<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/juan-gelman/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Thu, 07 May 2026 19:48:24 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Tres poemas de Juan Gelman, el hombre que usó la palabra como una palanca para desenterrar secretos de la dictadura]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2026/03/24/tres-poemas-de-juan-gelman-el-hombre-que-uso-la-palabra-como-una-palanca-para-desenterrar-secretos-de-la-dictadura/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2026/03/24/tres-poemas-de-juan-gelman-el-hombre-que-uso-la-palabra-como-una-palanca-para-desenterrar-secretos-de-la-dictadura/</guid><description><![CDATA[El poeta argentino escribió versos duros y desgarradores desde el exilio. Su hijo y su mujer, embarazada, desaparecieron en 1976. Pero el bebé era una esperanza]]></description><pubDate>Tue, 24 Mar 2026 13:45:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/56TN5HGJH5FS7CET77PXBOI6LE.jpg?auth=7cc4245345a656c3d0120ca19e5fbb564b5d77bd76e5eb16dce304e3bc85f8cf&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Juan Gelman declaró en Quito en 2010 contra el estado uruguayo. (AFP PHOTO/ RODRIGO BUENDIA)" height="1080" width="1920"/><p>“<i>Te voy a matar/derrota", </i>escribió Juan Gelman en versos de furia, de dolor y, cómo no, de venganza, cuando estaba exiliado y en la Argentina gobernaba la dictadura que había secuestrado a su hijo Marcelo en agosto de 1976.</p><p>Gelman había nacido en Buenos Aires en 1930. Aprendió a leer antes de entrar a la primaria, leyó, leyó y con los años fue periodista, traductor y, claro, poeta. En los años 70 fue parte de la organización Montoneros, con la que rompió en 1979. </p><p>Con Marcelo Gelman -que tenía 20 años y también estaba en Montoneros- se llevaron a su mujer, María Claudia García Iruretagoyena, embarazada de 7 meses. Años más tarde, el poeta orquestó una campaña internacional que movilizó a intelectuales, premios Nobel y gobiernos para buscar a ese bebé. Firmaron, entre otros, <b>José Saramago</b>, Adolfo Pérez Esquivel, Dario Fo, Rigoberta Menchú, Günter Grass, Seamus Heaney y Wole Soyinka.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ALPA6D5U4NFNTOD5PH44FAPIYM.jpg?auth=fa929d4f7136bde72f0f3e34e1ac6d200cf6925a24a6b058414131851e2ab23e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Marcelo, el hijo de Juan Gelman y  Berta Schubaroff." height="1080" width="1920"/><p><i>“Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración”,</i><i><b> </b></i>escribió Gelman en una Carta Abierta, en 1995. "<i>Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. Él estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti (...)“. </i></p><p>Y le hablaba sobre su nacimiento, en esa botella al mar: "<i>Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar —así era casi siempre— a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después”.</i></p><p>El bebé apareció y fue oficialmente reconocido en el años 2000. Estaba en Uruguay, era una nena y se llamaba Macarena (hoy, Macarena Gelman García). Se encontraron.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UPP5CRMPXFBG7BUV3KQPIHIVSQ.jpg?auth=c5ef3d1e459c52096bf2eb3ffec53e6555b19d04ba574e8986936be42b76ab49&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Juan Gelman y su nieta Macarena (AFP/Juan Rojo)" height="1080" width="1920"/><p>Gelman murió en México en 2014: en 2007 había ganado el Premio Cervantes. Aquí, tres poemas suyos. </p><h2>Bajo la lluvia ajena </h2><p>No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país,</p><p>no a la fuerza.</p><p>La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.</p><p>Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran</p><p>y nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores. Tenemos que</p><p>aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.</p><p>Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de kilómetros de</p><p>mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares</p><p>y un océano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche</p><p>,duelen de noche bajo el sol.</p><p><i>(Roma, 14 de mayo 1980)</i></p><h2>somas</h2><p>the times literary supplement dice:</p><p>“golpear genitales con todo el puño implicaría</p><p>ruptura y violencia y</p><p>enorme daño para los órganos envueltos”</p><p>¿y aplicar la picana eléctrica en los genitales?