<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/javier-sinay/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Thu, 30 Apr 2026 04:30:08 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Sangre y barbarie en el origen de la primera colonia judía de la Argentina, y una página policial que teje una historia familiar]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2025/10/20/sangre-y-barbarie-en-el-origen-de-la-primera-colonia-judia-de-la-argentina-y-una-pagina-policial-que-teje-una-historia-familiar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2025/10/20/sangre-y-barbarie-en-el-origen-de-la-primera-colonia-judia-de-la-argentina-y-una-pagina-policial-que-teje-una-historia-familiar/</guid><dc:creator><![CDATA[Ariana Budasoff]]></dc:creator><description><![CDATA[En octubre de 1889 unas tierras ubicadas a 170 kilómetros de la capital santafecina recibieron a un grupo de inmigrantes de Podolia (hoy Ucrania) que les dieron un nombre y las convirtieron, con los años, en el poblado judío más importante del país: Moisés Ville. Pero el comienzo no sería sencillo. En 2009 el periodista Javier Sinay dio con un artículo escrito por su bisabuelo sobre veintidós crímenes ocurridos allí y ya no pudo hacer más que lanzarse a investigar]]></description><pubDate>Mon, 20 Oct 2025 06:05:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RAL742CAR5HPPK4CJYVS6ZEUX4.jpg?auth=a8202ce77b22e95b39f12fc1102b7f147374b5a767b97491226aac9d1fbddde3&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Los crímenes de Moisés Ville", de Javier Sinay, fue publicado en 2013 y está a punto de relanzarse con actualizaciones " height="1080" width="1920"/><p><b>Es 2015 y en Moisés Ville hay un asesinato</b>. Todo un suceso en un pueblo de 2500 habitantes. Aunque los vecinos no parecen abrumados. El paisaje, usualmente en calma, se agitó un poco. No demasiado. </p><p>Un hombre, “Cacho” Galeano, de 76 años, había matado de un escopetazo a su vecino, “Yaco” Villarroel, de 80, mientras barría la vereda. Vivían en casas contiguas, medianera de por medio. Llevaban cincuenta años hostigándose. No hay demasiados detalles. Uno le habría tirado al otro una gallina muerta o algo parecido. Un rumor, como sucede en los pueblos. Lo cierto es que el viernes 16 de octubre de 2015, mientras Yaco barría la vereda comenzaron a discutir, se insultaron. Cacho entró a su casa, salió con un rifle y le disparó. Después se entregó a la policía.</p><p>Cuando <b>Javier Sinay</b> —periodista, escritor— se enteró de este crimen, no lo dudó: se subió a un micro y el sábado, al día siguiente, ahí estaba. Hacía dos años había publicado <i>Los crímenes de Moisés Ville </i>(Tusquets, 2013) —a punto de relanzarse con actualizaciones— y <b>este asesinato, “después de más de 45 años”</b> de los que él había registrado, le despertaba una curiosidad que <b>lo necesitaba en el lugar de los hechos</b>. </p><p>—Fue inesperado. Para mí era todo un impacto: “¡¿Un nuevo crimen en Moisés Ville?!”. Pero Ingue Kanzepolsky, que era un anciano que había sido mi principal fuente, no estaba sorprendido para nada. Y yo le dije: “Pero, ¿por qué, Ingue, vos no estás sorprendido y casi nadie está sorprendido acá?”. Y él me dijo: “Y, acá todos tenemos más de 80 años, ya vimos todo en la vida”. </p><p>El asesinato de 2015 no era igual a aquellos veintidós crímenes primigenios que marcaron la historia de la formación de la colonia. Ya no se trataba de gauchos contra inmigrantes, de nativos contra recién llegados, sin embargo también era salvaje, irracional. Y quizás por eso Sinay necesitó volver a ese suelo que seis años antes no tenía un significado particular en su vida más que el reconocimiento del pueblo que abraza la raíz identitaria: la comunidad judía argentina —o la mayoría de ella— es hija —nieta, bisnieta, tataranieta— de colonos, conoce el génesis de su historia y tiene una estima particular por los asentamientos de donde viene. <b>Pero a partir de 2009 aquel sitio se había transformado para él en el lugar donde estaba eso que buscaba</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5PVFEHDM3JHQXCUROMYISDJFBY.jpg?auth=4dfee7b939c944b459a95d0536914ee09b644ab7358bc8211bfe5238cf599125&smart=true&width=1920&height=1440" alt="La Sinagoga Arberter (en ídish) conocida también como "Sinagoga Obrera" o "Sinagoga de los Artesanos", fue fundada en 1916 por iniciativa de artesanos, carpinteros, herreros, albañiles, talabarteros, sastres, quienes cubrieron el costo de la obra (gentileza Javier Sinay)

" height="1440" width="1920"/><h2>El punto en la bota</h2><p>Casi inmediatamente al abrir <i>Los crímenes de Moisés Ville</i>, entre índice y prefacio, lo primero que encuentra quien lee es <b>el punto en la bota santafecina.</b> La localización exacta de este poblado situado en el departamento San Cristóbal, a unos 320 kilómetros de Rosario, unos 170 de la ciudad de Santa Fe, y unos 600 de la Ciudad de Buenos Aires. <b>Ahí vivió algunos años de su juventud Mijl Hacohen Sinay, bisabuelo del autor</b>. Como las 136 familias —824 personas— que llegaron huyendo de los <i>pogroms</i> y persecuciones rusas a unas tierras bastante diferentes de las prometidas <b>en 1889</b> —salvajes, llenas de maleza y animales—, su antepasado había nacido en el Imperio zarista. Pero los Sinay no eran “podolier”, es decir, no provenían de la zona de Kamenetz-Podolsk como los primeros colonos; y, según pudo saber el periodista en su investigación, si bien también venían de Rusia donde vivían con leyes restrictivas y una vida compleja para los judíos, tampoco se habían ido con los asesinos pateándoles la puerta como muchos de quienes migraron. </p><p><b>Mijl Hacohen Sinay había nacido en Grodno —actual Bielorrusia—</b>. Llegó a Moisés Ville a los 17 años, con su padre que era rabino y lideraba “un grupo de unas cien familias que emigraban organizadas por la Jewish Colonization Association (la JCA que se le dice ICA, en ídish) <b>en 1894</b>”, recuerda Sinay. </p><p>La Jewish Colonization Association era una organización creada por el <b>barón Moritz von Hirsch, un empresario y filántropo judeo-alemán</b>, para fomentar y posibilitar la emigración masiva de judíos desde Rusia y otras tierras de Europa del Este hacia colonias agrícolas que crecerían en tierras financiadas por la misma asociación, principalmente en Argentina pero también en Canadá y los Estados Unidos.</p><p>Cuando Mijl Hacohen Sinay pisó Moisés Ville, la aldea tenía unos años de haberse fundado y estaba algo más organizada que cuando los primeros colonos llegaron hambrientos y desconcertados.</p><p>—Ya habían superado la etapa más salvaje cuando vino esta gente con este rabino, mi tatarabuelo, supuestamente a darles una mano para continuar con la organización. Por ejemplo, mi bisabuelo y su padre fueron maestros. Pero ahí se armó una rebelión en la colonia que encabezó mi tatarabuelo tres años después de llegar, porque los colonos tenían que pagar por la tierra pero no sabían trabajar el campo. Se les exigía que pagaran, era barato, pero no conseguían de dónde sacar el dinero, entonces reclamaron. Esa rebelión la perdieron y mi familia se fue.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JABUHQSY4VC3DBMQHMPIO6EUXU.jpg?auth=f98582808960c8a5ac76b6c3604c58280e23c6635240a69911507bf6081eda12&smart=true&width=1920&height=2718" alt="Mijl Hacohen Sinay (gentileza Javier Sinay)" height="2718" width="1920"/><p>El bisabuelo Sinay, Mijl Hacohen, echó raíces en Buenos Aires donde escribió y publicó <i><b>Der Viderkol</b></i><b> (</b><i><b>El Eco</b></i><b>), el primer diario en ídish de la Argentina y de Latinoamérica</b>. “Un pasquín que tuvo solo tres números, hecho por un chico de 20 años para denunciar esta rebelión que había ocurrido ahí”, cuenta Sinay.