiento económico. ¿Esa demanda fue judicial o se resolvió directamente con la compañía de seguros?</b></p><p>—Nosotros lo hicimos directamente con la aseguradora. Y en realidad fue a través de una conciliación que se hizo. A veces digo “qué falta de empatía”. Yo entiendo que el abogado de ellos tiene una función que cumplir, pero una cosa de confrontar… En mayo del 2000 tuve la conciliación. En realidad, la hicimos en forma individual, no conjunta. Porque eran distintas consecuencias. Pero con el mismo abogado. Y en la conciliación, sentí bastante maltrato por parte de la persona de la compañía aseguradora. En un momento, yo reacciono y le digo “pero a nosotros nadie nos bajó del avión, tuvimos que afrontar toda esa situación que es algo que uno no está preparado para eso”. Ahí la persona que estaba a cargo de la conciliación escucha que yo me tiré del avión y dice “¿de qué avión te tiraste?”. Ahí separó a los abogados, los llevó aparte y dijo “acá no se discute más nada”. Fue como que ahí le puso los puntos al abogado.</p><p><b>—¿En ese único encuentro llegaron al acuerdo económico?</b></p><p>—Sí, sí. Me pagaron lo mínimo que me podía pagar por no tener fracturas. De los tres abogados que consultamos, uno nos llegó a decir que no teníamos derecho a reclamar absolutamente nada. Cuando yo también había perdido mis cosas arriba del avión y después hubo secuelas. Yo no tenía secuelas físicas, pero sí tuve secuelas. </p><p><b>—Me parece un delirio lo que me estás diciendo. Pasaron 26 años. Hoy entendemos las cosas de otra manera. Vos estuviste arriba de un avión en el que todo lo que sucedió estaba mal. No fue una fatalidad. </b></p><p>—No, no, fue la consecuencia de todas las cosas que se venían haciendo mal. </p><p><b>—¿Fue un dinero que te cambió la vida económicamente? </b></p><p>—El día que me pagaron, el día que fui a buscarlo, yo estaba trabajando. Me fui al mediodía a la aseguradora que me daban el cheque y cuando volví me dicen “ahora tenés que ir a festejar”. Y <b>yo dije “no tengo nada que festejar”</b>. A mí me angustió muchísimo. Fue otra cosa que me angustió muchísimo. </p><p><b>—Yo te escucho contar esto de la parte económica casi con culpa. </b></p><p>—Sí, pero no con culpa… Por qué yo tuve que tener ese resarcimiento económico a costa de lo otro. Se murió gente. Hay gente que quedó lastimada. Yo hubiese querido es que bajáramos todos. </p><p><b>—Y aunque hubieran bajado todos igual tenían derecho al resarcimiento económico. </b></p><p>—Exactamente. Pero, no sé, para mí fue todo un tema eso...</p><p><b>—¿Volviste a viajar en avión?</b></p><p>—Sí. Me costó cinco años. No me obligué pero lo que sí me di cuenta es que me angustiaba más el hecho de no viajar que de subirme al avión. Entonces lo que hice fue en 2004, dije “me voy un año a vivir a España”. Y me fui sola un año. Era todo un desafío. Y era un avión grande que yo dije “mejor para viajar ¿no?”. Porque el de cabotaje se nota todo más. En cambio, en el otro, en el internacional, es más sutil todo. Y me hizo muy bien. Primero porque me reencontré conmigo misma, rescaté esas cosas mías de antes y sumado a lo que yo había hecho, como que me construí de nuevo.</p><p><b>—¿Qué mensaje querés dejar hoy? </b></p><p>—Yo lo que quiero decir que independientemente de lo que me pasó a mí, uno a veces no se da cuenta de lo importante y lo linda que es la vida. ¿Por qué nos tiene que pasar esta cosa? Gracias a Dios yo tuve la oportunidad de que me sacudieran y decir “barajo y doy de nuevo y empiezo a darle valor a las cosas que realmente tienen valor”. Y agradecer por todo lo que nos dieron: la forma de agradecer es ver cómo le puedo mejorar la vida al otro. Empecemos, primero, por el que tenemos al lado. A veces es simplemente un abrazo, una palabra, una charla. Pero eso es en realidad lo que termina construyendo una vida. Lo material no se lleva nada, pero sí lo que se lleva es justamente todos esos momentos que se compartió, todo lo que vivió, todo lo que pudo hacer por el otro.