<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/tags_slug/alfonsin/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Thu, 07 May 2026 04:23:21 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Educación o progresismo]]></title><link>https://www.infobae.com/opinion/2025/12/01/educacion-o-progresismo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/opinion/2025/12/01/educacion-o-progresismo/</guid><dc:creator><![CDATA[Claudio Chaves]]></dc:creator><description><![CDATA[El gobierno Nacional impulsa un proyecto de Ley de Libertad Educativa que genera debate entre sectores progresistas y conservadores]]></description><pubDate>Mon, 01 Dec 2025 06:43:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OL57UZTH3FC2HAHZKDWUZKQEPM.jpg?auth=2bfac4596caf99f9b7ff36bb259c39785407fd5f505b4e14cdbe45ad09122d81&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El Congreso Pedagógico convocado por Alfonsín en los años 80 buscó descentralizar y regionalizar la educación argentina (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="1080" width="1920"/><p>Al parecer, el <b>gobierno Nacional</b> habría elaborado, por medio de la <b>Secretaría de Educación</b>, un proyecto de <b>Ley Educativa</b> bajo el ampuloso título: <b>Ley de Libertad Educativa</b>. No está claro si es así. Todo está por verse. Solo hay trascendidos. Sin embargo y por las dudas el progresismo ha salido con los puños en alto para enfrentar el embate reaccionario, según lo denominan.</p><p>Lo difundido ha servido para que aparezcan nuevamente las voces que contribuyeron al desastre educativo. De esos ecos nos ocuparemos en la presente nota.</p><p>En principio diremos que los distintos gobiernos, a lo largo de la <b>historia argentina</b>, siempre han tenido una palabra, una norma o una ley que orienta la educación en dirección de sus ideas. En la oportunidad no abordaremos la historia argentina. Solo los últimos cuarenta años</p><h2>La llegada de la democracia </h2><p>El gobierno del doctor <b>Alfonsín</b> consideró necesario convocar a un debate educativo. Estaba convencido de que la escuela y la educación en general guardaban una cuota de responsabilidad por los malditos años de plomo y muerte. Se trataba de alcanzar un nuevo paradigma que contemplara el renacer democrático. Llamó, entonces, a un <b>Congreso Pedagógico</b> en consonancia con el primer debate serio sobre el tema, acaecido cien años antes, bajo el gobierno del general <b>Roca</b>.</p><p>El entusiasmo en el mundo educativo fue general y la participación masiva y generosa. Jornadas intensas, de debate acalorado, concluyeron, en apretada síntesis, en descentralizar y regionalizar la educación para adaptarlas a las necesidades históricas y geográficas de las provincias. Se trataba, según clima de época, de abandonar el enciclopedismo, que de lo general se acercaba a lo particular, para invertir la fórmula: de lo nuestro al mundo.</p><p>Una idea muy generalizada ilustraba la desazón pedagógica. Por aquellos años un célebre pensador afirmaba: “El pueblo en que nací, en el oeste de Buenos Aires, era treinta años antes territorio ranquelino, pero la escuela a la que concurrí ignoraba oficialmente a los ranqueles. Conocíamos el Yan-tse-kiang, el Nilo y el Danubio pero la escuela ignoraba el Salado de Buenos Aires” (<b>Jauretche</b>) Muchos docentes no conocían ni habían leído a don Arturo; sin embargo, entendían que la escuela sin raíces se encontraba en el aire.</p><p>Otra conclusión del <b>Congreso Pedagógico</b> fue la necesidad de ampliar la obligatoriedad, mejorar la calidad educativa e incorporar a la sociedad civil y a las familias para ampliar la base democrática del sistema escolar, por aquello de que la educación es algo tan serio que no puede quedar en manos de los docentes.</p><h2>Los 90</h2><p>Hubo en esta década tres impulsos en dirección a lo discutido y aprobado en el <b>Congreso Pedagógico</b>. <b>Ley de transferencia de servicios educativos</b> (1991), <b>Ley Federal de Educación</b> (1993) y la <b>Constitución de 1994</b>. Por la primera se traspasaron a las provincias los servicios educativos secundarios y terciarios. Las escuelas primarias ya habían sido entregadas en 1978. La regionalización no era solo un asunto de currícula, al decir de Jauretche, era fundamentalmente de gestión. Las provincias debían hacerse cargo de sus escuelas como lo indicaba la <b>Constitución de 1853</b> que en su artículo 67 apuntaba que corresponde a las provincias proveer educación primaria a sus habitantes. La <b>Ley 1420</b> de obligatoriedad y gratuidad de la educación primaria fue solo para la Capital y los Territorios Nacionales, las provincias que ya habían fundado escuelas adhirieron a los fundamentos de la Ley, por voluntad y acción soberana. Este esquema de gestión federal fue alterado por la <b>Ley Lainez</b> (4878), centralista y unitaria, que ocasionó disparates como el siguiente: “Cuando se estudiaba el griego, llegó al Colegio Nacional de una pequeña capital de provincia el inspector Larsen del Castaño, que dominaba la lengua de Homero. Fue a la clase de griego, y su asombro llegó al infinito cuando un alumno comenzó a recitar la lección. ¿Qué estará enseñando el profesor? Preguntábase Larsen, que no abría los ojos por no humillarle. Pero acabada la clase lo hizo llamar. El hombre que se acercaba encogido, al hallarse frente a quien con media palabra podía hacerle echar a la calle, dijo:</p><p>-Discúlpeme señor inspector. Soy padre de familia, con doce hijos. Pedí una cátedra y me dieron la de griego. Le ruego por mis criaturas.</p><p>-Bien, lo haré trasladar ¿pero qué enseña usted como griego?</p><p>-Quichua, señor.” (<b>Manuel Gálvez. En el Mundo de los seres ficticios</b>)</p><p>La <b>Ley Federal de 1993</b> alentaba el fortalecimiento de la identidad nacional atendiendo la idiosincrasia local, provincial y regional. Estimulaba los regímenes alternativos de educación, particularmente los sistemas abiertos y a distancia. La participación de la familia, la comunidad, las asociaciones docentes y las organizaciones sociales y el derecho de los padres como integrantes de la comunidad educativa a asociarse y a participar en organizaciones de apoyo a la gestión educativa. En una palabra la escuela abría sus puertas a la sociedad civil y a los padres. La <b>Constitución de 1994</b> en su artículo 75 inciso 19 consolidaba lo dicho hasta aquí.</p><h2>El kirchnerismo</h2><p>El mismo personaje que en los 90 participó de la redacción de la <b>Ley Federal</b>, en el <b>kirchnerismo</b>, borró lo escrito diez años antes. Es que <b>Filmus</b>, de él hablamos, da tanto para un barrido como para un fregado. En la <b>Ley de Educación</b> del 2005 desaparecen los padres, la comunidad y las organizaciones de apoyo a la gestión educativa. Es que <b>Flacso</b> se torna tornadizo.</p><h2>Ley de libertad educativa </h2><p>Como se dijo al comienzo de la nota no se la conoce oficialmente pero el progresismo ya ha hablado. <b>Ctera</b> observa con horror la interferencia o centralidad de la familia en el hecho educativo. “Lo rechazamos por tratarse de un proyecto conservador que impone la idea de la familia como la figura preferentemente responsable de la educación de sus hijos, obturando cualquier principio colectivo de socialización en las escuelas.” De ser cierto que la Ley centraliza en la familia la educación de los hijos es una profundización en la línea de la <b>Ley Federal de 1993</b>. Va en la dirección correcta pues nos aleja de pulsiones totalitarias. Por ejemplo: “Para los bolcheviques la familia era el mayor obstáculo para la socialización de los niños. Al amarlo, la familia convierte al niño en un ser egoísta, y lo alienta a creerse el centro del universo. Era necesario, entonces, reemplazar este amor egoísta por el amor racional de una familia social más amplia.” (<b>Figes, O. Los que susurran</b>) El progresismo no es lo mismo, pero es parecido.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/OL57UZTH3FC2HAHZKDWUZKQEPM.jpg?auth=2bfac4596caf99f9b7ff36bb259c39785407fd5f505b4e14cdbe45ad09122d81&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El mismo personaje de niño, adolescente y adulto leyendo en lugares públicos (Imagen Ilustrativa Infobae)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La esquina que es templo del pan dulce, conquista con recetas que bajaron de los barcos y cuenta una historia familiar]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2025/11/29/la-esquina-que-es-templo-del-pan-dulce-conquista-con-recetas-que-bajaron-de-los-barcos-y-cuenta-una-historia-familiar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2025/11/29/la-esquina-que-es-templo-del-pan-dulce-conquista-con-recetas-que-bajaron-de-los-barcos-y-cuenta-una-historia-familiar/</guid><dc:creator><![CDATA[Ariana Budasoff]]></dc:creator><description><![CDATA[Hay una abuela de raíces calabresas. Un negocio español. Un clan que lo sostiene. Y un postre estrella, con una montaña de frutas secas y escurridas, convertido en atracción turística, para el que se hacen cuadras de cola. Plaza Mayor: el restaurante que suma más de cuatro décadas en el barrio de Monserrat, donde las calles Venezuela y San José se encuentran e invitan a pasar]]></description><pubDate>Sat, 29 Nov 2025 04:20:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SYCO2MSIJBENJGVVUWAPQ3TYXM.jpg?auth=32762857e409dc6f75ff38502ec74bccc6e79cff2c642aa20285b5d38e2ae60f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El pan dulce de Plaza Mayor, un ícono de la Navidad porteña" height="1080" width="1920"/><p>—Hola, ¿para pan dulce?</p><p>Es lo primero que dice la chica de uniforme, pelo recogido y modos amables que abre la puerta. Es martes 25 de noviembre. Un cuarto de hora pasa de las diez de la mañana y la panadería del restaurante, que abre de 9 a 19, no deja de recibir clientes. Personas que se acercan a buscar el producto más codiciado. El mítico. La atracción fundamental por la que porteños y visitantes, nacionales y extranjeros, atraviesan la ciudad hasta este recinto con alma española, receta estrella italiana y sabores para elegir. </p><p>—No, soy de <i><b>Infobae</b></i>, busco a <b>Federico Yahbes</b>.</p><p>—Pasá. Si querés esperalo en esa mesa al lado de la caja.</p><p>El enorme local que destila España en cada rincón está vacío. Las paredes rojas con arcos arábigos de ladrillo visto, propios de la arquitectura andalusí —aquella desarrollada en la península ibérica durante el dominio musulmán—; las mesas vestidas blanco sobre rojo; el hierro trabajado en firuletes exquisitos en la baranda de la escalera, en los portalámparas del segundo piso, en detalles sutiles y funcionales; las baldosas con flores del piso que recuerdan casas antiguas y rincones coloniales de la ciudad; los abanicos en las paredes; la vajilla barroca: tazas, platos y cajitas que son filigranas en una vitrina; los escudos de Málaga, Las Palmas, Sevilla, Salamanca, Barcelona, Valencia, <b>son una celebración al país mediterráneo</b>. Pero el fileteado porteño en los florones que cuelgan del techo robándose la atención de quien entra y las banderas de las Islas Malvinas que declaran que fueron, son y serán argentinas, dicen que <b>la sangre que sostiene el negocio hace más de cuatro décadas corre en este suelo</b>. Y la italianidad de la estrella del lugar dice que la historia de un país que fue destino y promesa de un horizonte mejor confluye aquí.</p><p><b>Plaza Mayor</b> —nombre que hace referencia a la plaza principal de Madrid y una de las más importantes de España— tiene dos pisos, un salón cerrado para los encuentros que requieran privacidad, y puede alojar a unas<b> 150 personas</b>. Pero ahora no. Hasta las 12.00, cuando el restaurante prenda sus fuegos y eche a andar, la esquina será de su vedette principal: <b>el pan dulce</b>.</p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZML6ACGJNVEHPBKY6RU2VGBTJU.jpg?auth=0398830bfca45184ce6e87a6d2c6adf69cf9b32e5176c02ed977703f172eb03f&smart=true&width=1920&height=2886" alt="Federico Yahbes, gerente y uno de los dueños de Plaza Mayor" height="2886" width="1920"/><p>Donde se encuentran <b>San José y Venezuela</b>, en el barrio porteño de <b>Monserrat</b>, todavía no hay cola. Pero los clientes no dejan de llegar. Falta un mes para Navidad y los previsores que no quieren que en su mesa falte el pan dulce de Plaza Mayor se están asegurando el suyo. </p><p>Buscan uno, dos o cuatro. Algunos van a ir al freezer hasta el 23 de diciembre para que estén como recién hechos en el brindis del 24. Otros van a ser merendados, desayunados con el mate, compartidos en familia, regalados. </p><p>—¿Te lo pongo todo junto? ¿Bolsitas separadas? —pregunta una chica rubia, con uñas hechas, frente a una computadora, mientras hace la transacción con una señora de unos 70 años que parece <i>habitué</i>. </p><p>—El pan dulce dura diez días a temperatura ambiente. Si no quiere hacer la cola, viene, lo busca, lo freeza, lo saca el 23 a la mañana y para el 24 queda perfecto. Mucha gente lo hace —explica otra empleada al teléfono—. Las colas empiezan el 13, 14 —responde a quien sigue evaluando opciones del otro lado del tubo—. Y, una cuadra por lo menos… Venezuela 1399. Un kilo. $ 36.000.