<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/category/teleshow/a-solas/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Mon, 04 May 2026 19:18:10 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Isabel Macedo: “Aprendí a amarme tanto que hoy puedo ser tratada como siempre soñé por el hombre que elegí” ]]></title><link>https://www.infobae.com/teleshow/2024/10/09/isabel-macedo-aprendi-a-amarme-tanto-que-hoy-puedo-ser-tratada-como-siempre-sone-por-el-hombre-que-elegi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/teleshow/2024/10/09/isabel-macedo-aprendi-a-amarme-tanto-que-hoy-puedo-ser-tratada-como-siempre-sone-por-el-hombre-que-elegi/</guid><dc:creator><![CDATA[Sebastián Soldano]]></dc:creator><description><![CDATA[Habla del proceso íntimo por el que, finalmente hoy, puede decir: “Estoy contando el cuento que siempre quise contar”. El amor de Juan Manuel Urtubey que, por primera vez, “me hace sentir valorada en casa”. La filosofía con la que educa a sus hijas. La deuda económica que, a los 16, la empujó al modelaje y el “amargo” debut por el que casi renuncia a la TV. Las lecciones de su madre: “Desde chica me decía que todo el mundo se enamoraría de mí”. Y el vínculo con su padre aún después de la muerte: “Él se me aparece todo el tiempo”. Memorias de una “eterna adolescente” para quien “la vida siempre está comenzando”]]></description><pubDate>Wed, 09 Oct 2024 16:03:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Apenas había cruzado los veinte cuando tan solo fraguar su tránsito profesional en términos de “una carrera” la atribulaba. “Todavía me suena a prisa y a mí no me interesa esa locura. Nunca estuve dispuesta a correr, porque quiero ver todo sin perderme nada”, revisa. <b>María Isabel Macedo</b> (49), <b>prefiere hablar de </b>“<b>camino</b>”. Un camino sin euforias ni imprevistos y, aunque “tal vez algo más lento”, de paso “consciente”. En el que, según dice, “tengo el privilegio de elegir que ‘sí’ y que ‘ya no’, y, principalmente, tiempo para dar valor a mis deseos”. En conclusión, el modo con el que sabe vivir. Eje de esta charla que iniciará como un viaje por dos etapas definitorias de su historia con último arribo en este hoy, en el que asegura: “<b>Finalmente estoy contando el cuento que siempre quise contar</b>”.</p><p>Entre apreciaciones personales, que me permito por conocernos desde hace tanto, le advierto de sus dos versiones previas que, sin duda alguna, gestaron a esta mujer que tengo en frente. <b>Citaríamos la primera entre 1997 y 2006</b>.<b> Tiempos de una pareja icónica </b>(<b>con Facundo Arana</b>,<b> 52</b>),<b> cuando “caminaba dos o tres pasos detrás</b>”,<b> por la vereda de la sombra</b>, <b>y hasta dicho por ella en un viejo encuentro</b>, “<b>disfrazándome de otra cosa para agradar a los demás</b>”. La segunda refiere al quiebre de 2007, cuando decidió dejar de vivir “tanteando la vida”. Hasta mediados de los 2010, se abocó a mirarse, a la “exploración personal”. Fue la época de los viajes en soledad. De “la nueva adolescencia”. De hacerse caso por primera vez. De un camino que recuerda “tal doloroso como crecer y descubrirse”. <b>Aprendió a </b>“<b>correr el foco del futuro</b>”,<b> a </b>“<b>medir solo lo tangible</b>”,<b> a ser </b>“<b>presentista</b>”. Tal vez tanto que descubre que “nunca vi las fotos de mi casamiento… ¡No tengo álbum!” Porque ese fue “precioso momento que ya vivimos”, y como asegura: “Para mí la vida siempre está comenzando”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TQJC5UPIWRETZDGEGSD4LEDH7E.jpg?auth=06773ac39c21200c2f96df74fd44769ecbcd723de168d5d7f541c50dba766852&smart=true&width=3936&height=2624" alt="(Gastón Taylor)" height="2624" width="3936"/><p>Es entonces que “empecé a escuchar mi propia voz”, recuerda. “<b>Porque hubo un momento de mi vida en el que yo ni siquiera sabía que música me gustaba</b>. Y en algún punto ese freno se hizo necesario. Una debe parar y atreverse al desafío de definir qué es lo que te gusta y lo que no, las cosas que dejaste que te hicieran y las que ya no volverías a permitir bajo ninguna circunstancia. Darse cuenta de que el otro te deja parada en tal o cual lugar porque no contás con las herramientas para decir: ‘<b>Hasta acá llegaste</b>’; ‘Este es tu límite para avanzar en mi vida’; ‘<b>Dejame diseñar mi propio camino</b>’”, argumenta. Es así como Isabel recrea el inicio de su “reconstrucción” que dice haber vivido “para adentro, quieta, pensante y muy cuidadosa del derredor”.</p><p>Y, <b>causalmente</b>,<b> esa época </b>“<b>de búsqueda</b>”<b> fue la de sus más brillantes interpretaciones</b>. “<b>Aquel corte fue total</b>. <b>Un corte de noviazgo</b>. Un corte de representante. Un corte de grupo de amigos. De repente escuchaba a gente querida, gente que respetaba, gente que venía a casa, decirme: ‘Bueno, entonces si ya se terminó a partir de acá no podemos ser amigos’. Entonces el proceso fue mucho más profundo y de mucha soledad”, describe. “Un cimbronazo en el que dije: ‘Ah… ¡<b>Lo sola que me quedé</b>!’<b> O tal vez</b>, ‘<b>Lo sola que ya estaba y no me había dado cuenta</b>’. Y en ese momento en el que todo era brusco y doloroso, mi meta era laburar. Laburar en todo lo que me entusiasmase. En leer pilas de libros y libretos para discernir realmente por dónde tenía ganas de ir”, recuerda. “<b>Fue una etapa consagrada a ‘Isabel-artista</b>’. A mi formación, a mi crecimiento. Ya más segura y tranquila conmigo misma, me enfoqué en el placer y todo fue viajar y trabajar”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PRHGRAEZXBDRRDKFJWCGE4FIZI.jpg?auth=40cac9c04294d1ffdf0f9696b951f410cbdd65c198837b67fce614df973ac8fd&smart=true&width=1920&height=1853" alt="Antonio Emilio Macedo, padre de Isabel Macedo, a quien llamaba “Tata”, falleció el 30 de septiembre de 2014" height="1853" width="1920"/><p><b>No habían terminado aún las grabaciones de</b><i><b> Guapas</b></i><i> </i>(ElTrece, 2014/2015) cuando <b>Antonio Macedo murió</b>. “<b>Yo daba la vida por papá</b>”,<b> cuenta Isabel</b>. “Hasta ahí tenía todo más o menos resuelto: Disfrutaba de mi profesión, vivía en mi propia casa y visitaba las ciudades del mundo que quisiera. Pero mi mayor energía siempre estuvo enfocada en la planitud de mis padres, en que jamás les faltase nada”, relata. “<b>Tal es así que cuando se fue estuve un año entero sin trabajar porque no reconocía razón alguna para hacerlo</b>. Mi búsqueda actoral se desmoronaba. Todo perdía sentido”, recuerda. Doce meses, algunos romances y “un gran rearmado personal y profesional’ después, Isabel confirmó el vaticinio de quien alguna vez le dijera: ‘<b>Es tan inmenso el sitio de tu padre en tu vida que te será muy difícil encontrar una pareja que esté a su altura</b>’. Fue entonces que “<b>ya más firme sobre mis pies</b>”, según señala, “<b>finalmente lo encontré</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TGN5YW6V7VDX7KEAJOVWMQK7TM.jpg?auth=f1d8b06852c6a4942eba10105f587d610541dd6297a15bdb2e685e672f47c887&smart=true&width=1920&height=1941" alt="13B: Isabel Macedo y el ex gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, se conocieron el 12 de febrero de 2016, y tuvieron una charla de doce horas" height="1941" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EGMVL5MO5FHBRA67DJNAY4V7ZE.jpg?auth=d02ad88b3e829c08bf0405476b816068cf146f778cf3c4a73735d4c5f8b682d2&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta entre 2009 y 2019" height="1080" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4APDCPPQTRCCPPCQBK6QAHHYHQ.jpg?auth=21ce0a3676787cdf54f345576a46642b64ffccb4622061809785ae19baa7c858&smart=true&width=1920&height=1347" alt="Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta entre 2009 y 2019" height="1347" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IONNEAPOWZGW3LWD6QUVZO6I5Y.jpg?auth=78d35e071b11473cf201c81a57bd1c0ecda18d2718dffefa181f3770c8560db7&smart=true&width=1920&height=1439" alt="Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey se casaron el 24 de septiembre de 2016, a siete meses de conocerse, en la casa gubernamental de San Lorenzo, Salta" height="1439" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6CFCE27HZ5BIHAPVZBQ2YVAZE4.jpg?auth=301658838f039b254e9dc971f3a3eebcab202241fad8949be74ee4ff9331cd91&smart=true&width=1920&height=1966" alt="Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey" height="1966" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TJ64Y3BI4JF6HAERNW6WI7ENBI.jpg?auth=3873146fef81439990416b4f8ad0c2cecd419ca1bdbc30785b698eeea3901eaf&smart=true&width=1920&height=1876" alt="Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey en uno de sus habituales paseos salteños" height="1876" width="1920"/><p>Supo que “<b>el hombre por el que tanto había rezado</b>”<b> estaba sentado a su lado en aquel sillón cuando </b>“<b>no nos movimos de ahí desde las nueve de la noche a las nueve de la mañana</b>”. Y sí lo era. Siete meses después de esa cita de presentación,<b> Juan Manuel Urtubey</b> (55) se convirtió en su marido. “Más lo escuchaba y más formado intelectual y emocionalmente me resultaba. <b>A mí me puede la inteligencia y caí rendida a sus pies</b>. <b>Era perfecto para mí</b>”, sentencia. No pasaría tanto tiempo para confirmar su sensación. “Aprendo mucho de él. Eso de encontrar opiniones comunes y también debatir sobre otras, con alguien que discute sin gritar, con fundamentes, con seguridad, con elegancia, amorosidad, respeto y sin necesidad de sembrar dudas, era estar viviendo otra realidad. Fue haber encontrado un lugar en el que no estaba acostumbrada a habitar. En definitiva, a ser valorada en mi propia casa y por quien elijo para compartir la vida”, describe. Es entonces que la idea de la maternidad dejó de ser un deseo agazapado a la espera de un contexto. “<b>Siempre quise ser mamá</b>.<b> Yo realmente quería ser mamá y no estaba dispuesta a perderme la experiencia</b>. Pero jamás había sentido eso que me pasó al conocer a Juan Manuel. Fue tan inédito que me dije: ‘<b>Es acá</b>. <b>Es él</b>.<b> Somos nosotros</b>.