</p><p>¿y quemar golpear el cuerpo tendido y volver a aplicarla picana eléctrica en los genitales?</p><p>no hay rías para los genitales varados en el sur</p><p>implicaría aplicaría</p><p>los genitales están implicados por acá</p><p>sufren aplicaciones ruptura violencia enorme</p><p>daño por acá</p><p>los genitales se disiparon en la niebla de Londres</p><p>envueltos en las hojas amarillas del times</p><p>literary supplement</p><p>la tinta los excitó</p><p>la tinta convirtió su rabia en hechos somáticos erótico</p><p>sacá lo somático es así:</p><p>aplican la picana eléctrica en los genitales</p><p>queman golpean el cuerpo tendido y </p><p>vuelven a aplicar la </p><p>picana eléctrica en los genitales</p><p>vuelven a quemar golpear el cuerpo tendido y</p><p>vuelven a aplicar la</p><p>picana eléctrica en los genitales</p><p>varados en el sur.</p><p><i> (en “Poetas contra el indulto”, APDH, Rosario, 1989)</i></p><h2>Nota I</h2><p><i>te nombraré veces y veces.</i></p><p><i>me acostaré con vos noche y día.</i></p><p><i>noches y días con vos.</i></p><p><i>me ensuciaré cogiendo con tu sombra.</i></p><p><i>te mostraré mi rabioso corazón.</i></p><p><i>te pisaré loco de furia.</i></p><p><i>te mataré los pedacitos.</i></p><p><i>te mataré una con paco.</i></p><p><i>otro lo mato con rodolfo.</i></p><p><i>con haroldo te mato un pedacito más.</i></p><p><i>te mataré con mi hijo en la rnano.</i></p><p><i>y con el hijo de mi hijo/ muertito.</i></p><p><i>voy a venir con diana y te mataré.</i></p><p><i>voy a venir con jote y te mataré.</i></p><p><i>te voy a matar/derrota.</i></p><p><i>nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez.</i></p><p><i>vivo o muerto/un rostro amado.</i></p><p><i>hasta que mueras/</i></p><p><i>dolida como estás/ya lo sé.</i></p><p><i>te voy a matar/yo</i></p><p><i>te voy a matar.</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UPP5CRMPXFBG7BUV3KQPIHIVSQ.jpg?auth=c5ef3d1e459c52096bf2eb3ffec53e6555b19d04ba574e8986936be42b76ab49&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Juan Gelman y su nieta Macarena (AFP/Juan Rojo)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">MIGUEL ROJO</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El libro de una periodista estadounidense sobre los nietos robados durante la dictadura argentina]]></title><link>https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2025/07/22/el-libro-de-una-periodista-estadounidense-sobre-los-nietos-robados-durante-la-dictadura-argentina/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2025/07/22/el-libro-de-una-periodista-estadounidense-sobre-los-nietos-robados-durante-la-dictadura-argentina/</guid><dc:creator><![CDATA[Jennifer Szalai]]></dc:creator><description><![CDATA[“A Flower Traveled in My Blood” recrea el testimonio de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, al igual que el contexto histórico en el que la Junta Militar asume el poder de facto durante la década del 70. Su autora es directora de Yale Journalism Initiative. La reseña realizada por The New York Times]]></description><pubDate>Tue, 22 Jul 2025 20:07:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H7RVULJJOJH3TG55SMRKNITK5Q.jpg?auth=ddb7770c80c832e5df0a572e325b60638fafe93c531dc5b04a71a73fc1b7b1a6&smart=true&width=1920&height=1079" alt="El libro 'A Flower Traveled in My Blood' narra la búsqueda de los nietos robados durante la dictadura argentina" height="1079" width="1920"/><p>Las desapariciones ordenadas por el Estado combinaban el secreto y el espectáculo: hombres enmascarados saltaban de autos sin matrícula, secuestraban personas en la calle a plena luz del día. Familias desesperadas intentaban acudir a los tribunales para averiguar dónde habían llevado a sus seres queridos y por qué. Incluso algo tan definitivo como un certificado de defunción habría supuesto un alivio.</p><p>Pero las familias solían no recibir respuesta. Entre 1976 y 1983, durante la <b>dictadura militar argentina</b> y su feroz represión contra los supuestos “subversivos”, la cantidad de secuestros fue tal que el idioma adoptó un nuevo término: los desaparecidos.</p><p>Las estimaciones de víctimas de la dictadura van de 8.960 a 30.000. Además de desapariciones, torturas y asesinatos, hubo una dimensión adicional en la crueldad. Muchos de los detenidos por el ejército eran jóvenes, y cientos de las mujeres estaban embarazadas. Días después de dar a luz, algunas de estas madres eran drogadas con barbitúricos, subidas a aviones y arrojadas al Río de la Plata. Sus bebés eran entregados, a menudo, a familias militares.