</p><p>Pero además del diario que, sin saberlo, inauguraría una serie de publicaciones en ídish de tirada masiva hacia todo el país, el antepasado Sinay, también periodista, publicaría algo más. <b>En los años que acababa de vivir en la recién germinada Moisés Ville había sido testigo indirecto de varios crímenes</b>. Matanzas encarnizadas, asesinatos y robos que parecen usuales en los capítulos inaugurales de las tierras de este país. Se habían sucedido desde la llegada de las primeras familias a ese punto de la bota santafecina, en 1889, y continuarían luego de que Mijl Hacohen se fuera de allí y publicara las tres ediciones de su pasquín. Donde quizás habló de alguno de ellos. Quizás no. Lo cierto es que <b>unos cincuenta años después, en 1947</b>, con un cúmulo de vida considerable en su espalda y en sus manos, quiso rememorarlos y escribió un artículo contando sobre esos, <b>los veintidós crímenes de Moisés Ville ocurridos entre 1889 y 1906</b>.</p><p>Desde ese tramo de la historia que él relevó a la actualidad, en ese sitio que se transformó en epicentro de la identidad judeoargentina hubo otros crímenes. Pocos. Hasta hace dos semanas, cuando un nuevo asesinato sacudió al pueblo, el enfrentamiento entre los vecinos “Cacho” y “Yaco”, en 2015, había sido el último. </p><p>Seis años antes de ese, Javier Sinay no sabía nada de todo esto. No eligió ser periodista en honor a su bisabuelo, ni conocía sobre su diario; mucho menos sobre los crímenes que había registrado en aquel artículo décadas más tarde, los que hacían parte de la fundación de esa colonia legendaria de la que quedan más historias y nostalgias que pobladores. No sabía prácticamente nada sobre Mijl Hacohen, de hecho. Y sin embargo es periodista. Y sin embargo se dedicó mucho tiempo a la crónica policial. Y sin embargo apenas se enteró de lo que a su bisabuelo lo había inquietado ya no pudo pensar en nada más que en ese punto de la bota.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XY3QSWXLEFA2BHVVNKCNZTHCRU.jpg?auth=cd7da62a50e7d5eb88c88d7751ad94f628765ec3f9109ae579e60077d0561210&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El cementerio judío de Moisés Ville es el más antiguo del país. Allí están las tumbas de muchas de las víctimas que se narran en el libro (gentileza Javier Sinay)   " height="1080" width="1920"/><h2>En el principio, un correo</h2><p>En 2009 Javier Sinay recibió un mail. Era de su padre, Horacio, y el asunto rezaba: “Tu bisabuelo”. En el inicio de su libro el cronista lo transcribe: </p><p>“Hola Javi,</p><p>Entrá en esta dirección: www.generacionesmv.com/Generaciones/Victimas.htm. El autor, Mijl Hacohen Sinay, es tu bisabuelo. Lo acabo de encontrar y, además de todo lo emotivo e histórico que significa para nosotros, tiene un tinte de crónica policial”.</p><p>Cuando pinchó en el link se encontró con un artículo titulado <b>“Las primeras víctimas fatales en Moisés Ville”</b>. Ese texto escrito en 1947 en el que su antepasado recordaba y narraba lo que había sucedido cinco décadas atrás, cuando la colonia estaba en ciernes y él había pasado un breve período como uno de sus habitantes. </p><p><b>El artículo original estaba escrito en ídish</b> y se titulaba “Las primeras víctimas judías en Moisés Ville”. El ídish era <b>el idioma de gran parte de los judíos migrantes</b>, el de los abuelos y aún más de los bisabuelos de muchos de quienes hoy somos adultos judíos en Argentina. Tiene raíz germánica —estructura y léxico son heredados del alemán antiguo—, vocablos que son un mejunje de la propia cultura más las influencias de los países en los que la comunidad había vivido y de dónde los habían echado (tiene vocabulario del arameo, del polaco, del checo) y, por si eso fuera poco en las dificultades para aprehenderlo, su pronunciación suele diferir según la zona de donde se emigrara. Cualquiera puede hacer la prueba: si se le pregunta a dos abuelas descendientes de inmigrantes de diferentes puntos cómo se dice una palabra en ídish, aunque hayan venido de lugares cercanos, lo más probable es que las dos tengan una versión distinta para ese término y discutan un poquito acerca de cuál es el modo original de decirlo. </p><p>Sinay no leía ídish, un obstáculo que luego se afanaría en resolver. Pero aquel día de 2009 cuando clickeó en el enlace que le envío su padre ese no fue un problema; el texto había sido traducido al español y ahí estaba: quizás el legado desconocido, esa esencia identitaria inexplicable que se transmite entre generaciones que lo había llevado a la crónica policial. Ahí estaba: <b>su antepasado no tan lejano recordando los crímenes que habían tenido lugar los primeros años de la colonia</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J7ZR3HSUA5CUJNPFQ5DYCFCOT4.jpg?auth=3bcf5360b436173f2db88d4e9fa69152e44dbbb369c6e6e3ee94725b615eac1c&smart=true&width=1920&height=2682" alt="Barón Moritz von Hirsch, fundador de la Jewish Colonization Association, una organización creada para impulsar la emigración masiva de judíos desde Rusia y otras tierras de Europa del Este hacia colonias agrícolas (gentileza Javier Sinay)" height="2682" width="1920"/><p>Cuando le envió el mail, porque pensó que le iba a resultar interesante, su padre, Horacio, no lo sabía pero Javier llevaba un tiempo en una búsqueda que él acababa de saldar. Y ese fin fue el principio.</p><p>—Yo ya había publicado <i>Sangre joven</i> [N. de la R.: el primer libro del autor, también en el género de la no ficción] que era sobre crímenes de jóvenes cometidos por otros jóvenes y lo había escrito porque había estado trabajando en <i>Forenses</i> y en <i>Fiscales,</i> que eran dos programas sobre crímenes. Desde antes, y también durante, había trabajado en el suplemento “Sí”, de <i>Clarín,</i> y en la revista <i>Rolling Stone</i> haciendo historias de jóvenes. Y yo en ese momento era joven, estaba en ese rango de edad de menos de 30, y <b>quería cruzar esos dos mundos: crimen y juventud</b>. Mientras lo hacía leí <i>Correrías de un infiel</i>, que es un libro de Osvaldo Baigorria en el que narra un viaje que hace a un monasterio en la provincia de Buenos Aires para buscar algo sobre sus orígenes familiares. Y me impactó mucho, me encantó. Entonces, después de haber hecho un primer libro casi de actualidad, bien periodístico, pensé que sería bueno hacer algo de no ficción pero más personal o más familiar, incluso. Pero <b>en la no ficción una cosa es querer hacer algo y otra cosa que la realidad te responda. Entonces estaba muy atento a ver qué podía hacer hasta que mi papá me mandó ese correo</b>.</p><p>Ese correo abrió una puerta que Sinay atravesó para recorrer un camino rumbo a un lugar que lo transformaría. </p><p>—Yo no sabía nada. Sabía muy poco de mi bisabuelo, no sabía nada de Moisés Ville, menos de los crímenes, pero tenía ganas de escribir, como te digo, algo familiar o personal y me pareció que esto podía ser. Porque, además, me pasó algo parecido a lo que me había sucedido cuando escribí la crónica “Rápido, furioso, muerto”, que es la que obtuvo el Premio Gabo en 2015. Esa nota empezó con una denuncia de Julián Axat, que era abogado defensor oficial de menores de la ciudad de La Plata, en la que juntó seis casos de jóvenes asesinados por policías en sus días de franco y la elevó ante la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires pidiendo que se investigaran mejor. Acá había veintidós crímenes, ahí había seis, pero en las dos situaciones dije: <b>“Esto es una cantera de historias tremendamente dramáticas y supongo que tremendamente importantes”.</b> Y en ambos casos me pareció que en lo que se mostraba como una serie, como un conjunto, si me metía y lo diseccionaba, iba a encontrar la individualidad, la particularidad, el detalle y lo humano. Y eso fue lo que hice. Entonces, rápidamente me di cuenta de que era lo que estaba buscando. Aparte había sido escrito por mi bisabuelo, hablaba de un lugar como Moisés Ville que tenía ese nombre tan significativo. Y tenía esto del viaje en el tiempo. </p><p>Uno en el que Sinay se embarcó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BRJYAAYECVGFZCSP26RS4CLAJ4.jpg?auth=5ca83d881221ec82bc7ba763b185818d3d7f270a995b1062b29fbf5537c35f0d&smart=true&width=1920&height=2880" alt="Javier Sinay (Vera Rosemberg)" height="2880" width="1920"/><h2>La arqueología del saber moishe</h2><p>“Durante algunas noches me desvela una pregunta: ¿cómo se investiga un crimen ocurrido en el ocaso del siglo XIX, en un pobre páramo santafecino?” (<i>Los crímenes de Moisés Ville)</i>.