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UMRMRIWF6JG3XD3M6EF3AUH7ME.jpg?auth=27708b591dd8e52ecd550f36bab8e759fd20bf9b08c1d07244598390d17fc366&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Voces - Lapa - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Su padre no era pasajero del avión y murió en la tragedia de LAPA: un relato sobre cómo convivir 26 años con el dolor y la injusticia]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2025/08/31/su-padre-no-era-pasajero-del-avion-y-murio-en-la-tragedia-de-lapa-un-relato-sobre-como-convivir-26-anos-con-el-dolor-y-la-injusticia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2025/08/31/su-padre-no-era-pasajero-del-avion-y-murio-en-la-tragedia-de-lapa-un-relato-sobre-como-convivir-26-anos-con-el-dolor-y-la-injusticia/</guid><dc:creator><![CDATA[Ariana Budasoff]]></dc:creator><description><![CDATA[Oscar Eduardo Ramonino murió el 31 de agosto de 1999 después de que el avión, fuera de control, se saliera de la pista y arrollara el auto que conducía, en el que también se encontraba Andrea Grilli, una compañera de trabajo que planeaba acercar a su casa. Para su hija, Oscar fue víctima de “una cadena de irresponsabilidades que terminó con la vida de muchas personas”. En un nuevo aniversario, Ivanna cuenta cómo rearmó su vida y aprendió a vivir con la tristeza por su ausencia y la rabia por la impunidad]]></description><pubDate>Sun, 31 Aug 2025 04:12:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UDOEPMKX5ZHWHLOELVQDXTMHSY.jpg?auth=f7634fd717320d86c3fe91b52ddd7d776b2ab171266d9086e43952708ef418f7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ivanna de pequeña con su padre, Oscar, y su madre, Rita" height="1080" width="1920"/><p> —No fue un accidente ni una tragedia, <b>fue un asesinato masivo</b>.</p><p>Ivanna no duda. Cuarto siglo después, la falta de justicia le resulta aborrecible. </p><p>*** </p><p>El 31 de agosto de 1999 la familia Ramonino —madre, hija, hijo: Rita, Ivanna, Diego— hacían lo que buena parte de los argentinos y argentinas hacían cerca de las nueve de la noche: preparaban la cena, acomodaban la mesa. Esperaban a Oscar —marido, padre— para comer en su casa de Ramos Mejía, La Matanza. De fondo, como sucedía en los 90 y en muchas casas aún sucede, la TV repasaba las noticias más destacables del día y de los que vendrían.</p><p>De pronto, algo en el sonido ambiente cambió. La cadencia cotidiana que salía del electrodoméstico ícono de la vida familiar se alteró: las voces de los conductores de noticieros y presentadores se puso grave y comenzaron a aparecer las placas rojas a pantalla completa, los <i>grafs</i> con letras contduntendes: “Urgente”, “Último momento”. “Tragedia en Aeroparque”. <b>El pulso de la vida diaria era embestido por un avión</b>. El Boeing 737-204C, que llevaría adelante el vuelo 3142, de Líneas Aéreas Privadas Argentinas (LAPA), acababa de estrellarse cuando intentaba despegar del aeropuerto Jorge Newbery rumbo a la ciudad de Córdoba inscribiendo un récord desolador: <b>la peor catástrofe en la historia de la aviación argentina</b>. </p><p>Había víctimas fatales. Había heridos. Había desesperación.</p><p>En la TV todo era fuego, humo, sirenas. Los bomberos intentando extinguir el infierno. </p><p>Un instante antes de fijar los ojos en la pantalla, esa pantalla casi indisociable de las escenas familiares que estaba a punto de desmoronar la suya, a Ivanna la recorrió un escalofrío. Como un presagio venido de algún lugar, un pensamiento se le metió dentro y estalló dentro de ella: su papá estaba extrañamente demorado para cenar. Temió que algo le hubiera pasado.</p><p>Su hermano, su madre, también empezaban a inquietarse.</p><p>La TV seguía mostrando sin respiro, una tras otra, una sobre otra, las imágenes trágicas. Y alrededor de la mesa de los Ramonino la tensión, alimentada por las noticias, comenzaba a crecer como un monstruo feroz.</p><p>Hasta que lo más temido, ocurrió. Una de las cámaras que estaba cubriendo el hecho en vivo enfocó el esqueleto de un auto partido. Era blanco, era demasiado parecido al Chrysler Neón de la familia. <b>Cuando mostró la patente, en la casa de los Ramonino se abrió la tierra</b>. Ellos cayeron dentro. </p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y4KOOK4IDZFRTDTS7KVHQZLXVU.jpg?auth=97bfda0c9ecd7e7006a9ea2fe400b9c30fed6149eb3e5dd8a55a27c1f573d2c7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Los restos del avión de LAPA consumido por el fuego
" height="1080" width="1920"/><p>—Fue una desesperación total esa noche porque <b>nadie sabía nada</b>. Yo creo que pasé junto a mi familia más de 24 horas rondando hospitales y morgues para ver si estaba vivo, si no, dónde, qué había pasado.