</p><p>En 1977, un grupo de madres de desaparecidos empezó a reunirse semanalmente y formó las <b>Madres de Plaza de Mayo</b>, reclamando información sobre sus seres queridos. Un subgrupo de estas madres, cuyas hijas o nueras embarazadas habían sido secuestradas y probablemente asesinadas, pasó a conocerse como las <b>Abuelas de Plaza de Mayo</b>. Ellas dedicaron su vida a buscar a sus nietos robados.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5YJQNBWTCNFHHO3RZPVFBYA7HQ.jpg?auth=b4387620ead38d25bee6416d52cda6f1038a3cc024f92d229ecabe3ffcf95c86&smart=true&width=1573&height=885" alt="El libro 'A Flower Traveled in My Blood' narra la lucha de las abuelas por recuperar a sus nietos robados (captura canal Encuentro)" height="885" width="1573"/><p>La notable historia de estas abuelas es el centro de “A Flower Traveled in My Blood” (Una Flor Viajó en Mi Sangre), un libro reciente de la periodista <b>Haley Cohen Gilliland</b>. Ex corresponsal de <b>The Economist</b> en <b>Buenos Aires</b>, Gilliland observa el contraste entre una ciudad atractiva para el turismo, famosa por sus cafés y salones de tango, y su pasado de crímenes atroces.</p><p>Sus primeros capítulos ofrecen un panorama claro y detallado de los factores que condujeron a la represión, entre ellos un sistema político dominado por el populista <b>Juan Perón</b> e interrumpido periódicamente por golpes militares. El caos económico y la violencia política —de militantes de izquierda y paramilitares de derecha— agravaron la crisis. Cuando la junta militar liderada por el “opaco, piadoso e inflexible” general <b>Jorge Rafael Videla</b> tomó el poder en marzo de 1976, eligió un nombre anodino: <b>Proceso de Reorganización Nacional</b>.</p><p>“La represión está dirigida contra una minoría que no consideramos argentina”, declaró Videla. “Terrorista no es solo el que pone bombas, sino también el que difunde ideas contrarias a nuestra civilización occidental y cristiana”.</p><p>Siguió una campaña persistente de terrorismo de Estado, que envió a miles a centros clandestinos de detención. Allí se practicaron torturas como golpizas, violaciones y descargas eléctricas con la picana, a veces sobre cuerpos mojados para aumentar el dolor. Solo en 1994, un ex capitán de la Marina confirmó los llamados “vuelos de la muerte”, admitiendo haber participado en “traslados aéreos” en los que se drogaba a los prisioneros, se los desnudaba y se los arrojaba al Atlántico Sur.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O44ONYKSPJBNZCUIDEM3A6BJEM.jpg?auth=44037cf0bc7c361abe669431483a76fda4077f16177c98653a37b7a4cfbc0882&smart=true&width=1920&height=1536" alt="El título del libro de Gilliland se inspira en el poeta Juan Gelman, quien también recuperó a su nieta desaparecida" height="1536" width="1920"/><p>Una de las víctimas pudo haber sido <b>Patricia Roisinblit</b>, exintegrante de <b>Montoneros</b>, junto a su pareja <b>José</b>. El inicio brutal del terrorismo de Estado provocó que para 1978 los Montoneros estuvieran desarticulados. Patricia y José habían optado por una vida tranquila: abrieron una juguetería y formaron una familia. Cuando la pareja fue secuestrada en octubre de 1978, los secuestradores dejaron a su hija de 15 meses con los familiares de José. A Patricia y José los llevaron a una casa al oeste de Buenos Aires, donde él fue torturado y ella quedó vendada y atada a una silla. Patricia tenía ocho meses de embarazo.</p><p>El libro de Gilliland sigue principalmente la historia de <b>Rosa</b>, madre de Patricia, que se convirtió en figura clave de las Abuelas y buscó durante años saber el destino de su hija y del nieto que, según testigos, nació en cautiverio. Pero Gilliland amplía la mirada para incluir las historias desgarradoras de otras familias y explica con claridad los vaivenes políticos del país, así como el impacto que tuvo el avance de la identificación por ADN mitocondrial en las búsquedas.</p><p><b>Resulta difícil permanecer indiferente ante la búsqueda de las Abuelas: mujeres que perdieron a sus hijos por una violencia inimaginable y dedicaron el resto de su vida a ubicar a sus nietos robados.