<b> Quiero tener hijos con este hombre</b>’”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XWYKBVBVGRCC7PXA7E6PVWA3PM.jpg?auth=c676b5a07f2c93b8f67b48ddf546f619d4f131adb1dbf25a13cd74f1c5900933&smart=true&width=1920&height=2398" alt="Isabel Macedo embarazada de Belita, su primera hija con Juan Manuel Urtubey, nacida el 7 de mayo de 2018" height="2398" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JNZ5KHPXU5BXLLSRP5OMPBF7OM.jpg?auth=696f7ae29d7d44408ec69c0364c5ed0d1a21801feb1202a5077b6de1e2f77ade&smart=true&width=1920&height=2353" alt="Isabel Maceso y Juan Manuel Urtubey, embarazados" height="2353" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4ZUOSL4QDBG6LG2L2ORGDJPEJE.jpg?auth=93184dc1dce83c6a3b06bb15b25abb0768cc649e8706dc9641f18b46e3d12439&smart=true&width=1920&height=2287" alt="Isabel Macedo, Juan Manuel Urtubey y la pequeña Belita, recibiendo a Julia, el 4 de junio de 2022" height="2287" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7IFS4VGYAZCVHDIMRCTMABQ3QA.jpg?auth=72e54c093113f512fe269b3d5411f031d4309347f924c0de2596afd8b74f833c&smart=true&width=1920&height=1839" alt="Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey junto a sus hijas, Isabel (Belita) y Julia, en los jardines de su casa salteña" height="1839" width="1920"/><p>Está convencida de que “<b>todo llega cuando debe</b>,<b> en ese momento exacto</b>”, dice. Y entendió que la clave es “la confianza en esos tiempos”. Claro es más o menos creer en el destino, pero también “en la mano de papá”, señala anticipando eso de lo que nos ocuparemos de aquí a poco. Ese trayecto(“de una paz inusitada”), trajo otro cristal para ver la vida y, además, su “sitio en el mundo”, define. “Tanto deseé con el alma la experiencia de la maternidad que la vivo con suma responsabilidad. <b>Mis chiquitas son un librito en blanco y nosotros debemos darle la mejor pluma para que escriban su propia historia</b>”,<b> sostiene</b>. “Elegí vivirlas. Verlas. Escucharlas. Descubrirlas. Y disfrutar también de mis reacciones ante todo eso. Midiéndome, ecualizándome… Y en un ámbito en el que disfrutan de hacerle ‘una casita a las hormigas’, como me contaron. Yo me muero, no las quiero sacar de ahí”, señala. “<b>Mis amigas me critican</b>: ‘<b>Dejá de ponerle esos vestiditos de punto smock y botanguitas</b>,<b> las chicas de hoy ya no se visten así</b>’. ¡<b>Bueno</b>,<b> yo las quiero como las soñé</b>! Mientras se dejen lookear así, denme el gusto un rato más”. Al fin y al cabo, dice ser “un luthier, atenta por completo a cada detalle para que el instrumento funcione lo mejor posible”, cuenta. “<b>Estuve con ellas todo el tiempo que quise</b>, <b>y necesité</b>, <b>para estar segura de que las horas que no estuviésemos juntas no incidirían demasiado</b>. Debía quedarme tranquila de que estarían bien”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5BZI7A5TH5BKBC3B7YJAN6GXZM.jpg?auth=4a40e8217df5e5a93e7baaa46549dd1b54ece54da87b5fce47a1f6094eb40aff&smart=true&width=1280&height=720" alt="Isabel Macedo junto a Cris Morena, creadora de “Margarita” (Max) y parte de su elenco: Rafael Ferro, María del Cerro, Mora Bianchi, Ramiro Spangenberg y Julia Calvo" height="720" width="1280"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AGDG3N7ANNFQHIFJ7OCTKDWUOM.jpg?auth=80b2cc33a7bf4a79a46853862d3768dba52d79c56403fa338280c11eea49ecb7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Juntas 20 años después. Isabel Macedo, como Delfina Santillán Torres Oviedo, y Graciela Stéfani, como su madre Malala, en “Margarita” (Max)" height="1080" width="1920"/><p>Proyectos como <i><b>Amar después de amar</b></i><b> (Telefe, 2017) o </b><i><b>Sandro de América</b></i><b> (Telefe</b>, <b>2018) fueron capaces de sacar a Isabel de la burbuja que resulta la Salta de sus amores</b>,<b> tal vez porque ha sido </b>“<b>solo por un rato</b>”. De hecho, y cabe destacarlo, cuando Andrián Caetano (54) –”el director de mis sueños”– la convocó para ser Daniela Paciani en <i>Sandro de América</i> (Telefe, 2018), <b>Macedo estaba embarazada </b>“<b>muy en secreto</b>”<b> de su primera hija</b>. “Yo me sentía pésimo, pero acepté porque la actuación es mi lugar feliz”, recuerda. “Y el personaje era tan violento, tan dramático, tan desesperado, que solía tener largas conversaciones con mi bebe en la panza, explicándole que eso que sintiese o escuchase no era mamá, sino que me trabajo”, dice dando cuenta de la responsabilidad de tiempos y espacios respecto del mejor de sus roles.<b> Casi cinco años pasaron para que aceptase retomar la gimnasia televisiva y 20 para volver a vestir a la icónica villana que atravesó generaciones en </b><i><b>Floricienta</b></i><b> (eltrece</b>,<b> 2004)</b>. A fin de cuentas, lo que aniquiló la duda. “Si esto no es un regalo, ¿qué lo sería…?”, dispara sobre su Delfina Santillán Torres Oviedo, de regreso a la carga en <i>Margarita</i>, la secuela de aquella tira, creada por Cris Morena (68) para Max, directo al mundo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4APFWKDWZRAUJJUMGZ4SJPH27Q.jpg?auth=6688804c478f9203735069fc7ff3af5a2b88ac436cd542b98143b6bf5ec6e2c5&smart=true&width=1920&height=1279" alt="Isabel Macedo cantando “Reina de todo”, el gran tema de Delfina, en la presentación de “Margarita” (Max)" height="1279" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GJHMDH4F4FAMXDCHLQJ2GMYGNA.jpg?auth=28169da4b1b2deaa7698d7eb638cc93247c938b6cf53fad9a3f9ebfa90a6cd7e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Isabel Macedo como Delfina Santillán Torres Oviedo, en una escena de “Margarita” (Max), junto a María del Cerro y Lola Abraldes" height="1080" width="1920"/><p><b>Hablar de Cris para Isabel</b>,<b> tal vez, merezca un apartado</b>. Y no solo porque “el mundo que propone me enamora”, según describió, sino también por lo que “ella siempre estuvo en el arco de mi vida y de mi profesión”. Remite así a un recuerdo de sus 8 años. “<b>Yo hacía zapateo americano y un momento mi clase fue invitada a participar de </b><i><b>Mesa de noticias</b></i><b> (ATC</b>,<b> 1983)</b>. Esa fue la primera vez que pisé un set de televisión y ahí la conocí personalmente, porque ella era la ascensorista de la redacción”. Al fin y al cabo, la respuesta a <i>Margarita</i> fue el más sólido “sí” a pesar de algunos ajuates en la logística familiar. Porque esto no solo insumió “volver a estar fuera de casa durante doce horas” sino que, además, fuera del país. Los 40 episodios se rodaron en Uruguay. “Así te das cuenta de la gran y sólida construcción de la familia. <b>Fue emocionante escuchar a mi marido decir</b>: ‘¿<b>A dónde tenés que ir</b>?<b> Vamos</b>.<b> Te seguimos</b>.<b> Esto es para vos</b>. <b>No existen trabas</b>.<b> Andá</b>.<b> Luchá</b>.<b> Somos un bloque</b>,<b> aquí y en donde sea</b>’. Porque hasta entonces yo consideraba mi casa como el lugar más seguro, donde estaba el trabajo más importante que hacer: el de madre, el de hija, el de mujer. Ya era un montón. Y me ayudó a recordar la felicidad que también me daba aquel otro y a conectar con él”, cuenta. “Entonces, mientras yo grababa,<b> Juan Manuel se encargaba de peinar a las chicas</b>, <b>de llevarlas al colegio</b>, <b>de participar de las reuniones de padres</b>. ¡<b>Julia aprendió a caminar en Montevideo</b>! <b>Fue une experiencia de verdad alucinante</b>”, recuerda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NXS4SEUMLZBH7AMQUM22CC6ICY.jpg?auth=9d84147af3e5985b77465747a1416590a351773ca708eafe0e80ab2b81f368b3&smart=true&width=1920&height=2046" alt="Isabel Macedo y sus hijas, Isabel (Belita, 6) y Julia (2)" height="2046" width="1920"/><p>Seguramente la dinámica lúdica de la maternidad le da otro sentido a este regreso. <b>Es la primera vez que sus hijas la ven en televisión y desayunadas hace muy poco de la profesión de mamá</b>. En alguna oportunidad, “entrábamos con Belita al jardín y en los pasillos sonaba <i>‘Haz que tu cuento valga la pena…’ </i>(de <i>‘Hay un cuento’, Floricienta</i>). Y me puse a cantar como loca. Al escucharme, las maestras salieron de las aulas para unirse. Fue una fiesta”, revive Isabel. “Cuando, por la tarde y como todos los días, Juan Manuel y yo fuimos juntos a buscarlas, ella me preguntó sorprendida por qué yo conocía tan bien ese tema de las <i>seños</i>. Y tuvimos una charla de cocina. Le dije: ‘<b>Mucho antes de que vos existieras, yo tenía una vocación que me hacía muy feliz</b>. <b>Y trabajaba</b>,<b> trabajaba</b>,<b> trabajaba sin parar</b>.<b> Pero me enamoré de tu papá y él no podía vivir en Buenos Aires porque era el gobernador de Salta</b>”, relata. “Entonces elegí compartir mi vida lejos porque no había para mí un sueño más grande que el de tenerlas’”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BPBMWOCOF5GSNAAJ3YRM4QGO6E.jpg?auth=0c1fb01fdd6269b05641d17148dd3037b785acfd4a23c1853ec895ce86e15fe7&smart=true&width=1920&height=2144" alt="Isabel Macedo y Belita (6), su hija mayor" height="2144" width="1920"/><p>Belita sorbía su chocolatada con la fascinación por la noticia y la atención de un adulta. Fue así que (“movilizada por verme en esa situación de diálogo”, como se describe), Isabel le explicó “la importancia de hacer siempre lo que queramos y necesitemos para sentirnos plenos porque, en definitiva, esa alegría se contagia”. Y que “el regreso a mi pasión me convertiría en una persona más linda que compartir en casa y todos seríamos muy felices”, describe. “‘¿<b>Querés ver a mamá siendo actriz?</b>’,<b> le pregunté</b>. Entonces, buscando en YouTube, encontré uno de los recitales en Vélez… ¡Qué impresionante! Hacía tanto que no me topaba con nada de eso que me pareció un bombazo. Era como ser un Rolling Stone… ¿<b>Quién llena tres estadios de 50 mil personas con una obra de teatro</b>?”, reflexiona. “Le mostré la parte en la que Delfina se elevaba en un vestido que ocupaba todo el escenario. Y yo veía su carita como de mandíbula caída, no podía creerlo. <b>Fue cuando</b>,<b> así muy indignada</b>,<b> me dijo</b>: ‘<b>Ah</b>… ¡<b>Pero sos malíiisima</b>!’”