</p><p>Las consultas telefónicas se suceden como los clientes en la puerta. Las personas que ya lo saben todo, que siempre compran, siguen un circuito aceitado, como una coreografía que tienen aprendida: entran, se acercan al mostrador abastecido de numerosas bolsas amarillas con el pan dulce ya listo para llevar, piden la cantidad deseada, pagan, quizás hacen algún comentario amable a las chicas que atienden —entre quienes está Sofía, hija de Federico Yahbes, gerente y dueño— y se van. Saben que en ese círculo de miga suave, sembrada de frutos secos, escurridos y pasas, se llevan calidad. Y un kilo de felicidad asegurada. O dos. O cuatro. </p><p>—<i><b>Panettone</b></i><b>, pan dulce</b>, hay distintas historias, algunas muy románticas. Una dice que a un cocinero se le quemó una masa y le puso fruta. Cada uno cuenta la suya. Están quienes dicen que el <i>panettone</i> es el alto y el pan dulce es el bajo. Cada quien lo llama según la tradición que sigue y su lugar en el mundo… si llegó primero el <i>panettone,</i> le van a decir <i>panettone</i>; acá llegó el pan dulce y le decimos pan dulce. Pero si viene alguien de Brasil, por ejemplo, y le decís “pan dulce”, te pregunta: “¿Qué es? ¿Pan con azúcar?”, y le tenés que decir <i>panettone </i>para que sepa de qué hablamos. </p><p>Federico Yahbes —camisa rayada, saco azul oscuro, lentes. Presencia de punta en blanco— explica que las versiones acerca del origen del pan dulce son diversas y dependen de las creencias y herencias de cada quién. La <b>leyenda</b> que menciona, que es <b>una de las más populares en Italia</b>, dice que el creador de este postre fue un tal “Toni”, un ayudante de cocina del duque de Milán, Ludovico Sforza. Según esta historia, en la Noche Buena de 1495, a fines del siglo XV, la corte de Sforza se deleitaba con un banquete opulento mientras, en la cocina, el chef corría con las preparaciones de diferentes platos para servir. Y le pidió a su ayudante, Toni, que controlara el horno donde había unos bizcochos de grandes dimensiones que iba a servir como postre. Extenuado por el trabajo, Toni se adormeció y los bizcochos se quemaron. Cuando despertó, aterrado por cómo iba a reaccionar su jefe, optó por utilizar una masa de levadura que tenía guardada para su pan de Navidad. Para que sea un verdadero postre digno del duque le agregó harina, huevos, azúcar, pasas y fruta confitada, la horneó y obtuvo un dulce suave y aireado que sirvió en el banquete. Los comensales, extasiados, llevaron a que Sforza lo bautizara “el pan de Toni”, en su honor. Lo que con los años habría mutado dándose a conocer en toda Italia como "<i>panettone</i>“.</p><p>Otras voces de la gastronomía dicen que esta leyenda es solo eso. Y que no es posible rastrear con exactitud cómo irrumpió este postre en el mundo. En lo que sí parecen coincidir todas las versiones es en su país de nacimiento: <b>el pan dulce es italiano</b>. Como lo era la bisabuela de Federico, que había llegado de Calabria y de quien su abuela, Leticia “Tita” Marcone, la madre de su padre, había heredado <b>“la” receta </b>del pan dulce más deseado de la ciudad. El que cocinaba cada Noche Buena para su familia. </p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SZ5PS4R665A4HGJHUU6NZTK2NY.jpg?auth=86791dd25e822ab5d8b6c0d78c59203d35c9b1fc1d5c12d6b7c9c9ffe673a959&smart=true&width=1920&height=2886" alt="Plaza Mayor destila España en cada rincón. Pero el fileteado porteño en los florones que cuelgan del techo y las banderas de las Islas Malvinas en el segundo piso, dicen que la sangre que sostiene el negocio hace más de cuatro décadas es argentina" height="2886" width="1920"/><p>La prueba es sencilla: si alguien tipea “Plaza Mayor, Buenos Aires”, en Google, lo primero que aparece son fotos del restaurante, las más de diez mil opiniones del buscador, la ubicación, la cuenta de Instagram con su frase emblema: <b>“Pan dulce todo el año”</b> y, debajo, gobernando las preguntas más frecuentes, la reina de las consultas que recibe el local: <b>“¿Cuánto vale el pan dulce Plaza Mayor?”</b>. </p><p>—Si hoy buscás “Plaza Mayor”, te aparece el pan dulce. Si ponés “pan dulce”, te aparece Plaza Mayor, un restaurante que vende pan dulce. Por ahí no aparece tanto un pulpo a la gallega —dice Federico, aunque asegura que el restaurante también funciona bien. </p><p>El nombre de la marca es un sello indiscutido asociado al postre. Pero su historia no empezó así. </p><p>El destino gastronómico de Federico Yahbes comenzó a delinearse antes de que él lo sospechara. Lejos de los frutos secos y escurridos, aunque cerca de la harina y la italianidad. <b>El primer negocio de Ricardo Yahbes, padre de Federico, fundador y dueño de Plaza Mayor, fue una pizzería.</b></p><p>—Mi papá empezó en la gastronomía en Villa Crespo, toda la vida vivimos ahí. Él era industrial, tenía la fábrica [dedicada al plástico] a la vuelta de donde teníamos la casa y cerca había una pizzería y él la compra. Ahí empezó, en el año 76. Después, unos socios españoles que tenía en la pizzería le propusieron este negocio —recuerda Federico.</p><p>El local de la esquina de Venezuela y San José era el mismo, aunque un poco más pequeño de lo que es hoy. </p><p>—Lo que pasa es que se compró el terreno de al lado y se agrandó. Pero siempre fue la esquina. </p><p>“Siempre” <b>empezó en 1982</b>. La propuesta era la que se sostiene en el tiempo: <b>un restaurante español</b> que prendió las hornallas en la época del “destape”, del regreso democrático, de la vuelta del teatro, de la noche porteña, en la que la libertad era casi tangible. Y comenzó a crecer. </p><p>—Empezaron a venir los actores, las actrices, las cantantes. Además estaba abierto las 24 horas. Argentina era otra. Había noche, había trasnoche, que empezaba a la una y terminaba a las tres. Entonces, esos actores podían venir a comer después de la función y eso también nos ayudó a mover el restaurante —repasa Federico.</p><p>Plaza Mayor había cumplido sus primeros tres años y plantaba una tímida bandera en la gastronomía porteña cuando Ricardo Yahbes, que también tenía raíces ibéricas, <b>quiso darle impulso a la sidra tirada</b>. </p><p>—Se tira como la cerveza. Y quería fomentarla. No había muchos lugares en Buenos Aires donde se tomara sidra, entonces él quería darla a conocer, que se comiera con sidra, se brindara con sidra. Ahí dijo: “¿Cómo puedo enganchar a la gente para que tome sidra?”, “¿con qué la puedo ofrecer?”. Entonces <b>se acordó del pan dulce que hacía mi abuela para nosotros los 24 y 31 a la noche y le pidió la receta</b>. Ahí él empezó a trabajarlo, haciéndolo de postre para que la gente probara y comiera pan dulce todo el año. </p><p><b>Era 1985 cuando empezó a producirlos</b>. “Y en el 90 empieza a despegar”, recuerda Federico, “apareció la primera cola, de unas 20 personas”. Hoy, a partir de mediados de diciembre, las filas llenan cuadras. El tiempo se estira como la masa en plena preparación hasta que llega el turno de entrar a buscar el postre. </p><p>Se acerca el mediodía y el movimiento del restaurante que se prepara para abrir cobra ritmo. Las empleadas siguen levantando el auricular que no deja de sonar: “Plaza Mayor, buen día”. Muchos ya lo saben, y para quienes no, la web del lugar lo deja claro en letras mayúsculas: <b>“RESERVAS SOLO POR TELÉFONO”</b>.</p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FD4HEIIECJEJBPRH4IGVKZVDVE.jpg?auth=19f01816ace8a1f2b76709eaa927c5f6b42029e4821650689e6a7eb981ab2be0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En el segundo piso hay un rincón dedicado a las Islas Malvinas que armaron en 2022, cuando organizaron una jornada en homenaje a los veteranos por los 40 años de la guerra  " height="1080" width="1920"/><p>No eran días de internet, redes sociales, <i>influencers foodies</i> ni fotos con filtros que excitaran los sentidos. No hubo campaña publicitaria, ni pósters, ni volantes. <b>Lo que volvió al pan dulce de Plaza Mayor la diva de la Navidad porteña fue el boca a boca</b>. Ese canal infalible desde el principio de los tiempos: probarlo, disfrutarlo, recomendarlo. </p><p>—Desde el primer día que mi abuela nos dio la receta, la respetamos. Si nos dijo: “Diez almendras”, son diez almendras. No se cambia nada. Entonces, mi teoría es que, al haberla respetado siempre, la gente sintió que no fue traicionada. Si yo a cada pan dulce le saco una almendra son un montón de kilos, pero no se hace, a pesar de que hoy tengamos colas y colas. Y fue el boca en boca. Después empezaron a venir las radios, los canales, los periódicos, que les estoy siempre agradecido porque eso también nos ayudó a movernos, pero siempre fueron ellos los que vinieron. </p><p><b>Desde el primer día de pan dulce ya son 40 años</b>. Cuatro décadas de un postre que se volvió punto del circuito turístico nacional y extranjero: la cancha de Boca - Caminito - Plaza Mayor. Que se vende aún en las caídas más pronunciadas de la economía argentina.</p><p>—Como es un producto muy típico de las fiestas, y como es único, bien característico, la gente viene. </p><p><b>La receta es el secreto familiar mejor guardado.</b> Sin dar detalles ni especificaciones, Federico asegura que la matemática es simple: si se busca un producto de calidad, se tiene que utilizar materia prima de calidad y en cantidad. Lo que equivale a invertir.</p><p>—Querés hacer un pan dulce con más mercadería, le tenés que poner más plata. Querés hacer un pan dulce que no te salga tan caro, le pones menos mercadería. <b>El secreto de este es usar mucha mercadería</b>. A veces la gente piensa que nuestro pan dulce es solo de frutos secos, porque tiene tanto que no se dan cuenta que tiene la fruta. Que es la fruta escurrida en realidad (la fruta abrillantada es la que tiene glaseado y la escurrida es la que tiene almíbar). Nosotros producimos nuestra propia fruta y utilizamos mamón, no usamos ni naranja ni quinoto, que es lo que le da acidez. Tiene fruta seca, escurrida y pasa de uva. </p><p>—Todo eso en un pan dulce. </p><p>—Todo eso en un pan dulce. Y lo trabajamos con manteca, no con margarina… <b>¿Vos querés un pan dulce de calidad? Poné cosas de calidad.</b> La almendra tenés que probar que sea de la nueva cosecha porque sino, como la nuez, seguro que se vuelve rancia enseguida. Nosotros trabajamos directamente con productores. En Corrientes me hacen la fruta escurrida, el higo que va arriba me lo hacen en Salta y en Corrientes, la cereza y la almendra en Mendoza, la nuez y las pasas en La Rioja. La cajú es la única que se trae de Brasil porque en la Argentina no hay. </p><p>Tener un pan dulce de Plaza Mayor en la mesa es tener<b> una pequeña muestra de federalismo</b>. Una porción del trabajo del país. </p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QHL2DXGNRJB2XOVC3MJAPEBGUI.jpg?auth=31b89dd94a1fe096bd9ae748eacd23fafac63d8d93bce1be8ae72766b6ef62e9&smart=true&width=1920&height=2286" alt="Federico y su padre, Ricardo Yahbes, fundador de Plaza Mayor y precursor del mítico pan dulce" height="2286" width="1920"/><p>Federico tiene 59 años y dice que está contento. Mira para atrás, repasa su carrera construida alrededor del negocio familiar y se muestra airoso, como quien sabe su faena cumplida. Dice que siempre le gustó trabajar. Que cuando terminó el colegio empezó a estudiar Licenciatura en Química y le dedicaba al restaurante los fines de semana: mozo por las noches, atención al público los mediodías. Hasta que en segundo año de la carrera no pudo sostenerlo más.</p><p>—Un día mi papá me dice: “Se va el que hace las compras, necesito a alguien”. Y yo le digo: “Yo quiero trabajar”. “Pero vos estás estudiando”. “No importa, yo voy a poder”. No podés. Si estudias Licenciatura en Química, en Física, no podés. Así que a los seis meses me fui de la facultad.</p><p>Federico había ido a rendir Análisis II. Y en medio del examen empezó a pensar que había olvidado comprar los jamones, que tenía que revisar la sidra y entendió que su lugar era otro.