</b> Gilliland expone también los dilemas surgidos al recuperar nietos, que tras años o incluso décadas habían llegado a querer a sus familias adoptivas. En palabras de uno de ellos en una audiencia: “Durante 22 años fueron mis padres y los quiero”.</p><p>Las <b>Abuelas</b> son, además, un recordatorio constante de un pasado terrible que muchos argentinos prefieren olvidar. El apéndice del libro incluye la lista de los 139 niños recuperados hasta ahora (algunos murieron durante el embarazo), así como otra lista —mucho más extensa— de los que siguen desaparecidos.</p><p>En la década posterior a la dictadura, la prensa conservadora solía calificar a las Abuelas de “arpías vengativas”, insistiendo en que para superar el trauma nacional “el país no debe quedarse en el pasado”. Recientemente, la vicepresidenta argentina, hija de un militar de los años 70, calificó a la líder de las Abuelas como una “figura siniestra”: “Porque detrás de ese rostro tan de abuela, en realidad ha justificado el terrorismo”.</p><p>“A Flower Traveled in My Blood” toma su título de un poema de <b>Juan Gelman</b>, poeta cuya nuera embarazada y su hijo fueron desaparecidos durante la dictadura. En 2000, Gelman halló por fin a su nieta. Ese mismo año, Rosa encontró a su nieto. Cuando Gilliland entrevistó a Rosa, entonces de 102 años, en 2021, Rosa dijo una frase que sirve como respuesta a las justificaciones revisionistas: <b>“Siempre conté la historia tal cual fue. Nada más. La verdad, antes que todo”</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/H7RVULJJOJH3TG55SMRKNITK5Q.jpg?auth=ddb7770c80c832e5df0a572e325b60638fafe93c531dc5b04a71a73fc1b7b1a6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1079" type="image/jpeg" height="1079" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Cuando Juan Gelman encontró a su nieta: a 25 años de un abrazo que llegó después de dos décadas de búsqueda tenaz, cartas y poesías]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2025/03/31/cuando-juan-gelman-encontro-a-su-nieta-a-25-anos-de-un-abrazo-que-llego-despues-de-dos-decadas-de-busqueda-tenaz-cartas-y-poesias/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2025/03/31/cuando-juan-gelman-encontro-a-su-nieta-a-25-anos-de-un-abrazo-que-llego-despues-de-dos-decadas-de-busqueda-tenaz-cartas-y-poesias/</guid><dc:creator><![CDATA[Ariana Budasoff]]></dc:creator><description><![CDATA[El 24 de agosto de 1976 un grupo de tareas irrumpió en la casa del escritor y se llevó a su hijo y a su nuera, embarazada de siete meses. Desde ese momento, él concentraría todos sus esfuerzos en encontrarlos]]></description><pubDate>Mon, 31 Mar 2025 04:08:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UPP5CRMPXFBG7BUV3KQPIHIVSQ.jpg?auth=c5ef3d1e459c52096bf2eb3ffec53e6555b19d04ba574e8986936be42b76ab49&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Juan Gelman y su nieta, Macarena, luego de escuchar una declaración en la que el Estado uruguayo asume la responsabilidad por el crimen político contra Claudia García de Gelman (madre de Macarena), asesinada durante la dictadura uruguaya (1973-1985) y el nacimiento en cautiverio de su hija, en el Congreso de Montevideo, el 21 de marzo de 2012. (AFP/Miguel Rojo)" height="1080" width="1920"/><p><i>“Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. Él estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti (...). Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron —y a vos con ella— cuando estuvo a punto de parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar —así era casi siempre— a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después”.</i></p><p>Con estas palabras el poeta Juan Gelman comenzaba la “Carta abierta a mi nieta o nieto”, un texto que publicó el 12 de abril de 1995 en el diario <i>Página 12</i>, quizás con la ilusión pétrea de que todos sus esfuerzos por hallarla, llevaran hasta su abrazo a esa persona fruto de su hijo y su nuera que <b>la dictadura le había arrebatado</b>.</p><p>Gelman no lo sabía pero para ese ansiado encuentro no faltaba tanto.</p><p>***</p><p>Era 31 de marzo del 2000, hace exactamente 25 años. Era cruzando el charco, en Uruguay. Lo que el poeta ya había averiguado. Habrá sentido sus vísceras retorcerse de nervios, su estómago hecho un nudo de miedo. Le habrán sudado las manos. La garganta se le habrá sellado, habrá vibrado. O tal vez no.