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GAVEMVMJYJHHLLURX4KNHJEVVU.jpg?auth=c0c1e9a3c0a34d02c60d32984906e50aa75e5953f97b4e9dc5634f6d3ec8db33&smart=true&width=1920&height=1793" alt="Isabel (Belita, 6) y Julia (2), hijas de Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey" height="1793" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4SPSXMEYPJAVBNHZD5XC6JAKLA.jpg?auth=d71ef4b2e2580e5205118fa6f9dd0d94b29b3ebc29b3748076dd5bf65e4a88f6&smart=true&width=1920&height=1708" alt="Isabel Macedo y su guitarra en las largas tertulias musicales de los meses que pasaba en Jujuy, rodeada de sus tíos y primos paternos" height="1708" width="1920"/><p>Hablamos de cómo la compañía de esas infancias es un viaje constante a la propia. De reconocerse en <i>Eran tres alpinos</i>, entonada hoy por sus hijas y con la misma pronunciación norteña de la doble “R” que dejaban los veranos en su Jujuy paterno. Y, por supuesto, de esa chiquita que imaginaba este presente (“aunque en modo más pequeño”) frente a los casi “40 Macedo” en San Ignacio, el campo de sus primos. “Caía con todos los disfraces de las obras de fin de año que tenía en mi haber. Hacía apagar las luces, dejando una para mí, y decía: ‘Bueno, ahora zapateo americano’, y dale con la pollerita de lentejuelas. ¡Qué pesadilla!”, recuerda. “<b>Todas las memorias de mi niñez son muy musicales</b>. Siempre rodeados de bombos, guitarras, canciones que interpretábamos juntos. <b>Un familión de mesas eternas</b>… ¡<b>Y yo estuve tan sola toda mi vida</b>!”, dice con gracia. “Mirá cómo sería que durante mis viajes compraba manteles de 20 plazas, set de vajillas para 12… ¡Y vivía sola! Qué manera de proyectar, ¿no? <b>Después terminé casada con un hombre que tiene 10 hermanos y nada disfruto más que</b>, <b>en cada encuentro</b>, <b>verlos llegar de a poco mientras preparo ensaladas para quinientos</b>. Y es cuando me abstraigo del ruido y voy agradeciendo por lo bajo, porque esto es lo que soñé”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I6BGJG7NJJBPXDSJXYKEGVJ75U.jpg?auth=ca09e526a90977f5a502d56f3b387f757d0bb9a6504738f3c07d856117c20dba&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Isabel Macedo, de casi 3 meses, en brazos de Lizzie, su mamá" height="1920" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5MCYCYTJSJHP7F256V4RA253OE.jpg?auth=74bedc4726623071fa229d36529088019006bc7554e7a8577a47ed856ef9098d&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Isabel Macedo entre sus padres, Lizzie y Antonio Emilio “Pililo” Macedo, durante el verano de 1978" height="1920" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OPTCTEKTMNAQRHDI7PUBSI5FZU.jpg?auth=df68ad9c7832a5119c769dd029c4c657fc94d5090d688ceaed8824c4e14ac65c&smart=true&width=1920&height=2223" alt="Isabel Macedo durante sus inicios escolares. Fue educada en el St. Catherine’s Moorlands School del barrio de Belgrano, en Buenos Aires" height="2223" width="1920"/><p>Tan enraizado estaba aquel sentir puneño que hasta llegó a implorar a sus padres que bordasen en su ropa el escudo de la escuela local, tal y cual llevaba el del St. Catherine’s Moorlands School en Buenos Aires. “Solo en pos de tener otra excusa más para regresar”, argumenta. <b>Fue una gran alumna y tal vez porque solía atender aún mucho más las lecciones en casa</b>. Lizzie, su madre (maestra de grado, aunque con “mil años de trabajo en Tribunales”), fue mentora, entre otras cosas, del “hábito de la solidaridad”. <b>Isabel teje desde los 12 años</b>. <b>Un oficio que fue puliendo en vísperas de cada invierno</b>, “<b>cuando mamá se dedicaba a hacer ropa para hogares y hospitales</b>”, recuerda de esta “preciosa costumbre de pensar en los otros”, jamás soltada. <b>Es por eso que dice haber disfrutado el rol de Primera Dama salteña (2016/2019) en </b>“<b>sitios que a mí me hacían sentir tan feliz</b>,<b> de empatía y compañía</b>”, como las bancas de mujeres e instituciones focalizadas en la niñez, acercando sus tejidos anónimamente, porque como explica: “Mi gran regalo ya eran las imágenes de todos esos chicos vestidos”. Hacia los 15 inició un voluntariado. “Salía del colegio a las 16:30, y hasta las 20, pasaba la tarde en la Parroquia San Patricio, donde enseñaba a los niñitos a leer y a escribir”, cuenta. “<b>Tanto aprendí que hoy en día en casa nada se tira</b>. A los lápices se les saca punta hasta el final. Porque con ese lápiz, por más pequeño que quede, alguien podría escribir ‘mamá’ por primera vez”. <b>Belita y Julia lo saben</b>: “<b>En el mismo instante que reciben un regalo</b>, <b>deben buscar alguna de sus cosas para donar a quien pueda aprovecharla</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CUDWE4LDK5DTBPI3HPGDQFLBWU.jpg?auth=8ee3d57f5ef95c36d51d999aa568792b37bd43bac5ef9f83d015d5b1699749cf&smart=true&width=1920&height=1874" alt="Isabel Macedo y Lizzie, su mamá" height="1874" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/575G77D6LRCCHA3OTZUPA333AE.jpg?auth=b8546e6052f3d642a0b510cb47bdacbceb47696951d8caa7cbfc0c53764d6cdf&smart=true&width=1920&height=2561" alt="Lizzie de Macedo, madre de Isabel Macedo" height="2561" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IBN7XOXJMFDNFHCG2UABQ2OXK4.jpg?auth=4b8f4edaaa01591dc937dd5e14f202a954b4a9eaa43a56e0133e2e30b587dc53&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Isabel Macedo y su madre, Lizzie, en uno de los tantos atardeceres de charlas compartidas con su yerno, Juan Manuel Urtubey" height="1920" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AMKYB5GE5JD2FNTFZ6U4M7FNOA.jpg?auth=d968ae2f03c7a24e8477efdcb659f3e61388cb9c90a7f44354ddc636b04d7e08&smart=true&width=1920&height=2197" alt=" Isabel Macedo, su madre Lizzie y sus hijas Belita y Julia, en un retrato del bautismo de la menor" height="2197" width="1920"/><p>En tren de las enseñanzas de Lizzie, Isabel recuerda un trinomio de máximas que cuela con humor. Una es: ‘<b>Las palabras dichas nunca vuelven al silencio</b>’. Frase que, según comenta, “sigue siendo dicha por todas mis amigas”.</p><p>La segunda hace nido en lo esencial. “<b>Siempre me decía</b>: ‘<b>Enamorate mirando a los ojos</b>.<b> Al conocer a alguien debés tomarte el tiempo de sentarte y fijarte bien a quien tenés enfrente</b>. ¿Es una persona interesante para charlar? ¿Tiene lindos sentimientos? ¿Disfrutás de su compañía? Todo eso importará mucho más que la apariencia. Nunca pierdas de vista su alma’”. La tercera, más que un axioma fue un “modo raro” de palmearle su autoestima. “¡Y lo peor es que yo crecí creyendo que eso era normal entre madres e hijas!”, dispara tentada. “<b>Mamá solía repetirme</b>: ‘<b>Todo el mundo morirá por vos</b>.<b> No te asustes</b>.<b> No tengas miedo</b>.<b> Ni te enojes</b>.<b> Ni te alejes de la vida de quien se confiese enamorado si es que a vos no te gusta</b>. Vos agradecele con amabilidad y listo. Ya se le pasará. ¡Todos van a amarte!’… Rarísimo, ¿no?”, reflexiona con gracia. “Ya de grande, y compartiéndolo con la gente esto que para mí era natural y cotidiano, me di cuenta de que se me quedaban mirando con desconcierto. ¡No tengo una sola amiga a la que hayan dicho ese tipo de cosas!”, concluye entre carcajadas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I7DGFCHSMJCCDLQZW7FO3GXIGA.jpg?auth=d4824e1d1d2562d4f88e32637776e715476d4b1365013c87de79947d88132cd5&smart=true&width=1920&height=2389" alt="Isabel Macedo en brazos de “el Tatita” como llamaba a su padre, el jujeño Antonio Emilio Macedo" height="2389" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CZX2TAFVPRFJZD6TNV6V2NNBQA.jpg?auth=2ab45cfc31b03788d46ec1d55ac7c2476e70bafe16d39515ba7386e47ab7b0df&smart=true&width=1920&height=1949" alt="Isabel Macedo y su padre, Antonio Emilio “Pililo” Macedo" height="1949" width="1920"/><p>Advierte que llorará en el próximo episodio dedicado al ‘Tata’, como siempre llamó a su papá. <b>Antonio Emilio </b><i><b>Pililo</b></i><b> Macedo, jujeño de cepa y huérfano de padre a la edad de siete, creció lustrando botas en plan de subsistir entre varias hermanas que esperaban el turno de usar un único vestido para poder salir trabajar</b>. “El sacrificio le valió tanto que me formó tan respetuosa como él del plato de comida en una mesa familiar”, cuenta Isabel. “Y sea demasiado estricta con eso. A mí no me importan las nuevas corrientes de la educación que dicen que hay que ser flexibles: ‘Si te gusta comés y si no, no lo hacés’. En casa nadie se levanta de la mesa sin haber terminado. Porque el plato de comida es sagrado. Y se agradece a Dios el hecho de que papá y mamá tengan trabajo para conseguirlo”, asegura en un contexto “de privilegio en una Argentina con tan poco trabajo para todos”. <b>Antonio amó tanto su puna que supo hallar ahí la vocación por la ingeniería agrónoma</b>, <b>tal vez otro modo de honrarla</b>. Y ni en los buenos tiempos se permitió olvidar aquel pasado que siempre volvía en grandes lecciones. Como la que está por recordar, hilarante, la menor de sus hijas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ESCABFM5G5C7XP7N7T2DM22WCQ.jpg?auth=e86d06e2afffceba0f63ce04b8ad398210cfaae25843006b46f9c75402ac493c&smart=true&width=1920&height=1833" alt="Isabel Macedo, protagonista de publicidades a la edad de 16, cuando una deuda económica con su padre la obligó a trabajar" height="1833" width="1920"/><p><b>El debut de Isabel en las pasarelas se debió a la presión de una deuda económica con su padre</b>. Así como lo leen. “Me excedí”, anticipa. “<b>Alguna vez</b>,<b> a mis 16 años</b>,<b> vi un anillo que me gustaba mucho y</b>,<b> sin pensar demasiado, decidí usar la extensión de la tarjeta de papá para comprarlo</b>”, recuerda. “Pero un día llegué a casa y lo vi sentado ahí, en su sillón de siempre, con el resumen en la mano. “‘Isabel, ¿puedo hablar con vos?’, me preguntó. ‘Qué lindo… Tenés anillo nuevo. ¿Quién te lo regaló?’, dijo. ‘Ay, vos, papi…’, le respondí sonriente creyendo que jugaba conmigo. ‘De ninguna manera. Sino tu madre y tu hermana tendrían uno parecido. Entonces yo no fui. <b>Y como lo pagaste con mi tarjeta</b>,<b> vas a tener que pagármelo</b>’,<b> me exigió dando a entender que con el mismo desparpajo de mi impulso iba a tener que encontrar el modo de reparar ese error</b>”, explica. Cabe destacar que Macedo tiene tres hermanos del primer matrimonio de Antonio, y mantiene vínculo cercano con quien es su padrino y, a su vez, padre de la madrina de Julia, su segunda hija. En fin, así llegó a la antesala de la carrera que conocemos. Veamos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LZQB3TRYCFFOTCR2N4REIV22GM.jpg?auth=fa7d4c56019f779e75c763cb41228d442188a0690f7f7218d40d574091acd54f&smart=true&width=1920&height=3178" alt="Isabel Macedo a sus 17 años, cuando inició su camino en las pasarelas" height="3178" width="1920"/><p>“<b>No tenía estudios suficientes</b> (cursaba el cuarto año del secundario), <b>ni las herramientas de ninguna experiencia como para reunir el dinero y ni siquiera el tiempo necesario entre el colegio y la parroquia</b>. Y se me ocurrió intentar como modelo”, relata Isabel. “Un currito que no me demandaba tantas horas y, principalmente, me dejaba efectivo para cubrir la deuda lo más rápido posible”. Entonces caminó las pasarelas de los eventos de moda del Soleil Factory, cada sábado y domingo. <b>Esa rutina le valió varias semanas de aquel año, pero un “tremendo aprendizaje para siempre</b>”, asegura. “Porque desde ese momento, yo jamás gasto más de lo que tengo y entendí el valor indiscutible de esa independencia”. A la que se hilvana otra anécdota con carcajadas. Y así se enterarán en qué momento Macedo creyó que lo suyo en la vida sería la hotelería.</p><p>La escena comienza con ‘el Tata’ preguntándole seria y perspicazmente: ‘¿<b>Vos no te habrás anotado en una de esas carreras (léase </b><i><b>cayeras</b></i><b>) para vagos</b>, <b>no</b>?’. Corte a las oficinas de la Universidad de Belgrano, apenas horas antes. Isabel, colgada de la ventanilla de inscripciones, “en el último día para hacerlo” y desesperada en vistas de perder el año, reclamó: ‘¡Cómo que ya no hay cupo!’ Claro, “yo le había prometido a papá que estudiaría Traductorado Público. Pero no quedaba nada. Así que pregunté: ‘¿Y para qué tenés?’ Cuando la chica empezó a nombrar, dije: ‘Y esa cuánto dura’, ‘Tres años’. ‘Anotá: María Isabel Macedo con C… ¿Qué te debo?’ Listo: <b>Administración hotelera</b>”, remata con gracia. “Yo misma me pagué la facu, nadie podía objetarme nada. La elección era mía”. <b>El sabor de esa libertad la convertiría en emprendedora nata</b>,<b> aún por sobre su vocación</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YCZZ6RJBL5BIDG5XLUOQACMZ2U.jpg?auth=22740af9cbf4eae96ea26be2d2101077c534809e54f214e677075bf93d0f8799&smart=true&width=1280&height=1270" alt="Isabel Macedo y Natalia González, amiga y socia, en la creación de Beneïda, su marca de ropa" height="1270" width="1280"/><p>Y no hablo solo de <i>Beneïda, Tot és gràcia</i> (del catalán <i>Bendecida</i>), la firma de indumentaria creada en tiempos de pandemia (“y necesidad de ser creativa”) junto a su amiga y colega Natalia González (para Argentina, Uruguay, Chile y Estados Unidos), sino también a los “kiosquitos” que montaba en paralelo a su participación en éxitos como <i>Verano del 98</i> o <i>Muñeca Brava, </i>“<b>cuando me tomaba el bondi</b>, <b>me bajaba en el Once, compraba remeras para revender y me quedaba hasta las cuatro de la mañana cortándole las mangas</b>,<b> aplicándole tachas, poniéndole piedritas</b>… Y hasta cocía a máquina las bolsitas en las que las entregaba para no usar tantos plásticos”, recuerda con la jactancia de una adelantada. “Lo mismo con las velas que vendía mano a mano. <b>Derretía la parafina</b>,<b> las moldeaba</b>,<b> les ponía fragancias y me llamaban</b>: ‘¿<b>Cuántas querés</b>?<b> </b>¿<b>20</b>?<b> Pasado mañana las tenés</b>’<b> No registro un recuerdo de mi vida sin trabajar</b>”.</p><p>Y aquí bien vale un paréntesis porque, entre tanto, <b>la génesis de su </b>‘<b>ser actriz</b>’<b> dispara muchas más risas</b>. Hacia finales de los 90, I<b>sabel ya estudiaba con el maestro Augusto Fernándes cuando Diego Ramos (51)</b>,<b> con quien compartía grupo de amigos</b>,<b> le avisó que los productores de Ricos y famosos</b> (Canal 9, 1997) buscaban personaje femenino para un affaire con él. “‘¿Te parece? No sé… Ni tengo que ponerme’, le dije. Pero bueno, yo había logrado que me aceptase Fernándes, imagínate, si te digo que me creía mil es poco. En definitiva, Diego me pasó a buscar y me llevó a la audición”, recuerda. “Mientras tomaba algo en El Timón (ya mítico bar frente a la emisora), se acercó alguien a decirme: ‘<b>Quedaste</b>. <b>Son ocho capítulos</b>.<b> Vení a buscar los libros que empezás mañana</b>’”, cuenta. “Habían pasado dos días cuando me avisaron: ‘Estuvimos pensando y queremos que te quedes catorce capítulos más’. ‘Ok… De repente soy Norma Aleandro’, pensé. A las horas apareció otro productor: ‘Considerándolo mejor, decidimos que en total sean seis meses’. ¡Listo! Caminaba entre nubes. ‘¡Esto es lo mío! Siempre lo supe’, me repetía a mí misma”. Y tras la salida al aire del primer episodio de la icónica novela de Romay, Macedo recibió un llamado urgente de su representante.</p><p>‘Isabel, tengo que verte’, dijo él. ‘Tendrá que ser en otro momento porque grabé todo el día y estoy muerta’, respondió ella. ‘Tiene que ser hoy!’, insistió el manager. Con ínfulas altísimas y a regañadientes por otra jornada intensiva de rodaje que se le venía encima, aceptó una cita veloz en cierto café. ‘<b>Se acabó acá</b>’, <b>escuchó Macedo</b>. ‘¿Pero de qué estás hablando?’, reaccionó. ‘Una contraorden del canal, no quieren que vayas más’, remató el agente. “‘¡Pero… ¿Y la llamita que tenemos acá (señala su pecho) y que nadie podrá apagar jamás, según Augusto Fernándes?’, gritaba yo. Me la habían extinguido a pisotazos”, dispara con gracia. “<b>Esa noche toda mi familia estaba reunida para ver mi gran debut.</b> La escena muestra un picaporte en primer plano, reconozco la secuencia y aviso: ‘¡Es acá, es acá! Ahora aparezco. Y de repente, Oscar Ferreiro entra a cuadro para abrir un sobre que decía: ‘Papá, me fui a vivir a Miami. Celeste’. <b>Así me limpiaron de la tira</b>”, evoca. “¡Lo que lloré! Tan fuerte fue mi desilusión que llamé a mi representante y le pedí: ‘<b>Por favor, quitame de tus listas porque no voy a volver a la televisión</b>. Ese mundo no es para mí’. Hoy puedo reírme al recordar ese momento, pero realmente fue brutal y doloroso asumir que en cualquier instante podían hacerte desaparecer con total liviandad”, apunta.</p><p><b>Pasado el tiempo y emparchada la autoestima</b>,<b> el representante de Isabel volvió a la carga con la propuesta de una breve participación en </b><i><b>De corazón</b></i> (Cana 13, 1998). “Le contesté que de ninguna manera. Que no se olvidase. Pero fue tajante: ‘Isabel, tenés que dar el paso y vencer el miedo’. Y me convenció. Me armé de valor, estudié mi texto y me presenté”, recuerda. “Llegué al set muy nerviosa, pero confiando en que ya nada malo volvería a pasarme. Me senté en sala de maquillaje y mientras la maquilladora me ponía la base, hablaba con su compañera indignada: ‘¡Estoy harta! ¡<b>Harta de maquillar bolos</b>!’<b> Y el bolo era yo</b>”, explica respecto de este término que en la jerga televisiva se refiere al papel de importancia irrelevante. “Le dije: ‘¿Me disculpa un segundito?’ <b>Y me fui al baño a llorar</b>. A llorar desconsolada, sentada sobre un inodoro, con mis patitas arriba e intentando secarme las lágrimas con un manojito de papel higiénico y mucho cuidado de no arruinar el trabajo de la señora”, remata.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OII7BF3LYFDYXNL6SEVPTFHLTI.jpg?auth=d88814673778a529897cda37e79c787e8c850143c2f3402832a0a7b1832899a8&smart=true&width=1920&height=1887" alt="Antonio Emilio Macedo, padre de Isabel Macedo, ingeniero agrónomo, “Pililo” para sus amigos y “el Tata” pata su hija" height="1887" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D6XOQXXAPBDYHP5C742RRT5AMY.jpg?auth=a54d58af045e356c50ba1da35b1345c1158bd629c332788f69b092e537c72b7b&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Isabel Macedo alzando su premio Martín Fierro a la Mejor Actriz Protagonista de Ficción Diaria 2013 por su rol de Jimena Benítez en Graduados (Telefe, 2012)" height="1280" width="1920"/><p>La esperarían aún 20 historias televisivas que coronaron la revancha personal y el orgullo de un papá que celebró con lágrimas ver a su hija alzar el <b>Martín Fierro a la Mejor Actriz Protagonista de Ficción Diaria 2013</b> por la entrañable Jimena Benítez (o Patricia Longo) en <i>Graduados</i> (Telefe, 2012), justo un año antes de su muerte. Ya con Belita gateando derredor, Isabel lo recordó, en su cuarto aniversario de partida, publicando: “…Me duele hasta el alma que no puedas venir a ver a mi bebita. ¡Quiero que la veas! Trato de imaginarme que por fin venís, la alzás y te reís emocionado, pero no (…) Entiendo que tengo que tratar de imaginarte feliz. Que desde algún lado la ves y que la vas a cuidar de todo ... ¡Pero quiero verte cuando la veas! <b>Te amo con toda mi alma y te extraño tanto que me quedo sin aire</b>”. Claro que pronto recibiría una impactante respuesta a ese deseo y a través de la mensajera más pertinente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RHBCYBQ5SNHD7NB7XTXROOT6HU.jpg?auth=72b96ef3502cf47cbfb18ef8cd1370ca5410b206169462683ca3da37d87210e0&smart=true&width=1920&height=2560" alt="Isabel Macedo junto a su “Tatita”, Antonio Emilio Macedo" height="2560" width="1920"/><p>“<b>Papá realmente aparece en mi vida</b>”, anticipa a su relato. “<b>Estábamos en un aeropuerto y de repente Belita</b>, que por entonces tendría tres años, se me acercó diciendo: ‘¿Puedo hablar contigo?’ Así, como si fuese un adulto. ‘Sí, mi amor, decime…’, le respondí. ‘Ven, tu te sientas ahí y yo me siento aquí’, dijo y se acomodó en una silla con sus patitas que no llegaban al piso. Entonces, con seriedad, me preguntó: ‘¿<b>Por qué tu papá viene a verme</b>?’ ‘¿Mi papá?’, pronuncié manteniendo la calma porque ella estaba queriendo expresar algo que estaba viviendo y yo no quería abrumarla ni asustarla. ‘<b>Sí</b>,<b> siempre estoy pintando me visita</b>.<b> Se para cerca y me mira</b>’, siguió. Hoy te lo cuento con un nudo en la garganta (se quiebra)… Pero ese momento solo me salió explicarle: ‘<b>Seguramente debe estar fascinado de que vos y yo estemos juntas</b>. Y quiere perder la oportunidad de conocerte. De saber cuáles son los colores que más te gustan y esas cosas que te hacen felices”, relata Isabel. “Enseguida la dije: ‘¿Te quedás con papi un segundito?’ Y me encerré en un baño a llorar. Porque, por esos días, yo había estado implorándole al Tata que, de algún modo, me mostrase que es verdad eso que la gente dice sobre que quienes partieron siguen entre nosotros”, cuenta. Y ese no ha sido el único mensaje de confirmación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BRXSHBIG5ZE2PIFLYX2HITV2NQ.jpg?auth=74d1128997e1b4b3300951522cdab28177bf36cb4cf486761f568e531eb0405d&smart=true&width=3936&height=2624" alt="(Gastón Taylor)" height="2624" width="3936"/><p>Fue a principios de 2023, en tiempos de campaña presidencial, mientras Isabel acompañaba a Urtubey hacia Balcarce. En provecho del itinerario, decidieron hacer tiempo para almorzar con dos amigas de la actriz, radicadas en la localidad bonaerense. “<b>Ya de camino</b>,<b> y aún sin saber por qué, Juan Manuel se metió en un pueblo e inmediatamente se me heló la sangre leyendo el cartel</b>: ‘<b>Mechongué</b>’.<b> Típica palabra que usaba el Tata cuando jugábamos al truco</b>”, relata respecto de esa clave tan personal. “Al encontrarnos con las chicas en el restaurante acordado, lo primero que compartí con ellas fue: ‘¡No van a creerlo! Anoche tuve una charla con papá en la que le conté mi necesidad de verlo, de saber de él, y de repente aparecimos en Mechongué...’. Y mientras charlábamos sobre eso, desde afuera y muy sorpresivamente, un hombre desconocido por nosotros golpeó la ventaba junto a la que almorzábamos y apoyó sobre el vidrio una foto de mi papá”, recuerda emocionada. El señor, con la imagen en su celular, contó que Antonio, cercano a unos conocidos, había estado en el casamiento de su hija, convirtiéndose en el alma de la fiesta: ‘Era tan querido por todos y nos divertimos tanto juntos que guardé su foto para no olvidarme de él’, expresó el señor. “<b>Así es como papá responde a mis pedidos</b>”, <b>concluye Isabel</b>. “<b>Haciéndome saber que siempre está conmigo</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/W4G6XDX53FHYBG4MAD6A3MVFJQ.jpg?auth=7b01f0d6009d9a825d4ba64db2974db903d4168f0f0f8b13b2589792bc5ec7fc&smart=true&width=1080&height=1215" alt="Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey en retrato familiar junto a Belita (60), Julia (2) y a Juana (20) y Mateo (23), dos de los hijos del primer matrimonio del ex gobernador de Salta" height="1215" width="1080"/><p>Va hilando conexiones que, hace rato ya, la convencieron de un destino caprichoso. Algún día se dio cuenta de que los hijos de Juan Manuel tenían botas heredadas de la rama Macedo de sus primos jujeños. “Una vinculación natural de la que nunca supe”, apunta. Porque no había siquiera el mínimo registro de apellido que nombraba Pililo. “<b>Mamá me contó que era habitual escuchar a papá decir</b>: ‘<b>En Jujuy deberíamos tener un gobernador de la calidad de Urtubey</b>’.