</p><p>—Bajé y le dije al profesor: “Esto no es para mí”, y me fui. Después tuve la suerte de poder profesionalizarme en gastronomía. Trabajé en España, en Chile, en Estados Unidos, en México. </p><p>Hizo cursos: <i>sommelier</i>, costos, servicio, atención, cocina. Estudió el rubro en diferentes países para enriquecer a la empresa. </p><p>—Si me tenía que ir a Chile a un frigorífico a ver cómo fileteaban el salmón, me iba, estudiaba, hablaba con el dueño, le preguntaba por qué en un frigorífico de pescado no había olor a pescado. Aprendí todo eso y lo traje. Nosotros <b>llegamos a tener once locales</b> y yo hice un centro de producción para abastecerlos.</p><p>Los Yahbes también son los creadores de <b>Campo de Fiori</b>, una sello de la gastronomía italiana que desde la pandemia está cerrado. Hoy, uno de los locales de tipografía inconfundible que conduce a la memoria gustativa a pastas extraordinarias, exhibe su encanto tapiado, su brillo apagado, frente a Plaza Mayor. Federico dice que no lograron rearmar un equipo que se haga cargo. Que no cree que los vuelvan a abrir. Pero que las pastas memorables se siguen ofreciendo ahí, en el local en el que concentran toda su energía. El único que quedó de esos once, al que hoy solo acompaña <b>Mío Bar, un nuevo café </b>ubicado en San José 516, exactamente a la vuelta del templo del pan dulce. </p><p>Administrado por Joaquín, hijo de Federico, Mío lleva en su logo la firma de la casa madre para que no queden dudas de lo que quien llega va a encontrar. <b>Negocio, familia y gastronomía forman así un triunvirato que acumula experiencia y suma generaciones</b>. Un triunvirato que Ricardo Yahbes, con 85 años, continúa gobernando. </p><p>—Sigue viniendo todos los días. Él es el que manda, el que da todas las órdenes. Después sigo yo y después siguen todos para abajo.</p><p>Todos para abajo son dos de sus tres hermanas, cuñados, sobrinos, sus dos hijos y sus nietos. Se los puede ver sonreír desde diferentes fotos que inmortalizan momentos felices —una de ellas con la abuela Tita, responsable de la receta del pan dulce— colgadas en el bajo escalera del local.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LDS3OBTOANEQJIERLHJVK2KOP4.jpg?auth=db8b8c8a5e56495fdebc41cda8c2380e8e214cde55514b9b292de73c1dfad792&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El restaurante español funciona en la esquina de Venezuela y San José desde 1982. Ricardo Yahbes comenzó a producir el pan dulce con la receta de su madre, de raíces calabresas, en 1985, hace 40 años" height="1080" width="1920"/><p>—Después me di algunos gustos: hice programas de cocina, escribí siete libros… </p><p><i>El zodíaco en la cocina</i>; <i>La Cocina Como Terapia; Cocina Kabalística – Sabores Sefiróticos; y 22 letras hebreas en la cocina, </i>son algunos de los títulos que Yahbes coescribió con el psicólogo Gabriel Espiño. Obras en las que conjugan <b>análisis, platos y misticismo</b>. <i> </i></p><p>En una entrevista que dio para Radio Nacional en 20224, dice que son “libros de cocina distintos”. Y ejemplifica: si en lo que tiene que ver con la psicología su coautor escribía sobre el insomnio, él ofrecía la receta de la “sopa de aletas de tiburón”, “porque el tiburón siempre tiene los ojos abiertos, no duerme”. Si Espiño hablaba sobre “el edipo”, “qué mejor que hacer las milanesas de mi mamá”, cuenta. En el <i>El zodíaco en la cocina</i> buscó “qué ingredientes corresponden a cada signo” y a partir de eso realizó un plato por cada uno.</p><p>Casi como un juego en el que buscaban el punto de convergencia de sus saberes e intereses, publicaron textos que unen los temas más etéreos con lo más esencial, perceptible y sensorial: la comida. Ofreciendo, como resultado, unas obras que quieren estimular espíritu, curiosidad y estómago. </p><p>Los libros, además, tienen <b>un fin benéfico</b>: el destino de lo recaudado con las ventas es la <b>Fundación Ludovica del Hospital de Niños de La Plata</b>. Para ayudar a las familias de los pacientes internados en ese hospital y aquellos alojados en la Casa Ludovica.</p><p>—Contento. Ahora voy a ver si el año que viene empiezo de vuelta a hacer programas de cocina, así que contento. </p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RF2ZEPXKAVHJPH7NFAX6LS5PPY.jpg?auth=aedfa4def82bcc3cc2ab9707f604873916d2ba1619b7a354dc1771fc5fd080f6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En la puerta del local, en el barrio porteño de Monserrat, todavía no hay cola, pero los clientes no dejan de llegar. Falta un mes para Navidad y los previsores que no quieren que en su mesa falte el pan dulce de Plaza Mayor van a asegurarse el suyo. Cada año, en diciembre, las filas llenan varias cuadras" height="1080" width="1920"/><p>El pedido más excéntrico que recibieron en estos 40 años de pan dulce, fue el encargo masivo del postre para que engalane, como souvenir, dos cumpleaños de 15. Su producto estrella fue el nada modesto recuerdo para cada uno de los invitados en dos fiestas. La primera era de alguien que Federico no conocía. La segunda, la celebración de la hija de <b>Guillermo Coppola</b>. </p><p>No es algo a lo que no esté acostumbrado. Los personajes que hacen a la historia y a la cultura argentina —y varios que hacen a la del mundo— pasaron y siguen pasando por Plaza Mayor. Muchos y muchas están ahí, junto a la puerta de entrada, en una suerte de <b>galería de las estrellas</b> en la que brilla Sandro, María Martha Serra Lima, Landriscina, Ron Wood, la Mona Jiménez, El Puma Rodríguez, la Chiqui Legrand, Andrea del Boca, y más. Algunos posaron ante el lente con Ricardo, otros dejaron una foto autografiada, dedicaron “un abrazo”, “cariños” y “<i>best regards”.</i></p><p>—Viene gente conocida a comer, vienen políticos y actores. Osvaldo Laport, María Martha Serra Lima vino muchos años, Olmedo, Javier Portales, César Bertrand, Adriana Brodsky… Es más, Adriana sigue viniendo, es muy amiga. </p><p>Federico dice que a todos, famosos y no famosos, los atiende por igual. Y que de muchos actores y periodistas, a esta altura, es amigo. El vínculo nació, siempre, en el restaurante. </p><p>—Al que sí recuerdo con mucho cariño es a <b>Alfonsín</b> —dice. </p><p>Y como si una imagen le hubiera caído en el centro de la memoria desde algún lugar del tiempo, súbita, inesperadamente, es tomado por la emoción. En la mesa en la que conversamos se instala el silencio que acompaña, que da lugar al recuerdo. </p><p>—Nosotros teníamos un salón… Esto en un momento era más grande y habíamos hecho un salón privado con el nombre de él —cuenta con la voz todavía quebrada.</p><p>—¿Venía seguido? </p><p>—Sí, venía muy seguido. Tuvimos la suerte de tratarlo mucho. Es más, un día me invitó a su casa… No éramos amigos, pero había una relación. Hay un montón de gente que pasó más allá del pan dulce.</p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6Y2IE2UJYVBP3DHQWXAL3D4RP4.jpg?auth=82a51e58d793f407343b6f99c0dadc7a1c561bf2d936369e4fe13f919137906d&smart=true&width=1920&height=2886" alt="El pan dulce de Plaza Mayor está cubierto y relleno de frutas escurridas, frutos secos y pasas de uva. La receta es la misma que la madre de Ricardo, abuela de Federico, preparaba cada Navidad y Año Nuevo, y es el secreto familiar mejor guardado  " height="2886" width="1920"/><p>El sol va llegando a su altura máxima en este cielo de fin de noviembre. Esa que divide al día en dos. Pero todavía faltan algunos minutos para que el gigante español abra las puertas al servicio de restaurante. Con espacio y mística suficiente para celebrar una boda, una cumbre, reuniones empresariales, Federico dice que el local no se alquila para eventos pero que él, a veces, sí los organiza. Hace homenajes en el piso de arriba. </p><p>—Hice un evento para el Día de la Mujer, otro cuando se cumplieron <b>40 años de Malvinas</b>, en el 2022. Vinieron como 20 veteranos, ahí está la foto —igual tengo todo un sector arriba dedicado a Malvinas—. Les servimos de comer, vino Adrián Noriega con su radio de <i>streaming </i>y hablaron casi todos.</p><p>—¿Y las personas podían venir a escucharlos? ¿Era público?</p><p>—No, <b>era un agradecimiento a ellos</b>. Un homenaje… —dice y una vez más el rayo de la memoria, la imagen de lo vivido, cae y estalla en la garganta, anula la voz—. Un día me trajeron una bandera y nos sacamos una foto. Todos aplaudieron, cantamos el himno —cuenta entre lágrimas. </p><p>—¿Tuviste a alguien en Malvinas?</p><p>—No. Es que fueron esos chicos… —la voz, un hilo tembloroso— que yo estaba cerca… No tenía la edad de ellos pero estaba a un año, dos años. Esos chicos, que tocaron la puerta y se los sacaron a sus madres…. Y desde que los conocí… nos quedamos muy apegados. </p><p>Para fin de año, todos tienen que tener el pan dulce. Ellos me invitan a comer asado. Vienen cada tanto, por ahí separados, me visitan. Quedé muy amigo de uno. Todo desde ese día, donde los conocí. Mi pregunta para ellos era: “¿Qué decía tu mamá cuando le contabas?”. “Y… le teníamos que mentir. Le teníamos que decir: ‘No, mamá, faltó uno y tengo que ir a hacer guardia’”, después se enteraban las madres que estaban en el frente… Historias así. Por ejemplo, ese día [del homenaje] estaba un sargento, un cabo, que era un chico en el 82, y una enfermera. Contaron que el cabo agarró a su sargento, que tenía un buraco acá —se señala el torso—, se lo colgó: ocho kilómetros. El sargento le decía: “Soldado, déjeme porque me muero. No llegamos”. Lo llevó al barco hospital, lo dejó. Estaba la enfermera que lo cosió. Estaban los tres acá.</p><p>—(...).</p><p>—Esas historias te las da la vida. Y eso es lo único que nos llevamos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SYCO2MSIJBENJGVVUWAPQ3TYXM.jpg?auth=32762857e409dc6f75ff38502ec74bccc6e79cff2c642aa20285b5d38e2ae60f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El pan dulce de Plaza Mayor, un ícono de la Navidad porteña]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Debimos recomponer un tenebroso rompecabezas”: cuando Ernesto Sabato le entregó al presidente Raúl Alfonsín el informe de la Conadep]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2025/09/20/debimos-recomponer-un-tenebroso-rompecabezas-cuando-ernesto-sabato-le-entrego-al-presidente-raul-alfonsin-el-informe-de-la-conadep/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2025/09/20/debimos-recomponer-un-tenebroso-rompecabezas-cuando-ernesto-sabato-le-entrego-al-presidente-raul-alfonsin-el-informe-de-la-conadep/</guid><dc:creator><![CDATA[Ariana Budasoff]]></dc:creator><description><![CDATA[El 15 de diciembre de 1983, cinco días después de asumir y refundar formalmente la democracia argentina, Alfonsín creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas para investigar los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura cívico-militar. Sus integrantes trabajaron en tiempo récord: el 20 de septiembre de 1984, el escritor, quien la presidía, hacía entrega del material que luego se publicaría con el título que sería mandamiento: “Nunca más”]]></description><pubDate>Sat, 20 Sep 2025 05:04:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T67YUZNCVNDZRJ2HUPIOELWFZ4.jpeg?auth=2be54740125f7d43349489570fda6a5d7fa43200c7e12b9c046903dc41742d67&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Ernesto Sabato le entrega a Raúl Alfonsín el informe de la Conadep (AP)" height="1079" width="1920"/><p><i>“En nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos, generalmente jóvenes y hasta adolescentes, pasaron a integrar </i><i><b>una categoría tétrica y fantasmal, la de los desaparecidos. Palabra, triste privilegio argentino, que hoy se escribe en castellano en toda la prensa del mundo</b></i><i>. Arrebatados por la fuerza dejaron de tener presencia civil. ¿Quiénes exactamente los había secuestrado? ¿Por qué? ¿Dónde estaban? No se tenía respuesta precisa a estos interrogantes. Las autoridades no habían oído hablar jamás de ellos, las cárceles no los tenían en sus celdas, la Justicia los desconocía y los habeas corpus solo tenían por contestación el silencio. En torno de ellos crecía un ominoso silencio”</i>.</p><p>Era <b>20 de septiembre de 1984 </b>cuando un atribulado pero sólido Ernesto Sabato se dirigía con estas palabras al entonce presidente Raúl Alfonsín para presentar el trabajo a destajo que la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) que él presidía había realizado durante los nueve meses anteriores, desde que el mandatario que trajo de regreso la democracia la había creado. </p><p>Eran <b>más de cincuenta mil páginas </b>que rebalsaban de datos.