</p><p>Cuando a los periodistas se les permitió entrar al despacho del entonces presidente uruguayo Jorge Batlle, donde estaban reunidos, vieron a Gelman con los ojos rojos de emoción. El presidente, con sonrisa de satisfacción, tenía en mano un libro del poeta.</p><p>“Yo había pedido una reunión con el presidente Jorge Batlle y él, dando muestras de una sensibilidad y una humanidad que se confirmaron a lo largo de la entrevista, aceptó que esta tuviera lugar”, dijo Gelman a la prensa en un encuentro breve en el que confirmó que, después de más de dos décadas, <b>había encontrado a su nieta</b>, nacida en Montevideo en 1976.</p><p>“Hace mucho que estoy en la búsqueda de mi nieta. (...) Y he confirmado que la persona que busco ha nacido en el Uruguay, que está en el Uruguay y que es querida por sus padres, a quienes quiere. Y hasta aquí llego, porque quiero preservar la intimidad de esta persona”.</p><p>Por el presidente uruguayo, Gelman supo que su nuera había parido en Montevideo y que su nieta –en ese momento de 23 años– había sido encontrada y vivía en el barrio de Pocitos, en la casa de un policía retirado y fallecido que no había estado vinculado a la represión de la dictadura uruguaya de los años 70.</p><p>“Hoy es un día muy importante —dijo Batlle, también emocionado— más allá de posiciones políticas, de matices o de credo o religión, porque <b>se logró que un abuelo se reencontrara con su nieta</b>”.</p><p>Después de veinticuatro años de búsqueda <b>Macarena tenía un abuelo poeta y Gelman una nieta uruguaya</b>.</p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JWITRECOBFHVPOGKW656MH3NBM.jpg?auth=e9397e2d751d975afa93932428f9725585ff84675d134625177e3f9b81733508&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Juan Gelman y su nieta, Macarena Gelman, en una audiencia pública de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en Quito, en 2010. Gelman se declaró en contra del Estado uruguayo por la desaparición forzada de su nuera, María Claudia García. (AFP/ Pablo Cozzaglio) 
" height="1080" width="1920"/><p>Era 14 de enero de 1977, era la noche, cuando en la casa del matrimonio Tauriño Vivian, integrado por un policía uruguayo y su esposa, en Montevideo, sonó el timbre. Al abrir la puerta, como si fuese una película, se encontraron con un bebé en una canasta con una nota. Era Macarena. Eso es lo que le contaron.</p><p>Un día, 23 años después, Macarena volvió a su casa y se encontró con su madre envuelta en un llanto desconsolado. Habían pasado cuatro meses desde la muerte de su padre. Cuando le preguntó qué le pasaba, le dijo que tenía que hablar con ella. La vio tan abatida que decidió faltar a su trabajo y quedarse a escucharla.</p><p>“Le preguntaba y le preguntaba y ella sólo lloraba. Casi no podía hablar. Le pregunté si tenía que ver con papá, con ella. Me dijo que con los tres. Y entonces, no me pregunte por qué, yo nunca sospeché, lo cierto es que, ante su silencio y su llanto, le pregunté: ‘¿Es que no soy hija de ustedes?’. Y ella me dijo: ‘¿Quién te lo dijo?’. Ahí fue cuando me di cuenta de lo que había dicho”. Le contó Macarena a la periodista Gabriela Cañas, para <i>El País Semanal</i>, en 2008.</p><p>En ese momento su madre adoptiva le dijo que tenía un abuelo que la estaba buscando. Y Macarena comenzó una vida nueva. <b>Una identidad nueva a la que abrazaría para siempre</b>.</p><p>“Mis papás biológicos tenían 19 y 20 años. Eran argentinos. Vivían en Buenos Aires. Los secuestran el 24 de agosto de 1976″. “Tanto en ese momento como después —dijo en la entrevista para <i>El País Semanal</i>—, <b>siempre pensé que la verdad era mejor que cualquier otra cosa</b>”.</p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LOHOHSCJ6FGUPAJXGBXYZVMXTE?auth=6bb1afcb95b92e8dfc64cff6d5e0b03042b99ae2b9edec188f6fdae064a004bb&smart=true&width=1170&height=658" alt="Juan Gelman y su nieta, Macarena, se reencontraron en el año 2000 después de 24 años de búsqueda intensa por parte del poeta y toda la familia biológica de Macarena" height="658" width="1170"/><p>Era 24 de agosto de 1976 cuando un grupo de tareas irrumpió en la casa de Juan Gelman. El escritor les había ganado de mano: ya estaba en el exilio. Pero los militares se llevaron en su lugar a su hijo, Marcelo Ariel Gelman, y a su esposa, María Claudia García Iruretagoyena, embarazada de siete meses.