</p><p>Ivanna se disculpa. No quiere volver a pasar por ahí. Pero cuando llega agosto todo se tiñe de dolor. Cuando empieza a compartir cómo logró rearmarse después, esa noche vuelve a ella. Lo que vio, lo que escuchó y debió atravesar solo está agazapado, permitiéndole continuar su vida. Pero cada agosto, si ella le da margen, aunque sea una pizca, si se asoma a 1999, se abre paso del fondo a la superficie. </p><p>Cuando el avión de LAPA, dispuesto a despegar, había alcanzado la velocidad necesaria para levantar vuelo, <b>comenzó a sonar una alarma que el piloto, Gustavo Weigel, decidió ignorar</b>: indicaba que los flaps —esas superficies móviles situadas en el borde de salida de las alas— estaban retraídos. Eso impidió que el Boeing se elevara. No voló. Mas dada la velocidad que habían alcanzado, frenar era imposible. La nave carreteó por la pista y siguió su recorrido fuera de ella, a una velocidad solo apta para el cielo, inusitada para la tierra, arrasando todo a su paso. Atravesó las vallas del perímetro del aeropuerto; se llevó puestas máquinas viales, una casilla de gas; cruzó la avenida Costanera y arrastró, en su trayecto imparable, a un automóvil que circulaba por ahí. Un Chrysler Neón blanco. </p><p>El recorrido del avión fue brutalmente detenido al chocar contra un montículo de arena de un campo de golf cercano. El Boeing se prendió fuego. <b>Los heridos de gravedad sumaban más de 30. Los muertos, 65, incluidas las dos personas que estaban dentro del auto arrollado</b>. En ese momento nadie lo sabía.</p><p>Al volante iba Oscar Ramonino y a su lado Andrea Grilli. Eran compañeros de trabajo y Oscar iba a acercarla a su casa antes de reunirse con su familia para cenar. <b>Ellos serían</b>, según los jueces, <b>las primeras víctimas de esa noche aciaga. Una noche que pasaría a la historia como “la tragedia de Lapa”</b>. Aunque Ivanna asegura que fue más que eso.</p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YZQNZ7WN3FB6RFB7J4W2GIQOWY.jpg?auth=d3932d167e78fabe66818efa27f2aead9f30c9794a933d7db07a6b4301a120ed&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Los bomberos combatiendo el fuego que envolvió al avión de LAPA después de estrellarse y lo corroyó por completo" height="1080" width="1920"/><p>En su casa, al ver la patente del auto en la pantalla, Ivanna se desvaneció. Cuando recuperó la conciencia, con el pánico hecho carne pero albergando la esperanza que trae la falta de certeza, salió con su hermano y su madre a buscar a su padre. Nadie sabía nada sobre el destino del conductor del auto que había arrasado a su paso el Boeing. </p><p>La respuesta más atroz, la que deseaban que no llegara nunca, la conocieron <b>24 horas después</b>, en el lugar de los hechos. Un funcionario se los confirmó. Una médica que trabajaba en el lugar quiso contenerla: “Fue en un segundo, (tu papá) ni se debe haber dado cuenta. Quedate tranquila”, le contó en 2019 Ivanna al diario cordobés <i>La Voz del Interior</i>. </p><p><b>El mundo se desmoronó</b>. “Fue un <i>shock</i>, todo parecía irreal” —dijo al cumplirse 20 años de aquella noche a <i>La Voz—.</i> “La muerte de mi papá fue devastadora. Nos mató, nos devastó como familia. ¿Quién se puede imaginar una cosa así?”.</p><p>Después hubo que juntar los pedazos. Pedazos que se multiplicarían con el proceso judicial. </p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DZQEY6KVMZGSRN3JCDTWPS3BHE.jpg?auth=0ede0ed2b1abcfabc50b56cd636a71b8b0f23368d99c2a954a11f0862f431bc0&smart=true&width=1920&height=1079" alt="El Tribunal Oral Federal N° 4, en un fallo que generó incidentes en la sala, sobreseyó a los exdirectivos de Lapa y a dos exintegrantes de la Fuerza Aérea. Entre los miembros de la compañía librados de culpa y cargo estaban el expresidente de la empresa, Gustavo Deutsch (foto) y el ex vice, Ronaldo Boyd, junto al ex gerente de operaciones, Fabián Chionetti y a la ex jefa de personal, Nora Arzeno. (NA: Mariano Sanchez)" height="1079" width="1920"/><p>—<b>No fue un accidente ni una tragedia, fue un asesinato masivo</b>. Aunque suene fuerte decirlo así. Esa fue la realidad por más que la Justicia haya decidido mirar para otro lado —afirma Ivanna ahora, en diálogo con <i><b>Infobae</b></i><i>—.</i> Lo que quiero destacar, sobre todo, es eso, la falta de justicia. Que no es poca cosa. Al juicio lo demoraron todo lo que pudieron, fue un plan para que la causa prescribiera y solamente hubo una condena que fue una cargada, de tres años en suspenso. Ni siquiera a los directivos de la empresa, a los responsables reales, los dueños y toda la gente que sabía que esto iba a suceder. Porque, como te digo, no fue un accidente, un hecho en el uno dice: “Uh, qué habrá pasado”. Fue una sucesión y un encadenamiento de cosas: <b>de falta de inversión, pero, sobre todo, de responsabilidad, de falta de consideración por la vida humana</b>, básicamente.</p><p>La Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC) no dejó mucho lugar a dudas: determinó que <b>se había tratado de un error de los pilotos al olvidar configurar el avión correctamente para el despegue</b>. Pero la investigación judicial abierta se concentró en probar que la organización de la empresa y la falta de controles por parte de las autoridades de la Fuerza Aérea fueron factores clave en el desenlace trágico, ya que eso permitió —entre otras cosas— que el piloto volara con su licencia vencida. Por estos motivos fueron imputados algunos de los máximos directivos de LAPA y funcionarios de la Fuerza Aérea, y la causa se elevó a juicio oral.