<b> </b>Más de cincuenta mil páginas que contenían el testimonio más atroz. Secuestros, torturas, mutilaciones, violaciones. Las formas más siniestras de la muerte. Nombres y ubicaciones de los centros clandestinos y morideros que antes de su caída las Fuerzas Armadas habían querido destruir, ocultar. <b>Más de</b> <b>cincuenta mil páginas que serían prueba judicial y piedra fundacional en la búsqueda de la memoria, la verdad y la justicia</b>. Que serían bandera, declaración, deseo, mandamiento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T53HEWLMBZB25JAMPTEMFE5R5E.jpg?auth=c16ab33af6470ce8cb67ec4c37714ee22fd83b85288aae6cddaa3bbef2209b55&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Los integrantes de la Conadep, miembros notables de la sociedad, reunidos en pos de investigar las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura" height="1080" width="1920"/><p><i>“Desde el momento del secuestro la víctima perdía todos los derechos, privada de toda comunicación con el mundo exterior, confinada en lugares desconocidos, sometida a suplicios infernales, ignorante de su destino mediato e inmediato, susceptible de ser arrojada al río al mar o reducida a cenizas. Seres que, sin embargo, no eran cosas, sino que conservaban atributos de la criatura humana: la sensibilidad para el tormento, la memoria de su madre o de su hijo o de su mujer, la infinita vergüenza por la violación en público; seres no solo poseídos por esa infinita angustia y ese supremo pavor, sino, y quizás por eso mismo, guardando en algún rincón de su alma alguna descabellada esperanza”</i>. (Sabato, 20 de septiembre de 1984). </p><p>Entre 1976 y 1983, <b>las Fuerzas Armadas argentinas</b>, comandadas por Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, <b>secuestraron, torturaron, violaron y asesinaron a miles de personas en los sótanos de una sociedad aterrorizada</b>. Quizás aquel 24 de marzo fatídico, cuando derrocaron a la presidenta María Estela Martínez de Perón, que había asumido tras la muerte de Juan Domingo en 1974, los habitantes de este país pensaron que sería un golpe de Estado más. Argentina estaba acostumbrada: contaban demasiados años en su historia en los que los gobiernos militares se intercalaban con los civiles tomando el poder por la fuerza. Aunque a este golpe lo antecedía una escalada de violencia cada vez más cruda, cada vez más feroz. Orquestada por grupos paramilitares dirigidos por personas allegadas a la presidenta y al poder que querían acabar con las organizaciones políticas de izquierda, las que habían decidido armarse para plantarles cara y dar una revolución violenta que condujera —utopía mediante— a una existencia más justa.</p><p>Cuando la junta militar tomó el gobierno, los secuestros, los asesinatos, las acciones clandestinas de los movimientos guerrilleros, los cadáveres en las veredas cocidos a balazos eran parte de las noticias y el paisaje cotidiano. Quizás aquel 24 de marzo fatídico los habitantes de este país pensaron que sería un golpe de Estado más. Quizás algunos o varios o muchos pensaron que la violencia llegaría a su fin. Argentina estaba acostumbrada. Mas lo que sucedió a partir de aquel 24 de marzo fatídico no tenía precedentes. </p><p>“Proceso de Reorganización Nacional” —el eufemismo padre de los cientos de eufemismos siniestros que utilizarían los perpetradores desde entonces— llamaron ampulosamente al plan a través del que establecieron un sistema concentracionario que aniquiló a miles de personas y sembró el terror en las fibras más profundas de la estructura social. El saldo: 30.000 personas desaparecidas, 500 bebés robados, miles de ciudadanos exiliados. Una guerra infame, un país en ruinas. </p><p>La guerra de Malvinas y el debilitamiento progresivo del poder de los dictadores después de siete años de oprobio dieron paso al <b>regreso democrático</b> que quedó formalizado el 10 de diciembre de 1983, cuando Raúl Alfonsín asumió la presidencia. Cinco días más tarde, <b>el 15 de diciembre, Alfonsín creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas con el objetivo de investigar los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura cívico-militar</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OF72GNTXHJFATGMMRB3C77VBYM.jpg?auth=fc2037e9cd22140325abd6b62915dce472ebd09091e9161c32dc8c7be710f348&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Durante 280 días la Conadep trabajó a destajo recibiendo testimonios, intentando localizar centros clandestinos y recopilando información para devolverle identidad a los desaparecidos y reconstruir lo que habían hecho de ellos" height="1440" width="1920"/><p>Los integrantes eran miembros destacados de la sociedad. Presidido por el escritor Ernesto Sabato, el grupo que se dispuso a desentrañar las violaciones a los derechos humanos estaba formado por el exrector de la UBA, Ricardo Colombres; el doctor René Favaloro —que renunciaría al no estar de acuerdo con que la comisión no investigara los crímenes de la Triple A ocurridos durante el Gobierno de Isabel Perón—; el exdecano de la Facultad de Ingeniería y también exrector de la UBA, Hilario Fernández Long; el pastor evangélico Carlos Gattinoni; el filósofo y matemático, Gregorio Klimovsky; el rabino y fundador del Movimiento Judío por los Derechos Humanos, Marshall Meyer; el obispo defensor de los derechos humanos, Jaime de Nevares; el filósofo Eduardo Rabossi; y la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú. También los diputados radicales Santiago Marcelino López, Hugo Diógenes Piucill y Horacio Hugo Huarte, en representación del Congreso.</p><p>Como secretarios actuaron Daniel Salvador, en el Procesamiento de Datos; Raúl Peneón, en Procedimientos; Alberto Mansur, en Asuntos Legales; Leopoldo Silgueira, como administrativo; Agustín Altamiranda; y Graciela Fernández Meijide en la Recepción de Denuncias. </p><p>Junto a ellos, un grupo de personas vinculadas a organizaciones de derechos humanos <b>trabajaron incansablemente y en tiempo récord</b>. Como la abogada, exjueza y docente de la Universidad de Buenos Aires fallecida en 2024, LuciIa Larrandart, quien en 1984 también fue designada a la Secretaría de Denuncias de la Conadep. </p><p>Su titánica labor consistió en leer y oír miles de acusaciones y testimonios de sobrevivientes y familiares de víctimas e intentar ubicar el sitio donde habían sido destinadas las personas desaparecidas, siguiendo unas huellas fragmentadas, borrosas: “Uníamos las características mencionadas con el centro de detención al que correspondía porque no se sabía qué centros había”. <b>Se calcula que hubo más de 800 centros clandestinos de detención</b>, "<b>la Conadep fue la que comenzó a descubrirlos</b>. Fue un trabajo superartesanal que se hizo en diez meses", recordaba hace unos años Larrandart.</p><p>Como un enorme desafío macabro de enigmas y acertijos, a partir de datos sueltos y características e información cruzada lograron devolver la identidad a muchos desaparecidos, identificar represores y descifrar la suerte indescriptible de muchas de las personas a las que sus familias y amigos buscaban. El trabajo minucioso de la comisión perseguía un fin mayor:<b> comenzar algo que se pareciera a la sombra de una reparación imposible</b>. </p><p>Ocupados con tamaña tarea, contaba Larrandart, jamás imaginaron el impacto que tendría el material que estaban preparando. “En el momento nos parecía que no era tan importante lo que estábamos haciendo porque no se tomaban declaraciones en tribunales, no pensábamos que sería prueba judicial”. Pero cuando pudo verlo en retrospectiva, fue evidente: "<b>El informe es brutal</b>. <b>Describe todo cuando no se conocía nada, hizo que el conjunto de la sociedad se enterara de lo ocurrido</b> <b>y sirvió como prueba en los juicios por delitos de lesa humanidad que vendrían después"</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3JVYMRRLVNHIPLSPRW7CKUFHXU.jpg?auth=56865afd1020fc6ae0b22142e79dff9f179c969a7b4db075046ba5ea9dd81c31&smart=true&width=3280&height=2460" alt=""La Perla", el centro clandestino de detención, tortutra y exterminio más grande de la provincia de Córdoba y uno de los más grandes del país" height="2460" width="3280"/><p><i>“Con tristeza, con dolor, hemos cumplido la misión que nos encomendó en su momento el presidente constitucional de la República. Esa labor fue muy ardua porque debimos recomponer un tenebroso rompecabezas después de muchos años de producidos los hechos. Cuando se habían borrado deliberadamente todos los rastros, se había quemado toda la documentación y hasta se habían demolido edificios. Hemos tenido que basarnos pues en las denuncias de los familiares, en las declaraciones de aquellos que pudieron salir del infierno y aún en los testimonios de represores que por oscuras motivaciones se acercaron a nosotros para decir lo que sabían”</i>. (Sabato, 20 de septiembre de 1984).</p><p>En varias escenas, de las muchas indelebles, de <i>Argentina, 1985, </i>la película de Santiago Mitre que recrea la tarea del fiscal Julio Strassera, su adjunto, Luis Moreno Ocampo, y un equipo legal formado por jóvenes estudiantes, de investigar y preparar en tiempo récord la acusación judicial más importante del país y sentar en el banquillo de los acusados a los miembros de la juntas militar que lo masacraron, se ve a los chicos y chicas —eso eran— del equipo de Strassera correr en una competencia descarnada contra el tiempo. Tenían solo cuatro meses para reunir la información que requerían para el juicio. Se los ve en una oficina desplegando papeles, haciendo marcas como en un juego de estrategias, uniendo puntos con nombres, subiendo a micros que los conducían a diferentes puntos de la Argentina para recabar testimonios e intentar localizar sitios que habían funcionado como centros clandestinos de detención, tortura y muerte.</p><p>Todo eso teñido a la vez de un vértigo, una adrenalina y un entusiasmo que traspasaba la pantalla. La adrenalina, el vértigo y el entusiasmo que generaba saber que lo que hacían podía cambiar la historia. El cuerpo de funcionarios judiciales se había negado a asistir a los fiscales en esa tarea, por miedo, simpatía o complicidad con los militares. Ellos, con alrededor de 20 años o menos, salieron a conseguir lo imposible.</p><p>Mientras, eran seguidos de cerca, en las sombras, amenazados e intimidados por los exrepresores, sicarios sueltos que les respiraban en la nuca e intentaban hacerlos abdicar para que el juicio no se concretara.</p><p>En el <i>film</i> —una dramatización inspirada en los hechos reales, aclararon sus productores—, los chicos y chicas de la Fiscalía van a la Conadep. Alguien del equipo los recibe, les ofrece los expedientes. Ellos se sientan allí a leer el informe. Lloran.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RSS7XY4D5VHXZEN6GN7SINIBYI.jpg?auth=7c566ea236e93e6506dfab32c7748d77cce3da034e9a95163a11041eaf6bfa7a&smart=true&width=5760&height=3840" alt="En el film de 2022, "Argentina, 1985", se recrea el trabajo de los fiscales Julio Strassera, Luis Moreno Ocampo y su equipo de investigar y preparar la acusación que llevaría a juicio a los comandantes de las Fuerzas Armadas. Para esta tarea se apoyaron en el trabajo realizado por la Conadep" height="3840" width="5760"/><p>De esa manera, con papeles regados por doquier; unión de nombres, datos y puntos geográficos con declaraciones; recabando denuncias; recorriendo el país en busca de testimonios y sitios de la muerte casi a ciegas; siguiendo pistas incompletas como en una caza del tesoro y oyendo las experiencias más salvajes que puede oír un ser humano, todo a contrarreloj, transcurrió el trabajo de la Conadep realizado apenas unos meses antes de la investigación de la Fiscalía que llevó a los perpetradores a juicio marcando un hito sin precedentes en el mundo. Para eso, el informe inestimable de la comisión fue clave: registró todas las desapariciones denunciadas hasta ese momento y los centros clandestinos, contrastando la información a la que accedían con la arquitectura de los edificios, reconocimiento que hacían muchas veces con la ayuda de los sobrevivientes. </p><p>Sus miembros <b>confeccionaron mapas, agruparon testimonios y analizaron todo el material compilado con el objetivo de reconstruir el modo de operar del terrorismo de Estado</b>. Visitaron morgues, vecindarios, lugares de trabajo de las personas desaparecidas para descifrar las modalidades utilizadas para secuestrarlas y localizar los centros clandestinos de detención. Revisaron registros carcelarios, policiales. También investigaron delitos cometidos sobre los bienes de los desaparecidos. <b>En 280 días la Conadep hizo un trabajo colosal</b>. </p><p>El 20 de septiembre de 1984 el escritor Ernesto Sabato le entregaba a Alfonsín un informe que incluía una vasta muestra del funcionamiento de los subsuelos del terror: testimonios de sobrevivientes y de familiares de las víctimas, detalles sobre las torturas, un inventario de más de 300 centros clandestinos de detención y una lista parcial de las personas desaparecidas —el documento probaba al menos nueve mil casos—. <b>Cincuenta mil páginas con un infierno de información</b>. </p><p>Esa voluminosa investigación, también conocida entonces como “Informe Sabato”, fue editada y publicada luego por la Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba) —con un prólogo que iba a despertar controversias— bajo el título <i><b>Nunca más</b></i><i>. </i>Que fue propuesto por el rabino Marshall Meyer: era el lema utilizado originalmente por los sobrevivientes del gueto de Varsovia en repudio de las violaciones a los derechos humanos y las vejaciones realizadas por los nazis.