</p><p>Como el nacimiento de la colonia, como la mayoría de los comienzos, el de la investigación no fue sencillo. “Fue como moverme en un lugar sin luz, palpando a tientas para saber por dónde ir y cuáles eran las líneas que me iban a llevar a algo y cuáles no”, recuerda Sinay. Los dos sitios de los que más se nutrió para su pesquisa en busca de los crímenes de los que hablaba su bisabuelo fueron el oráculo digital que todo —o casi todo— lo sabe, Google, y la <b>Fundación IWO</b>, “es como la biblioteca más importante de cultura judía y cultura ídish en la Argentina y probablemente en Latinoamérica. Es un universo en sí mismo donde hay cientos de historias contenidas en esos estantes llenos de libros, diarios, revistas; aparte de cuadros, instrumentos musicales, obras de teatro, cartas, archivos personales. Hay mucho mucho mucho”, define con un entusiasmo que lo desborda.</p><p>“Y lo que para mí es muy impresionante”, sigue, “es que la mayoría de lo que está ahí está escrito en ídish y es antiguo. Hay cosas que están en español, en inglés, en polaco, en ruso, en francés, en alemán, etcétera, pero <b>todo lo que está escrito en ídish ahí habla de un mundo que muchas veces es europeo, pero muchas veces también es argentino</b>, un mundo sobre el que cada vez sabemos menos porque cada vez hay menos gente que habla ídish y que puede acceder a esos escritos. Entonces, siempre fue como un misterio lleno de posibilidades para mí”. Es así que cuando supo de la existencia del IWO y, más aún, que su bisabuelo en sus últimos años de vida había sido archivista allí y que su diario, <i>Der Viderkol,</i> había estado en algún momento entre sus escaparates, no lo dudó. No solo se sumergió entre libros, archivos y documentos de la época, sino que comenzó a estudiar ídish —lo que haría durante dos años— para acercarse al material en su idioma original y poder detectar qué le era útil en su búsqueda y qué no. También se contactó con otros investigadores especialistas en el tema y, claro, se lanzó a Moisés Ville, entre otros lugares como Rosario, Santa Fe capital y Santiago de Chile. </p><p>—Ahí vivía el familiar Sinay más anciano que quedaba, de 102 años, que era un sobrino de mi bisabuelo. Entonces fue una investigación con muchos documentos, muy bibliográfica, pero a la vez todo lo territorial estaba en Moisés Ville, entonces era importante ir allá. Y había un contraste porque obviamente ya no había crímenes cuando fui. El último asesinato había ocurrido en 1971. <b>Yo empecé a ir en 2009 y publiqué el libro en 2013. En 2015 hubo otro y volví a ir y hace 15 días, increíblemente, hubo otro crimen.</b></p><p>En uno de sus textos más célebres, la “Clase del 7 de enero de 1976”, el filósofo francés Michel Foucault dice que la “genealogía” es el “redescubrimiento exacto de las luchas y memoria en bruto de los combates”. El “acoplamiento del saber erudito y el saber de la gente”, ese saber desenterrado “que no es en absoluto un saber común, sino, al contrario, es un saber particular, un saber local, regional, un saber diferencial, incapaz de unanimidad”. Para él, la genealogía era un fenómeno que ocurría gracias a “la insurrección de los saberes sometidos” es decir, de aquellos “contenidos históricos” que habían sido sepultados “enmascarados en coherencias funcionales o sistematizaciones formales”.</p><p>Eso es lo que comprobó Sinay luego de dar con el artículo de su bisabuelo, la punta de un ovillo que empezó a desmadejar: a través de un trabajo genealógico en el que escarbó en esos saberes locales, en esas historias de crímenes que habían quedado enterradas en los cimientos de la que después fuera la colonia judía agraria insignia del país, descubrió que <b>“ese pueblo de 2500 habitantes que contaba el cuento de hadas de la llegada de los colonos judíos a la Argentina, el del cementerio judío más viejo y la sinagoga que es un monumento histórico nacional”, el que fue base de la expansión comunitaria en este suelo, no tuvo un comienzo tan romántico.</b></p><p>El modo de desentrañar esos saberes ocultos, dice Foucault, es mediante un trabajo arqueológico —“La arqueología sería el método propio del análisis de las discursividades locales”—. Y esto, dado su oficio ya aceitado aunque también explorando nuevas posibilidades, es lo que hizo el periodista. El texto de su bisabuelo de 1947 que hablaba de los crímenes fue para él un estallido a partir del que se detonó una pregunta tras otra. “¿Por qué ocurrieron los crímenes? ¿Por qué estos inmigrantes judíos estaban acá? ¿Y por qué mi bisabuelo estaba ahí? ¿Y por qué mi bisabuelo escribió esto 50 años después? ¿Y por qué yo no sabía nada de esto y lo descubrí 60 o 70 años después? ¿Y por qué lo escribió en ídish y yo no hablo ídish? ¿Y por qué algunos gauchos se habían convertido en bandidos rurales?”. Interrogantes que los siguientes cuatro años, herramientas de arqueólogo en mano, Sinay trataría de responder. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/75WWCE2VCVHENITGWYKVVR7W5U.jpg?auth=7cfcd78aec7c5af9c04e8bf3e5c6dc0e967f8f0f960f3335680f07b9144e8c3c&smart=true&width=1920&height=1310" alt="Colonos judíos en Moisés Ville, a finales de la década de 1930 (Colección fotográfica de la Jewish Colonization Association, Central de Archivos para la Historia del Pueblo Judío, Jerusalén)" height="1310" width="1920"/><h2>El lejano Oeste del sur global<b> </b></h2><p>A quién se la iba a ocurrir que Moisés Ville o Moisesvishe —como muchos litoraleños oímos llamar a la colonia toda la vida— ese sitio que se imagina en tonos sepia, con sus habitantes pacíficos y en armonía ordeñando vacas y plantando la tierra, génesis de la comunidad judía argentina, podía ser hace 130 años un escenario parecido al lejano Oeste, con bandidos y pistoleros. </p><p>En su libro Sinay transcribe un pequeño resumen que acompañaba la publicación de su bisabuelo sobre los crímenes: <b>“No sin víctimas empezó la colonización judía en la República Argentina</b>. Más de veinte vidas jóvenes cayeron tronchadas en este sitio solamente. A los pocos días de su llegada pagaron los <i>pioneers </i>judíos en tierra santafecina su primer tributo de sangre a las costumbres gauchas. Sucédense los hechos de sangre y barbarie, narrados en este artículo, con abundancia de detalles, uno a uno, siguiendo la crónica policial. El autor no califica los hechos, los expone y documenta con los testimonios literarios accesibles, que los convierte en lectura interesante, para conocer las modalidades gauchas de la época”.</p><p>Sinay agrega: “<b>El primero de esos crímenes ocurrió en 1889 y el último en 1906</b>.<b> El saldo es de veintidós víctimas en 17 años</b>. No es extraño: en la campaña santafecina el homicidio era rutina y los bandidos no dudaban en pasar a degüello a sus víctimas antes o después de robarles sus pertenencias”. “Muchas veces las víctimas se contaban entre los colonos. Ellos, a diferencia de los gauchos bravos, eran rutinarios, laboriosos, ligados a los ciclos lentos de la agricultura. Moisés Ville fue la única colonia de judíos rusos en la provincia de Santa Fe durante más de veinte años, hasta que en 1912 fue fundada la de Montefiore”. </p><p>—[La de su fundación] Es una época bastante salvaje en Moisés Ville —dice ahora, en diálogo con <i><b>Infobae</b></i>—. Así como hay un <i>wild West, </i>el lejano y salvaje Oeste, esto era como el lejano Sur (en el sentido en que vivimos en el sur global), era una especie de<i> western</i> en las pampas donde no había <i>cowboys</i> sino gauchos, colonos llegados de todos los lugares de Europa y, por supuesto, un montón de habitantes nativos de distintos pueblos. Y había también soldados del Gobierno que iban empujando lo que se llamó “la frontera”, la línea entre el Estado y lo que era tierra de los nativos; pero a medida que iban empujando la frontera los territorios