<b> </b>¡<b>Y yo que me enteré cómo se llamaba el día en que lo conocí</b>!”, remata. Es tácito que el Tata “está celebrando mi familia”, afirma Isabel. E imaginando una charla entre los hombres de su vida, infiere: “Siento que se amarían. Que se reunirían a tomar un whisky a las siete de la tarde para hablar de su Argentina, de sus sueños y deseos. Y, obviamente, aunque no necesitaría siquiera mencionarlo, papá le pediría a Juan Manuel que me cuide mucho”, señala. “<b>Ya el Tata podría respirar hondo viendo que yo hoy me amo tanto que puedo ser tratada como siempre soñé</b>. Pero, en fin, ha sido el resultado de una gran búsqueda personal” que dio origen a esta charla. Y es entonces, que mirando hacia arriba, concluye: “<b>Así que tranqui</b>, <b>pá</b>.<b> Que por aquí está todo bien</b>”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5ED7VSVW3BGA7AY4GSRBCNJDSQ.jpg?auth=a9e9d98abd9bd56593717e5c3c823a2046ebc19390c784791290d450f4d0cadf&amp;smart=true&amp;width=1921&amp;height=1079" type="image/jpeg" height="1079" width="1921"/></item><item><title><![CDATA[Marta González: “No temo a la muerte porque sé que volveré a abrazar a mi hijo” ]]></title><link>https://www.infobae.com/teleshow/2024/05/08/marta-gonzalez-no-temo-a-la-muerte-porque-se-que-volvere-a-abrazar-a-mi-hijo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/teleshow/2024/05/08/marta-gonzalez-no-temo-a-la-muerte-porque-se-que-volvere-a-abrazar-a-mi-hijo/</guid><dc:creator><![CDATA[Sebastián Soldano]]></dc:creator><description><![CDATA[Nunca jugó con muñecas y a los 9 se angustiaba si no firmaba contratos. Amó solo dos veces: se sintió “poca cosa” con Palito Ortega, “muy sola” con Chiche Sosa y “culpable” al descubrirle doble vida. Perder a Leandro anuló sus “deseos de mujer”, una frase de su hija la rescató de “lo peor” y los aplausos la volvieron a la vida. Revelaciones de una guerrera que enfrenta el cáncer por cuarta vez.]]></description><pubDate>Wed, 08 May 2024 19:39:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No tenía ganas de vivir cuando Jorge Lafauci (80) la abrazó con una frase: “A vos, lo que va a salvarte es tu profesión”. Lo hubiese echado de su casa en ese preciso instante si el duelo por la muerte de su hijo hubiera dejado restos de alguna voluntad. El tiempo y una conjetura de Irma Roy (1932-2016) se lo explicaron luego. “Ella decía que las actrices tenemos la bendición de habitar esas otras tantas pieles que nos distraen de nosotras mismas”, recuerda <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2024/03/03/marta-gonzalez-dio-detalles-de-su-lucha-contra-el-cancer-tengo-que-seguir-luchando-me-lo-pide-mi-hija/" target="_blank"><b>Marta González</b></a> (79) revelando ese “recurso protector” del que se ha valido desde 2001 (“cuando mi vida se partió en dos”) y, con el diario del lunes, “desde muchos antes también”, concluye. En definitiva, cada fin de semana, sobre los escenarios de <i>Madre hay una sola</i>, se olvida por un rato de este reciente y “cuarto regreso” del cáncer de mama que, según define: “Me tiene una vez más luchando cara a cara con la parca”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNG5UMIP2JFQ7DJW4RSEWSI44M.JPG?auth=69175136d36849013d886bdaa5d0673694c1ebf8d0b6c1f971bddb6ceb5b7d84&smart=true&width=1920&height=1272" alt="Marta González tiene 79 años (Fotos: Alejandro Beltrame)" height="1272" width="1920"/><p>Bromea sobre su suerte. Sobre las nuevas (“y sacras”) siestas que hoy deciden su agenda y los 13 kilos que ganó por los medicamentos. <b>Cierto “impulso instintivo del humor” que se apura al quiebre inevitable. “Me hace gracia y me avergüenza escuchar: ‘¡Qué fuerte sos, Martita! ¡Nada te detiene jamás!’. Ay, si viesen lo que me cuesta mostrarme alegre. Si supiesen que tantas veces no tengo ganas ni de levantarme… ¡Creeme que hago mucha fuerza. Mucha fuerza!”, comenta sin mezquinar gratitud a sus pilares.</b> Leandro (su hijo fallecido en <b>2001</b>) es uno de ellos. Y la certeza de su “especial” compañía tiene mucho que ver con “la revelación” que asegura haber tenido en el acercamiento a la <b>Virgen de la Medalla Milagrosa</b>, cuya capilla visitó tres veces en <b>París</b>. “Yo era una católica muy tibia y hoy sé que <b>Dios</b> me preparó para todo lo que he vivido”, infiere quien durante las temporadas teatrales marplatenses solía estar encargadas de las lecturas en las misas de <b>Nuestra Señora de Fátima</b>. En este contexto juega también la palabra de su amigo, el <b>sacerdote Mariano del Río</b> (<b>discípulo del cura carismático Ángel Pedro Chiche Orbe</b> y Párroco de la <b>Sagrada Familia de Haedo</b> y vicario general de la <b>Diócesis de Morón</b>), quien como su hija, y “maestra”, <b>María Mercedes Sosa</b> (<b>55</b>, jefa de Obstetricia del <b>Hospital Rivadavia</b>, especialista en Salud Sexual y “un toro” sobreviviente de un cáncer de colon), “a pesar de su juventud, y por ese orden natural de la vida, van convirtiéndose en mis padres”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D3BXPRAJI5BVDPKS6YAO4ISCEM.jpg?auth=254e77ac6e38f456d15fb006b3074a9a74d74a71e55c05baeb4ee2bf2c0863f4&smart=true&width=1920&height=1149" alt="Marta González y Osvaldo Chiche Sosa firmando su matrimonio en 1968" height="1149" width="1920"/><p>“<b>El recorrido por todas las escuelas analíticas, habidas y por haber</b>”, hicieron lo suyo. “Aunque siempre me he dado el <b>alta</b> sola al pudrirme de hablar tanto”, dispara con gracia. <b>Sobre el diván</b>, <b>donde</b> este “animal de terapia” dice haber llegado hasta el “hartazgo”, fue encontrando <b>relación entre su salud y sus emociones</b> en tránsitos claves de su vida. <b>El cáncer de irrumpió</b>, por primera vez, luego del fin de su matrimonio con el <b>exfutbolista y entrenador Osvaldo Chiche Sosa</b> (1948-2020), celebrado el 2 de junio de 1968 en la <b>Basílica María Auxiliadora y San Carlos</b> (a apenas meses de haberse conocido en una boda judía) y que por su interés popular fue transmitido en vivo con un móvil especial liderado por <b>Héctor Larrea</b> (85) para <b>Canal 9</b>. Y es entonces que <b>Marta</b> recordará aquel capítulo. <b>Su sesión inicial</b> fue en <b>el 75</b>, siete años después de haberse casado. “<b>Me sentía muy sola</b>”, revela. “Él tenía esas típicas cosas de un jugador: los ritmos, el machismo, las salidas con sus amigos, tres noches por semana. En fin. Me sentía sola. Tenía a mis hijos, pero me sentía sola. Ya no podía más y <b>Sofía Müller</b>, <b>mi terapeuta</b>, fue un gran bastón en aquel momento”. Entre tanto, un papel doblado en cuatro fue <b>la punta de un ovillo insospechado</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5OK6YR5DORGMXPUC4A76J77PPA.jpg?auth=f0241b2ab7e3c6f556c0829849399f92779151d7bb3e2935e4d7220e4be0daa2&smart=true&width=1920&height=2020" alt="Durante la boda celebrada el 2 de junio de 1968 en la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, televisada en vivo por Canal 13" height="2020" width="1920"/><p>“<b>Estaba por llevar a la tintorería el mismísimo traje que Chiche había usado en nuestra boda, cuando descubrí el mensaje de una mujer en uno de sus bolsillos</b>”, comienza <a href="https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2019/09/27/marta-gonzalez-regresa-al-teatro-luego-de-sufrir-un-acv-no-le-tengo-miedo-a-la-muerte/" target="_blank"><b>González</b></a>. “Por supuesto que al pedirle explicaciones, él juró no tener idea de qué se trataba. Que, seguramente, alguien más debía habérselo puesto ahí… ¡Esa fue una de miles que pasé! Claro que había que ser muy <i>tarada</i> para creerle y el problema era que yo, que me había casado para toda la vida, quería creer”, señala <b>Marta</b>. Desde entonces, la sospecha y la negación competían en esta dinámica en la que “<b>siempre era la loca</b>”, admite. “Me repetía a mí misma: ‘Ya se calmará y vamos a caminar juntos de viejitos’… ¡No se podía ser más boluda!”. Hasta que, finalmente, necesitó darse con la verdad en la cara. “Durante el verano del 94, <b>Chiche</b> estaba dirigiendo a <b>Argentinos Juniors</b> en <b>Corrientes</b> y yo haciendo <b>Pobres angelitas</b> en <b>Mar del Plata</b>. Una noche, la función se suspendió y decidí darle una sorpresa a mi marido”. Jamás imaginó <b>qué tanto se sorprenderían</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C2AS74OWYJBLDADNJ2L7R5W4WY.jpg?auth=d18b378dc0e6d3026bd9509ce1f038dda887bba94ac2db628ccc21919e0a13df&smart=true&width=1920&height=1498" alt="Marta y Osvaldo, junto a sus hijos, María Mercedes y Leandro" height="1498" width="1920"/><p>Lo llamó al aterrizar. “Y lo primero que me dijo fue: ‘<b>¡No vayas al departamento!</b> Ya mismo te saco una habitación en el hotel donde estamos concentrados’. A lo que le respondí: Bueno, bueno… Te veo esta noche en la <b>cancha</b>. <b>Entonces insistió:</b> ‘¡No! ¿Para qué vas a venir…? Andá a pasear un rato’. Y yo, tan obediente… ¡Porque encima era obediente! Fui a ver el <b>carnaval</b>”, recuerda. Días después, ya de regreso en el <b>departamento de Sosa</b> (“tiempo necesario para que él pasara a buscar la llave por lo de un <b>vecino</b>”, señala suspicaz), <b>González</b> encontró una boleta de lavandería que enlistaba: un juego de sábanas, cuatro camisas, tres corpiños y cinco bombachas. “<b>Respiré profundo y me repetí a mí misma: ‘Tranquila, Martita. No es lo que pensás’.</b> Claro, como siempre era la loca, la obsesiva, la paranoica, decidí creer que todo eso sería del propietario. <b>Entonces tocaron el portero eléctrico. Alguien buscaba a cierta mujer a quien no voy a nombrar.