</p><p>El mismo año había sido secuestrada su hija, Nora, pero la dejarían en libertad poco tiempo después. Su hijo y familia a punto de expandirse no habían corrido esa suerte.</p><p>Desde ese día, la vida del poeta giró alrededor de esa búsqueda irrefrenable de Marcelo, de Claudia, de su nieto o nieta a quien no había llegado a conocer fuera del vientre materno.</p><p>Un año antes de que se los llevaran, en 1975, Gelman había sido enviado al extranjero, como parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias que se habían fusionado con Montoneros, para denunciar las violaciones a los derechos humanos perpetradas por la Triple A durante el Gobierno de Isabel Perón. Y siguió vinculado a la organización de lucha armada hasta 1979. Cuando el operativo conocido como “Contraofensiva montonera” fracasó, Gelman decidió alejarse y dedicó todo su tiempo a la búsqueda de su familia, a la escritura, a sus palabras hechas arte en las que drenaba un poco del dolor que le provocaba la ausencia.</p><p>La madre de Marcerlo, Berta Shubaroff, ya había iniciado esa búsqueda que compartirían: se había sumado rápidamente a las Abuelas de Plaza de Mayo. También la madre de Claudia, María Eugenia Casinelli, —abuela materna de Macarena— había comenzado de inmediato su lucha por encontrarla: fue una de las fundadoras de las Abuelas.</p><p>Habían pasado trece años desde el día en que se los llevaron cuando tuvieron la primera certeza: en 1989 el Equipo Argentino de Antropología Forense <b>identificó los restos de Marcelo Gelman en el río San Fernando</b>, la zona norte del Gran Buenos Aires, dentro de un tambor de grasa lleno de cemento. Había sido asesinado el 14 de septiembre de 1976. Más adelante, el poeta averiguaría que su nuera había sido trasladada a Uruguay, país donde a comienzos de noviembre <b>había parido a una niña</b>.</p><p>Desde ese momento, Gelman intensificó aún más su búsqueda: sabía que tenía una nieta en Montevideo y se apoyó en su familia y en escritores y artistas de todo el mundo que se unieron a su reclamo.</p><p>Era 1998 cuando decidió llevar el caso a la Justicia federal argentina para que sea considerado en la causa que comenzaba a indagar el robo de bebés durante la dictadura, impulsada por las Abuelas de Plaza de Mayo. Simultáneamente, avanzaba en Buenos Aires otra investigación judicial que brindó más pruebas respecto al destino de los desaparecidos y de unos 200 menores apropiados: la causa conocida como Plan Cóndor, en la que se investigaba el accionar represivo llevado a cabo en conjunto por las Fuerzas Armadas de Argentina y las de países vecinos.</p><p>Entre la evidencia reunida, un documento aportó pruebas sobre el funcionamiento del centro clandestino de detención conocido como Automotores Orletti, en el que se registraron varios casos de<b> apropiación de bebés</b> que habían sido secuestrados junto a sus padres o nacidos en cautiverio. Algunos testimonios declararon también que los países que participaban del Plan Cóndor estaban involucrados en el robo de niños y niñas entre los que se encontraba el bebé de Claudia García Iruretagoyena de Gelman.</p><p>Al año siguiente, en 1999, Juan Gelman viajó junto a Mara La Madrid, su esposa, a Montevideo para comenzar a tejer una trama de contactos en el país. Y solicitó la colaboración del entonces presidente uruguayo Julio María Sanguinetti. El mandatario negó que su país hubiera estado involucrado en el robo de menores. “En Uruguay nunca hubo casos de niños secuestrados como en la Argentina”, declaró. Gelman no le creyó. Solo un mes después, en mayo, habían logrado averiguar que María Claudia había tenido una niña mientras estaba secuestrada en Montevideo.</p><p>A partir de eso, insistieron en el pedido de colaboración del Gobierno para continuar la investigación: su información llegaba hasta el traslado de María Claudia y su hija desde el centro clandestino de detención hasta un destino incierto. Las respuestas oficiales fueron <b>promesas incumplidas</b>.</p><p>Luego de ocho meses de buscar hasta debajo de las piedras del suelo uruguayo, Gelman publicó una carta abierta dirigida a Sanguinetti. A partir de ahí su causa se visibilizó aún más y el presidente uruguayo comenzó a recibir cartas de todas partes del mundo. Hubo miles de firmas, 115 poetas de 71 países. Todos <b>pedían respuestas sobre el paradero de la nieta del autor argentino</b>. También los Premios Nobel José Saramago, Adolfo Pérez Esquivel, Dario Fo, Rigoberta Menchú, Günter Grass, Seamus Heaney y Wole Soyinka se plegaron al reclamo.