adentro quedaban medio abandonados. Entonces había muchos robos, mucha delincuencia rural. Y el gaucho quedaba desplazado porque la política de los Gobiernos liberales de la época era productivizar el campo, hacer colonias, organizar esas tierras, traer inmigrantes europeos con la idea de que las iban a civilizar. Entonces el gaucho se tenía que someter y convertirse en un peón de estancia; y el que no, pasaba a vivir al margen y se convertía en bandido. </p><p>La xenofobia por los recién llegados también flotaba en el aire de una tierra que era yuyos y abandono. Eso fue hasta que la coexistencia de los gauchos y locales y los nuevos pobladores que bajaron de los barcos terminó por armonizarse, a fuerza de tiempo y entendimiento, y logró convertirla en algo más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K6MPUP5FWJCZFJJLANK4LL53NY.jpg?auth=eb4a2af9e6e4b8d562cfa9cab981f19e1ca10041366ff354f631c34e9d7c3d7c&smart=true&width=1920&height=1272" alt="En el cementerio judío de Moisés Ville hay unas 2.500 tumbas, todas orientadas hacia el este, en dirección a Jerusalén. Sobre ellas se acostumbra a dejar piedras en lugar de flores como símbolo de que la memoria, como la piedra, perdura (Paula Salischiker)" height="1272" width="1920"/><p>Si bien se sabe que Moisés Ville se fundó en octubre de 1889, cuando llegaron las 136 familias de “podolier”, Sinay dice que no hay un día exacto ni un acta formal. </p><p>—Fue una llegada bastante accidentada la de los colonos. El barón de Hirsch, con la Jewish Colonization Association, los cobijó en 1891, pero ellos migraron solos como un grupo independiente y fundaron antes el pueblo. <b>Argentina, con esta política de productivizar los campos, no solo tenía las puertas abiertas sino que además le pagaba los pasajes de barco a muchos inmigrantes</b>. Cuando llegaron, el 14 de agosto de 1889, creían que iban a estar en La Plata o cerca, pero esas tierras se habían vendido y quedaron a la buena de Dios [N. de la R. habían comprado las tierras desde Europa, ya que para fomentar la inmigración agrícola el Gobierno promocionaba el suelo argentino mediante oficinas de venta en distintos países]. Durante un tiempo anduvieron mendigando por la Ciudad de Buenos Aires. Acá ya había una comunidad judía, pero eran judíos de Europa Occidental, aburguesados, que venían en representación de casas comerciales de Francia, Inglaterra, Alemania, ellos fueron los que se enteraron de que estaba esta gente sin rumbo y lograron que un terrateniente de Santa Fe, que tenía las tierras del actual Moisés Ville, se las vendiera relativamente baratas y en muchas cuotas. Se fueron en tren hasta allá y cuando llegaron, en octubre, no había nadie. <b>Las tierras eran para ellos pero había juncos, animales predadores. Entonces primero tuvieron que desmalezar, organizar el terreno y así, en algún momento, se fundó la colonia</b>, pero no fue un día en particular. </p><p>El filósofo judío alemán Walter Benjamin escribió que <b>“no hay documento de la cultura que no sea también un documento de la barbarie”</b>. Entre que los primeros colonos se asentaron y que Moisés Ville se convirtiera en la aldea judía más importante de Argentina y en un epicentro de cultura reconocido mundialmente, famoso por sus sinagogas, teatro, escuelas y academias hebreas, las tierras fueron escenario de robos y asesinatos atroces que en su mayoría tenían a los inmigrantes como víctimas y a los gauchos como victimarios. </p><p>Quizás, como en el lejano Oeste, alguno usaba pañuelo al cuello, quizás sombrero de ala ancha. No siempre eran claros los sucesos. A veces la muerte era el acto seguido o la excusa para robar alguna pertenencia, un almacén de comestibles o el medio para conseguir un poco de vino. A veces eran hombres, a veces mujeres o se ensañaban contra una familia entera. En esa veintena de casos originarios el patrón era la violencia indiscriminada. <b>Esto también estuvo en el principio del principio de la judeidad argentina.</b></p><p>—La versión oficial de la historia de la comunidad judía en la Argentina, que es la de los gauchos judíos, que no habla de los crímenes sino de un acuerdo entre culturas muy fácil, es la que refutaba el texto de mi bisabuelo y <i>Los crímenes… </i>también terminó por refutar, en el sentido de que no fue fácil al principio. Justamente creo que este libro en realidad se trata de <b>cómo dos culturas que al comienzo chocan después entran en cooperación, porque finalmente sí se forma la figura de un gaucho judío</b> que es este colono llegado de Rusia que se adapta a las costumbres de la pampa y se hace amigo de los gauchos locales veinte años después de la primera fricción. <b>Habla del paso de una fricción a una fusión cultural</b>. Moisés Ville fue un experimento social, comunitario, de gente que necesitaba irse, algunos desesperadamente. Y hubo muchos conflictos a lo largo de su historia. Pero más allá de todo eso creo que valió la pena que se haya buscado un lugar de prosperidad acá, en un rincón del sur global, para gente perseguida que quería hacer su vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3C6DCLOE4BFUZDIVWF4BPPGE3M.jpg?auth=4f7ba58e239a8962eb1513b1a62b1336c88879da58e3388400c2cf58501aeccf&smart=true&width=1920&height=1272" alt="Uno de los crímenes más brutales narrados en el libro de Sinay es el cuádruple homicidio de la familia Waisman. Los gauchos criollos degollaron al matrimonio y a dos de sus hijos. Están enterrados los cuatro juntos y su tumba es una parada obligada en el cementerio de Moisés Ville (Paula Salischiker) " height="1272" width="1920"/><h2>Una mamushka de historias</h2><p><i>Los crímenes de Moisés Ville</i>, entonces, narran el comienzo álgido de la primera colonia rural judía en Argentina, rompen con la inocencia y el romanticismo de la historia de los gauchos judíos conocida por todos, pero, además, narran la genealogía trazada por Sinay al recuperar su propia historia familiar. Y, por si fuera poco, narran una subtrama, un extraño caso de envenenamiento de perros en 2013 que responde a la búsqueda del periodista acerca de dónde residía la violencia contemporánea de la colonia. </p><p>El libro es como una mamushka —quizás debido al origen ruso de sus protagonistas— en la que la historia principal se abre para dar lugar a otra, que da lugar a otra, que da lugar a otra. </p><p>De todas las preguntas que se hizo Sinay y se lanzó a responder, solo una de las importantes, la piedra filosofal en la búsqueda del periodista, quedó abierta: dónde está el diario de su bisabuelo, <i>Der Viderkol. </i>Lo buscó, lo buscó, pero no pudo dar con él. </p><p>—Estaba guardado en el IWO, que era uno de los pisos de la AMIA y cuando explotó el edificio el diario voló por el aire. Se salvó, lo rescataron. Alrededor de 1997 lo exhibieron en la Biblioteca Nacional y después de eso desapareció. Quizás está en algún lugar o quizás no, pero esa es una de las preguntas que no pude responder: ¿dónde está <i>Der Viderkol</i>? </p><p>En 2009 Sinay publicó<i> Sangre joven</i>, con historias policiales. En 2013, <i>Los crímenes de Moisés Ville</i> unieron el policial con una genealogía de su familia. En 2019 publicó <i>Camino al Este: Crónicas de amor y desamor, </i>en el que emprendió otro viaje, un poco más largo en distancia: se fue a Japón. Pero en el medio pasó por muchos otros sitios narrando diferentes historias. Entre esos lugares fue a Grodno. Desde la investigación que había hecho para <i>Los crímenes</i> quería conocer el lugar de donde había venido su familia —sobre este viaje y otros dos escribe en la reedición del libro que estará disponible a partir de noviembre—. Luego, en 2024, publicó <i>Después de las 09:53, </i>una cartografía del atentado a la AMIA. Donde supo estar alojado el diario de su bisabuelo. </p><p>Sus libros se interconectan, van formando un círculo. Unos parecen cerrar —o buscar responder— las preguntas que abren los anteriores, como intentando completar un ciclo: el personal, en el que como un arqueólogo levanta piedra tras piedra de su historia que a la vez está tejida en una trama mayor, la de la llegada de los judíos de Rusia, cuando empezó todo. Ese es su método: ve una pista que lo convoca y comienza a cavar. Quita capas de polvo decidido a encontrar todos aquellos objetos, todas aquellas personas, que le aporten algo para narrar una historia que persigue. Para narrarse. Para entender de dónde viene. De qué está hecho el tramo de círculo que lo antecede. Qué va a volcar en el que sigue después o a partir de él.