</b> Le expliqué que se trataba de un error. Pero insistió minutos después. ‘<b>¡No, señora! Aquí vive Sosa</b>’, explicaba yo”, relata. “No conforme, logró subir y golpeó la puerta”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2JI4J42J2VDJHARUJX4URWLB7Y.jpg?auth=d33b7e591ce567db9f6b4b3222302b0391223caa51b6e4221527da54973bc630&smart=true&width=1920&height=2314" alt="Marta y su marido, poco antes de enterarse de que él tenía una doble vida " height="2314" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z4P4MZGWHBDGBKRZXRBPLBDMDA.jpg?auth=6bf14c7b991f294d4712d24f6ff7e331c01d2bb0900826e56ac94e6e5b40a042&smart=true&width=1920&height=1284" alt="En el cumpleaños de 15 de Victoria, la mayor de sus nietas" height="1284" width="1920"/><p>Por equis motivo, obstinada y segura, la persona que entró a escena buscaba a esa señorita que la atendía a diario en esa dirección. “Y reaccioné que era esa misma que firmaba la nota que yo había encontrado, aquella vez, en el bolsillo del traje. Así me enteré de que mi marido tenía una doble vida”, cuenta <b>Marta</b>. Esa tarde de calor abrazador, dejó que <b>Chiche</b> se recostara bajo el aire acondicionado y en tanto estuvo relajado “arremetí tremebunda”, cuenta. “Él se atrevió a decirme que se trataba de una chica a la que el club había contratado para conseguirle ese departamento. ‘¡Ay, qué amoroso! ¿Y vos dejas que lave sus bombachas con tus calzoncillos?’, reclamé. Y, con toda la calma, me respondió: ‘Sí, porque me dijo: ‘Señor Sosa, usted lleva muy poca ropa. ¿Podría darle algo de la mía?’ ¡<b>¿Podés creer</b>?!”. Esa situación disparó la primera de una serie de separaciones “hasta que no se pudo más”. A finales de los 90, “y como <b>Chiche</b> estaba negado a dejar el piso de <b>Las Heras</b>, hice mis valijas y me fui a un departamento prestado de 36 metros. Hacía pis a pasos de donde cocinaba, pero nada me importaba más que ese aire que tanto había estado necesitando”, describe. Pasaría casi año y medio antes de recibir la “demoledora” llamada de una mujer que le anunciaba que ella y su ex acunaban juntos a un niño de 13 meses. “Con el tiempo entendí que yo había estado muy enamorada de un proyecto de vida, más que del personaje en cuestión. Y todavía hoy me cuesta superar esa sensación de fracaso. <b>Tal es así, que el otro día le dije a mi terapeuta: ‘No se trata de perdonar a Sosa, sino de perdonarme a mí misma por haber sido tan pelotuda’”</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZIQFTQ52WZEE3FP3HSIZTUGGR4.jpg?auth=4d4a31efd325b57034fa5b2073c0d453a15e9c44f82693b63ef4aa09de66e9c5&smart=true&width=1920&height=1413" alt="Marta y Palito Ortega- a mediados de los '60 acaparando el interés de la prensa" height="1413" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AO6IQ2WO7BF3TI3IRFGVOPICME.jpg?auth=82a93437cdb73c35cc9c28b87ed80396c8f6b7578df33a84b9f6930910ce1905&smart=true&width=1920&height=2470" alt="Marta y Palito fueron pareja algo más de tres años" height="2470" width="1920"/><p>Amó “solo dos veces en la vida” y la autoestima nunca estuvo entre sus virtudes. Y si aún siente pudor de citar su noviazgo con Ramón<i> Palito</i> Ortega (83) es por respeto a Evangelina Salazar (77), “la mujer maravillosa que le predije estando en pareja”, revela. Sí, ya habían iniciado los 60 cuando Marta le advirtió: ‘Vas a casarte con una rubia divina de ojos claros’. Y nada tuvo que ver con cierta clarividencia sino con el hecho de sentirse “muy poca cosa” para un astro en ascenso que la dejaría tres años después. “Siempre supe que no podía ser yo la mujer de Palito”, admite. “Soy demasiado celosa, muy insegura de mí misma. Me sentí feísima toda la vida. Miraba a Chiche, por ejemplo, y pensaba: ‘¡Cómo este muchacho puede fijarse en mí!’”, señala respecto de un pasado sin aparente registro de la cantidad de portadas de revistas que protagonizó en el inicio de su trayectoria. Entre ellas la de <i>Antena</i>, que rezaba: ‘Este es el novio de Marta González’, sobre una foto junto al cantante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DCAPFSDUDRFFVO7FSTLKKUVJ6I.jpg?auth=43a68416e9907e0227f0291f9616869a3fca1671380598f5c755c944281cf8f5&smart=true&width=1920&height=1475" alt="“Siempre supe que no podía ser yo la mujer de Palito”, admite Marta hoy. “Soy demasiado celosa, muy insegura de mí misma", agrega " height="1475" width="1920"/><p>Así va soltando anécdotas que exponen su pudor. Como esa vez en la que, en mitad de una entrevista y desenfundando su <b>guitarra</b>, él le dedicó <b>Sabor a nada</b> ante las cámaras. Y otra con la que hoy no deja de reírse sin dejar de lado la reflexión. “Fue en el <b>‘62</b>, durante un show del <b>negro</b> en un club de <b>Avellaneda</b>. Mientras él cantaba, entre el tumulto, un tipo me tocó el culo. Y al darme vuelta lo oí decirle a los demás: ‘¡Puse mi mano donde la pone <b>Palito</b>!’. Ni siquiera lo había hecho por mí… ¡Yo tenía apenas 18 años, cómo <b>para creérmela un poco</b>! La vida estaba encaprichada en hacerme sentir menos”. Y finalmente, la que dio cuenta de la profundidad de la huella popular que había dejado ese romance: “Estando embarazada de mi hija (<b>1969</b>), una persona en la calle llegó a decirme: <b>‘¡Qué lástima que no sea de Palito</b>!’”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7XXNFHYSGJAK5EF42PZACOVXJ4.jpg?auth=59c952e93e115076f669c89e2d03281a3acb855fc58fb39a16e6191342bbb0c2&smart=true&width=1920&height=2368" alt="Marta González y sus hijos, María Mercedes y Leandro Sosa" height="2368" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C2AS74OWYJBLDADNJ2L7R5W4WY.jpg?auth=d18b378dc0e6d3026bd9509ce1f038dda887bba94ac2db628ccc21919e0a13df&smart=true&width=1920&height=1498" alt="Felices los cuatro: Osvaldo, Marta, María Mercedes y Leandro" height="1498" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JXAMKYGYURDAXEQVMNUR42AMJQ.jpg?auth=4435b3768a75eae93f28803883e9d2a36e77a4be2f90dba9c5591288f0571f4e&smart=true&width=1920&height=2091" alt="Marta y sus hijos, ya más grandes" height="2091" width="1920"/><p>Asiente que el divorcio de <b>Sosa</b> destruyó sus defensas, pero prefiere dar más peso a la coincidente radicación de su hijo en <b>México DF</b>, donde había iniciado carrera en <b>TV Azteca</b>. “Leandro regresó a <b>Buenos Aires</b> para mi operación, el 17 de enero de 2001. Me cuidó. Me mimó. Y se fue. Nadie imaginó jamás que moriría un mes después, exactamente el 17 de febrero”, recuerda. Seis meses después, el cáncer in situ (“de mama, tan significante de la maternidad”, subraya) se instalaría por segunda vez. <b>El productor</b> falleció a los 29 años en un accidente automovilístico, sobre la carretera 95, de camino a <b>Acapulco</b> en la localidad de <b>Tierra Colorada</b>, junto a su novia <b>Gabriela Bruno</b>, y dos personas más. “<b>Fue devastador</b>. Yo estaba transitando la quimioterapia en aquel momento… Me sentía muerta entre amigos que venían a tirarse a mi sillón para rezar en la espera de que trajeran el cuerpo de <b>Leandro</b>”, relata. Si bien <b>Sosa</b> y <b>Lito Gras</b>, hoy Director general de cultura <b>HCDN</b>, su yerno, se embarcaron en la dura tarea, la familia recibió la fundamental colaboración de <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2024/04/14/la-increible-vida-de-monique-la-novia-alemana-de-coppola-el-gesto-que-la-enamoro-lo-que-no-cuenta-la-serie-y-su-version-sobre-el-jarron/" target="_blank"><b>Monique Modlmayer</b></a> (64), la modelo alemana (nacida en <b>Erlangen</b>) popularizada en el país durante los 90, por haber sido la conquista amorosa más difícil de <b>Guillermo Cóppola</b> (75).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UGQY3YGV6JFFLEAWEEEFITUTPA.jpg?auth=b5db9559920aef6a004901e8bef0c9e9f6b9ca57edd3420adb5bfd30c8563b30&smart=true&width=1920&height=2954" alt="Monique y Guillermo Coppola" height="2954" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T6FIUXO3VFDLPPAT7B5WEMP444.jpg?auth=69f5e0855fe28d41d57f89dfb0c048fc4aea85497f1192058a0d5fad8dacac2c&smart=true&width=2048&height=1484" alt="Monique, Guillermo Coppola, Teté Custarot, Susana Giménez" height="1484" width="2048"/><p><b>Modlmayer</b>, que para ese entonces ya había dado de baja sus intenciones de ser cirujana (estudió Medicina en la <b>UBA</b>), pero contaba con un triunfo en el modelaje, el título de Licenciada en <b>Relaciones Públicas</b> y el de <b>Hotelería</b>, llevaba consigo el dolor por la pérdida de su padre en un accidente similar al de <b>Sosa</b> en 1987, también en <b>México</b>, donde este ex alto ejecutivo de <b>Siemens</b> era propietario de un exclusivo hotel boutique en <b>Cuernavaca</b>. Estaba de paseo por el <b>Tigre</b> cuando recibió la desesperada llamada de <b>Marta</b>: “<b>¡Se mató Leandro! Buscámelo, por favor</b>”, suplicó. Así lo hizo a pesar de la demoledora angustia que le suponía revivir las emociones que suponen el trámite de una repatriación y el regreso al departamento que había compartido con el productor televisivo. “<b>Ella activó algunas influencias necesarias en la embajada para traer el cuerpo de mi hijo. No fue nada fácil”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PDJFQC4T3NCWPE2B2QLE6A3YEM.jpg?auth=5c26c7b8097b75e41d01b9c241d19af82e6a000a34e86bc146429b8b20088403&smart=true&width=1920&height=2508" alt="Monique novia de Guillermo Coppola" height="2508" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MF446AUCFNC5HLP3O5WRBJUK6E.png?auth=0bc5fc8d7890c56a40114bc3072ba6c27eb90ee46122eaf12444378b8c66ec56&smart=true&width=1874&height=1242" alt="Monique, ex de Coppola y Leandro Sosa" height="1242" width="1874"/><p>“<b>Monique</b> era una bomba. Tenía las piernas más largas y hermosas que vi en mi vida y el corazón más noble que haya conocido”, describe <b>Marta</b>. “<b>Leandro</b>, que había salido al <b>padre</b>, era muy mujeriego. La vio en la tribuna de una cancha de fútbol y se volvió loco. Él era un pendejo de 23 y ella 10 años mayor… ¡Imagínate! Lo instruyó mucho a mi hijo. Le enseñó a vestirse, a comportarse socialmente y hasta a cómo debía tratarse a una dama”, cuenta respecto de quienes fueron pareja durante casi cinco años. “<b>Yo la quise y la quiero mucho. Por aquel entonces...</b> trataba de no acercarme demasiado por respeto a <b>Gabriela</b>, la novia con quien murió <b>Leandro</b>. Después de ese dolor, y con el tiempo, retomamos el contacto. Cada tanto me llama y nos hablamos siempre para nuestros cumpleaños”, relata.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IDQVB7F6NNF5VMLCL6UL6OQBOQ.jpg?auth=6acb491e8ba0fc0ebae133031d7741fdab3999d13152c8d1ec1f7cf97dfe448c&smart=true&width=1920&height=1418" alt="Marta y su hijo Leandro, quien falleció en 2011, a sus 30 años, en un accidente automovilístico en México, donde vivía" height="1418" width="1920"/><p>No tiene intención de recordar el intento de suicidio del que fue rescatada por una amiga (con la que había acordado ir a misa) y tres sacerdotes que, luego, la asistieron “espiritualmente” en la internación por sobredosis de pastillas. “Me conmueve demasiado”, se excusa. Después de todo, “<b>fue una mala jugada de la angustia para esta mina que siempre, y a pesar de todo, elige conectarse con la vida</b>”, se define. Y, además, por la epifanía que resultó la frase de su hija que, desde entonces, erige como estandarte ante el mínimo atisbo de depresión. “<b>Mercedes</b> me obligó a recapacitar. En ese momento me dijo: ‘<b>Mamá… ¿Vos tenés un solo hijo?