</p><p>La publicación del informe <i>Nunca más</i> —o simplemente, “el <i>Nunca más</i>”—, un material imprescindible para comprender el pasado reciente, <b>demostró por primera vez el carácter sistemático de la represión llevada a cabo a manos y en nombre del Estado</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EA3VXKM72VEHDC2LB3QL6P6J3I.jpeg?auth=4b98e9d78c2122bd8a5f59bf7cad20214db02534d951edb76db2df080a5487c2&smart=true&width=570&height=286" alt="El informe de la Conadep fue la base del histórico Juicio a las Juntas, proceso que marcó un hito sin precedentes en el mundo" height="286" width="570"/><p><i>“Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la nación durante el periodo que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que </i><i><b>únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror</b></i><i> y solo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Únicamente así podremos estar seguros de que</i><i><b> nunca más en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado</b></i><i>”. </i>(Sabato, 20 de septiembre de 1984)</p><p>"<b>La construcción de la Conadep inicia un proceso sin retorno en busca de memoria, verdad y justicia en Argentina </b>y, claramente, es un quiebre, una bisagra", le decía a esta periodista hace unos años el abogado y exdetenido desaparecido Martín Gras, sobreviviente de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó el centro clandestino de detención más grande del país. </p><p>En esa conversación Gras acentuaba que “la represión argentina se caracterizó por crear la figura del desaparecido, alguien que, en palabras de Videla ‘no estaba ni vivo ni muerto’. Colocó al desaparecido en un no lugar. Y montó un sistema totalmente clandestino y fantasma por debajo de la esfera pública. <b>El terrorismo de Estado, entonces, tenía en su corazón esa especie de pozo negro que era la ignorancia sobre la suerte de miles de hombres y mujeres</b>. Y cuando se produjo el proceso de recuperación democrática hubo un clamor, principalmente de los familiares de las víctimas que —con cierta ingenuidad— pensaban que muchos o la totalidad de los desaparecidos iban a reaparecer. <b>Cuando la Conadep comenzó a investigar, fue desbordada por aquello con lo que se encontró</b>“.</p><p>El primer gran impacto fue para los familiares de las víctimas, señalaba, porque recién ahí comprendieron lo que había sucedido: “Ya no era su hijo, su hermano, se descubre que hubo una política de exterminio y que fueron miles. Le dieron, de golpe, a todo el país la dimensión de lo que pasó. <b>La sociedad en su conjunto salió de un espacio de niebla</b>. Yo creo que ese fue el efecto principal que tuvo esa tríada de Conadep, <i>Nunca más</i> y Juicio a las Juntas". Para los sobrevivientes, además, <b>la creación de la comisión “significó la posibilidad de hablar y ser escuchados”</b>. </p><p>El único punto flaco señalado por Gras fue la polémica que rodeó al prólogo con el que se publicó el informe, escrito por el mismo Sabato. El texto comenzaba con una frase que hacía alusión a la teoría de los dos demonios: “Durante la década del 70, la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda”, una frase fuertemente criticada por conducir a una lectura de los hechos que equiparaba la violencia perpetrada por las Fuerzas Armadas con el accionar de las organizaciones guerrilleras. Esa interpretación de lo ocurrido, esa frase y ese prólogo que se antepone a un texto que muestra lo opuesto, que deja puramente al descubierto el accionar abyecto y descarnado de las Fuerzas Armadas, generó controversias y cambios en las reediciones posteriores del <i>Nunca más</i>. </p><p>Del trabajo de la comisión, solo virtudes. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/43BHG55NCZAQNF26TUFCFO3DSE.jpg?auth=eb3a21e1b55903565a6107bbe45d5d912babcdf449665976cfd9a1c6e94249c1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El informe de la Conadep fue publicado por la Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba) bajo el título que se convertiría en mandamiento: Nunca más" height="1080" width="1920"/><p>En el mismo prólogo, apenas unas líneas abajo de esta primera, Sabato escribió: “Nuestra comisión no fue instituida para juzgar, pues para eso están los jueces constitucionales, sino para indagar la suerte de los desaparecidos en el curso de estos años aciagos de la vida nacional. Pero, después de haber recibido varios miles de declaraciones y testimonios, de haber verificado o determinado la existencia de cientos de lugares clandestinos de detención y de acumular más de cincuenta mil páginas documentales, <b>tenemos la certidumbre de que la dictadura militar produjo la más grande tragedia de nuestra historia, y la más salvaje</b>. Y, si bien debemos esperar de la Justicia la palabra definitiva, no podemos callar ante lo que hemos oído, leído y registrado; todo lo cual va mucho más allá de lo que pueda considerarse como delictivo para alcanzar la tenebrosa categoría de los<b> crímenes de lesa humanidad</b>”.</p><p>“La impunidad es enemiga directa de la búsqueda de derechos”, dijo Gras al hablar sobre la Conadep y su tarea, y aseguró que <b>el </b><i><b>Nunca más </b></i><b>y los primeros juicios refundaron la democracia argentina</b> —aún con las absoluciones, los indultos, las condenas a medias y otros agujeros que dejaron medidas establecidas por el mismo Alfonsín poco después y que seguirían vigentes hasta el 2003.</p><p>Buscar justicia fue imprescindible para empezar a reparar el tejido social destrozado. Por eso las palabras con las que el fiscal Julio César Strassera cerró su alegato histórico, unidas al trabajo de la Conadep, quedarían grabadas en la memoria colectiva argentina: <b>“Señores jueces, quiero utilizar una frase que pertenece ya a todo el pueblo argentino: Nunca más”</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GQ7YV36IJ5CPVFSYWFKKXKVCGY.jpg?auth=0ee47fd3658c02614b424355949af49aebae985fdeb4df8f6a64b501322020a5&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El informe de la Conadep descubrió y le mostró a la sociedad el carácter sistemático que había tenido el terrorismo ejercido por el Estado. Inició el largo camino de una reparación imposible en una sociedad devastada. Fue la piedra fundacional en la búsqueda de la memoria, la verdad y la justicia " height="1080" width="1920"/><p>Cuando Alfonsín recibió los gruesos fajos que contenían la investigación de la Conadep de la mano de Sabato —dicen que algunos de los integrantes de la comisión durmieron la noche previa junto a las copias por miedo a que intentaran robarlas o destruirlas— agradeció con solemnidad, elogió la labor realizada y dió el pie para el juicio que llegaría un año después: “Necesitábamos, sin duda, de la tarea que ustedes han realizado. Sabemos que ha significado para ustedes un esfuerzo físico tremendo. Pero nos consta que por encima de ese esfuerzo han tenido que superar algo que es mucho más fuerte. Han tenido que superar el agobio del dolor con el que se han encontrado a través de todos estos días de tan intenso trabajo. El país necesitaba en consecuencia este ejemplo de ustedes. <b>Así como necesita saber la verdad acerca de lo que pasó. </b>Porque sobre la base de la mentira o de la oscuridad no podemos construir la unión nacional. Y solamente sobre la base de la verdad y de la justicia es que podemos encontrarnos en la reconciliación tomados, por qué no, de la mano de la bondad.</p><p><b>Yo creo que lo que ustedes han hecho ya ha entrado en la historia de nuestro país</b>. Constituye un aporte fundamental para que de aquí en adelante los argentinos sepamos cabalmente, por lo menos, cuál es el camino que jamás deberemos transitar en el futuro. <b>Para que nunca más el odio, para que nunca más la violencia perturbe, conmueva y degrade a la sociedad argentina”.</b></p><p>Para que nunca más el odio. Para que nunca más la violencia perturbe, conmueva y degrade a la sociedad argentina. Quizás sean buenos tiempos para recordarlo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/T67YUZNCVNDZRJ2HUPIOELWFZ4.jpeg?auth=2be54740125f7d43349489570fda6a5d7fa43200c7e12b9c046903dc41742d67&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1079" type="image/jpeg" height="1079" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Ernesto Sabato le entrega a Raúl Alfonsín el informe de la Conadep (AP)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El número de jueces de la Corte Suprema de Justicia]]></title><link>https://www.infobae.com/opinion/2025/05/28/el-numero-de-jueces-de-la-corte-suprema-de-justicia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/opinion/2025/05/28/el-numero-de-jueces-de-la-corte-suprema-de-justicia/</guid><dc:creator><![CDATA[Rodolfo Barra]]></dc:creator><description><![CDATA[Comparaciones internacionales muestran que cortes supremas de países con poblaciones similares o mayores a la Argentina cuentan con más miembros que el actual tribunal supremo]]></description><pubDate>Wed, 28 May 2025 22:36:02 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VEY432ONFVHZ5HBKRRXGXQ3AF4.jpg?auth=6d08f5353e7a5158abc5f568a8e6a20766613f11a33c4f2fdb10e38e966bce7d&smart=true&width=1980&height=1080" alt="A lo largo de la historia argentina, el número de integrantes de la Corte Suprema ha oscilado entre cinco, siete y nueve miembros, reflejando cambios políticos y demográficos (Télam)" height="1080" width="1980"/><p>Vuelve al tapete la cuestión de la <b>integración numérica de la Corte Suprema de Justicia</b>, lo que no debería sorprendernos ya que se trata de una cuestión de primera importancia política-institucional, antes que de eficiencia o eficacia judicial.</p><p>Tomemos como ejemplo lo sucedido en <b>EEUU</b>, lo que es apropiado teniendo en cuenta que, en lo relativo a la organización del gobierno federal, nuestros constituyentes tomaron como fuente de inspiración a la <b>Constitución de 1787</b>. Esta, en lo que nos interesa, dejó a discreción del Congreso la definición, conforme con las circunstancias, del número de integrantes de la Corte Suprema (Art. III, Sección I).</p><p>A lo largo del tiempo, cumpliendo con el mandato constitucional, el <b>Congreso estadounidense</b> fue variando el número de jueces de la Corte Suprema y lo hizo conforme con el criterio de discrecionalidad autorizado por el constituyente, ya sea por razones de conveniencia organizativa, o por razones estrictamente políticas. En 1789 el Tribunal era de seis miembros, pero se fue ampliando, acompañando también el crecimiento demográfico del país. En 1807 era ya de siete miembros, para pasar a nueve en 1837 y a diez en 1863. En 1869, cuando la población había llegado a aproximadamente 40 millones de personas (censo de 1870), la Corte fue llevada nuevamente a nueve miembros, y así continúa hasta el presente, sorteado el intento del Presidente <b>F.D. Roosevelt</b> a fines de la década de 1930. ¿Fueron siempre estos cambios políticamente neutros? Seguramente no, sin perjuicio de que la experiencia parecería indicar la razonabilidad y buen funcionamiento del Tribunal integrado por nueve miembros.</p><p>Como lo hemos ya visto, nuestros “Padres Fundadores” de 1853 fueron inspirados en el modelo norteamericano, sobre todo en lo que nosotros denominamos “Parte Orgánica” de la Constitución, y, dentro de ella, especialmente, en lo que se refiere al <b>Poder Judicial</b>.