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RAL742CAR5HPPK4CJYVS6ZEUX4.jpg?auth=a8202ce77b22e95b39f12fc1102b7f147374b5a767b97491226aac9d1fbddde3&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Los crímenes de Moisés Ville", de Javier Sinay, fue publicado en 2013 y está a punto de relanzarse con actualizaciones ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El misterio de los restos del atacante y otros datos datos pocos conocidos sobre el atentado a la AMIA, revelados por libros de investigación]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2024/07/18/del-misterio-de-los-resto-del-atacante-a-la-velocidad-del-viento-de-la-bomba-dos-libros-vuelven-sobre-el-atentado-a-la-amia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2024/07/18/del-misterio-de-los-resto-del-atacante-a-la-velocidad-del-viento-de-la-bomba-dos-libros-vuelven-sobre-el-atentado-a-la-amia/</guid><dc:creator><![CDATA[Guillermo E. Pintos, Patricia  Kolesnicov]]></dc:creator><description><![CDATA[Después de 30 años del estallido, “Después de las 09.53″ del periodista Javier Sinay, y “30 días”, del abogado Alejandro Rúa, vuelven a recorrer la escena e iluminan aspectos centrales. Qué se puede contar hoy]]></description><pubDate>Thu, 18 Jul 2024 10:20:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2NHCGWM3UJAONOK4K5ZV2TNELA.jpg?auth=702d9cbef865a5ea82d90d87e58e64380e50b78765cdd9d4934c9b21da102060&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Dos libros recientes exploran detalles e historias alrededor del trágico atentado a la AMIA del 18 de julio de 1994" height="1080" width="1920"/><p><br/></p><p>Mientras no esté cerrada la causa AMIA habrá quienes sigan buscando, investigando, revisando, contando. Por eso ahora, a 30 años del horroroso atentado a la mutual judía de Buenos Aires, dos libros tratan de echar luz sobre qué pasó.</p><p>Uno es 30 días. La trama del atentado a la AMIA, del abogado Alejandro Rua, que va detrás de los acusados de la voladura de la AMIA en los días previos al ataque y se mete en las entrañas del poder y de la Justicia en las jornadas que siguieron.</p><p>El otro es Después de las 9:53, del periodista Javier Sinay, y reconstruye escenas, coteja hipótesis, habla con los protagonistas, mira el atentado desde el presente.</p><p>Aquí, algunos de los momentos principales de esos libros y el análisis de sus autores.</p><h2>Alejandro Rúa: cada detalle cuenta</h2><p><i>“La identidad del suicida ha sido uno de los puntos más conflictivos de la investigación. Tras la toma de una muestra entre los trozos de lo que quedó de la Trafic, el FBI envió restos humanos a Estados Unidos para su análisis. Se dijo que el estudio de ADN identificó los restos del libanes Ibrahin Hussein Berro. Sin embargo, la muestra de restos humanos se envió sin ningún tipo de control o custodia de las autoridades”</i>. El párrafo resalta en las 318 páginas de <a href="https://www.infobae.com/cultura/2024/05/31/alejandro-rua-el-atentado-a-la-amia-es-una-tragedia-que-pasa-desde-hace-30-anos-todavia-hoy/" target="_blank"><i><b>30 días: la trama del atentado a la AMIA</b></i> (Planeta), de <b>Alejandro Rúa</b></a>, abogado y especialista en el tema. “Conozco el caso desde muchas aristas y desde hace mucho tiempo”, le dijo a <b>Infobae Cultura</b> a fines de mayo de este año, cuando se publicó su libro, una precisa y rigurosa investigación que aporta datos desconocidos (o soslayados) y disecciona la causa judicial sobre este trágico episodio de la historia argentina contemporánea.</p><p>Efectivamente, <b>Rúa</b> escribió de lo que sabe. Desde fines de 2001 y hasta 2006 estuvo a cargo de la Unidad Especial de Investigación creada por el Poder Ejecutivo para coordinar la investigación del atentado. Luego, a partir de 2015, fue abogado de las víctimas y familiares de víctimas “Memoria Activa”, en el juicio que se llevó adelante por el encubrimiento y mal desempeño de magistrados, jefes policiales y de inteligencia que intervinieron en los primeros diez años de la investigación. Posteriormente, asumió como defensor de la ex presidenta <b>Cristina Fernández Kirchner</b> en una causa lateral y posterior a todo el proceso judicial del atentado, pero no menos relevante e incluso decisivo en términos políticos por todo lo que trajo consigo luego: el llamado juicio por el “memorándum de entendimiento con Irán”.</p><p>“El libro entrega un detalle muy completo y específico de las innumerables alertas recibidas por el Estado argentino, vinculadas a la producción concreta de un nuevo atentado. Y también se concreta un detalle de todas las actividades que la inteligencia hizo a propósito de esas alertas, sobre un grupo bien concreto y determinado de personas a los que se consideraba sospechosos de haber cometido el atentado en la Embajada unos años antes. Es decir, frente a la posibilidad de que ese grupo volviera a cometer el mismo un nuevo ataque y con la misma metodología”, dice Rúa en el 30° aniversario del atentado que se cobró la vida de 264 víctimas: 86 muertos, 2 desaparecidos y 176 heridos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V7UBULJQABEU5PPMHBSDJJ2KMQ.jpg?auth=54911fa4a8603fd97718af766a5e1a985be667fe3660dbdabe6d2cde7b7e1881&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Se recibieron innumerables alertas recibidas por el Estado argentino", dice Alejandro Rúa (Foto: Reuters)" height="1080" width="1920"/><p>Vuelta al punto de la identidad del conductor suicida que voló la combi blanca frente a la sede de la AMIA y sus restos encontrados <b>¿Dónde fueron a parar esos restos?</b> ¿Quién se los llevó y analizó? ¿Por qué este detalle no menor no figura en la causa?. El dato que aporta el libro de Rúa revela uno de los más llamativos puntos oscuros de una causa con tiras y aflojes, lobbys geopolíticos y operaciones de inteligencia nacionales e internacionales. <b>“Efectivamente, se los llevaron”</b>, afirma Rúa. “No creo que haya sido porque engañaron o bien porque se los hayan llevado sin conocimiento de la autoridad judicial. Entiendo que fue con autorización, pero esa autorización no está en el expediente. Por eso digo, tal como escribí, ´sin ningún tipo de control o custodia oficial´”, razona el autor de “30 días”.</p><p>—----</p><p><i>De lo que no quedaron dudas para el FBI fue del modus operandi. Uno de los agentes del Bureau que estuvo en Argentina y en contacto con los restos del coche bomba recordó que lo más relevante que descubrieron fue el hallazgo de evidencias físicas que confirmaron que el atentado había sido cometido por un conductor suicida. Habían encontrado “restos biológicos y un trozo de jean” en un pedazo de metal del vehículo, que estaba enrollado y que el personal del FBI se encargó de desenrollar.</i></p><p><i>Pero cuando los investigadores argentinos buscaron más tarde esos restos, nunca aparecieron. “Hasta donde recuerdo, esa pieza nunca estuvo en poder del FBI”, dijo el agente bajo juramento. Sin embargo, en un informe presentado por el grupo de estadounidenses que llegaron para colaborar con la investigación del atentado se precisó que era “una pieza de lienzo identificada como ropa ´denim´ presuntamente perteneciente al conductor suicida, que parecía contener sangre seca y estaba atrapada en una pieza de metal enrollado correspondiente al estudio exterior de un amortiguador delantero derecho”.