</b>’ Y me partió en dos”. Ese inimaginable dolor tal vez se “acomoda por ahí, pero jamás se supera”, asegura. “Hace poco me deshice de un álbum de fotos que me regaló <b>Monique</b>, de sus viajes por Europa con <b>Leandro</b>. Se lo di a mi hija. Ya no puedo estar mirando todo eso, no me hace bien. Yo seguí conservando su ropa. De vez en cuando la olía, la acariciaba, pero solo me servía para llorar y llorar”, revela. “Hoy me queda su celular… ¿Viste esos viejos, tipo sapito, con tapita? Lo tengo sobre mi mesa de luz. Ya se le fue el aroma a mi hijo, pero me hace bien saber que lo tuvo en sus manos”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C5FQP5KBFFCF7CRNCP4IOD2FFI.jpg?auth=9d5094f7d3344f89095df569201e7bebb3b0a0576445e09fec5dade42f7149a4&smart=true&width=1920&height=2342" alt="Marta y Leandro" height="2342" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ODZSH35XUJDLRIKEXLBCV5642A.jpg?auth=077b1a096e8cfcb53e71bbe6b7e1dc0c2ccb110bec53d7f2f9001824ca5c2e55&smart=true&width=1920&height=2319" alt="Leandro Sosa en la última foto que la actriz le tomó, en México, meses antes del accidente que le costó la vida" height="2319" width="1920"/><p>Dice tener el corazón “abierto a las señales” y fe de sobra para interpretarlas. De hecho, alguna vez, tras una procesión, fue testigo de <b>“la danza del sol” entre los cientos de fieles que se agruparon</b> en el <b>Santuario de Nuestra Señora del Rosario en San Nicolás de los Arroyos</b>. Pero no se anima a buscar las de su hijo. “Tengo mucho miedo. Mucho miedo de pedirle que me guíe en tal o cual situación. Miedo de hacerle mal”, relata. <b>“Mi sobrino Leonardo</b>, que no cree en nada, soñó con <b>Leandro</b> a poco de haber fallecido. Ellos eran socios en una productora televisiva y eso los hizo más cercanos. Entonces <b>Leo</b> le dijo: ‘Ey, ¿cómo estás cabezón?’ Y <b>Leandro</b> le respondió: ‘Bien… Pero muy cansado. <b>¡Me piden muchas cosas!</b>’ Y eso me impactó. Desde entonces no quiero molestarlo, porque yo sé que él está en paz y así debe ser”, asegura. “Solo lo invoco antes de subir a escena: <b>‘Dale, bajá con los ángeles y ayúdame a hacer que esta gente se ría…</b>”, suelta. “A mí me basta con sentirlo. Mi hijo está acá, conmigo. Yo lo sé. Ya nada ni nadie puede quitarlo de mi lado y estoy convencida de que voy a encontrarme con él”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZLNEDNOLTRBULBOZVLADVO67SQ.jpg?auth=8c111fe373754336c3364bc96b457c636c478d6654a34f0ee1161dedac7ed99c&smart=true&width=1920&height=1889" alt="Madre e hijo" height="1889" width="1920"/><p>El duelo puso llave al amor. “Yo tenía 56 años (la edad de mi hija hoy) y el fallecimiento de Leandro se llevó consigo cualquier ansia o deseo femenino. A partir de ese momento, de la cintura para abajo ya no fui mujer. <b>Nunca volví a enamorarme y ni lo haré jamás</b>”, confiesa Marta. Antes de cumplirse el primer aniversario, y a sabiendas de que sería un bálsamo urgente, Nora Cárpena (79) se propuso incorporarla al elenco de <i>Brujas</i>. “Nada era más lejano para mí, y principalmente por el momento que estaba atravesando, que tomar el rol de Moria Casán (77). Pero lo hice, me fui de gira y no paré más”, dice respecto de un haber de 3 films, 6 ciclos televisivos y 17 obras teatrales que siguieron de ahí en más. “Aunque alguien pueda pensar ‘Uy, pobre mina…’, yo tengo mucho: una familia presente, amigos que cobijan y un público muy cariñoso. ¡La gente me quiere!”, pronuncia con un asombro que enternece. “Debe ser porque muchos me han visto crecer… ¡Si yo festejé mis 18 como la cigarrera en el set de <i>Casino Phillips</i> (Canal 13, 1962)!”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R6I5PDUIFNFAXKFZITS57GZ3TI.JPG?auth=1cac98c370fdc584ffaaf50a5a3db4c3af1d7b51cbc5f1322770d6f247fc7815&smart=true&width=1920&height=2663" alt="Marta a sus 9 años, cuando aún era Martina Agustina González. Para entonces ya había participado de dos films y una obra teatral" height="2663" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D4HCQ4WQCFGX7MXGXDZ4NZ54QU.jpg?auth=901e494e37587624e344f6ccf231e66e5955918b163d42873bba42c9b279ec1c&smart=true&width=1920&height=1893" alt="Marta con 10 años en Mujeres Casadas con Nelly Meden (1954)" height="1893" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y5GCP44GDJDR3KWR5HI4F2TLWM.jpg?auth=3a0f17c108d330c332f8f37623fc03057bfa8fff18a884457ca1413e996d5581&smart=true&width=1920&height=1952" alt="Junto a Enrique Liporace, como protagonistas de la telenovela "Ella, la gata" (1967)" height="1952" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TCV4TKRP4VDKVOLOMUJB4QK2YE.jpg?auth=f6e35823ccd8562e09ebd2864dec1d81726ce3b56d51f978d45badfcadc247fe&smart=true&width=1920&height=2542" alt="Marta fue portada de Radiolandia en 1967" height="2542" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YS5D4GIQ7FBMTN5KCLWIU34A2U.jpg?auth=386a542784f3fa5b5bf0162c3d601c9a475cea312d272e9aa039be23e1a14906&smart=true&width=1920&height=1468" alt="En 1968 protagonizó Estrellita, esa pobre campesina (Canal-13)" height="1468" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3AUA3UKVC5GZLLAZ5GFYU35FJU.jpg?auth=ef305dc7457b49b7089c163efef256c4791b3876a898d21c55fcedfd24b75f11&smart=true&width=1920&height=2725" alt="En 1968 también fue tapa de Radiolandia" height="2725" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B5XGU33WIND7LIL2HTLC7KKIFY.jpg?auth=0674628a75309eb66e09226b05b476e0e5dba218ecef14889cb9a419fffa15a7&smart=true&width=1920&height=1583" alt="Junto a Narciso Ibáñez Menta en la teleserie Otra vez Drácula (1970)" height="1583" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NXFVBUBRMVEDNO5ZL5YCO6L6ZQ.jpg?auth=7e3a2da3fdc4dfe19f6099b96c0bb0b56c34382938b9257ddabd59029ef7e284&smart=true&width=1920&height=2198" alt="En 1971 con Libertad Lamarque cuando compartían el escenario de Aplausos" height="2198" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/L625RPPCX5FCXJTJIEFGC6NG4A.jpg?auth=469c0e3944cb4dad6f8bf83c22e9ff09350477e2fb1bdde479358c56e0e28556&smart=true&width=1920&height=1470" alt="Como Nené en Boquitas pintadas de Leopoldo Torre Nilsson (1974)" height="1470" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KLHEOQS3SJCTRHD2TAR7ZJ6NAY.jpg?auth=4d711be3e9957ab3c462b28686daee46903b6c50df9669ac8102dc8f802da583&smart=true&width=1920&height=2660" alt="En el film Un idilio de estación (1978)" height="2660" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PCM6WXDVUNEWPCUR2GBOLGYWBA.jpg?auth=005d9b54978045838679c62ee4ed572f0cee482a51fd0ca90e3089d55c8048d0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En plena producción fotográfica a mediados de los años 80" height="1080" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C44JFCTURBFTVLP2A3JC2W7SLM.jpg?auth=26e07fc15e410b7b3da08996763d7284de5e3ac3d36cb87dfabbe73e9443fc1d&smart=true&width=1920&height=2561" alt="Marta en su juventud" height="2561" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AWAZLNIJNZGUDDC4NL462WVRS4.jpg?auth=24a9a6ad50958488c75669827173e36ecda61647821f76bfc53d115d056166e9&smart=true&width=1920&height=1491" alt="El próximo 28 de noviembre, Marta González cumplirá 80 años" height="1491" width="1920"/><p>De camino, <b>Marta</b> superó un <b>ACV</b> hemorrágico (por malformación arteriovenosa congénita) que inició sobre el escenario de <b>El show de los cuernos</b> (<b>2019</b>) y le llevó tres meses de recuperación. Venía de hacer frente a la tercera visita del cáncer y una mastectomía “en la que se fue esta”, dice señalando su mama izquierda. Regreso ligado, según estima, al dolor por la salud de su ex y “algunas otras cuestiones” del vínculo que preservará. <b>Sosa</b> también había sido víctima de un <b>accidente cerebrovascular</b> (en <b>2013</b>) que lo hizo objeto de numerosas secuelas que le valieron costosos tratamientos para los cuales su mujer <b>Ana</b> y su hijo <b>Lautaro</b> (de por entonces <b>16 años</b>) organizaron una campaña popular en pos de solventarlos. Finalmente, <b>Chiche</b> moriría en <b>2020</b> por un grave cuadro de neumonía e infección urinaria. “<b>Como me explicó Sofía Müller</b>, mi primera psicoanalista o ‘mi historia’, como la llamaba <b>Jorge Bucay</b>, con estos tránsitos (e intervenciones) yo no solo fui arrancando partes de mi cuerpo”, concluye <b>González</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UCJUAJWAPBF27KOR7WHRDZPEX4.jpg?auth=2a7f1978e44af5f8f57443cc40cd0cefbdb4faa1d01ebdae3fcfb74069f84064&smart=true&width=1920&height=1986" alt="En 2019, con esta foto y su humor característico, Marta les contó a sus seguidores que estaba en plena recuperación de un ACV hemorrágico" height="1986" width="1920"/><p>Fue en el último control, de apenas algunas semanas, que advirtieron la <b>cuarta</b> y caprichosa reaparición del <b>cáncer</b>. “<b>Tenía la teta dura. Me hicieron ecografías, mamografías, de todo… Y al no ver nada extraño, me quitaron un pedacito y entonces sí detectaron células cancerígenas de la mama en la piel</b>”, explica <b>Marta</b> respecto de la <b>metástasis cutánea</b> que el <b>equipo médico</b> intenta controlar. “De aquí en más me esperan dos inyecciones cada veinte días, dos pastillas diarias y una nueva medicación que es más fuerte que la <b>quimioterapia</b>. En fin, así es mi vida ¡Hace <b>25 años</b> que lucho contra esta enfermedad! Y tengo derecho a estar agotada”, dice lagrimeando su resignación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ORZ2B27FQJCPLCOYCOUJUYVDP4.jpg?auth=3b3dd6ef06a106dc9f65ab1365392e37af99038f81dfd8aba886a8d82b178b60&smart=true&width=1920&height=1368" alt="Con su hija, su yerno Lito Gras y sus nietos: Victoria, Valentina y Juan Pablo" height="1368" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/76CAP6HAIZBD7P6PHSXCRBZAQE.jpg?auth=cec1f117729ec8d20f89da105938ac3b1a951dc45574dc8e5d66737796021a4a&smart=true&width=1920&height=1322" alt="Marta y Mercedes en un viaje por Grecia y Marruecos, luego de que su hija superó un cáncer" height="1322" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2EUNME73EBCCTEPINUSU2CCE7A.jpg?auth=b14400c278e8df30f0be07f525df8d76e5c830ce4505e38aa3b3819ce861c1cd&smart=true&width=1920&height=1385" alt="Los nietos de Marta: Victoria, estudiante de Medicina; Valentina, actriz; y Juan-Pablo, productor teatral" height="1385" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S6HPKU3SZZDK3ONQ5IU7TT3NWU.jpg?auth=724ae3d220fe1943c5c95d34fa8621a5ee58a6bf1eedeb387862311b3da1bab6&smart=true&width=1920&height=1171" alt="Marta, su hija Mercedes, y su yerno, Lito Gras, Director General de Cultura de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación" height="1171" width="1920"/><p>Conoció los <b>antidepresivos</b>, recién a sus 75, en el marco de la pandemia que incluyó la pérdida de su hermano <b>Gerardo</b> (8 años mayor). Desde entonces, <b>Marta</b> cuenta haberse impuesto <b>“momentitos de los más simples que me hagan decir: ‘¡Bendito sea Dios por tener vida para disfrutar esto!’”