</p><p>Tal similitud, sin embargo, tuvo una importante excepción. Así, mientras el Art. III, Secc. 1, de la <b>Constitución USA</b> establece: “El Poder judicial de los Estados Unidos estará investido en una Corte Suprema, y en los Tribunales inferiores que el Congreso pueda, en el tiempo, ordenar y establecer…”, el art. 91 de nuestra Constitución, en el texto original de 1853 (vigente hasta 1860) prescribía: “El Poder Judicial de la Confederación será ejercido por una Corte Suprema de Justicia, compuesta de nueve jueces y dos fiscales, que residirá en la Capital, y por los demás tribunales inferiores que el Congreso estableciere en el territorio de la Confederación”.</p><p>Evidentemente lo que hizo nuestro constituyente original fue tomar en cuenta la integración numérica de la Corte norteamericana, que en ese momento era de nueve miembros, pero, seguramente para evitar las numerosas idas y vueltas que mostraba la experiencia estadounidense, siguió el propio precedente nacional de la <b>Constitución de 1826</b>, fijando el número de nueve miembros, el que sólo podría ser variado, entonces, por una reforma constitucional. También es evidente que la experiencia de casi 20 años de funcionamiento del Tribunal del norte con nueve miembros, debe haberle resultado, a nuestros constituyentes de 1853, satisfactoria.</p><p>El Gobierno de la Confederación llegó a designar a los nueve miembros de esa Corte inaugural, aunque ella nunca pudo ponerse en funcionamiento dada la continuación de la guerra civil con la <b>Provincia de Buenos Aires</b>. Terminada la guerra, fue condición de la paz y de la integración de Buenos Aires una reforma parcial de la Constitución de 1853, lo que ocurrió en 1860. Entre tales reformas se modificó también el citado artículo 91, para redactarlo, en un nuevo art. 94 (traducción del estadounidense): “El Poder Judicial de la Nación, será ejercido por una Corte Suprema de Justicia, y por los demás tribunales inferiores que el Congreso estableciere en el territorio de la Nación”, y así llegó invariable hasta nuestros días (actual art. 108). La competencia del Congreso –en el normal proceso de formación y sanción de las leyes, donde el rol del Poder Ejecutivo es de gran importancia- de establecer el número de integrantes de la Corte Suprema de Justicia es una regla constitucional esencial al régimen de división de poderes en nuestro sistema de “controles y balances”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IEXRLZZVSVDK3ASVDE2QW4DBWY.jpeg?auth=57481f5fd6c880b9f0dbe4ddc4a40c49e86cc0094b1b74289655fdeb47b2e7fa&smart=true&width=1178&height=650" alt="El actual debate sobre la cantidad de miembros de la Corte Suprema busca fortalecer el equilibrio y la armonía del sistema constitucional argentino (Foto: Poder judicial de Argentina)" height="650" width="1178"/><p>Así nuestra efectiva primera Corte fue la de cinco miembros, que pudieron ser totalmente designados por el “mitrismo” triunfante, aunque nunca se perdió la vocación de ampliar dicho número. Este derrotero se siguió también con las idas y vueltas que ocurrieron en el ordenamiento federal norteamericano, si bien, en nuestro caso, con un siglo de retraso, demora que puede justificarse por la diferente situación demográfica: recién en la década del ‘90 del siglo pasado nos acercamos al mismo número poblacional que tenía Estados Unidos en 1869, cuando, allí, la Corte Suprema fue llevada definitivamente (por ahora) a nueve miembros.</p><p>En el ínterin, en 1960, durante la Administración del Presidente <b>Arturo Frondizi</b>, nuestra Corte fue llevada a siete integrantes, para ser nuevamente reducida en 1966 a cinco por el usurpador militar de aquél momento. Restablecida definitivamente la democracia en 1983, el Presidente <b>Raúl</b> <b>Alfonsín</b> envió un proyecto de ley al Congreso, que no llegó a ser sancionado, restableciendo el número de siete miembros. En 1990 mediante la ley 23.774 el Congreso elevó el número de integrantes de la Corte Suprema a nueve, para ser reducida nuevamente en el año 2006 a cinco miembros (ley 26183).</p><p>¿Cuál es el mejor número? Esta es una pregunta que no tiene respuesta segura, ya que el número debería encontrarse por encima de aquél que, por ser demasiado pequeño, otorgue extremo poder a un reducido grupo de personas (tres, también cinco), y por debajo del que, por ser demasiado grande, dificulte el funcionamiento del Tribunal, obligando a su división en numerosas Salas, con el peligro (que puede ser morigerado con una adecuada organización) de la existencia de “varias” mini cortes supremas (más de veinte miembros).</p><p>Tengamos también en cuenta que cada miembro del Tribunal es expresión (o puede serlo) de valores políticos, culturales, tanto mayoritarios como minoritarios en la población del país. Pero lo cierto es que el número de cinco para una Suprema Corte, que encabeza una organización judicial compleja como es la nacional y federal argentina, con competencias semejantes a la de su similar estadounidense, es peligrosamente pequeño.</p><p>Hagamos una comparación a título de ejemplo: el <b>Tribunal Constitucional de España</b> (población 49 millones) tiene 12 miembros, el de <b>Italia</b> (59 millones) 15, el de <b>Alemania</b> (84 millones) 16, el <b>Supremo Tribunal Federal de Brasil</b>, con una población de 218 millones de habitantes, está integrado, desde 1969 (su número había llegado a 16) por 11 jueces. El de <b>Uruguay</b>, en cambio, tiene 5 miembros, para una población de aproximadamente 3.500.000 personas. De la misma manera, ya dentro de nuestro territorio, la <b>Ciudad de Buenos Aires</b>, con una organización judicial de competencias reducidas y para una población de aproximadamente 3 millones de habitantes, cuenta con un Tribunal Superior de Justicia de 5 miembros y, siempre como ejemplo, el Superior Tribunal de la <b>Provincia de Tucumán</b> cuenta con 5 miembros para una población de 1.500.000 habitantes. Nuestra Corte fue reducida a 5 miembros en 2006, para una población de aproximadamente 45.000.000 de personas.</p><p>Pero no se trata sólo de una relación con el número de habitantes, aunque este dato también influya, sino, reitero, con la que podemos denominar “potencialidad representativa” del Tribunal. A mayor número de integrantes, mayor potencialidad representativa, tanto naturalmente, por la personalidad y valores de cada Juez, como por la facilitación del democrático acuerdo político para la designación de los Jueces, especialmente los integrantes del Máximo Tribunal.</p><p>La necesidad de este acuerdo fue querido y contemplado por nuestro constituyente de 1994 al establecer que el Presidente de la Nación nombra a los magistrados de la Corte Suprema con acuerdo del Senado otorgado por los dos tercios de sus miembros presentes.</p><p>Obviamente las posibilidades del acuerdo se reducen en la misma medida en que se achica el número de plazas disponibles a la vez de la ya mencionada pérdida de la potencialidad representativa del Tribunal.</p><p>Como sea, este renovado debate acerca del número de integrantes de la Corte Suprema es significativamente positivo en tanto su resultado aportará aún más al funcionamiento armónico de nuestro sistema constitucional, en el cual el Poder Judicial –y especialmente la Corte Suprema- asume un rol sustancial.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VEY432ONFVHZ5HBKRRXGXQ3AF4.jpg?auth=6d08f5353e7a5158abc5f568a8e6a20766613f11a33c4f2fdb10e38e966bce7d&amp;smart=true&amp;width=1980&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1980"><media:description type="plain"><![CDATA[El Código Penal Argentino se encuentra en vigencia desde 1921 (Télam)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Ariel Tarico: “Me empecé a despojar de los personajes y a reírme de cosas mías” ]]></title><link>https://www.infobae.com/teleshow/2025/04/05/ariel-tarico-me-empece-a-despojar-de-los-personajes-y-a-reirme-de-cosas-mias/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/teleshow/2025/04/05/ariel-tarico-me-empece-a-despojar-de-los-personajes-y-a-reirme-de-cosas-mias/</guid><dc:creator><![CDATA[Andrea Taboada]]></dc:creator><description><![CDATA[El humorista argentino, conocido por sus imitaciones, relata a Teleshow su transición hacia espectáculos donde habla de sus propias vivencias, transformando fracasos en relatos humorísticos que conecta con su público]]></description><pubDate>Sat, 05 Apr 2025 04:29:50 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2024/03/04/quien-es-realmente-hoy-ariel-tarico/" target="_blank"><b>Ariel Tarico</b></a> con una mezcla de orgullo y vulnerabilidad, confiesa:<b> “Estoy estrenando un poco mi voz”.</b> El humorista, locutor e imitador que durante años se escondió detrás de personajes como <b>Nelson Castro</b>, <b>Moyano</b> o <b>Cristina Fernández de Kirchner</b>, ahora se sube al escenario también como él mismo. “Me empecé a despojar de los personajes y a reírme de cosas mías particulares, de cosas que me pasaron, como fracasos que he tenido”.</p><p>En esta nueva etapa, <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2024/02/11/la-divertida-parodia-de-ariel-tarico-sobre-el-encuentro-entre-javier-milei-y-el-papa-francisco-en-roma/" target="_blank"><b>Tarico</b></a> lleva a escena un espectáculo que es tanto un recorrido histórico como una biografía emocional. “Vamos a hacer este mes de abril provincia de Buenos Aires. Vamos a ir a <b>Valentín Alsina, La Plata, Banfield, 25 de Mayo, Chivilcoy</b>… recorremos los teatros que nos faltaron el año pasado. Y hay mucha gente que nos sigue hace años y quiere vernos”, relata a Teleshow con entusiasmo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LIM5F342ZZDIZCN5GF6732B77A.jpeg?auth=6bb1a65755034b82f6e96a17f8ce86819f25a173aaa89be8831ca7d8a140cdd4&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ariel Tarico y David Rotenberg juntos en el escenario" height="1080" width="1920"/><p>Acompañado por <b>David Rotemberg</b>, su compañero de escena y música, Ariel propone un show que mezcla sátira política, recuerdos personales y guiños a la historia argentina reciente: “<b>Arranca como siempre Nelson como maestro de ceremonia mostrando el salón de los bustos de Casa Rosada… están todos los presidentes desde el 83 hasta la actualidad. Es una recorrida por estos 41 años de democracia</b>”.</p><p>El espectáculo, que nació como una puesta sencilla con guiones de radio en el <b>teatro Politeama</b>, fue evolucionando con el impulso creativo de <b>Juan José Campanella</b>. “Cuando debutamos en 2023 teníamos solo dos atriles y una escenografía prestada. Después Campanella dijo ‘los quiero ayudar con tecnología’. Y ahí empezó otro camino”, cuenta Ariel. Un camino en el que finalmente se permitió hablar como sí mismo: “<b>Quiero empezar a hablar un poco yo. Ya sé hacer personajes, ahora quiero contar lo que me pasa</b>”.</p><h2>Una gira por la historia y las emociones</h2><p>La gira que <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2024/10/16/los-8-escalones-la-imitacion-de-ariel-tarico-le-permitio-a-un-participante-llegar-a-una-proxima-final-cargada-de-premios/" target="_blank"><b>Ariel Tarico</b></a> y <b>David Rotemberg</b>, “Tarico on the Rotemberg”, están realizando por la provincia de <b>Buenos Aires</b> no es solo una sucesión de funciones teatrales: es una experiencia escénica que cruza política, memoria, música y humor.</p><p>Para crear un “salón de los bustos”, contaron con el aporte técnico de <i><b>Mundo Loco</b></i>, el estudio de animación de <b>Juan José Campanella</b>, que trabajó en películas como <i>Metegol</i>. “Hicimos todos los bustos de los presidentes desde el 83 hasta la actualidad. Están todos juntos: <b>Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá, Puerta, Camaño, Kirchner, Cristina, Macri</b>... incluso los vivos están ahí”, enumera Tarico, con una mezcla de ironía y fascinación.</p><p>Pero el espectáculo no se queda en la sátira política. Es también un viaje personal, casi íntimo, por las trayectorias de sus protagonistas. “<b>Después vienen los recuerdos personales de cada uno. Las influencias musicales que tuvo David cuando empezó en los 80, y también mi historia de cómo me inicié en la radio en Santa Fe</b>”, cuenta Ariel a Teleshow.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XLGUF5PSFBFZHBYSICXNVM5JQ4.jpeg?auth=f68e959544c3f457c6dc6bc6d5329ce73574d4674fdcc6d30aa153ee54b92ea9&smart=true&width=1920&height=1377" alt="Ariel Tarico aprendió el oficio de la radio desde muy pequeño" height="1377" width="1920"/><p>El show va y viene entre décadas, medios y formatos: “Recordamos programas de televisión que hicieron historia o que nos marcaron a nosotros, y que queremos contarles a las nuevas generaciones. Hablamos también de lo que nos pasa con las redes sociales”.</p><p>El resultado es una obra que no teme mostrarse vulnerable, que se permite mezclar lo político con lo sentimental. “<b>Es como una especie de montaña rusa emocional</b>”, resume Tarico.