<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/gerald/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Mon, 04 May 2026 16:55:22 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Murnane, el escritor australiano que conquistó a lectores del mundo sin salir de casa]]></title><link>https://www.infobae.com/america/agencias/2026/03/18/murnane-el-escritor-australiano-que-conquisto-a-lectores-del-mundo-sin-salir-de-casa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/agencias/2026/03/18/murnane-el-escritor-australiano-que-conquisto-a-lectores-del-mundo-sin-salir-de-casa/</guid><dc:creator><![CDATA[Newsroom Infobae]]></dc:creator><description></description><pubDate>Wed, 18 Mar 2026 09:16:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QPHIL76VPVARZDNWATB6USYTQE.jpg?auth=e922e2531f08baed15fb91e8243d876e7ee52793e72522af2c41685c65ecb13f&smart=true&width=3800&height=3246" alt="" height="3246" width="3800"/><p>S&iacute;dney (Australia), 18 mar (EFE).- Desde una casa modesta del &aacute;rido oeste del estado de Victoria, lejos de festivales literarios y de aeropuertos que nunca ha pisado, el australiano Gerald Murnane lleva m&aacute;s de medio siglo escribiendo libros que se alejan de la novela convencional y que, pese a su origen &iacute;ntimo y dom&eacute;stico, han conquistado a lectores de todo el mundo.</p><p>Considerado uno de los autores m&aacute;s singulares de la literatura en lengua inglesa, Murnane (Melbourne, 25 de febrero de 1939) sostiene que jam&aacute;s quiso imitar la realidad en sus ficciones.</p><p>&quot;Sab&iacute;a desde el principio que no iba a escribir una novela convencional&quot;, afirma en una entrevista con EFE, respondida en folios mecanografiados escritos desde su retiro rural y enviados por correo a trav&eacute;s de su agente, despu&eacute;s de meses de intercambios para hacerle llegar las preguntas.</p><p>Y es que Murnane, de 87 a&ntilde;os, no utiliza tel&eacute;fono m&oacute;vil ni internet, nunca ha subido a un avi&oacute;n, no se ba&ntilde;a en el mar y rara vez concede entrevistas. El octogenario lleva una vida asc&eacute;tica alejada del sobreest&iacute;mulo digital en Goroke, pueblo de apenas 300 habitantes en el suroeste australiano, donde se instal&oacute; con uno de sus tres hijos tras la muerte de su esposa, Catherine, en 2009.</p><p>Su obra ha sido sin embargo traducida a numerosos idiomas, su nombre aparece con frecuencia en las quinielas del Nobel de Literatura y cuenta con un p&uacute;blico devoto dentro y fuera de Australia.</p><p>As&iacute;, el ermita&ntilde;o escritor ha construido parad&oacute;jicamente una obra que, a pesar de no mirar al &quot;mundo visible&quot;, como &eacute;l lo define, sino al territorio oculto de la mente y la memoria, ha llegado a lectores repartidos por el globo.</p><p>Murnane dedic&oacute; casi diez a&ntilde;os a terminar su primera novela, &#39;Tamarisk Row&#39; (1974). &quot;Sab&iacute;a desde el principio qu&eacute; quer&iacute;a escribir, pero no pod&iacute;a decidir c&oacute;mo deb&iacute;a hacerlo&quot;, recuerda.</p><p>Su rechazo es frontal a la idea de que la ficci&oacute;n debe simular la realidad: no acepta que los personajes puedan discutirse &quot;como si fueran personas reales&quot;, dice en los folios enviados a EFE. Para &eacute;l, una obra literaria es &quot;ni m&aacute;s ni menos que un informe de parte del contenido de mi mente&quot;.</p><p>Esa convicci&oacute;n lo llev&oacute; a experimentar con la forma: fragmentos no secuenciales, ausencia de p&aacute;rrafos y bloques de texto compactos. &quot;Utilic&eacute; todos esos medios para sugerir que la obra entera era el informe de un sue&ntilde;o despierto&quot;, explica.