</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WVFXVWSFMVCIFMKQPD63XMSPGM.png?auth=cdc6b4cf4df44fb44e7913238c6a3e1838a5acdb7e6b739aa4295afb4f9b385b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“30 días: la trama del atentado a la AMIA” (Planeta) de Alejandro Rúa" height="1080" width="1920"/><p>“El FBI encontró esos restos e hizo un informe”, afirma <b>Rúa</b>. Y explica: “El informe dice que encontraron entre los restos de la camioneta una chapa toda doblada que descompactaron (o sea que la abrieron). Ahí había <b>un trozo de jean con restos humanos</b>. Años después se los pidieron al FBI, porque como cuento en el libro, informalmente se contaba que habían hecho un ADN y que habían detectado la identidad de una persona. A los fiscales que intervinieron en el caso de la muerte de Nisman, el FBI le negó eso. ‘Nosotros no nos llevamos nada y no hicimos ningún ADN’. Pero el agente del FBI, que personalmente concretó el hallazgo, dice que se lo llevaron y que no entiende por qué dicen que no se lo llevaron si efectivamente fue así”.</p><p>El libro de Rúa abunda en esta serie de explicaciones que, para quien no esté al tanto de todos y cada uno de los vericuetos de una causa kilométrica y manoseada, resultan clarificadores y por muchos momentos, asombrosos.</p><p>La llegada de los agentes israelíes a Buenos Aires, horas después del atentado abunda en detalles de información. Y de color también. “El libro cuenta con el mayor de los detalles la tarea del equipo de expertos israelíes que vino un día después del atentado y comenzó a trabajar el segundo día”, dice Rúa. En el contexto de un viaje de urgencia por una crisis internacional del Estado de Israel, la delegación de agentes se cruzó con los flamantes<b> campeones del mundo de 1994,</b> Brasil, el equipo de Romario y Bebeto.</p><p><i>“El equipo israelí llegó a la AMIA a las 0:00 horas. Aterrizaron una hora y media antes en Buenos Aires, tras escalas de carga de combustible en las islas Azores y Brasilia, donde coincidieron en el aeropuerto con una de las paradas del regreso del avión brasilero con los futbolistas campeones del mundo”</i>, escribe Rúa en la página 201 del libro. En el mismo párrafo, también se da cuenta del conflicto diplomático que estuvo a punto de producirse en medio del drama. <i>“El juez interviniente debió apersonarse en el lugar para permitirles ingresar, ante la negativa de las fuerzas argentinas. Hubo reclamos militares por la presencia de tropas con bandera extranjera”</i>.</p><p><br/></p><h2>Javier Sinay: el tiempo está de nuestro lado</h2><p>¿Cuánto más se puede saber 30 años después?<a href="https://www.infobae.com/tag/javier-sinay/" target="_blank"><b> Javier Sinay </b>es periodista</a> y ha emprendido un trabajo enorme: contar todo lo que pasó en la AMIA visto desde hoy. Seguir las pistas, volver a hablar con los jueces, ordenar. Eso es <i><b>Después de las 9.53</b></i>, el libro que acaba de publicar.</p><p>En algún capítulo va a hablar de “trauma”. La <b>AMIA</b> como trauma que “se expresa en la impunidad del caso, que es dejar la herida abierta. Y que significa un fracaso moral y ético del Estado argentino que no puede darles una respuesta a las víctimas y a los familiares de las víctimas fatales. Y por otro lado, se expresa en que esa impunidad provoca una falta de confianza total en el sistema judicial, en el sistema de seguridad y en el sistema de inteligencia”.</p><p>Lo cuenta, por ejemplo, así: “Es lunes y son las 9: 53 de la mañana. El estallido destruye todo lo que está a su alcance. A una mujer la arrastra un viento vertiginoso y abrasador que trae polvo y piedras, que<b> son como asteroides </b>y que hasta hace un rato no eran más que la mugre de la ciudad. Ese viento arranca a un niño de la mano de su madre. El resplandor devasta al hombre que está ahí repartiendo cajones de pan con su furgón, el fragor atomiza a la señora que habla por teléfono en un negocio, el volcán echa lava a lo largo de la cuadra”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2FXYCYB5I5BJBPQ2MJRLLYNKDM.jpg?auth=8664a3030c1b198e6e73c69502d4d60cbb5e4a1e676b8761401ddfecc0e2f7e1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=despues-de-las-0953" target="_blank"><i><b>[”Después de las 9.53″ se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p>Y da un dato: la fuerza del viento generando por un coche-bomba puede llegar a <b>800 kilómetros por hora</b>, mientras que la de un huracán a 250.</p><p>¿Qué más se puede saber <b>30 años </b>después?</p><p>Ahora, <b>Sinay</b> dice a <b>Infobae</b> que, en realidad, se sabe poco pero “se sabe o se supone más de lo que la sociedad cree”. Y que parte de lo que se supone pero no se probó “tiene que ver con que los acusados extranjeros nunca fueron juzgados, entonces en un juicio oral afloran muchas verdades y caen muchas mentiras”.</p><p>Y en el libro escribe: “Desde hace tiempo crece la idea de que no se investigó nada. Sin embargo, se probó que a las 9:53 del lunes 18 de julio de 1994, el edificio de la AMIA fue demolido hasta sus cimientos con una camioneta Renault Trafic. El motor del vehículo correspondía a la matrícula C-1.498ki.506. Esta camioneta transportaba entre 300 y 400 kilos de explosivos y fue conducida por un suicida”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M7J7YEFM35AG7DV7PX6Z3LWNBM.jpg?auth=dc346a78ef26cc26ff2c2a59f6feb562768f5e452d915dacb2fa2752e9ac036a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Javier Sinay hizo un enorme trabajo de reconstrucción. (Alejandra López)" height="1080" width="1920"/><p>Y también: “Las víctimas de ese crimen se acumulan en la morgue a medida que pasan los días. El domingo 24 de julio de 1994 habrá 48 personas fallecidas identificadas, siete N.N. y 19 bolsas con restos humanos en las que hay partes de varias personas —incluso podrían ser diez”</p><p>Hay <b>mitos</b>, dice. Uno, o varios en torno a <b>Carlos Menem</b>. “Sobre si fue una venganza contra él, a cuánto encubrió, cuáles eran sus conexiones con los autores del atentado. Me cuesta decir que de todo eso no pasó nada, pero por lo menos los investigadores judiciales argentinos consideran que la cosa no va por ahí”.</p><p>En el libro aparecerán los <b>sirios</b>. Desde el mismo 18 de julio. “Ya en la noche, en Buenos Aires, dos hombres —Mohammad Alem y Ghassan Al Zein— y una mujer —Norman Al Hennawi—, todos sirios, son visitados e interrogados por la policía en un departamento en la calle Juncal, donde viven hace un mes. En el expediente judicial se respaldará esta visita con una denuncia anónima: es el recurso clásico de la policía para cubrir a sus informantes. Los tres sirios cuentan poco y dicen que no tienen ninguna ocupación fija. Pero, sobre el final, uno de ellos explica que trabaja en un negocio de ropa de cuero. No es suyo, él es un simple vendedor. Dice que el dueño es <b>el sobrino de Hafez Al Assad</b>, el presidente de Siria. Es una revelación extraña y en el día mismo del atentado nadie sabe qué sentido darle. Son las nueve de la noche en Buenos Aires, las tres de la madrugada en Damasco.”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EOUNRGZKYJV65COQ5QUE74KBBA.jpg?auth=e56f9f5fa899e50aa5f20f1cdee071242ee82575937498d682021bf68712ea26&smart=true&width=5142&height=3256" alt="Homenaje. Los nombres de los muertos en la AMIA. (AP Foto/Natacha Pisarenko)" height="3256" width="5142"/><p><b>¿Qué se sabe?</b></p><p>“Lo principal ya se sabe: el atentado fue planeado el 14 de agosto de 1993, entre las cuatro y media y las siete de la tarde.”</p><p>“El agregado cultural de la Embajada de Irán en Buenos Aires, el imán Mohsen Rabbani, fue el encargado de la inteligencia para el atentado, de acuerdo a un exfuncionario iraní que colaboró con la investigación argentina —Abolghasem Mesbahi, el Testigo “C”— y a otras pruebas. La SIDE siguió las comunicaciones de Rabbani y descubrió que el clérigo tomó contacto varias veces con una mezquita de Foz de Iguazú y con el cuartel general de Hezbollah en el Líbano, donde lo atendía el famoso Ayatollah Muhammad Husayn Fadlallah”.</p><p><b>¿Por qué se hizo el atentado?