</p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IQM727CLNBHN7CPZLNPE7KS7VQ.jpg?auth=a53186fd4f1e503ba9eca971b9bc0321dab9472de4c99d66c417f112f5c55540&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Juan Gelman ofrece una conferencia de prensa tras escuchar un comunicado en el que el Estado uruguayo se responsabiliza del crimen político contra María Claudia García, esposa de su hijo Marcelo Gelman, asesinada durante la dictadura de este país, y del nacimiento en cautiverio de Macarena, el 21 de marzo de 2012. (AFP /Pablo Porciuncula)
" height="1080" width="1920"/><p>“A mi mamá la trasladan acá, a Montevideo. Era noviembre de 1976, según he podido saber. Nos tienen un tiempo juntas, al menos hasta el 22 de diciembre. El parto fue acá. Se presume que en el Hospital Militar, aunque nadie lo confirmó. Me dijeron que el parto fue el 1° de noviembre. Es la fecha más probable. Además, cuando me dejan en la puerta de mis papás, lo hacen con un cartelito dando esa fecha de nacimiento. Presumo que no es mentira, aunque tampoco tengo toda la certeza del mundo. Después del 22 de diciembre, última fecha en la que nos ven juntas y viva a mi mamá, ya no se sabe nada hasta el 14 de enero, día en que me dejan en la puerta de la casa de mis papás” —contó Macarena en 2008 a <i>El País Semanal</i>.</p><p>Macarena Gelman García Iruretagoyena nació en noviembre de 1976, en el cautiverio de su madre, María Claudia García Iruretagoyena. Con dos meses de vida fue dejada como un cachorro, como un regalo, en la puerta del matrimonio Tauriño Vivian, dentro de una canasta. La pareja la nombró Macarena y la anotó como hija propia.</p><p>Ella creció mirando al Río de la Plata del otro lado. Caminando la Rambla montevideana, sin imaginarse el vuelco que, a sus 23 años, daría su vida. Estudió Bioquímica en la Universidad de la República —aunque luego cambiaría de rumbo— y se unió a la militancia estudiantil, pero se consideraba algo ajena a los asuntos políticos nacionales, hasta que supo que ella no era quien creía que era. <b>Que su familia no era quien creía que era</b>.</p><p>El día que su madre le contó la verdad le dijo que no sabía de dónde había salido, quién la había dejado en la puerta de su casa, hasta que un señor llamado Juan Gelman, que era su abuelo, logró dar y contactarse con ella.</p><p>Macarena estaba aturdida. No podía procesar lo que escuchaba. Lo que su madre, que no era su madre, le decía. Corrió a Internet y descubrió que sus padres biológicos eran argentinos, que su abuelo era un poeta conocido mundialmente y vivía autoexiliado en México desde donde reclamaba la recuperación de esa nieta, sangre de su sangre, que le habían robado.</p><p>En el mismo momento su madre adoptiva le dijo que fuera a hablar con el obispo Pablo Galimberti, “que era la persona que mi abuelo había contactado para hablar con nosotros”, contaba Macarena en la entrevista de 2008. Gelman había podido averiguar que el matrimonio que criaba a su nieta era muy devoto y que esa era la mejor forma de acercarse a ellos. Como quien tantea un terreno antes de adentrarse en él, Galimberti ofició de intermediario entre Macarena y su abuelo hasta que ellos estuvieron listos para conocerse.</p><p>“Cuando me senté a hablar con él [Galimberti], lo primero que me contó fue la historia de la Operación Cóndor, que había consistido en la coordinación de las fuerzas represivas de América Latina. (...) Me contó todo lo que mi abuelo había podido averiguar. Lo que él sabía. Que a efectos de confirmar mi identidad había que hacer una prueba de ADN, cosa que yo manejaba perfectamente (...). Y, bueno, me dijo que lo mejor era ir aproximándome a mi abuelo, al principio, no de forma directa sino con cierta prudencia, durante un tiempo. Siempre a través del obispo. Me consiguió una carpeta con fotos de mi abuelo. Enseguida me enteré de que había habido una gran campaña pública internacional para buscarme que contó con el apoyo de muchísima gente, pero yo no me había enterado de nada”, contó Macarena.</p><p>Sobre el primer encuentro con su abuelo dijo que “iba con un miedo terrible”, “pero a partir de ahí todo fue una avalancha. Había decisiones que tomar en un momento histórico y político en el que todavía se negaba la existencia de niños robados en Uruguay. El tema de los desaparecidos siempre se dejaba de lado. Aquí se negaban la mayoría de las cosas”.