</p><h2>Salir del personaje y mostrarse como Ariel</h2><p>Durante años, <b>Ariel Tarico</b> fue sinónimo de voces ajenas. En la radio, en televisión y sobre el escenario, su arte se construía desde la imitación, el disfraz y la transformación. Pero en este nuevo espectáculo, por primera vez, el humorista se permite también ser él mismo.</p><p>Esa evolución lo llevó a correrse del lugar seguro del personaje. “Ahí yo dije: David tiene que tocar tanto el piano como la guitarra en vivo, y yo también empecé a despojarme de los personajes”, dice Tarico. Empezó a hablar de sus fracasos, de las temporadas en que no le fue bien, de las expectativas truncas. “<b>Con el tiempo, viste que el humor siempre te dicen que es tragedia más tiempo. Esas anécdotas que fueron duras o dramáticas se transforman en graciosas, contadas así para la gente</b>”.</p><p>Mostrarse como Ariel también implicó abandonar la coraza que durante años lo protegía. “<b>Al principio me daba mucho pudor presentarme como Ariel, siempre arrancaba caracterizado, con una máscara o disfrazado”, reconoce</b>. Fue un proceso de años: pasar de cambiarse detrás del escenario a hacerlo frente al público, hasta llegar al punto de integrar sus experiencias personales al show. “Me gusta mostrar esa habilidad de construir el personaje en el momento. Pero también ya quiero empezar a hablar un poco yo”.</p><p>Y es que para Tarico, este movimiento tiene que ver con un crecimiento profesional pero también vital. “En el teatro es un camino largo y todavía no encuentro un techo.<b> Me faltan muchas cosas por hacer</b>”, afirma. Esa apertura lo llevó incluso a hacer algo inédito: reírse de sí mismo sin intermediarios, sin máscaras. En ese gesto, tal vez, esté su transformación más honesta.</p><h2>Fracasos que enseñan</h2><p>Pocos artistas se animan a hablar con tanta franqueza sobre sus derrotas. <a href="https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2018/01/24/ariel-tarico-el-rey-de-la-satira-politica-es-imposible-hacer-humor-sin-ofender-a-nadie/" target="_blank"><b>Ariel Tarico</b></a> lo hace sin rodeos y con una mirada madura que transforma el tropiezo en relato compartido. Entre sus recuerdos más duros, menciona una temporada que marcó un antes y un después en su carrera: la explosión de <b>Stravaganza</b> en <b>Carlos Paz</b>.</p><p>“Fue una temporada que nos marcó a todos”, recuerda. El año en que <b>Flavio Mendoza</b> desembarcó con su show de gran producción y capturó toda la atención del público, muchos otros espectáculos quedaron en la sombra. “Todo el mundo fue con una expectativa de decir ‘la vamos a romper’ y todo el mundo quiso ver a Flavio Mendoza nada más... el resto la tuvo que remar”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SDX3I4RXRVGEJH6JZZD645JLYQ.jpg?auth=3b222dfb6910268ebebfce1b629212285106c82140a56f5f356c73f9644df0a3&smart=true&width=5616&height=3159" alt="Ariel Tarico y su imitación a Mauricio Macri" height="3159" width="5616"/><p>Para Tarico, aquella experiencia no fue solo una cachetada de realidad, sino también un punto de inflexión. “<b>En su momento fueron situaciones traumáticas... momentos donde vos apostás y no viene el público</b>. Donde decís ‘esto va a funcionar’ y no funciona”, confiesa. Sin embargo, lejos de quedarse en la frustración, encontró en el fracaso una oportunidad de aprendizaje: <b>“Obligó a elevar la vara. A decir: para competir hay que invertir, hay que esforzarse, hay que mejorar los teatros”</b>.</p><p>Esa temporada dejó una marca en toda la escena teatral. “Fue un antes y un después. Sirvió para mucha gente. Todo el mundo se acuerda de ese verano”, asegura. Años después, Tarico la recuerda como un hito formativo, no solo en lo artístico sino en la manera de pensar su vínculo con el público y con el oficio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7OJKR6WW4FFTVIVIVJTSLQUCZQ.jpeg?auth=99720031e3a8161abad86cf671350c5acd41d52afaab61a6339b24a264e99a67&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Ariel Tarico rodeado de sus máscaras" height="1440" width="1920"/><p>En su show actual, esas anécdotas reaparecen resignificadas. “<b>Con el tiempo esas situaciones se transforman en graciosas</b>. Me río de eso arriba del escenario”, dice. Y así, lo que fue angustia se vuelve material humorístico, lo que fue derrota se convierte en puente con el espectador. La clave, tal vez, esté en esa frase que repite como mantra: <b>“el humor es tragedia más tiempo”</b>.</p><h2>El impacto de la pandemia y el auge del humor en vivo</h2><p>La pandemia modificó el paisaje del entretenimiento en todo el mundo, y <b>Ariel Tarico</b> lo vivió desde adentro. Para él, no solo cambió la forma de producir contenido, sino también la manera en que el público se vincula con el humor. “<b>Lo que vino post pandemia fue como una explosión de los shows, sobre todo los de humor”</b>, afirma. Después del encierro, la necesidad de reír fue urgente y colectiva.</p><p>“La gente dice: ’<b>quiero ir a cagarme de risa, pero no a olvidarme de los problemas, sino a ver cómo proceso esos problemas a través del humor</b>‘”, explica. Esa función terapéutica del humor, ese mecanismo de digestión emocional, es el corazón de su propuesta actual. No se trata solo de hacer reír, sino de resignificar lo vivido. “Cómo abordo la vida con humor. Por eso se han multiplicado los shows de stand up y de comedia todo el tiempo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EKBJ6EKMLVA7FMEWZ4ISZZKTJI.jpg?auth=18bd59346df8747343cbd13cda2ab071be3dbca9d33f3b82324d78278fac8656&smart=true&width=5119&height=2880" alt="Ariel Tarico también es el periodista Luis Ventura" height="2880" width="5119"/><p>Desde su perspectiva, los años de encierro también impulsaron nuevas formas de producir y consumir contenidos. “La pandemia produjo esto: mucha gente estaba todo el tiempo delante de una pantalla y muchos se inventaron un streaming o un programa de radio mezclado con televisión”, señala. Ese híbrido de formatos —entre lo casero y lo profesional, lo íntimo y lo viral— fue una de las características del período.</p><p>Sin embargo, Tarico distingue claramente entre la experiencia digital y la experiencia escénica. “Con el tema del show en vivo, de vivir la sensación, la experiencia de estar en un recital o en un espectáculo de humor... eso va a seguir estando eternamente”, sostiene. A diferencia del cine o las series, que ya se consumen pensando en qué plataforma se van a estrenar, <b>el teatro mantiene su esencia: la conexión directa con el público.</b></p><h2>Orígenes en la radio: de Santa Fe a Mitre</h2><p>La historia de <b>Ariel Tarico</b> con la radio comenzó temprano, casi de forma instintiva, cuando apenas tenía 14 años. “Estaba en la secundaria”, recuerda, “y era un mundo de grandes que a mí me fascinaba estar”. Ese primer acercamiento ocurrió en su <b>Santa Fe</b> natal, y desde el inicio su interés estaba en hacer reír a través de las voces ajenas. “Hacía muchos personajes locales: periodistas y políticos de Santa Fe, el presidente del Club Unión, el de Colón, Jorge Obeid, Reutemann…”.</p><p>Desde chico imitaba, y con la influencia de figuras como <b>Carlitos Russo</b>, <b>Rolo Villar</b> o <b>Freddy Villarreal</b>, empezó a crear un repertorio nacional que incluía a <b>Aldo Rico</b>, <b>Fernando de la Rúa</b>, <b>Menem</b>, <b>la Bolocco</b> y <b>Hugo Moyano</b>, personaje que aún hoy forma parte de sus shows. “Este país es como una calesita: hay clásicos que siguen estando”, dice con humor.</p><p>Su salto a <b>Radio Mitre</b> consolidó su estilo y lo obligó a perfeccionarse. “<b>Empecé como humorista y productor. Salía por teléfono desde la producción del programa porque el estudio era sagrado. Era muy difícil que te dejen estar frente a un micrófono, además era muy chico</b>”. Pero esa limitación técnica se convirtió en una herramienta creativa. “Los personajes salían más creíbles por teléfono”, explica. Y en eso tuvo un aliado fundamental: <b>Néstor Ibarra</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RSXTOXAKMJCETIAAS5654WEPHI.jpeg?auth=2ffc7a75b85214817843c4cbd46b8b926ae99975c2df6c549a0aa5aae52f796e&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Ariel Tarico hizo grandes amistades a lo largo de su carrera, aquí con Juan Alberto Mateyko" height="1440" width="1920"/><p>“En Radio Mitre, Ibarra decía que se imaginaba mejor una conversación con <b>Aníbal Fernández</b> por teléfono que si yo estaba cara a cara”, cuenta. Ese recurso potenciaba la ilusión. “<b>Por teléfono, el tipo imaginaba que estaba hablando con el Aníbal de verdad. Me hacía preguntas en serio y me obligaba a estar informado y a contestarle medio en serio, medio en joda</b>”, recuerda Ariel de su dupla con Ibarra.</p><p>Esa formación autodidacta, desde la trastienda, lo obligó a observar, estudiar y perfeccionar cada voz, cada latiguillo, cada giro discursivo. Y aunque su carrera después lo llevaría al teatro, al streaming y a las redes, <b>la radio sigue siendo su casa de origen</b>. “Nunca me sentí un bicho de televisión, por ejemplo”, reconoce. Su identidad se forjó en el sonido, en el anonimato de la voz, en esa mezcla de juego e imitación que hoy continúa reinventando sobre el escenario.</p><h2>A los 40: elegir, disfrutar y soltar</h2><p>Cumplir 40 años marcó un punto de inflexión para <b>Ariel Tarico</b>, no solo en su vida personal, sino también en su forma de pararse frente al trabajo, el escenario y el tiempo. “<b>Recién ahora que cumplí 40, que pasé la edad en la que murió mi viejo, estoy disfrutando y también eligiendo</b>”, cuenta con honestidad. Ese cruce entre madurez y memoria lo llevó a repensar su carrera con otra conciencia: la de saber decir que no.</p><p>“<b>Estoy diciendo a qué cosas no, qué cosas no me gustan</b>. Lugares donde siento que ya no puedo aportar más nada, digo ‘no puedo estar más acá‘. Me voy a aburrir, la voy a pasar mal y la van a pasar mal ustedes, mis compañeros”, afirma Ariel Tarico.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3J7GC2XDKVFCVLNF2XB6FTPM6Y.jpg?auth=4b3dd730f569efe9d9352cbe3944c0c00b17fd1576cc7f8a2db2f3eaed6238e6&smart=true&width=746&height=420" alt="Ariel Tarico y Guillermo Coppola en La 100" height="420" width="746"/><p>Ese disfrute encuentra un símbolo especial en el teatro, donde recientemente fue premiado con el <b>Estrella de Mar</b> en <b>Mar del Plata</b>. “Fueron momentos de mucho disfrute”, recuerda. Pero lo más valioso parece estar detrás de escena: “<b>Viene mi hijo, se queda tras bambalinas, juega con los disfraces, le gusta estar presente</b>”. La vida familiar se entrelaza con la artística, y eso le da otra dimensión a la gira.</p><p>Ese tipo de historias, como la suya, están cargadas de pasión, locura y amor por el oficio. Hoy, Tarico las mira desde otro lugar: con más pausa, con menos urgencia, pero con la misma vocación intacta. Porque si algo dejó claro en esta etapa es que <b>el arte, como la vida, también necesita de decisiones conscientes: elegir, disfrutar, y saber cuándo correrse</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DS7ML2VLLBCRBH2MJTLGLUI5K4.jpg?auth=fb83782d2f72b0932c29efa2536ffe8029c1732ca1ac14c4a963790fcf09d642&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[40 años del Juicio a las Juntas: Alfonsín y la consolidación de la democracia]]></title><link>https://www.infobae.com/opinion/2025/03/15/40-anos-del-juicio-a-las-juntas-alfonsin-y-la-consolidacion-de-la-democracia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/opinion/2025/03/15/40-anos-del-juicio-a-las-juntas-alfonsin-y-la-consolidacion-de-la-democracia/</guid><dc:creator><![CDATA[Gabriela Agosto]]></dc:creator><description><![CDATA[La justicia no es solo una cuestión de castigo, sino de reparación, y es a través de ella que podemos construir colectivamente una sociedad más justa y equitativa]]></description><pubDate>Sat, 15 Mar 2025 04:13:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ILNVUANFY5HKTF7RL5KIQSUYNA.png?auth=e93567ef29372a14b6746e8af3504871066ef948e8c5a8aab434b33a5691ce76&smart=true&width=886&height=499" alt="Ernesto Sábato entrega el informe de la Conadep al presidente Raúl Alfonsín