</b></p><p><b>Sinay</b> cuenta lo que fue entendiendo:”Por supuesto que hay un montón de versiones, un montón de hipótesis, un montón de cosas que se investigaron y los motivos no están tan claros, pero según la versión oficial, que es la pista iraní, pudieron haber sido los siguientes motivos; una venganza contra Israel por el bombardeo de un campo de entrenamiento de Hezbollah en Líbano. O una venganza contra Israel por el secuestro, por la captura de un dirigente en territorio libanés. O sea, en ambos casos es <b>un ataque a Israel,</b> también a Estados Unidos, también a la comunidad judía global, pero no específicamente a la comunidad judía argentina, sino que se hizo en Argentina porque era un lugar con un <b>sistema de seguridad muy frágil,</b> donde ya había habido un atentado y estaba completamente impune. Entonces era frágil y era fácil volver a cometer un atentado ahí. Digo “volver” porque según la hipótesis judicial, en Argentina fueron las mismas personas las que cometieron los atentados”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EDKANHA4MZFOZCHB2PVPTPEIVA.jpg?auth=119853fb72d35b778b3c8be80e9b3aded1b4243685f3a5a0580f51ae8ffb0fd6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Una página del expediente de la AMIA, en el libro de Javier Sinay." height="1080" width="1920"/><p><b>¿Quién lo hizo?</b></p><p>Hay, dice el libro, investigaciones más recientes. Escribe Sinay:</p><p>“El hombre que armó la bomba se llama <b>Malek Obeid</b>, dice el Mossad. Es un ingeniero sin diploma pero con experiencia: él preparó, también, los explosivos para destruir la Embajada de Israel. En realidad es un electricista con un taller de reparación de aire acondicionado en Beirut, y tiene el aspecto típico de cualquier electricista de cualquier lugar del mundo: cabeza grande y pesada, pelo muy corto, mirada sincera, sonrisa torpe; viste camisetas gastadas. Luego de su llegada desde el Líbano hasta la Argentina, Malek Obeid se dirigió a una vivienda que había alquilado Samuel Salman El Reda en un suburbio bonaerense: media tonelada de nitrato de amonio esperaba por él.”</p><p>Samuel Salman El Reda, que habría sido uno de los organizadores del atentado tiene varias identidades (Samuel Salman El Reda El Reda, Salman Raouf Salman, Sulayman Ramrnal, Salman Ramal, Hajj) “y una esposa argentina: Silvina Gabriela Saín, que fue secretaria de Mohsen Rabbani”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZCYR6P2RINFZFBTTEV3XE777HQ.jpg?auth=2482c72fcbaa54562aa46ecaca39a9bf704357a3e01bf103da8f040fb1dd4e44&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El expediente de la Amia en el libro de Javier Sinay" height="1080" width="1920"/><p>El Reda, dice, es una figurita dificil. Hoy “hay siete millones de dólares ofrecidos para el que traiga algo más de lo que ya se sabe: que tiene grandes ojos negros, un pequeño bigote y una mata de rulos”.</p><p>Otro <b>mito</b>, sostiene Sinay, es que no hubo ninguna <b>Traffic</b> “sino que el edificio implosionó, o sea que los explosivos estaban adentro y no en una camioneta. Y cuando hablas con los investigadores, como el ex juez Galeano o el actual fiscal Sebastián Basso, todos se indignan cuando les planteás eso, porque dicen que hay pruebas científicas de eso, o sea, hay prueba material, hay objetos, que ellos entienden que sustentan la teoría de la Traffic. Son son esquirlas de Traffic en los cadáveres de 27 personas”.</p><p>Lo escribe así: “Hay cadáveres que muestran<b> en el cuerpo restos de automóvil:</b> evidencias de un coche-bomba. En el tórax del portero de un edificio ha quedado incrustado un amortiguador. Otra de las víctimas ha sido atravesada por una barra de dirección. Del conductor suicida, en cambio, no han quedado restos; o bueno, en realidad sí: un pequeño tejido hallado entre los pedales de la camioneta. Habrá 27 muertos por las esquirlas”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6FEIWVEFENH25MWJSOSJR73LI4?auth=71eef7c1bfac4d5c4b75831efea0cc943adb01712a413d3c7d7ebaeed11d026f&smart=true&width=1170&height=658" alt="Un hombre busca entre los escombros el dia del atentado a la AMIA" height="658" width="1170"/><p>Los <b>cuerpos</b>. Los cuerpos atravesados, mutilados, heridos, aparecerán en todo el libro. Uno es el de Augusto Daniel Jesús, “un muchacho de 19 años que murió junto a su madre, María Lourdes Jesús. Ella asistía a un curso de la AMIA para cuidar adultos; él la acompañaba. Al principio no se pudo identificar a Augusto. Solo se conservará de él <b>una pieza de hueso y otra de músculo</b> para cotejar el ADN, algún día, con alguien.</p><p>Muchas veces los investigadores creerán ver en esos restos el fantasmagórico rostro del conductor suicida, a quien tratarán de identificar entre todos los despojos humanos que deja la explosión, pero no lo lograrán. Recién en 2016 será confirmado que ese hueso y ese músculo pertenecen a alguien que se llamaba Augusto Daniel Jesús”.</p><p><b>El juez Galeano</b></p><p>En estos años, <b>Sinay</b> entrevistó diez veces al juez <b>Galeano</b>, el primer juez del caso AMIA. Para el libro, recientemente, también.</p><p>“De los noventa le quedó una <b>fatwa</b> —una orden dictada por un clérigo islámico que puede ser muchas cosas, incluso un castigo”, escribe. “Después, en 2007, un juez de Teherán pidió su extradición: acusó a <b>Galeano</b> de haber atentado contra la seguridad externa de Irán. La Cancillería le avisó las dos malas noticias. La fatwa era grave: una sentencia de muerte”.</p><p><b>Galeano</b>, en este tiempo se volvió un instructor de hatha yoga. “El día anterior a este encuentro, Galeano guió una meditación por Zoom. Probó el yoga por primera vez cuando, luego de ser apartado de la investigación del atentado, las cosas siguieron empeorando”.</p><p>La causa no termina sino que se van sumando elementos, pistas, <b>apariciones extrañas</b>.</p><p>Cuenta <b>Sinay</b> en su libro: “Hace poco —el 21 de noviembre de 2023—, un sujeto llamado Sebastian Human Cardan, de entrecejo fruncido, vestido con una camisa negra y una corbata, es detenido a las ocho de la noche cuando intenta tomar fotos del edificio de la AMIA. Cardan nació en Irán y en 2019 se nacionalizó estadounidense. Dice ser un sheriff de un condado cercano a Los Ángeles y pide entrar al edificio. Le dicen que no. Se fastidia, forcejea y entonces la policía lo detiene. Es trasladado a la Unidad de Investigación Antiterrorista, donde revisan su situación migratoria y sus antecedentes penales. Está limpio. La aventura en la AMIA de este sheriff iraní es muy extraña y el secretario de Asuntos Públicos de la ciudad de Buenos Aires, Waldo Wolf, tweetea: “¿ Cómo entró al país? ¿Quién autorizó su ingreso? Una vez más fallaron todas las alertas”. Su presencia en la calle Pasteur sugiere que el caso del atentado sigue latiendo, sigue abriendo posibilidades, sigue amenazante”.</p><p><b>¿Por qué escribe ahora de algo que pasó cuando él tenía 14 años?</b></p><p>Él se lo pregunta y se responde en el libro: “No hay entre las víctimas fatales ni entre los heridos nadie a quien yo conociera —no es eso. Es, más bien, que yo crecí con la historia del atentado resonando como un leitmotiv. Y me dejó alguna marca. Mi adolescencia transcurrió durante la década dura de los noventa: a los atentados de la Embajada de Israel y de la AMIA se sumaron los asesinatos de María Soledad Morales, Walter Bulacio, Miguel Bru y José Luis Cabezas; la explosión de la fábrica militar de Río Tercero; la muerte misteriosa de Carlos Menem Jr.; el levantamiento carapintada de Mohamed Alí Seineldín; las marchas contra la Ley Federal de Educación en las que muchas veces caminé. Yo crecí en los noventa: aprendí que el <b>peligro</b> podía alcanzarte en donde menos lo esperaras”.</p><p><b>¿Habrá justicia para la AMIA?