</p><p>Después de conocer a su abuelo, en el 2000, Macarena se realizó la prueba de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos argentino y despejó toda duda: “<b>al 99,99 por ciento de probabilidades era yo</b>”, dijo.</p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DJMNQOQ6L5BQTE47ZIYY2DVUDE?auth=1290f8e6b63246133071c90f203f567338abb4e9f6264c095308be6ae347e6a7&smart=true&width=600&height=360" alt="Después de haber recuperado su identidad inició un juicio para cambiarse el apellido y pasó a ser, formalmente, Macarena Gelman García Iruretagoyena" height="360" width="600"/><p>A sus 23 años, Macarena, que se convirtió en <b>la nieta restituida número 67</b>, descubrió una nueva vida que le trajo otros niveles de consciencia respecto al pasado reciente de su país y de la región: se enteró de los crímenes de lesa humanidad, de los secuestros y torturas, de los centros clandestinos. Y se volvió militante de derechos humanos. Se involucró en política.</p><p>Esa nueva vida también trajo un montón de familia.</p><p>Conoció y disfrutó de su abuela paterna, quien vivió hasta 2020. Conoció primos y tíos en Buenos Aires, por parte de su padre, y en Barcelona, por parte de su madre. Primos de sus padres y amigos que fueron familia para ella. Personas que la abrazaron y la ayudaron a reconstruir su historia.</p><p>A quien Macarena no llegó a abrazar fue a su abuela materna que falleció cinco años antes de su aparición, en 1995.</p><p>Después de haber recuperado su identidad inició un juicio para cambiarse el apellido y pasó a ser, formalmente, Macarena Gelman García Iruretagoyena. Su nombre, ese que le había puesto su madre adoptiva, lo conservó. Quizás ahí, en la combinación de lo que más hace a la identidad de una persona —el nombre, el apellido— haya encontrado <b>una suerte de síntesis de su vida</b>. <b>De ella misma.</b></p><p>Dedicó esfuerzos en encontrar los restos de su madre pero no hubo respuestas. El pacto de silencio de los militares que participaron de las operaciones de secuestro, asesinato y robo de personas siguió siendo un paredón de hierro grueso. María Claudia García Iruretagoyena permanece desaparecida.</p><p>***</p><p>Apenas asumió la presidencia de Uruguay, el 1° de marzo del 2000, Jorge Batlle tomó los reiterados pedidos del poeta y de todas las personalidades que lo apoyaban en su causa y ordenó dos investigaciones paralelas que llegaron a los mismos resultados que había obtenido Gelman en su búsqueda. En 30 días, el mandatario posibilitó la identificación de Macarena; el encuentro entre ese abuelo que llevaba 24 años de búsqueda, y esa nieta de 23, que nada sabía sobre su verdadero origen.</p><p>El 31 de marzo de 2000 Batlle admitió a la prensa que la mayor parte de la información para encontrar a Macarena había sido brindada por el poeta. Él puso la voluntad política para que eso sucediera.</p><p>“Cuando le doy un abrazo o un beso es algo que me invade porque siento que en ese abrazo entran ella y sus padres”, diría tiempo después Berta Shubaroff, abuela paterna de Macarena.</p><p>Mientras Gelman, ese mismo 31 de marzo, hace 25 años, no cabía dentro de sí mismo: “Podrán imaginarse lo que significa esto para cualquier ser humano. Yo mismo puedo sentirlo; <b>soy abuelo</b>”.</p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UPP5CRMPXFBG7BUV3KQPIHIVSQ.jpg?auth=c5ef3d1e459c52096bf2eb3ffec53e6555b19d04ba574e8986936be42b76ab49&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[zzzzinte1Argentinean poet Juan Gelman (R) kisses his granddaughter Macarena Gelman after the reading by Uruguayan President Jose Mujica of a statement in which Uruguayan State takes responsability over the political crime against Maria Claudia Garcia de Gelman, killed during the dictatorship (1973-1985) and the birth in captivity of her daughter Macarena, at the Congress in Montevideo on March 21, 2012. Argentine poet Juan Gelman, winner of the Spanish speaking world's top literature prize and a vehement critic of military rule in his country, died on January 14, 2013 in Mexico City at the age of 83.   AFP PHOTO/Miguel ROJOzzzz]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">MIGUEL ROJO</media:credit></media:content></item></channel></rss>