" height="499" width="886"/><p>El próximo <b>abril</b> se conmemorarán 40 años del llamado <b>“Juicio a las Juntas”</b>. El proceso que llevó al banquillo de los acusados a los máximos responsables de la <b>dictadura cívico-militar</b> que devastó el país entre los años <b>1976 y 1983</b>. El liderazgo del entonces presidente <b>Raúl Alfonsín</b> y el acompañamiento del <b>sistema político</b> y <b>social</b> hicieron posible este hito en nuestra <b>democracia</b>.</p><p>El <b>Juicio</b> marcó un punto de inflexión frente a uno de los períodos más oscuros de nuestra <b>historia</b>. Esta fecha nos invita a reflexionar sobre los avances y los desafíos que aún persisten en la construcción de nuestro <b>sistema político representativo, republicano y federal</b>.</p><p>La relevancia del <b>juicio</b> no se impone exclusivamente en el plano <b>judicial</b>, sino que también es la manifestación de la <b>resiliencia</b> de un pueblo que exigió <b>justicia</b>.</p><p><b>Argentina</b> es el único país de <b>América Latina</b> que ha llevado adelante un proceso continuo y estructurado de <b>juicios</b> por <b>crímenes de lesa humanidad</b>, sin <b>amnistías permanentes</b>. A diferencia de otros países, los <b>juicios</b> se realizaron en <b>tribunales civiles</b> desde <b>1985</b>, se reabrieron masivamente en <b>2003</b>, abarcando no solo a <b>militares</b> de alto rango, sino también a <b>policías, empresarios</b> y <b>médicos</b> cómplices. Además, el país ha condenado sistemáticamente el <b>secuestro</b> y <b>apropiación de bebés</b>, con un fuerte apoyo de <b>organismos de derechos humanos</b> y sin interrupciones en distintas administraciones de <b>gobierno</b>, convirtiéndose en un modelo <b>internacional</b> de <b>justicia transicional</b>. El trabajo de los <b>equipos de antropología forense</b> en la búsqueda de <b>personas desaparecidas</b> logró la <b>identificación</b> de restos humanos, demostrando la <b>profesionalidad</b> y <b>compromiso</b> de nuestros <b>científicos</b> en el camino hacia la <b>verdad</b>.</p><p>La <b>televisación</b> del proceso permitió que la <b>sentencia</b> fuera seguida por toda la <b>sociedad</b>. Ver y escuchar los <b>testimonios</b> de las <b>víctimas</b>, así como los <b>argumentos</b> de la <b>fiscalía</b> y la <b>contundencia</b> del fallo, permitió que millones de <b>argentinos</b> y <b>extranjeros</b> tomaran real dimensión de los acontecimientos, desmantelando cualquier intento de <b>negacionismo</b>. Fue un acto de <b>pedagogía colectiva</b> que convirtió el <b>juicio</b> en un acontecimiento <b>histórico</b> y <b>cultural</b> de profundo impacto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NJRMMCAZGVHF5DRLDO75JETP3I.jpg?auth=5d94dd244c21b05a7d0c132081050ad936871550296f654834e6322e266c4ef0&smart=true&width=1920&height=961" alt="Los jefes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea enjuiciados por violaciones a los derechos humanos en 1985
" height="961" width="1920"/><p>La <b>educación</b> en los <b>colegios</b> y las <b>universidades</b>, la <b>reflexión</b> en los <b>medios de comunicación</b> y en las <b>calles</b>, nos permiten <b>reconocernos</b>, y aprender de los <b>éxitos</b> y <b>errores</b>. La <b>memoria</b> no es un proceso <b>lineal</b>, y cada <b>generación</b> debe ser responsable de mantenerla <b>vigente</b>.</p><p>Aunque el <b>Juicio a las Juntas</b>, con sus avances y retrocesos, fue un paso trascendental, la búsqueda de <b>justicia</b> debe continuar en todos los planos de nuestra vida, promoviéndola en <b>comunidad</b>, escuchando y respetando las distintas <b>voces</b> en la lectura del <b>pasado</b> y del <b>presente</b>, entendiendo que sin <b>ecuanimidad</b> no hay <b>justicia</b>.</p><p>El país necesita <b>sanar</b> las heridas de un pasado <b>violento</b> y <b>destructor</b> que hirió el <b>tejido social</b> e inició un proceso de <b>pauperización</b> que no pudo ser revertido y en el que estamos insertos. Una <b>realidad</b> que exige el <b>compromiso</b> de incluir a grandes <b>sectores postergados</b>, poner fin a la <b>violencia</b> en todas sus formas y consolidar una <b>institucionalidad sólida</b> que garantice <b>derechos</b> y <b>deberes</b>. Nuestra <b>democracia</b> requiere seguir fortaleciendo el <b>diálogo político-social</b>, respetando las <b>diferencias</b>.</p><p>La <b>justicia</b> no es solo una cuestión de <b>castigo</b>, sino de <b>reparación</b>, y es a través de ella que podemos construir colectivamente una <b>sociedad</b> más <b>justa</b> y <b>equitativa</b>. El camino hacia la <b>verdad</b> sin duda nos hará <b>libres</b>, y este camino nos sigue <b>interpelando</b>.</p><p>El <b>jueves 27 de marzo</b> a las <b>18 </b>en la <b>Facultad de Ciencias Sociales, Educación y Comunicación</b> de la <b>Universidad del Salvador</b>, <b>Tucumán 1845</b>, se conmemorará la fecha con la disertación del presidente de la <b>Fundación Alem, Agustín Campero</b>, y la participación de <b>Ricardo Gil Lavedra</b>, entre otros.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ILNVUANFY5HKTF7RL5KIQSUYNA.png?auth=e93567ef29372a14b6746e8af3504871066ef948e8c5a8aab434b33a5691ce76&amp;smart=true&amp;width=886&amp;height=499" type="image/png" height="499" width="886"><media:description type="plain"><![CDATA[Ernesto Sábato entrega el informe de la Conadep al presidente Raúl Alfonsín
]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cómo fue la mediación del Vaticano que permitió llegar a un acuerdo entre Argentina y Chile por el canal de Beagle]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2024/10/17/como-fue-la-mediacion-del-vaticano-que-permitio-llegar-a-un-acuerdo-entre-argentina-y-chile-por-el-canal-de-beagle/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2024/10/17/como-fue-la-mediacion-del-vaticano-que-permitio-llegar-a-un-acuerdo-entre-argentina-y-chile-por-el-canal-de-beagle/</guid><description><![CDATA[En octubre de 1984 se firmó el Tratado de Paz que ponía fin a la disputa limítrofe gracias a la intervención del papa Juan Pablo II. Las negociaciones iniciadas por las dos dictaduras que finalizaron durante el gobierno de Raúl Alfonsín]]></description><pubDate>Thu, 17 Oct 2024 05:25:36 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MHOPFBKJ2BGR5G6VBM4RPR7EHA.jpg?auth=9405fecd3145c3efe54f39c4c84e5d1a0994a56a5dca7c775f148544a96356ca&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El cardenal Antonio Samoré" height="1080" width="1920"/><p>El conflicto del Canal de Beagle encendió las alarmas internacionales en los últimos años de la década del ‘70. Dos países hermanos, unidos incluso entonces por una línea de gobierno afín (dictaduras feroces), llegaron a una disputa territorial y llevaron a la región al borde de una guerra. Ante semejante situación el mensaje del entonces <b>papa Juan Pablo II </b>no tardó en llegar a Buenos Aires, y esa misión diplomática encabezada por el Pontífice dio que hablar a propios y ajenos.</p><p>Corría diciembre de 1978 y Juan Pablo II llevaba apenas tres meses en el trono de San Pedro cuando, el día 22, reunió a los embajadores de Argentina y de Chile ante El Vaticano en un cónclave del Sacro Colegio Cardenalicio de Roma. Quería que fueran testigos de su preocupación. “Es motivo de profundo dolor y de íntima preocupación el enfrentamiento entre la Argentina y Chile que se ha ido agudizando en este último período, a pesar de las vibrantes invocaciones a la paz formuladas por los Episcopados de los dos países”, les dijo el Papa entonces.</p><p>“El cardenal Samoré aterrizó en Buenos Aires el 26 de diciembre de 1978 y viajó en las siguientes semanas entre Argentina y Chile con el único fin de obtener información y entender las posiciones de ambas partes” explica el magíster e investigador chileno Fabián Bustamante Olguín, en su artículo <i>“Un enfoque idealista de las relaciones internacionales en el conflicto del Beagle” </i>publicado por la Universidad de Chile en 2010. Y concluye relatando un hecho que registra la historia contemporánea moderna: “Ambos cancilleres, Carlos Pastor por Argentina y Hernán Cubillos por Chile, firman junto al cardenal el Acta de Montevideo, el 8 de enero de 1979″. Así, ambos países ponen una tregua en el conflicto y aceptan que el Vaticano oficie de mediador y encuentre una solución diplomática.</p><p>Es que, como afirma la investigadora polaca de la Universidad Jaguelónica de Cracovia, Polonia, Magdalena Lisińska, interiorizada en la vida y obra de Karol Wojtyla (quien había iniciado su papado en 1978), tanto Argentina como Chile no podían jamás haberse negado al llamado de Su Santidad. “Ambos países, potencias en la región, con estrechos vínculos con la Iglesia Católica, no podían ignorar y mucho menos rechazar la propuesta de la máxima autoridad de la Iglesia”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KIJVCHAKDVABBCO4QBEKQMWFAQ?auth=907981bedac30544ad63cf4843f8388baa9ab1a0ee2872e9b5165ed18a933d6e&smart=true&width=1170&height=658" alt="Las dictaduras de Chile y Argentina estuvieron a punto de la ir a la Guerra por el conflicto limítrofe. Augusto Pinochet gobernaba en Santiago y Jorge Videla en Buenos Aires. La mediación del papa Juan Pablo II puso en pasa la disputa" height="658" width="1170"/><p>Sin lugar a dudas el caso del Tratado de Paz entre Argentina y Chile por el conflicto del Canal de Beagle es un ejemplo de la eficacia diplomática del Vaticano. Además, es un elemento en la historia de la Iglesia que no pasa en absoluto inadvertido. Sin ir más lejos, el arzobispo Paul Richard Gallagher, actual Secretario para la Relación con los Estados de la Santa Sede, en una intervención realizada el pasado 20 de abril, llamada <i>“La mediación como instrumento de comunicación para una paz justa</i>”, utilizó como referencia ante los diplomáticos presentes <b>el caso sudamericano</b>. “Gracias a la intervención de la Santa Sede, en 1984 bajo el pontificado de Juan Pablo II, Argentina y Chile firmaron un tratado de paz y amistad. Un ejemplo a seguir e imitar, porque dos países renunciaron al uso de la fuerza y se comprometieron a respetar el derecho internacional y a promover la cooperación bilateral”, había dicho Gallagher.</p><p>Desde la aceptación de Juan Pablo II hasta el envío del primer boceto del tratado pasaron al menos veinte meses cargados de una agenda secreta de negociaciones y reuniones. Finalmente, ese documento llegó a los escritorios presidenciales de ambos países en diciembre de 1980.<b> El texto, en síntesis, reconocía la soberanía de Chile sobre las Islas del Beagle, pero limitaba el confín marítimo chileno de 200 a 12 millas náuticas.</b></p><p>En enero de 1981, el dictador Augusto Pinochet declaró públicamente que, aunque no estaba completamente de acuerdo, <b>Chile aceptaría la propuesta papal.</b> No hubo tal declaración por la dictadura argentina que intentó procrastinar todo lo posible una respuesta que luego fue negativa y solicitaba su revisión. En el año 1982, la historia volvió a dar un giro y la Guerra de Malvinas, priorizó la agenda de los militares argentinos y puso en pausa las negociaciones por el Tratado con Chile.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EJQYB4KBXBEFVD6DMXXPCV4RCU.jpg?auth=ac9bd24f1cbbf4a1c7e9a46ed6bf0d8bb9d1864d260578253555e316f3df33d1&smart=true&width=1920&height=2911" alt="Raúl Alfonsín junto a su canciller Dante Caputo" height="2911" width="1920"/><p>Fue recién con la vuelta de la democracia que el presidente <b>Raúl Alfonsín</b> retomó la agenda diplomática y le dio prioridad al conflicto del Beagle. El entonces canciller Dante Caputo conformó una delegación a cargo del embajador Marcelo Delpech y con su contraparte chilena, a cargo del diplomático Ernesto Videla, llevaron adelante el texto preparatorio que fue firmado el 18 de octubre de 1984 ante el Secretario de Estado Vaticano, Agostino Casaroli, y que dio lugar a la posterior firma del Tratado de Paz que ponía un punto final a una tensión geopolítica que mantuvo atenta a gran parte del tablero internacional.</p><p>En el año 2009, las presidentas Michelle Bachelet y Cristina Fernández de Kirchner, se dieron cita en el Vaticano ante el papa Benedicto XVI, quien ofició la conmemoración del aniversario en el que el Cardenal Antonio Samoré llegaba a la Argentina para comenzar la mediación. Es un hecho que no pasa inadvertido en la Santa Sede. Mucho menos ahora, que <b>el papa Francisco es argentino.</b></p><p>El 29 de noviembre se cumplirán 40 años de la firma oficial del Tratado de Paz por parte de los cancilleres de ambas naciones. En la agenda de la ministra de Relaciones Exteriores, Diana Mondino, dicen, se encuentra señalado un evento a la altura de las circunstancias. Probablemente, como hace ya cuatro décadas, las puertas de Santa Ana se abran para dar paso a las delegaciones de los dos países hermanos, pero ahora, para reunirse ante Francisco.</p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MHOPFBKJ2BGR5G6VBM4RPR7EHA.jpg?auth=9405fecd3145c3efe54f39c4c84e5d1a0994a56a5dca7c775f148544a96356ca&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item></channel></rss>