</p><p>La Justicia porteña fue la que se hizo cargo del caso. Aquel día desgraciado tomaron el expediente Gustavo Literas —quien era entonces juez federal— y Carlos Rívolo —el fiscal—. <b>El juicio comenzó seis años después, en 2005</b>. En el banquillo de los acusados había nueve: seis eran directivos de la empresa —acusados por el delito de “estrago culposo”—, entre los que se encontraba el dueño de la compañía, el empresario Andrés “Andy” Deutsch; y tres, miembros de la Fuerza Aérea —acusados por el delito de “incumplimiento de los deberes de funcionario público”.</p><p>Si bien la Justicia investigó coyunturalmente el hecho, y no solo lo relativo a la falla dentro del avión, en 2010, los jueces Leopoldo Bruglia, María Cristina San Martino y Jorge Luciano Gorini <b>absolvieron a casi todos los acusados, inclusive a Deutsch</b>. Los únicos condenados fueron el exgerente de operaciones de LAPA, Valerio Francisco Diehl, y el exjefe de la línea de boeing 737-200 —la del avión que se estrelló—, Gabriel María Borsani. Les asignaron una pena de tres años de prisión por considerarlos responsables del delito de “estrago culposo agravado” dado que “elevaron el riesgo permitido, al haber decidido ascender, el 9 de diciembre de 1998, al piloto Weigel en el puesto de Comandante de avión B 737-200, desatendiendo las características de vuelo negativas que se presentaban en forma recurrente a lo largo de su carrera profesional, evidenciadas en su legajo técnico, las cuales se vieron reflejadas el día del accidente”, pero la pusieron “en suspenso”. </p><p>La cárcel, para ellos, fue simbólica. Un como sí. Como si fueran niños que deben fingir que aprendieron la lección para que los dejen volver a jugar. Para el resto de imputados ni siquiera eso. Para los familiares y seres queridos, <b>el juicio, una farsa. Un nuevo drama</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JDZT5M4RQFGWHECY6WYUXQLWXM.jpg?auth=a6e07e690f438ad32f8201cb5e2c95ad3da373eac24a44232fa5b88808d8173a&smart=true&width=1920&height=2281" alt="Sentencia de absolución de Fabián Mario Chionetti, ex gerente de operaciones de LAPA" height="2281" width="1920"/><p>En 2011 se confirmaron condenas y absoluciones, pese a que el juez Gustavo Hornos no estuvo de acuerdo y pidió elevar la pena de los condenados y la reclusión para quienes presidían la compañía —Deutsch y Ronaldo Boyd, su vicepresidente.</p><p>En septiembre de 2012 la Corte Suprema dejó firme la resolución. Dos años después,<b> los directivos de LAPA que habían sido absueltos fueron sobreseídos</b>: la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal dijo: <b>prescribió</b>. El mismo año, a dos días del decimoquinto aniversario del hecho funesto, la Corte Suprema avaló lo que había establecido la misma sala de Casación para Deutsch y Ronaldo Boyd, para quienes también dijo: <b>prescribió</b>. Las condenas de Diehl y Borsani, los únicos castigados por el hecho, fueron confirmadas, pero ellos tampoco vieron la cárcel de cerca por la brevedad de la pena y la falta de antecedentes.</p><p>—Estos empresarios, que no fueron los únicos culpables porque también estuvo la gente que tendría que haber controlado el funcionamiento de esa empresa —porque son aviones, no está manejando una bicicleta—, dentro de ellos la Fuerza Aérea Argentina, lo único que pretendían era <b>llenarse los bolsillos </b>de plata. No les importaba si viajaban bien, mal, si el avión estaba en condiciones o no. En este fervor de tener cada vez más plata denigraban la la vida humana. Y eso me parece lo más terrible y lo más doloroso que una persona puede sentir.<b> Lo más terrible y lo más doloroso</b> —repite Ivanna, como si tratara de entender</p><p>algo inexplicable, como si con el énfasis llegara alguna respuesta, 26 años después.</p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NIYPJQSXUBEODNRJEUD4BL2QII.jpg?auth=d4f49f595f5bc4aac6b85b2669bd7d3e83a3e5716a3f3a1148be5ad2d311b3ff&smart=true&width=2048&height=1152" alt="Tapa de la segunda edición de un libro publicado en el año 2000 que narra las historias de los que murieron y recaba testimonios de algunos de los sobrevivientes. (Candela Teicheira)" height="1152" width="2048"/><p>—Siempre agosto me costó bastante desde aquel momento. En estos días me cuesta todavía más. Entonces, hasta la palabra sanación me resulta extraña en este marco.