</b></p><p><b>Sinay</b> es paciente. “Por lo menos el caso fue definido por la Justicia argentina como un caso de lesa humanidad y por lo tanto no va a prescribir nunca, supuestamente. No sé si se resolverá, pero al menos el tiempo está de nuestro lado”</p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2NHCGWM3UJAONOK4K5ZV2TNELA.jpg?auth=702d9cbef865a5ea82d90d87e58e64380e50b78765cdd9d4934c9b21da102060&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Un nuevo espacio para talleres, libros y actividades culturales en Buenos Aires]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2024/06/08/un-nuevo-espacio-para-talleres-libros-y-actividades-culturales-en-buenos-aires/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2024/06/08/un-nuevo-espacio-para-talleres-libros-y-actividades-culturales-en-buenos-aires/</guid><dc:creator><![CDATA[Julieta Botto]]></dc:creator><description><![CDATA[Durante junio, figuras como Tamara Tenenbaum, Rep, Pedro Saborido y Javier Sinay ofrecerán cursos  que van desde literatura a crónica en Naesqui, una librería que inaugura el martes 11 en Villa Ortuzar]]></description><pubDate>Sat, 08 Jun 2024 14:40:06 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DW6CFHBQKVGHNEZUON4PP4CMRM.jpg?auth=5761c2106c4fb520c3b7ddb0aad191380cb0b27335e043c3ca184b074a88312b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Talleres de escritura con Tamara Tenenbaum, Javier Sinay y Jorge Consiglio, además del ciclo "Charlones en Naesqui", con Pedro Saborido y Miguel Rep en su primera sesión, inauguran el mes de junio en su apertura" height="1080" width="1920"/><p>Un nuevo espacio para hacer talleres culturales arranca en el barrio porteño de Villa Ortúzar. Será en <b>Naesqui</b>, la librería-espacio cultural-café que inaugura este martes.</p><p><b>“La temporada de talleres de junio arranca con todo</b>”, anuncian, y es así. Durante este mes, se podrá asistir a talleres con <b>Tamara Tenenbaum</b>, <b>Javier Sinay</b> y <b>Jorge Consiglio</b>, por mencionar solo algunos de las rutilantes personalidades de la cultura que se van a dar cita allí.</p><p>El rango de precios de los talleres y seminarios oscilan entre los $20.000 y los $50.000 por mes, pero también se podrá participar de eventos que tienen una entrada de alrededor de $5.000. Además, por supuesto, no faltarán las actividades gratuitas, como el ciclo <b>Charlones en Naesqui </b>–en clara referencia a su nombre en lunfardo (<i>esquina</i>) y su ubicación, en Charlone y 14 de julio–, que comienza con <b>Pedro Saborido</b> y <b>Miguel Rep</b> el viernes 13 de junio a las 19 con entrada libre y gratuita, con la consabida advertencia de que es “hasta cubrir la capacidad del lugar”.</p><p>El programa de talleres de junio –que en algunos casos se extenderá en el tiempo– es el siguiente:</p><ul><li><b>Literatura(s) expandida(s), por Tamara Tenenbaum</b></li></ul><p>Este taller consiste en ocho encuentros, <b>hasta el 6 de agosto</b>, los <b>martes de 18 a 20</b>, en el que se busca generar un “espacio intermedio”. Durante la primera hora se analizarán textos que activen el pensamiento –desde Tennessee Williams a Cristina Peri Rossi, de María Gainza a Mark Fisher–, y en la segunda hora del taller se leerá y conversará sobre los trabajos de las y los asistentes. “Se trabajarán los principios constructivos de textos de distintos géneros para luego analizar los escritos que traigan los y las participantes utilizando las herramientas adquiridas. No hay límites de géneros durante este rato, ni para comentar ni para traer”, señala la presentación.</p><ul><li><b>This is Crónica, por Javier Sinay</b></li></ul><p>Durante cinco encuentros, los <b>martes de 11 a 13</b>, se diseccionará la crónica: con lectura de grandes referentes del género, como <b>Rodolfo Walsh</b>, <b>Leila Guerriero</b>, <b>Martín Caparrós</b>, <b>Gabriela Wiener</b>, <b>Alberto Fuguet</b>, entre otros, pero, además, se presentarán técnicas y recursos, se trabajarán los propios proyectos. Este taller trata sobre la crónica en todas sus dimensiones: periodismo, memorias, ensayo, literatura latinoamericana.</p><ul><li><b>Textos de supervivencia: Tomo 1, por Jorge Consiglio</b></li></ul><p>Durante cuatro encuentros –desde el <b>12 de junio al 3 de julio</b>, <b>los miércoles de 18:30 a 20</b>–, los asistentes conocerán diferentes autores o historias, ya que cada uno estará dedicado al cuento de un autor o una autora de habla hispana. Se procurará distinguir los elementos constitutivos del texto y se verificará cómo funcionan dentro del relato y de qué manera se enlazan unos con otros para configurar un sistema. El objetivo de este taller es “practicar una lectura dirigida a los procedimientos y a sus efectos”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H2YIZT33D5DSHGRMBOEUFQQR6Y.jpg?auth=473a84d798d9a699565bff76e2d7742552899a97de89461d4f014daea8a36d8d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Naesqui inaugura el 11 de junio en Villa Ortuzar, y genera grandes expectativas con una agenda más que interesante" height="1080" width="1920"/><ul><li><b>Ejercicios para a(r)mar, por Soledad Iurato</b></li></ul><p>Se presenta como “cuatro (anti)<b>domingos”</b>, de <b>15 a 17</b>, desde el 16 de junio al 7 de julio. Pero como no solo de letras se vive, también va a haber espacio para el arte. Este taller propone explorar distintos caminos para aprender técnicas artísticas que se inscriben dentro del arte contemporáneo<b>,</b> y está destinado a las personas que sientan curiosidad con las imágenes y tengan ganas de aprender prácticas creativas, cruces de lenguajes plásticos, e interesados en las ediciones y transformaciones de los papeles. No se requiere experiencia.</p><ul><li><b>Taller de lectura y escritura de cuentos, por Leticia Rivas</b></li></ul><p>En doce encuentros (<b>14 y 28 de junio; 5, 12, 19 y 26 de julio; 2, 9, 16, 23 y 30 de agosto y 6 de septiembre</b>), los <b>viernes de 17:30 a 19:30</b>, <b>Leticia Rivas</b> guiará a los asistentes a través de diferentes autores, lecturas, para soltar la mano. A partir de la obra de cuentistas contemporáneos, se indagará en herramientas y procedimientos. Con lecturas que incluyen a Claire Keegan, Lorrie Moore, Lucía Berlin, Deborah Eisemberg, Patricia Highsmith, David Foster Wallace, Vivian Gornick, Sallinger, Kristen Roupenian, Federico Falco, Magalí Etchebarne, Donald Antrim. Norah Ephron. Mariano Blatt, Daiana Henderson, Elena Anníbali, Fabian Casas, entre otros.</p><ul><li><b>Joyería inicial por María Martínez</b></li></ul><p>En cuatro encuentros <b>los sábados de 11 a 13</b>, desde el <b>sábado 15 de junio al 6 de julio</b>, se experimentará en la iniciación, técnicas y herramientas básicas de la joyería. Es un taller práctico acompañado por apuntes y contenido teórico, que tendrá como objetivo fabricar un set de dije colgante y aros a partir del bronce. Incluye los materiales y las herramientas necesarias.</p><ul><li><b>Para novedad, un clásico por Omnívora Editora</b></li></ul><p>Para cerrar el mes, <b>los sábados 22 y 29 de junio, y el 6 y 13 de julio</b>, <b>de 15 a 17</b>, se llevará a cabo este taller de lectura y discusión sobre el pasado y la actualidad argentina, a partir de la lectura del libro<i><b> Una nación para el desierto argentino</b></i>, del historiador <b>Tulio Halperín Donghi</b> para retomar los libros clásicos sobre la historia argentina.</p><p>Para cerrar junio, el jueves 27, el grupo para la primera infancia <b>Cuentos a cuerda</b>, realizará un espectáculo musical para los más chicos.</p><h2><b>Próximos talleres</b></h2><p>Para julio y agosto ya están programados un taller de <i>limericks</i> por <b>The Cat traducciones</b> –de dos encuentros los miércoles 17 y 24 de julio, de 15 a 17–; <b>Hacelo por la historia</b>, por <b>Maia Tarcic</b> –con ocho encuentros los miércoles de 18 a 20, a partir del 17 de julio–; un taller de cerámica para chicos, a cargo de <b>Romina Ferrer</b> –dos encuentros en vacaciones de invierno–; <b>Arte y desconcierto</b>, por <b>Juan Laxagueborde</b>, los viernes de agosto de 15 a 17; y <b>Viaje Sentimental</b>, con <b>Geraldine Lantieri</b>, los sábados de agosto de15:30 a 17:30.</p><p>Para más información se pueden consultar sus redes sociales.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DW6CFHBQKVGHNEZUON4PP4CMRM.jpg?auth=5761c2106c4fb520c3b7ddb0aad191380cb0b27335e043c3ca184b074a88312b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item></channel></rss>