</p><p>En libros posteriores, como &#39;The Plains&#39; (1982), &#39;Inland&#39; (1988) o &#39;Barley Patch&#39; (2009), profundiz&oacute; en esa l&iacute;nea: una narrativa sin apenas trama ni personajes convencionales, m&aacute;s cercana a la meditaci&oacute;n que al relato.</p><p>El diario estadounidense The New York Times lo defini&oacute; como &quot;el mejor escritor vivo en lengua inglesa del que casi nadie ha o&iacute;do hablar&quot;, s&iacute;ntesis de su condici&oacute;n de autor de culto.</p><p>Lejos de la imagen del creador compulsivo, Murnane insiste en que nunca escribi&oacute; por rutina. &quot;Nunca he escrito a menos que haya tenido que hacerlo. Mi vida ya estaba bastante ocupada&quot;, se&ntilde;ala.</p><p>Durante d&eacute;cadas fue profesor de escritura creativa y literatura en universidades y centros de educaci&oacute;n superior en Australia, al tiempo que llevaba una vida familiar como marido y padre de tres hijos.</p><p>Segu&iacute;a las carreras de caballos, una afici&oacute;n que tambi&eacute;n atraviesa su obra, beb&iacute;a cerveza con amigos, tocaba el viol&iacute;n y cuidaba el jard&iacute;n. Pod&iacute;a pasar &quot;semanas, meses, a veces a&ntilde;os&quot; sin escribir.</p><p>Pero cuando la necesidad lo impulsaba, trabajaba con disciplina f&eacute;rrea. A sus espaldas se acumulan diecis&eacute;is cajones archivadores repletos de borradores. &quot;He reescrito muchas frases cinco o seis veces antes de llegar al mejor orden posible de palabras&quot;, asegura.</p><p>Para Murnane, todo comienza con una imagen. &quot;Una imagen empieza a inquietarme&quot;, explica, acompa&ntilde;ada de un sentimiento que sugiere conexiones con otras representaciones.</p><p>Su trabajo literario consiste en desentra&ntilde;ar esas relaciones: &quot;la visi&oacute;n de la primera imagen es mi inspiraci&oacute;n, mientras que descubrir las conexiones es mi disciplina&quot;.</p><p>Prefiere insinuar los sentimientos antes que nombrarlos. Sus libros, afirma, &quot;tienen poco que ver con el mundo de las superficies&quot;, frente al &quot;mundo invisible de la mente y el sentimiento&quot;.</p><p>En sus reflexiones, distingue entre el hombre cotidiano y el que escribe. &quot;La persona que escribi&oacute; mis libros no es el Gerald de todos los d&iacute;as. Ll&aacute;malo el Gerald verdadero&quot;, dice.</p><p>Ese &quot;Gerald verdadero&quot; escribe para un solo destinatario imaginario. &quot;Estaba escribiendo mi segundo o tercer libro cuando entend&iacute; que escrib&iacute;a para un solo personaje. Nunca sabr&eacute; su nombre&quot;, afirma. Es su &quot;lector ideal&quot;, alguien que le comprende &quot;como en los sue&ntilde;os, sin palabras&quot;.</p><p>Instalado en una rutina casi mon&aacute;stica -viol&iacute;n diario, estudio autodidacta de h&uacute;ngaro, idioma que decidi&oacute; aprender por inter&eacute;s personal para leer en versi&oacute;n original a autores de Europa central- y archivos personales bajo llave, Murnane observa con escepticismo el mundo literario.</p><p>A quienes empiezan les ofrece un consejo tajante: &quot;Nunca abandonen su empleo. Nunca esperen ganarse la vida con la escritura. Sobre todo, no escriban lo que creen que gustar&aacute; a muchos lectores, sino lo que tienen que escribir&quot;.</p><p>Murnane ha predicado con el ejemplo y, desde su aislamiento en Australia, ha construido una obra le&iacute;da en distintos pa&iacute;ses sin apenas moverse de su entorno. </p><p>Edurne Morillo</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QPHIL76VPVARZDNWATB6USYTQE.jpg?auth=e922e2531f08baed15fb91e8243d876e7ee52793e72522af2c41685c65ecb13f&amp;smart=true&amp;width=3800&amp;height=3246" type="image/jpeg" height="3246" width="3800"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ian Hill</media:credit></media:content></item></channel></rss>