</p><p>Ivanna vive en la ciudad de Lobos, donde tiene un estudio de “yoga y trabajo corporal”. Después de aquella noche en la que se rompieron, la familia Ramonino buscó, lentamente, rearmarse. Dejaron la casa en la que vivían y comenzaron a probar caminos diferentes. Siempre en contacto. Siempre unidos. </p><p>—Si hablamos de sanación, yo en ese momento tenía 19 años y acá estoy, viva. Construí una vida. Pude formar una familia, tengo una hija preciosa, construí mi carrera en todos estos años, como pude, porque tampoco fue fácil. Atravesé muchos desórdenes de salud, en todo sentido, a nivel físico y psíquico también. <b>Esto deja muchas secuelas, muchas y muy profundas</b>. Hoy doy clases de yoga, me dedico al cuerpo. Soy bailarina. Y ese fue mi camino como para empezar a construirme otra vez. Sigo sanando desde un lugar que me permita vivir. </p><p>Ivanna logró continuar, “al principio muy a los tumbos, muy desorientada, muy perdida. Con la ayuda de seres muy queridos, muy amados”. Pero le costó.</p><p>—Paradójicamente, en el momento en que tenía que despegar en mi vida, a los 19 años, pasó esto que me destruyó por completo. Y tardé mucho tiempo en empezar a ponerme de pie, en tratar de empezar a ponerme de pie. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BJZ3PBO4ZFBVDHPLGGLCYTTXSU.jpeg?auth=b534475df18b5ecea8851896a8e08296a29cd018065995f84b15c77704ff429e&smart=true&width=1920&height=2865" alt="Ivanna y su padre, Oscar" height="2865" width="1920"/><p>Ella pensaba hablar de su proceso de sanación, de los caminos y herramientas de las que se valió para hacer cuerpo aquella noche, asumirla y salir a vivir con eso a cuestas. Pero al comenzar, pisando un nuevo aniversario, se llena de una cólera compartida por todas las personas a quienes un hecho trágico personal les fue duplicado con la impunidad auspiciada por la (in)Justicia. Entonces cuenta que sí, se sobrepuso; que sí, siguió adelante, pero <b>ante la falta de una condena adecuada para los responsables la palabra sanación queda grande</b>, flota como un globo de elio en el éter. Inalcanzable. </p><p>—¿Cómo se hace? <b>No hay posibilidad de sanar cuando te preguntás: “Bueno, ¿pero entonces a nadie le importa?”</b>. Ellos sabían que era posible que sucediera esto, que un avión se estrellara, y no le dieron ningún valor a la vida de los seres humanos. Tampoco la gente que los tenía que controlar, tampoco la Justicia, que fue partícipe de este acto. Entonces, hay cosas que no se pueden perdonar y hay que nombrarlas. En estos días lo que más me resuena es la injusticia. La injusticia da mucha bronca, mucha impotencia, estado de ira. Es lo que más me duele. <b>No se puede sanar una cosa así</b>. </p><p>Ivanna dice que hay detalles que no quiere recordar. Que no se trata solo del duelo personal por su padre si no por la impunidad y por una avalancha de “cosas espantosas de ver, horribles de escuchar, actitudes humanas que fueron totalmente desagradables”. Aunque también destaca a quienes sí se presentaron a ayudar, que fueron muchos, “incluso desconocidos que aparecieron en ese momento en el lugar del accidente o que iban a los hospitales a colaborar con todos los familiares”. </p><p>—No es un duelo solo de la muerte de un ser amado, que es terrible también. En este caso <b>uno tiene que aprender a procesar o aprender a convivir con esto.</b> Y con lo que se perpetúa, porque las cosas no cambian, se han repetido tragedias con el mismo sistema de corrupción, de ocultamiento, de que la Justicia no se puede meter con los poderosos, del Estado que estuvo totalmente ausente. <b>Nada cambia. Y eso es lo doloroso</b>. No es una cuestión política ni partidaria porque esto ha pasado en todo tipo de gobierno. </p><p>Descarga Ivanna.</p><p>—El dolor no es solo personal, el dolor que yo siento es por todas las personas que pasaron y que pasan por esto. Quiero recordar y honrar a las 65 personas que mataron y a todos los sobrevivientes, que sufrieron muchísimo, a todos los familiares. Conozco el dolor profundo que pasaron y pasan. Y todo por qué. Por la gente que quiso más poder, por la gente que quiso más dinero y ¿qué hacen con eso? Me parece tan absurdo tener ese tipo de vida, de pensamiento, ¿no? Donde se pisotea al otro. La verdad que no lo entiendo, nunca lo voy a entender y tampoco lo quiero entender.