</b>. Si la voluntad cae, “me visto enseguida y me obligo a salir”, comparte. Cambió los solitarios juegos de computadora por clases de <b>gimnasia</b> “en las que bailo y gozo como loca” y no deja el <b>teatro</b> ni en sus días de descanso, “porque me sana desde el escenario y hasta en una butaca”. <b>Da cuenta que volvió diferente de aplaudir a</b> <b>Jorgelina Aruzzi</b> (50) en <b>Animal humano</b>, y que al llegar a su casa pensó: “¿Podré ver estas maravillas desde allá arriba?” Pide permiso para pausar la entrevista el tiempo que tarde en ir a su cuarto y regresar con su nuevo hallazgo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CZY5XYQETFBJJAUETQHQ4SMLNM.jpg?auth=c98a05ed907b164cae55672b3995ce78bb8be767da390c9046bc60a1594b97ca&smart=true&width=1920&height=1903" alt="Gerardo González, hermano mayor de Marta González " height="1903" width="1920"/><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X4DSWN4RWJF6PPMWDOVQ6PFQVY.jpg?auth=a368237908db3e92f37f7b1ea1074c93c402cc35047558da9ef9a1ebf1937c96&smart=true&width=1920&height=1056" alt="Marta y sus hermanos: Gerardo, Mercedes, Gustavo y María Esther, quien reside en Miami" height="1056" width="1920"/><p>“¡No sabés cuánto me emocioné con esto!”, dice <b>Marta</b> cargando los tomos I y II de un viejo <b>diccionario español</b> de páginas tan ocres que imploran paciencia quirúrgica para ser ojeadas. “¡Era de <b>Gerardo</b>! Si lo habremos usado... ¡No me digas que no te conmueve!”, se maravilla con tanta ingenuidad que sería criminal distraerla de ese viaje con <b>primer stop en Guatemala</b>, entre <b>Humboldt</b> y <b>Fitz Roy</b>, donde creció como la tercera de cinco hermanos (<b>Gerardo, Mercedes, María Esther</b> y <b>Gustavo</b>) y lamentándose: “¡¿Por qué la cigüeña me dejó en una casa tan pobre?!” <b>Claro</b> que recordará, <b>una vez más</b>, la escena de <b>La cuna vacía</b> (<b>1949</b>) que, desde su sitio de extra y a los 5 años, interrumpió al reclamar el mismo juguete que recibía el niño protagonista como indicaba el guión y la fascinación que despertó en “<b>Don Armando Discépolo</b>” a partir de ese accidente; Que a los 9 años, “sin saber qué era jugar con muñecas”, ya le urgían los contratos, “y si al inicio del año no tenía firmado alguno, me angustiaba. <b>Esa era mi vida</b>”; La “impronta laburante” de su padre, <b>Manuel González</b> (empleado en una <b>tabacalera</b>), “un gallego que odiaba que lo apodaran gallego” y experto en cálculos que jamás había aprendido al abandonar tercer grado; Y, principalmente, la huella profunda de la figura que diseñó y cimentó su destino.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/52OFBFJZORHXFF4IUIDQABRNHM.jpg?auth=2f121292298436493b776110af9e3b3a51b1a7b89067b593bc2b151fb600440f&smart=true&width=1920&height=2225" alt="La mamá de Marta, Mercedes "Ñata" Fiorda, fue jefa de vestuario de Canal 9" height="2225" width="1920"/><p>A <b>Mercedes Fiorda</b> la llamaban <b>Ñata</b> y fue quien “<b>tan insistentemente nos metía en los sets cuando yo ni siquiera sabía qué carajos significaba ser actriz</b>”, cuenta <b>Marta</b> respecto de su madre, obstinada con que sus 5 hijos fueran extras de cine. Ella disiparía como al humo sus “sueños de típica <b>Susanita</b>”, al menos por un rato, legando una vocación que “no sería elegida hasta después del nacimiento de mis hijos”, sostiene. “Porque esta carrera, para mí, solo fue la oportunidad de una entrada de dinero durante la racha de telenovelas como <b>Ella, la gata</b> (1967) o <b>Estrellita, esa pobre campesina</b> (1968), que llegó a alcanzar 80 puntos de <b>rating</b>. El éxito me sorprendió de golpe y no tuve mucha elección de bajarme de ese tren. Creo que realmente elegí conscientemente esta <b>metier</b> ya de grande, cuando comenzaron a llegar los roles más comprometidos”. <b>Sin dejar de mencionar el de Nené en Boquitas pintadas (de Leopoldo Torre Nilsson, 1974), su eterno hito profesional y personal</b> que la llevó hasta el <b>Festival de Cine de San Sebastián</b> y tiempo después a formar parte del jurado del <b>Festival de Cine Iberoamericano de Huelva</b> (<b>España</b>). “<b>Había deseado tanto ese personaje que el Universo me escuchó. Y al momento en que finalmente me lo ofrecieron, me desgracié por completo frente al productor</b>”, remata con su humor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PK3KK54VD5AHTAPO4NJKSBTV5Y.jpg?auth=d2ab84a3d7a56e4a9a3900b7091ef229d0d98064ae16fdae8beeaadaf5e7a0ce&smart=true&width=1920&height=2227" alt="Mercedes "Ñata" Fiorda, la madre de Marta con Gustavo, hermano menor de la actriz" height="2227" width="1920"/><p><b>Ñata</b>, hija del barbero de <b>Alfredo Palacios</b> y un eximio violinista, era vestuarista, “de esas aguerridas” a la que se les va la vida entre los percheros. “Ella trabajó en todos los canales y llegó a ser jefa de vestuario de ‘el 9′. Y muchas veces, al terminar mi trabajo, me tomaba un taxi y pasaba a darle una mano con el planchado de la ropa de otros artistas”, dice <b>Marta</b>. Tal vez un pretexto para estar cerca de esa “mujer tan sabia, tan de avanzada”, como define. Y se detiene en ella para explicar que el legado materno fue más allá del vocacional: “Mamá defendía las libertades”. Por lo que apunta “nada casual” verse hoy marchando junto a sus nietas a favor del <b>aborto seguro, legal y gratuito</b> o apoyando a su hija en la lucha por la ley de parteras. Entre tanto, respecto del culto a las diversidades que lideraba la vieja, evoca el festejo de carnaval que terminó con sirenas y policías. “Fue en el 62, imagínate… Mamá decidió prestar la casa de <b>Guatemala</b>, donde vivíamos, para hacer una gran fiesta gay. Sus amigos, especialmente los bailarines del <b>Colón</b>, llegaron travestidos en una época en la que era casi un delito. Todavía recuerdo a <b>Lalo</b>, a uno de ellos que amábamos tanto, diciendo: “¡<b>Putos éramos los de antes. Esos que debíamos salir a la calle disfrazados de hombres!</b>”. En fin… ¡Estaban divinas! Y todo se divirtieron hasta que alguien del <b>Club Palermo</b> detectó que los chicos estaban cobrando entrada, nos denunció y el asunto terminó en ‘vivienda clausurada’. Esas cosas y más era mi <b>Ñata</b>”, relata con gracia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NL7M7ITYFNCSLDPW2GV2E3R5PY.jpg?auth=2726001198144d46f8e402ded0e018b167c2907131226852cb4dc51cdba99813&smart=true&width=1920&height=1889" alt="Su hija, Mercedes Sosa, tiene 55 años y es la Jefa de Obstetricia del Hospital Rivadavia" height="1889" width="1920"/><p>El 28 de noviembre <b>Marta</b> cumplirá 80 años y no habría para ella mejor celebración que un gran viaje, “como buena sagitariana”, desliza. “Yo sé que <b>aún</b> me debo <b>Calabria</b> y <b>Sicilia</b>, tierras de mis abuelos maternos. Porque a <b>Grecia</b> llegué el año pasado, en compañía de mi hija… Pero estos no son tiempos en los que pueda planear”, infiere. En revisión de sus deudas suma otra profesional: “Me iré sin haber sido <b>Angela</b> (interpretada por <b>Stefania Sandrelli</b>) en <b>Divorcio a la italiana</b> (de <b>Pietro Germi</b>, 1961)”. Y una muy personal: “Hablar inglés”, apunta después de haber intentado hasta con un método que partía del latín para aprenderlo. “No hubo caso, che… <b>¡Jamás podré pronunciar una palabra!</b>”. A fin de cuentas, <b>González</b> dice haber tenido “la carrera que no imaginé pero que quise mucho”, con un único saldo: “el de la gente que encontré de camino”, asegura en la última parada de este libre tren de las memorias: una fiesta privada en casa de los <b>Castro</b>, en <b>Cuba</b>.</p><p>Se codeó con <b>Sofía Loren</b>, conoció a <b>Richard Burton</b>, charló con <b>Alain Delon</b>, recibía en su casa a <b>Miguel de Molina</b>, aprendió a cantar <b>Esta noche me emborracho</b> con marcaciones de la <b>Merello</b>, pudo decirle al mismísimo <b>Gabriel García Márquez</b> cómo había “llenado mi vida con sus libros” y entablar un vínculo con <b>Fidel</b> en el marco de un festival teatral al que fue tiempo de presentar la pieza <b>El gran deschave</b> (1983) en la isla. El punto de contacto entre los dos fue <b>Anita Castro</b>, prima de <b>Chiche Sosa</b>. “Siempre había querido conocerlo”, comparte. Y tras redactar una carta dirigida hacia él y enviada a través de <b>Enrique Aragonés</b>, quien fuera presidente del <b>Banco de Cuba</b>, <b>Marta</b> fue invitada a una fiesta privada para 70 personalidades en la residencia de <b>Raúl Castro</b>. Fue así que, <b>en 1984</b>, al conocer al Comandante, la actriz se presentó de esta manera: “Yo soy la mamá putativa de <b>Anita</b>”. A lo que él respondió: “Entonces eres la madre de <b>María Mercedes</b>, que ahora debe tener 18″. Claro, la recordaba porque <b>Anita</b> había llevado a mi hija a <b>La Habana</b> como regalo por sus 15 años”, explica. “Eso, y más allá de cualquier idea política, es ser un buen líder: <b>estar en todo</b>”, suelta <b>González</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4K3SUDZOXFCZ7MM2QAKA7LB474.JPG?auth=f25350b2e700f99bae4aefb136d875c68414293f189d545b340e21244fb6910d&smart=true&width=1920&height=1272" alt="Con su mascota" height="1272" width="1920"/><p>Marta no teme a la muerte, “<b>mi rival de siempre</b>”, como la llama. Tampoco cree que eso se trate de “estar entre nubes”. Pero sí que **”después de este plano, al que le sigue la nada, hay un instante previo en el que nos abrazaremos con los seres que amamos y hemos perdido. Yo sé que voy a ver a **Leandro <b>y solo ese momento valdrá la eternidad… Ya lo sabré, después te cuento”</b>, concluye con el humor que la salva. A esta altura de la soirée, <b>Martina Agustina González</b> (así se llama), está convencida: “Tuve una vida de dolores y también de suerte. He llegado hasta aquí desde <b>Guatemala</b>, entre <b>Humboldt</b> y <b>Fitz Roy</b>. Mirá en donde estoy. Mirá cuánto afecto he dado y recibido. ¿Qué más puedo exigir? <b>¿Qué es vivir sino disfrutar con ganas de lo que se tiene?</b>”</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AQEZKJ4T2FATLPHOG2G6U7GU6M.JPG?auth=c20cd70be49973b821f6b44815f366ddc86b0c3df8777301076036933fdcb4f2&amp;smart=true&amp;width=4240&amp;height=2384" type="image/jpeg" height="2384" width="4240"><media:description type="plain"><![CDATA[(Alejandro Beltrame)]]></media:description></media:content></item></channel></rss>