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UDOEPMKX5ZHWHLOELVQDXTMHSY.jpg?auth=f7634fd717320d86c3fe91b52ddd7d776b2ab171266d9086e43952708ef418f7&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Ivana de pequeña con su padre, Oscar, y su madre, Rita]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La disputa por los bienes de Andy Deutsch: del piso que alquila Pampita a un aeropuerto en EEUU y USD 200 millones]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2021/09/13/la-disputa-por-los-bienes-de-andy-deutsch-del-piso-que-alquila-pampita-a-un-aeropuerto-en-eeuu-y-usd-200-millones/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2021/09/13/la-disputa-por-los-bienes-de-andy-deutsch-del-piso-que-alquila-pampita-a-un-aeropuerto-en-eeuu-y-usd-200-millones/</guid><dc:creator><![CDATA[Omar Lavieri]]></dc:creator><description><![CDATA[La madre del hijo menor del empresario fallecido en 2014 reclama ante la justicia por varios bienes que no fueron incluidos en la sucesión por los hijos mayores]]></description><pubDate>Tue, 10 Sep 2024 19:55:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HEKMEV6BJBD43BWSMLCBVS42TQ.jpg?auth=d35a3d5262a2a1c49b2026564769c57d52364c9ce8c4c6b05c4b18220e6ce442&smart=true&width=1920&height=1428" alt="Andy Deutsch con su pequeño hijo (Foto obtenida del expediente judicial)" height="1428" width="1920"/><p><b>Gustavo Andrés “Andy” Deutsch</b> tuvo cinco hijos. Cuatro de ellos son mayores y viven en Estados Unidos. El último tiene siete años, vive en el partido de Morón, provincia de Buenos Aires, y nació en abril de 2014 apenas unos meses antes de la muerte del millonario empresario.</p><p>Deutsch -que había sido dueño de la empresa LAPA- murió el 14 de septiembre de 2014 cuando un avión que el piloteaba chocó contra una casa en el barrio La Isla de Nordelta. En ese instante comenzó el largo camino para cobrar la suculenta herencia que dejó el hombre de negocios.</p><p>En 2015 se inició el trámite de la sucesión. Allí se deben presentar los herederos e informar –de una vez o por cuentagotas- los bienes del fallecido. En el caso de Deutsch el quinto hijo, nacido de una relación extramatrimonial entre el empresario y<b> Karina Caporale,</b> una empleada de su empresa, fue el último en incorporarse al expediente sucesorio. Hasta ayer la existencia del hijo de siete años era desconocida públicamente y fue <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2021/09/12/antes-de-estrellar-su-avion-en-nordelta-el-millonario-andres-deutsch-tuvo-un-hijo-extramatrimonial-que-hoy-disputa-su-herencia/" target="_blank">revelada</a> por <b>Infobae</b>.</p><p>El expediente por la sucesión iniciado por los cuatro hijos mayores de Deutsch es público. Y la demanda presentada por Caporale contra los ellos para reclamar lo que le corresponde a su hijo Alejo (nombre ficticio), también. De ese modo<b> Infobae </b>accedió tanto a la sucesión como al reclamo que hizo Caporale<mark class="hl_yellow"> porque en esa sucesión los primeros cuatro hijos de Deutsch reconocieron, al menos hasta ahora, unos pocos bienes. Y, según sostiene Caporale, ocultaron la mayor parte</mark>.</p><p>En octubre de 2015 cuando <b>Julia, Frederik, Katherine y Allison </b>-los hijos de Deutsch que no participaban de los negocios del empresario- iniciaron la sucesión informaron que su padre tenía participaciones accionarias en las sociedades argentinas Satex S.A.F., Larag S.A. Agropecuaria y Tinocam S.A. Explicaron que Satex S.A. es la “sociedad controlante de Tango Jet S.A. y de Industria Textil Argentina S.A” (INTA).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FXGHYXNKD5AEDBSPNDS2K2SMK4.jpg?auth=db2ff4f76f9acfe7316a1cd516c62d121c088b664a4022b3de8451934947574a&smart=true&width=480&height=672" alt="El inicio del expediente por la sucesión de Deutsch" height="672" width="480"/><p><mark class="hl_yellow">También admitieron que hallaron fondos en distintas cuentas bancarias en Argentina por un total de 49.695,09 pesos y USD 74.017. Además hicieron saber de la existencia de bienes muebles en el departamento donde vivía Deutsch con<b> Graciela Josefina Villarruel</b>, su esposa desde 1992 y también fallecida en el accidente de 2014.</mark></p><p>Los bienes que estaban en Argentina son de fácil accesibilidad para el reclamo que la mujer hace en nombre de su pequeño hijo Alejo. Pero la mujer también detectó fideicomisos en el exterior que eran de Deutsch y que forman parte del litigio.</p><p>En consonancia con parte de lo que informaron los hijos mayores, Caporale afirmó en su demanda que Deutsch tenía varias empresas en Argentina. Era el dueño de las acciones de una sociedad agropecuaria llamada Larag S.A que explotaba un campo de unas 6000 hectáreas en Lincoln, Provincia de Buenos Aires. <mark class="hl_yellow">En aquel lugar estuvo el día de su muerte. Volvía a Buenos Aires en avión cuando chocó contra una casa en Nordelta.</mark></p><p>También era propietario de la empresa Tango Jet S.A que tenía en <i>leasing </i>unos aviones. Y además era dueño de la sociedad Satex S.A.F. que, a su vez, controlaba a la firma Industria Textil Argentina (INTA S.A.). <mark class="hl_yellow">Fue allí donde se conocieron Deutsch y la madre de su último hijo que era la responsable del área de recursos humanos de la empresa textil.</mark></p><p>Pero Caporale, madre del hijo menor de Deutsch -a diferencia de los hijos mayores- sostiene que el empresario fallecido también era dueño de otros bienes cuando murió.</p><p>Según la demanda de Caporale, en 1999 Deutsch había recibido <mark class="hl_yellow">por la mitad del paquete accionario de Casa Tía de Argentina una suma cercana a los 300 millones de dólares. </mark>La venta fue al Grupo Exxel y las cifras se hicieron públicas entonces. El socio de Deutsch era Francisco De Narváez, quien recibió una cifra similar. En la demanda Caporale asegura que originariamente los fondos estuvieron bajo la cobertura de fideicomiso<i> </i>extranjero denominado Mystere. Y reclama que se brinde una explicación acerca de qué sucedió con todo ese dinero.</p><p>Además, al momento de su muerte, Deutsch seguía siendo socio de De Narváez en la propiedad de las cadenas de supermercados Tía de Ecuador y Ta-Ta de Uruguay. <mark class="hl_yellow">De Narváez declaró como testigo en el caso y aseguró que a fines de 2014 les compró a los hijos mayores de Deutsch la participación accionaria que tenía allí el empresario fallecido. La operación se pactó en 200 millones de dólares. De Narváez paga diez cuotas anuales de 10 millones de dólares y hay un pago final de 100 millones más intereses que debe hacerse en 2025. Eso, afirma la demandante, no fue informado en la sucesión por los hijos mayores de Deutsch.</mark></p><p>En la demanda se sostiene que las empresas que detentaban la participación accionaria de Deutsch en esos negocios estaban controladas por una empresa con sede en Liechtenstein llamada <mark class="hl_yellow">Vereinigte Textilwerke Aktiengesellschaft </mark>(VT). A su vez en la demanda se plantea que VT estuvo controlada, mientras vivía Deutsch, por un fideicomiso denominado SULMA, cuyo beneficiario era el empresario fallecido. Caporale reclama por qué eso no se informó en la sucesión.</p><p>Entre los bienes que deben sumarse a la sucesión, según Caporale, se hallan los que están inscriptos a nombre de las sociedades argentinas Almont S.A. y Dribel S.A., cuya accionista principal (con el 99% del paquete accionario, tal como surge de los libros de la sociedad y los registros de la Inspección General de Justicia) es también VT.</p><p>Una de ellas, Almont, es la propietaria del departamento en el que Deutsch vivió hasta su muerte en la avenida Figueroa Alcorta al 3700. Deutsch le alquilaba su departamento a la sociedad Almont (también suya) por una suma ínfima. Ese departamento, un triplex que tiene<b> siete habitaciones, once baños y pileta climatizada</b>, valuado en 10 millones de dólares es el que actualmente <a href="https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2020/11/18/pampita-dejo-su-casa-inteligente-y-se-mudo-a-un-departamento-de-tres-pisos-con-siete-habitaciones-11-banos-y-pileta-climatizada/" target="_blank">alquila </a>la modelo <b>Carolina “Pampita” Ardohain</b>: todos los meses la mujer le paga el alquiler pactado a la sociedad Almont.</p><figure><video height="720" width="1280" poster="https://dpn03q9flmgew.cloudfront.net/09-10-2021/t_8623847a4d0244f986bf057c88e2a5ad_name_Caso_Andy_Deutsch_00_00_36_07_Imagen_fija001.jpg"><source src="https://d3annxaq6jlmqx.cloudfront.net/infobae-production/Infobae/20210910/613b9a39cff47e0001f9988d/t_88b032e33f504f959d3361020c8d85ab_name_Caso_Andy_Deutsch/file_1280x720-2000-v3_1.mp4" type="video/mp4"/></video><figcaption>El departamento que alquila Pampita Ardohain. Gentileza Canal 9</figcaption></figure><p>Además del departamento esas sociedades tenían a su nombre las oficinas de la avenida Santa Fe en las que Deutsch trabajaba y tres importantes campos (inscriptos a nombre de Dribel S.A.) por un total de 6000 hectáreas en el Partido de Lincoln. Deutsch a su vez alquilaba esos campos a través de Larag S.A.</p><p>Deutsch también poseía varios aviones que usaba como propios pero que están a nombre de la compañía norteamericana llamada Flight Levels Corp. Esa compañía, radicada en Delaware, Estados Unidos, tenía alquilados (en <i>leasing</i>) sus aviones a empresas argentinas como Walmont y Tango Jet, que a también eran controladas por Deutsch.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PIPUZC42TJE4BKSTFQ25UEPPNE.jpg?auth=5f0fc8f1c0d1c97e7de1332cad8735922d15e015d382f78003aebca54d7c3e86&smart=true&width=512&height=209" alt="Un aeropuerto en Estados Unidos: uno de los bienes que reclama Caporale" height="209" width="512"/><p>Caporale reclama además que se sume a la sucesión <b>un aeropuerto en la localidad de Perkasie, Pennsylvania, Estados Unidos</b>, que ella sostiene que era de Deutsch. Ese aeropuerto está inscripto a nombre de una sociedad estadounidense denominada Pennridge Development Entreprises, Inc. que era de Deutsch y que ahora -siempre según Caporale- está bajo el control de su yerno, <b>Robert Brink,</b> casado con <b>Allison Deutsch</b>.</p><p>La madre del niño de siete años que reclama parte de la herencia asegura que Deutsch también era dueño de<b> un departamento situado en el conocido edificio Monarca, en Punta del Este</b>, Uruguay. Esa propiedad estaba a nombre de la sociedad uruguaya llamada Maymar S.A, que a su vez era controlada por una compañía panameña.</p><p>Luego de los primeros reclamos de Caporale los hijos mayores de Deutsch denunciaron en el expediente de la sucesión los bienes que ingresaron al blanqueo de capitales en 2017<mark class="hl_yellow">. Eso es una cifra apenas superior a los 30 millones de dólares. Una de las hijas de Deutsch se presentó en el expediente y manifestó haber blanqueado dinero que hallaron en cuentas en Suiza y en Estados Unidos. También blanquearon una participación societaria en una compañía radicada en Belice y un seguro de vida. En aquel sinceramiento fiscal se incluyó además un auto Rolls Royce modelo Corniche de 1975 que Deutsch tenía en Estados Unidos.</mark></p><p>Según se desprende la lectura del expediente por ahora Alejo recibió 600.000 pesos en concepto de adelanto de herencia en 2017 que fueron destinados a solventar sus gastos de manutención. Y también el pago de un seguro de 60 mil dólares que están depositados en el juzgado en lo Civil donde tramita la sucesión y se han asignado al pago de la cuota de su escuela.</p><p>La intrincada disputa en los tribunales por los bienes de Deutsch no solo se desarrolla en el fuero Civil donde tramita la sucesión. También existen planteos en la justicia en lo Comercial. En el juzgado a cargo de <b>María del Milagro Paz Posse</b>, Caporale reclama <mark class="hl_yellow">que se “corra el velo societario” de las sociedades argentinas controladas por VT y que los bienes de esas compañías sean incorporados a la sucesión. Algunas de esas sociedades contestaron que no tienen relación con Deutsch.</mark></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q5FQMO6RSVFR5O3CXMSDVYCGKE.jpg?auth=3ed31f24f343dca4b77d108967d8c7bbbeccfc80711fc8490f6578b00ede6b34&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Karina Caporale y Andy Deutsch en una reunión en la empresa INTA " height="1080" width="1920"/><p><mark class="hl_yellow">En ese fuero Caporale también cuestiona el accionar de varios antiguos colaboradores de Deutsch que habrían organizado -según plantea- diversas maniobras para vaciar las sociedades que el empresario reconocía como propias y darles esos negocios a nuevas sociedades extranjeras que estarían bajo el control de los hijos mayores.</mark> En ese caso, la Cámara Comercial intervino en varias ocasiones y, por ejemplo, ordenó la designación de un interventor en las sociedades como diferentes embargos.</p><p>Hasta el viernes pasado los hijos mayores de Deutsch no habían informado nuevos bienes en expediente por la sucesión. La demanda por “indignidad” contra ellos que hizo Caporale plantea que deben aparecer en la sucesión todos los bienes que fueron detectados. Lo que no es un hecho menor a la hora de repartir la cuantiosa herencia.</p><p><mark class="hl_yellow">Caporale pide que el juez <b>Juan Pablo Lorenzini </b>-designado hace poco en el juzgado Civil 47- declare a los hijos mayores de Deutsch como “indignos herederos” de su padre, entre otras razones, porque sostiene que ocultaron y sustrajeron bienes que debían informar en la sucesión. Y también que los obligue a colacionar -compensar al ñino- en virtud de lo que establecen varios artículos del Código Civil y Comercial de la Nación.</mark></p><p>Mañana en Infobae. Nota 3: La denuncia penal contra la madre del niño heredero</p><p><b>SEGUIR LEYENDO</b></p><p><a href="https://www.infobae.com/sociedad/2021/09/12/antes-de-estrellar-su-avion-en-nordelta-el-millonario-andres-deutsch-tuvo-un-hijo-extramatrimonial-que-hoy-disputa-su-herencia/" target="_blank">El hijo extramatrimonial de Deutsch</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/sociedad/2021/08/31/decia-ser-el-saint-exupery-argentino-y-murio-dentro-de-un-avion-la-vida-y-el-tragico-final-del-ex-dueno-de-lapa/" target="_blank">Quién era Andy Deutsch</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/2010/02/03/498868-causa-lapa-los-familiares-y-el-fiscal-apelaran-el-polemico-fallo/" target="_blank">El veredicto del Caso LAPA</a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/B5A3QJCKPJBX3PJ774G4RT5VPY.jpg?auth=ef723f16b86176c991191c3516262bf1504f5aa0141d0c733191573b64f5c18a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item></channel></rss>